UN MILAGRO DE AMOR (Maestro Hilarion)

UN MILAGRO DE AMOR

Que la Luz del Padre sea vertida en palabras para dejar plasmadas estas altas verdades en las conciencias de todos ustedes. Yo Soy Hilarión, el testigo fiel y uno de los escribas de las gloriosas vidas que el amado Cristo viviera en la tierra, y así como lo he seguido entre los agitados mares de Lemuria, entre las tenebrosas selvas de Bombay, entre los áridos desiertos del Sahara, entre las dulces acacias y frambollanes de las tierras santas, hoy lo sigo en su jornada final abriéndose paso por lugares aún más difíciles de los que antes ha pasado, me refiero a las mentes y los corazones de los hombres. Soy testigo de los esfuerzos inauditos que el supremo amor puro en esencia y poderoso en presencia, ha estado haciendo para penetrar las duras corazas con que se envuelven los corazones humanos. Le he visto derramar pacientemente gota a gota su alta sabiduría, su amor infinito sobre las mentes humanas; le he visto evitar suicidios, le he visto detener guerras, le he visto inspirando la mente de los científicos para encontrar la solución a las enfermedades incurables, le he visto iluminando las mentes de los oradores ante los foros internacionales de política y economía, le he visto moviendo a las enfermeras que atienden a los enfermos en las catástrofes, le he visto impulsar con dinámica energía las vidas de todos aquellos que firmaron alianza con Él y que se mueven en la Tierra como empujados por una fuerza increíblemente dinámica; le he visto cambiar el curso de los cometas, el curso de los aviones para evitar accidentes; le he visto manifestarse de una manera callada, desconocida para todos, evitando un derrumbe o salvando alguna niña perdida; lo he visto multiplicarse en millones para tener una palabra de aliento en todos aquellos que sienten que su vida es una cruz insoportable; le he visto hacer tantas cosas, que por Él soy capaz de convertirme en una pequeña manchita de su vestido y acompañarlo eternamente por los senderos que a su misión lo lleven. Yo soy Hilarión y soy testigo de su amor por el mundo, y por ese gran amor que me mueve hacia Él, también los amo a todos y amo a la Madre Tierra por que ha concedido este maravilloso campo de acción donde se manifiesta tan Divina Presencia, Creación Infinita del Padre, y ahora que me encuentro entre ustedes, deseo explicar lo que este amor tan grande ha deparado para la Tierra: Su infinita piedad y misericordia lo ha movido a decretar una prórroga en los acontecimientos que eran tan inevitables. Su infinito amor ha detenido a los Ángeles del Primer Rayo, y su Verbo Poderoso ha surcado los espacios vacíos, envuelto al planeta, penetrado a las entrañas mismas de la Tierra y subido a los espacios inconmensurables del cosmos para decir: ¡Alto!, que la humanidad despierta, y al igual que un niño que después de pasar largas horas dormido empieza moviendo sus piecitos, estirando sus manitas y entreabriendo sus ojos, al igual que el niño cierra y abre sus ojos deslumbrándose por la luz que percibe, así ha sido captada la humanidad y un murmullo de voces conscientes empiezan a elevar una canción diferente al cosmos. Entre la algarabía del caos, empieza a entonarse una suave y queda música, por ahora es un murmullo, pero “si un justo encontrara en esta ciudad, por ese sólo justo Yo detendría la destrucción”. Y he aquí que los justos despertaron, una nueva aurora empieza a dibujarse en el horizonte de la Tierra, el último milagro de su amor infinito ha empezado a manifestarse ante los sorprendidos ojos de la Jerarquía Celeste. Que maravilloso poder el de este GRAN SER. Su semilla que hace tantos siglos plantara y que tantas veces fuera regada por nosotros que teníamos alianza con Él, empieza a remover las pesadas capas de tierra que la tenían cubierta y una pequeña plantita empieza a asomarse a la luz de este sol maravilloso. Ahora comprendemos cuando en nuestras reuniones comentábamos la situación del planeta y Él en su dulce mirar pareciera que nos dijera: Tengan paciencia que aún no ha sonado la última campanada. Tal vez nosotros aún siendo portadores de las energías puras de los rayos que llegan a la Tierra, no habíamos podido captar esas palabras que Él nos decía con su amor infinito y hoy vemos sorprendidos cómo grupos a todo lo largo y ancho del planeta empiezan a despertar. Empezamos a ver a los gobiernos mundiales hacer esfuerzos por alcanzar la paz de la Tierra, vemos a los grandes movimientos pacifistas, ecologistas y de amnistía tomar nuevos bríos y con una fuerza desconocida en la Tierra empiezan a lograr conquistas para traer de nuevo un mundo de paz y armonía a la Tierra. Una nueva estrella parece brillar en la conciencia humana. Mi anuncio en esta hora es el de que tenemos una nueva oportunidad, “el proceso en sí es inevitable, pero la manifestación física de este proceso sí es transformable“. Estas palabras que hoy nacen de mi gran admiración a ese Divino Ser, deseo convertirlas en un impulso de Amor en Acción en los corazones de ustedes. Hoy es el tiempo en que todos nos entreguemos a la Gran Misión de despertar a esa humanidad. Hoy es el tiempo en que cada uno de nosotros pongamos lo que tengamos que poner, hagamos lo que tengamos que hacer, para hacer de nuestras vidas un ejemplo de rectitud, de amor, de serenidad, para poder irradiar la luz que proviene del ser interior; entonemos un canto de alegría porque hoy el niño dormido de la humanidad empieza a despertar. Los esfuerzos conjuntos de la humanidad, de la Jerarquía, de nuestros colaboradores extraterrestres, de los Maestros Cósmicos que vinieron de todas las dimensiones, de todos los seres de luz que estuvieron con nosotros y seguirán estando, ha empezado a dar fruto. Renovemos nuestros esfuerzos, redoblemos nuestros impulsos, que cada acción vaya encaminada a despertar el amor en todos los que nos rodean. Desterremos de nuestras vidas el juicio, el odio, la incomprensión, la separatividad, los absurdos nacionalismos, los absurdos estratos sociales, las aberrantes diferencias que separan a unos de otros. Hoy es el tiempo de la unión, hoy es el tiempo en que todas las religiones y todas las escuelas reconozcan que luchan por el mismo objetivo, reconozcan que son parte de un mismo plan, reconozcan que la humanidad es una y su Maestro es CRISTO, todo lo demás ha sido invención humana, todo lo demás ha servido para separar y crear conflictos, todo lo demás debemos de destruirlo a fin de unificar nuestros propósitos y nuestra identidad como seres humanos que evolucionan en este plano de manifestación Cósmica.” Mi bendición queda entre ustedes eternamente. Maestro Hilarion

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