LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 5-EL TERCER TESTAMENTO

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 5
ENSEÑANZA N° 111
1. Abridme las puertas de vuestro corazón, ¡Oh humanidad! he visto que las puertas de la vida os azotan cual viento huracanado; he visto penetrar en vuestro hogar las enfermedades y enseñorearse la miseria. Yo vengo a traeros la paz. ¡Ah humanidad amada, si supieseis cuan fácil os sería encontrar vuestra salvación, si tuvieseis buena voluntad! Una oración, un pensamiento, una palabra bastaría para reconciliar a hombres, a pueblos y naciones; pero los hombres buscan por otros medios la solución de sus conflictos. Todo, menos imitar a Cristo, es el lema de muchos hombres; todo, menos practicar su doctrina, y he ahí sus consecuencias.
2. ¿Qué podréis esperar de vuestras obras, si en ellas no existe justicia, amor y caridad? ¿No son éstas las lecciones que os enseñó Jesús? En verdad os digo que el amor, la justicia y la caridad, no están reñidas con el modo de vivir en vuestra época, son virtudes propias de los seres adelantados en espíritu.
3. Cuando veo a los hombres ocupados en guerras, matándose por la posesión de las riquezas del mundo, no puedo menos que seguir comparando a la humanidad con esos niños que riñen por lo que no tiene valor. Niños son aún los hombres que pelean por un poco de poder o por un poco de oro. ¿Qué significan esas posesiones al lado de las virtudes que otros hombres atesoran?
4. No podréis comparar al hombre que divide pueblos sembrando el odio en los corazones, con aquel que consagra su vida a regar la semilla de la fraternidad universal. No podéis comparar al que va causando sufrimientos en sus hermanos, con aquel que dedica su vida a mitigar el dolor de sus semejantes.
5. Cada hombre sueña con un trono en la tierra, a pesar de que desde el principio, la humanidad ha visto lo poco que vale un trono en el mundo.
6. Yo os he prometido un lugar en mi reino, pero muy pocos son los que han aceptado, y es que no quieren saber que el más pequeño de los súbditos del Rey de los cielos, es más grande que el más poderoso monarca de la tierra.
7. Aún son niños los hombres; mas la gran prueba que a ellos se acerca, les hará vivir en tan poco tiempo, que de esta infancia pasarán pronto a
la madurez, y ya con el fruto de la experiencia clamarán: Tenía razón Jesús, nuestro Padre, vayamos a Él.
8. El Cordero inmolado por vuestros pecados, os habla en este instante y su palabra es de amor y de perdón. El libro de la justicia divina está abierto en el sexto capítulo, porque el Cordero ha desatado cada uno de sus sellos.
9. 1950 pronto llegará, y esta forma de comunicación terminará; mas el Sexto Sello no se cerrará por ello, sino que seguirá iluminando hasta el final de su tiempo, cuando el Séptimo Sello sea desatado.
10. Quiero que en este tiempo se prepare la humanidad, para que cuando el último sello sea abierto, los hombres se den cuenta de ello y se apresten a escuchar y entender el contenido de las nuevas revelaciones. Quiero que las naciones y los pueblos se fortalezcan para que resistan las amarguras de aquellos días.
11. Yo llamaré bienaventurados a los que sepan pasar las pruebas de esos tiempos y les daré un galardón por su perseverancia y su fe en mi poder, dejándoles como padres de una nueva humanidad.
12. Los pecados de los hombres se habrán borrado y todo parecerá como nuevo. Una luz de pureza y de virginidad iluminará a todas las criaturas, una nueva armonía saludará a aquella humanidad, y entonces comenzará a elevarse del espíritu del hombre hacia su Señor un himno de amor, que por tanto tiempo he esperado.
13. La madre tierra, que desde los primeros tiempos ha sido profanada por sus hijos, volverá a ataviarse con sus galas más hermosas y los hombres no la volverán a llamar valle de lágrimas, ni la convertirán en campo de sangre y de muerte. Este mundo será como un pequeño santuario en medio del Universo, desde el cual los hombres eleven su espíritu al infinito, en una comunicación llena de humildad y amor con su Padre Celestial.
14. Mis hijos llevarán impresa mi ley en su espíritu y mi palabra en su corazón, y si la humanidad en los tiempos pasados encontró deleite en la maldad y gozó en el pecado, para entonces no tendrá más ideal que el bien, ni encontrará más placer que el transitar por mi camino. Mas no penséis que por ello el hombre vaya a renunciar a su ciencia ni a su civilización, refugiándose en los valles y en los montes, para hacer una vida primitiva; no, aún tendrá que saborear los frutos del árbol de la ciencia que con tanto interés ha cultivado, y cuando su espiritualidad sea mayor, también lo será su ciencia; mas al final de los tiempos, cuando el hombre haya recorrido todo ese camino y haya arrancado del árbol el último fruto, reconocerá la pequeñez de sus obras que antes le parecieron tan grandes y comprenderá y sentirá la vida espiritual, y a través de ella, admirará como nunca la obra del Creador. Recibirá por inspiración las grandes revelaciones, y su vida será un retorno a la
sencillez, a la naturalidad, a la espiritualidad. Aún falta tiempo para que ese día llegue, mas todos mis hijos lo verán.
15. Por ahora debéis dar un paso hacia adelante, a fin de que vuestro espíritu no tenga que lamentar haber llevado una vida estéril.
16. Os he hablado para los tiempos venideros; no os extrañen mis palabras, porque de cierto os digo, que mañana avivarán la fe y encenderán la esperanza en el corazón de muchos hombres.
17. Humanidad, tengo potestad para destruir con amor vuestro pecado y salvaros; no me detendré a contemplar vuestras manchas, y aunque os encontrase perdidos en el cieno del mundo, de ahí sabré rescataros para haceros mis apóstoles.
18. Entre la humanidad habitan una parte de los ciento cuarenta y cuatro mil señalados por Mí. Diseminados se encuentran en el mundo esos siervos míos cumpliendo con la misión de orar por la paz y de trabajar por la fraternidad de los hombres. No se conocen unos a otros, pero ellos, intuitivamente unos, y otros iluminados por esta revelación, van cumpliendo con su destino de hacer luz en la senda de sus hermanos.
19. Estos marcados por mi amor, unos son hombres sencillos, mas también los hay que son notables en el mundo; sólo se les podrá distinguir por la espiritualidad en su vida, en sus obras, en su forma de pensar y de comprender las revelaciones divinas. No son idólatras, fanáticos, ni frívolos; parece que no practican ninguna religión y, sin embargo, de ellos se eleva un culto interior entre su espíritu y el de su Señor.
20. Los señalados con la luz del Espíritu Santo, son como barquillas salvadoras, son guardianes, son consejeros y baluartes. Les he dotado de luz en su espíritu, de paz, de fuerza, de bálsamo de curación, de llaves que invisiblemente abren las puertas más reacias, de armas para vencer obstáculos insuperables para otros. No es necesario que ostenten títulos del mundo, para hacer reconocer sus dones. No conocen ciencias y son doctores, no conocen leyes y son consejeros, son pobres de los bienes de la tierra y sin embargo, pueden hacer mucho bien a su paso.
21. Entre estas multitudes que han venido a recibir mi palabra, han llegado muchos de ellos sólo a confirmar su misión, porque no es en la tierra donde se les han dado los dones o se les ha confiado el cargo. De cierto os digo, que la luz que cada espíritu posee, es la que se ha labrado en el largo camino de su evolución.
22. Benditos sean los señalados que inspirados en mi amor, lleguen a cumplir su misión espiritual, y bienaventurados los que les imiten, porque alcanzarán la elevación que aquellos tienen.
23. En el Segundo Tiempo, cuántas veces aquellas gentes sencillas que oían la palabra de Jesús y los enfermos que a Él se acercaban, lograban
hacer prodigios mayores que los de mis discípulos, sin ser del número de mis apóstoles.
24. Buscad la meta con afán, venid todos a Mí por el camino de la fe, de la caridad y de la humildad y todos os sentiréis igualmente dignos de vuestro Padre.
25. Al despuntar la luz del nuevo día, se ha elevado vuestro espíritu para dar gracias al Padre.
26. Venid nuevamente a aprender de Mí, discípulos y párvulos, guardad profundamente mis palabras para que los tiempos de prueba no vayan a sorprenderos. No quiero contemplaros como frágiles barquillas en un mar embravecido.
27. Regeneración es lo que pido a mi pueblo, para que al despojaros de lo superfluo y de lo malo, aprovechéis mis enseñanzas y al mismo tiempo deis con ello una prueba de que es al Espíritu de Verdad a quien estáis escuchando. Ved que ahora tenéis que lavar esas manchas con arrepentimiento y con humildad y testificar mi verdad con obras de amor.
28. Desde vuestros primeros pasos por este camino haced uso de la verdad, ya sea para hablar o para practicar. La mentira carece de esencia divina, por eso nunca convencerá.
29. Yo purifico estos conductos antes de comunicarme por ellos, para que solamente os den a conocer la verdad. Si mañana los hombres os hiriesen poniendo en duda esta palabra, porque ella fue vertida también por labios de mujeres, no temáis, les diréis que no vine a escoger a mis discípulos por sexos ni por clases y que para mí comunicación bastó una mente despejada y unos labios dóciles para expresar a través de ellos mi inspiración.
30. No temáis a quienes os busquen, aunque los veáis llegar como escudriñadores o delatores de vuestros actos; en el fondo ved siempre espíritus que andan en busca de luz.
31. ¿Quién podrá apartar de mi redil a la oveja que en verdad me ama? Detrás de la humildad de cada uno de mis labriegos, oculto a la mirada humana, se encuentra un ángel que vela por cada uno de vuestros pasos.
32. Os he dicho que seréis combatidos y que si queréis que la verdad brille, debéis ser fuertes en la lucha, perdonando toda ofensa que os hicieren y no dejando que el rencor os dé armas que no debéis tomar.
33. Si sabéis perdonar sin alarde, ganaréis la batalla. Si sois puestos a prueba, orad y Yo haré obras sorprendentes, fuera de toda ciencia, que harán estremecer a los corazones incrédulos.
34. Así os prevengo de las pruebas que tendréis que vivir; mas para que no seáis sorprendidos, estad siempre preparados.
35. Sed sensibles a mis inspiraciones y no imitéis a los duros de corazón que esperan los golpes de la vida para corregir entonces sus yerros. Os digo que también ante vosotros se encuentra el dolor y la muerte, ellos también os hablan.
36. Es el tiempo en que todo espíritu ha de darse cuenta de la era en que se encuentra, para que pueda levantarse a cumplir la misión que le he confiado.
37. Cuánto dolor habéis dado a los vuestros, más a todos amo y a todos daré los medios para su salvación, hasta que lleguen a Mí
38. Elías me ha secundado en la obra de restauración en el Tercer Tiempo. Hoy no lo miráis encarnado corno en eras pasadas, recorriendo los caminos, preparando al espíritu de los hombres para ofrecerle el culto a mi Divinidad, sólo percibís su presencia en espíritu y su gran lucha para rescatar a la humanidad.
39. A todos espero después de que hayáis cumplido vuestra misión, en ella tendréis por guía a ese buen pastor.
40. ¿No habéis mirado en él la rectitud, el amor y su sacrificio por vosotros a través de los tiempos? Y ¿No queréis elevaros venciendo los obstáculos para llegar al fin, alabando a Elías y glorificando a vuestro Señor?
41. Escrito estaba que me veríais venir sobre vosotros con gran majestad; muchos me han visto con la mirada espiritual, sin alcanzar a comprender la obra que estoy realizando entre los hombres; más si os preguntasen: ¿A quién oís y por qué os habéis apartado del mundo? ¿Qué contestaríais? Hablad con la verdad, no neguéis lo que habéis visto, porque no podéis ocultar la señal que hay en vuestro espíritu y que os distingue, sin que vosotros podáis evitarlo.
42. Sé, que a pesar de las pruebas que os he dado, muchos me volveréis la espalda por temor a ser juzgados y llevados ante un tribunal, y si vosotros que me habéis oído, calláis, ¿Quién defenderá mi causa? Mas Yo preparo a quienes sin saber de mi doctrina, al ser puesta en juicio, la estudiarán y la encontrarán justa y abogarán por mi pueblo.
43. Si queréis ser mis labriegos, tendréis que imitarme y ser conformes con las pruebas que han de venir, porque están dispuestas por Mí; y cuando llegue a vosotros ese tiempo, no os confundáis ni olvidéis que todo os lo había anunciado. Entonces conoceréis mi poder y mi justicia, y si habíais dudado de mi palabra, comprobaréis que os he preparado para que no seáis sorprendidos, y en medio de esas pruebas contemplaréis mi infinita clemencia y caridad para vosotros.
44. Habéis atribuido a los seres humanos un gran poder y habéis dudado del mío; pronto habrán de venir acontecimientos que os prueben que todo está sujeto a mi voluntad y que todo obedece a mis leyes. Para ese tiempo quiero que seáis limpios y que vuestro único
afán sea el de iluminar con mi enseñanza a vuestros hermanos. Mirad que vosotros podíais haber hecho de este mundo un paraíso si hubieseis cumplido mis leyes. Vuestra vida podría haber sido una eterna glorificación a vuestro Dios; más aún podéis reparar vuestras faltas y bendecir la oportunidad constante que os doy, para que volváis al buen camino.
45. Amad, para que seáis amados, perdonad para que os hagáis dignos de ser perdonados. Estad dispuestos a inclinaros ante aquellos que han sido vuestros siervos, para que os probéis a vosotros mismos en vuestra humildad.
46. Sed mis siervos y nunca seréis humillados por Mí. Mirad que no he venido como rey, ni traigo cetro ni corona; estoy entre vosotros como ejemplo de humildad, y aún más, como vuestro siervo. Pedidme y os daré; ordenadme y obedeceré, para daros una prueba más de mi amor y mi humildad; sólo os pido que me reconozcáis y hagáis mi voluntad y si encontráis obstáculos para el cumplimiento de vuestros deberes, orad y venced en mi nombre y vuestros méritos serán mayores.
47. Cuando no podáis acercaron a un ser que sufre para ungirlo y consolarlo, orad, y vuestro espíritu llegará a él y así podréis cumplir vuestra bendita misión. Por los esforzados, alcanzarán los negligentes y por un justo será salva una nación.
48. ¡Cuánto tiempo ha pasado desde el día en que os hice saber que mi reino se ha acercado a los hombres hasta éste en que me oís, pero no habéis creído ni obedecido mis palabras y cada día que pasa os acerca al fin! ¿Qué haréis cuando este tiempo termine, si no habéis aprovechado la oportunidad de trabajar por vuestro espíritu? A pesar de ello os sigo diciendo que os espero y que mi paciencia es infinita, mas quiero que me comprendáis, para que tengáis caridad de vosotros mismos.
49. He renovado vida por vida vuestro cuerpo y he iluminado a vuestro espíritu para que deis principio a vuestra lucha, y os digo que no temáis dejar en ella jirones de vuestra vestidura o pedazos de vuestro corazón, porque sólo esos méritos serán los que os abran la puerta y os lleven a la mansión eterna.
50. Os habéis maravillado con los prodigios que hice en el Segundo Tiempo, y si meditáis, veréis que éstos no han cesado de verificarse en este mundo, unos en forma material, otros en el espíritu de los hombres.
51. Los sordos oyen. Son aquellos que habiendo acallado la voz de su conciencia, hoy han dado oídos a mis palabras, las cuales han llegado a su corazón, haciéndoles sentir arrepentidos y buenos propósitos, y su espíritu se encuentra en camino de salvación.
52. El paralítico ha sanado y hoy me sigue. Este día es el hijo que habiéndose apartado de la senda espiritual se encontraba entorpecido,
imposibilitado de caminar hacia Mí, y hoy, después de haber oído mi palabra, ha sanado y se dispone a venir libre de las cadenas que lo ataban, para encontrarse Conmigo.
53. Y los ciegos han visto. Después de las tinieblas y del letargo en que vivía esta humanidad, sin querer mirar más allá de lo que le rodeaba, he venido a iluminarla con la luz de un nuevo día, a mostrarle el sendero pleno de luchas y de pruebas en las que mi Espíritu se manifiesta y se deja mirar para que todos, sin distinción alguna, podáis reconocerme.
54. También los muertos han resucitado. Cuán pocos saben conservarse en gracia y vivir cerca de Mí. A esos que habían muerto a la gracia, he venido a devolverles la fe, la esperanza, para hacerles renacer a una nueva vida, en la que han contemplado un mundo de infinitas sorpresas que no alcanzan a abarcar, en el que todo es fuerza, salud y paz.
55. Estos son los que me han reconocido en este tiempo; mas os digo que después de 1950, cuando mi palabra haya cesado y se acerquen a vosotros nuevas multitudes, despertadlas y preparadlas, como Yo os he preparado. Os doy una gran potestad, para que sigáis alentando la fe de los nuevos creyentes.
56. No dudéis de mi palabra por el hecho de haberme servido de hombres y mujeres pecadores. Dadme un justo y por medio de él os hablaré; mas en verdad os digo, que no encuentro entre la humanidad espíritus limpios y perfectos, y mi comunicación debe de verificarse en este tiempo, a pesar del materialismo e imperfección humanos. Si estas criaturas no tienen la pureza de los ángeles o la acrisolada virtud de los patriarcas, los he preparado desde hace tiempo, he elegido su espíritu y he depurado su envoltura, y de generación en generación sus padres se han purificado. ¿Quién puede penetrar en mis íntimos juicios? Mi obra va a consumarse y cuando os haya dado mi última palabra, tomaréis su esencia divina y con ella os alimentaréis, vosotros y todos aquellos que vengan en busca del Tercer Testamento.
57. No es la casa de oración el único lugar en el que debéis meditar y practicar mi enseñanza, sino en todo sitio, no sólo os estoy enseñando a vivir en este mundo, sino que os preparo para la vida espiritual que os espera y que no tiene fin.
58. Velad y orad, porque no sabéis el instante en que voy a llamar a vuestro corazón para darle la inspiración y hacer que derrame entre la humanidad los dones espirituales que le he concedido.
59. Venís cansados de andar por los caminos de la vida, habéis sufrido mucho; descansad en mi casa, sentaos a mi mesa y bebed de este vino. Mañana tendréis que reanudar la jornada, pero llevaréis en todo vuestro ser una nueva fuerza, que habrá de ayudaros a llegar hasta el final del camino.
60. Voy a confiaros unas tierras extensas para que las cultivéis, y es indispensable que tengáis la fortaleza necesaria para que no desmayéis en el trabajo. Cada uno de vosotros será un labriego afanoso en esta campiña, en la cual aprenderá a sembrar, cultivar y cosechar, alentado por mis divinas enseñanzas. Es una gracia que vengo a concederos en este tiempo, como la más preciosa oportunidad que mi amor os da, para que hagáis méritos que os acerquen a Mí.
61. No vayáis más en pos de placeres ni de frivolidades del mundo; id tras del ideal de elevar vuestra vida, que Yo os daré a lo largo de vuestra existencia, las satisfacciones que sean aliciente para vuestro corazón.
62. Comprended que existe mucha miseria y dolor en el mundo; a cada paso podréis encontrar a los necesitados de consuelo, de amor, de bálsamo y de justicia. Abrid vuestro corazón a todo dolor. Dulcificaos para que escuchéis las quejas de los que van llorando y desarrollad la intuición para que sepáis penetrar en los que callan y esconden su pena.
63. No os enseñoreéis delante de los pobres, que nadie vaya a sentirse dios, rey o señor, si es que no quiere verse humillado el día de mi justicia, delante de los mismos a quienes hubiese humillado.
64. No os apartéis de aquellos que, en su desesperación, lleguen a blasfemar en contra vuestra, os doy para ellos una gota de mi bálsamo.
65. Preparaos a perdonar a todo el que os ofendiera en lo más querido para vosotros; de cierto os digo que, cada vez que en una de estas pruebas otorguéis el perdón sincero y verdadero; será un peldaño más que habréis escalado en el camino de vuestra elevación.
66. ¿Vais entonces a sentir rencor y a negar el perdón a aquellos que os están ayudando a acercaros a Mí? ¿Vais a renunciar al deleite espiritual de imitarme, dejando que la violencia ofusque vuestro cerebro para devolver golpe por golpe?
67. En verdad os digo, que esta humanidad no conoce aún la fuerza del perdón y los milagros que él obra. Cuando tenga fe en mi palabra, se convencerá de esta verdad.
68. Pueblo amado: Voy a dejaros el agua que mitiga la sed y sana todo mal.
69. Vengo buscando corazones para morar en ellos para que, escuchando mi palabra, lleguen a reconocer su misión espiritual. Quiero que aprendáis a orar, a conversar con vuestro Padre Celestial, meditando y sintiendo todo aquello que queráis comunicarme, con aquel fervor y verdad con la que os enseñó Jesús; mas no imitéis a los que diariamente repiten una y más veces: Hágase Señor tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, y en realidad no saben lo que dicen, porque en verdad no están conformes con mi voluntad.
70. Ya es hora de que se levante este pueblo a practicar mis divinas enseñanzas; para ello os he hecho simplificar vuestra vida y desmaterializar vuestro corazón.
71. La práctica de mi doctrina es un retorno a la vida sencilla de los tiempos pasados, pero a la vez un paso hacia adelante en el conocimiento de lo espiritual.
72. Los escogidos de este tiempo no han sido elegidos al azar; existe una razón divina para escoger a cada uno de mis hijos. Para que cumpláis con la misión para la que fuisteis destinados antes de venir a la tierra y ayudaros a cumplirla, os la estoy dando a conocer por medio de mi enseñanza.
73. ¿No habéis visto cuánto os he probado para darle temple y fuerza a vuestra fe? ¿No habéis sentido opresión y asfixia en el ambiente que envuelve al mundo? ¿No advertís cómo y sin saber por qué, huís del fango? Todas esas señales son demostración de que estabais destinados para una misión espiritual, la cual había de estar antes que todas las demás que contrajeseis en la tierra.
74. El espíritu quiere vivir, busca su inmortalidad, quiere lavarse y purificarse, tiene hambre de saber y sed de amor. Dejadle pensar, sentir y trabajar, concededle que tome una parte del tiempo de que disponéis, para que ahí se manifieste y se recree en la libertad.
75. De todo lo que sois aquí en el mundo, sólo quedará después de esta vida vuestro espíritu. Dejadle que él acumule y atesore virtudes y méritos para que, llegada la hora de su liberación, no sea un menesteroso ante las puertas de la “Tierra Prometida”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 112
1. Yo soy el alimento para el espíritu, soy el poseedor de cuanto necesitáis, soy la luz en vuestro camino de evolución.
2. Deseo que me conozcáis; ya una vez estuve entre vosotros en cuanto hombre; hoy vengo en Espíritu a demostraros que verdaderamente estoy en mis hijos y que puedo hablar a través de su entendimiento. Mañana sólo será la luz de mi inspiración la que llegue a vuestro espíritu; pero en cada una de las formas que tome para hablaros, habrá siempre una nueva lección y una nueva fase que mi Espíritu os muestre para que me conozcáis mejor.
3. De era en era, los hombres van teniendo una idea más clara de Mí. Los que me han conocido a través de Cristo, tienen un concepto más aproximado a la verdad que aquellos que sólo me conocen a través de
las leyes de Moisés. Aquel Dios a quien seguían y obedecían las multitudes por temor a su justicia, fue más tarde buscado como Padre y como Maestro, cuando germinó en sus corazones la semilla de amor de Cristo.
4. En verdad os digo que Yo no os envío el dolor. ¿Habéis visto con qué amor cultiva el jardinero su jardín? Pues vosotros sois para Mí como un inmenso jardín, en el cual os contemplo como lirios, rosas o azucenas. Mas si vuestras corolas se cierran para el rocío de mi amor, natural es que os sintáis débiles cuando los vientos os azotan; ¿Por qué entonces pensáis que sea Yo quien os castiga? Es un error atribuirme la causa de vuestros sufrimientos y amarguras, porque un Padre sólo quiere la felicidad para sus hijos.
5. Cuando comprendáis vuestra falta de armonía con lo creado y con mis leyes, os arrepentiréis de haberme culpado de vuestras vicisitudes y sabréis que fuisteis vosotros los que creasteis el dolor.
6. En los tiempos pasados, cuando la humanidad aún no llegaba al conocimiento del verdadero Dios, veía en cada elemento de la naturaleza a una divinidad; por eso, cuando esas fuerzas llegaban a desencadenarse, los hombres decían que eran venganzas de sus dioses, sin darse cuenta de que ellos por sus pecados no podían salvarse del efecto de los elementos desatados.
7. Algo de aquellas creencias conserváis todavía, porque cuando miráis o sabéis de terremotos, tempestades o plagas que azotan pueblos, ciudades o naciones, exclamáis: Es castigo de Dios.
8. He venido a revelaros en este tiempo, que el hombre posee potestad sobre los elementos, una potestad que hasta hoy no habíais descubierto. Os he enseñado que quien ora y vive en armonía con mis leyes, puede ser obedecido por los elementos y escuchado por la naturaleza. ¿Os parece extraño? Recordad cómo Jesús, entre sus lecciones, os dio aquella de someter a la naturaleza a su mandato. No olvidéis que cuando el Maestro, junto con sus discípulos navegaba en una barca en el mar de Galilea, éste de pronto se encrespó; El, viendo el temor en sus apóstoles, extendiendo su mano ordenó a las aguas que se apaciguaran, y éstas al instante, como mansas siervas obedecieron.
9. De cierto os digo, que aún es mucho lo que tenéis que estudiar y analizar sobre aquellos ejemplos, para comprender mis nuevas enseñanzas. Basta que tengáis confianza en mis palabras, para que cumpliendo con mí Ley, en los trances difíciles de vuestra vida testifiquéis el poder de la fe.
10. Cuánto se ha alegrado vuestro corazón, cuando en una prueba de éstas habéis orado y habéis palpado mi verdad. Con fe, con espiritualidad y humildad lograréis la verdadera oración, que evitará que sigáis siendo las víctimas de las vicisitudes de la tierra; porque
viviendo en armonía con las leyes que rigen vuestra vida, todo cuanto os rodea estará a vuestro servicio. Tened presentes mis lecciones que con tanto amor os entrego a través del entendimiento humano. Mi rayo, al posarse sobre la mente del portavoz, se convierte en palabra, sin que por ello pierda su sentido divino. Esta luz, que en sentido figurado os anuncié en el Segundo Tiempo, es el faro que guiará a los espíritus hacia el puerto de salvación. He humanizado mi inspiración para que, escuchándome comprendáis el contenido de mis revelaciones y la forma de llevar a la práctica mis enseñanzas. Mañana, cuando cese esta comunicación que con vosotros he tenido, seguirá mi luz iluminando al espíritu de la humanidad.
11. Si en aquel tiempo, la sangre del Hijo de Dios fue derramada por todos, ahora será la luz de mi Espíritu la que descienda sobre toda carne y sobre todo espíritu.
12. En lo profundo de cada ser se escucha el tañer de una campana que no os permite caer en el sueño; es mi voz que os llama e invita a la oración, a la reflexión y a la meditación. Unos se detienen ante ese llamado y hacia él enderezan sus pasos; otros se resisten ante aquella voz, interponiendo la dureza de su materia, por lo que, mientras unos se apresuran a despertar a la vida verdadera, otros son tardíos.
13. Cuántos de los que habéis tenido la gracia de escuchar mi palabra, me habéis dicho en vuestro corazón: Señor ¿Por qué tardasteis tanto en volver al mundo? A lo cual os digo: Para Mí, todo ese tiempo sólo ha representado un instante. Desde que os dije mi última palabra en el calvario, hasta el día en que os di mi primera cátedra en esta era, puedo deciros que el tiempo transcurrido no pasó para Mí. Fue tan fugaz el espacio entre mi partida en aquel tiempo y mi llegada en éste, que lo comparo con la luz de un relámpago que brillase en el oriente, para ocultarse en el occidente.
14. Por momentos los hombres se juzgan tan indignos de Mí, que no conciben que pueda amarlos tanto; y una vez resignados a vivir alejados de su Padre, construyen una vida a su propia idea, crean sus leyes y hacen sus religiones. Por eso su sorpresa es grande cuando me ven llegar. Entonces se preguntan ¿En verdad nos ama tanto nuestro Padre, que así busca la forma de comunicarse con nosotros?
15. Humanidad: Yo sólo sé deciros que lo que es mío no lo dejaré perder; y vosotros sois míos. Os amo, desde antes que fueseis y os amaré eternamente.
16. Si habéis tardado en retornar a Mí y habéis encontrado muchas vicisitudes a vuestro paso, eso no quiere decir que mi amor haya disminuido a causa de vuestros pecados; es que mi voz, a través de vuestra conciencia, la que siempre ha estado invitándoos a llegar a Mí
por el camino de la verdad. Yo soy la puerta eternamente abierta, que os invita a penetrar en mi santuario, ahí donde está vuestra heredad.
17. Mi doctrina ha venido a enseñaros a tornar las faltas en buenas obras; tened la certeza de que, quien toma la cruz de su Señor para seguirle, pronto siente la elevación de su espíritu.
18. No es mi última enseñanza ésta que ha venido a iluminar la Tercer Era; lo espiritual no tiene fin; mi Ley siempre está brillando como un sol divino en todas las conciencias. El estancamiento o la decadencia sólo es propia de los humanos y ella es siempre el resultado de vicios, flaquezas o desenfreno de las pasiones. Cuando la humanidad finque su vida sobre cimientos espirituales y lleve en sí el ideal de eternidad que os inspira mi doctrina, habrá encontrado el camino del progreso y la perfección, y nunca más se apartará de la senda de su evolución.
19. Si a vuestro espíritu le di un grano para que lo sembrase, él tendrá que devolverme cien. ¿No habéis visto la multiplicación de las semillas de la tierra? Imitadlas. Yo sólo hice una simiente de cada especie y mirad cómo se han reproducido sin cesar.
20. Hijos amados: ¿Creéis que fuera necesario que volviese al mundo a derramar nuevamente mi sangre para haceros comprender mi amor? No, ya no es necesaria esa prueba, ya que ahora os bastará que oréis y meditéis unos momentos en cada día, para que mi luz penetre dulcemente en vuestro espíritu. Esa luz será la del Maestro, será mi voz que vendrá a revelaros muchas enseñanzas que ignoráis, pero que es necesario que conozcáis, para que podáis vivir en plenitud en el Tercer Tiempo, el tiempo de la luz y de la espiritualidad.
21. En aquel Segundo Tiempo, las multitudes me buscaban más como doctor que como Maestro, porque siempre han creído los hombres, que es más grande el dolor del cuerpo que el del espíritu. Jesús era complaciente y dejaba que los enfermos se acercaran a Él; sabía que ese dolor era el camino que atraía a los hombres hacia la luz de su palabra.
22. Cuando los ciegos volvían a ver, y los leprosos se limpiaban, cuando los paralíticos abandonaban su lecho y los poseídos se liberaban de sus influencias y obsesiones, eran testimonios vivientes de que Jesús era el Doctor de los doctores.
23. Mucho tiempo me buscaron así los hombres, aun no estando ya con ellos en el mundo. Mas ahora, cuando llega un doctor junto a vuestro lecho de enfermo y en él depositáis toda vuestra fe y confiáis en su ciencia vuestra vida, olvidáis que la vida de ambos depende de Mí. Os olvidáis en ese instante de orar ante vuestro Padre para solicitar de El la luz sobre el hombre de ciencia y el bálsamo sobre vuestra dolencia. Aquella alcoba, en vez de llenarse de luz y saturarse de fuerza y de esperanza, permanece triste y sombría por falta de espiritualidad.
24. ¿Cuándo volveréis a buscarme con aquella fe, con que se acercaban a Mí los enfermos en el Segundo Tiempo? Es necesario que os diga que tengo sed de vuestra fe y que cuando depositéis en Mí vuestra confianza, os haréis merecedores de los grandes prodigios que tengo reservados para vosotros.
25. Yo no desconozco a los hombres de ciencia, puesto que la misión que desempeñan se las he dado Yo, pero muchos de ellos han faltado a la oración, a la caridad y a la elevación de espíritu para ser los verdaderos doctores de la humanidad.
26. Ya les hablaré también a ellos, mas mi voz será de justicia cuando vean a mis discípulos sanando por medios espirituales las enfermedades que la ciencia no ha sabido curar, y cuando los hombres se curen los unos a los otros por medio de su don espiritual, los materialistas abrirán sus ojos ante esa revelación y dirán: Ciertamente, más allá de nuestra ciencia existe una sabiduría y un poder superior al nuestro.
27. A vos, pueblo, os digo que no olvidéis ese don divino, ya que por medio de él haréis luz en los espíritus, llevaréis consuelo a los que sufren y convertiréis a muchos, al salvarlos de sus aficiones.
28. El dolor es un camino que conduce a los hombres hacia la fuente de salud que soy Yo, mas tened presente que os he dado una gota de mi bálsamo para que hagáis uso de él siempre que alguien llame a vuestras puertas. Velad y orad para que ese llamado siempre os encuentre preparados.
29. Discípulos del Tercer Tiempo, en verdad os digo, que por haber recibido mis nuevas revelaciones, seréis quienes interpretéis debida y justamente el contenido de las enseñanzas de los tiempos pasados.
30. Todo cuanto en ellas os fue revelado, tiene un sentido divino, aunque os parezca que en algunas ocasiones os están hablando de la vida humana; buscad su esencia y encontraréis que siempre os están mostrando la vida espiritual.
31. No os detengáis demasiado en analizar la letra, que es lo superficial, porque ello puede llevaros a la confusión, penetrad al significado de la palabra y ahí hallaréis la verdad. Procurad que vuestro análisis sea sencillo, como lo es mi palabra, y no compliquéis lo que es diáfano, puro y natural.
32. Oración y meditación es lo que se requiere para el estudio de las lecciones divinas. Quien así busque mi luz, en verdad os digo que pronto la hallará. Ya os he enseñado que con oración se adquiere sabiduría.
33. El discípulo que de esta manera analice mi palabra y que en esta forma consulte a su Maestro, será el que siempre acierta con la verdad y nunca se confunde.
34. Llegará el día en que vuestra sensibilidad para lo espiritual os haga descubrir fácilmente la esencia que contiene toda palabra que ha brotado de Mí.
35. “Mi reino no es de este mundo”, os dije en el Segundo Tiempo, por lo tanto, Yo os hablo del reino espiritual. “Yo soy el camino” os dije también, haciéndoos comprender que venía a prepararos la senda que os llevara a morar Conmigo en la mansión celestial.
36. Para la vida humana, bastaba con la ley que por conducto de Moisés os di; mas para vivir la vida eterna era preciso que el Verbo de Dios fuese con vosotros, para que Él os preparase el camino del verdadero paraíso; mas como el camino hacia las altas moradas de la luz, de la perfección y del amor, tiene encrucijadas, escollos y tentaciones, fue necesario que en la senda del viajero apareciese una estrella, un faro, un rayo de luz que iluminase sus pasos; esa luz es la de mi Espíritu, que ha llegado a vosotros a disipar dudas, ignorancias e incertidumbres.
37. Mirad cómo, desde los tiempos en que os regíais por la ley natural, o sea por el dictado de la conciencia, hasta este tiempo en que recibís la luz espiritual por medio de la inspiración, os he dado a conocer, paso a paso y parte por parte el camino del espíritu.
38. Esta inspiración es el fruto de una larga evolución en la que no podéis deteneros, y que os dará la perfección necesaria para que podáis recoger los mejores frutos.
39. Hoy os digo: Bienvenidos seáis, caminantes incansables en el camino de perfección; venid a Mí, todos los que tengáis hambre o sed en el espíritu, porque todo aquel que sepa tomar esta palabra y extraer de ella su esencia, encontrará la paz.
40. Yo bendigo al que ha tomado con paso sereno y firme el camino, porque él no tropezará. Yo os ilumino para que os conduzcáis como buenos discípulos de mi doctrina.
41. El tiempo que he asignado para el final de esta comunicación en esta era, será 1950, el justo para vuestra preparación, porque si mi palabra os faltare antes del día señalado para su término, muchos de vosotros debilitaríais y otros volveríais a vuestras antiguas tradiciones. Vuestro destino ha sido trazado con suma perfección, y las pruebas que encontrarais, son motivo para que elevéis vuestro espíritu y me améis. Cuando en vuestra vida sólo habéis tenido satisfacciones y abundancia de bienes materiales, os habéis detenido en el camino espiritual y os habéis apartado de Mí; mas ahora os he confiado una nueva oportunidad para el cumplimiento de vuestra misión. Sin embargo, no olvidéis que vuestra existencia en la tierra es tan sólo un momento en medio de la eternidad, y que si ese momento lo desaprovecháis, despertaréis en el más allá y contemplaréis el retraso y la falta de luz en vuestro espíritu. Un doloroso despertar será para el espíritu al darse
cuenta de su pobreza y desnudez por falta de cumplimiento, y tendrá que llorar el tiempo perdido, hasta purificarse.
42. Sí, discípulos, será preciso entonces pasar por la expiación, para acallar el reclamo de la conciencia y hacerse digno de continuar su evolución.
43. Caminad siempre por la senda de la Ley y ella os amparará.
44. ¡Cuán escasos son mis discípulos y qué numerosa es la humanidad! Mas Yo fortalezco a los que han sabido tomar este cargo y esta responsabilidad, porque ellos están dispuestos a levantarse a sembrar cuando Yo se los ordene. Para entonces tendrán la mansedumbre del siervo y la fortaleza del apóstol.
45. Cuando ya mi palabra no se escuche como ahora, ni os dé la voz de alerta cuando el enemigo se acerque, y las aguas turbias quieran contaminar la fuente cristalina que os he confiado, recurriréis a la oración, y vuestra conciencia os dirá lo que debéis hacer. En la luz de la conciencia Yo estoy y estaré presente.
46. Ya conocéis el sabor del fruto del árbol y os prevengo para que mañana no os dejéis sorprender por falsos profetas; mas también velaréis por vuestros hermanos, enseñándoles a distinguir la esencia de mi doctrina. Escrito está que después de mi partida aparecerán falsos profetas y que llegarán diciendo a mi pueblo que ellos son mis enviados y que vienen en mi nombre a continuar la obra que entre vosotros llevé a cabo.
47. ¡Ay de vosotros si os inclináis delante de falsos profetas y falsos maestros, o si mezcláis a mi doctrina palabras sin esencia, porque habrá gran confusión! Por eso os digo con frecuencia: “Velad y orad”.
48. He sometido al hombre a dos leyes y es mi voluntad que vosotros, mis labriegos, cumpláis con ambas, para que, unificados el espíritu y la materia, hagáis obras de perfección en vuestra vida. En cada una de mis leyes he derramado mi sabiduría y perfección. Cumplid con las dos, que ellas os conducirán a Mí. No queráis vivir en la tierra como si ya estuvieseis en espíritu, porque caeríais en fanatismo, que es falsa espiritualidad; con ello enfermaría vuestro cuerpo e irá a la tumba antes de tiempo, sin haber terminado vuestra misión. Comprended entonces que el espíritu fue dotado de una inteligencia superior para ser guía y maestro de la materia.
49. Hoy habitáis este valle de lucha y de dolor, en el que las pruebas os dicen a cada instante que esta morada es pasajera; pero que todo aquello que no hayáis alcanzado en el presente, lo poseeréis mañana. La paz y la alegría, que en el mundo sólo dura un instante, en la mansión espiritual son imperecederas. Por eso os invito al reino de eterna paz y satisfacción sin fin. Preparad el gran viaje, Yo os espero.
50. Aprended a escuchar la voz de vuestra conciencia y oiréis mi voz que habla a vuestro corazón. Esa voz interior es la de vuestro Padre, siempre dulce, alentadora y convincente.
51. Hoy me he cruzado en vuestro camino y me habéis recibido con gozo en vuestro espíritu. El encuentro entre el Maestro y los futuros discípulos ha sido feliz.
52. Las sectas se preparan y hablan acerca de mi próxima venida; sin embargo, cuando me acerco a ellos espiritualmente, no me sienten, porque carecen de sensibilidad y porque son incrédulos. Yo digo a mi pueblo que en este tiempo grandes hombres, sabios y sacerdotes, me reconocerán y me sentirán en la forma que he elegido para manifestarme a la humanidad de esta era. Yo escogeré de entre ellos a los que han de servirme, porque después de prepararlos voy a enviarlos a predicar sobre mis revelaciones y enseñanzas de este tiempo.
53. Os he llamado a mi mesa de amor, en ella habréis saboreado el manjar divino; el pan y el vino del espíritu. ¡Ah, si todos comprendieseis cuál es el hambre del espíritu; con cuánto amor buscaríais a los hambrientos! Este momento es de recordación para vosotros, mis nuevos discípulos; no así para Mí, que soy el presente eterno. Mi pasión y mi sacrificio están latentes, mi sangre fresca aún. pero vosotros, que sois pasajeros en la tierra y que en la eternidad sois como átomos, recordáis y revivís como algo lejano, la pasión que vuestro Maestro os legó como el más grande testamento de amor. Escuchadme y estudiad, así podréis amar mi enseñanza, servir a vuestros hermanos y perfeccionaros de espíritu. Si aspiráis a ser maestros entre la humanidad, no tenéis más que imitar a Jesús. Oyéndome dejaréis de ser los niños ignorantes, que todo lo preguntan porque nada saben y os convertiréis en los discípulos que, al desplegar sus labios para hablar de mi enseñanza, se sentirán inspirados por mi Espíritu; ante las interrogaciones de la humanidad vuestra palabra será la luz, que encenderá en cada corazón una antorcha de fe.
54. Yo soy el camino, la verdad y la vida, y es por eso que vengo a vosotros a derramar mi amor en el cáliz de esta mesa, para que podáis beber en él hasta saciar vuestra sed. No vengo a salvar a unos cuantos, sino a todo espíritu necesitado de luz; mas sí vengo a preparar a unos, para que ellos salven a los otros y aquéllos a otros más.
55. Las naciones se encuentran afligidas, agobiadas y enfermas. Ya no esperan de la ciencia o del poder humano la solución de sus miserias y amarguras. Los hombres comienzan a creer que sólo un milagro puede salvarles. Muchos de ellos saben que los profetas del Primer Tiempo anunciaron mi nueva venida; muchos de ellos saben que cuanto está pasando en el mundo corresponde a las señales predichas para el tiempo de mi venida y de mi presencia entre vosotros. Pronto sabrán
todos que la Tercer Era ha llegado y que Yo me he manifestado conforme a lo anunciado; que vine sobre la nube, o sea en Espíritu, para enviar mi verbo, como un rayo de luz sobre el entendimiento de mis elegidos; mas, ¿Por quién recibirá la humanidad la buena nueva y los testimonios de cuanto he dicho y hecho entre vosotros? ¿Por quiénes ha de ser, si no por medio de los que me han escuchado?
56. He aquí la mesa, sentaos a ella, elevad vuestro espíritu y sentid mi presencia; sentidla no sólo con el espíritu sino también con la materia, si en verdad os espiritualizáis y sabéis estremeceros al contacto de mi luz.
57. Al elevaron, vivid unos instantes en la morada espiritual, para que en esa hora Yo os reciba en representación de la humanidad, y en vosotros bendiga a los pueblos, consuele a los tristes, a los enfermos, a los que sufren en la soledad. Mirad que ahora hay más viudas y huérfanos que nunca en vuestro mundo.
58. En vosotros, que estáis orando, recibo a todas las razas, a todos los pueblos, religiones y sectas, porque habéis bebido el vino de la vida eterna; derramo sobre todo espíritu mi esencia para que no exista uno solo de mis hijos que en estos instantes sufra hambre o sed de justicia.
59. Ante el pecado del mundo es necesario que llegue hasta vosotros la luz de mi espíritu. Si en aquel tiempo, de mi cuerpo hicisteis brotar sangre, sudor y lágrimas, ahora haréis que el Maestro se derrame en luz sobre el dolor, la perversidad y las tinieblas de los hombres.
60. Es mucho el dolor y el pecado que cubre a las naciones como un manto de tristeza. Más ahora que no me podéis ver llorar, ni sangrar, sentiréis sobre vuestro espíritu el torrente inagotable de mi perdón, de mi amor y de mi luz.
61. Esta es mi nueva sangre que hoy derramo sobre la humanidad. En estos instantes vuestro espíritu se recrea en las regiones hasta donde él ha podido elevarse en esta comunión Conmigo, mas no olvidéis que ha sido Elías, el pastor espiritual, el que vino a prepararos y a conduciros ante Mí, para que recibieseis la palabra de vuestro Maestro, a la vez que la tierna caricia de María, vuestra Madre Celestial, cuyo Espíritu está siempre presente en Mí.
62. Quiero dejar la paz en vuestro corazón, porque después vendrán momentos de tristeza y de temor. Preparaos porque no sabéis lo que el mañana reserve para vosotros.
63. Recordad que os he dicho que aparecerán falsos profetas y falsos espiritualistas, tened presente que siempre os he venido previniendo para estas pruebas, diciéndoos que mi comunicación, que inicié a través del entendimiento de Damiana Oviedo se prolongará hasta 1950, y que después de ese año no me manifestaré más en esta forma. os he dicho muchas veces que después de ese día, derramaré mi Espíritu por medio
de vuestros dones pero que, si pasado este período señalado por mi voluntad quisieseis que la palabra del portavoz no cesara en algunos recintos, mientras en otros ya no tuviesen estas manifestaciones, ¡Ay de quienes profanasen mis mandatos e intentasen pasar sobre mi voluntad!
64. No quiero que vosotros seáis responsables de tan graves faltas; mas, para que al llegar el último día de mi comunicación, todos escuchéis que el adiós del Maestro a través del portavoz es definitivo, y que no será sólo para un recinto o para una congregación, sino para todo el pueblo.
65. Preparaos, porque haré el llamado a ministros de religiones, a mandatarios y gobernantes para que escuchen mis últimas palabras. Vuelvo a deciros, preparaos, para que en este tiempo una gran multitud sea testigo de mi partida. Yo derramaré fortaleza sobre vuestro espíritu, para que no sintáis mi ausencia, porque en realidad no estaré ausente; vuestra gratitud de discípulos, quedará a prueba; ya que fui a vosotros por el camino del espíritu, vosotros tendréis que venir a Mí por ese mismo camino.
66. La misión del portavoz concluirá en el día fijado por Mí; pero su entendimiento quedará abierto a la inspiración y a todos los dones, así como el del labriego y el del guía y de todos aquellos que cumplan con mi ley de amor. Debo deciros, que también el don de la palabra se desatará entre vosotros y sabréis hablar de mi obra con hombres que pronuncian otras lenguas. A todos los que me oís en este día os haré responsables de mi palabra, porque sois el pueblo al que encontré descarriado del camino, pero que en mi palabra volvió a encontrar la senda. El que llegó pobre y sollozante, hoy conoce la paz.
67. Entre vosotros están los que llegaron como parias y ahora se sientan a mi mesa; entre la multitud se encuentran los que estaban ciegos y hoy ven la luz; están también los que eran mudos para la palabra de amor y caridad y que hoy, ya convertidos, son mis siervos; están los que eran sordos, que no escuchaban la voz de la conciencia, pero que han recobrado ese don, escuchando la voz del Juez Supremo y han aprendido a oír la queja de los que sufren. Descubro entre estas multitudes a la mujer adúltera y también a la pecadora arrepentida, ambas acusadas y señaladas por quienes muchas veces pecan más que ellas; mas Yo les perdono y les digo que no vuelvan a pecar.
68. ¡Oh, pueblo si supieseis guardar en vuestro corazón todas mis palabras, cuán ricos seríais de los tesoros del espíritu, cuán fuertes e iluminados; pero es frágil vuestra memoria y vuestro corazón! Dejad que mi palabra y su esencia, que son el símbolo de mi cuerpo y de mi sangre, y que son la imagen del pan y del vino que ofrecí a mis discípulos en la última cena, penetren en vuestro espíritu en esta tarde de evocación.
69. Comed el pan de la vida, comed por toda la humanidad en esta era de dolor, de restitución y de purificación; mientras estéis saboreando este alimento, pensad que a la misma hora millones de seres apuran un cáliz muy amargo y que muchos de vuestros hermanos en vez de beber el vino de mi amor, están derramando la sangre de sus semejantes en los campos de guerra.
70. Estáis sentados a mi mesa y no quiero que ninguno de vosotros tenga remordimientos, se sienta indigno de estar aquí, o sienta el impulso de abandonar su asiento y alejarse de esta reunión.
71. Ciertamente en aquel tiempo hubo entre mis discípulos uno que conspiró en contra de su Maestro, el cual, al escuchar mis últimas recomendaciones y las últimas palabras de mi testamento de amor, no pudo permanecer en mi presencia y se alejó del cenáculo. Es que en su bolso llevaba ya las monedas por las cuales había vendido a su Maestro; los demás discípulos lo ignoraban, mas Jesús lo sabía; lo dejó hacer para que así se cumpliera lo que estaba escrito. El Eterno se servía de la infidelidad de un corazón para que se llevase a cabo en su Hijo todo cuanto de Él se había profetizado.
72. Orad, discípulos del Tercer Tiempo, para que entre vosotros no vaya a levantarse un traidor que cambie mi verdad por vanidades del mundo y diga hipócritamente como Judas: Maestro: ¿Por ventura seré yo?
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 113
1. Pueblo amado de Israel, discípulo, párvulo y postrero, las obras de vuestro espíritu a través de la materia son juzgadas por el único Ser que en verdad os puede juzgar. Habéis sido contemplados por la única mirada que puede penetrar en vuestros pensamientos, y vuestro espíritu se ha estremecido ante ese juicio. No es la carne la que se da cuenta de la magnitud de sus faltas, sino el espíritu, y es el que no se ha atrevido a contemplar la faz divina, mas habéis inclinado vuestra cerviz para escuchar la voz del juez, oh discípulos amados. Yo os envío mi bendición, mi amor y mi perdón de Padre.
2. ¿Hasta cuándo la voz del juez, no tendrá nada que reclamaros y sólo contemple que vuestras lágrimas, como un rocío, purifican vuestro espíritu y vuestro corazón?
3. Yo estoy con vosotros; he venido una vez más como Maestro, como Padre, como amigo y compañero de viaje en el camino de vuestro espíritu. He penetrado hasta lo más íntimo de vuestro corazón y aquí
me tenéis nuevamente entre vosotros, para enseñaros y daros el consejo celestial que os señala el camino en donde está mi gracia y del cual no debéis apartaros.
4. Elías, con su voz de pastor, conocida por todas sus ovejas, os reúne y guarda en el aprisco. Mi arcano se ha abierto para los espíritus encarnados y desencarnados, mi gracia y mi caridad se derraman en el Universo, en Espíritu y en Verdad. El amor del Padre es eterno. Mas ante la manifestación de mi amor divino, ¿Quiénes de vosotros habéis penetrado en meditación y os habéis regenerado para lograr la espiritualidad? ¿Quién es aquel discípulo que ya ha comprendido y practicado mis enseñanzas?
5. En el Segundo Tiempo hablé a grandes multitudes y por muchos fui comprendido, y si ahora en el Tercer Tiempo, vosotros me comprendéis y practicáis la enseñanza que os vengo a recordar, benditos seáis, porque en el presente tiempo daréis un paso de adelanto en el camino de la espiritualidad.
6. A lo largo de vuestra existencia viviréis mi propia pasión, porque desde el Segundo Tiempo os enseñé a nacer y vivir en la humanidad. Os enseñé a vivir “dando a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo”. Os enseñé que, llegado el instante de cumplir con la voluntad del Padre, debe dejarse lo que pertenece al mundo para encaminarse hacia la “tierra prometida”, hacia el “reino celestial”. Yo os enseñé el sendero del sacrificio, del amor, del perdón, de la caridad, caminando siempre adelante y hacia arriba, hasta llegar a la cruz del sacrificio.
7. En este tiempo vosotros me imitáis en mi pasión de aquel Segundo Tiempo, porque habéis nacido humildes y porque a través de vuestra vida humana habéis experimentado el dolor, las caídas, los abrojos, las ofensas, y habéis derramado vuestro llanto por amor a mi obra.
8. En el Segundo Tiempo, el Divino Maestro, siendo puro de espíritu y de cuerpo, fue bautizado por Juan en las aguas del Jordán, para daros una prueba de mansedumbre y humildad; y así Aquél que no tenía mancha alguna, no rechazó el símbolo de la purificación, ¿Cómo podrán los pecadores en este Tercer Tiempo llamarse puros delante de la humanidad?
9. Después me interné en el desierto para meditar, para enseñaros a penetrar en comunión con el Creador y contemplar desde el silencio del desierto la obra que me esperaba, para enseñaros con ello, que para levantaros al cumplimiento de la obra que os he confiado, antes tenéis que purificaros. Después, en el silencio de vuestro ser, buscad la comunión directa con vuestro Padre, y así preparados, limpios, fortalecidos y resueltos, levantaos con firmeza al cumplimiento de vuestra delicada misión.
10. En el Segundo Tiempo, solamente tres años prediqué entre las multitudes que me escucharon y siguieron. El caudal de amor, sabiduría, justicia y ley que había en mi Espíritu, no sólo estuvo en mi palabra, sino también en mis obras, en mis miradas, en el bálsamo que derramé en los enfermos, en el perdón que regeneró a los reacios pecadores, en mi voz que levantó a los muertos, en mi palabra que alejaba a los espíritus inmundos y les devolvía la luz perdida. El momento era llegado y escrito estaba que había que penetrar en la ciudad de Jerusalén, donde los fariseos y los grandes sacerdotes de aquel tiempo, sólo esperaban la ocasión para dar muerte a Jesús. Mis obras quedaron como un recuerdo imperecedero para toda la humanidad, el día de mi entrada triunfal en Jerusalén, el santo cenáculo, la aprehensión, la noche de agonía, la vía dolorosa y por fin, la crucifixión.
11. En aquel tiempo sólo fue contemplado el hombre que os enseñó, que lloró y sufrió por sus discípulos y por las multitudes. Hoy os eleváis y contempláis el fondo de aquella obra, y no sólo lloráis por el dolor humano de Jesús, ni sólo os conmovéis con aquella sangre que brotó de su cuerpo, sino que con el estudio y elevación espiritual, comprendéis que dentro y fuera de aquel hombre estuvo el Espíritu Divino, que con su luz vino a enseñar a los hombres a cumplir la misión que los purifique de todas sus faltas, un Dios que lloraba y sangraba a través de un cuerpo, a causa de las tinieblas e ignorancia que cubrían a la humanidad, un Dios que se hacía hombre para habitar con los hombres y enseñarles el verdadero camino y el amor de unos a otros, un Dios que se humanizaba para sentir el dolor del hombre y estar cerca de él.
12. Los tiempos han pasado y el hombre no me ha olvidado. La humanidad lleva grabado mi nombre en su conciencia, más se ha apartado del verdadero camino y hoy solamente se conforma con conocer mi nombre, recordarlo y confundir mi enseñanza; porque el hombre la envolvió en ritos, en ceremonias, en tradiciones y festines, y con ello se conforma. Dejó de amar a su propio hermano, dejó de sentir el dolor de su semejante, llenó su corazón de egoísmo, se enseñoreó, se olvidó de que su Maestro derramó su sangre y la convirtió en bálsamo, en gracia, en redención y en vida para la humanidad, y que todo aquel que me ama y me sigue, puede hacer lo que Yo hice, regenerar y salvar con la palabra, resucitar al muerto y sanar todos los males con la caricia espiritual.
13. Después de mi partida en el Segundo Tiempo, mis apóstoles continuaron mi obra, y los que siguieron a mis apóstoles, continuaron la labor de ellos. Eran los nuevos labriegos, los cultivadores de aquella campiña preparada por el Señor, fecundada con su sangre, sus lágrimas
y su palabra, cultivada con el trabajo de los doce primeros y también por los que les siguieron; más de tiempo en tiempo y de generación en generación, los hombres fueron mistificando o falseando mi obra y mi doctrina.
14. ¿Quién le dijo al hombre que él podía hacer mi imagen? ¿Quién le dijo que me representara pendiente de la cruz? ¿Quién le dijo que podía hacer la imagen de María, la forma de los ángeles o el rostro del Padre?
15. ¡Ah hombres de poca fe! Que para poder palpar mi presencia, habéis tenido que materializar lo espiritual.
16. La imagen del Padre fue Jesús; la imagen del Maestro, sus discípulos. Yo dije en el Segundo Tiempo: “Quién conoce al Hijo, conoce al Padre”. Esto quiere decir que Cristo, que hablaba en Jesús, era el propio Padre. Sólo el Padre podía hacer su propia imagen.
17. Después de muerto en cuanto hombre, me manifesté con vida ante mis apóstoles, para que reconocieran que Yo era la vida y la eternidad y que en materia o fuera de ella estaba presente entre vosotros. No todos los hombres entendieron esto y por eso cayeron en idolatría y en fanatismo.
18. Me preguntan algunos: Señor, ¿Habremos caído en un nuevo fanatismo o en una nueva idolatría? Y el Maestro os dice: No estáis limpios del todo, no os habéis preparado con toda la espiritualidad que el Maestro os está enseñando, pero poco a poco la alcanzaréis. En este Tercer Tiempo he preparado profetas para que contemplen con el espíritu y den testimonio al pueblo.
19. Escuchad mi voz a través de la conciencia, reconoced que sois mi pueblo escogido, que tenéis que dar el ejemplo y ser el espejo limpio, donde los pueblos puedan contemplarse. Más tarde, cuando todos hayáis formado un solo cuerpo y una sola voluntad, seréis ejemplo ante las doctrinas y las religiones, y tendréis derecho de hablar de amor y paz, de decir a los demás, que se amen los unos a los otros, porque vosotros les daréis ejemplo. Enseñaréis a los demás la regeneración, porque vosotros antes os habréis regenerado y comprendido mi enseñanza.
20. Mientras no os espiritualicéis, ¿Cómo podréis levantaros para derrumbar los falsos dioses? Solamente espiritualizados podréis ir por el mundo y hacer cesar odios, necias ambiciones, falsas grandezas y malas ciencias. Solamente así, preparados, podréis detener el avance de la perversidad; ¿Cómo? Con el amor, que es espiritualidad. Entonces seréis un libro abierto; a nadie diréis que sois maestros, ni que sois mis discípulos. Sin hacer alarde os levantaréis por los caminos y Yo pondré a las multitudes a vuestro paso, prepararé las comarcas y los caminos: haré que podáis comunicaros con vuestros hermanos de distintas lenguas. No todos atravesaréis los mares. Señalados están por Mí los
que habrán de levantarse a lejanas o cercanas comarcas; pero todos se levantarán como parvada de palomas. Serán mis emisarios en todos los lugares de la tierra como enviados de paz.
21. Sí, pueblo, es la misión que os espera. Hoy os vengo a hablar con más claridad a través de mis portavoces. En el Segundo Tiempo hablé a mis discípulos y a grandes multitudes en sentido figurado y en parábolas.
22. Los hombres no me comprendían, mas su espíritu sí penetraba en la esencia de aquella palabra. Mis discípulos se preguntaban unos a otros: ¿Qué ha querido decir el Maestro con esta palabra? Y ni unos ni otros, acertaban a comprender toda mi enseñanza; mas ella iba quedando almacenada, para cuando llegara el tiempo en que fuera comprendida con toda claridad.
23. En este Tercer Tiempo, mi palabra dada a través del entendimiento humano, ha sido más clara y comprensible para vuestro entendimiento, porque habéis evolucionado; ¿Cómo podría esperar de vosotros evolución y perfeccionamiento, si antes os hubiese privado de vuestros dones?
24. Si hay seres que en su camino han perdido el sentido de la verdadera vida, convirtiéndose en plantas parásitas, Yo les transmito savia de vida eterna para que tornen a ser plantas fructíferas.
25. Pueblo: aprovechad mis enseñanzas, porque muchas de mis palabras no serán recogidas por las plumas de oro y muchos de los escritos van a ser ocultados por corazones egoístas e ignorantes.
26. Pensad en que pronto dejaréis de escucharme en esta forma y que deberéis estar preparados para recibir por inspiración mis revelaciones y mandatos.
27. ¡Ay de los que pretendieran torcer mis designios, porque la hoz justiciera, al llegar la hora de la siega, les tratará como a cizaña o mala hierba!
28. Entended que he venido a enseñaros a compartir el dolor de vuestros hermanos, para que sepáis levantaros sembrando paz y viniendo mi bálsamo sobre toda dolencia.
29. Mirad la guerra, que, semejante a un manto negro, va cubriendo de luto los pueblos y las naciones por donde pasa. Los mares, los montes y los valles, han sido convertidos en campos de sangre y de muerte, mas vosotros no perdáis la fe; por grande que sea la confusión que reine en el mundo, no desconfiéis de vuestras fuerzas para resistir las pruebas, porque entonces será cuando la elevación espiritual y la forma de orar que os he enseñado, ayude a vuestros hermanos a encontrar el sendero de la verdadera luz.
30. ¿Veis esos hombres que tan sólo viven para satisfacer desmedidas ambiciones, pasando sobre la vida de sus semejantes, sin respetar los
derechos que Yo, su Creador, les he concedido? ¿Veis cómo sus obras sólo hablan de envidias, de odio y de codicia? Pues es por ellos por los que debéis orar más que por otros, que no están tan necesitados de luz. A estos hombres perdonadles todo el dolor que os causan y ayudadles con vuestros pensamientos limpios a razonar. No hagáis en torno a ellos más densa la niebla que les rodea, porque cuando tengan que responder de sus actos también llamaré a responder a quienes en vez de orar por ellos, sólo les enviaron tinieblas con sus malos pensamientos.
31. ¿Os parece imposible que esos seres lleguen a escuchar algún día la voz de la conciencia? Yo os digo, que pronto llegará la hora en que ellos llamen a mi puerta y me digan: Señor, ábrenos, porque no hay más reino que el tuyo.
32. En la vida de los hombres siempre ha estado el mal sobre el bien; vuelvo a deciros que el mal no prevalecerá, sino que mi ley de amor y justicia reinará sobre la humanidad.
33. Oíd mi palabra, oh discípulos, porque vendrá el día en que ya no podáis escucharla, y es preciso que almacenéis su esencia en vuestro corazón. Sólo Yo puedo calmar vuestra sed de justicia en este tiempo de egoísmo y mentira. Bebed estas aguas cristalinas, que en verdad vuelvo a deciros: “Quién de esta agua bebiera, sed no volverá a sentir”.
34. Cuando pensáis en que estoy dando mi divina palabra por conducto de estos rudos entendimientos, y que en ella encuentran salud y consuelo millares de corazones, os inclináis ante el milagro.
35. En verdad os digo, que si Moisés tocando con su vara la roca en el desierto, hizo brotar de ella el agua que apagó la sed de la multitud, en este tiempo con mi justicia que es amor y potestad, he tocado estas mentes y estos corazones de roca, haciendo brotar de ellos agua de vida eterna.
36. Mi palabra es la senda; penetrad en ella y con la luz de mi amor conoceréis el camino. Yo soy el guía que conduce vuestros pasos; mi voz que está en vuestra conciencia os anima y orienta, y mis prodigios encienden vuestra fe.
37. En todos los tiempos ha sido mi Ley la voz que ha conducido a los pueblos hacia la luz; los hombres que he enviado al frente de las multitudes, han sido ejemplos de fe, fidelidad y fortaleza que a cada paso les han ido señalando el verdadero camino.
38. Penetrad con amor en el estudio de mi doctrina, porque os vais acercando al tiempo en el que no tendréis más guía que vuestra conciencia, ni más pastor que mi Espíritu.
39. Mientras no alcancéis una completa preparación, tendréis necesidad de alguien que os ayude a caminar y a dirigir vuestros pasos por el buen sendero; es por eso que de entre vosotros escojo a algunos de mis hijos para ponerles al frente de pueblos o multitudes. ¡Qué delicado es ese
cargo y qué grave su responsabilidad! Benditos los que llenos de celo, obediencia y temor, conducen por mi senda a sus hermanos, porque será menos amargo su cáliz, cuando las multitudes como pesada cruz los agobien. Yo les ayudaré cuando estén próximos a doblegarse bajo el peso de sus responsabilidades y nunca les dejaré caer.
40. Benditas sean también las multitudes que con mansedumbre sigan los pasos de quienes velen y sufran porque no se desvíen ni un paso del sendero del cumplimiento.
41. Uníos verdaderamente y escucharéis con claridad la voz del Divino Pastor, que os va conduciendo al aprisco celestial.
42. Todo estaba preparado para que, en el Tercer Tiempo me escuchaseis a través del entendimiento humano; los que así me han oído, ya estaban destinados para ello.
43. No todos me esperabais y menos en la forma en que me he manifestado, porque os ocultaron mi palabra y olvidasteis mi promesa de volver. Más Yo, para quien no pasa el tiempo, vine a cumpliros mi promesa. Ahora mi palabra os anuncia un nuevo tiempo de revelaciones que vendrán a liberaros de toda esclavitud. ¡No más cadenas, ni más cautiverio, humanidad!
44. En el Primer Tiempo me bastó un hombre para conduciros a la “tierra de promisión”; en el Segundo Tiempo fueron doce mis discípulos los preparados para extender mi doctrina y enseñar el camino a los hombres; ahora levantaré a un pueblo investido de mi gracia y donado con mi palabra, para que sea él quien lleve a las naciones y comarcas del mundo el pan de vida eterna que alimenta a los pobres de espíritu y a los hambrientos de justicia.
45. Dejo en vuestro corazón el pan de amor y de verdad que compartiréis con la humanidad, porque ella aparentemente es fuerte, pero detrás de sus galas, de su esplendor y de su poder, lleva un espíritu débil, enfermo y fatigado.
46. Heme aquí con vosotros, he cumplido mi promesa. Vengo como Dios, como Padre, como Maestro y como Amigo.
47. Al anuncio de mi llegada, muchos han recurrido a los libros y a la historia para confirmar mi nueva venida, mas todo les ha dicho que mi presencia es verdadera. ¿Os parece extraño que ahora haya llegado en Espíritu? Comprended que ya no es tiempo de que el Verbo se haga hombre para habitar con vosotros; esa lección de amor pertenece al pasado. Hoy vivís en la era del Espíritu Santo.
48. Este es el tiempo de la elevación, en el que si queréis mirarme o sentirme, tenéis que preparar vuestro espíritu, porque no vais a preguntarle a nadie si es verdad que estoy entre vosotros. ¿Acaso estáis privados de espíritu o sensibilidad? ¿Por ventura, carecéis de corazón y sentidos? Entonces, ¿A quién le vais a preguntar si es cierta mi
manifestación entre vosotros? No intentaréis preguntárselo a los sabios, porque ellos nada saben de Mí. Recordad que en el Segundo Tiempo mientras los hombres del poder estaban sorprendidos de mi presencia, y mientras los teólogos se confundían y los sacerdotes me condenaban, los humildes y sencillos escuchaban el eco de mi palabra en lo más puro de su corazón. A quienes me están escuchando y no alcanzan a concebir mi presencia bajo esta manifestación, Yo les digo, que si a pesar de su duda y reaciedad quieren saber si soy Yo el que habla, que pongan a prueba mi enseñanza, practicándola, que analicen mi palabra, que limpien su corazón y su mente, que vayan a buscar a su enemigo para perdonarle, que laven la llaga del leproso, que consuelen al triste, y entonces sabrán por sí mismos si he sido Yo, Cristo, el que ha hablado por estos labios humanos.
49. Será vuestra conciencia la que os diga si esta palabra es de Dios o del hombre.
50. Hablando a través del entendimiento humano no estoy oculto, por el contrario, me manifiesto en él.
51. En aquel tiempo os dije: “El árbol por su fruto será reconocido”. Ved los frutos que mi doctrina está dando; los enfermos desahuciados por la ciencia, sanan; los perversos se arrepienten; los viciosos se regeneran; los escépticos se hacen fervientes; los materialistas se espiritualizan. Quien no ve estos prodigios, es que se obstina en ser ciego.
52. Muchos árboles cultiva la humanidad; el hambre y la miseria de los hombres los hace buscar en ellos, sombra y frutos que les ofrezcan salvación, justicia o paz. Esos árboles son doctrinas de hombres, inspiradas muchas veces en odios, en egoísmos, en ambiciones y en delirios de grandeza. Sus frutos son de muerte, sangre, destrucción y ultrajes a lo más sagrado en la vida del hombre, que es la libertad de creer, pensar, hablar, en una palabra que es privado de la libertad de espíritu.
53. Son las tinieblas que se levantan para luchar contra la luz.
54. Yo os puse alerta anunciándoos que llegaría un tiempo en que las guerras de ideas, doctrinas y guerras homicidas, se desatarían, cundiendo de nación en nación, dejando estela de hambre y dolor entre la humanidad. Y que ése sería el tiempo de mi venida sobre la nube, o sea espiritualmente.
55. Un instante antes de expirar en la cruz, dije en labios de Jesús: “Todo está consumado”. Esa fue mi última palabra en cuando hombre, porque espiritualmente mi voz no ha cesado jamás, ya que mi Verbo inició un concierto de amor con todos los seres, desde el instante de su creación.
56. Ahora os estoy hablando por medio de un portavoz humano; después de 1950 conversaré de Espíritu a espíritu con vosotros y os daré a conocer grandes maravillas y revelaciones, pero siempre os hablaré, porque soy el Verbo Eterno.
57. Vosotros quedaréis para enseñar a vuestros hermanos lo que aprendieseis de Mí, y no habrá pregunta, por profunda que sea, que no contestéis con acierto, siempre que seáis humildes, para que no os despojéis de mi gracia.
58. Vosotros amad, hablad cuando debáis hacerlo, callad cuando sea conveniente, a nadie digáis que sois escogidos míos, huid de la adulación y no publiquéis la caridad que hagáis, trabajad en silencio, testificando con vuestras obras de amor la verdad de mi doctrina.
59. Amar es vuestro destino. Amad, porque así lavaréis vuestras manchas, tanto de vuestra vida presente como de vidas anteriores.
60. No digáis que soy el Dios de la pobreza o de la tristeza, tomando en cuenta que a Jesús siempre le siguieron multitudes de enfermos y afligidos. Yo busco a los enfermos, a los tristes y a los pobres, pero es para llenarlos de alegría, de salud y esperanza, porque Yo soy el Dios de la alegría, de la vida, de la paz y la luz.
61. Si alguien os ha dicho que existen pecados que no tienen perdón de mi parte, no os ha dicho la verdad. Para las faltas grandes, son las grandes purificaciones, y para un intenso arrepentimiento, está mi infinito perdón. Una vez más os digo que todos llegaréis a Mí:
62. En este tiempo, mi pacto con vosotros no será sellado con sangre, como lo fue en Egipto cuando mi pueblo marcó las puertas de sus casas con sangre de cordero primogénito, o como después en el Segundo Tiempo lo hizo Jesús, el Cordero de Dios, al sellar con su sangre un pacto espiritual entre el Maestro y sus discípulos.
63. Ahora quiero que os levantéis por amor, guiados por la luz de la conciencia y por el ideal de espiritualidad, para que no sea la sangre del inocente la que selle este pacto de alianza; deberá ser la luz de mi Espíritu y vuestra luz, las que se fundan en una sola claridad, en un solo rayo de luz.
64. El camino que Moisés trazó a las multitudes a través del mar y del desierto, llevándolas hasta las puertas de la “tierra prometida”, es un símbolo de la enseñanza que precedió a las lecciones que os revelé a través de Jesús, lecciones que principiaron en el pesebre de Belén y terminaron en el Calvario.
65. En este tiempo seréis los que tengáis que levantaros a enseñar mis lecciones, para lo cual tendréis que penetrar en el corazón de vuestros hermanos con el mayor respeto, porque el corazón del hombre es mi templo. Si al penetrar ahí encontráis una lámpara apagada o una flor marchita, encended la lámpara y regad la flor, para que vuelvan a
existir la luz y la fragancia del espíritu en aquel santuario. Más no vayáis a querer recoger el fruto al instante. ¿Acaso cuando sembráis la semilla en la tierra, ésta germina al instante o da frutos de inmediato? ¿Por qué entonces, del corazón humano, que es más duro que la tierra, queréis recoger la cosecha el mismo día que sembráis en él?
66. También debéis saber que así como existen diferencias en las tierras materiales, las hay en los hombres. Muchas veces sembraréis, y cuando hayáis perdido toda esperanza de que nazca vuestra siembra, os sorprenderéis viéndola nacer, crecer y fructificar. Otras veces creeréis haber sembrado en tierras fértiles y no veréis germinar la semilla. Si encontrareis tierras tan duras que se resisten a vuestros esfuerzos, dejádmelas, y Yo, el Labrador Divino, las haré fructificar.
67. Os hablo en sentido figurado para que retengáis mis enseñanzas; no quiero que después de 1950 os sintáis como huérfanos sin herencia. Cuando cese mi voz, muchos me seguirán buscando; mas mi voz, bajo esta forma, no volverá a ser escuchada. Habrá un instante de flaqueza para el pueblo, en el que los hombres y mujeres se confundirán; cuando su confusión llegue al máximo, haré sentir con todo esplendor mi presencia. Entonces todo aquel que esté preparado, abrirá sus ojos y contemplará la verdad en mi doctrina. Esos serán los que me verán y darán testimonio de mi presencia entre vosotros.
68. Os preparo para esos tiempos, porque cuando ya no escuchéis mi palabra, las tentaciones acudirán a vuestro corazón, queriendo aprovechar vuestra debilidad, para mostraros muchos caminos. Recurriréis entonces a vuestra memoria en busca de mi palabra, y buscaréis los libros que se están formando, para que allí encontréis el valor que le falte a vuestro espíritu. Entonces sabréis que os encontráis en el tiempo de depuración.
69. Sois débiles aún, pero volveréis a ser fuertes, porque en este tiempo habrá gobernantes que tiemblen ante la potestad de mi pueblo. ¿Cuándo ocurrirán estos hechos? Cuando este pueblo aumente su espiritualidad, y el desarrollo de sus dones alcance un alto grado. Entonces correrán rumores sobre vuestra potestad; esos rumores irán de nación en nación y será cuando aparezca ese nuevo faraón que tratará de esclavizaros, sin conseguirlo, porque ése será el tiempo de la libertad del espíritu en la tierra. Mi pueblo cruzará el desierto de las calumnias y de las injusticias; mas no se doblegará al dolor y seguirá paso a paso, llevando en el arca de su espíritu la enseñanza del único libro revelado a los hombres en tres tiempos, la luz de los tres testamentos que son la ley, el amor y la sabiduría de Dios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 114
1. Cuando esta humanidad escéptica, incrédula y materialista se encuentra ante una manifestación divina o ante aquello que ellos llaman milagros, al instante busca razones o pruebas para demostrar que no existe ninguna obra sobrenatural, ni ha habido tal milagro. Cuando aparece un hombre manifestando un don espiritual que no es común, ante él se levanta la burla, la duda o la indiferencia acallando su voz; y cuando la naturaleza, cual instrumento de mi Divinidad, da sus voces de justicia y sus mensajes de alerta a los hombres, éstos todo lo atribuyen al acaso; pero nunca se había encontrado la humanidad tan insensible, sorda y ciega para todo lo divino, lo espiritual y lo eterno, como en estos tiempos.
2. Millones de hombres se dicen cristianos, más en su mayoría no conocen la doctrina de Cristo. Dicen amar todas las obras que en cuanto hombre hice, más en su forma de creer, de pensar y de concebir, demuestran que no conocen la esencia de mi doctrina.
3. Yo vine a enseñaros la vida del espíritu, vine a revelaros las potencias que están en él; para eso vine al mundo.
4. Yo curaba a los enfermos sin medicina alguna, hablaba con los espíritus, liberaba a los poseídos de influencias extrañas y sobrenaturales, conversaba con la naturaleza, me transfiguraba de hombre en Espíritu y de Espíritu en hombre, y cada una de esas obras tuvo siempre la finalidad de enseñaros el camino de la evolución del espíritu.
5. La verdadera esencia de mi enseñanza la han ocultado los hombres para mostraros un Cristo que ni siquiera es imagen del que vino a morir para haceros vivir.
6. Hoy estáis viviendo el resultado de vuestro alejamiento del Maestro que vino a doctrinaros. Os rodea un ambiente de dolor, os agobia vuestra pequeñez, os atormenta la ignorancia; mas ha llegado el tiempo en que las potencias y los dones aletargados en el hombre despierten, anunciando como heraldos que un nuevo tiempo ha llegado.
7. Las religiones, la ciencia y la justicia de los hombres, tratarán de impedir el avance de lo que para ellos será extraña y maléfica influencia; mas no habrá poder que pueda detener el despertar y el adelanto del espíritu.
8. El día de la liberación está cerca.
9. También en este tiempo he tenido mis profetas como los tuve en los primeros tiempos. Cada portavoz ha sido un profeta, porque a través de sus labios os he hablado de lo venidero.
10. Mi palabra en este Tercer Tiempo, recogida en escritos, contiene muchas profecías para la humanidad del mañana. Os he predicho lo que
acontecerá cuando hayan pasado muchos años y os he hablado de pruebas que serán cumplidas en otras eras; para probaros la verdad de mis profecías, os he entregado algunas que ya habéis visto cumplirse; por eso entre este pueblo existen corazones con fe inquebrantable que han visto maravillados y llenos de gozo el cumplimiento de mi palabra.
11. No sólo el portavoz dentro de mi manifestación es profeta en este tiempo; este pueblo, al elevar su espíritu, al escucharme, ha sentido el despertar de sus dones dormidos y ha surgido como profeta. Unos ven, otros oyen, otros presienten.
12. El Maestro os dice: Preparaos, desarrollad vuestros dones, que ellos os guíen por el sendero de la luz, para que vuestras obras, palabras y pensamientos, lleven siempre la esencia que emana de la verdad.
13. La historia recogió los nombres de los profetas de la antigüedad, muchos de los cuales anunciaron el tiempo que estáis viviendo. Desde Joel hasta Juan, os anticiparon la historia de la humanidad.
14. Aquellos nombres volverán a recordarse, cuando los pueblos vayan despertando a la verdad que aquellos hombres, enviados por Mí, ya os habían revelado.
15. Hoy os digo, que las profecías de mis nuevas lecciones, se enlazarán a las profecías de los primeros tiempos, porque todas os hablan de una sola revelación.
16. Bienaventurados los hijos de este tiempo que, en su fe, en su celo y en su amor al Padre, se parezcan a aquellos primeros profetas, porque por su boca hablará mi Espíritu a los hombres de este tiempo y de los tiempos futuros.
17. No os aflijáis si os digo que vuestros nombres no pasarán a la historia; si ya sois humildes, sabréis hacer la caridad con vuestra diestra, procurando que lo ignore la siniestra.
18. Orad, pueblo, iluminaos con la luz de mi palabra, a fin de que la luz de vuestra conciencia os guié en cada uno de vuestros pasos.
19. Hoy os he llamado herederos de mi gloria, porque estáis destinados a poseer mi reino.
20. Cuando brotasteis de Mí, fuisteis dotados de todos los atributos necesarios para recorrer el largo camino de la vida y saber regresar al punto de partida; ninguno de estos dones ha sido adquirido en la jornada, todo lo poseía el espíritu desde su principio. La conciencia es innata al espíritu, es luz; a cada paso le va aconsejando que haga méritos para ayudarlo a retornar al Padre.
21. A veces el espíritu se desvía del sendero, luego vuelve a encontrarlo; por momentos camina con diligencia, luego se detiene. Es que no hay camino más largo, ni con más pruebas que el de la evolución del espíritu.
22. ¡Cuánto mal se han hecho los que creen que en el instante de morir pueden alcanzar la gloria espiritual! Esos espíritus no saben mirar en esta vida más allá de lo que en su imaginación se han forjado.
23. Cuando Dimas, que reconocía el poder de Jesús, desde su cruz confesó su fe en la Divinidad de Cristo y humildemente le pidió que se acordase de un pecador, El, contemplando cómo ese ser alcanzaba en aquel instante la purificación por el arrepentimiento, por la fe y por el dolor, le prometió llevarle ese mismo día al paraíso.
24. El Maestro quiso daros a entender que el espíritu cuando se purifica, vuelva a regiones de paz y luz, desde donde puede cumplir aquel mandato de amar a sus hermanos, inspirado en el amor del Padre, que es la única escala que existe para llegar al reino perfecto.
25. Todos tenéis el derecho de poseer mi reino, todos estáis destinados a llegar a Mí, así se trate de los más pecadores e imperfectos, cuando hayáis conquistado como lo hizo Dimas, con vuestro amor y fe, con vuestra humildad y esperanza, aquel mundo de paz, desde donde comenzaréis a presentar delante de vuestro Dios aquellas obras que son el perfecto tributo del espíritu para el Padre que os creo con tanto amor y que os destinó para que habitaseis con El en lo perfecto.
26. A nadie he desheredado, en todos están los dones que algún día les harán arrepentirse de haber pecado, les pesará haberme ofendido y más tarde les inspirarán las más grandes obras.
27. Una vez más me estoy manifestando entre vosotros. Cada espíritu es un templo del Señor; cada mente es una morada del Altísimo; cada corazón es el santuario del Pastor Divino que conduce a sus ovejas hacia la vida eterna. El Señor toca con su justicia a los espíritus y con su luz purifica los pensamientos.
28. En verdad os digo que no soy un visitante, soy el morador eterno de vuestro espíritu, soy la luz y la vida presente en vosotros. ¿Quién podrá apagar mi luz en vuestro espíritu? Dejad entonces que esa estrella luminosa se manifieste en vuestro camino.
29. ¡Ah, si los hombres hiciesen mi voluntad imitando a Jesús que en la tierra sólo hizo la voluntad de su Padre Celestial, qué grandes y hermosas serían las manifestaciones de vuestro espíritu, en obras, en palabras o pensamientos!
30. Estoy preparando mi morada en el interior de los hombres, tanto en los que me aman, como en los que no me conocen, para que mi luz tenga por reino vuestro espíritu. He aquí mi luz hecha revelación y doctrina. Es el mensaje del Consolador prometido, Aquél que os anunció que había de venir. Lo esperado por mucho tiempo ha llegado ya, tan sólo espera que el corazón aletargado de los hombres despierte para brillar en ellos como la luz de una nueva aurora. Entonces veréis que, a pesar de los tiempos transcurridos, la verdad sigue siendo la
misma, porque ésta es inmutable. La verdad es Dios, y una prueba de ello podéis encontrarla en la naturaleza, una de tantas expresiones de vuestro Creador. Pues así como me muestro a través de la naturaleza, así quiero manifestarme en vosotros.
31. ¡Humanidad, despertad! ¡Analizad la palabra de Aquél que había de venir y que ya está entre vosotros! El que sustenta a los espíritus, ha llegado. El que ilumina el sendero de vuestra evolución, se encuentra enviando su luz desde las alturas, utilizando el cerebro humano para traducir en palabras las inspiraciones divinas, palabras que lleguen al corazón atribulado, al espíritu turbado, al enfermo y al hambriento. Quien recibe esta luz sobre su espíritu, ve aumentada su potencia. Mi fuerza divina es la que mueve al universo y la que llega a vosotros como una caricia. Cada uno de estos mensajes es un pensamiento de vuestro Señor.
32. Humanidad, Yo os salvaré y haré que seáis el intérprete perfecto, el que mejor exprese mi voluntad. ¡Oh discípulos que me oís en estos instantes, si no podéis comprenderlo todo, al menos sentid este amor, este efluvio de vida que hasta vosotros llega! Mi luz os salvará en este tiempo.
33. ¿Qué grandeza podrá tener lo humano sin lo divino? Mi luz es lo que embellece todo lo que existe. Dejad que brille en vuestro ser y en vuestras obras y sentiréis el gozo de vivir imitándome.
34. Ved que Yo, siendo el Verbo, no sólo soy palabra sino también obra; prueba de ello os di encarnando en aquel tiempo para vivir con vosotros y daros ejemplo. Fui hombre en verdad, mas aquel cuerpo no tuvo en su formación el más leve pecado ni la más ligera mancha. Fue un verdadero templo, de cuyo interior brotó el Verbo de Dios. Aquél que levantó a los humildes y con una palabra sanó a los enfermos, Aquél que bendijo a los niños y se sentó a la mesa de los pobres, es el que ahora viene, es el mismo Verbo. Es la luz de la verdad que visteis aparecer por oriente y cuyo resplandor está iluminando al occidente. Hoy no aparezco encarnado en un hombre; vengo a manifestarme a través de hombres preparados por Mí y nacidos para cumplir con esta misión. De cierto os digo que a estos por quienes os he dado mi palabra, les preparé desde antes de que a la tierra vinieran, luego les conduje desde su nacimiento, y ahora que me sirvo de ellos aún les sigo preparando.
35. Quisiera hablaros de muchas enseñanzas espirituales, pero no podéis comprenderlas aún. Si Yo os revelase hasta qué moradas descendisteis en la tierra, no podríais concebir cómo habitasteis en tales lugares. Hoy podéis negar que conocéis el valle espiritual, porque a vuestro espíritu, estando encarnado, le es vedado su pasado, a fin de que no se envanezca, ni sucumba, ni se desespere ante su nueva
existencia en la cual tendrá que empezar como una nueva vida. Aunque quisieseis, no podríais recordar, sólo os concedo que conservéis un pensamiento o intuición de lo que os revelo para que perseveréis en la lucha y tengáis conformidad en las pruebas.
36. Podéis dudar de todo lo que os digo, más en verdad aquel valle fue vuestra morada cuando erais espíritu. Fuisteis moradores de aquella mansión en la cual no conocisteis el dolor, en la que sentíais la gloria del Padre en vuestro ser, porque no había mancha en él; mas no teníais méritos, era menester que dejarais aquel cielo y descendierais al mundo para que vuestro espíritu, mediante su esfuerzo, conquistara aquel reino; mas poco a poco fuisteis descendiendo moralmente hasta sentiros muy lejos de lo divino y de lo espiritual, de vuestro origen.
37. Mi voz de Maestro siempre os ha estado hablando para enseñaros; la habéis reconocido por su esencia de amor, pero cuando habéis insistido en vuestros errores, entonces el dolor, maestro inexorable, ha venido a haceros comprender vuestra desobediencia. Hoy una espina y mañana otra, han llegado a formar en vuestras sienes una corona de dolorosa experiencia. ¿Por qué no aprendéis el amor de Mí, dejándoos conducir por mi enseñanza que a ninguno lastima y sí dulcifica vuestro corazón cuando os dice: “Amaos los unos a los otros”? Quien ama a sus hermanos, ama en ellos a su Padre.
38. Yo os amé antes de que existierais, os acaricié en Mí y al nacer os hice sentir mi ternura divina. Si vosotros amáis así a vuestro Padre, tenéis que amar a vuestros hermanos mayores y a vuestros hermanos menores, sabiendo que cada hombre que existe, es porque Dios así lo ha querido y que cada criatura es la forma de un pensamiento divino. Pensad además, que no sólo sois hermanos de los hombres, que hay muchas criaturas que, aun careciendo de espíritu, son vuestros hermanos, a los que podéis llamar menores, pero que no por eso dejan de tener por Padre al mismo que a vosotros creo. Conoced vuestro lugar en medio de la vida para que cumpláis debidamente vuestra misión.
39. Cuando la luz de mi doctrina sea recibida en verdad por vuestro espíritu, suspiraréis por el cielo mucho más de lo que ahora lo hacéis por los bienes de la Tierra. El que suspira por lograr las virtudes del cielo para alcanzar la elevación de su espíritu, siente una flama interior que lo ilumina, y oye dentro de sí un himno de amor a su Padre. Esa luz es la que os hace sentir la presencia de Aquél que mora en vosotros, que viene a trazaros el camino más breve para llegar a la “Tierra Prometida”, alejándoos de los caminos donde los hombres van dejando huellas de dolor a través de los tiempos.
40. Cuando en aquel tiempo me encontraba entre mis discípulos, estando ya próxima mi partida, les dije en cierta ocasión: “He aquí que pronto dejaréis de tenerme entre vosotros, porque me voy con mi Padre
de donde vine”. Yo os digo ahora a vosotros: Haced lo que Yo, y el cielo será vuestro, aun por menos de lo que Yo realicé, si así lo queréis.
41. Penetrad en la luz de esta eterna aurora para que no volváis a contemplar la noche, porque en el espíritu de los iluminados, de los que han guardado mis enseñanzas, no debe aparecer la tiniebla. A semejanza de la noche es el espíritu del materializado; a semejanza de la aurora es el de aquél que busca la espiritualidad. Dejad que vuestro espíritu manifieste su luz que es como dejar brillar la mía.
42. Sed maestros de lo que Yo os he enseñado, pero antes, sed sordos a la voz de las tentaciones, al ruido mundanal de las frivolidades y de las vanidades. Oíd mi voz en el silencio, entonces recibiréis mi mensaje.
43. Ninguno se perderá, unos llegarán primero por el camino que os he señalado y otros llegarán más tarde por los caminos que ellos siguen. En todas las religiones podrá el hombre tomar aquella enseñanza que le es necesaria para hacerse bueno; mas cuando no lo logra, entonces culpa a la religión que profesa y sigue siendo el que siempre ha sido. Cada religión es un camino, unas más perfectas que otras, pero todas tienden al bien y procuran llegar al Padre; si algo de las religiones que conocéis no os satisface, no perdáis en Mí la fe; id por el camino de la caridad y os salvaréis, porque mi camino está iluminado por la virtud del amor.
44. Así vengo a preparar mi morada, mi templo. Cuando os hablo de mi morada, no os hablo de vuestro cuerpo, sino de vuestro espíritu, porque esa morada la estoy levantando sobre cimientos eternos, no sobre lo que es pasajero.
45. Muchos han llegado ante esta manifestación hambrientos de mi palabra de vida, mientras otros no sienten aún estas lecciones; a éstos les toco para que tengan hambre y sed de amor y busquen mi luz.
46. Humanidad: veo que teméis a la tempestad que os azota; no la temáis que Yo la aplacaré, siempre que creáis en Mí y escuchéis mi voz. Si no sabéis aún cómo se escucha en el silencio, venid a aprender de Mí, que os estoy enseñando a través de estos entendimientos preparados, o esperad que este mensaje llegue de Espíritu a espíritu hasta vosotros. Este mensaje tiene luz para todas las religiones, para todas las sectas y creencias y para las distintas formas de conducirse de los hombres. Mas, ¿Qué habéis hecho con mi palabra, discípulos? ¿Es así como dejáis que florezca el árbol? Dejad que dé flores, porque ellas serán el anuncio de que luego habrá frutos. ¿Por qué escondéis estos mensajes y no dais al mundo la sorpresa de esta nueva era con la buena nueva? ¿Por qué no os atrevéis a decir al mundo que la voz de Cristo está vibrando entre vosotros? Hablad y dad testimonio de mi enseñanza con vuestras obras de amor, porque si algunos cerrasen sus oídos para
no escucharos, otros los abrirán, y vuestra voz será en ellos tan dulce y armoniosa como el canto del ruiseñor.
47. Mi palabra de este tiempo no borrará las que os dije en el Segundo. Pasarán los tiempos, los siglos y las eras, más las palabras de Jesús no pasarán. Hoy vengo a explicaros y a revelaros el contenido de lo que os dije entonces y que no comprendisteis.
48. Soy el Sembrador de ayer; hoy cultivo y mañana recogeré el fruto, mas mi verdad es la misma en todos los tiempos. No sólo del pan de la tierra vivís, sino también de mis enseñanzas. Vuestro cuerpo irá a las entrañas de la tierra, y es a vuestro espíritu al que vengo a decirle: Levántate y anda, volved a vuestro Padre.
49. Ya mi Verbo en otro tiempo se hizo hombre para enseñaros con el ejemplo a amaros, porque si sólo con la palabra os hubiese enseñado, el mundo habría dicho. Habló y no hizo. Entre vosotros estuve para enseñaros, porque para eso vine. ¿Qué podría aprender de los hombres que Yo ignorara? Nada; aquella vida la dediqué a la humanidad. En los templos fui luz entre los doctores de la ley; cuando faltaban tres años para que dejase la Tierra, salí a enseñar a los hombres en los campos, en la ribera del mar o de los ríos, en las plazas; para todos hablé, a ninguno le dejé de dar mi enseñanza.
50. Hoy me decís: Maestro, el mundo está igual a pesar de vuestro sacrificio, de vuestra palabra y de vuestra sangre derramada. Es verdad, la humanidad ha derramado su sangre hasta empapar la tierra; no ha sido por amor, sino por codicia, por maldad; ha derramado la sangre de su hermano a quien no ama.
51. Muchos hacen mi imagen y la cubren de sedas, oro y piedras preciosas, mientras dejan a los pobres morir de hambre y de frío; mas mi plan divino es más fuerte que la dureza de los hombres y se cumplirá. ¡Ay de los que mienten! Mejor será que confiesen sus culpas y no que se sientan mejores que los demás, porque su conciencia no les dará reposo ni en el sueño. Aquellos que tratan de cubrir sus manchas con el manto de la hipocresía, son “sepulcros blanqueados que guardan en su interior la podredumbre”. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! ¡Si queréis andar por los caminos del Señor, haced lo que mi doctrina enseña, imitadme, tomad vuestra cruz y venid conmigo!
52. Hijos míos, ¿Encontráis algo malo en mi mensaje? ¿Os hago daño con esta palabra que encierra sólo amor para todos? Escudriñadla y no encontraréis en ella nada impuro.
53. Escrito quedará este mensaje que os recordará el tiempo en que me manifesté, y muchos llegarán recordando cuán cerca me tuvieron. También en el Segundo Tiempo, mis apóstoles no me amaron tanto cuando estuve con ellos, como después de que partí. Mientras andaban Conmigo, no daban la vida por Mí; después dieron todo cuando tenían
por amor a su Maestro. Cuando la voz de Jesús se dejó de oír, entonces sí sufrieron los discípulos, desearon tenerme nuevamente y nunca me amaron como entonces. Es que ya reinaba en sus corazones. Así quiero que suceda con vosotros.
54. Por la paz que sentís en vuestro espíritu podéis reconocer mi presencia. Nadie más que Yo puede daros la verdadera paz. Un espíritu en tiniebla no podría brindársela. Os digo esto, porque muchos corazones temen las acechanzas de un espíritu tentador, al que han dado vida y forma los hombres según su imaginación.
55. Cuán erróneamente se ha interpretado la existencia del príncipe de las tinieblas. Cuántos han llegado a creer más en su poder que en el mío, y qué lejos de la verdad han andado en esto los hombres.
56. El mal existe; de él se han derivado todos los vicios y pecados. Los pecadores, o sea los que practican el mal, siempre han existido, lo mismo en la tierra que en otras moradas o mundos; mas, ¿Por qué personificáis todo el mal existente en un solo ser, y por qué lo enfrentáis a la Divinidad? Yo os pregunto: ¿Qué es ante mi poder absoluto e infinito, un ser impuro y qué significa ante mi perfección vuestro pecado?
57. El pecado ha nacido en el mundo; los espíritus al brotar de Dios, unos permanecieron en el bien, mientras que otros al desviarse de ese camino, crearon uno distinto, el del mal.
58. Las palabras y las parábolas que en sentido figurado os entregaron como una revelación en los primeros tiempos, han sido erróneamente interpretadas por la humanidad. La intuición que los hombres tuvieron acerca de lo sobrenatural, quedó influenciada por su imaginación, y llegaron a formar alrededor de la fuerza del mal, ciencias, cultos, supersticiones y mitos que han llegado hasta vuestros días.
59. De Dios no pueden brotar demonios; a éstos los habéis forjado con vuestra mente. El concepto que tenéis de ese ser que a cada paso me ponéis por adversario, es falso.
60. Yo os he enseñado a velar y orar, para que os libréis de tentaciones e influencias maléficas, que lo mismo pueden provenir de seres humanos, que de seres espirituales.
61. Os he dicho que sobrepongáis el espíritu a la carne, porque ésta es criatura débil que a cada paso está en peligro de tropezar si no veláis por ella. El corazón, la mente y los sentidos, son puerta abierta para que las pasiones del mundo azoten al espíritu.
62. Si vosotros os habéis imaginado que los seres de tiniebla son como monstruos, Yo sólo los veo como criaturas imperfectas, a las cuales les tiendo mi mano para salvarles, porque también son mis hijos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 115
1. Os recibo, pueblo amado, y por vos a la humanidad que es mi hija. En este tiempo en el cual me estoy comunicando a través del entendimiento del hombre, vengo a daros fortaleza para que volváis al camino de perfección, enmendando vuestros pasos y sintiendo en vuestro propio corazón el eco de mi voz divina. Os espero en este tiempo propicio, para que elevéis vuestro espíritu que hoy se encuentra aletargado, para que sensibilicéis vuestro corazón, porque no quiero encontrarme en él como visitante pasajero, sino como eterno morador, ya que es en él donde quiero que edifiquéis mi templo.
2. Soy el mismo Verbo Divino que en el Segundo Tiempo se manifestó en un cuerpo que se llamó Jesús, conviviendo con vosotros y entregándoos la dulzura de su palabra y la verdad contenida en sus ejemplos perfectos. Ahora me valgo de los aparatos humanos que he preparado y que ya estaban destinados desde antes de nacer, para el cumplimiento de esta misión sublime.
3. Os he dicho que esta tierra no es vuestra verdadera patria, porque en verdad, hubo un tiempo en que tuvisteis por morada la gloria y estabais con el Padre Celestial. Cuando no habíais descendido aún a este planeta, estabais en la mansión espiritual en donde todo es luz y verdad, pero esta impresión no la grabasteis en vuestro espíritu y por eso la memoria os traiciona y no recordáis nada de aquella vida, de vuestra estancia en lo que llamáis cielo, que no es igual a lo que vosotros imagináis a través de vuestros sentidos en este mundo que llamáis tierra.
4. Antes de vuestra creación estabais en Mí; después, como criatura espiritual, en el lugar donde todo vibra en una perfecta armonía, en donde se encuentra la esencia de la vida y la fuente de la verdadera luz, que es de la que vengo a alimentaros.
5. El dolor no fue creado por el Padre. En los tiempos de que os hablo, no teníais por qué gemir, nada teníais que lamentar, sentíais la gloria en vosotros mismos, porque en vuestra vida perfecta, erais el símbolo de esa existencia; pero cuando dejasteis aquella morada, di al espíritu una vestidura y fuisteis descendiendo más y más. Después poco a poco vuestro espíritu fue evolucionando hasta llegar al plano donde ahora os encontráis, donde brilla la luz del Padre.
6. Soy el Maestro del amor, por eso cuando no andáis por mis caminos y no amáis a la humanidad con el amor que os he enseñado, llega hasta vosotros el dolor por vuestra desobediencia. Así, de caída en caída, vais adquiriendo experiencia.
7. El hombre, como criatura de Dios, es hermano de todas las criaturas, de éste y de los demás mundos, porque cada forma es un pensamiento
del Padre en manifestación distinta. Si vosotros estáis dotados de razón, comprended que sois parte de esa creación y en este sentido hermanos de todos los seres, y debéis daros cuenta en forma consciente del lugar que ocupáis en ella, en el plano divino y en el concierto universal: ¿Por qué no actuáis de acuerdo con la misión que os he venido a revelar? Sed el apóstol de mi doctrina, con claro criterio de que debéis evolucionar de plano en plano; apiadaos de vosotros mismos, acercaos lo más pronto que podáis al camino de salvación, que no es otro que el del amor perfecto, contenido en esta sencilla máxima: “Amad a Dios sobre todo lo creado y a vuestro prójimo como a vos mismo”.
8. Enseñad a vuestra hermana humanidad no sólo con palabras, sino con vuestras obras de amor. En el Segundo Tiempo, siendo el Verbo del Padre, me hice hombre para enseñaros a obedecer las leyes divinas con mi propio ejemplo; porque si sólo con mi palabra os hubiera doctrinado, hubierais dicho: Habló y no hizo ninguna obra; por eso entre mis discípulos siempre estuve como Maestro.
9. Guardad mis lecciones y ejemplos divinos, ellos serán como un báculo mañana; pedidme en estos momentos en que me comunico por medio del pedestal, que si vuestras peticiones son nobles y justas, Yo las atenderé; mas si pedís sólo por pedir, tened cuidado que sólo os daré lo que debáis recibir. Rendidme el culto espiritual y no seáis como aquellos que levanten templos y altares recamados de oro y pedrería, que llevan a cabo grandes peregrinaciones y se disciplinan con duras y crueles flagelaciones, con oraciones y rezos, postrados de rodillas, y no han podido aún entregarme su corazón. Yo he venido a tocaros a través de la conciencia y por eso os digo: Quien hable diciendo lo que hace y lo proclame a los cuatro vientos, no tiene mérito alguno ante el Padre Celestial.
10. Si queréis andar por los caminos rectos del Señor, haced lo que os he enseñado en mi palabra, mis ejemplos y mi amor; sed humildes, bien por mal, sin que os importe la ingratitud humana; tomad con paciencia vuestra cruz y seguidme.
11. Yo, el Verbo, me hice hombre en el Segundo Tiempo, para mostraron mi divino amor; no desdeñé vivir entre vosotros en carne humana. Quise ser hijo de esta humanidad, para sentirme más suyo, para que me viera más cerca; aquella mujer que ofreció su seno, para que en él se hiciera hombre el Verbo, era por su pureza e inocencia, el templo digno de quien la había elegido como madre humana. María era la flor de un linaje preparado por el Señor, muchas generaciones antes que Ella naciera.
12. El amor materno, cuya esencia y ternura están en el Padre, encarnó en María, en aquella doncella que era flor de pureza e inocencia.
13. María, mujer, es la representación de la madre universal, es el amor maternal que existe en mi Divinidad, que se hizo mujer para que hubiese en la vida de los hombres una luz de esperanza. María, Espíritu, es la ternura divina, que vino a la tierra a llorar sobre los pecados de la humanidad. Sus lágrimas se mezclaron con la sangre del Hijo para enseñar a los hombres a cumplir con su misión. En la eternidad, sus brazos abiertos esperan amorosamente la llegada de sus hijos.
14. Desde el principio de la humanidad, os fue profetizada la venida del
Mesías, también María os fue anunciada y prometida.
15. Los que nieguen la divina maternidad de María, desconocen una de las más hermosas revelaciones que la Divinidad ha hecho a los hombres.
16. Los que reconocen la Divinidad de Cristo y nieguen a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad.
17. ¡Cuántos hay que creyendo conocer las escrituras, nada conocen, porque nada han entendido; y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos!
18. El Espíritu maternal palpita dulcemente en todos los seres; podéis contemplar su imagen a cada paso. Su divina ternura, ha caído como semilla bendita en el corazón de todas las criaturas y cada reino de la naturaleza es un testimonio vivo de Ella, y cada corazón de madre es un altar elevado ante aquel gran amor; María fue una flor divina y el fruto fue Jesús.
19. Yo me hice hombre en aquella criatura, obra maestra de la caridad de Dios, para revelar a los hombres los grandes misterios de mi reino, hablándoles con obras y palabras de amor.
20. Todo en Cristo habló, porque es el Verbo Eterno, el mismo que estáis escuchando.
21. Discípulos amados: Estudiad con amor y buena voluntad mis enseñanzas y llegaréis a entender cuanto os he revelado a través de los tiempos.
22. En verdad os digo, que vosotros y todos los que penetren al fondo de esta palabra, serán los verdaderos intérpretes de las escrituras.
23. La historia de mi pueblo está llena de prodigios y milagros, que encendieron la fe de aquellas multitudes en la existencia y poder de Dios, el Dios viviente, invisible y verdadero.
24. El testimonio de lo que aquel pueblo vió y vivió, pasó a la historia y se escribió en textos que han conocido todas las generaciones hasta vuestros días; pero aquellos testimonios han encontrado ahora a los hombres sin fe ni preparación espiritual, a los que para creer, necesitan pensar, analizar y escudriñar, sometiendo todo a su ciencia, a su razón y
a su lógica; estos hombres han dudado, otros se han confundido, algunos han negado, y ha habido quien se ha burlado.
25. Es natural que, quienes tratan de encontrar la divina verdad buscándola con sus ojos o con su pobre mente, no den tres pasos sin que hayan tropezado o encontrado el abismo. El camino de la verdad sólo el espíritu puede encontrarlo.
26. Es menester que Yo os diga que el testimonio de los hombres que me siguieron fue verdadero, lo que legaron a la posteridad fue cierto; ellos explicaron las lecciones recibidas a través de su fe sencilla e inocente, tal como la vieron y como estudiaron todo lo sucedido.
27. Cada uno de aquellos hechos, de aquellas obras y pruebas de que os hablan los antiguos, encierra una verdad, una luz, una revelación. Aquellos creyeron sin escudriñar porque palparon los hechos. A vosotros toca creer analizando, para extraer el contenido espiritual de lo que os ha sido revelado.
28. ¡Todo tiene una explicación tan sencilla y tan clara! Pero vuelvo a deciros que es menester que para encontrarla, el espíritu se adelante a meditar.
29. Grande será el asombro de esta humanidad materializada cuando hasta su misma ciencia y sus observaciones le demuestren la verdad de muchos de aquellos hechos que no querían aceptar; entonces sorprendida dirá: Fue verdad; mas todo aquello que hoy llamáis milagro, no es más que la materialización de un mensaje divino, mensaje cuya voz os habla incesantemente de algo que está más allá de vuestro planeta y de vuestra razón, de algo que viene directamente de mi Espíritu al vuestro.
30. Hoy mi caridad es en vosotros. Vengo a escuchar vuestras peticiones, hasta la más débil de vuestras quejas; quiero que aprendáis a conversar con vuestro Padre. Mas no penséis que sólo a vosotros he venido; no, Yo he descendido sobre todos mis hijos, porque el clamor de esta humanidad llegó hasta la altura de los cielos, como un grito angustioso, como una imploración de luz.
31. Al recibir vosotros mi palabra bajo esta forma, me preguntáis interiormente, si vengo como Padre o como Juez, y entonces os digo que desde antes que escuchaseis mi primera palabra de este día, ya la conciencia os ha estado señalando cada una de vuestras faltas y también cada una de vuestras buenas obras.
32. Más si en mi palabra os juzgase, ¿Por qué teméis? ¿Por ventura mi juicio no proviene del amor que os tengo?
33. Yo vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, para que las tempestades y los huracanes de estos tiempos no aparten de vosotros la luz.
34. Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir.
35. La vida en la tierra siempre ha sido de prueba y de expiación para el hombre; mas nunca había estado este camino de evolución tan lleno de amargura.
36. En estos tiempos, no esperan los hombres la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas ya conocen desde su niñez los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Puedo deciros aún más; en estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre.
37. ¡Grande es la expiación de los seres que en estos tiempos vienen a la tierra! Más debéis pensar que todo el dolor que existe en el mundo, es obra de los hombres. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, al dejar que los mismos que sembraron de espinos el camino de la vida, vengan ahora a recogerlos?
38. Sé que no todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís. Es verdad, mas Yo os digo, que los que no son causantes de la guerra, son responsables de la paz.
39. A vos, pueblo, os digo: Tened caridad de vosotros y vuestros semejantes; más, para que esa caridad sea efectiva, reconoced vuestros dones estudiando mi palabra. El que ama a su hermano, me ama a Mí, porque su hermano es mi hijo muy amado.
40. Sois un pueblo al que estoy preparando para la oración, para enseñar la verdad, para la curación; la vida con sus miserias, sus luchas y amarguras se ha semejado al desierto; mas os digo que no vayáis a estacionaros ni a quedaros en el desierto, porque entonces no conoceréis la verdadera paz.
41. Tened presente el ejemplo de Israel del que habla la historia, cuando tuvo que errar por el desierto por mucho tiempo; luchó para alejarse del cautiverio y de la idolatría de Egipto, pero también para alcanzar una tierra de paz y libertad.
42. Hoy, toda esta humanidad se asemeja a aquel pueblo cautivo del Faraón; se imponen creencias, doctrinas y leyes a los hombres; la mayor parte de las naciones son esclavas de otras más fuertes; la lucha ruda y el trabajo forzado bajo los latigazos del hambre y de la humillación, son el pan amargo que ahora come una gran porción de la humanidad.
43. Todo esto va haciendo que en el corazón de los hombres vaya tomando cuerpo un anhelo de liberación, de paz, de una vida mejor.
44. El estruendo de la guerra, la sangre humana que corre, el egoísmo, la ambición y el odio que fructifican en mil formas, están despertando a los hombres de su profundo letargo; y cuando ese anhelo de todos mis hijos los una en un solo ideal, como unió al pueblo de Israel en Egipto
bajo la inspiración de Moisés, ¿Qué hombre, qué amenaza, qué fuerza podrá detener a estos corazones? Ninguna en verdad, porque en ese anhelo estará mi luz, en esa lucha estará mi fuerza, en ese ideal estarán mis divinas promesas.
45. ¿Necesita el mundo para libertarse de sus cadenas, a un nuevo Moisés? Yo os digo que la enseñanza que os he traído en este tiempo, es la luz que inspiró a Moisés, es palabra de justicia y profecía, es fuerza que levanta al débil, al tímido, al cobarde, y le convierte en valeroso, decidido, ferviente, es ley que guía y conduce por la senda de la verdad, es maná que sustenta en los largos días de la jornada, y finalmente, es liberación, es paz, es bienandanza para los hombres de buena voluntad.
46. Os sentís alentados por mi palabra, pueblo, y como si un bálsamo maravilloso cayera sobre vuestras heridas, os sentís fortalecidos, renovados, llenos de esperanza en el mañana; entonces os pregunto: ¿No creéis que si vosotros lleváis este mismo mensaje a los pueblos oprimidos de la tierra, obraría en ellos el mismo prodigio?
47. Por eso os digo a cada paso, que os preparéis, para que no retardéis el momento en que podáis levantaron como emisarios de esta inspiración. Si os digo que os preparéis, es porque esta buena nueva deberá ser extendida de tal manera, que no sea ella el motivo para que cause un dolor, se provoque una contienda fratricida o se derrame una sola gota de sangre.
48. Mi mensaje es persuasivo, dulce, lleno de verdad; lo mismo toca al corazón, que llega a la mente y convence al espíritu.
49. Escuchadme, estudiad, practicad y estaréis en condiciones de abrir para los hombres brechas hacia la fe, hacia la luz, la libertad y la paz.
50. Para eso vengo a enseñaros el culto perfecto a mi Divinidad. Quiero que comprendáis que sólo ante Mí debéis orar, porque Yo soy el dador, sin cuya voluntad o permiso nada se hace.
51. María, vuestra Madre Celestial, es poseedora de dones y gracias; así, cuando vuestra elevación sea escasa, o vuestra falta de elevación os haga indignos de hablarme, orad ante Ella, buscad su ayuda y su intercesión, y en verdad os digo que por ese camino, presto llegarán a Mí vuestras peticiones.
52. Os doy estas lecciones, porque habéis convertido al espíritu de muchos justos en divinidades, a los cuales les pedís y adoráis como si fuesen dioses. ¡Cuánta ignorancia, oh humanidad! ¿Cómo pueden los hombres juzgar la santidad y perfección de un espíritu, tan sólo por sus obras humanas?
53. Soy el primero en deciros que imitéis los buenos ejemplos que vuestros hermanos hayan escrito con sus obras, con su vida, con su virtud, y os digo también que al recordarles, esperéis su ayuda
espiritual y su influencia; más, ¿Por qué les levantáis altares que sólo sirven para ofender la humildad de aquellos espíritus? ¿Por qué se crean cultos en torno a su memoria como si fuesen la Divinidad, poniéndolos en el lugar del Padre, al cual olvidan por adorar a sus hermanos? ¡Cuán dolorosa ha sido para ellos la gloria que aquí les habéis dado!
54. ¿Qué saben los humanos de mi juicio sobre aquellos a quienes llaman santos? ¿Qué saben de la vida espiritual de aquellos seres o del sitio que cada uno se ha labrado ante el Señor?
55. Nadie piense que con estas revelaciones vengo a borrar de vuestro corazón los méritos que mis siervos hayan hecho entre la humanidad; por el contrario, quiero que sepáis que la gracia que en Mí han hallado es grande y que es mucho lo que por sus oraciones os concedo; pero es menester que destruyáis vuestra ignorancia, de la cual proviene el fanatismo religioso, la idolatría y la superstición.
56. Si sentís que el espíritu de aquellos seres flota sobre el ambiente de vuestra vida, confiad en ellos que son parte del mundo espiritual, para que ellos y vosotros unidos en la senda del Señor, consuméis la obra de fraternidad espiritual, esa obra que estoy esperando como resultado de todas mis enseñanzas.
57. En esta forma vengo a doctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión.
58. Ciertamente, esta existencia es una nueva etapa para vuestro espíritu, el cual había dejado incompleta una obra que se le había encomendado, y al que ahora se le ha dado la oportunidad de llevarla un poco más adelante en el camino de la perfección.
59. También Yo, el Divino Maestro, tuve que volver entre los hombres, porque mi obra en aquel tiempo quedó incompleta. Habrá quienes nieguen esta aseveración diciendo que la obra de Jesús concluyó al expirar en la cruz, más esto se debe a que han olvidado que Yo os anuncié y prometí mi retorno. Más vosotros, a quienes ahora revelo estas enseñanzas, comprended que a Mí no me es indispensable la reencarnación, porque en mi Espíritu está el poder manifestarme de mil maneras a la humanidad. Tampoco he vuelto en busca de perfeccionamiento para mi Espíritu. Si ahora vengo a vosotros, es tan sólo para seguiros enseñando la senda que os conduce a la luz. Recordad que en el Primer Tiempo os dijeron los profetas: “Él es la puerta”; además, ¿No os dije cuando me humanicé entre vosotros: “Yo soy el camino2? ¿No estoy ahora diciéndoos: Yo soy la cumbre del monte que estáis escalando?
60. De cierto os digo que Yo he estado siempre en la perfección. Hoy me complazco en saberos seguros transitando por mi senda; mañana
será el gozo universal, cuando todos viváis dentro del hogar espiritual, que hace tiempo está esperando la llegada de los hijos del Señor.
61. Así hablo a vuestro espíritu, porque sé que ya puede comprender estas lecciones y que a él puedo decirle que no es hijo de esta tierra, que aquí en este mundo sólo debe considerarse como un huésped, porque su verdadera patria es espiritual.
62. Tomad esta palabra en su verdadero sentido, porque de lo contrario llegaréis a pensar que mi doctrina viene en contra de todo progreso humano; y no sería justo que atribuyeseis tales errores a un Padre que sólo busca el perfeccionamiento de sus hijos en las diferentes sendas de la vida.
63. Lo que persigue mi justicia implacablemente, es el mal, que toma diversas formas en el corazón del hombre, manifestándose a veces en sentimientos egoístas, en bajas pasiones, en codicia desmedida y aun en odios.
64. Discípulos, debéis estudiar lo que ahora os digo en sentido figurado: La vida es un árbol, sus ramas son en número incontable y de esas ramas, no hay dos que sean iguales, más cada una de ellas cumple con su misión. Si un fruto se malogra, es desprendido del árbol, y si una rama se desvía, es podada, porque del árbol de la vida sólo frutos de vida tienen que brotar.
65. De cierto os digo, que toda ciencia que haya causado mal y toda religión que no haya hecho verdadera luz, podéis considerarlas como ramas y frutos por los cuales no corre la savia del árbol de la vida, porque fueron desprendidos de él.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 116
1. Sois el pueblo en el cual he puesto una vez más mis complacencias, porque siempre que el dolor ha sido muy acerbo en vosotros, habéis sabido levantar vuestros ojos hacia Mí, para llamarme.
2. Este es el tiempo de pruebas, pero mi palabra como bálsamo divino ha venido a traeros consuelo y esperanza en vuestra tribulación. Más Yo os pregunto: ¿Por qué os encontráis llorando, hambrientos, enfermos y desnudos? ¿Por qué dormíais? ¿Por qué habíais borrado de vuestro corazón mis palabras de vida, que son el sustento para el espíritu?
3. No estabais preparados cuando os sorprendió mi presencia, pero al menos supisteis sentirme cuando os disteis cuenta de que mi voz os estaba llamando para haceros una nueva revelación.
4. Para venir en mi busca, mucho os valió el ser pobres de bienes materiales, pero no es que voluntariamente hubierais renunciado a ellos para buscar la espiritualidad, sino que mi caridad os apartó de las riquezas frívolas y superfluas, para que estuvierais libres cuando Yo llamara a las puertas de vuestro corazón.
5. Cuando llegasteis por vez primera a escuchar esta palabra, poco o nada os interesaba la finalidad espiritual de mi manifestación; lo que vuestro corazón deseaba y me pedía, sólo eran bienes terrenales, de los cuales os sentíais muy menesterosos; mas luego os fuisteis dando cuenta de que los dones que venía derramando vuestro Maestro eran espirituales y llegasteis a comprender que los bienes de la tierra jamás llegarían a tener el valor de aquellos.
6. Cuando esa luz brilló en vuestro entendimiento, comprendisteis la miseria de las grandes naciones, el dolor de los que, siendo ricos y señores en el mundo, sólo aparentemente lo tienen todo; descubristeis que era falso el esplendor, la materia, la grandeza y el placer.
7. Habéis visto la impotencia de las religiones para unir y regenerar a la humanidad, y a cada paso habéis sido testigos de su desunión.
8. Al contemplar tanto desequilibrio y confusión entre los hombres, de vuestro corazón se ha escapado una acción de gracias hacia el Padre, porque escuchándole en este tiempo habéis encontrado en su palabra un puerto seguro para vuestro espíritu.
9. Mas así como os habéis dado cuenta de todas estas verdades, es preciso que también os vayáis enterando de las responsabilidades que tenéis ante vuestros hermanos, porque debéis de comprender que, ¿Acaso esta paz que disfrutáis y esta luz que ilumina vuestra existencia, la he puesto tan sólo para ayudar a este pueblo? No, multitudes, mis complacencias se han derramado sobre vosotros tan sólo como una primicia o un anticipo de lo que más tarde daré a la humanidad. Ved por qué os digo que veléis en espera de los caminantes que vendrán en busca de sombra y de refugio. ¿No estaría de plácemes vuestro corazón si los hombres que llegaran de otros pueblos, encontrasen en vuestro seno un ejemplo de caridad, de espiritualidad y de paz?
10. Esa será vuestra misión, después de que Yo haya concluido de daros mi lección; y así como Elías en espíritu fue mi precursor, este pueblo será mi sucesor, el que dé con su vida, sus palabras y sus obras, el mejor de los testimonios de que Yo estuve entre vosotros.
11. Grande será vuestra satisfacción cuando sepáis recibir con amor a vuestros hermanos y darles algo de lo mucho que Yo os he entregado; mas pensad que sería mayor vuestra pena, si cuando la humanidad estuviese llamando a las puertas de vuestra ciudad, sus moradores estuviesen dormidos o entregados al cumplimiento de prácticas superfluas.
12. No estéis absolutamente confiados en vuestras acciones, porque las tentaciones os acechan y no es difícil que, quien había ya adelantado en el sendero de la espiritualidad, quisiera volver a los caminos de placer, al materialismo egoísta, a la vida vacía por la falta de un ideal verdadero y elevado.
13. Os digo esto, para que viváis alerta, mas no penséis que mi ley tortura o esclaviza; cierto es que el paso de la tiniebla a la luz, del mal al bien, de lo bajo a lo elevado, resulta muchas veces doloroso para el hombre; mas cuando ya logra caminar firmemente por mi senda, todo lo que encuentra en su jornada es paz, porque para el espíritu, no significa ningún sacrificio la práctica de la virtud.
14. ¿Quién de vosotros podrá decirme que no le he invitado a caminar por el sendero de la virtud? Mirad que Yo no vengo a hacer alarde de los beneficios que os he venido concediendo, pero sí os pido que me digáis si no he derramado prodigios en vosotros y en vuestras familias, si no he sanado a los enfermos sólo con vuestra oración o vuestras lágrimas, si no os he librado de la muerte cuando ya os encontrabais al borde del abismo. ¿Cómo había de dejar de hacer esto con vosotros, si sé que vais a necesitar de mucha fe y fortaleza para transitar por mi camino?
15. Os he traído mi luz para que gocéis en su contemplación; no lo he hecho para herir vuestros ojos, ni para cegar a vuestro espíritu.
16. Tomad con serenidad y calma el camino para que no os parezca ni más corto de lo que en realidad es, ni tampoco demasiado largo. Vosotros debéis pensar tan sólo en que para alcanzar la paz en la eternidad de la que formáis parte por el espíritu, las pruebas en la vida son el camino; id por él en paz, con verdadero ideal de perfeccionamiento y nunca llegaréis a sentirlo pesado ni escabroso; será para vosotros como uno de esos viajes en los que se contempla un bello camino, un paisaje grato y el que quisierais que nunca terminara.
17. Si os lo hubiese dado todo en esta vida, ya no estaríais deseando ascender un peldaño más, pero lo que no habéis alcanzado en una existencia, lo buscáis en la otra, y lo que no alcanzáis en aquella, os lo está prometiendo otra más elevada, y así sucesivamente hasta el infinito, en el camino sin fin de los espíritus.
18. Cuando escuchéis mi palabra, os parece imposible que vuestro espíritu vaya a ser capaz de alcanzar tanta perfección, y Yo os digo, que hoy ponéis en duda el alto destino del espíritu, porque sólo miráis lo que alcanzáis a ver con vuestros ojos materiales, pequeñez, ignorancia, maldad, pero eso se debe a que el espíritu en unos está enfermo, en otros se encuentra paralítico, hay quienes son ciegos y quienes van muertos espiritualmente. Y ante tanta miseria espiritual tenéis que dudar del destino que la eternidad os tiene reservado. Y así vivís en este
tiempo de amor al mundo y de materialismo; mas ya la luz de mi verdad ha llegado hasta vosotros disipando las tinieblas de la noche de un tiempo que ya pasó y anunciando con su aurora la llegada de una era en la que el espíritu recibirá la iluminación de mi enseñanza.
19. Esta luz os librará de la ignorancia, de la mentira; bajo su claridad, cuánta falsedad, cuánto adulterio e impostura quedarán al descubierto. ¡Ay de los que han adulterado la ley! ¡Ay de los que han ocultado o falseado la verdad! No se imaginan cómo será su juicio.
20. Mi palabra exhorta al mundo a la meditación, para que de ella pueda nacer el arrepentimiento y de éste la regeneración; pero así como la palabra a través de estos portavoces os despierta y estremece, también en otras tierras, en otras comarcas, por otros caminos, se han levantado enviados míos a amonestar al pueblo, a recordarles la pureza de mi ley y la verdad de mi doctrina. Ellos se han preparado bajo la luz de mi inspiración y aunque van soportando burlas y desprecios, siguen paso a paso en el cumplimiento de su misión. Yo os digo que a ellos les reservo su galardón, y llegará el instante en que también conozcan lo que ahora vosotros estáis recibiendo.
21. No todos los que andan por calles y caminos, hablando de los acontecimientos de los tiempos pasados, interpretando profecías o explicando revelaciones, son mis enviados, porque muchos por vanidad, por despecho o por intereses humanos, han tomado aquellas enseñanzas para ofender y juzgar, para humillar o herir y aun para matar.
22. Necesario es que esta luz que tan dulcemente ha llegado hasta vuestro corazón, se extienda de un punto al otro del orbe para que los hombres se acuerden de que Cristo no hiere, ni humilla y menos entrega muerte; porque Él es la vida, el pan, la salud, el consuelo, y de todo esto hoy se encuentra menesterosa la humanidad.
23. Pueblo, he conversado con vosotros, pensad en mis palabras, juzgaos a través de ellas, mirad con esta luz que os doy, la vida y cuando os rodea; para que cuando volváis a escucharme una vez más, os encuentre más conscientes y mejor preparados para el desempeño de vuestra misión.
24. Os he hablado por medio de símbolos a través de los tiempos, mas ahora estáis a la entrada de uno nuevo en que os hablaré en forma clara, porque ya podéis entenderme.
25. Todo en la creación os habla de Dios y de la vida eterna, todo cuanto os rodea y acontece en la vida, es como una imagen de lo espiritual; mas no os habéis conformado con las obras que he creado y a través de las cuales os hablo, os revelo y os enseño. Cada pueblo, cada religión o secta, crea imágenes, símbolos, formas y figuras, para la representación de lo divino. Lo habéis creído necesario y Yo os lo he
permitido, oh humanidad; más ahora que vuestro espíritu está más iluminado, más desarrollado que en los tiempos anteriores, puede mirar la vida y entenderla con claridad. Yo les enviaré a todos este mensaje, para que despierten a la luz y puedan contemplar de frente la verdad.
26. Los dones del espíritu, marchitos por el abandono en que el hombre los ha tenido, sentirán descender el rocío de mi caridad, y cuando nuevamente la humanidad eleve con pureza sus pensamientos hacia Mí, podrá contemplar lo que antes no había visto; escuchará la voz del Padre hablándole en muchas formas y sentirá su presencia a cada paso.
27. Entonces, dejarán de crear símbolos y formas, porque al mirar la faz radiante de su Padre en toda la creación, dejarán de sentir la necesidad de esos objetos, a los cuales dotan de virtudes para creer en ellos como si fueran la imagen del Padre.
28. A vosotros, discípulos, que habéis escuchado esta palabra en mis lecciones, os pregunto: ¿Por qué mirándome, oyéndome y sintiéndome, habéis creído tener la necesidad de crear símbolos para vuestro culto?
29. Si a estas preguntas contestáis que sólo estáis respetando lo que los primeros os legaron, Yo os digo que ellos, sorprendidos por la luz de mi revelación, con símbolos concibieron lo que es la espiritualidad.
30. Este pueblo, tiene una gran misión espiritual que cumplir en medio de esta humanidad amenazada por el materialismo más absoluto, el cual crece y avanza como un nuevo paganismo, como un nuevo y más grande culto a la materia, al mundo y a sus pasiones.
31. Y ante esa prueba, ¿Aún queréis seguir conservando reminiscencias de cultos idólatras? ¿Es ése el ejemplo de espiritualidad que vais a dar, y ésas son las armas que estáis preparando para luchar?
32. Dejad que mi palabra germine en vuestro corazón, para que pronto podáis levantaros a testificar con vuestras obras mi doctrina.
33. Cuando deje de comunicarme con vosotros, porque esta etapa haya llegado a su fin, no vayáis a desviaros del camino, no dejéis de buscarme en vuestras tribulaciones, seguid confiando en mi enseñanza.
34. Yo soy la puerta estrecha por donde debéis pasar y María la escala por la que ascenderéis, amando y obedeciendo a vuestra Madre. Creyendo y respetándome, no encontraréis tropiezos y acortaréis el camino.
35. Estáis en el tiempo de la lucha del bien contra el mal; vosotros habéis sido llamados a colaborar Conmigo en esa batalla que ya ha dado principio. Yo he venido a enseñaros cómo debéis luchar para disipar las tinieblas y hacer luz en todo espíritu. Mi palabra os ha guiado, para que viváis velando y orando, para que no os dejéis seducir por falsas luces, ni deis vida a voces engañosas.
36. Cuando haya pasado este tiempo y veáis mi comunicación muy lejana, y vosotros en cumplimiento a mis mandatos transmitáis a
vuestros descendientes esta buena nueva, suspiraréis por estos tiempos y os sentiréis dichosos de haber sido escogidos para presenciar mi manifestación divina; mas ya para esos tiempos habrá desaparecido todo lo que de impuro habéis mezclado a esta doctrina, y mi palabra surgirá de vuestro espíritu, diáfana y pura, revelando sólo la luz y la verdad.
37. Cuando seáis interrogados por vuestros hermanos, hablad sin callar nada de lo que mi obra encierra y recordad ante ellos al Maestro en cada una de sus lecciones.
38. Os hago responsables de las generaciones que, nacidas de vosotros, han de venir; pensad que mi palabra de este tiempo no ha sido dada para unas cuantas generaciones, sino para todas las que han de sucederos, y que ellas han de prepararse con mayor espiritualidad, para alcanzar la cima que Yo he señalado como meta al hombre.
39. Bendigo a los que siguen el camino ascendente y que a medida que el tiempo pasa, alcanzan mayor elevación en el estudio de mi palabra y se disponen a oír mi voz en su espíritu, cuando este tiempo de mi comunicación por medio del entendimiento del hombre haya pasado. Bienaventurados los que den crédito a mi obra y sepan honrarla con su espiritualidad.
40. ¡A cuántos de vuestros hermanos podéis salvar con vuestra oración! Este mundo está al borde de un abismo y Yo os envío a él para que evitéis su caída. Detened a la juventud en su carrera hacia la destrucción de su moral; ilustrad su espíritu para que ponga las bases a una vida recta y elevada.
41. Cruzad los caminos del mundo llevando como norma de vuestra vida la verdad de mis enseñanzas; mas respetad la tierra que pisáis, y esos senderos transitados por vosotros quedarán preparados y habrá alianza entre las naciones y haréis de esta tierra un hogar en el que todos sintáis el calor de vuestro Padre Celestial y os reconozcáis como hermanos unos a otros.
42. He sufrido al contemplar la ingratitud de mis criaturas, y si ellas me han desconocido como Padre, Yo nunca he negado que sois mis hijos, aunque algunos se encuentren manchados. He contemplado a grandes naciones alejadas de Mí, entregadas tan sólo a su vida material, a sus problemas, sin esperar nada de Mí. Más pronto llegará el tiempo del despertar, y desde los niños hasta los ancianos, ocuparán su vida en el estudio y práctica de mi enseñanza. Los ancianos hablarán con dulzura y guiarán con la luz de su experiencia. Los niños sorprenderán al mundo con el desarrollo de sus dones y con su consagración a mi obra.
43. Hoy, pueblo amado, extraed de mi doctrina la más elevada moral para vuestra vida. Si anheláis que el mundo crea en esta revelación, dad con vuestra vida el mayor testimonio de mi verdad. Os he dicho, que
vosotros debéis ser los espejos limpios, el pueblo que sepa dar ejemplo de fe, obediencia y limpidez.
44. Haced que entre vosotros tome fuerza la pureza y el bien, y con esto iréis corrigiendo a los que sin llevar sanas intenciones han penetrado entre vuestras filas.
45. Los que habéis llegado a concebir la verdad y la perfección de mi doctrina, tenéis el deber de contrarrestar con vuestras buenas obras todo el mal que causa a esta obra aquellos que no han comprendido su finalidad.
46. Ved cómo la mala simiente se ha multiplicado entre vosotros, hasta casi ocultar la verdadera semilla. La mentira, la superstición, la hipocresía, el lucro, las malas influencias, el fanatismo y todas las impurezas, han sido la mala hierba que ha cundido entre este pueblo al cual quisiera ver libre de toda lacra, para enviarle como emisario mío a otros pueblos y naciones.
47. Esta labor de depuración la confío a quienes amen lo verdadero, lo limpio; es una obra de gran paciencia; más, cuán grande será la dicha de este pueblo, cuando vea que su luz por fin ha disipado las tinieblas. Entonces será cuando os considere como emisarios de esta buena nueva y os envíe al mundo a luchar contra el imperio del mal, contrarrestando su fuerza con la regeneración de vuestros hermanos.
48. Mirad con cuánto amor y con qué divina paciencia he venido a enseñar y a corregir, diciéndoos que me dejéis ser quien os señale vuestros errores y defectos y quien os lleve a la perfección, pero ¡Ay, cuántos son los que permanecen sordos a estas palabras, y en su indolencia, en la dureza de su corazón dejan pasar instantes preciosos de preparación, sin querer creer en las pruebas que se acercan!
49. Un día el mundo se propondrá juzgar y escudriñar a este pueblo, y sólo el que haya velado logrará salir avante; mas el que haya tomado mi obra para fines egoístas e insanos, ése sentirá sobre sí la justicia de la tierra, y entonces tardíamente lamentará haber querido crearse su propio reino, su trono de adulaciones y comodidades dentro de mi propia obra espiritual, que es camino de amor, de humildad y de renunciación.
50. Os digo a todos una vez más, velad y orad, y si en verdad creéis en mi palabra, no dejéis para mañana el cumplir con ella, porque mañana podría ser tarde.
51. Ved, pueblo, que ya resulta pequeña la tierra para contener tanto dolor humano. Ayer le parecía al hombre un valle sin fin este planeta, ahora lo ha conquistado y lo ha poblado.
52. Yo di al hombre por morada este mundo diciéndole: “Creced y multiplicaos y henchid la tierra”, y en verdad que ha henchido la tierra, más lo ha hecho con el pecado y el dolor.
53. Este mundo, que debiera ser el hogar de una sola familia que abarcara a toda la humanidad, es manzana de discordia y motivo de absurdas ambiciones, traiciones y guerra. Esta vida que debiera ser aprovechada para el estudio, la meditación y el esfuerzo por alcanzar la vida eterna, aprovechando las pruebas y las lecciones en beneficio del espíritu, es erróneamente interpretada por la humanidad, dejando que su corazón se envenene con la rebeldía, la amargura, el materialismo y la inconformidad.
54. Los hombres olvidan el idioma con el que les habla la conciencia, pierden la fe y dejan apagar los dones de su espíritu para entregarse unos al materialismo, otros a renegar en contra de esta existencia, pretextando un anhelo infinito de huir de este mundo para pasar a otra vida.
55. A éstos les pregunto: ¿Tenéis ya la espiritualidad necesaria para habitar mundos mejores? ¿No pensáis que si no estáis preparados, aunque pudierais penetrar en la mejor de las moradas espirituales, no podríais estimar el valor de aquella vida, ni gozar ampliamente de su paz?
56. En verdad os digo, el mérito de esta vida que hoy tenéis, está en saber sobreponer el espíritu a todas las vicisitudes y miserias imperantes; y no es eso todo, sino que a más de estar conformes, logréis experimentar en vuestro espíritu el gozo que proviene de ser útiles a vuestros hermanos en un mundo donde existe tanta necesidad.
57. El día en que el espíritu haya alcanzado la perfección que le es necesaria para sentirse en mi gloria, no le importará el sitio o mundo en que habite, o si está encarnado o desencarnado; llevará en sí el reino de los cielos y sabrá disfrutar de su gracia en todas y en cada una de las misiones que su Padre le envíe a cumplir.
58. Meditad en esto, y por ahora mirad que este valle es una extensa tierra, propicia para que en ella hagáis los méritos necesarios para conquistar esas moradas a las que aspira vuestro espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 117
1. Pueblo, descansad en tierra firme, detened vuestro paso bajo la sombra de esta palmera, y oíd mi voz para que sanéis todos vuestros males, recobréis vuestras fuerzas y podáis proseguir la caminata. Mirad que no tenéis necesidad de decirme las penas de vuestro corazón, ni de donde venís, porque Yo todo lo sé. Sé que vuestro espíritu viene de una gran lucha y ha tratado de apartarse de los caminos torcidos; venís a
buscar apoyo y fuerza en Mí, para no desmayar. Cuando estuvisteis a punto de debilitar, cuando ya vuestras energías se estaban agotando, os elevasteis a Mí para pedirme ayuda y Yo al instante respondí, llamándoos hacia este oasis de paz, para que tuvieseis una tregua en vuestro dolor.
2. ¿Cuántas de mis enseñanzas habéis comprendido y analizado desde el instante en que por primera vez escuchasteis esta palabra? En ella comprendisteis que el espíritu no se perfecciona en un día, ni en un año, ni en una vida, porque teniendo naturaleza eterna, su trayecto tiene que ser largo para lograr su perfección. También habéis aprendido a oír la voz de la conciencia, que os habla siempre de la ley, de amor, de bien, de rectitud y pureza, llegando a distinguirla de aquella otra voz que proviene de los sentidos de la carne o de las pasiones del corazón, la cual no siempre induce al buen sendero.
3. Ya sabéis que poseéis armas para defenderos, sabéis también cual es el escudo que os protege, por lo que habéis comenzado a hacer uso de la oración, de los buenos pensamientos, de la fuerza de voluntad y de la fe.
4. Habéis aprendido a dar su justo lugar en la vida, a las partes que forman vuestro ser, comprendiendo que lo esencial está en el espíritu y que después de él, ocupando un lugar digno, se encuentran los sentimientos y la mente.
5. Sabéis ahora que la verdadera espiritualidad en el hombre no consiste en apartarse de lo que pertenece a la vida material, sino en armonizar con toda la creación, y que el espíritu para lograr esa armonía necesita caminar delante, estar por sobre lo humano, en una palabra, ser el guía, de otra manera el espíritu es esclavo de la carne.
6. Sabéis que en mi camino no se puede fingir amor, ni pureza, ni saber, porque al instante sentís una mirada que todo lo penetra y lo juzga. Sabéis que para que vuestros méritos sean reales, vuestras virtudes y vuestras obras tienen que ser verdaderas.
7. Si os hablo así, no es porque venga a exigiros la suprema perfección, sino a pediros que hagáis un esfuerzo por alcanzarla.
8. Ahora, cuando sufrís, cuando atravesáis una dura prueba, o cuando os encontráis en el lecho del dolor, sabéis que aquel cáliz os purifica y os renueva; que aquel trance os hace expiar faltas, o que se trata de una sabia lección para el espíritu, y entonces lo apuráis con paciencia y conformidad.
9. Habéis llegado a comprender que estoy construyendo en cada uno de vosotros un templo, y ya no os atrevéis a destruir lo edificado, sino que tratáis de colaborar Conmigo en esta obra.
10. Habéis entendido bien que no es delante de los hombres ante quienes debéis hacer méritos para recibir de ellos la alabanza o el
galardón, sino delante de vuestro Padre, único que puede valorizar vuestras obras.
11. Si entendéis todas estas lecciones de amor que os doy, por muy reacia que sea vuestra materia y muy fuertes vuestras pasiones, tendrá que nacer una sumisión de la carne hacia el espíritu, que será un principio para lograr la armonía y orden que deben existir en el hombre para llamarse dignamente hijo mío.
12. De vuestro presente depende el futuro de muchos seres, pueblo amado, no lo dudéis. Entonces pensad en esto, despojaos del último resto de egoísmo que alberguéis y labrad para el mañana la paz, unificación, moral y espiritual, que son indispensables para que las nuevas generaciones encuentren preparado el camino.
13. No dudéis de poder llevar a cabo esta obra en el mundo, porque no es la primera vez que os confío mi semilla; prueba de ello es que os hablo en esta forma y me entendéis.
14. Esta es la continuación de mis lecciones, mas no la consumación de los tiempos, según lo interpreta el hombre. El mundo seguirá girando en el espacio; los espíritus seguirán llegando a la tierra a encarnarse para cumplir su destino; los hombres seguirán poblando este planeta y sólo la forma de vida entre la humanidad cambiará. Las transformaciones que la vida humana sufra, serán grandes, tanto, que os parecerá como si un mundo se acabara y otro naciera.
15. Así como en todos los tiempos la vida del hombre se ha dividido en eras o edades, y cada una de ellas se ha significado por algo, ya sea por sus descubrimientos, por las revelaciones divinas que dentro de ella han recibido los hombres, por el desarrollo del sentido de lo bello, a lo cual llamáis arte, o por su ciencia; así os digo, que este tiempo se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, esa parte de vuestro ser por la que debíais haber empezado a cultivaros, para evitaros tantos males y errores.
16. ¿No creéis que la vida humana pudiera transformarse totalmente, desarrollando vuestra espiritualidad, cultivando vuestros dones y estableciendo en la tierra la ley de la conciencia?
17. ¡Ah, sí pudieseis daros cuanta de todo lo que posee vuestro espíritu! Mas no lo sabéis, a pesar de los milenios que lleváis habitando el mundo y el espacio, porque en vuestro egoísmo, que es amor hacia vosotros mismos, sólo os ha importado la ciencia al servicio de la existencia material.
18. Yo seré quien descubra ante vosotros las virtudes, dones, bellezas, poderes y maravillas que se encuentran ocultos en vuestro espíritu, ya que éste es el tiempo propicio, porque estáis recogiendo los últimos frutos de una era.
19. Pronto reconocerán todos los pueblos, que Yo, su Señor, les he hablado en cada una de las eras por las que ha atravesado la humanidad, siendo cada una de mis revelaciones, como un peldaño de la escala espiritual que he tenido para que todos podáis ascender hasta Mí.
20. Este tiempo será llamado el de la luz, la era del Espíritu, o el tiempo de la verdad; mas Yo os digo, que será el tiempo de la elevación de los espíritus y el de su reivindicación.
21. El espíritu es el templo construido por Mí, un santuario continuamente profanado por el hombre. Mas es llegada la era de la luz tantas veces profetizada, cuya claridad será vista por todos, y bajo cuyo calor se unirán los hijos del Señor. Yo no os hablo de una religión que acoja a unos y rechace a otros, que proclame su verdad y niegue la verdad a los demás, o que empleé armas indignas para imponerse por la fuerza o por el temor. No, Yo os hablo simplemente de una ley; explicada por una doctrina, que es precisamente el mensaje que a través de esta palabra os he revelado en este tiempo. Así cuando llegue la hora de levantaros a dar la buena nueva, predicaréis con hechos la paz, el amor, la caridad, la unificación y la fraternidad; más si en vuestro camino encontraseis a alguien que hipócritamente fuera predicando lo mismo que vosotros, pero falseando la verdad, con vuestras obras pondréis a descubierto la mentira. Si por el contrario os encontraseis con hermanos vuestros que con ejemplos predican la verdad, el amor y la caridad, entonces os uniréis a ellos, porque su lucha y la vuestra serán la misma.
22. No puedo dejar de deciros que si os encontraseis impuros e impreparados, os sentiréis indignos de llevar a cabo esta Obra. Entonces, cuando veáis que otros se levantan a luchar con verdadera fe y pureza, no les estorbéis el paso, porque sería doble vuestra responsabilidad ante mi justicia.
23. De todo os prevengo para que nada os sorprenda, y así al surgir para esta lucha, verdaderamente sepáis despertar el ideal de elevación.
24. Esta tierra, que siempre ha enviado al más allá una cosecha de espíritus enfermos, cansados, turbados, confundidos o con escaso adelanto, pronto podrá ofrecerme frutos dignos de mi amor.
25. La enfermedad y el dolor se irán desterrando de vuestra vida, al llevar una existencia sana y elevada, y cuando llegue la muerte, os encontrará preparados para el viaje hacia la mansión espiritual.
26. ¿Quién podrá extraviarse o confundirse al penetrar en la morada del espíritu, si ya desde esta vida la había presentido en los instantes de orar, meditar, soñar o inspirarse en mi ley?
27. Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bien, y es porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros; confusión que
sabéis irá aumentando en todos los órdenes de la vida humana. Más Yo os digo que confiéis en Mí, que veléis, oréis y seáis los sembradores incansables, para que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora y la tierra sienta como sus nuevos moradores vienen a sembrarla con obras nobles, restaurando y construyendo cuanto los insensatos y profanos destruyeron y mancharon.
28. Pueblo, en este día os he revelado parte de mis planes divinos para con vosotros, os he adelantado algo que pertenece al futuro y os he preparado para la lucha que se aproxima a toda la humanidad.
29. Meditad bien y os sentiréis fortalecidos, porque en verdad os digo: Benditos sean los que están leyendo en este libro que os revela mi palabra. En él habéis hallado muchas lecciones que se encontraban ignoradas por vosotros.
30. He querido hacerme oír de los que nada tienen en la Tierra, para luego servirme de ellos. Os he escogido entre los humildes, como en todos los tiempos en que he buscado a mis servidores entre los sencillos de corazón. Ya sabéis que los dueños de riquezas en el mundo siempre están ocupados con ellas y no se acuerdan de Mí. A ellos les es confiado un tiempo para que rindan culto a lo que tanto aman; mas siempre llegará la hora de escuchar mi voz, de tomar su cruz y seguirme, pero antes se purificarán en el crisol del dolor.
31. Amados discípulos, sólo quedan siete años, que serán siete albas en las que podréis escucharme. Quiero que en ese lapso dejéis vuestros titubeos y afirméis vuestros pasos, para que podáis decirme cuando llegue el año de 1950: “Señor, se ha hecho la unificación entre nosotros y os presentamos pruebas de nuestra espiritualidad y de nuestra fraternidad”.
32. Este pueblo sabe que sólo espero su elevación para hacerle oír mi voz en su conciencia, cuando le diga: Pueblo, levantaos y multiplicaos como el polvo de la tierra; cruzad valles, ciudades, desiertos y mares y esparcid con amor y humildad esta enseñanza. Mi caridad omnipotente abrirá caminos y borrará fronteras. Mi amor os protegerá contra toda persecución o acechanza, y mi Verbo lo pondré en vuestro labios cuando la ocasión lo requiera.
33. Grande, muy grande es esta obra que os estoy confiando, porque os quiero fuertes y grandes de espíritu. En verdad os digo, que en el corazón de vuestro Padre no puede tener albergue el egoísmo.
34. Siete años confío al pueblo que ha recibido estas tierras benditas, para que de ellas recoja frutos dignos de mi Divinidad.
35. Pueblo, tened caridad y paciencia con los que vienen dando sus primeros pasos. Aconsejadles con la gracia con que Yo os he corregido, amaos con el amor con que Yo os he amado, y entonces habrá armonía entre vosotros.
36. ¡Venid! Mi presencia es como la sombra de un árbol, mi palabra es como el canto de un ave. Venid a Mí, hambrientos y sedientos de justicia, enfermos, pobres de espíritu e incomprendidos, ¡Acercaos a Mí!
37. Yo no os rechazo por vuestra pobreza ni os desprecio por vuestra condición. Sé que en el fondo de cada uno de vosotros existe un espíritu que necesita de mi luz para levantarse a la vida.
38. Traigo salud para los enfermos y esperanza para los atribulados. Ninguno saldrá sin consuelo para su dolor. Más cuando hayáis logrado la paz, os sentiréis revestidos de esta dignidad que vengo a daros. No reneguéis del mundo, ni de sus vicisitudes y sufrimientos, recordad que ellos fueron los que os acercaron a Mí; tampoco os alejéis de vuestros hermanos, por el contrario, ahora que habéis visto cómo os recibo y cómo os entrego, aproximaos más a ellos, haciendo en los necesitados lo que habéis visto que he hecho entre vosotros.
39. Por uno de vosotros que verdaderamente practique mi enseñanza, muchos serán los que alcancen mi gracia.
40. Oración, caridad y buena voluntad, es cuanto necesitáis para que vuestros conocimientos en mi enseñanza esplendan como luz brillante en medio de las tinieblas. Se avecinan tiempos de prueba y quiero que todos mis discípulos se encuentren preparados.
41. En medio de la paz o de los placeres, la humanidad no os llamará; más por el dolor, sí os buscará. Preparaos, porque pronto el dolor se desbordará sobre el mundo. Entonces seréis llamados por los enfermos, para que les llevéis mi bálsamo; muchos de vuestros hermanos solicitarán vuestra oración y también buscarán vuestra enseñanza para encontrar el sendero que les lleve a la elevación espiritual.
42. ¿Veis cuán delicada y grande es la misión que os espera?
43. Íntimamente confesáis que es grande la revelación que os he hecho en este tiempo; si sabéis comportaros como discípulos míos, mayores luces contemplaréis en mi Obra.
44. Formad el pueblo de la paz y la espiritualidad, apartad de vuestro corazón los últimos restos de fanatismo que guardéis; alcanzad la purificación por medio de la regeneración, y entonces daré en el cielo una señal que será contemplada en el mundo, la cual os dirá que el día del Señor ha llegado. Esa señal será vista hasta por los ciegos y entendida por los más rudos entendimientos.
45. Utilizad el arma más fuerte que os he confiado, que es la oración, y orad para que no prestéis oído a quienes traten de apagar la flama de vuestra fe. Alerta, pueblo, no permitáis que alguien ofusque vuestro corazón, haciendo que equivoquéis el sendero; ya conocéis mi ley, ella es el camino, no os desviéis nunca de él y nada tendréis que temer.
46. Si en la tierra hay quienes procuran perderos y quienes oran por vosotros, porque os creen perdidos, pensad que en lo espiritual hay quienes velan por cada uno de vuestros pasos. Vuestra Madre Celestial os ampara bajo su manto; Elías os cuida con el amor de un pastor espiritual, y vuestros hermanos que en el más allá viven consagrados al bien, os protegen y aconsejan. Así hablo a los que en medio de titubeos y dudas van dando sus primeros pasos y con frecuencia sufren golpes y tropiezos.
47. Pronto habrá de encenderse la fe en sus corazones, y cuando esto sea, nada ni nadie podrá apagarla; pero antes tengo que daros mis enseñanzas, para que vuestro corazón se fortalezca al par de vuestro espíritu y se vaya alejando más y más de lo superfluo. Así os iréis elevando. Entonces sentiréis cómo la sed de verdad y de amor que me hacíais presente se ha calmado, haciendo que marchéis llenos de fortaleza y de ánimo al cumplimiento de vuestra misión.
48. Os preparo con amor infinito porque mi lección a través de estos portavoces no va a ser eterna; pronto dejaréis de escuchar esta palabra y a pesar de ello tendréis que ser fuertes en la lucha que vendrá cuando ya mi palabra no sea transmitida bajo esta forma.
49. ¿Qué haréis si no hubieseis comprendido la lección del Maestro? ¿Cómo podréis defender vuestra fe si no hubieseis llegado a conocer las armas que os podrían ayudar a defenderos? Meditad en estas palabras, porque muchos tendrán que caer nuevamente de rodillas ante los ídolos, por no haber sabido aprovechar mis enseñanzas.
50. Pueblo, no seáis sordos a mi voz, ni interpretéis torcidamente mi Obra; os he dicho que debéis darla a conocer con la pureza con que Yo os la he confiado; escuchad mi voz para que cuando oigáis la de vuestros enemigos, sepáis libraros de sus lazos y celadas.
51. Hasta ahora habíais mirado a la vida y a la humanidad superficialmente; más he venido a mostraros el sentido y la esencia de todas las lecciones que en los tres tiempos os he revelado, para que tengáis pleno conocimiento de quiénes sois, y para que abracéis vuestro destino como Cristo a su cruz y améis en el Creador a vuestros semejantes. Todo esto os lo revela y enseña mi doctrina. Ahora os digo, que el que haya sido marcado por Mí, no se sienta superior al que no haya recibido esa señal, porque muchos de ellos os darán pruebas de espiritualidad y de poseer dones tan grandes como los vuestros.
52. Este es el tiempo en que se escucha en el infinito la campana celestial que llama a los hombres a congregación, que invita a meditar y a orar. Su eco vibra sin cesar en el fondo de cada corazón, porque es el Tercer Tiempo, en que Elías, como enviado mío, está llamando desde un confín al otro del mundo a los espíritus para que asistan al juicio. Sed vosotros de los que en esa hora me busquen por medio del espíritu
y no a través de formas e imágenes hechas por manos humanas, para que pueda Yo decir que sois de los que han perseverado en mi Ley, ya que en ella, la que os entregué en el Sinaí, os ordené que para adorarme no deberíais poner ante vuestros ojos ninguna imagen que representara a mi Divinidad.
53. Si desde entonces he inspirado el culto espiritual, justo es que ahora me lo ofrezcáis, oh pueblo, que por momentos perdéis la esperanza de llegar a la completa regeneración y a la espiritualidad. Ved cómo he alargado vuestra existencia y cómo os he hecho recorrer el camino de restitución y de evolución, para que a vuestro paso y en vuestro constante caminar vayáis dejando toda imperfección y toda mancha. ¿No veis cómo las aguas ennegrecidas por el cieno llegan a purificarse en su rauda corriente? De cierto os digo, que de igual manera acontecerá con vuestro espíritu.
54. Yo soy el dueño de la vida y de lo creado, por lo que os digo, que soy el único que conoce el arcano, la eternidad y el destino de todos los seres.
55. Si la humanidad no se obstinara en su ignorancia, otra sería su existencia en la Tierra; más los hombres se rebelan ante mis mandatos, reniegan de su destino, y en vez de colaborar Conmigo en mi obra, buscan la forma de eludir mis leyes, para hacer su voluntad. También os digo, que si la humanidad observase con cuidado cada uno de sus actos, se daría cuenta de cómo a cada paso se va revelando en contra mía.
56. Si derramo mis complacencias sobre los hombres, éstos se vuelven egoístas; si les concedo que saboreen el gozo, llegan al exceso; si pongo a prueba su fortaleza, con el fin de templarles el espíritu, protestan; y si permito que el cáliz de amargura llegue a sus labios para purificarles, reniegan de la vida y sienten perder la fe. Si pongo en sus hombros la carga de una familia numerosa, se desesperan y cuando levanto de la tierra a alguno de sus seres queridos, me acusan de injusto.
57. Nunca os veo conformes, nunca escucho que bendigáis mi nombre en vuestras pruebas, ni contemplo que tratéis, a través de vuestra vida, de trabajar en mi obra creadora.
58. ¿No recordáis los ejemplos que en Jesús vine a daros, al consagrar aquella vida a glorificar a su Padre?
59. Jesús nada poseyó en la tierra, y sin embargo jamás protestó por su pobreza, tuvo que dejar a su Madre y a su patria y supo renunciar a todo, por amor al que le envió; su obra fue ardua y su camino penoso hasta el fin, más nunca se rebeló; fue perseguido y burlado, juzgado y finalmente muerto, más de su corazón, de sus labios y aun de sus ojos,
sólo brotaron bendiciones, perdones y consuelo para quienes lo amaron, igual que para quienes lo ofendieron.
60. Más no sólo en Mí podéis hallar ejemplos dignos de imitar; recordad la mansedumbre de Abraham, cuando su Señor le pidió la vida de su hijo, la paciencia de Job, que me bendecía en cada una de sus tribulaciones, y así como esos ejemplos, muchos más que hasta vosotros han llegado a través de la historia.
61. A veces os asombráis cuando llegáis a ver a algún enfermo que lleva con paciencia su cruz, algún ciego o paralítico que bendice mi voluntad. En otras ocasiones no acertáis a comprender la conformidad de un padre que acaba de perder al hijo a quien amaba, y es que esa conformidad, esa paciencia y ese acatamiento a los designios de Dios, no los conciben los hombres materializados de este tiempo, tan alejados de la verdad. Soy Yo quien va poniendo a vuestro paso esos bellos ejemplos de humildad, de obediencia a mi voluntad y de elevación espiritual, para que tengáis modelos que imitar en vuestras pruebas.
62. Yo os digo, que cuando esta humanidad haga todo lo que sea mi voluntad, en la tierra no se conocerá el dolor, porque en su espíritu estará mi paz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 118
1. “Dejad a los niños que vengan a Mí”, vuelvo a deciros; no porque les miréis pequeños, penséis que no pueden recibirme.
2. Por muchas deudas y manchas que tenga un espíritu, cuando vive en la infancia, la envoltura participa de la pureza y de la inocencia de ésta. En esos instantes es cuando necesita el espíritu toda clase de ayuda para no desviarse del sendero.
3. La reencarnación es la oportunidad que Dios, en su amorosa justicia, ofrece al espíritu, para que recobre su pureza y retorne al camino. Esa es la forma en que puede aprovechar la experiencia recogida en su peregrinaje.
4. Cuando miréis a los niños, hacedlo con respeto, porque no sabéis qué espíritu se oculta en ellos; más de lo que podéis estar seguros, es de que en cada uno de esos pequeños seres existe un pasado que es toda una historia, toda una vida de evolución.
5. El espíritu, cuando vive la niñez de su envoltura, necesita del apoyo de los mayores, porque su materia es frágil para sostenerle; requiere de la ternura, para que su corazón no se endurezca, y también necesita de
ejemplos y enseñanzas que le cultiven y le fortalezcan, mientras llega la hora de poder manifestarse.
6. Cada espíritu trae su mensaje, y para que pueda expresarlo, es preciso que todo sea favorable a su derredor. Cuando el espíritu, después de su largo tránsito de luchas y de pruebas para alcanzar su perfeccionamiento, llega a verse libre de manchas, miserias e ignorancias y es en él sólo la luz, llega a tener semejanza con la pureza de los niños.
7. El niño sabe intuitivamente que es impotente para luchar por sí mismo, y entonces deposita toda su confianza en sus padres. Nada teme cuando se encuentra al lado de ellos; sólo bien espera y sabe que nada le faltará. Luego va descubriendo que en ellos existe una fuente de saber, de ternura y de vida, por lo que en su compañía llega a experimentar la felicidad.
8. ¿Cuándo se sentirán así los hombres cuando están Conmigo? ¿Cuándo alcanzará el espíritu humano esa fe, esa pureza y esa confianza que el niño posee en su inocencia?
9. En verdad os digo, que cuando eso sea, volveréis a escuchar mi dulce palabra diciéndoos: “Dejad que los niños se acerquen a Mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.
10. Ha mucho tiempo que se os dijo: “Honrad a vuestro padre y a vuestra madre”; y la mejor forma de honrarlos es llevando una vida recta y virtuosa.
11. ¿Será menester que en este tiempo tenga que recordaros vuestros deberes en la tierra? Vuestro corazón me dice: No, Señor, habladnos ahora de la vida espiritual. Sin embargo, veo que la humanidad no se ha levantado honrando a sus padres; y si no ha cumplido con los primeros mandamientos, ¿Cómo podrá cumplir con mis nuevas máximas?
12. Sobre los cimientos de la Ley, levanté los muros del santuario, con la luz de mi doctrina que os traje en el Segundo Tiempo; y ahora con mi nueva palabra vengo a terminar la formación del templo espiritual.
13. Debo deciros, que aún son débiles vuestros cimientos, porque no vivís de acuerdo con la ley de los primeros tiempos, porque sólo sobre una verdadera moral y una virtud acrisolada podréis levantar vuestro templo interior.
14. Mi pregunta es ésta: ¿Cómo podréis honrar a vuestro Padre Celestial sin antes haber honrado a vuestros padres en la tierra? ¿Cómo tratáis de ver a la humanidad como hermana vuestra, si antes no amáis a vuestra familia, formada por vuestros padres, hermanos, esposo o esposa, e hijos?
15. Por eso he querido que unáis la ley del Primer Tiempo a la doctrina que a través de Jesús os di y a las revelaciones de este tiempo, porque
así tendréis todo el conocimiento y la preparación para penetrar en la senda espiritual que conduce a la luz eterna.
16. Si en vuestra vida no practicaseis la virtud y a pesar de ello hicieseis alarde de cumplimiento, Yo os digo que iréis prevaricando y además falseando la verdad.
17. Mi discípulo deberá ser limpio de corazón en la tierra, para serlo después en espíritu.
18. Honrad con vuestra vida a quienes por mi voluntad os dieron la existencia, y mañana vuestros hijos os honrarán a vosotros. No solamente me glorificáis con obras espirituales; no, también vuestras obras humanas glorifican a mi Espíritu.
19. Tiempo es éste, en el que muchos hombres al ver las grandes pruebas que se ciernen sobre la humanidad, exclaman: Es la mano de Dios la que está tocando por medio del dolor a la humanidad; a lo cual Yo os digo que esa es una forma errónea de pensar sobre mi justicia.
20. ¿Cuándo entenderéis que el dolor existe a causa de vuestros pecados, y que es el propio hombre quien se sentencia y castiga a sí mismo?
21. Debíais comprender que al permitir que el dolor llegue a vuestro corazón, con ello os doy la prueba más clara de que el pecado es el mayor obstáculo para que contempléis la luz y disfrutéis la paz del espíritu.
22. Muchos creen amarme y servirme, más cuando el dolor les sorprende, entonces se preguntan confundidos: ¿Cómo es que amando a mi Padre, El permite que yo beba este cáliz de amargura? No se han dado cuenta de que no sólo no me aman, sino que también han dejado que sus pasiones y ambiciones por lo terrestre, sean para ellos un culto que anteponen, sin darse cuenta, al culto que me deben ofrecer.
23. Si los hombres rindiesen tributo a la verdad, al amor, a la justicia y al bien, que son atributos de mi Espíritu, ¿Creéis que en el mundo pudiese existir el dolor, la guerra, el hambre, la confusión y la muerte? De cierto os digo, que nada de ello habría en vuestra vida y que, en cambio, habría paz, salud del espíritu y del cuerpo, habría fortaleza y bienestar.
24. Recordad que en la ley se os dijo: “No tendrás otros dioses delante de Mí”; sin embargo, son muchos los dioses que la ambición humana ha forjado para adorarles, rendirles tributo y hasta entregarles la vida.
25. Comprended que mi Ley no ha pasado y que sin que os deis cuenta, os habla incesantemente a través de la conciencia; más los hombres siguen siendo paganos e idólatras. Aman a su cuerpo, halagan sus vanidades y consienten sus debilidades; aman las riquezas de la tierra, a las cuales les sacrifican su paz y su futuro espiritual. Rinden culto a la
carne, llegando a veces a la degeneración y hasta a la muerte por ir tras de los placeres.
26. Convenceos de que habéis amado más lo del mundo que a vuestro Padre. ¿Cuándo os habéis sacrificado por Mí, amándome y sirviéndome en vuestros semejantes? ¿Cuándo sacrificáis vuestro sueño o exponéis vuestra salud por acudir en alivio de las penas que afligen a vuestros hermanos? Y ¿Cuándo habéis llegado hasta la muerte por alguno de los nobles ideales que mi Doctrina inspira? Ved como no es a Mí a quien más amáis; ved como el culto que tenéis por la vida material es para vosotros antes que el culto a la vida del espíritu; y ésa es la razón por la cual os he dicho que tenéis otros dioses para adorarles y servirles antes que al verdadero.
27. ¿Cómo podréis conocer en la tierra una vida que encierra justicia, y cómo podréis sentir sobre vuestro espíritu el manto divino de mi paz? ¿Qué podréis hacer para dejar de sentir dolor, si es lo único que pueden ofreceros los falsos dioses que habéis creado y amado desde los tiempos pasados hasta los presentes?
28. Amadme a Mí, antes que a todo lo creado, porque amándome a Mí sabréis dar a todos los seres su lugar justo y verdadero.
29. Muy grande es la confusión que reina en este tiempo en el mundo; mas el espíritu de la humanidad se encuentra preparado y bastará mi llamado, para que vuelva sus ojos a mi ley.
30. Se acerca el instante en que la luz de mi Espíritu llegue hasta los corazones, haciéndoles sentir y entender, lo que hasta ahora no habían comprendido.
31. Discípulos amados, me presentáis vuestro espíritu sediento de verdad y por eso os invito a acercaros a esta fuente, para que bebáis hasta saciaros. Penetrad al fondo de mi palabra; mirad que Yo sólo me materializo hasta cierto límite, y es entonces cuando os toca analizar, meditando en todo lo que habéis escuchado. Orad, y en vuestra oración interrogadme, entonces veréis cómo en cada manifestación, recibís un destello de mi luz. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad. Sabed que hay espíritus que ha mucho vienen caminando en pos de la verdad, escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la meta anhelada.
32. Cristo, os vino a enseñar el camino, diciéndoos: “Amaos los unos a los otros”; mas no habéis imaginado hasta ahora el alcance de ese sublime mandamiento. En verdad os digo, que toda la vida de los hombres se transformaría si vivieseis en esa máxima, porque sólo el amor será el que pueda revelaros el arcano, ya que en él está el origen de vuestra vida; fortaleceos en el bien, y veréis como paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que ha sido falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, y entonces
podréis preguntar a vuestro Señor todo aquello que queráis saber, todo lo que sea necesario a vuestro espíritu para alcanzar la suprema verdad.
33. Trabajad en la tierra con más ahínco y entregaros con fe a vuestros deberes; buscad siempre el provecho para vuestro espíritu, a fin de que vuestra vida material no sea estéril.
34. Orad con la oración sencilla que brota de lo más puro de vuestro espíritu, y con la ayuda de vuestra conciencia examinad vuestras obras. Entonces gozaréis de mi presencia.
35. En esa comunicación del espíritu, recibiréis raudales de luz para entender mejor la vida; no os faltará la inspiración que os conduzca a ser cada vez más buenos. En esos momentos despertarán las potencias y dones del espíritu y quedaréis en condiciones de desempeñar las diversas misiones que os he confiado.
36. La intuición, que es videncia, presentimiento y profecía, se aclara en la mente y hace latir el corazón ante los mensajes y voces que recibe de lo infinito.
37. Cuando los hombres hayan aprendido a comunicarse con mi Espíritu, ya nada tendrán que consultar en libros, ni qué preguntar. Hoy todavía preguntan a quienes creen que saben más, o van tras de textos y libros, ansiosos de encontrar la verdad.
38. Bienaventurado el que se muestre ansioso por oír mi palabra y no quiera perder una sola de mis lecciones, porque él logrará formar en su espíritu el libro que ha de ser su mejor herencia en este tiempo.
39. Mi palabra, es resurrección y vida para el espíritu que zozobra y se pierde en el mar tempestuoso de las pasiones. Por eso aquel que ha recibido en su corazón y ha saboreado su esencia, vivirá por siempre; y su más grande anhelo será revelarla a sus hermanos, para que todos se alimenten y alcancen la vida eterna.
40. Yo bendigo a los que anuncian mi venida en el Tercer Tiempo y cumplen con verdad su misión; porque su semilla florecerá en breve tiempo; mas ¡Ay de aquellos que tomaren mi nombre o mi enseñanza para sorprender a los incautos, diciéndose enviados, o tomando mi lugar para hacerse servir, porque ellos serán descubiertos y sujetos a juicio! En su camino van a encontrar que la humanidad ha despertado y les pedirá pruebas que justifiquen cuanto vayan predicando.
41. Yo soy el Verbo que habla a vuestro espíritu. Soy Maestro que una vez más se ve rodeado por discípulos, de los cuales mientras unos oran y hacen méritos para sentirse limpios y dignos de estar Conmigo, otros adulteran y desvirtúan mi doctrina. Yo os digo, que cada uno de ellos me responderá de la enseñanza que a todos les he dado. La presente generación, por su materialismo, no llegará a comprender el sentido de esta revelación, y serán las nuevas generaciones, las que al
comunicarme con ellas de Espíritu a espíritu conocerán el contenido de ese libro de sabiduría con que os he heredado en este Tercer Tiempo.
42. La humanidad está en espera de las señales de mi mensaje. Yo permitiré que esta doctrina sea traducida y llevada a otros países para que sea dada a conocer. ¡Cuántos hombres la esperan, sin saber que estoy hablando y dictando incontables lecciones, con las que habrá de formarse el libro que contenga mi mensaje!
43. Mi palabra se ha derramado abundantemente entre vosotros, a semejanza de una corriente de agua cristalina que a su paso todo lo limpia y vivifica.
44. Si vosotros os preparáis, seréis fuertes y tendréis la potestad espiritual que tuvieron en los tiempos pasados mis escogidos. Seréis respetados por unos y temidos por otros, porque llevando la verdad en vuestro espíritu, descubriréis la falsedad, la mentira y la hipocresía, en donde ellas se encuentren.
45. Muchos hombres, al saber que poseéis mis revelaciones, llegarán a vosotros por curiosidad, otros os desconocerán y otros más, querrán destruiros; vosotros os concretaréis en todos los casos a cumplir vuestra misión de dar testimonio. Entonces veréis a los mismos que os burlaron o a los que intentaron daros muerte, conmoverse ante vuestras palabras y, arrojando lejos de sí sus armas, acompañaros en vuestro camino.
46. La batalla se aproxima, después del caos vendrá la paz a este mundo. Es menester que el hombre apure ese cáliz para que llegue a valorizar y a buscar la paz y las virtudes del espíritu. Es preciso que padezca los rigores para que se conmueva y purifique, y así cuando el peso de sus culpas le sea ya insoportable, experimente el deseo ardiente de que la paz, que por tanto tiempo rechazó de su corazón, retorne a su espíritu, para lo cual ofrecerá su completo arrepentimiento.
47. Yo os digo que esa paz volverá, y que será guardada y conservada por largo tiempo en el corazón de la humanidad.
48. Esta tierra será campo fecundo donde mi semilla florezca y fructifique, porque ya el corazón del hombre está hambriento de amor y sediento de verdad; también está cansado de palabras vanas y de doctrinas vacías de amor. Por eso ha llegado a sentir que necesita ser enseñado por un Maestro verdadero que le revele la vida espiritual y lo prepare para una existencia superior. Mi ley, presente en la vida de los hombres, es olvidada por ellos, y por eso la humanidad camina hacia el caos, de ahí que el corazón humano se encuentre vacío y pobre el espíritu.
49. Por eso os invito a todos a retornar al verdadero camino. Mi paz está presta a llegar a vosotros, y estad seguros de que con ella, las virtudes volverán a florecer en el espíritu de la humanidad. Después del egoísmo en que vivieron los hombres, volverá a ellos la caridad y
sabrán ir en busca del que necesite ayuda, para proporcionarle la paz y el consuelo que por mucho tiempo no supieron dar; entonces experimentarán la alegría que debe sentir el que ama a sus semejantes como a hermanos. ¿Cuándo van a surgir esos buenos sembradores de la caridad? Os he dicho que por un justo podría salvarse este mundo.
50. Pensad que si todos buscaseis ser justos y buenos, pronto se transformaría este valle de lágrimas en un mundo de elevada espiritualidad.
51. Vos, pueblo, trabajad sin cansaros; enseñad, haced obras que conviertan; y ya que habéis resucitado, velad por los que creyendo vivir han muerto a la fe y a la esperanza. Los que ahora sois fuertes y los que estáis sanos, velad por los enfermos. Orad por los que no oran y fortaleced a los que atraviesan por grandes pruebas. Sostened a los débiles y llevad la paz a las naciones en guerra; a todos aquellos espíritus que han dejado su cuerpo en los campos de destrucción, ayudadlos a elevarse y a penetrar en la vida espiritual, conscientes del estado en que se encuentran y del paso que han dado. Orad por todos, vuestra misión no se reduce a hacerlo por los que amáis y conocéis que son los vuestros, sino por todos los que habitan en éste y en otros mundos. Hacedlo, discípulos, porque vuestra misión espiritual es universal, puesto que Yo no he señalado límites para que os améis, sino os he dicho siempre: “Amaos los unos a los otros”.
52. Para ayudaros en esa misión, la luz de mi Espíritu ha descendido a acariciaros, oh pequeños, que habéis luchado con ahínco para poder ofrecer a los necesitados un rincón de paz, donde oír mi voz que es bálsamo, luz y paz.
53. Pobre y humilde es el recinto, porque habéis aprendido que ese no es el templo; en cambio procuráis darle limpidez a vuestro espíritu donde ya sabéis que está mi verdadero templo.
54. Estos recintos son como árboles en los largos caminos de vuestra vida, son a semejanza de las palmeras del desierto. Sitios para dar descanso y sombra al caminante.
55. ¡Ah, sí cada comarca tuviese uno de estos árboles donde oyeran trinar a mis ruiseñores! Mas vuestro paso ha sido lento y escasa vuestra labor, por eso hay muchas comarcas sin árbol, y muchos caminantes que no encuentran oasis, sombra, refugio, ni trinos.
56. Ya que vosotros tenéis el consuelo de mi presencia a través de esta palabra, haced méritos para que vuestro árbol crezca y su sombra aumente, porque el número de los caminantes aumentará en gran manera, atraídos por el testimonio de los que han encontrado aquí la paz de su espíritu.
57. Trabajad todos unidos y realizad la obra que os he encomendado; mas velad y orad para que no vayáis a caer en tentación, porque entonces vosotros mismos destruiréis vuestra obra.
58. Me preguntáis en vuestro corazón, cuáles son las tentaciones en que podríais caer, a lo cual Yo os contesto, que esas tentaciones serían la vanidad, el fanatismo o el materialismo.
59. Ahora os sorprendéis de que os hable en esta forma, porque juzgáis imposible caer en actos tan indignos de un discípulo mío.
60. Si supierais cuántos de vosotros, que llegasteis llenos de mansedumbre, que llorabais cada vez que cometíais la más leve falta y que en cada oración me jurabais amor, después cambiasteis la humildad por el orgullo y la caridad por el interés.
61. Yo os conozco mejor que vosotros mismos, y es menester que os hable así, para que viváis alerta.
62. Os estoy confiando a todos la misión de construir un santuario espiritual, que sea mi verdadero templo, un altar invisible a la mirada humana pero que tendrá la fuerza de lo que verdaderamente existe; su presencia será sentida a través de lo que derraméis en vuestros hermanos.
63. Ese es el templo que os encargo construir, porque sé que en su seno encontraréis la paz, la vida y la luz del espíritu.
64. Si os unís con verdadera fraternidad, dando cumplimiento a mis enseñanzas, perseverando en la humildad, en la fe y en la caridad y procuráis no estacionaros, esforzándoos por alcanzar cada día mayor espiritualidad, no dudéis que pronto veréis vuestra misión cumplida y vuestra obra realizada.
65. Combatid todo brote de desunión, de falsedad, de mistificación o materialismo que surgiere en vuestro seno, porque si os descuidaseis, la mala yerba crecerá, echando raíces por entre los cimientos de vuestro santuario y crecerán, cubriendo los muros de vuestro templo.
66. No esperéis que el resultado de vuestra labor vaya a tener semejanza con lo que aconteció a aquel pueblo que construyó la torre de Babel. Desead que al final de la lucha todo sea gozo y paz en vuestro espíritu, mas no vayáis a hacer que en el postrer momento surja la confusión y el dolor.
67. Bendito el que busca estar en paz con su conciencia.
68. Bendito el que siembra de paz su camino.
69. A vosotros que venís a escuchar mi dulce palabra, os doy la bienvenida.
70. Venid a Mí, siempre que os encontréis confundidos, afligidos por las penas, o débiles en la fe, porque Yo soy la luz que os devolverá la tranquilidad del espíritu.
71. Cuando estéis lejos de estos recintos, me escucharéis en vuestra conciencia, indicándoos el camino.
72. Ahora que la humanidad atraviesa por una era de desorientación espiritual, viene la caridad de mi palabra a iluminarle, porque se encuentra capacitada para comprender la vida superior.
73. Todos sois testigos de que en estos instantes la ciencia consagra su tiempo y su fuerza mental para descubrir en la naturaleza la respuesta a muchas interrogaciones humanas. Y la naturaleza, respondiendo al llamado de los hombres, ha dado testimonio de su Creador, como fuente inagotable de sabiduría y amor y también como justicia. Sin embargo, el hombre no despierta a la verdad y sigue cargando, como una sentencia, el pesado fardo de su materialismo.
74. Es el miedo de dar un paso hacia la evolución, un paso hacia adelante, acostumbrado a seguir las tradiciones que le legaron sus antepasados.
75. El hombre teme pensar y creer por sí mismo y prefiere someterse al criterio de otros, privándose así de su libertad para conocerme. Por esa causa ha vivido en el atraso.
76. El tiempo de la luz ha llegado a la humanidad, con lo que el hombre adquiere voluntad propia.
77. ¿Por qué si la humanidad ha visto el desarrollo de la ciencia y el descubrimiento de lo que antes no hubiese creído, se resiste a la evolución natural del espíritu? ¿Por qué se obstina en lo que lo estaciona y aletarga? Porque no ha querido asomarse a la vida eterna.
78. Comprobad cómo mis revelaciones de este tiempo vienen de acuerdo con vuestra evolución material, para que nunca vayáis a juzgarlas erróneamente.
79. No se envanezca el hombre de su obra material y de su ciencia, porque no sabe que sin mi revelación, y sin la influencia o ayuda de seres espirituales que desde el más allá les inspiran, nada hubiese podido descubrir.
80. El hombre, como parte de la creación, tiene una misión que cumplir como la tienen todas las obras del Creador, mas a él se le ha dotado de una inteligencia superior y de voluntad propia, para que alcance, por esfuerzo propio, el desarrollo y perfeccionamiento espiritual que es la finalidad de su existencia.
81. Por medio del espíritu, el hombre puede concebir a su Creador, comprender sus beneficios, y admirar su sabiduría.
82. Si vosotros, en vez de envaneceros con vuestra sabiduría terrestre, os identificareis con toda mi obra, veríais que no existiría misterio. Entonces os reconoceríais y os amaríais como hermanos, como Yo os enseño en cada una de mis obras. Habría en vosotros bondad, amor, caridad y por lo tanto unión.
83. ¡Cuán pequeños sois cuando creyéndoos todo poderosos y grandes, os resistís a confesar que sobre vuestro poder y vuestra ciencia está quien verdaderamente todo lo sabe y todo lo puede!
84. ¡Pobre criatura humana cuando se concreta a ser materia y sólo materia, porque queda sujeta tan sólo a la ley natural que rige a los seres mortales y fugaces que nacen, crecen y mueren!
85. ¿Hasta cuándo os levantaréis del estado de materialismo en que os encontráis? Haced un esfuerzo por contemplar más allá del cielo que habéis forjado, el lugar que la eternidad reserva para vosotros.
86. No esperéis a que alguien inicie la marcha hacia Mí; venid, interrogad al arcano y él os dirá lo que debéis hacer; él os dirá la misión que tengáis que cumplir.
87. Vengo a invitaros a que os acerquéis a Mí; no es preciso que abandonéis los deberes, ni los deleites sanos de la vida humana.
88. Discípulos, habéis llegado a la tierra en un tiempo en que toda la vida humana está sujeta a la ciencia de los hombres; mas a pesar de tanto materialismo, la luz que ilumina vuestro interior os hará comprender lo que habéis de hacer. Así desarrollaréis vuestros dones, porque nada debe estancarse, todo debe caminar en armonía.
89. No os doy mi Doctrina simplemente como un freno moral para vuestras pasiones; no, os la doy para que escaléis las mayores alturas del espíritu.
90. El freno para vuestras pasiones debe ser vuestra conciencia.
91. No vengo creando una nueva religión entre vosotros, ni esta Doctrina viene a desconocer a las religiones existentes.
92. Es mi palabra un mensaje de amor divino para todos, y un llamado a todos los espíritus.
93. Quien comprenda el propósito divino y cumpla mis preceptos, se sentirá guiado hacia el progreso y mejoramiento de su espíritu.
94. Comprended que, mientras el mundo no penetre en la senda de la espiritualidad, la paz estará muy lejos de ser una realidad.
95. Yo, en Jesús, dicté la ley de los más elevados y puros sentimientos. Venid todos a Mí, convertíos en mis discípulos muy amados y os enseñaré a vivir en paz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 119
1. He querido que la humanidad conozca la historia del pueblo de Israel, porque a ese pueblo lo tomé como instrumento para mis
lecciones y lo sujeté a grandes pruebas a fin de que fuera como un libro abierto para todas las generaciones.
2. Aquellas doce tribus, representaron a la humanidad de todos los tiempos; pero ahora es mayor la semejanza entre aquel pueblo cautivo en tierra extraña y el mundo actual, esclavo del pecado y el materialismo, que son las fuerzas que representan el poder del nuevo faraón.
3. Si en aquel tiempo la caridad de Jehová rescató a su pueblo, trazándole un camino a través del desierto y conduciéndole hasta Canaán, ahora vengo como luz de justicia y amor a rescatar a todos los pueblos de la tierra de su cautiverio, para conduciros a la “tierra prometida”; ahora conduciré a vuestro espíritu a mi reino de luz y de paz, y también haré descender un nuevo maná sobre los espíritus, el cual será sustento de vida eterna en su larga jornada.
4. Una nueva alianza haré con los hombres, mas ésta no será con símbolos, en ella estará presente mi Espíritu.
5. En mi pueblo volverá a despertarse el ideal del bien y el anhelo de unirse a todos los pueblos del mundo, como se unieron aquellas doce tribus, cuando cruzaron el extenso desierto, animadas por el mismo ideal.
6. La lucha será grande y en el camino surgirán los obstáculos, los enemigos y las tentaciones, más de esa jornada saldrán los soldados llenos de temple y los apóstoles plenos de caridad y de fe. A lo largo de la travesía, pero sobre todo en los trances de prueba, Yo animaré a las multitudes y alentaré su fe con mis prodigios; y cuando los hombres hayan alcanzado la paz y vivan en armonía. Yo haré que desde esta tierra comiencen a saborear los dulces frutos del reino de la luz y de la paz, como un anticipo de los deleites que más tarde tendrá el espíritu, cuando llegue a morar en la mansión espiritual.
7. Los frutos que desde aquí recoja el espíritu, serán una compensación a los sacrificios, luchas y privaciones que haya sufrido vuestro corazón. Más tarde, cuando este pueblo, como una inmensa multitud llame a las puertas de mi reino, Yo saldré gozoso a abrir para decirles: Venid, venid a Mí y dejad el polvo del camino y la fatiga, aquí está la ciudad de la paz, engalanada, esperando a sus nuevos moradores.
8. El pueblo, temeroso ante la presencia de su Padre, creerá llegada la hora de su juicio; entonces Yo le diré: No temáis, pasad a mi casa que es la vuestra; el desierto ya os purificó y os hizo dignos de llegar a Mí.
9. Pueblo, mirando vosotros tanta perversidad entre los hombres, sabiendo de sus odios y de sus guerras y conociendo el doloroso resultado de las doctrinas materialistas, habéis pensado, que para que esta humanidad llegue a regenerarse y a convertirse a mi ley, antes
tendrá que soportar grandes pruebas y que pasará mucho tiempo para que llegue a amarse según mi enseñanza.
10. Yo os digo que aunque es cierto que a este mundo le esperan pruebas muy grandes, los días de dolor le serán acortados, porque será tan grande su amargura, que ello hará que los hombres despierten, vuelvan sus ojos hacia Mí y escuchen la voz de su conciencia que les pedirá el cumplimiento de mi ley.
11. Mi justicia será la que corte todo lo malo que existe en este mundo. Antes, lo escudriñaré todo: Religiones, ciencias e instituciones, y entonces pasará la hoz de la justicia divina cegando la cizaña y dejando el trigo. Toda simiente buena que encuentre en el corazón de los hombres, la dejaré para que siga germinando en el espíritu de la humanidad.
12. Hay pueblos y naciones enteras que han arrojado de su corazón mi semilla; otros que se han olvidado de mis máximas; otros que ni velan ni oran. Sin embargo, y a pesar de la esterilidad en que viven, esos pueblos pronto quedarán convertidos en tierras fértiles, porque mi caridad descenderá a sus corazones.
13. Es menester que preparéis la herramienta, que llenéis el granero con la semilla espiritual que os he traído y que, por medio de los dones que os he confiado, sepáis la hora en que habréis de dejar vuestro reposo, para levantaros a sembrar. Velaréis y oraréis, para que ese bendito amanecer no os sorprenda dormidos en la ignorancia, en el materialismo o en el pecado; porque entonces no reconoceréis la hora de ir en pos de las tierras, y cuando quisiereis levantaros, ya no os encontraréis con fuerzas para la lucha.
14. Si tenéis fe en mi palabra, preparaos desde ahora por medio de la oración, a fin de que encontréis propicias las tierras para sembrarlas. Si vosotros no terminaseis esta labor, vuestros hijos tomarán la semilla de amor que os he entregado y llevarán mis mandatos a su fin.
15. Benditos sean los labriegos a quienes les sea ordenado ir a fertilizar y a cultivar las tierras, porque ellos verán descender sobre sus campos el rocío de mi gracia, que será la constante bendición del Padre sobre los esfuerzos del hijo y una caricia para todos los que resuciten a la fe y a la vida.
16. Ha mucho se os dijo que llegaría el instante en que el hombre entendería todo lo revelado desde los tiempos pasados, y Yo os digo que ese tiempo ha comenzado ya, y que en él vuestro espíritu recibe mi luz por medio de la inspiración.
17. Cristo llegó al mundo y os abrió el camino, enseñándoos con su vida, con sus obras y sus palabras, la forma perfecta de cumplir con la ley. Desde antes que El apareciera en el mundo, fue anunciado por los
profetas, con el fin de que el pueblo le esperase y lo reconociera cuando le tuviese delante de sus ojos.
18. En Abraham y en su hijo Isaac os di una imagen de lo que sería el sacrificio del Redentor, cuando puse a prueba el amor que Abraham me profesaba pidiéndole que él, por su propia mano sacrificara a su hijo, a su muy amado Isaac. En aquel acto, si sabéis meditar, encontraréis una semejanza de lo que más tarde fue el sacrificio del Unigénito por la salvación del mundo.
19. Abraham fue la representación de Dios, e Isaac la imagen de Jesús; en aquel momento el patriarca pensaba que si el Señor le pedía la vida de su hijo, era para que la sangre del inocente lavase las faltas del pueblo, y a pesar de amar profundamente al que era carne de su carne, fue más fuerte en él la obediencia hacia su Dios y la caridad y amor hacia su pueblo, que la vida de su amado hijo. El obediente Abraham estuvo a punto de descargar el golpe mortal sobre su hijo; en el instante en que transido de dolor, levantaba el brazo para sacrificarle, mi poder le detuvo, ordenándole que inmolara un cordero en lugar de su hijo, para que quedara aquel símbolo, como testimonio de amor y obediencia.
20. Siglos después, la humanidad había de pedirme el sacrificio de Jesús, mi amado Hijo, y os lo había de entregar, para que su ejemplo de mansedumbre, sellado con su sacrificio y con su sangre, quedase imborrablemente escrito en la conciencia de la humanidad.
21. Si en el caso de Isaac, un cordero vino a sustituirle para rescatar su vida, en el caso de Jesús no hubo quien le reemplazase, pues Él sabía que era necesario que su sangre fuese derramada, para que la esencia y la luz de aquel sacrificio iluminase al espíritu, al corazón y entendimiento de los hombres carentes de espiritualidad. Por eso Jesús es llamado el Cordero de Dios. La ley os dijo: “No matarás”, y Cristo en su doctrina de amor os enseñó la sublime lección de morir por salvar a los demás.
22. Bienaventurado el que muera dando su vida a quienes la necesitan, porque vivirá eternamente.
23. Ved cómo ha llegado el tiempo de que podáis extraer la esencia espiritual contenida en mis revelaciones pasadas, aquellas a las cuales la humanidad sólo interpreta en forma material, sin tratar de profundizarse en ellas para encontrar su sentido espiritual.
24. Yo os coloco en el principio del camino del análisis, para que después podáis llegar al fondo de mis lecciones. Si todo os lo diese completamente esclarecido, vuestro espíritu no se esforzaría por penetrar al fondo de mi palabra.
25. Os voy a recordar cómo en aquel Segundo Tiempo, cuando aquella multitud sedienta de sangre contempló al fin a Jesús pendiente en la
cruz y junto a Él agonizando a otros dos sentenciados, oyó que dijo al Padre: “Perdónales, Señor, porque no saben lo que hacen”. Todos los presentes oyeron, mas no entendieron aquellas palabras, y tuvo que pasar el tiempo, para que los hombres comprendiesen que aquella sangre derramada lentamente sobre la tierra, era el símbolo del amor divino y del supremo perdón, que como un manto infinito desciende a cubrir a todos los hombres.
26. Muchos siglos han transcurrido y la humanidad de este tiempo, que llora al recordar el sacrificio de Jesús, y que se asombra de la crueldad de aquellos que lo llevaron al cadalso, es la misma que sacrifica día a día a millares de hermanos.
27. Si Cristo volviese en este tiempo a la tierra, hecho hombre, ya no diría como en el calvario: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, porque ahora recibís en pleno la luz de la conciencia y el espíritu ha evolucionado mucho. ¿Quién ignora que Yo soy el dador de la vida, que por lo tanto, nadie puede tomar la de su hermano? Si el hombre no puede dar la existencia, tampoco está autorizado para tomar lo que no puede devolver.
28. Humanidad: ¿Creéis que estáis cumpliendo con mi ley sólo porque decís tener religión y cumplís con el culto externo? En la ley se os dijo: “No matarás”, y estáis profanando ese mandamiento al derramar a torrentes, en el altar de vuestro pecado, la sangre de vuestros hermanos.
29. Israelitas y cristianos se hacen la guerra y se matan entre sí; ¿No les di a unos y a otros una sola ley?
30. La restitución será cruenta y dolorosa, porque las vidas que los hombres han segado y la sangre que han derramado, claman justicia. ¡Ay de los que han matado, y más aún de los que han aconsejado u ordenado matar!
31. Paso a paso los pueblos avanzan hacia el valle donde habrán de unirse para ser juzgados.
32. Y aún se atreven a pronunciar mi nombre quienes hacen la guerra y llevan sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos. ¿Esas son acaso las flores o los frutos de la doctrina que os he enseñado? ¿No aprendisteis de Jesús cómo perdonaba, bendecía al que le ofendía y murió dando vida a sus verdugos?
33. Los hombres han dudado de mi palabra y faltado a la fe; por eso todo lo han confiado a su fuerza. Entonces he dejado que se desengañen por sí mismos y recojan el fruto de sus obras, porque sólo así abrirán sus ojos para comprender la verdad.
34. Sobre esta mesa de amor hay manjares que ni los reyes de la tierra podrían ofreceros; son el pan de los cielos que buscan los pobres y el vino que vienen a beber los parias del mundo. Comed y bebed, más nunca vayáis a envaneceros de poseer estos bienes, porque estaréis
escondiendo bajo vuestros harapos la vanidad, y Yo quiero que seáis humildes de espíritu y de corazón. Tomad ejemplo de quienes llevando manto real sobre sus hombros, también saben llevar humildad en su corazón. El pan y mi vino son para todos, porque a todos os contemplo necesitados del espíritu. En un principio os doné a todos con mi gracia, que es semilla divina; desde entonces habéis ido por distintos caminos según vuestro destino, y en esos caminos cada quien ha recogido según su siembra, unos los frutos en abundancia, otros sólo han cosechado dolor y miseria. Mientras unos han vivido brevemente en la tierra, porque han obtenido la luz necesaria para elevarse, otros, viviendo largamente en el valle de lágrimas, no han llegado a saber siquiera quiénes son, ni a dónde van; Yo tengo caridad de esos espíritus que caminan sin rumbo, deteniéndoles para enseñarles el camino que conduce a la “tierra prometida”.
35. La luz de mi Espíritu penetra en todo corazón, aun cuando éste permanezca cerrado; a semejanza de ello es la luz del astro rey, que aparentemente no penetra en vuestra alcoba cuando ella se encuentra cerrada, pero que, sin embargo, sus rayos invisibles sí llegan a su interior, dando vida al ambiente. Vosotros no esperéis a que mi luz penetre en vuestro interior, teniendo cerradas las puertas de vuestro espíritu. ¡Cuán grato será encontraros con vuestro templo interior preparado, recibiendo la gracia de mi caridad! Dejad que os sane y os conforte, y entonces os convertiré en mis labriegos y discípulos.
36. Muchos de vosotros que ahora nada sois en la vida, ya que hasta en vuestra familia sois los últimos, os veréis pronto sentados a mi mesa. Los que habéis sido repudiados y arrojados del seno de los vuestros, mañana seréis reconocidos por los mismos que os habían desconocido.
37. ¿Queréis sensibilizar o templar vuestro corazón? Tomad este camino, que es el de la humildad, la elevación y la caridad. Llevad el bálsamo a los enfermos, acercaos a los lechos del dolor; consolad a los que sufren y respetad a los que antes de vosotros hayan tomado esta cruz; imitad a los que se desvelan estudiando mi obra y a los que, a pesar de beber un cáliz de amargura, van impartiendo dulzura entre sus hermanos.
38. Hablo así a los que van a comenzar a pronunciar las primeras palabras del lenguaje espiritual, a los párvulos a quienes estoy enseñando los principios de la ley y la finalidad de mi obra. En ella aprenderéis que orando de espíritu a Espíritu y amando a vuestros hermanos, no sólo sanaréis al enfermo, sino que resucitaréis al muerto.
39. En esta comarca humilde, donde me estoy manifestando, he venido a revelaros que el Tercer Tiempo se inició en 1866, y que esta comunicación terminará en el año de 1950, cuando ya muchos de mis hijos me hayan escuchado; de cierto os digo que estas bocas que os han
dado mi enseñanza, no han hablado por su voluntad, sino bajo una inspiración divina.
40. Labradores amados de esta campiña, abrazad con verdadero amor vuestra misión, labrad mis tierras, abriendo surcos, en los que depositéis la divina simiente. Conoced la semilla para que sólo de ella sembréis, porque en su fruto estará la elevación y la luz de vuestro espíritu. ¿Creéis justo tener que lamentaros al llegar a la morada espiritual, sólo por vuestra falta de celo en la misión que os llevó a habitar la tierra?
41. No olvidéis que a cada paso os digo que sembréis el trigo en mis campos, porque aquellas tierras en donde hubiese crecido la cizaña y la ortiga, serán segadas por la hoz de la justicia divina.
42. Lo mismo dije a los discípulos y a las multitudes en el Segundo Tiempo: “En verdad os digo, que todo árbol que no hubiese sido plantado por la mano de mi Padre Celestial, arrancado será de raíz”.
43. Orad, labriegos, hacedlo humildemente delante de vuestro Padre y procurad que vuestra siembra sea agradable a mi mirada. Limpiad incansablemente vuestras tierras, buscad la luz para ir iluminando errores, hasta que en ellas sólo fructifique el trigo.
44. Una semilla limpia es la que habéis recibido; pero vuestra pequeñez no ha logrado comprender esa pureza, y sin daros cuenta, la habéis mezclado con otras semillas que no son las mías.
45. Os he dicho: Conoced la simiente, para que depuréis una a una vuestras siembras y, cuando vuestros hijos surjan en el camino del Señor, de sus labios sólo brote la verdad. Veo a los que luchan por conocer el fondo de esta doctrina, pero que hasta ahora no han podido librarse de la influencia de extrañas doctrinas, religiones y dogmas.
46. Pueblo, ayudad con vuestras oraciones a mis portavoces, formad y fortaleced a vuestros profetas. No olvidéis que cuando mi comunicación esté próxima a terminar, os revelaré muchas lecciones que tengo reservadas para cerrar con broche de oro este testamento.
47. Después del tiempo de esta comunicación, mi luz os ayudará a entender lo que escuchasteis, con lo que podréis separar lo esencial y verdadero, de lo superfluo, o sea de lo que es materialidad.
48. Yo inspiraré a este pueblo, testigo de mi palabra, para que estudie profundamente mis enseñanzas, a fin de que sepa analizar lo que dije y cuál es la esencia de mi doctrina.
49. Cuando hayáis pasado la etapa de preparación y estéis preparados para doctrinar, Yo os abriré el camino, y entonces ya no os intimidaréis ante los escollos y espinos o los lazos traidores y amenazas que encontréis, porque ya todo estará preparado para vuestra siembra.
50. Todo lo habré dispuesto y mi luz se derramará sobre vosotros como el rocío desciende sobre los valles en el silencio de las noches. Amor es
lo que tendréis que sembrar; ¿Cómo queréis que los pueblos hagan pactos de paz, si en sus corazones no existe el amor?
51. Os dije que la paz estaría en los hombres de buena voluntad, y en ningún pueblo de la tierra encuentro esa buena voluntad.
52. Por eso es menester que surja un pueblo sin ambiciones de las riquezas del mundo, para que sea el que enseñe la caridad, la oración, la virtud y la fe. A ese pueblo le llamaré mío; y los hombres lo conocerán como el pueblo de Dios. De la moral de sus hombres, de sus buenas costumbres, y de la vida virtuosa que hagan, brotará la paz que llene de bienestar a la humanidad, sin olvidar que la paz perfecta, aquella que es la única capaz de inundar de felicidad al espíritu, sólo desciende al que va en busca de ella por medio del verdadero amor.
53. ¿Cuándo llegaréis a alcanzar la paz del espíritu, si ni siquiera habéis conseguido obtener la paz del corazón? Yo os digo, que mientras la última arma homicida no haya sido destruida, no habrá paz entre los hombres.
Armas homicidas son todas aquellas con las cuales los hombres se quitan la vida, matan la moral, se privan de la libertad, se quitan la salud, se arrebatan la tranquilidad o se destruyen la fe.
54. El límite para que cesen tantas maldades está ya próximo; por eso mi voz, resonando en lo más profundo de los espíritus, ha hecho el llamado a los hombres de todos los pueblos, para que depongan las armas de destrucción y muerte, y en el fuego de mi justicia sean consumidas.
55. Entonces hablaré espiritualmente, y mi voz será oída en la conciencia de todos mis hijos.
56. Si la humanidad soberbia e insensata meditase y orase, se daría cuenta hacia dónde se está encaminando y detendría sus pasos; mas no puede hacerse plena luz en su espíritu, porque le ciegan los odios y las ambiciones.
57. Orad, todos los que deseen formar parte del pueblo de la paz; acercaos a la luz todos aquellos que deseen tender una mano fraternal a sus hermanos, para salvarlos.
58. La semilla del mal, dispersa por toda la tierra, está fructificando como nunca; más he de deciros que la buena simiente también está brotando por diferentes puntos del planeta.
59. Preparaos espiritualmente todos los que sintáis que en vuestro corazón empieza a germinar esa divina semilla, para que cuando encontréis en vuestros caminos a otros sembradores, podáis reconocerlos y uniros en mi ley.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 120
1. Hace mucho que se, os anunció por la boca de un profeta, que llegaría un tiempo en el cual se derramaría el Espíritu Divino sobre toda carne y sobre todo espíritu. En verdad os digo, que ese tiempo es en el que estáis viviendo; pero os sorprendió impreparados, porque les concedisteis muy poca importancia a aquellas voces proféticas y no estudiasteis ni analizasteis aquella profecía.
2. Hoy andáis en busca de todo lo que para vosotros es sobrenatural, con el fin de comprobar que existe la vida espiritual. Unos observan y estudian los astros, otros esperan voces o señales misteriosas; otros quieren encontrar la explicación en la ciencia; pero son muy pocos los que se han concentrado en lo íntimo de su espíritu para oír ahí la voz de su Señor, sentirle y amarle.
3. Cuando en el Segundo Tiempo aparecí por última vez ante mis discípulos, vieron cómo una nube envolvía la silueta del Maestro, elevándolo y llevándolo hacia el infinito. Ahí recibieron la promesa y el anuncio de que el Señor volvería a los hombres, en la misma forma espiritual en la que aquellos varones lo vieron partir.
4. Solamente ellos pudieron comprender aquel divino miraje, porque eran los únicos que estaban preparados, mientras el mundo dormía. Ahora os digo, que la palabra de aquel profeta de los primeros tiempos y la promesa que os hiciera Yo, las habéis visto cumplirse; pero mí venida en forma espiritual, sólo la han sentido los que se han preparado o los que velando me esperaban.
5. Con el mismo solemne silencio con que ascendí en la nube en aquel Segundo Tiempo, desciendo ahora sobre todos los espíritus; mas no todos me han visto, sentido, ni escuchado, porque ahora como entonces, muy pocos son los que para ello estaban preparados. Dulce es mi voz, sin embargo mi presencia volverá a conmover en todos sus órdenes a la humanidad.
6. Gobernantes, fariseos y escribas, se burlaron de Jesús al oírle decir que Él era Rey y que para reinar había venido. Cuando le vieron expirar en una cruz, aumentaron sus mofas y sus dudas, mas no se imaginaron que muy pronto habían de perecer junto con sus reinados y vasallos, y que Aquél, a quien habían juzgado y muerto como impostor, habría de conquistar multitudes y pueblos con la verdad de su doctrina, llena de justicia, de amor y humildad.
7. Aquí me tenéis, visible y tangible para quien se prepara y quiere mirarme, haciendo luz en todos los espíritus, para que nadie me busque en otra forma que no sea la espiritual, ni trate de encontrarme en lo exterior, cuando me lleva en su corazón.
8. Elías ha venido a preparar mi llegada. Él ha aparejado una vez más los caminos, iluminando los entendimientos y desatando los labios de aquellos por quienes he venido a daros mi palabra. Cuando Yo terminé de hablaros sirviéndome del entendimiento humano, Elías seguirá haciendo luz en el camino de la humanidad.
9. Grande es el mensaje del enviado en esta era; sabed que desde el Segundo Tiempo os dije: “Elías vendrá a restituir a su antiguo sentido todas las cosas”.
10. ¿Quiénes son los que verdaderamente sienten su presencia espiritual? Bien podría deciros como dije en aquel tiempo: “Elías ha estado con vosotros y no le habéis sentido”.
11. Precursor le llamáis, y en verdad lo ha sido desde los primeros tiempos. Él os hizo vislumbrar la comunicación divina a través del hombre, resucitó muertos antes de que Jesús viniera al mundo, os trajo los primeros mensajes sobre la reencarnación del espíritu, viene aparejando desde entonces los caminos del Señor; hasta la era presente, en la cual vosotros que gozáis de esta comunicación, os maravilláis del orden y de la perfección con la que se han venido realizando cada una de las revelaciones espirituales.
12. Elías es como un pastor; seguidle, porque él os llevará por el verdadero camino, hasta llegar al aprisco donde os espera Aquél que es el Padre de todo lo creado.
13. En el silencio de vuestra meditación, preparaos espiritualmente, porque él se acercará para revelaros todo aquello que vuestra mente no ha podido comprender.
14. La lucha se acerca y Elías viene a fortaleceros; no temáis, no desconfiéis de vuestro guía espiritual, porque si en aquel tiempo hizo descender con su oración un rayo, para probar a los adoradores de falsos dioses, la existencia del Dios verdadero, en éste hará delante del mundo materializado, prodigios que le estremezcan y le hagan abrir sus ojos a la verdad.
15. ¿Teméis hablar con vuestros hermanos acerca de la reencarnación del espíritu? ¿No estáis acaso persuadidos de la amorosa justicia que ella encierra?
16. Comparad esta forma de restitución con la del eterno castigo en el fuego perenne del infierno, forma de la que se valen los hombres para amedrentar al espíritu de la humanidad. Decidme cuál de estas dos formas os da la idea de una justicia divina, perfecta y misericordiosa. Una revela crueldad, rencor sin límite, venganza; la otra encierra tan sólo perdón, caridad, esperanza de alcanzar la vida eterna. Cuán grande es la deformación que han sufrido mis enseñanzas por causa de las malas interpretaciones.
17. Os preparo para la lucha porque sé que seréis combatidos por lo que vais a enseñar, pero si a vuestros hermanos que en estos instantes os combaten, la muerte les sorprendiera, y Yo les preguntaré al morir en pecado, qué prefieren, si el fuego eterno en el que ellos creen o la oportunidad de purificarse en una nueva vida, de cierto os digo que manifestarían su preferencia por la segunda solución, aun cuando la hubieran combatido en su vida, cegados por el fanatismo.
18. Discípulos, sed fieles y perseverantes en mi doctrina, porque al fin la luz vencerá a las tinieblas; la luz es fe verdadera, es razón, conocimiento, sabiduría.
19. Elías irá delante de vosotros como una antorcha divina iluminando vuestro camino.
20. En este tiempo vengo a revestiros de virtud, para que podáis cumplir con la delicada misión que os he confiado en el Tercer Tiempo, misión que será para bien de la humanidad y que servirá para elevar vuestro espíritu en el sendero de la evolución. En consejeros y doctores estoy convirtiendo a los que ayer eran parias o simplemente egoístas. Es necesario que tengáis fe en vuestros dones para que hagáis obras sorprendentes. Si tenéis fe, tendréis que maravillaros de las obras que realicéis, al grado de decirme: ¿Por qué me concedéis tanto, siendo tan indigno? Comprended que después del crisol del dolor por donde habéis pasado, mi divina enseñanza os ha venido preparando para que podáis evolucionar.
21. Dad con desinterés absoluto, de lo que Yo os he dado y abriréis muchos ojos a la verdad y conmoveréis con vuestros actos a muchos de vuestros hermanos. Enseñad que quien sirve a la humanidad, me sirve a Mí. Hay tentaciones en el sendero, más para luchar contra ellas os he dado las armas necesarias.
22. Discípulos, cuántos de vosotros en vuestra humildad habéis sido como faros luminosos en la vida de vuestros hermanos; mientras practiquéis mi doctrina, seréis invencibles en las pruebas, más si no os unís o si practicáis esta enseñanza bajo vuestra idea y voluntad, entonces seréis derrotados en la lucha, no en mi obra, porque ella es la verdad y ésta es indestructible. Preparaos, porque después de mi partida os dejaré las tierras preparadas, las comarcas, las aldeas, aun las naciones; y vosotros seguiréis sembrando esta semilla, enseñando a los que no me escucharon, entregándoles la esencia de mi palabra y dándoles a conocer mis profecías sobre lo que había de acontecer después de 1950.
23. Si pueblo, estas profecías las dejaré impresas en los corazones, porque para ese tiempo ya no escucharéis esta palabra por el conducto humano. De estos portavoces que hoy contempláis, unos serán levantados de la tierra y los que queden, deberán cerrar su
entendimiento para esta manifestación y para la de mi mundo espiritual. Ese será el tiempo de acechanzas y peligros en el que se lamentarán falsos profetas, falsos portavoces y hablarán falsos dioses. Para entonces tenéis que estar fuertes, para que no os dejéis sorprender de los impostores. Tomad fuerza en mi palabra, para que no vayáis a sucumbir por debilidad.
24. Sed sumisos, practicad la obediencia, estad dispuestos a ejecutar lo que Yo os ordene y veréis que de vuestro camino se aparta el dolor y nunca seréis sorprendidos. No es mi voluntad que perezcáis, ni que en vosotros acontezcan los desastres de que os prevengo. Velad y orad, que así como en el mundo los hombres pueden tenderos lazos, para haceros caer, sabéis bien que en el más allá existen seres impuros y turbados que pueden enviaros su tiniebla.
25. Mirad, oh guías de multitudes, que este pueblo que escucha mis órdenes, va comprendiendo los cargos que os hago y la responsabilidad de mis portavoces, y si el mañana no cumplís con lo ordenado, este mismo pueblo se levantará desconociéndoos y haciéndoos reconocer vuestros errores.
26. Es mi voluntad que este pueblo y las multitudes que han de venir, mañana os encuentren ocupando con todo celo y dignidad el lugar que a cada quien corresponde, para que por vuestra labor los hombres reconozcan que habéis sido los buenos labriegos de esta campiña. ¿Me comprendéis, pueblo? ¿Tenéis propósito de cumplir mis órdenes durante estos últimos años de mi manifestación entre vosotros?
27. Analizad mi mandato sobre vuestra unificación para que encontréis el verdadero sentido de ella. Muchas veces habéis querido demostrarme vuestra unión y Yo os he probado la falsedad que en ello ha existido. Yo he querido que os ayudéis unos a otros, que os respetéis mutuamente, ya que el cargo que cada uno ostenta, ha sido entregado por Mí; que os tengáis verdaderamente caridad, porque entonces Yo encontraré en vuestras obras los cimientos para una práctica y un culto uniforme. Interpretad mis deseos y obedeced mis mandatos, pues si así no lo hiciereis no sabéis el caos que os espera. No vengo a infundiros temores inútiles, vengo a despertaros ahora que es tiempo de meditar, para corregir vuestros yerros. No diréis mañana, cuando tropecéis: Señor, ¿Por qué si todo lo veis, nunca nos profetizasteis estas desgracias?
28. Discípulos, os he dado esta lección en este día, porque no quiero que lloréis después de mi partida, aunque sé que muchos llorarán.
29. Si en los primeros tiempos todo lo espiritual era un misterio para los hombres, y a causa de ello tuvieron que hacer ciencias y teologías, para estudiar y llegar a comprender lo divino, de cierto os digo que Cristo, cuando fue entre los hombres, os habló con suma sencillez, para
que todos pudieran entender la doctrina del amor. Él sabía que no sería bien comprendido, sino que había que esperar a que llegase el tiempo en que por la evolución espiritual que la humanidad alcanzara, le fuera permitido conocer toda la verdad. Por eso es que El prometió al mundo volver espiritualmente y enviarle una luz, que le permitiera comprender todo aquello que estuviese confuso en el corazón de la humanidad.
30. Elevad vuestro espíritu, porque el tiempo anunciado es el que estáis viviendo. Aquel Maestro que os prometió volver, es el que os habla, y la luz que prometió enviaros es ésta que espiritualmente está vibrando sobre todos los seres.
31. Es tan diáfana la luz de la verdad, que no es menester que seáis teólogos, para que comprendáis lo que os fue revelado a través de los tiempos. Si en el principio del camino todo fue misterio para vosotros, paso a paso y lección por lección, he venido descorriendo velos, disipando tinieblas y destruyendo falsedades.
32. El Padre no puede ser un misterio para ninguno de sus hijos, porque en todo lo creado se deja sentir, palpar y mirar, desde lo más pequeño hasta lo infinito; los misterios los crean los hombres sin querer darse cuenta de que con ello detienen al espíritu en su evolución hacia el Creador.
33. Yo no os digo: Venid al Padre para que le conozcáis, sino: Conoced al Padre, para que vengáis a Él. Quien no le conozca, no podrá amarlo, y quien no le ame, no sabrá ir a Él.
34. Yo vine al mundo a deciros: “Yo soy el camino” y añadí: “Quien conoce al Hijo, conoce al Padre”.
35. ¿Cuál fue el camino de Cristo? El del amor, el de la caridad, el de la mansedumbre, el de la pureza. ¿Cómo fue el Hijo, para que por El podáis conocer al Padre? Sabio, justo, amoroso, misericordioso, lleno de potestad y caridad.
36. A eso vino el Maestro al mundo, a mostraros al verdadero Dios, no aquel que en su corazón se habían forjado los pueblos. De la misma manera en esta era, la luz del Espíritu Divino desciende plenamente sobre todos los espíritus, para que podáis regocijaros con vuestra espiritualidad al contemplar la caridad infinita de vuestro Padre.
37. Bienaventurado sea el que me siga por el camino del amor y la humildad.
38. Bendito el que ame y confíe, el que conozca su misión y la cumpla.
39. Al hablaros del camino, no señalo ninguno en la tierra, porque no es en el mundo que habitáis en donde está mi reino. Es el camino espiritual siempre ascendente. Es la evolución y el progreso que debe alcanzar vuestro espíritu. Por eso, doquiera que os encontréis en la tierra, podéis estar dentro del camino del espíritu.
40. Hijos míos, si os habéis salido del camino, tornad a él, si os habéis detenido, seguid hacia adelante.
41.| La misión que lleváis, os la he dado conforme a vuestra capacidad y fortaleza; sólo necesitáis comprenderla y amarla. Orad cada día para que recibáis la luz necesaria para vuestros trabajos; después, permaneced preparados, atentos, para que podáis oír las voces de los que os llaman, de los que os solicitan, y también para que sepáis hacer frente a las pruebas. Cada día de vuestra existencia, es una página del libro, que cada uno de vosotros está escribiendo. Cada día está señalado con una prueba y cada prueba tiene un significado y una razón.
42. Quiero hacer de vosotros un pueblo sano de espíritu y materia, porque sois el escogido, el testigo de mis manifestaciones en todos los tiempos, y habéis venido en esta etapa a cumplir una delicada misión y a preparar el camino de las nuevas generaciones.
43. Yo he sembrado de pruebas de amor vuestro sendero para que no dudéis de Mí ni de vosotros mismos. Los que me habéis oído en este tiempo, no os vayáis a la tumba llevándoos el secreto de esta comunicación que he tenido con vosotros, porque ésta es vuestra principal misión. Hablad en mi nombre a la humanidad, testificad mis revelaciones con vuestras obras.
44. No me digáis que os falta preparación para hacerlo, porque mucho os he hablado, y al oírme os habéis purificado y dignificado. Todos podéis llevar este mensaje al mundo. Los hombres lo esperan y están preparados para recibirlo. ¿No habéis descubierto el anhelo de espiritualidad y de paz que tiene la humanidad? ¿No os conmueve su ignorancia y su dolor?
45. Mi Espíritu se derrama sobre ellos, les habla a través de su conciencia y les dice: Venid a Mí y descansad. Tomad la fe que os hace falta, dejad de ser los ciegos del camino.
46. Pueblo, ¿Sabéis la obra que estoy desarrollando en el mundo? No, me decís, sólo vemos agitarse a la humanidad, precipitarse en grandes abismos y soportar una gran prueba. Y Yo os digo, que he permitido que el hombre se haga justicia por su propia mano para que reconozca todos sus errores, para que vuelva a Mí purificado. Sobre toda criatura he enviado mi luz y la he acompañado en sus días de tribulación.
47. Mi Espíritu se ha derramado sobre todo espíritu y mis ángeles están diseminados en el universo, cumpliendo con mis mandatos de ordenarlo todo y volverlo a su cauce. Y cuando todos hayan cumplido su misión, la ignorancia habrá desaparecido, el mal ya no existirá y sólo el bien reinará sobre este planeta.
48. ¡Ah, sí me hubieseis comprendido! ¡Si pudierais daros cuenta de lo grande que es mi anhelo de perfeccionaros! ¡Cuánto habríais escalado
ya y cuán cerca de Mí os encontraríais! ¡Si vuestra voluntad fuese la mía, ya habríais llegado a la cima en donde os espero!
49. Y ¿Cuál es mi anhelo, pueblo? Vuestra unificación y vuestra paz.
50. Para ayudaros me tenéis entre vosotros una vez más, hablándoos, conmoviendo vuestro corazón, en espera de vuestro despertar.
51. Todo árbol bueno será protegido y sus raíces y sus ramas se extenderán para dar abrigo y sustento al caminante, pero la mala yerba será cortada de raíz y arrojada al fuego inextinguible.
52. Os hablo en sentido figurado, y al deciros de ese árbol, os hablo de las obras de los hombres.
53. A quienes he confiado grandes cargos, les digo: Preparad vuestra cosecha. Padres de familia, maestros y gobernantes, señores y siervos, grandes y pequeños, no quiero que me presentéis vuestras tierras sin cultivo; aunque sea un pequeño grano, hacédmelo presente limpio y puro.
54. Venid a Mí, llamad y se os abrirá. Más venid gozosos, satisfechos de vuestra obra, para que os sintáis grandes, semejantes a Mí.
55. Mi palabra es agua celestial que calma la sed del espíritu. Quien de ella tomare, sed no volverá a tener. Soy el manantial inagotable que desciende como cascada y que baña a vuestro espíritu y corazón.
56. Vosotros, los que os habéis purificado con el dolor, la oración y la penitencia, os habéis hecho acreedores a la gracia de escuchar mi palabra. Seguid siendo mansos y humildes, para que no perdáis nunca esta luz. Vuestra vida había sido árida como un desierto, sin una sombra, sin un oasis; mas Yo hice que en medio del desierto encontraseis una palmera y una fuente donde pudieseis recobrar alientos y esperanzas. Ahora que habéis recuperado las fuerzas, que tenéis paz en vuestro corazón, no os internéis en la ciudad del pecado para perderos en sus placeres y vanidades.
57. Este es y será llamado “el Tiempo del Espíritu”, porque en él había Yo de venir sobre la nube, a derramar la luz que revela y disipa los misterios, el tiempo en que había de abrir el libro de la enseñanza en la página correspondiente a la era en que vivís. Con mi caridad divina estoy iluminando el cerebro del hombre, que por su insensibilidad para lo espiritual, es como una roca; más de esa roca haré manar agua y aun haré brotar flores.
58. Volved vuestros ojos hacia atrás, mirad hacia el pasado y encontraréis que Yo siempre he sembrado amor en vuestro camino. Cuando me habéis creído ausente y vuestra soledad se ha prolongado, me hago sentir en vuestro corazón, me convierto en báculo para que no desfallezcáis. En pequeñas porciones os reunís para escuchar mi palabra, más el mañana os multiplicaréis como las arenas del mar y esas multitudes, espiritualmente serán aquellas que formaron las doce
tribus de Israel. Escrito está que había de reunirlas para juzgarlas. De esas multitudes elegiré a los que serán en este tiempo mis nuevos apóstoles; mas a todos les prepararé su corazón, para que sientan amor y caridad por sus semejantes, para que, obedeciendo los dictados de su conciencia y los sentimientos de su corazón, lleven a cabo entre la humanidad obras dignas de quien los ha destinado para llevar mi nuevo mensaje, con el buen sabor que destruya la amargura del mundo.
59. Si llegáis a considerar vuestra misión como una cruz, en verdad os digo, que sí lo es; mas Yo seré vuestro cirineo. Todo cuanto hagáis por el bien de vuestros hermanos, os lo devolveré convertido en luz para vuestro espíritu. Recordad a Cristo cuando ascendió a los cielos, una vez concluida su labor de amor y redención, lleno de gloria y majestad.
60. Orad, pueblo, en las naciones aparecen profetas hablando de mi manifestación y de mi presencia entre vosotros; les debéis reconocer, porque son mis enviados; mas aprended a distinguirles de los profetas falsos que también surgirán, dando palabras de aparente luz, las cuales en su fondo sólo tendrán tiniebla. Los que sean enviados míos, prepararán los corazones, despertarán a los pueblos, serán mis precursores, para que cuando lleguéis a aquellas comarcas, encontraréis fecundas las tierras.
61. Todo lo que está sucediendo en este tiempo, ya os lo habían anunciado mis profetas desde los tiempos pasados, mas, ¿Quién reconoce hoy el cumplimiento de lo que os fue anunciado? Muchos duermen, muy pocos han velado; y en medio de las tinieblas de esta noche de pecado del mundo, he llegado entre los que aparentemente dormían, pero que me estaban esperando.
62. El libro del Tercer Tiempo se está escribiendo por mis plumas de oro bajo el dictado de mi voz amorosa. Los ángeles guardianes, que celosos velan por las enseñanzas del Padre, guían la mano de los que escriben, para que en el libro asienten lo que ha de quedar para las generaciones venideras: Un libro de amor, un libro de sabiduría perfecta, un libro donde puedan leer los humildes y los sabios, los pequeños y los grandes, los vanidosos y los sencillos. Mi palabra será la espada que luche hablando de mi venida en este tiempo, de la forma de mi comunicación; iluminará los entendimientos rudos y traspasará los corazones de roca, destruyendo sus dudas. Mi doctrina seguirá extendiéndose de corazón en corazón y de pueblo en pueblo, haciéndose comprender, creer y amar aun de los rudos, de los ignorantes, de los pecadores, de los gentiles y de los idólatras, los cuales reconocerán mi manifestación de amor.
63. Recreaos, llenaos de gozo al pensar que vosotros habéis sentido mi presencia en este tiempo, porque ya habéis llegado al punto en que vuestro espíritu se despoje de lo superfluo, para tomar con pasos de
perfección el sendero que lo lleve a la evolución. Velad y orad por los que habiendo sido llamados, no han querido escucharme, tened caridad de ellos.
64. Os digo en el Tercer Tiempo: Es menester poseer méritos para merecer los dones del Señor. A muchos de vosotros os he donado, sin que podáis decirme cuáles son vuestros méritos; mas Yo que todo lo veo, sé qué méritos habéis hecho en tiempos pasados para merecer lo que hoy os he confiado, pero ninguno se ufane de esta revelación, que por algo no le ha sido dado al espíritu, revelarle a la carne su pasado.
65. Hijos amados: Seguid reuniéndoos; mas si llegara el día de mi cátedra y el portavoz no se presentase, no temáis; orad, preparaos, elevad vuestro espíritu hacia Mí y en ese instante derramaré sobre vosotros mi luz, mi fuerza, mi gracia y mi caridad. Si me buscáis con el espíritu, Yo de Espíritu a espíritu os hablaré.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 121
1. Cumplida está mi promesa de volver entre vosotros; como ladronzuelo he penetrado de puntillas en vuestra alcoba, y os he despertado de vuestro sueño. Aquel que al abrir sus ojos, mirándome ha pedido que le ayude a levantarse, ése ha sentido mi fuerza en su espíritu y en su materia, y presto se ha levantado. Vengo a mostraros nuevamente el camino estrecho de mi ley, camino por el cual todos deberéis pasar.
2. Bienaventurados los que se han preparado para recibir a mi Espíritu, porque de su santuario interior brotarán las oraciones por la paz de los pueblos de la tierra. Más tarde, ellos enseñarán a sus hermanos a orar en esa forma, para que a través de esa comunicación lleguen a escuchar mi voz, la que se manifestará por medio de la inspiración al hablar, de la intuición al aconsejar, y a través del don de curación, al ungir. Ahora se comunica mi luz por medio de los portavoces, mañana me comunicaré directamente con el espíritu de todo el que se prepare.
3. Muchos me dicen: Señor, ¿Cuándo me daréis dones como a mis hermanos? Y Yo os digo: todos estáis donados, todos lleváis vuestra heredad, aunque todavía no la conocéis; esos dones los veréis surgir a medida que vayáis penetrando en mi sendero; cuando ya seáis mi servidores, entonces le señalaré a cada quien sus cargos y su misión.
4. Habéis sabido preparar en este tiempo una humilde morada para recibirme y os he hecho gozar mi presencia. Mi palabra ha venido llena
de dulzura y de luz, a levantaros a la vida, para que toméis en ella el lugar que os corresponde.
5. No temáis a los que rechacen o nieguen mi venida; vosotros obrad con tacto y tened paciencia para con ellos; será mi justicia la que les toque. En verdad os digo que los que más me han negado y perseguido, serán después los que más cerca me sigan. Recordad a Saulo el perseguidor de mi doctrina que después se convirtió en mi discípulo. Esos convertidos, mañana se unirán a vosotros; mas si en verdad queréis ser creídos, no os irritéis cuando os digan que estáis ante un falso dios o ante un falso maestro; ni temáis decir que Cristo ha estado con vosotros. Yo os preparo para todo lo venidero; sed fuertes y os enviaré por diferentes tierras, donde cumpliré mi palabra; cuando os digo que por uno de vosotros alcanzará paz y salvación una comarca, porque su corazón será como el del pastor que ama y cuida a sus ovejas, añadiendo que el amor que por sus hermanos tenga y los sacrificios que por ellos realice, no serán estériles.
6. Nadie olvide estas palabras, porque el que ahora se encuentra desconocido entre la multitud, mañana estará desempeñando un delicado cargo entre la humanidad.
7. Envío mi paz sobre vuestra nación, recibidla en vuestro espíritu y hacedla llegar a otras naciones. Yo a todas las bendigo. Orad para que la paz sea en el corazón de todos los hombres.
8. Estoy en espera del despertar de la humanidad, para que recuerde que existo, que ante mi mirada ha hecho todas sus obras y que la hora en que mi justicia ponga un hasta aquí a la maldad, se acerca. Oíd mis enseñanzas y reprimíos de malos actos; limpiad vuestro cuerpo y vuestro espíritu, porque si como Padre soy infinitamente amoroso, como juez soy inexorable.
9. Los pueblos de la tierra nunca han estado menesterosos de luz espiritual. De cierto os digo, que no sólo este pueblo ha tenido profetas y enviados, sino que a todos les he enviado emisarios a despertarlos. Por la luz y la verdad de sus doctrinas, así como por la semejanza con lo que os he revelado, podréis juzgar de sus palabras. Unos llegaron antes de la venida del Mesías, otros han sido posteriores a mi presencia en cuanto hombre, pero todos han llevado un mensaje espiritual a los hombres.
10. Esas doctrinas al igual que la mía, han sufrido profanaciones, porque cuando no se ha alterado su esencia, se les ha mutilado o las han ocultado a los hombres hambrientos de verdad.
11. Una sola verdad y una sola moral, es la que se ha revelado a los hombres, a través de enviados, profetas y siervos; ¿Por qué tienen los pueblos diferentes conceptos acerca de la verdad, de la moral y de la vida?
12. Esa verdad, falseada a través de los tiempos por la humanidad, será restablecida y su luz resplandecerá con tanta fuerza que les parecerá a los hombres como si fuese algo nuevo, siendo la misma luz que siempre ha iluminado el camino de evolución a los hijos de mi Divinidad.
13. Muchos son los que han muerto por decir la verdad, muchos también los que han sido sujetos a tormentos por no querer callar la voz que en ellos hablaba.
14. No penséis que el cielo sólo ha enviado a los que os han hablado de espíritu, de amor, de moral; no, también ha enviado a los que os han ofrecido buenos frutos de la ciencia, aquellos conocimientos que hacen luz en la vida de los hombres, que aligeran sus cargas y alivian sus penas. Todos ellos han sido enviados míos.
15. Hay otros también que, sin traer doctrinas de moral espiritual, ni revelaciones científicas, traen el mensaje que enseña a sentir y admirar las bellezas de la creación; son mensajeros míos que tienen la misión de llevar deleite y bálsamo al corazón de los que lloran.
16. Todos ellos han bebido la amargura al darse cuenta de la incomprensión de un mundo ciego a la verdad, de una humanidad insensible a lo bello y a lo bueno. Sin embargo, si os he dicho que en esta era todo será restaurado, si os he anunciado que todo volverá a su cauce y que a todas mis enseñanzas les será restituida su original esencia, podéis creer que está próximo un tiempo de esplendor espiritual en este mundo, aunque no debéis olvidar que antes que eso acontezca, todo será juzgado y purificado.
17. Todo caminante que no lleve paz en su corazón, deténgase unos instantes bajo la sombra de éste árbol y se sentirá confortado.
18. Sobre el espíritu de la humanidad flota también el recuerdo del espíritu de Elías, como pastor de encarnados y desencarnados, buscando incansablemente por todos los caminos a sus ovejas amadas, para recordarles su misión y escoger a los que han de servirme en este tiempo.
19. Todos vosotros habéis sido conducidos hacia Mí, por Elías, mas al llegar ante mi presencia y sentir el efluvio del Maestro, habéis visto compensados todos los sacrificios y pruebas que pasasteis para llegar a escuchar mi palabra.
20. En verdad os digo que este pueblo de ahora, se asemeja al del Primer Tiempo.
21. Israel había estado cautivo mucho tiempo en Egipto, de donde fue liberado por Moisés. Los obstáculos, los enemigos y las adversidades se presentaron al paso del pueblo, para impedirle su salvación; mas su fe y su perseverancia vencieron, llegando a la falda del Sinaí, donde escuchó mi voz y recibió la ley. Ahí cayeron los ídolos y se
desvanecieron las tinieblas de su corazón, se hizo la luz en su espíritu, para desde aquel momento, creer, amar y servir tan sólo al Dios verdadero de la justicia y del amor.
22. La vida de aquel pueblo pronto iba a cambiar; la ley que acababa de recibir le prometía la paz y la bienandanza mientras Moisés, con su índice señalaba en el horizonte la “tierra prometida”, como un refugio de paz y felicidad terrenal.
23. Cuarenta años duro la travesía por el desierto, cuarenta años duro aquella lección del padre a su pueblo, para hacer brotar de su corazón el amor, como había brotado de la roca el agua, para enseñarlo a vencer las tentaciones, para arrancar de su corazón los cultos impuros y enseñarlo a dar el primer paso en el camino de la elevación, para purificarlo antes de que tomase posesión de la “tierra prometida” y que sus nuevas generaciones constituyesen un nuevo pueblo, por sus costumbres y por su culto al Creador.
24. La vida del desierto, los prodigios que concedí a mi pueblo y la lucha, forjaron su espíritu, y ante la libertad recobrada, olvidó su cautiverio y se levantó nuevamente el espíritu de Israel.
25. Fueron los profetas los que anunciaron al pueblo la venida del Mesías, ellos fueron los que mantuvieron encendida la llama de la esperanza en los corazones, cuando éstos se sentían sucumbir bajo el yugo de otros pueblos.
26. Muchos esperaron con gozo la llegada del Rabí de Galilea, a quien no supieron reconocer en el niño que nació del seno virginal de una humilde mujer nazarena en una gruta de Belén. Pero mientras unos sintieron que había nacido su Salvador y Redentor, otros lo negaron desde el primer instante.
27. Treinta y tres años entre los hombres. Toda aquella vida fue de ejemplos y enseñanzas para la humanidad, porque Yo nada vine a aprender a este mundo. Y cuando sólo faltaban tres años para mi partida, inicié mi predicación entre el pueblo. Mi palabra se escuchó en los caminos, en las aldeas, en las casas y en el pórtico de los palacios del templo; se escuchó en la montaña, en el desierto, en los valles y en el mar.
28. Mezclados entre las turbas estaban los que me aborrecían, los que se sentían juzgados a cada paso por mi doctrina, los que veían amenazados los puestos que indebidamente ocupaban. Ellos fueron los que prepararon el juicio, la sentencia y la muerte en la cruz para quien les había traído la vida eterna.
29. Hubo amargura y tristeza en el corazón del Maestro, sabiendo el largo camino que habrían de recorrer aquellos que desconocían la verdad y en los que había obrado milagros que ni antes ni después había sido capaz de realizar por sí mismo hombre alguno.
30. Cuando Yo anuncié a mis discípulos que pronto iba a partir, se apoderó de ellos una infinita tristeza, entonces, para reanimarles, les dije: “He aquí que Yo volveré y las señales de mi llegada serán éstas: Cuando la guerra haga llegar rumores a vosotros y la perversidad de los hombres esté tocando su límite, estará próxima mi llegada; mas antes que Yo, llegará Elías a preparar el camino”. Después de aquellas palabras, transcurrió una era para que ellas tuviesen cumplimiento. El primero de septiembre de 1866, el espíritu de Elías se manifestó por medio de un varón justo, destinado y enviado por Mí, para que anunciase mi presencia y fuese el precursor de mi comunicación espiritual entre los hombres.
31. Aquel varón recibió el mandato divino de fundar siete recintos que fuesen simplemente la representación de los “siete sellos” y al mismo tiempo, la orden de preparar los entendimientos de los elegidos para que fueran los portavoces del Divino Maestro.
32. Desde entonces, todos los que se han acercado a escucharme bajo esta forma, han tenido el presentimiento de ser siervos, señalados o marcados, como hijos del aquel pueblo que desde el principio se ha comunicado con su Señor, y ha recibido de El manifestaciones, prodigios, sus enseñanzas y su ley.
33. Grabad esta lección en vuestro corazón y analizadla con amor.
34. Apartad todo pensamiento egoísta, y pensad en vuestra misión. Esta era es trascendente y decisiva para la humanidad. Sólo mi doctrina que está por sobre las flaquezas humanas, puede revelaros que éste es el tiempo en que la verdad destruirá toda mentira y tiniebla.
35. Esta humanidad que hoy duerme olvidada de su Señor y aun de su propio espíritu, despertará estremecida por la voz de mi llamado. Primero me he manifestado al pueblo de Israel, no al pueblo israelita por la sangre, sino a éste, que lo es por el espíritu, y a quien heredé con la luz del Tercer Testamento.
36. Vengo a buscaros, pueblo, porque entre vosotros están los que me han sido fieles; no puedo deciros aún que ya cumplisteis vuestra misión, porque todavía os falta un gran trecho de vuestro camino por recorrer. Os he encontrado apegados a los bienes terrenales, materializados en vuestra vida egoísta; mas a pesar de ello, no vengo a reclamaros, sólo a haceros un llamado para que me escuchéis, os llenéis de mi sabiduría y podáis convertiros en los maestros de la espiritualidad, para lo que fuisteis enviados.
37. Abrid vuestros ojos y dejad que despierte vuestro espíritu, para que podáis daros cuenta de que en verdad vivís dentro de un nuevo tiempo, y miréis el cumplimiento de mis profecías. Entonces podréis decir, convencidos, que he llegado entre vosotros en el tiempo anunciado. Sólo conociendo la esencia de mi palabra, podréis dar la interpretación
justa a los acontecimientos que día tras día surgen en vuestro mundo; mas esta humanidad, que se debate en su ceguera y no ve la luz divina que brilla ante su espíritu, no se da cuenta del tiempo en que vive, porque si lo supiera, ya las manos homicidas se hubieran detenido en su obra, habría vigilia, habría arrepentimiento; mas nada de eso existe; cada día se rompen nuevos lazos de amor entre los pueblos de la tierra. La espiritualidad y la moral han sido rechazadas, sólo existe una lucha sorda de odios, egoísmos y ambiciones, que ponen de manifiesto la falta de elevación de los hombres. En medio de esa lucha, la muerte recoge una diaria cosecha de vidas, su hoz implacable y justiciera, golpe tras golpe, arranca la cizaña. Mas esa humanidad que peca, que viola y profana, lucha intensamente por sobrevivir aunque egoístamente y sin mirar si los medios que emplea son justos y humanos o si son lo contrario. Ahora os pregunto, ¿Qué es lo que hacéis en este tiempo de justicia?
38. Cierto es que no ha sonado la hora de que os levantéis a dar la voz de alerta, mas debéis saber, que estos instantes son precisamente los que debéis aprovechar para vuestra preparación, porque esta palabra es la que os está forjando para la lucha espiritual que se aproxima; que os ha llamado y unido para que seáis un pueblo de paz que sepa abrir las puertas de su corazón para recibir al forastero o al extranjero, y que os ha dado la misión de emisarios de este mensaje, para que lo llevéis por todos los caminos de la tierra.
39. Yo os digo que la verdadera paz sólo podrá descender de mi Espíritu al espíritu humano, y que ésta es la que os he traído en esta revelación, para que la llevéis a los pueblos y a las naciones. ¿Esperáis acaso que el mundo forje su propia paz? ¿Con qué simiente podría crearla, si en él no existen los sentimientos de amor, de justicia o de caridad?
40. Juzgad vuestra responsabilidad, pueblo amado, pensad que un día que perdáis, es un día que retardáis la llegada de esta buena nueva al corazón de vuestros hermanos, que una lección que perdéis, es un pan menos que podréis ofrecer a los necesitados. Trabajad con amor y pronto vendrá la paz entre la humanidad, mas recordad lo que os digo; no vayáis a confundir mi paz con la que van a firmar las naciones, porque esa no podrá ser duradera; será una falsa paz que se destruirá por sí misma, porque no tendrá simiente de amor, que es respeto y que es fraternidad, porque tendrá por base el miedo de unos a otros, el interés o la conveniencia material. La paz verdadera es aquella que desciende de los cielos al corazón de los hombres y de ahí brota y se esparce en obras de justicia y de amor. Yo os anuncio que esta paz que a las naciones se acerca, no es verdadera, y si queréis profetizarlo así, podéis hacerlo, con la certeza de que no engañaréis. Yo os digo que
para que la paz de mi reino se establezca entre los hombres, aún falta que se lleve a cabo la guerra de doctrinas, de religiones y de ideas, guerra en la que unos enfrenten mi nombre y mi verdad a las falsas deidades de otros, y en la que se levante una doctrina combatiendo a la otra; esa será la nueva lucha, la batalla espiritual en la que caerán de su pedestal los falsos dioses y quedará al descubierto toda falsedad, que como verdad habéis tenido. Ya veréis cómo de entre aquel caos de confusión y tiniebla, va a surgir esplendorosa la verdad.
41. El astro rey con su luz os da una idea de lo que es la verdad. Su luz alumbra durante el día y al desaparecer principia la noche. Entonces el hombre, por medio de su ciencia, tomando de los elementos de la misma naturaleza, descubre una luz con la cual puede alumbrar las tinieblas de la noche, mas es tan débil, que desaparece y se pierde en cuanto los rayos del astro rey aparecen nuevamente. Habéis logrado hacer luz en la noche, mas ¿Quién por medio de su ciencia podrá ocultar la luz del sol y hacer tiniebla en el día? Sólo Yo puedo hacerlo para daros muestra de mi poder, así como Yo soy el único que puede hacer verdadera luz u ocultarla cuando sea mi voluntad. También en lo espiritual soy el único que puede hacer brillar la luz de la verdad, ahí, donde la impostura y la falsedad existen, hacer que de la muerte brote la vida, que del odio, de la maldad o del rencor, brote la caridad, el arrepentimiento o el perdón, o que del desquiciamiento de la mente, surja la razón. En una palabra, que sobre las tinieblas, se haga la luz. Sí, pueblo, la luz de mi verdad alumbrará vuestro mundo, y esa larga noche espiritual que habéis vivido, se disipará. Ya ha empezado a aparecer como una nueva aurora; es la luz que os ha despertado en este tiempo, diciéndoos: Velad y orad, despertad a vuestros hermanos, sanadles, para que puedan levantarse a la lucha y buscad al que se ha perdido. Sed discípulos de la luz para que mañana, convertidos en maestros, deis enseñanzas de luz. Ser discípulo mío requiere a veces llegar hasta el sacrificio; mas os digo que vale más la paz del espíritu, que las comodidades de la tierra. Sed los hijos verdaderos de la luz, para que cada una de vuestras oraciones sea como una estrella en el cielo de vuestra vida y para que la oración de todos, formada por la unión de vuestros pensamientos, se asemeje a la luz de una aurora.
42. Elías va regando de luz los caminos, y las ovejas van retornando hacia el aprisco; cuando Yo llegue a cada corazón, a cada pueblo, ya todos habrán sido tocados por Elías.
43. Preparaos, discípulos, no quiero que cuando el dolor alcance su mayor grado sobre la humanidad, sea como un manto de tinieblas que nuble vuestros pensamientos y vuestra razón; Yo quiero que mis discípulos, en esa hora de prueba, sepan oír la voz de la conciencia.
44. Hijos míos, que en vuestra ignorancia o en vuestro temor me decís: Señor, si queréis que lleguemos hasta vos, ¿Por qué dejáis que las tentaciones y las vicisitudes se crucen a nuestro paso? Y el Maestro os contesta: Porque las pruebas hacen luz en vuestro espíritu, única forma de que podáis ver; y es necesario que miréis, para que adquiráis conocimientos. Comprended que es mucho lo que tendréis que ver en vuestra vida espiritual, porque siendo los hijos de la luz, sois los herederos de mi sabiduría.
45. Vosotros seréis los precursores del tiempo de la gracia, por lo que es muy grande vuestra responsabilidad; los cimientos de obra tan grande tendrán que ser fuertes, para que sobre ellos pueda levantarse el santuario a mi Divinidad. Os estoy revelando mucho de lo que reserva el futuro a este pueblo. Así no me miraréis eternamente oculto en el misterio.
46. Analizad mi palabra, a fin de que podáis espiritualizaros, porque si no penetráis al fondo de esta doctrina, podréis caer en un nuevo fanatismo. Comprended, discípulos, que en la espiritualidad no tiene cabida el fanatismo, ni el prejuicio, la idolatría o la superstición. Espiritualismo quiere decir elevación; espiritualidad significa libertad del espíritu, porque quien la alcanza, se ha desmaterializado, se ha emancipado de las pasiones de la carne, ha pasado por el sacrificio y por la renunciación bien entendida. Oh pueblo, que mucho me habéis escuchado, ya está cerca el instante de la ausencia de mi palabra y no contemplo en vosotros la comprensión hacia mi doctrina, mucho menos la preparación y la interpretación justa de las lecciones que os he dado.
47. Dormís dulcemente, confiando en mi amor, mas Yo os digo: Velad y orad, para que no sea el dolor el que venga a despertaros, no el dolor que Yo os envié, porque es algo que no ha brotado de Mí; el dolor brotó del hombre a causa de su desobediencia. Todo os habla de Mí y os habla de mi amor. La naturaleza, la vida exterior, la vida interior, toda la creación, son a semejanza de un índice que os señala el infinito, como una meta hacia donde debéis conducir vuestros pasos. Meditando en todo esto, ¿No pensáis en vuestra partida? ¿No os dais cuenta de que cada día que vivís, es un paso que os acerca a la morada del espíritu? oíd y entended, porque ahí, donde muchos miran la muerte, está la vida; donde creen que está la tiniebla, está la luz; donde ven la nada, está el todo y donde ven el fin, está la eternidad. Cuántos hombres, en su inocencia, se asemejan a los niños que, entregados a sus juegos infantiles, no les preocupa el futuro.
48. Hombres que lleváis en el corazón la luz de la experiencia de esta vida, y en espíritu, la luz que deja la evolución de diferentes existencias, ¿Por qué ocupáis a vuestro espíritu en lo que es superfluo
para él, y por qué lloráis muchas veces por causas que no merecen vuestro dolor?
49. Buscad en todo la verdad; ella está en todos los caminos, es diáfana y clara como la luz del día.
50. Id y hablad de estas lecciones a vuestros hermanos; ya estoy preparando a las comarcas para que reciban la buena nueva; pero veo que aún tenéis temor a la lucha, a los juicios de los vuestros. Hay quienes temen a sus padres o a sus hermanos antes que al juicio de vuestro Dios. ¿Teméis que os juzguen equivocados, que os digan traidores o falsos? De cierto os digo que en vuestro espíritu he depositado una joya de tal grandeza, que una palabra vuestra podrá persuadir a aquellos a quienes tanto teméis.
51. Veis demasiado grandes a los ricos del mundo, a los sabios, a los poderosos, a los filósofos, a los hombres de ciencia, a los ministros de las religiones y a los hombres del poder y Yo os digo: No necesitáis de esa grandeza para poder hablar de mi verdad; nada de ello necesitáis para ser grandes, porque la verdadera grandeza, que es la del espíritu, no necesita oro, ni ciencia humana, ni títulos; donde el espíritu no se manifieste por amor, no existirá verdadera grandeza. ¿No veis monarcas que hoy están en su trono y mañana van arrastrando su miseria? ¿No veis sabios corrigiendo lo que antes proclamaban como verdad? ¿No habéis visto a una mujer hermosa, admirada y deseada, convertida más tarde en un harapo? Entonces no confundáis los valores eternos con las fugaces vanidades humanas.
52. Tomad vuestra cruz y seguidme, llevadla sobre vuestro corazón y no temáis; caminad paso a paso, dejad mi palabra en los corazones, como una huella de luz; perdonad a quienes os hieran; más si cayeseis y de vuestra caída se burlasen, no temáis, porque ahora Cristo, el que os habla, será el cirineo de los que tomen mi cruz.
53. Escuchad, pueblo, 1950 ya se acerca y la voluntad del Eterno será cumplida; no debéis para entonces encontraros divididos, porque no sabéis las pruebas que se avecinan. Aquí en donde he preparado un pueblo que recibiera mi palabra en este tiempo, no debe surgir la confusión; es necesario que para entonces se encuentre unificado este pueblo, con sus hombres y sus mujeres disponiendo su espíritu para mi última comunicación, en la que habrán de escuchar mis últimas palabras, que os estarán diciendo: ¡Os aguardo en el cielo!
54. Si así os preparáis, veréis pronto la luz de mi Espíritu venir sobre vosotros sin intermediarios ni portavoces humanos, a comunicarse con los discípulos de Espíritu a espíritu; para entonces habréis depurado vuestras prácticas, a tal grado, que se sorprenderán vuestros hermanos al ver la espiritualidad de mis nuevos discípulos, espiritualidad que hablará del culto interior que practicáis.
55. Entonces la humanidad comprobará, que los tiempos profetizados hace miles de años, aquellos en que había de tener lugar mi nueva venida, son éstos, porque podrán comprobar que la luz divina está derramada sobre toda carne y sobre todo espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 122
1. Olvidaos por unos instantes de las vanidades del mundo cuando escuchéis mi palabra, y al elevarse vuestro espíritu, contemplará la luz de este tiempo.
2. Mientras que para muchos pueblos estas horas son de dolor y de muerte, para vosotros son de paz y de esperanza; mas no confiéis demasiado en vuestros méritos, porque también podrán sorprenderos las pruebas. Soy Yo quien os ha dado esta paz para que presenciéis mi manifestación, penetréis en mi palabra y pongáis en práctica mi doctrina. Os he dado tiempo para oír y comprender mis lecciones, pero veo que vuestro análisis no ha pasado más allá de lo material y por eso no habéis descubierto el sentido de mis enseñanzas. En esta incomprensión estáis imitando a la humanidad, que teniendo a cada paso pruebas palpables de mi justicia, no se detiene un momento a meditar para comprender el sentido de esos acontecimientos.
3. Quiero que abráis vuestros ojos a la realidad del tiempo en que vivís, para que podáis orar por el mundo. Aquel tiempo que fue anunciado en otras eras, en que surgiría la batalla del bien contra el mal, es éste. Discípulos, no vayáis a dormiros en espera de otra era. Sois los hijos de la luz a quienes os estoy revelando grandes enseñanzas para que seáis antorcha de fe entre la humanidad.
4. Llegaréis a vuestros hermanos que duermen para las revelaciones espirituales y les despertaréis con palabras dulces, fraternalmente, haciéndoles comprender que la causa de las amarguras, que apura la humanidad, se debe al olvido en que ésta ha dejado al espíritu.
5. Cuando los hombres crean verdaderamente que la hoja del árbol no se mueve sin la voluntad de Dios, entonces sentirán mi presencia en todos los pasos de su vida. Unos me sentirán llegar como Padre, otros como Maestro y algunos más me sentirán como Juez.
6. A las tinieblas me habéis hecho descender para buscaros; en vuestro extravío he estado presente para hacerme sentir en todos los espíritus. Como al pastor que baja al fondo del abismo en busca de la oveja perdida, así he descendido a los abismos más sombríos en que los hombres han caído. Vosotros que me estáis oyendo, tened verdadera comprensión de la hora de justicia y restitución en que vivís; pensad en
que si os obstinaseis en permanecer en la ignorancia, las tinieblas que envuelven al mundo, serían aún más densas; no sabéis cuánto tiempo transcurrirá para que los espíritus pudieran recibir un rayo de luz.
7. Estoy enviando a la tierra espíritus a quienes puedo llamar primogénitos en la ley, porque son de los que recibieron mis primeras revelaciones; no os diré quiénes son, dónde se encuentran, ni qué hacen, porque si les reconocierais, podríais caer en idolatría o confusión.
8. A este pueblo que crece día a día en busca de mi enseñanza, le digo que viva unido para que de esta manera se acerque a Mí. Si no os esforzáis, ¿Cómo podréis llegar a ser los maestros de las enseñanzas espirituales?
9. Amor, es la semilla que os confío para que la sembréis por el mundo. Ved la esterilidad en las tierras; no existe ya fraternidad, amistad, ni respeto. La simiente que ha cundido es la del odio y la ambición, sus frutos ya los miráis; son guerras, destrucción, miserias, muerte.
10. Después del tiempo en que he estado dando mi palabra, ¿No creéis justo que os pregunte el Maestro lo que hacéis en esta era, en que las naciones y los pueblos deben buscar una vida mejor y dejar de levantarse unos contra otros? ¿Cuál es vuestra obra?
11. Cierto es que he venido a daros, mas no os concretéis a recibir solamente; pensad que la paz que os doy, no es sólo para vosotros, sino para muchos de vuestros hermanos. No estéis al margen de la gran batalla, sabed que os estoy preparando para que seáis soldados.
12. ¿Estáis esperando que el mundo forje su paz? ¿Con qué simiente podrá formarla, si en el espíritu ahora pesa más la ley de los hombres, que la de Dios?
13. No os engañéis; en el corazón de la humanidad no existe caridad ni espiritualidad, por lo tanto no tiene cimientos para afirmar su paz, su hogar, su fuente de trabajo, ni su culto a mi Divinidad.
14. Pronto vendrá la paz al mundo, y cuando ello sea, vais a darme gracias, pueblo, creyendo que fue por vuestro cumplimiento; entonces os diré: Abrid vuestros ojos, esta paz que el mundo ha logrado no será duradera, porque no es verdadera. Yo la destruiré con mi espada de justicia, como destruyo todo lo que es falso. Esa paz de que os hablo será aparente, porque se fundará en el temor de unos para otros; la verdadera paz no puede brotar de corazones impuros, vendrá después, descenderá del reino de los cielos al corazón de la humanidad.
15. Si queréis anunciar al mundo estas profecías, podéis hacerlo; no temáis, que no os engaño. Si queréis decir a vuestros hermanos, que la paz que están por hacer las naciones no es buena, no erraréis, porque Yo no puedo equivocarme. Pronto veréis el cumplimiento de lo que en este año de 1944 os estoy anunciando. La guerra, las ambiciones
materiales cesarán, pero más tarde surgirán las guerras de religiones, doctrinas, ideas y filosofías. Será esa batalla de lucha espiritual para encontrar el camino de la verdad.
16. Es menester que así sea para que la humanidad abra los ojos, descubra los falsos dioses y rompa las cadenas de esclavitud.
17. Cuando esta batalla cese, se haga el silencio, y los hombres postrados en oración mediten y se arrepientan, veréis ascender de su corazón una ofrenda semejante al perfume que exhalan las flores, la cual irá en busca del único y verdadero Dios.
18. Haré que este mundo se levante limpio de su lepra, también haré surgir vida de la muerte; lograré que del odio broten frutos de reconciliación y que de la locura surja la razón.
19. Mientras, vosotros seguid multiplicándoos, tanto en número como en conocimiento y virtud, os estoy dando armas para que resistáis y salgáis avante.
20. Este rincón de la tierra en que vivís es propicio para vuestra misión; tiene semejanza con aquella “tierra prometida” al pueblo de Israel en el Primer Tiempo, mas no os fanaticéis con las riquezas de la tierra, porque debéis recordar que la ciudad de Jerusalén fue arrastrada por sus enemigos y hasta el templo de Salomón fue destruido.
21. Vuestra tierra tiene semejanza con aquella que se le dio al pueblo de Israel, mas ni aquella fue patria para el espíritu, ni ésta es la segunda Jerusalén, porque la ciudad espiritual no es de este mundo.
22. Seguid siendo hospitalarios como lo fue Abraham, preparaos para que a vuestra mesa se siente a comer el extranjero y bajo la sombra de vuestro techo descanse. Llevad en vuestras manos mi bálsamo de amor para que curéis al enfermo, le hagáis sentir mi consuelo y recuperar su salud. Sois aquel pueblo a quien en todos los tiempos le ha hablado el Dios viviente e invisible, y también, el que siempre se ha dejado influenciar por la idolatría de otros pueblos.
23. Ahora he venido a despojaros de fanatismo y supersticiones, a recordaros el culto espiritual hacia vuestro Padre, para que cuando las naciones fijen su mirada en este pueblo y las caravanas lleguen, se sorprendan al encontrar entre vosotros moral, virtud y espiritualidad.
24. Llevad en vuestro espíritu esta lección, que os he dado para que os sirva de preparación.
25. Nadie se rebele ante la idea de tener que volver a este planeta en otro cuerpo, ni penséis en que la reencarnación es un castigo para el espíritu. Todos los espíritus destinados a tener que morar en la tierra, han tenido que pasar por la ley de la reencarnación, para poder alcanzar su evolución y llevar a cabo la misión que les he confiado.
26. No sólo los espíritus de poca elevación tienen necesidad de volver a encarnar; también los espíritus elevados vuelven una vez tras otra, hasta dejar concluida su obra.
27. Elías es el más grande de los profetas que ha venido a la tierra, y a pesar de las grandes obras que hizo y de las grandes pruebas que dio, hubo de volver a este mundo en otro tiempo, en otra materia y con otro nombre.
28. Esta ley de amor y de justicia fue ignorada mucho tiempo por la humanidad, porque de haberla conocido antes, hubiera podido caer en confusiones; sin embargo, el Padre os hizo algunas revelaciones y os dio algunas señales que fueron la luz precursora de este tiempo, del esclarecimiento de todos los misterios.
29. El pasado de vuestro espíritu con sus diversas existencias en la tierra, está vedado para vosotros. Sólo os he revelado la verdad de la reencarnación, porque ella tendrá que daros una idea más real de la misericordia y de la justicia divina y hará renacer en los impuros, en los pecadores, en los que derrochan inútilmente la vida, la esperanza de una nueva oportunidad en la cual puedan llegar a corregir los yerros cometidos.
30. La idea de la muerte o de la condenación eterna, quedan destruidas ante esta revelación y tanto el espíritu como el corazón humano, cuando comprendan esta verdad, se elevan para glorificar la bondad divina.
31. Si en los primeros tiempos no se os descubrió esto, fue porque no estabais preparados para saberlo; y si ahora lo llegasteis a conocer, y a pesar de ello no tenéis una idea precisa de quienes habéis sido antes, esa es otra prueba de que aún no estáis muy adelantados.
32. Cuando los hombres se amen y sepan perdonarse, exista humildad en el corazón y hayan logrado que el espíritu se imponga a la materia, no será la carne, ni el mundo, ni las pasiones, las que formen el espeso velo que os impide mirar atrás o hacia adelante del camino; por el contrario, la materia ya espiritualizada por la práctica de mi doctrina, será como una sierva dócil a los dictados de la conciencia, al contrario de lo que ahora es: obstáculo, tropiezo, venda sobre los ojos del espíritu.
33. Ahora os maravilláis cuando tenéis un principio de videncia que os permite llegar a ver algo del pasado, o que os hace una revelación del porvenir, cuando de cierto os digo, que esa mirada espiritual debería ser constante, como la visión en los ojos de vuestro cuerpo durante la vida en la tierra.
34. Es menester que caminéis un poco más en mi sendero, a fin de que lleguéis a alcanzar esas alturas, y vuestro espíritu, recogiendo en sí todo
de sus pasadas experiencias, se libre, se deleite y se eleve en su propio saber.
35. Pensad que si en vuestro espíritu hubiese ya mucha luz, en vuestro corazón debería haber mucha paz.
36. No hagáis caso de los que os quieren amedrentar por estar escudriñando lo que se refiere al espíritu, porque ellos son los que quieren seguir durmiendo en el sueño de la ignorancia.
37. A muchas de las fases de vuestra vida material les habéis concedido mayor importancia que a lo que se refiere al espíritu, y por eso es que habéis creado un mundo falso y vacío; mas ha llegado la hora de que os intereséis vivamente por lo que es esencial en vuestro ser, y cuando eso sea, le daréis vida y belleza verdadera a vuestra existencia.
38. Más debo deciros que aunque la vida en este mundo llegue a alcanzar las alturas de la virtud y de la justicia, no será aquí en donde lleguéis a encontrar vuestra morada perfecta. Vuestro paso por este valle es pasajero, sólo os servirá de crisol, de escuela, de libro para alcanzar la elevación de vuestro espíritu.
39. Existen otras moradas superiores en la casa de vuestro Padre, las que he preparado para que vengáis a habitar en ellas.
40. Bienaventurados sean los que meditando sobre estas palabras, sintiesen fe en ellas y enderezasen su vida en beneficio de su espíritu, porque él alcanzará el fruto en la eternidad.
41. Pueblo amado, con certeza podríais decir que cuanto ha acontecido en este mundo, os fue anunciado o profetizado en tiempo anteriores.
42. Esa palabra que ha escuchado el hombre por boca de mis profetas, ha sido mi voz. Ellos no han hablado por inspiración propia, sino por voluntad divina.
43. La verdadera interpretación de mis predicciones, anuncios y promesas, Yo os las doy cuando veis que a su debido tiempo se cumplen mis palabras.
44. Cuántas y diversas interpretaciones habéis dado a las revelaciones divinas, la verdad sólo la habéis conocido hasta que Yo he dado cumplimiento a mi palabra. Muchas de las profecías ya tuvieron su cumplimiento, otras están realizándose ante vuestros ojos y otras aún esperan su tiempo.
45. Aún estoy preparando y enviando nuevos profetas, por los cuales os revelaré grandes maravillas, y a la vez anunciarán la presencia o proximidad de lo que se os anunció en tiempos pasados.
46. Las antiguas profecías serán confirmadas por los nuevos profetas; todo el que sienta en sí este don, ore, vele y prepárese para decir tan sólo la verdad. Si así lo hiciereis, veréis que unos confirmarán lo que otros anuncien. Así fue como cumplieron su misión los profetas de los
tiempos pasados, aun cuando unos hayan venido en una era y otros en otra.
47. No os preocupe no entender a veces lo que recibáis por inspiración o lo que vuestros labios hablen; tampoco aquellos supieron muchas veces entender lo que su boca hablaba.
48. Yo derramaré mi luz en los que reciban vuestro testimonio y en el tiempo oportuno daré cumplimiento a cada una de vuestras profecías. Ay de los que no dijesen la verdad, porque también a su tiempo serán descubiertos; entonces no encontrarán en su cuerpo, ni en su espíritu, algo con qué lavar su mancha y saldar su deuda.
49. ¿Quién será el juez de los falsos profetas? La verdad, porque ella es luz que llegará a esos corazones a través de la conciencia.
50. La verdad busca siempre corazones limpios para poder manifestarse. Limpiad el vuestro para que esa luz esté en las palabras, en los pensamientos y en las obras de mi pueblo.
51. Con una llave de amor que poseo, abro vuestro corazón. Aletargados os había encontrado; en el camino os he sorprendido andando con paso tardo; vine para haceros reconocer que sois enviados de mi Divinidad; esto os lo dice el Verbo del Padre, Aquél que se hiciera hombre en el Segundo Tiempo.
52. No una vez, sino varias y en diversas formas, anuncié y prometí mi nueva venida a mis discípulos; les profeticé las señales que habían de anunciar mi llegada; señales en la naturaleza, acontecimientos entre la humanidad; guerras mundiales, el pecado en su mayor altura. Para que el mundo no se confundiera esperándome nuevamente como hombre, les hice saber que Cristo vendría sobre la nube, es decir, en Espíritu.
53. Cumplida ha quedado aquella promesa. He aquí el Maestro en Espíritu, hablando al mundo. He aquí al poseedor de la paz y del reino de luz, quien viene a formar un arca inmensamente grande, donde puedan refugiarse los hombres y salvarse, como en los primeros tiempos, cuando Noé hizo el arca para rescatar la simiente humana.
54. Por vuestro adelanto y perseverancia en mi doctrina, os iré mostrando con toda sencillez el contenido de muchos misterios. El libro de la vida, sellado con siete sellos es para vosotros una incógnita, porque el Sexto Sello es el que se encuentra desatado y su contenido es el que alumbra vuestro tiempo; todo ha sido para vosotros un misterio y no quiero que siga siéndolo. Ya os he dicho que los siete sellos son las siete revelaciones divinas que he entregado al hombre, de las cuales estáis recibiendo la sexta y aún os falta la séptima.
55. Sabéis que Roque Rojas fundó siete recintos a los cuales les dio el nombre de sellos y que simbólicamente el sexto de ellos fue como un árbol fecundo que multiplicó sus ramas. También sabéis que en 1866 se inició una nueva era; mas no sabéis aún ordenar vuestras ideas; algunos
han querido analizar estas lecciones, pero su interpretación ha sido errónea, porque limita y encierra lo eterno y divino dentro de lo humano y material. Más antes de que esta confusión cunda, Yo disiparé las tinieblas de la ignorancia con la luz de mis revelaciones.
56. He preparado este jirón de tierra que pisáis, para que mi luz divina descienda en este tiempo entre sus moradores. Aquí vine a recordaros la ley divina que como Padre os enseñé en el Primer Tiempo; aquí os he repetido mi palabra que como Jesús os diera, como el verdadero cantar de los cantares del espíritu, y os he traído la luz de la verdad que esclarece todo misterio y explica toda lección no comprendida.
57. Vengo a reconstruir mi templo, un templo sin muros ni torres, porque está en el corazón del hombre. La Torre de Babel, aún divide a la humanidad, mas sus cimientos serán destruidos en el corazón de los hombres. La idolatría y el fanatismo religioso, han elevado también sus altas torres, pero ellas son endebles y tendrán que caer. En verdad os digo que mis leyes tanto divinas como humanas son sagradas y ellas mismas juzgarán al mundo. No cree la humanidad ser idólatra y en verdad os digo, que está adorando todavía al “becerro de oro”.
58. Yo soy Espíritu, soy esencia y luz. Despertad, abrid los ojos, miradme y escuchad mi voz. Esta comunicación que hoy tenéis de mi Espíritu por el conducto humano, no es la más perfecta y por lo tanto no será eterna. Pronto pasará, y entonces empezará el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, en el cual escucharéis la voz de vuestro Padre.
59. En aquel Segundo Tiempo encontré al ciego y le di la vista, al tullido le hice andar, al muerto le resucité; ahora encuentro mayor desolación en el mundo, porque contemplo por millares a los ciegos, los sordos, los leprosos y los muertos del espíritu. Verdad es que vengo con justicia entre vosotros, mas también lleno de amor, porque nunca os dejaré de considerar como hijos y siempre os veré como niños.
60. Pueblo, ¿Queréis seguirme por el camino que ha tiempo os he trazado con mis obras y ejemplos? Es verdad que en él está la huella del sacrificio, mas al final se encuentra la “tierra de promisión”. Tampoco en este tiempo vendré a deslumbraros con el falso brillo de las riquezas humanas. Vuestro Maestro sólo os mostrará el brillo de la virtud. “Mi reino no es de este mundo”, os dije, de este mundo de vanidades, de egoísmos y mentiras; porque de cierto os digo, que Yo reino en la perfección.
61. Para 1950, el último eslabón de la cadena que formarán los 144,000 marcados, recibirá en su espíritu la señal divina. De ellos surgirán en las naciones los enviados, los profetas, los discípulos que con su enseñanza, su oración y su ejemplo lleven la semilla de una nueva vida a la humanidad.
62. Esta palabra que hoy estáis escuchando, cesará y el deleite que hoy experimentáis al escucharla también pasará; después, cuando queráis gozar espiritualmente de mi presencia como ahora, bastará que entréis en meditación y oréis implorando mi amor.
63. No porque ya no me escuchéis a través de estos portavoces penséis que estoy ausente y vayáis a perder el respeto y la preparación que hoy tenéis cuando oís mi palabra. Sabed que Yo os seguiré doquiera que vayáis, que estaré contemplando vuestro trabajo en mis campiñas y preguntando a vuestra conciencia por cada uno de vuestros pasos.
64. Os estoy preparando, porque sé que después de este tiempo de preparación, se levantarán los falsos portavoces anunciando que el Maestro aún sigue dando en esta forma su palabra, y quiero que os libréis de esa confusión, la cual será provocada por los que creyendo estar velando, en realidad están durmiendo, y los que creyendo estar sirviéndome, en realidad están sirviéndose a ellos mismos.
65. Yo os anuncio que la hora de terminar esta comunicación, será hora de juicio para este pueblo, porque cada uno de vosotros manifestará en ese momento lo que lleva de simiente en su corazón y de adelanto en su espíritu. Ahí se verá la tendencia de cada uno, su comprensión, su obediencia, su espiritualidad.
66. Sé que habrá quienes profanen mis mandatos, quienes por esta causa se estanquen y se confundan, deteniendo con ello el avance de la misión emprendida; mas pasado un tiempo, el recuerdo de mi palabra, de mis enseñanzas y de mis profecías, en las cuales os previne de todo lo que iba a suceder, surgirá del espíritu, haciendo retornar al camino de la obediencia a los que de él se apartaron.
67. Ninguno diga en este instante: Señor, yo no te volveré la espalda, yo no te desobedeceré. No prometáis al Maestro lo que muchos de vosotros no vais a cumplir.
68. Velad y orad, despojad de materialismo vuestro corazón, limpiadlo de intereses y de pasiones. Estudiad mi enseñanza para que en esa hora no estéis aletargados y podáis dar el siguiente paso con entereza.
69. Yo no os pido promesas, os pido cumplimiento de vuestra misión.
70. Guardad mi palabra en lo más recóndito de vuestro corazón, para que mañana no me vayáis a negar con vuestras obras o con vuestras palabras, diciendo que Yo no os advertí lo que bien sabéis que os he repetido incontables veces.
71. Algunos estáis diciendo en lo más íntimo de vuestro corazón: Maestro, ¿Seremos capaces de negarte, cuando Tú has venido a resucitamos a la verdadera vida?
72. Yo os digo que aún no podéis confiar plenamente en vosotros, porque vuestro amor y fe son pequeños aún.
73. Es menester que estudiéis con constancia mis lecciones, para que vuestras virtudes se desarrollen, y cuando llegue esa hora de prueba que ya se aproxima, tengáis presente mi palabra y no vayáis a flaquear ni un solo instante.
74. Ved, discípulos, con cuánto amor os invito a prepararos. Mañana, si llegáis a caer, no podréis decir: El Señor nada nos había advertido acerca de su partida.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 123
1. Mi Verbo se derrama inagotablemente sobre vosotros. Soy el Cristo que en el Segundo Tiempo habitó entre los hombres, y que desciende a vosotros nuevamente, para dar testimonio de Sí mismo, cumpliendo su promesa y su palabra, como en aquel tiempo vine a confirmar con mis obras la ley que el Padre dictó a Moisés, quien no hizo su voluntad, ni la de los hombres, sino la voluntad del Eterno, por lo que os digo, que si no borré lo que dijo Moisés, tampoco vendría ahora a borrar lo que os enseñé en Jesús.
2. Estoy con vosotros, porque así lo prometí y anuncié a mis discípulos, cuando en cierta ocasión, encontrándome rodeado por ellos, me interrogaron de esta manera: Maestro, habéis dicho que partiréis, pero que después volveréis; decidnos, ¿Cuándo será esto? Yo veía que la inocencia y el deseo de saber les hacía escudriñar los arcanos de su Señor; sin embargo, Yo, amablemente les dije: “En verdad no está lejano el día en que retome entre los hombres”, dándoles a entender que mi presencia sería en Espíritu, y al mismo tiempo, dándoles a saber las señales que anunciarían mi próxima llegada. Aquellas señales serían guerras, caos y grandes amarguras en toda la tierra; mas en verdad os digo que así fue mi llegada en este tiempo, en medio de un caos. Aquí estoy, humanidad, con un mensaje de luz y de paz para vuestro espíritu, del que voy a hacer un arca en la que penetren todos los hombres de fe que quieran salvarse, donde pueda refugiarse la humanidad. Esta arca será fuerte por la fe, la esperanza y la caridad de los que me sigan y tendrá semejanza espiritual con aquella que le fue encomendada a Noé, cuando los elementos se desencadenaron.
3. ¿En qué tiempo os encontráis? Analizad y os daréis cuenta de que os he dado mi lección en tres tiempos. La primera fue la ley, la segunda el amor y la tercera, que es la presente, corresponde a la sabiduría.
4. Un solo Espíritu, que es el mío, ha sido siempre con vosotros; mas si lo he manifestado bajo tres fases diferentes, pensad que las formas en
que Yo me manifiesto en toda la creación, son infinitas y al mismo tiempo perfectas.
5. Conocisteis en el Primer Tiempo al Padre como Juez y Legislador; en el Segundo Tiempo hice encarnar mi Verbo en Jesús y su palabra habló con sabiduría divina; Cristo es el Verbo, el mismo que dijo a los hombres: “Quien conoce al Hijo, conoce al Padre”. Ahora os encontráis en el Tercer Tiempo, en el que derramo sobre vosotros mi sabiduría.
6. Cumpliendo mi promesa he venido en Espíritu, sobre la nube simbólica que forman vuestros espíritus al elevarse a Mí, para edificar en el corazón de la humanidad el verdadero templo.
7. Al escucharme a través de estos portavoces, no penséis que mi Espíritu se aloja en estos pequeños e impuros cuerpos; ya os dije que es sobre vuestro espíritu donde desciende un rayo de mi luz, que es inspiración divina, que es sabiduría y amor.
8. Palpad el milagro de esta comunicación, reconociendo que a través del entendimiento de estas criaturas rudas, brota de sus labios la palabra que ilumina al ignorante y que convierte al pecador, haciéndolo construir en su corazón, una morada digna de Dios, y dándole la llave de la fe, aquella que abre la puerta de la sabiduría.
9. Con paciencia infinita esperé el tiempo en que el desarrollo de vuestro espíritu os permitiera comprender mi comunicación a través del entendimiento del portavoz, como una preparación para la comunicación perfecta entre vuestro espíritu y el mío.
10. Esa es la razón por la que el portavoz pronuncia mi palabra sin que su cerebro se fatigue ni su garganta se enronquezca; porque soy Yo quien muevo aquellos labios, para hacer el llamado a la humanidad. La estoy invitando a descansar bajo la sombra del árbol de la vida y a comer el fruto de vida eterna.
11. Nuevamente cargo mi cruz, porque he de atravesar por entre pecados, impurezas, adulterios, materialismos, burlas y dudas, si tomáis en cuenta que me comunico a través de criaturas que no siempre saben purificar su entendimiento o limpiar su corazón, y que, por otra parte, expongo mi manifestación y mi palabra ante multitudes de todo credo y de toda condición. Mas el mérito consiste en hacer manar agua de estas rocas, que es fe y amor de los unos hacia los otros. Por eso os digo, que voy paso a paso por entre las turbas, llevando a cuestas mi cruz.
12. Este es el tiempo en que renace el espíritu, que se despierta llorando como un niño, pero que su llanto presto es calmado por el arrullo de las caricias paternales.
13. ¿Qué haríais si llevaseis la vida en el cuerpo y la muerte en el espíritu? ¿Qué obras dignas de Mí podríais hacer, y qué esperanzas de inmortalidad podríais alimentar? ¡Cuántos muertos he resucitado en este tiempo! Y ¡Cuántos ciegos han visto mi luz!
14. Despertad plenamente, haceos poseedores de mi luz, pero no sólo por mi amor, sino también por vuestro esfuerzo y vuestra voluntad. Penetrad en las lecciones que os hablan de eternidad; son luces necesarias a vuestro espíritu. Entre el cielo y la tierra existen lazos que el pecado y la iniquidad humana no podrán romper; uno de esos lazos es el de mi comunicación espiritual con vosotros.
15. Mi cruz no es pesada, mas siempre debéis tener presente que toda obra espiritual exige sacrificio. Yo seré como un peregrino incansable siguiendo vuestros pasos por doquiera, hasta el instante en que estéis a salvo en la tierra de promisión
16. No he venido a deslumbraros con el brillo del oro, ni con el lujo de las ceremonias litúrgicas.
17. Mi amor es el don que os vengo ofreciendo, y mi palabra el mejor tesoro. Humildemente ofrezco a vuestro espíritu, lo que para él reservo, porque “mi reino no es de este mundo”.
18. Este pueblo que me escucha es verdaderamente israelita, mas no lo es por la raza, sino por el espíritu, y le envío una vez tras otra a la tierra, para que sea como un eslabón entre mi Espíritu y el de la humanidad.
19. Entre ese pueblo espiritual, se encuentran los 144,000 marcados o señalados por Mí, para que sean la luz que ilumine la senda a las multitudes, como lo hizo la tribu de Leví en el Primer Tiempo, cuando Israel atravesó el desierto. Vuestra restitución, al mismo tiempo que vuestro arrepentimiento os ha purificado y vuestra humildad os ha dignificado. Id así, limpios por el mundo, y os aseguro que vuestro paso será riego fecundo, para que mi semilla germine en el corazón de vuestros hermanos.
20. Grande será vuestra labor, porque el corazón del hombre se ha deformado con la maldad; mas nada os sorprenderá, porque os habré preparado para la lucha.
21. En este instante he iluminado de amor y de paz vuestro corazón, y con ello os habéis sentido satisfechos y gozosos.
22. No os he ofrecido un pan material, y sin embargo habéis estado en comunión con mi Espíritu.
23. Hoy que evocáis el Primer Tiempo, recordáis que en épocas de escasez el pueblo recibió el maná, que fue sustento valioso para que las multitudes no desfalleciesen. Hoy, mi palabra os alimenta y os sostiene en días de prueba; cuántas veces habéis querido retroceder o huir porque la fe os faltó, mas os he hecho sentir mi presencia en medio del desierto de vuestra vida.
24. De cierto os digo, que Yo estoy siempre con vosotros en todas y cada una de vuestras pruebas.
25. El que tenga fe, aunque sea tan pequeña como el grano de una mostaza, consérvela y hágala aumentar. ¡Bienaventurado el espíritu con fe! ¡Cuántos hay que no sabiendo que me llevan en su ser, me buscan sin saber encontrarme! ¡Cuántos que estando iluminados por Mí, no alcanzan a percibir la inspiración, porque no han abierto su corazón para gozar de tan precioso don!
26. Israel, sois una vez más mi emisario. Os había prometido venir y aquí tenéis cumplida mi palabra. Yo os anuncié mi retorno entre ángeles y sobre la nube; más si sabéis analizar o interpretar, pronto sabréis quienes son los ángeles de que os hablé y cuál es la nube que profeticé.
27. Elías preparó vuestro espíritu, diciéndoos: Preparaos porque la venida del Maestro está cerca y con ella veréis maravillas, grandezas espirituales y grandes sucesos en el universo; pero sólo una pequeña parte de la humanidad se encontraba esperando el cumplimiento de aquellas profecías, preguntándose si ya sería inminente la presencia del Señor, puesto que ya estaban cumplidas las señales.
28. Ya estando presente mi Espíritu para manifestarse en el Tercer Tiempo, os he llamado uno a uno para confirmar su creencia en que éste era el tiempo de mi retorno e invitarle a elevarse hasta lograr la comunicación espiritual Conmigo.
29. Más si por oírme y seguirme, vuestros hermanos os desconocen, si sois calumniados, no temáis; cerrad vuestros oídos a la murmuración, y a las palabras sin sentido. En el mundo no esperéis ser comprendidos; el único que podrá colmar vuestros anhelos de sabiduría, de paz y amor, seré Yo; mas para alcanzarlo entregaos a Mí y Yo os daré salud y paz.
30. Orad más con el espíritu que con la materia, porque para salvarse no basta un instante de oración o un día de amor, sino una vida de perseverancia, de paciencia, de obras elevadas y acatamiento a mis mandatos. Para ello os he dado grandes potencias y sentidos.
31. Mi obra es como un arca de salvación que invita a todos a penetrar. Todo el que cumpla con mis leyes, no perecerá. Si os guiáis por mi palabra, seréis salvos.
32. Esta simiente que he traído a los corazones, fructificará y dará alimento a la humanidad; mas os digo que perseveréis para que aquellas obras que no hayan florecido florezcan, porque todo lo que tiene principio de amor y de fe, tiende a crecer. La fe, la caridad y la buena voluntad, dará frutos en multiplicación.
33. Quiero que los fuertes ayuden a los débiles, que los sanos impartan salud, que compartáis el fruto de vuestros dones con vuestros hermanos y que en este cumplimiento sintáis cómo avanza vuestro espíritu y cómo goza sembrando caridad.
34. Cuando mi palabra cese por medio de los portavoces, vosotros, mis labriegos, daréis mi palabra; más, ¡Cuánto tenéis que prepararos para recibir mis inspiraciones! Ese tiempo que habéis contemplado lejano, ya se acerca, por lo tanto, no despreciéis mis palabras por sencillas y humildes que sean. Cada una de ellas tiene esencia divina y el poder para consolar y sanar a muchos corazones. Esa esencia llegará como luz radiante, a todos aquellos que no han comprendido el sentido de la existencia y han esperado de su lucha un resultado que no han obtenido, porque Yo les envié a trabajar por su espíritu y no por la carne. A ellos, mi palabra sencilla y tierna les dará la paz y les hará descansar.
35. Orad por las naciones que no tienen mi palabra. Orad por los pueblos que sufren las amarguras de la guerra; orad por los que no tienen un rincón de paz espiritual. También por las mujeres indefensas, por los hombres que son arrastrados sin piedad a la guerra, orad, es grave la hora que vivís y sólo vuestra unificación os salvará.
36. Habéis penetrado en el tiempo final, y a medida que éste avanza, la humanidad comprende cómo pesa sobre ella el juicio divino, haciendo que los hombres penetren en un examen minucioso de todos sus actos. Mas ese juicio no perderá al hombre, por el contrario, lo salvará; y entonces todos vendréis a Mí limpios y sin deuda, como seres que han llegado a cumplir la misión que se les confió. Sólo la práctica del amor, como lo enseña mi doctrina, os hará merecedores del bien supremo que es la paz del espíritu.
37. A María, la dulce intercesora que vela por vosotros, le he dicho
Esperad, que la humanidad pronto tomará el camino de la regeneración y volverá su pensamiento a Vos.
38. Multitudes, que llegáis a escuchar mi palabra, no os confundáis en la perversidad que impera en vuestro mundo, si miráis que el ideal de los hombres es la grandeza humana, las vanidades y los placeres que halagan los sentidos, vosotras encended en vuestro corazón el anhelo de elevación espiritual.
39. Yo os inspiraré; para eso he buscado estos humildes lugares desde donde os hago el llamado, para prepararos como una simiente que, al germinar y multiplicarse en mis campiñas, llegue a contrarrestar el mal que reina en la tierra.
40. La misión que os confío es de amor; más no por el hecho de haber sido llamados por Mí os creáis los más limpios de la tierra; pensad que aún distáis de encontraros libres de pecado. No por ello os sintáis menos amados, porque en muchas ocasiones, de entre los grandes pecadores han surgido mis más fervientes discípulos.
41. De éstos sois vosotros, a los que ahora os digo: Venid por el camino del amor, paso a paso, confiando siempre en Mí, pero viviendo siempre alerta, porque en cualquier instante podrán manifestarse en vuestro ser
las debilidades de la carne, con las cuales lucharéis hasta depurar vuestra materia y librar a vuestro espíritu.
42. En verdad os digo, que conforme os vayáis transformando, Yo os iré revelando todos los dones que poseéis. Por eso no rehuyáis las pruebas que os envíe en cada día, porque ellas son el cincel que esculpe y pule vuestro espíritu. Notad que después de una prueba os levantáis con más temple y confianza en Mí y en vosotros. ¿Qué sería de los soldados de una causa cualquiera, si antes no se preparasen para la lucha? ¿Qué será entonces de mis soldados, si ellos no conociesen las acechanzas de la tentación para rechazarlas? Serían débiles, y a los primeros tropiezos llorarían y en cada golpe retrocederían.
43. Mirad, discípulos, el año de 1950 en que dejaré de hablaros como ahora lo hago, está próximo; por ello os estoy anunciando que para los últimos días serán muy grandes las multitudes que me escuchen, por lo que serán también muchos los hombres que conozcan este mensaje.
44. Se sabrá en el mundo que Cristo estuvo nuevamente entre los hombres, ya no humanizado, sino en Espíritu, y se comprenderá que en cada tiempo tengo una nueva forma de manifestarme.
45. Comprended que si en aquel tiempo vine a hacer méritos por vuestra salvación, ahora serán los méritos que hagáis, los que os salven y por medio de los cuales salvaréis a vuestros hermanos. Discípulos, ya que habéis tenido un Maestro que os enseñe con tanto amor la lección, ¿Creéis que haya sido inútil mi sacrificio en cuanto hombre, e inútil la sangre derramada? En verdad os digo que no, porque la sangre del Cordero de Dios, simbolizando el amor divino, está fresca en la conciencia de todo espíritu. En aquel tiempo, cuando las turbas me condujeron al calvario, Yo cargué la cruz; hoy la llevará todo aquel que me ame y siga con humildad, y entonces Yo seré su cirineo en la dolorosa jornada y les enviaré a los ángeles custodios para que les den luz y fortaleza espiritual en la hora suprema.
46. Si miráis que en este tiempo hice sentir mi presencia al haceros escuchar mi palabra en occidente y no en oriente, no os confundáis, porque no son los puntos de la tierra los que busco, sino a los espíritus.
47. Si pensáis que mi verbo no es florido, comprended que es el Maestro de la humildad, de la sencillez el que habla, y que si sabéis penetrar en el fondo de esta enseñanza, pronto descubriréis en ella la verdadera sabiduría.
48. Apenas os estoy preparando, no estáis en la plenitud de la lucha, porque la gran jornada comenzará al finalizar 1950, y no podéis saber cuándo termine. Los que caigan en la lucha escucharán mi voz que les dirá: Vuestro espíritu no ha caído, os habéis elevado, y si en la tierra no habéis recibido honores por vuestro sacrificio, no temáis, que mi reino
os espera, para que desde él miréis a vuestros hijos y a vuestros discípulos continuar vuestra obra.
49. Al paso de este pueblo saldrán los gentiles y los fariseos para detenerles, los mismos que caerán rendidos ante la verdad, la justicia y el amor que desbordan mis palabras. Perseverad, discípulos amados, porque cuando las multitudes lleguen a las puertas de la “tierra prometida”, éstas se abrirán en señal de bienvenida para mi pueblo, que llega victorioso a los umbrales de la eternidad.
50. ¡Qué hermosa es la lucha que espera a mis soldados, qué grande y qué noble!
51. Vosotros, escuchándome, no podéis lanzaros a esa lucha, porque aún os sentís débiles y, sin embargo, Yo sabré encontrar entre vosotros, la simiente que lleve la buena nueva a todos los pueblos de la tierra. No temáis, que no os exijo un imposible, ni os conduzco a la muerte. Yo estaré en cada paso de aquel que en mi nombre camine, y si su fe es grande, encontrará fuerza invencible en su espíritu. Mas quien me negare como Pedro, por temor, o por falta de fe, dudare de Mí como Tomás, ése será más pequeño que los más débiles, se sentirá torpe y menesteroso y tendrá que cerrar sus labios, esconder sus manos, olvidando que está lleno de dones, y hasta negará que me ha escuchado.
52. No os sintáis más que nadie porque hayáis tenido la gracia de escucharme en este tiempo, pero sí reconoced que la palabra que habéis recibido, es el Tercer Testamento que he legado a vuestro espíritu, y que en el mundo sólo eran conocidas las dos primeras partes de este libro, la primera, revelada a través de Moisés y los profetas, la segunda, aquella que os di en Jesús; mas no poseíais la tercera, que es la que en este tiempo os ha enviado mi Espíritu.
53. Estos son los tres testamentos que unidos, encierran la ley, el amor, la sabiduría y la vida eterna.
54. Contemplo a muchos de vosotros ansiosos de paz y elevación, manifestando el deseo de una vida de espiritualidad y amor, y ese anhelo pronto será el grito de liberación espiritual en toda la humanidad.
55. Por eso, cuando escucháis que os anuncio el establecimiento de un reino de paz en vuestro mundo, ansiosamente preguntáis: ¿Cuándo se cumplirán esas profecías, Maestro? ¿Cuándo llegaremos a vivir todos los hombres en la moral y en la virtud? ¿Cuándo veremos el respeto mutuo entre padres e hijos y entre esposos? ¿Cuándo volveremos a ver inocencia en los niños, pureza en las doncellas, rectitud en los varones, dignidad en los ancianos, justicia en los jueces, magnanimidad en los gobernantes, en una palabra, amor entre los hombres?
56. Yo os bendigo porque empezáis a suspirar por todo lo que es bueno, bello y verdadero, más os digo, que si queréis que se acorte el tiempo
de la llegada de ese reino, tendréis que velar, orar y luchar. Para esa lucha vengo a prepararos tanto de materia como de espíritu, porque si no he venido en contra de lo que en otros tiempos revelé, también tengo que deciros, que no vengo en contra de las leyes que rigen la naturaleza: vengo a entregaros mi amor para que podáis alcanzar la armonía con todo cuanto os rodea.
57. Comprended que lo que reprueba mi ley, es lo superfluo, los vicios, los abusos o excesos, así sea en lo material, como en lo espiritual. Por eso os digo siempre que os profundicéis en la meditación de la ley, para que no caigáis en errores, en pasiones o en fanatismos.
58. Vosotros sois los canteros con que estoy construyendo el templo a la espiritualidad, a aquel en el cual me recrearé, y en el que vosotros recibiréis el pan de vida eterna.
59. Cumplid con mis leyes en la tierra y no tendréis por qué temer vuestra llegada al más allá; así como habéis visto la luz del mundo al llegar y así como sentisteis en la tierra la presencia de vuestros padres, así sentiréis la presencia de vuestro Señor en aquel valle que espera vuestro retorno. Y cuando hayáis penetrado en mi seno, escucharéis mi voz, diciéndoos: Hijos muy amados, he aquí a vuestro Padre, miradle, conocedme, amadme y luego contemplad la creación, porque quiero que sepáis que lo que es mío también lo es vuestro.
60. Discípulos, para llegar a mi reino, necesitáis recorrer la escala espiritual, que es el camino, habitando hoy una mansión y mañana otra, hasta llegar a la de los espíritus perfectos. Tened presente aquello que os dije desde el Segundo Tiempo: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”.
61. Entonces orad y regeneraos, para que el dolor se levante de entre vosotros, y una vez libres de su carga, os entreguéis al trabajo del espíritu, que es la lucha por elevar vuestra vida, haciendo el bien, y sembrando de amor el camino de vuestros hermanos.
62. Bienaventurados los que se enmienden por amor a Mí y por dar buen ejemplo a los demás, porque ellos caminarán con firmeza por la senda que les he trazado.
63. Los que sabéis que en tiempos pasados Israel fue cautivo de otros pueblos y que tuve piedad de él, enviándole a un libertador, sois los que ahora clamáis desde lo más profundo de vuestro corazón, que os salve de la esclavitud que padecéis pidiéndome con verdadera angustia, que os libre de cuanto os acecha, amenaza y aflige. A todo esto, Yo os digo como lo hice en aquel tiempo: “¿Qué puede temer el que está Conmigo?” No os alejéis de Mí y os sentiréis seguros en cualquier tiempo y en cualquier sitio. Si teméis, es que, o no estáis en el camino, o estando en él habéis flaqueado en vuestra fe.
64. Vosotros tenéis que dedicar vuestra vida a amar, servir y sembrar caridad, para que entonces todas vuestras obras estén encaminadas a un fin noble, tanto en lo humano como en lo espiritual.
65. Jamás veáis enemigos en nadie, ved en todos los hombres, sólo hermanos, esa es vuestra misión; si perseveráis en ella hasta el fin, triunfarán la justicia y el amor en la tierra, y ello os dará la paz y la seguridad que tanto anheláis.
66. ¿Creéis que me falta piedad, o deje de sentir vuestras aflicciones? ¿Cómo concebís que sea Yo quien levante a unos para hundir a otros?
67. La vida es una batalla, más nunca llaméis enemigos a vuestros hermanos, ni mucho menos me pidáis que descargue mi justicia sobre vuestros opresores. Orad por todos y vuestra oración será luz y paz que se irá extendiendo minuto a minuto sobre el haz de la tierra.
68. El ejemplo que dio el pueblo de Israel en su travesía por el desierto, tomadlo en su sentido espiritual, para que en este tiempo sea aplicado por mi nuevo pueblo y más tarde imitado por toda la humanidad. Cierto es que el pueblo de Israel tuvo momentos de flaqueza, más su fe y su perseverancia se impusieron al fin y le llevaron a la conquista de la tierra con la que soñaba.
69. Su largo peregrinaje en pos de una vida de libertad, de amor y de paz, fue una lucha constante contra las adversidades y las vicisitudes; aquel pueblo conoció el hambre, la sed, la persecución y las acechanzas de los enemigos que le rodeaban, y tuvo que combatir contra todo para defender su vida; tuvo que luchar contra otros pueblos que se interponían a su paso, impidiéndole llegar a la tierra que era su ideal.
70. Aquella lucha, aquellos combates contra la adversidad, son semejantes a los que hoy estáis sosteniendo para alcanzar vuestro ideal de liberación, de elevación y paz para el espíritu; más aún no habéis unido vuestras fuerzas, como las unió Israel en aquel tiempo, para alcanzar la meta que anheláis, porque a muchos les falta la comprensión sobre su misión dentro de la obra que os ha sido encomendada, y que es la de luchar con ahínco, y sin tregua hasta alcanzar la meta.
71. Buscad ahora la “tierra prometida” en lo eterno; ahí hallaréis la paz por la cual habéis luchado en el largo camino de vuestra vida.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 124
1. Pueblo de Israel, heredero de mi palabra, os estoy preparando para que seáis el consuelo de la humanidad. Buscad a los pobres de
espíritu, a los enfermos, a los cansados y menesterosos del cuerpo y del espíritu y dadles de este pan espiritual, que es fortaleza y salud.
2. En este tiempo de complacencias quiero derramar mi Espíritu en vosotros para que mañana podáis dar testimonio de Mí y digáis que me manifesté como Maestro, como Padre y como Juez, para que mis hijos puedan encontrarme en la forma que quieran buscarme; porque en Mí están todos los amores.
3. Elías, que es el precursor, toma a las ovejas descarriadas para presentármelas. Su espíritu luchador os inspira, para que habléis con perfección y le ayudéis en su bendita misión de rescatar a los espíritus de la confusión que reina en este tiempo.
4. Sólo a vos, pueblo, os ha sido revelado este conocimiento, la gran misión de Elías, sus atributos y perfección. El guiará a la humanidad y le hará llegar a Mí. Mas también os digo, no olvidéis a María, acogeos a Ella, que es calor y dulzura divinos. Todas las perfecciones y bellezas han sido eternamente en su Espíritu, y Yo le he confiado a la humanidad como una hija por la cual siempre ha velado. Elevaos a Ella en vuestras tribulaciones, sentid su paz y su amor. Los ojos que se han preparado para mirar desde la tierra los valles espirituales, la ven descender de la perfección a vuestro mundo, llena de gracia, y los corazones sensibilizados por mi palabra sienten su presencia.
5. Todos estos bienes poseéis vosotros. Las pruebas se hacen palpables para que no dudéis ni un instante; vuestro espíritu siente que tanta es la gracia que ha recibido, que quisiera que todo el mundo oyese mi palabra y todo espíritu fuese iluminado; y Yo os digo: Podréis trabajar por la humanidad; para ello os he dado grandes dones. El sol de mi sabiduría está iluminando a todos los hombres, mi justicia de amor está llamando al espíritu de todos los seres.
6. El mundo se pregunta el porqué de tantas calamidades, porqué aumenta el pecado y no hay mano humana que pueda detenerlo; entonces piensan que sólo una fuerza superior, que solamente el Padre Divino puede ayudar a la humanidad a volver al equilibrio y a la razón.
7. Vosotros, mis discípulos, les daréis la respuesta; hacedles conocer mi doctrina de amor que pueda devolver a todas esas criaturas la paz y ofrecerles un nuevo horizonte, una nueva vida, mediante el cumplimiento de mis leyes.
8. Formad en el seno de vuestra familia un mundo de paz y comprensión, vivid y desarrollaos en él. Haced que vuestras obras hablen de Mí. Vosotros doctrinaréis, cuando sea llegado el tiempo en que os encontréis preparados, y diréis a los que os oigan, cuánta paz habéis encontrado en amar a vuestros hermanos, cuán dulce es amar a vuestro Dios y pondréis de manifiesto toda vuestra experiencia.
9. Vuestra misión, Israel, es servir a vuestros hermanos. ¿Quién de vosotros está dispuesto a llevar un mensaje de paz a otras naciones? Ya están señaladas aquellas que han de recibir la buena nueva. El dolor que han atravesado ha llegado a vosotros, y vuestra oración llena de fervor ha aliviado muchas penalidades y les ha llevado paz y esperanza. En esas naciones han surgido por mi voluntad precursores que hablan de espiritualidad, preparando los corazones para el advenimiento de mi obra, que aún desconocen. En todas las naciones será conocida mi palabra. Si toda la humanidad me escuchase, podría alimentarse con una sola de mis lecciones, porque en ellas derramo mi esencia, y mi presencia es real en todas mis manifestaciones.
10. Yo he venido a llenar con mi amor el vacío de vuestro corazón, he despertado en vosotros grandes ideales espirituales que os alimentan, y vuestra fe ha vencido. Las pruebas que antes agobiaban vuestro corazón, hoy os parecen pequeñas y estáis conformes y gozosos porque me habéis encontrado.
11. La humanidad os juzga y pone en vosotros su esperanza, y aun cuando duda, el espíritu reconoce íntimamente que sois mis escogidos. Vuestro cargo es grande, por eso debéis orar y velar siempre, para estar alerta en el lugar de discípulos míos, en donde Yo os he colocado.
12. Estoy hablando a los discípulos del Tercer Tiempo, a quienes les estoy enseñando a buscar la esencia contenida en esta palabra, ya que quien encuentre su sentido, podrá conocer el lenguaje divino. El amor y la verdad no encuentran términos humanos que puedan expresarlos en toda su pureza; entonces hay que buscarlos en un lenguaje que está más allá de la palabra humana. Sois los discípulos que comenzáis a entender lo que es el verdadero amor; no os detengáis juzgando si cierta palabra fue pronunciada bien o mal por el portavoz, que no sea un tropiezo para vuestro estudio esas superficiales pequeñeces, esos errores propios de quienes son torpes y humildes. He venido del reino del amor y caridad a un mundo donde el amor es algo extraño, y he principiado mi enseñanza por un pueblo ignorado, sencillo y casi perdido entre las multitudes, y ese pueblo me ha escuchado, y aún más, me ha creído.
13. Si mi palabra la hubiese dado en todas las naciones, la mayoría la hubiera rechazado, porque la vanidad, el materialismo y la falsa grandeza de los hombres, no hubiera aceptado una doctrina que habla de espiritualidad, de humildad y fraternidad. El mundo no está preparado aún para entender el amor, por lo tanto no todos hubieran sido sensibles a mi presencia bajo esta forma.
14. Así como Cristo en aquel tiempo buscó el hueco de la roca para nacer como hombre, hoy encontré este rincón de la tierra dispuesto a oírme, el cual tiene semejanza con la gruta y el pesebre, que recibieron en aquella noche bendita al Hijo de Dios.
15. Aquí os preparé en silencio; luego vendrá el día en que tendréis que marcharos a preparar los caminos para que mi palabra llegue a todos los corazones; para entonces el mundo estará purificado por medio del dolor y ya no le parecerá mi palabra un idioma extraño, sino algo que su corazón y su espíritu fácilmente podrán comprender y sentir. Os estoy entregando el libro que habla de verdad y amor para que lo llevéis a toda la humanidad.
16. No existe un pueblo sobre la tierra al cual pueda Yo deciros que no vayáis porque no necesite de esta revelación. ¿Qué pueblo puede decir que es verdaderamente cristiano, no tan sólo de nombre, sino por su amor, su caridad y su perdón? ¿Qué nación puede demostrar su espiritualidad? ¿En qué parte del mundo se aman los unos a los otros? ¿Dónde cumplen verdaderamente los hombres con las enseñanzas de Cristo?
17. De cierto os digo que mi ley la tenéis escrita en libros, a veces en vuestra mente, mas no la encuentro cumpliéndose en vuestra vida. No me digáis que esto no es verdad, porque por eso os he probado, y cuando ha llegado la hora de perdonar, no habéis sabido perdonar el agravio, y en cambio, lo habéis vengado. Cuando la mano menesterosa ha llamado a vuestra puerta, no habéis sabido entregar la caridad, y cuando ha sido menester sacrificarse para salvar a alguien, antes habéis sacrificado a vuestro hermano para salvar vuestra vida y los bienes que tenéis. Por eso os digo, que la humanidad conserva mi palabra tan sólo en libros empolvados.
18. Si a vosotros os parece muy humilde mi verbo, vuelvo a deciros: Esa es tan sólo la expresión exterior; id más allá de todo término humano y escucharéis en el infinito la voz del Padre hablando un lenguaje celestial que no será extraño, sino familiar a vuestro espíritu, ya que él brotó de Dios.
19. ¿Os dais cuenta de la misión y de la responsabilidad que estáis contrayendo?
20. A nadie parezca extraña mi enseñanza, ni pesada su cruz, porque en verdad os digo: Más difícil y pesada es la vida que lleváis en el mundo. Mi cruz de amor es el más dulce de los yugos.
21. Recordad que a través de tres eras de evolución espiritual me ha seguido vuestro espíritu, y aún no llegáis al final del camino. De manera voluntaria me habéis seguido, porque nunca he forzado a nadie a que lo haga.
22. Cuando de lo más profundo de vuestro ser surgió vuestra confesión en la que me dijisteis: Maestro, Tú eres mi Señor, fue la voz de vuestra fe la que habló y desde ese instante de iluminación interior, venís tras de mi huella, paso a paso, cayendo a veces y levantándoos de nuevo para seguirme. Cuánto goza el espíritu que siente sobre sí el peso de su
cruz de amor. Sólo quien no la tome con amor, al llegar el momento postrero de su vida, tendrá que mostrarse inconforme e intranquilo, y en su impreparación llegará a veces a blasfemar ante su Señor, imitando al ladrón que a mi siniestra fue crucificado en el calvario. Esta vida terrestre es tan sólo una preparación, un peldaño, para llegar a la vida verdadera.
23. Mi doctrina es la ley que os enseña a vivir en armonía con lo espiritual y con la naturaleza. A pesar de la luz que brilla en vuestra mente señalándoos el camino certero y justo, a veces lloráis, y es porque en ocasiones os alejáis de la ley, y entonces vuestra conciencia os juzga y os sanciona. Cuando desafiáis a la naturaleza faltando a sus leyes, ella os toca al instante; sin embargo, seríais injustos si dijeseis que ha ejercido venganza, porque Yo estoy en la naturaleza como estoy en todo. Si os empeñáis en arrojaros en un abismo, ¿Cómo podréis evitar el dolor de la caída?
24. Sentid cómo vais cruzando espiritualmente un inmenso desierto, más allá del cual existe una misión de paz, de perfección y de luz, que ha sido prometida a vuestro espíritu. Mirad a vuestra espalda la ciudad lejana y pecadora, cuán lejos está. Hoy estáis libres de cadenas, porque al fin os librasteis de la esclavitud de las pasiones. Los ídolos ante los cuales os inclinabais, se quedaron muy lejos, insensibles e inertes, más tarde serán derribados de su pedestales, por otros que vendrán tras de vuestros pasos. Más si vuestros enemigos os persiguiesen, un mar salvador se interpondría a su paso, para que podáis llegar salvos al fin de vuestra jornada.
25. ¿Quién intentaría volver? Adelante, en el horizonte brilla la luz de la esperanza; detrás se encuentran las tinieblas del desengaño.
26. Adelante, pueblo. El desierto es árido, sin embargo, sobre vosotros desciende el maná y de sus rocas brota el agua. Velad y orad, porque hasta en el mismo desierto os seguirán las tentaciones. ¡Ay del que no velase ni orase! ¡Ay del que sea débil en sus propósitos de regeneración!
27. Como soldados cruzaréis inmensas distancias y soledades. Ya os he hecho conocer vuestras armas. Surgirá la batalla, y mediréis vuestras fuerzas con aquellos que intenten deteneros o destruiros. ¿Cómo lograréis sobrevivir en esa batalla? No perdiendo la fe, atravesando por entre las tinieblas y la confusión, sin que vuestra luz se apague, llegando al final del desierto, con vuestro corazón libre de agravios, de rencores o de odios, amando y perdonando a vuestros enemigos. Veréis entonces que vuestro espíritu se agigantó en la lucha, porque ella le obligó a no detenerse, a no retroceder, haciendo uso de todas sus potestades y facultades conocidas y a buscar en sí dones desconocidos o adormecidos.
28. Sed humildes ante vuestro Señor y seréis grandes en espíritu, no debilitéis ante las tentaciones del mundo y de la carne; los hombres os dirán, que mientras Jesús os hace postreros y humildes, ellos os harán primeros y grandes en la tierra, mas no les creáis.
29. Yo también sé dar coronas, tronos y cetros en el mundo, como a David y a Salomón, cuando han sabido reconocer a su Señor; y les he tocado con mi justicia, cuando me han traicionado, dejando que ellos mismos se deshereden del don del poder, de la inspiración y de la sabiduría.
30. Hoy no vengo a ofreceros reinos de este mundo; antes bien, os he venido despojando de posesiones terrestres, para que me sigáis con más libertad. El reino que vengo ofreciéndoos, está más allá de lo humano. El que llegue a alcanzar ese reino, no volverá a salir de él.
31. Mirad a los monarcas y a los señores de la tierra. Cuan breve es su gloria y su reino. Hoy los elevan sus pueblos y mañana los hacen caer de su sitial. Nadie busque su trono en esta vida, porque creyendo adelantar, detendrá su paso, y vuestro destino es caminar sin deteneros, hasta llegar a las puertas de mi reino.
32. Si al final de 1950 vais a dejar de escuchar mi palabra, no por ello dejaréis de ser mis discípulos, porque mi inspiración continuará llegando a vuestro espíritu y a vuestro entendimiento, para haceros comprender todo lo que en mi palabra recibisteis.
33. Falta todavía la última parte del libro, el séptimo capítulo, que aún está sellado; cuando este sello sea abierto, recibiréis de Espíritu a espíritu la última lección.
34. Mi justicia sabiamente va acercando a la humanidad hacia la gran revelación. La vida, como un maestro, enseña y corrige sin cesar, las pruebas hacen llegar su voz espiritual a través de la conciencia.
35. Para que el mundo pueda llegar a comunicarse de espíritu a Espíritu Conmigo, antes he tenido que acercarme a vosotros bajo esta forma y prepararos para el paso que habrán de dar los hombres en el sendero de su evolución. Mi palabra vertida en este tiempo a través de los portavoces servirá para libraros de tropiezos, de dudas o confusiones en vuestro camino; en ella encontraréis la claridad de mi enseñanza.
36. Os encargo, pueblo, que anunciéis al mundo mi promesa de comunicarme de Espíritu a espíritu con los hombres. Quiero que también transmitáis a vuestros hijos esta luz, para que ellos iluminen su senda con la luz de la esperanza.
37. Si dormís, si os olvidáis de velar y orar, cuando se cumpla mi promesa y mi Espíritu os llame, volverá a vosotros una vez más la confusión y la duda, que han tenido siempre los hombres cuando he retomado a ellos, porque no me han sabido esperar.
38. Quiero que desde el instante en que haga cesar mi palabra, os entreguéis al estudio de ella y al ejercicio espiritual que os dé el desarrollo necesario para llegar a comunicaros directamente con mi Espíritu. En ese desarrollo interior, íntimo, espiritual, obtendréis los más bellos frutos de inspiración, revelación, videncia y fuerza. Entonces estará este pueblo a un paso de ver realizada mi promesa, cuando se desate el último sello y revele su contenido al mundo.
39. No queráis substituir mi manifestación, cuando ya no la tengáis, con falsas imitaciones ni con formas exteriores, porque os hundiréis en el letargo, en la rutina y no podréis oír mi voz divina cuando ella venga a iluminar vuestro espíritu.
40. No quiero que sea una vaga intuición la que haga a los hombres esperar mi presencia en Espíritu, quiero que sea la certeza, la convicción plena de que en esa forma mi reino vendrá a acercarse a los hombres.
41. En aquel Segundo Tiempo anuncié mi retorno, mas no fue en una forma vaga, sino clara; sin embargo, los pueblos se cansaron de esperar y terminaron olvidando mi promesa.
42. Hice aparecer todas las señales que debían anunciar mi vuelta y también pasaron desapercibidas para los hombres, porque estaban dormidos espiritualmente, entregados al mundo y estacionados en sus religiones.
43. No quiero que ahora volváis a confundiros; oíd mi palabra que os dice la forma en que habré de comunicarme con los hombres de Espíritu a espíritu.
44. Apartad de vuestro corazón todo materialismo, para que esperéis esa comunicación en la forma más elevada que podáis concebir, y así no sufriréis decepción ni confusión alguna ante la realidad.
45. Cuando el Mesías le fue prometido a Israel en el Primer Tiempo, el pueblo le esperó como a un rey poderoso de la tierra, por eso cuando lo tuvo delante de sus ojos no le reconoció.
46. Estando Yo en el mundo, anuncié mi retorno a los hombres y les di a entender que sería espiritualmente; sin embargo, ahora que os he enviado mi rayo, haciéndose palabra en la mente de mis portavoces, muchos creyéndome, me han negado, porque habían olvidado que Yo había de volver, o porque piensan que cuando retornara al mundo, sería en la misma forma en que vine en aquel tiempo, es decir, en cuanto hombre.
47. Os hablo ahora de esto para que preparéis a vuestros hermanos y a vuestros hijos, a fin de que velen, y cuando la hora llegue y la voz divina os busque para haceros oír, los hombres y los pueblos se encuentren orando, porque su gozo será infinito y las revelaciones que recibirán serán incomparables.
48. Este tiempo será de méritos, pueblo. Ya los patriarcas os dieron vida y ejemplos; ya los profetas os anunciaron mis mensajes. Ya tuvisteis a Cristo, que dio todo por vuestra redención y más tarde apóstoles y enviados que os trajeron la luz.
49. Ahora os toca tomar la cruz que antes dejasteis a otros; ahora debéis vivir vuestra propia pasión, para que alcancéis la más alta dignificación de vuestro espíritu. Vuestra misión es la de esparcir luz y paz entre vuestros hermanos como rocío fecundo y vivificante. No os recostéis a dormir. ¿Queréis acaso que las guerras desatadas en oriente, invadan también el occidente? ¿Queréis ver vuestro suelo teñido con la sangre de vuestros padres, hijos o esposos, y las mujeres tomando las herramientas del trabajo, para labrar el pan de cada día? ¿Esperáis ver cómo los caminos se convierten en calles de amargura?
50. Reconoced que mientras la humanidad sufre y se desangra, no debéis hacer festines, ni siquiera permanecer indiferentes. Deberéis llevar en vuestro corazón el dolor de vuestros semejantes, enviad vuestras oraciones y pensamientos, como un continuo mensaje de amor y paz, pidiendo caridad para vuestros hermanos que sufren.
51. Veo que sí queréis la paz, pueblo; pero no lucháis por ella. Queréis que os perdone, pero sin antes haberos perdonado los unos a los otros. Os estoy enseñando a amaros aunque no os conozcáis, y a sentir el dolor de vuestro hermano, aunque no le miréis porque está distante. No estáis solos en vuestra lucha, Yo estoy con vosotros, Yo, que vine en este tiempo sobre la nube a daros ayuda y amor en el desierto que atravesáis.
52. Todo lo preparé en este rincón de la tierra para que pudierais cumplir vuestra misión. Una nueva tierra que manaba leche y miel, un cielo purísimo, una tierra virgen, fecunda y pródiga, colmada de maravillas y bellezas, todo estaba dispuesto para que vuestra lucha y vuestras faenas terrestres no os agobiaran y dejaran tiempo y fuerza a vuestro espíritu, para que recordaseis a vuestro Padre Celestial, siendo útiles y amando a vuestros semejantes; pero si no supisteis orar para alcanzar vuestra evolución espiritual, tampoco velasteis por lo que en el mundo poseíais, y he aquí, que caminando en vuestras tierras, os sentisteis extraños, y contemplando vuestra heredad, no teníais derecho a ella. Ahora tenéis que cumplir con vuestro destino espiritual, aunque llevéis muchas veces amargura y hasta miseria en vuestro espíritu. Por eso en mi palabra os revisto de fuerza para que no desfallezcáis en la lucha y sepáis que aún podéis ver el tiempo de la justicia.
53. Si la lucha es grande, daos calor y aliento unos a otros, esa es la unificación que os pido. Sabéis por Mí, que en vuestro camino se levantarán los que van a combatiros. Ya se acerca 1950 y os digo:
Benditos aquellos que aprovechan mi palabra, porque mi despedida no lacerará su corazón.
54. Nadie es profeta en su tierra; los vuestros os han hecho sangrar y llorar con su duda y sus mofas; más esperad y sed como Jesús, sed como los profetas o los apóstoles que en vez de llorar, se levantaron a otras comarcas y a otras naciones a predicar la verdad, donde fueron creídos.
55. Después de 1950, de entre vosotros se levantarán los que vayan a otras comarcas y también a otras naciones, donde hallarán mayor comprensión, y ahí se cerrarán sus heridas.
56. Cuando mi palabra haya cesado, comenzarán a cumplirse una a una mis profecías. Entonces los incrédulos, arrepentidos, creerán.
57. Interpretad debidamente mi palabra, dad cumplimiento a mis mandatos, continuad vuestra obra de regeneración, uníos en verdad y os digo, que la paz será en esta nación. Volveréis a recrearos con la abundancia y buen sabor de sus frutos y será vista por los extranjeros como un faro de luz, como un baluarte de la justicia y como un emporio de paz.
58. Apartad de vuestra mirada toda ilusión superflua, toda falsa deidad, limpiad vuestros caminos y orad por la paz de las naciones.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 125
1. Heme aquí en vuestra morada, hablándoos a través de vuestra conciencia, porque Yo soy vuestro juez. A todos os he confiado una misión y hoy vengo a preguntaros, qué habéis hecho de ella.
2. No he venido en este tiempo ocultamente; desde los primeros tiempos fue anunciada mi manifestación espiritual, por lo tanto no debéis sorprenderos.
3. ¿Por qué entonces nadie se encontraba velando, esperando mi llegada? ¿Quién limpió su hogar para que Yo pasara a él? ¿Quién lavó sus manos para partir el pan en la mesa? ¿Quién llenó su corazón de amor para recibirme? Nadie; sin embargo, aquí me tenéis cumpliendo mi promesa entre vosotros.
4. Si Yo vengo a enseñaros a cumplir una promesa, comprended que es justo que vosotros toméis mi ejemplo y cumpláis con vuestra misión. Pueblo amado, cuando escuchéis que os reclamo, recordáis que habiendo recibido el encargo de velar por la paz del mundo, no habéis tenido paz, por lo que me habéis preguntado: Señor, si estoy velando y
orando, ¿Por qué la paz no viene a las naciones? Y Yo os digo: porque no basta orar, sino también hacer obras meritorias.
5. Ya los profetas dieron su sangre por anunciaros la verdad; ya me tuvisteis hecho hombre en la tierra, para vivir entre vosotros una pasión perfecta; ya los apóstoles y los mártires entregaron su vida por amor a la humanidad. Ahora es tiempo que toméis vuestra cruz y cumpláis vuestra misión, para que podáis contemplar la llegada de la paz.
6. Pueblo, abrid vuestro corazón y despertad del profundo sueño en que vivís. Luchad y no desconfiéis, que si el desierto que atravesáis lo contempláis interminable, Yo os digo que en mitad de él, cuando el sol queme más vuestros rostros, aparecerá una nube cuya presencia os hará sentirme muy cerca de vuestro corazón.
7. En el fondo de vuestro corazón me decís, que no sois dignos de mi gracia ni de mi paz. ¿Y por qué no sois dignos? Yo he puesto la naturaleza entera a vuestro alcance para que podáis servirme mejor, os he colmado de dones y bendiciones para que vuestra vida sea más plácida y de vuestro corazón se eleve hacia Mí un himno de amor.
8. Hoy he tenido que deciros: Haced sencilla vuestra vida para que dispongáis de tiempo para pensar en vuestros hermanos; solamente así podréis proporcionar a vuestro espíritu la ocasión de librarse del materialismo que lo rodea y de cumplir con su misión de amar y servir a su Señor, en sus semejantes.
9. Luchad mis hijos, por la causa de la paz y la fraternidad, mas no creáis ver próximo el triunfo, ése aún está distante. No os confiéis, porque los enemigos acechan, y aun cuando espiritualmente no tienen fuerza, vosotros los estáis considerando poderosos e imaginándolos invencibles.
10. ¿Por qué os juzgo, pueblo? Porque no quiero que existan faltas y errores ocultos en vuestro corazón, porque Yo os pondré delante de aquellos que han de recibir de vosotros mi mensaje, y no quiero que encuentren algo de qué corregiros, porque no honraríais así a vuestro Maestro.
11. ¿Qué sería de vosotros, si Yo os ocultase vuestras imperfecciones? ¿Os regeneraríais en la vida si vuestras faltas no tuvieran dolorosas consecuencias?
12. Ved cuanto dolor hay entre la humanidad, ése es el fruto de su siembra. Yo le hablo por medio de la conciencia para moverle al arrepentimiento y a la enmienda, más su corazón se ha tornado sordo a mi voz.
13. Hombres que regís los destinos de vuestros pueblos: ¿No estáis aún hartos de sangre y de vidas? ¿No escucháis la voz de la conciencia o de la razón? Sois soberbios y arrogantes, pero mi justicia abatirá vuestro orgullo.
14. Sois soberbios, porque con vuestra ciencia habéis construido la nueva torre de Babel, desde donde desafiáis mi poder, diciendo a los pueblos que vuestro saber supera a las revelaciones divinas. Con ello habéis pisoteado la ley del Padre y habéis falseado la palabra de Jesús, temiendo que la verdad sea conocida, perdiendo con ello la gloria y el poder de la tierra.
15. He dejado que vuestra torre se eleve y que vuestra ciencia crezca, para preguntaros: ¿Quién os ha dado el derecho de disponer de la vida de vuestros semejantes? ¿Quién os ha permitido derramar sangre? ¿Quién, en fin, sin faltar a lo justo debe interponerse en el destino de sus propios hermanos?
16. ¡Humanidad, hija de la luz, abrid vuestros ojos, ved que estáis viviendo la era del Espíritu!
17. ¿Por qué os habéis olvidado de Mí y habéis querido comparar vuestro poder con el mío? Yo os digo que el día que un sabio con su ciencia forme un ser semejante a vosotros y le dote de espíritu y le dé conciencia, Yo posaré mi cetro en su mano. Más vuestra cosecha, por ahora, será otra.
18. Sobre cadáveres y escombros levantará la ciencia su reino, que será muy breve, para que luego se establezca el reino de justicia, de paz y amor. Vendré buscando a los que han caído en la lucha, a los que han perdido el camino, a los que se les ha enseñado distintos senderos. Les buscaré para levantarlos a la verdadera vida, sin distinguir a nadie, depositando mi ósculo de amor, lo mismo sobre la frente limpia, que sobre la manchada.
19. Os habla el Padre, Aquél que no tiene ante quien inclinarse a orar; mas en verdad os digo, que si sobre Mí existiese alguien más grande, ante él me inclinaría, porque en mi Espíritu habita la humildad. Ved cómo vosotros, siendo mis pequeñas criaturas, me hacéis descender para que os hable, os escuche y os consuele, en vez de luchar por ascender a Mí.
20. Mi arcano se ha abierto para vosotros y se acerca el tiempo en que amaréis la verdad y huyáis de la vida ficticia y vacía que habéis creado. El esplendor de la era materialista presto iniciará su decadencia para entrar en su período final. Hoy poco entendéis de lo que os digo, más pronto todos lo entenderán.
21. ¿Cómo no habéis de materializar vuestra vida, si hasta lo divino lo concebís solamente a través de lo material, dando crédito sólo a lo que percibís a través de vuestros sentidos?
22. Mal me han representado en la tierra los que dicen conocerme, y ésta es la causa de que muchos me hayan vuelto la espalda. A quienes se dicen ateos no les reclamaré el haberme arrojado de su corazón, sino
a los que, falseando la verdad, han mostrado un Dios que muchos no han podido aceptar.
23. Todo lo que es justo, sano y bueno, encierra verdad, que es la que Yo he proclamado a través de los tiempos.
24. Ha llegado la hora en la que debéis volver a amar la verdad, o sea, en la que volveréis a reconocer lo justo y lo bueno; puesto que habiendo nacido de Mí, tendréis que llegar a aspirar a lo elevado, a lo eterno, a lo puro.
25. Yo a ninguno he tenido cautivo, a nadie he obligado a abandonar el camino que haya elegido. Al que ha querido escudriñar, se lo he permitido, al que ha deseado deleitarse, se lo he consentido, mas a todos les he mostrado mi ley, la única, para que no se extravíen de la senda.
26. Lo que hay al final del camino que equivocadamente sigue hoy la humanidad; lo que encontrará el hombre cuando llegue a esa meta, será el hastío, la fatiga, el desengaño y el dolor. ¿Podrá conformarse el espíritu humano con una cosecha como ésa, y que ella sea el fruto que entregue a su Padre en la eternidad? No, pueblo, el espíritu humano va a despertar ante el resultado de sus obras, y en esa hora, él será su propio juez, para que, después de ese juicio se levante lleno de fuerza a restaurar y a reconstruir su vida, aprovechando su experiencia y consagrándose a amar y buscar sólo la verdad. Entonces habrá encontrado el sendero donde escuchará mi voz, que le dice: Bienvenido seáis, oh paciente y prudente Israel, que en el Tercer Tiempo habéis llegado a la tierra de paz.
27. Yo he venido a buscaros y os digo: Dejad que el espíritu se eleve y me contemple. Soy el mismo; el tiempo no pasa sobre Mí; soy el Maestro que en muchos lugares y caminos de Judea, os habló del reino eterno de la verdad. En cambio, vosotros sí habéis cambiado. El egoísmo y la maldad del mundo han envenenado vuestro corazón y os sentís a veces indignos de mi presencia. He venido porque os amo, y quiero que enmendéis vuestros pasos y que luchéis por vuestro adelanto espiritual.
28. No despreciéis el tiempo que os concedo. Velad y orad, y Yo os diré cómo debéis trabajar. Amad y tendréis alegría, labrad la paz, y sentiréis que la vida en la tierra es un reflejo de la mansión eterna.
29. Pensad que no he venido a daros riquezas materiales, sino a invitaros a hacer una vida espiritual de renunciaciones y de humildad. Y una vez más os digo: “El que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de Mí”. Esa cruz no será pesada, si sabéis llevarla con paciencia y fortaleza, asegurándoos que ya no podréis vivir sin ella, al grado que si su dulce peso os fuese apartado, me pediríais que volviese a posarlo sobre vosotros, aun cuando llegaseis a sentirlo mayor que antes. Es
porque habréis comprendido la gravedad del cargo que os he confiado, y que esa cruz representa vuestra salvación.
30. Si Yo he formado todo lo creado de la tierra para recreo del hombre, tomadlo siempre en beneficio vuestro. No olvidéis que existe en vosotros una voz que os indica los límites dentro de los cuales podréis tomar cuanto os ofrece la naturaleza, y es esa voz interior a la que debéis obedecer. Así como procuráis para vuestro cuerpo un hogar, abrigo, sustento y satisfacciones, para hacer más agradable su existencia, así debéis conceder al espíritu lo que le es necesario para su bienestar y progreso. Si él se siente atraído hacia regiones superiores en donde encuentra su verdadera morada, dejadlo elevarse, no lo aprisionéis, porque él me busca para alimentarse y fortalecerse. Yo os digo que cada vez que le permitáis liberarse así, él retornará dichoso a su envoltura.
31. En esta forma os prepararéis para cumplir con las leyes del espíritu y con las que rigen la vida en la tierra.
32. Yo alimento a todos los seres y si os he dicho: “Las aves no siembran ni cosechan, ni hilan, y son alimentadas y vestidas con tanto amor”, ¿Por qué vos, que sois el hijo predilecto, dudáis de mi poder? En medio de la lucha por el sustento diario, no os olvidéis de que hay un Padre que vela por vosotros y que no os dejará perecer jamás. También os digo que si observaseis mis preceptos, vuestra lucha sería menos dolorosa, porque no sería necesario tanto afán de vuestra parte para subsistir, y en la hora de vuestras pruebas veríais prodigios.
33. En el Primer Tiempo, el pueblo de Israel atravesó grandes penalidades, y Moisés, contemplando la desesperación que por falta de pan se estaba apoderando de las multitudes, dijo a ellas: Orad, el Señor se servirá enviar alimento a su pueblo. Moisés oró y esperó con paciencia y fe la voluntad divina. Y el maná, como respuesta y como premio a la fe de aquel varón, descendió para calmar las necesidades del pueblo. Con ella manifesté que había escuchado su oración y que estaba con él.
34. Ahora he dicho a mi pueblo que las pruebas volverán a tocarle, que el dolor será grande entre la humanidad, y que el pan no será suficiente para alimentar a los hombres, que la tierra, hoy fecunda, por un tiempo se volverá estéril y que vosotros contemplaréis por doquiera, dolor, hambre y corrupción. Caravanas de hombres y mujeres irán de puerta en puerta, implorando caridad. Será muy amargo el cáliz, más si supieseis orar, habrá pan en vuestra mesa y consuelo para vosotros y para vuestros hermanos.
35. Con la oración y la caridad, atraeréis a los espíritus del bien, quienes os protegerán. Si queréis sentirme muy cerca, os prepararéis y
me tendréis presidiendo vuestra mesa. No os faltará lo necesario y haréis que vuestros hermanos participen de la misma gracia.
36. ¿Por ventura no tenéis suficiente amor para proteger a vuestros semejantes en la hora de la prueba? Así como Yo he venido a vosotros, iréis a vuestros hermanos y haréis con ellos lo que Yo he hecho con vosotros. Una vez más os digo, que por una pequeña porción de labriegos que se levante con verdadera limpidez a extender mi enseñanza, mi obra será conocida y quedará establecida en el corazón de los que más tarde serán mis precursores en todas las naciones.
37. En vosotros no ha arraigado la ciencia; os miro humildes y por eso os he escogido. Os he dado mi palabra, para que poseáis la verdadera ciencia, porque los conocimientos que tienen los hombres no pueden curar el mal que aqueja a la humanidad. Esa luz, esa ciencia de la que tanto se envanece el hombre, ni convierte corazones, ni salva espíritus.
38. Mi palabra, que ahora fluye abundante por conducto de los portavoces, no la oiréis después de 1950 en esta forma. Sólo aquellos que con verdadera preparación se eleven, recibirán mi inspiración, y cuando hablen en mi nombre, serán creídos. Preparación y espiritualidad, es lo que requiere vuestra misión para poder realizar prodigios. Siempre que os he tomado como instrumento para sanar a un enfermo, he tomado en cuenta vuestra preparación. No siempre tendréis que esforzaros demasiado para persuadir de esta verdad a vuestros hermanos, porque encontraréis que muchos sentirán fe desde el primer instante, y otros confesarán humildemente que ha sido la esencia de mi palabra, la que les ha sanado.
39. Os concentraréis en el fondo de vuestro corazón, formando con la unión de vuestros pensamientos un sólo espíritu, para que vuestra oración, como si fuese agua cristalina, caiga al pie de este arbusto que estáis cultivando, el arbusto se transforme en árbol corpulento y os dé abundantes frutos con qué alimentaros en el tiempo de pruebas.
40. No temáis por no poder recibirme entre pompas y galas o con regias ceremonias; vuestra humildad y sencillez son el mejor ambiente que podéis preparar para mi manifestación; Yo quiero espíritus, porque son los que busco, por los que descendí al mundo en otro tiempo, y por los que di mi sangre.
41. Yo fui quien señaló en aquel tiempo el lugar y la hora para mi advenimiento en cuanto hombre; también Yo he marcado el lugar y el tiempo en que vendría entre los hombres en la Tercera Era. Todo fue preparado con perfecta justicia y sabiduría. Una nueva tierra habría de ser testigo de mi nueva venida; el occidente habría de iluminarse con el resplandor de mi presencia. Escuchad: Hace tiempo en el norte de vuestras tierras habitaba una grande tribu, de la cual surgió un profeta inspirado por mi luz. El levantó y condujo a aquel pueblo en pos de una
hermosa tierra, donde deberían fundar su ciudad. Ante tan grata promesa, aquellas tribus se levantaron con la esperanza de merecer aquella tierra; nada los detuvo, y cuando a su paso encontraron obstáculos, su fe les ayudó a vencerlos hasta llegar al lugar profetizado, que era, como en el Primer Tiempo, una imagen de Canaán, la “tierra prometida” a los israelitas, la tierra que manaba leche y miel.
42. Ved cómo la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y cómo nada es ajeno a mis designios y planes divinos.
43. Aquella tribu inspirada en la fe de una promesa que llegó a ver cumplida, levantó su ciudad, y en ella elevó a su Dios su culto primitivo, formó sus hogares y dio esplendor a su imperio, que en su magnificencia se semejó al de Salomón. Fue aquella tierra, según las promesas, tierra de bonanza y de prosperidad. El varón era fuerte, la mujer dulce y tierna, y ambos eran hermosos; mas llegó el tiempo en que ese pueblo había de conocer el nombre y la obra de Cristo, su Señor, llegando a ellos la buena nueva en labios de hombres extraños que venían del otro lado del mar y a los cuales ya habían visto en sueños. Muy grande fue la misión de quienes trajeron a estas tierras la luz de mi doctrina; mas en verdad os digo que fueron muy pocos los que supieron cumplir con la ley de amor, de caridad y humanidad, que mis enseñanzas aconsejaban, porque en su mayoría aquellos hombres se dejaron poseer de la codicia, olvidando todo principio de fraternidad, haciendo correr a torrentes la sangre inocente, para adueñarse de cuanto sus ojos contemplaban.
44. Los invasores derribaban los ídolos de aquel pueblo, haciendo que éste blasfemara en contra del Dios que aquellos venían a revelarles con tanta injusticia y con tanta crueldad. ¿Podrían aquellos idólatras reconocer a través de actos tan inhumanos a Cristo, el Dios del amor, Aquél que a nadie quita la vida, sino que antes da la suya para salvar al mismo que le ha ofendido? Aquellas tribus cayeron bajo la esclavitud y el dominio del fuerte, como en el Primer Tiempo Israel había caído bajo el yugo de Faraones y Césares. Fueron tiempos de dolor, de amargura y de lágrimas, los que vinieron sobre aquel pueblo, y fue entonces cuando su clamor, resonando en los cielos, atrajo sobre sí como un manto de infinita ternura, el amor de María, la dulce Madre del universo.
45. Por su sensibilidad, ese pueblo estaba destinado a ser mariano, porque al reconocer y amar esa divina verdad, encontró la escala espiritual que conduce a Mí a los espíritus.
46. Y ese pueblo, ¿Cuál es? Es el vuestro, el cual después de sus luchas y de su larga jornada ha contemplado la llegada del Tercer Tiempo, con mi nueva venida.
47. Es mi palabra viva la que estáis escuchando, para que con ella destruyáis todo el fanatismo y toda la idolatría de que hubieseis rodeado mi nombre, enseñándoos un culto por medio del cual podáis buscarme de espíritu a Espíritu. Muy grande y fuerte de espíritu será este pueblo, cuando viva y practique el culto que le vengo enseñando; entonces podrá abolir la mentira y llevar a otras tierras el mensaje de espiritualidad y de luz que esperan las naciones.
48. Este pueblo estará preparado para aquella lucha en que mi justicia presida la gran batalla de ideas; credos y doctrinas. Todos se sorprenderán cuando en medio del torbellino escuchen una voz serena y firme que será la de mis discípulos, cumpliendo su misión de fraternidad espiritual.
49. Por ahora comprended que mientras los hombres no logren alcanzar la completa espiritualidad, tendrán que necesitar de templos materiales, y de colocar delante de sus ojos formas o imágenes que les hagan sentir mi presencia.
50. El grado de espiritualidad o de materialismo de la humanidad, podéis medirlo por la forma de su culto. El materialista me busca en las cosas de la tierra, y si no llega a verme según son sus deseos, me representa en alguna forma para creer que me tiene delante.
51. El que me concibe como Espíritu, me siente dentro, fuera de él y en todo lo que le rodea, porque él se ha convertido en mi propio templo.
52. De tiempo en tiempo os he hecho revelaciones cada vez más adelantadas que los hombres no han sabido comprender, porque siempre han creado idolatrías y más idolatrías en torno a ellas. En aquel Segundo Tiempo dije a mis discípulos: “¿Veis cuán grande, majestuoso y opulento es el templo de Jerusalén? Pues de él no quedará ni piedra sobre piedra”. Mi palabra se cumplió, porque toda la idolatría y profanación que en él se hacían, las borré con mi doctrina. Yo prometí reedificarlo en tres días, que precisamente se cumplen en este Tercer Tiempo, en que vengo a levantar en el corazón de la humanidad el nuevo templo, el nuevo santuario construido en lo más puro del espíritu del hombre.
53. Reconoced mi misericordia de Padre, mirando cómo, cuando el altar de vuestra idolatría se derrumba, ya mi palabra os está esperando, y una nueva luz está alumbrando vuestro camino, para no dejaros caer en las tinieblas.
54. No os asombréis ni os escandalicéis si os digo, que todo el esplendor, el poder y la pompa de vuestras religiones habrán de desaparecer, y que, cuando eso suceda, ya estará preparada la mesa espiritual donde vendrán a alimentarse las multitudes hambrientas de amor y de verdad.
55. Muchos hombres, al oír estas palabras, negarán que sean mías; mas entonces Yo les preguntaré por qué se indignan y qué es lo que defienden. ¿Su vida? Esa Yo la defiendo. ¿Mi ley? También Yo velo por ella.
56. No temáis, que nadie morirá por mi causa, sólo el mal morirá, porque el bien, la verdad y la justicia, prevalecerán eternamente.
57. Pueblo, ¿Qué voz es ésta que oís en el fondo de vuestro corazón, a qué caminos os lleva y porqué la buscáis? Yo sé por qué me seguís; es que sabéis que la voz que escucháis es la de vuestro Dios, de Aquél a quien a través de los tiempos y de vuestra evolución habéis buscado bajo muchas formas.
58. Todos sabéis que esta voz, que llega hasta el fondo de vuestro ser, es la de vuestro Padre, porque os trata como a hijos, como niños, con amor perfecto.
59. Vengo a mostrarme como un Padre amoroso, como un Maestro humilde, jamás indiferente a vuestros sufrimientos y siempre indulgente y misericordioso ante vuestras imperfecciones, porque siempre seréis niños delante de Mí.
60. Tengo que juzgaros cuando contemplo cómo las criaturas que fueron formadas con tanto amor, y destinadas a la vida eterna, buscan obstinadamente la muerte en la tierra, sin preocuparse de la vida espiritual, ni desear conocer las perfecciones que os reserva aquella existencia.
61. Estudiad mi palabra, para que sepáis que en ella está mi ley, y que por lo tanto, es palabra de rey que jamás retrocede. Tampoco vosotros debéis retroceder en el camino, si tomáis en cuenta que lleváis en vuestro espíritu mi palabra que es ley, y que vuestro cuerpo es inferior a vuestro espíritu; por lo tanto, oíd más la voz de la conciencia, en la que estoy presente, y no la voz de la carne.
62. Mi palabra divina desciende sobre vuestro espíritu y os sentís llenos de esencia espiritual; mas, si esta palabra fuera falsa, jamás se sentirá satisfecho vuestro espíritu después de escucharla, ni volveréis a reuniros para esperarla con la avidez con que lo estáis haciendo.
63. Yo soy la aurora que ha iniciado un nuevo tiempo para la humanidad, en el que su espíritu verá iluminado el camino que conduce hasta Mí. ¿Por ventura sabéis en qué peldaño de la escala de perfección os encontráis? ¿Sabéis acaso si estáis elevados espiritualmente o sumergidos en el reino de la maldad? En verdad os digo que ninguno de vosotros podría responder satisfactoriamente a estas preguntas.
64. No pensáis que mientras vuestro espíritu, por encontrarse encarnado, habite la tierra, tendrá que concretarse a vivir la existencia material; no, todos debéis saber que desde vuestra morada terrestre
podéis habitar espiritualmente en las regiones de la luz, donde está el reino que llegará a habitar eternamente.
65. El espíritu en la tierra sólo se sostiene por un débil punto de apoyo que es el cuerpo, el cual le sirve para habitar en el mundo y recibir a través de él las lecciones o pruebas que el Padre tenga a bien enviarle. Por larga y penosa que resulte la expiación en el mundo, nunca debéis considerarla como una prisión. Nadie ha sido condenado a muerte, en cambio os digo, que todos habéis sido destinados a vivir. Cada criatura, al nacer a la vida, recibió del Creador un ósculo que fue un antídoto contra el mal y una coraza ante las acechanzas.
66. Yo soy la causa de vuestra existencia, así que reconoced que vuestro origen está en el bien. Si vuestro pasado en la tierra ha sido impuro, pecaminoso o en cualquier forma alejado de mis leyes, dejad que ya brille vuestra conciencia, surgiendo a una nueva vida, y dejando atrás el camino en que el abuso de los placeres materiales dio por resultado que cayeseis en el vicio y en el dolor. Buscad en el ejemplo que a través de Jesús os di; el camino luminoso para vuestro espíritu, porque mis pasos en la tierra, mis obras y mi palabra, fueron la lección perfecta y la parábola de la vida eterna que legué al espíritu de la humanidad.
67. Os dejo ungidos con mi bálsamo y con mi perdón; conocedme, oh párvulos, porque el conocimiento que tenéis de Mí es aún muy pequeño. Lo que os digo en una cátedra, no es todo lo que tengo que revelaros. Venid incansablemente hacia Mí y el “libro de la vida” será abierto delante de vuestros ojos.
68. Ya recibisteis el Primer Testamento, mi ley y mi presencia en el tiempo de Moisés. Ya tuvisteis en el Segundo Tiempo el Segundo Testamento, legado por Cristo a los hombres a través de su Verbo Divino; ahora recibid directamente de mi Espíritu el Tercer Testamento, para que, uniendo las tres revelaciones, podáis llegar a ser los grandes discípulos del Tercer Tiempo.
69. Pueblo, escuchándome os transportáis y contempláis en un miraje espiritual mi presencia. No son vuestros sentidos los que me contemplan en aquel miraje, ni es un espejismo de vuestra imaginación, es la fe con que me estáis oyendo, es vuestra espiritualidad y elevación de este instante. Aquí sentís mi paz; pero cuán cerca de vosotros se encuentran los que crean el dolor. Son los ambiciosos que para coronarse no vacilan en dar muerte a sus hermanos. Disponeos a la lucha, para que pronto sepan que no deben ir tras altos sitiales de falsos cimientos, porque la justicia divina destruye todo lo que es vano.
70. Enfermos, venid a Mí; a sanaros vengo. El hambriento sepa que le estoy esperando. El homicida, por cuyas venas corre el odio, venga a Mí, que Yo transformaré su ofuscación en luz y su amargura en buen
sabor. Venid todos a oírme y a preparar su espíritu, porque después de 1950 empezará el esplendor del reino de la luz. Hoy sois apenas simiente; mañana seréis plantas y finalmente daréis frutos de amor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 126
1. ¿De quién es la voz que llega hasta el fondo de vuestro corazón? ¿A dónde os conduce y por qué la buscáis? Venís a buscarla, porque en ella encontráis la presencia de Aquél que constantemente ha venido a buscar a los hombres; y como vuestro espíritu necesita adorar a su Dios, cuando lo siente cerca, ya no quiere apartarse de Él.
2. Por muchas sendas vienen los hombres en mi busca; son las diferentes religiones que existen en la tierra, y dentro de ellas los que más cerca me sienten son los que llevan mayor espiritualidad, los que van sembrando amor en su jornada.
3. Mi voz es de Padre porque os acaricia; mi palabra es de Maestro porque os instruye. Como a niños y a párvulos os contemplo, y por ello os prodigo mis cuidados.
4. Sé que esta forma de comunicarme con vosotros, que esta palabra que os doy ahora, será combatida y negada por muchos; mas también sé, que después será comprendida y creída; entonces comenzará mi luz a brillar con esplendor en el corazón del hombre. Este tiempo será como un nuevo día para la humanidad; mas no porque la luz divina vaya a brillar con mayor intensidad que anteriormente, porque ella es inmutable; se deberá a que los ojos de vuestro espíritu se abrirán para penetrar en la verdad.
5. Hoy me encuentro con una humanidad desfalleciente en lo espiritual, a causa del abuso que ha hecho del don del libre albedrío. Yo tracé un camino de justicia, de amor, de caridad, de bien; el hombre ha creado otro de aparente luz, el cual le ha conducido al abismo.
6. Al volver, mi palabra os marca el mismo camino, aquel que no habéis querido tomar; y sería injusto e insensato el que dijera que esta doctrina confunde o aletarga.
7. Mi luz brilla desde el infinito en los espíritus y hace que miréis con más claridad las veredas que habéis creado, ya para alejaros de Mí o para buscarme. Caminad hacia Mí, hacia lo perfecto. Sólo el que se eleva rumbo a la cumbre de la montaña, podrá saber cuánto ha dejado abajo, cuánto ha progresado y de cuánto se ha libertado. ¿Creíais, humanidad, que por haber descendido tanto, no vendría a buscaros y a
sacaros de vuestro pecado? Aquí tenéis mi presencia; vengo a curar vuestras heridas y a secar vuestras lágrimas; vengo a consolaros en vuestra tristeza y a acompañaros en vuestra soledad; vengo a conversar con vuestro espíritu para haceros sentir mi ósculo divino.
8. Mi amor levantará del fango a los que en él hayan caído y les salvará, porque también ellos brotaron del seno divino para cumplir una misión de amor.
9. Reconoced que cuando habéis caído en error, vais buscando la muerte, sin comprender que habéis sido creados para vivir, vais tras del cáliz de amargura, cuando he sembrado de elevados deleites y de verdaderos goces vuestra existencia.
10. Ved, pueblo, ¡Cuán distinta es mi justicia de como la concebís vosotros, cuando creíais que vendría mi cetro a exterminaros por desobedientes a mi ley! He llamado a los que más se han manchado para confiarles hermosas misiones y nobles cargos que les dignifiquen ante los demás y los salven de sus errores. Esta obra bendita será dada a conocer con hechos, y para que vosotros seáis de los que den ejemplos, necesitáis prepararos.
11. Vengo a depositar mi palabra, que es la ley, la doctrina y la simiente, en vuestro espíritu, no en vuestra materia; el espíritu es el depositario, el responsable; si allí guardáis esta palabra, no caerá en el vacío, no sufrirá alteración.
12. Yo soy la aurora que empieza a iluminar en este tiempo, y vosotros sois de los primeros en despertar en este amanecer. No es una nueva luz, es la que ha alumbrado en todos los tiempos vuestra conciencia. Esta voz que os dice. Elevaos por medio de la espiritualidad hacia Mí, es la misma que os dijo en aquel tiempo: “Perseverad en el bien y seréis salvos”, y también os dijo: “Amaos los unos a los otros”. Este camino espiritual del que os hablo ahora, es el que di a conocer a Jacob en lejanos días, al revelarle la escala de perfección. Ahí está esa escala delante de todo espíritu, como un camino que os invita a la ascensión. Su base es este valle humano, más abajo hay abismos, pero esos no los he creado Yo. Hacia arriba están los peldaños en número infinito, como una cuesta que conduce a la cumbre de la espiritualidad.
13. ¿Quién estará apenas en el primer peldaño? ¿Quién en las tinieblas del abismo? ¿Quién en los más elevados peldaños? Son secretos que sólo mi justicia conoce.
14. A vosotros os envío a la explanada, al valle, a empezar la caminata y os señalo en el horizonte la montaña que debéis escalar.
15. Ved cómo esta doctrina es para el espíritu, porque mientras la materia cada día que pasa se acerca más al seno de la tierra, el espíritu en cambio, se aproxima cada vez más a la eternidad.
16. El cuerpo, es el punto de apoyo en el que descansa el espíritu mientras habita en la tierra. ¿Por qué dejar que se convierta en cadena que sujeta o en cadena que aprisiona? ¿Por qué dejar que él sea el timón de vuestra vida? ¿Acaso es justo que un ciego guíe al que tiene vista en sus ojos?
17. Yo soy quien os da a conocer la vida en todas sus fases; ella es el sustento del cuerpo y del espíritu; quien cumpla con las leyes del espíritu y con las leyes humanas; ha consagrado su vida entera al Creador.
18. Yo seré precursor de vosotros cuando estéis por llegar al valle espiritual; siempre voy delante. Que no caiga vuestro espíritu jamás en la ociosidad, que procure dar siempre un paso más en el camino del progreso que es perfeccionamiento.
19. No os conforméis con decir: Creo en el Señor; mostrad vuestra fe en lo que hagáis. No digáis tan sólo de palabra: Yo amo al Padre; someteos a la prueba para que sepáis si en verdad me amáis.
20. Os he hablado y mi palabra es unción; os he ungido como maestros.
21. ¿Por qué me siguen desconociendo cada vez más los hombres, a pesar de que la mente humana se ha iluminado con nuevos adelantos? Porque atendiendo tan sólo a cultivar el árbol de la ciencia, han venido descuidando el perfeccionamiento del espíritu.
22. Ya os había dicho: “Velad y orad para que no caigáis en tentación”, pero hasta la oración, que es el lenguaje que emplea el espíritu para hablar con su Señor, ha sido olvidado. Es un idioma desconocido para los hombres de este tiempo.
23. Cuando alguna vez sienten la necesidad de orar, no encuentran palabras con qué expresarse ante Mí, sin embargo, Yo entiendo a perfección lo que cada uno pide, sin necesidad de palabras ni pensamientos; mas cuando mi Espíritu les responde, ellos no me entienden, porque no se han preparado; entonces la voz de su Maestro que debiera serles familiar, es para ellos desconocida.
24. Si la oración que he enseñado a la humanidad se hubiese practicado con pureza, de generación en generación, los hombres habrían alcanzado cada vez mayor espiritualidad para escuchar mi voz; entonces en este tiempo su comunicación espiritual con lo divino les serviría para formar un mundo más amable, más justo y más real que el que han creado con su materialismo.
25. ¿Por qué habéis creído que el espiritualismo es algo que se opone al desenvolvimiento de vuestra vida material? ¿Cuándo he condenado a vuestra ciencia aplicada al bien de la humanidad? Si alguno se atreviese a decirlo, no sería justo con su Padre.
26. Por medio de la espiritualidad se logra un grado de elevación que permite al hombre concebir ideas más allá de lo que puede su mente presentir y tener potestad sobre lo material.
27. Ahora pensad, si la elevación del espíritu se emplea en el estudio de la creación material que la naturaleza os presenta, o de cualquier otro ideal humano, ya podéis imaginar los frutos que podríais obtener cuando vuestros descubrimientos no fuesen debidos tan sólo al escrutinio con la mente, sino que también interviniera la revelación espiritual que os hiciere El que todo lo ha creado.
28. Velad y orad, vuelvo a deciros, para que lleguéis a conocer mi voz, para que llegue a vosotros mi inspiración y la podáis entender, porque muchas son las lecciones que aún tengo que deciros.
29. Vengo a salvaros de vuestro naufragio; Yo soy el faro que brilla entre las tinieblas, buscadme, confiad en Mí y Yo os ayudaré a transformar vuestra vida en un mundo de paz, de virtud y de elevación espiritual.
30. Compartid conmigo el gozo que experimenta mi Espíritu, cada vez que plantáis uno de los árboles que deben dar su sombra a la humanidad. Siete recintos abrieron sus puertas en el presente año de 1944, como una representación de los siete que implantó Roque Rojas en 1866; mas si aquellos primeros se dividieron y no supieron vivir en armonía, vosotros llevad vuestro cargo con obediencia y fraternidad. Imitad al sexto recinto del cual provenís y perseverad en mis mandatos; formad los siete una misma sombra y dad a todos el mismo fruto; este es un pacto que habéis hecho con mi Divinidad. Antes de que brote de vuestro corazón el juramento de seguirme, os pruebo, os purifico y fortalezco, para que vuestro propósito sea inquebrantable y la conciencia os diga que esa promesa ha quedado escrita ante el arca de la nueva alianza.
31. El pacto que Conmigo hacéis, no es un compromiso material, es un cargo espiritual que habéis aceptado contraer con vuestro Padre, con Aquél que ha hecho todo lo creado; Yo os enseño a cumplir vuestra misión espiritual, mas también os encargo que cumpláis todo compromiso y toda promesa que en lo humano hagáis, para que os reconozcan por la verdad de vuestro espíritu y por la sinceridad de vuestro corazón; haced que vuestro sí, sea siempre sí, y vuestro no, sea siempre no; entonces habrá confianza en que vuestras determinaciones sean siempre firmes. Nunca rompáis un pacto sagrado, como son el del matrimonio, el de la paternidad y el de la amistad.
32. Si el desconocer los deberes y compromisos humanos acarrea tan grandes sufrimientos, ¿Qué será cuando deis la espalda a una misión espiritual contraída con vuestro Señor? Es verdad que mi causa requiere renunciaciones y sacrificios, mas también os digo, que es el
ideal que no defrauda jamás a quien lo persigue; el que alcance la meta; logrará la inmortalidad. Ahora os digo, estudiad a fondo mi palabra para que no forméis un grupo aparte en la tierra; llegad a un grado de comprensión y de preparación que os permita vivir espiritualmente con todos y no divididos. Mi doctrina no viene a sembrar simiente de división.
33. Se acerca el tiempo en que sea la verdad, la razón y la luz, las que se impongan a la fuerza, a la violencia y al temor; mas ¿Cuándo podrá decir el hombre como Cristo: “Mi reino no es de este mundo”, y sin desconocer nada de lo creado; tomándolo todo con justa medida, reconozca que los bienes terrenales son pasajeros? Comprended que la verdadera fuerza está en el espíritu, que el poder de la tierra, sus vanidades, sus glorias y el esplendor de su ciencia, por largo que sea su reinado, sucumbe ante la eternidad.
34. Con su falsa grandeza muchos desengaños ha sufrido la humanidad, y en verdad os digo que otros mayores sufrirá. ¿Qué será de los hombres cuando su conciencia, que es su juez, los despierte y contemplen su obra? Su dolor será acerbo, su arrepentimiento grande, y entonces su reacción será buscar una senda espiritual para expiar sus faltas; ese tiempo será de exaltación religiosa, que alcanzará la mayor altura de fanatismo; entonces vendrán las luchas y batallas entre religiones y sectas; vosotros permaneced despiertos y no vayáis a esperar que el rumor de aquella lucha sea el que venga a despertaros, porque entonces no sabréis dónde están vuestras armas para luchar. Mirad cómo estoy multiplicando el número de estos recintos a los que en sentido figurado llamo árboles, con el fin de que sus ramas se extiendan ofreciendo sus frutos.
35. Estoy construyendo el templo del Espíritu Santo; mas cuando éste haya sido construido, no existirán o habrán perdido su razón de ser los recintos, los templos y santuarios, junto con sus símbolos, sus ritos y sus tradiciones; entonces sentiréis mi grandeza y mi presencia, reconoceréis por templo el universo y por culto el amor a vuestros semejantes. Del seno de la madre naturaleza brotarán nuevas luces, que harán de vuestra ciencia un camino de bonanza, porque estará encausada por la conciencia que es la voz de Dios.
36. No será ya el cerebro el señor del mundo, sino el colaborador del espíritu, quien le guiará y le iluminará.
37. En estos tiempos en que el amor y la caridad han huido del corazón de los hombres, el Padre os dice: Tranquilizaos y descansad.
38. Os he probado en todos los tiempos y más aún en el presente; os habéis preguntado cuál será la causa de vuestros dolores, eleváis vuestro espíritu para conversar Conmigo y me decís: Mis sufrimientos son mayores que los de mis hermanos. No, mis hijos, la guerra con
todas sus consecuencias no ha llegado a vuestra nación. Otros sufren más que vosotros. Si sentís dolor, es porque lleváis el peso de una gran responsabilidad y porque estáis sintiendo el dolor ajeno. Si por ellos sufrís, benditos seáis, porque vuestra obra dará buenos frutos. Trabajad entre la humanidad y mi palabra os alentará a cada instante.
39. Sentís que el juez está en este tiempo muy cerca de vosotros y cada uno se dispone a dar cuenta de su trabajo. Penetráis en recogimiento, examináis vuestro corazón y esperáis que la voz de vuestra conciencia os señale vuestros errores, y Yo os digo: He mirado que habéis puesto vuestro espíritu y corazón en vuestras obras, que a veces habéis ido más allá de vuestros deberes, llegando al sacrificio por cumplir mis mandatos, por ello os bendigo; mas en verdad Yo no os he pedido sacrificios; hay obras que Yo haré por vosotros, porque están fuera de vuestras posibilidades. Vosotros sólo debéis orar y confiar.
40. Hoy, que he venido a comunicarme con los hombres, encuentro que ellos y sus costumbres han cambiado, y para comprenderme y seguirme tienen que luchar más. El pecado se ha multiplicado y el ambiente está contaminado. Las malas influencias invaden y causan trastorno, ofuscando la mente y el corazón; y en medio de este ambiente lucha el pueblo de Israel por alcanzar su liberación y ayudar a la humanidad. Vuestros méritos serán mayores, si trabajáis pacientes y humildes por mi obra, venciendo las difíciles condiciones de vida que padecéis.
41. Si os sentís preparados para hablar de mi doctrina, hacedlo; si aún no habéis analizado y vuestra palabra no tiene fuerza para convencer, esperad un tiempo más, seguid escuchándome hasta que hayáis asimilado mi enseñanza.
42. ¡Cuántos hay que escuchando mi palabra a través del entendimiento humano, no me han creído ni se han convencido! ¡Cuántos más dudarán de vosotros si no os preparáis! El mundo vendrá a vosotros con sus armas, con sus teorías, y si no estáis preparados, debilitaréis. Os escudriñarán sin piedad, os preguntarán cómo habéis recibido mi doctrina, y vosotros contestaréis a cada una de sus preguntas. Seréis benévolos e indulgentes, buscaréis la forma más clara para explicar la verdad de mi palabra, para hacerles comprender su sentido y les ayudaréis para que puedan iluminarse.
43. Mi paz dejo entre vosotros, saboreadla, disfrutad de ella hasta el punto en que vuestra vida os lo permita, porque el reino de paz no ha descendido aún entre los hombres. Hoy vivís un tiempo de caos, de perturbaciones, mas Yo he venido a traeros el antídoto de todo mal y os prometo en cumplimiento a mi palabra de los tiempos pasados, que la paz vendrá como aurora radiante a iluminar vuestro espíritu y que de este tiempo de dolores no quedará huella.
44. Ya se acerca el tiempo en que nuevas generaciones llenas de gracia habiten la tierra trayendo una misión sagrada; entonces se cumplirá mi palabra que os dice: “Los postreros serán primeros y los primeros postreros”. Cada uno cumpla en su etapa porque no sabéis si os conceda venir en el tiempo de paz.
45. Sentid mi consuelo, humanidad. Vivid en Mí y no temeréis el rigor de las pruebas.
46. María, vuestra intercesora, os bendice: Yo os bendigo también.
47. El mundo cristiano olvida muchas veces las obras espirituales de Jesús, por darle mayor importancia a algunos de sus hechos materiales. Así por ejemplo su pobreza humana, la confunde con su humildad, y su dolor físico con la verdadera pasión que en Espíritu vivió; y su sangre corporal la toma como la que lavó los pecados del mundo, olvidando que la verdadera sangre, aquella que es vida eterna para el espíritu, es la esencia de su palabra.
48. El Maestro os dice, que si aquel cuerpo hubiese tenido razón de habitar por siempre entre vosotros, el Padre lo hubiese protegido de sus verdugos, o una vez muerto, si en algo hubiese sido útil para vuestra salvación, os lo hubiese dejado; pero una vez cumplida su misión en aquella cruz, ya no pudieron contemplarlo vuestros ojos, para que buscaseis del Divino Maestro lo que de El deberíais de tomar, su palabra, sus obras, su humildad y todos sus ejemplos de perfecto amor.
49. Desaparecida de la tierra aquella forma humana, sólo quedó flotando en las conciencias la esencia divina del “Verbo” que habló en Jesús. Eso es lo que debéis de buscar, la esencia, el sentido espiritual de aquel mensaje de vida y amor.
50. Dejad de adorar a vuestro Padre a través de formas materiales, para que aprendáis a amarle directamente con el espíritu.
51. Cuando alguien preguntó a Jesús: ¿Tú eres rey? El Maestro contestó: “Yo para eso he venido”; más todos dudaban de que Aquél pudiera ser rey a juzgar por la pobreza de su indumentaria. Nadie vislumbraba detrás de la humildad de aquel hombre la majestad del que hablaba, ni presentía en el fondo de aquella palabra la promesa de un reinado de paz, de amor, de ventura y de justicia.
52. La mirada humana se detiene siempre en lo exterior; no analiza, de ahí provienen las interpretaciones injustas y erróneas del hombre.
53. ¿Sabéis que Jesús fue interrogado, insultado y aun negado en aquel tiempo? ¿Sabéis que ni sus propios discípulos sabían decir quién era El, cuando se les interrogaba? De la misma manera en este tiempo se preguntará el mundo quién es el que os habla, y muchos negarán que haya sido Cristo, el que ha conversado con vosotros. Entonces algunos de mis discípulos se confundirán y no sabrán quién es el que les ha hablado, si ha sido el Padre, el “Verbo”, o el Espíritu Santo, a lo cual
Yo os digo, que así como una sola es la verdad, una sola es la esencia divina que os he dado a través de los tiempos, así le llaméis: ley, doctrina o revelación.
54. El que ha amado esa verdad y ha seguido esa luz, ha amado y seguido a su Padre.
55. El discípulo espiritual debe buscar siempre la esencia de mis obras, para que descubra la verdad en mis mensajes divinos. Veréis entonces cuan sencillo es encontrar el sentido de todo aquello que unos envuelven en el misterio y otros complican con sus teologías.
56. Espiritualidad quiere decir sencillez; ¿Por qué complicar entonces lo que es simple, claro y diáfano como la luz?
57. En este tiempo os habéis levantado en pos de mi palabra, para calmar en ella vuestra sed de justicia y de amor. Me oís como buenos discípulos y contempláis atentos pasar las páginas del libro de la enseñanza. Sois los escogidos, no os sorprendáis cuando os digo estas lecciones. Mas no sois los únicos privilegiados; en mi obra de equidad y de amor he donado a todos los espíritus con preciosos atributos. Vosotros que habéis sido llamados antes, no os engrandezcáis; preparaos tan sólo para que podáis cumplir con vuestra misión y ser comprendidos y seguidos por vuestros hermanos.
58. Siempre me habéis buscado para darme gracias por los beneficios que os concedo. Y mi Espíritu, a quien no alcanzáis a contemplar, es el que os habla con claridad en esta forma. No permitiré que los portavoces, de quienes me sirvo, mientan. Yo me haré sentir en su conciencia y ellos sabrán que su trabajo es grato por la paz que experimente su corazón.
59. Yo colmaré vuestra ambición de progreso. A todos pongo en el principio del camino para que deis comienzo a la jornada.
60. Reconoced que la razón de mi tercera venida entre vosotros es mi amor a la humanidad. He venido en Espíritu a cumplir mi promesa.
61. Os dije en aquel tiempo: “El que conoce al Hijo, conoce al Padre”. Yo di testimonio de Mí. En este tiempo vengo a esclarecer con la luz de mi Espíritu, lo que era misterio para la humanidad. Os ilumino para que reunáis en un solo libro, los mandatos de Jehová, la palabra de Jesús y las revelaciones que mi Espíritu Santo os está haciendo en este tiempo, y confirméis que he venido a vosotros para dar testimonio de mi verdad en tres tiempos.
62. Mi palabra de los tiempos pasados no ha sido debidamente interpretada, más la semilla está en el espíritu y ahí será cultivada por Mí.
63. Israel puede conversar con su Dios desde un elevado plano espiritual. Venid a Mí y si tenéis dudas, preguntad. He querido que os conservaseis en comunión constante Conmigo, pero vosotros queriendo
espiritualizaros, habéis caído en misticismo o en fanatismo. Y mi voluntad es que comprendáis mi palabra, que aconseja la sencillez y la pureza en todos vuestros actos.
64. Hoy venís en corto número a escucharme, más las legiones espirituales que se acercan a Mí en estas manifestaciones, son inmensas. Mi palabra es como agua purificadora que a todos limpia. Vengo a enseñaros para que sintáis vuestra responsabilidad y no me digáis más tarde: No supe lo que hice, me faltó luz, mis padres no me aconsejaron, mi hogar fue nido de discordia. He contemplado que los hijos desconocen a los padres, que los padres no dan buen ejemplo a sus hijos, que hermanos con hermanos se hacen guerra, y Yo os pregunto: ¿Cuándo estaréis unidos? Yo siempre os he enviado seres virtuosos a la tierra, para que os aconsejen y os hagan progresar en vuestro mundo.
65. Si sois esposos, llevad presente que el hombre y la mujer que se han unido en matrimonio, deben hacer de su hogar un templo, para que en él podáis cobijar y conducir a vuestros hijos. No les dejéis herencia de dolor. Cada uno de vosotros en vuestro paso por la vida encontraréis justa compensación a vuestras obras.
66. Así como buscáis agradar a un amigo, buscad agradarme a Mí. Solicitad, pedid y os daré. Os he formado para recreo de mi Espíritu y me complazco en concederos lo que os ayude en vuestra evolución.
67. La tentación os inspira odio, y el hombre que es débil por naturaleza, hace obras de destrucción en el corazón de su hermano. Yo os pregunto: ¿Qué derecho tenéis para destruir lo que Yo he creado? ¿Porque matáis la fe, por qué censuráis? La humanidad no hace en este tiempo obras gratas delante de Mí, más la luz de mi Espíritu brilla y os prepara para que combatáis la iniquidad. Os invito a luchar para que arrojéis de vosotros lo que es perjudicial, lo que os hace retroceder en vuestra evolución.
68. Vivificaos en Mí. Tomad mi palabra para que no volváis a tener hambre. Hoy hacéis festín en la mesa, saboreáis mi pan, y siempre recordáis que el Maestro sentó a su mesa a sus discípulos, conversó con ellos y los alimentó para una eternidad. Os he dicho que, cuando me invocáis con vuestro corazón limpio. Yo soy con vosotros. He oído vuestra plegaria y por eso he descendido; vedme con los ojos de la fe, que son los que he preparado; estoy delante de vosotros y os he hecho acreedores a mi presencia. Reconocedme por la verdad de mi palabra. Este es el regazo del que os habíais alejado; mas siempre que el mundo os aparte de Mí, haced un esfuerzo por retornar, y este seno amante estará siempre abierto para que penetréis en él.
69. Así como Yo vine a vosotros en el Segundo Tiempo en señal de alianza con el hombre y volví al Padre, hoy he venido por un tiempo y
mi rayo universal será retenido en 1950; por eso os he dicho que esta manifestación ya no la tendréis después de ese año. Entonces os comunicaréis Conmigo de espíritu a Espíritu y mi gracia descenderá a vuestro corazón. Llegará el día en que os sentiréis muy cerca de Mí, corazones sencillos de mi pueblo. Servidme, sirviendo a vuestros hermanos; convertíos en doctores, y si pagasen con una sonrisa vuestra caridad, deberéis quedar satisfechos. Yo escribiré en el más allá vuestras obras.
70. Amad a María, vuestra Madre, buscadla espiritualmente; no pongáis delante de vosotros efigie alguna para sentirla cerca. Ella es la ternura de Jehová, que habéis visto manifestarse en todos los tiempos. Es vuestra intercesora divina. Amadla, para que Yo pueda decirle nuevamente: “¡Madre, he ahí a tu hijo!”
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 127
1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación, porque es vuestro espíritu con el que deseo conversar.
2. Os prometí volver y no podía dejar de asistir a esta cita espiritual con vosotros.
3. Tened paz para que me escuchéis con atención y dejéis que el cincel de mi palabra vaya modelando vuestro espíritu.
4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara paz y no lo encontrabais, y cuando vinisteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra, no os imaginasteis que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto habíais anhelado.
5. Vengo a conquistaros por medio del amor; para ello os estoy dando esta enseñanza, para que con ella doctrinéis a vuestros hermanos, a los viajeros, a los caminantes, con la solicitud y caridad con que Yo os he recibido.
6. No sólo de pan vive el hombre, porque en él existen hambre y sed que no proviene del cuerpo, y que, para calmarlas tienen que buscar el agua y el pan espiritual. Mas es preciso que el dolor os toque para que comprendáis mis enseñanzas.
7. Algunos me preguntan: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable delante de Ti y sólo apruebas el amor espiritual?
8. No, pueblo. Bien está que al espíritu le corresponden los más elevados y puros amores, mas también en la materia deposité un corazón para que amase y le di sentidos para que a través de ellos amase a cuanto le rodea.
9. La vida humana se la confié al mundo espiritual para que viniese a habitar en la tierra y ya en ella poner a prueba su amor hacia Mí. Para ello dividí la naturaleza humana en dos partes, dando la más fuerte a una y la más frágil a otra; esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos ambos seres podrían ser fuertes y felices, y para ello fue instituido el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está inspirado por el amor del espíritu.
10. El amor que radica únicamente en la materia, es propio de los seres irracionales, porque ellos carecen de una conciencia que ilumine su camino; por otra parte, os diré que de las buenas uniones tienen que brotar siempre buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz.
11. Ya es tiempo de que purifiquéis vuestra simiente, oh pueblo, para que forméis una familia que sea fuerte de espíritu y de materia. Comprendedme, hijos míos, para que interpretéis bien mi voluntad, porque ya se acerca el año de 1950, y debéis recordar que es el que he señalado para que finalice mi comunicación. Quiero que ese día os encuentre preparados, porque sólo los que hayan logrado esa preparación podrán quedar firmes en sus puestos. Esos serán los que en el futuro den verdadero testimonio de Mí.
12. Pensad que sólo los que hayan logrado espiritualizarse podrán manifestar mi obra, porque los que no se hayan preparado para la nueva forma de comunicación, ¿Cómo podrán tener la inspiración necesaria, para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes?
13. Yo quiero que todos alcancéis el progreso para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensaran de una manera y otros en forma distinta, sólo acarrearían confusión a las multitudes.
14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación, en que os hablé por conducto de Damiana Oviedo; el sentido de mi doctrina ha sido el mismo.
15. Más, ¿Dónde está la esencia de aquellas palabras? ¿Qué se hizo de ella? Ocultos se encuentran los escritos de aquellos mensajes divinos que fueron los primeros de este tiempo, en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es menester que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana sepáis dar testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su contenido y el de la última que os entregue el año de 1950, año marcado para que esta etapa finalice.
16. Hoy, aún no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra se haya levantado, ni podéis imaginar el torbellino que tal hecho descenderá entre las naciones. Vosotros debéis fijaros en que vuestra responsabilidad cada vez sea mayor, porque en cada tiempo vais teniendo más y más luz. Ya es muy grande vuestra heredad y es
indispensable que participéis de ella a vuestros hermanos los necesitados, antes de que abandonéis esta tierra.
17. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. ¿Cómo vais a poder recibir y entender mi palabra, cuando el mañana os la dé por inspiración?
18. Uníos en verdad y en espíritu y no os dividiréis ni en las más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros; por lo tanto, no podrán surgir en el futuro diferentes mandatos a los que ahora se os han dado.
19. ¿Osará alguien pasar por sobre mi voluntad? Eso equivaldría a que surgiese la división y la guerra en el seno de este pueblo, porque mientras unos habrían de refugiarse en la verdad, otros tomarían palabras falsas para desviar de la verdadera senda a las congregaciones.
20. No debilitéis, pueblo, recordad en todo instante que os he llamado “fuerte”. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable, ¿Cómo podríais defraudar a vuestros hermanos, dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que vais a dejar a las generaciones venideras.
21. Muchos en su corazón me están diciendo: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que os vamos a ser infieles? ¿Cómo sería posible? Y Yo os contesto lo mismo que les dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: “Velad y orad, para que no caigáis en tentación”, porque es de todos vosotros conocido, que entre aquellos hubo uno que me traicionara y me vendiera; y no sabéis quien, diciéndose mi discípulo, lo haga en este tiempo.
22. Mi Espíritu os hace el llamado, mi voz de Maestro desciende a vuestro corazón y siempre estará cerca de vosotros el Espíritu de vuestro Padre Celestial, que os buscará para daros su caricia.
23. Yo soy la cumbre que todo espíritu debe buscar, porque el que llegue a ella, alcanzará a contemplar toda la belleza de la creación y el esplendor de las obras de su Padre.
24. Viene mi palabra a cincelar vuestro corazón, a esculpir vuestro espíritu, hasta hacerle semejante en luz a mi Espíritu.
25. Mirad que no os halláis ante entendimientos confundidos, sino delante de quien viene a probaros la perfección y la verdad de una ley. Os he acercado al árbol de la vida, de cuyas ramas penden los buenos frutos. Hoy hay festín en mi casa; muchos os encontráis ante mi mesa; más, ¿Quiénes de los presentes me volverán mañana la espalda? Sólo Yo lo sé.
26. Todo el que aspire a una heredad espiritual, venga a mi mesa, siéntese Conmigo y coma de este pan, para que cuando se levante, se sienta dueño de mi paz, y su espíritu quede convertido en un eslabón
más de la cadena de amor que estoy formando, y con la cual estoy uniendo a mis hijos.
27. Llegad, llegad y llamad a mis puertas. Venid, parias, comed y vestíos, mas luego id tras de mis huellas. Conoced las leyes dictadas por Mí y cumplidlas, para que no bebáis el cáliz de la amargura. Comprended que quien se aleja del camino perfecto, se aleja de mi reino y está en peligro de encontrar la muerte.
28. Os estoy dando más de lo que cada uno puede necesitar; ¿Por qué? Es para que deis a vuestros hermanos de lo mucho que os he confiado; pero espiritualizaos, para que no sólo os lleguen a conmover las penas que contemplen vuestros ojos, sino aun aquellas que estén más allá de vuestra mirada, porque no estarán fuera del alcance de vuestra caridad. Vuestra sensibilidad tampoco deberá concretarse a sentir las penas de los seres de este mundo; no, también deberéis presentir cuando en lo invisible se acerca a vosotros un espíritu en busca de caridad. En esos casos, sólo la espiritualidad os podrá revelar estas necesidades.
29. ¡Cuánto gozo experimentará mi Espíritu, cuando contemple que el río de la vida, que brotó de mi seno, está pasando de unos a otros, calmándoles su sed y lavándolos de sus impurezas!
30. Aprovechad vuestra vida, porque ella es breve; un año es un instante que se pierde en la inmensidad del tiempo. Seguid mansamente los designios del padre y no perderéis uno solo de los instantes preciosos de vida que se os ha confiado.
31. Os he dicho que mis complacencias han terminado y que debéis analizar, a fin de que comprendáis lo que quiero deciros. La tolerancia que he tenido para con vuestra vida egoísta y materializada, ha llegado a su límite; sin embargo, nuevas complacencias tendré con vosotros, mas ellas serán de índole espiritual.
32. El libro está abierto; fui Yo quien lo abrió; sus páginas os mostrarán constantemente su divino contenido.
33. Mi mirada os envuelve en estos instantes en que vuestra oración ha llegado hacia Mí. Sobre vuestro espíritu ha descendido mi luz de Padre, de Maestro y de Juez. Sí, pueblo, porque es el día en que desciendo a recoger vuestra ofrenda, a preguntaros cuál es el fruto de las obras que hoy venís a presentar.
34. Vuestro espíritu calla, vuestro corazón se detiene y vuestra conciencia asiste a vuestro juicio.
35. Ya no os contemplo como a pequeños niños, pues sois grandes espíritus que fueron colocados por Mí en el camino de la perfección espiritual desde el Primer Tiempo. Por eso os he llamado primogénitos y os he convertido en confidentes y herederos de mi Espíritu; por eso vengo a pediros cuentas y a preguntaros qué habéis hecho de vuestro espíritu y también de esa materia, que como un instrumento os ha sido
confiado. Os he enviado en este Tercer Tiempo con la delicada misión de dar a conocer la luz del Sexto Sello y para que en torno vuestro, se congreguen las grandes multitudes que habrán de formar mi pueblo. Me he comunicado a través del entendimiento humano para doctrinaros y prepararos, y he fijado como término para esta comunicación el año de 1950. Tenedlo presente porque ese día ya se acerca y debéis examinaros con tiempo a la luz de la conciencia, para que sepáis si habéis aprovechado o no el tiempo confiado.
36. Os he concedido la gracia de la comunicación del mundo espiritual de luz, para que él os haga más fácil la jornada y he enviado a Elías delante de vosotros, para que os limpiase el camino y os reanime en las pruebas. Os he enviado el ángel de la paz, para que sintáis su influencia, defendiéndoos contra la amenaza de las guerras y de los elementos desatados.
37. Os estoy hablando como Padre, mas no me busquéis como Juez. Os amo y os he esperado mucho, mas recordad que mi juicio será inexorable sobre el universo y que deberéis estar unificados en Mí para que os levantéis a entregar por doquier la palabra del Maestro.
38. Si aspiráis a la paz y a la felicidad y si queréis tener derecho a la salud y al bienestar, reconoced que estas gracias sólo las lograréis amando a vuestros semejantes, perdonando a los que os ofenden, compartiendo vuestro pan con el menesteroso, ese pan inagotable del espíritu que a torrentes os he dado.
39. Sed espíritus de paz en estos tiempos de guerra en los que vuestra oración sea como un manto de fraternidad que se extiende sobre todo el orbe.
40. Contemplo la tierra enrojecida por la sangre humana, y a los hombres que no cesan en sus crímenes. Atraed mi paz hacia el mundo, porque de lo contrario, mi justicia será de nación en nación, y vosotros también tendréis que responderme de vuestra falta de caridad.
41. No quiero contemplaros ante Mí como reos; quiero veros siempre como a mis hijos, para quienes mi amor de Padre está siempre dispuesto a socorreros; Yo os he creado para gloria de mi Espíritu y para que os recreéis en Mí.
42. No me detengo a contemplar vuestras faltas, ni quiero ver vuestro pecado; quiero ver en vosotros el propósito de enmienda y el ahínco espiritual dentro de mi obra.
43. Aprended a amarme espiritualmente, como Yo os amo, borrando con mi perdón vuestras manchas. Si esta vida en el valle de lágrimas es para vosotros un destierro, llorad y desahogad vuestro dolor en Mí y fortaleceos, porque vuestro espíritu se está purificando. Llevad vuestra cruz con paciencia y con resignación, dejando brillar en vuestro corazón la llama de la fe y de la esperanza.
44. Volved vuestra faz y contemplad a la humanidad huérfana de paz; mas perdonadla, si el efecto de su guerra se dejase sentir en vosotros.
45. Yo bendigo a los que han resistido las pruebas que les he enviado; bendigo a los que han trabajado en mi campiña; bendigo las manos que han sanado enfermos y a los hombres y mujeres que se han regenerado. Bendigo a los enfermos que en medio de su dolor me han bendecido y a todos los que han atribuido a mi caridad los beneficios que han recibido. Mas no sólo bendigo a quien me ama o me reconoce, bendigo a todos mis hijos con el mismo amor.
46. Es mi voluntad que destruyáis en vosotros todo fanatismo y todo lo que sea superfluo en vuestro culto, porque quiero encontrar en vuestro espíritu el verdadero santuario a mi Divinidad.
47. Depositad mi bálsamo en los enfermos, más si con toda vuestra preparación y caridad no llegaseis a sanar a alguno de ellos, dejadme esa causa a Mí, que Yo respondo de ello. Yo os digo, que si alguno de mis discípulos llegase a alcanzar la espiritualidad perfecta, sería semejante a Jesús, que con la mirada, con la voz, con la voluntad o con sólo tocar, sanaba a los enfermos y levantaba a los muertos.
48. Discípulos, así como he descendido a recibir el fruto de este pueblo, he venido a recoger la cosecha y el tributo de todo el universo, de todas las naturalezas, de todos los reinos, de todos los mundos y moradas, de todos los seres conocidos y desconocidos para los hombres, desde los más perfectos hasta los más distantes de la perfección. Sobre de todos estoy derramando mi luz y haciendo sentir mí presencia.
49. La humanidad vive espiritualmente el Tercer Tiempo; mas todo aquel que no sepa lo que signifique Tercer Tiempo, que estudie y se profundice en mi palabra que os está haciendo grandes revelaciones; aunque mucho de lo que tenéis que llegar a saber, no lo conoceréis en esta vida, porque vuestra inteligencia no lo alcanzaría a comprender. Cuando penetréis en la vida espiritual, nuevas revelaciones os haré.
50. En este instante hablo a las naciones de la tierra. Mi luz la tienen todos, con ella reflexionarán en que han llegado a tomar la vida como si fuesen los dueños de ella. En verdad os digo, que vuestra destrucción y vuestro dolor ha levantado profundo arrepentimiento en muchos y ha despertado a millones de seres a la luz, que me buscan e invocan, y de ellos se levanta un clamor que llega hasta Mí, preguntando: Padre, ¿Acaso la guerra no cesará en 1945, ni vendrás a secar nuestras lágrimas y a traernos la paz?
PROFECIA RECIBIDA EL 1° DE ENERO DE 1945:
51. He aquí mi presencia entre vosotros, ¡oh siete naciones! ¡Siete cabezas que os habéis levantado en el mundo delante de Mí!
52. INGLATERRA: Yo os ilumino. Mi justicia grandemente os tocará todavía, mas os doy la fuerza, toco vuestro corazón y os digo: Vuestras ambiciones caerán, vuestros poderíos os serán quitados y a nadie serán dados.
53. ALEMANIA: Toco en este instante vuestra soberbia y os digo: Preparaos, porque vuestra semilla no perecerá. Nuevas tierras me habéis pedido y los hombres se han interpuesto en mis altos juicios. Yo toco vuestra cerviz y os digo: Tomad mi fuerza y confiad en Mí que Yo os salvaré; mas si en Mí no confiareis y os entregaseis a vuestra soberbia, caeréis y seréis esclava del mundo; mas esa no es mi voluntad, porque es el tiempo en que vengo derribando a los señores y libertando a los esclavos y cautivos. Tomad mi luz y levantaos.
54. RUSIA: Mi Espíritu todo lo contempla. No será vuestro el mundo. Yo seré quien reine sobre todos vosotros. No lograréis borrar mi nombre, porque Cristo que os habla, reinará sobre todos los hombres.
55. Desmaterializaos y preparaos para una nueva vida, porque si así no fuere, Yo quebrantaré vuestro orgullo. Os entrego mi luz.
56. ITALIA: No sois ya el Señor de los tiempos pasados; hoy el escarnio, la esclavitud y la guerra os han destruido. Una gran purificación estáis atravesando por vuestra degeneración. Mas os digo: Regeneraos, apartad vuestro fanatismo e idolatría y reconocedme como el Señor de los señores. Yo derramaré nuevas inspiraciones y luz entre vosotros. Tomad mi bálsamo y perdonaos los unos a los otros.
57. FRANCIA: Me hacéis presente vuestro dolor. Vuestro lamento llega hasta la altura de mi solio. Yo os recibo. Ayer os levantasteis como señor, ahora sólo me presentáis las cadenas que arrastráis. No habéis velado ni orado; os habéis entregado a los placeres de la materia, y el dragón ha hecho presa de vosotros. Más Yo os salvaré, porque el clamor de vuestras mujeres y el llanto de los niños llega a Mí. Queréis salvaros, y Yo os doy mi manto, pero en verdad os digo: Velad, orad y perdonad.
58. ESTADOS UNIDOS: En este instante también os recibo. Contemplo vuestro corazón, no de piedra, sino de metal, de oro. Vuestro cerebro de metal lo encuentro endurecido. No encuentro amor en vosotros, no descubro espiritualidad, sólo veo grandeza, ambiciones y codicia.
59. Seguid, mas os pregunto: ¿Cuándo mi simiente va a enraizar profundamente en vosotros? ¿Cuándo derrumbaréis vuestro “becerro de oro” y vuestra “torre de Babel”, para edificar el verdadero templo del Señor? Yo os toco la conciencia, desde el primero al último y os perdono. Os ilumino para que en la hora suprema, cuando la prueba llegue a la culminación, no se ofusque vuestra mente, sino que penséis con claridad y recordéis que Yo soy antes que vos.
60. Os doy luz, fuerza y potestad. No os intercaléis en mis altos juicios, porque si desobedecieseis mis mandatos o traspasaseis el límite que señalo, el dolor, la destrucción, el fuego, la peste y la muerte serán con vos.
61. JAPON: Os recibo y os hablo. He penetrado en vuestro santuario y todo lo he contemplado. No queréis ser postreros siempre habéis querido ser primero y en verdad os digo: Esa simiente no es grata delante de Mí. Es menester que apuréis el cáliz de amargura, para que se purifique vuestro corazón. Es necesario que vuestra lengua se mezcle con las otras lenguas; es menester que el mundo se acerque a vosotros. Cuando el mundo se encuentre preparado y limpio, os llevará simiente que Yo le he de entregar, porque a nadie contemplo preparado.
62. No contemplo en vosotros la simiente espiritual de mi Divinidad. Más Yo prepararé el camino. Pronto habrá caos de ideas en el universo, confusión de ciencias y teorías, y después de ese caos llegará la luz a vosotros.
63. Yo a todas os preparo y perdono y hago que penetréis al camino certero. Cuando el momento sea marcado y llegue la paz a las naciones, no seáis reacios, no os opongáis a mi voluntad. Si las naciones firmaron, vos no las traicionéis, porque entonces Yo descargaré mi justicia sobre vosotros.
64. ¡Siete naciones! ¡Siete cabezas! Os ha recibido el Padre. Ante vosotros, bajo vuestro dominio, se encuentra el mundo. Vosotros me responderéis de él.
65. Sea la luz del “libro de los siete sellos” en cada una de las naciones, para que los hombres se preparen conforme es mi voluntad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 128
1. Vengo a daros mi palabra que es escala que conduce a mi reino. Si practicáis lo que Yo os enseño, despertaréis a una nueva vida. Todo aquel que quiera perfeccionarse, encontrará preparado el camino. Mi voz os está haciendo el llamado porque todos sois mis hijos muy amados.
2. Venid a Mí y poseed mi reino. Venid, niños y mancebos, que Yo me complazco en escuchar vuestra petición. Mujeres solitarias, Yo soy el casto esposo que viene a acompañaros; varones amados, sed conmigo. A todos os contemplo vencidos por las pruebas, más de ellas vengo a levantaros. No os sorprenda que así venga a buscaros. ¿No habéis contemplado en mi caridad reflejado el amor? ¿No habéis visto también
a la Madre llorar de amor por la humanidad? El cáliz que todos bebéis es muy amargo, mas él os purifica, pues esas lágrimas que derramáis, son como las esencias que vertió Magdalena cuando ungió los pies de Jesús. Ahora, como entonces, os perdono vuestros pecados.
3. Vais por el mundo encontrando maldad y tenéis que pasar sobre ella, sin mancharos, mas mi fuerza os sostiene para que no caigáis, porque sin ella debilitaríais. Sed prudentes, velad, orad y seréis invencibles.
4. Contemplo a la humanidad espiritualmente pobre, porque el poder que ha adquirido es material. Ante lo espiritual las obras materiales son pequeñas, éstas no harán inmortal al espíritu; sólo los méritos que se logran en la lucha por el bien, le darán vida eterna y lo harán fuerte.
5. El soberbio cree poseer la fuerza, aunque las pruebas le dicen a cada paso que no es absoluto, que su grandeza es falsa. La fuerza que os entrego, aprovechadla en la práctica del bien.
6. No pongáis en duda mis palabras. Vengo a daros una simiente de fe, para que la cultivéis y por ella sepáis apreciar mis prodigios. He depositado en vuestro espíritu la luz de la conciencia, para que conozcáis las leyes que os he dado; y por medio de ellas rijáis vuestro espíritu y vuestra materia. En mi enseñanza encontraréis salud, paz, alegría; por eso os he dicho que el que de este pan tomare, hambre no volverá a tener.
7. Vengo a mostrarme a vosotros para que me reconozcáis, y más tarde deis a saber lo que os estoy entregando como heredad.
8. Vivís el presente y no sabéis lo que tengo destinado para vuestro futuro. Estoy preparando a grandes legiones de seres espirituales, que habrán de venir a morar la tierra, trayendo una delicada misión, y es necesario que sepáis que muchos de vosotros seréis padres de aquellas criaturas en quienes encarnarán mis enviados; vuestro deber es prepararos para que sepáis recibirles y conducirles.
9. La tierra está preparada por Mí y limpia como Yo la formé; si en ella existe algo malo, eso es obra de los hombres. ¡Cuánto mal habéis hecho con vuestro pecado, humanidad! Aunque haya quien diga que no sois responsables de lo que ha pasado tiempo atrás, y Yo os respondo: Vuestro espíritu ha habitado la tierra en otros tiempos, ha faltado y la ha profanado. ¿Por ventura sabéis quién sois? ¡Cuánto debéis trabajar para restituir a la humanidad todo cuanto le habéis negado!
10. Cuando vengáis cansados, apoyaos en el báculo de la oración, pues en ella recobraréis fuerza. Oyendo mi palabra os elevaréis a regiones superiores, desde donde sentiréis mi presencia. Comprended que para cumplir con la ley, no basta elevar el espíritu a través de la oración, debéis hacer obras de amor y caridad.
11. Ya se acerca el momento en que esta manifestación concluya; mas tened siempre presente que mi espíritu no se alejará de vosotros.
12. Al cesar de comunicarme en esta forma, esa será la señal de que ha terminado la etapa de preparación. Yo sellaré el entendimiento de los que me han servido y les daré un descanso en la gran jornada, y les entregaré un galardón a los que han sido siervos obedientes en la campiña. A ellos les dejaré la paz de mi Espíritu. Más ellos seguirán siendo instrumentos de una manifestación más elevada.
13. De la misma manera que el Verbo no volvió a encarnar después de haber sido en Jesús, esta manifestación de mi Espíritu por conducto del hombre no se repetirá. Sólo quedará mi luz irradiando desde el infinito, para guiaros espiritualmente por el camino verdadero.
14. Mirad esa luz y no perdáis el camino; observad mis leyes, y la fe y confianza en vuestros dones serán muy grandes. Comprended cuáles son las potestades de Moisés, de Jesús y de Elías, porque de ellas os he hecho partícipes.
15; Recreaos ejecutando mis mandatos, que no será un sacrificio, sino más bien un gozo para vuestro espíritu. Sed como niños al lado de su Padre, confiando y esperando en El.
16. He contemplado a este pueblo orando por la humanidad, amándola, inspirándose en el amor del Maestro. También vuestro dolor es grande, él será el que os una y os haga formar una verdadera familia. Yo os consolaré a lo largo de vuestra jornada, hasta que lleguéis a la “tierra de promisión”.
17. La paz que esperáis, vendrá, y será tan grande, como grande ha sido el dolor. La unión también llegará, mas antes Yo enviaré anuncios que os hablen de la cercanía del tiempo en que se cumplan estas profecías.
18. Bienvenidos los que habéis traspuesto los umbrales de una nueva era; escuchasteis el tañer de la campana sonora y os reunisteis a la voz de su llamado, reconociendo que es la voz de vuestro Padre que os invita a escucharle. Esa solicitud y esa obediencia han hecho que mi voz, al llegar a vuestro corazón, haya sido reconocida.
19. Como no sabéis el tiempo en que os conceda de vida, es menester os levantéis desde este instante, que por larga que sea vuestra jornada, siempre estará llena de alicientes para que lleguéis hasta la meta. En cada tiempo se ha esclarecido un misterio ante vuestros ojos. En este Tercer Tiempo en que mi palabra se hace fruto espiritual para alimentaros, os revelé lo que está reservado a vuestro espíritu. Mi palabra se está derramando en los humildes de espíritu y en los sencillos de entendimiento, porque es semejante a un riachuelo de aguas cristalinas que al pasar por la mente, de la mente al corazón y de ahí al espíritu, no se ha contaminado con las impurezas que encuentra a su paso.
20. En este tiempo, no he venido a pisar el polvo del mundo; tan sólo mi Espíritu hace acto de presencia en el templo interior que existe en lo
más profundo de vuestro ser donde voy dejando la huella de mi paso. Vosotros, que os habéis sentado a la mesa de vuestro Señor, conocéis el sabor de este pan, de este vino y de estos frutos para que nunca os equivoquéis.
21. Encontré enfermo a vuestro espíritu, más me presenté ante él diciéndole: Yo soy el camino; os ofrezco mi ayuda; dirigíos por mis palabras y llegaréis a la tierra que buscáis.
22. Cuando os faltaba noción de la vida espiritual, llegabais a blasfemar, cuando os sentíais desesperados, deseando morir para descansar, según vosotros, sin saber que el descanso, como lo concebíais, no existe, porque la dicha perfecta la encuentra el espíritu sólo en la actividad. La inercia es egoísta, y el egoísmo es de la carne, no del espíritu. Sólo la materia encuentra el reposo, cuando en ella se extingue el último aliento de vida. Espiritualizaos, oh pueblo, para que miréis el rostro de vuestro Maestro que os sonríe lleno de ternura y de paz.
23. Como una semilla que se multiplica y se extiende, así mi doctrina se extenderá sobre la humanidad para rescatarla. No sólo serán salvos los que me escuchan, sino también los que no alcanzaron a escuchar esta palabra.
24. Sobre este pueblo he derramado los dones espirituales que mañana fecundarán las tierras donde germinará el amor, la concordia y la paz, porque mi semilla será llevada por mis mensajeros a los valles, a las provincias y a las ciudades.
25. Os he visitado en vuestra celda, ya que os hallabais presos del materialismo, del egoísmo y del pecado, mas os he liberado para que llevéis esta buena nueva a los corazones. Nunca podréis apartaros de Mí; sois las tiernas hojas en el árbol corpulento de la vida; sois ramas o renuevos; por vuestro espíritu corre la savia del árbol. Ese es el pacto de alianza que os une a Mí y que nunca podrá ser destruido. El árbol es la familia, en él está el padre, la madre y los hijos, unidos eternamente. En él tendrán también que reconocerse todos los hijos del Señor como hermanos, hermanos no sólo por el principio u origen, sino por el amor.
26. Símbolo de ese árbol fue la cruz donde me enclavasteis.
27. Aquí está el Maestro para dulcificar vuestro camino con su palabra, porque quienes han sentido una vez la paz en este sendero, difícilmente se apartan de él, o vuelven a caer en los errores de su vida pasada, donde los aires huracanados los azotaron. Mi palabra, siempre llena de nuevas lecciones y revelaciones, os alienta para que no os detengáis, ni retrocedáis.
28. Siempre os diré que aprovechéis el tiempo en que os estoy dando mis enseñanzas con mi palabra, porque cuando llegue la hora de mi partida, no volveréis a oír trinar a estos ruiseñores.
29. Quiero que los primeros sean buenos maestros de los postreros. Ved que entre ellos vendrán grandes espíritus, que después de pasar por un crisol de dolor abrazarán con gran amor mi obra espiritual, y con mi doctrina en su corazón y mi aliento en su espíritu, emprenderán su lucha entre la humanidad.
30. Dejad que os enseñe, que os prepare y os pruebe, para que lleguéis a ser fuertes y vuestra fe sea verdadera. Yo os tomaré como instrumentos de mi voluntad y haré muchas obras por vuestro conducto. Por vuestros labios hablaré a las multitudes y de entre ellas elegiré a los que tengan que seguirme en este tiempo.
31. Llenaos de caridad, sentid la tragedia de la humanidad, comprended sus pruebas y su expiación, para que oréis y veléis por ella. Ved cómo el Maestro no os abandona en vuestros trances difíciles, para que vosotros, como discípulos míos, hagáis lo mismo con vuestros hermanos.
32. ¿Creéis que sois indispensables para que mi mensaje llegue al corazón de vuestros hermanos? No, pueblo, mas tenéis que cumplir la misión que os he confiado y para la cual os doy cuanto necesitáis para desempeñarla. ¿Acaso sabéis lo que mañana puedan hacer por vosotros aquellos que hoy nada tienen que ofreceros?
33. Una grande purificación pesa sobre la humanidad y mi justicia podéis palparla hasta en el aire que respiráis; mas este cáliz será el que transforme moral y espiritualmente a la humanidad.
34. Buscad vuestra regeneración y dejad de ser párvulos ante mi enseñanza para que vayáis convirtiéndoos en discípulos, no sólo por lo que entendáis, sino por lo que practiquéis.
35. Reposad bajo la sombra de este árbol, oh peregrinos cansados del camino, y cuando hayáis restaurado vuestras fuerzas, convertíos en guardianes del árbol, procurándole cuidados. Esos cuidados y ese amor por conservarle, serán como agua que fertilice y refresque la tierra. Entonces dejaréis que las ramas crezcan, para que la sombra sea abundante y bajo ella vengan a refugiarse muchos necesitados. Vendrán las multitudes en busca de salud y de paz espiritual y deberéis estar preparados, porque en este árbol encontrarán frutos que en ningún otro sitio podrían hallar.
36. De vuestro espíritu se elevará la oración por la paz del mundo y por la luz para los hombres que gobiernan a los pueblos, porque vosotros no seréis duros de corazón y de entendimiento, para que mi obra no se estanque. Estoy plantando y diseminando mis árboles por muchas comarcas, para rescatar a los corazones extraviados. Estos árboles tienen la misión de destruir el fanatismo y la idolatría de los hombres.
37. Nuevamente os digo: Yo soy el camino; no transitéis más por veredas inciertas.
38. Todas estas congregaciones, unidas, formarán el redil que Elías presentará al Señor; mas vosotros que recibís el encargo de velar por estas congregaciones, tened los oídos preparados para escuchar mi palabra, que será la luz con la cual rectificaréis las sendas torcidas.
39. En verdad os digo que me tenéis muy cerca de vosotros en la esencia de mi palabra, y a mi mundo espiritual también le tenéis cerca a través de su ayuda, su protección y sus consejos. Mi caridad es la que os fortalece para que no desfallezcáis en el camino, pues es muy delicado el cargo que habéis recibido en este tiempo; mas os dejo investidos de los dones necesarios para que salgáis avante.
40. Llevad vuestra cruz, no como una carga, sino como una bendición.
41. Sea con vosotros mi caricia de Padre y mi lección de Maestro, sentid mi calor y mi paz y os aseguro que al terminar mi cátedra, vuestra fe será mayor y tendréis más fortaleza para hacer frente a la lucha.
42. Mi palabra en vuestro corazón será escudo, y en vuestros labios será espada, mas sabed emplearla en el combate y también usarla en la paz.
43. Aquí tenéis a vuestro Salvador. ¿No me buscabais afanosamente por todos los caminos? ¿No me invocabais con himnos y con salmos para que viniera a rescataros? Pues aquí estoy, sólo que ahora he venido bajo una forma que no esperabais. Mas no os extrañe esta forma, que no es nueva, y concretaos mejor a buscar la esencia de mi doctrina, y quedaréis persuadidos de que este tono con que os hablo, este amor que sobre vosotros vierten mis palabras y esta sabiduría que brilla en cada una de mis enseñanzas, es un lenguaje que entiende vuestro espíritu.
44. Tomad la luz de mi palabra y con ella libertaos, porque ha mucho tiempo que permanecéis ocupados sólo en las cosas de la tierra, convertidos en guardianes de bienes terrenales, sin reparar en que el espíritu está destinado a retornar a su antigua morada y que debéis de preparar la alforja y el cayado que le ayuden en su viaje.
45. Buscan los hombres la inmortalidad en el mundo, tratando de alcanzarla por medio de obras materiales, porque la gloria terrenal aunque sea efímera, es tangible y se olvidan de la gloria del espíritu, porque dudan de la existencia de aquella vida. Es la falta de fe y la carencia de espiritualidad las que han puesto un velo de escepticismo ante las pupilas de los hombres.
46. Si esta humanidad tuviera fe en mi palabra, me llevaría en su corazón, tendría siempre presente aquella frase mía, cuando dije a las multitudes que me escuchaban: “En verdad os digo, que si un vaso de agua dieseis, él no quedaría sin galardón”.
47. Mas los hombres piensan que si algo dan, nada reciben en cambio, y para conservar lo que poseen, lo guardan sólo para ellos.
48. Ahora os digo, que en mi justicia existe la perfecta comprensión, para que nunca temáis dar algo de lo que poseéis. ¿Veis a esos hombres que atesoran y acumulan y no participan a nadie de lo que poseen? Esos hombres llevan muerto el espíritu.
49. En cambio, aquellos que han consagrado hasta el último aliento de su existencia para dar a sus semejantes cuanto poseen, hasta verse solos, abandonados y pobres, en su hora postrera, esos han sido guiados siempre por la luz de la fe, la cual les ha señalado en la lejanía la proximidad de la “tierra prometida”, donde les espera mi amor para darles la compensación de todas sus obras.
50. De cierto os digo, que los poderosos de ahora se acabarán, para dar paso a los que serán grandes y fuertes, poderosos y sabios por el amor y la caridad hacia sus semejantes.
51. Discípulos, tomad mi palabra como una prueba más de mi amor por vosotros. Sentid en vuestro cuerpo y espíritu mi bálsamo de curación; mas si vuestra conciencia llega a deciros que ese dolor que lleváis es debido a vuestro pecado, expulsadlo de vuestro ser, que en mi doctrina encontraréis fuerzas para sobreponeros a la debilidad de la materia. Venid todos a Mí, para que Yo os dé fuerzas para alcanzar vuestra liberación espiritual.
52. Dejad que los niños vengan a Mí. Dejad que la juventud se acerque a Mí. Hombres y mujeres, unos en la madurez y otros en la ancianidad, venid ante Mí, quiero gozar con vuestra presencia, quiero oír vuestra voz llamándome Padre.
53. Pecadores, llorad ante vuestro Maestro, para que vuestras lágrimas os purifiquen, pero que vuestro llanto se semeje al arrepentimiento de Magdalena, para que vuestro amor llegue a Mí, como la oración de aquella pecadora arrepentida.
54. Destruid vuestro orgullo, para que volváis humildes ante vuestros hermanos; la humildad es el triunfo, la vanidad es la derrota, aunque en el mundo apreciéis en otra forma estas cosas.
55. ¿De qué podéis envaneceros si nada es vuestro en la tierra? Yo no os hice herederos en este mundo, os lo confié en la misma forma en que lo hace el hacendado con sus labradores, reparte entre ellos la responsabilidad del cultivo y cuidado de las tierras para luego recoger la cosecha, y darle a cada quien la parte que le corresponde.
56. Tomad de la tierra lo que necesitéis, gozad y deleitaos con todo aquello que de bueno os brinde; mas nunca lleguéis a tomar la vida terrenal como si fuese la mansión perfecta del espíritu, ni tampoco juzguéis que lo que poseéis en el mundo es vuestro mayor tesoro.
57. La tierra no está manchada, está bendita y es pura; son los hombres los que han manchado su corazón. Si la tierra hubiese pecado, ya la hubiese destruido y os hubiera enviado a habitar a otro mundo, más en
ella no encuentro mancha. Por eso os digo que es en la humanidad en donde debéis de trabajar por su regeneración, para que ella os brinde nuevamente la paz, la prosperidad, el amor, la abundancia y el progreso verdadero.
58. Mirad con cuanta paciencia vengo a enseñaros para que también vosotros tengáis paciencia al enseñar a vuestros hermanos, y cuando el necesitado llame a vuestras puertas, nunca le neguéis vuestra presencia, ni le recibáis con disgusto. ¿Qué podrán ofrecerle vuestras manos, si en vuestro corazón no hay amor? Yo os digo que quien siente fatiga, es porque no lleva verdadera espiritualidad; en cambio, quien se encuentra siempre dispuesto a dar, ése ha logrado elevar sus sentimientos por sobre el egoísmo de la carne.
59. A veces os retengo mi caridad, a fin de que sepáis considerar a aquellos a quienes se la vais reteniendo; mas nunca os desheredo, porque lo que os he dado, es vuestro.
60. ¿Creéis haber recibido muchos desengaños de la humanidad? Eso fue cuando esperabais algo de ella y cuando nada teníais que ofrecerle; más ahora que os vais despojando de ese interés material y de vuestro egoísmo, ahora que sabéis que aun cuando el mundo no tuviera nada que ofreceros, soy Yo quien vela por vosotros, ya no podéis hablar de ingratitudes, decepciones o de desengaños. Debéis cerrar vuestros ojos y vuestro corazón a toda miseria humana y abrirlos tan sólo para servir a vuestros hermanos con verdadera caridad y amor.
61. Los que más os hagan padecer, son los que os pueden ayudar a elevaros más. Alentad el anhelo de progreso espiritual, destruid la monotonía y rutina de vuestra vida. ¿No encontráis mi comunicación por medio del entendimiento humano altamente significativa? ¿No os dais cuenta del valor de cada uno de los dones que os he concedido?
62. Yo soy quien recibe la ingratitud de todos. Yo, el que os ama y el que todo os lo da; sin embargo, ¿Habéis oído alguna vez que Yo me encuentre desengañado de vosotros? Jamás, mis hijos. ¿Quién puede conoceros mejor que Yo, para decepcionarme, sabiendo que vais a amarme y a llegar a las puertas de mi reino? Si yo pensara como vosotros pensáis ahora, sería como cobraros la sangre que en cuanto hombre derramé en otro tiempo; y Yo os digo que aquella sangre fue para vosotros, la que os trazó la senda de evolución.
63. Es necesario que comprendáis vuestra misión para que podáis desempeñarla como es debido. Pensad que cuando sentís profundamente el dolor de un semejante, y haciéndolo vuestro me lo presentáis en una oración, os convertís en el verdadero intercesor e intermediario entre Dios y vuestros hermanos. Al que ha de vivir y al que ha de morir para el mundo, los pondré a vuestro paso, porque sabréis despertar el anhelo de regeneración en el que va a reanudar su
jornada en la tierra, y al que va a partir al valle espiritual le podréis señalar el camino que le llevará a la luz. Os he dado dones para que los utilicéis en bien de vuestros hermanos y en bien propio, más no para que los ocultéis por temor al mundo, tampoco para que los mostréis y hasta hagáis ostentación de ellos. Practicad la caridad de tal manera, que los ignorantes, los menesterosos y los inocentes, lleguen a desear poseer vuestros dones en un anhelo de servir también a sus semejantes. Entonces les doctrinaréis y les revelaréis que cada criatura lleva dones del Espíritu Divino.
64. Nadie se levante escandalizando con enseñanzas que mi obra no le haya revelado, porque serían la causa de que mi doctrina fuese perseguida y tendríais que responder de ello ante mi justicia. Hablad de mi verdad, sin alterarla jamás. Nunca calléis por temor, porque si callaseis, de cierto os digo que las piedras hablarían. Mirad que la estructura de vuestro planeta es de roca, pues desde sus entrañas saldrían voces que hablarían del tiempo de justicia. No esperéis ese testimonio, mejor hablad vosotros; pero que esa voz salga de vuestro corazón, porque en él hablará vuestro espíritu.
65. Pueblo, he venido a endulzar vuestra existencia, a daros el pan de vida eterna. Tomadme como vuestro confidente y Yo depositaré en vosotros la paz.
66. Me place daros mi palabra en este tiempo, como os la di en el Segundo Tiempo: Una palabra sencilla para que podáis comprenderla, y escuchándola llenéis de fortaleza y virtudes vuestro corazón. Ved cómo su esencia divina ha cautivado vuestro espíritu y ha sido bálsamo en vuestras heridas, para que el mañana también vosotros sanéis a vuestros hermanos haciéndoles escuchar mi palabra.
67. Si os preparáis, contemplaréis prodigios, seréis sanos, y vuestros hermanos recibirán gracias y beneficios.
68. Grandes pruebas se acercan a la humanidad, y vosotros debéis ser el profeta y el baluarte. Orad, trabajad, y los elementos pasarán sin dejar huella en vosotros. Elevad vuestra intercesión, y os prometo que un manto de amor y protección defenderán a los vuestros. No os pido penitencias ni sacrificios; para agradarme bastará que elevéis vuestro espíritu y Yo os inundaré de paz. Amaos los unos a los otros y Yo os bendeciré.
69. No os he pedido que vayáis a lejanas comarcas a esparcir mis enseñanzas; aún no es llegado ese tiempo; pero llegará el momento en que vosotros, con los vuestros, os trasladéis a otros lugares donde os estableceréis y seguiréis siendo los sembradores infatigables de la simiente preciosa que os he confiado.
70. Mi obra será buscada por hombres de diferentes razas y credos, y es necesario que mis discípulos les muestren el camino más corto para llegar a Mí, enseñándoles a amarse los unos a los otros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 129
1. Desde mi reino vengo a la morada del hombre buscando la lámpara de vuestra fe. He llamado en cada corazón, para reconocer en cada uno su buena voluntad para acudir a mi llamado. En algunos encontré un santuario iluminado por la llama de una lámpara, en otros solamente tinieblas. Unos son recintos limpios, donde puedo penetrar, los otros están manchados, y es menester que se purifiquen para recibirme; mas a todos los bendigo con el mismo amor.
2. El que llama a vuestras puertas, no viene con regios atavíos, siendo Rey; viene con vestidura de caminante y en busca de albergue. Cuando os contemplo despiertos, velando y esperándome, mi palabra, como un torrente inagotable, se desborda en vosotros para fecundar vuestro corazón. Ese corazón que en vuestro interior late, es una tierra propicia para sembrar la semilla divina. Vuestro espíritu es el templo de la Divinidad, es mi morada. Vuestra conciencia es el intérprete de mi voz de justicia y el sostén de mi cetro. Todas estas potencias os dicen que no sois absolutos, sino que procedéis de un Ser Omnipotente, al cual tenéis que someter vuestra voluntad, ya que Él es perfecto.
3. El Padre se acerca a sus hijos para recoger de ellos sus méritos como una óptima cosecha y no sólo las lágrimas de vuestros sufrimientos, porque ellas no serán las que Yo almacene en mis graneros. Casi siempre vuestro llanto viene a ser el fruto de vuestras desobediencias a mi ley; pocas veces lloráis de amor o de arrepentimiento.
4. Duro he encontrado vuestro corazón en este tiempo; más si en el Primero grabé en piedra mi ley, ¿Por qué no he de imprimirla en esta era en la roca de vuestro corazón? Ahí os mostraré el poder de mi palabra, escribiendo no una hoja, sino un libro que encierre misterios en mi arcano, que sólo Yo puedo revelar.
5. Os estoy hablando como Padre y como Maestro, más cuando os hable como Juez, temed mi justicia, pero no huyáis, porque aun esa voz es amiga y si os reclama, es porque os ama. Así me muestro ante vuestros ojos, para que podáis conocerme. ¿Cómo podríais lograrlo si viviese eternamente oculto tras una cortina de misterio? Comprended que he tenido necesidad de manifestarme poco a poco delante de vuestro espíritu, para que podáis llegar a mirarme en todo mi esplendor.
Si al principio de vuestra evolución espiritual me hubiese mostrado a vuestro espíritu en toda mi grandeza, ¿Qué habríais visto, sentido o comprendido? Nada; al sentiros cerca de Mí, hubieseis percibido un vacío infinito, o al querer concebir la profunda verdad, hubieseis encontrado impotente a vuestra razón y débil a vuestro espíritu. Hoy vengo a descorrer otro poco el velo de mi arcano, para que conozcáis algo de vuestro Dios.
6. ¿Quién está ciego que no pueda mirarme? ¿Quién está insensible que no pueda sentirme? Ha tiempo que he venido preparándoos para que me escuchaseis bajo esta forma, que es como ver mi faz, a la vez que os preparo para tiempos futuros en los que tendréis que saber más de Mí. Entonces, si estáis ávidos de luz, si tenéis hambre y sed de verdad, escuchadme con todos vuestros sentidos y potencias y me contemplaréis. No os familiaricéis con esta palabra, ni caigáis en la rutina de lo ritual. No toméis mi enseñanza como cualquier obra material, ni os valgáis de ella para lucrar con la buena fe o con las dolencias físicas o espirituales de vuestros hermanos.
7. Llegó el tiempo de la comprensión para vosotros; llegó el momento de la lucidez y ya no está lejos el instante en que os levantéis para hacer brillar en otros corazones esta luz. Os doy sensibilidad y os doy saber para qué cumpláis con vuestra misión espiritual. Todos estáis capacitados para dar un consejo de luz a los necesitados, para secar el llanto del que llora. Os he entregado en abundancia un bálsamo precioso, el cual no debe estar inactivo un solo día. El dolor os ha purificado para que podáis desarrollar vuestros dones; no os volváis a manchar con el pecado; también vuestros labios y vuestro corazón se purificaron, el uno para convertirse en fuente de caridad y buenos sentimientos, y los otros para que supiesen expresar lo puro, lo elevado.
8. He aquí mi lección clara transparente como el agua con que calmáis vuestra sed; convierto vuestro corazón en fuente para que guarde estas aguas y a través de su transparencia podáis contemplar su fondo, que es como si contemplaseis a mi Espíritu libre de toda forma o vestidura.
9. Oídme, discípulos, porque de Mí proviene toda sabiduría. Vengo a vosotros con palabras y obras para sorprenderos en vuestro sueño; más de cierto os digo, que antes de llegar a un pueblo o a un corazón, le envío un emisario o precursor para que a mi llegada sepa reconocerme y recibirme. Ahora preguntaos en cuál de mis llegadas estuvisteis preparados para recibirme.
10. Los profetas de los primeros tiempos que anunciaron la venida del Mesías, fueron burlados, perseguidos y apedreados en las ciudades. Elías, en este tiempo, hablando por los labios de un varón inspirado y justo que se llamó Roque Rojas, predicó en el desierto y muy pocos escucharon su voz.
11. Si observáis la lucha de Moisés con su pueblo en aquel Primer Tiempo, veréis también la escasa fe, la falta de preparación en los momentos decisivos. Recordad que, habiendo encargado Moisés a su pueblo la noche de la liberación, que nadie durmiese y que pasaran la velada orando de pie, con las sandalias puestas y el cayado en la mano, hubo muchos que se entregaron al sueño, y cuando despertaron, ya el pueblo había partido; y cuando Moisés dejó al pueblo orando en el monte Sinaí, al descender encontró a la multitud entregada al culto idolátrico, olvidado por completo de los anuncios de su guía y profeta sobre las promesas de Jehová.
12. Nunca he querido encontraros impreparados o sorprenderos pecando o durmiendo en el regazo del mundo y de la carne; por eso os he enviado primero a mis emisarios, para que ellos hagan llegar mi voz desde la casa más humilde hasta la mansión más suntuosa. Siete grandes profetas hice nacer del mismo pueblo para que le anunciaran la venida del Salvador del mundo, siete hombres que fueron hermanos de aquel pueblo, que llevaron su sangre y su lengua. En ellos puse mi voz para que fueran como un faro de esperanza para los pobres y oprimidos y un presagio de justicia para el soberbio, para el malvado, para el injusto.
13. Cuando el Prometido llegó entre su pueblo, muy pocos le siguieron, sólo los que tenían hambre y sed de justicia; más los que estaban llenos de honores, de vanidades y de poder, que eran los que se sentían señalados por el índice de mi justicia, esos fueron los que prepararon la cruz para el Hijo de Dios.
14. Vosotros llevaréis la buena nueva a la humanidad de que ya está viviendo en el tiempo del Espíritu Santo, de este tiempo que ha sido anunciado por grandes señales en la naturaleza, para abrir a la verdad los ojos de los hombres de ciencia, para mover a regeneración el corazón del pecador y para hacer penetrar en meditación al mundo; mas esta humanidad, sin querer traducir esas voces a su verdadero sentido, cuando no lo ha atribuido todo a causas materiales, ha caído en temores supersticiosos. Por eso mi palabra ha tropezado en este tiempo con corazones que son rocas, comenzando para Mí una nueva pasión.
15. La luz que mi Espíritu ha derramado sobre vosotros en esta era, es la sangre que en la cruz derramó Cristo por toda la humanidad. Como figura anticipada de estas revelaciones, en el Primer Tiempo sacrificasteis corderos y con su sangre señalasteis las puertas de vuestras casas. La sangre es vida, el sacrificio amor; el amor es la luz del Espíritu. Esa ha sido vuestra marca o señal en cada uno de los tiempos.
16. Oh pueblo, que os habéis levantado en seguimiento de esta voz, no olvidéis nunca que la caridad del Señor os ha señalado para una grande
misión. Esa marca divina es mi ósculo de amor, es antídoto, arma y escudo
17. La vida que hoy cruzáis, es un desierto mayor que aquel que atravesó Israel en el Primer Tiempo, más si en su tránsito no os falta el amor y la fe, no habrá escasez, ni hambre, ni sed. Habrá agua y maná, habrá oasis y alegría en el viaje. Quienes no huyan de las arenas quemantes, ni se arredren ante los enemigos, ni se fatiguen por el largo viaje, pronto se sentirán llegar a la “tierra prometida”; mas aquellos que en la jornada busquen las comodidades, los placeres y los medios para hacerse grandes, esos quedarán estacionados en el camino y tardarán en llegar a las puertas de la ciudad. El camino es evolución, el desierto es prueba para la fe y temple para el espíritu.
18. No hagáis de este camino un sendero a vuestra manera, no queráis adaptar mi ley y mi obra a vuestra vida, costumbres y pasiones. Sed vosotros los que os apeguéis a mi ley.
19. A veces no alcanzáis a comprender por qué os amo tanto, por qué os perdono todas vuestras faltas; entonces os muestro a vuestros semejantes para que hagáis con ello, lo que el Maestro ha hecho con vosotros.
20. ¿Quién puede dudar de la bondad de mis enseñanzas en este tiempo? Les he dicho a los hombres como en aquel tiempo: “Amaos los unos a los otros”, a los hijos: “Venerad a vuestros padres”, al hombre: “Respetad a la mujer”, a los padres: “Dad buen ejemplo a vuestros hijos”. Esto no es tiniebla. Mi semilla es de paz, de amor, de concordia. Detened con ella esa restitución que desde los primeros tiempos ha venido pasando de padres a hijos, restitución dolorosa que ha sido la semilla que siempre habéis estado sembrando y recogiendo. Es menester que toda falta sea lavada, y en verdad os digo, que ninguna falta escapa a mi justicia. Podrá pasarse un año, un siglo y hasta una era, más el momento de juicio tendrá que llegar.
21. Amad la limpidez, vivid de acuerdo con la ley que os señala la conciencia. Aprovechad estos tiempos de enseñanza, para que pongáis en práctica lo que habéis aprendido. No durmáis mientras otros lloran, no os familiaricéis con los rumores de guerra. Mirad que esos rumores están llenos de sollozos, de lamentos y de angustia; comprended que esos rumores que hasta vosotros llegan, son voces dolorosas de vuestros hermanos; más vale que a través de mi palabra sintáis el dolor de aquellos y movidos a piedad oréis y hagáis méritos para que encuentren la paz, y no sea la guerra la que sorprenda a vuestra nación, y cuando estéis bebiendo un cáliz muy amargo exclaméis: ¡Ahora comprendo por lo que han pasado aquellos pueblos!
22. ¿Qué sería de este pueblo al que he congregado, si no lo doctrinase con palabras de justicia, de sabiduría y de amor? ¿No creéis en mi palabra de este tiempo porque os la hago oír por medio de mis hijos?
23. Si a los profetas de los primeros tiempos les disteis muerte en las calles y a mis apóstoles más tarde les llevasteis al martirio, os digo que también es muerte la que dais a estos portavoces cuando la palabra que vierten sus labios no es creída. ¿Sois tan materiales, que no sentís la esencia divina de esta palabra? Acordaos que os dije: “El árbol por su fruto es reconocido”.
24. Os estoy preparando para el tiempo en que ya no escuchéis mi palabra, porque para entonces los hombres van a nombraros el pueblo sin Dios, el pueblo sin templo, porque no tendréis regios recintos para rendirme culto, ni celebraréis ceremonias, ni me buscaréis en imágenes; pero os dejaré un libro como testamento que será vuestro baluarte en las pruebas y será el camino por donde guiéis vuestros pasos. Estas palabras que hoy escucháis por medio del portavoz, mañana brotarán de los escritos, para que os regocijéis nuevamente y sean escuchadas por las multitudes que para ese tiempo llegarán.
25. No despreciéis lo escrito en otros tiempos, porque seríais fanáticos; no os dejéis dominar por las pasiones, y aprended a respetar a vuestros hermanos que en otros tiempos escribieron con su amor, con fe y aun con su sangre, páginas de ese libro en el cual están los nombres y los ejemplos de los que han dado testimonio de mi verdad.
26. ¿Me amáis y me reconocéis? ¿Amáis a María, vuestra Madre Celestial? Pues en aquellas páginas existe una que está escrita con la sangre de vuestro Salvador y con las lágrimas de María, de Aquélla que encierra en su seno el amor maternal divino.
27. Si queréis que las nuevas generaciones respeten el Tercer Testamento, respetad vosotros los testamentos pasados.
28. Las grandes pruebas conmoverán al mundo, y entonces los hombres pondrán atención al nuevo libro, el cual encontrarán firme como una roca, impreso en el corazón de un pueblo.
29. Comprended mi palabra; mucho os he hablado de mi ausencia y de mi partida, mas entended que os he hablado en sentido figurado. Podré dejar de hablaros bajo esta forma, pero, ¿Concebís que pueda apartarme de alguno de vosotros, si Yo soy la vida de vuestro espíritu y habito por siempre en él? ¿Podréis dejar de oír la voz de vuestro Padre en el interior de vuestro ser? Jamás, si sabéis prepararos.
30. Hacia esa meta camináis, con ese fin vine a prepararos por medio de esta comunicación. Si estáis preparados, escucharéis mi voz límpida y clara, si no lo estáis, os turbaréis y nada podréis entregar como testimonio. ¿Qué vais a entregar entonces, de qué vais a hablar después de la partida de mi palabra?
31. Quiero que sin saliros de una vida natural y sencilla, sin que caigáis en un estado que pudiera considerarse fuera del normal, os conservéis siempre preparados y llevéis guardada en vuestro corazón la espiritualidad, para que en cualquier momento en que seáis llamados, os halléis dispuestos a cumplir vuestra misión.
32. Os he dicho que en 1950 reuniré a los 144,000 marcados; mas nadie sabe a qué puntos de la tierra enviaré a nacer a los que se encuentran en espíritu para que cumplan mi mandato.
33. Vuestro destino está en Mí, porque Yo soy la resurrección y la vida. Más tarde os reuniréis en el valle espiritual para desde ahí consumar vuestra obra.
34. Espiritualizad vuestras prácticas; ya se aproxima 1950 y no debéis quedar impreparados. Os quiero celosos, más no fanáticos. Aprovechad el tiempo que para el espíritu es luz y redención.
35. Después de haber caminado mucho, la humanidad aún permanece dividida espiritualmente ¿Es que a cada pueblo se le ha dado a conocer una verdad diferente? No, la verdad es una sola.
36. La división espiritual de los hombres se debe a que unos tomaron una rama y otros, otra. Un solo árbol es el que existe, en cambio, sus ramas son muchas; pero los hombres no han querido entender así mis enseñanzas, y las discusiones los distancian y ahondan sus diferencias. Cada uno cree poseer la verdad; cada quien se siente en lo justo; mas Yo os digo, que mientras sólo probéis el fruto de una sola rama y desconozcáis el de las demás, no llegaréis a reconocer que todos los frutos provienen del árbol divino, cuyo conjunto forma la verdad absoluta.
37. Al hablaros de estas verdades, no penséis que el Maestro se refiere a los cultos externos de las diferentes religiones, sino al principio fundamental en que cada una de ellas descansa.
38. Ha comenzado a sentirse un fuerte viento de tempestad; sus ráfagas, al azotar el árbol, hacen desprenderse sus diferentes frutos, los cuales llegarán a ser probados por quienes no les habían conocido antes, entonces dirán: ¡Cuán equivocados y ciegos habíamos estado, cuando llevados de nuestro fanatismo, rechazábamos cuantos frutos nos ofrecían nuestros hermanos, sólo por considerarlos desconocidos!
39. Una parte de mi luz está en cada multitud, en cada congregación. Nadie se ufane por lo tanto de poseer toda la verdad. Entended que si queréis penetrar más al fondo de lo eterno, que si queréis ir más allá de donde habéis llegado, si queréis saber más de Mí y de vosotros, antes debéis unir los conocimientos del uno con los del otro y así con todos. Entonces, de esa armonía brotará una luz clara y purísima, que es la que habéis buscado en el mundo sin haberla llegado a encontrar.
40. “Amaos los unos a los otros”, he ahí mi máxima, mi mandamiento supremo para los hombres, sin distinción de credos o de religión.
41. Acercaos unos a otros por medio del cumplimiento de esa máxima y me encontraréis presente en cada uno de vosotros.
42. Observad y comprenderéis que ya se inicia la lucha de ideas, de creencias y de religiones. El resultado de vuestras contiendas humanas os va conduciendo paso a paso hacia esa nueva batalla.
43. ¡Ah, si los hombres se preparasen cuando mi luz se acerca a ellos, cuánto dolor y confusión se evitarían! Mas no saben aún disponerse para recibir la paz; sólo buscan prepararse para la guerra o cuando menos para la defensa.
44. Después de anunciaros todo esto, de preveniros, ¿Osaríais confundiros como lo haría cualquier ignorante cuando el tiempo de la lucha haya llegado?
45. Disponeos para la paz, para la armonía, la conciliación y la fraternidad.
46. Vais a ver a las grandes religiones atacarse unas a otras, a las multitudes huir en confusa desbandada; para esa hora este pueblo deberá tener pleno conocimiento de su misión, estar libre de prejuicios, de manchas o confusiones, para extender su mano llena de caridad hacia el necesitado de paz, de consuelo, de luz y de salud.
47. Regenerad vuestra vida, espiritualizad vuestras obras, estudiad mi palabra, porque en ella os estoy dando el sabor de todos los frutos del árbol divino, para que cuando vuestros hermanos vengan a ofreceros el que ellos poseen y que han cultivado, conociendo ya el sabor del que os he dado, lo aceptéis con amor, si le encontráis limpio, o lo rechacéis con bondad, si no le halláis puro.
48. Un sentido superior tiene el espíritu, el cual le permite descubrir lo verdadero, lo puro, lo perfecto; pero es menester que se desarrolle ese don, para no caer en confusión, o sea, que os alimentéis de enseñanzas insanas y rechacéis lo que en verdad es sustento para vuestro espíritu.
49. Voy a daros mi lección, pero antes depositad vuestras penas en Mí, llorad junto al corazón del Maestro, descansad, y cuando hayáis mitigado vuestro dolor, cuando las lágrimas se hayan secado en vuestras mejillas, elevad vuestro espíritu para que sobre él sea mi enseñanza.
50. No quiero ver hambre ni sed en ninguno de mis discípulos, quiero veros satisfechos de haber comido y bebido en esta mesa; solamente así podréis hacer obras dignas de Mí en este mundo; no olvidéis que cada día que pasa, aproxima el de mi partida, y el que no aproveche este tiempo de enseñanzas, después se sentirá huérfano.
51. No ha sido el acaso el que os ha traído ante mi presencia; mi voz os llamó por los caminos y mi caridad os condujo; ahora sabéis que habéis
venido para conocer la misión que os envié a cumplir en la tierra; en mi palabra habéis sabido cuál es vuestro principio y cuál es vuestro fin; habéis tenido la revelación de que sois parte de un pueblo, que en tres etapas ha recibido el maná del espíritu.
52. Si todo cuanto aconteció en el pueblo de Israel en los dos primeros tiempos, lo trasladáis a lo espiritual, veréis que lo mismo ha acontecido en vosotros en el tiempo presente.
53. La vida de aquel pueblo, su historia, es una lección para toda la humanidad, es una parábola, es un libro cuyas bases de piedra fueron la ley que os revelé en el Sinaí; su contenido guarda la voz de los profetas, la evolución de un pueblo, sus luchas, sus sufrimientos y sus caídas, sus goces y sus amarguras. También en él está la obra perfecta de Cristo entre los hombres y la misión de los que le siguieron.
54. Hoy se abre ese libro ante vuestro espíritu y veis brotar de él nuevas luces, porque lo que no fue comprendido en aquellos tiempos, hoy os ha sido explicado; hoy vuestro espíritu puede llamar a las puertas del más allá en demanda de sabiduría; hoy vuestra capacidad espiritual os permite acercaros más al Maestro para que Él os muestre las nuevas lecciones de su arcano.
55. Pueblo mío, aun cuando en la gloria de mi Espíritu hay paz, no puedo dejar de enviaros mi ayuda, porque os veo ir por los caminos del mundo arrastrando cadenas de penalidades e imperfecciones.
56. Venís atravesando un desierto y en medio de él he hecho nacer palmeras para que os sombreéis y tengáis descanso. He hecho brotar de la roca estéril de vuestro mundo, un manantial inagotable para que bebáis de él, y no volváis a tener sed. Hoy no os daré tierras en el mundo para que las cultivéis; vuestras tierras las hallaréis en los corazones; unos han venido a empezar a cultivar, otros a concluir una obra comenzada tiempo ha, y otros a recoger el fruto de su siembra.
57. No pretexten los padres de familia que tienen muchos hijos, que su tiempo está dedicado únicamente a ganar el pan de cada día, y por esa causa no pueden pensar en hacer el bien a los demás.
58. No me digan los varones que se sienten incapaces para enseñar mi ley. A todos os digo, que en vuestro camino sobran las ocasiones en que podáis sembrar mi semilla sin perder vuestro tiempo y sin desatender vuestros deberes.
59. Servidme y Yo os serviré.
60. No sufra decepción vuestro corazón, si al sembrar amor en vuestros hijos o en vuestros hermanos, sólo recogéis de ellos dolor; bien sabéis lo que Cristo sembró en el mundo y lo que recogió; mas Él sabía que no estaba en el mundo la cosecha, sino en el cielo, cuando el tiempo llegara. También vosotros, discípulos, imitando en paciencia al
Maestro, no busquéis galardones ni compensaciones en la tierra, mas sí esperad la hora de vuestro gozo en el más allá.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 130
1. El mundo se conmueve con el recuerdo de mi pasión. En esta tarde, en que recordáis aquellos sucesos y en que desciende mi rayo divino a dar quietud al espíritu de la humanidad, Jesús os contempla conmovidos.
2. Vosotros que me amáis y que como apóstoles me ofrecéis vuestra vida, vosotros que sabéis ofrecer al sediento Rabí el agua cristalina de vuestro amor, sentid que en verdad el Espíritu Sagrado del Maestro se encuentra entre vosotros.
3. Ya es tiempo de que reine el Espíritu de Verdad y se aparte del corazón de los hombres el fanatismo religioso.
4. En este instante siente mi Espíritu un gozo muy grande al encontrarme entre mis discípulos, a quienes vengo a ofrecer el vino de mi mesa de amor, no el vino de uva que nunca dejará de ser el jugo de la vid, sino mi propia vida espiritual.
5. Ha pasado ya el tiempo en el que os dije que recordaseis el santo cenáculo, tomando el pan y el vino en memoria mía. Hoy vengo a enseñar a vuestro espíritu a alimentarse con la esencia de mi enseñanza de amor, prescindiendo de todo simbolismo.
6. No vengo a tratar de haceros recordar dolores que correspondieron a otra era, aunque sí vais a llorar con mi lección, pero ese llanto deberá ser de arrepentimiento.
7. El mundo es un cáliz de amargura, mas Cristo, el Verbo del Padre, viene lleno de amor a continuar la enseñanza de infinita caridad que he dado a los hombres. En este tiempo vengo a mostraros el sendero que debéis seguir para alcanzar la redención de vuestros pecados; mas no quiero que tan sólo llevéis a Cristo en vuestro pensamiento, sino que testifiquéis con obras de amor la verdad de su doctrina.
8. Ved como en este día muchos de mis hijos simbolizan erróneamente aquella cena en la que por última vez me reuní con mis discípulos; mi palabra, mis lecciones de amor, han sido falseadas. En este instante el verbo Divino, en comunicación directa con todos los espíritus, os entrega su amor, así como repartió el pan entre sus apóstoles.
9. He aquí a Cristo, el príncipe de la paz, a quien las turbas juzgaron agitador y rebelde. Recordad que el Hombre Dios vino al mundo y dijo: “Estos son mis hijos, por los que daré hasta la última gota de mi sangre”. Ahora, amados hijos míos, vengo a hablaros sencillamente. En
aquel tiempo os hablé en parábola, y muchas veces no me entendisteis, porque dabais un significado equivocado a mis palabras.
10. Humanidad infinitamente amada por Mí, he vuelto a vos, mas no como me oísteis en el Primer Tiempo, ni como me mirasteis y escuchasteis en el Segundo; hoy vengo a entregaros mi enseñanza a través de un cerebro preparado por mi sabiduría.
11. Entre mi pueblo siempre se han encontrado los que sienten la espiritualidad, así como los que únicamente persiguen los bienes materiales.
En el Primer Tiempo hubo veces en que mientras unos adoraban al “becerro de oro”, otros lloraban de temor ante Jehová; y en el Segundo, en el seno de mis apóstoles, estaba uno que ambicionaba recibir de Mí la potestad de convertir las piedras en oro, pretextando que estaba bien el socorrer con dinero a los pobres que padecían de hambre, al cual Yo le dije: “El dar dinero a las multitudes, haría que no lo apreciaran por ser fácil de obtener”. Y añadí: “Aquel que me siga, debe ser pobre, como su Maestro”. Por eso humildemente me incliné a lavar los pies de mis discípulos, y les dije: “Nunca os creáis los primeros, sino los últimos ante el Padre”.
12. A vosotros, que sois mis nuevos discípulos, os digo: “Lo que veáis que hago con vosotros, hacedlo con vuestros hermanos”.
13. Habéis preparado vuestro corazón para recibir la esencia de mi palabra y con ella, el consuelo, la fortaleza y la luz que necesitáis. Confiáis en Mí, porque sabéis que vosotros como todos los seres, recibís mi protección; mas Yo os he dicho que vivís en un tiempo de restitución y purificación y que aún conoceréis el dolor en mayor grado.
14. Hay en el futuro de los hombres grandes combates y vicisitudes; y vosotros, como parte de esa humanidad, también tendréis que sufrir. Sólo la oración y la vigilia harán llevaderas las penas; muchos van a perder el rumbo en esas pruebas, van a flaquear y a buscar la solución de sus males por otros caminos; y sólo cuando retornen al sendero del bien, de la paz y de la justicia, recobrarán su tranquilidad; y aún entre este pueblo que ha sido marcado en este tiempo, de los 144,000 señalados en su frontal, ¿Cuántos de ellos me abandonarán, a pesar de estar ahora rodeando al Maestro, escuchando su lección de infinito amor?
15. Por eso he venido en esta era, para daros fuerza en vuestra lucha, para enseñaros a trabajar por un ideal elevado, que es el mismo por el cual he luchado en todos los tiempos, vuestra elevación espiritual.
16. Poseed y valorizad todos vuestros dones para que podáis hacer frente a esa gran prueba. No os despojéis de ellos, para que no os
sintáis huérfanos, porque vais a necesitar hacer acopio de fe, de fuerza espiritual, de valor, para no desmayar.
17. Más todo lo que os anuncio, no será para aniquilaros, sino para haceros grandes; porque encontraréis innumerables motivos para hacer el bien y derramar vuestra caridad. Si sabéis prepararos, os olvidaréis de vosotros mismos para ir en ayuda de vuestros hermanos y encontraréis su espíritu dispuesto como tierra virgen, para recibir la simiente y el riego benéfico de vuestras obras de amor.
18. Así he preparado el espíritu de mis hijos, para que llegado el momento puedan testificar que todos los acontecimientos que les rodean, les han hablado de Mí, que han sentido que mi Espíritu ha estado cerca de ellos.
19. Porque Yo no soy sólo palabra, soy acción. Lucho incesantemente en el espíritu de mis hijos para transformarlo, y estoy atento para contestar vuestras interrogaciones, para responder a vuestro llamado y acudir en vuestra ayuda, para que podáis cumplir con vuestro destino.
20. Es el tiempo en que mi luz está derramada sobre todo espíritu; el que se ha dispuesto a practicar mi doctrina, se ha sentido lleno de fortaleza y animado de una voluntad superior, y las obras que ha realizado, le han dado vida y han afirmado su fe. Este ya no podrá apartarse del camino, aun cuando tuviese que pisar sobre espinas, porque la fuerza de su espíritu ha crecido y sabe dominar el sufrimiento, para alcanzar su ideal. El que no ha dado principio a la jornada, que la empiece hoy y que no se detenga. Aun la más sencilla de sus obras le será tomada en cuenta por Mí. No encontraréis en la tierra satisfacción mayor que la de socorrer a un semejante, sintiendo su dolor.
21. Todas las obras que hice en el Segundo Tiempo para enseñaros mis lecciones de caridad, debéis repetirlas ahora. Mirasteis que Yo devolví la vista al ciego, vosotros podéis hacer mirar la clara luz de mi doctrina a los ciegos de este tiempo, que viven en las tinieblas de la ignorancia. Haced caminar al paralítico, que se ha detenido por falta de la gracia y de la espiritualidad; haced hablar al mudo, al que no sabe pronunciar las palabras de amor y de perdón. Todo cuanto queráis hacer, os lo concederé, porque os he revestido de dones de inapreciable valor, para que podáis testificar mi verdad.
22. Mi amor a la humanidad ha sido constante; no sólo cuando he descendido a la tierra he hecho prodigios; mi obra de dar vida y protección a los hombres es eterna, y mi enseñanza también es inagotable. ¿Cuándo comprenderéis mi lucha; cuándo reconoceréis a Elías, que es incansable trabajador entre vosotros?
23. Ya se acerca el final de los tiempos y he de venir a recoger la cosecha. Sólo trigo maduro recibiré, sólo obras de amor, concluidas y
perfectas, llevaré a mi granero; y vosotros, como discípulos míos, tenéis que presentarme así vuestro trabajo y ayudar a vuestros hermanos. En todas las naciones hay discípulos míos, profetas, precursores, cuyos dones se están manifestando al igual que los vuestros. Ellos buscan en la oración el bálsamo que cure a los enfermos, se comunican Conmigo espiritualmente, buscando la luz que ilumine su sendero y me reconocen como su guía y Maestro.
24. No os sorprendáis de que ellos, sin haber tenido mi comunicación a través del entendimiento del hombre, conozcan estas lecciones, porque os he dicho que el espíritu ha evolucionado, y cada criatura tiene una misión que cumplir. Su espíritu se ha purificado en el dolor, y no encontrando sobre la tierra verdaderos guías, me ha buscado, sabiendo que me encuentro en Espíritu iluminando y conduciendo a todos mis hijos.
25. Aquí me tenéis, dispuesto a recibir vuestros pensamientos y vuestro corazón, para ofreceros la esencia de mi palabra como el verdadero vino de vida eterna, del cual os digo que quien tomar de él, sed no volverá a sentir.
26. No confundáis más mi palabra, que es el pan de vida, con los símbolos que tan sólo representan una imagen de ella.
27. La luz del Espíritu Santo ilumina vuestro sendero y llena de paz a vuestro espíritu. ¡Cuánta gracia habrá en la tierra cuando este pueblo, que se encuentra diseminado entre la humanidad, viva consagrado a enseñar a sus hermanos, a amarse los unos a los otros! Cuando os hablo de unificación, debéis entender que estoy mirando vuestra desunión y falta de armonía; mas sabed que este reclamo lo dirijo a todos los hombres y a todos los pueblos, porque la semilla de la discordia se ha multiplicado y ha penetrado en todos los corazones.
28. La discordia ha invadido insensiblemente lo más íntimo de la vida de los hombres, y aún les falta probar los más amargos; pero no ha sido mi voluntad que la humanidad necesitara de ese cáliz para que reconociera su error y abriera sus ojos a la verdad, porque aunque os estoy juzgando en este instante, nunca dejo de ser vuestro Padre y quisiera que la reflexión y el arrepentimiento os salvaran del abismo al cual os estáis precipitando. ¿Quiénes serán los que me dejen penetrar en su corazón? ¿Cuáles pueblos me abrirán sus puertas? ¿Quiénes serán los que no atiendan el llamado de su conciencia?
29. Orad. ¿Qué más podéis hacer en estos instantes, si aún os contemplo pequeños en vuestro desarrollo espiritual, si aún estáis débiles y torpes? Fortaleceos en la práctica de mis enseñanzas; vuestra vida os ofrece diariamente la oportunidad de que hagáis méritos y de que os perfeccionéis. Sed un pueblo que refleje en cada una de sus
obras la luz de mi Espíritu, y pronto os enviaré al cumplimiento de vuestra misión, como humildes apóstoles de mi enseñanza.
30. Si pensáis que he dejado mi trono por venir a comunicarme con vosotros, estáis en un error, porque ese trono que vosotros os imagináis, no existe; los tronos son para los hombres envanecidos y orgullosos. Mi Espíritu, siendo infinito y omnipotente, no habita en un lugar determinado, está en todas partes, en todos los sitios, en lo espiritual y en lo material. ¿Dónde está ese trono que vosotros me atribuís?
31. No toméis mis palabras como reproches a vuestra escasa comprensión y conocimiento de la verdad; no he venido a vosotros para humillaros, haciendo resaltar vuestra pequeñez; por lo contrario, he venido para ayudaros a que os elevéis hacia la luz de la verdad.
32. ¿Creéis que no me doy cuenta del adelanto y de la evolución que vuestras creencias y conocimientos han alcanzado desde que venís a escuchar esta palabra? En verdad os digo que contemplo, mejor que vosotros mismos, los pasos que vais dando por el sendero espiritual.
33. Cuando llegasteis ante mi manifestación, no creíais en mi enseñanza a través del entendimiento humano, porque tenéis la creencia que sólo podríais encontrarme en las imágenes, símbolos y demás objetos consagrados por vuestras religiones. Después, cuando a pesar de vuestra falta de fe, sentisteis que mi enseñanza conmovía vuestro corazón, y que vuestro espíritu sentía mi paz, reconocisteis que una luz divina se manifestaba a través de estas criaturas destinadas a transmitir mi divino mensaje. Una nueva fe nació en vuestro corazón, se encendió una luz que os enseñó a comprender que el hombre podía comunicarse directamente con su Dios; mas no fue eso todo, faltaba que llegaseis a comprender que no es indispensable la mente humana, para que el Padre os pudiese dar su enseñanza; entonces supisteis que esta comunicación divina a través del portavoz sería pasajera, porque más tarde vendría el tiempo de la comunicación de Espíritu a espíritu, cuando los hombres aparten de su culto, de sus creencias y prácticas, el materialismo, el fanatismo y toda la ignorancia que encierran sus tradiciones y ritos.
34. Unos ya habéis comprendido, otros estáis practicando; pero aún os falta mucho para alcanzar la meta, desde la cual podáis concebirme en mi verdad, en la realidad de mi grandeza, y ya no a través de fantasías forjadas con vuestra escasa imaginación humana.
35. Dejad de materializarme en tronos semejantes a los de la tierra; despojadme de la forma humana que siempre me atribuís, dejad de soñar con un cielo que vuestra mente humana está incapacitada para concebir; y cuando os libertéis de todo ello, será como si rompieseis las cadenas que os ataban, como si una elevada muralla se derrumbase ante vuestra vista, como si una espesa niebla se disipase, permitiéndoos
contemplar un horizonte sin límites y un firmamento infinito, luminoso, pero a la vez accesible al espíritu.
36. Unos dicen: Dios está en los cielos, otros: Dios habita en el más allá; pero no saben lo que dicen, ni conocen lo que creen. Ciertamente que hábito en los cielos, pero no en el lugar determinado que habéis imaginado; Yo habito en los cielos de la luz, del poder, del amor, de la sabiduría, de la justicia, de la felicidad, de la perfección.
37. Yo estoy en el más allá, sí; pero más allá del pecado humano, más allá del materialismo, de la soberbia, de la ignorancia. Por eso os digo que voy a vosotros, porque voy hacia vuestra pequeñez, porque os hablo en forma que vuestros sentidos puedan sentirme y vuestra mente comprenderme, no porque llegue de otros mundos o moradas, porque mi Espíritu habita en todas partes.
38. Habéis luchado y habéis necesitado mucho tiempo para transformar vuestras creencias, y aún tendréis que esforzaros más para alcanzar la meta espiritual a que os he destinado, que es la de conocer a vuestro Padre, amarle y rendirle culto a través del espíritu; entonces comenzaréis a presentir la verdadera gloria del espíritu, aquel estado de elevación, de armonía, de paz y bienestar, que son el verdadero paraíso a donde todos habréis de llegar.
39. Hoy abrís las puertas de vuestro corazón y de vuestro entendimiento ante la luz de mi enseñanza; ¿Con qué obras venís a glorificarme?
40. Todos calláis, calla el espíritu y también la materia delante de Mí; doblegáis vuestra cerviz y os humilláis; no quiero que mis hijos se humillen delante de Mí; quiero que sean dignos de levantar su faz y contemplar la mía, porque no vengo en busca de siervos, ni esclavos, no vengo en busca de criaturas que se sientan proscritas, desterradas. Vengo a mis hijos a quienes tanto amo, para que al escuchar mi voz de Padre, eleven su espíritu por el sendero de su evolución espiritual.
41. Mas he aquí que llego a la casa de Jacob y sólo encuentro temor dentro de ella, espero encontrar fiesta y sólo existe silencio. ¿Por qué, mi pueblo? Porque vuestra conciencia os reclama vuestra falta y os impide que a mi llegada experimentéis alegría. Es que no os habéis amado, es que no habéis trabajado, como Jesús os enseñó.
42. Os ha faltado preparación espiritual, para presentir la sombra de dolor que os acecha, y es menester que vuestro Padre se materialice y os hable en vuestra lengua, para que podáis saber que el ángel de la guerra avanza, que sus armas son más fuertes, y que frente a él, el ángel de la paz solloza.
43. Cabalgando en alas del viento, la peste avanza instante por instante, y en el ambiente espiritual flotan millares de seres que sucumben día
tras día en los campos de odio y de cizaña y cuya turbación nubla vuestra mente y vuestro corazón.
44. Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero éstos, obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad; mientras vosotros os olvidéis de orar, no cumplís con la misión que el Padre os ha confiado.
45. Sabéis íntimamente que la misión de hacer paz, pesa sobre vuestro espíritu, desde aquellos tiempos en que dije a Jacob: “He aquí que os daré una simiente numerosa, por la cual serán benditos todos los pueblos de la tierra”. Por eso calláis delante de Mí.
46. ¿Esperáis acaso que las leyes de los hombres os vengan a desheredar y a obligaros a cerrar vuestros labios, que Yo he preparado para que deis testimonio de Mí?
47. No seáis hombres de poca fe; si Yo os he escogido, es porque sé que podréis y sabréis servirme.
48. En este día os digo: Si las naciones quieren la paz, Yo la pongo al alcance de su amor; si aún quieren más guerra, la tendrán, y por medio de ella, el cetro de mi justicia caerá sobre la tierra.
49. Si la humanidad, persiguiendo a mis nuevos discípulos, tratase de impedir que ellos sanen a los enfermos y hablen de mi doctrina, se desatarán entre los hombres, las enfermedades más extrañas, los hombres de ciencia enfermarán, de muchos se cerrarán sus ojos, a otros se les trastornará su cerebro. Las puertas del más allá se abrirán y legiones de espíritus turbados asolarán comarcas y poseerán a los hombres. Entonces, ante la impotencia de los hombres de ciencia, se levantarán mis humildes labriegos, dando pruebas de su saber, por medio de los cuales muchos creerán. Ha tiempo que os fueron anunciadas todas estas desgracias, a pesar de lo cual permanecéis sordos y ciegos. Sois ingratos.
50. A veces es menester que os hable así, mas no toméis mi palabra de amor confundiéndola con un látigo. Yo os amo; venid para que sintáis mi calor; acercaos a Mí, para que sintáis la paz de mi reino. Sois los que a través del desierto me habéis buscado, sois los que habéis caminado siempre en pos de mi promesa.
51. ¿Estáis cansados de esta vida? Pues descansad un instante bajo la sombra de este árbol. Decidme aquí vuestras cuitas y llorad en mi seno; ¿Hasta cuándo estaréis por siempre Conmigo? Quiero ya contemplar la paz en todo espíritu.
52. Dejad que la alondra por ahora extienda sus alas sobre todo el universo, para que sintáis su paz y su calor.
53. Mujeres, sois vosotras las que con vuestra oración conserváis la poca paz que en la tierra existe, las que como fieles guardianes del
hogar cuidáis de que no le falte el calor del amor. Así os unís a María, para quebrantar la soberbia humana.
54. Varones, os he hecho señores en esta tierra, para que en ella me representéis; es vuestro espíritu semejante al del padre, y vuestro cuerpo semejante al universo. No juzguéis la perfección de vuestro cuerpo por sus dimensiones, sino por la vida maravillosa que en él existe, su orden y su armonía. Aun en toda su perfección, el cuerpo es limitado, y llega el instante en que deja de crecer; sigue entonces desarrollándose la inteligencia y los sentimientos, hasta que la muerte le detiene, pero toda la sabiduría y experiencia que adquirió en la tierra, queda impresa en el espíritu, el que sigue creciendo y desarrollándose hasta la eternidad.
55. Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestras esposas y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos.
56. Todos sois en este tiempo ovejas de Elías; unos habitan en su aprisco, otros aún están descarriados. La luz del Sexto Sello alumbra en este tiempo a todos los espíritus encarnados y desencarnados. Mientras en la tierra unos toman esta ley para adelanto y salvación de su espíritu, otros la toman para penetrar en los misterios de la ciencia y descubrir nuevas maravillas; son las manos profanas y desobedientes que aún cortan los frutos del árbol de la ciencia para envenenar el corazón de la humanidad. Estáis viviendo la sexta etapa que la humanidad recorrerá en la tierra como una imagen del camino que tendrá que recorrer en la eternidad.
57. En la primera etapa me representó en la tierra Abel, Noé en la segunda, en la tercera Jacob, Moisés en la cuarta, Jesús en la quinta, en la sexta, que es la presente, Elías, y en la séptima reinará el Espíritu Santo.
58. ¿Qué habéis hecho de mis enviados? El primero cayó bajo el golpe de su propio hermano, movido por la envidia. El segundo fue desconocido y burlado por multitudes de incrédulos e idólatras.
59. El tercero vivió dando pruebas de mi poder, recibiendo en cambio la ingratitud hasta de los suyos.
60. El cuarto hubo de romper las tablas de la ley, por la poca fe de su pueblo, a quien tanto amó.
61. El quinto, habiendo anunciado su venida, no fue esperado, creído, ni amado, y después de entregar al mundo su mensaje de amor, recibió de los hombres la muerte más ignominiosa que profeta o enviado hubiera recibido.
62. El sexto, ha venido en espíritu en este tiempo; sin embargo los dardos de la duda, la indiferencia y la mofa le persiguen.
63. Cuando el Séptimo Sello sea desatado y en vez de un enviado, sea el mismo Espíritu del Eterno quien alumbre a los hombres, ¿Quién tratará de herirme o de darme muerte?
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA 131
1. En este día en que las campanas son echadas a vuelo para anunciar al mundo que la gloria se ha abierto para recibir a Cristo, os digo que para vosotros ya pasaron esas tradiciones, ahora os corresponde el recogimiento, en vez de la algarabía; la recordación y la meditación, en lugar de manifestaciones ruidosas de alegría. ¿Qué sería si los discípulos del Espíritu Santo materializaran las enseñanzas divinas?
2. El espíritu es vida, y por lo tanto, nunca dejará de ser; es menester que se perfeccione para que pueda morar en las alturas. Vosotros habéis evolucionado; prueba de ello es que involuntariamente os apartáis de las imágenes o símbolos con los que tratan de representarme los hombres, porque vosotros ya me concebís como Espíritu Divino, infinito y omnipotente y no deseáis mirarme limitado. Habéis llegado a comprender al fin, que no existe mejor ofrenda ante vuestro Dios, que la de vuestras buenas obras.
3. ¿Os dije que resucitaría al tercer día de entre los muertos? Pues con ello también os hablé en sentido figurado de los acontecimientos futuros. Aquí me tenéis en Espíritu al iniciarse el Tercer Tiempo comunicándome por el entendimiento humano, y he venido también a los muertos a la vida espiritual. A través de esta comunicación anunciada y prometida en otros tiempos, habéis oído que de nada sirven atavíos, ni ceremonias; que debéis revestir de pureza a vuestro espíritu. Ya habéis comprendido que mostrarse limpio y engalanado por fuera sin haber limpiado el corazón, significa un engaño, que ante el Padre no pasa desapercibido.
4. Al hombre, a vuestro hermano, lo podéis impresionar y aun engañar, pero a Mí no, porque mi mirada perspicaz todo lo descubre y juzga; además, en este tiempo de grande luz espiritual, veréis a los hombres rechazar todo lo que encierra hipocresía. Yo os preparo para que no os dejéis sorprender de nadie, ni que sorprendan a vuestros hermanos.
5. Si apareciese algún hombre diciendo ser Cristo, encarnado nuevamente, no le creáis, porque al anunciaros que volvería, os di a entender que sería en espíritu. Si alguno os dijera: Soy el enviado de Dios, desconfiad de él, porque los verdaderos emisarios no hacen alarde, ni pregonan la misión que Yo les confío, solamente dan pruebas
con sus obras. A los hombres corresponde decir que el árbol por sus frutos sería reconocido.
6. No os prohíbo que probéis los frutos de los árboles, pero es menester que estéis preparados para que sepáis distinguir el fruto bueno del malo.
7. A los que aman la verdad, les pondré como lámparas para que alumbren el sendero de sus hermanos.
8. Vengo buscando a vuestro espíritu, a ese ser invisible a vuestros ojos, por quien me hice hombre y derramé mi sangre en aquel tiempo, para enseñarle a cumplir su misión.
9. No temáis encontrar a vuestro paso hombres que nieguen mi presencia bajo esta forma; son ciegos que no tienen aún luz en su espíritu. En aquel tiempo también me negaron y cuando vieron mis prodigios tuvieron que proclamar que Jesús era el Salvador prometido.
10. Veréis en este tiempo a los que me han negado, contritos y apenados delante de vosotros, sin encontrar palabras para confesar que esta doctrina ha venido de Dios.
11. En este día, en que las turbas corren con gran algarabía a sus iglesias, para celebrar el instante en que la gloria se abrió para recibirme, Yo os digo, que todo eso es tan sólo una tradición para impresionar al corazón de la humanidad. Son sólo ritos que hoy materializan mi divina pasión.
12. Vosotros no sigáis en esa tendencia, erigiendo altares y símbolos; no hagáis representaciones de hechos sagrados, ni uséis vestidos especiales para distinguiros, porque todo eso es culto idólatra.
13. Invocadme con el corazón, recordad mi enseñanza e imitad mis ejemplos. Ofrecedme el tributo de vuestra enmienda y sentiréis cómo las puertas de la gloria se abren para recibiros.
14. Creed que, así como Jesús resucitó al tercer día de entre los muertos, hoy en el Tercer Tiempo, he resucitado nuevamente de entre los hombres, muertos a la fe y a la gracia, para venir a enseñaros a través del entendimiento humano las bellezas de la vida espiritual.
15. Y digo a las multitudes que me escuchan: ¿Para qué os cubrís con túnicas y ornamentos y no revestís mejor vuestro espíritu de pureza? Yo sólo quiero contemplar en vosotros ese ropaje.
16. Huid de las falsas y profanas representaciones que se hacen de Mí y de mi pasión, porque nadie podrá representarme; vivid mis ejemplos y enseñanzas; quien así lo hiciere, habrá representado a su Maestro en la tierra.
17. Mientras algunos queman incienso y mirra como ofrenda hacia mi Divinidad, Yo os enseño a ofrecerme la esencia de vuestro corazón, el perfume de vuestro espíritu. Esa ofrenda espiritual es la que quiero de vosotros.
18. En esta alba de gracia la humanidad conmemora el tercer día, en que Cristo resucitó para consolar a sus apóstoles y traspuso los umbrales de la muerte para visitar a los menesterosos en espíritu. Recordad que os he dicho: Soy el gran labrador o el Pastor; esas misiones las lleváis también vosotros. ¿Quién sino un pastor es el que puede guiar a los espíritus y conducir a los pueblos? ¿Y el padre de familia que cultiva corazones o el maestro que guía a las mentes, no son acaso labradores?
19. A cada quien se le ha asignado una porción a la cual debe guiar o cultivar, y esa misión no queda terminada con la muerte material. El espíritu, lo mismo en la tierra que en el mundo espiritual, sigue sembrando, cultivando y cosechando. Los espíritus mayores son los que guían a los menores y éstos a su vez a otros en menor grado de desarrollo, siendo el Señor el que los conduce a todos hacia el aprisco.
20. Si os he dicho que los espíritus mayores guían a los menores, no por eso quiero decir que esos espíritus hayan sido grandes desde el principio y que los segundos deberán ser siempre pequeños ante sus hermanos. Los que ahora son grandes, es porque se han elevado y desarrollado en el cumplimiento de la noble misión de amar, servir y ayudar a los que no han alcanzado ese grado de evolución espiritual, a los que aún son débiles, a los que se han extraviado y a los que sufren.
21. Los que hoy son pequeños, mañana serán grandes mediante su perseverancia en el camino de evolución.
22. La escala del perfeccionamiento espiritual que Jacob vio figurada en su sueño profético, es la que empieza en el mundo y termina en el cielo, que se inicia en el mundo material y termina en la perfección de la vida espiritual.
23. A vuestros hijos, a vuestros discípulos, a vuestros pueblos, no les abandonaréis ni con la muerte, porque la distancia entre un mundo y otro es sólo aparente. Desde el valle espiritual podréis seguir cuidando, guiando y cultivando vuestra porción, y muchas veces podréis llegar a ejecutar obras tan grandes, que en la tierra hubierais juzgado imposibles.
24. Bendito es el camino de vuestro espíritu, que os hace conocer cada día el amor de vuestro Padre con más claridad y os enseña a comprender la grandeza de sus obras.
25. ¿Después de estas enseñanzas, será posible que alguien siga esperando que la muerte le venga a librar de su cruz, o habrá quien tema que ésta le venga a arrebatar su siembra?
26. Todo vive en Mí, todo en Mí se eterniza, nada se pierde.
27. En esta era vengo a visitaros en vuestra morada, porque si vosotros me buscáis, Yo también os busco. Quiero conversar con vosotros,
dejadme penetrar en el fondo de vuestro corazón y no tratéis de ocultarme vuestros pesares ni vuestras faltas.
28. Tratad de oírme en el silencio, elevad vuestro espíritu hacia vuestro Padre y pronto escucharéis mi voz, hablándoos en un lenguaje que nunca había sido oído por vosotros, y el cual lograréis entender, como si siempre lo hubieseis estado escuchando.
29. No os debéis de asombrar por ello, porque debéis de comprender que Yo soy el Verbo Universal. Hablo a las conciencias, hablo a los corazones, a los espíritus, a la razón y a los sentidos, hablo en todos los seres, mi voz nunca cesa.
30. Aprended a escucharme y analizad mis lecciones. Recordad que os dije que el que bebiere del agua de mi palabra, nunca volverá a tener sed. He derramado mi sabiduría sobre todo lo existente para que vosotros la recojáis a lo largo de vuestra jornada.
31. Aunque no existiesen religiones en el mundo, os bastaría concentraros en el fondo de vuestro ser para encontrar mi presencia en vuestro templo interior; también os digo, que bastaría observar cuanto la vida os ofrece, para que encontraseis en ella el libro del saber, que a cada paso os muestra sus más bellas páginas y sus más profundas lecciones.
32. Comprenderéis entonces que no es justo que el mundo se extravíe cuando lleva en su corazón el camino, ni que se confunda entre las tinieblas de la ignorancia habitando entre tanta luz.
33. No he venido a juzgaros con el exclusivo fin de dictar una sentencia para cada pecador; he venido a juzgaros, no sin antes ofreceros una nueva oportunidad para liberar a vuestro espíritu de todas sus faltas.
34. Estoy llamando a todos, porque quiero verme rodeado de esa gran familia que para Mí es la humanidad, en la que he depositado tantas complacencias y ternura, al grado de hacerme hijo suyo.
35. Vosotros, los que habéis tenido la ocasión de escucharme bajo esta forma, sabed que habéis llegado en tiempo propicio. Ni Yo vine antes o después del tiempo justo, ni vosotros habéis llegado demasiado tarde o demasiado temprano. Este es el tiempo que se había prometido a vuestro espíritu desde los tiempos distantes, para que en él recibiera la continuación de una lección apenas empezada en eras anteriores.
36. No podíais volver a Mí, sin antes haber saboreado todos los frutos de la vida y haberos deleitado con todos los placeres. ¡Cuán pocos son los seres que han sabido permanecer fieles y limpios al lado del Padre! Ellos, sólo han hecho mi voluntad; mas vosotros, que muchas veces habéis repetido en vuestras oraciones: Hágase, Señor, tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, es mentira que hayáis obrado siempre conforme a mi voluntad; de ahí que haciendo la vuestra, que es imperfecta, hubieseis cometido tantos errores, que ahora estáis pagando
con grandes amarguras, enfermedades y miserias. Mas dejaréis de seguir haciendo vuestra voluntad, para sujetaros a una autoridad divina que todo lo rige con sabiduría y justicia; entonces dejaréis de cometer errores y de sufrir por causa de ellos.
37. Orad, buscando la soledad y el silencio de vuestro santuario interior, y en esa oración surgirán los sentidos y potencias hoy adormecidas, en el interior de vuestro ser, hablándoos de las enseñanzas pasadas y de acontecimientos futuros inaccesibles hoy a vuestra mente. Entonces llegaréis a saber que tenéis que terminar alguna obra que en existencias anteriores habéis dejado sin terminar. En este tiempo es cuando va a comenzar el hombre a conocerse espiritualmente a sí mismo. Ya se encuentra ante la puerta del santuario donde hallará la explicación de todos los misterios que hasta ahora le han rodeado sin poder explicárselos. Mas ay de aquellos que a pesar de mis constantes llamadas, se muestren sordos o insensibles a la voz que de una manera incesante llama a las puertas de su corazón, porque será en ellos el hastío y una tristeza hasta ahora jamás imaginados.
38. ¡Oh mujeres de este pueblo que estáis oyendo mi palabra y que os conmueve hasta lo más hondo y noble de vuestro corazón, velad por los vuestros, mantened encendida en ellos la llama de la fe, cultivad la virtud, la paz y la fraternidad! Me dirijo a vosotras, porque vuestro corazón es más sensible a mi palabra, aunque vuestro espíritu sea igual al de toda la humanidad.
39. Yo quiero hacer de todos vosotros, los discípulos amados que aprenden a corregir sin herir ni juzgar a nadie, aquellos que sepan curar una herida sin hacerla sangrar, que sepan perdonar sin causar humillaciones. Cuando ya estéis preparados, os enviaré a las naciones como consejeros, como emisarios de paz, como heraldos de esta buena nueva, como dignos discípulos de quien tanto os ha enseñado; mas no debéis olvidar que el único que puede dar, es el Padre y Él es el único que puede devolver al espíritu todo lo que ha perdido.
40. Después de 1950, cuando cese mi manifestación bajo esta forma, no os dejaré solos, seguiré haciéndome presente en otra forma, de una manera más sutil, y si en verdad llegáis a velar por las enseñanzas que os he confiado y os llegáis a espiritualizar, sentiréis más cercana mi presencia; si tenéis fe, me veréis con vuestra mirada espiritual, y si os llegáis a unir como hermanos en mi obra, vendrán hacia vosotros las multitudes, como han acudido en este tiempo en que me he comunicado a través del portavoz.
41. Nadie podrá arrancar de vuestro corazón esta simiente, porque pasará de una generación a otra.
42. Habrá lucha, los impíos y los hipócritas os señalarán y os perseguirán por ir tras de esta huella; mas nada podrá hacer retroceder a
este pueblo, porque esta simiente, sembrada por Mí en vuestro corazón, surgirá en los momentos de prueba, hecha palabra de luz en los labios de vuestros hijos.
43. Así como el cristianismo logró dar a conocer mis lecciones de amor en los tiempos en que era difícil a los hombres sentir el amor de los unos para los otros, en este tiempo el espiritualismo luchará en una época en la que el materialismo ha petrificado el corazón de la humanidad. Y si en aquellos tiempos la palabra de Cristo conmovió en sus cimientos a la vida de los hombres, también ahora esta luz hará estremecer sus fibras más sensibles. Habrá épocas en las que aparentemente mi simiente habrá desaparecido; mas ella prevalecerá y persistirá entre todos los acontecimientos de la tierra.
44. Si unos llegan a ocultar mi verdad, otros se encargarán de darla a conocer; si los padres callasen, los niños hablarán; pero mi palabra brotará de los labios de mis discípulos y los testimonios surgirán por doquiera; mas no pretendáis ver el cumplimiento de todo lo que ahora os anuncio; dejad primero que la semilla germine, después que la planta dé el fruto ansiado, y aun así debéis dejar que el fruto madure; entonces veréis cómo se realiza una a una, todas mis profecías. Unos sois ansiosos, otros negligentes; mas Yo os digo que todos debéis ser pacientes y perseverantes.
45. Cuando sepáis lo que cuesta recoger un fruto o una semilla después de haberla cuidado y cultivado, le tendréis verdadero amor; por eso quiero que mi simiente pase por vuestras manos, para que le toméis cariño y le concedáis todo su valor; para ayudaros en el cumplimiento de vuestra misión vengo a fortaleceros para la lucha.
46. El Pastor lleva amorosamente al rebaño al aprisco de su amor, que es para los espíritus el seno del Señor.
47. Caminad, os dice mi voz, no os quedéis estacionados en el sendero. Amad al tiempo como a un precioso tesoro, aprovechadlo en el cumplimiento de los deberes de vuestro espíritu y de los que os impongan vuestros deberes terrenales; invertidlo en todo aquello que ordena mi ley, y el galardón que logréis será de luz y de paz para vuestro espíritu.
48. Para muchos hombres de este tiempo su expiación sobre el haz de la tierra toca a su fin; vosotros, que estáis escuchando estas revelaciones y que no sabéis si estáis en el número de aquellos escogidos, aprovechad hasta el último instante de vuestra existencia, examinadla a la luz de vuestra conciencia; analizad las pruebas que tengáis que sufrir, saldad hasta donde podáis todas vuestras deudas, y con esa preparación obtendréis un fruto agradable, que recogerá vuestro espíritu, en cuanto traspase los umbrales de la vida espiritual.
49. No penséis en la muerte, que lo desconocido no constituya para vosotros una obsesión; pensad en que viviréis y estad seguros de que cuando miréis el camino del valle espiritual, exclamará vuestro espíritu regocijado y sorprendido: Me parece que ya he pasado por aquí.
50. Estudiad e interpretad bien mis enseñanzas, porque de no hacerlo así, caeríais en fanatismo debido a la mala interpretación que le deis a mis lecciones de espiritualidad, y ésta que es elevación, no admite errores.
51. Vivid con pureza, con humildad, sencillamente. Cumplid con todo lo que sea justo dentro de lo humano, así como con todo lo que se refiere a vuestro espíritu. Apartad de vuestra vida lo superfluo, lo artificioso, lo nocivo, y recreaos en cambio con todo lo que de bueno se encuentra en vuestra existencia.
52. Es tan llano el camino y tan liviano el peso de la cruz, cuando ya hayáis aprendido a vivir, que os parecerá fácil cumplir con vuestra restitución; mas para aquel que lleva cargas pesadas y arrastra cadenas por el mundo, le parece que es imposible llegar a tomar el camino del Señor y seguir las huellas que El trazó.
53. Ved que el Maestro no os está pidiendo imposibles, ni siquiera os digo que transforméis vuestra vida en un instante. Desmaterializad vuestro corazón, despojadle de egoísmo y estaréis adelantando en el camino que os tracé con mansedumbre y amor.
54. No son mis siervos los que con palabras vanidosas pregonan servirme, haciendo alarde de sabiduría o juzgando las obras de sus hermanos. Mis siervos, mis discípulos, mis soldados, son aquellos que con una vida limpia, laboriosa y útil, van sembrando a su paso mi luz, van dejando huella de virtud y ejemplos de bien.
55. Ninguno está autorizado para juzgar las obras de sus hermanos, porque si el que está limpio no lo hace, ¿Por qué ha de hacerlo quien lleva manchas en su corazón?
56. Os digo esto, porque siempre andáis escudriñando la simiente de vuestro hermano esperando encontrarle defectos, para luego enseñarle vuestra siembra y humillarle diciéndole que vuestra labor es más limpia y perfecta.
57. El único juez que sabe aquilatar vuestras obras, es vuestro Padre que habita en los cielos; cuando Él se presente con su balanza, no tendrá ante sus ojos mayor mérito quien comprenda más, sino el que haya sabido ser hermano de sus semejantes e hijo de su Señor.
58. Es menester que mi pueblo surja entre las naciones dando ejemplo de fraternidad, armonía, caridad y comprensión, como soldado de paz en medio de aquellos que tomen nuevamente las enseñanzas divinas para reñir, herirse y quitarse la vida.
59. A mis hijos de todos los conglomerados, iglesias y sectas, les hablo por medio de su conciencia. Les exhorto a la reconciliación y les inspiro grandes pensamientos de luz; mas es indispensable que sepáis, que a ellos estoy dejando con vosotros un mensaje, que tendréis que entregarles en mi nombre.
60. Debéis ser humildes, no debe importaros si os ofenden; seréis mansos; os harán padecer humillaciones y sufrimientos; pero a vuestra palabra, que será mi mensaje, no podrán arrojarle de su espíritu, por lo que os digo que si algunos van a permanecer insensibles y sordos a vuestro llamado, otros despertarán de su largo sueño y se levantarán para marchar y encauzar su vida por la senda de la regeneración y del arrepentimiento.
61. Revestíos de valor, fe y fortaleza, para que podáis enfrentaros a la lucha; mas os prevengo: No os amedrentéis cuando habléis con vuestro hermano porque lo veáis bien ataviado o porque le llamen príncipe, señor o ministro.
62. Tomad ejemplo de Pablo y Pedro quienes levantaron su voz delante de los que el mundo llamaba señores. Ellos eran grandes en su espíritu y sin embargo ante nadie ostentaron ser señores y sí manifestaron ser siervos; seguid su ejemplo y dad testimonio de mi verdad con el amor de vuestras obras.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 132
1. Bienvenidos seáis, los que poco a poco vais sintiendo en vuestro interior la llama de amor hacia vuestro Maestro. Bienvenidos los que buscáis dulcificar vuestra vida con la caricia de mi palabra. Bienvenidos también los que dudáis de mi presencia, porque Yo os libraré de vuestra duda y ella dará paso a mi luz. Bienvenidos los que venís con el corazón entristecido, porque Yo os daré el consuelo que necesitáis. Todos cabéis dentro de mi amor.
2. Al ver cómo os recibo, desde el fondo de vuestro corazón me decís: Señor, yo os esperaba, ya ansiaba vuestra venida, y vuestra palabra amorosa. ¿Buscáis el reino de Dios? Os llevaré a El paso a paso, hasta que alcancéis la mayor altura de perfección. Muchos que en la tierra os han precedido, ya están alcanzando aquella elevación. Son los espíritus de luz, los emisarios o mensajeros de Dios, que vienen invisiblemente entre los hombres a traerles mensajes e inspiraciones.
3. Oh discípulos, ocupaos del adelanto del espíritu y aprenderéis a resolver todos aquellos problemas cuya solución, estando a vuestro
alcance, la creéis imposible. ¿Por qué si estáis agraciados con tan altos dones, queréis que Yo todo os lo haga? Pensad que tenéis que llegar a Mí mediante vuestros méritos, esfuerzos y hasta sacrificios; os estoy enseñando la forma de progresar en el camino para alcanzar la meta.
4. He aquí, mi palabra es semejante a una buena semilla. A veces cae en tierra dura, entre piedras o abrojos; es el materialismo, la indiferencia de los corazones en los cuales no puede germinar mi doctrina. A veces comienza a florecer alguna planta, cuando una mano impura viene a cortarla. Es cuando el corazón se deja llevar de las malas pasiones. Cuando la semilla llega a caer en tierra fértil, a tiempo germina, florece y fructifica, elevándose el arbusto cada día más y prodigándose en frutos.
5. Vosotros os preguntáis a veces: ¿Por qué el Maestro en vez de escoger a sus siervos o discípulos, no los toma a todos, ya que todos somos sus hijos? Y Yo os contesto: Vengo a escoger a los que ya están a tiempo, como semilla en sazón; a los otros les dejo un tiempo más hasta que alcancen la completa madurez, para poder servirme de ellos. El Maestro hace lo que el buen pescador, que a hora temprana entra en su barca, echa su red donde sabe que la pesca abunda, y cuando la ha sacado colmada de peces, deja que por entre la mala, salgan los pececillos inútiles, para seleccionar los mejores. Yo soy el pescador de espíritus, el que tiende su red para aprisionar en ella a vuestro corazón. Cuántos que estuvieron aprisionados en mis redes de amor, volvieron al mar de sus inquietudes y pasiones. Esos no podrán ser todavía de los escogidos que fiel y abnegadamente me siguen. Más llegarán después.
6. Trato de hacer oír mi voz en todos los espíritus, más el materialismo de la humanidad sólo le permite escuchar la voz del mundo y de la carne. Hay quienes, sin embargo, me escuchan, y éstos son los tristes, los menesterosos, los enfermos, los despreciados, aquellos a quienes el mundo ya no necesita y los ha relegado al olvido, porque nada tienen ya que dar. Ellos sí me escuchan, porque saben que sólo de Mí pueden esperar. ¿Qué puede importarle mi voz, mi palabra, a quien encuentra en el mundo todo lo que él desea? Ese sólo ve su felicidad material, y si alguna vez llega a escuchar mi llamado, como suele decirle al pordiosero, me dice también a Mí: Hoy no tengo nada que daros, volved mañana. ¿Y quién conoce ese mañana? ¿Quién puede saber lo que tarde en volver a llamar? Puede ser en el día de mañana, como puede ser en otra existencia. Bienaventurado el que olvide su sufrimiento por el dolor de los demás.
7. Orad, ved que es el tiempo en que mi justicia y mi luz han removido todas las tinieblas. Tiempo difícil y de peligros es éste, porque hasta los seres que habitan en tinieblas se harán pasar por seres de luz entre vosotros, para tentaros, para confundiros. Yo os doy mi luz, para que
no os desviéis del camino ni os dejéis engañar por aquellos que toman mi nombre.
8. Los tentadores no solamente son seres invisibles, también los tenéis encarnados en hombres que os hablan de lecciones que aparentan luz, pero que van en contra de mi doctrina. A ésos, no los escuchéis. Mi palabra se reconoce por su elevación, por su esencia y sabor divino. El árbol, por su fruto es reconocido. Quien llegue a conocer y a familiarizarse con el sabor de mi palabra, ése nunca se equivoca. Os he concedido el derecho de que escudriñéis mi palabra y la analicéis, para que la lleguéis a conocer profundamente.
9. Si velo por todos, como el pastor que cuida sus ovejas, si tiendo mi red para rescatar vuestro espíritu de las olas embravecidas del océano, orad también por vuestros hermanos, y vuestra oración se tenderá como un manto de paz sobre la humanidad.
10. Estáis comprendiendo, que he dividido mi revelación divina en tres grandes tiempos.
11. Fue en la infancia espiritual de la humanidad, cuando el Padre le entregó la ley y le prometió un Mesías que vendría a abrirle la puerta hacia una nueva era.
12. El Mesías fue Cristo, quien llegó entre los hombres cuando éstos se encontraban en la adolescencia espiritual. El vino a enseñar a los hombres una forma más elevada de dar cumplimiento a la ley que anteriormente habían recibido del Padre y la que no habían sabido cumplir. El Verbo de Dios habló por los labios de Jesús, por lo cual os digo, que el mundo siguió escuchando la voz y el mandato de su Padre a través de la doctrina de amor del Maestro perfecto.
13. Jesús a su vez, ofreció a los hombres enviarles al Espíritu de Verdad, para que les hiciese comprender todo lo que de su enseñanza no hubiese sido comprendido por ellos.
14. Pues bien, pueblo amado, esta palabra sencilla, humilde, que ahora escucháis, es la voz del Espíritu de Verdad, es la luz espiritual de Dios, que se derrama en vuestro ser, para que abráis vuestros ojos ante el nuevo tiempo. Esa luz que comienza a haceros comprender con claridad todas las revelaciones de vuestro Maestro, es la luz de vuestro Padre, del Espíritu Santo, el cual sorprende a la humanidad en mayor altura de evolución espiritual, o sea, cuando ésta va acercándose a la edad madura, para comprender las revelaciones de Dios.
15. En todo lo que os revela esta luz, estaréis recibiendo la enseñanza del Padre, porque el Verbo está en Mí, y el Espíritu Santo es mi propia sabiduría.
16. Esta forma de comunicación a través de portavoces humanos es tan sólo el preludio de la verdadera comunicación espiritual de los hombres
con su Creador y Señor, cuando llenos del Espíritu de Verdad converséis con vuestro Padre, de espíritu a Espíritu.
17. A los que aún no creen en mi manifestación de este tiempo, les digo: No neguéis que el Maestro se está comunicando nuevamente con los hombres, porque Él os prometió volver, y ninguna de las promesas divinas ha quedado sin cumplirse. Tampoco os distanciéis de vuestro Padre, diciendo que no es posible comunicaros con El. En verdad os digo, que el Señor siempre se ha comunicado con los hombres en diferentes formas, según la elevación de ellos.
18. Esta nueva era, por ser la de espiritualidad, por estar iluminada por la luz divina que todo lo aclara y que os enseña a comprenderlo todo, será llamada la Era del Espíritu Santo.
19. El nuevo tiempo ha comenzado ya para no terminar jamás, porque la culminación de esta era se enlazará con la eternidad.
20. ¿No presentís aún las grandezas y las maravillas que os promete el tiempo de la luz? ¿No os regocijáis pensando que ya está cerca el tiempo en que el mundo salga de sus tinieblas para abrir sus ojos al nuevo día?
21. Cesarán las confusiones, desaparecerán las encrucijadas, se disiparán los misterios, y una luz brillante, pero a la vez dulce y suave, porque es la del Espíritu Divino, dirá a los hombres que mucho buscaron, dudaron y se atormentaron: He aquí la verdad.
22. Entended que la ley del Padre, la vino a explicar Cristo, y que la doctrina del Maestro, la viene a aclarar la luz del mismo Padre a quien llamáis Espíritu Santo.
23. Para alcanzar esta luz, elevad vuestro pensamiento, dejad en libertad al espíritu, abrid vuestro corazón, porque quiero derramar sobre vosotros un torrente de bendiciones.
24. Multitudes que apenas hoy habéis llegado ante la luz de mi palabra: Abrid vuestras manos menesterosas y tomad el pan y el vino de mi enseñanza.
25. Las pruebas han pasado sobre de todos; en unos han sido breves, pero intensas, en otros han sido duraderas y amargas. Instantes, horas, días y años de dolor, quiero que pasen de vosotros y vuelva la paz a vuestros corazones. De mi Espíritu al vuestro vaya mi bálsamo, mi fortaleza y mi luz.
26. Dejaos envolver por mi efluvio para que aquí olvidéis tristezas, lutos, miserias y lágrimas; ya es tiempo de que descubráis el tesoro que lleváis oculto y dejéis de ser los parias en el mundo.
27. No temáis, pueblo, que no os entregaré cargos ni responsabilidades mientras no hayáis logrado la paz, la fortaleza y la salud de que carecéis; cuando os encontréis ya fuertes, vuestro corazón vendrá a darme gracias y al mismo tiempo a pedirme un sitio en mi campiña.
28. “Pedid, que se os dará”, digo a los enfermos, a los necesitados de paz, a los pobres, a los que han tenido hambre y sed de justicia, a las viudas, a los huérfanos, a los que no tienen un cariño en el mundo, en fin, a todos los que beben el cáliz de amargura; mas no me prometáis nada a cambio de mi caridad. Dejad que derrame en vosotros mi amor y quedad en libertad de seguirme o de alejaros de Mí. El que me sigáis o no, lo dejo a la gratitud de vuestro corazón, a vuestra comprensión, ante vuestra conciencia.
29. No es una orden la que vengo a daros, ni vosotros me pondréis condiciones para seguirme.
30. Lo que debéis tener presente, es que todo el que se regenere, que haga una vida recta y en sus obras ponga un, destello de virtud, ése tendrá al alcance los tesoros más preciados del espíritu, como son la paz, la salud y la luz de la sabiduría.
31. Si sois obedientes y mansos, nada tendréis que temer; en Mí sólo veréis amor, justicia y bondad sin límites.
32. Vuestro temor estará justificado cuando estéis caminando fuera del sendero; entonces sí deberéis temer a las consecuencias de vuestros actos imperfectos.
33. Entre vosotros hay alguien que me dice: Señor, ¿Por qué me habéis llamado, si vos sabéis que poseo un corazón muy duro que jamás ha sentido caridad de nadie? A él le digo que no tema, que mi poder es grande y sé hacer brotar agua cristalina de las rocas.
34. Perseverad escuchando mi palabra, es lo único que os pido, y cuando menos lo penséis, las tinieblas de vuestro entendimiento se disiparán para dejar paso a la luz, y ese corazón que se asemeja a un muerto en su ataúd, se levantará a la vida sintiendo y amando como corresponde a todo hijo de Dios.
35. Aprended a orar, os dice vuestro Maestro. Quiero conversar con vosotros en el rincón de vuestra alcoba; quiero conversar con mis enfermos y ungirles, haciéndoles sentir el consuelo de mi bálsamo divino; quiero concederos aquello que hace mucho tiempo estáis esperando.
36. Aprended a conversar con el Doctor de los doctores, oh enfermos benditos, porque mucho habéis de invocarme mañana, cuando ya sanos tengáis a vuestro cargo otros enfermos.
37. Tened siempre fe para que el milagro se verifique y haced méritos para que siempre os encontréis dignos de lo que solicitéis.
38. ¿Cuáles méritos puede hacer un enfermo, imposibilitado para toda lucha? Sus méritos pueden ser muchos y grandes, si sabe revestirse de paciencia y conformidad, si sabe ser humilde a la voluntad divina y sabe bendecirme en medio de su dolor, porque su ejemplo será de luz en muchos corazones que habitan en tinieblas, que se desesperan y se
entregan a los vicios o piensan en la muerte cuando les sorprende una prueba. Esos seres, al encontrar en su camino un ejemplo de fe, de humildad y de esperanza, que surge de un corazón que también sufre mucho, porque carga con una cruz muy pesada, sentirán que su corazón ha sido tocado por un rayo de luz; y así es, en efecto, ya que ellos no lograron escuchar la voz de su propia conciencia; tuvieron que recibir la luz de la conciencia que otro hermano les envió con su ejemplo y su fe.
39. No os deis por vencidos, no os confeséis nunca fracasados, no os dobleguéis bajo el peso de vuestros sufrimientos; tened siempre ante vosotros la lámpara encendida de vuestra fe; esa fe y vuestro amor os salvarán.
40. Varones, que sufrís en silencio privaciones y miserias que tenéis que beber día tras día el cáliz de la humillación, Yo bendigo vuestros pasos. Ayer fuisteis señores y ahora sois siervos; ayer, las galas os cubrieron y ahora la pobreza os envuelve. Habitáis un mísero rincón, desde el cual recordáis vuestro pasado y allí, en silencio derramáis vuestras lágrimas para que ni vuestra esposa ni vuestros hijos os vean llorar. Os sentís cobardes en aquellos instantes y no queréis hacer flaquear a los vuestros. Sólo Yo conozco esas penas, sólo Yo sé enjugar esas lágrimas. A todos os quiero hablar y enseñar, porque todo ese dolor que habéis acumulado, Yo lo puedo apartar, dejando en vuestro corazón tan sólo esa luz bendita de la experiencia. Os aseguro que de los que más han sufrido sacaré a los mejores maestros.
41. Necesitáis conocer mi palabra para que sanéis y para que resucitéis a la vida verdadera, oh muertos del corazón y del espíritu.
42. El dolor ha volcado todo su contenido sobre el mundo, haciéndose sentir en millares de formas.
43. ¡Cuán vertiginosamente vivís, humanidad! ¡Cuán trabajosamente amasáis el pan de cada día! Por eso los hombres se consumen prematuramente, las mujeres envejecen antes de tiempo, las doncellas se agotan en plena flor y los niños se insensibilizan en tierna edad.
44. Época de dolor, de amarguras y pruebas es ésta que ahora vivís; sin embargo, quiero que encontréis la paz, que logréis la armonía, que rechacéis el dolor; para ello me presento en Espíritu y os envío mi palabra, que es un rocío de consuelo, de bálsamo y de paz sobre vuestro espíritu.
45. Oíd mi palabra que es la resurrección y la vida, en ella recobraréis fe, salud y alegría de luchar y de existir.
46. Vengo a daros el amor que hay en Mí y que jamás se agota. Sois parte de Mí mismo y os alimento, mi sombra bienhechora os cubre siempre. Como Padre os he enseñado a dar los primeros pasos en el cumplimiento de vuestra misión. Os encontráis en la falda de la
montaña de perfección, desde allí escalad. La humanidad seguirá vuestros pasos. Yo le estoy haciendo el llamado, estoy hablando al padre de familia, al que se ha constituido en representante mío y tiene la misión de guiar a los espíritus a él encomendados, también al que es gobernante, para que cada uno trabaje dentro de mis leyes y pueda, venciendo las pruebas de este tiempo, cumplir su misión.
47. He instituido desde el principio de los tiempos el hogar, formado por el varón y la mujer, y en él he derramado sabiduría y amor. He puesto sobre ambos una cruz, un destino perfecto. Las bases de ese hogar son el amor, la comprensión mutua. El gobierno corresponde al varón, la sumisión y acatamiento a la mujer; en ambos he derramado dones preciosos para que puedan perfeccionarse. Y esa institución bendita, no es mi voluntad que se desconozca o se profane. A pesar de las tempestades que azotan y amenazan por doquier, velad y defended esos principios. Edificad sobre bases firmes el futuro de la humanidad. Yo que presido vuestros actos, os bendeciré y multiplicaré vuestra simiente.
48. Si vuestro espíritu no alcanza a concebir grandes ideas o inspiraciones, orad, preparaos y Yo os iluminaré.
49. Todos los cargos que os doy son de gran trascendencia y responsabilidad; mientras a unos les concedo la tutela de los hijos, a otros los convierto en guías espirituales de una gran porción o en gobernantes de un numeroso pueblo. Bendito aquel que se eleve más allá de la materia para buscar en Mí la fortaleza y la luz, pues estará en comunicación Conmigo, y Yo le sostendré en todas sus pruebas a través del cumplimiento de su misión.
50. Sentid mi calor de Padre, oídme y comprendedme; no piensen los que por primera vez me escuchan que este varón por conducto del cual os doy mi palabra, trata de haceros creer que él es el Señor, el Maestro; no, vuestros ojos no me ven, mas vuestro espíritu me recibe y en el corazón sentís mi presencia. Os hablo desde el infinito y el eco dulce de mi voz es el que oís a través de estos labios preparados por Mí para que vosotros podáis oír mi santa palabra.
51. ¿Que por qué son éstas comunicaciones? En otro tiempo os prometí volver; anuncié que mi llegada sería cuando las guerras estuvieran desatadas, cuando la perversidad de los hombres hubiese llegado a su mayor altura y cuando las plagas se hubieran desatado en la tierra; además, di a entender que mi llegada sería en Espíritu. El tiempo de mi venida ha llegado ya, el de mi presencia entre vosotros es éste en que las guerras estremecen toda la tierra, los hogares son destruidos, las virtudes pisoteadas y la ley adulterada; por eso muchos se preguntan al ver todo esto; ¿Cuándo vendrá Cristo, nuestro Salvador? Ellos no saben que ya estoy de nuevo en el mundo preparando la simiente que ha de
llevarles la luz y la paz; estoy apenas principiando a dar cumplimiento a mi promesa.
52. De nuevo he venido entre los humildes, entre los pobres e ignorantes, pero que tienen hambre y sed de justicia, de amor y de verdad; y este pueblo humilde e ignorado, al ver que alguien se ha fijado en él y que ese alguien ha sido su Señor, movido por una fuerza interior muy grande se ha levantado en pos de mi palabra. Venía triste, cansado y enfermo; en mi presencia encontró bálsamo para todos sus males; venía contrito por sus pecados, sus lacras y vicios, y al sentir la caricia que da mi perdón, nació en él un propósito firme de regeneración, de enmienda; sentía su espíritu vacío de obras dignas de su Padre, y recibió enseñanzas, para poder hacer grandes obras y prodigios.
53. La vida humana y la espiritual eran misterios que su escaso saber no alcanzaba a penetrar; aquí escuchándome, ha conocido la verdad de todo lo creado. Si en aquel tiempo el pueblo israelita esperó la llegada del Mesías como la de un rey poderoso, guerrero y fuerte en lo material que le devolviera su libertad, le diera armas para vencer y humillar a sus opresores, y luego le colmara de bienes terrenales, haciéndole el pueblo más grande y fuerte de la tierra, en este tiempo este pueblo no ha venido a que le haga rico en el mundo, ni a que le haga grande y señor sobre los demás; éstos han venido a Mí para encontrar verdad, redención y paz. Los bienes materiales también se los he concedido, mas ha sido por añadidura.
54. El pan de los pobres de este tiempo, con ser tan amargo, no lo es tanto como aquel que comen los grandes, los señores, los reyes.
55. Humanidad, volved a Mí, empezad por orar como Yo os enseñé, para que sintáis la paz de mi llegada; orad espiritualmente delante de Mí, sintiendo aquellas frases que os enseñé y que dicen: ¡Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino! Cuántas veces estas palabras que son una invocación para mi venida, las habéis pronunciado sin saber lo que dicen, lo que encierran y por lo tanto sin sentirlas; Cristo os enseñó a orar elevando el pensamiento al Padre Celestial sin que se interpusiera entre el Padre y el hijo imagen o forma alguna; ¿Desde cuándo habéis olvidado estas lecciones?
56. ¡Oh mi nuevo pueblo de Israel! Os confío esta obra como si fuese un árbol; ahora es tierno, mañana será corpulento; está destinado a dar sombra y fruto al peregrino fatigado y enfermo; mas si vosotros que venís de las comarcas y de las campiñas, de los montes y de las aldeas, en busca de sus frutos, vais a descuidarlo, ese árbol se secará, sus frutos caerán y no darán sombra; día llegará en que volváis a encaminaros hacia él, porque os sentiréis hambrientos y cansados de la vida, y al
llegar al sitio donde se encontraba el árbol, ni una señal de él encontraréis, porque no supisteis cuidarlo, porque os concretasteis a comer de sus frutos hasta saciar vuestra hambre y luego le volvisteis la espalda. Ese árbol es el que crece en el corazón de mis hijos; sus frutos son amor y caridad, vuestra confianza y gratitud serán el mejor riego que podéis dar a vuestro árbol para que viva, crezca y fructifique.
57. Aquí estoy bien entre esta humildad, por eso no he buscado a los grandes, porque ellos tratarían de agradarme ofreciéndome riquezas de la tierra. Recordad que Jesús en aquel tiempo no tuvo en el mundo ni siquiera una choza donde nacer; fue una humilde gruta la que le dio albergue, y paja fue la que le sirvió de lecho. “Mi reino no es de este mundo”, os dije más tarde, y os lo probé desde mi nacimiento. Una pobre túnica cubrió mi cuerpo, la cual fue empapada muchas veces por las lágrimas de los pecadores, por los que mucho habían sufrido, y la fe de los que la tocaron obró sobre ellos verdaderos milagros.
58. Hoy que vengo a vosotros en Espíritu, os digo que el manto que me cubre y con el que os cubro, sólo es el de mi amor; venid a Mí y enjugad en este manto bendito vuestras lágrimas, que sobre vuestra fe brillará un nuevo milagro, el de vuestra salvación.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 133
1. Bienvenidos seáis, amados míos, que venís a escuchar mi palabra. He aquí al Maestro de la humanidad; ahora me estoy comunicando por medio de estos portavoces, como en otro tiempo hablé a los pueblos por boca de los profetas.
2. ¿Encontráis entre los hombres algo más grande de lo que os ha revelado vuestro Dios? No. Entonces, ¿Por qué seguís verdades extraviadas, si ante vuestros ojos he puesto un camino recto? Sólo Yo puedo revelaros lo que para vosotros han sido misterios. ¿Quién más puede intervenir en los designios de Dios? Sólo mi luz divina podía haberos revelado que vuestra vida presente os ha sido concedida para expiar faltas pasadas que vuestro corazón ignora. En ese cáliz de amargura estáis expiando errores para purificar vuestro espíritu y alcanzar evolución.
3. No olvidéis que vuestra existencia no está limitada por vuestra materia, por lo tanto al acabar ésta, no muere vuestro espíritu; ¿habéis olvidado que el espíritu es semilla de eternidad?
4. Tampoco me limitéis en la forma de Jesús; si queréis recordarme o meditar sobre mi manifestación en cuanto hombre, hacedlo recordando
mis enseñanzas, mis obras. Concebidme infinito, para que reconozcáis la primera prueba de amor que os di haciéndome semejante a vosotros, para que después, mediante la práctica de las virtudes, fueseis semejantes a mi Divinidad imitando mis ejemplos. Si os hablo en esta forma, es porque ya estáis capacitados para comprenderme.
5. Soy todo Espíritu, más en todas mis obras estoy presente. Si me buscáis en cuanto os rodea en la tierra, en el aire, en el espacio, en la luz, ahí me veréis. Si buscáis mi presencia en la más insignificante criatura, en la hoja de un árbol que mueve la brisa o en el perfume de una flor, ahí me encontraréis, ahí descubriréis la huella del amor con que el Creador rubrica todas sus obras. Muchas maravillas ha descubierto y creado vuestra ciencia, más el hombre no lo ha hecho todo, porque Yo puse en él los elementos de vida. El principio de todo está en mi caridad. El espíritu a través de la mente humana es un espejo que refleja la luz y el poder de la Divinidad. Cuando más elevado sea el espíritu y más evolucionada la mente, tendrá que reflejar mayores revelaciones. Si hoy vuestra ciencia os ha dado frutos muy amargos, es porque habéis llevado esa luz tan sólo por el camino del libre albedrío.
6. ¿No os he dicho que sois la oveja descarriada? Esa es la razón por la que vengo tras de vosotros para recobraron. Cuando volváis por el verdadero camino a mi redil, la armonía entre vosotros y el Padre hará que deis a la humanidad verdaderos frutos de vida. ¿Por qué habéis de ir siempre por el camino torcido, si la voz de vuestro juez interno jamás se cansa de hablaros? ¿Por qué no habéis de abrazar el bien, si siempre que hacéis una buena acción, se inunda de alegría vuestro espíritu?
7. Humanidad: Jamás he querido que os perdáis. Es injusto que tengáis ese concepto de Mí, que penséis que haya creado seres que irresistiblemente tengan que perderse, que haya señalado ese destino a los hijos de Dios. Comprended que vuestro destino es otro, es el de vivir eternamente y no unos cuantos, sino todos, porque todos sois mis hijos. Si descendí al mundo haciéndome hombre, fue para mostraros en los ejemplos de aquel sacrificio, el cumplimiento de la misión señalada por mi Divinidad. Os digo que esa sangre fue vertida para trazar el sendero de restitución a todos mis hijos, y que si alguno no hubiera alcanzado ese beneficio, por él sólo me haría hombre nuevamente y daría mi sangre por salvarle.
8. No existe ninguna justicia perfecta como la mía. Si ahora os quejáis de que en el mundo pesan sentencias sobre inocentes y de que en cambio existen algunos culpables sin que la justicia del mundo los haya sancionado, no temáis, ni les juzguéis; recordad que todo tiene límite, que nada pasa desapercibido ante Mí y que además todo tiene fin en la tierra. Caminad, mis hijos, no os detengáis, pero id por el camino que mi ley os ha trazado. Decidme que me amáis, mas no con palabras, sino
con actos, con obras de amor hacia vuestros hermanos. No me elevéis altares materiales para adorarme; mas si necesitáis de un altar para poder inspiraros, mirad esa maravillosa naturaleza que os envuelve y amadme a través de ella, así llegaréis a Mí.
9. Discípulos amados, siempre que os acerquéis a Mí, preparados de espíritu y materia, recibiréis mi fortaleza y consuelo, vuestras penas se apartarán y saborearéis leche y miel; depositad en Mí cuanto encierra vuestro corazón, y Yo dispondré en vuestra vida según sea mi voluntad; quiero que todos luchéis, que nadie se aletargue, que seáis solícitos y trabajéis con sumisión y obediencia, porque es tiempo de cumplimiento y restitución, y vuestras herramientas de labranza sólo adquieren brillo después de la lucha.
10. La humanidad está esperando a mis nuevos discípulos, más si vosotros que sois mis labriegos, por temor al juicio del mundo, abandonáis la semilla y las herramientas, ¿Qué va a ser de esta humanidad? ¿No habéis sentido la responsabilidad de vuestro cargo? Vuestra conciencia no os engaña jamás y ella siempre os dirá si habéis cumplido; esa intranquilidad que experimentáis es una señal de que no habéis observado mis preceptos.
11. Os he dado el don de la paz, y no la habéis sembrado en el corazón de vuestros hermanos, no habéis influido con vuestro pensamiento y oraciones para aliviar el dolor de las naciones que se encuentran en guerra. No seáis como ciegos, guiando a otros ciegos, recordad que os he dicho que sois la luz del mundo. Vuestro cargo no será pesado si tenéis amor a esta causa; si me presentáis buenos propósitos, Yo os ayudaré; no será menester que vayáis en busca de los enfermos, sino que seréis solicitados; Yo les pondré en vuestro camino y así podréis cumplir con esa bendita misión de consolar. Los que a vosotros lleguen, habrán sido preparados por Mí para que no tropecéis con los duros corazones y me digáis: Cuán pesado es el cargo que me habéis dado, Padre, y cuán duras las tierras que estoy labrando. Yo todo lo he dispuesto para que trabajéis con amor y os perfeccionéis.
12. Os he escogido a vosotros para confiaros esta misión, porque me amáis y me habéis presentado vuestra humildad y sumisión; no quiero que después de haberos tomado como intermediarios para derramar mi caridad en los necesitados, os sintáis superiores a vuestros hermanos y me desconozcáis.
13. Para elevar vuestro espíritu, tenéis que renunciar a los placeres superfluos de este mundo; mi camino es estrecho, y es menester velar y orar; mas si en verdad me amáis, no será un sacrificio para vosotros apartaros de estas miserias humanas; he hecho liviana vuestra cruz, he iluminado a los que os rodean para que no sean obstáculos a vuestro paso.
14. Mañana habrá guerra de doctrinas e ideas; muchos hermanos vuestros, cansados de falsas promesas, vendrán a vosotros en busca de verdad, y si no estuvieseis preparados, la presencia de esos hombres os amedrentará.
15. Luchad por la salvación de la humanidad y aprovechad este tiempo, porque ya se acerca 1950 y dejaré de hablaros por conducto de los portavoces; muchos de vosotros me serviréis antes de ese año y otros después de él. Pasado ese año, vosotros, los que habéis transmitido mi palabra, no penetraréis en éxtasis, y los que habéis dejado manifestar al mundo espiritual en este tiempo, obedeceréis sus inspiraciones y os sentiréis protegidos en todo instante. Yo estaré con todo mis hijos para que sigáis dando a conocer mis enseñanzas a la humanidad. En ese tiempo, vuestros enemigos pretenderán aniquilaros y formar obstáculos para el desarrollo de mi obra; si estáis desunidos, os sentiréis debilitar. Muchos de esos perseguidores, al conocer la esencia de mi doctrina, me reconocerán, se convertirán y llevarán mis enseñanzas a otras naciones y comarcas.
16. Quiero que llevéis esta luz a todos mis hijos, unos humildes y otros potentados, que busquéis su espíritu que gime y sepáis orientarlo, y que vosotros que habéis sido rudos, sepáis interpretar ante el mundo mi voluntad.
17. Cada uno está en el lugar que le he indicado; no murmuréis de los que he dejado delante de vosotros como intérpretes, como responsables de estas multitudes, antes bien, ayudadles con vuestro pensamiento; si Yo los he escogido para darles un importante cargo, orad por ellos para que lleven a cabo su delicada misión.
18. Vosotros, que habéis sufrido las pruebas que han forjado a vuestro corazón, ya podéis comprender al que sufre y penetrar en el arcano que es el corazón humano, descubrir la pena o el mal que lo aflige, para consolarlo.
19. Comprendedme, pueblo, y pensad que si he materializado mi palabra, es porque os amo y quiero que conozcáis mi deseo de que os améis los unos a los otros.
20. Daos la mano en prueba de amistad, mas hacedlo con sinceridad. ¿Cómo queréis ser hermanos, si no habéis sabido ser amigos?
21. Se deseáis que el Padre more en vosotros, es menester que aprendáis a vivir como hermanos. Cuando deis ese paso en el camino de la fraternidad, vuestro triunfo tendrá por galardón la comunicación de espíritu a Espíritu. Muchos dones os he entregado y os anuncio, que cuando estéis unidos en voluntad y en pensamiento, Yo os concederé que os comuniquéis por inspiración con vuestros hermanos que habitan más allá de vuestro mundo.
22. Mi obra es de luz, mi verdad es clara, por lo que os digo que nadie podrá andar entre tinieblas, afirmando que allí estoy Yo.
23. En aquel tiempo, cuando hecho hombre habité entre vosotros, ocurrió muchas veces que por las noches, cuando todos reposaban, no faltaban hombres que me buscasen llegando sigilosamente hasta mí, temiendo ser descubiertos, me buscaban, porque sentían remordimiento por haber gritado y escandalizado en contra mía, mientras Yo hablaba a la muchedumbre, y su remordimiento era más intenso cuando comprobaban que en su corazón les había dejado mi palabra un presente de paz y de luz y en su cuerpo había derramado mi bálsamo de curación.
24. Cabizbajos se presentaban delante de Mí diciéndome: Maestro, perdonadnos, hemos reconocido que hay verdad en vuestra palabra. Yo les contestaba: “Si habéis encontrado que sólo hablo la verdad, ¿Por qué os ocultáis? ¿No salís a recibir los rayos del sol cuando éste aparece, y cuándo os habéis avergonzado de ello?”
25. El que ama la verdad jamás la oculta, ni la niega, ni se avergüenza de ella.
26. Os hablo así, porque veo que muchos vienen a escucharme a hurtadillas, mintiendo a dónde han venido, ocultando lo que han oído y a veces negando haber estado Conmigo. ¿De qué, os avergonzáis?
27. Menester es que aprendáis a hablar de mi obra y de mi palabra, en tal forma, que no deis lugar a que os burlen, o a que os señalen. También es necesario que cultivéis la sinceridad, para que cuando deis testimonio de Mí, lo hagáis con palabras que sean expresiones que broten de vuestro corazón. Esa es la semilla que siempre germina, porque posee la esencia de la verdad que toca el corazón y llega al espíritu.
28. Mi divino mensaje, al depositarlo en vosotros, deberá transformarse en mensaje fraternal, más para que él impresione y conmueva el corazón materialista y escéptico de esta humanidad, deberá ir envuelto en la verdad que Yo os he revelado. Si algo ocultáis o calláis, no habréis dado un testimonio pleno de lo que ha sido mi revelación en el Tercer Tiempo, y por consiguiente, no seréis creídos.
29. He venido a probaros que se puede quitar la venda de obscuridad al ignorante o al obcecado, sin hacerle daño, sin lastimarle, ofenderle o herirle, y así quiero que vosotros lo hagáis también. Os he probado en vosotros mismos, que tiene más fuerza el amor, el perdón, la paciencia y la indulgencia, que la dureza, los anatemas o la violencia.
30. Guardad esta lección, discípulos, y no olvidéis que si queréis llamaron dignos hermanos de vuestros semejantes, tendréis que hacer acopio de bondad y de virtudes para derramarlas en ellos. Os prometo
que cuando brille en la tierra la luz de la fraternidad, haré sentir en forma vibrante mi presencia.
31. El espíritu del que sabe prepararse, se extasía en la contemplación de las enseñanzas espirituales, inspiradas por la palabra del Maestro. No ha sido estéril la tierra de vuestro corazón, y en breve fructificará el trigo.
32. Mi luz ha rasgado las densas tinieblas de vuestra ignorancia, vuestro corazón se ha enternecido para amarme y vuestro entendimiento se ha despejado para comprender mi revelación. Esta luz os ha hecho contemplar la grandeza de la vida, las perfecciones de la creación, las maravillas de la naturaleza y la sabiduría con que ha sido trazado cada destino.
33. A veces me decís: Maestro, fácil es aprender vuestra lección, pero difícil practicarla. Entonces, el Maestro os alienta y con su amor os inspira confianza; luego en vuestra vida diaria va poniéndoos pruebas al alcance de vuestra capacidad; y así, insensiblemente, comenzáis a practicar las lecciones del Maestro. Comprensión, fe y amor, es cuanto necesitáis para transitar por este camino.
34. Recordad que cuando habéis llegado ante mi presencia, antes que exigiros que iniciéis inmediatamente el cumplimiento de alguna misión, dejo que me escuchéis, para que os saturéis de mi palabra que es sabiduría y fortaleza, bálsamo y paz. Antes he dejado que busquéis mi verdad hasta encontrarla, he dejado que escudriñéis mi obra y penetréis en ella hasta donde queráis, como dije a Tomás que hundiera sus dedos en la herida de mi costado para que pudiera creer. Sólo así podréis ser firmes y perseverantes en la lucha que os espera.
35. He hecho que escuchéis mi palabra incontables veces y que os sintáis discípulos ante mis cátedras. Se ha manifestado mi Divinidad y he dejado que mi mundo espiritual dé pruebas de su presencia, haciendo prodigios entre vosotros.
36. Si sabéis comprender y mirar bien cuanto os he concedido, os convenceréis de que no estáis hambrientos o necesitados de pruebas y milagros.
37. Habéis visto realizarse los prodigios en vosotros mismos o en vuestros hermanos, y esos prodigios han sido los que han encendido la flama de vuestra fe, y los que levantaron un altar de amor en vuestro corazón.
38. Todo lo tenéis, para que podáis llegar a practicar mi doctrina con la pureza y la elevación que ya comprendéis.
39. Hoy me interrogáis a cada paso, mañana seréis los que contestéis a las preguntas que os hagan vuestros hermanos.
40. Delicada y hermosa es la misión que he venido a confiaros. Es la cruz de amor bajo la cual caeréis, y la que os levantará con su fuerza.
41. ¿Quién podrá ir por esta vida sin llevar una cruz? ¿Y quién será aquel que llevándola, no caiga a veces agobiado por su peso?
42. No olvidéis que Yo, vuestro Mesías, vuestro Redentor, también tuve mi cruz en la tierra y hube de caer una vez tras otra bajo su peso. Mas en verdad os digo, que la carne podrá doblegarse y caer agobiada bajo el peso del dolor, de la fatiga y de la agonía; mas el espíritu no quedará vencido, porque en cada caída, se levantará más alto, en cada queja, bendecirá su destino y de la misma muerte se levantará a la luz de la vida verdadera.
43. Cristo no desdeñó tomar su cruz; llevándola a cuestas hasta el calvario y al expirar en ella, os dio el ejemplo más grande de humildad y fue a la diestra del Padre.
44. Esa cruz fue la pluma con que escribí mi pasión en el corazón de los hombres.
45. ¡Oh pueblo a quien he confiado la misión de ser luz y salvación para la humanidad! Sois el discípulo de los tres tiempos, el cual hasta ahora, en el tercero, llegará a ser maestro.
46. Hoy estáis unidos formando congregaciones, multitudes y grupos, mañana os levantaréis por diferentes caminos testificando y enseñando mi doctrina, mas no estaréis distantes espiritualmente unos de otros.
47. Aunque estuvieseis separados por los mares o por extensas tierras, vuestros corazones latirán uno junto al otro, unidos por el ideal de cumplir con vuestra misión.
48. La unificación de este pueblo vendrá después de 1950, el gozo del Padre será muy grande al ver la fructificación de la simiente que cultivó con su palabra, lo que fue como fecundo rocío y que el pueblo recibiera desde 1866 hasta 1950.
49. Ya se acerca el instante, pueblo, en que tendréis que entregar los primeros frutos de vuestra misión a vuestro Padre Jehová, en la falda del nuevo monte Sinaí.
50. Quiero que en esa hora bendita presentéis al Padre aquella unificación que perdisteis en tiempos pasados y que tanto os he pedido en el presente; que no lleguéis ante El llevando en vuestro corazón el fanatismo o la idolatría, y en vuestras manos el fruto de la mistificación.
51. ¿Cómo podría descubrir su error el que adora ídolos, si a vosotros os encontrase también divinizando objetos semejantes?
52. Mi caridad está fertilizando todas las tierras, para que en ellas caiga la semilla de la espiritualidad.
53. No temáis a vuestro destino, pueblo; dentro de esta misión no está la esclavitud, ni este aprisco es una prisión, ni los cargos que os he confiado son cadenas.
54. Bienaventurados los que penetren con fe y buena voluntad en esta arca, porque serán salvos de las tentaciones de este tiempo, serán fuertes, porque en su dolor tendrán mi bálsamo, en sus pobrezas tendrán el tesoro de esta obra, y cuando les persiga la ingratitud o la calumnia, tendrán el consuelo de mi palabra de amor.
55. No he venido a pediros sacrificios sobrehumanos. Ni al hombre le he exigido que deje de ser hombre por seguirme, ni a la mujer le he pedido que deje de serlo para cumplir con una misión espiritual. Al esposo no lo he separado de su compañera, ni a ella la he distanciado del esposo para que puedan servirme, ni a los padres les he dicho que abandonen a sus hijos o que dejen el trabajo para que puedan seguirme.
56. A unos y a otros, al convertirlos en labriegos de esta campiña, les he hecho comprender que no por ser mis siervos dejan de ser humanos y que por lo mismo tienen que saber dar a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que a él corresponde.
57. Sólo os digo que no dejéis pasar ninguna de las ocasiones que a vuestro paso pongo para que cumpláis con la misión de amor que os he enseñado.
58. Enlazados encontraréis vuestros deberes espirituales y materiales, y muchas veces al mismo tiempo estaréis cumpliendo con ambas leyes.
59. Siete etapas espirituales tendrá que recorrer vuestro espíritu para alcanzar su perfección. Hoy que vivís en la tierra, no sabéis en qué peldaño de la escala os encontráis.
60. Sabiendo Yo la resolución de esta pregunta de vuestro espíritu, no debo decírosla por ahora.
61. Trabajad con gran ahínco para que, al llegar la muerte, y cerrar los ojos de vuestro cuerpo para esta vida, vuestro espíritu sienta elevarse por sí mismo hasta llegar a la morada que por sus méritos haya alcanzado.
62. Los discípulos de esta obra contemplarán en el trance de la muerte corporal, cuán fácilmente se rompen los lazos que unen el espíritu a la materia; en ella no habrá dolor por tener que dejar las satisfacciones de la tierra; su espíritu no vagará como sombra entre los hombres, llamando de puerta en puerta, de corazón en corazón en busca de luz, de caridad, de paz.
63. Orad y velad, ved como mientras desciende entre vosotros mi palabra llena de dulzura y paz, allá, en otras naciones, la guerra siembra a su paso la desolación.
64. Orad por el mundo, pueblo.
65. Varones cuando retornéis al hogar con paso presuroso, porque deseáis estrechar a la esposa en vuestros brazos, o miraros en los ojos de vuestros hijos, y lleváis alegría en el corazón porque, el fruto del trabajo vais a entregarlo a los vuestros, orad por aquellos hombres que
en campos de muerte se encuentran y ya no podrán retornar en busca de su hogar, porque éste fue arrasado.
66. Cuando tengáis una alegría, no olvidéis que en esa misma hora hay muchos que lloran.
67. Vosotros, mujeres y madres, cuando inclinéis vuestra faz para besar la frente del hijo que dulcemente duerme en la cuna, pensad en aquellas madres, que antes fueron como alondras y ahora han perdido el nido, al compañero y a sus hijos, porque la guerra como viento huracanado todo lo destruyó.
68. Cuando cerréis vuestra puerta y sintáis el dulce calor del hogar y su protección, pensad también en aquellas madres que buscan en las entrañas de la tierra un lugar para proteger de la muerte a sus hijos; pensad en los niños que llaman a sus padres sin recibir respuesta, y en aquellos que tan sólo pronuncian una palabra: pan.
69. Y mientras los hombres se siguen destruyendo, vosotros orad, y que vuestra oración sea como ángel de paz que florece sobre aquellos pueblos.
70. De Maestro a discípulo y de Padre a hijo os he hablado; meditad en mi palabra.
71. La reunión que formáis con mi Divinidad, es semejante a un árbol corpulento que invita al caminante a descansar. Yo soy la raíz y el tronco de ese árbol y vosotros las ramas extensas, cubiertas de follaje. Os alimento con la savia y vosotros en ella recibís vida y fortaleza. Pensad, si podréis vivir desprendidos de Mí. Me decís a veces que habéis debilitado, y que sufrís porque los tiempos han cambiado, y Yo os digo: Que los tiempos son los mismos, lo que ha cambiado es vuestro corazón, porque no ha sabido vivir y perseverad en el amor, en la unión y en la paz, y ésta es la causa de vuestra aflicción.
72. Mi enseñanza viene a renovar la fe de vuestro espíritu, a daros nuevas fuerzas y a iluminaros. Mi palabra es agua cristalina que mitiga la sed y se derrama inagotablemente sobre vosotros. Os doy el trigo en abundancia para que lo cultivéis en el corazón de vuestros hermanos. Quiero que como Yo os amo, os améis los unos a los otros, y también a vosotros mismos, porque os he concedido no sólo la guía y dirección de una porción, sino que el primer deber que tenéis para Conmigo es velar por vosotros mismos; debéis amaros, reconociendo que sois la imagen viva de vuestro Creador.
73. La cosecha que me presentáis hasta hoy, es de dolor y escaso reconocimiento a mi ley, y Yo no os he dado a beber este cáliz. Os he dicho que si sembráis trigo, recogeréis trigo; más debéis cuidar de la simiente que sembréis. Hoy es el tiempo de la siega y cada uno recogerá su cosecha. Después, la tierra será limpia y el hombre dará principio a una nueva vida y Yo estaré muy cerca inspirando su
corazón. Será el reinado de la paz, del cual mucho os he hablado, discípulos amados, y para el cual estoy preparando a todo espíritu.
74. Quiero contemplaros como pequeños niños en torno de mi mesa, escuchándome y alimentándoos, penetrando en comunión Conmigo, y al estar recibiendo mis lecciones, formando propósitos de cumplimiento. Quiero que sirváis a vuestros hermanos; Yo os enviaré a ellos, cuando el amor y la caridad hayan florecido en vuestro corazón. Que sea vuestra vida como un espejo limpio para que en él se refleje vuestros actos y sepáis si habéis hecho bien o si habéis faltado.
75. El desarrollo de las virtudes de mis discípulos será estímulo para aquellos por quienes me comunico; la inspiración será abundante y mi gracia y prodigios se derramarán entre la humanidad. Vuestros hermanos espirituales, atraídos por vuestra preparación, os ayudarán y harán fácil vuestro camino y agradable vuestro trabajo. Vuestra influencia irá más allá de vuestro hogar, de vuestra comarca o nación, ayudando a otros corazones; el bien tiene un poder que vosotros todavía no conocéis.
76. He dado mi palabra por conducto de hombres sencillos e ignorantes; mas entre los que me escuchan están los científicos, los de entendimiento cultivado, que han sabido descubrir en la humildad de esta palabra mi esencia divina. He pulimentado vuestro corazón día tras día, para hacerlo sensible a mis inspiraciones, y ha vencido mi amor; de la roca que me hacíais presente en vuestro corazón he hecho un templo en el que me ofrecéis un culto de amor
77. Yo os confío mi obra; defendedla porque es joya de inapreciable valor. Sed centinelas y velad porque ella sea respetada y comprendida. Que nada os haga retroceder en el camino; id siempre adelante.
78. Siempre que vuestro corazón esté sediento de amor, elevaos a Mí; cuando las penas sean como un pesado fardo, recordad que hay un Padre que os ama y que está presto a consolaros; y pensando en Mí, sentiréis que el temor y las penas se desvanecen. Confiadme vuestros enfermos y Yo los sanaré.
79. El árbol de la vida ha extendido sus ramas para daros descanso y frescura, y sus frutos han dulcificado vuestro corazón.
¡Ml PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 134
1. Vengo a traer la paz a vuestro corazón en este mensaje de amor, porque he visto abierto vuestro santuario y he penetrado para morar en él.
2. Os está hablando Cristo, el Maestro, y os recuerda sus obras en la tierra para que logréis inspiraron en mis ejemplos.
3. Debéis aprovechar mi presencia entre vosotros, oh pueblo muy amado, porque el tiempo que estáis viviendo es trascendental para vuestro espíritu.
4. Ese ser de luz que en vosotros habita, sabe que su obra no está terminada, conoce que en anteriores existencias desaprovechó el tiempo que se le había concedido, así como las oportunidades que tuvo para lograr su adelanto espiritual, por lo tanto sabe que hoy debe esforzarse para alcanzar el completo desempeño de su misión, así como el desarrollo de todos sus dones.
5. He querido que a través de esta obra conozcáis todos los dones y potencias de vuestro espíritu; os he impartido mis enseñanzas de amor, os he concedido tiempo suficiente para que cultivéis vuestros dones y para que podáis iluminar el sendero de los que en tinieblas se encuentran, con la luz de mi verdad.
6. Os he hecho comprender que éste es el tiempo en el cual mis escogidos surgirán como profetas, videntes o iluminados, anunciando al mundo que ha llegado la era de la luz. Pocos serán los que presientan en estos anuncios la proximidad de mi reino, el cual se encuentra dispuesto a desbordarse en revelaciones, gracias y sabiduría.
7. Muchos se confundirán por lo que vean, sientan y experimenten, al extremo de llegar a preguntarme: Señor, ¿Qué es lo que ven mis ojos, qué es lo que está aconteciendo en el mundo y cuál es el significado de tantas extrañas manifestaciones y señales entre los hombres?
8. Y aquellos que por su incredulidad, por su orgullo o por su dureza, no lleguen a ver ni a sentir, ni logren por medio de la intuición contemplar las luces de este tiempo, serán los que llamen tinieblas a la luz e impostura a la verdad.
9. ¿No creéis que vosotros, los que os habéis deleitado con la luz de esta palabra que ha venido alentando a vuestro corazón, sois los indicados para definir el porqué de todo esto, anunciando la buena nueva y enseñando mi doctrina por medio del libro de mis enseñanzas a todos aquellos que lo necesitan?
10. Os he dado la ley, las normas, el camino y el conocimiento de lo que es justo y de lo que es lícito, para que nunca tropecéis, para que no dudéis en los momentos de la lucha y para que no manchéis lo que es sagrado. Sé que vais a ver surgir por todos los puntos de la tierra
hombres y mujeres que profetizan, que anuncian doctrinas extrañas para todos aquellos que viven alejados de lo espiritual, seres que curan enfermedades de las que llaman incurables y que predican la espiritualidad como la única doctrina que es capaz de dar al mundo la paz.
11. No estarán definidas ni serán puras las manifestaciones de muchos de aquellos hombres, porque les faltó la dirección del Maestro, más para entonces, este pueblo que ha sido mi discípulo, llevará mi mensaje por todos los caminos de la tierra.
12. Muchos tendrán razón al extrañarse de que la vida espiritual llegue a ser la norma de las obras de la humanidad, porque hace mucho tiempo que los hombres cerraron las puertas de su corazón para mi mensaje e inspiraciones. En este destierro voluntario, el hombre sólo escucha la voz de su libre albedrío, y el sendero de su vida está iluminado tan sólo por la débil luz de sus conocimientos materiales; pero esa voz es casi siempre una larga queja, sollozo o imprecación, y su luz la manifiesta por medio de su ciencia que en lugar de elevarlo, va hundiéndole más en su dolor.
13. Los que se levanten después de su sueño de siglos anunciando la luz del nuevo tiempo, serán los muertos que resuciten a la vida espiritual, después de haber permanecido inertes para la verdadera vida. Donde exista el amor, la sabiduría y la justicia, donde hay inspiración e impere la bondad, allí existirá la verdadera vida. Mas donde reine el pecado e impere el vicio, donde exista la guerra, anide la envidia y el egoísmo, allí sólo se encontrará la muerte, la desolación y las tinieblas.
14. Cuando los hombres caen en materialismo, en lugar de que su obra sea creadora, es destructora; entonces se asemejan a una multitud de gusanos dispuestos a terminar de carcomer a un cadáver, cuando por su labor creadora podría parecerse a un enjambre de abejas construyendo su panal en perfecta armonía. La obra de esos pequeños seres consiste en buscar miel para que después ésta endulce los paladares. Y vosotros: ¿Cuándo llegaréis a descubrir el verdadero sabor de la vida para dároslo unos a otros?
15. Ese sabor está constituido por el amor divino, néctar sublime que he depositado en cada corazón y al que no habéis sabido comprender ni buscar, y por ello no endulza aún vuestra existencia.
16. Hoy, la luz del Padre se encuentra derramada a raudales sobre todo espíritu, para que al despertar de su letargo, medite sobre su propia experiencia, que es un libro rico en sabiduría y en luz y perciba el resplandor de la verdad.
17. Pueblo, preparaos, meditad en vuestra misión, meditad vuestra responsabilidad en este tiempo, que es propicio para despertar
espiritualmente, y disponeos a trabajar en mi campiña, que Yo os ayudaré en el cumplimiento de vuestra misión.
18. Vengo a escuchar vuestras peticiones, vuestras quejas; quiero que aprendáis a conversar con vuestro Padre.
19. No penséis que sólo a vosotros he venido, Yo he descendido sobre todos, porque el clamor de esta humanidad llegó hasta la altura de los cielos como un grito angustioso, como una inspiración de luz.
20. Al recibir vosotros mi palabra bajo esta forma, me preguntáis interiormente, si vengo como Padre o como Juez, y Yo os digo que desde antes de que escuchaseis mi primera palabra de este día, ya la conciencia os había señalado cada una de vuestras faltas y también cada una de vuestras buenas obras. Más si con mi palabra os juzgase, ¿Por qué teméis? ¿Por ventura mi juicio no proviene del amor que os tengo?
21. Vengo a despertaros para que las pruebas no os sorprendan, y las tempestades y huracanes de estos tiempos no os dejen a obscuras.
22. Ciertamente éste es tiempo de pruebas para el cual es necesario estar fuerte y preparado para no sucumbir.
23. La vida en la tierra siempre ha sido de prueba y expiación para el hombre, mas nunca había estado este camino tan lleno de dolor como ahora, ni había estado el cáliz tan lleno de amargura.
24. En este tiempo no espera el hombre la edad madura para enfrentarse a la lucha; cuántas criaturas en su niñez ya conocen los desengaños, el yugo, los azotes, los tropiezos y fracasos. Y puedo deciros aún más: En estos tiempos el dolor del hombre comienza antes de nacer, es decir, desde el seno de su madre.
25. ¡Grande es la expiación de los seres que en este tiempo vienen a la tierra!
26. Todo el dolor que existe en el mundo es obra del hombre. ¿Qué mayor perfección en mi justicia, que dejar que los mismos que sembraron de espinas el camino de la vida, vengan ahora a recogerlas?
27. No todos tienen igual parte de culpa en el caos que vivís, más los que nos son causantes de la guerra, son responsables de la paz.
28. Tened caridad de vosotros y de vuestros semejantes. Para que esa caridad sea efectiva, reconoced vuestros dones estudiando mi palabra, porque el que ama a su hermano, me ama a Mí, porque su hermano es mi hijo muy amado.
29. Sois un pueblo al que estoy preparando para la oración, para la divulgación de mi palabra y para la curación. La vida con sus miserias, luchas y amarguras, se asemeja al desierto; mas no vayáis a estacionaros en él, porque entonces no conoceréis la verdadera paz.
30. Tened presente el ejemplo del Israel a que se refiere la historia, que tuvo que errar por el desierto por mucho tiempo, para alejarse de la
cautividad y de la idolatría de Egipto, a la vez que para alcanzar una tierra de paz y libertad.
31. Hoy, toda la humanidad es semejante a aquel pueblo cautivo del Faraón. Se le imponen creencias, doctrinas y leyes; la mayor parte de las naciones son esclavas de otras más fuertes; la lucha es ruda y el trabajo se realiza bajo los latigazos del hambre y la humillación; es amargo el pan que comen todos los hombres.
32 Todo esto hace que en el corazón de la humanidad vaya tomando cuerpo un anhelo de liberación, de paz, para alcanzar una vida mejor.
33. El estruendo de la guerra, la sangre humana que corre, el egoísmo, la ambición y el odio que fructifican en mil formas, están despertando a los hombres de su profundo letargo; y cuando se unan en un solo ideal de espiritualidad, como se unió el pueblo de Israel en Egipto bajo la inspiración de Moisés, ¿Qué fuerza podrá detener a esos corazones? Ninguna, porque en ese anhelo estará mi luz, en esa lucha estará mi fuerza, en ese ideal estarán mis divinas promesas.
34. ¿Necesita el mundo para liberarse de sus cadenas, a un nuevo Moisés? La enseñanza que os he traído en este tiempo, es la luz que inspiró a Moisés, es palabra de justicia y profecía, es fuerza que levanta al débil, al tímido, al cobarde, y le convierte en valeroso, decidido y ferviente, es ley que guía y conduce por la senda de la verdad, es ternura divina que os sustenta en los largos días de la jornada.
35. Os sentís alentados por mi palabra, pueblo, como si un bálsamo maravilloso cayera sobre vuestras heridas; os sentís fortalecidos, renovados, llenos de esperanza en el mañana; entonces: ¿No creéis que este mismo mensaje, si vosotros lo llevaseis a los pueblos oprimidos de la tierra, obraría en ellos el mismo prodigio?
36. Por eso os digo que os preparéis, para que no retardéis el momento en que os levantéis como emisarios de esta inspiración.
37. Si os digo que os preparéis, es porque esta buena nueva deberá ser extendida de tal manera, que jamás pueda ser causa de que se provoque un dolor, una contienda fratricida, o se derrame una sola gota de sangre.
38. Mi mensaje es persuasivo, dulce, lleno de verdad. Lo mismo toca el corazón, que llega a la mente y convence al espíritu.
39. Escuchadme, estudiad, practicad y estaréis en condiciones de abrir para los hombres brechas hacia la fe, la luz, la libertad y la paz.
40. Sabéis que Yo siempre estoy dispuesto a entregaros una más de mis lecciones. Hoy comenzaré por deciros, que el fin de mi llegada entre vosotros es el de doctrinaros, para que podáis desempeñar con limpidez vuestra misión.
41. Ciertamente, esta existencia es una nueva etapa para vuestro espíritu, el cual había dejado incompleta una obra que se le había
encomendado, y ahora se le ha dado la oportunidad de llevarla un poco más adelante en el camino de la perfección.
42. También Yo, el Divino Maestro, tuve que volver entre los hombres, porque mi obra en aquel tiempo quedó incompleta. Habrá quienes nieguen esta aseveración, diciendo que la obra de Jesús concluyó al expirar en la cruz, pero esto será porque han olvidado que Yo anuncié y prometí que volvería.
43. Vosotros, a quienes ahora revelo estas enseñanzas, comprended que a Mí no me es indispensable la reencarnación, porque en mi Espíritu está poder manifestarme de mil maneras a la humanidad. Tampoco he vuelto en busca de perfeccionamiento para mi Espíritu. Si ahora vengo a vosotros, es solamente para enseñaros la senda que pueda conduciros a la luz. Recordad que en el Primer Tiempo os dijeron los profetas: “Es la puerta”. Además, ¿No os dije cuando me humanicé entre vosotros: “Yo soy el camino”; no os estoy ahora diciendo: “Yo soy la cumbre del monte que estáis escalando?”.
44. Yo he estado siempre en la perfección.
45. Me complazco en saberos seguros transitando por mi senda; mañana será el gozo universal, cuando todos viváis dentro del hogar espiritual que ya hace tiempo está en espera de la llegada de los hijos del Señor.
46. Así hablo a vuestro espíritu, porque sé que ya puede comprender estas lecciones, y a él puedo decirle que no es hijo de esta tierra, que aquí en este mundo sólo debe de considerarse como un huésped, porque su verdadera patria es espiritual.
47. Tomad esta palabra en su verdadero sentido, porque de lo contrario llegaríais a pensar que mi doctrina viene en contra de todo progreso humano, y no sería justo que atribuyeseis tales errores a un Padre que sólo busca el perfeccionamiento de sus hijos en las diferentes sendas de la vida.
48. Lo que mi justicia persigue implacablemente es al mal, que toma diversas formas en el corazón del hombre, manifestándose a veces en sentimientos egoístas, en bajas pasiones, otras en codicia desmedida y aún en odios.
49. Discípulos: debéis de estudiar lo que ahora os digo en sentido figurado. La vida es un árbol, sus ramas son en número incontable, y de esas ramas no hay dos que sean iguales, mas cada una de ellas cumple con su misión. Si un fruto se malogra, es desprendido del árbol, y si una rama se desvía, es podada; porque del árbol de la vida sólo frutos de vida tienen que brotar.
50. Toda ciencia que haya causado mal y toda religión que no haya hecho verdadera luz, podéis considerarlas como ramas y frutos, por los
cuales no corre la savia del árbol de la vida, porque ya fueron desprendidos de él.
51. Bendito sea el que tenga por ideal seguir mi camino, bendito sea el que busca la forma de hacer grande a su espíritu. Yo recibo a los que callando sus quejas sólo piensan en recibir el rocío de mi palabra, a los que no dejan morir la fe y la esperanza en Mí. Haré con mi palabra que todos lleguen a encontrar un canto a la fe.
52. Vengo a enseñaros la espiritualidad, porque ella os dará salud espiritual y física, ella os hará amaros, os dará fuerza y fe.
53. A través del que piensa en Mí y me ama, pasa el torrente de la vida, en él está mi manifestación divina. Os he dado la vida para que en ella seáis grandes y fuertes, os la he dado para que tengáis caridad y manifestéis vuestra facultad de amar; os la he dado también para que tengáis sabiduría. La vida es el reflejo de Dios, es el gran testimonio de mi existencia; vividla y gozadla, mas también entendedla. Mucho la habéis gozado sin comprenderla. Cantad a la vida y que vuestro canto sea de comprensión, de admiración y de amor. Vuestro espíritu al elevarse, encontrará un mejor salmo al Creador.
54. La vida es una corriente incesante. Para que el espíritu llegue a ser grande, sabio, fuerte y bondadoso, es menester que viva eternamente. Pueblo, creéis que os vengo a visitar, y la verdad es que habito en vosotros. Os visito sólo bajo esta forma de manifestarme haciéndome pensamiento, palabra y visión espiritual, y es que mi manifestación interior en vuestro ser no la percibís con la claridad del latir de vuestro corazón, porque para sentirme palpitar en vuestro ser, es necesario tener sensibilidad. No perdáis la esperanza de llegar a sentirme, porque la esperanza procede de la fe, que es luz en vuestro sendero. ¡Ay del que pierda la fe! La fe es el faro que alumbra el porvenir, la fe es la fuerza que produce aquello que nombráis milagros. ¿Qué sería de vuestra vida, si no tuvieseis fe en mi ley?
55. Yo os doy la vida, mas os digo: Avivad la luz de la fe en vuestro Dios, fe en vosotros mismos, fe en la vida y en lo creado. No dudéis de mi caridad en vuestras vicisitudes; mi amor es más fuerte que vuestras pruebas. Oídme más con el espíritu que con vuestros oídos. A los que se nombran desheredados, a los que dicen que su estrella no brilla y que son lámparas apagadas y a los que lamentan haber venido a la vida para llorar, os digo: ¿Habéis intentado alguna vez olvidaros por un instante de vosotros para llevar un consuelo a vuestros semejantes? Seguramente que no, porque quien practica la caridad, a sí mismo se la hace. He llamado en este tiempo a los que nada tienen para dar al mundo.
56. Amad y dad con desinterés y veréis pronto la recompensa. Llamad a mis puertas y mi voz os responderá. Todos podéis levantaros, aun
cuando hayáis caído muy bajo, aun cuando os encontréis cubiertos de cieno. Los hombres perdidos de hoy, serán los hombres de bien del mañana. Sobre vuestras ruinas levantaré mi templo, más el hombre me ayudará a su reconstrucción. Helo aquí, penetrad en la verdadera vida; ella es como un reino, dentro del cual desde lo celestial hasta lo más mínimo en lo material, todo está a vuestro alcance.
57. Abolid el dolor. La vida creada por Mí no es dolorosa; el sufrimiento proviene de las desobediencias y faltas de los hijos de Dios. El dolor es propio de la vida que los hombres en su disolución han creado. Elevad vuestra mirada y descubrid la belleza de mis obras; preparaos para que escuchéis el concierto divino. No os excluyáis de ese festín. Si os aisláis, ¿Cómo podréis participar de ese deleite? Viviríais tristes, atormentados y enfermos.
58. Yo quiero que en el concierto universal seáis notas armoniosas; que comprendáis que habéis brotado de la fuente de la vida, que sintáis que en todas las conciencias esta mi luz. ¿Cuándo llegaréis a la plenitud en que podáis decir: Padre, someted mi espíritu al vuestro, así como mi voluntad y mi vida? Ved que esto no lo podréis decir mientras vuestros sentidos estén enfermos y vuestro espíritu egoístamente aislado del camino. Vivís bajo el tormento de las enfermedades o del temor a contraerlas y, ¿Qué es una enfermedad corporal ante una falta del espíritu? Nada, si él sabe levantarse, porque en mi caridad siempre encontraréis ayuda.
59. Así como la sangre corre por vuestras venas y vivifica el cuerpo, así la fuerza de Dios, como un torrente de vida, pasa a través de vuestro espíritu. No hay motivo para estar enfermo si cumplís con la ley. La vida es salud, alegría, felicidad, armonía; estando enfermos no podéis ser un depósito de los bienes divinos. Mentes, corazones o cuerpos enfermos, el Maestro os dice: Pedid a vuestro espíritu, que es el hijo del Todopoderoso, que vuelva al camino, que sane vuestras dolencias y que os ayude en vuestras flaquezas.
60. ¿Qué podrá negar el Padre a su hijo, cuando éste espiritualmente se acerque para solicitar algo para su cuerpo, pequeña y frágil criatura material? Así os enseño a pedir, más cuando se trate de dar, os digo: Repartid y dad. Repartid lo material y dad amor, porque ¿De qué os servirá dar la parte material si en ella no pusieseis amor? Cuán difícil os ha parecido administrar debidamente los bienes que habéis poseído en el mundo. Unos quieren tener sólo para sí, otros, teniendo demasiado, no sienten el deber de compartirlo.
61. Yo os descubro una fuente de salud que existe en vosotros, en vuestro espíritu, para que a ella acudáis cuando sea necesario; si sabéis buscarla, encontraréis sus aguas. No quiero un mundo derrotado y triste, un pueblo que por su ignorancia de lo que posee a cada instante
me hable con angustia, y me pida con desesperación. Quiero un mundo consciente de cuanto es y posee.
62. Hay quienes están pensando: ¿Y si el hombre siempre fuese sano, como moriría? A lo cual os respondo, que no es necesario que vuestro cuerpo esté enfermo para que deje de vivir; basta que el corazón se detenga cuando la hora haya sonado, para que deje de ser.
63. La luz de mi Espíritu se derrama en vosotros para que resucitéis. En este Tercer Tiempo vengo buscando a los descarriados para que me sirvan. Yo soy el libertador de los espíritus, que viene a libraros de vuestra esclavitud. A los rebeldes, vengo a convertirlos en sumisos y humildes siervos. Luego les digo: “Velad”, para que no seáis sorprendidos por los rumores y las tentaciones que os lleven de nuevo al precipicio.
64. Quien ha conocido la escoria y el bajo mundo y de él se ha podido liberar, está preparado para ir ahí, en busca de los que aún permanecen perdidos. Nadie mejor que él para persuadir con su palabra, que es luz de experiencia. ¿Cuándo os convertiréis en los pescadores de corazones y libertadores de espíritus? Cuando afirméis vuestro paso en la senda que os he trazado.
65. Dad sin condición, no juzguéis la casa de vuestro hermano, antes conoced bien vuestra morada, para que si la encontráis sucia, la limpiéis y sea digna de recibirme. No miréis si su alfolí está lleno o vacío o si su cuerpo lo cubren las galas o los harapos. Dejad que mi amor dé muerte a todas esas lacras que podrían empañar la luz que debéis reflejar.
66. Ved que de la mansión perfecta desciendo a vuestra morada para mostrares la grandeza de la vida espiritual, a revelaros una lección que os enseña a conoceros, a conocer a vuestro Creador y a conocer vuestro destino.
67. No quisiera el Padre que lloraran sus hijos, aunque os haya dicho: “Bienaventurados los que lloran”. Mi ley no os enseña que lloréis, sino la manera de evitar el dolor. Si me placiera veros sufrir, no vendría a vosotros como doctor, ni vendría a derramar mi bálsamo sobre toda herida. Aquel que lleva su cruz de penas con mansedumbre, me agrada porque me imita; mas de aquel que en su fanatismo religioso y su ignorancia atormenta y castiga su cuerpo, recibo su intención, que es la de purificarse o tratar de imitarme en mis padecimientos, más el acto no lo apruebo.
68. Basta con que apuréis con paciencia el cáliz que la vida diariamente os ofrece y que, sobreponiéndose a vuestras penas, tengáis fuerzas para pensar en vuestros semejantes y hacerles el bien que podáis, para que cumpláis así con vuestra misión.
69. Ya no os quejéis de sufrimientos, habéis recibido la dádiva de mi amor y os habéis embelesado con mi palabra; reconocedla por su esencia divina y la preparación del portavoz por la dulzura y la firmeza de su voz; entonces, dejad vagar vuestro espíritu por regiones que sólo él puede alcanzar para que allí se sature de luz, mientras que su mente queda extasiada, y su corazón palpitante de admiración y amor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 135
1. Vengo lleno de amor y revestido de paciencia para hacerme comprender de todos. Consolaos en Mí. Comed y bebed para que calméis vuestra hambre y sed de justicia. Quiero que el incomprendido por la humanidad se sienta comprendido por Mí y el que sentía su mano vacía, al levantarse después de haberme oído sienta que lleva dones consigo. Que el que ha llegado ante mi presencia trayendo remordimientos en su espíritu, al escucharme se sienta descargado de todo ello y pueda levantar su rostro como aquella mujer adúltera del Segundo Tiempo, cuando le dije: “¿En dónde están los que te persiguen? Yo te perdono, ve en paz y no peques más”.
2. Yo soy el divino juez, que no aplica jamás una sentencia mayor a la falta. Cuántos de los que se acusan delante de Mí, Yo les encuentro limpios. En cambio, cuántos pregonan limpidez y los encuentro perversos y culpables.
3. ¡Qué injusta es la justicia humana! ¡Cuántas víctimas de los malos jueces expían faltas ajenas! ¡Cuántos inocentes han visto cerrarse las rejas de la prisión delante de sus ojos, mientras el culpable camina libre llevando invisiblemente su fardo de hurtos y de crimen!
4. Espiritualmente es imperfecto vuestro mundo. Debéis ayudarlo a elevarse.
5. El mundo material, el planeta, no está próximo a su desintegración, pero el fin de ese mundo de errores y pecados, de tinieblas y mala ciencia, llegará con la luz de mi doctrina, y sobre sus escombros Yo levantaré un nuevo mundo de progreso y de paz.
6. Vuestra misión de labriegos no terminará en 1950; por el contrario, será cuando comencéis a dejar de ser discípulos para convertiros en maestros que con palabra de amor guíen a la humanidad por el sendero de luz.
7. Grandes legiones espirituales esperan tan sólo esta depuración entre los hombres para encarnar y morar nuevamente en la tierra. Ellos
poseen una gran misión y esperan que vosotros les dejéis vuestro lugar para ocuparlo ellos.
8. Vengo a explicaros mi doctrina, materializando mi palabra para haceros comprender quiénes sois.
9. Nunca os amedrentéis por el peso de la responsabilidad que he puesto en vosotros; mas pesa el fardo del pecado. Es más doloroso el abismo con sus tinieblas que la luz que existe en la cumbre de la montaña donde mora el Maestro. Nuevamente os digo que el “yugo de Jesús es dulce”.
10. Os he llamado Israel, porque en vuestro espíritu existe una misión de paz, un destino de armonía espiritual con toda la humanidad; porque sois el primogénito, porque no nacisteis sólo de Jacob, venís de más allá de él, de más allá de Abraham. Vuestro punto de partida data de antes de que Yo enviara al primer hombre a la tierra, quien formó una familia de la cual Yo escogí la simiente para formar mi pueblo fuerte en la fe, en la obediencia y en el amor al Dios invisible. Así lo preparé y lo bendije y quedó como un faro en medio de la humanidad.
11. Nada os faltó para desempeñar vuestro destino y, sin embargo, visteis surgir más alto que vosotros a otros pueblos que luego os humillaron con cadenas de esclavitud.
12. ¿Por ventura, eran pueblos superiores al vuestro? Ni en materia, ni en espíritu eran mayores que vosotros, en quienes había desbordado el Padre los dones preciosos de la inspiración, de la sabiduría, de la belleza, del amor, de la salud y la fuerza. Os preparé para que fueseis como un espejo de mi amor por todo lo creado, donde la humanidad me contemplara, y como fuente de aguas cristalinas donde los sedientos de verdad mitigaran su sed.
13. Más al fin humanos, flaqueasteis y en vuestra decadencia fuisteis sometidos por otros pueblos.
14. En este tiempo os vengo a buscar y a estar muy cerca de vosotros recordándoos mi ley, despertando a vuestro espíritu para que escuche la voz de la conciencia y diciendo a vuestro corazón: Despertad, las cadenas que os abrumaban fueron rotas por la muerte y hoy la vida os ha devuelto vuestra libertad. Es por lo que he venido entre vosotros en el Tercer Tiempo.
15. No creáis que sólo en el seno del pueblo de Israel han existido profetas, precursores y espíritus de luz. También en otros pueblos he enviado algunos de ellos, más los hombres los tomaron como dioses y no como enviados y crearon bajo sus enseñanzas, religiones y cultos.
16. El pueblo de Israel no comprendió la misión que para con otros pueblos tenía y durmió en un lecho de bendiciones y complacencias. El Padre lo había formado como una familia perfecta en la que una tribu tenía la misión de defender al pueblo y mantener la paz, otra labraba la
tierra, otra tribu era de pescadores y navegantes. A otra le fue confiado el culto espiritual, y así sucesivamente, cada una de las doce tribus que integraron el pueblo, desempeñó diferente misión que en conjunto daba un ejemplo de armonía. Mas en verdad os digo, los dones espirituales que poseísteis en aquellos primeros tiempos, los tenéis aún.
17. Ved entre vosotros a los profetas; mirad cómo los hombres, las mujeres, los ancianos y aun los niños testifican mi verdad por medio de sus revelaciones. Poseéis la elevación espiritual para orar, la potestad para haceros oír y obedecer por los elementos, de lo cual tuvisteis ejemplos en Noé, venciendo la furia de las aguas, en Josué a quien le atribuís que detuvo la carrera del sol, sobre lo cual os digo que los astros jamás han detenido su curso, y que fue mi luz divina semejante a un sol radiante la que prolongó el día y ocultó la noche, para que el pueblo alcanzara la victoria, mientras el universo continuaba su trayectoria sin salirse de sus leyes de armonía.
18. Moisés tuvo también potestad sobre los elementos y a su voz obedecían las aguas, los vientos, las rocas. He confiado al hombre esta naturaleza para que de ella se sirva, pero él ha transformado el orden de la creación y se ha convertido en esclavo de la naturaleza, en la que ha buscado muchas veces a su Dios.
19. En el Segundo Tiempo, os di una lección más sobre estas enseñanzas, cuando hice calmar la tempestad al extender mi mano, también cuando anduve sobre las aguas o cuando resucité a los muertos. Los milagros que realicé en aquel tiempo fueron para salvar al perdido, para convertir la tiniebla en luz y el odio en amor. Yo no vine a maravillar o a sorprender a los hombres con aquello que sirviera sólo para asombro de su entendimiento, como algunos que se hacen admirar de los hombres como seres superiores haciendo aparentes milagros y que, sin embargo, no son capaces de convertir a un pecador. Yo no he venido a enseñaros ciencias superfluas o sorprendentes; Yo os he revelado mi existencia y el porqué de la vuestra; os he descubierto que el fuego que da vida y todo lo anima, es el amor; es el principio de donde han brotado todas las naturalezas.
20. He ahí que vosotros nacisteis por amor, existís por amor, sois perdonados por amor y seréis en la eternidad por amor.
21. Preparaos, para que cuando mi palabra cese, vayáis a las distintas naciones de la tierra, donde encontraréis pueblos cuyo origen se pierde en el tiempo, en los que sus habitantes practican cultos y ciencias en medio de los cuales se ha manifestado el mundo espiritual; ahí oiréis hablar de transformaciones, de maravillas y milagros ante los cuales quedaréis asombrados.
22. Estaréis preparados, porque tendréis que soportar grandes pruebas; sentiréis confundiros por momentos cuando en el seno de aquellos
hombres miréis comunicarse al mundo espiritual haciendo maravillas que vosotros no podríais haber hecho. Cuando os presenten escritos conteniendo su historia, sus leyes y preceptos, abriréis vuestros ojos para que no os cofundáis con la maravilla material, con el prodigio exterior, más también para que podáis admiraros e imitarlos en todo lo que vuestra conciencia e intuición os diga que encierra verdad.
23. También encontraréis en ello ahínco por hallar el camino que conduce a la perfección, anhelo de eternidad.
24. A otros los sorprenderéis en su éxtasis espiritual, del cual han hecho un culto fanático; son como plantas parásitas porque ni cumplen con las leyes de amor dictadas por Dios, ni cumplen con los deberes de la tierra. Esas doctrinas no se propagarán en otros pueblos, porque la verdadera espiritualidad destruirá el fanatismo y el misticismo.
25. Yo os he enseñado desde los primeros tiempos una ley que es justa con el espíritu y con la materia; recordad que en cierta ocasión dije: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.
26. Muchos se sorprenderán y hasta os juzgarán mal cuando escuchen que siendo mis discípulos, cumplís con la ley del trabajo material, cuando miren que tenéis esposa o esposo, que tenéis hijo y familia, que sabéis recrearos en la contemplación y en los frutos de la naturaleza, a la que amáis como a una madre. Entonces os preguntarán: ¿Por qué si sois siervos del Señor no vivís sólo en la contemplación de lo espiritual? Encontraréis también a los que poseen el don de profecía y os sorprenderéis, porque ciertamente, entre ellos hay espíritus adelantados.
27. Preparaos cuando estéis a prueba y Yo hablaré por vuestro conducto, y si esa preparación es además de limpia, sencilla y pura, veréis mis maravillas.
28. Estoy hablando a los que deben cumplir con su misión de apóstoles y profetas en otras tierras, para que no hagan alarde de la misión que les he confiado. Estos no provocarán escándalo combatiendo religiones ni creencias. Otros serán los que promuevan escándalo en contra de vosotros, sin saber que con ello os estarán ayudando a propagar la doctrina, despertando la curiosidad de muchos, que luego se convertirá en fe.
29. Para algunos será la presente existencia su última reencarnación. Es tiempo que preparéis el viaje para el más allá; llenad de buena simiente vuestro alfolí para que con paso firme acudáis al llamado que os haré en el valle espiritual que os espera y del cual nadie podrá huir.
30. A cada uno de vosotros se le ha asignado un número de espíritus a los cuales debe ayudar a elevarse, conduciéndoles por el sendero de mi verdad. Ninguno llegará sin su porción, porque no será recibido.
31. Luchad y trabajad, recreaos aprendiendo y enseñando. Yo estoy fecundando las tierras, apartando de ellas toda mala hierba para que mis sembradores las encuentren preparadas por mi caridad.
32. Entonces se abrirá delante de vuestros ojos un camino a través de un desierto, ofreciéndoos sus oasis y allá en el horizonte la silueta blanca de la “tierra prometida”, cuyas puertas abiertas os invitarán a pasar con las porciones y con los pueblos que no sólo amarán al mismo Dios, sino que practicarán el mismo culto espiritual.
33. Convertid con vuestra oración a los seres en tinieblas, que como ejércitos combaten y luchan mientras dormís. Daos cuenta que en torno vuestro y sobre vosotros, flota y se agita un mundo desconocido, donde la luz lucha contra las tinieblas en una guerra cuyo estruendo e influencia trastorna vuestro mundo, vuestro corazón y vuestra mente.
34. Por eso la tranquilidad y la paz también han huido del corazón de la humanidad; mas bienaventurado el que sintiendo esa batalla, ora, porque él saldrá avante.
35. El que tomare el juicio de este tiempo como simples coincidencias, no sabe que estará a merced de la muerte, de la peste, las plagas y el hambre.
36. Descansad en tierra firme; detened vuestro paso bajo la sombra de esta palmera, y oíd mi voz para que sanéis de todos vuestros males y recobréis vuestras fuerzas para proseguir la caminata.
37. No tenéis necesidad de decirme lo que traéis en vuestro corazón, ni de dónde venís, porque Yo todo lo sé. Sé que vuestro espíritu se acerca al Padre después de vencer en la gran lucha que sostuvo para apartarse de caminos torcidos, que venís a buscar apoyo y fuerza en Mí para no desmayar. Cuando estuvisteis a punto de debilitar, cuando ya vuestras energías se estaban agotando, os elevasteis a Mí para pedirme ayuda, y Yo al instante respondí llamándoos hacia este oasis de paz, para que tuvieseis un descanso por la infinita caridad de vuestro Padre.
38. ¡Cuántas revelaciones habéis comprendido desde el instante en que por primera vez escuchasteis esta palabra! Entre ellas comprendisteis que el espíritu no se perfecciona en un día, ni en un año, ni en una vida, porque teniendo naturaleza eterna, su trayecto tiene que ser adecuado al galardón que le espera.
39. Habéis aprendido a distinguir la voz de la conciencia que habla siempre de ley, de amor, de bien, de rectitud y pureza, de aquella otra voz que proviene de los sentidos de la carne o de las pasiones del corazón, la cual no siempre induce al bien.
40. Ya sabéis que poseéis armas para defenderos, conocéis cuales son; sabéis también cuál es el escudo que os protege, y comenzáis a hacer uso de la oración, de la fe, de los buenos pensamientos, de la firmeza de voluntad.
41. Habéis aprendido a dar su lugar justo en la vida, a los diferentes valores que forman vuestro ser; sabéis que lo esencial está en el espíritu y que después de él, ocupando un lugar digno en el hombre, se encuentran los sentimientos, la mente, las necesidades corporales.
42. Sabéis ahora que la verdadera espiritualidad en el hombre no consiste en apartarse de la carne o en rechazar lo material, sino en armonizar vuestra vida con toda la creación; sin embargo, para que el espíritu pueda lograr esa armonía, es menester que siempre vaya delante, que esté por encima de lo humano, que sea el guía; si no es así, el espíritu no es libre y se transforma en esclavo de la carne o en enemigo de ella.
43. Sabéis que en mi camino no se puede fingir el amor, pureza, ni conocimientos, porque sentís una mirada que todo lo ve y todo lo juzga.
44. Ahora conocéis que para que vuestros méritos sean reales, vuestras virtudes y obras tienen que ser verdaderas y estar inspiradas en el amor a vuestros hermanos.
45. No temáis que os hable así; vuelvo a deciros que no vengo a exigiros la suprema perfección, sino un esfuerzo constante por alcanzarla.
46. Ahora, cuando sufrís, cuando atravesáis una dura prueba, cuando os encontráis en el lecho del dolor, sabéis que aquel cáliz de amargura os purifica y os renueva, que aquel dolor que os hace expirar algunas faltas, que es una sabia lección; entonces lo apuráis con paciencia y conformidad.
47. Habéis llegado a comprender que estoy construyendo en cada uno de vosotros un templo, y ya no os atrevéis a destruir lo edificado; por el contrario, tratáis de ayudarme en esta obra.
48. Habéis entendido que no es delante de los hombres ante quienes debéis hacer méritos para recibir de ellos la alabanza o el galardón, sino delante de vuestro Padre, que es el único capaz de valorizar vuestras obras.
49. Entendiendo todas estas explicaciones, por muy arraigadas que estén vuestras pasiones, tendrán que hacer una sumisión de la materia hacia el espíritu, que será un principio para esa armonía y ese orden que debe existir en el hombre para ser digno hijo mío.
50. De vuestro presente depende el futuro de muchos seres, pueblo amado, no lo dudéis un solo instante; entonces, pensando en esta verdad, despojaos del último resto de egoísmo y labrad para el mañana paz, unificación, moral, espiritualidad.
51. No dudéis de poder llevar a cabo esta obra en el mundo, porque no es la primera vez que en vuestro camino os confío mi semilla; prueba de ello es que os hablo en esta forma y me entendéis.
52. Esta es la continuación de mis lecciones, mas no es el fin de este planeta. El mundo seguirá girando en el espacio; los espíritus llegarán aún a la tierra a encarnar para cumplir su destino; los hombres seguirán poblando la tierra; sólo la forma de vida cambiará.
53. Las transformaciones que la vida humana sufra serán tan grandes, que os parecerá como si un mundo se acabase y naciese otro. Así como en todos los tiempos la vida del hombre se ha dividido en eras o edades, y cada una de ellas se ha significado por algo, ya por sus descubrimientos, por las revelaciones divinas que ha recibido, por su desarrollo en el sentido de lo bello, a lo cual llama arte, o por su ciencia, así, el tiempo que se inicia, la era que asoma ya como una nueva aurora, se significará por el desarrollo de los dones del espíritu, de aquella parte que debíais haber cultivado para evitaros tantos males, y a la cual siempre dejasteis para después.
54. ¿No creéis que la vida humana puede transformarse totalmente, desarrollando la espiritualidad, cultivando los dones del espíritu y estableciendo la ley que dicta la conciencia en este mundo?
55. ¡Ah, sí supieseis cuánto es lo que guarda vuestro espíritu! Pero no lo sabéis, a pesar de los milenios que lleváis habitando el mundo, porque en vuestro egoísmo, que es amor hacia vosotros mismos, sólo os ha importado la ciencia al servicio de cada uno.
56. Yo seré quien os descubra las virtudes, los dones, las bellezas, el poder y todo lo maravilloso que se oculta en vuestro espíritu; éste es el tiempo propicio, ahora que estáis recogiendo los últimos frutos de un mundo o de una vida que termina.
57. Pronto comprenderán todos los pueblos, que Dios les ha hablado en cada era, que las revelaciones divinas han sido la escala que el Señor ha tendido a los hombres para que pudiesen ascender hacia Él.
58. A este nuevo tiempo le llamarán unos el tiempo de la luz, otros la era del Espíritu Santo, otros el tiempo de la verdad; y Yo os digo que será el tiempo de la elevación, de la recuperación espiritual, de la reivindicación.
59. Esta es la era que ha mucho tiempo he querido que viva en el corazón del hombre y la que ha sido continuamente combatida y destruida por él mismo.
Un tiempo cuya claridad sea vista de todos y bajo cuya luz se unan todos los hijos del Señor, no a una religión de hombres que acoja a unos y rechaza a otros, que proclame su propia verdad y se la niegue a los demás, que emplee armas indignas para imponerse, o que dé tinieblas a cambio de luz.
60. Pueblo, cuando llegue la hora de que os levantéis a dar la buena nueva, predicaréis con hechos la paz, el amor, la caridad, la unificación y la fraternidad; si en vuestro camino encontraseis a otro que hipócrita
y falsamente fuesen predicando lo mismo, con vuestras obras poned a descubierto su mentira; mas si por el contrario, os encontraseis que con ejemplos predican la verdad, el amor y la caridad, uníos en espíritu a ellos, porque su lucha será la vuestra.
61. No puedo dejar de deciros que si vosotros os encontráis impuros, impreparados, indignos de llevar a cabo esta obra, y vieseis que otros se han levantado a luchar con la debida pureza, no les estorbéis el paso, porque entonces sería doble vuestra causa.
62. De todo os hablo, discípulos, para que nada os sorprenda, para que, al levantaros para esta lucha, sepáis realmente despertar en los corazones el ideal de elevación.
63. Esta tierra, que siempre ha enviado al más allá su cosecha de espíritus enfermos, cansados, turbados, confundidos o con muy escaso adelanto, presto me ofrecerá cosechas dignas de mi amor a vosotros.
64. La enfermedad y el dolor se irán desterrando de vuestra vida, y al llevar una existencia sana y elevada, cuando llegue la muerte os encontrará preparados para el viaje hacia la mansión espiritual.
65. ¿Quién podrá sorprenderse o extraviarse al penetrar en la morada desconocida, si ya desde esta vida se la ha mostrado su Maestro en los instantes de orar, de meditar, de soñar o de inspirarse?
66. Ahora os parece inalcanzable tanta paz y tanto bienestar material y espiritual, porque miráis toda la confusión que reina en torno a vosotros, confusión que irá creciendo más y más en todos los órdenes de la vida humana; mas luego que esta noche tempestuosa deje asomar la luz de la nueva aurora, la misma tierra sentirá que sus nuevos moradores vienen a sembrar la vida verdadera con obras nobles, que vienen a restaurar y reconstruir, y que los destructores, los profanos y los impíos ya se ausentaron para encontrar su purificación.
67. Pueblo, en este día os he revelado algo de los planes divinos del Padre para con vosotros; os he adelantado lo que pertenece al futuro y os he preparado para la lucha que se aproxima a toda la humanidad. Meditad en esta enseñanza y os sentiréis fortalecidos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 136
1. Recreaos con mi palabra, dejad que la envoltura repose, mientras vuestro espíritu se recrea en mi banquete celestial. Apartad por unos instantes vuestra mente de las ambiciones de la tierra y dejad que se abran los ojos del espíritu.
2. Pensad y vivid espiritualmente en estos minutos que dura mi manifestación entre vosotros. Traigo verdaderas riquezas para vuestro espíritu. No consideréis perdidos estos momentos. No olvidéis que lo que necesitéis de la tierra, os será dado por añadidura, y que por lo tanto no es lo esencial en vuestra existencia.
3. Para entender verdaderamente estas lecciones, es necesario tener fe absoluta en Mí.
4. Quisiera que supieseis lo que es la fe, para que comprendieseis que quien la posee, es dueño de un tesoro incomparable.
5. El que vive iluminado por esa luz interior, por pobre que le considere el mundo, nunca se sentirá paria, abandonado, débil, ni perdido; su fe en el Padre, en la vida, en su destino, y aun en él mismo, jamás lo dejarán decaer en la lucha, y además siempre estará capacitado para realizar obras grandes y asombrosas.
6. Al oír estas lecciones, suspiráis pensando que no sois aún los verdaderos hijos de la fe.
7. Hombres, mujeres, ancianos y niños, se elevan espiritualmente hacia Mí y me piden que venga a avivar en su corazón esa llama divina; a eso he venido y por eso os estoy hablando.
8. No carecéis por completo de fe, hijos míos; prueba de ello es que al llegar a Mí, depositáis en mi presencia todas vuestras quejas, vuestros dolores, vuestra pesada cruz; se abren los corazones y me presentan sus cuitas, problemas, desengaños, hastío, flaquezas, dolencias y muchas miserias más.
9. ¿Qué le falta entonces a vuestra fe para poder obrar prodigios? Que crezca, que aumente, que se desborde, y entonces no serán miserias las que vengáis a presentarme, ni lágrimas las que me ofrezcáis, sino acción de gracias, satisfacción, conformidad, confianza, alegría, fortaleza y esperanza.
10. Cuando carecéis de fe, o ésta es muy débil, sin daros cuenta, a cada paso me vais negando, y en muchas de vuestras obras vais dando testimonio en contra mía; os digo esto, para que observéis bien vuestros actos y midáis sus efectos, no sólo materiales sino también espirituales.
11. Sois mis discípulos, a quienes vengo a preparar para que deis el gran testimonio de mi manifestación y mis revelaciones de este tiempo, que la humanidad exigirá a quienes las recibieron.
12. No hay uno entre mis nuevos discípulos que no anhele ver el florecimiento y la fructificación de esta doctrina en la tierra, y debéis saber que en parte, depende de vuestro trabajo, de vuestra limpidez y del amor que pongáis en vuestras prácticas; si así lo hacéis, veréis el triunfo de la espiritualidad entre los hombres.
13. Contemplo que muchos de vosotros pensáis que esa espiritualidad es imposible en este mundo, y os concretáis a escuchar mi palabra
como quien escucha un bello concierto y se deleita momentáneamente con él.
14. A éstos les pregunto, cuándo se levantarán a la lucha, y responden, que hasta que habiten en el valle espiritual, porque en este mundo todo está en contra de la espiritualidad, del bien y de la justicia.
15. ¡Ah, hombres tímidos que no comprendéis que habéis venido a hacer méritos para alcanzar mayor elevación en la vida espiritual y a labrar una restitución en esta encarnación en provecho de vuestro espíritu!
16. ¿Cuándo comprenderéis que en medio de este torbellino reinante, es en donde podéis hacer los mayores méritos y donde encontraréis las más fértiles y propicias tierras para que sembréis mi semilla?
17. Luchad por dejar en este mundo el fardo de imperfecciones que pesa sobre vuestro espíritu; libradlo aquí de todos sus errores y dejad que cuando vaya al reino espiritual penetre en él sin lágrimas sin manchas.
18. Tampoco esperéis a conocer la paz de Dios hasta que estéis en espíritu; no, desde aquí, en esta tierra convertida en valle de lágrimas por vuestros errores, podréis tener por anticipado un poco de aquella paz perfecta.
19. No os detengáis jamás en vuestro progreso espiritual, así estéis en un mundo o en otro.
20. Habéis logrado evolucionar espiritualmente; si queréis que os dé pruebas de ello, Yo os pregunto: ¿Dónde están los dioses que ayer adorasteis? ¿Dónde quedaron las ofrendas y los sacrificios? Aun dentro del conocimiento del Dios verdadero, ¡Cuántas modificaciones ha sufrido vuestra forma de pensar, vuestras creencias, cultos y prácticas!
21. Debido a ello, y como una prueba más de que sí habéis evolucionado, he llegado a vosotros en este nuevo tiempo, en el cual el espíritu se antepondrá en todo a la materia, hasta lograr la comunicación directa con Aquél que le dio la existencia.
22. Os he enviado en esta Tercera Era a habitar una vez más en la tierra, este suelo por donde antes pasó la bendición de Dios, para que después vinieseis a morar en él y cumplieseis con la ley.
23. Entre todas las comarcas, grandes o pequeñas, elegí ésta en donde os doy mi enseñanza, para que fuese el escenario de mi nueva manifestación.
24. ¡Cuán pocos son los que se han detenido a meditar sobre la historia de este pueblo, sobre las circunstancias en que han vivido siglo tras siglo!
25. Otros hombres de lejanas tierras verán con más claridad que vosotros, todas las señales que han hecho percibir a la humanidad mi
presencia y la de un nuevo tiempo. Mi palabra de rey tenía que cumplirse, porque sólo la palabra de los hombres es variable.
26. Aquí estoy, pueblo, no sólo para vosotros, porque en la esencia de mi palabra estoy con todos.
27. Dolorosa fue vuestra restitución para recibir la llegada de este tiempo; la vida fue como un crisol donde se fundió vuestro espíritu y un yunque donde se forjó vuestro corazón.
28. Sobre vuestro espíritu y cuerpo cayó el látigo de los soberbios, la esclavitud con su cadena de humillaciones, de miseria y de ignorancia.
29. Guerras, opresión, sufrimientos, formaron vuestro cáliz de amargura: todo ello no fue estéril espiritualmente, porque quedasteis fortalecidos para la lucha plena de fe, y capacitados para sentir y comprender los sufrimientos de los demás.
30. Todo estaba predicho, las profecías quedaron escritas en vuestros libros; por eso cuando todas las señales precursoras quedaron cumplidas, había llegado el momento de abrir las puertas al nuevo tiempo y tocar con mi amor el entendimiento del hombre para hacer vibrar mi luz a través de su espíritu e iluminar con ella a la humanidad.
31. De la misma manera, en los tiempos pasados, un pueblo fue preparado para recibir en su seno la presencia del Hijo del Altísimo; el anhelo de que llegara, nacía de su dolor, de su tristeza, por la esclavitud y la humillación en que había caído; y la promesa del Señor a aquel pueblo fue cumplida. Si un hombre justo, limpio y puro le había sido prometido como Salvador, natural era que su cuerpo proviniese de un seno casto; y así fue; pues María, Aquella que fue llamada bendita entre las mujeres, fue una flor celestial trasplantada a la tierra por voluntad de Dios, para que dejara en el corazón manchado y triste de los hombres, el perfume de su ternura maternal, de su divino consuelo.
32. Jesús nació y creció entre los hombres; mas cuando se aproximaba la hora de su predicación, un varón que habitaba en el desierto llamado Juan, bajaba a las ciudades para anunciar a los hombres la llegada del reino de los cielos, les preparaba y exhortaba a la enmienda, para que su Maestro les encontrase preparados.
33. Él era la voz que clamaba en el desierto, el más grande profeta, el precursor, era el espíritu de Elías quien anunciaba a la humanidad que las puertas de un nuevo tiempo se abrían ante sus ojos materiales y espirituales.
34. Juan derramaba las aguas del Jordán sobre el cráneo de los hombres, como un acto simbólico de que debían purificarse para la llegada del Maestro. Yo sometí aquel cuerpo a ese acto, como un ejemplo de humildad y mansedumbre, queriendo daros a entender, que cuando el hombre siente que todas sus potencias han alcanzado su completo desarrollo y que su ser ha logrado la armonía entre el espíritu
y su envoltura, esa es la hora propicia para hacer las más grandes y nobles obras de la vida, porque se ha alcanzado la madurez, la fortaleza, el ideal, la serenidad.
35. Recordándoos lecciones pasadas, os enseño las nuevas. En este tiempo también tuvo mi llegada un precursor representado materialmente por un varón de nombre Roque Rojas, iluminado espiritualmente por el espíritu de Elías, quien vino a manifestarse por el entendimiento de aquél y hablar por sus labios.
36. Elías había sido y debía ser, porque él es el rayo de Dios que establece comunicación entre los hijos y el Padre, el que prepara y apareja los caminos, el que dispone los espíritus y mantiene despiertos y en espera a los corazones.
37. Hoy no necesitáis símbolos, sólo luz, fe, voluntad, amor; todo ello será la mejor, la más completa purificación del espíritu y de la carne para iniciaros en la jornada luminosa de la espiritualidad.
38. Discípulos amados, hoy me presentáis vuestro corazón sediento de verdad, y por eso os invito a acercaron a esta fuente de amor, para que bebáis hasta que os saciéis.
39. Mirad que no me materializo en mi palabra, sino hasta cierto límite; es entonces cuando os toca analizar mi lección, meditando en todo lo que habéis escuchado.
40. Orad, en vuestra oración interrogad a vuestro Padre y en la meditación recibiréis un destello de mi luz infinita. No esperéis recibir en un solo instante toda la verdad. Hay espíritus que ha mucho tiempo vienen caminando en pos de la verdad, escudriñando y tratando de penetrar en todos los misterios y aún no han alcanzado la meta anhelada.
41. Cristo, el Ungido, vino a enseñaros el camino, diciéndoos: “Amaos los unos a los otros”. ¿Imagináis el alcance de ese sublime mandamiento? Toda la vida de los hombres quedaría transformada si vivieseis en esa doctrina. Sólo el amor será el que pueda revelaros las verdades del arcano, ya que él es el origen de vuestra vida y de todo lo creado.
42. Buscad con afán la verdad, buscad el sentido de la vida, amad, fortaleciéndoos en el bien, y veréis cómo paso a paso irá cayendo de vuestro ser todo lo que era falso, impuro o imperfecto. Sed cada día más sensibles a la luz de la divina gracia, entonces podréis preguntar directamente a vuestro Señor todo aquello que queréis saber y que sea necesario a vuestro espíritu, para alcanzar la suprema verdad.
43. Trabajad en la tierra como hasta ahora y entregaos con fe a vuestros deberes; mas buscad siempre la esencia o el sentido de cuanto os acontezca o de lo que hagáis en vuestro camino, a fin de que vuestra vida material no sea estéril para vuestro espíritu.
44. Orad, con la oración sencilla que brota de lo más limpio de vuestro espíritu, y con la ayuda de vuestra conciencia examinad vuestras obras y gozad entonces de mi presencia.
45. En esta comunicación del espíritu recibiréis más luz para que entendáis mejor la vida, tendréis la inspiración que os induzca a ser más buenos, purificando vuestros sentimientos y despertando vuestro corazón a la caridad. Esos son los momentos en los que despiertan las potencias y dones del espíritu y se preparan para cumplir sus diversas misiones a través de quien las posee.
46. La intuición, que es videncia, presentimiento y profecía, aclara la mente y hace latir el corazón ante los mensajes y voces que recibe de lo infinito.
47. Cuando el hombre haya aprendido a comunicarse con el Padre por medio del espíritu, ciertamente que ya nada tendrá que consultar en los libros, ni qué preguntar en la tierra.
48. Hoy, aún interrogan a quienes creen que saben más, o van tras de textos y documentos, ansiosos de encontrar la verdad, mas Yo os traigo verdaderas riquezas espirituales, para que no sintáis jamás hambre o sed en vuestro espíritu.
49. He venido sobre la nube, como un iris de paz entre los hombres, a los cuales encuentro divididos, ocupados en guerras de naciones contra naciones.
50. Heme aquí, enseñándoos a buscarme con el espíritu y apartando de vuestro corazón los hábitos superfluos. He venido a revelaros las armas espirituales que poseéis para vencer el mal y rechazar las tentaciones.
51. Sólo los verdaderos apóstoles, los verdaderos doctores, podrán salvar en este tiempo a la humanidad. He venido a preparar con mi enseñanza a las grandes multitudes, de entre las cuales surgirán los buenos soldados. Estos dejarán a sus padres, a sus esposas y a sus hijos, para ir en pos de otras comarcas a llevar la buena nueva. Más si os digo que dejéis a los vuestros, quiero daros a entender que tenéis que dejar las comodidades y las satisfacciones que os brindan los afectos, más no que los dejéis en el desamparo y el abandono. Escudriñad bien mi simiente antes de llevarla a sembrar, para que estéis persuadidos del bien que vais a hacer; si sembráis mis semillas bajo mi voluntad, vuestra cosecha será de satisfacciones y goces.
52. Desde 1866 resuena en vuestros oídos esta enseñanza; Elías, el buen pastor de encarnados y desencarnados, vino a aparejar o preparar los caminos, disponiendo vuestro corazón y espíritu para que pudieseis sentir la proximidad del reino de los cielos. Desde entonces, mucho se ha multiplicado mi simiente, las multitudes han crecido, el número de los señalados aumenta cada día, y doquiera, en comarcas, provincias y
aldeas, surgen recintos como lugares destinados para vuestras reuniones y para escuchar la diaria enseñanza.
53. He venido a dar vida al mundo, para que abra sus ojos a la luz de este tiempo.
54. Mientras las grandes naciones se encuentran en guerra, he conservado a este pueblo en paz, para que pueda recibir mi mensaje y para que se prepare, porque aquí en su seno se refugiarán los llamados extranjeros.
55. Levantaos por medio de vuestra obediencia; no esperéis que los elementos se desencadenen sobre vuestra nación para acordaros de vuestra misión, ni esperéis que la muerte y la guerra ronden cerca de vosotros, para que os acordéis de Mí. Aprovechad estos instantes porque no sabéis si volverán.
56. Se acerca el año de 1950, el señalado por mi voluntad para mi partida; si para ese tiempo estáis preparados, grandes obras podréis hacer y palpar grandes prodigios. Mas os digo que para entonces, mientras unos estarán de plácemes por haber cumplido, otros llorarán. Desde ahora os anuncio que mi despedida será en todos los recintos y la sentirán en todos los lugares, en las ciudades, en los caminos y aún en los montes; entonces os diré: No os sintáis huérfanos, sólo vuestro oído material dejará de percibir mi palabra, mas vuestro espíritu, junto con su envoltura, seguirá inspirándose a través de su elevación. No habrá motivo para que derraméis lágrimas ese día. Os prepara el Maestro, porque así os hablaré en aquel instante; por ahora me encuentro preparando los entendimientos a través de los cuales escucharéis mi última palabra. Por eso les pido más elevación a cada instante.
57. Más tarde vendrá el tiempo en que desaparezcan del mundo sectas y religiones y sólo quede en el corazón humano la doctrina de Cristo, que es amor, justicia y paz.
58. Hay en el mundo quienes creen que estoy por llegar, sin saber que ya está cercana la hora de mi partida en esta forma de comunicación. Cuando la humanidad sepa que estuve entre vosotros, comunicado por el entendimiento humano, se preguntará: ¿Cómo es posible que éstos hayan oído a Dios? Entonces vosotros explicaréis la forma en que me comuniqué y daréis prueba de vuestro adelanto y regeneración con vuestras obras de amor.
59. Decid al mundo que si en aquel tiempo Cristo se hizo hombre para habitar con vosotros en vuestro mundo, ahora vosotros desde aquí os elevaréis para penetrar espiritualmente en la región donde El habita. La huella que con su sangre os tracé, miradla ahora convertida en huella de luz.
60. Como en el Segundo Tiempo, he acompañado mi palabra de grandes obras para despertar vuestra fe, pero han sido más los prodigios
espirituales que los materiales, porque ahora estáis más capacitados para creerme y concebirme en forma más elevada.
61. Algunos esperaban que el Espíritu Santo viniera en este tiempo a manifestarse en sinagogas o iglesias; Yo he venido en busca de la humildad, de la sencillez, porque no halaga el oro, las riquezas o las vanidades, a quien es dueño de toda la creación.
62. Recordad que en aquel tiempo Juan el profeta, el Bautista, que preparaba los corazones para que en ellos penetrase el reino de los cielos, dijo a las multitudes: Cristo vendrá; porque sabía que el Maestro vendría a levantar su templo en el corazón de los hombres.
63. Aquí me tenéis buscando el santuario en lo más puro de vuestro ser; pensad que para ser siempre digno de mi presencia, es menester que preparéis el lugar. ¿Cuántas veces tendrá que ser el dolor el que os purifique, el que lave vuestras manchas? Vengo a ataviaros con una vestidura blanca, pero antes tiene que limpiarse vuestro espíritu para hacerse digno de ella.
64. Discípulos, en el Segundo Tiempo mis apóstoles me preguntaron cómo debían orar, les enseñé la oración perfecta, que vosotros llamáis el ¡Padre Nuestro! Ahora os digo a vosotros: inspiraos en esa oración, en su sentido, en su humildad y en su fe, para que vuestro espíritu se comunique con el mío, porque no serán ya los labios materiales los que pronuncien aquellas benditas palabras, sino el espíritu el que me hable con su propio lenguaje.
65. Mi rayo ha descendido entre vosotros, pueblo amado, su luz se hace palabra humana y el esplendor de esta manifestación se encuentra en la esencia de mi cátedra. Esta palabra es como agua cristalina, más si al pasar por el portavoz humano, éste le mezcla alguna impureza, sea entonces vuestro entendimiento como un filtro, para que al espíritu llegue mi lección con su pureza original.
66. Vengo a dar a vuestro espíritu el agua que lo reanima, porque la sed le abrasa en su larga travesía por el desierto.
67. Sólo el que ha velado esperándome, ha escuchado el eco de mis pasos; ¿Cómo quieren los materialistas que mi nueva venida sea ostentosa, si vengo en Espíritu?
68. Os tenía reservado el goce de mi nueva manifestación, mas ella tenía que llegar en el momento propicio.
69. Mi palabra de Padre es entre vosotros que os encontrabais desolados, que llorabais, sintiéndoos solitarios, cuando nunca lo habéis estado. Y éste es el tiempo marcado por mi voluntad para que mi voz se escuche con toda su fuerza a través de vuestra conciencia.
70. Hasta ahora, más que ser vuestro Señor, he sido vuestro siervo. He escuchado vuestra voz que reclama, que ordena y exige, he recibido injurias y blasfemias que han sido como latigazos.
71. Hoy mi lengua universal se hace oír en todos, para decirles que aunque Yo estoy en cada uno de vosotros, nadie debe decir que Dios está dentro del hombre, porque son los seres y todo lo creado lo que se encuentra dentro de Dios.
72. Yo soy el Señor, vosotros sus criaturas. No quiero llamaron siervos sino hijos, mas reconoced que Yo soy antes; amad mi voluntad y respetad mi ley, sabiendo que en lo dispuesto por Mí no cabe la imperfección ni el error.
73. Estáis en posibilidad de dar un paso definitivo, de alzar el vuelo y remontaros muy alto; vuestra evolución os capacita para ello.
74. Mi arcano está abierto; venid y mirad, penetrad; no juzgaré si ayer fuisteis los que levantasteis vuestra voluntad o vuestra voz en contra mía.
75. Arrepentíos de vuestro pasado, lavad vuestras manchas y entonces asomaos a mi arcano para que contempléis la vida en toda su verdad.
76. No os detengáis pensando que sois indignos de mi gracia.
77. En los altos peldaños de la escala, van caminando muchos que en la tierra fueron fraticidas, traidores y blasfemos. ¿Cómo han podido escalar? Porque tomaron el camino del arrepentimiento, de la regeneración y de la caridad. Imitadles, os dice el Maestro.
78. Cuan cerca de vuestras pupilas se abre el libro de la vida y cuánta luz tenéis para entender sus signos.
79. En los tiempos de vuestros balbuceos espirituales, recibisteis la ley divina grabada en piedra, de acuerdo con vuestra escasa evolución. Pasaron los tiempos y aquella ley que había sido en la piedra, se hizo carne humana en Jesús para hablaros de amor. Ahora estáis siendo preparados para que mi ley eterna la recibáis por inspiración del espíritu. Ahí, en vuestra conciencia, escribiré mi palabra en esta era.
80. ¡Oh párvulos humildes, que a falta de estudios en los libros de la tierra, habéis tenido la vida para recibir mi amor y llegar a comprender la finalidad de vuestro destino!
81. Recibid mi caridad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 137
1. Mi luz y mi poder se manifiestan entre vosotros. Desde el principio, la luz de mi Espíritu ha iluminado el sendero de la humanidad. Cada era, cada edad, ha sido testigo de mis revelaciones. Vuestro espíritu sabe que le he hablado bajo muchas formas. Esa luz os muestra el
camino que mi caridad os ha venido trazando para que por él podáis llegar a mi Divinidad, en donde estuvo vuestro origen.
2. En el hombre está el espíritu; el espíritu es luz de la Divinidad; por eso es que en vuestro espíritu estoy en cada uno de vosotros. Si hoy no valorizáis la grandeza de la forma en que me estoy manifestando, mañana la comprenderéis. Aquí tenéis el camino limpio de impurezas humanas; con esto no quiero deciros que vuestras religiones sean malas; no vengo a dividiros, porque si en verdad cada quien cumpliese con lo que su religión le manda, se salvaría. ¿Acaso no todas enseñan a amar a Dios y a sus semejantes? Pero Yo contemplo que en muchas ocasiones hasta la verdad la tomáis para desconoceros.
3. Lo que vengo a enseñaros, es el amor, porque de él brotan los sentimientos más puros y elevados, las más altas inspiraciones. Carecéis de amor, por eso andáis entre tinieblas. Si vengo derrumbando ídolos y aboliendo ritos, es para que podáis contemplar con mayor claridad la luz de la verdad. Como Maestro vengo a entregaros mis enseñanzas; una de ellas es la de que estoy dando mis lecciones por conducto de hombres, sin que para ello sea indispensable que sean justos y limpios de corazón. Cuántas veces será más pecador ante mis ojos, el portavoz del cual me sirvo, que aquellos a quienes me encuentro doctrinando; mi poder y mi sabiduría le inspiran para que de su boca broten ideas santas, justas y puras. Por eso es que, cuando estos entendimientos se ponen en comunicación con su Señor, la vida espiritual se refleja a través de ellos y os revelan mucho de lo que está más allá de vuestra vida.
4. No os ha sido necesario verme o tocarme para poder creer, porque vuestro espíritu en su evolución se ha preparado para sentir mi presencia en forma espiritual.
5. Vuestro corazón se sorprende de poder concebir ciertas ideas; es que él no conoce el camino que ha recorrido el espíritu. De la misma manera os sorprende la inteligencia precoz de la niñez de este tiempo, que os hace preguntas, demostrando que tiene conocimientos que no se le han enseñado en esta etapa de su vida espiritual. Es la luz que el espíritu ha ido recogiendo en su largo camino, la que se va reflejando en cada existencia. Me preguntáis: ¿Si os manifestáis con tanta sabiduría y si nuestro espíritu se encuentra preparado, por qué no nos decís todo lo que para nosotros guarda vuestra enseñanza? Es muy grande lo que os reservo y que no puedo dároslo en un instante, para no causaros turbación en el espíritu o en la mente.
6. Siempre os diré que si no queréis que la luz de la revelación se detenga, es menester que perseveréis en este camino de amor a vuestro Padre y a vuestros hermanos.
7. Id por el camino pausada y firmemente, no vayáis por él de prisa o atropelladamente, porque tropezaréis y al final no sabréis ni por dónde caminasteis.
8. Discípulos. De vez en cuando debo deciros que no juzguéis mejor la enseñanza de un recinto que la de otro, ni el trabajo de un portavoz superior o inferior a éste o a aquel. El sentido de mi doctrina es uno solo a través de todos, y la diferencia es exterior, es superficial, está en el lenguaje. Siempre os diré que busquéis mi verdad en la esencia de esta palabra.
9. La humanidad va a creer; mi obra ha de esparcirse por el orbe. Empezaré con 144,000 señalados, los cuales lucharán con obediencia, con amor y celo en el tiempo de las guerras de creencias y doctrinas, y en medio de esa batalla serán como un eslabón que proponga al mundo, no la cadena de esclavitud, sino la de la alianza espiritual que será de libertad y fraternidad. Esos soldados no estarán solos, mi mundo espiritual les seguirá y protegerá, harán maravillas a su paso y darán así testimonio de mi verdad.
10. Llevad vuestra cruz hasta el fin con paciencia y resignación; y entonces será mi caridad la que os libre de ella cuando lleguéis ante las puertas de aquella morada que os he prometido, en donde llegaréis a gozar de la verdadera paz. Ahora sois los caminantes, sois los soldados, los luchadores, que vais en pos de un ideal, que vais tras de la conquista de una patria mejor.
11. Mas no estáis solos en vuestra lucha; jamás lo ha estado el hombre, porque Yo le he mostrado siempre el mejor camino.
12. Si alguno me preguntase como se guiaba el pueblo del Señor, antes de que fuese conocida por ellos la ley que Moisés recibiera del Señor, les contestaría que, antes que a Moisés, envié al mundo espíritus de gran luz, patriarcas y profetas, los cuales traían la ley en la luz de su conciencia, para enseñarla con sus obras a todos sus semejantes.
13. Aquellos hombres, me honraban con su vida; no eran idólatras, porque ya conocían la espiritualidad, tenían sentido del amor y de la caridad hacia los demás, sabían recibir en sus tierras al extranjero, y dentro de su hogar eran hospitalarios para el viajero fatigado; para todos tenían a flor de labio, una buena palabra y un consejo sabio.
14. Más no todos los hombres han sabido guiarse por la voz de su conciencia, porque ello requiere espiritualidad, y los sentidos de la materia no la comprenden. Por eso fue necesario que vuestro Padre se manifestase en varias formas entre la humanidad, para explicar la ley y revelarle las enseñanzas divinas.
15. Vos, pueblo, que estáis escuchando esta palabra en el Tercer Tiempo y que aún conserváis algo de aquella simiente que os confiara en los tiempos pasados, comprended que debéis de limpiar de egoísmo
y de materialismo vuestro corazón, para que pueda llegar a vosotros el instante feliz en que volveréis a seguir vuestra vida, guiándola por los dictados de vuestra conciencia, como lo hicieran aquellos primeros iluminados, como Abraham, del cual brotó el pueblo que en todos los tiempos ha sido el depositario de mis revelaciones.
16. Quiero que cuando llegue el instante en que cese mi manifestación en la forma en que ahora la tenéis, quedéis de tal manera preparados, que cada espíritu de los seres que forman este pueblo, sea como un templo para Mí, cada corazón un santuario, cada hogar un altar, una casa patriarcal, hospitalaria y llena de caridad. Cuán profunda será entonces vuestra paz. Cuán fuerte será entonces vuestro corazón, para salir adelante en todas las pruebas.
17. El pan estará entonces bendito no sólo por Mí, sino también por vosotros, porque para entonces ya habréis aprendido a amasarlo con amor, con fe, con paz.
18. La fortaleza espiritual con la que os he donado, no es otra que la simiente de la espiritualidad; en verdad os digo, que quien cultivase esa simiente en su corazón, cuidándola con verdadero amor, no llegará a ser víctima de las plagas, ni de las furias de los elementos desatados, ni las necesidades materiales le llegarán a afligir en forma deprimente.
19. Pero no debéis esperar que esos días lleguen a vosotros; no, pueblo, con vuestra espiritualidad debéis ser los que por la oración alcancéis el perdón de vuestro Padre, y comprendáis de todo lo que es capaz el espíritu cuando logra elevarse sobre el cielo, el polvo y el fango de una vida materializada e impura.
20. No olvidéis, oh discípulos, que la espiritualidad no puede admitir fanatismo de ninguna especie, idolatría o prejuicios, porque entonces dejaría de ser espiritualidad.
21. El que lleva pureza en su corazón y busca honrarme con los hechos de su vida, ese no necesita de los cultos externos, para sentir que ha cumplido con los preceptos de su Padre y Señor; en cambio, el que lleva en su corazón la intranquilidad que le hace sentir su conciencia al juzgarle, ese busca afanosamente los ritos y los cultos externos, en la falsa creencia de que con ellos alcanzará a reconciliarse con su Creador.
22. Sed sencillos como las flores y puros como las aves, sed transparentes como el aire y diáfanos como el agua pura, entonces habréis logrado la limpidez y elevación que os hará conocer toda la verdad que encierra la vida.
23. El que llegue a decir que mi doctrina es un peligro para el progreso material de la humanidad, comete con ello un grave error, porque Yo, el Maestro de maestros, cuando vengo a mostrar al espíritu el camino de su restitución, también le hablo a la mente, a la razón y aun a los
mismos sentidos. Mi doctrina no sólo os viene a inspirar y a enseñar la vida espiritual, sino a hacer luz en toda ciencia y en todas las sendas humanas, porque mi enseñanza no se concreta a encaminar a los espíritus hacia la mansión que está más allá de esta existencia, también llega al corazón del hombre, para inspirarle a vivir en esta tierra una vida grata, digna y provechosa.
24. Si os dije en el Segundo Tiempo que “mi reino no está en este mundo”, ahora os digo que tampoco se encuentra aquí el vuestro, porque esta morada, como ya lo sabéis bien, es tan sólo transitoria para el hombre.
25. Vengo a enseñaros la verdadera vida, la que nunca ha estado basada en el materialismo. Por eso volverán a levantarse en contra de mi doctrina los señores de la tierra. Vengo a vosotros, con mi doctrina eterna, con mi enseñanza de siempre que es de amor, de sabiduría y de justicia; sin embargo, no será comprendida al instante; el mundo volverá a juzgarme, esta humanidad volverá a poner la cruz sobre mis hombros; mas ya sé que deberá pasar mi doctrina por sobre todas estas ingratitudes, para que sea reconocida y amada. Sé que mis más tenaces perseguidores serán después mis más fieles y abnegados sembradores, porque pruebas muy grandes les daré de mi verdad.
26. Nicodemo, en el Segundo Tiempo, príncipe entre los sacerdotes, aquél que buscó a Jesús para conversar con El sobre temas de elevada sabiduría, surgirá nuevamente en este tiempo, para analizar serenamente mi obra y convertirse a ella.
27. Saulo, llamado después Pablo, el que después de perseguirme con saña, se convirtió en uno de mis más grandes apóstoles, aparecerá nuevamente en mi camino, y de todas partes surgirán mis nuevos discípulos, fervientes unos, abnegados otros. La hora presente es de gran trascendencia, el tiempo del que os estoy hablando ya asoma.
28. Estas guerras de ideas, estas contiendas que ahora estáis presenciando y estos acontecimientos que a diario tenéis, ¿No os hablan de algo que se aproxima, no os hacen presentir que un tiempo está tocando a su fin y que una nueva era comienza a esparcir su luz?
29. Sólo quiero que vosotros, los testigos de mi palabra en este tiempo, permanezcáis firmes en los momentos de prueba, que habrán de preceder al establecimiento de mi ley, de mi reino entre vosotros; entonces seré a semejanza del huracán, bajo cuya fuerza la tierra y los mares en los que habita y se agita esta humanidad, tendrán que encresparse y removerse en sus propias entrañas, para que expulsen de ellas todo cuanto de impuro guarden en su fondo.
30. No temáis cuando estas manifestaciones lleguen; deberéis comprender que el principio del fin de una era ha empezado y que la alborada de una etapa de paz se aproxima.
31. La maldad, la injusticia, el orgullo, la esclavitud, la ignorancia, el poder terrenal, sucumbirá, para dar paso al establecimiento del reino del amor, de luz y de paz entre los hombres. No flaquearéis, no apagaréis vuestra lámpara aunque sintáis que la prueba es muy dura y que el cáliz que os toque apurar es muy amargo; por lo contrario, debéis de encender y avivar la llama de la esperanza, como hace el soldado en el fragor de la batalla, cuando siente que está dominando al enemigo y que la victoria se encuentra ya próxima.
32. Cuando os miréis rodeados de multitudes hostiles cuyas lenguas estén arrojando veneno en contra de vosotros y cuyos ojos lancen llamas de odio en contra vuestra, no dudéis de mis promesas; en esos instantes os haré sentir mi presencia tranquilizadora y os haré escuchar mi voz amorosa que os repita: “Yo estoy con vosotros”.
33. Veréis muchas veces cómo de entre aquellas turbas surgirá un corazón que os comprenda y que sea para vosotros como un escudo, mas esto sólo lo lograréis cuando depositéis vuestra confianza y vuestra fe en Mí.
34. Recordad a Daniel, aquel fiel profeta que tanto defendió la verdad del Dios único en Babilonia y a quien salvé de sus enemigos.
35. Antes de que la lucha se inicie, volved a regar la simiente que el Eterno sembró en el espíritu del hombre, dejad que la mala hierba sea cercenada al golpe de la hoz de mi justicia y que sean removidas las tierras, para que queden propicias para el cultivo de la doctrina de amor.
36. Es menester conceder a los hombres que son ambiciosos de los bienes de la tierra unos instantes más, para que su desengaño sea absoluto, para que se convenzan de que el oro, el poder, los títulos y los placeres de la materia, no darán jamás la paz, ni el bienestar al espíritu.
37. Se acerca la hora en que serán juzgadas las obras de toda la humanidad a la luz de la conciencia; ahí estarán los sabios, los teólogos, los científicos, los poderosos, los ricos y los jueces, preguntándose cuál ha sido el fruto espiritual, moral o material que han recogido. Al ver lo exiguo de su cosecha, muchos retornarán a Mí, reconociendo que, a pesar de la gloria que en la tierra tuvieron, algo les faltaba para poder llenar el vacío en el que había caído su espíritu, el cual sólo se puede sustentar con los frutos de la vida espiritual.
38. A esos espíritus ya les tengo preparado el oasis en medio del desierto, porque sé que a través de su existencia, llamando de puerta en puerta y recorriendo camino tras camino, unos han buscado la verdad, otros la fuerza, otros la felicidad; y al final del sendero que han recorrido en la tierra, cuando estén a punto de negarlo todo, les abriré mis brazos, para hacerlos descansar en mi seno, les confortaré y les señalaré cuál es el verdadero camino, para que por él encuentren los
campos en los cuales puedan sembrar la simiente fecunda de su existencia.
39. El oasis es espiritual, y a él llegarán por todos los caminos del desierto hombres de todas las razas, cansados los unos, otros llenos de heridas, encanecidos y sudorosos y muchos con su alforja ya vacía, avergonzados ante la esterilidad de la lucha que habían emprendido. Ahí oirán mi voz y reconociéndola, exclamarán: Es el Señor; y en esa frase reflejarán la humildad con la que al fin me buscarán, pues todos deberán llegar por su propio pie, sin carruajes, porque no podrían cruzar con ellos el desierto, sin camellos, porque éstos ya perecieron de sed a lo largo de la jornada.
40. Mas esa hora de infinita dulzura, de reconciliación y de humildad, será también de divino perdón para los “hijos pródigos” que por fin regresaron a la casa paterna en busca de los amantes brazos de Aquél que les dio la vida y la heredad.
41. Hoy recibid mi palabra de amor, de perdón y de justicia, y presentadme vuestro corazón. No pretendáis ocultar vuestras faltas, porque todo lo sé. Habéis prometido amaros, y aún estoy esperando vuestro cumplimiento. Un solo árbol os he entregado para que lo cultivéis, y vosotros me ofrecéis distintos frutos. Os he preparado humildes, sumisos y obedientes, para que sirváis a vuestros hermanos, y no encuentro en vuestras obras esa semilla.
42. El hijo no se inclina ante sus padres, la esposa se rebela al esposo, los hermanos se desconocen, todos hacen actos que revelan soberbia y vanidad, todos se sienten superiores, y Yo sigo enseñando únicamente amor y paz a todos los hombres.
43. Las naciones han firmado la paz y no hay en sus palabras amor ni buenos propósitos. Detrás de esa aparente paz, está el rencor, el anhelo de venganza y la guerra acechando. ¿En dónde está aquel que ha sabido perdonar, que me ha dejado la causa para que Yo juzgue?
44. El corazón humano se ha endurecido y no se conmueve ante el dolor de los niños, la angustia de las mujeres y el trágico destino de los jóvenes y de los hombres que son arrojados sin piedad a la guerra. Más ahí han estado los que me aman y sienten amor por sus hermanos, los que han sabido orar y hacer obras de caridad. La prueba ha sido muy grande para esas naciones, su orgullo ha sido castigado, ellas mismas están destruyendo su poderío. Sólo el dolor las doblegará y las hará reflexionar. Yo he estado muy cerca de cada espíritu para fortalecerle en la prueba, y los que se han preparado, han sentido mi presencia.
45. El ambiente de guerra ha penetrado doquiera sembrando la destrucción; desde el pequeño hogar hasta las grandes naciones, que no han velado, han caído en sus redes sin saber cómo liberarse de este yugo.
46. Os he enseñado, os he dado el secreto de la paz: Amadme, “amaos los unos a los otros”, inspiraos en Mí. Cumplid vuestros deberes, conformaos con vuestro destino y tendréis paz y bendición.
47. He recibido el canto de alegría de aquellos que después de la lucha han retornado al hogar, a la patria, mas también recibo el dolor de las madres que no vieron el regreso del hijo, el de los hijos que no vieron más al padre y el de la mujer que ha quedado viuda; a todos bendigo. Que Israel participe con aquellos pueblo en sus sentimientos; y esa oración que habéis elevado por la paz del mundo, seguid ofreciéndola y haced que sea como un canto de protección para todas las naciones.
48. Espíritus que dejasteis vuestro cuerpo en la tierra, iluminaos. Os he recibido. Confiad en Mí y seréis conducidos a la verdadera vida. No habéis muerto, porque el espíritu posee vida eterna. Yo os invito a la verdadera paz y a la justicia. Porque Yo soy la vida y vengo a ofreceros el pan de vida eterna; pero os contemplo hambrientos, y es que no habéis comprendido que la esencia está en el fondo de mi palabra; si la miráis superficialmente, no podréis alimentaros. En ella se encierra mi amor, esa esencia divina que es vida, alegría y paz para el espíritu.
49. Mientras no estudiéis mi palabra, hay muchos seres en ésta y en otras naciones, esperando la buena nueva para dar cumplimiento a mis mandatos. Pero llegará el día en que de entre vosotros se levantarán los buenos apóstoles para ir por comarcas y naciones predicando mi enseñanza; y Yo hablaré a través de su entendimiento, como lo hice con aquellos que en el Segundo Tiempo me siguieron. Todo el que así trabaje, sea lleno de valor y de confianza en Mí.
50. Si encontráis obstáculos, haced como Moisés: Ordenad a los elementos que os favorezcan, y ellos sumisos obedecerán.
51. Si queréis ver prodigios, preparaos, mas no esperéis que todos os crean. Yo he dicho que en este tiempo no todos creerán en mi palabra; entonces, dejadme la causa y seguid adelante. Ellos me reconocerán cuando estén en espíritu.
52. Vosotros, respetad ideas y sentimientos, mas hablad como os he enseñado, con esta palabra que no lastima y descorred los velos que oculten mi luz a los espíritus.
5. El tiempo del despertar para cada espíritu está señalado, Yo os prometo que todo aquel que se prepare, me verá en todo mi esplendor.
54. Pedid y se os dará. Todo lo que deseéis en caridad para vuestros hermanos, pedídmelo. Orad, unid vuestro ruego al del necesitado y os concederé lo que solicitéis.
55. La luz de mi palabra será la vestidura blanca que os cubra a todos.
56. Por amor a vosotros he venido en la nube, símbolo de lo espiritual, a comunicarme con vuestro espíritu; pero al principio ha tenido que posarse esa nube luminosa sobre el entendimiento de los portavoces,
como una preparación para cuando ya sepáis comunicaros directamente Conmigo, y sea en vuestro espíritu donde descienda a posarse la nube.
57. Elegí la nube como símbolo para que representase mi llegada al mundo en el Tercer Tiempo.
58. ¿No es la nube, la mensajera que cruza sobre montes, valles y ciudades? ¿No es ella la que fecunda los campos con su lluvia y brinda sombra bienhechora? ¿No surge de ella el relámpago que anuncia la tempestad y el rayo vibrante que estremece? Por eso elegí como símbolo a la nube, por eso mis apóstoles cuando me vieron en Espíritu por última vez, y Roque Rojas en este Tercer Tiempo, cuando les hice contemplar el símbolo que era la señal de mi nueva venida, comprendieron el significado de mi presencia en la nube.
59. Desde entonces, una dulce sombra envuelve al pueblo que se ha ido formando en torno a mi manifestación. Mi palabra ha sido lluvia fecunda sobre los campos áridos de espiritualidad, y el rayo que en cada comunicación desciende sobre el entendimiento humano, ha rasgado las tinieblas de vuestro pecado y de vuestra ignorancia, estremeciendo vuestras fibras y despertando a vuestro espíritu. ¡Cuán terrible ha sido para muchos de vosotros la tormenta que se ha desatado en vuestro espíritu al escuchar mi divina palabra!
60. ¡Cuánta majestad y qué imponente belleza habéis presenciado en esa tempestad de luz que surge de mi palabra en los instantes de su manifestación! Sobrecogidos de admiración, de respeto y de temor, permanecen mudas las multitudes, dejando que aquel torrente de amor, de justicia y de sabiduría, las bañe y las purifique.
61. Oh, pueblo amado a quien he llamado Israel, porque os estoy convirtiendo en el depositario de mis mensajes y revelaciones, ¿Cuándo aprenderéis a traducir e interpretar justamente mi palabra?
62. Mi promesa de volver, hecha en el Segundo Tiempo, os la he cumplido. Los apóstoles, en Betania, me vieron ascender de la tierra al infinito, y vosotros me habéis visto retornar del infinito hacia vuestro corazón. ¿No encontráis también en ello una semejanza con las nubes que se levantan del mar y ascienden para ir a derramar su lluvia bienhechora en otros lugares, donde las tierras sedientas las llaman?
63. Me ha atraído vuestro dolor, mi Espíritu se ha sentido invocado por el vuestro y he acudido en la nube de amor y de justicia a desbordarme en misericordia sobre los hombres.
64. No todos los pueblos me llaman, y son muy pocos los corazones que me esperan. La nube espiritual llegará y cubrirá como un manto de paz a los pueblos que la invocan, a los corazones que la esperan; a todos aquellos que tratan de apagar la sed del espíritu con los placeres del mundo, la nube los sorprenderá con el resplandor de su relámpago y el estruendo de su tempestad les llenará de pavor, porque hasta
entonces recordarán que existe una justicia divina y que cada hombre es portador de un espíritu que tendrá que responder a Dios de todas sus obras.
65. La nube de amor, de luz, de misericordia y de justicia, es también una inmensa legión de criaturas espirituales, de siervos míos, de espíritus de luz que viven para cumplir mis designios y multiplicarse en el universo, desempeñando con perfecta armonía su misión de amarse los unos a los otros; porque aquel divino mandamiento, aquella máxima que en el Segundo Tiempo revelé al mundo, no fue tan sólo para los hombres, esa máxima es la ley que rige a todos los espíritus existentes.
66. Pueblo amado: sobre esa nube de luz, que es la legión espiritual del amor y la fraternidad entre todos los mundos, descendí a través de mi rayo, en este Tercer Tiempo, trayéndoos un nuevo mensaje de sabiduría, un consuelo infinito para vuestro dolor y una luz que os sirviese de guía para encontrar el camino olvidado, para que, una vez descubierto, vengáis hacia Mí, paso a paso, mérito por mérito, consciente y firmemente, en pos de vuestra perfección.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 138
1. Amados discípulos, cada instante que transcurre en vuestra vida, es un paso que os acerca más a vuestro Padre. Lentamente, paso a paso, vais recorriendo el camino que conduce al reino de la luz.
2. Poco a poco os acercáis al tiempo en el que sabréis dar en justicia lo que corresponde a lo espiritual y lo que toca al mundo, tiempo de verdadera oración, de culto exento de fanatismo, en el que sabréis orar antes de cada empresa, en el que sabréis velar por lo que os haya sido confiado.
3. ¿Cómo podrá equivocarse el hombre, cuando antes de hacer su voluntad interrogue a su Padre a través de la oración? El hombre que sabe orar, vive en contacto con Dios, sabe el valor de los beneficios que de su Padre recibe y a la vez comprende el sentido o la finalidad de las pruebas por las que atraviesa.
4. El hombre que ora ante Dios, es un hombre espiritualizado que no lleva venda de oscuridad ante sus ojos, apto para descubrir dentro y fuera de él, mundos desconocidos, aspectos ignorados de la vida, luces y verdades que rodean la vida de los hombres sin que éstos las perciban.
5. Quien llega a descubrir esta senda, ya no puede detenerse, porque sus sentimientos han despertado y sus dones espirituales se han
sensibilizado; hoy escuchan voces de la naturaleza, mañana podrán percibir mensajes del reino espiritual, más tarde oirán la voz de su Señor en una comunicación de espíritu a Espíritu, fruto del amor entre el Padre y sus hijos.
6. Pueblo, no envidiéis a estos portavoces por quienes me comunico, porque si en verdad os preparáis en materia y en espíritu, llegaréis a superarles después de que esta comunicación haya pasado.
7. Tiempo de maravillas, de pruebas y prodigios es el que está reservado a este pueblo, testigo de mi comunicación en este Tercer Tiempo.
8. No he dicho aún mi última palabra, o sean mis últimas lecciones, en las que os revelaré muchos misterios todavía; pero mi voluntad y mis mandatos están escritos en la conciencia de todo este pueblo, para que tenga pleno conocimiento de cómo habrá de ser el final de mi manifestación.
9. Es necesario que comprendáis que he venido a enseñaros todo lo que debéis saber, para que podáis penetrar en los mundos o moradas que os esperan porque así como vuestro espíritu tuvo que ser preparado en el valle inmediato en que moraba, para poder encarnar y habitar en la tierra, así habrá de prepararse para retornar al valle que dejó, ya que va a moradas más elevadas en amor, en pureza y en sabiduría.
10. No dudéis de mi palabra; en el Primer Tiempo os cumplí mi promesa de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto que significaba idolatría y tinieblas, para llevaros a Canaán, tierra de libertad y culto al Dios viviente. Allí os fue anunciado mi advenimiento en cuanto hombre, y la profecía fue cumplida palabra por palabra en Cristo. Yo, aquel Maestro que habitó y os amó en Jesús, prometí al mundo hablarle en otro tiempo, manifestarme en Espíritu; y aquí tenéis el cumplimiento de mi promesa.
11. Hoy os anuncio que tengo reservadas para vuestro espíritu maravillosas regiones, moradas, mansiones espirituales donde podáis encontrar la libertad verdadera para amar, para hacer el bien y extender mi luz. ¿Podréis dudar de ello, después de haberos cumplido mis anteriores promesas?
12. Sabed que los grandes espíritus trabajan en mi obra eternamente; Elías, destinado a anunciar la llegada del Maestro entre sus discípulos, es la luz que abre brecha en los espíritus, descendiendo hasta los perdidos del camino, hacia los que duermen o han muerto a la fe en la vida espiritual, para envolverles en el fuego de amor que de él emana, fuego que es fe, exterminio del mal y purificación. Su voz llama en cada nación, su fuego purificador avanza, arrasando la mala hierba. Ciertamente la purificación deja a su paso una estela de dolor, pero pronto llega un divino consuelo, representado en María, derramando su
bálsamo en todo corazón sollozante, en toda criatura atormentada por el dolor.
13. Llegaré a visitar corazón por corazón, para hacer oír mi divino llamado a los hombres, diciéndoles tan solo: “Seguidme”.
14. Vengo a confortaros en vuestras pruebas, y a deciros que cuando el cáliz sea muy amargo en vuestro paladar, digáis a vuestro Padre que mora en los cielos, como Jesús en el huerto: “Padre, si es posible que apartéis de Mí este cáliz, hacedlo, pero ante todo hágase vuestra voluntad, mas no la mía”.
15. Si así oraseis y velaseis, Yo detendré al ángel que se acerca a ofreceros el cáliz de la prueba; pero si la voluntad divina es que lo apuréis, estaré junto a vosotros para daros fortaleza y podáis salir triunfantes de la prueba. No olvidéis que por uno que sufra bendiciéndome, muchos alcanzan clemencia. Ahora podréis comprender, por qué los que se encuentran limpios de pecado, llevan en sí el dolor, porque son dignos de ayudar a lavar las manchas de sus hermanos.
16. No fue mi deseo que el hombre padeciera dolor en la tierra; mas ya que desde el primero hasta los presentes así lo han querido, llevad vuestro fardo con paciencia y amor y ofrecedme vuestros sufrimientos con humildad: vuestro dolor será fecundo en vos y aun en algunos de vuestros hermanos.
17. ¡Cuánto han sufrido inútilmente los hombres en este mundo; cuánto han llorado sin alcanzar un galardón y sin recoger una simiente! En cambio, los que han sabido llevar con paciencia su cruz, cuando ha llegado el último instante para ellos, y han creído encontrarse en el fondo de un abismo, han abierto los ojos de su espíritu y se han contemplado de pie sobre la montaña.
18. No será la sangre derramada en vuestras guerras fraticidas la que salve a la humanidad; pero sí vuestra oración llena de amor y caridad y vuestras virtudes, las que harán dignos a vuestros hermanos de sentir mi paz.
19. No pregonéis que esa paz que han firmado las naciones es la verdadera. Velad y orad, para que la paz se levante sobre cimientos de amor espiritual y humano, no de terror o amenazas de muerte.
20. Esa falsa paz, creada por los hombres, es semejante a un castillo edificado sobre la arena movediza del mar, que pronto vendrá por tierra cuando las olas agitadas por los vientos la azoten.
21. Yo, el Espíritu de la paz, se la he propuesto a los hombres a través de su conciencia, diciéndoles: Aquí estoy, amaos los unos a los otros y os salvaréis.
22. Quiere la humanidad continuar en la infancia, no ha querido llegar a la edad adulta, porque después de vivir tanto sobre la tierra y regarla
con su sangre y con sus lágrimas, no ha sabido aún recoger el fruto de la experiencia, por lo cual sigue ignorando lo que significa la paz del espíritu. Su corazón se ha endurecido y por eso el sentimiento más noble de él, que es la caridad, no vibra en su interior. Por eso el cáliz del dolor se ha hecho sentir en cada uno de mis hijos.
23. Todo el dolor causado por los hombres, se unirá en un solo cáliz que será bebido por los culpables. Así despertará su espíritu adormecido. Entonces veréis, ante acontecimientos imprevistos, a hombres notables y poderosos abandonar su puesto o su pueblo, para ocultarse con su espíritu destrozado por los remordimientos. Otros sentirán turbada la razón y el don de la palabra.
24. ¿Qué decís de todo esto, pueblo? ¿Os sentís ya preparados para buscar a la humanidad, perdida en la encrucijada del camino?
25. Mirad en qué corto tiempo preparan las naciones una guerra y hacen de cualquier hombre un soldado, mientras Yo os preparo desde 1866 para que seáis soldados de esta causa, y no logro contemplar a uno de mis hijos completamente preparado.
26. Este tiempo es diferente al Primero y al Segundo. Hoy vivís dentro de un caos de elementos desencadenados, visibles e invisibles. ¡Ay del que no vele, porque sucumbirá, y el que está preparado tiene que luchar!
27. Millares de ojos invisibles os están contemplando, uno para acecharos en vuestro paso y haceros caer, otros para protegeros.
28. La cizaña avanza, cundiendo por pueblos y naciones, penetrando en los corazones y en los hogares.
29. Las costumbres degeneran y los hombres, las mujeres y los niños se familiarizan con la perversidad.
30. Ante todas estas desgracias, no cubráis vuestros ojos ni tapéis vuestros oídos, porque si se acobarda vuestro corazón, no será sensible para entregar amor y hacer caridad testificando mi obra ante sus hermanos.
31. Yo sí tengo que verlo todo, porque os amo, y después de juzgaros os vendré a salvar.
32. Vienen tiempos de mayor amargura; para entonces os preparo, para que no digáis que el Maestro no os habló en profecía; si para ese tiempo estáis ya preparados, saldréis avante de toda situación.
33. Haré la paz entre los hombres por medio de mis enviados. ¿Cómo queréis que la paz del mundo se cimiente sobre odios, ambiciones y temores? Pero antes, el fuego calcinará, las aguas lavarán y las nieves purificarán.
34. Discípulos: Sed fuertes para que resistáis la incredulidad de los hombres, para que la persecución, la calumnia o los ataques no os hagan desmayar; mi palabra hará estremecer el espíritu de la
humanidad. El teólogo se verá obligado a consultar su ciencia, el filósofo escudriñará a sus más grandes maestros, y toda secta o religión se conmoverá profundamente ante mis nuevas revelaciones. Entonces surgirá la batalla de ideas, porque mientras unos despierten a la verdad, otros querrán permanecer en su fanatismo y en sus tradiciones y combatirán unos contra otros. En medio de esa lucha deberá escucharse la voz de mis verdaderos discípulos, diciendo a las turbas desenfrenadas: No convirtáis el fruto de la vida en manzana de discordia.
35. Ahora os sentís pequeños y débiles, pero mañana estaréis fuertes y me amaréis en verdad, porque a vosotros os descubriré lo que los teólogos no alcanzarán a descubrir, y comprenderéis lo que los sabios no podrán comprender, mas no porque seáis más grandes o más amados que los demás, sino porque desde el Primer Tiempo habéis sabido abrir vuestro corazón, como un tabernáculo, en donde he ido depositando en cada uno de los tiempos, la ley, la sabiduría y la revelación.
36. En el Primer Tiempo conocisteis los símbolos: El tabernáculo o santuario que guardaba el arca donde estaban guardadas las tablas de la ley. Cuando aquellos símbolos hubieron cumplido su misión, mi voluntad los borró de la tierra, los ocultó de la vista de los hombres para que el mundo no cayera en idolatría, pero el sentido o esencia de aquellas lecciones la dejé escrita en la conciencia de mis siervos. En el Segundo Tiempo, después de consumado el sacrificio de Cristo, hice desaparecer el símbolo más grande del cristianismo: la cruz, junto con la corona, el cáliz y todo cuanto podía haber sido objeto de fanática adoración por parte de la humanidad.
37. En este Tercer Tiempo, he venido a presentarme dentro del tabernáculo de vuestro espíritu, para depositar en el arca ahí guardada, mis nuevas revelaciones.
38. Llegasteis en este tiempo como “hijos pródigos” a la casa del Padre y os dije: Mirad, en vuestra ausencia se dispersaron vuestros hermanos menores y me quedé solo en mi alcoba y en mi mesa. Y el pueblo en su ingratitud ha caído en desunión y muchos han negado a su Padre. Mas hoy he venido a devolveros vuestro caudal, a alimentaros para que vayáis en busca de los que tras de vosotros se perdieron, para que les traigáis ante mi presencia. Entonces estaréis en paz.
39. No vengo a reclamar a vuestra materia la guerra fratricida que ha encendido la humanidad, y la desunión que aún existe entre el pueblo de Israel; es a vuestro espíritu al que me dirijo, porque sobre él pesan las discordias y los cismas que en su seno han sufrido las tribus de aquel pueblo, desde el día en que los hijos de Jacob llenaron de dolor aquel corazón de padre, diciéndole que las fieras habían devorado en el desierto a José, cuando en verdad le habían vendido a los mercaderes.
40. Desde entonces germina esa mala simiente en el corazón de este pueblo que hoy tiene ante sí un nuevo tiempo para honrar a su Señor, cumpliendo con la ley de amar a sus hermanos sin distinción de razas ni lenguas y de ser salvación y bendición sobre todas las naciones de la tierra.
41. El nombre de Israel os lo ha dado vuestro Padre y es nombre espiritual, os he hecho grandes revelaciones y os he revestido de fuerza para que no os sintáis indignos cuando os llame así.
42. A vuestro espíritu es al que vengo a buscar, como en todos los tiempos lo he hecho.
43. Mi doctrina os enseña un culto perfecto, espiritual y puro hacia el Padre, porque el espíritu de la humanidad ha llegado, sin darse cuenta, ante los umbrales del templo del Señor, donde penetrará para sentir mi presencia, para oír mi voz a través de su conciencia y verme en la luz que a su mente desciende.
44. El vacío que los hombres sienten dentro de sus diferentes religiones en este tiempo, se debe a que el espíritu tiene hambre y sed de espiritualidad; no le bastan los ritos y las tradiciones; ansía conocer mi verdad.
45. Yo descubro en el fondo de muchos hombres la lucha interior entre el espíritu y la materia. Quiere ir más allá del esplendor de las ceremonias para encontrar la belleza de lo espiritual. He encendido esa luz que os ilumina y os inquieta; Yo soy esa voz que os llama. Nadie ha podido explicaros vuestra inquietud ni comprender vuestra lucha interior. Sólo Yo he penetrado en vuestro corazón, conozco vuestro anhelo y vuestra sed; soy Yo también el que os indica el sendero que debéis seguir para que encontréis lo que buscáis.
46. ¡Cuántos de los que me escuchan, por ser sinceros y confiar sus sentimientos a alguien, han sido amonestados, desconocidos o lastimados en lo más noble del espíritu!
47. Vosotros, que escucháis mis palabras, me preguntáis por qué he venido entre los más insignificantes y pecadores a manifestar a través de ellos las lecciones de mi Espíritu, a lo cual os contesto: Hago lo mismo que vosotros cuando sois padres en la tierra, dedicáis más atención y más cuidados a aquel de vuestros hijos que es el más débil, el más enfermo o al que está en peligro de descarriarse.
48. Si eso hacen los humanos, ¿Qué no hará vuestro Padre Celestial por sus hijos?
49. Entre vosotros ha surgido la luz de mi palabra como un oasis en el desierto espiritual de esta humanidad, para que se acerquen a él todos los caminantes que buscan agua y paz del espíritu.
50. Es menester que esta doctrina llegue a todos los hombres; ella hará luz en las tinieblas de los confundidos, de los ignorantes, y de los soberbios que creen saberlo todo.
51. Mi palabra vendrá a reconciliar al espíritu con la materia, ya que ha tiempo existe enemistad entre uno y otra, para que sepáis que vuestro cuerpo que habéis considerado un obstáculo y una tentación para el tránsito del espíritu, puede ser el mejor instrumento de vuestro cumplimiento en la tierra.
52. Lavad vuestro espíritu y vuestro cuerpo en esta cascada de luz que en el Tercer Tiempo se desborda sobre vosotros, para que comprendáis mi enseñanza. El que está limpio, puede penetrar en lo que era antes misterio, porque no lo detienen los remordimientos en su camino.
53. Confesaos delante de Mí, ante quien no podréis falsear ni ocultar nada de lo que traigáis en vuestro corazón, y sentiréis a través de la conciencia mi divina absolución. La dignidad será vuestro atavío con el cual no os avergonzaréis de presentaros delante de ningún hombre por grande que sea, ya en el poder, ya en la ciencia.
54. Sembrad mi semilla de amor. Estáis en la tierra, la cual es también maestra de los hombres y os enseña que lo que en ella sembráis, os lo devuelve multiplicado, como prueba de gratitud y amor.
55. Así es el Espíritu de vuestro Padre. El es la suprema y divina compensación. Pero que vuestra semilla sea siempre buena y limpia para que podáis recogerla multiplicada en buenos frutos. Para que vuestro espíritu, que en su camino se ha manchado con el pecado, llegue limpio al seno de Dios, mucho ha de vivir y purificarse, pues él deberá llegar a su Padre sin la menor huella de maldad, ni la más débil sombra de sus imperfecciones pasadas.
56. Si en la tierra fue blasfemo, al ir acercándose a la presencia de su Creador, sólo brotará de él un cántico de amor.
57. Espíritu: ¿Cuánto tiempo vais a hacerme esperar vuestra llegada en la cima de la montaña?
58. Ahí donde ascendí desde la cruz, ahí os espero.
59. Lentamente estáis acercándoos. Fue menester libertaros, despojándoos primero de vuestros bienes terrenales, porque esas posesiones me habían robado a vuestro espíritu.
60. Venid a Mí, al festín que vuestro Padre os tiene preparado, para que en él toméis las lecciones que os corresponden y que forman vuestra heredad.
61. Pensad seriamente en las generaciones que tras de vosotros vienen, pensad en vuestros hijos, a los que, así como les habéis dado el ser material, también tenéis el deber de darles vida espiritual, aquella que es fe, virtud y espiritualidad.
62. Haciendo vibrar mi luz sobre mi pueblo amado, desciende a vosotros para traeros la paz de mi Espíritu. Sois un corto número, mas vuestro amor hacia Mí es grande.
63. Escuchadme ahora a través del portavoz, ya que todavía no sois capaces de recibir directamente la inspiración divina.
64. Tuve que preparar previamente a estas materias, para que las vibraciones de mis pensamientos pudieran ser captadas por ellas lo más fielmente posible y transmitidas a las multitudes. Fijaos que cuando hablan, os explican que no son ellas las que os están entregando la enseñanza, su voz os ha dicho: Yo soy el Divino Maestro, que viene a hablaros.
65. La forma de mi comunicación podrá ser cambiada, más la esencia espiritual de mi doctrina es la misma: absoluta, inmutable, fuera del tiempo y del espacio. Lo infinito es eterno.
66. Sólo el amor de vuestro espíritu llegará a entender estas lecciones. ¿Por qué? Porque él se identifica con lo espiritual, con su esencia, que es eternidad.
67. El hombre al no mostrar interés en conocerse a sí mismo, retarda su elevación y su comprensión sobre lo que encierra la vida eterna, y es por eso que no ha llegado a alcanzar la realización de su obra más grande.
68. Vosotros habéis nacido en Mí; la vida espiritual y material, la tomasteis del Padre; y en sentido figurado puedo deciros, que al tiempo de nacer de Mí, Yo he nacido en vosotros.
69. Nazco en vuestra conciencia, crezco en vuestra evolución y me manifiesto en plenitud en vuestras obras de amor, para que digáis llenos de gozo: El Señor es conmigo.
70. Os estoy preparando como a pequeños párvulos, porque se va acercando la hora en que la campana suene gozosa, tocando a triunfo, anunciando con alegría el despertar espiritual de la humanidad.
71. Escuchadme en silencio, y en silencio meditad, oh pueblo. El mañana os espera, es el sendero que tendréis que recorrer para llegar a Mí. Mas ya iluminados por la luz de mi enseñanza, os podréis guiar por lo que hayáis estudiado y comprendido. Llamad a mi puerta, Yo soy el único que la abre, soy el Maestro revelador; preguntad, pedid y se os dará.
72. En el desierto de vuestro largo peregrinaje, Cristo es el oasis; mas es necesario que tengáis fe, para que sepáis encontrarlo en vuestras horas de soledad o de angustia.
73. Os enseñé a renunciar a vosotros mismos y a renunciar a las falsas grandezas del mundo; pero a muchos les ha sido imposible comprender esta lección; porque les parece imposible concebir la vida sin lujo, sin placeres ni riquezas. Mas en este tiempo, lleno de dolor, y con la
experiencia adquirida en las lecciones de la vida, ellos despertarán por sí mismos a la luz de la verdad; y cuán grande será el asombro de la humanidad al descubrir que desmaterializándose y despojándose simplemente de lo superfluo, sentirá brotar dentro de sí mismo un nuevo ser a una nueva vida.
74. Discípulos amados, entre quienes cuento hasta los postreros: Después de mi partida sentirán mi presencia sólo los que se hayan preparado. Hay quienes sienten indiferencia cuando os hablo de esto, porque piensan que aún faltan años. Este tiempo será como un instante. Yo cumpliré con mi misión de Maestro, más cuando mi rayo descienda por última vez al finalizar 1950, nunca más volveré a tomar el entendimiento humano, para manifestarme en esta forma. Confiad en Mí, discípulos, que Yo os cumpliré mi palabra de no dejaros solos. Os haré sentir mi presencia, os daré inspiración, os consolaré. Velad ahora y velad después, para que nunca seáis sorprendidos. Que os encuentre alerta el que a hurtadillas trate de robaros vuestra heredad, o el enfermo que a mitad de la noche os manda llamar desde su lecho, para que le deis el bálsamo de vuestro amor.
75. Con gran claridad os he hablado para que me comprendáis. Habéis hecho que por algún tiempo mi palabra se materialice, porque estáis escasos de elevación para entenderme, pero cuando mi partida esté próxima, mi palabra será más elevada en los labios de los portavoces.
76. A medida que mi enseñanza os haga mayores revelaciones, vosotros buscaréis la forma de corregir vuestros errores, de regenerar vuestra vida y apartaros de todo vicio y mala inclinación. Si llegáis a ser limpios, cuando habléis de mi obra tendréis que ser creídos y considerados como discípulos de Jesús, que verdaderamente predican su enseñanza con ejemplos y obras de amor. Esa es la vestidura de gracia que debéis llevar siempre y por la cual podéis distinguiros entre vuestros hermanos.
77. Extendeos sobre la tierra como profetas de mi Divinidad, despertad a la humanidad aletargada, anunciadle que la justicia se acerca. Decidle que Sodoma fue advertida, mas desoyó al profeta de Dios, y el día de su juicio inexorablemente llegó.
78. Los elementos sólo esperan la hora de desencadenarse sobre el mundo para lavar y purificar la tierra. Cuanto más pecadora y altiva sea una nación, mayor será mi justicia sobre ella.
79. Duro y sordo es el corazón de esta humanidad; será menester que llegue a ella el cáliz de la amargura para que escuche la voz de la conciencia, la voz de la ley y de la justicia divina. Todo será por la salvación y la vida eterna de los espíritus, que son a los que busco.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 139
1. Bienaventurados seáis vosotros, componentes de mi pueblo, porque habéis sabido resistir con paciencia y con presencia de ánimo, las tempestades y las pruebas. Os he visto orar y velar en las horas difíciles y aun os he escuchado que bendecíais mi voluntad, cuando la amargura os había invadido. He premiado entonces vuestra fe y buena voluntad, enviándoos mi paz, por haber sido la barquilla que desafía la tempestad sin zozobrar.
2. También bendigo a los que, olvidándose de sus propios sufrimientos, velan por la paz del mundo o visitan en sus lechos a los enfermos, porque esos méritos, Yo no los dejaré sin galardón.
3. Durante esta guerra en la que el mundo ha vivido, habéis estado unidos en oración día tras día, y en verdad os digo que no he cesado de derramar prodigios entre aquellos de vuestros hermanos por quienes tanto me pedís. No dejéis que vuestra oración se debilite, oh pueblo mío; os digo que la vigilia no ha terminado aún, aunque los pueblos vayan diciendo que la guerra ha cesado. No, Israel, mientras la paz de los pueblos no esté fundada en el amor de los unos para los otros, seguid velando y orando, seguid ganando corazones para esta obra de paz y fraternidad.
4. Pronto veréis que esta paz de la que los hombres están hablando, fue falsa, que sólo constituyó una tregua en medio de su inhumana lucha para luego proseguir en su obra de destrucción.
5. Dispersos por el mundo se encuentran aquellos que tiene la misión de orar y de velar por la paz de la humanidad, entre ellos se encuentra mi pueblo, al cual estoy doctrinando con mi palabra. Todos tenéis la obligación de constituir en el corazón de la humanidad, que es vuestra hermana, el templo de la espiritualidad, el santuario de la paz. Cuando ese santuario espiritual se eleve a las alturas y los hombres encuentren en él la comunicación directa con su Señor, podréis decir que habéis dejado sembrada en el mundo la simiente que os confié en este tiempo.
6. Pueblo, fortaleceos en mi palabra y tened confianza en que vuestra conciencia os dirá, si lo que estáis haciendo está conforme a las enseñanzas de mi doctrina; orad, para que vuestro espíritu y mente luchen por desterrar la guerra. No debilitéis, para que su influencia no vaya a ofuscar vuestra razón o vuestros sentimientos.
7. Cuando uno de vosotros ora, no se da cuenta de lo que con su pensamiento alcanza en lo espiritual, y es menester que sepáis que cuando oráis por vuestros hermanos, por aquellos pueblos que están destrozándose en la guerra, en esos instante vuestro espíritu libra también una batalla mental en contra del mal y que vuestra espada que es paz, razón, justicia y anhelo de bien para ellos, choca contra las armas del odio, de la venganza, del orgullo.
8. Este será el tiempo en que los hombres se den cuenta del poder de la oración; para que la oración tenga verdadera fuerza y luz, es menester que con amor la elevéis a Mí.
9. No os hablo de enviar el pensamiento a vuestros semejantes con mala intención, porque nunca os he dado armas para emplearlas en fines mezquinos, ya que cuando os ciega la ambición o el odio, hacéis uso de lo más sagrado para vosotros y lo empleáis en heriros y aun en mataros. Os inspiro la verdadera lucha en contra del mal y os revelo, cuál es el arma más poderosa e invencible, para que triunféis, aconsejándoos que primero limpiéis vuestro corazón para que luego os elevéis hacia Mí, os llenéis de luz y de fortaleza, para luego enviar vuestros pensamientos como destellos luminosos entre los pueblos sin paz y los hombres sin esperanza.
10. Llevad mi caridad, oh pueblo. Hombres y mujeres para los que han sido muy crueles estos últimos tiempos; hogares en los que ha hecho presa el dolor, sentid mi paz, en donde el pan de cada día se ha tornado en hiel, sentid la dulzura de mi caricia.
11. Mucho tienen que luchar los hombres de ahora para lograr conseguir el sustento, y el Padre os dice: Os aumento tres veces vuestra fuerza, para que no desmayéis.
12. Encended en la juventud el amor hacia sus semejantes, inspiradles grandes y nobles ideales, porque ella será la que el mañana luche por alcanzar una existencia en la cual brille la justicia, el amor y la sagrada libertad del espíritu. Preparaos todos, porque la gran batalla de la que os han venido hablando las profecías, no ha llegado aún.
13. Tened en cuenta que mientras mayor sea la evolución que la humanidad alcance, serán mayores las armas con que cuenten para luchar. No durmáis, pueblo amado, y estad prestos para trabajar por mi causa.
14. Una nueva guerra se avecina, en ella tomarán parte todas las potencias y fuerzas del hombre, y es menester que los hijos de este pueblo, a quienes les toque vivir en esa prueba, sepan cruzar por ella con su estandarte de verdad; dejando una profunda huella de espiritualidad.
15. Los científicos, los teólogos, los sabios, los filósofos, todos se aprestarán para esa gran lucha en la cual quedará destruida la mentira y el mal, surgiendo victorioso el bien y la verdad.
16. Grande será la confusión de los hombres antes de que a ellos venga la luz, porque entre la humanidad habrá hombres que tuvieron una gran fe y la perderán, otros cambiarán de creencias y algunos andarán de puerta en puerta, de religión en religión, en busca de la verdad para su espíritu. Es necesario que todo el camino sea recorrido, para que todo el mal sea expulsado de los espíritus y desaparezca de los corazones.
17. Veréis surgir por caminos, ciudades y aldeas a hombres y mujeres pregonando que son enviados de Dios, diciendo que son profetas o emisarios; y desde ahora os digo que tengáis cuidado, para que sepáis reconocerles por sus obras. Nunca digáis que sois profetas, videntes o apóstoles, pero en vuestras obras dad siempre pruebas de mi gracia, de todo lo que os he confiado y de la doctrina que he depositado en vuestro corazón; entonces ya no serán vuestros labios los que digan si sois profetas o apóstoles o discípulos míos, lo dirán vuestros hermanos por las obras que os vean hacer. Vuelvo a deciros que permanezcáis en oración, hasta que veáis que la paz retorna a los pueblos y la alegría a todos los hogares del mundo.
18. En esta era el Espíritu de vuestro Padre se presenta a la voz de vuestro llamado. Escuchad ahora mi palabra que es el sustento para vuestro espíritu. El día en que cese mi palabra quedaréis dándoos ayuda unos a otros, mas después, a imitación de las aves cuando crecen, aprenderéis a batir vuestras alas y podréis buscar el sustento. Será cuando por medio de vuestra elevación sepáis llegar a Mí para recibir inspiración y paz.
19. Velad, no dejéis que el sueño se apodere de vuestro corazón y venza a vuestro espíritu, porque el tiempo pasa, y llegará el día en que despertéis llorando por el tiempo perdido; entonces vais a querer reponer esos instantes y oportunidades desaprovechadas, mas ya no podréis hacerlo, porque mientras unos se hallen en la ancianidad, otros se encontrarán en espíritu en el más allá. Pediréis clemencia y misericordia a vuestro Padre, sin entender que vosotros fuisteis los que no tuvisteis misericordia ni clemencia de vuestro propio espíritu.
20. Tened caridad de vuestros hermanos, que es tanto como tener caridad de vosotros mismos; si no cumplís esta misión, seréis los primeros en llorar porque contemplaréis que vuestra mano, que estuvo colmada de dones, se encontrará vacía, que el bálsamo con que sanabais al enfermo ha desaparecido, y aquella facultad para liberar a los poseídos, se ha alejado también. Sed humildes para que no sintáis perder vuestros dones, no tratéis de parecer superiores a vuestros
hermanos; haced lo que Yo hice con mis discípulos en el santo cenáculo.
21. Vengo a señalaros vuestros errores, no para juzgaros, sino para que os enmendéis y lleguéis a ser el pueblo obediente en el cumplimiento de mis enseñanzas.
22. Esto que hago con vosotros, será para bien de las futuras generaciones, mas no olvidéis que para enseñaros nunca os he lastimado ni he hecho brotar sangre de vuestro corazón. Aprended a enderezar el árbol que ha crecido torcido y a enderezar también las sendas.
23. Mi justicia es grande, más cuando os hablo de ella, no os amenazo tan sólo para llenar de temor vuestro corazón. Vengo a hablaros con verdad porque mi justicia será en cada uno de vosotros, y si no queréis llorar mañana, haced méritos desde ahora.
24. Cada una de vuestras obras queda anotada por Mí, y las obras que son agradables, las tomo como la simiente que he de cultivar hasta multiplicarse entre la humanidad.
25. No me busquéis cual juez, porque tendréis que escuchar mi voz llena de justicia y severidad; buscadme como Maestro y como Padre. ¿Qué esperáis mañana? ¿Queréis ir a expiar vuestras faltas en el más allá? ¿Queréis prepararos desde ahora un camino de abrojos a vuestro espíritu? No desconozco vuestros méritos, mas ellos son todavía como el débil trigo junto al cual crece la cizaña.
26. Practicad mi doctrina confiando en Mí, porque mientras cumpláis con mi palabra, Yo velaré por vos y por los vuestros. ¿Por qué contemplo fuertes a unos y débiles a otros? Es que los fuertes no han sabido comunicar su fortaleza a los débiles.
27. Uníos todos y todos seréis fuertes; amaos y tened lazos de fraternidad y contemplaréis que los débiles arbustos se convierten en frondosos árboles. Recibid a todos porque nadie sabe la misión que trae su semejante. Nadie conoce su pasado, por eso nadie debe ser rechazado por vosotros. Mientras más torpes o necios sean vuestros hermanos, más caridad y piedad debéis tener con ellos, teniendo en cuenta que son los que han caído, los que no han sabido afirmar su planta en el camino. De los corazones endurecidos como roca, sé hacer corazones que manen ternura; vosotros también podéis hacerlo.
28. Limpiad vuestro corazón para que vuestras obras sean limpias. Tened en cuenta que un árbol malo nunca podrá dar buenos frutos.
29. Para esto os he llamado en este tiempo, para convertiros en árboles que brinden su sombra y su abrigo al caminante, y quienes así lo han comprendido, han abierto su corazón para decirme: Hoy sé que soy vuestra criatura y que he sido enviado para cumplir una delicada y noble misión, sé que en vos tengo mi principio y en vos está mi fin.
30. Sí, Yo soy el camino; todo el que quiera caminar por él, que tome su cruz y venga en pos de Mí. Sólo os pido, para que podáis transitar por este sendero, que améis a vuestro Padre en vuestros propios hermanos. Esa es la ley o el camino: “amar a Dios y amarse unos a otros”. Es la ley que en todos los tiempos ha iluminado la senda de los hombres.
31. Con un solo amor os he amado a todos; ¿Por qué no habéis de amaros todos por igual? Las naciones esperan la llegada de los emisarios de la paz; los pueblos de la tierra se lamentaban de su miseria cual ovejas dispersas en espera de la llegada del pastor, de aquel que las reunirá en un solo aprisco.
32. Preparaos, porque está próximo el tiempo en que estas órdenes las recibáis de mi Espíritu, porque ya no serán dadas por hombre alguno en la tierra. Nadie levantará su planta sin antes haber recibido el mandato divino. Yo conozco el camino y no quiero que lloréis en él. Antes os prepararé y os indicaré el momento de iniciar la jornada.
33. Las religiones y las sectas deliberaran entre sí, se preparan y se aprestan a la lucha porque presienten la batalla; también vosotros deliberad, preparaos y orad, para que no seáis sorprendidos, porque si no lo hiciereis, mi doctrina sería juzgada y calumniada por los hombres, mi Espíritu recibiría todas las injurias y Yo os mostraría heridas a semejanza de Jesús en el calvario.
34. Vuestro espíritu está despertando a una vida más elevada; ya comienza a formarse en él un ideal de un mundo mejor.
35. Vengo a enseñaros a conquistar la paz y a conservarla como el verdadero tesoro del espíritu. Mi palabra os libertará del mal en este Tercer Tiempo, apartándoos de los inciertos caminos, por donde tanto habéis peregrinado y sufrido.
36. Mi voz llamará a las puertas de cada corazón, y será el espíritu quien responda desde el interior de cada ser.
37. Unos reconocerán al punto mi llamado; otros, inciertos, se preguntarán quién es el que llama; y así, uno tras otro se irán levantando en pos de la luz.
38. ¡Qué hermoso es el despertar de un espíritu! Cuando el hombre se pregunta: ¿Quién vibra dentro de mí? ¿De dónde nace mi inspiración y quién me impulsa al bien?
39. También mi palabra os enseña a leer en vuestro espíritu, a penetrar en él, a encontrar su esencia que es luz, verdad, amor, obediencia, limpidez.
40. Cuando el hombre se encuentra espiritualmente a sí mismo, es cuando siente en sí la presencia de su Padre; mas, cuando no sabe ni quién es, ni de dónde procede, me siente distante, extraño, inalcanzable, o permanece insensible.
41. Sólo despierto el espíritu puede penetrar en el reino de la verdad; el hombre, por su sola ciencia, no podrá conocerla.
42. Veo que los hombres ambicionan el saber, la gloria, la fuerza, la riqueza y el poder, y Yo vengo a ofrecerles los medios de alcanzarlo todo, pero en su esencia, en su verdad espiritual, no en lo superficial y en lo artificioso del mundo, no en lo pasajero ni en lo engañoso.
43. Cuando el hombre se entrega a lo material, encerrándose en el pequeño espacio de un mundo como el vuestro, empobrece, limita y oprime su espíritu, nada existe ya para él, fuera de lo que posee o de lo que conoce; entonces se hace necesario que lo pierda todo para que abra sus ojos a la verdad, y una vez desengañado de su error, vuelva su mirada hacia lo eterno.
44. Nada mejor que mi doctrina, que está inspirada en el amor divino hacia vosotros, para señalaros el camino verdadero. “¿Quién mejor que Yo, podrá enseñaros a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César?”
45. Esa es la razón por la que he hecho oír una vez más mi voz en vuestro mundo, porque os he visto perdidos en un mar de tiniebla y confusiones.
46. Mi luz de amor encenderá la lámpara de la fe en los corazones que vienen a oscuras, y mi caridad levantará a los que han muerto para mi reino.
47. El que no sepa encontrar la esencia de esta palabra, podrá llegar a creer que mi doctrina es un yugo que sujeta y esclaviza al hombre; mas quien sepa darle su justa interpretación, sentirá todo su ser inundado de luz y su gozo no tendrá límite. De su espíritu surgirá un cántico interior, llevándolo a una vida armoniosa, que será el mejor culto hacia Mí.
48. El que camine dentro de mi ley, por muy probado que sea, no caerá; la fe le dará la fortaleza necesaria para salir triunfante. Por muy amargo que fuere su cáliz, nunca blasfemará; será paciente y sabrá esperar, conforme con la voluntad de su Señor. Quien practique así mis enseñanzas, estará haciendo méritos para que en él se manifiesten mis prodigios.
49. La fe, la conformidad y la humildad ante lo dispuesto por Mí, harán más breve la jornada, porque no caminaréis por la senda dolorosa más de una vez; pero si en las pruebas surgiese la rebeldía, la inconformidad y la blasfemia, la prueba se prolongará, porque tendréis que recorrer nuevamente aquel camino hasta aprender la lección.
50. La vida es una constante lección para los espíritus. El universo, al formarse bajo mi mandato, no tuvo otra misión que la de enseñar. La vida es crisol y lucha para el espíritu: no es un goce absoluto como muchos quisieran que fuera. El goce, el triunfo, la paz o la gloria, están
más allá de toda lucha, más allá de ese crisol. La gloria del espíritu, con todas sus dichas, está en la perfección del espíritu.
51. Comprended esta verdad, para que no paséis de largo ante el libro que día a día os muestra nuevas páginas de sabiduría. Escuchad vuestro espíritu de tal manera, que se convierta en el buen observador, educad vuestra mente en la meditación, orad con la oración propia del espíritu, sensibilizando la mente y el corazón para que podáis recibir mis divinos mensajes y aprendáis el lenguaje espiritual de la vida que os rodea señalándoos el camino de la perfección.
52. Para ayudaros, desciendo a vuestros corazones cansados, para darles nueva vida.
53. Cuando el entendimiento de estos portavoces se eleva limpiamente hacia Mí, mi palabra llega directamente a los espíritus. Esta palabra humilde, que ha conmovido a grandes multitudes, será la que haga el milagro de que volváis a ser Míos, oh pueblo amado, porque ha tiempo que os habéis alejado del camino de la verdad. Habíais olvidado que me lleváis con vosotros, y cuando vinisteis a escucharme, sentisteis brillar nuevamente mi presencia, como la de una estrella luminosa que viniera a iluminar a vuestro corazón.
54. Vengo a recibiros, pero antes de hacerlo con vuestra parte humana, tomo a vuestro espíritu que es el verdadero hijo de mi Divinidad. En el espíritu está la conciencia, la inteligencia, y es por medio de él, por quien haré llegar al ser humano mis inspiraciones y pensamientos.
55. Pueblo, a quien amo infinitamente, un pensamiento mío hecho palabra en labios de estos portavoces, es como un camino lleno de luces para vuestro espíritu.
56. Oídme: sed humildes en el mundo y sembrad bien en él, para que recojáis sus frutos en el cielo. Si cuando hacéis mal no os agrada tener testigos, ¿Por qué os agrada tenerlos cuando hacéis buenas obras? ¿De qué podéis envaneceros, si sólo habéis cumplido con vuestro deber?
57. Comprended que como sois tan pequeños y tan humanos, las alabanzas hacen daño a vuestro espíritu. ¿Por qué después de que habéis hecho una buena obra esperáis inmediatamente que vuestro Padre os dé la recompensa? Quien piensa así, no obra desinteresadamente y por lo tanto, su caridad es falsa y su amor dista mucho de ser verdadero.
58. Dejad que el mundo vea que practiquéis las buenas obras, mas no con el fin de recibir homenajes, sino tan sólo con el de dar buenos ejemplos y enseñanzas y dar testimonio de mi verdad.
59. Por todos los lugares del universo se encuentran los ángeles del Señor, derramando su caridad y su amor, entre todos los hijos de Dios. En silencio espiritual trabajan sin cesar por alcanzar el bien para sus hermanos y, ¿Cuándo habéis visto que lleguen a la tierra a pediros el
premio o el pago de lo que os han dado, o cuando menos para hacer ostentación del favor que os concedieron?
60. Sed humildes, porque la grandeza humana, su orgullo y sus vanidades, pertenecen a la tierra, son propias de la materia y con ellas bajáis al sepulcro. El espíritu sólo conserva lo que pueda llevar a las alturas, lo que pueda brillar en la luz; si la grandeza no es espiritual, si sólo es vanidad, mañana tendrá aflicción en su espíritu.
61. Existe la verdad y la falsedad, y es menester que conozcáis ambos caminos, para que en vuestra elección podáis seguir el verdadero camino. Abrid vuestros ojos, despertad a vuestro espíritu, afinad vuestros sentidos, para que percibáis en todo lo creado el amor de vuestro Padre. Yo todo os lo he dado, sin pediros nada para Mí. Si en vuestra incomprensión habéis llegado a decir que es mucho lo que os pido, a cambio de todo lo que os he dado, estáis en un error. Si algo o mucho os pido, es sólo para vuestro bien, para vuestra dicha en la eternidad.
62. Tendréis que rendir cuentas a vuestro Padre de todo cuanto hayáis hecho en la vida; mas, ¿Cómo vais a acallar la voz de la conciencia en esa hora suprema? ¿Qué responderéis cuando vuestro espíritu escuche la voz del Señor, advirtiéndole que nunca podréis justificar el mal?
63. Sólo el esfuerzo para levantaros de la caída, el amor y el ahínco con que marchéis por el sendero de la restitución, harán que de vuestro ser desaparezcan las huellas y las manchas del pecado, para poder presentaros limpios ante el divino juez.
64. Aprended todo esto desde aquí; sabed que donde están vuestros intereses, ahí estarán vuestros pensamientos y vuestro corazón. Si éstos son materiales, estaréis materializados, si son espirituales, estaréis en el camino de la perfección.
65. Vivid en la tierra, como os ha enseñado mi palabra. Vivid la lucha, amad y buscad todo lo bueno, deleitaos con todo lo que os he confiado, pero dejad que vuestro espíritu, a semejanza de las nubes, flote en los espacios infinitos, lleno de blancura y de luz.
66. Es en vano que los hombres busquen el placer perfecto en el materialismo. Todo es triste y vacío sin la presencia del Padre. Él es la alegría verdadera.
67. Dejad que se alejen de vosotros todos los malos pensamientos y atraed los pensamientos nobles. La felicidad no está en lo que materialmente se posee, sino en lo que espiritualmente se conoce. Conocer es poseer y practicar.
68. El que verdaderamente sabe, es humilde de espíritu; no es orgulloso con la sabiduría de la tierra, que sólo aspira a conocerlo todo y niega todo aquello que no ha llegado a comprender. El que lleva en sí la luz del conocimiento inspirado, sabe recibir a su debido tiempo las
revelaciones así como también sabe esperarlas. Sabios se han nombrado muchos, y ha sido un misterio para ellos el sol que día tras día brilla a plena luz
69. Muchos han creído saberlo todo, y en verdad os digo, que la hormiga que imperceptiblemente se cruza en su camino encierra también para ello un misterio insondable.
70. Podrán los hombres investigar muchas de las maravillas de la naturaleza, pero mientras no lo hagan por el sendero del amor divino, no llegarán a alcanzar la verdadera sabiduría, la que se encierra en la vida inmortal del espíritu.
71. Hombres, acercaos a Mí; no necesitáis quebrantar vuestra mente para lograr descubrir secretos y misterios, sólo necesitáis abrir el corazón con la llave de la fe.
72. Tened la voluntad firme de ir hacia el Padre, de estar con Él, de penetrar en su estancia, y quedaréis maravillados, y más tarde llegaréis también a hacer maravillas, cuando viváis practicando mi amor y mi perdón.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 140
1. Estoy presente entre vosotros, para enseñar a vuestro espíritu el camino de la paz, de la luz y del bien.
2. Vengo a vosotros porque sólo Yo sé que el dolor y la angustia en que viven los hombres, no son más que hambre, sed y miseria del espíritu.
3. Un hombre hoy y mañana otro, irán abriendo sus ojos a la luz de la verdad, convencidos, al fin, de que jamás podrán llegar a su perfeccionamiento con los placeres, riquezas y satisfacciones mundanas, presintiendo que existe algo, más allá de lo material, cuya esencia, belleza y verdad, son ese pan, ese sustento y esa alegría que tanta falta le hacen al espíritu.
4. Para que el corazón de la humanidad pueda llenarse de luz, antes tendrá que limpiarse de todo cuanto él guarda. ¿Cómo queréis cumplir con mi ley, si todo vuestro ser está saturado de materialismo? Primero tendrá que limpiarse de todo dolor, del mal y del odio que encierra, hasta quedar limpio y entonces, penetrará en vosotros mi gracia.
5. Sabed que en todo hombre he creado un lugar destinado a Mí, pero lo habéis invadido, llenándolo de impurezas, de imperfecciones y de profanaciones. Esa es la verdad, el hombre ha profanado en sí mismo lo más sagrado que le concedí: su espíritu.
6. Sólo Yo podía tener piedad de los hombres, porque de ellos se apartó la caridad; ahora ya no la conocen, y he venido a descubrirles todos sus errores, que son la causa de sus amarguras.
7. ¿De qué les sirven las religiones a los hombres? Veo que todas tienen como principio la creencia en Dios y como ley el bien; ¿Acaso obedecéis lo que vuestras religiones os enseñan y mandan? No podréis decirme que si cumplís, porque lo negaríais con las obras imperfectas que a diario lleváis a cabo en el mundo.
8. No soy creído, ni amado, ni obedecido. Otra sería la vida de los hombres en la tierra, si me creyesen y obedeciesen.
9. Me presenté al mundo y le di pruebas de mi presencia, de mi verdad y mi poder para que me siguiese; y la prueba más grande de mi sabiduría se la revelé en: “Amaos los unos a los otros”, frase sencilla, pero que encierra el secreto de la verdadera grandeza reservada a los hombres espiritualizados.
10. “Amaos los unos a los otros”, fue el último mandamiento que dejé a mis discípulos en aquel tiempo. Mandamiento es lo mismo que ley, por lo tanto, en esa ley de amaros como hermanos en Dios, reuní todos los preceptos, todas las máximas y proverbios conocidos, para que supieseis que el amor es la ley que rige la vida.
11. Sólo Cristo, el Cordero, reveló al mundo esa luz, por lo que os digo que vendrá la hora en que todos los hombres se unifiquen en la verdad de ese mandamiento.
12. Ya es tiempo de que el hombre me ofrezca su tributo de amor como lo hacen todos los seres de la creación. Hasta ahora, la humanidad sólo me ha ofrecido la hiel y el vinagre que el centurión acercó a mis labios en mi agonía.
13. ¿Sabéis que con amargura nunca se podrá calmar la sed de amor, y sin embargo, es lo que siempre me habéis ofrecido? Yo, en cambio, traigo un manto de infinita misericordia para cubriros, un cáliz del vino de la vida y pan del espíritu, pan de sabiduría, de fe, de amor y de verdad para elevaros, no en una cruz de dolor, sino sobre una montaña de perfección.
14. Mis discípulos no mistificarán sus prácticas dentro de mi doctrina. Ella es simple, con esa sencillez que contempláis en la naturaleza. La oración que os enseño, es la que brota del corazón. ¿Qué podéis ocultarme que no conozca? Si en vuestro espíritu se agita una tempestad, ¿Cómo podéis decirme en una oración, que no es vuestra, que estáis tranquilos y que no necesitáis auxilio? Formad vuestra propia oración cada día según vuestras necesidades. Sentidme cerca, y cuando este mundo con sus problemas y turbaciones os fatigue, venid a Mí, buscad también al mundo espiritual, en donde encontraréis protectores
y amigos, verdadero amor, afectos puros, y sentiréis su compañía y su consuelo.
15. Estoy gobernando y contemplando todos los mundos y miraré con amor, cómo se acercan los hermanos que habitan distintos planos para identificarse y estrecharse. Más tarde, vosotros seréis sólo espíritus e imitaréis a los que han sido ejemplos de virtud, a esos protectores e intercesores vuestros, a quienes he permitido manifestarse en este tiempo ante el pueblo de Israel, para que cumplan una grande misión entre la humanidad.
16.Aprended a vivir por momentos en planos superiores; volad a esas regiones en donde se respira paz y armonía, y a vuestro retorno os sentiréis más fuertes y confortados.
17. Tenéis todo lo necesario para vivir dentro de mi ley; no podréis decirme que vuestras condiciones de vida no os permiten cumplir. Aun en medio de la lucha, podéis orar, amar y hacer el bien a vuestros hermanos.
18. Las puertas de mi corazón están abiertas para que penetréis a estudiar mi palabra.
19. Sois los espíritus que desde el principio de la creación habéis recibido una misión. Sois chispa de mi Espíritu y habéis sido dotados de razón, de voluntad e inteligencia. Os he formado a imagen y semejanza mía, y por lo tanto, estáis preparados para pensar, sentir y amar.
20. Sois como piedras preciosas que en este tiempo brillarán para hacer luz entre los hombres, y como joyas os amo; para Mí tenéis un valor inestimable. Despertad y dejad que mi cincel os pulimente para que ya preparados podáis trabajar diligentemente en las comarcas y deis a conocer mi verdad, dando testimonio de ella con verdaderas obras de amor.
21. ¿Creéis acaso que en 1950 voy a dejar de manifestarme entre vosotros? Cesará mi palabra por conducto del entendimiento humano, pero mis dones quedarán en vosotros. Os he dicho que sois los cimientos de un mundo de amor, y quiero que os encontréis fuertes, para que piedra sobre piedra edifiquéis y dejéis esta herencia a las generaciones venideras.
22. Cumplid vuestra misión, que Yo pagaré con creces cada una de vuestras obras. El camino para llegar al fin aún es largo, mas vosotros podéis acortarlo con buena voluntad.
23. Recibo a vuestro espíritu, que es el que puede elevarse a las alturas de lo perfecto. Estoy esperando que os espiritualicéis, para que seamos Uno, porque todos os fundiréis en Mí. Mientras, estoy iluminando a vuestro espíritu.
24. Venceréis a través de vuestras pruebas y os daré la bienvenida; será mi amor el que salga a recibiros. Mi amor no pregunta cómo venís, sólo os dice: Venid.
25. Para que podáis llegar ante mi presencia con vuestro espíritu tranquilo, cuidadlo, porque es vuestro verdadero ser; no lo olvidéis, porque será como olvidaros de vosotros mismos y de Dios; dejad de preocuparos demasiado por las satisfacciones, comodidades, personalidad y placeres humanos.
26. Hablo a los que descuidan a su espíritu y les pregunto: ¿Qué habéis labrado para vuestra vida eterna? Nada, porque vivís entregados a la vida perecedera, a lo que hoy es y mañana dejará de ser, a esta vida de cambios constantes donde el triunfo dura poco tiempo, en cambio, el dolor es su inmediata consecuencia.
27. Meditad profundamente en estas palabras. Mi ley y mi doctrina permanecen siempre inalterables delante de vosotros, recordándoos y enseñándoos vuestros deberes espirituales y también los humanos. Ya os he dicho, que vuestra vida les es según sean vuestras obras. Si la humanidad va arrastrando una cadena de dolores, esa cadena no se la he puesto Yo, sino ella misma. Todavía veréis llorar y sufrir mucho. Estudiad mis palabras para que no hagáis más larga esa cadena de amarguras y pruebas dolorosas. Tened piedad de vosotros mismos, porque de Mí, ya estáis perdonados.
28. En el tiempo en que estuve en la tierra a través de Jesús, los corazones pecadores me decían: Rabí, qué extraña doctrina es la vuestra, que nos hace conocer a nosotros los pecadores, el perdón de Dios. Les extrañaba mi palabra, porque ellos sabían que eran criminales o adúlteros y que la única ley que conocían decía: Ojo por ojo y diente por diente; por eso me preguntaban extrañados: ¿Cómo habláis del perdón de los pecadores? ¿Cómo vos, oh Rabí, mostráis vuestro amor por los perversos? Vuestros labios, cuando hablan, brillan con su resplandor celestial y vuestra doctrina es un mensaje palpitante de amor purísimo. A ellos les contesté con cada una de mis obras.
29. Mis enseñanzas no son doctrinas extrañas, es la doctrina del amor, el sendero por donde puede evolucionar el espíritu, por el cual podrá encauzar sus pensamientos, sus palabras y sus obras, las cuales le seguirán hasta el fin de su restitución.
30. Es menester que el que ha pecado, entre en el templo y ahí arrepentido, asista a la fiesta del amor divino.
31. Podréis hacer más corto vuestro viaje a través de las encrucijadas de la vida y con menos caídas que otros, con menos tropiezos, si sabéis hacer uso de la llave que abre la puerta del templo de vuestra preparación espiritual.
32. Si os arrepentís verdaderamente de los males que hayáis causado, seréis siempre bien recibidos, mas es necesario que con obras demostréis vuestro arrepentimiento, porque sólo con ellas os purificaréis.
33. Tres virtudes debéis perseguir: arrepentimiento, perdón y amor. Si en vuestro ser no brillan estos sentimientos, estas virtudes, ¿Cómo pretendéis alcanzar la luz de mi reino para vuestro espíritu? ¿Cómo queréis gozar de las delicias que están reservadas a quienes saben elevarse para alcanzarlas?
34. Quien logra ese goce, lleva en si la gloria de su Padre. Sólo por el camino del amor llegaréis a vuestra verdadera morada, a ese reino que nadie podrá adquirir por algún otro medio, que no podéis comprar a ningún precio, como no sea ganándolo con el corazón.
35. El amor aligera la carga durante la jornada y todo dolor es pasajero. La palabra amor quiere decir vida; amor y vida son mi doctrina.
36. Tres cualidades son necesarias en mis discípulos para llegar a transformar su vida; la primera es escucharme, la segunda, entenderme y la tercera practicar mi enseñanza.
37. Si os apartáis del torbellino de vuestra vida y venís con el pensamiento más claro, mi palabra será luz para vuestro entendimiento; pero venís aturdidos por la lucha y por vuestras obras que no siempre son las que el Padre os ha mandado hacer. Precisamente vengo a recordaros la obra que habéis dejado pendiente o en olvido. La obra espiritual que olvidasteis al nacer o después de nacer.
38. Vuestra vista ha llegado a recrearse inmensamente cuando veis en el alba la salida del sol en todo su esplendor; no sabéis cuál será el gozo del espíritu cuando llegue a contemplar la aparición de mi luz divina como un sol de amor infinito.
39. ¡Ah, sí supieseis despertar vuestros sentidos internos para contemplar al que os está esperando y que lleváis con vosotros! Cuán grande será la sorpresa de los que, buscándome por tantas sendas, un día me descubran en sí mismos.
40. Escuchad, una fuente de agua cristalina tendrá que reflejar fielmente la luz del sol, mientras que otra de aguas turbias no podrá reflejarla con la misma pureza. Así es vuestro espíritu; a vosotros toca limpiar la fuente y llenarla luego de agua transparente.
41. El reino de los cielos no podrá ser vuestro en un momento; es necesario llegar a él paso a paso. La luz del sol no invade la tierra de pronto, va apareciendo lenta y suavemente, sin violencia, hasta despertaros de vuestro sueño con dulzura. Así debe ser vuestro despertar espiritual.
42. Discípulos, quiero hablaros de María, mi Madre en cuanto hombre y Madre espiritual de vosotros.
43. Es menester que el corazón humano conozca a fondo el precioso mensaje que su Espíritu trajo al mundo, y entonces, conociendo toda la verdad, borréis de vuestro corazón todo el culto idólatra y fanático que a Ella habéis consagrado, y en cambio, le ofrendéis vuestro amor espiritual.
44. El mensaje de María fue de consuelo, de ternura, de humildad y esperanza. Hubo de venir a la tierra para dar a conocer su esencia maternal, ofreciendo su seno virginal para que en él encarnara el Verbo; mas no terminó su misión ahí. Más allá de este mundo estaba su verdadera morada, aquella desde la cual Ella puede extender un manto de piedad y de ternura sobre todos sus hijos, desde donde puede seguir los pasos de los perdidos y derramar su consuelo celestial en los que sufren.
45. Muchos siglos antes de que María descendiese al mundo a cumplir un divino destino, encarnando en una mujer, un profeta de Dios la anunció; por él sabíais que una virgen concebiría y daría a luz un hijo, el cual sería llamado Emanuel, es decir, Dios con vosotros.
46. En María, mujer sin mancha, en quien descendió el Espíritu de la ternura celestial, se cumplió la divina promesa anunciada por el profeta.
47. Desde entonces el mundo la conoce, y los hombres y los pueblos pronuncian con amor su nombre y en su dolor la buscan como Madre.
48. Madre de dolores la llamáis, porque sabéis que el mundo clavó en su corazón la espada del dolor, y de vuestra mente no se aparta aquel rostro doliente y aquella expresión de tristeza infinita.
49. Hoy quiero deciros que apartéis de vuestro corazón esa eterna imagen del dolor y en su lugar penséis en María como la Madre dulce, sonriente y amorosa que trabaja espiritualmente ayudando a todas sus criaturas a elevarse por el camino trazado por el Maestro.
50. ¿Veis cómo la misión de María no se concretó a la maternidad en la tierra? También su manifestación del Segundo Tiempo no fue única, sino que a Ella le está reservado un nuevo tiempo, en el que hablará de Espíritu a espíritu a la humanidad.
51. Mi discípulo Juan, profeta y vidente, contempló en su éxtasis una mujer vestida de sol, una virgen radiante de luz.
52. Esa mujer, esa virgen, es María, la que volverá a concebir en su seno, no a un nuevo Redentor, sino a un mundo de hombres que en Ella se sustenten de amor, de fe y de humildad, para seguir las divinas huellas de Cristo, el Maestro de toda perfección. El profeta vio como aquella mujer padecía como si fuese a dar a luz, y ese dolor era el de la purificación de los hombres, el de la expiación de los espíritus; pasado el dolor, la luz se hará en los hombres y la alegría llenará el Espíritu de vuestra Madre Universal.
53. Hoy, venid a Mí, discípulos amados, venid a tomar el lugar que os corresponde; y vosotros, párvulos, también sed Conmigo; hoy que dais vuestros primeros pasos, iniciad el camino de evolución. Al que viene por primera vez a escuchar mi palabra y busca el consuelo para su corazón y la luz para su espíritu, le recibo, y a todos les doy la bienvenida.
54. Os llamo bienaventurados, porque en este tiempo de materialismo en que vive la humanidad, os levantáis buscando mis huellas, cerráis vuestros oídos a las murmuraciones y sólo os trae la esperanza que en Mí habéis puesto. Así como os miro ahora, inocentes y limpios, quiero contemplaros siempre. Y así como os recibo en este día en que sentís mi paz, así os recibiré siempre.
55. Se duele mi Espíritu al contemplar que no todos se preparan de igual manera. Hay algunos que no tienen fe; otros, creyendo, no están dispuestos a afrontar la lucha que se aproxima. Algunos, en su egoísmo, no se sienten unidos a sus hermanos y se han dividido, y os digo: Sólo el amor os hará fuertes y la fe os salvará. Velad siempre para que no seáis sorprendidos.
56. Despertad, los que aún dormís, mirad la luz que está iluminando al mundo y preparaos para que reconozcáis mi venida en este tiempo. Muchos hermanos vuestros querrán apartaros de este camino, ofreciéndoos bienestar en la vida terrestre y adelanto para vuestro espíritu, más en ellos no habrá amor, ni sinceridad, y Yo os pregunto: ¿Quién podrá en el mundo daros la verdadera paz en este tiempo? Las naciones que dicen haber vuelto a la paz, no se han perdonado, los gobernantes no se han reconciliado, por lo tanto, no han puesto los cimientos de una paz duradera.
57. Antes de venir a escucharme, navegabais en una frágil barquilla, vuestra fe flaqueaba. Eran muy pobres las enseñanzas espirituales que habíais recibido, y no tenía vuestro espíritu la tranquilidad y la alegría que habéis experimentado al oír mi palabra. Si os sentís heridos en vuestras creencias, no calléis por temor, confesad que sois mis discípulos; porque si vosotros que me habéis oído, calláis, entonces las piedras hablarán, los elementos de la naturaleza darán testimonio de estas enseñanzas. No quiero ver en vosotros la cobardía que os haga negar cuanto os he entregado, porque si lo hacéis, habrá mucho dolor en vuestro corazón. Si los que se han acercado a vosotros enfermos y menesterosos, al sanar os desconocen, no lloréis, gozad pensando que habéis cumplido con vuestro deber y que ellos han calmado sus penas. Muchos, después de haberos negado su gratitud, os buscarán y reconocerán vuestros dones.
58. Sólo el que tiene fe en Mí puede hacer prodigios. Y Yo me sirvo de los que así creen para conceder beneficios a los que me piden pruebas.
Quiero mirar en vosotros el amor, el verdadero amor que ha de restaurar todas las fuerzas y devolver la gracia a la humanidad, enseñando a los hombres a amarse los unos a los otros.
59. La luz de mi doctrina iluminará al mundo. Mi potestad será manifestada por mis labriegos, y así como han sido muy grandes las penalidades, más grandes serán los prodigios que haré entre mis hijos.
60. Si os preparáis, os maravillaréis de mis obras e iréis escalando paso a paso la cima de la perfección.
61. Juventud, orad y practicad mis leyes, porque quiero servirme de vosotros. No encadenéis a vuestro espíritu con las falsas grandezas del mundo. Sed libres, con esa libertad que concedo al hombre dentro de mis preceptos. No sembréis el dolor para que no recojáis esa simiente.
62. A vosotros, padres de familia, os digo: Guiad a vuestros hijos con amor, enseñadles la caridad, velad celosamente por su virtud, y así alcanzaréis la paz.
63. Velad por vuestros gobernantes y respetad sus determinaciones. He mantenido en paz esta nación, porque quiero que sea refugio para los corazones fatigados y un rincón de paz sobre la tierra. No dejéis que la guerra llegue a ella; mas si la llamáis, si así lo deseáis, que no se haga mi voluntad sino la vuestra; si es menester que conozcáis el rigor de las pruebas para sensibilizaros, para que así sepáis tener caridad del dolor ajeno, sea como vosotros lo pedís. Pensad que el elemento bélico sólo esperó vuestro llamado para presentarse a invadir comarcas y naciones. Mientras unos han pedido guerra, otros han orado por la paz del mundo. Esta nación ha compartido su pan y su vestido con aquellas que han atravesado grandes vicisitudes. He permitido que vuestra Tierra, pródiga en frutos, ofrezca su ayuda a los que carecen de ellos.
64. Muchos hombres poderosos en aquellas naciones se han contemplado menesterosos, confundidos con los que nada tienen, han tenido oportunidad de conocer la miseria y el dolor humano y han meditado en lo que significa la grandeza y las posesiones de la tierra. Estos, que no habían pensado en la vida espiritual, hoy se preparan y elevan su espíritu hacia Mí, porque el dolor les ha purificado.
65. Preparaos, labriegos, para el tiempo en que os ordene llevar este mensaje a otras comarcas y naciones.
66. Hoy venid y descansad, aquietad vuestra mente para que recibáis la palabra que proviene del Espíritu Santo. Es el Verbo que revela, aclara y explica la verdad a los hombres, que llenará de esperanza y consuelo a los corazones e inundará de paz a los espíritus.
67. El Consolador prometido es el que os habla, oh pueblo, es mi presencia en Espíritu la que viene a dar cumplimiento a la promesa que os hice en tiempos pasados. Al presentarme, me dais la bienvenida,
multitudes, y al instante vuestro corazón comienza a hacerme presente sus amarguras y sus cuitas.
68. ¿Cuándo me haréis presente en lugar de aflicciones, vuestra satisfacción al decirme: Maestro, venid y complaceos con nuestras obras, venid y recoged las flores que han sido cultivadas en nuestro propio espíritu? Entonces penetraré cual si fuera un jardinero, me llegaré a vuestro corazón y de ahí recogeré cual si fuesen bellas flores, vuestros pensamientos y vuestras buenas obras.
69. El único Mesías, el único Rabí, es el que hoy os habla a través de estos portavoces; son hermanos vuestros los que os transmiten mi palabra.
70. Cada uno de mis hijos tendrá las tres virtudes que son esenciales para que sus palabras puedan llegar al corazón de la humanidad, estas son: el poder, el amor y la sabiduría.
71. Cuando visitáis uno, otros y varios recintos, cuando a través de sus portavoces escucháis la misma palabra, se llena de gozo y de fe vuestro corazón y tomáis aquella lección como una verdadera prueba de que aquellas congregaciones se encuentran unidas a través de su espiritualidad. Cuando llegáis a presenciar una manifestación deficiente, tenéis la sensación de que os han herido en vuestro corazón y comprendéis que allí no hay, o no se manifiesta la unidad que debe existir en este pueblo.
72. Esa es la verdad, no todos se aman en mi obra, aun cuando se encuentran en ella, ni todos la han llegado a comprender, por lo cual puedo deciros que unos son de mi obra y otros hacen la suya.
73. Los que me vienen siguiendo por amor, aman mi palabra, porque saben que ella les corrige sin que llegue a herirles y les señala sus defectos, sin que les delate. Eso los hace que perseveren en el perfeccionamiento de sus prácticas.
74. Los que en lugar de tratar de alcanzar ese perfeccionamiento, lo que persiguen es únicamente la adulación, la superioridad, el halago o el medio de qué vivir, en lugar de buscar el perfeccionamiento del espíritu, esos no resisten mi palabra cuando les señala sus defectos; entonces tienen que crear una obra distinta a la mía, en donde sean libres para hacer su voluntad. No han llegado a comprender que lo único que deben hacer las multitudes en el tiempo que dure mi manifestación, es escucharme con la mayor elevación, para después poder analizar mi mensaje.
75. Después de tanto como os he hablado, ¿Qué es lo que habéis llegado a comprender? Muy poco, porque os habéis distraído con tantas prácticas materiales que no os enseña mi doctrina y aun os habéis confundido ante las diversas interpretaciones que le vais dando a las enseñanzas que habéis recibido.
76. Esta es la oportunidad de aprender una lección que jamás os podrá dar la tierra; en los libros humanos podréis llegar a conocer la ciencia material, más la divina que os habla de la vida eterna, sólo el Verbo que es el libro de la verdadera sabiduría, os la podrá enseñar.
77. Y este consuelo, esta piedad, esta comprensión, en una palabra, este amor que hoy derramo en vosotros, es lo que no podrá daros el mundo. Cuando estáis tristes, tiernamente recojo vuestras lágrimas, cuando os tortura una pena, me acerco para aliviarla. Tengo la misión de salvar a la humanidad y de redimir hasta el último de los hombres; no os extrañe, que de vez en cuando venga a llamar a vuestras puertas para solicitar que me deis albergue.
78. Bienaventurados los que al oír mi llamado tengan en su corazón el presentimiento de mi llegada y me digan: Pasad a mi humilde casa, oh Señor, es la vuestra; porque en ella os entregaré mi mensaje.
79. Mañana, muchos de vosotros seréis enviados a otros países y naciones, ocupando el lugar de mis nuevos emisarios. Sabréis hablar Conmigo para después transmitir mi lección a vuestros hermanos, con palabras que serán de paz, sabiduría y fraternidad; de vuestras manos brotará el bálsamo de salud y de consuelo capaz de levantar a los muertos, vuestros ejemplos irán despertando a muchos de mis hijos para que puedan seguirme, animados por vuestro ejemplo.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 141
1. Pueblo: veo vuestra lucha y vuestros esfuerzos, contemplo también vuestra paciencia para sufrir, cumpliendo con las lecciones de mí doctrina. La lucha está en todos los caminos que tiene que recorrer el hombre; comprended que no sólo vosotros la tenéis. Ahora más que nunca debéis de ser fuertes. Velad y orad y al rayar cada alba estad Conmigo y os iluminaré en ese instante, para que mi luz os acompañe en todas las obras que vayáis a ejecutar en ese día.
2. No importa que no tengáis palabras o ideas para formar una oración; a Mí me basta con que elevéis vuestro pensamiento hacia el infinito, porque sabré interpretar el lenguaje de vuestro corazón.
3. La lucha espiritual de este tiempo, la miráis reflejarse en muchos hogares. Matrimonios que no comparten las mismas ideas; unos, en los cuales me siguen el varón, otros en los que es la mujer la que arrastra todo por seguirme llena de fe, mientras el compañero la hiere a cada paso con sus burlas y su incredulidad. Muchas veces al estar juntos en su alcoba, sus espíritus viven distantes uno de otro. Las atenciones y la
ternura de otras veces, han dejado paso a las palabras violentas y a las frases hirientes; entonces la flama de la fe, que arde en el corazón, se estremece azotada por la tempestad de las pasiones y de los sentimientos exaltados.
4. Hay hogares en los cuales a los hijos, a unos en su niñez y a otros en su juventud, les impresiona el ser testigos de esta lucha entre sus padres, y también sienten que en su corazón se levanta la inquietud, la duda, y se preguntan: ¿A quién es al que debo darle la razón? ¿Quién será el poseedor de la verdad? ¿A quién de ellos es al que debo seguir y por cuál consejo debo guiarme?
5. Esta lucha es amarga y dolorosa, pero tenía que surgir entre vosotros, porque no estabais preparados para comprender mis nuevas lecciones. Lo mismo aconteció en el Segundo Tiempo en el seno de las familias, porque mientras unos de sus miembros daban la vida asegurando que Jesús, el Cristo, era el Mesías, otros le negaban toda verdad y anhelaban ver que se exterminara su doctrina.
6. A vosotros que venís a escucharme que tenéis en vuestro hogar esta batalla, os digo que llevéis de mi doctrina la luz, para que tengáis el tacto necesario para obrar atinadamente; que en vuestro corazón haya caridad; que la inteligencia y el amor de vuestros actos os guíen en vuestro hogar; que toméis fortaleza en mi palabra para que tengáis paciencia en la dura prueba que constituye vuestra restitución.
7. No temáis, porque si sabéis cumplir en la forma que os estoy enseñando, veréis obrar prodigios entre los vuestros, y habrá veces, en que los más reacios, en que los más incrédulos lleguen a ser después los más fervientes. Toco a esos corazones concediéndoles la prueba que les es necesaria para poder creer.
8. No lloréis, pueblo, apurad con amor esta prueba, que la paciencia y la fe con que la soportáis serán vuestro galardón.
9. Concluid por comprender que todos amáis a un mismo Dios y no riñáis por la diferencia de forma en que unos y otros lo habéis venido haciendo. Es menester que lleguéis a comprender que hay seres en los que las creencias, las tradiciones y las costumbres han echado raíces tan hondas, que no será fácil arrancarlas en el primer momento en que les doctrinéis. Tened paciencia y en el transcurso de los años lo lograréis.
10. Hay quienes me escuchan una vez, y desde ese instante se entregan a Mí plenos de fe; en cambio hay otros, que vienen en busca de mi palabra, una, otra y muchas veces más, sin llegar a sentir esa iluminación interior. Eso se debe a que no todos los espíritus marchan al unísono, porque mientras unos están ya a punto de sentirme, otros aún necesitan evolucionar más y fortalecerse con las pruebas que purifican al espíritu, para comprender mis revelaciones.
11. El espiritualismo está provocando una batalla mundial entre las ideas, creencias y los cultos. Pero después de esta lucha, esta doctrina traerá a los hombres la bendita paz que tanto necesitan y hará que brille sobre todos los espíritus el sol de mi divina justicia.
12. Esta etapa de luz, que eso ha sido mi comunicación espiritual, pasará desapercibida para muchos; sin embargo, señales y sucesos demasiado claros quedarán como una huella imborrable que venga a marcar dos importantes acontecimientos para la humanidad: el principio y el final de mi comunicación, para que los hombres estudien, investiguen y por fin lleguen a aceptar que el Señor estuvo una vez más entre ellos. Prepararé a mis hijos para que formen el libro que contendrá mis cátedras y lecciones, el cual llegará a ser un torrente de agua cristalina, un río de vida que venga a calmar la sed de espiritualidad y el ansia de luz de esta humanidad.
13. Ahora que han pasado sobre vosotros dos eras y se inicia la tercera, vengo en Espíritu en busca de vuestro fruto, y en el silencio de vuestro corazón escucho que me decís: Padre, qué poco podemos presentarte de bueno y cuán poco hemos adelantado en el camino. Ya es corto el tiempo en que os seguiré hablando bajo esta forma y debéis apresurar vuestro paso y mejorar vuestras obras, porque las congregaciones están pendientes de vuestro ejemplo; las multitudes están dispuestas a seguiros e imitaros, pero debéis testificar con vuestras obras de amor para ser creídos.
14. Estudiad a fondo mis enseñanzas y analizad mis órdenes, para que llegado el instante os levantéis en pos de los caminos que os señale vuestra misión y podáis hacer salir de su letargo a los que se hayan estacionados, y a la vez podáis salvar al que se haya perdido en la encrucijada. Quiero que conozcáis el sendero antes de andarlo. ¿No os he dicho que mi palabra es el camino? Pues oídme y estudiad.
15. Nadie vaya a levantarse trazando el camino a su voluntad, ni creando leyes o alterando mis mandatos, porque irá al abismo junto con los que seduzca.
16. Si tenéis el convencimiento y la fe de que sois el pueblo del Señor, que tiempo ha cruzado por el desierto de esta vida, no olvidéis ni un instante la ley, no seáis infieles a vuestro Padre, ni perdáis la ruta que conduce a la meta que persigue vuestro espíritu, aquella que llamáis la “tierra prometida” y que es la morada de la luz perfecta donde vuestro Padre os espera.
17. ¿Quién puede decir que es débil cuando recibe a cada instante mi fortaleza? ¿Quién puede decir que tiene hambre, cuando tantas veces se ha sentado a comer en mi mesa el pan de la vida verdadera? Todos tenéis heredad, dones, y si os sentís a veces débiles o pobres, es porque aún tenéis escasa vuestra fe. Reacia es vuestra carne para dejar
manifestar cuanto de bueno trae el espíritu, pero en cambio, cuán fácilmente deja reflejar las malas inclinaciones o las insanas tendencias que el espíritu alberga. Comprobad esto en los niños, quienes por sí solos rasgan el velo de su inocencia, o se muestran rebeldes ante las buenas acciones. No todos los que vuelven a la tierra llegan purificados; hay quienes necesitan beber los más amargos cálices que la vida ofrece en sus lecciones, y soportar las más duras pruebas para que se dobleguen, se dulcifiquen y se conviertan.
18. El mundo va a estremecerse con la luz de mis nuevas revelaciones y los hombres conocerán la verdad.
19. Cuando os hablo como Padre, es el libro de la ley el que se abre ante vosotros. Cuando os hablo como Maestro, es el libro del amor el que muestro a mis discípulos. Cuando os hablo como Espíritu Santo, es el libro de la sabiduría que os ilumina con sus enseñanzas y que forma una sola doctrina, porque proviene de un solo Dios.
20. Ya está próximo el día en que cesará esta comunicación; por eso derramo mi palabra extensamente para que el pueblo quede fuerte y preparado.
21. Todos podéis decir que en este tiempo me habéis visto, unos con el corazón, otros con la mente y otros con el espíritu. Cuando os habéis recreado con mis enseñanzas divinas, me habéis visto, cuando asistís al cumplimiento de alguna de mis profecías, me habéis mirado, y cuando sentís en vuestro ser la presencia de las comunicaciones espirituales, me habéis contemplado. Me he dejado mirar bajo distintas formas, para que deis testimonio de mi venida en este Tercer Tiempo. ¿Creíais que la única forma de verme era con los ojos de vuestro cuerpo? Ante lo espiritual, vuestros ojos materiales son la forma más limitada de ver. ¿Pensabais que era indispensable verme en cuanto hombre, como me vio el mundo en el Segundo Tiempo, para que pudierais decir: Le he visto? No discípulos, el espíritu siente con mayor perfección que el corazón, la mente o los sentidos; y él es quien me ha comprendido. Mi palabra hace nacer a la verdad a unos, y a otros los resucita a la vida verdadera, porque el materialismo es muerte.
22. El libro del saber se abre para revelaros cuántos dones y atributos poseéis, muchos de ellos todavía desconocidos por vosotros.
23. Sabéis que he venido a entregaros una más de mis lecciones, para después enviaros a dar la buena nueva a la humanidad; ¿Esperáis penetrar en el corazón de alguno de vuestros hermanos, sin saber lo que es corazón y lo que es espíritu? Cuánto tiempo hace que fuisteis heredados por el Padre y aún no sabéis lo que posee vuestro espíritu; pero ha llegado por fin la era de la espiritualidad para la humanidad: todo lo ignorado será conocido, lo oculto saldrá a la luz y todo misterio
quedará aclarado, porque el Espíritu de Verdad se está derramando sobre todo espíritu y toda carne.
24. Cuando los hombres sepan espiritualmente, quiénes son y conozcan su origen, no tendrán lágrimas suficientes para llorar las faltas que por ignorancia y orgullo, su reaciedad les hizo cometer; pero después de la purificación, mi manto de perdón cubrirá al mundo y empezará una nueva era. ¿No creéis que cuando se haga la luz en la vida de los hombres y les ilumine su conciencia, habrá un cambio en su vida? Sí, porque las tribulaciones, las guerras, todo lo que aflige a unos y pierde a otros, es por falta de luz espiritual, esa que podéis llamar conciencia, justicia, amor.
25. Oh pueblo, ya se acerca el día en que voy a dejar de hablaros en esta forma; aprovechad mis enseñanzas para que podáis resistir los torbellinos que os amenazan. Los hombres llegarán hasta vosotros para pediros pruebas de que hablasteis con Jesús y que de El recibisteis sus lecciones.
26. Vais hojeando el libro de mi enseñanza en el cual están escritas la ley, las profecías y mi palabra dada a través de los tiempos; todo quedará al final grabado en vuestro espíritu. Esta es la heredad que os dejo. Probad, experimentad y estudiad mi obra, analizadla; cuando hayáis descubierto y conocido su esencia, os sentiréis inmensamente amados por el Padre y vosotros también me amaréis.
27. Si por haber acudido a mi llamado, vuestros hermanos murmuran, cerrad vuestro oído y callad, son inocentes; más si tomaseis esta causa para juzgarlos, ay de vosotros, porque ya habéis sido iluminados por la luz de vuestra conciencia y sabéis lo que hacéis.
28. Yo soy el juez de todo espíritu y sé quién me ama en verdad. No todo aquel que me dice Padre, está Conmigo; muchos de los que pregonan que son mis escogidos y que me están sirviendo, no me han comprendido. Vosotros podréis engañaron unos a otros, más a Mí, ¿Quién podrá engañarme?
29. Os he enseñado la igualdad, el amor, la humildad; si vuestro destino aparentemente es diferente, la finalidad que he señalado a todos, es la misma.
30. Guiaos por vuestra conciencia, ella os hablará siempre con justicia; y sabréis si estáis dentro de la ley, si habéis hecho actos dignos de ofrecerlos a vuestro Padre. Yo amo lo puro y si queréis agradarme, sed
31. Llegará un tiempo en que el mundo os hará cargos, os pedirá obras poderosas que hablen de vuestros grandes dones, y si no estáis preparados, muchos me negarán como Pedro y dirán que jamás me oyeron, que no me conocían, y vosotros sabéis que por mucho tiempo mi palabra ha sido vuestro alimento y consuelo.
32. ¿Qué me habéis pedido, que no os haya concedido? Muchas pruebas de amor os he dado para alentar vuestra fe. Bienaventurados los mansos y humildes, que saben aceptar con conformidad las pruebas de su vida sin desesperar.
33. Analizad mi palabra, sentidla y practicadla, para que vuestra fe sea más firme cada día.
34. Abrid las puertas de vuestro corazón y de vuestro entendimiento. ¿Con qué obras venís a glorificarme? Todos calláis, calla el espíritu, y también la materia calla ante mi presencia; doblegáis vuestra cervís y os humilláis. No quiero que mis hijos se humillen ante Mí, quiero que sean dignos de levantar su faz y contemplar la mía, porque no vengo en busca de siervos, ni esclavos, no vengo en busca de criaturas que se sienten proscritas, desterradas. Vengo a mis hijos a quienes enseñé el camino de la redención por medio de la sangre del Cordero Divino, para que al escuchar mi voz de Padre se arrojen en mis brazos.
35. He aquí que llego a la casa de Jacob y sólo contemplo temor dentro de ella, espero encontrar fiesta y sólo existe silencio. ¿Por qué, pueblo? Porque vuestra conciencia os reclama vuestras faltas e impide que a mi llegada experimentéis alegría. Es que no os habéis amado, es que no habéis trabajado, como Jesús os enseñó.
36. Os ha faltado preparación espiritual, para presentir la sombra de dolor que os acecha, y es menester que vuestro Padre se materialice y hable en vuestra lengua, para que podáis saber que la guerra avanza, que cada vez sus armas son más fuertes y que frente a ella, el ángel de la paz solloza.
37. Cabalgando en alas del viento, la peste avanza instante por instante, y en el ambiente existen millares de seres que día tras día se agitan en los campos de odio y de cizaña y cuya turbación nubla vuestra mente y vuestro corazón.
38. Los elementos se desatan despertando de su sueño a los hombres de ciencia, pero estos obstinados en su grandeza, siguen su obra destructora entre la humanidad, mientras vosotros os olvidáis de orar, de cumplir con la misión que el Padre os ha confiado de amaros los unos a los otros.
39. Sabéis íntimamente que la misión de hacer paz, pesa sobre vuestro espíritu desde aquellos tiempos en que dije a Jacob: “He aquí que os daré una simiente numerosa en la cual serán benditos los pueblos de la tierra”. Por eso calláis delante de Mí.
40. ¿Acaso creéis que las leyes del hombre os obliguen a cerrar vuestros labios, que he preparado para que deis testimonio de Mí?
41. No seáis hombres de poca fe; si os he escogido, es porque sé que podréis y sabréis servirme.
42. En este día os digo: Si las naciones quieren la paz, Yo la pongo al alcance de su mano; si aún quieren más guerra, la tendrán y por medio de ella, el cetro de mi justicia caerá sobre la tierra.
43. Si la humanidad, persiguiendo a mis nuevos discípulos, tratase de impedir que sanen a los enfermos y hablen de mi doctrina, se desatarán entre los hombres las enfermedades más extrañas; los hombres de ciencia enfermarán, de otros callará su lengua, muchos cegarán y a otros se les trastornará su cerebro.
44. Las puertas del más allá se abrirán y legiones de espíritus turbados asolarán comarcas y poseerán a los hombres. Entonces, ante la impotencia de los hombres de ciencia, se levantarán mis humildes labriegos dando pruebas de mi poder, por medio de las cuales muchos creerán. Ha mucho tiempo os he anunciado todas estas profecías, a pesar de lo cual permanecéis sordos y aun ciegos. Sois ingratos, tornadizos y veleidosos.
45. Es menester que os hable así, mas no toméis mi palabra de amor confundiéndola con un látigo. Yo os amo, venid a mis brazos para que sintáis mi calor, acercaos a Mí, para que sintáis la paz de mi reino. Sois los que a través del desierto me habéis buscado, sois los que habéis caminado siempre en pos de mi promesa.
46. ¿Estáis cansados de esta vida? Pues descansad un instante bajo la sombra de este árbol, decidme aquí vuestras cuitas y llorad en Mí. ¿Hasta cuándo estaréis por siempre Conmigo? Ya quiero contemplar la paz en todo espíritu.
47. Dejad que la alondra por ahora extienda sus alas sobre todo el universo, para que sintáis su paz y su calor.
48. Mujeres, sois vosotras las que con vuestra oración conserváis la poca paz que en la tierra existe, las que como fieles guardianes del hogar cuidáis que a éste no le falte el calor. Así os unís a María, vuestra Madre Celestial, para destruir toda tentación.
49. Varones, os he hecho señores en esta tierra, para que en ella me representéis. Es vuestro espíritu semejante al del Padre y vuestro cuerpo semejante al universo. No juzguéis la perfección de vuestro cuerpo por sus dimensiones, sino por la vida maravillosa que en él existe. En toda su perfección, el cuerpo es limitado, y llega el instante en que deja de crecer; sigue entonces desarrollándose la inteligencia y los sentimientos, hasta que la muerte la detiene para levantarse de ahí el espíritu y crecer sin fin en la eternidad.
50. Haced de vuestro hogar un segundo templo, de vuestros afectos un segundo culto. Si queréis amarme, amad a vuestra esposa y amad a vuestros hijos, porque también de ese templo brotarán grandes obras, pensamientos y ejemplos.
51. Todos sois en este tiempo ovejas de Elías, unos habitando en su aprisco, otros aún descarriados. La luz del Sexto Sello alumbra en este tiempo a todos los espíritus, así encarnados como desencarnados. Mientras en la tierra unos toman esta luz para adelanto o salvación de su espíritu, otros la toman para penetrar sin respeto en los misterios de la ciencia y descubrir nuevas maravillas. Son las manos profanas y desobedientes que aún cortan los frutos del árbol de la ciencia para envenenar el corazón de la humanidad.
52. Os digo en este instante ante Elías, que estáis viviendo la sexta etapa que la humanidad recorrerá en la tierra, como una imagen de uno de los siete peldaños que escalará vuestro espíritu en el más allá.
53. En la primera época, me representó en la tierra Abel; Noé en la segunda; en la tercera Jacob; Moisés en la cuarta; Jesús en la quinta; en la sexta que es la presente, Elías; y en la séptima reinará el Espíritu Santo.
54. ¿Qué habéis hecho de mis enviados? El primero cayó bajo el golpe de su propio hermano movido por la envidia. El segundo fue desconocido y burlado por las multitudes de incrédulos e idólatras.
55. El tercero vivió dando pruebas de mi poder, recibiendo en cambio a cada paso la ingratitud hasta de los suyos.
56. El cuarto hubo de romper las tablas de la ley por la poca fe de su pueblo a quien tanto amó.
57. El quinto, Jesús, habiendo sido anunciada su venida, no fue esperado, ni creído, ni amado, y después de entregar al mundo su mensaje de amor, recibió de los hombres la muerte más ignominiosa.
58. El sexto ha venido en espíritu en este tiempo; sin embargo, los dardos de la duda, la indiferencia y la mofa le persiguen.
59. Cuando el Séptimo Sello sea desatado y en vez de un enviado sea el mismo Espíritu del Eterno quien alumbre a los hombres, ¿Quién tratará de herirme o darme muerte?
60. Os hablo así para que mañana no seáis confundidos por teólogos.
61. Cada sello ha brillado en su tiempo y ha dejado su luz en el espíritu de mis hijos. Dispuesto estaba que en el Sexto Sello se escuchase en la tierra la voz del Verbo.
62. Pueblo, orad ante María; ella es la ternura divina hecha mujer en el Segundo Tiempo, pureza incomprendida por la humanidad materializada, virginidad que no puede ser analizada por la mente de los hombres y que sólo puede ser sentida por aquel que se purifique en sus sentimientos.
63. El manto de vuestra Madre Celestial ha hecho sombra al mundo desde la eternidad, cubriendo con amor a mis hijos que lo son de Ella. María, Espíritu, no nació en el mundo; su esencia maternal ha sido siempre de Mí.
64. Ella es la esposa de mi pureza, de mi santidad; es mi Hija al hacerse mujer y mi Madre al concebir al Verbo encarnado.
65. El Maestro os dice: Mucho os habéis ocupado de vosotros, y por lo mismo habéis olvidado a los demás; es menester que dejéis vuestra indiferencia al dolor y a las necesidades ajenas y os despojéis de vuestro egoísmo.
66. Cuando el dolor se presente en vuestro camino, preparaos a recibirle; cuando miréis muy cerca la prueba, orad como lo hizo Jesús en el huerto, la víspera de su muerte y decid como El: “Padre mío, si fuera posible apartar dé Mí este cáliz, pero antes hágase tu voluntad y no la mía”. Velad, mis hijos, que si os preparáis, Yo en muchas ocasiones apartaré de vuestros labios el cáliz de amargura. Más si la tuvieseis que beber, por vuestra conformidad y sumisión ante la voluntad divina os revestiré de fuerza para salir avante.
67. No olvidéis que el dolor purifica y que cuando es apurado con amor y elevación, no sólo lava las manchas propias, sino aun las ajenas.
68. Ofrecedme vuestro dolor y él no será estéril; ¡Cuánto dolor inútil ha habido entre la humanidad! Mas quien ha podido sufrir hasta el fin de su restitución y llevar su cruz, ha llegado a lo alto de la montaña cuando creía caer para siempre.
69. No ha alcanzado el mundo por vuestras oraciones y méritos en las pruebas, la paz que debería de recibir, porque cuando estáis bajo éstas, sólo pensáis en vosotros para lamentaros y rebelaros, en vez de orar al Padre y decirle: Si uno solo de mis semejantes puede alcanzar un átomo de paz por el cáliz amargo que yo apuro, con cuán satisfacción beberé hasta la última gota. Y el Maestro os dice: Quien así orase y sintiese, hará que su amor alcance a beneficiar a muchos de sus hermanos.
70. Pueblo, la paz aparente se ha hecho en las naciones, más vosotros no pregonéis que la paz ha llegado. Cerrad vuestros labios. La paz verdadera no podrá levantarse sobre cimientos de temor o de conveniencias materiales. La paz tiene que nacer del amor, de la fraternidad.
71. Los hombres se encuentran edificando sobre arena y no sobre roca, y cuando las olas vuelvan a agitarse, azotarán aquellos muros y el edificio vendrá por tierra.
72. He propuesto mi paz a los hombres a través de la conciencia, para decirles: Aquí estoy, pero ellos no han querido escucharme; a veces obran como niños y como necios. Os digo que obran como niños, porque no revelan en sus actos la luz que el espíritu recoge en una larga evolución; viviendo en el Tercer Tiempo, aún no se han dado cuenta de lo que significa la paz; si su espíritu se encuentra aletargado, con mayor razón lo está su corazón que no siente lo que es caridad, ni ha llegado a vibrar de amor por la humanidad; pero llegará a ellos un dolor más
amargo que el ajenjo, por el cual despertarán y se sensibilizarán. No seré Yo quien ofrezca a los hombres este cáliz, porque no puede existir en Mí esa amargura.
73. Todo el dolor causado por los hombres, se reunirá en un solo cáliz que será bebido por los que lo originaron; y los que nunca se conmovieron ante el dolor, ahora se estremecerán en su espíritu y en su materia.
74. Se acerca esa hora, en que veréis que los pueblos se conmuevan ante acontecimientos extraños y sorprendentes. Sabréis de hombres que fueron grandes en el mundo y que abandonarán a sus pueblos y naciones, para buscar en el desierto, en la soledad, la paz con su conciencia; otros, que han sido notables por sus odios y por sus ambiciones, sorprenderán al mundo, porque de pronto sus bocas hablarán palabras de amor y de paz; será porque mi luz les envolverá y mi Espíritu hablará en sus labios.
75. ¿Ya estáis preparados para estos acontecimientos, para hallar solución y explicación justa a las preguntas y para llevar luz a las mentes turbadas o confundidas?
76. Ha mucho tiempo que os vengo preparando y aún no podéis ser los soldados de la paz. Mirad a las naciones; qué poco tiempo les basta para prepararse para la guerra y cómo conmueven hasta las entrañas de la tierra. Ved cómo la fuerza de sus odios hace sentir su influencia hasta los más apartados lugares, mientras vosotros no sois capaces de hacerles sentir la paz.
77. ¿Acaso es más fuerte el odio que el amor? ¿Es más potente la tiniebla que la luz? ¿Tiene mayor alcance el mal que el bien? No, mis hijos.
78. No os estoy reprendiendo, sólo os despierto con amor para deciros que no es difícil trabajar en la campiña de Jesús y que debéis perseverar en vuestra enmienda. Cuando por momentos lleváis el propósito de regeneraros, se recrea vuestro espíritu y siente más próximo a su Padre; más las tentaciones acechan vuestros pasos y os hacen caer.
79. Levantaos definitivamente, daos cuenta de que estáis viviendo un tiempo diferente al Primero y al Segundo, en el cual los elementos materiales y los espirituales se agitan por doquier. Es una batalla visible solamente ante quien se encuentra espiritualmente preparado, e invisible para quien no lo está. En este torbellino se agitan millones de seres humanos y espirituales, unos haciendo la luz, otros buscándola; unos sembrando tinieblas, otros huyendo de ellas.
80. ¡Ay de quien buscando la luz flaquease en este tiempo! Millones de ojos invisibles os contemplan para haceros caer, Yo quiero que vosotros seáis la buena simiente que llegue a invadir los campos donde haya crecido la cizaña. Como un mar que se desborda, así avanza el
mal y envuelve corazón por corazón, sus aguas impuras penetran en los hogares, en el corazón de la niñez, en la mente de la juventud, en lo más puro de la mujer. Vuestras más nobles instituciones son profanadas; lo más sagrado también. Vosotros, entre tanto, ¿Qué hacéis? ¿También sois de los ciegos que no os dais cuenta? ¿Vais a encerraros en vuestro egoísmo para buscar un poco de paz para vuestro corazón, os vais a encerrar entre las cuatro paredes de vuestra alcoba para no dejar que hasta ahí llegue el estruendo de la guerra ni las lamentaciones de los hombres?
81. Vosotros no diréis que el Maestro no os habló en profecía, cuando veáis llegar el tiempo que os anuncio. Pero antes de que la paz se haga entre la humanidad, el fuego quemará la mala hierba de toda la faz de la tierra, las aguas desatadas lavarán y las nieves purificarán.
82. Alerta, discípulos. Estad preparados para que no os sorprendan porque seréis combatidos con palabras, con hechos y por medio de libros. Armas y calumnias se prepararán en contra de vosotros. También seréis testigos de una batalla de ideas, de doctrinas y teorías. Los teólogos tratarán de escrutar más allá de donde han escudriñado; los filósofos lanzarán al mundo nuevas ideas; los hombres de ciencia proclamarán su saber cómo la única verdad. Los fanáticos de las religiones se levantarán en bandos para lanzarse unos contra otros.
83. Ese será el tiempo para el que debéis estar preparados, porque vuestra voz será la única que se escuche serena y consciente.
84. ¿Ya veis cuánto os reclamo? ¿Ya miráis cuán pequeños sois y cuántas lacras e imperfecciones tenéis aún? Pues vosotros me serviréis y vuestra ofrenda será grata y fragante ante mi Divinidad.
85. El tabernáculo, el arca y la ley están en vuestro corazón. A vosotros, por humildes, os revelaré lo que los sabios no llegarán a comprender.
86. Pueblo, en este tiempo volvisteis como el hijo pródigo a la casa del Padre, os he recibido y os he dicho: Sois el primogénito, más en vuestra ausencia se disgregaron los demás hermanos. Me quedé solo y en mi soledad he llorado, ahora habéis vuelto y os digo: Sentaos a la mesa, ahí están los panes, los frutos y el vino. En la alcoba están las herramientas de labranza. Vosotros entonces, habéis llorado vuestra ingratitud y desobediencia, reconociendo que habéis sido el paria entre otros pueblos que no recibieron lo que vos, habéis rogado que os fueran devueltos vuestros dones, y vuestro caudal os ha sido devuelto.
87. Os he hecho reconocer que en la desunión de la humanidad tenéis grande responsabilidad; entonces os he confiado una espada de amor para que con ella dobleguéis a aquellos que motivan guerras fraticidas y les traigáis ante mi presencia.
88. Vuestra misión es de paz, de fraternidad y espiritualidad. No vengo a reclamar a vuestro corazón sus obras presentes, sino a recordar a vuestro espíritu su pasado, y darle a comprender la sublime misión que le espera en la eternidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 142
1. Mi amor desciende a vosotros, para pediros el cumplimiento de los mandatos que os he enseñado a través de vuestra existencia. Contemplo que estáis llenos de gracia, ungidos y preparados para el cumplimiento de vuestra misión y quiero recoger los frutos de la simiente que os he entregado. Quiero gozar con vuestra humildad y buena voluntad. Si os he ofrecido que el mundo será lleno de gracia y bendiciones por vuestra intercesión, es porque os he dado potestad para que podáis ver multiplicarse vuestras buenas obras más allá de esta tierra; por vuestra intercesión alcanzarán luz los espíritus necesitados. Porque en verdad os digo, que no sólo este mundo atraviesa por una era de dificultades y pruebas para su purificación, sino que también en otros valles hay restitución y dolor.
2. Asimilad mi enseñanza, sentid mi palabra; así como es dulce y amorosa, es también severa; debéis comprenderla y analizarla. No dejéis que esta semilla sea llevada por el viento sin que germine en vuestro corazón, porque mañana va a haceros falta. ¿Qué esperáis para normar vuestra vida en la práctica de mis mandatos? No esperéis que las pruebas os toquen, porque sería muy doloroso para vosotros; hacedlo por amor y convicción, cumplid con el precio que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
3. Aprovechad este tiempo en que os estoy hablando con suma claridad y dejad que os guie. Pensad que vuestro porvenir será de paz, si cumplís con mi ley.
4. Penetrad en vosotros mismos, examinaos a la luz de vuestra conciencia y veréis que os hablo con justicia, que no vengo a sembrar el terror, sino que os prevengo para que viváis alerta.
5. Mi palabra es alimento para el espíritu. Os he hablado en todos los tiempos; en el presente, sirviéndome de vosotros mismos, he dejado este mensaje para la humanidad. Estoy velando por el mundo mientras
él duerme. He aparecido ante vosotros, y así como en el Segundo Tiempo, en el día de mi resurrección ascendí ante mis discípulos y me miraron partir en Espíritu, así vengo ahora a vosotros, lleno de gloria para juzgar a todos los seres.
6. Hoy mi luz baña a toda la humanidad. De naciones y comarcas, vendrán vuestros hermanos a esta tierra en busca de mi palabra, cuando tengan noticias de estas enseñanzas. En ese tiempo ya no me comunicaré por el entendimiento humano como hoy lo hago, y vosotros, los fieles, os enseñaréis a elevar vuestro espíritu para hacer comunión Conmigo y a todos mostraréis mi palabra impresa y el testimonio que de mi enseñanza habéis recogido. Les diréis que no me hice hombre, sino que vine en Espíritu y así he quedado entre vosotros eternamente.
7. Hoy que conmemoráis mi pasión, os digo que he ido una vez más al calvario, que mi pasión se renueva a cada instante, que la guerra, el pecado y el materialismo forman una cruz de afrenta para vuestro Dios. Vosotros, los que hayáis comprendido mi palabra, os uniréis a Mí en una gran lucha contra el pecado. Los ejércitos espirituales han entablado su batalla, a ellos os uniréis.
8. Las pruebas despertarán al mundo. La buena nueva llegará a todos y sabrán que he venido a dejar un testamento más y a juzgar su obra.
9. No quiero que los que me habéis oído lloréis más tarde, por no haber comprendido mi manifestación divina. Orad, y en vuestra oración recibiréis la luz para penetrar en esta nueva revelación que os estoy entregando.
10. Os concedo el don de la paz; si permanecéis preparados, la esparciréis en vuestros pensamientos y obras. Estos tiempos preciosos en que os reunís para elevar vuestro espíritu y habitar las regiones espirituales desde donde conversáis Conmigo, no volverán. Tampoco volveréis a escuchar mi palabra por el conducto humano, después del tiempo señalado por Mí.
11. Velad y orad y veréis cumplida mi palabra.
12. Os estoy entregando una nueva lección; cada una de ellas viene a prepararos para el cumplimiento de vuestra misión. Vais comprendiendo que no vinisteis a la tierra tan sólo para conservar vuestra envoltura, para acumular o labraros honores. No sois menesterosos en el camino de la vida. Si os habéis creído pobres, es porque no habéis sabido mirar lo que en vuestro espíritu lleváis. ¿Será menester que perdáis cuanto poseéis, para que sepáis aquilatar lo que teníais? No, mis hijos, es mejor que hoy que poseéis vuestros dones, tengáis conocimiento de ellos para que los utilicéis en beneficio de vuestro espíritu.
13. Si os parece extraña mi doctrina, os digo que vosotros sois los extraños, porque tanto Yo como mi ley, somos inmutables y eternos. Cada vez que vengo a vosotros os encuentro más distantes, más manchados y por lo tanto, más extraviados del camino. ¿Os parece nueva la forma en que ahora me comunico con vosotros? No es nueva. ¿Acaso queríais que mi voz se hubiese escuchado en el infinito sin mediación de hombres? Tampoco esa forma sería nueva; ya que en el Primer Tiempo hice oír mi voz ante el pueblo congregado en las faldas del monte Sinaí y, ¿Qué fue de aquel pueblo al escuchar así la voz de su Padre? Que sus oídos, su corazón y su mente fueron impotentes para recibir aquella manifestación de poder, al grado de tener que tapar sus oídos para no escuchar, y de pedirle a Moisés que intercediera ante Jehová para que cesara de hablar, porque su voz era como el estruendo de la tempestad. Mi voz en aquel tiempo descendió de mi Espíritu a vuestra materia, mientras que ahora, os estoy preparando para que os elevéis hasta donde os espera mi amor de Padre y me escuchéis de espíritu a Espíritu.
14. A pesar de que en todo tiempo me he manifestado lleno de claridad, por su materialismo el hombre ha dudado. Ahí mismo en el Sinaí, bajo las sublimes pruebas y manifestaciones que al pueblo dio su Señor, aquellos corazones dudaban, flaqueaban y a cada paso estaban dispuestos a volver la espalda al Padre; en cada flaqueza del pueblo se manifestó la caridad del Señor y al final sólo su verdad resplandeció.
15. Si os hablo de mi manifestación en cuanto hombre, tendré que deciros, que a pesar de haber sido anunciada mucho tiempo atrás, el mundo se encontraba durmiendo y no supo reconocerme. Desde que Jesús abrió sus ojos en este mundo, hasta el instante de cerrarlos, estando pendiente en la cruz, mi corazón fue herido en toda su jornada por la duda de los hombres.
16. Dudaban de la Divinidad de Jesús, juzgándolo por su humildad, por la pobreza de sus vestiduras y su carencia de poder material y de caudales de la tierra; y todavía en su agonía, la duda de aquellos hombres se clavaba en el corazón de Jesús, como si fuesen dardos cada una de sus preguntas: ¿Cómo es posible que su cuerpo sangre siendo Dios? ¿Cómo es posible que muera el Hijo de Dios?
17. Dos mil años han pasado para que algunos comprendieran esas lecciones, y muchos más tendrán que pasar para que todos las comprendan.
18. Si ahora alguien dijera que he llegado por sorpresa, no os dice la verdad, porque Yo os anuncié mi nueva venida y os predije las señales que os daría; pero si estabais durmiendo cuando os di las señales, ¿Cómo podríais advertirlas?
19. Así como en el Segundo Tiempo mi presencia no fue en la misma forma que en el Primero, también en esta era mi manifestación es diferente, siendo la misma doctrina. Siempre he anunciado mi llegada con siglos de anticipación, para encontraros preparados, para no encontrar vuestra casa en desorden y causaros vergüenza con mi visita; he querido que a mi llegada todo lo tuvieseis dispuesto, para que al llamar a vuestra puerta pudierais decirme como las vírgenes de mi parábola: Pasad, Maestro, bienvenido seáis a vuestra casa. Mas ha sido vuestra duda la que ha salido a recibirme, duda por la forma de mis manifestaciones y de mi comunicación, duda ante los prodigios que os concedo, los cuales los llegáis a atribuir a poderes maléficos, duda ante la pobreza y humildad de mis nuevos servidores y de los sitios en que me estoy manifestando; mas sé que después de la partida de mi manifestación, vendrá la fe y la comprensión de ella, como aconteció en los tiempos pasados, a pesar de vuestra frialdad, de vuestra duda y de vuestro materialismo.
20. Vengo a vosotros porque os amo, porque sabía que en el tiempo de mi nuevo manifestación os había de encontrar como rebaño sin pastor, como a enfermos sin doctor y como a párvulos sin maestro. Vengo a preparar una porción de la humanidad para que sea la que siembre la buena semilla en las nuevas tierras, porque habéis entrado en una nueva era, la de la espiritualidad.
21. Desde ahora hasta 1950, aprovechad mi palabra que como manantial se derrama desde los cielos sobre vuestro corazón, almacenadla para que podáis entregarla en abundancia después de mi partida, fortaleceos en mi doctrina para que vuestro ánimo no vaya a flaquear; mirad que habrá quienes tengan que responder de esta enseñanza ante los tribunales; vosotros os concretaréis a decir con toda verdad lo que os enseñé. Después de 1950 vuestra memoria se aclarará para recordar mis enseñanzas, mas también recibiréis por revelación nuevas y desconocidas lecciones.
22. Alguien desde el fondo de su corazón me está diciendo en este instante: Señor, ¿Por qué no hacéis en mi camino aquellos prodigios que hicisteis en los días en que comenzaba a seguirte, si ahora me encuentro más preparado y tengo más fe? Es que no habéis sabido observar. Tampoco estoy haciendo ahora los prodigios que hice en el Primer Tiempo; aquel tiempo fue el de vuestro despertar a la vida del espíritu, fue de pruebas y milagros materiales; hoy es tiempo de prodigios espirituales; ¿Cómo había de ser posible que vuestro espíritu estuviese siempre a la misma altura y que os viniese a repetir la misma lección?
23. Cuando llegasteis a mi presencia a escuchar mi palabra, hice prodigios sorprendentes para alentar vuestra fe; hoy, que ya tenéis esa
luz; ¿Por qué seguís exigiendo lo que sólo corresponde a los débiles? Ahora toca a vosotros hacer con vuestros hermanos lo que Yo hice con vosotros.
24. Hoy os enseño mi ley y os digo: Mi paz sea con vosotros, así como la pureza en vuestros pensamientos, para que escuchéis lo que el Verbo os dice en este día. Paz traigo a los hombres que en la tierra restituyen, con amor unos, con dolor otros. Vengo a poner al descubierto ante vuestros ojos aquellas lacras del espíritu, que vuestro corazón no conoce, para que las lavéis con paciencia. También os hago sentir la gran responsabilidad que ante mi obra habéis contraído.
25. En manos humildes y sencillas, pero celosas, he puesto mi obra en el Tercer Tiempo, para que con vuestras obras la honréis y la glorifiquéis.
26. Os doy mi palabra en la intimidad de estas casas a las cuales llamo recintos y no templos, para que no sean confundidos con aquellos donde existen ceremonias y ritos; sabéis que a través de esta doctrina, estoy levantando en el fondo de vuestro corazón el verdadero templo del Dios viviente. Cada congregación de las que se reúnen en los recintos se elevará según su amor, su obediencia y su buena voluntad en cumplimiento de mis preceptos.
27. Es mi voluntad que todos trabajéis por la grandeza de mi obra, porque se acercan tiempos de gran importancia para vuestro espíritu; son aquellos en que mi luz hecha voz y pensamiento, vibre desde lo infinito en vuestro espíritu en la comunicación más elevada a la que podéis llegar. No podéis decir que en este tiempo el Espíritu del Señor ha penetrado en el cerebro del portavoz, porque un ser humano es incapaz de albergar lo que es potencia universal. Ha sido un rayo de luz divina el que ha descendido sobre la mente del predestinado para transmitiros mi enseñanza. Así es como fluye la verdad por esos labios ignorantes, y éste será el principio de la destrucción de la idolatría y el fanatismo religioso.
28. Estos hombres poseen la suprema gracia de servir de asiento o pedestal del rayo divino y su cerebro y sus labios de intérpretes del Verbo y, a pesar de ello, deberán seguir siendo hombres sencillos como los demás.
29. Mañana, estos recintos se multiplicarán y reunidas en ellos las multitudes, escucharán la comunicación de Espíritu a espíritu del Señor con sus siervos, sin que nadie intente engrandecer a quienes sirven de instrumentos al Señor. Quiero sencillez en todas vuestras obras; me complazco con los humildes de corazón. Recordad que nací en un establo, entre pastores, porque en ellos encontré pureza para sentirme y para creerme. Todavía ninguno de vosotros ha tenido por cuna un
pesebre, más fue vuestro Rey quien tuvo que hacerlo, para daros ejemplo de humildad.
30. ¿Por qué vengo nuevamente entre los hombres después de haberles dado aquellas lecciones de vida eterna? Porque los hombres han hecho ritos de cada uno de mis ejemplos. Sentidme, y no tratéis de imaginarme en ésta o en aquella forma, porque cualquiera de ellas os alejará de la verdad. Como Padre Eterno, no tratéis de imaginarme a través de un anciano como el que pintáis, porque ni el tiempo, ni la lucha dejan huellas, en el Espíritu del Creador, ya que estoy sobre el tiempo y no como vosotros, sujetos a él.
31. Mi palabra volverá a incomodar a los hombres como en los tiempos pasados, más les diré la verdad. Sin delatar a nadie, dije hipócrita al hipócrita, adúltero al adúltero e inicuo al inicuo. Había sido vejada la verdad y era menester que resplandeciera, tal como ahora en que la verdad ha sido ocultada, y por ello tiene que surgir nuevamente ante los ojos de los hombres. ¿Qué os enseño ahora? A bendecir de corazón y espíritu a todo y a todos, porque quien bendice así, es semejante a su Padre, al hacer llegar su calor a todos. Por eso os digo: Aprended a bendecir con el espíritu, con el pensamiento, con el corazón, y vuestra paz, vuestra fuerza y vuestro calor llegarán a aquél a quien se lo enviéis, por distante que lo creáis. ¿Qué pasaría, si todos los hombres se bendijesen, aun sin conocerse ni haberse visto nunca? Que reinaría la paz perfecta en la tierra, sería inconcebible la guerra. Para que ese milagro se realice, es menester que elevéis vuestro espíritu, por medio de la perseverancia en la virtud. ¿Lo juzgáis acaso imposible?
32. ¡Cuántos grandes pecadores convertidos llegaron a alcanzar el grado que vosotros llamáis de santidad! Aquellos no eran en su origen mejores que vosotros; pero ese grado de perfección no lo habéis alcanzado aún. Comenzáis a amar, el don de la intuición empieza a dar frutos y ya tenéis inspiración, porque cuando os toco, respondéis. No todas las puertas son sensibles a mi llamado, pero aquellas que se abren, son las que dejan pasar mi luz entre vosotros. No es imposible la transformación del pecador. Recordad a algunos nombres de la Segunda Era: Magdalena, Pablo, Agustín, Francisco de Asís. ¿Por qué sólo habéis de recordar a los del Primer Tiempo?
33. Estos que os menciono, supieron del pecado y hasta del cieno de las pasiones, y en cambio, ahora brillan como luminarias en el cielo, y como iluminadores de los hombres envían su luz a vosotros.
34. Sólo Yo puedo revelaros lo desconocido. Así puedo deciros que en vano los hombres de ahora tratan de conocer la juventud de Jesús en la tierra. Escudriñan e imaginan, mas sólo se conoce mi niñez y el tiempo de mi predicación. A vosotros os digo: Jesús, antes de levantarse a anunciar el “reino de los cielos”, nada aprendió de los hombres. ¿Qué
tenía que aprender de ellos quien en su infancia confundió a los doctores de la ley? Aquel tiempo, del cual los hombres nada saben, fue tan sólo un tiempo de espera.
35. Si aprendéis de Mí con el amor en el corazón, es imposible que os equivoquéis.
36. Así os estoy preparando; hoy venís unos y por vosotros vienen otros y por aquellos, otros se acercarán. Cada día y cada generación me sentirá más cerca, porque su espiritualidad será mayor.
37. Haced la caridad en cada día, esa será vuestra mejor elevación hacia Mí. Dad, ayudad, consolad y esa será vuestra mejor oración del día, porque hablaréis al Padre con obras, no con palabras, aunque éstas sean hermosas en su forma pero vacías en el fondo.
38. Orad hacia Mí con el pensamiento. No necesitáis lugar determinado para hacerlo y la posición de vuestro cuerpo es indiferente. Elevad en paz vuestro pensamiento a las alturas y esperad entonces mi inspiración.
39. Lo que os voy a decir en este día, ni los profetas lo saben; en mis altos juicios sólo Yo puedo revelároslo. No temáis ignorar los íntimos juicios de vuestro Padre; sed felices sabiendo que, cual Maestro, siempre os estaré revelando nuevas lecciones. ¿Cómo pensar que quiera ocultaros algo, sólo con el fin de que lo ignoréis? Os amo, y en mi corazón de Padre no puede existir el egoísmo, si me acerco a vosotros, es para iluminar a vuestro espíritu para que pueda comprenderme y amarme.
40. He venido en Espíritu entre vosotros, más no todos me han creído, ni todos me han sentido; muchos me han negado y otros más me negarán; si ante los que me niegan me manifestara bajo mil formas diferentes, en ninguna me reconocerían, porque la forma en que me han concebido los tiene confundidos.
41. Nunca me he ocultado detrás de un disfraz para presentarme al mundo, mas sí me he limitado para poder ser mirado, oído y comprendido por los hombres.
42. ¿Por qué no avanzáis en el camino de vuestra evolución espiritual? ¿Debo mostrarme de acuerdo con vuestro retraso? Si estuvieseis preparados y me manifestara en una piedra para hablaros a través de ella, aun en esa forma sería reconocido por vosotros. Los que conocen mi esencia, doquiera podrán sentirme, en cambio los que se han forjado una falsa imagen de mi Divinidad, aunque me contemplasen en todo mi esplendor, no sabrían reconocerme y hasta me negarían.
43. ¿Qué de extraño hay en que me comunique por el entendimiento de un hombre? No me estoy ocultando, estoy presente; quien quiera probarlo, que limpie su corazón, su mente, y con sus ojos espirituales contemplará la verdad.
44. Nadie como el hombre podrá reflejar al Espíritu Divino; la mente del hombre es el espejo de la razón divina; su corazón es fuente donde guardo el amor; su conciencia es luz de mi Espíritu. Si dudáis de poseer tan grandes dones y os sentís indignos de ellos, no es culpa de vuestro Padre, es vuestra, porque aún no habéis comprendido el infinito amor que tengo por vosotros. Mirad que no he venido a juzgaros tan sólo por vuestros pecados, que vuestras manchas no han sido obstáculo para que me manifieste ante vosotros en esta forma; más si los hombres de ciencia mañana juzgaran mal estas manifestaciones, no será a Mí a quien juzguen sino a ellos mismos.
45. Formé al hombre con tal perfección, que contemplándose a sí mismo podrá ver un reflejo de lo que es su Padre; más el hombre no ha sabido mirarse, ni penetrar en su interior, por eso no me ha reconocido.
46. En las diferentes eras me he manifestado a los hombres en forma inesperada. ¿Quién os hubiera dicho que en el Segundo Tiempo el Mesías prometido, el Hijo de Dios, no tendría siquiera un humilde hogar donde nacer? ¿Quién os hubiera dicho que María, la esposa del carpintero sería la Madre de Jesús?
47. Desde mis primeros pasos en la tierra di muestras de mi poder, y sin embargo, por muchos ni siquiera fui presentido.
48. En este tiempo no he venido a sorprenderos. Si os hubieseis preparado transmitiéndoos de padres a hijos, de generación en generación, la promesa de mi nueva venida, os habría encontrado esperando mi llegada, más nadie me esperaba; unos habían olvidado estas profecías, otros las ignorabais porque se encontraban ocultas. ¡Cuán pocos escudriñabais el firmamento y observabais los acontecimientos del mundo en busca de las señales que habían de anunciar el tiempo de mi llegada!
49. Sin embargo, ésos que estaban aguardando mi retorno como Espíritu Consolador, sienten que el tiempo ha llegado y que Cristo ha venido espiritualmente a la humanidad; otros han escuchado los rumores de mi venida y no han creído.
50. Jesús dijo a sus discípulos: “Sólo un tiempo estaré ausente de vosotros, volveré”. Luego les fue revelado que su Maestro vendría sobre la nube rodeado de ángeles y despidiendo rayos de luz hacia la tierra.
51. Heme aquí sobre la nube, rodeado de ángeles que son los seres espirituales que han venido a manifestarse entre vosotros como mensajeros de mi Divinidad y como buenos consejeros vuestros. Los rayos de luz son mi Verbo que os habla de nuevas revelaciones, que desborda sabiduría en todo entendimiento.
52. Bienaventurados los que sin ver han creído porque son los que sienten mi presencia.
53. Velad, porque éste es el tiempo en que la tentación lucha incansablemente por venceros. Presiente que se aproxima el instante en que queda atada; miles de argucias tiene para apartaros de Mí, más debéis orar y velar para que se os revele la forma de esquivar toda acechanza. Os he enseñado a conocer el verdadero sabor del fruto divino que es la esencia de mi palabra; os he enseñado el camino de la virtud y el cumplimiento de vuestros deberes espirituales y humanos. Ese es el camino. ¿Cómo podríais llegar a confundiros?
54. No huyáis de las pruebas, aprended a hacerles frente. No os bastará cerrar vuestra puerta para estar a salvo; con la puerta cerrada el peligro penetrará. No os dejéis tentar por las bajas pasiones.
55. Preparaos, porque seréis combatidos con teorías que están en preparación. Alerta, porque falsos profetas aparecerán. No durmáis creyendo tener ganada la batalla sin haber vencido todavía ni la primera prueba.
56. No temáis a la lucha, velad y venceréis. El espíritu es invulnerable, toda otra arma es frágil; por eso luchad con el espíritu, que vuestra mirada contemple siempre con claridad, y tendréis a merced vuestra al adversario, porque a él la cólera le cegará, porque no conoce la espiritualidad.
57. No quiero ministros ni sacerdotes del espiritualismo, quiero simplemente apóstoles. No quiero que digáis al mundo que vosotros seréis maestros; no, sed mis buenos párvulos y por vuestro conducto, entregaré grandes enseñanzas.
58. Si os preparáis, ese tiempo de lucha, en vez de dolor será de recreo, porque en él se verán maravillas y prodigios.
59. Mi palabra ha resonado en los cielos y su eco se ha escuchado en vuestro mundo.
60. En este día de gracia os recibo; sois los párvulos de Jesús, siempre pequeños ante la grandeza de mi doctrina. Avivo la luz de vuestra lámpara y aparto las espinas que vosotros mismos habéis cultivado para hacer sangrar vuestras plantas. Recibid el bálsamo que cura todas las heridas y con ello dejad de sufrir.
61. Oídme y después analizad mi palabra qué os entrego con sencillez, pero que tiene un significado profundo. En ella encontraréis encerrada mi enseñanza, que es todo amor y justicia.
62. Me he entregado a vosotros al enviaros mi efluvio divino. Os he manifestado mi Espíritu Consolador, pero vosotros no habéis llegado a comprender todavía el significado de esta manifestación y habéis impedido que ella sea más clara, porque al estar juzgando mal a vuestros hermanos, estáis provocando la desunión, impidiendo o cerrando el conducto por medio del cual recibís mis mensajes. Por no haber unión ni amor entre mi pueblo, os habéis ido alejando de la
fuente de la gracia, porque no podréis afirmar que me amáis, si no lo hacéis con vuestros hermanos.
63. Mis leyes son justas y la desobediencia a una de ellas basta para que el mundo pierda su paz. Más grandes y delicadas de lo que habéis supuesto son mis leyes, por eso las obras que han hecho los hombres desde el principio de la humanidad, repercuten todavía, y se extienden como estela que llega hasta vosotros.
64. Las naciones no son más que limitaciones hechas por los hombres. Los pueblos, las religiones, los grupos grandes o pequeños, se encuentran fuera de mis leyes, desconociéndose los unos a los otros, juzgando las acciones ajenas que a ellos no les toca juzgar. Cada uno tiene mucho que corregirse a sí mismo, tanto o más de lo que encuentra erróneo en sus semejantes.
65. Los hombres hablan de leyes, mas no las llevan dentro de su corazón, no las sienten ni las practican; ha llegado el momento del despertar para el espíritu. He venido a pulimentar los corazones que son como rocas, porque no brillan como deberían, como joyas muy amadas por su Creador. Cuán pocos son los que encuentro con verdadero valor, más mi paciencia es infinita. Soy el Maestro que eternamente enseña, pule y perfecciona vuestro espíritu.
66. Vosotros no toméis como ejemplo de perfección al hombre, buscad como modelo al Padre, sin que lleguéis a desalentaros al ver que un hermano vuestro comete una mala obra. No dejéis que vuestra fe se debilite, porque todos vais cayendo y levantando a lo largo del camino de restitución; a veces es menester que comencéis nuevamente la caminata. Levantaos y vivificaos en Mí; si os faltan fuerzas para dar principio a vuestra lucha, tomadlas de Mí y apoyaos en vuestro Padre.
67. ¿Por qué habéis dejado que se seque la fuente de amor que he puesto en vosotros? ¿No sabéis, que el amor es vida y redención? Hablad con palabras de amor; difundid mis preceptos y sentid mi fortaleza, porque debéis saber que he venido a restituir al espíritu todos sus dones, y cuando más trabajéis, más fuertes seréis.
68. He venido a enseñaros y quiero corregiros también. Conoceos a vosotros mismos penetrando en vuestro interior; no dejéis que os engañe el creer que habéis adelantado mucho; si antes no aprendéis a perdonar y a amar. Necesitáis estar limpios y practicar la humildad, sólo así podréis sentiros dueños de vuestros dones, capaces de hacer grandes obras y de ir por doquiera; no habrá entonces obstáculo que pueda deteneros y todo peligro desaparecerá. Podréis descender a las tinieblas y no os confundiréis, al contrario, brillaréis con mayor luz y podréis rescatar a los que ahí habitan.
69. Os he dado a conocer desde el principio de los tiempos estos preceptos: “Amarás a Dios de todo corazón y espíritu” y “Amarás a tu
prójimo, como a ti mismo”. El cumplimiento de estas leyes que en su dualidad llegan a formar una sola, llenaría de alegría, paz y dicha a este mundo. Si analizáis que por no haber obedecido estos preceptos, el hombre ha padecido y ha perdido la ruta, entonces os animaréis a empezar una nueva vida, y veréis que hay mucho que hacer en vuestro mundo interior y también cerca de vuestros hermanos.
70. El amor es capaz de encender en un solo instante la fe, unir a los hombres, despertar en ellos muchas facultades que hoy están dormidas, dar nueva luz a los ojos del cuerpo y del espíritu. Si lleváis amor en el corazón, tendréis el cielo dentro de vosotros.
71. Cuando el mundo ame, descenderá a él la paz, mi reino y mi presencia estarán en cada espíritu y estaréis preparados para gozar de la vida espiritual, en la cual alcanzaréis una dicha perfecta.
72. ¿Cuántas veces tendréis que volver a la tierra para llevar un cuerpo a través del que se manifieste cada vez con mayor claridad el mensaje que traéis al mundo? Dejad que vuestro espíritu, cual alondra, encuentre en esta vida su primavera y goce de ella, y en su peregrinaje encuentre la experiencia necesaria para volver a Mí. Mientras los ricos acumulan tesoros, que son demasiado efímeros, vosotros debéis acumular experiencia, verdadero saber.
73. Quiero que forméis hogares creyentes del Dios único, hogares que sean templos en donde se practique el amor, la paciencia y la abnegación. En ellos debéis ser maestros de los niños, a quienes debéis rodear de ternura y comprensión, velando por ellos, siguiendo con interés todos sus pasos. Prodigad vuestro amor lo mismo que al que ha sido dotado de hermosura, como a los que aparentemente presentan fealdad. No siempre un rostro bello es el reflejo de un espíritu igualmente hermoso; en cambio, detrás de esas criaturas de aparente fealdad puede esconderse un espíritu lleno de virtud a quien vosotros debéis apreciar.
74. Orad con humildad y dejad que en vosotros se haga mi voluntad, porque no siempre lo que pedís es lo justo, lo noble o lo bueno. Ahí Yo seré quien os dé lo que os convenga para que tengáis una vida apacible y feliz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
FIN DEL TOMO 5

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