LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 4- EL TERCER TESTAMENTO

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 4
ENSEÑANZA N° 83
1. Este es el tiempo en el que según os anunciaron los profetas, todo ojo me verá, ahora añado Yo, este es el tiempo en el que también todo oído me escuchará y todo cerebro comprenderá mis revelaciones.
2. El espíritu ya está capacitado para interpretar muchas lecciones y penetrar en muchos misterios; ya no es el párvulo de los primeros tiempos, al que había que ocultarle muchas lecciones para que no se confundiera, y había que presentarle bajo figuras simbólicas todos los misterios que le eran revelados, para que pudiera iniciarse en el sendero espiritual.
3. Cada era es una luz, una nueva lección y si esta etapa la he prolongado, ha sido con el fin de dar oportunidad a las grandes multitudes espirituales, de pasar por la Tierra para que analicen mis lecciones y cumplan con mis enseñanzas; así darán un paso hacia adelante en el camino de la vida verdadera.
4. Mi nueva palabra os hará comprender mucho de vuestro pasado y esa comprensión será la lámpara que ilumine vuestro camino espiritual. Por eso muchas veces os he dicho. Levantad vuestra faz y daos cuenta del tiempo en que vivís, sólo así podréis aprovechar la etapa de vida que os he confiado en la Tierra.
5. Los dones espirituales, facultades y potencias, han permanecido adormecidos en muchos hombres, en otros han tenido un débil desarrollo, mas ha llegado mi luz divina a estremecer en su letargo a los espíritus para levantarles a una vida superior, a través de la cual podrán recibirme de una manera más perfecta.
6. Analizad mis lecciones y decidme si esta Doctrina podrá encerrarse dentro de una de vuestras religiones; os he revelado su carácter y su esencia universal, que no se concreta tan sólo a porciones de la humanidad o a pueblos, sino que traspasa la órbita de vuestro mundo, para abarcar el infinito con todas sus moradas en donde como en este mundo habitan hijos de Dios.
7. Discípulos: despertad, abrid vuestros ojos espirituales, oíd mi palabra, penetrad en su sentido y llevad luego la buena nueva a vuestros hermanos, mas cuidad que vuestro mensaje esté revestido siempre de la verdad y la pureza con que Yo vine a vosotros y entonces despertaréis
dulcemente de su sueño a todos aquellos que duermen, tal como Yo vine a despertaros a todos.
8. Venid a Mí ¡Oh pueblo amado! venid a descansar de la fatiga terrestre. Se abre vuestro corazón para recibir mi amor y fortaleza y Yo os acojo y os bendigo.
9. Quiero que viváis despiertos para el espíritu en este tiempo de materialismo, en que es despreciada toda manifestación espiritual, sin recordar que en el hombre la parte esencial es el espíritu, y que él viene a forjarse y a elevarse en esta vida por sus propios méritos.
10. Es mi voluntad que vosotros, a quienes he envuelto en mi amor, enseñéis y hagáis renacer en vuestros hermanos, la fe y la confianza en Mí. No quiero contemplar su indiferencia y falta de amor para mi Espíritu. Nadie podrá romper los lazos sagrados que unen al hombre conmigo, ni impedir que Yo os ame. ¿Por qué no me ha buscado la humanidad a pesar de su dolor? Sus palabras y actos laceran mi sensibilidad de Padre, no agradecen mi amor ni sienten mi bendición.
11. La solución de todos los problemas que afligen a vuestros hermanos está en vosotros. Os he dado la llave de la paz para que haya caridad y amor de los unos a los otros. Todos podéis atraer a mi Espíritu y sentir mi influencia divina si me invocáis con amor.
12. Quiero miraros sonreír de satisfacción después de vuestra lucha, quiero que sintáis que he estado muy cerca de vosotros. No me reclaméis si los tiempos presentes son inclementes; si os hubieseis conservado virtuosos, el dolor no hubiese herido vuestro corazón, ni hubieseis tropezado. Os he enviado a cumplir un destino de amor, que no habéis comprendido todavía.
13. Se acerca el tiempo en que debéis ir a trabajar a otras Tierras. Desde hoy, orad y velad por todas las naciones, porque os atan a ella deberes que tenéis que cumplir. Vuestra oración irá iluminando y salvando espíritus.
14. ¿Cómo podréis mirar con tranquilidad, que vuestros hermanos vuelvan al valle espiritual llevando impresos el materialismo y el dolor que han recogido en la Tierra? Muchos de ellos volverán a encarnar y dejarán ver el sufrimiento originado por su desobediencia, entonces comprobaréis que la lucha del espíritu termina hasta que éste se ha perfeccionado.
15. Confiad en que vuestro dulce maestro os conduce por el camino de la verdad, doquiera os encontréis. Unos en el principio del camino, otros en el final, todos sois guiados por Mí.
16. Mis nuevas revelaciones divinas sorprenderán en este tiempo al espíritu de la humanidad, aunque en verdad os digo que su extrañeza será injustificada, porque lo más natural es que el espíritu vaya recibiendo en su camino el fruto de su evolución.
17. Soy el que ha tenido que seguiros por los caminos que habéis tomado, para libraros de riesgos y evitar que os perdieseis. ¿Cuándo vendréis en pos de Mí, animados por aquella voz que dijo a Simón, Andrés y a Juan: Dejad vuestras barcas y vuestras redes y seguidme?
18. La lucha se ha establecido en el interior de vuestro corazón, oís mi voz que tocando a vuestro espíritu a través de vuestra conciencia os dice: ¡Seguidme! mientras la carne y el mundo ejercen gran influencia sobre el espíritu.
19. Me place que exista esa lucha interior, porque significa que a pesar de sentiros sujetos a las tentaciones de la Tierra, aún conserváis amor por Mí, y sabéis escuchar la voz del espíritu que reclama al mundo y a la carne sus derechos, pero ¡Ay de los que no sienten dentro de si esa tempestad, porque su corazón frio será como el sepulcro que guarda un muerto!
20. Todo lo que acontece en este tiempo, dicho y escrito estaba por mis profetas. Buscad en aquellas escrituras y encontraréis la historia anticipada de todo lo que ahora estáis viendo en el mundo, mas os digo, que hay acontecimientos que están aún por venir y que no fueron anunciados en aquellos tiempos, porque esas profecías, las tenía reservadas el Señor para darlas a conocer en este tiempo a través del entendimiento humano.
21. ¿Creéis acaso que todo estaba ya pronosticado y que no volvería a haber profetas en la Tierra?
22. Comprended que Yo he venido a revelaros muchas profecías que el mañana serán cumplidas y lo he hecho por conducto de criaturas torpes de entendimiento y rudas de verbo, para daros pruebas de mi poder. Esas profecías, que han brotado por labios humildes, ya habéis visto cumplirse algunas, y la humanidad del mañana verá cumplirse hasta la última de ellas.
23. Amados discípulos: recreaos con este ambiente de espiritualidad que os envuelve en los instantes de mi comunicación. Saboread este pan y fortaleceos con él, porque pronto dejaréis de escuchar mi palabra. Os dejaré llenos de mi gracia y de mi amor, para que sepáis levantaros presurosos a divulgar la buena nueva que os traje en este Tercer Tiempo.
24. Cuidad que haya siempre limpidez en vuestro corazón, en ese vaso que debéis de conservar tan limpio de dentro como de fuera, porque es ahí donde se deposita mi amor, como agua de vida eterna.
25. Conservad estas reuniones y haced de ellas el santo cenáculo. No porque veáis que levanto mi palabra de entre vosotros, creáis que mi Espíritu va a encontrarse distante de mis discípulos: dejad siempre en la mesa, un lugar vacío para el Maestro, porque Yo vendré a presidir
siempre vuestras reuniones y a repartir el pan espiritual en cada uno de vosotros; mas os digo, que ese sitio deberá estar en vuestro corazón.
26. El testimonio que deis de mi nueva venida deberá ser limpio, y entonces veréis levantarse a las multitudes de todos los puntos de la Tierra, diciendo: El Señor ha vuelto como nos lo anunció sobre la nube; nos ha enviado a su pueblo y nos hemos unido a Él.
27. ¡Oh multitudes que me oís en estos instantes, no sabéis quienes de vosotros serán mis mensajeros del mañana! Los hombres les oirán, mas no esperarán de ellos recompensa alguna, ni adulaciones; pasarán por el mundo sembrando mi semilla, con la vista puesta en el Señor.
28. A mis enviados no les abandonaré a sus propias fuerzas, porque pronto sucumbirían en la lucha; serán revestidos de una potestad y una fuerza superior que les hará infatigables e invencibles.
29. Un enviado mío nunca ha estado solo en la lucha, legiones de seres de luz le han acompañado y protegido, nadie dude ni tiemble cuando se acerque la hora de la predicación y de la siembra, porque mi amor será con vosotros para daros ánimo, fe y fortaleza.
30. El Sexto Sello fue abierto y su luz fue contemplada por el sencillo, por el humilde, por el limpio de corazón. El candelero está encendido y aún duerme la humanidad, y este pueblo no se ha dado cuenta de la grandeza de la manifestación que ha recibido; de ahí su temor para anunciarlo al mundo. Dejad al menos, que las aguas de esta fuente no se enturbien, para que cuando lleguen a vosotros los caminantes fatigados y sedientos, puedan calmar su sed en ellas y confiesen que son puras.
31. Os habéis familiarizado con la sombra de este árbol y teméis ir en pos de los caminos que conducen a otros pueblos y comarcas, mas Yo os digo que no esperéis la caída de la noche para ir a dar la buena nueva, porque todos estarán durmiendo, id a la luz del día, para que no haya misterio en vuestras obras. No precipitéis vuestro paso, mas cada vez que os preparéis, dad un paso adelante, porque se aproxima la hora de vuestra lucha. A quien se crea preparado y se haya levantado antes de tiempo, le voy deteniendo con pruebas que pongo a su paso para que reconozca que no siente aún mi Obra en su corazón, que no la ha analizado lo suficiente para irla predicando, que todavía el sentimiento de la caridad no brota de su corazón ni tiene en el espíritu el temple para resistir los huracanes. Abundan entre vosotros los ejemplos de aquellos que habiéndose levantado por su propia voluntad, desobedeciendo mis órdenes, han caído en los caminos y su retorno ha sido doloroso. ¿Por qué os convertís en ingratos a mi caridad?
32. Cuando estabais fatigados de la vida unos, otros perdidos en los caminos inciertos y otros hundidos en el cieno ¿Quién os dio ayuda? ¿Fue por ventura el hombre? No, discípulos, quien os levantó fue esta
palabra que desborda vida y esperanza. De lo que fuisteis antes de recibir mi luz, no os tomé cuenta, más de lo que hagáis ahora, sí tengo que reclamaros. Sabéis que mi mirada descubrió a quien venía escondiendo su mano manchada con sangre hermana, a quien ocultaba los pétalos de rosas deshojadas y a quien trataba de esconder en su corazón el hurto o el adulterio. Todo lo vi y sobre el manto con que ocultabais vuestra vergüenza, extendí el velo de mi misericordia para que nadie más que Yo os juzgase, y con perdón y amor os convertí y os purifiqué.
33. Ante esta voz tuvisteis que despertar y ante la presencia invisible de quien os habla, tuvisteis que creer. Nuevamente os digo: Bienaventurados los que sin ver han creído.
34. El corazón de las mujeres se estremeció ante la voz de su Madre Divina y cada palabra de María fue una gota de rocío sobre esos corazones secos por el sufrimiento. Y al jardín ameno de la Virgen, fueron conducidas las doncellas, las esposas, las madres, las viudas y también las flores deshojadas. De todas ellas ha brotado una nueva fragancia.
35. ¿Cuándo estaréis preparados para llevar a otros pueblos la enseñanza que habéis recibido? Ved que la semilla de amor y espiritualidad no germina aún en el corazón de esta humanidad. El fanatismo domina la vida de los hombres, fanatismo religioso, fanatismo por sus razas, fanatismo por la gloria y el poder del mundo y fanatismo por sí mismos.
36. Es necesario que mejoréis cada día vuestra vida para que lleguéis a ser ejemplo y estímulo en la vida de vuestros semejantes: Cumplid con la misión que vuestro Padre os ha confiado, que Yo os concederé que veáis realizados vuestros más elevados anhelos.
37. Mas debéis estudiar y analizar mi enseñanza, porque si os preguntase por mi lección anterior, ¿Sabríais repetirla? De cierto os digo que no, mas no temáis, que os traigo una más en este día, la cual os recordará la anterior y os ayudará a comprenderla. Aquí tenéis al Maestro revestido de paciencia y de amor.
38. En el Segundo Tiempo el Verbo Divino se hizo hombre para que su enseñanza fuera escuchada en la Tierra; en este tiempo, el Verbo es luz que desciende al entendimiento humano y florece en palabra de vida.
39. Juan el profeta anunció mi llegada en aquel tiempo; ahora, Elías comunicándose espiritualmente con los hombres, preparó mi manifestación espiritual en esta era; más en verdad os digo que uno y otro precursor son un solo espíritu.
40. Cada nueva era ha sido para vosotros conjunto de revelaciones que os explican los sucesos pasados que no habéis llegado a comprender. La cosecha final os dará la verdadera sabiduría.
41. Mientras dure mi comunicación por medio de estos portavoces, no seré reconocido en todo el mundo, deberá pasar un tiempo, tendrán que depurarse los corazones de mis emisarios, entonces podrá llegar este mensaje a la humanidad, limpio de influencias materiales.
42. Esta enseñanza es el camino a la vida eterna, todo aquel que descubra en esta Doctrina, elevación y perfección, sabrá unirla a la que os confié cuando estuve en la Tierra, porque su esencia es la misma.
43. El que no sepa encontrar la verdad contenida en mis lecciones, podrá hasta asegurar que esta Doctrina no conduce al mismo fin que las enseñanza de Jesús; los espíritus ofuscados por las malas interpretaciones o confundidos por el fanatismo religioso, no podrán de pronto comprender la verdad de estas revelaciones, tendrán que pasar por un camino de pruebas para despojarse del materialismo que les impide comprender y cumplir con mi precepto que os enseña a amaros los unos a los otros.
4. Yo, el Maestro, soy el único que puede revelaros que en estos instantes millones de seres recorren ese penoso camino de las pruebas, de las experiencias, del despertar, a fin de que sus ojos se abran buscando horizontes que están más allá de lo que su corazón y su mente habían podido crear.
45. Sed tengo os digo nuevamente, sed de vuestra elevación y de vuestro amor, mas nadie acerca a mis labios el agua que pueda apagarla; más bien soy Yo, quien tiene que conservar abierta y fresca la herida del costado para que no deje de manar agua de vida sobre el mundo.
46. Este es el tiempo de la gran batalla descrita por los profetas en sus visiones espirituales y mirajes; el tiempo en que los hombres opondrán su fuerza a mi Ley, en que todo ser material o espiritual, que albergue egoísmo en su corazón se levantará a luchar en contra de mi justicia. Mi espada está presta, no es el arma que castiga o mata, es la espada que en su lucha por salvar al que perece víctima de sí mismo, lo levantará con tal fuerza, que a veces hasta su cuerpo perderá para hacerlo alcanzar la vida eterna del espíritu.
47. Entended bien estas lecciones y no os confundiréis, antes bien, comprenderéis el porqué de muchas de las pruebas terribles por las que atraviesa la humanidad y a las que no acertáis a dar explicación.
48. La finalidad de mi manifestación es la de apartar a vuestro espíritu de la senda del dolor. He llamado con insistencia hasta que habéis abierto la puerta de vuestro corazón, entonces he podido haceros sentir la ternura de mi bendición y de mi paz y habéis exclamado: ¡Cuán cerca se hallaba de mí el Señor!
49. Mañana llevaréis esta buena nueva a la humanidad, la cual ha creído estar más distante de su Señor, porque cuando habla de Dios, lo hace como algo inalcanzable, incomprensible e inaccesible.
50. Es infantil el concepto que de Mí tiene la humanidad, porque no ha sabido penetrar en las revelaciones que sin cesar le he hecho. Para el que sabe prepararse, soy visible y tangible y donde quiera estoy presente, en cambio, para el que no posee sensibilidad, porque el materialismo lo ha endurecido, apenas si comprende que existo, y me siente inmensamente distante, imposible de ser sentido o visto en alguna forma.
51. Es menester que el hombre sepa que me lleva en sí, que en su espíritu y en la luz de su conciencia tiene la presencia pura de lo divino.
52. Cuando sea recibido mi nuevo mensaje por la humanidad, sentirá un estremecimiento de gozo que la hará retornar a la espiritualidad, por medio de la cual se sentirá más próxima a su Señor.
53. Una de las causas por la cual me he materializado para manifestarme en este tiempo, ha sido la de que sintáis que Yo no puedo estar lejos de ninguno de mis hijos, ni la vida espiritual está lejos de la vuestra, y para demostrároslo permití la manifestación y presencia del mundo espiritual entre vosotros.
54. Estas son obras que sólo Yo puedo y debo hacer, no importa el juicio que de ellas se formen los hombres. Sé que al final mis obras serán vistas por todos como perfectas.
55. El conjunto de manifestaciones que habéis tenido en este tiempo, será estudiado con sumo interés y en ella encontrará la humanidad las grandes verdades y las grandes revelaciones, porque nada es pequeño en mi Obra.
56. Tened confianza en que esta palabra os llevará por camino certero, porque si en aquél tiempo pasó Jesús y muchos no lo sintieron, ahora debéis preparar vuestro corazón para que reciba la esencia que he traído a la humanidad. La promesa que hice a mis apóstoles de volver, la he cumplido, más aún tengo muchas lecciones que daros a conocer.
56. ¿Qué me estoy manifestando entre rudos, torpes y pecadores? Ciertamente, os lo di a comprender en aquel tiempo, que mi venida sería cuando hubiese grande perversidad en el mundo.
58. Una gran confusión os fue pronosticada también y que está por llegar; es menester que para entonces exista un faro luminoso que guie a los náufragos y puedan encontrar la ruta certera, y os digo en verdad que ese faro ya ha encendido su luz y alumbra al mundo: Yo, que me acerco al corazón del hombre para hacerle oír mi voz.
59. De nuevo os digo que el que guarde mi palabra y observe mis enseñanzas, ese será salvo.
60. Yo no vengo a despertar fanatismo religioso entre los hombres; mi Doctrina está muy lejos de enseñar falsedades; Yo quiero enmienda, fe, caridad, espiritualidad. El fanatismo es venda de obscuridad, es pasión insana, es tiniebla; velad para que esa mala simiente no penetre en vuestro corazón, mirad que a veces el fanatismo tiene la apariencia del amor.
61. Comprended que esas tinieblas han invadido en estos tiempos a la humanidad. Ved como a pesar de que los pueblos paganos han desaparecido de la Tierra y de que la mayor parte de la humanidad profesa un culto al Dios verdadero, los hombres no me conocen ni me aman, porque sus guerras, sus odios y su falta de armonía son la prueba de que no me dejan aún vivir en su corazón.
62. Sobre las tinieblas de ese fanatismo religioso y de esa idolatría, se aproximan grandes torbellinos que habrán de depurar el culto espiritual de esta humanidad. Cuando esa obra haya sido realizada, brillará en el infinito el iris de la paz.
63. Solo mi voz en su justicia divina, es la que puede deciros que no habéis cumplido vuestra misión en la Tierra, ni en el espacio espiritual, cuando por él habéis pasado.
64. Para Mí no existen obstáculos para comunicarme con los hombres y hacerles conocer mi voluntad, ved que no ha sido menester de hombres justos para mi manifestación, porque os he dado mi palabra a través de pecadores, y en ello podréis hallar una prueba más de mi poder y de mi caridad.
65. Quiero que todo aquel a quien llegare este mensaje, se purifique aquí en la Tierra con la práctica de esta Doctrina celestial, para que cuando retorne al Más Allá, lo haga ya limpio de espíritu.
66. Cada palabra que brota de Mí es de vida eterna, hoy la estáis recibiendo a través del portavoz humano.
67. Os digo, que es buen indicio que en este tiempo os hubieseis comunicado con el Padre a través de vuestro entendimiento, mas también debéis saber que esta forma no es la meta, ni la cumbre de la perfección; que ya antes y en todos los tiempos, el Señor había hablado al mundo por bocas humanas, mas esta comunicación, en medio de una humanidad materializada y de un mundo insensible a lo espiritual, es un prodigio que mañana atribuirán los hombres sólo al amor que Dios tiene por vosotros, pero también es una prueba de que el espíritu del hombre tiende a elevarse espiritualmente.
68. Esta es la alborada de una nueva era; los primeros rayos comienzan a despertar a los hombres. Cuando vuestra fe y elevación me conciban más allá de lo que entendéis por justo, por eterno y por perfecto, me veréis en lo infinito enviando mi luz a todo ser.
69. Mi Divinidad será para vuestro espíritu, como la luz del medio día, como astro que ilumina y da vida al universo, brillará el zenit, y los corazones, al comunicarse con su Padre, recibirán directamente sus rayos divinos a través de la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu, que es la meta y el ideal para la armonía entre el Padre y los hijos, y también entre hermanos.
70. Debo preguntaros, pueblo: ¿Qué habéis hecho de la simiente que os he confiado? ¿Qué habéis sembrado en vuestros campos? ¿Habéis limpiado los caminos, para que vuestros hermanos puedan llegar a Mí? Grandes son las multitudes que me escuchan en este tiempo, mas es pequeña la porción que en verdad me va siguiendo. Contemplo lo más íntimo de vuestro corazón y os digo: No me busquéis cual juez, buscadme siempre como Padre y como Maestro, entonces os abriré mi arcano, y os sentiréis seguros.
71. En mi nuevo advenimiento, como en los tiempos pasados, he dejado abierto el Arcano para revelaros muchas enseñanzas, porque hay gozo en el Padre cuando revela nuevas enseñanzas a sus hijos, pero ¡Ay de vosotros si recibiendo también mis mandatos divinos los olvidáis o los dejáis de cumplir por falta de amor, porque habréis convertido a vuestro Padre en Juez!
72. ¡Cuánto ha llorado María sobre vuestra miseria! ¡Cuánto es lo que debéis a su ternura y a su amor! Lo mismo a los que la llaman como a los que la ignoran, a todos los hace sentir su calor maternal y la dulzura infinita de su caricia. En verdad os digo que antes que los espíritus lleguen a Mí, tienen que encontrar en su camino a María la divina Madre.
73. También tenéis un pastor en este tiempo. Como Moisés os saco de Egipto y reunidos os llevó por el desierto hasta la falda del Sinaí, para que escuchaseis la voz del Padre y recibieseis la Ley, así en este tiempo, Elías os ha entresacado de diferentes puntos de la Tierra, para traeros por el camino de la preparación espiritual, hasta la falda del nuevo monte, desde el cual oís mi voz divina y recibís la revelación.
74. He aquí a Elías, aquel que junto a Moisés y Jesús, contemplaron los discípulos en una visión espiritual sobre el Monte Tabor. Esta es su Era. Fortaleced vuestro espíritu con el calor de su presencia y despertad a la esperanza.
75. De cierto os digo, que este tiempo de trascendencia en la Tierra, lo es también en todo el Universo y que mientras a vosotros os hablo en esta forma, en otros mundos y en otros valles, me hago sentir también. Mi Espíritu es omnipresente.
76. Orad, pueblo, con espíritu y pensamiento de paz, para que venzáis las tentaciones. No os conforméis con la paz de vuestro hogar o de
vuestra nación. Trabajad por la paz de todos vuestros hermanos. Amaos los unos a los otros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 84
1. No he venido a contemplar grandes o pequeños, en esta era os he hablado a todos como hijos a quienes amo de la misma manera. Buscad la esencia de mi enseñanza y esparcidla, y mientras más entregares a vuestros hermanos, más os será multiplicada.
2. Mi caridad es la que os ayuda a soportar el dolor de vuestra expiación, por medio de la cual purificáis vuestro espíritu. Conservad cuanto más podáis el estado de elevación espiritual, para que no os encontréis gimiendo nuevamente ante mi presencia.
3. De distintas comarcas han venido las multitudes en busca de mi palabra, me hacen presente sus cuitas y vicisitudes. Yo, que contemplo las aflicciones y sufrimientos por los cuales atraviesan las naciones, os pido que con vuestra oración, sentida y plena de caridad, les enviéis un mensaje de paz. Rogad por vuestros hermanos; pedid que se os dará.
4. Si tenéis fe en Mí y confiáis en mi palabra, la guerra no penetrará en esta nación y ello será un testimonio más de que sobre vosotros descendió mi divino Espíritu. Los méritos que debéis hacer para que a vuestro paso se obren prodigios, serán: la regeneración, la oración, la caridad, la buena voluntad y el amor hacia vuestros hermanos.
5. Vosotros que formáis un pueblo destinado a dar pruebas y testimonio de mi manifestación en esta era, no vayáis a flaquear, no queráis ver derramar sangre hermana en vuestra nación, en vuestras plazas y en vuestros campos; no queráis ver luto ni hambre en vuestros hijos. Os estoy dando armas de luz para que podáis defenderos de cualquier asechanza, también os he enseñado cómo podéis conservar la salud del espíritu y la del cuerpo, para que os encontréis fuertes. Sí, pueblo, no busquéis más la enfermedad, no olvidéis que siempre es la desobediencia la que abre las puertas. Orad por vosotros y por toda la humanidad; a los que derraman lágrimas por las naciones que atraviesan la dura prueba, les digo que nuevamente la paz surgirá de ellas. De aquellos que hoy se matan y se hacen la guerra entre hermanos, haré brotar a los que mañana prediquen y practiquen el amor de los unos a los otros. Mi poder es grande, no dudéis de él. Ya veréis cómo sobre la destrucción de esta humanidad edificaré un mundo nuevo, en donde no se encontrará una huella de lo que fue pecado.
6. Si a muchas naciones y pueblos les he llamado sordos, es que mi voz llamó a las puertas de todos los corazones y no entendieron mi llamado. Los que han caído en el abismo de las pasiones, podrán blasfemar aquí en el mundo en contra mía, más una vez ante mi presencia tendrán que confesar que Yo, estuve a tiempo con cada hombre y con cada pueblo para amonestarlo y prevenirlo. No os predispongo en contra de nadie, os encargo a cada instante que hagáis pasar vuestro pensamiento como espíritu de paz sobre el mundo, aunque sí os prevengo, para que no os dejéis sorprender por extrañas doctrinas, ni por falsas promesas, para que no dejéis que en vuestro corazón sea sembrada la cizaña, la discordia, el egoísmo. Cumplid vuestra misión y lo demás dejádmelo a Mí.
7. En verdad os digo que los elementos prestos están a desatarse en obediencia a la justicia divina. Ellos harán obra de purificación y, también os digo: podrá desaparecer la humanidad de la Tierra, pero mi nombre y mi presencia, jamás podrán ser borrados del espíritu.
8. Discípulos: mientras el mundo reconozca que no estabais equivocados, resistid las burlas y las mofas; Yo derramaré sobre él las señales y pruebas que lo hagan despertar y abrir sus ojos a la luz, pero trabajad, que no os mandaré a dormir al mundo. Hoy que habéis despertado por el llamado de vuestro Maestro, aprovechad el tiempo para que al final podáis mostrarme abundante cosecha de vuestra siembra.
9. Venid ante mi cátedra y llenad vuestro espíritu dé sabiduría. En medio del caos que reina en vuestro mundo, habéis hallado este rincón de paz, donde podéis escuchar la voz de los ángeles, que os dicen: Paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.
10. Si algunos de vuestros hermanos se enteran de estas lecciones, dejadles, entre la humanidad se encuentran diseminados mis nuevos discípulos y si los increyentes se burlan de vosotros y os calumnien, perdonadlos, Yo haré justicia; muchos de los que hoy os desconocen, mañana os bendecirán. En vuestro camino, tened siempre presente el ejemplo que vine a daros en el Segundo Tiempo, él os ayudará a llevar con paciencia vuestra cruz. Recordad que fui desconocido mientras estuve en la Tierra y sólo fui reconocido mucho tiempo después de mi paso entre los hombres.
11. Tened paciencia y comprensión, que no será a vosotros a quienes tenga que reconocer la humanidad, sino a mi obra, a mi Doctrina y ella es eterna. Vuestra misión es la de llevar con vuestras palabras y vuestros hechos, el mensaje que revele a los hombres la forma de dar un paso hacia la perfección.
12. En verdad, tengo hambre y sed de vuestro amor y de vuestra comprensión. Todos tenéis la intuición de que Yo existo, más ¿Quién
me conoce? Verdaderamente la idea que tenéis de mi Divinidad es vaga, porque a través de vuestros ritos e imágenes me habéis limitado y falseado. Para libraros de ese error, mi palabra, como un torrente inagotable, seguirá cayendo en vuestro espíritu hasta el instante señalado por mi voluntad. Mientras, mis enseñanzas y mis revelaciones os dirán quiénes sois, cuál es vuestro principio y vuestro final y conociéndoos a vosotros mismos, conoceréis mejor a vuestro Padre. Os declaro que lo que en esta palabra os he revelado y lo que estoy por revelaros, ningún maestro del mundo por sabio que fuera os lo hubiera podido enseñar, porque lo impenetrable sólo Yo lo puedo descubrir, cuando es menester que lo sepáis.
13. Así ha sido mi comunicación en el Tercer Tiempo, algo que no estaba previsto por la humanidad, porque ha olvidado las profecías, y hoy he venido en cumplimiento de ellas. El lenguaje de los portavoces a través de los cuales me he comunicado con los hombres, ha sido humilde, más en la esencia de esta palabra está mi amor y mi sabiduría.
14. El que analice mi Doctrina espiritual del Tercer Tiempo y dé testimonio de ella con sus obras, abarcará con su espíritu, su corazón y su mente, todo lo revelado por mi Divinidad en los tiempos anteriores y su interpretación de aquellas lecciones será justa. Nuevamente mi Ley se levantará entre los hombres para destruir cuantas falsedades hayan creado para encubrir y proteger su maldad. El libro de la vida y de la verdad, será abierto delante de todos los pueblos de la Tierra y nadie podrá engañarlos.
15. De la faz de los fariseos caerá la máscara de hipocresía y sus bocas, que siempre mintieron al ofrecer la salvación a la humanidad, callarán por siempre, mas vosotros no los señaléis ni delatéis.
16. En el Segundo Tiempo, cuando los escribas llevaron a mi presencia a la mujer adúltera, después de confundirlos con mi fallo, toqué al espíritu de cada uno, sin delatarlos públicamente; mi indicé fue escribiendo en el polvo de la tierra, las faltas de cuantos se acercaban a ver lo que escribió Jesús. Os digo hoy a los que escuchan sin fe: mientras estáis oyendo esta palabra, callad y meditad para que después podáis juzgar, comprenderéis que en esta era he venido a daros mi amor, para que bebáis gota a gota de esta virtud que entre vosotros no habéis sabido encontrar. Pocos son los que me van siguiendo y de ellos me serviré para esparcir mi semilla.
17. Soy el Dios de todos los hombres, de todas las religiones y de todas las sectas, el único, y si abro mi arcano y lo derramo para todos, ¿Por qué no han de reconocerme? Nadie puede vivir sin la idea de Dios, aun cuando sea imperfecta la forma en que lo concibe e imperfecto su culto. Yo recibo la ofrenda de todos mis hijos, más el Padre ya quiere recibir el tributo justo y digno.
18. Mi Doctrina no viene a esclavizar a nadie, viene sólo a elevar vuestra vida dentro de lo humano y de lo espiritual. El que aspire a ser por sus obras verdadero hijo de Dios, no podrá reservar para sí, todo cuanto de Mi ha recibido ¡Cuántos hay que teniendo muchos conocimientos parecen ser pozos de sabiduría y en realidad sólo son por su egoísmo, pozos de tiniebla!
19. Sed discípulos de Jesús y seréis hermanos de la humanidad. Sentid lo que hagáis y lo que habláis. Quien no siente mi amor en su corazón, prívese de hablar de amor, porque caerá en prevaricación. Para hablar de amor deberá esperar a que mi semilla germine en su corazón. Yo os daré tiempo para que logréis vuestra preparación, vuestra conversión y vuestra transformación. Recordad que muchos de vosotros cuando llegasteis a escuchar esta palabra, erais incrédulos. Ante mi manifestación, algunos hasta se mofaron de ella y otros se burlaron de los portavoces por los que os hablaba en esos momentos, mas Yo esperé, os hablé a través de vuestra conciencia y luego con lágrimas de arrepentimiento me pedisteis perdón por vuestra duda. Ahora, a pesar de las pruebas y obstáculos que se acumulan a vuestro paso, me vais siguiendo con fe inquebrantable. Soy el sembrador, el luchador que no reposa jamás.
20. Para daros pruebas palpables de mi verdad, os he profetizado muchos acontecimientos de cumplimiento cercano. Así visteis que cuando os anuncié una próxima guerra cuando todo era paz, la guerra fue. Cuando os dije que los elementos serían desatados y que para unos serían como amigos, en cambio para otros se mostrarían como enemigos, cuán pronto visteis su cumplimiento; mas a cada uno de vosotros en el silencio de su vida le he cumplido también una promesa. Y si muchas de mis profecías no las viereis cumplirse, es porque están dadas para muchas generaciones después de la vuestra; mas ya sabéis lo que será de este mundo, del hombre y de su espíritu, en tiempos venideros. Desde los tiempos pasados, os predije las señales que anunciarían esta Era y mi nueva manifestación; las señales, grandes y claras se mostraron para confirmar mi verdad. Desde ahora os estoy anunciando las que precederán a la batalla espiritual y después al tiempo de paz. La luz de la profecía vuelve a estar entre la humanidad. Mi palabra está llena de profecías, los hombres ven el mañana, a través de sueños, de mirajes o por presentimiento. Antiguos profetas anunciaron a los profetas de este tiempo. No son alucinaciones las que estáis contemplando, pero es menester que encaucéis bien vuestros dones para que la luz del Espíritu Santo se refleje en vosotros. Tendréis que dar pruebas verdaderas a la humanidad y por esas pruebas muchos creerán. Llegarán ante este pueblo, hombres y mujeres en caravanas, hombres de otras razas y hablando otras lenguas, a todos los recibiréis.
En verdad os digo: que si en la casa del Señor no hay extranjeros ni extraños en su mesa, tampoco vosotros, que sois hijos del Señor, debéis distinguir por esta causa a quienes son vuestros hermanos.
21. Os señalo vuestra misión, tomad la vida como Yo os la doy, caminad serenamente paso a paso. Así, aun cuando vivieseis poco tiempo en este mundo, habréis recogido abundante cosecha en él. Entonces no seréis como aquellos, que habiendo vivido mucho en la Tierra, llegan a mi presencia, tan mezquinos y desnudos como cuando iniciaron la jornada.
22. Haced obras buenas en vuestra vida, que tengan una esencia o una finalidad espiritual. Haced muchas obras de esas que no se publican ni se ven, porque se hacen con el corazón.
23. Tened ante vuestros ojos el libro de mi enseñanza, no dejéis pasar inadvertidas sus lecciones; de cierto os digo que llegará el instante en que os pida el resumen y el análisis de cuanto os ha sido revelado. La vida también os pedirá la lección a través de las pruebas que os vaya poniendo en el camino, mas ¿Quién es la vida sino Yo que he dado luz a vuestro entendimiento, sensibilidad a vuestro corazón y dones y potencias a todo vuestro ser, para que entendáis el idioma profundo y eterno de vuestra existencia?
24. En mi Doctrina os enseño a vivir de tal manera, que aun en los trances más amargos, debéis sentiros dichosos de existir, sabiéndoos hijos de Dios, y os enseño también a estimar cuanto os rodea para que vuestros goces sean sanos y verdaderos.
25. El mundo es un gran huerto donde cultivo corazones, pero en este tiempo encontraréis marchitas todas sus flores. Vengo a darles un nuevo riego y no cesaré en mi empeño de prodigarles mis cuidados hasta no aspirar la fragancia de este jardín espiritual. Cuando las corolas de las flores se abran, habrá señales y manifestaciones maravillosas entre los hombres.
26. Estos portavoces por quienes brota mi palabra en este tiempo, eran plantas marchitas por el sol ardiente del dolor, mas descendió a ellos el riego divino y florecieron. La belleza y el néctar de las frases que vierten sus labios, tienen la semejanza de las flores.
27. Este pueblo, que ha sabido aspirar ese perfume y guardar esa simiente, también ha florecido y ha fructificado. Es un pequeño huerto del cual mi caridad va entresacando las plantas más fecundas para sustentar la fe de las multitudes, porque en verdad os digo: Yo soy la semilla de la eternidad. María es el riego divino. He ahí en lo divino al Creador y a la Madre velando por su Obra.
28. Mis palabras del Segundo Tiempo han sido el camino de salvación para los que han perseverado en él. Bienaventurados sean los que han
puesto su confianza en mí enseñanza. Mas no penséis que todos los que dicen creer en Mí, confían en mi palabra o practican mi Doctrina. Veo en los hombres en el momento de la prueba, dudar entre perdonar como enseña Jesús o defenderse como su instinto les aconseja. En su corazón sienten que es difícil llevar a la práctica las lecciones del Maestro. A éstos les digo: que mientras no tengan fe y amor para sus semejantes, no será posible que mi Doctrina sea la que guie a los corazones; mas Yo enviaré a los pueblos de la Tierra hombres virtuosos que os probarán la fuerza de la fe y los milagros que hacen el perdón, la caridad y el amor.
29. Sin fe y sin cumplir con la Ley, mi palabra es tan sólo como semilla vana que, sembrada, no nace porque quien fertiliza esa semilla es la virtud. Cuando esta palabra llegue a todos los corazones, habrá muchos que juzguen demasiado severo el juicio del Señor, por eso os digo que sois un mundo que necesita la fe, para poderme sentir y comprender.
30. Yo digo a todos los que os llamáis pertenecientes al mundo cristiano, que mi juicio es benévolo si tomáis en cuenta que hace veinte siglos que os traje un mensaje divino para que con él vencierais al mundo, a la carne, a las pasiones, a la muerte, y todavía os veo confiándolo todo a vuestras propias fuerzas, a vuestra manera de sentir y de pensar. Y si los instintos de la carne aún prevalecen sobre las virtudes del espíritu, es que todavía sois más materia que espíritu.
31. La contienda se aproxima, lucharán la fe de unos contra el escepticismo de otros; la moral de unos contra la maldad de otros. Y como en los tiempos pasados, mi caridad estará con los hijos que confíen en Mí, para ayudarles a realizar obras prodigiosas, como sólo se pueden hacer cuando se tiene verdadera fe en mi Divinidad.
32. Debéis comprender que no sólo vengo en busca de los que creen en Mí, más bien vengo por los que dudan de mi existencia. En el Segundo Tiempo en que vine como el Mesías prometido, surgí entre el pueblo que creía en el Dios invisible, mas mi mensaje no fue tan sólo para Israel, sino para todos los pueblos gentiles que no me conocían. No venía a salvar a unos y dejar que se perdieran otros.
33. El árbol corpulento tiende sus ramas para proteger a todos y ofrece sus frutos sin distinción alguna. ¿Acaso recordáis que alguna vez os haya señalado pueblos a los que no debíais llevar mi palabra? Jamás os he enseñado a buscar motivos para negarle a alguien mi luz. ¿Por ventura erais vosotros justos cuando os hice dignos de oír mi palabra y de recibir mis complacencias? En verdad os digo que no.
34. Os encontré pecando y así os elegí para conduciros a la fuente de regeneración, para que mañana hicieseis lo mismo con vuestros hermanos. Este es el tiempo en que los pecadores salvarán a los pecadores y en que los muertos resucitarán para levantar a sus muertos.
Los corazones endurecidos, aquellos que han visto pasar a la viuda, al huérfano, al hambriento, al enfermo sin que sus fibras se conmuevan, van a despertar al amor, van a estremecerse ante el dolor ajeno y a destruir su egoísmo; van a olvidarse hasta de sí mismos, para compartir el dolor de sus hermanos.
35. Quien no conozca el dolor, no podrá comprender a los que sufren; ahí tenéis la razón de porqué me sirvo de los que han bebido mucho en el cáliz del dolor, para que estén capacitados para comprender las miserias de la humanidad y sean los que lleven un consuelo verdadero.
36. El que ha pecado y luego ha vuelto al buen sendero, ese no podrá escandalizarse jamás de las faltas de sus semejantes, en cambio, sabrá ser indulgente y comprensivo.
37. Todo aquel que despierte sorprendido por la claridad de esta luz, comprenderá que este es el tiempo en el cual debe trabajar por la humanidad separando unos instantes del tiempo que al mundo dedica, para consagrarlos a la práctica espiritual de la caridad, así amaréis a vuestro Señor y serviréis a vuestro hermano.
38. No seréis de aquellos que viendo cuanto acontece en el mundo, exclamen: Este es tiempo de juicio y de muerte, tras del cual, tal vez el infierno espera.
39. Os digo que es tiempo de reconciliación y de resurrección y que más allá espera la paz de mi gloria a todos los que crean y se levanten en pos de mi palabra.
40. Hay gozo en mi espíritu, cuando me veo rodeado de aquellos a quienes he llamado en este tiempo mis discípulos. Sois los predestinados para cumplir una misión espiritual, en esta Tercera Era.
41. Largo ha sido el camino que habéis tenido que recorrer para poder llegar a recibir esta revelación, mas no sentís cansancio, porque el espíritu que sabe elevarse sobre la materia y sobre las pasiones del mundo, jamás se fatiga de buscarme o seguirme. En este tiempo he venido a derramar mi caridad sobre todo espíritu y sobre todo entendimiento para que, abriendo vuestros ojos espirituales, podáis contemplar la verdadera vida en toda su plenitud. Todo ojo me verá, os dije refiriéndome a este tiempo, y en verdad que todo ojo está comenzando a verme.
42. La humanidad está despertando y presintiendo la verdad, muchas enseñanzas le serán reveladas directamente a su espíritu, porque no serán los hombres quienes se las señalen. Cuando esta humanidad llegue a escuchar mi voz en el fondo de su corazón, no volverá a alejarse de Mí, porque habrá sentido mi amor y habrá contemplado la luz de la verdad. Vosotros sois los hijos de la luz, los Espiritualistas Trinitarios Marianos, porque sois los que habéis visto venir al Espíritu
Santo y habéis oído su revelación. ¿Sería justo que los hijos de la luz, creasen tinieblas entre la humanidad? No, hijos míos.
43. Vuestro corazón se sorprende y me dice: Maestro, ¿Por qué desconfiáis de nosotros? A lo cual os respondo: Os hago estas advertencias, porque este tiempo de luz, es también tiempo de mentira, de engaño, de peligros, porque en vuestro ambiente flotan las fuerzas del mal, que hacen caer a los hombres y pueden empañar vuestra luz si no veláis. Es el tiempo de la luz, no porque el hombre la haya encendido, sino porque os he traído mis revelaciones en cumplimiento de las profecías. Es el tiempo de la mentira, mas no por causa de mi llegada entre los hombres, sino por la maldad de ellos, que ha alcanzado mayor altura.
44. La batalla final se acerca, mas no os hablo de vuestras guerras fratricidas, sino de la lucha de la luz contra todo lo que sea falso, impuro, imperfecto. Reconoced el momento que vivís, para que os apresuréis a hacer acopio de armas de amor y fortaleza espiritual. Comprended desde ahora, que en medio de esa batalla, no vais tan sólo a luchar por vuestra propia fe y salvación, sino que olvidados de vosotros mismos, tendréis que ir en pos de los que están en peligro de perecer.
45. Este es tiempo de luz, porque el espíritu humano a través de su evolución y experiencia ha recogido luz en la vida. No lloréis ya vuestro pasado, pero sí debéis aprovechar todas sus lecciones, para que en adelante miréis vuestra senda iluminada y ya no tengáis tropiezos ni incertidumbre en las encrucijadas.
46. Vuestro pasado espiritual es desconocido para vuestra materia, Yo lo dejo impreso en vuestro espíritu, para que sea como un libro abierto y os sea revelado por la conciencia y la intuición. Esa es mi justicia, que antes de sentenciaros, os doy la ocasión de reparar la falta o de rectificar el error. Si de vuestro espíritu se borrase el pasado, tendríais que recorrer nuevamente las pruebas ya pasadas, más si oís la voz de vuestra experiencia y os dejáis iluminar por esa luz, veréis más limpio vuestro camino y más brillante el horizonte.
47. El mundo os brinda muchos placeres, unos concedidos por Mí y otros creados por el hombre, ahora habéis visto que no los habéis podido alcanzar, lo cual ha causado inconformidad a unos y tristeza a otros. Debo deciros que a muchos no les está concedido en este tiempo dormirse o perderse en los deleites y satisfacciones de la materia, porque su misión es otra muy diferente. En verdad os digo que no existe un solo espíritu en la humanidad que no haya conocido todos los deleites y haya comido todos los frutos. Hoy vino vuestro espíritu a gozar la libertad de amarme y no a ser de nuevo esclavo del mundo, del oro, de la lujuria o de la idolatría.
48. La escala del sueño de Jacob se presenta ante vuestros ojos para que ascendáis por ella en busca de vuestra mayor dignidad y de vuestra perfección. Mi Ley espiritual no os exime de vuestros deberes terrestres, tenéis que buscar la forma de armonizar ambas leyes para que vuestro cumplimiento sea perfecto ante mi Divinidad y ante el mundo.
49. El buen soldado no debe huir de la batalla, no debe amedrentarse por los rumores de guerra. En esa contienda universal que se aproxima, seréis soldados, vuestra causa será la justicia y vuestras armas el amor, la buena voluntad y la caridad. Hace tiempo que sin daros cuenta de ello, estáis luchando contra el adversario que es el mal, aquel que inspira guerra y odios. Vuestras armas no solamente están luchando contra elementos visibles, sino también contra elementos invisibles: para ayudaros en esa lucha os he dado los dones de videncia y de revelación, para que descubráis al lobo cuando os acecha.
50. Quiero que mis discípulos aprendan a vivir en armonía con toda la creación, que marchen al compás de los tiempos, para que lleguen hasta el final en la hora propicia, en la hora señalada por Mí, para que al haceros el llamado ya estéis presentes y podáis responderme.
51. En este instante se elevará vuestro espíritu hacia Mi para pedir mi ayuda, él sabe que Yo le he entregado dones que son eternos e innatos a él, más la materia cual débil criatura también eleva sus ojos al Creador para pedirle y lo que ella pide, son sólo satisfacciones para el mundo y muchas de ellas superfluas.
52. Dejad que el postrero me pida, mas vosotros, ¿Qué podéis pedirme que no poseáis? ¿Por qué me pedís lo que ya lleváis en vuestro ser? Si pronunciáis la oración del Padre Nuestro que os enseñé, hacedlo sintiendo y comprendiendo su esencia y entonces dejad mansamente que se haga la voluntad del Padre, Así en la Tierra como en el Cielo. Penetrad en mi Doctrina y encontraréis en vosotros tesoros y dones que hoy no creéis, poseer.
53. Es menester que aprendáis a pedir, a esperar y a recibir y que nunca os olvidéis de dar lo que os concedo, que es lo que encierra mayor mérito. Orad por los que mueren día tras día en la guerra. Yo concederé a los que oren de limpio corazón, que antes de 1950, todo aquel que haya muerto en la guerra, resucite espiritualmente a la luz.
54. Ya viene el espíritu de Elías, conduciendo a las ovejas extraviadas hacia la paz del aprisco. Cuando vosotros seáis fuertes de espíritu, no temeréis al lobo que os amenace con sus fauces sedientas de sangre, sabréis descender a los abismos a rescatar a los perdidos, sin temor de quedaros ahí. Podréis cruzar por lagos de fango sin mancharos y también sabréis cruzar por mares tempestuosos sobre una barquilla frágil en apariencia, sin temor de zozobrar. Vuestra fe y virtud os darán
esa fuerza. ¿No os creéis capaces de grandes acciones en el mañana? ¿No creéis que las nuevas generaciones den a mi Doctrina mejor interpretación y cumplimiento? Comprended que si no fuese así, no os estuviera hablando, aconsejando y enseñando.
55. Ved a los hombres, a los pueblos, a las naciones, cómo dan su vida por un ideal; se consumen en la hoguera de sus luchas, soñando con las glorias del mundo, las posesiones, el poder; mueren por la gloria pasajera de la Tierra; y vosotros que empezáis a encender en vuestro espíritu un ideal divino que tiene por meta la conquista de una gloria que será eterna, ¿No ofreceréis, no ya vuestra vida, siquiera parte de ella, por cumplir vuestros deberes de hermanos?
56. Sobre vosotros se está desatando una batalla invisible, que sólo los preparados pueden ver: Todo el mal que de los hombres brota, en pensamientos, en palabras y en obras; todo el pecado de siglos, todos los seres humanos y los espirituales que se han turbado; todas las confusiones, las injusticias, el fanatismo religioso y la idolatría de los hombres, las necias ambiciones y la falsedad, se han unido en una fuerza que todo lo arrasa, lo invade y penetra, para tornarlo en contra mía. He ahí el poder que se opone a Cristo. Grandes son sus huestes, fuertes sus armas, pero no son fuertes ante Mí, sino ante los hombres. A ellas, les daré la batalla con la espada de mi justicia y estaré en la lucha con mis ejércitos, de los cuales quiero que forméis parte. Mientras esta batalla agita a los hombres que van en pos de los placeres, vosotros, a quienes he confiado la facultad de sentir lo que vibra en el Más allá, velad y orad por vuestros hermanos, porque así estaréis velando por vosotros mismos.
57. Cristo, el príncipe guerrero, ha levantado ya su espada; es menester que ella como una hoz, arranque de raíz el mal y con sus destellos haga la luz en el Universo. ¡Ay del mundo y de vosotros si vuestro labio calla! Sois simiente espiritual de Jacob y a él le prometí que en vosotros serían salvas y benditas las naciones de la Tierra. Quiero uniros como una sola familia, para que seáis fuertes.
58. ¡Cuán hermoso ejemplo de armonía os ofrece el cosmos! Astros luminosos que vibran en el espacio llenos de vida, alrededor de los cuales giran otros astros. Yo soy el astro luminoso y divino que da vida y calor a los espíritus, mas cuán pocos van por su trayectoria y que numerosos son los que giran fuera de su órbita. Podéis decirme que los astros materiales no gozan de libre albedrío y que, en cambio, a los hombres, esa libertad es la que los ha hecho apartarse del camino. Por eso os digo: ¡Cuán meritoria será la lucha para todo espíritu, ya que teniendo el don del libre albedrío, sepa someterlo a la Ley de la armonía con su Creador!
59. La lucha que os anuncio no será prolongada, la paz pronto vendrá, porque la luz de mi justicia alumbrará a todos mis hijos.
60. Yo, en unión del pueblo que estoy formando y al cual saqué de la oscuridad y la ignorancia, daré cumplimiento a las profecías dadas en los tiempos pasados y ante mis pruebas y prodigios se estremecerá el mundo y los teólogos e intérpretes de las profecías quemarán sus libros y se prepararán para estudiar esta revelación. Hombres con título, hombres de ciencia, hombres de cetro y corona, se detendrán a escuchar mi Doctrina y muchos dirán: ¡Cristo, el Salvador, ha vuelto!
61. Discípulos, esmeraos en vuestra preparación, porque aún no os he dicho cuanto tengo que deciros y ya se acerca 1950.
62. Orad con verdadera limpieza y que vuestros pensamientos se unan a los de los ángeles para entregar vuestra ofrenda ante mi divinidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 85
1. Bienaventurados los que practican la oración espiritual, porque ellos sienten mi presencia, más de cierto os digo que Yo recibo todas las oraciones, sea cual fuere la forma en que las elevéis a Mí. Atiendo a todo llamado y a toda súplica sin juzgar la forma, atendiendo tan sólo la necesidad con que me buscáis.
2. ¿Por qué no había de oír a quienes oran de manera imperfecta, sabiendo que todos llegarán a practicar la oración verdadera? Ahora os escucho a través de las diversas formas en que me hacéis vuestras peticiones, porque lo esencial es que me busquéis. Y en verdad os digo que no existe una oración que no sea escuchada por Mí, Yo sólo recibo la intención de mis hijos.
3. Vengo a enseñaros la verdad, a través de una doctrina perfecta. Tratad de practicarla y al orar, tendréis la sensación de contemplar mi luz y de escuchar mi dulce consejo.
4. Aún estáis lejos de haber alcanzado la perfección, mas id tras ella sin deteneros, soñad con lo elevado de vuestra misión y haced de la verdad vuestro ideal.
5. Pueblo: vuestra misión es la de abrir una brecha hacia la luz, conduciendo hacia ella a las multitudes que hoy se acercan y a las generaciones venideras.
6. Dejad que sea vuestra conciencia la que os guie por esa senda, para que nunca permitáis que vuestro corazón vaya a ser tomado como un trono por la vanidad, porque trabajaríais inútilmente.
7. No desviéis vuestra vista de la meta luminosa adonde os dirigís; no os importen los tropiezos, los obstáculos o espinos del sendero, esas vicisitudes os harán desear más ardientemente la dicha de alcanzar el Reino de paz. Me preguntáis: Maestro, ¿Es indispensable apurar el cáliz de amargura en esta vida para poder desear y merecer las delicias que vuestra caridad nos promete en la vida espiritual? No, mis hijos, cuando esta Humanidad en su constante evolución espiritual, llegue a comprender el verdadero valor de las posesiones humanas, cuando comprenda que los goces y bienes de la Tierra son tan sólo un pálido reflejo de lo que es la felicidad en la vida espiritual, no tendrá necesidad de padecer en este planeta para alcanzar las delicias y goces espirituales, porque los hombres aprenderán a vivir sus alegrías y sus triunfos en el mundo, sin aferrarse a lo perecedero, y lucharán por conquistar con méritos espirituales la vida superior que inexorablemente les espera, la vida verdadera.
8. Humanidad, En esta Era debéis recoger el caudal de fe y de esperanza que habíais arrojado de vuestro corazón, para que con él ascendáis la montaña, cual si llevaseis encendido un faro en vuestro interior que iluminara vuestro camino.
9. El que viva de esta manera, el que camine por esa senda, será hijo del pueblo de Dios, no importa el lugar de la Tierra en que habite, la sangre que lleve o el idioma que hable. Ese será mi discípulo porque estará dando testimonio de mi verdad.
10. Ya no debéis creer que el pueblo de Dios es el pueblo israelita. Hice que aquella raza se dispersara por todo el mundo, porque en verdad, Israel no es una raza, es un pueblo espiritual al que estáis llamados todos a pertenecer.
11. Si mi pueblo de Israel fuera de este mundo, ¿Creéis que Yo hubiese permitido su expulsión de la Judea, dejando que sus tribus se perdieran entre las naciones? ¿Creéis que si ésa fuera la verdad, habría Yo permitido que el templo de Salomón fuese destruido y profanado y la ciudad de Jerusalén arrasada e incendiada hasta no quedar de ella piedra sobre piedra?
12. Meditad en todo esto, para que comprendáis que el Reino espiritual no puede tener sus cimientos en este mundo. Por eso os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo.
13. Los hijos del pueblo de Dios, los hijos verdaderos de Israel, son los que aman la verdad, los que cumplen la Ley, los que aman a Dios en sus hermanos.
14. Analizad mi palabra, escudriñadla si queréis, desgranad las espigas y mirad la simiente.
15. ¿Creéis que por mis primeras palabras de esta cátedra, cuando os dije que había muchos que oraban en forma imperfecta puedan sentirse por ello ofendidos vuestros hermanos?
16. De cierto os digo que es menester que todos conozcáis la verdad, y esa verdad es que el culto del hombre hacia Dios ha tenido una larga evolución y ha sufrido incesantes transformaciones. Dentro del culto está la oración y ella ha sufrido también transformaciones. A lo largo de vuestra evolución siempre os he hecho sentir mi presencia, mi misericordia y mi luz.
17. Cuando os postrasteis ante el ídolo para pedirle el pan de cada día, nada os dio el ídolo porque carecía de vida, mas Yo os escuché y os di el pan. Después llegasteis a tener conocimiento de la existencia del Dios verdadero, y esa fe se robusteció con la palabra que Cristo legó a la Humanidad; sin embargo, a pesar de creer en la existencia de Dios como Espíritu, vuestra tradicional inclinación a materializar lo divino para sentirlo próximo y para poderlo ver, os llevó a forjar con vuestras manos la imagen de Dios, representándola en la forma corpórea de Jesús crucificado. Allí, ante aquella forma hecha por manos humanas, os postrasteis a pedir y posasteis vuestros ojos en la sangrante imagen, para poder conmover vuestro corazón y sentir que me estabais adorando.
18. Ahora tenéis ante vosotros un tiempo de espiritualidad al que podéis llamar El tiempo de la oración perfecta, porque he llegado para enseñaros a comunicaros Conmigo de espíritu a Espíritu. Quiero que comprendáis que para que surja de vuestro espíritu su propio lenguaje, el idioma hoy desconocido por los humanos, pero que Dios y los espíritus conocemos y entendemos bien, es menester que abandonéis todo culto u ofrenda material. En esta Era podéis lograrlo, porque sabéis escucharme con humildad y no como cuando llegasteis por primera vez, cuando creyéndoos cristianos, juzgasteis blasfema esta palabra.
19. Hoy comprendéis y aceptáis mis lecciones, convencidos de que hasta ahora estáis aprendiendo a ser verdaderamente cristianos, ya que estáis reconociendo la forma de aplicar aquella enseñanza a vuestra vida, y además estáis viviendo un nuevo tiempo que viene a traeros un destello de la misma luz, un mensaje de espiritualidad.
20. En aquel tiempo os enseñé la virtud más grande que es la caridad, inspiré vuestro corazón y sensibilicé vuestros sentimientos. Ahora vengo a revelaros todos los dones de que está dotado vuestro espíritu, para que los desarrolléis y los apliquéis a hacer la caridad entre vuestros semejantes.
21. El conocimiento de la vida espiritual, os permitirá llevar a cabo obras semejantes a las que hizo vuestro Maestro. Recordad que os he dicho que al desarrollar vuestras facultades haréis verdaderos prodigios.
22. Todo lo que habéis escuchado quedará escrito para que sea analizado en los tiempos venideros. Os legaré un libro que contenga la esencia de todas mis enseñanzas. Este libro será formado con las páginas que bajo mi dictado han escrito mis escogidos a quienes llamo “plumas de oro”.
23. Esa pluma es la de la conciencia y la verdad, aquélla que puse en la diestra de Moisés para que escribiese los libros de los primeros tiempos, la misma que deposité en las manos de Marcos, Lucas, Mateo y Juan, para que escribiesen la vida y la palabra del Divino Maestro, libro al que llamasteis Nuevo Testamento.
24. A vosotros, nuevos discípulos que habéis escuchado mi palabra en este tiempo, os digo: No tendréis que luchar para que este testamento o libro sea unido a los anteriores, porque he sido Yo quien ha unido en este libro, las revelaciones y enseñanzas de los tres tiempos, extrayendo de ellas la esencia para formar una sola Doctrina, una sola luz, una sola Ley y un solo mensaje.
25. Veo que comienzan a preparase los que quieren salvarse de las tribulaciones anunciadas para un futuro que está próximo. Yo digo al que quiera ser salvo: Imitadme, y si en verdad queréis ser mi imagen, tomad vuestra cruz y seguidme.
26. Si no sabéis cual es la cruz, Yo os lo diré: es la virtud de la humildad, de la obediencia, la de la caridad, el que abraza su cruz, es el que sabe que su Padre así se lo enseñó y que con ello está dentro de su destino.
27. Elevad vuestro espíritu, mejorad vuestra vida y estaréis en condiciones de predicar con obras mi enseñanza. No penséis tan solo en vuestra salvación, es mejor que penséis en la salvación que podéis llevar a vuestros hermanos. Velad y orad, y arrojad vuestras redes en el mar que es esta humanidad y en verdad os digo, que vuestra pesca será provechosa.
28. No os preocupe demasiado si mis frases no permanecen en vuestra memoria, porque el que sienta caridad por sus semejantes, será dueño de un idioma inagotable: el del amor, que será comprensible para todos sus hermanos.
29. A veces cuando hablo así a estas multitudes, no falta algún corazón que en silencio me diga: Padre, si estos dones que nos habéis confiado, son verdaderas joyas de vuestro Reino, ¿Por qué los habéis puesto en manos pecadoras, sabiendo que podemos mancharlos? A los cual os contesto que los dones divinos que he dado al hombre, no cambiarán de esencia; la luz siempre será la luz; la verdad nunca dejará de serlo; lo
que es eterno, no podrá morir. Sé, pueblo amado, que me comprendéis y por eso os hablo así.
30. Un precipicio está abierto delante de la humanidad y de él he venido a rescataros en este tiempo; para ellos ha sido menester hacerme sentir muy cerca de vuestro corazón.
31. Leo todos vuestros pensamientos y sé que uno de vosotros está pensando: Si en verdad eres Dios ¿Qué haces aquí entre los pecadores, Tú que entre ángeles y justos siempre debes estar?
32. Oh corazón insensible al amor divino, si supieseis que hay más gozo en mi Espíritu cuando escucho las frases de arrepentimiento de un pecador, que la plegaria de los justos.
33. Conocedme ahora que me he acercado a vosotros. Comprendedme cuando os digo: Bienaventurados vosotros que venís en busca de mi palabra porque ella cerrará las heridas de vuestro corazón y calmará vuestra sed de justicia, de verdad y de saber. Llegáis ante el pozo de aguas inagotables de amor y de sabiduría, bebed y llevad el agua para vuestro camino, para que con ella aliviéis la sed de vuestros hermanos.
34. Estos tiempos son tempestuosos, no dejéis que el pecado contamine el agua que habéis tomado de esta fuente. Orad y seréis salvos.
35. Mañana penetraréis en las comarcas y en las aldeas y ahí encontraréis muchos sedientos, entonces comprenderéis que fue mi caridad la que os condujo para que les llevaseis mi mensaje celestial.
36. Mi camino no es visible como los caminos de la Tierra, él está trazado con mi amor en vuestro corazón; si sabéis penetrar en vuestro santuario, encontraréis ahí la luz que os guiará eternamente.
37. Si hasta ahora han representado los hombres lo divino con objetos materiales; mañana buscarán mi presencia en lo infinito, en su espíritu.
38. Sujeta a preparación y a purificación se encuentra la humanidad, no hay día en que no surja un acontecimiento que no sea prueba de ello. Es menester que se aparten de la vida de los hombres todas las tinieblas, para que puedan contemplar la luz del Espíritu Santo.
39. Desde la cumbre de la montaña os estoy invitando a escalarla para que lleguéis a mi seno. Este pueblo que ha tiempo, escucha la voz del Señor, que desde las alturas desciende, viene caminando vacilante y tropezando, pero con su fe puesta en la meta. Unos fueron sorprendidos por la hora de la muerte cuando apenas se disponían a emprender la ascensión, otros cuando habían logrado escalar algunos pasos en la cuesta. Yo digo a los que aún me escuchan desde la Tierra, que aumenten su ahínco, que redoblen su esfuerzo para que ese instante de juicio los sorprenda lo más próximo a su cumbre.
40. Pensad que vuestro ejemplo será como un camino por el cual las futuras generaciones marcharán con paso firme y presuroso en pos de la perfección.
41. De cierto os digo que en los tiempos venideros, los hombres desde la Tierra, estarán caminando espiritualmente muy cerca de la cumbre de la montaña.
42. No existe nada en mi Creación como la muerte corpórea para mostrar a cada espíritu la altura que alcanzó durante la vida, ni nada como mi palabra para ascender hacia lo perfecto. Ahí tenéis por qué mi Ley y mi Doctrina, insisten tiempo tras tiempo en penetrar en los corazones, y porqué el dolor y las vicisitudes, van aconsejando a los hombres a huir de las sendas que, en vez de elevarlo, conducen al espíritu hacia el abismo.
43. Sean bienvenidos a Mí los que sin temor a los juicios de la humanidad vienen en pos de mi palabra. Benditos sean los primeros, porque ellos abren el camino con lágrimas y con sangre a los que han de venir a levantarse después.
44. La voz de la campana divina ha hecho llegar su eco a todo corazón y a todo espíritu, mas también os digo que son pocos los que han sabido de dónde viene esta voz.
45. Al ver el Padre que los hijos no alcanzan a comprender el llamado de su espíritu, ha buscado una forma más humana de manifestarse y lo ha hecho a través del propio hombre. Cuando la duda ha asaltado a los corazones sobre si será o no el Maestro el que se presenta bajo esta forma, entonces he llenado de prodigios el camino del pueblo para alentar su fe y testificar que Yo soy entre vosotros, porque las pruebas que os doy, sólo Yo puedo darlas.
46. De este modo haré que muchos de los que en aquel tiempo no pudieron escuchar a Jesús, tengan ahora la ocasión de recrear su espíritu oyendo al Espíritu de Verdad.
47. Os he manifestado que no todos me escucharán bajo esta forma, porque no es la más perfecta, más se aproxima el día en que mi voz sea escuchada por todos los hombres a través de mi comunicación espiritual; será el tiempo que predijeron los profetas en que todo ojo me vería y todo oído me escucharía.
48. Si vuestra oración, que es la voz de un pecador, logra llegar a Mí, ¿Por qué la voz pura y omnipotente de vuestro Padre no ha de llegar hasta el fondo del corazón del hombre?
49. No olvidéis que soy Pastor que ha de buscar a la oveja descarriada aun en los más profundos abismos. ¡Oh pueblo amado! seguidme siempre con el mismo valor y con la misma fe con la que hoy me seguís, para que vuestro ejemplo infunda valor a las multitudes que a vosotros han de llegar para aumentar el pueblo del Señor.
50. De ese valor y de esa fe, necesitó Israel en el Primer Tiempo para resistir la dura travesía del desierto. Los hombres que sintieron en su corazón el llamado que Jehová les hacía, perdieron el temor al Faraón,
y tomando su familia, emprendieron la marcha hacia la liberación material y espiritual.
51. Meditad sobre la historia de aquel pueblo, ¿No os he dicho que su vida es un libro de revelaciones divinas y de lecciones y ejemplos humanos?
52. En el seno de estas multitudes que ahora se congregan para escuchar mis nuevas lecciones, se encuentran espíritus de aquellos que me siguieron por el desierto; han sido enviados por Mí para enseñaros a ser fuertes y fieles a vuestro Padre en las vicisitudes de la jornada.
53. Escribid vosotros también vuestra historia, la cual quiero que sea imborrable por los buenos ejemplos que dejéis a las generaciones venideras.
54. Interpretad bien mi enseñanza, para que sepáis ponerla en práctica acertadamente. No quiero que los que van comprendiendo mi Doctrina, se envanezcan y se sientan superiores al que es torpe para analizar. No quiero que los que hayan interpretado erróneamente mi palabra, se levanten creyendo haberla comprendido. No es un maestro humano quien os habla, ni un juez de la Tierra quien os está juzgando, ni un doctor de este mundo quien os ha sanado.
55. Comprended que mi palabra no viene a llenar vuestra mente de vanas filosofías, ella es la esencia de la vida. No soy el acaudalado que os viene ofreciendo riquezas temporales. Soy el Dios único que viene prometiéndoos el Reino de la vida verdadera. Soy el Dios humilde que sin ostentación, se acerca a sus hijos, para levantarles con su caricia y con su palabra milagrosa, por el sendero de la restitución.
56. Mientras en el mundo unos persiguen la falsa grandeza, otros dicen que el hombre es criatura insignificante ante Dios, y hay quienes se comparan con el gusano de la tierra. Ciertamente, vuestra materia en medio de la Creación, puede pareceros pequeña, más para Mí no lo es, por la sabiduría y el poder con que Yo la he creado; mas ¿Cómo podéis juzgar las dimensiones de vuestro ser, por el tamaño de vuestro cuerpo? ¿Es que no palpáis en él la presencia del espíritu? Él es mayor que vuestro cuerpo, su existencia es eterna, su camino infinito, de su desarrollo no alcanzáis a ver su fin, así como tampoco su principio. Yo no os quiero pequeños. Os formé para que alcanzaseis grandeza. ¿Sabéis cuando contemplo pequeño al hombre? Cuando se ha perdido en el pecado, porque entonces ha perdido su nobleza y su dignidad.
57. Mucho tiempo ha que no estáis conmigo, que ignoráis lo que en realidad sois, porque habéis dejado que duerman en vuestro ser muchos atributos, potencias y dones que en vosotros depositó vuestro Creador. Dormís para el espíritu y la conciencia, y precisamente en esos atributos espirituales radica la verdadera grandeza del hombre. Imitáis a los seres que son de este mundo porque en él nacen y en él mueren.
58. Os he dejado andar por todos los caminos, para que probaseis los diferentes frutos, y finalmente os he llamado y os digo: Nadie es nuevo en el camino de la vida, a nadie he sorprendido con mis revelaciones.
59. Ya comisteis el pan espiritual según lo ofrecen las diferentes religiones; ya supisteis lo que es la ciencia; ya oísteis las teorías humanas; ahora oídme a Mí: si después de escuchar mi última palabra, mi Doctrina no os satisface, id y buscad la verdad en otro sendero. Aquí debe convenceros la luz, el amor, la elevación de mi enseñanza, porque Yo no quiero esclavos del espíritu.
60. En esta era, es Cristo en Espíritu quien os da su lección, no es Elías; él como precursor preparó mi llegada en este tiempo, él es quien os ayuda a comprender la palabra que Yo os doy.
61. Me preguntáis cómo podríais hacer mi voluntad y os digo: Primero logrando vuestra armonía interior y luego armonizando con toda mi Obra. Os digo esto porque si os juzgaseis con sinceridad, descubriríais que el corazón no está de acuerdo con la mente, que vuestro cuerpo no armoniza con su espíritu y que hasta el mismo espíritu no siempre se unifica con la conciencia. Y si estáis divididos en vosotros mismos, tendréis que estar divididos de los demás y en desacuerdo con las leyes naturales y con las leyes divinas. Esa semilla de desunión es la que se ha multiplicado en la Tierra y por eso la humanidad está viviendo en un caos. Mas mi caridad os ayuda a purificaros y os dice: ¿Cuándo os reconoceréis todos en Mí?
62. Estudiad todo lo que os estoy enseñando para que no sintáis necesidad de buscar mi verdad en los libros, porque más os valdrá que confiéis en vuestra conciencia, que en libros de hombres. En la conciencia siempre está mi luz, más para comprender sus mandatos debéis vivir como hombre de buena voluntad.
63. ¡Cuán dichoso se sentirá vuestro espíritu en el Más Allá si su conciencia le dice que en la Tierra sembró la semilla del amor! Todo el pasado se hará presente delante de vuestros ojos y cada miraje de lo que fueron vuestras obras, os dará un gozo infinito.
64. Los preceptos de mi Ley, que no siempre ha sabido retener vuestra memoria, pasarán también por vuestro espíritu llenos de claridad y de luz. Haced méritos que os permitan penetrar en lo desconocido, con los ojos abiertos a la verdad.
65. Existen muchos misterios que el hombre ha tratado en vano de esclarecer; ni la intuición humana, ni la ciencia han logrado satisfacer muchas preguntas que los hombres se hacen, y es que hay conocimientos que están reservados tan sólo al espíritu, cuando este haya penetrado en el valle espiritual. Esas sorpresas que le esperan, esas maravillas, esas revelaciones, serán parte de su galardón, más de cierto os digo, que si un espíritu llega al mundo espiritual con una
venda sobre los ojos, nada contemplará y seguirá mirando delante de él tan sólo misterios, ahí donde todo debería ser claridad.
66. Esta Doctrina celestial que os traigo, os revela muchas bellezas y os prepara para que cuando os presentéis en espíritu ante la justicia del Eterno, sepáis enfrentaros ante la realidad maravillosa que os rodeará desde aquel instante.
67. Sed verdaderos discípulos en esta Obra y no tropezaréis y tendréis absoluto conocimiento de la verdad en los instantes supremos de vuestra vida.
68. ¿Imagináis la turbación de los que se desprenden de la materia sin saber a dónde encaminarse? ¿Imagináis el dolor y la desesperación de los que llegan al mundo espiritual llevando un fardo de pecados, de sangre y de errores? ¿Podrán abrir la puerta del misterio y extasiarse contemplando la grandiosidad de mis obras? Los que así llegan, sólo conocen mi justicia, que es su conciencia, la que es como el fuego que abrasa, consume y purifica.
69. Aprovechad mis lecciones, comprended que vengo a conversar con vosotros, discípulos que escucháis mi palabra a través de los labios humanos de mis portavoces, mientras Yo escucho vuestra voz que me habla desde lo más recóndito de vuestro corazón.
70. ¿Cuándo sabréis también oír en lo profundo de vuestro ser mi voz espiritual? Cuando exista una conversación perfecta entre el Padre y sus hijos: la verdadera comunión de espíritu a Espíritu.
71. Ved como la enseñanza divina no se estaciona, de tiempo en tiempo vengo a daros nuevas lecciones que explican y amplían las anteriores. Al oírme en este tiempo, no hagáis lo que los fariseos, que se escandalizaban con las obras de amor de Jesús al sanar a los poseídos, y pregonaban que aquel hombre, que se decía el hijo de Dios, era un falso profeta que venía predicando enseñanzas contrarias a la Ley de Moisés. No digáis que esta Doctrina viene en contra de lo que os dejó Cristo en aquel tiempo.
72. Si queréis emitir un juicio acertado acerca de esta enseñanza, limpiad antes vuestro corazón de prejuicios, de bajas pasiones, de fanatismo, y entonces sí tomad una de mis máximas, cualquiera de ellas, analizadla, y veréis la luz que encierra y cuánto os ayuda a llegar a Mí.
73. A los elegidos para mis manifestaciones les toco a través de su conciencia, para que ni por un instante olviden la responsabilidad del cargo que les he confiado. De su preparación depende el esplendor que revista mi manifestación, y de ello depende también la impresión que reciba el hombre en su corazón.
74. Ayer, al ser crucificado, me gritaron las turbas: Si en verdad eres el hijo de Dios, desciende de la cruz y creeremos en ti. Ahora os dirán a
vosotros que transmitís mi palabra: Si en verdad vuestra boca habla de la palabra de Dios, dadnos las pruebas que pedimos.
75. Perdonad a los que os pongan a prueba, así como a los que duden de vuestra misión o se mofen de vosotros. Yo levantaré de vuestros hombros esta pesada cruz, la cual me entregaréis con toda mansedumbre, y desde el fondo de vuestro corazón diréis al Padre: Perdonadles que no saben lo que hacen.
76. Mi caridad os dirá: espíritus que venís unidos a un cuerpo humano y que habéis luchado y vivido mucho, descansad aquí junto al Maestro. Para unos ha sido la vida un fardo, para otros un yugo. ¡Cuán pocos son los que saben que la vida es una sublime lección!
77. No os desesperéis, penetrad en mi palabra y la paz y el sosiego sucederán a vuestras tempestades. Me llamáis El Doctor de los doctores y en verdad que vengo a derramar mi bálsamo sobre vuestros dolores, mas no sólo eso vengo a traeros, sino también a deciros que os he escogido para que me ayudéis en la misión divina de consolar y sanar a todo enfermo que encontréis en vuestro camino.
78. ¿Os creéis impotentes para realizar estas obras? Tomad el ejemplo de mis apóstoles del Segundo Tiempo, también a ellos les encontré tristes y enfermos, mas su pesar estaba en su espíritu, estaban enfermos de nostalgia, porque hacía mucho tiempo que ellos y su pueblo esperaban la llegada del Mesías prometido, que traería su reinado de amor y cuyo pan habría de calmar tanta hambre de justicia.
79. Cuando por primera vez vieron al Rabí y escucharon su voz, sintieron que ya no eran del mundo, sino de Aquél que le llamaba con su palabra divina y llenándose de una fuerza sobrenatural, le siguieron hasta el fin.
80. A vosotros que os habéis sentado a mi mesa en este tiempo, os digo: no retardéis más el cumplir con la misión de hablar al mundo de este banquete celestial. Preocupaos desde ahora por los dones del espíritu, que será lo único que os llevaréis de este mundo. No os digo que desatendáis vuestros deberes materiales, mas sí que no tengáis desasosiego por conseguir lo que necesitáis para vuestro sustento y conservación. Os dije en otro tiempo, que las aves no siembran ni cosechan y sin embargo el alimento y el abrigo no les faltan, No es posible que a vosotros, que lleváis en vuestro ser una partícula de Dios y que buscáis además con afán lo que vuestras necesidades reclaman, se os vaya a negar lo que labráis con vuestro esfuerzo, con vuestra ciencia y a veces con vuestro dolor.
81. Sólo falta que tengáis fe en la vida, pero en esa vida superior que viene a ofreceros en esta palabra vuestro Padre Celestial.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 86
1. ¿En verdad me amáis pueblo? ¿Creéis estar verdaderamente ante mi presencia? Mostradme entonces vuestra atrición con verdadero propósito de enmienda. Quiero vivir en vuestro corazón para que más tarde podáis comunicaros conmigo de espíritu a Espíritu.
2. Cuando las vicisitudes de la vida se acumulan a vuestro paso, las tomáis como un obstáculo para vuestro progreso espiritual y así me lo decís, sin comprender que un camino sin pruebas, sería un camino en donde no tendríais ocasión de hacer méritos para alcanzar la restitución de vuestros yerros.
3. Si los rayos del sol os han quemado, venid a descansar bajo la sombra de este árbol divino, para que restauréis vuestras fuerzas y cobréis ánimo. Aquí os revelaré el poder del amor que redime, purifica y da paz; el amor os aproxima los unos a los otros y os acerca al Creador, para fundiros en la armonía universal.
4. Pensad en la dicha que experimentará vuestro espíritu, cuando en su interior escuche la voz de su Padre en cualquier sitio que se encuentre; probándoos así, que Yo estoy presto a mostrar mis grandezas a todo aquel que con la humildad nacida del amor, se acerque a preguntarme o a pedirme. Ese vivirá en Mí y Yo viviré en él.
5. A veces pensáis si será posible que el Espíritu de Dios habite en vosotros, a lo cual os digo que basta que observéis cómo a vuestro cuerpo no le falta un instante el aire que respira para poder vivir; así, de la misma manera mi Espíritu se infiltra en vuestro ser para que poseáis la luz y la fuerza del Padre, que son vida eterna.
6. Aquí me tenéis comunicándome y hablando por vuestra boca; esta es una prueba más de que Yo estoy entre vosotros y una lección también para los que dudan de que sea mi Espíritu quien se manifieste en esta forma.
7. En el Segundo Tiempo, dije a los fariseos que se escandalizaban de que Yo curase a los enfermos en un día sábado: El Señor es dueño del tiempo y no el tiempo de Él; por lo tanto, puede hacer del tiempo lo que le plazca. Así le digo en esta era a los que no creen en mi comunicación por medio del entendimiento humano: Yo soy el dueño del hombre y no éste el dueño del Señor; por lo mismo, Yo hago de él lo que es mi voluntad.
8. A veces es necesario que perdáis aquello que poseéis para que reconozcáis su valor, os digo esto, porque mientras os esté entregando mi manifestación a través de bocas humanas, muchos dudarán, más cuando ya está voz haya cesado y los corazones comiencen a sentir hambre de esta esencia divina, reconocerán que en verdad estas
lecciones no fueron de hombres sino que os iluminó la luz de vuestro Padre.
9. Desde ahora os advierto para que estéis prevenidos, porque a causa de estas enseñanzas, muchos cometerán imposturas diciéndose mis portavoces, cuando Yo ya habré cesado de comunicarme con vosotros a través del entendimiento humano.
10. En el tiempo de mi comunicación, nadie ha callado ni callará mi voz; más si después de ese tiempo alguno dijera que recibe el rayo divino de mi luz, a sabiendas de que desobedece al Padre y de que engaña a su hermano, no sabrá por dónde le toque mi justicia o en qué momento le sorprenda la justicia humana.
11. Quiero de vosotros la obediencia, quiero que forméis un pueblo fuerte por su fe y su espiritualidad; porque así como hice multiplicarse a las generaciones que nacieron de Jacob, a pesar de las grandes penalidades que afligieron a aquel pueblo, así haré que vosotros que lleváis en el espíritu aquella simiente, perduréis a través de vuestras luchas, para que vuestro pueblo vuelva a multiplicarse como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar.
12. Os he hecho saber que sois espiritualmente porciones de aquel pueblo de Israel, para que tengáis más amplio conocimiento de vuestro destino; mas también os he recomendado que no pregonéis estas profecías hasta que la humanidad por sí misma las descubra, porque existiendo aún sobre la Tierra el pueblo Israelita, el judío por la carne, os negará y os reclamará ese nombre, no siendo esto una razón poderosa para una contienda. Ellos aún nada saben de vosotros, en cambio vosotros si sabéis mucho de ellos. Yo os he revelado que ese pueblo errante en la Tierra y sin paz en el espíritu, camina paso a paso y sin saberlo hacia el crucificado, al que reconocerá como a su Señor y ante el que implorará perdón por tanta ingratitud y tanta dureza ante su amor.
13. Mi cuerpo fue desprendido del madero, más para éstos que me han negado a través de los siglos, permanezco enclavado, esperando el instante de su despertar y de su arrepentimiento, para darles todo lo que para ellos traje y que no quisieron recibir.
14. Es tiempo de justicia, tiempo de saldar deudas. No he venido a buscar justos al mundo, porque esa búsqueda sería inútil; vengo a buscar a los que se han perdido, iluminando su senda para que vuelvan al camino del bien.
15. Hablo extensamente a vuestro espíritu, y el pueblo me dice: Señor, no sólo nuestro espíritu necesita de vos; mirad, nuestra vida es una pesada cruz. Y Yo os digo: dichosos vosotros que vivís en este jirón de Tierra, donde la destrucción, la guerra, el hambre y la muerte no han llegado. No sabéis apreciar mi caridad y en vez de estarme dando
gracias diariamente por mis beneficios, os creéis menesterosos y siempre os presentáis llorando delante de Mi.
16. Comprended vuestra misión en la Tierra y maravillados de haber sido testigos de que en el seno de este pueblo surgiese la fuente de la espiritualidad.
17. Yo, Cristo, soy el Verbo del Padre y la luz de vuestra conciencia, porque la luz de Dios que se derramó en amor en Jesús, está en vuestros corazones.
18. Venid bajo las alas de la alondra divina, donde existe el calor que da vida eterna a los que se sienten morir de frío. En verdad os digo, que existe frío en el corazón de los hombres, porque ha huido de ellos el amor. Es como esos hogares en donde se ha apagado la llama sagrada de los afectos, ya sea entre esposos, entre padre e hijos o entre hermanos. Están juntos sus cuerpos, pero sus espíritus están distantes. ¡Cuán grande es su vacío, cuánta su soledad y que frío en el interior de aquellos hogares!
19. Si a veces os digo que os veo venir a Mí, tiritando de frío, es porque os veo que sólo habéis recogido del mundo la indiferencia ante vuestro dolor, porque únicamente habéis sabido de egoísmos y de ingratitud.
20. ¡Qué solo se siente en la Tierra el que sufre; qué abandonado el enfermo, cómo se ensaña la humanidad sobre el que cae y qué amargo es el pan que se deja a los pobres! Sentid como penetra el calor del efluvio que os envío, hasta lo más recóndito de vuestro corazón. Llevadlo a los hombres, a los tristes y los enfermos. Los pobres elevarán su pensamiento al Creador de la vida para decirle: Señor, ya no estamos solos en este valle; hay quien llore por nosotros; quien nos busque, nos consuele y nos tienda su mano.
21. Aun os digo en este tiempo: Pedid, que se os dará, mas también añado ahora: Aprended a dar porque os van a pedir.
22. En lo más íntimo de cada criatura existe una fibra de amor, que al ser tocada vibra. Es menester llegar a ella por el camino de la ternura y de la caridad, para que despierte y haga sentir al corazón algo de lo que Dios siente por cada uno de sus hijos: Amor.
23. ¿Quiénes serán los maestros que sepan encontrar en cada hombre el camino que conduce hacia esa fibra, que tanto oculta hoy la humanidad?
24. Aprended de Mí. Discípulos, ved cómo mi palabra sencilla y humilde ha conmovido vuestro ser. Es que su esencia encierra el amor divino que es calor y vida para el corazón y para el espíritu.
25. Hoy que el Maestro está con vosotros, mirad en El al Padre de todos los seres. No me llaméis ya Jesús de Nazareth, ni Rabí de Galilea, ni Rey de los judíos, porque Yo no procedo de ningún pueblo o punto
de la Tierra, no vengo en cuanto hombre, vengo en Espíritu y mi naturaleza es divina.
26. ¡Cuánto se ha hablado y se ha escrito de mi existencia en la Tierra, pero qué pocas veces han ido los hombres más allá de lo material; la humanidad tan sólo ha sabido postrarse de hinojos para adorar los sitios y objetos que señalan mi paso por el mundo, en vez de buscar la esencia divina de mis palabras o de mis obras. Más un nuevo tiempo, como aurora luminosa ha surgido ante la humanidad, en el cual vuestro espíritu verá con la claridad del mediodía, lo que antes era para él un misterio envuelto en tinieblas impenetrables.
27. En este día, los hombres aquietan unos instantes su mente y elevan su espíritu hacia Mí, recordando la noche bendita en la que el Salvador llegó al mundo. Unos sienten la paz de mi Espíritu, porque hay paz en su corazón, otros experimentan tristeza, recordando su niñez y a los seres amados que han desaparecido de este mundo; hay quienes penetran en meditación y en oración, así como también hay quienes profanan la sana alegría del espíritu con placeres y festines mundanos.
28. Más Yo pregunto a los pobres, a los menesterosos de la Tierra: ¿Por qué lloráis? ¿No recordáis que fueron los humildes pastores de Belén los primeros en contemplar la faz de su Señor en el rostro de aquel niño?
29. Secad vuestro llanto, levantad vuestra faz y contemplad la luz de mi presencia en esta bendita palabra, la cual fue también escuchada por los humildes cuando se hizo oír por primera vez en este tiempo. Celebrad con gozo esta noche y recordad aquella en que vine a vosotros para dejaros mi luz para toda la eternidad.
30. Bendigo vuestro hogar y vuestro pan diciéndoos: Yo estaré en vuestra mesa y junto a Mí estará María, vuestra dulce Madre espiritual.
31. Procurad que vuestro espíritu se atavíe con la vestidura blanca de la virtud, aunque a vuestra materia la cubráis modestamente. Lo que verdaderamente vale en el hombre y que ha sido relegado por él a un ínfimo lugar, resurgirá en esta era que será llamada por los hombres El Tiempo del Espíritu.
32. Contemplad como a la voz del Pastor se están reuniendo las ovejas pérdidas para habitar en el aprisco de la paz.
33. Las tribus de aquel pueblo que oyó los mandatos de Jehová en el Primer Tiempo, en apariencia han desaparecido del haz de la Tierra, ¿Quién podrá reconocer o descubrir entre aquellos espíritus, diseminados ahora por todo el Orbe y reencarnados en hombres y mujeres de diferentes razas, a los que estuvieron ligados con él por lazos de la sangre en anteriores reencarnaciones? Sólo mi mirada providente, perspicaz y justiciera sabe descubrir lo que hoy les está vedado a los hombres.
34. Aquí me tenéis hablando a través del entendimiento de hombres que ni siquiera conocen su destino, menos el de los demás. Sé que muchos se mofan de estas palabras atribuyéndolas a la imaginación o a la fantasía de mis portavoces por quienes vengo hablando, más de cierto os digo, que esta humanidad materializada sabrá hacer justicia a esta palabra humilde, pronunciada por labios humanos.
35. Los primeros surcos ya fueron abiertos, la semilla ha caído en su seno. Hoy son unos cuantos los que saben que he estado con vosotros; pero mañana, el mundo lo sabrá, y cuando analice lo que aconteció alrededor de mi llegada, de mi permanencia y de mi partida en este tiempo, confesará que no vine secretamente, ni en silencio, y que desde el Oriente hasta el Occidente, di pruebas y señales al mundo, testificando mi nueva manifestación y cumpliendo así una promesa dada a la humanidad desde la antigüedad.
36. En este día de gracia, vuestro corazón se halla de plácemes, porque mi presencia es una vez más entre vosotros. Cuando comenzáis a escuchar mi divina cátedra, os sentís manchados e indignos de oír mi palabra, más cuando ha terminado la lección, os sentís limpios. Es que mi palabra, que es un río de gracia, lava y purifica a todo el que penetra en sus aguas.
37. Sois el pueblo que, oyéndome una y otra vez, llegará a la regeneración y después a la espiritualidad. Este y no otro es el tiempo en que lograréis esa purificación, porque sin ella no podríais ser dignos portadores de mi Ley o emisarios de esta palabra.
38. Reconoced que no basta decir: Soy de los marcados por el Señor, sino que es menester saber llevar a la práctica los dones que os hayan sido confiados, testificando con vuestras obras, la verdad de mi Doctrina.
39. Entre este pueblo existen los que reconocen que mi presencia entre vosotros ha sido una gracia celestial, una prueba más del amor divino hacia los que pecan y sufren. Del fondo del corazón de los que así sienten esa gracia, brotan en forma espiritual los salmos que se elevan hacia el infinito para darme gracias por haber venido a vosotros.
40. El pueblo de Dios se encuentra disperso en diferentes pueblos y naciones; Yo vine a buscarlo para reunirlo, más lo encontré entregado a los placeres del mundo, sordo a mi voz, insensible a mi presencia, sin recordar mí promesa de volver. Parte de ese pueblo lo encontré en este rincón de la Tierra, y mirando que sus espíritus me aguardaban, que su corazón estaba forjado en el dolor y era capaz de sentir mi presencia, les envié a Elías para prepararlos, a fin de que fueran mis nuevos discípulos.
41. Cuando este pueblo crezca en número y sea grande y fuerte por su espiritualidad, penetrará a la Nueva Jerusalén, la blanca ciudad
espiritual, invisible a los ojos materiales, cuyas puertas de amor estarán abiertas para dar acceso a las grandes caravanas que vengan en su busca.
42. La blancura de esa mansión se deberá a la armonía espiritual de los que cumplan con mi Ley y todo el que por ese camino penetre en el seno de esa hermandad, pasará a ser hijo del pueblo de Dios.
43. No están aquí escuchándome todos los que han recibido dones en este tiempo; ved cuántos lugares vacíos hay en la mesa, porque muchos de mis párvulos, luego de haber recibido un beneficio, se alejaron huyendo de responsabilidades y de cargos. ¡Ah, sí ellos supiesen aquí en la Tierra las promesas que cada espíritu me hizo antes de venir al mundo!
44. Antes de que el dolor vuelva a hacerles caer y la miseria les convierta nuevamente en parias, buscadles, decidles que mi amor les espera aún, pero es menester que retornen al Padre ante de que derrochen lo último que les queda de su herencia, para que no tengan que sufrir.
45. Venid, venid os dice el Maestro, en mi camino está la verdadera paz; Yo soy la salud y la vida.
46. Amad y glorificad al Padre que desciende a sorprenderos en vuestra vida terrestre y que sabe penetrar en vuestro corazón.
47. Después de haber oído mi palabra de padre y de Maestro, tendréis en este día también la del juez. Yo os pediré cuenta de todo lo que os he dado para el cumplimiento de vuestra misión.
48. Tenéis la luz que os guía, las virtudes y los dones, he velado por vosotros y os he puesto en el camino por el cual podéis llegar a Mí; ahora, después de un tiempo en el que os he probado, os pregunto: ¿Cuál es vuestro tributo y reconocimiento? ¿Habéis comprendido lo que significáis para Mí? Entonces preparaos, oíd la voz de vuestra conciencia y responded a mis preguntas.
49. ¿Queréis que lleve sobre mis hombros la cruz de imperfecciones del mundo y que tome vuestros deberes para cumplir lo que sólo a vosotros corresponde hacer? Os estoy legando el Tercer Testamento y no habéis comprendido aún los dos primeros. Si hubierais estado preparados en este tiempo, no hubiera sido necesario que mi palabra se materializara, porque hablaría espiritualmente y vosotros me responderíais con vuestro amor.
50. Cuando mi voz de Juez se hace sentir en vosotros, buscáis refugio y consuelo en vuestra Madre, entonces la voz dulce y amante de María, intercede y os sostiene en la prueba. Ella, para quien no pasan desapercibidas vuestras obras, oraciones y súplicas, os aconseja y pide al Padre una nueva oportunidad para que el hijo vuelva al buen camino, se regenere y sea salvo. Su bondad, como un manto de amor, os cubre.
51. Elías también se presenta ante Mí, como un faro cuya luz guía a la humanidad. Su voz, llena de justicia, conmueve a los corazones y los hace penetrar en arrepentimiento. El me promete velar por la pureza de la fuente, que es mi Obra, para que ahí calmen su sed de justicia y de amor todos los que a ella se acerquen. El báculo que Yo he dejado para que en él se apoye el hombre. Es Elías, el Pastor incansable, que os conduce y guía hacia Mí y os hará llegar hasta mi seno, cuando os hayáis perfeccionado.
52. Cada tiempo que os doy, cada reencarnación, es un escalón más que el espíritu alcanza, adquiriendo cada vez mayor luz.
53. Mirad con cuánto amor os he colmado de dones y con cuánta sabiduría os he ordenado e inspirado para que logréis hacer una existencia elevada y digna en la Tierra, para que después de concluida vuestra labor, recojáis la simiente y el Padre la lleve a sus graneros.
54. ¿Podréis pueblo amado, despreciar mi enseñanza y volver atrás, después de que os he hablado en este tiempo y que os he hecho conocer mi voluntad? No os familiaricéis con mi palabra, y no porque os perdone, volváis a pecar o a dejar de velar y orar.
55. Estoy cortando de raíz la mala hierba, si queréis en medio de esta purificación universal tener tranquilidad, para vosotros y para los que os rodean, trabajad por la paz, amando a vuestros hermanos.
56. Las epidemias y los elementos desatados seguirán purificando a la humanidad, y todos tendrán grandes pruebas y testimonios de mi nueva manifestación en este tiempo. Los que llenos de celo y de amor den sus primeros pasos, alcanzarán grandes prodigios y serán primeros, y los que hoy son primeros y se aletarguen, serán postreros.
57. De vuestra desventura o de vuestro dolor no culpéis al tiempo, pensad que si la humanidad no se ha guiado por mi Ley ni ha labrado su paz, es natural que vaya recogiendo el fruto amargo que ha cultivado.
58. Os doy nuevas fuerzas porque os contemplo cansados. Todo aquel que penetre bajo la sombra de este árbol de vida, se fortalecerá.
59. El Padre os ayuda porque desea encontrar entre vosotros a los discípulos, no a los niños débiles que a través del tiempo permanecen como párvulos. Preparaos y regeneraos para que podáis merecer mi caridad. En este tiempo mi justicia exterminará a las nuevas Sodoma y Gomorra, para que su pecado no contamine a otras naciones. En verdad os digo que he hecho llegar mi voz a todos los hombres a través de su conciencia, por lo que podéis comprender que si el mundo se encuentra en tinieblas, no se debe a que Yo le haya negado mi luz.
60. Cuando vuestros ojos contemplen la destrucción de las naciones y conozcáis su desastre, vuestro corazón se sentirá embargado de dolor y de tristeza; más los que hoy han dudado de mi palabra, cuando vean
cumplidas mis profecías, también llorarán por haber sido incrédulos. Vosotros veréis cómo los postreros vendrán a daros ejemplo de fe, confianza y obediencia.
61. Preparaos para este año que será de pruebas y prodigios en todo el mundo, prodigios de los cuales muchos derramaré entre vosotros.
62. Llevad a los hogares la buena enseñanza con el ejemplo de vuestra preparación, de vuestra virtud y de vuestra paz, para que cuando las multitudes de extranjeros penetren en vuestra nación, puedan contemplar un pueblo preparado de corazón y de espíritu; pensad que si así no fuese, tendrías que lamentar que os sorprendiesen durmiendo.
63. No temáis llamar a las puertas de vuestro hermano cuando tratéis de salvarlo de un peligro, de consolarlo en una aflicción o de orientarlo en un trance difícil. Imitad a Jesús, el peregrino que llama por primera, segunda y tercera vez a las puertas de los corazones. Os he dado luz en vuestra mirada y os he prometido poner palabras de verdad en vuestros labios cuando tengáis que hablar. Luchad por conservar la paz y la luz, así en vosotros como en vuestro hogar, para que no deis acceso a las malas influencias que provienen de los espíritus en tinieblas que rodean a la humanidad. Id siempre por el camino de mi Ley para que contempléis vuestra senda iluminada y podáis vencer las dificultades y enfermedades que encontréis a vuestro paso, semejantes a guijarros que os hagan detener en vuestra jornada.
64. Elevad vuestra vida, elevad vuestro espíritu, no esperéis que el postrero llegue y, comprendiendo la magnitud de mi Doctrina y de mis revelaciones, os diga: ¿Qué habéis hecho en tantos años de enseñanza divina? Y vosotros entonces tengáis que callar. De cierto os digo, que aun cuando lo dudéis, habéis sido escogidos por Mí en los tres tiempos. Entre vosotros están aquellos a quienes en verdad puedo llamar primogénitos.
65. Hoy que os veo tristes, os pregunto: ¿Por qué no veo la alegría en vuestro corazón? ¿Por ventura os habéis cansado con las pruebas y vicisitudes? ¿Os ha fatigado la inquietud que os produce la guerra entre las naciones? ¿También os habéis cansado de velar y orar? Pueblo: no estáis sentenciados a morir, os he dicho que viviréis, os he entregado dones y os he confiado el tiempo para que cumpláis vuestra misión. Habéis visto que el libro donde vuestra conciencia anota todos vuestros actos no se encuentra limpio, y ello os entristece porque os juzgáis ingratos. Repasáis en vuestra memoria los días y los meses que han pasado y recordáis uno a uno mis beneficios. Teméis al futuro, teméis perder la fe en vosotros mismos, teméis seguir desobedeciéndome y no poder cumplir, más Yo vengo a llenar de luz vuestro camino para avivar vuestra fe y vuestra esperanza, para que deis un paso decisivo en
el sendero del progreso espiritual. Unid vuestros corazones en uno solo, pueblo amado.
66. Haré que las banderas de las naciones, destrozadas por el combate se unan todas hasta formar un estandarte de paz. Os hablo de esta manera porque soy el Dios de la paz, el Padre que quiere la alegría en el corazón de sus hijos.
67. Quiero veros como a mis discípulos, a quienes pueda revelaros mi sabiduría, haciéndoos conocer el futuro, pero os contemplo pensativos en este día, porque habéis comprobado la verdad de mi palabra y el cumplimiento de mis profecías vertidas a través de estos portavoces. Hoy habéis escuchado mi enseñanza divina y os habéis estremecido porque sabéis que cada una de mis lecciones es una profecía y una ley. A todo esto os digo que más bien deberíais encontraros plenos de gozo, porque no existe religión o secta que pueda decir como vosotros, que tienen la palabra divina, viva y directa o que pueda decir que el Señor se comunica con ellos. Sin embargo, vosotros que sois los únicos que podéis asegurar que Cristo se comunica y se manifiesta a este pueblo, estáis presentando vuestro corazón agobiado por el dolor y el pesar de no estar cumpliendo con mis mandatos, lo cual os impide levantar vuestra voz para testificar mi presencia entre la humanidad. Y es que vuestra conciencia os hace sentir mi juicio, ese juicio que abarca a todo el Universo y alcanza a toda criatura en este tiempo.
68. Con mi palabra de amor, os demuestro el valor que para Mi tiene vuestro espíritu. Nada existe en la creación material que sea mayor que vuestro espíritu, ni el astro rey con su luz, ni la Tierra con todas sus maravillas, ni ninguna otra criatura es mayor que el espíritu que os he dado, porque él es partícula divina, es flama que ha brotado del Espíritu Divino. Después de Dios, sólo los espíritus poseen la inteligencia espiritual, la conciencia, el libre albedrío. Sobre el instinto y las inclinaciones de la carne, se levanta una luz que es vuestro espíritu y sobre esa luz, un guía, un libro y un juez que es la conciencia.
69. Todas las criaturas me rinden un tributo, mas no por fe ni por amor sino por ley; vuestro espíritu en cambio sí me rinde tributo por amor. Cuando él se postra y me adora, es por fe y por la luz de su conciencia. El tiempo, las distancias, los elementos, los astros, los seres, las plantas, todos cumplen fielmente el destino trazado por Mi. Más si os preguntara qué habéis hecho de mis leyes espirituales y materiales, hombres que gobernáis los pueblos de la Tierra y hombres que conducís a la humanidad por la senda del espíritu, me presentaríais en su mayoría la sangre de vuestras víctimas y muchas tinieblas.
70. Mandatarios: ¿Qué habéis hecho de las naciones? Yo sólo contemplo dolor y miseria. Acaudalados: ¿Cómo podéis saborear vuestro pan y disfrutar vuestra riqueza, sabiendo que muchos padecen
hambre? Os convertiréis en esclavos de vuestro poder. Vuestro pan será amargo y no tendréis paz. Esa es vuestra obra, esa es la simiente que habéis sembrado.
71. Para que este mundo vuelva a la razón, es menester que el dolor sea muy grande. Yo os envío mi luz para que os reconozcáis los unos a los otros y sintáis respeto por la vida de vuestro hermano. Dejad las armas homicidas y volved al Padre de vuestro espíritu, al que ha mucho tiempo no visitáis en su santuario.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 87
1. Me agrada sorprenderos en la forma más inesperada para poner a prueba la fe de vuestro corazón. Me place probar vuestra fortaleza para que deis ejemplo a vuestros hermanos. Existe en vuestro espíritu la simiente de Jacob, a quien llamé Israel, que quiere decir fuerte. Aquel patriarca fue sometido por Mí a grandes pruebas para que diese grandes ejemplos. Yo le envié un ángel para que luchara con él, y el brazo fuerte del varón no se dejó vencer. Desde ese instante le nombré Israel, y por ese nombre fue conocido por la posteridad. Más si Yo os preguntase: ¿Qué habéis hecho de aquella simiente espiritual que os transmitió Jacob? ¿Entenderíais mi pregunta y sabríais responderme? A vuestro paso se han presentado mis ángeles para luchar contra vuestras imperfecciones y no les habéis sabido recibir. Os han sorprendido los seres en tiniebla y habéis sido débiles ante ellos.
2. Os vuelvo a interrogar: ¿En dónde está la espada de Jacob, su celo y su fortaleza?
3. Os he concedido la presencia de los seres de luz en vuestra vida terrestre, para que os protejan, os ayuden y os inspiren. Ellos, que se encuentran más evolucionados que vosotros, descienden a cumplir un destino de amor, una misión de sembrar caridad y bálsamo entre sus hermanos. Los seres en tiniebla o espíritus en estado de turbación involuntariamente cumplen la misión de probar a los hombres en su fe, en su virtud, en su firmeza en el bien, y cuando al fin son vencidos por la fortaleza y perseverancia en el bien de aquél a quien han tentado, reciben la luz y renacen a la vida y al amor.
4. A vosotros, discípulos, os he dado sensibilidad para que podáis percibir la presencia de vuestros hermanos. El que no posee el don de videncia, tiene el de revelación o posee la facultad en su cerebro para recibir al mundo espiritual, o por lo menos tiene el don del presentimiento; Pero os ha faltado mayor amor para desarrollar
vuestros dones. Por eso os aconsejo que viváis alerta, para que escuchéis la voz del pastor y de los guardianes que os cuidan, el lamento de las ovejas o los pasos del lobo que acecha entre la maleza.
5. No durmáis en este tiempo de asechanza y peligros, de abismos y tentaciones. Comprended que todo aquél que posea un don o la misión de dar luz espiritual, tendrá que ser asediado y perseguido de continuo. No vengo a despertar prejuicios ni supersticiones en mi pueblo, vengo a fortalecer vuestra fe en la existencia de lo espiritual, para abrir vuestros ojos a lo eterno, y entonces podáis mirar más allá de lo que es materia y para que sepáis que no todo lo que existe en el valle espiritual está envuelto en luz, porque también en lo invisible existen tinieblas que es preciso disipar, e imperfecciones que es menester se transformen en elevada espiritualidad.
6. La lección que os he dado para que en vuestra vida logréis atraer la luz transformando en claridad las tinieblas, os enseña a orar, a velar con fe y perseverancia en el bien.
7. Un hombre entregado a una vida de pecado, es capaz de arrastrar tras de sí una legión de seres en tiniebla, que harán que a su paso vaya dejando una estela de influencias maléficas.
8. El mundo se ha confundido tanto en sus ciencias, que hoy no puede por sí solo volver al principio de su camino de evolución, porque no sabría distinguir la verdad de la mentira, por carecer de fe, de amor, e ignorar la finalidad de su existencia; por eso he venido nuevamente al mundo. Bienaventurados los que me oigan, porque ellos me comprenderán, me seguirán y serán salvos. Yo les daré fuerza para restaurar todo lo que hayan profanado o destruido.
9. Pueblo, perseverad en mi Doctrina y de cierto os digo que tres generaciones después de la vuestra, el espíritu de vuestros descendientes habrá logrado una grande espiritualidad. Buscad la verdadera elevación y después lo hará toda la Humanidad, porque vuestro mundo no está condenado a ser eternamente un valle de lágrimas, una tierra de pecado, un infierno de lujuria y de guerra. El Día del Señor es ya con vosotros, mi espada de justicia tocará la perversidad. ¿Qué pasará si destruyo la mala simiente, el vicio y el orgullo, y en cambio ofrezco protección a la semilla de la paz, de la concordia, de la regeneración y de la verdadera fe en Mí? Tendrá que transformarse el mundo; el hombre se transformará una vez que su culto espiritual y su vida sean mejores.
10. Llegará el tiempo en que se levanten hombres que verdaderamente amen mi Ley, los que sabrán unir la ley espiritual con la del mundo, o sea el poder eterno con el poder temporal; mas no será para esclavizar a los espíritus como en tiempos pasados, sino para mostrarles el camino hacia la luz, que es la verdadera libertad del espíritu. Entonces volverá
la moral al seno del hogar, habrá verdad en vuestras instituciones y espiritualidad en vuestras costumbres. Será el tiempo en que la conciencia haga oír su voz y en que mis hijos se comuniquen de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, en que las razas se fusionen y todo ello determine la desaparición de muchas diferencias y contiendas, porque, hasta ahora, a pesar de ser tan pequeño vuestro mundo, no habéis sabido vivir como una sola familia, no habéis podido rendirme un solo culto. La antigua Babel os condenó a esta división de pueblos y de razas, más la construcción de mi templo espiritual en el corazón de la Humanidad, os librará de esa restitución y os llevará a amaros verdaderamente los unos a los otros.
11. No penséis que a última hora elegí esta nación para mi nueva manifestación, todo había sido previsto desde la eternidad. Este suelo, esta raza, vuestros espíritus, habían sido preparados por Mí, así como el tiempo de mi presencia también había sido marcado por mi voluntad.
12. Yo dispuse iniciar mis manifestaciones entre los más humildes, entre aquellos que conservaban virgen el entendimiento y el espíritu. Después, dejé que a Mí viniesen todos, porque en mi mesa no existen distinciones ni preferencias. Mi palabra derramada sobre este pueblo, ha sido sencilla y humilde en su forma, al alcance de vosotros, y su sentido, lleno de claridad, ha sido profundo para vuestro espíritu, porque Yo, aunque soy el Arcano, siempre me manifiesto y me expreso con sencillez y claridad. Yo no soy un secreto para nadie; el secreto y el misterio son hijos de vuestra ignorancia.
13. ¿También en este tiempo surge Tomás con la duda en su corazón? ¿Qué más esperáis ver y oír para poder creer? ¿Acaso queréis que Cristo se haga hombre nuevamente para vivir entre vosotros? Devolvedme el cuerpo que me quitasteis sacrificándolo en la cruz y os prometo volver en cuanto hombre. ¿Podéis hacerlo? No. En cambio, Yo os he encontrado muertos a la luz y a la fe y os he resucitado espiritualmente. Habíais perdido vuestro cuerpo en las entrañas de la tierra y Yo os he dado uno nuevo. Sólo Yo puedo hacer estas maravillas, más en verdad os digo que la vida que a Jesús arrancasteis en el Calvario, se extendió sobre toda la Humanidad como un rocío de vida eterna.
14. Por eso os digo que vosotros sois mi templo, ese santuario que existe en vuestro espíritu y que es donde busco vuestra adoración, donde quiero que mi voz encuentre su eco, donde quiero que se levante mi altar y donde Yo pueda habitar por siempre.
15. Toda mi Doctrina y mi Ley, no son sino una preparación para que penetréis en la vida espiritual. Cuántos de los que me han escuchado en este tiempo, ya se encuentran morando en el Más Allá, llenos de gozo en su espíritu, porque no sufrieron tropiezos en su tránsito hacia aquel
mundo infinito; mientras muchos hombres, escépticos en su materialismo, sonríen irónicamente cuando se les habla de la vida espiritual; más llegará la hora de la muerte, aquélla en la que no hay corazón que no tema, ni espíritu que no tiemble ante la presencia inminente de la eternidad.
16. Velad y orad siempre para que esa vida que vibra sobre vosotros y palpita en lo más profundo de vuestro ser, os encuentre preparados.
17. Nadie más que Yo puede sustentar a vuestro espíritu, porque soy el maná divino de la vida.
18. Humanidad: despertad del profundo sueño en que os encontráis y mirad de frente hacia la verdad. Cuántos sueños humanos se están desvaneciendo en estos tiempos por la influencia de mi justicia, más luego brillará para los hombres la aurora de un nuevo tiempo en el cual Yo les revelaré nuevas luces que les lleven al conocimiento de la suprema verdad.
19. Nuevas generaciones y nuevos espíritus vendrán a la Tierra a cumplir una misión elevada y al encontrar en su camino la gracia y el ejemplo que sus antecesores le dejaron, lograrán que de su corazón brote una simiente limpia que será una bendición para mis discípulos del tiempo de la espiritualidad y de la luz.
20. Las naciones han sido tocadas por mi justicia, la vuestra también lo será; más de cierto os digo, que si mis discípulos perseveran en la fe y en el bien, no perecerán, porque sus oraciones y obras de amor les harán alcanzar el perdón para la humanidad.
21. El mundo no ha sabido ni ha querido sentirme cuando se encuentra en paz, entonces tendrá que sentirme a través del dolor, porque es en las pruebas donde el hombre eleva su súplica al Creador, cuando recuerda a su Padre y sabe estimar sus beneficios y reconocer sus prodigios.
22. Comprended que si mi justicia os toca, al mismo tiempo mi amor os custodia.
23. Ha sido menester que un caos espiritual sorprendiera a la humanidad, para que en esa lucha vierais surgir los dones con los que he heredado a vuestro espíritu y pudieseis analizar y comprender mis divinas lecciones.
24. A vosotros que habéis escuchado mi voz en este tiempo, os encargo que seáis como guardianes, que veléis, para que la pureza de esta inspiración divina no vaya a ser profanada por alguno que quisiera venir a deformarla. No vayáis a formar ritos o idolatrías en torno, a estas revelaciones, porque no estaríais ofreciendo el culto espiritual que de vosotros espero.
25. Amadme en vuestros semejantes y orad con el espíritu, nada más eso os pido, y si cumplís con estas enseñanzas, me estaréis ofreciendo un culto perfecto a través de vuestras obras.
26. Nadie que se nombre discípulo de esta enseñanza espiritual, reclame al Padre el ser pobre en su vida material, carecer de muchas de las comodidades que otros tienen en abundancia, o sufrir escasez o privaciones. Esas lamentaciones son nacidas de la materia, que como sabéis, posee una sola existencia. Vuestro espíritu no tiene derecho a hablar así a su Padre ni a mostrarse inconforme, ni a blasfemar contra su propio destino, porque todo espíritu en su extensa jornada sobre la Tierra, ha recorrido toda la escala de las experiencias, de los placeres y de las satisfacciones humanas.
27. Ha tiempo que ha comenzado la desmaterialización de los espíritus, para lo cual os ayuda ese dolor y esa pobreza que se resiste a soportar y a sufrir vuestro corazón, Todo bien espiritual y material tiene una importancia que debéis reconocer, para que no le quitéis a uno ni a otro su valor.
28. El buen espiritualista será aquel que en la pobreza de bienes materiales se sienta señor y se sienta rico y feliz, sabiendo que su Padre le ama, que tiene hermanos a quienes amar y que las riquezas del mundo son relativas junto a las riquezas del espíritu. También será buen espiritualista el que, siendo dueño de riquezas materiales, sepa emplearlas en buenos fines, tomándolas como medios que Dios le ha dado para desempeñar una importante misión sobre la Tierra.
29. No es indispensable ser pobre, paria o miserable, para contarse entre los que me siguen, como tampoco es indispensable ser de los que lloran, para ser amados por Mí. En verdad os digo, Que Yo he querido que siempre seáis fuertes, sanos y dueños de cuanto he creado para vosotros.
30. ¿Cuándo sabréis ser los poseedores de vuestra heredad, sabiendo estimar cada gracia y dándole a cada una su justo lugar en la vida?
31. Ved cuán alejados del camino de la verdad andan los hombres; sin embargo, en mi omnipotencia existen todos los medios para hacerles volver a él. Esa obra la haré en un día, mas no en un día como el que marca el sol con el paso de su luz sobre la Tierra, sino en un día espiritual, que estará iluminado por la luz de mi Divino Espíritu, en el que Yo, el buen Pastor, seguiré custodiando vuestros pasos a lo largo de la jornada. ¿No creéis que en mi Espíritu de Padre haya dolor cuando os descarriáis del camino que os señalé con sangre como una prueba de mi infinito amor? Volved, volved al camino, ovejas queridas, que por él llegaréis al redil de paz.
32. Venid a Mí, multitudes, pero venid unidas, que ya no haya divisiones ni cismas entre mi pueblo, porque tenéis que dar al mundo un ejemplo de fraternidad y de concordia.
33. Más tengo que daros, que vosotros que pedirme, os lo he dicho muchas veces, y Yo os pregunto: ¿Aquellos espíritus que fueron los
primeros en venir a habitar la Tierra, creéis que pudieron imaginarse el conjunto de maravillas que encerraba la naturaleza que había de rodearles en la existencia humana? Aquellos seres estaban ávidos de saber, de crear, de conocer, de poseer libre albedrío, más nunca imaginaron que encerrase esta vida tanto esplendor.
34. Ahora que habéis vivido en esta morada, que de paraíso convertisteis en valle de lágrimas, deseáis retornar a la vida espiritual y me pedís que en ese Más Allá, no vaya a faltar luz y paz a vuestro espíritu; sin saber que no sólo os daré eso, sino que descorreré el velo de muchos misterios y os mostraré la fuente de vida, desde donde miraréis, entenderéis y amaréis espiritualmente la Obra de vuestro Padre. Entonces comprenderéis que la creación material, con todas sus perfecciones, es tan sólo un reflejo o un símbolo de la vida espiritual, grandiosa y eterna.
35. Hoy me pedís sólo, un poco de paz y un destello de luz, y después de que hayáis dejado vuestro cuerpo en el seno de la tierra, cuando os miréis rodeados por el esplendor de la vida espiritual, recordaréis que en el mundo os dije: Mas tiene el Padre que dar a sus hijos, que ellos que pedirle. Mas no olvidéis que tenéis que recorrer la escala que conduce al espíritu al plano de perfección y que será vuestro esfuerzo y vuestro amor, los que os conduzcan hasta la cumbre, donde vuestros méritos os harán dignos del galardón que os prometo.
36. Mi luz vibra en el entendimiento del portavoz y se hace palabra humana. Reacia es la cerviz de estos entendimientos por quienes me comunico con los hombres, duro su corazón y torpes sus labios; sin embargo, cuando mi luz les toca, cuando mi rayo llega hasta su mente, las frases que vierten son manjar celestial para los hambrientos de amor y de verdad, son bálsamo y consuelo para los que llegan embargados por la pena y son un libro de luces divinas para los que aman la sabiduría.
37. Comed y bebed, le digo a vuestro espíritu; en este tiempo el pan y el vino están en la mesa, el pan es mi palabra y el vino su esencia.
38. Comed y bebed, porque esta palabra la dejaréis de oír al finalizar el año de 1950. Aprovechad estos años en los que aún tendréis mi manifestación, porque llegada la hora no me volveréis a escuchar en esta forma y lloraréis amargamente tratando de conmoverme para que os conceda un tiempo más de enseñanza, pero de antemano os digo, que si la palabra de un rey no vuelve atrás, ¡Imaginad cómo será la palabra de Dios!
39. Mi voluntad se hará, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey o pasarían los Cielos y la Tierra, que dejara de cumplirse mi voluntad.
40. Mucho tendréis que hacer después de que Yo levante mi palabra. Todo lo que ahora no habéis practicado ni habéis podido cumplir, lo haréis en aquellos días.
41. Os buscarán vuestros hermanos necesitados y no os ocultaréis. Vuestro corazón será un manantial de caridad y de piedad hacia los necesitados, y sabréis buscarme en lo más elevado de vuestro pensamiento donde recibiréis inspiraciones divinas.
42. No estaréis exentos de pruebas, más ellas os servirán para templar vuestro espíritu y para que mostréis vuestra conformidad y elevación espiritual a los hombres de poca fe.
43. Bienaventurados los que con mansedumbre y sumisión acatan mi voluntad, porque en ellos serán los dones de la paz, de la sabiduría y de la espiritualidad.
44. Hoy busco a los que no han comprendido el sentido de la vida, a los que no saben lo que es la verdad, a los débiles, a los que flaquean en cada empresa, en cada propósito, en cada paso, y les digo: Venid a escuchar esta palabra y os sentiréis fortalecidos como nunca lo estuvisteis. La fe os dará una fuerza invencible y el conocimiento de mi Doctrina os dará una luz que no se extinguirá jamás.
45. Ninguno de los que así despierten volverán a hundirse en el letargo ni a estacionarse en la jornada. El que mire esta luz podrá decir que mi voz lo estuvo llamando siempre, y que mi presencia se le manifestó a cada paso en el sendero de la vida, por lo que nunca más y en ningún trance volverá a decir que le ha faltado la luz.
46. Bienaventurados los que sin temor al mundo, procuran llevar esta luz a sus hermanos, propagando así la verdad y sembrando la paz. Ellos conocerán el camino que conduce al Reino de los Cielos.
47. El libre albedrío, del cual habéis hecho muchas veces uso para seguir un camino equivocado, está siendo tocado por mi justicia, pero tiempo vendrá en que gocéis plenamente de ese don y os servirá para hacer tan sólo obras dignas de vuestro Padre.
48. Multitudes: tened fe en Mí y no habrá tormenta que os disperse, porque la virtud protege a quienes elevan su pensamiento a las alturas. 49. En el Más Allá tengo una morada, vivir en ella será como estudiar un libro de maravillas inagotables para el espíritu. Mientras seáis huéspedes en la Tierra, vivid lo mejor que podáis, acatando siempre los preceptos de mi Ley. Sed limpios e idealistas de lo perfecto, de lo bello, de lo bueno, sed útiles a vuestros semejantes y de ese modo habréis atesorado los caudales que, al desprenderos de la materia, acompañarán a vuestro espíritu en su tránsito hacia la eternidad.
50. Conoced vuestros dones, descubrid vuestras flaquezas, comprended vuestra misión, y entonces venid sin prisa por el camino, hasta donde os espera mi amor de Padre para daros vuestro galardón.
51. Ahora que las muchedumbres vienen en pos de mi palabra como en el Segundo Tiempo, haya entre ellas algunos espíritus que han escuchado en ambas etapas mi palabra; en su forma, en su texto, podrá parecerles diferente si la comparan con la que di por boca de Jesús, más de cierto os digo que su sentido es el mismo y que jamás cambiará. Mi palabra viene a mostraros el camino que he venido a ofreceros en todos los tiempos, camino en el cual quiero que vuestro espíritu llegue a brillar con la luz que irradia de vuestro Maestro.
52. El camino rutinario de vuestra vida se verá azotado de pronto por recios vendavales, pero luego brillará en el infinito la luz de una estrella cuyos destellos darán la paz, la luz y la calma que el espíritu encarnado necesita para meditar en lo eterno.
53. Sentid mi presencia, me encuentro cerca, muy cerca del corazón de esta humanidad, le estoy hablando para que despierte de su sueño profundo e insistentemente ilumino la senda de cada criatura, para que se levante en busca de mi caridad.
54. Tan claras y vibrantes serán mis manifestaciones y mis pruebas de este tiempo entre los hombres, que exclamarán: Es el Señor. Como en aquel tiempo, cuando pasé como hombre por el mundo, la gente maravillada ante mis grandes obras exclamaban: Es el hijo de Dios.
55. Volverán a hablar los mudos, a ver los ciegos, a andar los paralíticos y a resucitar los muertos. Estos prodigios serán en lo espiritual para unos y también en lo material para otros. Sorprenderé a los hombres de ciencia, y al preguntar estos a quienes han recibido tantas maravillas cómo lo han logrado, por toda respuesta les dirán que ha sido por medio de la oración y de la fe.
56. Los rumores de todos estos prodigios y los testimonios palpables de su verdad, surgirán de todos los puntos de la Tierra, lo mismo en las grandes ciudades que en las humildes aldeas. Entonces el corazón endurecido de la humanidad, insensible a las manifestaciones espirituales, comenzará a sentir mi presencia, hasta llegar al instante en que de su corazón brote el grito de fe y de gozo al comprender que Cristo ha vuelto a los hombres y que se encuentra presente en cada corazón.
57. He venido a comunicarme por vuestro entendimiento para legaros el libro de mis mensajes y de mis revelaciones divinas, el cuál debéis hacer llegar en el instante propicio a la humanidad, porque en esta misiva celestial que por vuestro conducto envío al mundo, podrán encontrar los hombres la explicación de muchos misterios que no habían alcanzado a comprender.
58. No os levantéis como emisarios de mi Doctrina si no la habéis analizado y si no podéis testificar con vuestras obras el amor hacia vuestros hermanos, porque no levantaríais buen fruto. Sería como esos
discípulos que ruegan por la paz de las naciones, cuando no saben hacer la paz en sus hogares.
59. Delicada es la misión de estas multitudes que han oído la voz de su Señor en el Tercer Tiempo, porque deben de llevar en su corazón este mensaje, con la pureza con que Yo se lo he dado, porque su luz ha de ser delante de la humanidad, como aquella estrella de Oriente que guió a los magos y a los pastores ante la presencia de su Señor.
60. Saciad vuestra sed en las aguas cristalinas de esta fuente inagotable, su frescura os ayudará a llevar con paciencia y conformidad vuestra cruz.
61. Soy la vida que en todo momento se manifiesta a vuestro espíritu, mas así como a ella la lleváis en vuestro ser, pensad que también la muerte que detiene los pasos de los hombres en la Tierra, marcha junto a cada criatura humana.
62. Os dice esto el Maestro para que no dejéis transcurrir las horas, los días y los años, sin hacer algo que pueda recoger vuestro espíritu mañana, cuando sea llegada la hora de entregar su cosecha.
63. Gran fe, fortaleza y presencia de ánimo necesitan los hombres en este tiempo de justicia, para no sucumbir en las grandes pruebas; eso es lo que con mi Doctrina vengo a extender sobre la Tierra, para alimentar la esperanza de la humanidad. Tiempo de justicia es este, en el cual, si supieseis observar, veríais surgir la luz en medio del dolor y del pecado.
64. Fuerzas materiales y fuerzas espirituales se agitan en torno a la humanidad, todas ellas hablando de justicia, lo mismo haciendo estremecer al hombre rudo e inculto, que sorprendiendo al hombre de ciencia.
65. Las legiones de espíritus que vagan errantes por el mundo, llamando en distintas formas a las puertas del corazón de la humanidad, muchas veces son voces que quieren deciros que despertéis, que abráis vuestros ojos a la realidad, que os arrepintáis de vuestros errores y que os regeneréis, para que más tarde, cuando dejéis vuestra materia en el seno de la tierra, no tengáis que llorar como ellos en su soledad, su ignorancia y su materialismo. He aquí la luz surgiendo de las mismas tinieblas porque la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; así esas manifestaciones que día a día aumentan, llegarán a abrumar en tal forma a los hombres, que al fin vencerán el escepticismo de la humanidad.
66. Cristo, que hacia salir de las mentes turbadas a los espíritus materializados y que demostró su divina potestad al ser obedecido por ellos, siempre ha estado en el Padre y desde ahí ordena y hace su voluntad en cada uno de esos seres, sirviéndose de la luz de unos y a
veces hasta de la turbación de otros, para llevar a cabo sus sabios designios en el destino de sus hijos muy amados.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 88
1. Cuán grato me es el canto de las aves y el perfume de las flores; más de cierto os digo, que más halaga a mi Espíritu vuestra oración, cuando llega a Mi envuelta en pensamientos puros y con firmes propósitos de enmienda.
2. Dudáis de llegar a tener la inocencia de un ave o la belleza de una flor, porque solamente os juzgáis a través de vuestra pobre indumentaria o por algún defecto físico de vuestra envoltura, mas no miráis al espíritu, a ese ser dotado de belleza y gracia celestial. El espíritu es luz, inteligencia, amor, sabiduría, armonía, eternidad, y de todo esto carecen las aves y las flores. Buscad la belleza del espíritu, ella será en vosotros como un espejo que refleje fielmente la faz del Creador. No os afanéis tanto por vuestra belleza exterior, aunque si os digo que no descuidéis nada de vuestro ser.
3. La limpieza del cuerpo no está en contra de la espiritualidad, mas no olvidéis que el espíritu está antes que el cuerpo. Recordad que ha tiempo os dije: Limpiad el vaso por fuera y por dentro.
4. Si alguno llegara a pensar que es demasiado simple mi palabra para venir de Dios, Yo le digo que tome en cuenta que son los sencillos y los rudos los que han venido a oírme y debo hablarles a ellos en forma que me entiendan; más si queréis ideas y conceptos más profundos, os digo a todos los que han juzgado pobre mi manifestación, que se preparen y se comuniquen de espíritu a Espíritu con mi Divinidad, que es lo que estoy esperando de los hombres, y entonces a sus mentes vendrá una inspiración tan profunda, que tendrán que decirme que no les hable en esos términos que tan sólo Dios puede entender. Nuevamente os digo como en el Segundo Tiempo: Os he entregado lecciones terrenales y no creéis; ¿Cómo creeríais si os dijera las celestiales?
5. Cuando el corazón encierra buena fe y la mente se halla libre de prejuicios o de ideas confusas, la vida se aprecia mejor y la verdad se contempla con mayor claridad. En cambio, cuando en el corazón se lleva escepticismo o vanidad y errores en la mente, todo parece confuso y hasta la misma luz parece tiniebla.
6. Buscad la verdad, ella es la vida; pero buscadla con amor, con humildad, con perseverancia y con fe.
7. No penséis que me sienta ofendido si alguno no cree en mi presencia dentro de esta manifestación, porque en nada se afecta mi verdad. ¡Cuántos hombres han dudado de que exista un Ser Divino que haya creado todas las maravillas del Universo, y no por eso el sol ha dejado de darles su luz!
8. ¡Cuántos caminos inciertos y cuántas riquezas superfluas habéis tenido que dejar para seguir esta huella, pero cuán pronto habéis sentido la paz y la fortaleza como compensación a vuestras renunciaciones! Es que no podríais ser de mis emisarios si antes no hubieseis modificado vuestra vida.
9. Son las lámparas de fe las que iluminan al mundo y Yo quiero que vosotros seáis los portadores de esa luz. ¡Ah, sí supieseis que con fe y buenas obras todo lo podríais obtener!
10. Haced acopio de armas espirituales, porque los malos tiempos se acercan, mirad cómo ha fructificado el mal en el mundo. Sobre tantos desórdenes y confusiones, está brillando la luz de mi Espíritu intensamente y penetrando en todos los pueblos de la Tierra. Nada podrá opacar mi luz; observad cómo a cada paso está tocando al espíritu del hombre, mostrándole la verdad como un camino seguro.
11. Es necesario que sepáis que esta vida os ha sido dada para que vuestro espíritu logre dar un paso hacia adelante en la escala de perfeccionamiento y adelanto, mas no basta que estas enseñanzas las conozca el espíritu, si al tratar de revelárselas a la carne no es oído. 12. En este tiempo los corazones son tierras áridas en las que el espíritu no ha podido hacer germinar su semilla, y es por eso que Yo, sabiendo hace mucho que la Humanidad habría de llegar a este grado de materialismo, os hice la promesa de volver, promesa que estoy cumpliendo entre los hombres.
13. He llegado como el divino sembrador a buscar vuestro espíritu perdido entre las sombras del pecado, para depositar nuevamente en él la simiente de amor, y decirle que la siembre y cultive en el corazón que se le ha confiado.
14. Ved como os horrorizáis ante las noticias que recibís de las naciones en guerra, los que os ha movido a orar. Y os digo, que está bien que oréis, pero además de ello, debéis hacer que la paz penetre en vuestro corazón, para que de él pueda brotar amor y caridad cuando queráis compartir con alguien esos dones.
15 Hoy tenéis la misión de hacer la paz entre los hombres, de llevarlos a la reconciliación, de inspirarlos a amarse los unos a los otros, porque en el fondo de esa sublime misión existe una antigua deuda que tenéis contraída con vuestro Señor y con vuestros hermanos de los distintos pueblos de la Tierra. ¿Quién sabe lo que sembró en los tiempos pasados? ¿Quién conoce sus obras en vidas anteriores?
16. No ha bastado la intuición que vuestro espíritu ha derramado en vuestra materia para haceros presentir, y con ello aceptar, vuestra restitución; he tenido que humanizarme haciéndoos escuchar mi voz a través del hombre, para haceros mirar con claridad, todo lo que os habéis obstinado en ver como misterio y que es tan natural como lo es para el cuerpo nacer, crecer y morir.
17. Si vuestra ciencia os va revelando los profundos misterios de la vida humana, ¿Por qué una ciencia superior, como lo es mi sabiduría divina, no habría de venir a iluminaros con el conocimiento de la vida espiritual y eterna?
18. He empezado por haceros saber quiénes habéis sido y quiénes sois, para luego daros una idea de quiénes seréis.
19. Creced y multiplicaos, dije al hombre al hacerle aparecer sobre la Tierra; palabras semejantes le dije a vuestro espíritu cuando le hice surgir a la luz de la vida.
20. Conociendo ya esto, ¿Quién puede saber hasta dónde puede llegar el espíritu en su elevación? ¿Quién de vosotros puede imaginar hasta dónde han llegado en su perfeccionamiento los que más se han acercado a Mí?
21. El espíritu es como una semilla que he depositado en cada hombre, amadla, dejadla crecer, cuidadla, ella germinará en vosotros y se multiplicará en virtudes y perfecciones que serán para vuestra dicha y para gloria de quien os dio la existencia.
22. Recibo vuestro tributo de amor y os bendigo. También se acercan los que vienen a pedirme una solución para sus problemas en la Tierra, los que agobiados por las necesidades materiales, han perdido la paz del espíritu. Todos llegan trayendo en su corazón un fardo de penas, más al sentir mi presencia olvidan sus aflicciones porque se dan cuenta de que el mejor bálsamo se encuentra en la palabra divina. Yo recibo de cada quien su ofrenda, la que en unos es de fe y en otros de amor.
23. Aquí me tenéis como Padre y como Maestro, vengo en Espíritu, mas no porque vuestros ojos humanos no me vean, dudéis de mi presencia.
24. Desde lo perfecto desciendo por la escala de evolución espiritual que le fue mostrada a Jacob en una revelación, para que en cada morada sea escuchada mi voz.
25. A fin de que la humanidad tuviese la certeza de que le estoy hablando espiritualmente y de que es mi voz celestial la que derrama sus enseñanzas en vuestro espíritu, me he comunicado por el entendimiento del hombre ignorante y sencillo para anunciaros en esta forma mi comunicación de espíritu a Espíritu.
26. Este mensaje es para toda la humanidad, mas ahora se lo confío a este pueblo, para que él como emisario de su Maestro, lo haga llegar a
las naciones, pueblos y comarcas. Es la luz que hará que los hombres no caminen a ciegas en los tiempos de lucha.
27. Que no espere el mundo un nuevo Mesías; si os prometí volver, también os di a entender que mi venida sería espiritual, más la Humanidad nunca ha sabido prepararse para recibirme.
28. En aquel tiempo los hombres dudaron de que Dios pudiera ocultarse en Jesús, al que juzgaban un hombre igual a los demás y tan pobre como el que más. Sin embargo, después, y ante las obras poderosas de Cristo, la humanidad se convenció de que en aquel hombre que nació, creció y murió en el mundo, estuvo el Verbo de Dios. Y sin embargo, en este tiempo, muchos hombres sólo aceptarían mi venida si fuese humanizada como en el Segundo Tiempo. Las pruebas de que vengo en Espíritu a comunicarme con la humanidad no serán por todos aceptadas, a pesar de los testimonios, porque el materialismo será como venda de obscuridad ante los ojos de algunos.
29. Cuántos quisieran volver a ver a Cristo padecer en el mundo y recibir de Él, el milagro para creer en su presencia o en su existencia; más de cierto os digo que en esta Tierra no volverá a haber un pesebre que me vea nacer como hombre, ni otro Gólgota que me vea expirar. Ahora me sentirán nacer en su corazón todos los que resuciten a la vida verdadera, como también me sentirán morir en su corazón todos los que se obstinen en el pecado.
30. Trasladad de lo material a lo espiritual y de lo humano a lo divino cuanto hizo Jesús en aquel tiempo, y tendréis su Pasión presente en vuestra vida.
31. Algunos de los que me han estado esperando fervientemente, en el instante de llegar a ellos no han sentido mi presencia, porque tenían una idea preconcebida de la forma de mi llegada, y esa idea no estuvo de acuerdo con la realidad. Cuando me presenté a este pueblo, él me esperaba con un presentimiento que era la intuición de su espíritu, más él nunca se había forjado una forma determinada de mi venida; así fue que, cuando Elías, el precursor, comunicándose por el entendimiento de quien fue elegido entre los primeros llamados de este tiempo les anunció mi palabra e inspiró a aquellos testigos de las primeras manifestaciones a prepararse, ellos se llenaron de gozo y de fe, porque sintieron que el Señor venía a los hombres y que la forma de presentarse estaba de acuerdo con lo que predijeron los profetas de los primeros tiempos y con lo que más tarde el Maestro prometió.
32. Discípulos amados, que habéis oído muchas veces esta voz en el tiempo de mi comunicación por el entendimiento humano, recreaos con la enseñanza que os traigo, porque mañana tendréis que explicarla a vuestros hermanos.
33. Si en ocasiones os repito la misma lección, mirad que siempre os la doy en forma diferente, para que la comprendáis mejor.
34. Ciertamente todos sois hijos de la luz, puesto que habéis nacido de Mí, pero mientras unos habéis perseverado en el bien, cuidando que su luz no se empañe, otros os habéis perdido por los inciertos caminos que llevan al espíritu a las tinieblas. Las bajas pasiones, el egoísmo, el orgullo, el materialismo, la ignorancia y todo vicio, son las tinieblas que nublan la razón, que ahogan los sentimientos y alejan a los hombres del camino que le señala la voz de su conciencia.
35. Cuántos y cuántos espíritus se han ausentado de mis sendas y han visto apagarse su luz interior, más llegará la hora en que ellos mismos se levanten en busca de la claridad de mi luz, cansados de errar en las tinieblas.
36. De mi espíritu brotan destellos en número infinito, destellos que van a depositarse en cada uno de mis hijos, a semejanza del maná que alimentó al pueblo en el desierto.
37. Todo cuanto miráis que acontece en este tiempo, tanto en lo espiritual como en lo material, ya había sido anunciado.
38. Hubo hombres en los tiempos pasados que predijeron todo lo que vive en estos instantes la Humanidad; esos hombres fueron mis profetas, hijos de la luz, que amonestaron a los pueblos para que encauzaran sus pasos por los caminos del bien. Aquellos profetas predijeron las tinieblas de la desolación y de la destrucción, a causa de la indiferencia de la Humanidad ante los llamados de su Señor.
39. Ahora podéis preguntaros los que os sentís indignos de mi gracia: ¿Cómo es que ha habido hombres a quienes Dios les ha mostrado su luz y les ha hecho oír su voz al comunicarles sus mensajes y, en cambio, se ha ocultado a la mirada de la mayoría de sus hijos? A lo cual Yo os respondo, que esos hombres que han logrado comunicarse con mi Espíritu, no han gozado de ningún privilegio; solamente han procurado conservar la luz de su espíritu con pureza, a fin de permitir que el pensamiento e inspiración de Dios se reflejen en su mente.
40. ¿No os dije por boca de uno de esos iluminados, que llegaría un tiempo en que todo ojo me vería? Ahora os digo, que ese tiempo será aquél en que los hombres preparen su espíritu para sentir mi presencia. ¿Dónde está el privilegio de unos cuantos si son dones propios de todo espíritu?
41. Así como habéis visto que vuestra ciencia humana ha logrado transformar la vida de los hombres, también veréis cómo en poco tiempo mi Doctrina transformará vuestra existencia.
42. La razón, la justicia y el amor, vendrán a ocupar el lugar que les corresponde en el corazón de quienes han pretendido vivir sin virtud,
siendo ésta la esencia y la razón de la existencia, tanto del espíritu como del cuerpo.
43. Más cuando los hombres vivan en la verdad, veréis surgir del corazón de la Humanidad un nuevo culto lleno de sencillez y de espiritualidad. El fanatismo religioso, los prejuicios y la idolatría, caerán deshechos ante la luz de la verdad que irradiará cada conciencia.
44. Los hombres serán grandes en la virtud y humildes ante mi voluntad y ante mi Ley, y los que se han creído dioses en la Tierra, porque sólo han buscado poderío terrestre, menospreciando las joyas del espíritu, tendrán que pasar por grandes pruebas.
45. Laborad conmigo, que Yo daré a todos parte en mi Obra y así llegaréis a ver realizado cuanto os he anunciado.
46. Dadme morada en vuestro espíritu, comprended que vengo buscando el templo imperecedero que ahí debéis levantarme. Quiero vivir en vuestro corazón y hacer sentir mi presencia en cada una de vuestras buenas obras y deseo que en el interior de ese santuario, arda la lámpara inextinguible de vuestra fe.
47. Discípulos del Tercer Tiempo: uníos todos a mi palabra para que hagáis que el momento de levantaros a esparcir mi Doctrina os encuentre preparados.
48. Vuestra responsabilidad ante Mí y ante vuestros semejantes, es inmensa. Haced que la verdad brille, vivid para ella y si es preciso, morid por ella.
49. Tened presente que el amor de vuestro Padre se hizo carne en Jesús y que aquella vida fue consagrada a predicar y sostener la verdad. Tomad el ejemplo de vuestro Maestro, más si os sintieseis débiles para seguir mis pasos, dejadme penetrar y vivir en vuestro corazón y os aseguro que mi presencia os fortalecerá en la lucha.
50. ¿Por qué teméis no ser útiles? Volved vuestros ojos al pasado y mirad que en el Segundo Tiempo, habiendo en Judea hombres que eran teñidos por sabios y otros que alardeaban de limpio corazón, ni a unos ni a otros elegí para formar mi apostolado. Fueron doce varones pobres, rudos, sencillos y humildes los que escucharon mi llamado cuando les dije: Venid y seguidme.
51. Ahora os digo que no he venido a servirme de sabios ni de justos, sino de humildes, de hambrientos de paz, de amor y de luz. Entonces, id por los caminos de la Tierra sin temor a que los hombres os coronen de espinas con su ingratitud, con sus burlas y con su dureza, confiando en que habrá de llegar el tiempo en que entiendan el mensaje que les llevasteis.
52. Perdonad las ofensas que la humanidad os hiciere, diciendo como Yo dije en la cruz: Perdónales, Padre mío, porque no saben lo que
hacen, y pensad que los hombres llevan una cruz tan pesada y una corona tan dolorosa, que ninguno de vosotros puede imaginar.
53. Llevad en vuestra palabra, así como en vuestra mirada y en vuestro corazón, la aurora que anuncie a los que sufren, el amanecer de un tiempo de justicia.
54. Ayer vuestro corazón era una tumba en donde guardabais mi nombre como algo sin vida, hoy esa tumba se ha convertido en un altar donde brilla la antorcha de la fe. ¿Por qué ese altar no ha de convertirse en una escala espiritual por la cual ascendáis, haciendo que lleguen a Mi todos los que rescatéis?
55. El tiempo de vuestra predicación se aproxima y si en él penetráis preparados como es mi voluntad, os maravillaréis de oíros hablar de sucesos que nunca visteis, pensasteis ni escuchasteis.
56. Todo ello será cuando vuestros pasos comiencen a afirmarse en el camino de la verdadera vida, y por instantes os sentiréis en el Reino de Dios.
57. Veo que la esperanza alienta a algunos de mis discípulos, en los que creen firmemente en que el poder de mi amor y la fuerza de la verdad tendrán que convertir a esta humanidad.
58. Otros en cambio, se muestran escépticos, porque no conciben a ese mundo que os estoy anunciando, con hombres y pueblos que se amen los unos a los otros y con una humanidad que sepa ofrecer a su Señor un culto espiritual, libre de toda mixtificación.
59. Si creéis en Mí, debéis confiar en que mi fuerza es infinitamente mayor que la del pecado de los hombres y que por lo tanto cuando el pecado ceda ante la luz de la verdad y de la justicia, el hombre y su vida tendrán que cambiar.
60. ¿Imagináis la vida en este mundo cuando los hombres hagan la voluntad de Dios?
61. Pensad, pensad en todo esto, para que en vuestro corazón vaya tomando forma el anhelo de que ese tiempo llegue, aunque los que vivan no seáis vosotros, sino los hijos de las generaciones futuras.
62. Os digo nuevamente que no temáis a la lucha y decid con toda naturalidad a vuestros hermanos, que el Señor ha venido entre vosotros.
63. Decidles que el que murió en la cruz fue Jesús, el cuerpo donde Cristo se ocultó, el templo viviente donde habito el Verbo de Dios; pero que Cristo el divino amor, vive y viene en Espíritu hacia sus hijos, para enseñarles el camino que les conducirá a su Reino espiritual.
64. Si os preguntan en donde estaba Yo mientras llegaba la hora de mi vuelta, decidles que estaba en cada espíritu, esperando que el corazón de la humanidad me deseare y que su voz me llamara.
65. Hablaréis, sí, pueblo; hablaréis para que los sordos escuchen y diréis a todos que hoy no he venido en cuanto hombre, por lo tanto la
dulce María no vino en este tiempo a la Tierra a servirme de Madre. Si os preguntan por ella, decir que su espíritu habita en el Santuario del Eterno, desde donde envía sobre todos sus hijos, los efluvios de su infinita ternura.
66. Estoy leyendo en el interior de vuestro corazón y mientras unos dicen que no es posible que Yo venga a vosotros, considerando que vuestros pecados os hacen indignos de tanta gracia, otros piensan que son precisamente esos errores, la causa de mi presencia entre vosotros. A Mí me place que deliberéis y que no dejéis pasar desapercibida mi palabra, porque de vuestra meditación y de vuestro estudio dependerá vuestro adelanto.
67. ¿Veis como he leído en vuestro corazón? por eso os digo que más lejos tenéis las pestañas de vuestros ojos, que mi presencia de vosotros; por lo tanto, quien se avergüence de sus pecados, reconozca que Yo soy perdón y en mi palabra purifíquese.
68. Estimad el valor de cada una de mis lecciones, oídme con atención, despertad. Tened presente que he señalado el año de 1950 para que sea el de mi partida, mas ¿Queréis que la haga cesar antes de ese día por vuestra falta de amor y de interés en ella? Ese año ya se aproxima y ¿Qué me vais a presentar? ¿Vais nuevamente a desconocerme y a crucificarme? Velad y orad y cuando aquella hora llegue sabréis ser fuertes.
69. Si Yo levantase mi palabra antes del instante fijado por Mí, tendríais razón en llegar a sentiros huérfanos, más cuando la levante en 1950, no podréis justificar inconformidad, puesto que en el tiempo de mi comunicación lo recibisteis todo.
70. ¡Ay de los que habiendo oído mu palabra, la olviden, porque llorarán buscando a su Señor y a su paso solo encontrarán los falsos cristos, quienes les hablarán en apariencia en la misma forma en que Yo me manifesté, pero con una palabra sin esencia y sin verdad que los llevará a la confusión! ¿No consideráis doloroso que una falsa luz os hiciese perder el camino que mi palabra con tanto amor os trazó? Por eso os hablo mucho, para que quedéis llenos de mi palabra y para que conozcáis su esencia.
71. Todos vosotros sois pecadores y os he recibido como a discípulos. Para todos ha sido mi enseñanza y a todos he escuchado. Hasta Mi llega el clamor de la humanidad. Con el mismo amor recibo y atiendo en sus necesidades al rico avaro, al potentado, al monarca, al mandatario que al fratricida o al miserable; al humilde que al hambriento de justicia; de todos he oído su oración, sin detenerme nunca a juzgar su religión o su credo, ya que también ello entra en el libre albedrío de que todo espíritu fue dotado.
72. Por eso Yo envío a todos mi luz, porque todo el que ama su religión o alienta un ideal espiritual, va en pos de la verdad y de la eternidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 89
1. Habéis llevado vuestra cruz a cuestas, las vicisitudes de la vida han sido como un fardo sobre vuestro espíritu, pero la cruz espiritual que hay en vuestro destino, aún no la habéis tomado para seguirme.
2. Es llegada la hora en la cual los hombres se levantarán a comenzar a vivir su pasión espiritual y a abrazar su cruz.
3. Aquella frase que os enseñé sellándola con mi sangre en el Calvario de: Amaos los unos a los otros, florecerá por fin en el corazón de la humanidad.
4. Mi amor por vosotros no podía permitir que os perdieseis, y por eso en Jesús, os di una palabra con esencia de eternidad que en cualquier tiempo os diese su ayuda para que alcancéis salvación. El Verbo Divino se hizo hombre por salvaros, ¿Acaso sabéis si vuestro espíritu encarnó en este tiempo para salvar a sus hermanos?
5. Jesús fue el Verbo de Dios en esta Tierra; todo en Él hablaba, no solo su palabra, también sus obras, sus miradas, sus pensamientos. Os dice el Maestro estas enseñanzas porque vosotros podéis imitar aquellos ejemplos, dones no os faltan, basta que améis y que vuestro corazón se llene de buena voluntad para que esas facultades dormidas en vuestro ser, despierten y se manifiesten.
6. Tomad vuestra cruz y seguidme con humildad, confiad en que mientras vosotros os ocupéis en impartir un consuelo, en dar paz a un corazón o luz a un espíritu, Yo estaré pendiente de cuanto se relacione con vuestra vida material y nada descuidaré.
7. Creed que cuando estoy hablando a vuestro espíritu también estoy dirigiendo una mirada a vuestro corazón para descubrir en él sus cuitas, sus necesidades, sus anhelos.
8. La nueva aurora está iluminando a los hombres, su luz encenderá la fe en el corazón de la humanidad.
9. Discípulos bien amados: no os familiaricéis con mi palabra, para que cada vez que la escuchéis, vuestro corazón sienta que esta divina semilla ha caído en lo más profundo de sus sentimientos.
10. Espíritus que buscáis la luz, venid a Mí y oíd esta palabra. Corazones tristes, dejad que mi voz os devuelva la esperanza. Materias encorvadas por la fatigosa jornada, buscad en Mí la fortaleza y volved a erguiros.
11. Oh espíritus que me oís, no dejéis que las vicisitudes de la vida terrestre impriman en vosotros su huella y menos que os agobien. Buscad la luz que encierra cada prueba y que ella os sirva para fortaleceros y templaros.
12. Cuando el espíritu no logra sobreponerse a la materia, ésta lo doblega y lo domina, de ahí que los espíritus se debiliten y crean que mueren junto con la carne.
13. Espíritus es lo que busco ahora, como en aquel tiempo busqué corazones para que se amasen los unos a los otros.
14. Hoy vengo a enseñaros un amor que está más allá de lo humano, un amor que enlazará a todos los mundos.
15. Mi palabra os revela que vuestro destino no se concreta a la vida en la Tierra, sino que tendréis que continuar vuestra misión en lo espiritual.
16. Estoy formando un pueblo que se levantará como un gran ejército, llevando al frente como antorchas que iluminen el camino, los ciento cuarenta y cuatro mil marcados por mi luz.
17. Soldados de la paz formarán ese pueblo, profetas y videntes anunciarán lo venidero; doctores sin ciencia humana sanarán a los enfermos con el bálsamo de la caridad y del amor; consejeros, inspirados por mi luz, hablarán de enseñanzas divinas, y su paso por el mundo será de restauración, de regeneración y de espiritualidad.
18. Este pueblo no lo formarán únicamente hombres, también lo integrarán las grandes legiones de espíritus de luz, cuyas armas invisibles prestarán ayuda a los que luchan en la Tierra.
19. ¿Queréis formar parte de este pueblo? Oíd mi voz, orad, sobreponeos a las flaquezas de la materia y comenzad a practicar mis máximas entre vuestros hermanos.
20. ¿Cómo han de impartir fuerzas los que cansados se sientan? ¿Cómo podrán los enfermos sanar a sus hermanos que han perdido la salud? Fortaleceos y alimentaos en Mí para que con alegría llevéis vuestra cruz.
21. Pueblo amado: extiendo mi manto de amor sobre todos los corazones.
22. Estoy irradiando mi luz desde el infinito y preparándoos para que mañana lleguéis a comprender mi palabra, porque vuestra fe no es aun verdadera; cuántas veces os habéis preguntado a vosotros mismos, si será verdad la irradiación de Jesús en este mundo y en este tiempo; despertáis en vuestro interior a una lucha en la cual mientras el espíritu os dice que sí es verdadera mi comunicación, el reacio cuerpo, con su corazón y su cerebro tan pequeño, duda, vacila y muchas veces niega mi presencia bajo esta forma.
23. No temáis porque lo mismo os bendigo si creéis y si me amáis, que si dudáis de Mí y os alejáis del camino. No tengo preferencias ni hago distinciones con nadie, solo vengo a dar la luz a la humanidad para que la verdad sea en todos.
24. Este mensaje, que al abrirse el Tercer Tiempo os he enviado, os dará claridad y certeza sobre lo que encierra mi amor divino y lo que podéis esperar de mi justicia perfecta.
25. Soy el sembrador de luz y conozco perfectamente el tiempo más propicio para sembrar y cosechar. Hasta después de que los vientos hayan sacudido los árboles y secado la tierra, es cuando llega la hora de sembrar y éste es precisamente el tiempo en el cual los vientos están azotando al mundo y desnudando los árboles. Tiempo de dolor es éste en el que comenzáis a beber vuestro cáliz de amargura. La lucha de la materia y del espíritu se aproxima, la batalla del bien en contra del mal, de la luz contra la tiniebla, de la verdad en contra de la mentira.
26. Escrito está ha mucho tiempo que, cuando la humanidad se encontrase en su mayor altura de perversidad, cuando el mundo se encontrase perdido en el pecado, vuestro Dios llegaría a daros su luz.
27. Mientras en este tiempo los hombres triunfan matando, Yo venceré dándoles la vida. Mi divina tarea es salvar a los espíritus, vosotros aún no habéis llegado a comprender lo que quiere decir Salvador del Mundo.
28. La vida palpita en vuestro corazón, sin que me sintáis en ella y sin embargo aún os extrañáis de que mi Espíritu irradie luz sobre vuestro entendimiento. ¿Qué de extraño tiene para vosotros que el Salvador venga en busca de los espíritus extraviados? ¿Acaso os habéis sorprendido cuando un pastor anda en busca de la oveja que se le ha perdido?
29. Antes de que hubieseis sido creados, Yo sabía que me desobedeceríais y que vendría a salvaros por medio del amor, sabía que mi amor divino habría de encarnar en Jesús a quien le darían los hombres por trono una cruz.
30. Fui en Jesús para enseñaros la fuerza del amor, que no tiene límites, el cuál derramé a cada instante en palabras, en bálsamo, en sangre, en perdón; el amor que levantó Lázaros y perdonó Magdalenas. Aun así, pensáis que es imposible que haya vuelto al mundo, porque en él me disteis muerte y retorné al seno del Padre, sin entender que ya no debéis sentirme e imaginarme en cuanto hombre y si solo en cuanto amor.
31. Cierto es que el Amor Divino habló en aquel tiempo a través de unos labios completamente puros como fueron los de Jesús, y que ahora se manifiesta a través de labios pecadores como son los de estos hombres por quienes os estoy enviando mi palabra para transmitiros mi enseñanza. También debo deciros que la esencia es la misma en los dos
casos, y que mi amor se manifiesta en una forma más perfecta en este tiempo al tomaros como mis propios intérpretes, dándoos con ello una prueba de que vuestras manchas no pueden hacer que os desprecie.
32. Mientras algunos exclaman que estos hombres por quienes me comunico son unos profanos, Yo os digo: son alondras que anuncian con su canto la llegada de un nuevo día.
33. Muchas han sido las lecciones en las que os he explicado mi irradiación espiritual sobre los hombres y aún persiste vuestra duda. Quisierais que os diera pruebas materiales, como aquellas que os mostré en el Segundo Tiempo, las que me pidieran los hombres de poca fe para poder creer.
34. Si el sol irradia luz de vida sobre toda la Naturaleza, sobre todas las criaturas, y si las estrellas irradian también luz sobre la Tierra, ¿Por qué el Espíritu Divino no había de irradiar luz sobre el espíritu del hombre?
35. Vengo a deciros ahora: Humanidad, deteneos, dejad que la luz de la justicia que procede del amor, se extienda por el mundo, dejad que mi verdad os persuada de que sin amor verdadero no alcanzaréis la salvación.
36. Sabéis a qué he venido nuevamente, acogeos entonces a mi Doctrina, que viene a recordaros el camino. Hasta que el mundo haya alcanzado su verdadera espiritualidad, dejaré de estar acercándome a los hombres, empleando todos los medios materiales y humanos para comunicarme con ellos. Espero vuestra inspiración y elevación, así como vuestra llegada a la eternidad.
37. Podéis alcanzar la elevación desde aquí, en este mundo que tan hostil os parece y que en realidad es campo propicio y fecundo para el que sepa hacer uso de la virtud y del amor.
38. Hay muchos espíritus que sufren, muchas madres que lloran y muchos corazones afligidos. El mundo se llena de sangre, de enfermedad y de luto. Ayudad a la humanidad, elevad vuestros sentimientos, multiplicaos en caridad. Tended vuestra mano para ayudar a vuestros semejantes como si fueran vuestros hijos, escuchadlos como si fueran vuestros hermanos, entonces estaréis entregando amor al mundo, y en el fondo de vuestro corazón llegaréis a sentir el reflejo de amor de vuestro Padre como una caricia que viene sobre vosotros para alentaros a proseguir en la lucha.
39. Paso a paso, instante por instante, se va acercando el tiempo destinado para que Yo venga a morar en mi santuario, el que hasta ahora ha permanecido cerrado en el corazón del hombre.
40. Quien piense que para acercarse a Mi deberá dedicar su vida tan sólo a dar, sin esperar recibir, a sacrificarse sin ninguna compensación inmediata, está en un error; porque siendo como sois imperfectos y pecadores, el que os busque para pediros será quien venga a
favoreceros, porque al utilizaros os da la oportunidad de que os acerquéis a vuestro Padre por el sendero de 1a caridad.
41. Id pues, discípulos, por el camino del mundo, para que digáis a vuestros hermanos que en este tiempo, si acaso están en espera de mi llegada, no me verán en cuanto hombre; si están esperando en la Tierra la venida del Maestro para presentarle a los ciegos, a los paralíticos, a los incurables y a los poseídos como en aquel Segundo Tiempo, no me verán llegar humanizado, porque mi presencia entre los hombres es completamente espiritual, pero sí pueden presentarme a sus enfermos, contarme sus cuitas y amarguras, porque me encuentro cercano entre todos mis hijos.
42. Esta luz, esta palabra, por medio de la cual os he estado enseñando mi Doctrina en este tiempo, os mostrará la forma espiritual y simple con la que podáis sanaros unos a otros, consolaros y ayudaros en la caminata de la vida, será entonces cuando los enfermos alcancen su curación por el amor de los unos a los otros.
43. Sí, humanidad, habéis encendido el fuego de las pasiones, y después habéis clamado al Cielo para pedirle que no os castigue, sin comprender por vuestra ceguera, que el Padre no castiga; sois vosotros los que no habéis sabido encontrar el camino para llegar a apagar el fuego de vuestros odios y de vuestras guerras, con el agua transparente de la regeneración y de la virtud, porque no habéis llevado en vosotros esa virtud. Y tenéis que empezar por apagar el fuego con vuestras lágrimas y aun con sangre.
44. Yo soy el que quisiera evitaros que lloraseis, que no sintierais dolor. Soy el que quiere que os elevéis y triunféis.
45. Haced de la humildad una de vuestras mejores aliadas para alcanzar la elevación, porque las puertas del Cielo, que es el reino de la conciencia, se encuentran completamente cerradas para el soberbio. Nunca ha pasado por ellas, ni logrará pasar el soberbio, pero cuando éste se torne en humilde, Yo seré el primero en ensalzarle y será mi caridad la que le abra la puerta de la eternidad.
46. Hablándoos así a través de entendimientos incapaces de inspirarse por sí mismos, os doy la mejor prueba de mi presencia y de la verdad de mi irradiación. ¿Por qué entonces me pedís pruebas con intención impura? Ved que acabo de deciros que sólo los humildes penetrarán en mi Reino. Sed humildes y podréis comprender el amor y la caridad que hay en mi palabra.
47. No me exijáis, porque entonces os preguntaré con qué autoridad lo hacéis, cuando Yo os he visto negar la caridad a quien os la ha pedido.
48. Dejad que mi palabra florezca en vuestro corazón, aún no sabéis cuántos tendréis que convertiros en mis sembradores; haced a un lado el temor que sintáis ante los juicios de la humanidad, porque los que
sintieran ese temor no me servirán para sembrar esta simiente en el corazón de sus hermanos. El temor es tan sólo una debilidad de la materia, en cambio la confianza y la fe son atributos del espíritu.
49. Pensad que habéis sido muy fríos ante el amor de Cristo, vuestro Maestro y Señor, y Yo os pregunto: ¿Cuál ha sido la causa de esta frialdad?
50. Os dije en el Segundo Tiempo: Las zorras tienen cuevas, las aves sus nidos y el Hijo de Dios no tiene donde reclinar su cabeza, y ahora que estoy llamando a las puertas de vuestro corazón no queréis abrirme, pero Yo haré de todos vosotros mis discípulos, porque mi amor jamás será vencido.
51. Este planeta que fue preparado por el Padre como una imagen de la vida espiritual, para que en medio de sus maravillas los seres humanos viviesen honrando y glorificando a su Creador, fue más tarde convertido por los hombres en valle de lágrimas y de sangre. Desde entonces quedó este mundo como un valle de expiación para aquellos seres que tuviesen que pasar por un crisol de pruebas y de purificación. Sin embargo ¡Cuántos hombres ven aun en esta Tierra la gloria, la eternidad!
52. Aquí la vanidad humana ha levantado sus palacios y sus tronos; aquí el hombre se ha coronado rey y en su ceguera creyéndose dios, se ha hecho adorar. Yo no he contrariado sus deseos ni le he privado nunca del don del libre albedrío, he querido que por sí mismo descubra la luz de la verdad y conozca la esencia de la vida.
53. Mi poder jamás ha creado un mundo, morada o sitio de expiación para castigo de los hijos que pecan; si la Tierra es un crisol de dolor y amargura, esto ha sido obra de los hombres.
54. Vuelvo a deciros que en un principio, guardaba este mundo con su paz, sus maravillas y revelaciones, una semejanza con el Reino espiritual.
55. ¿Sabéis que os he querido decir al hablaros de la restitución? Devolver su pureza al espíritu y a este mundo, para que sea para mis hijos lo que Yo destiné desde la eternidad: un mundo de fraternidad entre los hombres en el que se practicase un culto de armonía con todo lo creado y un culto espiritual ante su Señor.
56. ¿Qué si soy vuestro Juez? Sí, humanidad, mi juicio es con vosotros inexorable y severo, pero nacido del amor de quien es el autor de la vida. Podría Yo haber destruido a todos los que hubiesen profanado, pecado o desobedecido mis leyes, mas ¿Qué mérito tendría al venceros con la muerte? ¿Por ventura no tienen fuerza la verdad y el amor?
57. No quiero muertos, ni quiero oír eternamente lamentaciones de los que lloran una expiación.
58. Os quiero perfectos para que gocéis con vuestro Padre la vida verdadera.
59. En los presentes recibo a los ausentes; mañana, cuando haya levantado esta palabra, será llevada por labios de mis testigos a los que no la escucharon. Amaos, discípulos: sea vuestro corazón como arca salvadora para vuestros hermanos.
60. La buena nueva de este tiempo llegará a todo corazón y a todo rincón de la Tierra. El mensaje que os di a través de Jesús en el Segundo Tiempo, ya ha sido del conocimiento de la humanidad. Sobre aquella bendita simiente vendrá el riego fecundante del Espiritualismo a iluminar y a esclarecer el mensaje de los tiempos pasados.
61. No busquéis tan sólo a los que viven felices, a los que poco saben del pecado o del dolor; llegad hasta el leproso, ante el homicida, ante el blasfemo y ante aquel que en su vicio ha llegado a la confusión. No os detengáis ante la miseria que exteriormente os muestre aquel ser, pensad al instante que en aquel hombre habita un espíritu, que en aquel ser habita un hijo del Señor, un hermano vuestro por lazos eternos y divinos. Tened siempre viva mi palabra para que no dejéis pasar junto a vosotros el dolor sin que lo sintáis y lo mitiguéis.
62. Al que sienta el dolor de su semejante, al que viva las pruebas de su hermano, le será concedido que con su oración y sus palabras, le sea levantada la purificación que pesa en aquellos seres por quienes interceda o sufra.
63. Si llaman a vuestras puertas los necesitados que no os encuentren impreparados, porque entonces vuestro espíritu no podrá dar testimonio de quien le envió a la Tierra a cumplir tan delicada misión.
64. Una nueva humanidad tiene que forjar vuestro espíritu, para ello tiene que luchar contra el mal que envuelve al mundo. Velad por la niñez, fortaleced en el bien a la juventud, porque las nuevas generaciones serán las que continúen vuestras nobles obras. 65.
¿Creéis que mi mirada no descubre los abismos en que caen los que comienzan a vivir y los peligros que acechan a quienes no tienen armas para defenderse?
66. Pueblo, no os familiaricéis más con la perversidad, combatidla sin hacer alarde de pureza, tampoco os escandalicéis ante las faltas de vuestros hermanos. Sed discretos, atinados y oportunos en el hablar y en vuestras obras, y el mundo os oirá y prestará atención a vuestras enseñanzas. ¿Será menester que os diga otra vez, que antes de que entreguéis esta Doctrina, tenéis que vivirla?
67. Analizad mi palabra, discípulos, para que encontréis en ella la esencia. Os estoy convirtiendo en los primeros depositarios de esta revelación, la que mañana daréis a conocer al mundo.
68. En apariencia, esta revelación no encierra grandeza alguna, más ya veréis en el futuro la trascendencia que tendrá entre la humanidad.
69. Entre este pueblo, hay discípulos de toda índole; unos vislumbran la magnitud de esta obra y presienten la conmoción que su aparición provocará en el mundo, otros se conforman con creer que este es un buen camino, y hay también quienes no logran descubrir la grandeza de esta Doctrina y dudan de su triunfo y de su establecimiento en el corazón de los hombres. Yo os digo que es un joya la que os he confiado, cuyos divinos destellos no habéis querido ver porque no habéis analizado mi enseñanza.
70. Os he dicho que en donde brilla más la luz, es en las tinieblas, y así veréis en este tiempo de materialismo y de pecado, brillar en toda su intensidad la verdad que os he traído.
71. No olvidéis que ya en aquel tiempo se dudó de la palabra de Cristo, porque los hombres se detuvieron a juzgar su origen y el atavío de Jesús, y que al encontrar que era hijo de un carpintero nazareno y de una mujer humilde, que más tarde se habría de levantar en unión de un grupo de pobres pescadores galileos a predicar una Doctrina que les parecía extraña, no podían creer que aquel caminante que iba de aldea en aldea mostrando la humildad de sus vestiduras, fuera el Rey que había prometido el Señor al pueblo de Israel.
72. Os hago estas aclaraciones, porque los hombres son dados a buscar el brillo exterior que deslumbra los sentidos, para creer en la grandeza de lo que sólo debe mirarse y sentirse con el espíritu.
73. Tuve que verter mi sangre, entregar mi vida y resucitar para que los hombres abriesen los ojos, ¿Qué cáliz queréis que beba ahora mi Espíritu para que me creáis? Humanidad: ¿Qué no haría Yo por veros a salvo?
74. Aún me quedan algunos instantes para hablaros, sé que los que ahora aún no se han dado cuenta de mi manifestación, más tarde llegarán a la comprensión, para abrazar con fe inquebrantable su misión.
75. Vengo revestido de paciencia; soy Maestro para el que viene buscando mi enseñanza; soy doctor para el que sólo busca la salud en Mí; soy indulgente Juez para aquel que después de haber pecado mucho viene humilde ante mi presencia, con la cerviz doblegada a solicitar mi perdón, Mañana, cuando hayan visto su deseo satisfecho, éstos mismos me buscarán como Maestro, más será para que Yo hable por sus labios para enseñar al ignorante; vendrán ante el Divino Doctor; pero será para solicitar bálsamo y consuelo para los sufrimientos de sus semejantes y también se presentarán ante mi justicia para interceder por el que les haya ofendido.
76. Yo os he dicho que para llegar a convertiros en maestros, es menester que antes seáis párvulos y discípulos.
77. Velad y orad, para que no caigáis en tentación.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 90
1. Soy el caminante que está llamando a las puertas de vuestro corazón. Llamo y no sabéis quién es, abrís y no me reconocéis, como el caminante que llega a una aldea y no tiene quien le conozca; como el extranjero que penetra en Tierra extraña y no es entendido en su idioma. Así me presento entre vosotros. ¿Hasta cuándo sentiréis mi presencia? ¡Oh humanidad! ¿Hasta cuándo me reconoceréis como en aquellos tiempos fue reconocido José por sus hermanos en Egipto?
2. José, hijo de Jacob, había sido vendido por sus propios hermanos a unos mercaderes que se dirigían a Egipto. José era aún pequeño y ya había dado pruebas de un gran don de profecía; la envidia se apoderó de sus hermanos, quienes se deshicieron de él creyendo no volver a verle; más el Señor, que velaba por su siervo, le protegió y le hizo grande ante el Faraón de Egipto. Muchos años después, cuando el mundo fue azotado por la sequía y el hambre, Egipto, guiado por los consejos e inspiraciones de José, almacenó suficientes provisiones para resistir la prueba. Fue entonces cuando los hijos de Jacob llegaron en busca de alimentos a Egipto. Grande fue su asombro cuando reconocieron a su hermano José convertido en ministro y consejero del Faraón. Al verlo, cayeron de hinojos a sus pies, arrepentidos de su falta, y reconocieron que las profecías de su hermano se habían cumplido. Aquel a quien daban por muerto estaba ahí delante de ellos lleno de poder, de virtud y de sabiduría. El profeta a quien habían vendido, les estaba demostrando la verdad de la profecía que el Señor había puesto en sus labios desde niño. El hermano a quien habían vejado, vendiéndolo, les estaba perdonando, ¿Comprendéis pueblo? Ahora sabéis por qué os he dicho en este día: ¿Cuándo me reconoceréis como reconocieron a José sus hermanos?
3. Yo también os profeticé en aquel tiempo; también fui vendido y dado por muerto; más recordad que os dije que volvería; entonces, ¿Por qué ahora que llamo a vuestras puertas no me recibís? ¿Será menester que aparezca en la Tierra la sequía y el hambre como en aquella ocasión para que al fin me busquéis?
4. ¡Cuánto os he hablado y os he dado desde el principio de los tiempos para rescataros del mal y llevaros hacia la perfección, más aún os falta tiempo para que podáis llegar a la cúspide del monte donde os espero para guardaros como joyas que han brotado de mi amor y que retornan a Mí!
5. Todos los hombres saben que soy el Padre de todo lo creado y que el destino de los seres está en Mí; sin embargo, no he recibido de ellos su atención ni su respeto. Ellos también crean, también son señores y creen tener poder sobre el destino de sus semejantes, ¿Para qué inclinarse ante Mí?
6. De esta manera el hombre ha probado mi paciencia y desafiado mi justicia; Yo le he dado tiempo para encontrar la verdad, pero nada ha querido de Mí. Vine como Padre y no fui amado; después llegué como Maestro y no fui comprendido; más como es necesario salvar a la humanidad, ahora vengo como juez. Sé que el hombre renegará contra mi justicia, porque tampoco como juez va a comprenderme, y va a decir que Dios se ha vengado.
7. Quisiera que todos comprendieran que Dios no puede alentar sentimientos de venganza porque su amor es perfecto; tampoco puede enviar el dolor, sois vosotros los que lo atraéis con vuestro pecado. Mi justicia divina está por encima de vuestro dolor y aun de vuestra muerte. El dolor, los tropiezos, los fracasos, son las pruebas que el hombre se va creando; y los frutos de su siembra, es lo que va recogiendo. A Mí me basta en cada uno de estos trances, hacer llegar mi luz a vuestro espíritu para que alcance su salvación.
8. Dicen muchos hombres que no entienden la Doctrina de Cristo, que no saben de qué deben apartarse y hacia donde deben conducir sus pasos y Yo les pregunto: ¿Os parecen demasiado elevadas aquellas enseñanzas? Escuchadme ahora y las comprenderéis.
9. Yo sabía que tenía que volver para explicaros todas aquellas lecciones, por eso os dije que el Espíritu de Verdad vendría a explicaros todos los misterios para haceros comprender lo que no hubieseis entendido. Este es el tiempo en que el Espíritu de Verdad flota sobre toda carne y sobre todo espíritu, basta que os concentréis en el fondo de vuestra conciencia para que escuchéis mi voz, pero he querido daros como primicias de este tiempo mi comunicación por medio del entendimiento humano, para que este mensaje sea la simiente que os de firmeza y fe en el camino de vuestra evolución.
10. En este tiempo vengo a daros amor, paz y enseñanza espiritual, y vuestro corazón, pobre y necesitado de todo ello, se purifica para recibir la dádiva divina.
11. Lo que los hombres poderosos y de gran ciencia han desechado, los humildes lo reciben, y lo que ha sido despreciado en los palacios suntuosos, llega a las casas menesterosas y es recibido con alegría.
12. Vosotros que venís cansados de tanto esperarme y de tanto sufrir, venid a Mí, todo lo he preparado y todo se encuentra dispuesto para este momento. He embalsamado el viento para que aspiréis mi aliento vivificante, porque quiero acercarme a vosotros con infinito amor.
13. Los hijos de los reyes, cuando escuchan que a su puerta llega mi llamado, me dicen: Volved mañana porque ahora no hay sitio para vos. Mientras que los hombres de corazón sencillo me dicen: Venid a nosotros Maestro; venid y honrad nuestra casa con vuestra presencia, no miréis nuestras manchas; Vos, que supisteis visitar la casa de Magdalena la pecadora, concedednos la dicha de contemplaros.
14. Cuando llega a Mí este llamado impaciente pero humilde, me acerco y penetro en esos corazones, preparados en esa hora, como si fuera un santuario.
15. Entre vosotros encuentro a los ungidos con las lágrimas del dolor, a los que han sufrido la persecución, a los que han padecido humillaciones.
16. Vengo porque me habéis llamado en el silencio de vuestras luchas y de vuestra desilusión, más debéis apreciar que he llegado solícito a vuestro llamado, como un pastor acude presurosos al oír el balido de la oveja que se encuentra perdida o que se halla en peligro.
17. Me llamasteis con gran fe, me buscasteis incansablemente y de cierto os digo que vuestra fe no podía defraudaros.
18. Daos cuenta de que derramo mis bendiciones como si fuera una cascada de amor sobre todos aquellos que supieron creer y esperar; oíd mi voz que llega a vosotros, como si fuera un canto amoroso que os hace olvidar las penas y que os perdona todo aquello que siendo amargo, ha ido recogiendo vuestro corazón por el camino.
19. Estáis aprendiendo a sentir mi presencia espiritual en vuestro corazón, y este conocimiento ha sido como un remanso para unos, como un oasis para otros. A todos vengo a buscar, más primero acudí a manifestarme entre los que al oírme, no me negaron, a los que supieron soportar las burlas de sus hermanos por estar conmigo.
20. Tened paciencia en las pruebas y con ello daréis testimonio de mi Obra; más Yo también sabré dar testimonio de mis discípulos fieles, para que la humanidad comprenda que ellos están en la verdad.
21. No sólo seréis testigos de mi Obra, no sólo los varones y mujeres de mi pueblo testificarán mi llegada; sino que todo hablará de mi venida y dará testimonio de mi verdad, como aconteció en aquel Segundo Tiempo, en el que en la hora suprema de la crucifixión hasta el sol se ocultó, la Tierra se estremeció y toda Jerusalén quedó desolada y triste.
22. Amados discípulos, no lloréis más por Mí, vuestras lágrimas se tornarán en gozo, porque llegaréis a llorar de infinita alegría cuando veáis el triunfo de mi Doctrina sobre la Tierra y ese gozo nadie os lo podrá quitar. Por ahora seguid ocupando vuestro lugar en este banquete espiritual y comed el dulce pan de la vida.
23. Gozad en esta fiesta que vibra en vuestro espíritu, para que en el instante en que lleguéis a estar en comunión conmigo, olvidéis vuestras tribulaciones; vuestras heridas cicatricen y descanséis de vuestras fatigas. Vuestro corazón, cuando esos instantes sean llegados, brillará como una casa cuando está de fiesta y ni los más regios palacios de la Tierra tendrán en esa hora, el esplendor que lucirá en vuestro espíritu.
24. Benditos sean los mansos de corazón, porque de ellos es el reino de los cielos.
25. Bienaventurados los que sufren intensamente cuando el Pastor es injuriado; mas no temáis por Mí, temed por vosotros, a quienes sí puede agobiar el dolor y vencer la tentación.
26. Os recreáis escuchándome y me preguntáis: Maestro, ¿Por qué nos habéis escogido, si somos tan pequeños y tan débiles? Y Yo os contesto Vuestro Señor nunca se equivoca.
27. Reconoced que, antes de venir a escucharme por primera vez, cuando no sabíais nada aún de mi venida, ya vuestro corazón os avisaba que el Maestro estaba enviando su luz al mundo, como un faro que guía a los náufragos en medio de la tempestad.
28. Os he llamado para haceros mis labriegos y enviaros a los caminos, predicando esta buena nueva, más antes espero que aprendáis a perdonar a vuestros enemigos, a todos aquellos que os hayan puesto coronas de espinas, a todos los que os hayan dado a beber hiel y vinagre, para que podáis decir que ya estáis fuertes para salir a esparcir la simiente de la espiritualidad.
29. Cuando eso sea, debéis levantaros a sembrar, y aunque encontréis penas y amarguras en vuestro sendero de misioneros espirituales, también tendréis grandes alegrías que os recompensarán. Cuando salgáis a sembrar mi semilla de amor, orad y tened confianza; lloraréis a veces, pero en cambio será mucho lo que llegaréis a gozar cumpliendo con mi Ley.
30. Encontraréis lágrimas y alegrías en vuestra jornada, hasta alcanzar el fin de vuestra restitución y llegar a la Tierra Prometida, donde todo es paz, armonía y dicha perfecta.
31. A veces vuestro cáliz estará lleno de miel, otras de amargura, pero vuelvo a deciros que el que ore, vele y confié en Mí, no sucumbirá a la flaqueza, porque llevara su corazón lleno de fe y nunca será capaz de negarme, porque sus labios serán firmes para proclamar mi verdad sobre la Tierra.
32. Es penoso y largo el camino, pero mi amor mitigará la sed de vuestro corazón. Recordad que siempre he venido a los hombres, cuando los he mirado a punto de perecer de hambre o sed.
33. Os habla en este instante, Aquél que siempre ha venido a salvaros; Cristo, la promesa divina humanizada en Jesús en el Segundo Tiempo, El Verbo Divino hecho palabra humana, el Espíritu del Amor, de la luz, de la sabiduría, limitado en un rayo que a través de la conciencia toca al espíritu y la mente del hombre para enseñarle a transmitir mi pensamiento.
34. Algunos me dicen en su corazón: Señor, ¿Cómo pudisteis descender así hasta nuestro corazón? ¡Ah hijos míos! ¿No habéis visto alguna vez a una madre descender al sórdido suburbio donde algún hijo suyo gime y le implora, perdido en el cieno o en la miseria?
35. Sólo esas madres podrían deciros cómo sintieron que los latidos del corazón del hijo les llamaba, implorando su presencia y su ternura, confiando en que alcanzarían su perdón.
36. Y Yo que soy aquel en quien se resumen todos los amores, en quien está el amor de todos los padres y de todas las madres: ¿Podría permanecer insensible al llamado de vuestro espíritu? ¿Dejaría de acudir al sitio, sea el que fuere, en donde uno de mis hijos se encontrara perdido y me llamara? ¡Cuán poco es lo que sabéis de Mí, a pesar de que os he manifestado mi amor en tantas y tan infinitas formas!
37. ¿No recordáis en cuantas ocasiones manifesté mi amor, no sólo en los que en Mí creyeron, sino también en aquél que me traicionó y en quienes me persiguieron y juzgaron? Ahora me podéis preguntar cuál fue la causa que me movió para permitir todos aquellos escarnios y Yo os contesto: Era menester que les dejara completa libertad de pensamiento y de obras, para que hubiera ocasiones propicias para manifestarme y que todos palparán la misericordia y amor con que vine a doctrinar al mundo.
38. Yo no moví el corazón de Judas para que me traicionara, él sirvió de instrumento a un mal pensamiento cuando su corazón se llenó de tinieblas; y ante la infidelidad de aquel discípulo, le manifesté mi perdón.
39. No hubiere sido preciso que uno de los míos me traicionara para daros aquella muestra de humildad, el Maestro la hubiera demostrado en cualquier ocasión que los hombres le hubiesen presentado. A aquél discípulo le correspondió ser el instrumento por el cual el Maestro mostró al mundo su divina humildad y aunque habéis pensado que la flaqueza de aquel hombre fue la que ocasionó la muerte de Jesús, Yo os digo que estáis en un error, porque Yo vine a darme todo a vosotros, y si no hubiese sido en esa forma, estad seguros de que hubiese sido en otra. Por lo tanto no tenéis derecho a maldecir o a juzgar a aquel que es
vuestro hermano, al que en un instante de ofuscación faltó al amor y a la fidelidad que debía a su Maestro. Si vosotros le culpáis de mi muerte, ¿Por qué no lo bendecís sabiendo que mi sangre fue derramada para la salvación de todos los hombres? Más os valdría orar para pedir que ninguno de vosotros caiga en tentación, porque la hipocresía de los escribas y fariseos aún existe en el mundo.
40. A vosotros os corresponde estar orando y velando para ser siempre instrumentos de la luz y no servir nunca a las tinieblas; Yo tendré siempre ocasión de manifestar a esta humanidad incrédula y materialista, la verdad de cuanto he venido a revelarle.
41. Al igual que ayer, ahora, dejo al hombre la libertad de su libre albedrío, para que pueda hacer uso del don de su voluntad y sepa venir a Mí por sí mismo.
42. Os he hecho libres, no para el mal, libres como el correr de las aguas, como el crecer de las plantas, como el cantar de las aves.
43. No incité en aquel tiempo a los hombres a que me llamaran o buscaran, ni opuse resistencia cuando me rechazaron; dejé que hicieran su voluntad, para después hacer la mía por sobre todo lo creado. Con esto quiero deciros que os dejaré llegar a Mí, haciendo uso de vuestra voluntad, porque cuando se trata de forzar en otro sentido a esa maravillosa fuerza que mueve a la humanidad, no se alcanza perfección; por lo tanto haced que vuestra voluntad sea la mía y llegaréis al final del camino, que es mi corazón de Padre.
44. Yo os llamaré como siempre he estado haciéndolo, sin cansarme nunca, y mi voz repetirá día tras día: “Venid a Mí”. Más para que oigáis mi llamado, limpiad vuestro corazón, para que las fuerzas maléficas, contrarias a la virtud, a la pureza y al bien, encuentren afinidad en vosotros y aunque no vengan a tentaros, no os hagan caer.
45. Mi Reino tiene abiertas sus puertas, por ellas se escapan raudales de luz, llegando su claridad hasta este mundo en busca de corazones, entendimientos y espíritus, para posarse sobre ellos.
46. De todo os prevengo porque ya os he dicho que habrá lucha y que mi Doctrina será combatida en muchas formas. Muchos serán los que lucharán por hacerla desaparecer de la Tierra, más para que mi Doctrina desaparezca, antes tendrá que desaparecer el último de los espíritus, o sea el último de los hombres de este mundo.
47. No temáis si os llamasen blasfemos cuando digáis que quien os habló en espíritu fue el mismo Cristo; también en el Segundo Tiempo cuando Jesús dijo ser el hijo de Dios, los hombres se escandalizaron. Yo perdonaré su incredulidad y dejaré que me nombren como mejor les plazca.
48. Muchos negarán que Yo os haya hablado por boca de hombres pecadores, más entonces les diré: No os fijéis en el vaso, apreciad el
contenido y luego derramaré la blancura de mi enseñanza sobre el corazón de mis negadores. Ellos me reconocerán, porque tengo una señal para llamar a mis ovejas, y éstas conocen la voz de su pastor.
49. Vendrán a probarme, queriendo demostraros que estáis en un error; si no les doy mi nombre dirán que no soy Yo, y si contesto a sus malas intencionadas preguntas, con más ahínco me negarán.
50. Entonces les diré: el que quiera penetrar al reino de la Luz, tendrá que buscarlo con el corazón. Mas aquel que quiera vivir negándome, será a su propio espíritu a quien le ha negado el divino saber, haciendo que todo lo que es revelación clara y luminosa, sea para él secreto y misterio.
51. Os doy mi paz, no aquella que el mundo promete, porque esa no es verdadera, sino la que Yo os hago sentir: Llevad mi paz porque el camino que pisáis está sembrado de espinos, lo sé; en un océano de amargura navega la humanidad. El pecado se ha desatado y no tenéis fuerzas para luchar en contra de todas estas calamidades, para eso he venido, para daros fortaleza y haceros salir de este caos. Cuando habéis perdido el camino y sentís intranquilidad, os preguntáis en medio de vuestra confusión si ese será mi camino y Yo os contesto, que Yo siempre os estoy señalando el camino recto.
52. Algún corazón incrédulo me pregunta en este día: ¿Sois vos, Maestro, el que habla? Y Yo le Contesto: Soy Yo en Espíritu y en verdad que me presento con humildad al alcance de vuestro entendimiento, para que me reconozcáis y os dejéis iluminar por esta luz para que ella os limpie y prepare vuestro corazón, lo reanime y le señale la vida espiritual que le espera.
53. Ahora en este tiempo el libro de mi enseñanza, quiero que permanezca abierto ante vuestro corazón y que seáis incansables repasando sus lecciones. Vengo a instruiros, porque es la hora señalada por mi amor, en la que he de haceros dueños de la sabiduría que os pertenece.
54. De Mí brotasteis limpios y a través de los tiempos habéis manchado vuestro espíritu y después de purificaciones y trabajos, venís a Mí y Yo os devuelvo el valor y la gracia que habéis perdido. Os estoy marcando con un sello de luz, para que seáis reconocidos por vuestros hermanos. Os he llamado discípulos y quiero que imitéis a aquellos del Segundo Tiempo. ¿No estáis conformes con que os haya escogido? Me decís en silencio: Hágase tu voluntad. Todavía no puedo dejaros en mi lugar, aun no estáis preparados para enseñar. ¿Que podría entregar un portavoz aun teniendo el don de la palabra, si mi rayo no lo estuviese iluminando? Todavía son torpes y sólo están preparados para recibir mi inspiración y transmitirla, más su corazón no es aún fuente de caridad y amor porque son pequeños. Bienaventurados los que al oír mi palabra
han sentido fe y sin haberles concedido grandes pruebas me presentan su agradecimiento.
55. Nadie ha venido por casualidad. Yo os he traído; más si habéis conversado conmigo, estáis en el deber de reconocerme y amarme. Varones y mujeres que hasta hoy habéis vivido en lujosas mansiones: ¿Queréis seguirme? ¿No sabéis que estáis señalados como mis escogidos y que quiero que sirváis en mi Obra? Si habéis amado mucho al mundo, hoy amaréis la vida espiritual, serviréis a vuestros hermanos y en esto fincaréis vuestro gozo; más si por causa de este cumplimiento espiritual vuestros parientes y amigos os desconocen, no sintáis dolor, sed fuertes e imitadme.
56. Cuando habité entre vosotros en el Segundo Tiempo, encontré a mis hijos ensoberbecidos por su ciencia y su poder; quise hacer llegar mi palabra a su corazón y encontré en ellos indiferencia para los dones del espíritu, mas no por eso me aparté de su camino; para ayudarles a convertir su duro corazón, preparé pruebas que lo iluminaran.
57. En una ocasión llegó un varón de aquellos que habían oído mi palabra sin darle crédito; iba lleno de angustia, con la desesperación reflejada en el rostro, porque no encontraba los medios para devolver la salud a su esposa que agonizaba. Se acercó a Mí, vencido por el dolor, después de haber recurrido inútilmente a su ciencia, sin encontrar remedio al mal que estaba terminando con la vida de su compañera y dijo: ¿Eres Tú el que sanas? Y le contesté: ¿Qué es lo que deseas, buen hombre? Entonces él habló implorando el alivio de su esposa. Yo le dije: ¿Acaso mi ciencia es inútil y no vale el poder que me reviste? Y yendo en seguimiento suyo, llegué hasta el lecho de la moribunda y toque su frente. El esposo miraba incrédulo, mientras ella recobraba la salud. La mujer se levantó y fue sana y llena de reconocimiento, lloró de alegría y arrodillándose me dijo: Maestro, Tú eres el Divino Doctor, nuestro Dios. ¿Por qué haciendo estos prodigios, no te reconocen y te siguen? Espera mujer, le contesté, es menester que Yo me vaya de entre vosotros, para ser comprendido, más los que han de conocer ahora mi verdad; están escogidos.
58. Y así será en el Tercer Tiempo. Muchos que han palpado mis manifestaciones y prodigios, no han creído, más pasarán los tiempos y los acontecimientos que vendrán, hablarán y darán testimonio de todas estas maravillas, y aun así pedirán nuevas pruebas. Otros me han seguido desde el primer instante y están conmigo, éstos son los que viven más para su espíritu que para su materia y no han esperado que Yo deje de hablar para saber quién les ha doctrinado.
59. Si vosotros, mis discípulos, os levantáis con un poco de fe, trabajando por la humanidad, haréis prodigios, porque Yo os tomaré para dar pruebas según mi voluntad, a aquellos que las soliciten.
60. Llegado el tiempo no habrá libros en las manos de mis escogidos, porque su fe y sus buenas obras los llevarán a cumplir su destino.
61. Todo el que quiera seguirme, no tema al juicio de sus hermanos. Muchos temerosos me dicen: ¿Cómo podré seguirte? Si mis padres, mis parientes, mis amigos, saben que oigo esta palabra, me desconocerán, me arrojarán de su seno. El Maestro habla a esos corazones y les dice: No todos los que están conmigo, están en paz con los suyos; por seguirme han vivido un calvario. Y Yo pregunto a los que les han dado tormento: ¿Qué mal han hecho estas criaturas? ¿Por qué les habéis hecho llorar?
62. Va a llegar un tiempo de mayor justicia y rigor, para entonces quiero que hayáis sembrado bondad y obras de verdad en vuestros semejantes, para que recojáis sus frutos. No esperéis que el mundo pague vuestras obras de caridad, dejad que Yo premie con mi bendición vuestro amor por la humanidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 91
1. Vosotros que venís en busca del alimento espiritual, acercaos y si estáis cansados, deteneos bajo la sombra de este árbol para que os confortéis. Si estáis tristes, oíd el trino del ruiseñor que canta entre el follaje del árbol y, escuchándole, sentiréis un dulce consuelo en vuestro corazón.
2. Si la incredulidad hace presa de alguno de vosotros, no se lo reprocharé, ni juzgaré la ideología o credo que me presente en el fondo de su corazón.
3. Mi voz llega hasta vuestro espíritu para deciros que sigáis adelante, caminando con fe a través del extenso desierto de la vida, alentados siempre por la divina promesa de alcanzar la verdadera Tierra Prometida que es el Reino Espiritual.
4. Oíd y grabad mi palabra en vuestro corazón, para que su recuerdo sea imborrable. Yo os aseguro que llegada la hora marcada por Mí para que cese de escucharse mi voz bajo esta forma, será la última lección que os dé por medio del portavoz, por lo cual deberéis guardarla como el más preciado tesoro del espíritu. Cuando suene aquella hora solemne para el Maestro y para los discípulos, vuestro espíritu preparado, permanecerá quieto, absorto en la meditación y en la oración, porque será en aquellos instantes, cuando comprenda la forma en que más tarde habrá de recibir las inspiraciones espirituales.
5. Quiero que antes de que cese esta comunicación bajo la forma en que me he manifestado a vosotros en este tiempo, comprendáis su sentido profundo y su forma exterior, para que mañana sepáis explicarla a quienes no me escucharon. Vuestro testimonio será tenido por verdadero, si lo confirmáis con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
6. Preparaos, para que al explicar mis manifestaciones, digáis que no fue preciso que mi Espíritu descendiese en toda su plenitud sobre el entendimiento del portavoz porque es infinito, bastó un rayo de mi luz para inspirar su mente. Tampoco os olvidaréis de decir que mis portavoces tuvieron el don del desprendimiento espiritual en los instantes de mi comunicación, don que les permitió convertirse en instrumentos e intérpretes de mi palabra.
7. Esta ha sido, explicada en breves y sencillas palabras, la forma que mis portavoces han entregado en este tiempo mi mensaje espiritual a la humanidad.
8. Mas, para que no vayáis a caer en fanatismo, aferrados a la creencia de que sólo por el conducto de los portavoces he hablado a los hombres de este tiempo, quiero que sepáis que toda criatura humana que posea la misión de guiar multitudes, pueblos o naciones, es un medio del que me sirvo para hablar a la humanidad.
9. Mi amor está por sobre las diferencias de religiones, de doctrinas, de idiomas y civilizaciones, bastándome encontrar preparación en el que vaya a dirigir un mensaje a sus hermanos, para que mi caridad lo utilice como medio para dar a conocer mi verdad por su conducto.
10. Cuando de los labios de un orador escuchéis palabras que contengan profundo sentido o que hagan estremecer las fibras recónditas de sus oyentes, ahí tendréis la prueba de que hubo preparación y buena disposición por parte del que habló; pero sobre todo, tendréis la prueba de que fue inspirado por Mí. Por el contrario, cuando les oigáis hablar palabras que encierren falsedad, por muy brillantes o floridas que sean en su forma, estad seguros de que allí no hubo preparación espiritual ni vibró mi inspiración.
11. Estoy terminando de entregaros este mensaje que a su tiempo llevará el despertar espiritual a las naciones, enseñando a los hombres a distinguir lo espiritual de lo simplemente humano, y a separar lo límpido, lo elevado, lo puro y luminoso, de todo lo que sólo encierre imperfección, impureza o mentira.
12. En todos los tiempos, mi amor de Maestro, ha estado pendiente de la lección que los hombres necesitan y he llegado siempre a ellos para hablarles de acuerdo con su elevación de espíritu y su evolución mental.
13. He venido a vosotros porque he visto que la palabra humana y las doctrinas que habéis creado, no calman la sed ardiente de vuestro espíritu; sed de luz; sed de verdad, de eternidad y amor. Por ello me he presentado ante vosotros, sirviéndome de hombres humildes, ignorantes y rudos de entendimiento, haciéndolos penetrar en el éxtasis de la mente y del espíritu, para que de sus bocas brotase el mensaje del Tercer Tiempo. Ellos, para ser dignos de recibir y transmitir mis divinos pensamientos, tuvieron que luchar contra la materialidad y las tentaciones del mundo. Así renunciando a la propia personalidad y castigando su vanidad, han hecho una entrega total de su ser en los momentos de prestar su entendimiento a la inspiración divina, permitiendo que de sus labios brote una palabra llena de sabiduría, de ternura, de justicia, de bálsamo y de paz.
14. Siempre habrá quienes no acierten a comprender como es que, sin descender mi Espíritu hasta estos cerebros y tan sólo iluminándolos un rayo de mi luz, puedan expresar tanto saber en la palabra y derramar tanta esencia sobre el espíritu de las multitudes, a los cual Yo os digo que tampoco el Astro Rey, como llamáis al sol, precisa de llegar hasta la Tierra para iluminarla, bastándole la luz que desde distancia envía a vuestro planeta para bañarlo de claridad, de calor y de vida.
15. Así, el Espíritu del Padre, como un sol de infinito poder, todo lo ilumina y vivifica por medio de la luz que envía sobre todas las criaturas, lo mismo espirituales que materiales.
16. Comprended entonces que donde está mi luz, ahí está presente mi Espíritu.
17. Conservad estas explicaciones, porque mañana seréis vosotros los que tendréis que emplear estos ejemplos, para hacer comprender a vuestros hermanos la forma de mi comunicación a través del entendimiento del hombre.
18. De esa manera entenderán con facilidad cómo mi Espíritu sin descender en plenitud sobre uno de estos cerebros, hace sentir su presencia a través de la vibración espiritual que envío sobre mis portavoces.
19. Es mi caridad la que llega en este tiempo hasta vosotros, transformándose en palabra humana al tocar la mente del portavoz.
20. Abrid las puertas del templo que lleváis en lo íntimo de vuestro ser y mirad lo invisible; gozad contemplando cómo lo espiritual, que sentíais tan distante, lo he puesto a vuestro alcance.
21. ¡Oh pueblo, formado por multitudes de discípulos de esta Doctrina espiritual, cuánto os recreáis en las páginas del libro de mi sabiduría, sin llegar jamás al final!
22. Precisamente es la sabiduría el don y la mayor heredad del espíritu, lo que constituye su gloria y su felicidad eternas.
23. Así como para vuestra mente humana formé un mundo de inagotables enseñanzas, para vuestro espíritu hice un Cielo de eterna e infinita sabiduría.
24. Ante vuestra mirada se presenta una nueva jornada del camino que habréis de recorrer, y os dejo en abundancia mis lecciones, para que penetréis con paso firme en este camino que habrá de conduciros hasta la eternidad.
25. Bien sé que no todos los hombres van a reconocer al mismo tiempo la verdad de este mensaje, porque mientras unos creerán que están a tiempo de recibirme, otros pondrán en duda mi mensaje cuando conozcan la forma en que fue recibido. Ellos dirán que para ser verdad, es demasiado maravilloso que el Espíritu Divino se haya podido comunicar a través del entendimiento humano, a lo cual les preguntaréis si no les parece que también fue maravilloso que el Verbo de Dios se hiciese hombre en Jesús, hecho que siempre han tenido como una suprema verdad.
26. Veréis cuando ellos mediten, comprenderán que al hacerme hombre en el Segundo Tiempo, os di la mayor prueba de mi amor por vosotros, y que al comunicarme ahora por medio del entendimiento humano, ha sido para encaminaros a la comunicación de espíritu a Espíritu, que será la forma perfecta de relacionarse los hijos con su Padre Celestial.
27. Os habla el Verbo, el mismo que habló en Jesús en el Segundo Tiempo, porque el Verbo de Dios es eterno y omnipotente. Lo mismo os habló por labios de Jesús, que lo hizo por boca de profetas y de apóstoles, como también os habla ahora por el conducto de estos portavoces, y como lo hará directamente con vuestro espíritu cuando hayáis penetrado en el tiempo de la elevación.
28. Cristo, el Verbo de Dios, fue el que habló por boca de Jesús, el hombre limpio y puro.
29. Jesús el hombre, nació, vivió y murió, mas, por lo que toca a Cristo, El no nació, ni creció en el mundo, ni murió; porque Él es la Voz del amor, el Espíritu del amor, la palabra divina, la expresión de la sabiduría del Creador, que ha estado siempre con el Padre.
30. Cuando Cristo habló en Jesús, su voz se oía en todas partes, porque era el Verbo eterno el que hablaba, la voz de vuestro Padre. Todo esto debéis analizarlo y meditarlo, para que siempre que penséis en Cristo, o simplemente mencionéis su nombre, lo hagáis pensando en vuestro Padre Celestial, más nunca como si se tratase de otro ser distinto a mi Espíritu.
31. Mi palabra revelada en este tiempo, semejante a una espada, destruirá toda la falsedad con que los hombres han tratado de ocultar la verdad, mas también será barca salvadora para todos los náufragos que angustiosamente buscan la luz de la espiritualidad.
32. Discípulos: Cristo es la suprema manifestación del Amor Divino, esa luz que es la vida en las regiones del espíritu; la luz que rasga las tinieblas y descubre la verdad ante toda mirada espiritual, la que destruye los misterios, abre la puerta y muestra el camino hacia la sabiduría, la eternidad y la perfección de los espíritus.
33. En el Segundo Tiempo, Cristo, el mismo que os está hablando en este instante, se hizo hombre y habitó en la Tierra; mas ahora lo tenéis en Espíritu, cumpliendo así una promesa hecha por El a la humanidad, la de venir en un nuevo tiempo a traeros el supremo consuelo y la luz de la verdad, esclareciendo y explicando todo cuanto a los hombres les había sido revelado.
34. En lo divino, mirad un sólo Espíritu que se ha mostrado ante vosotros a través de fases diferentes, pero siempre manifestando su justicia, poder y perfección.
35. Jamás intentéis encerrar dentro de los límites de vuestra humana inteligencia, las luces que sólo están reservadas al espíritu, porque entonces veríais delante de vosotros un Dios empequeñecido y despojado de perfección.
36. Bien está que me concibáis como el Supremo Amor, como el Absoluto, como el Creador, como el Omnipotente; pero comprended que debéis buscar la inspiración espiritual para encontrar expresiones más profundas al hablar de vuestro Señor. En verdad os digo que mi poder, mi sabiduría y amor, sobrepasan todo cuanto la mente humana pueda imaginar, porque todo ello está más allá de lo que conocéis y de lo que habréis de conocer.
37. Vengo preparando el futuro de vuestros espíritus, por eso la paja está siendo quemada en el fuego de la justicia divina, no habiendo para vosotros, sino dos caminos: uno, el de la espiritualidad, el otro, el de la purificación.
38. En este tiempo, el que no esté dispuesto a renovarse tendrá que conocer las mayores amarguras y ser levantado de la Tierra, perdiendo con ello la preciosa oportunidad de expiar sus faltas y reconciliarse con la Ley, con la verdad y la vida.
39. En cambio, quienes pasen de esta vida material a la mansión espiritual, con la paz y la satisfacción que dan el deber cumplido, se sentirán iluminados por mi luz, y si son de los que tengan que reencarnar nuevamente, Yo les prepararé antes de retornar a la vida humana, para que resuciten a ella limpios, más espiritualizados y con mayor sabiduría.
40. Ya no seréis ligeros para olvidar vuestras promesas de permanecer en el camino del bien, llevaréis presente el recuerdo de ese pacto espiritual que habéis hecho conmigo, sin apartaros del buen sendero a pesar de las pruebas y de las tentaciones que encontréis a vuestro paso.
41. El que quiera seguirme, tome su cruz y venga tras de mi huella. Estoy esperando a los hombres de buena voluntad que anhelen la paz, la salvación y el bienestar de sus semejantes. Tomaré bajo mi manto de amor a los que me busquen con ese noble ideal y les enviaré por todos los caminos del mundo a convertir mis pensamientos en palabras y mis palabras en obras, expresando en esa forma mi Doctrina a través de ellos. Unos, tendrán palabra sencilla, en otros florecerá el verbo y llevarán en sus labios una cascada de agua espiritual para calmar la sed de verdad de los hombres.
42. No temeréis hablar cuando os encontréis en las filas de mis emisarios y apóstoles, ni daréis albergue al pensamiento de que este mensaje no va a ser comprendido por la humanidad.
43. Vengo a iluminar vuestro espíritu, a libertaros del materialismo, a enseñaros el camino de la felicidad verdadera, esa es la buena nueva que llevaréis por todos los senderos.
44. Disponeos a la lucha todos los de buena voluntad, para que lleguéis oportunamente ante vuestros hermanos. De esa oportunidad os doy el ejemplo, llegando en el instante preciso en que necesitáis de Mí. ¿Sería justo que el Redentor, viendo a la humanidad hundirse, llegase después de tiempo?
45. Oídme, pueblo, y penetrad al fondo de esta palabra, reconociendo que habéis aprovechado poco, porque habéis creído poco y la duda ha penetrado muchas veces en vuestro corazón. Sin embargo, tiempo vendrá en que los hombres de poca fe, verán madurar el fruto que he sembrado, y por todo el mundo surgirán iniciados en la espiritualidad.
46. Entonces oiréis mi voz que les dice: Discípulos amados, vamos a sembrar amor por el mundo, Yo haré llegar mi semilla a los corazones a través de vuestras obras; sembrad con ejemplos y pronto veréis fructificar mi Doctrina.
47. Así como Juan, el precursor de mí venida en el Segundo tiempo, decía a las multitudes: Jerusalén, Jerusalén, prepárate para conocer a tu Rey, vosotros, mis nuevos precursores, diréis al mundo: Preparaos para recibir en vuestro espíritu la presencia del Espíritu Divino, quien viene a haceros sentir la gloria de su Reino. A veces decís: ¡Quién fuese teólogo para penetrar al Fondo de esta sabiduría que nos revela el Señor! ¡Quien fuera científico para comprender las maravillas que la vida encierra! A lo cual Yo os contesto, que si aprendieseis esas ciencias, no entenderíais mi revelación.
48. He dispuesto vuestro entendimiento de tal manera, que dentro de su humildad pueda comprenderme, porque así, despejado y libre de toda influencia ajena a mi Doctrina, puede con más facilidad penetrar en mis enseñanzas. Yo os confiaré un libro, en el cual vuestro espíritu aprenda a leer y llegue a conocer la sabiduría espiritual. Es en vano que
busquéis esa sabiduría en los libros de la Tierra, porque la simiente que contienen los libros de los humanos, ya no germinaría en vosotros. Vuestra misión es distinta a la de los que vienen a la Tierra a escudriñar los misterios de la Naturaleza; vosotros sois aquel pueblo cuyo destino es el de llevar al mundo la luz del espíritu.
49. ¿No habéis oído hablar de los SIETE SELLOS? para que podáis comprender, imaginad un libro formado por siete capítulos, un libro que encierra el conocimiento de la vida y de la sabiduría espiritual, el cual ha sido abierto delante de la humanidad. Seis de estos siete sellos han sido desatados, por lo que os encontráis ante el Sexto Sello recibiendo de él su luz y sus revelaciones.
50. Bienaventurado el que penetre con amor, humildad y respeto a la comprensión de este símbolo de mi sabiduría, porque en su entendimiento se hará la claridad. Es el Libro de los Siete Sellos como un santuario, donde vuestro espíritu encontrará la escala que conduce a la mansión de la paz y de la perfección. Es el libro de mi sabiduría entregado a los hombres en siete etapas.
51. El idioma en que está escrito ese libro, es divino, porque ha sido el espíritu de vuestro Eterno Padre quien lo escribió para sus hijos. Mi Verbo os lo ha traducido al lenguaje humano, para que el hombre pudiese conocerlo y vivirlo desde sus primeras páginas.
52. Os estoy iniciando en el estudio de esta revelación, mañana, cuando el portavoz calle, empezará a prepararse vuestro espíritu para recibir directamente del Padre la continuación de sus divinas lecciones.
53. Es mi voluntad que cuando el Séptimo Sello sea desatado, la comunicación de espíritu a Espíritu sea practicada por la humanidad, para que esté en comunión con su Señor.
54. Meditad en estas lecciones, discípulos, y presentiréis la grandeza de esta revelación.
55. Bienvenido sea el pueblo que viene a recibir a su Señor. Bienvenido sea porque ha sabido comprender que está en el tiempo del cumplimiento de las profecías y de las promesas que en otro tiempo hice a la humanidad.
56. Mi nueva manifestación ha sorprendido sin paz al mundo; hoy las naciones se destruyen sin querer entender que todos sois hermanos.
57. Los cristianos fervientes de aquellos tiempos, cuando supieron que su Señor habría de volver al mundo en un tiempo de guerras y de odios, no acertaban a comprender cómo después de ir de boca en boca y de corazón en corazón aquella sublime Doctrina, no pudieran llegar los hombres a amarse los unos a los otros.
58. ¡Ah, sí ellos hubiesen sabido que los pueblos que eran cristianos se iban a levantar unos contra otros para destruirse entre sí; y que el corazón de los hombres habría de convertirse en una inmensa tumba
donde serían enterradas todas las virtudes que mi doctrina les enseñó!. Es la humanidad como un espíritu al cual rodean tinieblas, podredumbre y soledad, como el muerto dentro de su sepulcro; pero viene mi voz a despertar en su tumba a ese muerto a la verdad, al amor, a la luz. Mi voz, resonando en su espíritu, le está diciendo: no durmáis, éste es el tercer día, en el que debéis resucitar, el Tercer Tiempo destinado al espíritu para su restitución y elevación, con lo cual dejará toda deuda saldada y concluida su misión sobre la Tierra.
59. He visto que vuestras religiones no tiene la fuerza necesaria para contener tanta maldad ni bastante luz para iluminar vuestra razón, y es que se han alejado de la esencia de mi Doctrina, que ante todo es para el espíritu.
60. Para muchos hombres, Jesús es el personaje de una hermosa y antigua leyenda; cuyos ejemplos no pueden imitarse y ser llevados a la práctica en estos tiempos de materialismo; a lo que Yo os digo; que la palabra y las obras de Jesús no han pasado ni pasarán jamás, porque no pertenecen a una época ni a una nación, ya que la esencia de su Obra en el mundo fue el amor y la humildad, y sus enseñanzas, las que necesita la humanidad para su adelanto espiritual.
61. Cuando los muertos al amor resuciten a la vida verdadera, veréis surgir de nuevo mi nombre y mi palabra en el mundo y oiréis a muchos labios decir: ¡Cristo ha resucitado de entre los muertos! más entonces, Yo les diré que siempre he estado presente y que nunca he muerto, siendo el alejamiento espiritual de la humanidad lo que no le permitía sentirme.
62. Discípulos: Hoy encuentro fatiga en vuestro cuerpo e inquietud en vuestro espíritu; es que os hieren vuestros hermanos porque habéis abrazado esta cruz. Pero buscáis mi palabra y en ella encontráis la paz y el consuelo.
63. En el Primer Tiempo, el pueblo oró en el desierto para que le fuese enviado el maná, hoy eleváis vuestro espíritu para escuchar la voz del Señor, que es sustento y vida eterna.
64. Muchas veces habéis deseado que esta palabra fuese escuchada en todo el mundo, a lo que el Maestro os dice: Sólo una corta porción me escuchará a través del entendimiento humano, más después todos recibirán este mensaje. Mi luz está derramada en todo espíritu y en toda carne, o lo que es lo mismo, está preparada la Tierra para que en ella penetre la semilla y fructifique.
65. Sólo quienes permanecen empedernidos en el pecado no sentirán mi presencia, mas Yo haré comprender al mundo que vine por todos y que a todos me mostraré.
66. La luz de un nuevo día ha surgido en el horizonte y un libro se ha abierto ante vuestros ojos. Mi Doctrina espiritual luchará para disipar las sombras, y al final su verdad se impondrá.
67. No seréis pregoneros de los dones que os he confiado, ni de la gracia que habéis tenido al escucharme, vuestras obras habrán de ser las que hablen testificando las lecciones de amor que habéis recibido.
68. Los hombres os someterán a prueba, mas entonces os confiaréis a mi voluntad llenos de fe y Yo os haré salir avante.
69. Ante vosotros llevarán al enfermo incurable para que lo sanéis, os llamarán ante el moribundo para que lo volváis a la vida y os presentarán al que ha perdido la razón o al poseído, para que le deis la luz a su espíritu y la libertad a su entendimiento.
70. No temáis a las pruebas, poned fe en ellas, sed humildes ante vuestros hermanos y lo demás Yo lo haré. Mostraré a los hombres que en verdad os he dado potestad, ellos quedarán asombrados y muchos se convertirán, mas quienes pensaban haceros daño, se sentirán vencidos por vuestra caridad.
71. El tiempo de la lucha y de la verdadera espiritualidad ha llegado. De los templos, iglesias y sinagogas, saldrán aquellos que, entregados a cultos externos, despierten de su sueño y busquen las tierras del Señor, en donde está el trabajo, la siembra y la lucha.
72. Despojaos del excesivo amor a vuestro cuerpo y tened caridad de vuestro espíritu, ayudándole a que se purifique y se eleve; cuando lo hayáis logrado, veréis cuán fuertes seréis de espíritu y cuerpo.
73. Pensad que si el espíritu se encuentra enfermo, ¿Cómo podrá haber paz en el corazón? y si en el espíritu existen remordimientos, ¿Podría disfrutar de la paz?
74. Preparaos, porque de cierto os digo que ya son muchos los que esperan al Espíritu Santo, las escrituras y las profecías son escudriñadas y estudiadas por los hombres, y en ellas encuentran que los acontecimientos de este tiempo son indicios de que las señales que Yo di para mi venida, se están cumpliendo. Sin embargo, aún duerme la mayor parte de la humanidad; si todos los pueblos me estuviesen esperando y hubiesen interpretado bien las profecías, ya se habrían levantado en pos de la estrella que les revelara la comunicación de espíritu a Espíritu.
75. Vosotros que escucháis mi palabra, habéis sido jueces de éstos por quienes me comunico, mas al que ha sido más severo e injusto, le he llamado y le he entregado el mismo don para que al encontrarse también delante de jueces e increyentes, se diese cuenta de la delicada y grave misión que pesa sobre un portavoz.
76. Adelantad, discípulos, no esperéis que vengan los postreros a enseñaros lo que es fe, obediencia y celo en mi Obra, porque vosotros
estáis obligados a esperarles con las puertas abiertas, la casa preparada y la mesa servida.
77. Yo recibo a todos los que vienen en pos de mi palabra, lo mismo a los que se preparan desde hora temprana, alejando su espíritu de lo superfluo, que a los que vienen a oírme tan sólo por costumbre, ¿Quién creéis que aproveche mejor mi enseñanza? ¿Quienes creéis que serán los fuertes cuando llegue la hora de mi partida, aquella en que deje de comunicarme con vosotros por este medio? Es natural que sean los que se preparan verdaderamente para recibir mis lecciones. Entonces, escuchándome con el espíritu, despejando vuestra mente y enterneciendo el corazón, así sentiréis cómo mi palabra penetra hasta lo más profundo de vuestro ser y os llena de nobles sentimientos.
78. Hay quienes encontrándose distantes de esta palabra, están más cerca de mi presencia que muchos que ocupan un lugar cerca de esta manifestación, y es que la cátedra del Maestro desciende al espíritu y no a la materia. ¡Ah espíritus contaminados con las pasiones del mundo, si supieseis que en los momentos que estáis escuchando esta palabra, os estoy ofreciendo en ella una barca para que os salvéis y una red para que rescatéis a vuestros hermanos que están en peligro!
79. Ya estoy entre vosotros como os lo había anunciado, ya he llegado y no habrá día en que no os dé muestras de mi presencia y de mi justicia, en múltiples formas.
80. El tiempo en que los hombres han tomado el libre albedrío para emplearlo en placeres, bajas pasiones, odios y venganzas, está llegando a su fin. Mi justicia está cerrando las veredas del pecado y abriendo, en cambio, la senda de la reconciliación y de la regeneración, para que puedan encontrar el camino de la paz que en vano han buscado por otros medios.
81. Hermanos os llamáis unos a otros, sin embargo ¡Sólo en escasas ocasiones habéis sabido serlo! Es por eso que os he dicho en este día, que os preparéis a recibir mi palabra, porque en ella escucharéis mi voz tierna y amorosa que os hará sentiros verdaderos hermanos en Dios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 92
1. Para vosotros es día de fiesta aquel en que escucháis mi palabra. Los que tenéis fe os recreáis, y los que tenéis dudas os atormentáis, porque quisierais verme en cuanto hombre, para tener absoluta certeza de mi presencia.
2. No temáis, os dice el Maestro porque aun sin verme ni tocarme, llegaréis a creer. Mi palabra, a la vez que persuade, sensibiliza todas las fibras espirituales de vuestro ser y llegaréis a sentir las manifestaciones espirituales junto a vosotros, cuando la paz llama a vuestras puertas o el amor se acerca a vuestro corazón, cuando la muerte ronda o la tentación acecha. La mejor herencia que os dejaré será esta Doctrina porque aquel que sepa interpretarla y practicarla como ella requiere, alcanzará la suprema paz del espíritu; mas quien la altere en la interpretación o en la práctica, llorará con gran amargura; pero estos no me podrán culpar a Mi porque su conciencia les dirá que ese dolor es la prueba de que han estado fuera de la Ley.
3. También en la Tierra os heredan vuestros padres con enseñanzas y consejos y aquellos que los obedecen y respetan, invariablemente recogen buenos frutos en el camino de su vida. Más los que desoyen y olvidan sus palabras, dando más valor a los bienes materiales que reciben como parte de su herencia que a las lecciones de amor que recibieron, están expuestos a la caída y a las vicisitudes. Preguntaos: ¿Será justo que esos hijos que han faltado, cuando sienten los rigores y sufrimientos que son consecuencia de su desobediencia, digan que es su Padre quien los ha castigado? No, hijos míos, son vuestras obras las que os traen siempre un premio o un castigo.
4. Discípulos amados: os estoy dando mi lección de amor. En medio de esta humildad en que se desarrollan mis manifestaciones, está mi santuario, ese templo espiritual donde no se celebran ritos, ni os deslumbra el falso esplendor de las liturgias; donde sólo oís una voz que a veces es dulce y consoladora, a veces profundamente sabia y en ocasiones severa y justiciera.
5. Esa es la razón por la que nunca os cansáis de escucharla y siempre os sentís subyugados por ella, porque aunque mis lecciones guarden semejanza exterior entre unas y otras, habéis llegado a descubrir que son diferentes en su sentido y os llevan progresivamente al conocimiento espiritual de mi verdad.
6. De diversos lugares de la Tierra venís a escucharme y os doy el nombre de representantes. Si sois un padre o una madre de familia, os recibo como representantes del hogar, si sois un hijo, os recibo en representación de la familia; a los que venís de una comarca, os tomo como representantes de ésta, y si llegáis de un País distante, os nombro representante de vuestra nación. Para Mí, todos sois mis hijos, mis discípulos amados a quienes enseño sin distinción alguna.
7. A los que dudan de mi palabra les digo que esperen, que guarden la duda en su corazón y cierren sus labios, en cambio, que abran sus oídos, su entendimiento y corazón, porque es tiempo de sorpresas y
maravillas que sólo podrán presenciar y confirmar los que se encuentren preparados.
8. Ya se está librando la batalla final y es necesario que tengáis armas para combatir y escudo para defenderos; mas como este juicio no es como el mundo lo ha esperado, no se ha dado cuenta de que ya se encuentra dentro de él. Todo aquel que haya despertado, si tiene caridad de sus hermanos, dé la voz de alerta y testifique la buena nueva entre la humanidad. Veo entre este pueblo a muchos que pudiendo hablar para dar testimonio, callan, en cambio otros que sin haber comprendido mi enseñanza, son incansables hablando de ella sin conocer su sentido y trascendencia, y por esto caen muchas veces en prevaricación. A éstos les digo que antes estudien y se preparen para que no haya causa de que alguien se confunda o juzgue mal mi Obra.
9. También os advierto que no podrá decirse discípulo mío, aquel que tomare mi palabra como una espada para herir a su hermano, o como un cetro para humillarle. Así como aquel que se exaltare al hablar de esta Doctrina y perdiese la calma, porque no levantará ninguna simiente de fe.
10. Discípulo preparado será aquel que al verse atacado en su fe, en lo más sagrado de sus creencias, sepa permanecer sereno, porque será como un faro en medio de una tempestad.
11. Oídme incansablemente, para que vuestra fe se acreciente y dejéis satisfecho el anhelo de elevación de vuestro espíritu.
12. La lección que os di en el Segundo Tiempo, lección que muchos no han entendido y otros han olvidado, en este tiempo haré que sea comprendida por todos y que además se le dé cumplimiento mediante mis nuevas enseñanzas.
13. Vosotros, que habéis recibido estas revelaciones, sois los indicados para anunciar a la humanidad mi nueva manifestación a través del entendimiento humano ¿Quién queréis que dé testimonio, si no sois vosotros? Si esperáis que los príncipes o ministros de las religiones lleven a la humanidad esta buena nueva, estáis en un error; porque en verdad os digo que ellos, aunque me mirasen, no abrirían sus labios para decir a la humanidad: ¡He ahí a Cristo, id a Él! No. Discípulos, no serán ellos los que me anuncien ni los que abran nuevas sendas a los hombres de este tiempo. En cambio, mi palabra os prepara sin cesar, para que habléis fielmente de lo que visteis y oísteis de Mí, y sobre todo para que lo confirméis con vuestro culto y vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
14. Dejad que mi palabra os llene de fortaleza, para que no seáis débiles en las pruebas, recordad que la senda de la virtud está a veces sembrada de espinas y tentaciones.
15. Comprended cuan delicada es esta Obra, discípulos amados, y todo lo que tenéis que analizar y velar para no caer en errores ni sembrar la división entre vuestros hermanos.
16. Guardad mi palabra y seréis fuertes, porque Yo vengo a edificar templos que resistan los más fuertes vendavales.
17. Nadie me diga que se siente fatigado para emprender esta jornada, porque no será el espíritu el que así hable, sino la materia. Yo os digo que os basta desprenderos un poco del mundo material en que vivís para que os sintáis libres de fardos fatigosos. El espíritu elevado no experimenta cansancio, es el cuerpo el que se fatiga en la lucha material. Esta misión espiritual, llevada con amor, no abruma ni cansa, en cambio sí aligera las penas de vuestra vida y fortalece el cuerpo y al espíritu.
18. Debo deciros, discípulos que el que siente amor por sus semejantes, no experimenta cansancio. ¿Creéis que si Yo no os amase como os amo, habría aceptado el juicio y el sacrificio a que me sometisteis en aquel tiempo? Pero mi amor hacia la humanidad dio fuerzas a Jesús y en él lleve a cabo mi obra redentora, Comprended que según sea vuestro amor por vuestros semejantes, así será la fuerza con que podréis soportar sus ofensas y el cansancio que vuestra misión os haga experimentar.
19. Orad, fortaleceos en el bien, para que borréis vuestras imperfecciones y os sintáis más dignos de mi amor cada día.
20. En esta hora bendita, mi rayo divino ha tocado la mente de mis portavoces en los diferentes recintos consagrados a esta comunicación, y esa luz se ha transformado en palabra de vida para el espíritu de mi pueblo. Esta manifestación es semejante a aquella en que el maná descendió sobre el pueblo hambriento y lo alimentó en los días de escasez en el desierto. Nadie tema encontrarse solo, porque habéis visto que en todos los tiempos os he dado pruebas de mi presencia.
21. ¿No sentís cómo mi caridad os va apartando poco a poco de todo lo que es superfluo y nocivo? Es que me place que os purifiquéis en el manantial de aguas puras que os ofrecen mis enseñanzas, para que limpios, seáis dignos de mis revelaciones.
22. Oíd discípulos: El tiempo anunciado, en el que mi Espíritu se derramaría sobre todo espíritu y sobre toda carne, en el que la humanidad tendría visiones espirituales y sueños simbólicos y proféticos, es éste. Observad cómo se hacen sentir los dones espirituales entre los hombres de diferentes pueblos. Mas entre todos existe uno, ignorado y humilde, en el que las manifestaciones espirituales se han hecho claras, precisas y justas. En él he venido a hacer oír mi voz de Maestro, revelándole la finalidad de esos dones, señalándole el camino certero para el desempeño de su misión.
23. Este es mi pueblo, sobre el que descenderán mis revelaciones, el sucesor de aquel pueblo antiguo que fue llamado Israel en los primeros tiempos y que ahora resurge en el mundo, llevando en su espíritu la misión de dar a conocer mi verdad a la humanidad.
24. Este pueblo oye mi voz en este tiempo y se alimenta de Mí, como sarmiento de la vid eterna, Cada uno de sus hijos deberá dar al mundo los frutos del árbol del cual tomaron vida. Mi palabra, como riego de aguas purísimas les fecundará y preparará a fin de que nunca reciban el riego de aguas contaminadas, porque entonces el sabor y la savia del fruto espiritual de este pueblo no sería ya el del árbol divino.
25. En estos tiempos de materialismo, mis lecciones de amor han sido olvidadas debido a las tinieblas que envuelven a la humanidad; mas Yo os digo que las busquéis en vuestro espíritu, de donde no podrán ser borradas, porque ahí permanecen latentes todos vuestros dones como una lámpara inextinguible que ilumina el sendero que debéis seguir hasta alcanzar el galardón que os tengo prometido.
26. He venido a reunir a mi Pueblo para derramar en él mi sabiduría. Solo Yo puedo descubrir a los que han de servirme. En tres eras he buscado discípulos para darles mi lección y prepararlos como emisarios míos; en cada una de esas eras me he manifestado en diferente forma y mi presencia ha sorprendido a los hombres, porque no han sabido prepararse para escucharme, aun sabiendo que es llegado el tiempo de que estos sucesos se verifiquen. Y cuando he estado frente a ellos, no me han reconocido, a pesar de que mi palabra les ha ofrecido la misma esencia, porque la finalidad de mis enseñanzas ha sido la misma en todos los tiempos. Yo os digo que cualquiera que sea la forma en que ante vosotros me manifieste, podréis reconocerme, ya que siempre os muestro mi amor. Las formas de que me he servido para hacerme presente ante la humanidad, no han sido un disfraz para ocultarme a sus miradas, sino un medio de limitarme para ser comprendido, para probar su fe y darle confianza en Mí.
27. Vosotros los que no estáis seguros de esta comunicación, callad hasta en tanto llegue a vosotros el convencimiento.
28. Muchas de vuestras dudas han nacido de que miráis en estos portavoces a seres imperfectos y eso os hace pensar si será posible que el Espíritu Divino os hable por este medio. Mas Yo os pregunto: ¿En dónde están los limpios de corazón y los justos para manifestarme en ellos? Yo no los encuentro en la Tierra, ni entre los ancianos, ni entre las doncellas, ni siquiera en los niños, menos entre los filósofos o en los hombres de ciencia, tampoco en los ministros de las diversas religiones. Entonces, he buscado entre los humildes a los que además de tener virgen la mente, poseen suficiente evolución espiritual y ellos me han servido con verdadero amor.
29. Si os hago oír mi palabra por conducto de labios humanos sin dejarme mirar, es para daros ocasión de hacer méritos y repetir aquella frase que os di en el Segundo Tiempo cuando os dije: Bienaventurados los que sin ver han creído.
30. Cuando hayan pasado estos tiempos de mi comunicación, comprenderéis que os busqué como el medio más digno, por ser mis hijos, para expresar a través de vuestro entendimiento mi amor y mi anhelo de elevaros hasta Mí.
31. No dudéis del valor que para Mi representáis. Os ha probado mi amor desde el instante en que os envié al Paraíso de mi Creación. Allí os he dado cuanto necesitáis para vuestro recreo y subsistencia, mas también para vuestra elevación espiritual. En ese ameno jardín podéis conocer y amar a vuestro Creador, descubriendo en vuestro propio espíritu los dones y atributos de quien os ha dado la existencia.
32. El hombre en la Tierra es un príncipe a quien mi amor y mi justicia dieron ese título y la orden que recibió desde el principio fue el de señorear la Tierra.
33. Sobre el divino don de su libre albedrío puse un faro de luz que iluminara la senda de su vida: la conciencia
34. Libertad para obrar y la luz de la conciencia para distinguir el bien del mal, son dos de los mayores dones con que mi amor de Padre heredó a vuestro espíritu. Están en el hombre antes de que nazca y después que muere. La conciencia lo guía y no se aparta de él en la desesperación, ni en la pérdida de la razón ni en la agonía, porque está íntimamente unida al espíritu.
35. Si comprendéis todo esto que os enseño, ¿Seguiréis pensando que no sea digno que mi Espíritu se comunique con la humanidad a través de mis propios hijos? ¡Qué mal conocéis a vuestro Padre y cuán poco os conocéis a vosotros mismos!
36. En este tiempo de sorpresas, de señales y prodigios ya debéis estar alerta para que mis revelaciones no vayan a pasar inadvertidas por vosotros. Observad, sentid, meditad. No sólo la palabra divina os habla, la Creación entera también os habla sin cesar en su lenguaje y os señala el camino de vuestros deberes.
37. Os encuentro en este tiempo capacitados para entender el libro de la sabiduría espiritual, y alcanzar gran progreso si sabéis concentraros en el fondo de vuestro ser, permitiendo que vuestro espíritu encienda la luz de su fe y con ella ilumine el sendero de su evolución.
38. Si os he dicho alguna vez que escuchéis y calléis mi enseñanza, es porque ayer la humanidad dio muerte a mis profetas y aun a Jesús, vuestro Maestro; mas no pasó mucho tiempo para que los hombres comprobasen que todas aquellas revelaciones y profecías que ellos les legaron, se cumplieron. Vosotros, ya con esa experiencia. ¿Osaríais
volver a negar mi palabra profética, dando con ello muerte espiritual a mis nuevos intérpretes?
39. Buscad en el testimonio de mis profetas de los primeros tiempos, el anuncio de esta comunicación a través del entendimiento humano y de cierto os digo que ahí lo encontraréis. Si hasta ahora los hombres no han descubierto esa profecía, es porque leyendo, no han sabido entender ni interpretar la palabra divina.
40. Yo recibo a todos los que deseen oír mi enseñanza, lo mismo al que esconde la duda y hasta la mofa, como a aquellos que darían su vida afirmando que esta comunicación es una verdad. Mas Yo no he pedido a mis discípulos ese sacrificio, sólo el de su perseverancia, si al hecho de amar y perseverar en el bien, lo llamáis sacrificio.
41. Ya se acerca el día de mi partida y debéis prepararos. Pensad que no os dejaré bienes materiales, mi herencia es de sabiduría, de amor y fortaleza.
Os dejo el libro de mi palabra, que contiene todas las enseñanzas que necesitáis para guiaros con acierto en vuestra vida.
42. La fe os acompañará doquiera que vayáis; si ayer me olvidabais en vuestras horas de alegría, ahora, cuando la alegría y la paz sean en vuestro corazón, me recordaréis dándome gracias; también en las horas de dolor sabréis buscarme en la soledad, en la intimidad de vuestro ser para confiarme todas vuestras quejas buscando la fortaleza que necesitáis.
43. Respetaréis siempre la fe o las creencias de vuestros hermanos, considerando que el corazón del hombre es mi templo. Cuando queráis penetrar en su interior lo haréis con amor, orando antes de descorrer el velo de ese santuario.
44. No imitéis a quienes sin temor y sin respeto traspasan los umbrales de ese recinto sagrado que es el espíritu, apagan su lámpara, destrozan las ofrendas y destruyen el altar; porque os convertiréis en violadores y profanadores de mi templo.
45. En muchos corazones encontraréis altares de fanatismo sobre los cuales se levanta un ídolo; eso no os importe, sabréis que la ofrenda es buena, que es sincera y que viene de un corazón inocente que se dirige a Mí. Así os enseño el respeto y la caridad. Única, llave con que podréis abrir los corazones.
46. Recordad que ahora y en todos los tiempos, os he revelado la forma en que debéis rendir culto a vuestro Padre; de esto, muchos de vosotros tenéis conocimiento; mas cuando observáis cómo han complicado el culto las diversas religiones y sectas, pensáis en la lucha que tendrá que venir entre la humanidad cuando el ideal por la espiritualidad surja en el mundo, pugnando por la sencillos y la pureza.
47. Es cierto que el fanatismo por las tradiciones, la falsa religiosidad e idolatría, han enraizado profundamente en el corazón de los pueblos, mas no os aflijáis pensando en la lucha que os espera, porque vuestra fe se resentirá. Recordad que os he dicho que estoy invitando a todo corazón a la elevación y acercamiento a Mí, y que en esa lucha que espera a mis discípulos de todo el mundo, estarán protegidos y fortalecidos por mi amor; nadie se sentirá abandonado a sus propias fuerzas y su fe los llevará al triunfo.
48. Comprended porqué me manifiesto a vosotros con insistente afán. No quiero que durmáis o que os llenéis de temor ante imaginarios peligros. Buscad la elevación espiritual en este mundo y no tengáis más idea que de la que vais en busca de hermanos y no de enemigos; hermanos a quienes llevaréis un mensaje de fraternidad y espiritualidad. Oh discípulos tímidos y débiles en vuestra fe, os digo que necesitáis comprender mi enseñanza y afirmaros en ella para que os sintáis fuertes y no experimentéis temor por la lucha que se avecina.
49. Para ayudaros en vuestra misión, estoy preparando a vuestro espíritu y a vuestra materia para que sepan cruzar con valor, serenidad y fe, a través de las confusiones, que encontréis a vuestro paso.
50. No temáis al desconocimiento de vuestros parientes y amigos, no os acobardéis si os desprecian por esta causa, templad desde ahora vuestro corazón en mi Doctrina, que es el mejor yunque.
51. Sed humildes ante esas pruebas, sabed ser dignos y luchad con humildad para que sepáis perdonar toda ofensa; si queréis que mi semilla sembrada en vosotros dé frutos de amor y germine en las tierras hostiles y áridas del corazón humano. Si queréis tomarme en Jesús como modelo, pensad que Yo, en cuanto hombre, fui desconocido, perseguido, negado y burlado desde mi nacimiento hasta el final de mi camino que fue la cruz. Aun en la hora de mi agonía, muchos gozaron en mi dolor y celebraron mi muerte.
52. Pero que ese recuerdo no os acobarde, que no os parezca difícil practicar mi enseñanza; también a mis discípulos de aquel tiempo les pareció difícil y sin embargo cumplieron su misión. Ellos vieron a su Maestro triunfar sobre el mundo, vencer la muerte, realizar a su paso su obra redentora; y por eso después de su partida, supieron seguir sus huellas, hicieron de la caridad su ley, y del amor a sus hermanos, su vida verdadera.
53. Ellos son un hermoso ejemplo para vosotros, discípulos del Tercer Tiempo, a quienes digo: venid a Mí, enfermos del cuerpo y del espíritu, que Yo no os desecharé por vuestra flaqueza. Oíd mi palabra y sea ella como el bálsamo que cure vuestras heridas.
54. ¡Cuántos de vosotros os sorprendéis de encontraros con lágrimas de ternura en vuestros ojos al oír mi palabra, cuando hace apenas unos momentos estabais entregados a las vanidades del mundo!
55. Ha tiempo que os vengo dando esta lección y no encuentro aún a los párvulos convertidos en discípulos; mas Yo seguiré dándoos mi palabra hasta hacer de vosotros los buenos maestros. Me he complacido escogiendo a los torpes para el saber de este mundo, porque su entendimiento tiene la sencillez y la claridad que es menester poseer para comprender la sabiduría espiritual. He escogido a los pobres, porque éstos en su humildad, al sentirse revestidos de mi gracia, han sabido apreciar el valor de los dones que les he concedido; mas a los ricos, que sólo ambicionan el poder terrenal, cuán pequeños les parecen estos atributos divinos y qué pocos han llegado a Mí en demanda de gracia y dones para su espíritu. Mas Yo estoy siempre presto a derramar mi arcano sobre cada uno de mis hijos en el momento de su preparación.
56. A esos pobres que he engalanado, les enseño a que no reserven ese tesoro sólo para ellos, sino que lo deben compartir con sus hermanos.
57. El espíritu que sabe que lleva en sí los dones que su Señor le dio, goza y lucha por conservarlos, tiene conocimiento de su evolución y se esfuerza por hacer brillar esa joya que se le ha encomendado.
58. Pensad entonces que el que se aleja de mi camino, después de haber sido heredado, no es tan ingrato con su Señor como consigo mismo, porque cada escala que ha alcanzado le ha costado un esfuerzo, un sufrimiento o una restitución.
59. ¿No sabéis que el que camina fuera de la Ley, se despoja de sus virtudes y de sus dones? Por eso he venido en este tiempo a ayudaros a restituir a vuestro espíritu todo aquello que había perdido, y por lo que se sentía débil y menesteroso. Todos recibiréis mi luz; no habrá uno solo que no sienta el despertar de su espíritu y el anhelo de elevarse por sobre lo humano. Las plantas que habían sido parásitas, se convertirán en florecientes y fructíferas. Porque os amo, siempre os daré oportunidad de salvaros; mas vosotros debéis pensar que cada tiempo que desaprovechéis, hará más doloroso vuestro retorno al camino.
60. Hoy he venido a apartaros de la maldad reinante para que podáis escuchar en paz mi palabra y al mismo tiempo meditarla y analizarla. Tened presente que la sed del espíritu sólo se calma con el agua pura del amor y la caridad.
61. Si habéis tenido siervos en el mundo y habéis sabido de honores, tendréis que renunciar a todo esto para convertiros en siervos útiles, solícitos y humildes de vuestros hermanos. Habéis servido mucho al mundo y ahora debéis servir a vuestro Dios en obediencia a mis mandatos. El mundo os ha dado goces y ya es tiempo de que preparéis
vuestro espíritu para penetrar en el valle espiritual en donde tendréis plenas satisfacciones si habéis sabido vivir cumpliendo mi Ley de amor.
62. Aprovechad vuestra estancia en la Tierra, para amar y dar dulzura a cambio de amargura. Observad a estas criaturas por las que os doy mi palabra, y veréis cómo, a pesar de los sinsabores que recogen en su vida, saben verter dulces palabras en los momentos de mi comunicación. ¿Imagináis la esencia que tuvieron las enseñanzas de Jesús en aquel tiempo y el gozo de las multitudes que lo escuchaban? Era la voz del Reino de los Cielos, ante la cual se postraba el espíritu de los discípulos. Cada vez que se abrían los labios del Divino Maestro, sus palabras caían como bálsamo en los corazones enfermos y cicatrizaban muchas heridas, y ¿Acaso el camino que recorrió Jesús fue una vía florida? No, discípulos, su calvario comenzó en el pesebre de Belén. Por eso esa palabra que fue la voz del que vino a padecer para salvaros, levantó en muchos corazones firmes propósitos de enmienda, transformando así la existencia de muchos seres que habían vivido en la oscuridad y que después se sintieron iluminados por el fuego de amor de su palabra.
63. Los muertos a la vida de la gracia resucitaban llenos de esperanza y de fe, y los hombres de corazón egoísta, duro y cruel, lloraban de arrepentimiento y se sentían movidos a derramar su caridad, amando a quienes habían mirado con indiferencia y hasta con desprecio. Muchos de esos milagros de conversión, sólo Yo los vi realizarse, porque para muchos de mis discípulos pasaron inadvertidos. Y ahora en este tiempo, este prodigio vuelve a realizarse al recibir la esencia de esta palabra. Descubro entre las multitudes que me oyen, a los hombres que se encontraban hundidos en el vicio, que rehacen su vida y se levantan practicando la virtud que antes desconocían; miro a las familias que se unen para seguir mi huella y a los matrimonios que han fortalecido sus lazos en el ideal de espiritualidad que mi Doctrina les ha inspirado.
64. Veo también entre mis labriegos que ayer fueron parias en la tierra y esclavos del pecado, que hoy se han libertado y a los que llevaban un fardo de sufrimientos, que ahora tiene paz en su corazón y saben compartirla con sus hermanos.
65. Es que mi palabra a través del entendimiento humano tiene la fuerza, esencia y persuasión que tuvo aquella que derramé en Jesús, a pesar de brotar la lección que hoy os entrego por labios que pecan y profanan. ¿Cómo será mi comunicación con vuestro espíritu, cuando hayáis alcanzado mayor pureza? ¡Oh discípulos, esforzaos, desarrollad los dones de humildad y de caridad y en esa forma daréis ocasión a vuestro espíritu de que se purifique y se eleve! Estad conmigo para que viváis eternamente.
66. Miré vagar a muchos de vosotros llevando la muerte en el corazón, sin que encontraseis una mano que os señalara la senda de la virtud y de la paz; hasta que llegó a vosotros el eco de mi palabra y su voz que os llamaba, os hizo despertar a una nueva vida y experimentar la alegría de retornar a Mí.
67. Vuestro espíritu había permanecido ciego, mudo y sordo para toda práctica espiritual, más en su fondo anhelaba llegar a poseer este conocimiento, y esperaba. Esa lucha interior no la comprendía vuestra mente y por eso no encontrabais justificación a la falta de paz y de alegría en que vivíais.
68. Fue entonces cuando mi presencia brilló como un faro en las tinieblas de vuestro espíritu y al instante me reconocisteis, diciéndome: Señor, eres Tú aquel a quien tanto esperaba. Y desde entonces os tomé como mis párvulos, enseñándoos a deletrear las primeras sílabas de este Libro que día tras día os ha ido revelando el contenido de sus páginas.
69. Os escogí por la humildad de vuestro corazón, para que sumisos a Mí, llevaseis mi Doctrina por doquiera y en este tiempo de maldad y de miseria sembraseis mi simiente de amor en el corazón de vuestros hermanos, que es campo propicio a la conversión y a la virtud.
70. He venido a resucitar a todos los espíritus que habían muerto a la gracia y a enseñaros lo que no podríais encontrar en las ciencias ni en la filosofía: la espiritualidad.
71. Las religiones duermen un sueño de siglos de rutina y estancamiento, mientras la verdad ha permanecido oculta. Más aquellos que conozcan los mandamientos de Jehová y la palabra del Divino Maestro, tendrán que reconocer en esta voz que os habla ahora, a la voz del Espíritu de Verdad, prometido para estos tiempos,
72. La humanidad pide pruebas sobrenaturales para creer en mi existencia y en la inmortalidad del espíritu y en verdad os digo que le daré esas pruebas en este tiempo de grandes realizaciones y cumplimiento.
73. Las nuevas generaciones no oirán mi palabra en esta forma, porque a ella les he reservado la comunicación de espíritu a Espíritu.
74. Espero de vosotros el cumplimiento a mis mandatos, Yo os hablaré por conducto de los portavoces hasta el año de 1950, fecha en que daré por terminada esta etapa. Más no quiero que debilitéis en ese día de justicia, porque os dividiréis y caeréis en errores. Estad preparados para que oigáis la voz de la conciencia y seáis responsables de todos vuestros cargos.
75. Velad por la salud de vuestro cuerpo, buscad su conservación y fortaleza. Mi Doctrina os aconseja que tengáis caridad de vuestro espíritu y de vuestro cuerpo, porque ambos se complementan y se
necesitan para el delicado cumplimiento espiritual que les está encomendado.
76. Mi camino es estrecho, pero es seguro. No hagáis más penitencias vanas o estériles sacrificios. Tomad de la Naturaleza lo necesario para vuestra vida material y elevaos a Mí, en busca del sustento espiritual.
77. Pueblo amado: llevad la paz para que así como habéis sido consolados en este tiempo de dolor, sepáis consolar a los que debilitan en la vida, bajo el peso de las grandes pruebas.
78. Vosotros que habéis sido sanados y que habéis recibido dones y gracias del Padre, mañana seréis llamados por los hombres, los ricos de espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 93
1. Bienvenidos seáis, corazones hambrientos y sedientos de luz. Estad conmigo y jamás moriréis porque Yo soy la vida.
2. Ayer os sentíais morir porque habíais perdido la esperanza y la fe; no había en vuestro corazón una luz que os guiara por el sendero de la vida verdadera, ni una voz que os dijera con caridad: Venid, esta es la senda de la paz, hasta que oísteis mi palabra siempre llena de amor y de consuelo, y su luz os devolvió la calma.
3. Vuestra ceguedad se ha iluminado con la luz de vuestra conciencia y ésta siempre os dicta oración, caridad y enmienda. Así habéis llegado ante mi presencia y mi palabra ha sido como un faro luminoso y salvador que iluminó vuestra senda. Desde ese instante, habéis comprendido que esta luz sólo de Mí puede brotar y me habéis dicho: Señor, eres Tú a quien tanto esperaba, hoy sé que te amaba y te necesitaba, Maestro.
4. Sí, discípulos, aquí me tenéis ayudándoos a dar los primeros pasos en el camino de ascensión, hasta dejaros preparados como verdaderos discípulos de mi enseñanza y de mis revelaciones, para enviaros más tarde a comarcas y naciones a propagar esta fe.
5. La lucha será en pleno tiempo de pecado, de calamidades y dolores y no tendréis más recursos que los de vuestra espiritualidad ni más armas que la verdad. Os he escogido pobres, torpes y humildes, como tierra sin cultivo, pero propicia para ser fecundada y recibir la simiente espiritual.
6. No he venido en busca de filósofos, teólogos ni científicos, sino del pueblo humilde que siempre me ha esperado y acude a mi llamado, para restituir a su espíritu la heredad olvidada o mal empleada.
7. La humanidad no ha logrado penetrar al fondo de las revelaciones de los dos primeros tiempos, más en éste, el tercero, mi palabra os hará comprender, interpretar y practicar mis enseñanzas anteriores uniéndolas a las presentes.
8. En este tiempo, no he nacido para el mundo en cuanto hombre; he llegado a vosotros en la luz de mi Espíritu hecha palabra humana, y en ésta os doy mi esencia, para levantar la fe en vuestro corazón.
9. Os estoy resucitando y despertando, haciendo que vuestros ojos cegados por las tinieblas de este mundo, contemplen la verdad eterna.
10. Vengo a revelaros lo que el hombre de ciencia no puede enseñaros, porque no se conoce; él ha dormido en su grandeza terrenal y no se ha elevado a Mí en busca de mi sabiduría.
11. Se han cerrado los corazones de los pastores que en diferentes sectas y religiones debieron enseñar la ciencia espiritual que es grandeza y riqueza para el espíritu.
12. He mirado que la Ley y Doctrinas que legué a la humanidad en tiempos pasados, se encuentran ocultas y han sido sustituidas por ritos, cultos exteriores y tradiciones.
13. Mas vosotros, que reconocéis íntimamente que la esencia de esta palabra es la misma que recibió Israel en el Monte Sinaí y la que escucharon las multitudes en labios de Jesús en el Segundo Tiempo, seréis los que, con vuestro culto y vuestras obras, enseñéis que la Ley divina no debe olvidarse por cumplir con necias tradiciones que no beneficien al espíritu.
14. Aprended de Mí, discípulos, no permanezcáis más en la oscuridad, preparaos de espíritu y materia para que pronto salgáis a la luz y mi mensaje sea conocido. Preparaos para que os dé a conocer mi voluntad a través de vuestra inspiración.
15. Quiero que la luz de mi Espíritu resplandezca en vuestra mente y que las palabras que broten de vuestros labios procedan del espíritu. No intentéis hablar de esta Obra si no estáis preparados para sentir vuestras palabras. Espíritu, corazón y mente, tendrán que unirse en vuestro ser, si queréis servir como medio para que pase mi palabra, por vuestro conducto.
16. Las nuevas generaciones ya no me escucharán bajo la forma que ahora presenciáis, porque el término señalado por Mí en que dejaré de manifestarme así, se acerca, es 1950. Hasta el último día de ese año postrero os daré mi palabra, os hablaré incansablemente, os animaré y mi voz dulcísima, de esencia y de luz, llegará como un torrente sobre mi pueblo.
17. Los que me escuchen hasta el final, deberán ser fuertes y quedarán como ejemplo de discípulos obedientes. No debilitarán en las pruebas, no se estacionarán ni se dividirán.
18. ¿Qué sería de este pueblo si cuando unos lucharan por la espiritualidad otros se aletargaran en antiguas y retrasadas prácticas e inútiles tradiciones? Lucharéis unidos para que no debilitéis en la jornada y velaréis para que escuchéis con claridad la voz de la conciencia.
19. Vivid alerta para que no seáis criaturas débiles, sino espíritus fuertes. Guiad vuestros pasos por la senda de la caridad, del amor y la justicia; no os privéis de lo que Yo he dispuesto para vuestro sano recreo corporal; también os digo que no atormentéis a vuestro espíritu negándole lo que le pertenece, para que ambos, cuerpo y espíritu, formen una sola voluntad y sobre éstos vigile la conciencia que es mi luz divina.
20. No quiero que el mundo os envuelva en su materialismo y os arrebate la gracia que os he confiado, porque volveríais a vuestra vida de miseria y de dolor, de la cual os he rescatado.
21. No olvidéis que he venido a salvaros, ayudándoos a sobreponeros a vuestra debilidad para romper las cadenas que os oprimen y lleguéis a experimentar la satisfacción de haberos librado de flaquezas, de enfermedades y de miserias.
22. Todo aquel que se levante en pos de mi huella, encontrará en Mí la fortaleza y un Cirineo que lo acompañará hasta el final de la jornada. El que tenga hambre y sed de luz y salvación, hallará en mi Obra el pan y el agua de vida eterna.
23. Fortaleced vuestro espíritu para los trances difíciles, a tal grado que si llegaseis a caer en presidio por seguir mi huella, al recordar los padecimientos de vuestro Maestro, os sintáis conformados, sabiendo que Yo estaré con vosotros en ese trance. Si contempláis que un ser querido ha caído en el lecho del dolor y se encuentra a punto de expirar, volved vuestro pensamiento a Mí y mansamente dejad que se haga mi voluntad; entonces veréis realizarse un prodigio, como premio a vuestra conformidad y vuestra fe ante mis designios. Los que en el camino de la vida os vayáis quedando solos, recordad a Jesús alejado de su Madre y de sus discípulos, caminando mansamente hacia el calvario, seguido de una turba, pero solo en su corazón.
24. Cuando llevéis a vuestra mente ese recuerdo, experimentaréis una dulce sensación de consuelo, pensando que Yo os prometí acompañaros en vuestras tristezas y apartar vuestro cáliz de amargura.
25. El dolor os purificará y después, cuando el tiempo de vuestras aflicciones haya pasado, os consideraréis dichosos por haber tenido ocasión de imitar a vuestro Maestro, y sentiréis que sois poseedores de una heredad espiritual. 26. Estudiad con atención mi Doctrina y comprobaréis cómo una lección mía, confirma la anterior de la misma
manera que mi palabra de este tiempo confirma cuanto os dije en el tiempo pasado.
27. Pocos son los hombres que conocen las señales de que una nueva era ha comenzado y de que me estoy manifestando espiritualmente a la humanidad. En su mayoría consagran su vida y esfuerzos al progreso material y en esa lucha sorda y a veces sangrienta por alcanzar su objetivo, caminan como ciegos, pierden el derrotero, no saben que es lo que persiguen, no han logrado ver la claridad de la nueva aurora, no perciben las señales y están muy lejos de haber alcanzado el conocimiento de mis revelaciones.
28. Esta humanidad ha creído más en las doctrinas y las palabras de los hombres, que en las revelaciones que a través de los tiempos le he concedido. ¿Por ventura esperáis que el Padre en su justicia os envíe mayores señales de las que a cada paso contempláis, para sentir y creer que este es el tiempo predicho para mi manifestación como Espíritu de Verdad? ¡Ah hombres de poca fe! Ahora comprenderéis discípulos, por qué a veces os digo que mi voz clama en el desierto, porque no hay quien la escuche y atienda en verdad.
29. Despertad, pueblo, para que os sintáis estremecidos ante esta voz de justicia, para que os sintáis movidos a anunciar a vuestros hermanos que la Ley, la luz, el juicio y con ello la salvación de la humanidad, han llegado al mundo.
30. No miréis como un imposible vuestro cumplimiento dentro de esta lucha. Desde ahora me anticipo a deciros que no seréis sólo vosotros quienes redimiréis a esta humanidad, ni quienes transformaréis la vida de los pueblos; esas obras Yo las haré porque son sobrehumanas. Sólo quiero que cumpláis con la misión que os corresponde y dejéis que las nuevas generaciones lleven mi semilla más allá de donde vosotros hayáis logrado llegar.
31. ¿Imagináis el gozo del que retorna a la vida espiritual habiendo cumplido en la Tierra con el destino que su Padre le ha trazado? Su satisfacción y su paz son infinitamente mayores a todas las satisfacciones que en la vida humana puede recoger el espíritu.
32. Y esta oportunidad os la estoy ofreciendo para que seáis de los que gocen cuando retornéis a vuestro reino y no de aquellos que sufren y lloren en medio de su turbación o de su arrepentimiento.
33. Yo acudo presuroso al escuchar vuestras voces de auxilio, cuando lucháis como náufragos contra las embravecidas olas de ese mar de pasiones en que navega la humanidad de este tiempo. Vuestra plegaria llega a Mí, y mi caridad se extiende a semejanza de un manto de paz, como en otro tiempo en que acompañado de mis discípulos navegaba en el mar de Galilea, y las olas encrespadas amenazaban hundir la barca; ellos temerosos me pidieron con angustia que los salvase, por
que sentían perecer y Yo le demostré que el que está conmigo y confía en Mí, no perece jamás.
34. La barca en este tiempo es mi obra, el mar es la vida, la tempestad son las pasiones, las vicisitudes, las pruebas.
35. ¡Bienaventurado el que se encuentre dentro de esta barca cuando las tempestades se desaten, porque él será salvo!
36. Cruzad ese mar e id con fe absoluta en pos de la ribera, sabiendo que en ella está la paz perfecta: ¿Quién podrá perderse en esa travesía si navega guiado por la brújula de su conciencia?
37. Si alguno se sintiera fatigado llámeme, si algún otro sintiera que su fe flaquea, ore y Yo estaré a su lado al instante para darle ayuda; mas ninguno intente retroceder al punto de partida ni se resigne a perecer envuelto por las olas de la tempestad.
38. Perfeccionad vuestra oración, porque es menester que conozcáis la fuerza espiritual que ella imparte. Es la escala por la cual ascenderéis a Mí en una verdadera comunión de espíritus.
39. ¡Cómo se ensombrece el camino de aquél que apaga su fe o pierde la confianza en Mí! Vosotros que estáis velando, orad por el mundo que duerme.
40. ¿Os parece extraño que os procure con tanto afán? Es que no tenéis verdadero conocimiento de lo que es mi amor por vosotros, o de lo que significáis para Mí, porque os habéis formado un concepto muy pobre, respecto de vuestro Padre, ya que mientras unos os sentís dioses sobre la Tierra, otros por el contrario os sentís indignos de mi amor. Yo os digo que si la naturaleza material ha sido asombro y maravilla para los hombres, más grande y maravillosa es la vida espiritual; y para gloria y goce de vosotros, sabed que pertenecéis a ambas naturalezas. Así mi palabra viene a enseñaros cuanto necesitáis saber de Mí y de vosotros para vuestra elevación.
41. En este día es mi voluntad revelaros que para el año de 1950 estarán reunidos los 144,000 espíritus señalados y destinados por Mí para llevar al mundo mi semilla de amor. Unos estarán encarnados y otros en el valle espiritual. Todos permanecerán despiertos bajo la luz de mi inspiración y cada uno será una antorcha que iluminará el camino de grandes multitudes y las conducirá al Reino espiritual.
42. En el tiempo en que Israel cruzaba el desierto en busca de la Tierra Prometida, fue la tribu de Leví la que enseñó al pueblo el culto y le recordó y ayudó a comprender la Ley divina. Ya establecidas las tribus en la tierra que habían conquistado con su fe y perseverancia, siguió siendo la tribu de Levi la que veló por la Ley. Mas han pasado los tiempos, el espíritu del hombre ha evolucionado y la semilla divina que a Israel se le confió, llegó a muchos pueblos y ahora se encuentra diseminada en toda la humanidad.
43. Ese pueblo ha resurgido pleno de luz sobre la Tierra, para recibir en su espíritu las nuevas revelaciones que habrá de llevar a las naciones. Ved como ahora ya no es tan sólo la tribu de Levi la encargada de velar por la Ley divina, sino una multitud de espíritus a los que se unirán todos los que despierten con el anhelo de formar parte del Pueblo de Dios.
44. Aquí están, conmovidos ante mi palabra, muchos de los que en aquel tiempo cayeron llenos de temor al escuchar la voz omnipotente de Jehová en el Sinaí; de los que habían dejado el cautiverio, las lágrimas y la humillación para levantarse en busca de la Tierra de bendición y paz. Sus ojos se han abierto a una nueva luz que los hace mirar con claridad el camino recorrido por su espíritu hasta este tiempo.
45. Este pueblo también luchará por liberarse del nuevo Faraón representado por el mundo que alimenta su idolatría, sus miserias y tentaciones. También cruzará el desierto en el que se sentirá sólo y aislado de los demás, combatido por muchos de sus hermanos que tratarán de impedirle el paso; pero una vez que alcance la espiritualidad necesaria, oirá en lo más profundo de su ser la voz divina hablándole de la Ley de justicia y de amor; mas no será al corazón donde descienda esa luz sino directamente al espíritu.
46. Cuando el pueblo esté practicando esta Doctrina, cada una de sus obras servirá para la edificación del templo espiritual en el interior del hombre.
47. Todos los que anheláis formar parte de ese pueblo, penetrad en vuestro interior, saturaos de fe para que seáis fuertes en la lucha y os hagáis dignos de que os llame Israel, como en el Primer Tiempo nombré a Jacob fuerte para el bien, para el amor, para el perdón; fuerte en el celo y en la virtud, fuerte contra el pecado, el dolor, la calumnia o la miseria.
48. Después de daros esta lección, mi mirada seguirá vuestros pasos para contemplar la forma en que practicáis mis enseñanzas para juzgar de vuestras obras de verdadero amor.
49. Yo os daré ocasión de trabajar acercando al huérfano, a la viuda, al que ha caído en la lucha, al vencido por el vicio, al hambriento de luz, al sediento de verdad. No atribuyáis a la casualidad los casos que encontraréis a cada paso; pensad que es vuestro Maestro el que llama a las puertas de vuestro corazón. De cierto os digo que estáis en el tiempo en que vuestro espíritu justifique por medio de la caridad su existencias en la Tierra.
50. Mi voz llegará a cada instante hasta vuestro espíritu para preguntaros qué estáis haciendo, en qué invertís vuestra vida y si vais cumpliendo vuestra misión.
51. Comprended que tenéis una gran obra que llevar a cabo, es el trabajo acumulado en mucho tiempo de abandono. No penséis que sea Yo quien os abrume con pesados fardos, quiero que saldéis vuestra deuda y cumpláis vuestra misión en la Tierra, misión que no se reduce al cumplimiento de vuestros deberes para con vuestra familia; tenéis además de éstos, el de amaros todos sin distinción, y serviros, sin deteneros por diferencias de credos, lenguas o clases.
52. Mi Doctrina destruirá la semilla de egoísmo, dando así a vuestro espíritu un campo sin fin en el que podáis con vuestra misión de amar.
53. Día tras día daré señales a la humanidad para que despierte: A unos les hablaré en su oración, a otros los prepararé con la intuición para que perciban mi voz. A los que viven alejados de la espiritualidad, les daré sueños reveladores, proféticos; y a los materializados, les hablaré por medio de los elementos de la naturaleza ya que éstos solo creen en lo que miran o en lo que pueden probar con su ciencia.
54. Más si ellos a pesar de esas voces, permanecen dormidos o sordos, les haré sentir mi poder y mi justicia a la que tanto han desafiado.
55. Os hablo de justicia, porque es llegado el tiempo en que mi hoz venga a segar la mies en sazón. Yo recogeré los frutos que haya dado el bien, el trigo dorado que haya dado el amor. Todo lo demás será exterminado. Los frutos del pecado y la mala yerba del egoísmo, del odio y del orgullo, caerán abatidos bajo el filo inexorable de la hoz de mi justicia.
56. Vengo a tiempo para segar; recordad que en aquel tiempo os dije que la mies no debe segarse antes de tiempo, sino que deben dejarse crecer el trigo y la cizaña juntos, llegar a su madurez y segar después.
57. ¿No es esto lo que estoy haciendo ahora? Ved como mis obras de hoy confirman mi enseñanza del Segundo Tiempo.
58. Os estoy hablando a través de la mente de un portavoz, cuyo entendimiento he iluminado y he puesto en sus labios palabras de sabiduría, para que el pueblo reciba este mensaje como sustento para su espíritu.
59. Os veo maravillados ante esta manifestación por lo que me apresuro a deciros, que siendo ésta admirable, no es todavía la última lección que he de daros, ni tampoco la expresión más elevada de mi comunicación con los hombres. Tomad esta manifestación tan sólo como una página del libro de la sabiduría espiritual que es promesa de las nuevas revelaciones que habré de daros. El Libro está delante de vuestra conciencia, es mi Sabiduría, y de ese libro se desprenden torrentes de luz que bañan vuestro ser.
60. No podréis levantaros a luchar con verdadera fortaleza, mientras no estéis convencidos del fondo y trascendencia de esta Obra; es por eso que en cada una de mis manifestaciones desbordo mis complacencias
sobre vosotros para que haya convencimiento en mi pueblo de que avanza por un camino seguro.
61. Tomad con amor este libro en el que está escrita vuestra misión, mas no vayáis a dormir en este tiempo de luz, ¿Qué galardón podréis recibir el mañana si no tenéis méritos? No olvidéis que toda vuestra lucha tiene como finalidad la conquista de la luz, de la paz y de la perfección espiritual. Nadie ignora que para llegar a esa perfección os fue señalado el camino recto, el que os trazó la conciencia, desde que surgisteis a la vida; y para que no os desviaseis del sendero al encarnar en la Tierra, dejé impresa en ella mi huella.
62. Buscad esa huella en cualquier instante pasado o presente y pronto la encontraréis.
63. Siempre he venido a buscaros porque vuestro espíritu una vez encarnado se ha internado por diversos senderos, en los que la mayor parte de las veces se ha perdido. ¡Ah criaturas débiles que habéis caído por vuestra causa y después me habéis culpado diciendo que el camino de los hijos de Dios está lleno de tentaciones! Yo os digo que ahí donde creísteis ver muchos senderos, solo debisteis tomar uno: el que conduce a Mí; que donde mirasteis tentaciones, sólo eran frutos que había que tomar con conocimiento y respeto. ¿Podéis concebir que vuestro Padre haya creado algo que tuviera como fin el de tentaros a pecar?
64. Mañana, cuando la humanidad se liberte de su fardo de ignorancia y de materialismo, encontrará que aquello que consideró como un tropiezo, fue tan sólo un peldaño para que su espíritu ascendiera y tuviera experiencia; y lo que creyó que era un abismo, no era sino una prueba para fortalecerle; entonces descubrirá que lo que el hombre ha considerado como motivo de sus caídas y de sus errores, son los medios para ayudarle en su perfeccionamiento. Ante estas enseñanzas desaparecerán del corazón humano todas las supersticiones que ha creado en torno del mal.
65. ¡Cuánta fuerza y cuánta belleza descubrirá cuando abra sus ojos a la luz de esta vida! Todo lo que su ignorancia le hizo interpretar indebidamente, haciéndole caer en errores y culpando de ello a quien creó todos los seres, desaparecerán de la mente del hombre.
66. Mientras la humanidad no comprenda la verdadera ley espiritual o sintiéndose atraída hacia ese camino, caigan en fanatismo religioso, tendrá que encontrar su vida llena de tropiezos, de incertidumbre y de sombras.
67. ¿Cuándo penetraréis en el estudio de mi Doctrina, que es como un sol divino que ilumina al espíritu y no se oculta jamás? Según vosotros, esto es imposible, mas Yo os digo que pronto esta luz iluminará a todos los seres.
68. La voz de aquél a quien llamasteis Rabí de Galilea, es la misma que en estos instantes escucháis; y si en aquel tiempo os dije: No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios, ahora me acerco para deciros que no sólo de ciencia o de conocimientos humanos debe sustentarse el hombre, sino de esencia divina, porque en él habita el espíritu que solo se alimenta de amor, de sabiduría y de paz. ¡Alimentaos y confortaos, oh discípulos míos, para que llevéis la verdadera vida en vosotros!
69. Se acercan tiempos de lucha y de amargura, y es menester que estéis preparados para que deis testimonio de mi Doctrina, con vuestra fe y firmeza en el cumplimiento de mis enseñanzas.
70. A veces mis discípulos incrédulos quisieran que les mostrara el cuerpo que llevé en el Segundo Tiempo, las manos taladradas y sangrantes, para creer que estoy de nuevo entre mi pueblo; y en su corazón me dicen: ¿Cómo vamos a dar testimonio de Ti, si no te hemos visto? Mas Yo os pregunto: ¿Conocéis mis palabras de aquel tiempo en que os anuncié volver? ¿Cuándo os anuncié que vendría en cuanto hombre? Necesitáis ver para creer, porque os habéis materializado; en cambio hay quienes sin saber las profecías, sienten mi presencia y comprenden la verdad; esos son los que llevan limpia la mente y el corazón.
71. El espíritu está dotado de una mirada superior a la humana, para que sea él quien descubra la verdad y mire en ella la faz de su Padre. ¿Cómo queréis descubrir con vuestros sentidos lo divino, si antes no lo ha presentido vuestro espíritu? No son estas palabras un reproche a vuestra escasa fe, ni os rechazo porque dudáis; por el contrario; son precisamente esas lámparas apagadas las que vengo buscando para encenderlas con el fuego de amor de mi Espíritu.
72. Hay quienes se estremecen de gozo al escuchar esta palabra, son los que sienten mi presencia. Mañana, cuando haya dejado de comunicarme en esta forma, los que al oírme no hayan podido comprenderme o hayan dudado, al espiritualizarse se lamentarán al recordar que estuvieron presentes ante mi manifestación y no creyeron. A ellos les bañaré con mi luz y escucharán interiormente mi voz que les dice: No temáis, buscadme en el fondo de vuestro corazón y ahí encontraréis muchas de mis palabras guardadas para el instante en que las necesitéis.
73. Venid a Mí pueblos y naciones del mundo. Venid hombres de todas las razas, mi Ley os espera en el reino de la paz, para que forméis un solo pueblo: el Pueblo de Dios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 94
1. Mi palabra se ha manifestado entre vosotros llena de amor como un bálsamo de consuelo, cuando habéis venido ante Mí llorando y con paternal consejo os he tenido que corregir. Cuando se acerque el día en que haga cesar esta palabra en los labios de mis portavoces, la sentiréis que viene de un juez, aunque ella será siempre la misma en su amor y en su ternura, pero tendrá tanta luz, que descubriréis hasta los más escondidos errores y las más ocultas manchas que llevéis.
2. De Mí nunca diréis que no os señalé Vuestras imperfecciones, o que en mi Doctrina os enseñé lecciones engañosas. Mañana, cuando descubráis vuestros errores y estiméis la grandeza de esta revelación, sabréis hacer justicia a vuestro Padre.
3. Aún no palpáis esta verdad, primero eran las tinieblas las que ponían una venda de oscuridad en vuestros ojos, después vino la luz de mi palabra, pero os habéis deslumbrado con ella; es menester que caminéis a tientas unos instantes para que os acostumbréis a esta luz y podáis mirar cuanto os rodea. Mientras tanto, tened cuidado con vuestros análisis, con vuestras palabras y con vuestras prácticas, porque no podríais aún dar pasos firmes en el camino, ni hablar con la verdad como debéis hacerlo.
4. La verdad es una y es eterna, sin embargo, mirad a los hombres pregonando diferentes verdades. ¡Cuánto se han hollado en la Tierra mis enseñanzas!
5. Desde que Cristo vino a hablaros de la verdad, cuántos han tratado de hablar de ella, mas Yo pregunto: ¿También me han imitado en el amor, en la mansedumbre y en la caridad? Sólo Yo sé quiénes han sido mis verdaderos discípulos y apóstoles a través de los tiempos.
6. Si mañana cuando los hombres al juzgar esta comunicación, llegan a dudar de su verdad por haber sido dada a través de entendimientos pecadores, Yo les haré comprender que no es el pecado el que me rechaza, por el contrario, él me ha aproximado más al que se ha extraviado del camino.
7. Otra prueba de mi poder que los hombres reconocerán, consistirá en que sólo Yo he podido hacer que las bocas de los pecadores hablen con pureza, que los labios blasfemos hablen de lecciones divinas, y que las mentes rudas transmitan enseñanzas y revelaciones llenas de sabiduría.
8. ¿Quiénes serán los que en este tiempo se levanten como verdaderos apóstoles de mi palabra? ¿Quiénes de vosotros haréis contemplar a vuestros hermanos la hermosura de mi enseñanza?
9. Son necesarias vuestras obras; es indispensable el testimonio de este pueblo que oyó mi palabra.
10. La Doctrina que os he enseñado, es como una inmensa antorcha en torno de la cual tendrán que reunirse los pueblos, los hombres que tienen hambre y sed de verdad y sed de justicia y también los espíritus errantes, los investigadores que se desvelan en busca de la luz.
11. Preparaos para que el tiempo en que caravanas de vuestros hermanos se levanten en busca del oasis de paz, pero hacedlo con humildad; atesorad en el espíritu las virtudes que os he traído en mi palabra. No busquéis la forma de impresionar a vuestros hermanos con vanidades o con enseñanzas superfluas, ellos vendrán huyendo precisamente de aquello.
12. No sólo los que escucharon mi palabra a través del entendimiento humano serán llamados hijos de este pueblo, todo el que abrace su cruz, todo el que ame esta Ley y propague esta semilla, será llamado labriego de mi campiña, apóstol de mi Obra e hijo de este pueblo, aun cuando no me haya oído a través de esta manifestación.
13. Nuevamente os digo que no busquéis formas exteriores para dar a conocer mi Obra, porque presentaríais muchos puntos vulnerables por donde seríais combatidos por las sectas y religiones.
14. Si buscáis mejoramiento moral, la limpidez en vuestra vida, la espiritualidad en vuestro culto, no habrá armas, ideas, ni doctrinas que puedan venceros. Construid con el espíritu y todo se conservará y sobrevivirá a las vicisitudes y a los combates, porque el espíritu es indestructible. Si construís sobre bases materiales, habréis hecho lo que el necio cuando levanta sobre arena un edificio, que al menor movimiento tendrá que venir por tierra.
15. Haced de vuestro corazón un depósito para que en él guardéis mis enseñanzas como el más preciado tesoro que haya alcanzado hasta este tiempo vuestro espíritu.
16. Vengo a hacerme presente ante vosotros en este tiempo de lucha espiritual, porque fuisteis enviados al mundo para hablar de la Ley. Ya fuisteis liberados, ya os alejasteis de lo superfluo, avanzad ahora en el sendero como los verdaderos labriegos amados de Jesús.
17. Os he enviado al mundo en este tiempo para que habléis de Mí y para que vuestro espíritu desborde su experiencia en los demás.
18. Si os revelado que sois Israel, es para que sepáis que ha mucho tiempo que en la Tierra venís siguiendo mi camino y también para que meditéis en vuestra responsabilidad. ¿No creéis que sea justo que a veces os reclame vuestra falta de fe, de ahínco o de caridad?
19. Un solo Dios os ha hablado desde el principio de los tiempos; un solo Dios quiero que reconozcáis y améis, además quiero que sólo me ofrezcáis un solo culto.
20. Son los hombres los que han forjado muchos dioses, cada uno lo siente, lo adora y lo imagina de diferente manera. Estoy apartando este
pueblo de toda influencia religiosa para que aquí, en su soledad, en su retiro, me escuche y me comprenda, para que al final me rinda un culto digno de su Creador. Lo mismo hice en aquel tiempo cuando Israel hacía siglos que se encontraba cautivo bajo el yugo y el azote de los faraones de Egipto. Fue mi voluntad tomar a Moisés como enviado y arrancar de la esclavitud al pueblo destinado para recibir la Ley y la luz que alumbraría a la humanidad. Comparad los acontecimientos de aquel tiempo con los de ahora y comprenderéis la intención con la que el Maestro os ha hablado de estos hechos.
21. Vuestro espíritu me dice que también en esta época la humanidad ha sabido de esclavitud material, de penalidades y azotes, y que ha pasado por la esclavitud del espíritu.
22. Por ello vengo a vosotros nuevamente para deciros: Amaos como os enseñé en el Segundo Tiempo, para que vuestro camino sea llevadero. Llevad espiritualidad, orden, obediencia, fe y caridad, y os sentiréis fuertes en la lucha y seréis el ejemplo delante de todos los pueblos de la Tierra.
23. Muchos os preguntaran cuál es el camino que seguís y hacia dónde vais, y cuando miren vuestro paso humilde pero lleno de seguridad y de firmeza, os seguirán con el corazón pleno de confianza y de fe.
24. Hoy vuestro espíritu viene en busca de sustento, el corazón quiere paz, la mente tiene sed de luz y el Maestro os dice: en los primeros tiempos de vuestra evolución todo lo teníais, aun sin haber hecho méritos para lograrlo; en cambio, ahora todo lo tendréis que alcanzar con vuestras obras dentro de la Ley que os enseña a amaros los unos a los otros.
25. Nada os costó en aquellos tiempos tener salud, fuerza, paz, abundancia, por eso todo lo perdisteis fácilmente; ahora os digo, que cuando hayáis recuperado con esfuerzos, con luchas y sacrificios el desarrollo de aquellos dones que no supisteis estimar en todo su valor, ya no volveréis a perderlo, porque entonces aprovecharéis lo que tenéis y nunca olvidaréis lo que os costó alcanzarlo. ¿Tenéis una idea de cuánto tendrá que evolucionar esta humanidad para despertar de su largo sueño y levantarse con el ideal de recuperación y de evolución? Más vosotros iréis delante de ella, enseñándole el camino de su evolución espiritual. Ahora que estáis escuchando esta palabra y que ya formáis un pueblo, os digo que tengáis limpidez en vuestro espíritu y perseveréis en vuestra preparación para que podáis manifestar mi Obra con toda claridad. Yo quiero que desempeñéis con pureza la parte que os he confiado. Tranquilizaos, porque no todo lo vais a hacer, mi caridad os ayudará.
26. De muchos puntos de la Tierra surgirán hombres, grupos y multitudes hablando a la humanidad del nuevo tiempo, hablando de
espiritualidad y trabajando por la liberación y la fraternidad de los hombres. Por ello os digo que lo demás, lo haré Yo.
27. Hay obras que solamente Yo podré llevar a cabo, una de ellas es salvar a esta humanidad de los abismos que ella misma ha creado; pero hay gozo infinito en el Padre, cuando se ve acompañado en sus divinas tareas y deberes por sus hijos tan amados, por ellos hago el llamado a las grandes multitudes, les expongo el fin de mi manifestación y luego elijo a los corazones de buena voluntad para prepararles como soldados y emisarios de mi causa divina.
28. Ya quisiera ver a este pueblo diseminado en ejércitos por caminos, pueblos y naciones, llevando la buena nueva y el testimonio de mi palabra, así como la luz de mis promesas. Si os unís verdaderamente, veréis brotar de vuestra mente grandes inspiraciones, que serán la llave que abrirán las puertas hoy cerradas a vuestro llamado.
29. En este tiempo he venido a deciros: ¿A tal grado ha llegado la influencia del mundo en vosotros, que habéis borrado toda huella de mis anteriores enseñanzas? Esta es la razón por la cual he venido. ¿Quién de los moradores de la Tierra, podría haceros comprender todo el caudal de experiencia y de luz que trae vuestro espíritu a pesar de que no lo manifiesta, porque las influencias del mundo se lo impiden? Nadie, sólo Yo puedo salvaros y revelaros los misterios del espíritu.
30. Entre la humanidad se encuentran seres que en otro tiempo cruzaron el desierto en pos de una promesa divina, que oyeron la voz del Señor sobre un monte; también descubro a otros que vivieron en el tiempo de Jesús, vieron sus obras y escucharon su palabra, que me siguieron al desierto y comieron de los panes y peces que di a comer a la multitud cuando ascendieron a la montaña para oír aquella voz, y a los que anduvieron entre las turbas gritando el día de mi crucifixión. Aquí mismo, entre las multitudes que vienen a oír el mismo concierto celestial que es ahora nuevo para ellos, descubro a aquellos espíritus.
31. Estos que lloran, éstos que se estremecen al oírme y reconocen la voz que les habla, son aquellos cuyo espíritu conserva aún el eco de mis palabras.
32. ¿Veis cómo muchos de los que llegan ante esta manifestación se quedan para siempre en el camino, consagrados a estas prácticas, sin que haya poder humano que les impida el venir a escuchar mi palabra? Son los que en otro tiempo contrajeron deudas de amor con su Dios y que no tuvieron ocasión de entregarse a Él, pero que así mismos se prometieron esperarme para seguirme y servirme hasta el fin.
33. Hoy vengo a recordarles los acontecimientos que ya han vivido.
34. En aquel tiempo, cuando mis discípulos supieron que pronto partiría Yo de entre ellos, me preguntaron: ¿Señor, cuándo te
volveremos a ver? Les dije en qué tiempo volvería y qué señales daría de mi retorno.
35. Ahora les digo a los nuevos discípulos: éste es el tiempo anunciado, las señales se han cumplido sin faltar una.
36. Vosotros sabéis que esta comunicación por medio del entendimiento del hombre, también va a llegar a su fin y como aquellos, preguntáis: Señor, cuando tu palabra haya dejado de escucharse ¿No volveremos a tener la dicha de sentir tu manifestación en alguna forma? A lo que Yo os respondo: Después de este tiempo, vendrá el de vuestra espiritualidad, el de la comunicación directa con vuestro Señor, en la que me sentiréis eternamente presente. Cuando lleguéis a ese grado de elevación, nunca más diréis que el Padre va venir, o que se ha ido, porque ya habréis comprendido, que Yo siempre estoy en vosotros. Entonces recordaréis que os dije a través de Jesús: El Reino de Dios en vosotros está.
37. Llevad la buena nueva a las naciones; extended este mensaje por doquiera, mirad que muchos de los que esperándome están, creen que Yo he de aparecer en cuanto hombre en la Tierra, y eso nunca os lo dije, en cambio, os di a comprender que mi venida sería espiritual, que vendría sobre la nube.
38. Ya os he dicho que tocaré a las religiones y sectas para despertarlas de su letargo, ellas reconocerán la luz de este tiempo y alimentarán el ideal de espiritualidad; pero es menester que desempeñéis la parte que os estoy confiando, porque esta semilla tan sólo espera caer en la tierra para germinar y dar frutos de sabiduría, y progreso espiritual entre la humanidad.
39. El ejemplo de este pueblo humilde que conduce sus pasos sin ministros que lo guíen y que me rinde culto sin ceremonias ni símbolos, será un llamado que despierte a los que duermen su noche de siglos, y será un estímulo para la regeneración y depuración de muchos de mis hijos.
40. No tratéis de ignorar vuestra responsabilidad en esta Obra; no olvidéis que os he enviado a la Tierra como precursores y profetas del Tercer Tiempo.
41. De cierto os digo, que si en esta hora me presentase con el mismo cuerpo con el que me mirasteis en aquel tiempo, contemplaríais frescas mis heridas, y en mi rostro impresa aún la huella del sacrificio, pero ello sería un constante reproche para la humanidad y prefiero ocultaros mis heridas para mostraros tan sólo mi luz. ¿Por qué muchos desean contemplarme humanizado en la forma de Jesús? ¿No comprendéis que soy más que forma? Cierto es que en aquel tiempo lo mismo que en este, me he dejado contemplar en la forma de Jesús; mas esta gracia no
ha sido para todos, no es menester que todos me miren así. Nuevamente os digo: Bienaventurados los que sin ver han creído.
42. Cuando los hombres hayan salido del materialismo de sus prácticas religiosas y en lugar de buscarme en imágenes que son obra humana, se espiritualicen, me concebirán tan grande y omnipotente, que no aceptarán el verme limitado y no desearán, ni siquiera espiritualmente, verme en la figura de Jesús.
43. Cuán delicada es la misión del vidente en este tiempo, no le bastar tener el don de la mirada espiritual si no tiene elevación. ¿Quién podrá guiarle si no es su conciencia, y quién podrá librarlo de una confusión, si no es la oración y la vigilia?
44. Siete grandes profetas tuvo Israel en el Primer Tiempo, ellos hablaron y escribieron sobre el futuro de la humanidad, sobre las pruebas que vendrían a los pueblos y también anunciaron las revelaciones divinas que el Señor haría a los hombres. No fueron grandes por haber hablado mucho sino por haberse elevado en busca de mi luz.
45. Lo mismo quiere ahora el Padre de los nuevos profetas, que ofrezcan a la humanidad un solo miraje, pero lleno de verdad, que es lo que he dicho a mis labriegos: ofrecedme como cosecha de vuestra siembra aunque sean tres granitos, pero que sean fecundos y no una fanega, en la que abunde la paja y el tamo. No olvidéis que son vuestras obras las que están preparando vuestro paso a la eternidad.
46. Ahora que mi espíritu Divino se comunica con vosotros, os envío un rayo de luz que toca la mente del portavoz y él os transmite mi luz hecha palabra.
47. He aquí al verbo entre vosotros, el mismo que os habló en el Segundo Tiempo. Es la misma Doctrina y la misma esencia, mas hoy no vengo revestido de cuerpo humano. Ayer mis pies tocaron el polvo del mundo, hoy tan sólo mi luz se manifiesta a vuestro espíritu. Preparad vuestro corazón, para que podáis sentirme y sustentaos con mi palabra, ya que en verdad sabéis que no sólo de pan vive el hombre. Os daré mi cuerpo y mi sangre, que representé en aquel tiempo con pan y vino, ahora en forma espiritual será mi palabra la que sustituya el pan que es mi cuerpo, y la esencia de mi palabra, será el vino que beberéis como mi sangre.
48. El espíritu del pueblo se estremece de gozo con mi presencia. También el Maestro se recrea con la presencia de los nuevos discípulos. Oíd al Maestro hablar a sus apóstoles del Segundo Tiempo.
49. “Juan amado: vos que reclinasteis vuestra sien sobre mi corazón, quisierais que todos los que me escuchan se hicieran dignos de reclinarse en Mí para sentir mi paz, para estar cerca de la fuente de la vida. Vuestra lucha no ha terminado, vuestro espíritu incansablemente
ora y envía su luz entre la humanidad del Tercer Tiempo, a la cual profetizasteis muchas maravillas. En esta era estáis viendo, Juan amado, el cumplimiento de las manifestaciones que mirasteis en vuestras visiones y éxtasis y de las cuales no supisteis su significado, ni cuando habían de cumplirse. Velad por el mundo”.
50. “Judas Iscariote, apóstol mío: hoy la humildad es en vuestro espíritu, porque la expiación ha sido amarga, muy amarga; en cambio hoy se derrama benéficamente vuestra influencia sobre la humanidad. Invisiblemente os presentáis como consejero de hombres. Os he dado mi paz, discípulo, ¿Por qué no la sentís de lleno en vuestro espíritu? Mucho habéis llorado, a pesar de que nunca os he negado mi consuelo y mi perdón; es que estáis esperando que se salve el último de mis hijos para poder decirme: Señor, descended de vuestra cruz, ya estoy en paz, ya soy digno de recibir vuestro perdón”.
51. Mientras miráis que la humanidad se hunde cada día más en el pecado y con el blasfema, me traiciona y me crucifica, vuestro espíritu sufre tormentos que el mundo no podría imaginar y cada pecado que me ofenden lo sentís como si fueseis vos el que me está ofendiendo.
52. “Hijo, discípulo: tomad de mi mesa el pan y el vino que dejasteis aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé con vosotros, Yo os digo: comed y bebed, hoy os entrego lo que no recibisteis en aquella cena y que todos los demás recibieron. Aparto vuestra menesterosidad y vuestra miseria por la humildad que hoy tenéis, cual fruto de un grande arrepentimiento, tomad mi paz y hallad en ella mi cuerpo y mi sangre también”.
53. He aquí, pueblo, mis nuevas lecciones de amor, haced con vuestros hermanos lo que veis que hago con vosotros. ¿Qué vais a hacer en este tiempo con mi Obra? Delante de Mí contemplo un nuevo calvario y una cruz. Mi vía dolorosa no ha terminado, mi pasión no concluyó en el Gólgota, mis pasos van dejando aún su huella ensangrentada.
54. Pueblo mío, humanidad: venid por mi camino y vuestro sacrificio lo tornaré en vida eterna, vuestro dolor en alegría y cuando lleguéis a la cima del monte, veréis mi amor esperándoos. También el mundo me espera, tiene hambre y sed de mi amor, mas a todos llegaré, porque ésta ha sido mi promesa; cuando las naciones estén en paz y el pecado haya sido exterminado y los hombres se amen como hermanos, os mostraré la espada con que os vencí: el amor.
55. ¡Cuán humilde es esta manifestación para quien la ve con los ojos de la materia! más ¡Cuán sentida y grande para el que la contempla con el corazón y con el espíritu!
56. Así como ahora estáis a mí alrededor, así me encontraba en el Segundo Tiempo aquella última noche. El sol se hallaba en el ocaso, cuando Jesús conversaba con sus apóstoles en aquella estancia por
última vez. Eran las palabras de un Padre en agonía a sus hijos muy amados. Había tristeza en Jesús y también en los discípulos que ignoraban todavía lo que unas horas más tarde esperaba a Aquél que había venido a doctrinarles y les había amado tanto. Su Señor iba a partir, mas no sabían aún cómo. Pedro lloraba estrechando el cáliz contra su corazón. Juan humedecía con sus lágrimas el pecho del Maestro. Mateo y Bartolomé se hallaban extasiados ante mi enseñanza. Felipe y Tomás ocultaban su amargura mientras cenaban conmigo. Santiago el menor y el Mayor, Tadeo, Andrés y Simón, estaban mudos de dolor, sin embargo era mucho lo que me hablaban con el corazón. Judas Iscariote también llevaba dolor en su corazón, angustia y remordimiento, mas ya no podía retroceder porque la tiniebla lo había poseído.
57. Se acercaba el martirio de la cruz, desde la cual Jesús dejaría a su Madre, como a una alondra que daría calor a aquellos pequeños, mientras la luz del Espíritu Santo descendía a iluminar a aquellos hombres. Pronto se sentirían fuertes después de los instantes de flaqueza, para diseminarse por el mundo predicando la buena nueva y anunciando el reino de los Cielos a los pueblos gentiles e idólatras.
58. Cuando Jesús terminó de decir sus últimas palabras y recomendaciones, aquellos discípulos se encontraban bañados en llanto, más uno de ellos ya no estaba, su espíritu no pudo recibir tanto amor ni contemplar tanta luz y se apartó porque aquella palabra le quemaba su corazón.
59. Pueblo de este tiempo, nuevos discípulos: Yo permití en mi apostolado del Segundo Tiempo la traición de un discípulo para daros en ella una gran lección. No os convirtáis en jueces de aquel a quien Yo he juzgado y perdonado con amor, tomadle más bien como un libro abierto y como un símbolo. ¿Cuántos de los que le estáis juzgando ahora, llevaréis un Judas en vuestro corazón?
60. En estos instantes en que os hablo y recuerdo aquellos sucesos, también el astro rey se está ocultando, es el mismo sol que alumbró a aquella humanidad. Mas ahora, mientras os hablo así, sube hasta la altura de los cielos el clamor de los pueblos y el estruendo de vuestras guerras.
61. ¡Cuánta miseria contemplo en vuestro mundo y cuánta tristeza hay en mi Espíritu!
62. Benditos sean los que con dolor en el corazón recuerden el día en que Jesús estuvo en el cadalso, del cual salió seguido por las turbas hacia el calvario.
63. Hoy mi Espíritu se siente entre vosotros en una nueva cárcel, pero es de amor, la de vuestro corazón, en el cual quisieseis aprisionarme porque me empezáis a amar. También veo la nueva cruz donde vais a
elevarme mas no es aquella donde me hicisteis morir; hoy es la de vuestra espiritualidad, que busca mis brazos abiertos y que anhela el torrente de mi sangre divina que es vida. No me acusáis ahora, por el contrario sois mis defensores, porque ya sabéis de mi inocencia.
64. No puedo decir de todos lo mismo, porque los hombres han acumulado tantas imperfecciones y tantos pecados en el mundo, que también son para Mí como una nueva cruz de dolor que me han preparado para este tiempo.
65. Todos fuisteis rescatados por mi ejemplo y no podréis morir; sin embargo, es menester que venga a rescataros de las tinieblas que os envuelven y que no os dejan conocer la verdadera vida.
66. ¡Cuántos sentimientos encontrados agitan vuestro corazón al escuchar mi palabra, pueblo amado! Ese acento doloroso con el que os hablo de aquellas horas de amargura, conmueve más a los que han llorado mucho, porque esta vida es calle de amargura y es calvario.
67. En aquel tiempo me juzgaron tres jueces: Anás, Pilatos y Herodes, y el pueblo cumplió en Mí la sentencia. Ahora os digo que son muchos mis jueces y mayor número los que me harán sentir el dolor en este tiempo; pero cuando más abominen los hombres de mi Ley y mi Doctrina, cuando sea más perseguido y negado, surgirá la voz de los hombres de fe, porque no sucederá lo que en el Segundo Tiempo, ahora no estaré solo.
68. El ciego a quién Jesús devolvió la vista, gritará a voz en cuello que ha visto la luz; los muertos resucitarán y darán testimonio de mi verdad. El sensible corazón de la mujer me será fiel y los hombres de espíritu fuerte serán los nuevos cirineos.
69. María no estará ausente, ni será ajena a ninguno de mis pasos, y su Espíritu celestial me seguirá por doquiera, porque Cristo y María antes de haber venido a la Tierra, han sido uno con el Padre.
70. Humanidad, humanidad, hoy no podría decir como en aquel tiempo: Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, porque no hay uno que no haya bebido la sangre del Cordero, aquella que es luz, verdad y vida.
71. Un instante bastó a Dimas para salvarse, y ése fue el último de su vida; él me habló desde su cruz, y a pesar de ver que Jesús, el que se decía hijo de Dios, estaba en agonía, sintió que era el Mesías, el Salvador y a Él se entregó con todo el arrepentimiento de su corazón y con toda la humildad de su espíritu, por eso le prometí el Paraíso para ese mismo día.
72. Yo os digo que todo aquel que inconscientemente vaya pecando, pero que al final de su vida me hable con su corazón lleno de humildad y de fe, le haré sentir la ternura de mi caridad, que lo elevará de las
miserias de la Tierra, para hacerle conocer los deleites de una vida noble y elevada.
73. Os dejé a María a los pies de la cruz, sobre el monte que recogió mi sangre y las lágrimas de la Madre. Ahí quedó ella esperando a sus hijos, porque será ella quien aparte de sus hombros la cruz y les señale el camino de la gloria.
74. Sed tengo, dije a aquella turba que no entendía mis palabras y que gozaba con mi agonía. ¿Qué podré deciros ahora, cuando veo que no es una turba, sino que es el mundo entero el que hiere mi Espíritu sin darse cuenta de mi dolor?
75. Mi sed es infinita, incomprensible, y sólo vuestro amor podrá apagarla; ¿Por qué en vez de amor me ofrecéis un culto exterior? ¿No sabéis que al pediros agua, me estáis ofreciendo hiel y vinagre?
76. A pesar de ser tan amargo mi cáliz en este tiempo, tan cruenta mi cruz y tan grande mi soledad, no me oiréis exclamar: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? Porque aquella prueba que Jesús os dio demostrándoos que su dolor era humano y real, hoy no os la daré porque vengo en Espíritu.
77. Cristo es el Maestro y Él os dio lecciones hasta el último instante. Cuando ese momento llegó y vio su obra concluida, la ofreció humildemente a su Padre, diciéndole: “Todo está consumado”.
78. Si Jesús que era el Camino, la Verdad y la Vida, terminó su misión con aquella oración de siete palabras, diciendo al final a su Padre: “En tus manos encomiendo mi Espíritu”, pensad si vosotros que sois los párvulos y los discípulos de aquel Maestro, podréis dejar esta vida sin ofrecérsela al Padre como un atributo de obediencia y de humildad, y podréis cerrar vuestros ojos a este mundo sin pedir al Señor su protección, ya que tendréis que abrirlos en otras regiones.
79. Toda la vida de Jesús fue una ofrenda de amor al Padre. Las horas que duró su agonía en la cruz fueron una oración de amor, de intercesión y de perdón.
80. Ese es el camino que os vine a señalar, humanidad. Vivid imitando a vuestro Maestro y os prometo llevaros a mi seno, que es el origen de toda felicidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 95
1. ¿Qué podréis pedir al que os ha creado que Él no os conceda, siempre que lo que pidáis sea para bien de vuestro cuerpo o de vuestro espíritu? Mas debéis aprender a ser conformes con mi voluntad. Estáis
en un tiempo de restitución en el cual no debéis ser inconformes con vuestras pruebas.
2. Amad, que vuestro amor os ayudará a restituir. Destruid con vuestra caridad todo egoísmo.
3. La tierra que pisáis es pasajera, vuestro viaje aquí es corto, después penetraréis en la vida eterna. Sin embargo, Yo quiero que desde este valle de lágrimas conozcáis el camino trazado en los preceptos de mi Ley.
4. No debilitéis en la fe, ni en la esperanza; tened siempre presente que el fin de esta jornada llegará; no olvidéis que en Mí habéis tenido vuestro principio y que el fin lo tendréis también en Mí, y ese fin es la eternidad porque no existe la muerte del espíritu.
5. Tened como ideal la eternidad y no desfallezcáis en las vicisitudes ¿Acaso sabéis si ésta sea vuestra última encarnación en la Tierra? ¿Quién podrá deciros que en ese cuerpo que hoy tenéis estáis saldando todas vuestras deudas contraídas con mi justicia? Por eso os digo: aprovechad el tiempo, pero no vayáis de prisa. Si con fe y conformidad aceptáis vuestros sufrimientos y con paciencia apuráis el cáliz, en verdad os digo: vuestros méritos no serán estériles.
6. Haced que el espíritu camine siempre adelante para que no dejéis nunca de perfeccionaros.
7. Yo soy quien pone las pruebas en vuestro paso para detener a vuestro espíritu, cuando se aparta del camino de mi Ley para vivir sujeto tan sólo a su libre albedrío. Examinad el fondo de las pruebas, Yo os lo permito, para que comprobéis que cada una de ellas es como un cincel que va puliendo vuestro corazón. Esa es una de las razones por la cual el dolor os acerca a Mí.
8. Más el hombre ha buscado siempre los placeres, ha ido tras el poder y la grandeza para enseñorearse en la Tierra y ser rey de sus propios hermanos. Si Yo os he creado con el mismo amor a todos, ¿Por qué ha habido siempre quienes pretenden ser superiores? ¿Por qué ha habido quienes conduzcan a la humanidad bajo la humillación y el látigo? ¿Por qué hay quien repudia al humilde y no se conmueve su corazón por llevar el dolor a sus semejantes? Porque esos son espíritus que no me han reconocido aún como al Padre que ama a todas sus criaturas y como el único dueño de todas las existencias. He ahí porque existen hombres que usurpan y desconocen los derechos sagrados del hombre. Ellos me sirven de instrumento para mi justicia y, creyendo ser señores y reyes, sólo son siervos. Perdonadles.
9. Este es el Tercer Tiempo en el cual he venido a enseñaros la lección que deberá unir a la humanidad espiritualmente; porque es mi voluntad que no sean ya un obstáculo para su unificación los idiomas, las razas, las distintas ideologías. La esencia con que formé un espíritu, es la
misma que todos poseen y las substancias que componen la sangre que corre por las venas de los hombres, son las mismas en todos. Por lo tanto todos son iguales y dignos de Mí y por todos he venido nuevamente.
10. He venido porque he contemplado pobre de virtudes a vuestro espíritu y lo he venido a enriquecer. Mas no me pidáis las riquezas de la Tierra, porque ellas os las heredé desde un principio, pedidme y buscad la purificación del espíritu que no poseéis aún. Ved que mi Ley todavía está sin cumplimiento.
11. Han pasado los siglos y las eras y la humanidad no tiene un verdadero despertar a la vida de la luz y de la verdad, por eso cada vez que dejáis una envoltura tornáis al valle espiritual desnudos y menesterosos, hambrientos y sedientos. No surge todavía del corazón del hombre, una fe y una voluntad tan grande que los haga estar dispuestos a seguirme por el camino marcado por vuestro Padre con huellas de sangre y amor.
12. Y ahí tenéis el dolor en toda su fuerza, agobiando a la humanidad, haciéndole reconocer que está fuera del camino, invitándola a buscar al Padre, como hizo el hijo pródigo en mi divina parábola. ¿Qué importa que lleguéis ante mi puerta desnudos o harapientos, llorosos y avergonzados, si lo que Yo quiero es que me busquéis, que llaméis a mi puerta, que os acordéis de Mí? Mis brazos amorosos se abrirán entonces llenos de perdón y caridad para estrecharos, para devolveros la heredad perdida y malgastada, para sentaros a mi mesa a saborear el manjar y el fruto de la vida eterna.
13. Dejad que mi amor penetre en vuestro corazón y que él os consuele y os sane, dejad que os salve nuevamente; dejad que os liberte, rompiendo las cadenas que os atan a las pasiones, a la miseria y a la ignorancia. Quiero que sea el Reino de los Cielos el que venga al corazón de los hombres y que no sean vuestras pasiones las que establezcan su reino en este mundo.
14. Discípulos: comprended que Yo os envié al mundo para que amaseis a vuestros hermanos, derramando vuestra caridad, orando por ellos, viviendo para ellos; pero no esperéis que os devuelvan amor por amor, antes bien fortaleceos para resistir la dureza del corazón humano, las ingratitudes, el egoísmo. Preparaos para la calumnia y la traición, pero no os amedrentéis por ello y de antemano perdonadlos con todo vuestro corazón.
15. Cuando os sintáis solos, cuando necesitéis amor, cuando no haya en la Tierra una voz amiga que os consuele ni alguien que comparta su pan con vosotros, buscadme; buscad a Aquél que ama aunque no sea amado, Aquél que en verdad perdona, sana y consuela a todos los pecadores.
16. No todos serán ingratos e insensibles a vuestro paso, a veces seréis estimulados por la comprensión, la caridad y la bondad de vuestros hermanos.
17. Quiero que en vuestra humildad seáis conformes y en vuestra pobreza encontréis mis bendiciones. Mientras el mundo camina menesteroso de mi paz, tropezando y cayendo en medio de su ciencia y su falso esplendor, vosotros los pobres poseéis el tesoro de la paz. ¿Por qué no extendéis esta paz sobre la humanidad con vuestras oraciones, obras y palabras como un manto de amor y caridad?
18. Todos poseéis los dones del espíritu, que están comenzando su desarrollo en este Tercer Tiempo por la evolución que han alcanzado los espíritus. La intuición, la videncia, la revelación, la profecía, la inspiración, se están manifestando en forma clara entre la humanidad y es ello el anuncio de un nuevo tiempo, es la luz del Libro de los Siete Sellos, abierto en este tiempo en su Sexto capítulo. Mas vosotros que sabéis porqué son estas manifestaciones y el tiempo en que vivís, encauzad vuestros dones por el camino del amor; estad siempre preparados para ofrecer vuestra caridad y estaréis en armonía con mi Ley y serviréis de ejemplo a vuestros hermanos. Entonces seréis mis discípulos y como tales seréis reconocidos.
19. Si sabéis tomar mi Obra con verdadera caridad y amor, ella será en vuestra vida como una barquilla salvadora, os acogerá como una madre cuando vayáis perdidos llorando por los caminos de la vida.
20. Me pedís que mi palabra no cese de escucharse, me pedís que el tiempo de esta manifestación entre vosotros se alargue, mas os digo: mis leyes son inmutables, mi voluntad irrevocable. Nada podrá hacer el hombre para variar mi determinación. Ni lágrimas ni promesas harán que Yo prolongue este tiempo. Dicho y escrito está que en el año de 1950 mi palabra dejará de escucharse. ¿Quiénes estarán conmigo entonces? No sabéis lo que Yo prepare tres años antes de mi partida, mas vosotros debéis estar alerta.
21. En el Reino del Padre existe un ser lleno de gracia, de dulce ternura y calor. Es María, vuestra Madre, Ella es siempre con vosotros, aprended a recibirla dignamente en vuestro corazón. Sentid su amorosa caricia, comprended que para Ella seréis siempre sus hijos. María os ayudará a llegar a Mí, a vosotros que estáis enfermos del cuerpo y del espíritu, Yo no os desecharé por vuestra pobreza. Oíd mi palabra porque ella será como bálsamo en vuestras heridas.
22. ¡Cuántos de vosotros os sorprendéis de encontraros en estos instantes escuchándome con lágrimas de amor, de gozo, de arrepentimiento en vuestros ojos, cuando apenas hace unas horas todavía estabais entregados a las pasiones del mundo!
23. Os entrego mis lecciones para que las estudiéis con interés y mañana podáis practicarlas con amor.
24. Ha tiempo que os vengo dando mi enseñanza y no encuentro entre tantos párvulos a los discípulos que mañana sean los maestros, mas Yo os seguiré entregando mi lección hasta despertar en vuestro espíritu el ansia de evolución.
25. He venido a escoger a los torpes para las ciencias de la Tierra, porque ellos no los son para las enseñanzas del espíritu. He escogido al pobre, porque con un átomo de mi gracia que le dé, se siente enaltecido y honrado, no así el rico que por mucho que le conceda jamás queda conforme. Mas al pobre que ha sido engalanado con el conocimiento de los dones que posee, le enseño a que no reserve su tesoro para sí, sino que comparta de él con sus hermanos. El espíritu que goza al saber que lleva estos dones, es porque se ha dado cuenta del valor que ellos tienen.
26. Quien lucha por conservarse firme en el camino, es porque recuerda todo lo que ha tenido que sufrir para alcanzar lo que hoy posee. Comprended que quien se aleja del camino, no es tan ingrato con su Señor, como lo es consigo mismo.
27. ¿No sabéis que el que camina en contra de mi Ley, a sí mismo se despoja de sus virtudes y de sus dones?
28. Precisamente en este tiempo vengo devolviendo a la humanidad toda su herencia que había dilapidado; no quedará uno solo sin la luz de mi Espíritu Divino; antes de 1950, que como os he anunciado será el año de mi partida, ninguno se sentirá menesteroso, débil, ni ignorante.
29. Las plantas parásitas florecerán y fructificarán porque soy el poder y para Mí siempre será tiempo de salvar a vuestro espíritu, más para vosotros cada tiempo que pase y cada pasó que descendáis, tendrá que hacer más doloroso vuestro retorno al camino.
30. He venido a apartaros de las grandes perversidades, para que en un sendero de paz pudieseis escucharme, meditar y analizar la lección que os entrego.
31. Aprended que la sed del espíritu, sólo la calma el agua pura y cristalina, para que nunca toméis aguas turbias y contaminadas.
32. Si en el mundo habéis tenido siempre quien os sirva y habéis sabido de honores, en este camino, no tendréis siervos, ni vanagloria; seréis mis siervos sirviendo a vuestros hermanos.
33. Os dejé llegar a la cumbre que anhelabais y cuando en ella estuvisteis, oísteis la voz del Señor que os decía: Ya disteis mucho tiempo vuestro tributo al César, ahora dadme lo que es mío; ya gozasteis mucho con las satisfacciones del mundo y ya es tiempo de que preparéis vuestro viaje a la eternidad, porque nadie sabe si ha de volver o no a este mundo.
34. Yo os digo: benditos seáis por haber ensalzado el nombre de María, quien llena de amor os ha preparado para recibir mi lección y me mostráis vuestro regocijo y ahínco por seguir adelante. Mi anhelo es contemplaros a salvo, y hay dolor en mi Espíritu porque son pocos los que me siguen y muchos los que no han oído mi palabra, y su espíritu permanece aún indiferente y sordo a mis inspiraciones.
35. Yo doy vida y alimento a todos los seres y velo por su bienestar, mientras que vosotros no habéis aún comprendido que vuestro destino es amar y servir. Por eso os he hablado en muchas formas y mis lecciones se repetirán hasta que convencidos de vuestros errores obedezcáis las leyes que os han sido dadas desde el principio de los tiempos.
36. Os doy una oportunidad más para que hagáis obras de misericordia, para que multipliquéis vuestra cosecha y la almacenéis en mi granero en donde no se pierden sino que aumentan vuestros méritos.
Presentadme a los que hayáis convertido de mala a buena semilla, a los tristes que hayáis consolado, a los que hayáis hecho salir de las tinieblas del vicio para ponerlos en lugar seguro. Eso es lo que os pido. No olvidéis vuestros deberes espirituales para con los que aún se encuentran materializados; recordad que os he dicho que no debéis preocuparos por el día de mañana, todo está previsto y concedido por Mí, sólo debéis confiar en vuestro trabajo que siempre será bendecido por el Padre. No os quiero sólo espirituales, os he dado dos leyes a las que debéis de atender, la una rige al espíritu y os inspira sentimientos y pensamientos elevados; la otra os mantiene en armonía con la Naturaleza material y ambas os identifican conmigo en su armonía perfecta.
37. Unificaos en un solo pensamiento y confiad en Mí; Yo os he amado desde antes de enviaros al mundo y doquiera que os habéis encontrado, os he protegido. He sido incansable en mi afán de prepararos. ¿Quiénes serán los que se ocupen de mi Obra y vean el principio de la restitución de este mundo? En verdad os digo: serán los hijos de vuestros hijos los que hablarán de lo que vosotros habéis visto y oído de Mí; mas si vosotros lográis una gran preparación y alcanzáis grandes mirajes que señalen el futuro para la humanidad, cuán dichosos seréis, porque podréis manifestar cuán grandes son los dones que os concede el amor de Dios.
38. Cuando todos mis hijos sepan que me he manifestado una vez más, cuando mi palabra sea analizada y se dé cumplimiento a mis mandatos, la luz del Sexto Sello estará iluminando a toda criatura y todos estaréis despiertos. En ese tiempo cesará la confusión y la maldad, terminarán las guerras, y la vida del hombre estará envuelta en mi amor y en mi gracia. En los corazones latirá tan sólo el amor, la misericordia y el
perdón. La intuición será un don de todos y la conciencia hablará con toda claridad y su voz será escuchada y obedecida.
39. Confiad en Mí, para que podáis hacer obras espirituales, porque si no tenéis fe, no podréis sanar y os sentiréis pequeños y menesterosos teniendo mi potestad, mas también os digo: cuando vayáis a socorrer a vuestros hermanos, no los humilléis, no erijáis tronos ni busquéis vasallos, sed humildes, amadlos y trabajad con abnegación entre la porción que os corresponde. Lo que hicierais con vuestros hermanos lo habréis hecho con vosotros mismos. Pensad cómo seréis juzgados si hacéis obras opuestas a mi Ley diciendo que sois mis discípulos.
40. Yo recibo vuestra cosecha en este mundo, en el que habéis luchado y sufrido por mi causa. Un corazón me dice: mi siembra es pequeña; pero voy a aumentarla porque me conmueve tu amor y tu paciencia divina.
41. De vuestra elevación espiritual depende vuestra tranquilidad, Yo tengo más que daros, que vosotros que pedirme. Cuando os entreguéis al trabajo espiritual, hacedlo con todas las fuerzas de vuestro ser, y cuando vayáis al mundo a labrar el pan del cuerpo, trabajad con amor para que deis cumplimiento a las leyes que os rigen.
42. Si habéis sido buenos hijos y después buenos padres, no temáis ser ante Mí. Si os habéis visto desobedecidos y no podéis corregir al hijo que ha faltado y lleváis por esta causa una herida profunda en vuestro corazón; recordad que Yo he recibido mil y mil veces la ingratitud y el desconocimiento de mis hijos, y entonces imitadme. Sólo Yo juzgo las obras de todos los seres. Los padres me responderán de sus hijos, y éstos, de sus padres. Os he inspirado la virtud para que seáis los cimientos de un mundo sano y fuerte para que cuando os pregunte por los seres que envíe al seno de vuestro hogar, los presentéis como fragantes rosas y lirios en el jardín que habéis cultivado.
43. Mi palabra viene a dar la paz al que la necesita, pero no todos la han sabido recibir; muchos no se conmueven con mi lucha ni sienten mi dolor, por su falta de amor.
44. Anhelo ver en vosotros la firmeza de vuestra fe, porque llegará un tiempo de persecución en que seréis interrogados y juzgados; si estáis preparados, Yo hablaré por vosotros y me manifestaré en vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
45. Sed misericordiosos y alcanzaréis misericordia de vuestros hermanos. Obedeced mis inspiraciones y rechazad peligros y tentaciones. Los que hoy me rodean no son justos, pero están en camino de serlo y de alcanzar la salvación.
46. Todo lo que me pidáis con humildad y buen propósito os lo concederé. Todo lo que solicitéis en bien de vuestra evolución en
nombre de María, os será concedido. Pedid por todos, porque sois ante Mí un solo hijo a quien amo y a quien he venido a salvar.
47. Habéis venido a morar en la Tierra por mi voluntad, por eso he venido a comunicarme con vosotros. Quise escoger corazones duros para daros pruebas del poder de mi palabra al obtener su regeneración. El cincel de mi amor les ha pulido, mi bondad les doblegó.
48. Los espíritus han oído mi voz a través de su conciencia y han hecho que el hombre reconozca sus faltas; los corazones se han confesado de espíritu a Espíritu con el Padre y han descubierto delante de Él muchas faltas desconocidas para ellos mismos.
49. Cuántos en el silencio de su corazón al estarme escuchando me dicen: Padre, tu mirada está penetrando en mi interior ¿Qué puedo ocultarte? Muchos lloran al conocer el dolor que han causado a sus hermanos, a quienes hicieron volver al Más Allá antes del tiempo fijado para ello.
50. Se regocija mi Espíritu al veros venir en multitudes, pueblo, y os digo: venid, venid, no es tarde para que lleguéis a mis tierras y os convirtáis en labriegos, ni tampoco para que forméis propósito de enmienda. Cuando hayáis sentido el calor del aprisco y recobrado vuestras fuerzas, no seáis ingratos al Pastor que os rescató, porque no sabéis a qué precio conseguiríais que El volviese a buscaros.
51. ¿Qué buscáis en los caminos inciertos, si de ellos venís? ¿Para que ir en busca de nuevas encrucijadas, cuando aún recordáis vuestro dolor en las engañosas veredas del mundo? Id a los caminos, si, volved a ellos, os dice el Maestro, pero hacedlo cuando os sintáis fuertes y que vuestro progreso sea para dar la mano al caído o para que busquéis al extraviado. Es necesario que tengáis un conocimiento completo del lugar de donde habéis venido para que comprendáis las bellezas del camino en que os encontráis.
52. Si os faltare el conocimiento de estas enseñanzas, por no haber dado suficiente atención a mis lecciones o por escasa meditación, vuestro paso por el sendero del bien será falso y un leve tropiezo os hará desviaros.
53. Velad y orad, oíd y meditad, y tendréis fuerzas para llevar a la práctica mis divinas lecciones.
54. Vais aprendiendo a pedir, a saber amar y a sufrir también. Este es un mundo de dolores, donde tenéis que aprender a respetar mi voluntad. El amor que profeséis a vuestro Padre os ayudará a sufrir las pruebas con paciencia y conformidad.
55. He querido que desde este mundo conozcáis el sendero que conduce a mi Reino, por medio de la práctica de los preceptos de mi Ley. Terminad de cumplir vuestra misión en la Tierra, no desaprovechéis esta ocasión. ¿Quién puede asegurar que el Padre os
conceda una nueva reencarnación, en la cual podáis reparar vuestros errores y reponer el tiempo perdido? En mi palabra os he dicho: Sed diligentes, mas no vayáis de prisa. Cumplid con lo espiritual y con lo humano. Fundid todas vuestras potencias y sentidos en una sola voluntad.
56. El dolor apurado con paciencia, no es estéril, porque acrecienta la fe, eleva y purifica, nunca será un obstáculo sino aliciente en el camino de evolución y restitución.
57. Sed humildes de espíritu y entonces tendréis verdadera caridad para vuestros hermanos, entonces seréis fuertes para resistir las tentaciones del mundo. ¿Por qué unos sueñan con los deleites de la Tierra, otros van en pos de los caudales y otros se hacen grandes para humillar a los pequeños? Porque son débiles para perseverar en el bien y sucumben ante la tentación.
58. He venido a comunicarme en este punto de la Tierra, y dejaré mi palabra como un don para todos los hombres, este don apartará la pobreza espiritual de la humanidad.
59. Vengo a llenaros de valor para que rompáis las cadenas que os atan y quedéis libres para seguirme. La tentación ha hecho su reinado en la Tierra y ha esclavizado a los hombres, mas a ellos les será dada potestad para vencer al pecado, al vicio, a la carne. Los que me vais siguiendo, practicad la caridad en todas las formas, así habréis amado, mas no esperéis gratitud de la humanidad. No recibiréis amor por amor, el mundo no sabrá consolaros y a veces os traicionará, mas no temáis; cuando tengáis necesidad de consuelo, de amor, de paz, de bálsamo, buscad a Aquél que con su palabra y su sangre os dio pruebas de su amor, y en esos trances. ¿Qué podéis pedirme, que Yo no pueda concederos?
60. De la paz absoluta y perfecta que vuestro espíritu llegará a gozar en el Más Allá, vengo a daros una parte, pero este mundo está menesteroso de esa paz, carece de fe, va caminando entre tinieblas y cayendo en profundos abismos, en verdad no sabe a dónde va, porque no hay una mano que le guíe.
61. Para eso estoy preparando hombres que entreguen mi palabra por sus labios, para que ella lleve luz a los entendimientos y paz a los pueblos de la Tierra.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 96
1. Sustentaos con mi palabra que es el pan del espíritu. Mas para que este pan llegue verdaderamente a vuestro corazón, es preciso que os despojéis, aunque sea por unos instantes, de cuanto os ata a este mundo. Nadie ignora la forma de elevarse a Mí y sin embargo muchas veces os veo llorar creyéndoos indignos, sin saber que ese llanto os purifica y os prepara para llegar a Mí.
2. En mi palabra encontraréis vida eterna para vuestro espíritu; analizadla y encontraréis en ella esencia divina, amor y fortaleza que estoy derramando sobre el Universo.
3. Párvulos y discípulos: mirad cuan cerca de vosotros me encuentro; y si sabéis esto ¿Por qué hay ocasiones en que me llamáis con desesperación creyendo que no os escucho? A vuestra incomprensión se debe que tenga que repetiros mis lecciones.
4. Quiero que desde ahora logréis la espiritualidad necesaria para sentir mi presencia, y cuando ya no me escuchéis por este conducto y encontréis estos recintos donde ahora os reunís, aparentemente vacíos y desolados, os baste la oración en silencio, la elevación de vuestro espíritu, para que sintáis mi presencia y seáis llenos de mi Espíritu.
5. Bienaventurados los que aprenden a elevarse a Mí, porque de lo infinito recibirán la inspiración que les guiará por el camino trazado por mis enseñanzas. Con cuanto regocijo se abrirán los labios de los inspirados para dar a sus hermanos testimonio de mi presencia.
6. Cuando haya dejado de vibrar mi palabra por el entendimiento humano, la voz de los elementos desencadenados hablará a los hombres testificando el acontecimiento que ésta manifestación divina significó.
7. También cuando mi rayo estaba próximo a descender al entendimiento humano, la Naturaleza se conmovió y los elementos desatados estremecieron a los hombres, despertaron a los pueblos y asombraron a los científicos.
8. No vayáis a olvidar mis advertencias, para que en los días de vuestra preparación no os intimidéis ante las pruebas a que será sometida la humanidad. Vuestra misión es orar, meditar y practicar la caridad, únicos méritos por los que este pueblo se salvará de las tempestades y por sus obras de amor recibirán consuelo los demás pueblos.
9. Mi palabra siendo arrulladora para vuestro espíritu, no os aletarga, por el contrario, os despierta a una vida superior. Acercaos a Mí por la senda del pensamiento, no dejéis que la carne os lleve a alimentaros de satisfacciones o deleites materiales, y habréis dado un paso firme hacia la espiritualidad.
10. He hablado mucho en el desierto de vuestro corazón, sin que mi voz encuentre eco en el espíritu de mi pueblo. Ahora que os hablo a través
de estos portavoces, prestad atención a la palabra que sus labios vierten, si me creéis y queréis alcanzar la paz.
11. Nadie se extrañe de que Yo le busque cuando se extravía ni que siga sus pasos por los senderos del mundo, porque me pertenecéis, sois obra de mi inspiración de Padre. ¿No habéis imaginado lo hermoso que será cuando los hijos busquen y amen a su Padre en la misma forma en que El los ama? ¡Qué diferente será entonces vuestra vida y qué próximo me sentiréis en vuestro corazón!
12. Mi palabra siempre ha sido dulce, inmutable en el perdón y en la caridad que os he manifestado. Sé que habréis de levantaros con un firme propósito de regeneración, y que me devolveréis cuanto os confié, con la pureza con que lo recibisteis. Por eso os hago oír mi verbo y os doy incontables muestras de mi amor por vosotros.
13. Al tiempo de justicia en que vivís, viene aparejado el dolor que marca el principio de vuestra depuración.
14. Recordad que os he profetizado una guerra de religiones y que os he anunciado una lucha de doctrinas, en verdad os digo que la batalla ha comenzado ya, ¿Quiénes verán su fin? Nadie lo sabe, mas Yo os digo que no triunfará el hombre, en esa lucha triunfará la verdad. Quiero que os preparéis como buenos soldados a fin de que sepáis defender esta causa.
15. Hoy venís a buscar alimento para vuestro espíritu y tratáis de que la materia se someta y renuncie a vanas satisfacciones. Venís como buenos y atentos discípulos, para lo cual aquietáis vuestros sentidos y dejáis que el espíritu se eleve a Mí en una oración tierna y respetuosa. Yo os recibo, os consuelo y vivifico.
16. Aquí están muchos de los que en otros tiempos fueron doctores de la Ley o científicos; ahora traen su mente despierta para el saber espiritual, convencidos de que en el limitado saber humano no encontrarán la suprema verdad.
17. Aquí están los que en otros tiempos fueron poderosos y ricos en la Tierra, que ahora han venido a saber de la pobreza y la humildad, Yo los bendigo por su conformidad y por su anhelo de perfeccionamiento. Ahí tenéis una prueba de mi amorosa justicia al hacerlos venir nuevamente a la Tierra para mostrarles una página más del libro de la sabiduría eterna.
18. La humanidad vive en un caos del que no puede librarse por sí misma; necesita de ayuda y Yo estoy siempre presto a dársela; Solo espero de ella una palabra, una breve oración o un momento de arrepentimiento para iluminar su sendero y convertir este mundo de tinieblas en un valle de paz, en que el hombre se sienta poseedor de la vida que Yo le he concedido.
19. Vuestra misión no se reduce tan sólo a salvar a vuestro espíritu; es necesario que ayudéis a encauzar a los que se han perdido. A cada paso os recuerdo esta misión. ¿Hasta cuándo vais a espiritualizaros? ¿Hasta cuándo vais a hacer mi voluntad? Si aprovecháis este tiempo y lleváis en vuestro corazón mi palabra sin mezclar a vuestras prácticas ideas extrañas, si os eleváis a Mí con limpidez, recibiréis con claridad la inspiración espiritual que os alimentará y haréis que cuantos os rodeen alcancen gracia y paz en su corazón.
20. El año de 1950 está muy cercano y de cierto os digo que la vida de mis discípulos cambiará. Después de esa fecha veréis desatarse los elementos de la Naturaleza y a los hombres levantarse en guerras de ideas y doctrinas. Cuando eso sea, la confusión y el dolor serán tan grandes que desearéis que mi palabra vuelva a hacerse oír a través del entendimiento humano, mas ya os he dicho que esta manifestación no se repetirá. A vosotros corresponde prepararos para las pruebas venideras y dar valor a vuestros hermanos.
21. Estad alerta, porque en ese tiempo aparecerán falsos cristos, falsos Elías y profetas, y los incautos estarán en peligro porque no sabrán distinguir la verdad de la impostura; será entonces cuando hablaréis sin reservas y ratificaréis mis palabras, y os haréis reconocer como hijos del pueblo doctrinado por Mí en este Tercer Tiempo.
22. Vendrán a esta nación hombres y mujeres de todos los lugares de la Tierra en busca de testimonios sobre mi nuevo advenimiento, y mi Obra, representada por mis discípulos, les recibirá como madre amorosa.
23. Aprended de Mí cuanto podáis, para que mañana os convirtáis en maestros de vuestros hermanos; vuestra caridad y abnegación serán el mejor recuerdo que hagáis de Mí y el mejor testimonio que deis de mi palabra. Fortaleced vuestro espíritu en mis enseñanzas y comprobaréis que cuando existe fe, no puede haber cansancio, temor ni cobardía. La práctica y el trabajo serán vuestro sostén.
24. En el Segundo Tiempo escogí a doce discípulos, y ellos sin preguntar quién les invitaba a seguirle, sintieron el llamado en su espíritu y todo lo dejaron para ir en pos de mi huella. Así os he escogido a vosotros, para prepararos y por vuestro conducto hacer el llamado a otros más.
25. Velad a fin de que vuestras obras os dignifiquen y os sintáis capacitados para guiar a vuestros hermanos. No olvidéis que un ciego no puede guiar a otro ciego. Si la humanidad necesita luz, dádsela y llevadla de la mano como a un hermano menor. Sanaos también, para que más tarde sanéis a vuestros semejantes. Sed fuertes en vuestra lucha e impartid fortaleza a los débiles.
26. Os doy el tiempo necesario para que podáis desempeñar la obra que os encomiendo. Hombres y mujeres, trabajad por la elevación de la humanidad. Cada pensamiento, cada obra vuestra quedará escrita y Yo haré que toda simiente de amor sea fecundada. Dejaréis que sea Yo quien juzgue vuestras obras y no publicaréis la caridad que hagáis si queréis recibir un galardón. No busquéis honores, ni vasallaje, ni pago alguno; sed humildes, caritativos y desinteresados y Yo os ensalzaré.
27. Cuando es mi voluntad haceros poseedores de bienes terrestres, os los concedo para que los compartáis con vuestros hermanos necesitados, con los que no tienen un patrimonio o un apoyo; con los débiles y los enfermos. Muchos de los que nada poseen en la Tierra, pueden en cambio participaros de sus bienes espirituales.
28. Si vosotros que habéis recibido mi palabra, no habláis de esta verdad, los torpes y rudos hablarán. Tened presente de que esta Doctrina os ha sido confiada, para que salvéis espiritualmente a muchos seres que han sucumbido bajo el peso del desaliento y la amargura que han dejado en ellos la guerra o la batalla que cada hombre libra interiormente.
29. Orad en verdad, pueblo amado, no os concretéis a ensalzar con bellas frases a mi Divinidad; amad a vuestros hermanos y velad por la paz de las naciones.
30. Este pueblo a quien he doctrinado desde el principio de los tiempos, no podrá deshacerse de su misión espiritual: debe ser guía, profeta y mensajero entre los hombres. A él le he inspirado el culto perfecto hacía Mí, y hoy tendrá la oportunidad de terminar de edificar el templo que desde el principio le fue encomendado.
31. Le he apartado de toda influencia perjudicial para que pueda recibir mi inspiración divina en toda su pureza. Sólo la enseñanza del Maestro y la dulce voz de María, habrán de oírse en el santuario que mi pueblo está construyendo en lo más profundo del espíritu.
32. A través de los tiempos os he concedido revelaciones espirituales a mis hijos. En cada era me he manifestado en diferentes formas y también en cada una de esas eras, he encontrado a la humanidad en diferente grado espiritual; hoy la he sorprendido entregada a una existencia material, egoísta y científica, y su espíritu se ha materializado desconociendo el valor de los dones espirituales.
33. El hombre de este tiempo está librando en su interior la batalla espiritual más grande que ha tenido la humanidad, porque su adelanto científico y su desarrollo mental están en pugna con la evolución que su espíritu ha alcanzado. Se niega a oír la voz de su conciencia y trata de ahogar sus impulsos de liberación, sin darse cuenta de que vive un tiempo de restitución y de justicia.
34. Abrid vuestros ojos, pueblo amado, y comprended que vos, a quien Yo he destinado para ser la luz del mundo, no debéis dejaros llevar de las pasiones que a otros subyugan ni confundiros entre las turbas que caminan a ciegas por la vida.
35. Me decís que es difícil lograr la espiritualidad en un tiempo como éste, dentro de una vida como la presente; mas Yo os digo que no es imposible y si muy meritorio el esfuerzo que hagáis por libertaros del mal, para dedicaros a una vida juiciosa y elevada.
36. En esta batalla triunfarán los que aparten de su corazón el temor al juicio y a la crítica de los demás; y se elevarán los que se olviden de sí mismos para servir a sus semejantes.
37. Yo, el Maestro, el Padre, he descendido a través de esta luz hasta vuestro espíritu y por esa causa habéis llamado Espiritualismo a esta revelación. Pues bien, cuando os pregunten qué quiere decir espiritualismo, decid que es la Doctrina revelada por el Divino Maestro en el Tercer Tiempo: La Doctrina de la espiritualidad.
38. Más si os preguntan que es espiritualidad, decid que es elevación de pensamiento, limpieza en las obras y en las palabras, vida elevada y generosa.
39. Vosotros, como discípulos de esta enseñanza, preguntaos con frecuencia si estáis haciendo un esfuerzo para llegar a llamaros dignamente: Espiritualistas. Para ayudaros en esta obra, os he dado mi luz, porque seréis los encargados de construir el templo espiritual a mi Divinidad. Con vuestra unión, formaréis el templo: Unos por su firmeza, serán cimientos; los que alcancen mayor elevación, serán los muros; otros con su caridad, serán escalinatas; y otros más, con su don de palabra, se asemejarán a las campanas que con sus voces llaman a las multitudes. Habrá quienes por su inspiración, simbolizarán altas torres y cúpulas del recinto; y los que por su amor a la humanidad sean como puertas siempre abiertas al necesitado, al sediento, al enfermo, al incomprendido.
40. Este templo será concluido cuando la armonía entre mis discípulos sea verdadera. Su base estará en la Tierra y sus cúpulas tocarán el Cielo. Cuando esté cimentado lo hallaréis en todo el Universo. Tened confianza en esa obra y trabajad sin deteneros.
41. Ninguno se aparte de la misión que tiene encomendada, para que no vaya a carecer de solidez su santuario; todos debéis procurar alcanzar el mismo conocimiento para que ese templo sea edificado con vuestra espiritualidad.
42. Velad y orad. Amaos en verdad para que la soberbia no se apodere de vuestro corazón, porque esta es simiente que destruye la humildad y la caridad. Cuidaos de que no os acontezca lo que a los constructores de Babel, a quienes los perdió su soberbia. Recordad que la mala simiente
fue la causa de la división entre aquellos hombres. La torre quedó sin concluir, y fue tan grande la confusión de la gente, que se dividieron en pueblos que hasta ahora viven todavía distanciados.
43. Una sola luz ha descendido sobre vosotros: la de mi Espíritu, que es como un faro luminoso y un principio para vuestra unificación y armonía.
44. Tomad como luz para vuestra práctica, la experiencia de los primeros pueblos, meditad sobre sus pruebas y tomad sus ejemplos. Construid y trabajad, hoy en materia y mañana en espíritu y así seguid por siempre hasta que todos hayáis penetrado por las puertas del amor en el templo de la verdad.
45. Que nadie quiera apartarse ni un paso del camino trazado por mi Ley, porque un instante perdido, un tropiezo, un error, lo lamentaréis amargamente.
46. El Maestro está en espera de que sus discípulos del Tercer Tiempo sigan sus huellas al igual que aquellos que dieron testimonio de Mí, en el tiempo pasado. A vosotros que me escucháis os digo: no esperéis estar en espíritu para dar comienzo a vuestra misión. Si he venido a hablaros ahora que habitáis la Tierra, es señal de que tenéis un destino que cumplir en esta morada. En este cumplimiento vuestra mayor lucha la tendréis con vosotros mismos; mas si usáis vuestros dones, habréis vencido vuestras flaquezas y todo lo demás os será fácil.
47. Cuando este pueblo se haya unido y preparado, Elías anunciará a la humanidad el resurgimiento del pueblo del Señor. Ahora pensad cuán grande deberá ser vuestra la lucha, para lograr que vuestra vida sea una enseñanza y una doctrina para la humanidad. Por eso os digo que examinéis vuestras obras a fin de que tengáis conocimiento de lo que hacéis; mas si hubiera actos o pensamientos que no alcancéis a distinguir si están dentro o fuera de la Ley, elevad vuestro espíritu a Mí, en una verdadera confesión espiritual y mi voz, reflejada en la luz de vuestro pensamiento y en la paz de vuestro corazón, os señalará la verdad.
48. No os parezca imposible esta clase de comunicación, que es la misma que os he inspirado desde el principio de la existencia de la humanidad. Hoy que es el tiempo en que impera como nunca el materialismo, vengo a inspiraros la oración perfecta, precisamente cuando el mundo dividido en sectas y religiones, trata en vano de sustentar a su espíritu con ritos y tradiciones, olvidándose de la verdadera oración; aquella que brota de lo más profundo de vuestro ser, para elevarse a Mi por el camino del amor.
49. Todo este tiempo le habla de justicia al hombre y sin embargo, su corazón no se conmueve. Los elementos, las plagas, las enfermedades extrañas, los diarios acontecimientos en diferentes lugares de la Tierra,
son señales que hablan de la justicia Divina. Mas nadie ora y muy pocos estudian las palabras que dejaron mis profetas.
50. Desde los primeros tiempos estaba anunciado todo lo que hoy veis realizado y aun en este tiempo profeticé por conducto de los primeros portavoces, acontecimientos que tuvieron muy pronto su cumplimiento.
51. ¿Quiénes de los que ahora oyen mi palabra, me volverán la espalda? Eso sólo Yo lo sé.
52. Los que en aquel tiempo fueron en busca de Jesús con la esperanza de recibir riquezas del mundo y bienes temporales, se sintieron defraudados al ver que el Rey que sus padres les habían anunciado que vendría a salvar a su pueblo, estaba sin corona, sin cetro y sin trono; con sus manos vacías y desnudos sus pies. No pudieron reconocer en Jesús al Mesías prometido. Considerad ahora todos los caminos que habrán tenido que recorrer esos espíritus para recobrar la paz y los beneficios que desaprovecharon. Hoy están entre vosotros.
53. Sabed que vuestro espíritu no nació al mismo tiempo que vuestro cuerpo, sino que ha habitado en diferentes épocas y hoy, al sentir mi presencia, viene a Mi con avidez y me pide que le permita oír mi palabra hasta el final de mi comunicación; tiene la impresión de que en otro tiempo no me quiso escuchar y hasta me negó, y ahora quiere reparar su falta.
54. Habéis comprobado que ninguna falta queda oculta delante de Mí, que todo error tiene que ser enmendado y toda deuda tiene que ser saldada, pero también comprendéis que esa justicia procede del amor divino que os quiere perfectos por que sois sus hijos.
55. Yo no destruyo a ninguno de mis hijos por mucho que me ofendan, los conservo y les doy oportunidad de corregir su falta y retornar al camino que habían dejado. Mas a pesar de que los he absuelto, encuentran el fruto de sus obras y éstas son las que le juzgan y les señalan el camino recto.
56. Las grandes naciones de este tiempo quieren la guerra, piden sangre y claman venganza las que se sienten ofendidas, sin saber que todas corren precipitadamente hacia el mismo abismo; no quieren comprender que el poder que con tanto afán persiguen, pronto va a tornarse en un cáliz cuyo contenido será el dolor, la desesperación y la muerte; y cuando estén en ese abismo los sedientos de grandeza, los hambrientos de venganza, cuando se encuentren en lo más grande de su tribulación, alcanzarán a oír mi voz que les dice: ¡Mi paz sea con vosotros! En ese momento se hará la luz en todos los espíritus y su conciencia hablará con voz clara y será por todos oída. Comenzará en el interior del hombre, la batalla del espíritu contra el materialismo, y en mi Doctrina encontrará la luz necesaria para vencer.
57. Os habéis desengañado porque no traigo caudales ni riquezas materiales para halagaros y hacer que por ello me sigáis; más bien hay entre vosotros quienes tienen que dejar su elevada esfera para descender a la humildad de estas multitudes que me escuchan. Y es que esos me han reconocido y se disponen a renunciar a su vida vanidosa para dedicarse a meditar en mi enseñanza para practicarla más tarde.
58. Si los primeros habitantes de este mundo, que vivieron en la virtud, aparecieran entre vosotros, os darían testimonio de la paz, inocencia y beatitud que envolvía a la humanidad de aquellos tiempos. También podrían deciros que el dolor no existía y que la Tierra tenía seno y rostro de madre; que entre las criaturas que la habitaban sólo había simiente de amistad y de fraternidad. En verdad que este planeta estaba engalanado a semejanza de la morada celestial.
59. Si a mi juicio, envié a los espíritus a habitar en este destino temporal, quise todavía rodear su existencia de maravillas, como prueba de mi amor para que el hijo no se olvidase de su Padre y en cada obra suya lo viese y también lo amase. Más de aquel mundo, dé aquella lozanía, de aquella pureza con que Yo le entregué la Tierra al hombre, nada ha quedado; aquel santuario fue profanado, originándose con esto, el dolor en innumerables formas. Ved lo que habéis hecho de ese reino que el Señor os entregó para que en él fueseis como príncipes herederos de su sabiduría y de su amor; poseedores de un mundo que con toda vuestra ciencia aun no conocéis.
60. A nadie hagáis responsable de haber perdido la gracia y la paz que rodeaba esta vida en el principio. No culpéis a vuestros primeros padres porque en cada edad y en cada generación habéis sido probados y casi siempre habéis caído. A pesar de ello mi amor y mi piedad han estado siempre presentes en vuestra vida.
61. Alguien dice en su corazón: Señor, si nuestros antepasados fueron los que faltaron, ¿Por qué hemos de ser nosotros los que suframos esas consecuencias? Y Yo os digo: ¿Qué sabéis vosotros de las faltas de los primeros? ¿Quién os dice que no seáis vosotros de los que formaron las primeras generaciones? Por ahora, despertad, velad y orad, comprended que no será vuestro amor sino el dolor, lo que purifique a la humanidad y le devuelva su dignidad. Ya sobre la Tierra preparada Yo derramaré la semilla de mi Doctrina, ésta que estoy revelándole a un pueblo humilde que ha sabido reconocerme por la esencia de mi palabra, y que será el indicado para dar la buena nueva a la humanidad en el momento oportuno.
62. Quiero que el recuerdo de mi palabra sea imborrable en vosotros, que viva, perdure y esté siempre presente en vuestra memoria y deis testimonio de ella a vuestros hermanos con vuestras obras de amor.
63. Habéis sido preparados por Mí en el tiempo de la justicia, para que tengáis una prueba de mi amor y no vayáis a quejaros después diciendo que nada sabíais de lo que se acercaba. Mi justicia será sentida por todo espíritu, ni uno de ellos escapará a esa Ley. Y mi amor eterno vencerá todo error y obstinación en el mal. Las tinieblas serán disipadas y sólo la luz estará en toda criatura.
64. Estudiad cuidadosamente esta lección y acabaréis comprendiendo que nadie está irremisiblemente perdido, que nadie quedará lejos de Mí y que todas vuestras tribulaciones llegan hasta mi Espíritu y vuestras obras son puestas a juicio. Mas os digo que después de que me miréis de cerca como Juez, me conoceréis como Padre y en verdad me amaréis.
65. En el Segundo Tiempo os tracé el camino con mi sangre, ahora tenéis la esencia divina de mi palabra y por ella os salvaréis y llegaréis a Mí.
66. En aquel tiempo, los duros de corazón no creyeron en Mí, a pesar de palpar mis obras, ¿Qué será de los duros de corazón de este tiempo, ahora que mis manifestaciones son más sutiles?
67. Limpiad el vaso de vuestro corazón por dentro y por fuera, para que brote de vuestros labios sólo la esencia de vida y verdad, y derramad su contenido en vuestros hermanos sin limitaciones. No seáis avaros e imitadme a Mí, que siendo el dueño de todo, todo os lo doy. Sed intermediarios míos para con vuestros hermanos y trabajad incansablemente en la obra de restauración universal.
68. ¿Os extraña que vuestro Señor se interese tanto por vosotros que aún sois imperfectos? Es que me pertenecéis; os amo y por eso he llegado en busca de vosotros.
69. Me preguntáis por qué os duele vuestra carne y hay penas en vuestro corazón, cuando os he dicho que os amo, a lo cual Yo os contesto que si en el Segundo Tiempo, siendo Yo inocente padecí por vosotros para haceros dignos de estar conmigo, ahora no sabéis si vosotros estáis padeciendo para ayudar con vuestros méritos a otros espíritus que no han podido libertarse del pecado. Imitadme en vuestras pruebas sin pensar en el premio o galardón que podáis alcalizar, mirad que aún no tenéis suficientes méritos para hacer que otros alcancen perdón por vosotros; por eso os doy nuevas oportunidades de que os lavéis para que lleguéis a poseer lo que os ha sido prometido desde el principio de los tiempos: La paz del espíritu.
70. ¿Por qué teméis al mundo y os ocultáis para trabajar, si mi Obra es pura y sólo inspira amor y enseña caridad? Debíais sentiros dichosos porque os he escogido para daros esta misión espiritual. No esperéis el tiempo de mayores calamidades para comprobar mis profecías, ni vayáis a entregaros al cumplimiento de vuestra misión tan sólo por
temor de ser castigados, porque si así lo hiciereis, no habréis sido apóstoles por amor y por fe.
71. En verdad os digo que aquellos que me amaron y supieron obedecer mis mandatos, se encuentran en Mí; ello significa que se hicieron dignos de habitar la Mansión de Paz.
72. Interiormente me decís que el sabor de mi palabra os es conocido, que en esencia es la misma Ley que os he dado a través de los tiempos y en verdad os digo que esta palabra que oís a través de mis portavoces, procede de la misma fuente de donde brotó aquella que os hice escuchar por labios de Jesús.
73. Oís con atención la lección comenzada en tiempos anteriores.
74. El Verbo es el libro que se abrió en el principio de vuestra evolución espiritual y que no se cerrará jamás.
75. Seguidme en la lucha, comprended mi Obra y sed perseverantes hasta el fin, confiando en que mi caridad os acompaña a todas partes. Os quiero ver unidos y preparados porque voy a tomar a todo aquél que se haya fortalecido para convertirlo en emisario de mi enseñanza.
76. Toda palabra vertida por los labios de estos portavoces se cumplirá y toda profecía de mis escogidos que hayan velado y orado, quedará escrita y tendrá cumplimiento a su tiempo, como prueba de los dones que he concedido a este pueblo y como testimonio de la verdad de mi comunicación con el hombre.
77. Abrid el libro del pasado, ahí está vuestra historia; leed en él iluminados por la luz de la conciencia y sentiréis profundamente la verdad del Nuevo Tiempo.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 97
1. Mi amor de Maestro y el bálsamo maternal de María descienden sobre de vuestras heridas. La Madre está siempre junto a Mí para unir su tierna enseñanza a la lección que os doy, y su manto protector lo extiende sobre esta humanidad que camina alejada del sendero que con mi ejemplo le dejé trazado en la cruz.
2. Con cuánto amor vuelvo a vosotros después de haber sido crucificado y desconocido en el Segundo Tiempo. Vengo como Padre, como hermano, como Maestro, como amigo.
3. Ahora sois vosotros los que lloráis, porque ante mis palabras de perdón se estremece vuestro espíritu, mas ese llanto os purifica y os conduce al sendero que mañana como discípulos míos tendréis que recorrer.
4. En verdad os digo que son pocos los que habiéndome escuchado en este tiempo, no han sentido que su corazón se conmueve. Por eso, mientras unos se entregan a mi servicio llenos de sumisión y desinterés, otros permanecen escuchándome en espera de que Yo les señale su misión. Unos bendicen mi nombre aun en las más duras pruebas; otros sólo me buscan cuando me necesitan, mas Yo a todos les trato como discípulos muy amados. Hay quienes comprendiendo la importancia de ese mensaje, aprovechan hasta la última de mis enseñanzas, éstos serán los fuertes cuando mi palabra cese de escucharse bajo esta forma; también están aquellos para quienes mi comunicación no ha tenido mayor importancia, conformándose con escucharme y por tal motivo dejan pasar inadvertido el sentido de mi enseñanza. Estos serán los que mañana suspiren por mis complacencias de este tiempo, y de entre ellos surgirán los que traten de revivir mis manifestaciones, olvidando que el tiempo que he señalado para mis revelaciones siempre ha sido limitado.
5. Yo os digo, que hasta las lecciones divinas tienen un término. ¿No partió Moisés una vez que hubo revelado a su pueblo mi Ley? ¿No recordáis que Yo, en Jesús, me elevé de entre los hombres cuando concluí mi misión de Maestro y Redentor, luego de deciros Todo está consumado? Así en este tiempo, cuando mi revelación haya sido transmitida y los cerebros preparados hayan dejado de manifestar mi mensaje y aquellos a quienes he llamado Plumas de oro hayan anotado mi palabra y mi Mundo Espiritual haya entregado su mensaje, también os diré: Todo está consumado. Entonces callará esta voz y una nueva etapa se presentará ante los discípulos: la comunicación de espíritu a Espíritu.
6. Nadie ignora el día señalado por mi voluntad para que esto sea, por lo tanto sabed que ese instante se aproxima, comed y bebed el pan y el vino de la verdadera vida para que mañana no tengáis hambre ni sed en el camino.
7. Es tiempo de luz para este pueblo al que estoy llamando de diversos lugares de la Tierra. Entre las multitudes descubro a los que han de seguirme; unos tienen deudas conmigo, a otros se les ha prometido su heredad. Son espíritus a los que he enviado a morar la Tierra, haciendo que encarnen en materia de varón o bien de mujer, y en estos instantes los encuentro en edad de niños, de adultos y de ancianos.
8. Vengo en pos de los espíritus con los que he de formar mi pueblo, para reunirlos y darles nuevas lecciones que les hagan dar un paso hacia adelante en el sendero de su evolución.
9. Cada vez me he presentado ante mi pueblo en diferente forma, para poner a prueba su sensibilidad espiritual. Así en este tiempo comunicándome a través del entendimiento humano le estoy probando
en su fe y en su espiritualidad, cuando le digo: Heme aquí en Espíritu ante vosotros como os lo prometí.
10. También en el Segundo Tiempo puse a prueba la fe de aquellos hombres, cuando les dije a través de Jesús: Yo vengo del Padre, mas quien conozca al hijo conoce al Padre. Muchos siglos atrás, sobre la cumbre del Sinaí, Yo le había dicho al Pueblo: Yo soy Jehová, vuestro Dios.
11. En cada era me habéis estado esperando y sin embargo cuando me habéis tenido delante de vosotros no me habéis reconocido debido a vuestra falta de vigilia y espiritualidad. Os digo que cualquier forma que revista mi presencia, siempre encerrará verdad y esencia divina.
12. Os he dicho que me he valido de diversas formas para manifestarme al mundo, mas éstas no han sido un disfraz para ocultaros mi Espíritu, sino para humanizarme, limitarme, y así hacerme escuchar y sentir de los hombres. Ahora os digo que antes de externar vuestro juicio, oigáis esta voz hasta que llegue el instante de vuestro convencimiento o de vuestra iluminación, cuando en el espíritu se haga la luz.
13. Yo sé que estáis juzgando a los portavoces por quienes os doy mi palabra y que les juzgáis impuros, pecadores e imperfectos; mas Yo os digo que no vine a buscar hombres o mujeres que fuesen puros, por el contrario, a pecadores para elevarlos por medio de mi comunicación. ¿Creéis que existan los puros de corazón, los limpios de cuerpo y de espíritu por cuyo conducto me hubiese manifestado? Yo os digo que ni entre la niñez les hubiese encontrado.
14. Si he venido a comunicarme con los hombres por medio del entendimiento de alguno de ellos, es porque el hombre constituye la obra máxima de cuanto deposité en la Tierra, si consideráis que le doté de espíritu. ¿Qué mejor intérprete que él podría encontrar mi Espíritu para hablar a la humanidad? Ahí tenéis la razón de por qué en todos los tiempos ha sido el hombre mi mejor conducto para expresaros mis divinos pensamientos.
15. Así, con amor y esmero infinitos, he venido cultivando al espíritu humano para elevarlo a las regiones de lo eterno y lo perfecto.
16. En medio del Paraíso de mi Creación, fue puesto el hombre para que gozase en la obra de su Padre, se llenase de sabiduría y siendo grande espiritualmente fuera parte de mi concierto divino. Al hijo amado, le hice príncipe en la Tierra, dándole potestad sobre los seres inferiores a él. Todo su camino ha estado iluminado por la luz de mi Espíritu, luz a la que vosotros llamáis conciencia.
17. En su largo camino de evolución el hombre ha visto maravillas, mas apenas se encuentra en el principio, porque aún le falta mucho por conocer. Sabed que cuando os hablo de maravillas, no solo me refiero a
las que habréis de encontrar por los senderos de la ciencia, sino también a las revelaciones espirituales.
18. Este tiempo que vivís es de sorpresas y de luces para vuestro espíritu, tiempo en el que todas las potencias y sentidos del espíritu despertarán en lo más escondido de vuestro ser. Escuchad, meditad, ascended de párvulos a discípulos aprendiendo en el libro que os revela mi palabra. Estudiad la Naturaleza y asomaos al Universo que os habla también con voz de Maestro, ya que en todo estoy presente. Observad con amor o al menos con interés, y comprobaréis que todo señala el camino de la verdad. Nunca como ahora habéis estado preparados para comprender que todo habla de Mí y que en todo está mi huella como sello indeleble del Autor de la vida.
19. La ciencia material os ha revelado muchos misterios, sin embargo, nunca esperéis que sea vuestra ciencia la que os revele cuanto tenéis que saber. La ciencia de los hombres de estos tiempos, también tuvo sus profetas de los cuales la humanidad se mofó y juzgó extraviados de la mente, mas después al comprobar el cumplimiento de lo que ellos predijeron, os habéis maravillado.
20. Si en esta forma se cumplió la palabra de los profetas de la ciencia, aquellos que predijeron el fruto pasajero de la ciencia humana ¿Cómo será el cumplimiento de las profecías de los videntes de Dios, al anunciaros el establecimiento de un Reino de paz, inmortal en el corazón de la humanidad?
21. Ahora los videntes anuncian un nuevo mundo, son profetas enviados por Mí, a los que debéis de escuchar y si hubieseis estado preparados analizando mis palabras y promesas de los tiempos pasados, nada de lo que os he manifestado en el tiempo actual os habría sorprendido, pero os he encontrado fatigados, enfermos y ocupados en vuestra vida humana, por lo que antes de revelaros grandes lecciones de sabiduría, he tenido primero que sanaros, consolaros e inspiraros la enmienda y regeneración, para haceros penetrar en el camino de la paz, única forma en que pudieseis pensar en la vida espiritual.
22. Unos años tan sólo me restan para estar con vosotros a través de esta comunicación y debéis aprovechar mis enseñanzas, Los tiempos no pasan sobre mi Espíritu, pero sí pasan sobre el hombre, por lo tanto, estos años que tan largos os parecen ahora, pero que ante vuestro espíritu son breves, aprovechadlos. Yo os prometo derramar sobre vuestra mente torrentes de sabiduría, que será lo único que os deje después de mi partida. Ni oro, ni nombres, ni títulos os dejaré, tan sólo mis enseñanzas.
23. Esta simiente ya comienza a dar sus frutos entre vosotros, porque si ayer materializabais vuestro culto hacia Mí, ahora en cambio, tratáis de espiritualizaros para aproximaros a la verdad.
24. Por un crisol de dolor ha tenido que pasar vuestro espíritu para lograr dar un paso en el sendero de la espiritualidad y llegar a ser maestros de humildad y de paciencia, de fortaleza y de fe. De vuestro espíritu espero la comprensión y el respeto hacia los demás.
25. No juzgaréis a vuestros hermanos por la forma en que eleven su culto; en verdad os digo que sólo Yo sé descubrir en los corazones las flores de la fe y del amor, cuyo perfume recibo como la mejor ofrenda del espíritu. Tampoco desconoceréis a quienes no reconozcan a María a la ternura divina que se hizo mujer para que en su seno de virgen tomase forma humana el Verbo. Ella también en estos tiempos ha venido a doctrinaros, porque en el corazón de la Madre tampoco existen secretos para los hijos. De cierto os digo que su voz de Madre será oída por toda la humanidad de este tiempo. En Mí podéis encontrar todos los amores, porque lo mismo os hago sentir mi presencia y mi fuerza de Padre, que hago llegar hasta vuestro ser un hálito maternal o le doy a vuestro espíritu el gozo de escucharme como Maestro.
26. Dejad que esta simiente germine en vosotros, para que del fondo de vuestro ser puedan brotar todos los afectos que debe y puede manifestar el espíritu, tanto para con su Padre celestial como para con sus hermanos, amándoos los unos a los otros.
27. ¿Imagináis el gozo que habrá en el Reino Espiritual cuando por fin se amen todos los que han vivido para pecar, reñir y profanar? No podéis imaginar el gozo de vuestro Padre ni la alegría que habrá en el Mundo Espiritual. Os creó mi Espíritu para que me acompañaseis, porque estaba solo. Mas os destiné para que os amaseis los unos a los otros y con vuestro amor me llenaseis de felicidad.
28. Soy vuestro Padre y tengo hambre y sed de vuestro amor, porque os habéis apartado del camino que señala la conciencia. Yo os formé para amaros, mas todavía no miráis esa luz en plenitud. Os pierden vuestras ambiciones terrestres y aunque algunas veces volvéis vuestro pensamiento a Mí, y os sentís agradecidos de mis beneficios, no habéis comprendido que el mejor homenaje que vuestra gratitud puede ofrecerme es el de ese amor entre hermanos, de que tanto os habla mi Doctrina.
29. Discípulos amados: Cuando así me escucháis, os parece difícil o imposible llegar a agradarme, mas esa duda no es de vuestro espíritu sino de la carne, porque ella es frágil, en cambio el espíritu fue creado para obras grandes y dignas de quien le dio la vida.
30. Os traigo esta enseñanza para elevaros a la vida verdadera, sin embargo, tened en cuenta que la salvación de la humanidad no se realizará en un instante, pues así como necesitó un tiempo para descender espiritualmente, también precisará de tiempo para levantarse. Ese tiempo que solamente Yo puedo proporcionarle, se lo daré para que
lleve a cabo su regeneración, su purificación y restaure cuanto haya destruido en sí y en sus semejantes.
31. Aunque sólo una corta parte de la humanidad ha escuchado mi palabra en este tiempo, nadie piense que fueron escogidos por justos, porque los hallé pecadores, como a todo el género humano; más en mis juicios así estaba designado.
32. Mañana, cuando la esencia de esta palabra haya llegado a todos los corazones, sabréis que mi testamento fue repartido sobre todos mis hijos, y encontraréis que en cada uno de mis pensamientos y en cada una de mis lecciones, hubo una caricia para aquellos a quienes llegue mi mensaje.
33. Vuestras heridas han cicatrizado; mi bálsamo ha sido en vuestro corazón. Ahora oídme, porque pronto iréis a buscar a quien lleva también dolor en el espíritu y en la carne ¿Quién podrá comprender mejor sus penas sino aquellos que las han vivido?
34. La vida, siendo maestra, convierte a los párvulos en instructores, para que éstos, con la luz, el saber y la experiencia, puedan ser consejeros y guías de sus hermanos.
35. Mi Doctrina, unida a las lecciones de la vida, hacen que el espíritu se ilumine con el faro luminoso de la conciencia, alumbrando los pasos del hombre. Mientras esa luz no logra reflejarse en el exterior por medio de buenas obras, pensamientos elevados y palabras con esencia espiritual, el hombre tendrá que sentirse débil, temeroso, egoísta y desconfiado; pero cuando esa luz comience a dominar las tinieblas de su mente, a manifestar su esencia, entonces llegará la paz al corazón, aparecerá la fe y la confianza en la vida, fortaleciendo el espíritu para que pueda atravesar con serenidad las horas difíciles, las grandes pruebas que todo destino encierra.
36. Mi palabra es el camino, es la divina ley que os guía hacía la perfección, es la luz que eleva al espíritu pero que se ha visto empañada cuando la carne, por su dureza, se ha impuesto desoyendo el llamado interior de su conciencia. Entonces ¡Ay del espíritu que ha cedido bajo el impulso de la materia y se ha dejado dominar por la influencia del mundo que le rodea, cambiando su puesto de guía por el de un ser indefenso el cual llevan de un lado hacia otro las pasiones y las flaquezas humanas, a semejanza de las hojas secas cuando son llevadas por el viento sin dirección fija! El hombre más amante de la libertad teme someterse a la voluntad divina, temeroso de que su espíritu llegue a sujetarle privándole de muchas satisfacciones humanas que él sabe que le dañan y abandona el camino que lo lleva a la vida verdadera.
37. Teme la carne la lucha con el espíritu y busca la forma de tentarlo con los placeres del mundo para impedirle su libertad o al menos para retardarla. Ved cómo el hombre lleva en sí a su propio tentador, es por
esto que os he dicho que cuando llegue a vencerse a sí mismo, habrá ganado la batalla.
38. Mucho de lo que os digo en esta comunicación lo están recibiendo de manera intuitiva infinidad de hombres, porque ya es el tiempo en que la vida con sus lecciones haya hecho luz en muchos espíritus, encaminándolos a la meditación y a aprender a oír la voz de la conciencia. Ellos caminan hacia la verdad, comprendiendo que esa es la senda que conduce a la paz, a la verdadera libertad y al supremo goce que da el vivir en armonía con quien os ha creado.
39. Estudiad a fondo mis lecciones, discípulos, porque así como habéis visto cumplirse todo lo que anunciaron los profetas del Primer Tiempo, así veréis realizarse todo lo que os he anunciado por boca de estos portavoces. A cada paso y en cada día, una de mis palabras se cumple sin que de ello os deis cuenta.
40. Es menester que mi palabra salga de vuestra nación para que sea creída y obedecida como pasó con Jesús, que tuvo que dejar la aldea de Nazaret, donde pasó su infancia, para ser creído en otra Tierras.
41. En 1950 cesaré de daros mi palabra a través de estos portavoces, pero quedará guardada en los corazones donde aliente la fe, los cuales la llevarán a otras naciones.
42. Yo me serviré de hombres de buena voluntad y de corazones celosos de la pureza de mi Doctrina, para hacer llegar a la humanidad este mensaje de amor y de perdón. Los que se levanten como emisarios, llevarán dulzura en su palabra y en sus obras, mas nunca llevarán amargura. Sus ojos sabrán llorar por el dolor ajeno y sus sienes se blanquearán padeciendo por sus hermanos; vivirán y morirán amando, perdonando y bendiciendo, y llegarán al fin de su camino sin amarguras, sin fatiga ni desengaños.
43. El discípulo del Tercer Tiempo tendrá presente en su vida, que el fruto de la siembra no se recoge en la Tierra. ¿Por qué entonces muchos que se dicen discípulos míos se desaniman ante la ingratitud, o la indiferencia de la humanidad?
44. Yo he traído infinita dulzura en mi palabra para que la llevéis a través de la vida, ya que mi Verbo en vuestro espíritu es fortaleza, aliento, alegría de amar y servir. El buen discípulo nada tendrá que temer y sabrá atravesar sereno por caminos ásperos y pruebas dolorosas, su mirada siempre vigilante mediante la oración, sabrá descubrir las celadas que le tiendan a su paso sus enemigos.
45. Estas palabras las dejaré escritas, y llegarán a mis discípulos del futuro, y ellos, al estudiarlas, las encontrarán fresca, vivas, y su espíritu se estremecerá de gozo al sentir que es su Maestro el que les habla en ese instante.
46. ¿Creéis que todo lo que os he dicho, sea solamente para los que me han escuchado? No, pueblo amado, con mi palabra estoy hablando para los presentes y para los ausentes; para hoy, mañana y siempre; para los que murieron; para los que viven y para los que han de nacer.
47. Decís que mi Palabra y mi Obra son muy grandes, infinitas, y os empeñáis en limitarlas a través de vuestras obras. ¡Ah, sí supieseis prepararos, venciendo vuestra materialidad, elevando vuestro espíritu por medio del buen análisis y de una vida recta, qué maravillas y prodigios contemplaríais!
48. Os parece risible que a veces por boca del portavoz os dé lecciones dirigidas a toda la humanidad, porque consideráis inmenso vuestro mundo e incalculable el número de seres humanos, que ignoran mi comunicación, a lo cual os digo, que cuando hablo a la humanidad, no solamente lo hago para los presentes, sino también para los que esperan el instante de llegar a habitar la Tierra, mas debéis saber que vuestro mundo, delante de Mí, es como un átomo, y el número de hombres que lo habitan, insignificante en comparación con todas las criaturas espirituales que forman mi Reino.
49. ¿Os parece a veces demasiado pobre el medio que he elegido para comunicarme? No es la primera ocasión en que como Padre hago uso de la mente humana para que escuchéis mi palabra, mis mandatos y revelaciones. Este es un medio del cual me he valido en todos los tiempos para hablar al hombre, y debéis notar que siempre ha venido la divina palabra por conductos humildes, sencillos y en apariencia rudos.
50. Estudiad y trabajad, discípulos. Mirad que con insistencia he llamado a la puerta de vuestro corazón hasta que me habéis abierto. Os hablo a veces en sentido figurado, pero siempre lo hago con la misma sencillez con la que vosotros habláis; es que mi palabra viene ahora a explicar lo que en aquel tiempo os dije en parábolas y por ello no se ha llegado a comprender su verdadero sentido. ¿Por qué transitar por caminos oscuros, cuando Yo con mi palabra os he mostrado un sendero luminoso?
51. A los que me escuchan les digo que abran sus ojos a la luz de esta Doctrina para que admiren su grandeza.
52. Cuando comenzaba esta comunicación a través del entendimiento de los primeros portavoces y les hablaba a los primeros discípulos sobre el adelanto que tendrían los que detrás de ellos vinieran, diciéndoles que mi palabra se perfeccionaría en los labios de los nuevos portavoces, aquellas multitudes suspiraban y envidiaban a los postreros que hablan de llegar a la mesa del Maestro a saborear el fruto ya sazonado. De cierto os digo que aquel fruto maduro que predije, es éste que estáis saboreando, porque debéis saber que mi palabra está alcanzando su culminación dentro de esta forma de comunicación con
vosotros. Sólo unos cuantos años faltan para que llegue el año de 1950 y en él os diga adiós el Maestro.
53. Mañana, a los que no me oyeron a través de esta enseñanza, dentro de su tiempo, les haré llegar mi mensaje. Unos lo recibirán por el testimonio de los que me escucharon; otros lo recibirán por medio de los escritos, y otros, por los dones de intuición e inspiración. Así se cumplirá la profecía de que mi Espíritu estaría en este tiempo derramado en todo espíritu y en toda carne.
54. A vosotros toca limpiar el sendero apartando obstáculos y tropiezos, dejando así una huella de caridad y amor a los que después vengan por este camino en busca de espiritualidad.
55. Ya está cerca el despertar espiritual de la humanidad; no desesperéis al mirar que pasan los años, sin que se advierta un cambio favorable en la moral de los hombres. Velad, aprended, trabajad y sabed esperar. ¿Creéis en mi palabra? no olvidéis que os he dicho que Todo ojo me verá, todo entendimiento me comprenderá y toda boca hablará de mi palabra.
56. Ese tiempo se aproxima, pero es menester que el pueblo que me escuchó esté limpio de pecado y se encuentre fuerte en su fe para que dé testimonio de Mí, como Yo he sabido darlo de vosotros al comunicarme por vuestro entendimiento.
57. Anotadas quedarán mis palabras en el Libro de Oro, para que después de 1950 nadie diga que hace falta mi comunicación. En mis lecciones, que son para todos los tiempos, os dejo sabiduría, órdenes, profecías, sustento y bálsamo.
58. Aprenderéis a leer en el libro de mis enseñanzas, para que cuando leáis para vuestros hermanos, aquellas palabras vayan saturadas de esencia divina y los que la escuchan, vivan y sientan como vosotros vivisteis y sentisteis al oírme a través del portavoz.
59. Discípulos: alejad de vuestro corazón vuestras penas mientras oís mi lección. Sentid la divina unción y conservad mi fuerza en vuestro ser. Yo os quiero sanos, nunca enfermos, llorosos o débiles.
60. Muchas veces creéis que os castigo cuando el dolor os hiere, mas Yo sólo os enseño, sois vosotros los que atraéis el dolor. Ha mucho tiempo habéis sido llamados para llevar a cabo una misión tan grande y habéis desoído mi voz. Mas ahora os hago saber que esa luz que mucho habéis buscado sin encontrarla, os la dará vuestro cumplimiento en mis leyes. Mirad cómo los que han cumplido se encuentran a salvo, libres de vicisitudes.
61. Os he dicho que no habéis venido a la Tierra sólo una vez, sino que vuestro espíritu ha tomado envoltura tantas como ha sido necesario para su desarrollo y perfeccionamiento; ahora debo añadir que también
de vosotros depende que el tiempo para llegar a la meta se acorte o se prolongue, según vuestro anhelo.
62. Mi luz está vibrando en todas las moradas donde habitan mis hijos. Así se encuentra la Tierra envuelta en esa claridad. Vuelvo a deciros que se está cumpliendo la profecía de que todo ojo me verá, todo cerebro comprenderá y toda boca pronunciará mi verbo cuando el espíritu se prepare. Esto os he anunciado y ya es llegado el día en que mis palabras se cumplan.
63. Cuántos discípulos y cuántos párvulos del Segundo Tiempo sintieron el deseo de presenciar el cumplimiento de mis promesas, para vivir y palpar lo que hoy se está verificando. Aquel anhelo de saber les hizo prepararse y alcanzar mayor elevación, sin embargo, no les fue dado entonces contemplar realizadas algunas profecías porque a ellas les estaba reservada otra era.
64. Yo habría de venir cuando el mundo estuviese en su mayor altura de materialismo, para manifestarme en Espíritu y hablaros a través de hombres, mujeres y niños y enseñaros la comunicación perfecta con mi divinidad.
65: Quiero convertiros en sembradores de la verdad y que ésta se manifieste en vuestras palabras y en vuestras obras. A cada quién le serán confiados algunos cargos para que todos tengáis parte en la misión espiritual que habrá de desempeñar mi Obra.
66. He prometido a esta nación que en ella no habrá guerra si mis discípulos practican mi enseñanza. Ellos al contemplar en otras naciones los estragos que causan la división y el odio, me piden que en este suelo no se derrame sangre. Yo sólo les pido que oren y velen para que se hagan dignos del cumplimiento de esa promesa. No quiero veros llorar; si la injusticia reina y sufrís la tiranía y el rigor de quienes os gobiernan, no me culpéis; Yo os he dado el poder para que hagáis grandes obras que transformen vuestra morada en un valle de paz.
67. Está profetizado que muchos pueblos desaparecerán, esta familia que es la humanidad habrá de verse azotada por grandes torbellinos, y en esa prueba se sostendrán en pie, con la fe viva en Mí, los que hayan velado y preparado su espíritu con amor.
68. Aprovechad este tiempo porque la hora de justicia se acerca y el año de 1950 está a la puerta, para ese día muchos de vosotros estaréis en espíritu y otros en materia, pero todos seréis juzgados.
69. Ese será el principio para que todos los hombres por diferentes senderos caminen hacia la espiritualidad. Los hombres de ciencia me reconocerán y se convertirán en consejeros de la humanidad; se abrirá para ellos el libro de mi sabiduría en el que recibirán muy grandes revelaciones. Será entonces cuando el espíritu abra a la mente humana
el camino del verdadero saber, y la conciencia la que norme los actos de los hombres.
70. La Tierra será limpia y los que sobrevivan me seguirán con el mismo afán de mis discípulos del Segundo Tiempo, mas seréis vosotros en quienes deje las primeras semillas de espiritualidad.
71. Como Pastor Universal, busco incansablemente a mis ovejas. En la Tierra marcharán delante de la humanidad quienes alcancen mayor elevación espiritual, por el amor y la humildad. El verdadero sabio es aquel que conoce mis leyes y hace mi voluntad. Así con infinita paciencia, formaré a mis discípulos del Tercer Tiempo. Os amo y por lo mismo, deseo veros a todos grandes de espíritu.
72. No olvidéis mis palabras, más si en vuestra memoria no alcanzáis a guardar todo lo que os he dicho, quedarán los libros que contendrán mis enseñanzas, mis revelaciones de este tiempo y los hechos de mis discípulos.
73. Sentid y obedeced la inspiración que os envíe, porque todo el que se eleve con limpidez hacia Mí, recibirá mi consuelo, tendrá alegría en su corazón y mi Verbo florecerá en sus labios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 98
1. Voy a daros el fruto de la vid para que os alimentéis en mi amor; olvidéis dolores y penalidades y sintáis que mientras os doy mi palabra habitáis conmigo en la mansión de la paz. Sentid mi presencia, pueblo, aprovechad este tiempo y si en él queréis reparar vuestras faltas, venid a aprender de Mí que os estoy dando la oportunidad de elevaros espiritualmente.
2. Hombres en edad madura y ancianos: no lamentéis el tiempo que dejasteis pasar sin haberme oído, hoy estáis conmigo. Si me amáis podréis en poco tiempo conocer mi enseñanza y aprovecharla. Ya estáis en el camino y podéis dar principio a la jornada y vuestro guía será la voz de vuestra conciencia. Yo iré delante de vosotros y no habrá prueba, por dura que sea, que os aparte de Mí. Si me amáis, no volveréis atrás; porque vuestra fe brillará como una nueva aurora y veréis el camino por donde debéis transitar bañados en luz.
3. ¿Estáis dispuestos a seguirme aunque tengáis que padecer? ¿Si fueseis interrogados por vuestros hermanos, contestaríais diciendo que sois mis discípulos y que me seguís por fe? ¿Tendréis valor para dar estas pruebas? Meditad y pensad que si sois mis discípulos, tendréis que perfeccionaros para dar verdadero testimonio de mi Doctrina.
4. Voy a hacer llegar a todas las naciones mi mensaje. Todo está dispuesto para que mis designios se realicen y la prueba más grande que de mi poder y mi amor dé a los hombres, será la de transformar su egoísmo en sincero amor de los unos hacia los otros.
5. A través del amor llevarán a cabo grandes obras. Sin distinción de razas o linajes os llamaré a todos para daros misión en esta Obra.
6. A los ansiosos de saber y de espiritualidad les digo: Oíd mi palabra y conoced su esencia. Leed en el gran libro de la vida y estudiad, porque hay una lección dedicada a cada uno de mis discípulos.
7. Más cuidaos de leer libros en los que se hayan adulterado mi palabra o las profecías y también en aquellos donde se den interpretaciones torcidas a las revelaciones divinas. No permitáis que una falsa luz penetre en vuestro espíritu; si queréis conocer la verdad, preparaos y vuestra intuición, así como la sensibilidad de vuestro espíritu guiado por la conciencia, os revelará siempre la verdad.
8. Este libro que escribo para vosotros en el Tercer Tiempo, tomadlo e interpretad bien sus lecciones y veréis que su luz destruye sombras y que todo misterio queda esclarecido. Sentiréis entonces mi presencia y percibiréis mi voz en el fondo de vuestro espíritu hablándoos e instruyéndoos.
9. Pensad que no podréis esconder ninguna obra o pensamiento que Yo no conozca. Mas si sois tentados muchas veces por el mundo que os atrae y os encadena, llegando a veces a faltaros las fuerzas para rechazar el mal, recurrid entonces a Mí, para que en mis lecciones aprendáis a usar esa potestad que os he dado sobre el mundo y sobre la carne y cuando hayáis vencido y recobrado la paz del corazón, podáis reanudar vuestra obra.
10. Si os hacen falta ejemplos, elevaos y buscad en Mi lo que necesitéis y Yo os daré la fuerza para que lleguéis al fin que os he señalado. ¡Con cuánto gozo miraré al hijo que me imite y me glorifique con sus actos! Trabajad incesantemente por la humanidad y después de haber hecho todo el bien de que seáis capaces, olvidaos de galardones y no esperéis en el mundo pago alguno. Pensad que sólo Yo conozco y sé valorizar vuestras obras para daros la recompensa justa. Así con grande lucha y méritos verdaderos alcanzaréis a conquistar el lugar que tengo preparado para vuestro espíritu.
11. Hombres y mujeres de tierras lejanas vendrán a vosotros y se convertirán en mis discípulos, más cuando se sientan llenos de mi luz retornarán a sus pueblos, a sus naciones, para llevar mi Doctrina a sus hermanos. Así fue como en el Segundo Tiempo, atraídos por la fama de los prodigios de Jesús, muchos extranjeros se acercaron a Mí y oyendo mi palabra y presenciando mis obras se convencieron de mi verdad y retornaron a sus tierras testificando que Yo era el Mesías.
12. En esta era, la mayoría de los hombres vienen a Mí porque el dolor les ha hecho buscar el remedio que sólo en mi poder pueden encontrar. Vienen quejándose de pobreza sin saber todo lo que poseen en su espíritu, su única pobreza consiste en no haberse dado cuenta de lo que consigo llevan y en la ignorancia sobre los dones que atesoran. Pocos son los que han llegado pidiéndome luz para su espíritu, en su mayoría me buscan para pedirme pequeñeces propias de la vida humana, de aquellas que Yo doy siempre por añadidura, después de que he derramado mi caridad sobre su espíritu.
13. Uno a uno vais recibiendo el conocimiento que os descubre una luz que estando en vosotros no mirabais. Esa luz es vuestra conciencia; quien logra descubrirla y mirarse en ese espejo interior, se torna en humilde y siente al punto el lazo que le une a su Creador.
14. Hay quienes creen conocerse porque al saber los muchos dones que el hombre posee en su espíritu, se yerguen ante los ignorantes, se envanecen de su propia grandeza, se enseñorean y al fin acaban perdiéndose entre las tinieblas de su orgullo. No saben que el espíritu tiene en la conciencia el arcano de Dios y que para penetrar en él hay que hacerlo con respeto.
15. Aquí mismo, entre mis labriegos, cuántos hay que sin haber entendido mi Doctrina, al saberse donados, se han creído superiores, dignos de admiración y de homenajes, a lo cual Yo os pregunto si podéis aceptar que un espíritu elevado llegue a envanecerse de sus dones, siendo que la humildad y la caridad son los principales atributos que él debe llevar.
16. Practicad en el silencio y en la humildad de vuestra vida cada una de mis lecciones y veréis aparecer en vuestro espíritu esa luz que aún no conocéis, porque el velo de la materia y la frivolidad que os rodea no le han permitido cumplir la misión que le corresponde dentro de la vida humana.
17. Estudiad mis enseñanzas y no os confundáis para que no vayáis a caer en nuevos fanatismos tratando de encontrar la verdad.
18. Yo soy el camino que invita a transitar al que lo ha olvidado; en él está derramada la luz de mi palabra, para que mañana podáis enseñarla y dar testimonio de ella. Pasará el tiempo y muchos vendrán en busca de las humildes casas donde Yo me manifesté, para que les expliquéis la forma en que Yo me mostré a mis nuevos discípulos y los prodigios que entre vosotros hice. Sólo quedará en vuestra mente el recuerdo de mi palabra y en vuestro corazón el eco de mis divinos consejos, también quedarán los escritos para la posteridad. Ya me encuentro preparando a quienes no escucharon mi palabra para que encuentren los caminos que les conduzcan hacia mis discípulos y testigos. ¡Cuántos llorarán por no haberme oído! ¡Mas también os digo: cuántos de los
que me oyeron llorarán por no haberse preparado! y al ver que ya no se manifiesta mi palabra, dirigirán su mirada hacia el sitio en que el portavoz tomó asiento para interpretar la divina palabra y sólo contemplarán el vacío.
19. Los años pasan fugazmente y pronto dejaréis de oírme, por eso os digo: dejad que os sane, acaricie y conforte. Dejad que Yo os enseñe, Yo vine para dejaros preparados, más si os quedaseis débiles en la fe y en la voluntad, entonces os sentiréis siempre enfermos, y ¿Quién os sanará y os enseñará como Yo lo hice?
20. A través de mi palabra me estoy acercando más y más a vosotros y al mismo tiempo os voy aproximando a la comunicación perfecta con mi Espíritu. Meditad sobre mis manifestaciones de los tiempos pasados y encontraréis que siempre he buscado una forma de comunicarme con vuestro espíritu, haciéndole llegar mis mensajes como un testimonio del amor divino de vuestro Padre hacia vosotros.
21. Una nueva forma de comunicación espiritual estáis presenciando este tiempo, aunque muy semejante a la que empleé en eras pasadas. Ahora os encontráis en un tiempo maravilloso de luz en el que el hombre puede escuchar la voz de mi Espíritu a través de los muchos dones y facultades espirituales que posee.
22. En verdad os digo que lo mismo en el éxtasis que por medio de la oración o hasta del sueño material, podéis recibir revelaciones y mensajes del Reino Espiritual, si os sabéis preparar y disponer para ello. Mas os ha faltado preparación y fe para saber aprovechar esos dones y he tenido que preparar videntes y profetas que os hablen del mañana, que os pongan alerta y os amonesten para que veléis y oréis.
23. ¿Creéis que este hombre por el que me comunico sea quien os dé la palabra? Encontrad su esencia y veréis que es vuestro Maestro el que os habla. ¿Creéis que el espíritu de Dios penetre dentro del portavoz mientras él habla? Tampoco. Os he dicho que me basta un rayo de mi luz para iluminar e inspirar estas mentes, poniendo en sus labios un torrente inagotable de palabras de profundo sentido, como una prueba de mi presencia y de mi verdad para el incrédulo. Escuchadme con atención durante este tiempo y quedaréis fortalecidos para los tiempos y las pruebas venideras.
24. Preparad vuestro corazón, recoged vuestro espíritu y despejad vuestra mente para oír y guardar mi palabra.
25. Ved cómo el libro de la enseñanza espiritual abre sus páginas para mostraros una nueva enseñanza. Practicad al principio las lecciones sencillas a fin de que mañana podáis llevar a la práctica las grandes lecciones. Debéis comprender que para ser maestros, antes debéis ser párvulos y discípulos.
26. Hoy estáis estudiando las primeras palabras y por medio de ellas estáis comprendiendo esta Doctrina, porque al orar conversáis espiritualmente conmigo cuando me decís: Maestro, vamos siguiendo tu huella y te pedimos que en nuestra jornada nos acompanéis, que nos preserves de peligros, ya que a cada paso somos acechados por las tentaciones del mundo. Y Yo os digo discípulos: sed fuertes; usad vuestra potestad para dominar la carne.
27. Quiero formar con vosotros una familia fuerte y virtuosa, llena de obediencia en la que derrame mi gracia y complacencias.
28. La hora de vuestro testimonio sobre mi comunicación llegará y la humanidad, incrédula por naturaleza, me pedirá pruebas para creer, mas entonces Yo le diré: He aquí a éstos discípulos míos a quienes he hecho penetrar en una nueva vida; ellos son la prueba del poder de mi enseñanza, mi palabra ha forjado su espíritu y hoy se encuentran preparados para llevar mi Doctrina a los pueblos de la Tierra. ¿Queréis ser vosotros de aquellos a quienes Yo pueda tomar como testimonio de mi verdad? pues preparaos labriegos amados. En vosotros confío. Yo me serviré de vuestro amor, para hacer prodigios en aquellos por quienes me pidáis y por un destello de fe que me presentéis haré obras admirables.
29. Habéis apurado el cáliz del dolor en este tiempo, mas no ha sido para vuestro mal, ese dolor ha sido como lluvia benéfica fecundando mi semilla en vuestro corazón y descubriendo ante vosotros algunas fibras ocultas en el fondo de vuestro ser.
30. Os he dicho que vivís en este tiempo una dura expiación, porque tenéis para conmigo y para con vuestros hermanos una deuda que vais a saldar. Y es por eso que calláis y aceptáis con amor vuestro cáliz, concretándoos tan sólo a pedirme fortaleza para que se haga mi voluntad.
31. En el mundo no encontraréis la comprensión que necesitaréis en vuestra lucha y en vuestras vicisitudes, porque el verdadero amor y la caridad no están aún en los corazones, mas vosotros, fortalecidos en Mí, pasaréis sobre espinas con la sonrisa en los labios y con la paz en vuestro corazón.
32. ¿Por qué el Maestro os habla tanto del dolor? Porque este tiempo que vivís es de justicia y todas las criaturas humanas llevan una pesada cruz. Contemplad las naciones azotadas por la guerra; no hay en ellas corazón que haya escapado al dolor porque ni los tiernos niños en la cuna de su fragilidad, han escapado a la divina justicia que ayuda a los hombres a expiar sus pecados y a lavar sus manchas.
33. En todos los tiempos he sembrado y cultivado mi simiente en el corazón de la humanidad. No será en vano mi siembra en este Tercer Tiempo, porque la semilla florecerá en los corazones.
34. Por un reducido número de corazones que se preparen, Yo derramaré mi gracia a raudales para formar los cimientos de un mundo nuevo. Quiero elevar a vuestro espíritu para que comprendáis cual es vuestra semejanza con mi Divinidad.
35. Yo, el dueño de los mundos y de todas las moradas a quien todo lo creado obedece, os dice en estos instantes, que vosotros los hombres no habéis vivido en armonía con mis leyes, por lo que os habéis estacionado espiritualmente; sin embargo, mi Espíritu espera con infinita paciencia vuestro retorno al camino verdadero y vuestro perfeccionamiento. No dejéis que sólo sea Yo el que luche por vuestra salvación, ni dejéis que el mundo espiritual trabaje sin que vosotros colaboréis con él, No hagáis obras de mérito solo aparente, esforzaos para que vuestros actos encierren verdad y amor.
36. Si habéis recibido amor desde el momento de vuestra formación, prodigad amor. Si mi ejemplo está escrito en vosotros, imitadme.
37. En esta era el Verbo de Dios, que es eterno, os habla para llevaros a la luz. Yo conozco el espíritu que se oculta en cada uno de vosotros, y por eso soy el único que puede revelaros que ya en otros tiempos habéis sido testigos de mi comunicación con la humanidad.
38. ¿Verdad que ya no deberíais ser párvulos en mi enseñanza? ¿Verdad que tiene razón vuestro Padre cuando os llama sus testigos y discípulos y os prepara para llevar este mensaje a la humanidad?
39. Mirad como todo pasa, menos mi palabra. Ved las generaciones humanas que hoy habitan la Tierra y mañana desaparecen. Observad a los pueblos que ahora se levantan llenos de un esplendor que parece va a ser eterno y pronto seréis testigos de su decadencia y de su ruina. Todo lo humano pasa y deja de ser. Sólo mi Ley inmutable y eterna permanece brillando en cada conciencia.
40. Llamáis a este tiempo Era de la luz, mas no porque sea hasta ahora cuando mi luz haya iluminado al espíritu o al entendimiento de los hombres, ella siempre ha brillado en todo espíritu. Soy el astro divino que no se oculta jamás, más si ahora miráis que la luz espiritual vibra cual nunca en los hombres, ello se debe a que a causa de su evolución, ya pueden percibir con mayor claridad que en tiempos pasados, la presencia de la vida espiritual.
41. Si los hombres hubiesen vivido siempre en armonía con mis leyes, jamás les habrían sorprendido mis nuevas revelaciones. Observad cómo siempre que he venido con una nueva lección, ella ha sido discutida, combatida y negada.
42. Más la hora del despertar se acerca y entonces surgirán por doquiera grupos de hombres que hablarán de una nueva inspiración; ellos serán escudriñados y juzgados por sus semejantes, quienes llegarán a decir que en el mundo se ha desatado una plaga de sectas
extrañas y desconocidas. Será entonces cuando vosotros elevéis vuestras oraciones por todos y al misma tiempo deis gracias por el cumplimiento de mi palabra, porque por la Doctrina que os he revelado seréis de aquellos que comprendan la causa de todas aquellas manifestaciones; pero también seréis de los que contraigan mayor responsabilidad ante la humanidad.
43. Pensad, discípulos amados, cuánto tenéis que prepararos para que vuestros emisarios, llevando la luz de mis revelaciones, puedan llegar a todos aquellos lugares donde hayan surgido los hombres sorprendiendo con sus dones espirituales a sus hermanos.
44. Grande será la lucha para vosotros, porque no sólo os concretaréis a la oración, a la meditación y a los buenos deseos, sino también a las obras de caridad.
45. No será suficiente que digáis: tengo fe, con ello no basta. La fe es indispensable; pero hay que desarrollar y perfeccionar otros dones que tenéis para que llevéis mi palabra no sólo con los labios, sino en vuestras obras. Para que mi Doctrina brille a través de los actos de vuestra vida, tenéis que consagrar parte de vuestro tiempo al estudio y al desarrollo de vuestros dones espirituales, esa será la forma de que llevéis con paciencia las pruebas que encontréis en vuestro camino, aplicando en cada una de ellas mis enseñanzas. Cuando logréis esto, tendréis el fruto de vuestro esfuerzo y de vuestro anhelo de mejoramiento espiritual, y ese premio será el temple que tengáis para la lucha, el dominio sobre vosotros mismos y el amor hacia vuestros hermanos.
46. Ya no durmáis, discípulos, comprended que la humanidad va a despertar espiritualmente y no debe encontraros escasos de preparación. Tampoco quiero que os levantéis sin antes haber adquirido cuanto es necesario para ser un verdadero soldado mío. Aprovechad estos instantes de paz en que veáis a recibir mi enseñanza y caminad siempre al amparo de lo que en ella hayáis aprendido. Procurad penetrar cada vez más en las enseñanzas reveladas, mas no tratéis de hurgar en lo que hasta ahora no se os haya dicho.
47. Cuando el espíritu de Elías inspiró la mente de Roque Rojas, no imaginaron los primeros testigos de aquellas manifestaciones, la gracia que recibirían las siguientes generaciones al escuchar mi palabra, ni se enteraban de que se abría una nueva era espiritual para la humanidad. Fue vuestro Maestro quien, a lo largo de su enseñanza, fue revelando a las multitudes la magnitud de esta obra; Él fue quien les hizo comprender que un nuevo tiempo lleno de luces y esplendores se iniciaba.
48. El espíritu de la humanidad conducido por las pasiones hacia un caos, piensa que sólo un milagro divino puede salvar a los hombres de
cuyos corazones ha huido la paz, desde que perdieron la esperanza y la fe en el amor, en la justicia y en la razón humana.
49. Ese vacío que la humanidad me presenta en su espíritu, es el que vengo a llenar con la luz de esta Doctrina, nueva en apariencia, pero en realidad eterna; esta Doctrina que hace luz en los espíritus y en los corazones, porque revela todo el contenido de aquel mandamiento que enseñé a mis apóstoles de amarse los unos a los otros. Vengo ahora a explicaros el sentido de aquella máxima, cuyo significado no ha sido comprendido por vuestro entendimiento. Y es que la palabra de Cristo, para muchos hombres ha sido palabra muerta en este tiempo; mas no saben que ella está en la conciencia de toda la humanidad y que a su tiempo habrá de surgir llena de esplendor del fondo de los mismos corazones, que antes fueron para ella como un sepulcro.
50. ¿Creéis que estáis dando cumplimiento a mi precepto de amaros los unos a los otros, encerrando con egoísmo vuestro amor en vuestra familia? ¿Creen las religiones estar cumpliendo con aquella máxima, reconociendo sólo a sus fieles y desconociendo a los que pertenecen a otra secta? Los grandes pueblos del mundo que pregonan civilización y adelanto ¿Podrán decir que espiritualmente han alcanzado progreso y han cumplido con aquella enseñanza de Jesús, cuando todo su afán es el de prepararse para la guerra fratricida?
51. ¡Ah humanidad, que nunca habéis sabido estimar el valor de mi palabra, ni habéis querido sentaros a la mesa del Señor, porque os ha parecido demasiado humilde! Sin embargo, mi mesa os sigue esperando con el pan y el vino de la vida para vuestro espíritu.
52. Nadie podrá decir que he venido a reclamaros mi muerte, ya veis que aún no os arrepentís de vuestros pecados, y ya mi mano, la misma que taladrasteis en la cruz, está llamando de nuevo a vuestra puerta. Entended, discípulos, que es mi amor el que llama a vuestro espíritu.
53. Mi amor habrá de venceros, no poseo otra arma. Si creéis que también me valgo del dolor para doblegaros y venceros, os equivocáis; el dolor lo creáis vosotros y con él os hacéis justicia. Yo soy el que viene a salvaros del dolor y de la muerte.
54. Discípulos, os dejo una más de mis lecciones. Más los que sepan prepararse, serán los que sientan más profundamente mi presencia, aunque mi gracia es derramada en todos de la misma manera. A los que no hayan sentido espiritualidad al oír mi palabra les invito a prepararse, para que gocen de la esencia divina y puedan aprovechar este mensaje antes de que mi comunicación termine entre vosotros. Pensad que si aquella hora llegara sin que vuestro corazón se hubiera deleitado y alimentado verdaderamente, vuestra fe no será grande en la lucha, ni vuestro amor podrá ser ardiente al testificar mi verdad.
55. En verdad os digo, que Yo no quiero el dolor en vuestro corazón, ni siquiera tener que escuchar vuestras frases de arrepentimiento. Mi deseo es que, al daros mi palabra por última vez por medio de este conducto podáis decirme: Maestro, aquí nos tenéis, hágase en nosotros vuestra voluntad.
56. A nadie le falta mi luz; además de mi lección, os hablo a través de vuestros sueños a los que llamáis revelaciones, porque sabéis que en ellas os revelo enseñanzas profundas que por ningún otro medio podríais conocer. Mas comprended, discípulos, que todo conocimiento que de Mí llega a vosotros es una revelación. No toméis en cuenta el conducto o la forma que Yo utilice para daros mis mensajes.
57. Con justicia os he llamado hijos de la luz, pero los más os empeñáis en ir a ciegas, no porque haya tinieblas en el camino, sino porque queréis llevar los ojos cerrados a la verdad. ¿Esperáis a que otros que ni siquiera han oído esta palabra, despierten antes de quienes han oído mi voz? Sería triste que ellos vinieran a sacar de errores a mis nuevos discípulos.
58. Estoy dando a conocer sus dones a los profetas del Tercer Tiempo para que sean los que anuncien esta buena nueva a la humanidad; mas ellos deben saber que necesitan alcanzar la espiritualidad, para que esos dones se manifiesten en ellos.
59. Oíd mi lección, discípulos, llevadla en vuestro corazón y una vez en vuestro hogar estudiadla y analizadla, para que al siguiente día, cuando reanudéis vuestra lucha por la vida, llevéis a la práctica mis enseñanzas.
60. No hay un instante de vuestra existencia, que no os ofrezca ocasión propicia de cumplir con mi Ley. No esperéis sólo grandes ocasiones para poder aplicar mis lecciones de amor.
61. Pensad que si vuestra concentración al oír esta palabra, no fuese todo lo elevada que ella requiere y que si a vuestra mente le falta la atención que debe prestar ante mi Doctrina no podrá recoger vuestro corazón la semilla que deberá sembrar mañana, y cuyos frutos recogeréis en la eternidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 99
1. Bienvenidos seáis discípulos a la mesa celestial. Saboread el delicado manjar que os traigo en mi palabra. Como el ladrón que penetra en una alcoba, así he llegado a vuestro corazón y he encontrado que tenéis hambre de conocimientos espirituales.
2. Nadie debería sorprenderse de mi presencia; ya a través de Jesús os señalé los acontecimientos que anunciarían mi manifestación como Espíritu de Verdad; también os dije que mi llegada sería en espíritu para que nadie estuviera en espera de manifestaciones materiales, que nunca han de llegar. Mirad al pueblo judío esperando aún al Mesías, sin que éste llegue en la forma que ellos esperan, porque el verdadero ya estuvo con ellos y no lo reconocieron. ¿Queréis, humanidad, desconocer mi nueva manifestación para seguir esperándome según vuestra creencia y no conforme a lo que Yo os prometí?
3. Despertad de vuestro sueño y convertíos en hijos de la luz porque vengo a ofreceros una semilla divina que os dará la paz y la vida, y quiero que vosotros la comencéis a sembrar.
4. No esperéis más para creer en mi llamado, mirad que el juicio se hará sentir por medio de la gran batalla que tenéis anunciada. Quiero que en esa lucha seáis los soldados preparados, dispuestos a depositar con vuestras obras de amor, la fe en los corazones débiles.
5. Pueblo: desechad todo temor a los juicios de vuestros hermanos, porque no serán ellos los que os den la paz, ni los que os lleven a la Tierra Prometida. No temáis a los hombres, seguidme con firmeza por esta senda; porque en la hora de juicio para la humanidad, lamentaríais desde lo más íntimo de vuestro ser, no haber sido fieles, no hablaron fortalecido en mi enseñanza, ni haber aprendido a resolver las grandes pruebas en armonía con mi Ley. De los perseverantes y de los fieles, será la victoria.
6. Mi barca salvadora ha aparecido en medio de la noche tempestuosa, venid a ella todos los que estén temerosos de perecer en el pecado, los náufragos, los que han perdido la ruta.
7. La ofuscación de la mente, la falta de fe, la ignorancia de la verdad, son tinieblas para el espíritu y por eso hoy se encuentra pérdida la humanidad. ¡Cómo se han multiplicado los hombres que caminan sin saber ni importarles hacia dónde van!
8. Yo sabía que había de llegar para los hombres un tiempo así, lleno de dolor, de confusión, de incertidumbre y desconfianza. Os prometí venir a salvaros de esa tiniebla y aquí me tenéis: soy el Espíritu de Verdad. ¿Para qué me queréis nuevamente en cuanto hombre? ¿No recordáis que como hombre morí, y dije que os esperaba en mi Reino? Con ello os daba a entender que el espíritu es eterno, inmortal.
9. Fue el Espíritu Divino quien habló por boca de Jesús y el que escribió con su sangre el precio de vuestro rescate. ¿Cuál fue vuestra sentencia? Vivir, para más tarde venir como luz a través de vuestra conciencia; os di pruebas de mi inmortalidad y os envolví en mi manto de perdón para haceros saber que aquella sangre derramada en el Calvario, fue la más sublime lección de cumplimiento para alcanzar la
paz en la eternidad; por eso os digo que vuestra felicidad, vosotros la tenéis que labrar.
10. Israelitas os he llamado, porque vuestro espíritu viene de aquella simiente que entregué a los fundadores del pueblo llamado de Dios.
11. Israel fue el nombre que di a Jacob y a su simiente. ¿Por qué fue tomado más tarde ese nombre para designar a una raza, si él tan solo habla de misiones espirituales? Yo inspiré a patriarcas y a profetas para que llamaran a aquel pueblo el Pueblo de Dios, ¿Sabéis por qué? Porque él, entre todos los demás pueblos de la Tierra, trajo al mundo una misión espiritual. Mientras unos llevaron en sus manos la ciencia, otros las artes y otros las leyes humanas, éste vino con la Ley espiritual, la doctrina del corazón, la luz de la eternidad. Mientras unos pueblos dieron al mundo filósofos y científicos, éste dio profetas que transmitían mensajes divinos a los hombres, patriarcas que enseñaban con su vida el camino hacia Dios, apóstoles que vivían y morían testificando la verdad; y sobre de todos el Divino Maestro, que vino a hacerse hombre en el seno del pueblo de Israel, trayendo a los hombres el más sublime mensaje celestial.
12. Por eso aquel pueblo fue llamado el Pueblo de Dios, aunque Yo os digo que todos los pueblos son míos, y a todos los amo de la misma manera, mas cada uno trae a la Tierra su misión.
13. Esa simiente espiritual, es la que estoy haciendo que aparezca en el mundo en este tiempo; surgirá diseminada entre la humanidad, no como una raza ni formando tribus, sino en todas las razas, porque Israel está en espíritu y el espíritu está sobre todo lo humano.
14. Nuevamente aparecerá mi pueblo con la misión de hacer luz en el espíritu: sus dones espirituales influirán en la vida humana, como en todos los tiempos. Mis profetas, enviados y discípulos, han traído la luz y la paz a los hombres.
15. Vosotros que me estáis oyendo, sois los que sabéis a ciencia cierta estas lecciones, mas no os conforméis con saberlo, debéis levantaros a seguir cumpliendo con vuestro destino eterno de iluminar la senda espiritual de vuestros hermanos. Cumplid con vuestra misión, y en vosotros brillará una vez más la luz que debe haber siempre en el pueblo de Dios.
16. Mirad cómo vuestro espíritu ha presentido el tiempo en que se encuentra y ha venido presuroso en pos del cumplimiento de mis promesas. Vuestro corazón nada sabía de mi vuelta, porque en estos tiempos, poca o ninguna importancia presta la humanidad a mis profecías; pero el espíritu conservaba muy dentro aquella palabra.
17. Vuestro corazón estaba dormido, pero desde que escuchasteis mi primera palabra o mi primera lección, despertó y al comprender la verdad, al instante reconoció que los seres han venido a la Tierra a
cumplir un mandato divino y no a hacer cada quien su voluntad. El que ha tenido este despertar, es el que me va siguiendo paso a paso, formando en su interior un santuario.
18. Mi palabra de amor se desborda sobre todo el pueblo escogido, deleitaos con ella, discípulos; si a veces os corrijo y hasta os juzgo, analizad esas enseñanzas para que cada quien tome lo que le corresponde. No os alegréis cuando reclame alguna falta que vosotros no tuviereis aunque conozcáis a los que las han venido cometiendo, porque en ese instante vuestra conciencia os recordará aquella enseñanza en que os dije: No miréis la paja en el ojo de vuestro hermano, sin antes mirar la viga que cargáis.
19. Pensad que todos venís a formar mi apostolado, al cual enviaré mañana a testificar mi palabra, y desde ahora debéis comenzar a amaros. ¿No creéis que mi comunicación a través de vuestro entendimiento, tenga un gran significado? ¿O creéis que es ésta una de tantas sectas que hoy surgen anunciando la salvación del mundo y luego desaparecen sin dejar huellas de mi paz?
20. Observad cómo esta semilla a pesar de que la habéis cultivado mal, no muere, mirad cómo ha ido venciendo tinieblas y encrucijadas, obstáculos y pruebas y sigue día a día germinando y desarrollándose. ¿Por qué no muere esta semilla? Porque la verdad es inmortal, es eterna, por eso veréis que cuando esta Doctrina por momento parece que va a desaparecer, será precisamente cuando surjan nuevos y fecundos brotes para ayudar a los hombres a dar un paso hacia adelante en el camino de la espiritualidad.
21. No creáis que esto sólo ha sucedido en este Tercer Tiempo, no, también en el Segundo Tiempo, después de que el Maestro y sus discípulos hubieron regado con su sangre la semilla que sembraron en el corazón de los hombres, hubo instantes en que parecía haber desaparecido del mundo la enseñanza de Cristo, Cuántos en este tiempo, considerando inútil el sacrificio de Jesús, y el de los que le siguieron, llegaron a flaquear en su fe, dudando de aquella verdad que antes había sido su faro y su Ley. Me bastó entonces enviar nuevos siervos al mundo, para que apartaran todas las falsedades que habían añadido hombres a mi Doctrina, deformándola, y la semilla volvió a germinar y a dar flores y frutos.
22. Si os enseño estas lecciones, es para que no vayáis a ser de los que oculten mi verdad, deformen mi Doctrina o profanen mi Ley, sino que seáis de los que viváis para cultivar con todo el amor de su espíritu esta semilla que os he confiado y que es la misma que en todos los tiempos he querido que florezca en el corazón de la humanidad: el amor de los unos hacia los otros.
23. Al Maestro que estuvo con vosotros en el mundo, lo podéis llamar El Rabí de Galilea, porque en aquella Tierra se hizo hombre, mas a este Maestro que hoy llega a vosotros invisiblemente, siendo el mismo, no podéis decir que es de Galilea porque vengo en Espíritu.
24. Mis nuevas lecciones son la confirmación de aquellas que os diera en el Segundo Tiempo, pero son más elevadas aún, mirad que en aquel tiempo hablé al corazón del hombre, en cambio ahora, le hablo al espíritu.
25. No vengo a desconocer ninguna de mis palabras que os dije en el pasado, por el contrario, vengo a darles debido cumplimiento y la justa explicación. Así como en aquel tiempo dije a los fariseos, que creían que Jesús venía a destruir la Ley: No penséis que vengo a abolir la Ley o a los profetas, por el contrario vengo a darle cumplimiento. ¿Cómo había de desconocer aquella Ley y las profecías, si eran el cimiento del templo que en tres tiempos había de quedar construido en el corazón de esta humanidad y el anuncio de mí venida al mundo?
26. Mientras los hombres persistan en su ceguedad y en su ignorancia, harán que Dios, que ante todo es Padre, tenga que humanizarse, limitarse y empequeñecerse ante sus hijos, para poder ser comprendido. ¿Hasta cuándo vais a dejar que me muestre delante de vosotros con la grandeza en la que debéis mirarme?
27. Tenéis que ser grandes para poder concebirme grande y a eso vengo, una vez tras otra, a daros grandeza espiritual, para que podáis tener el infinito goce de conocer a vuestro Padre, de sentir su amor, de oír el concierto divino que vibra sobre vosotros.
28. Este es el Tercer Tiempo, amados discípulos, y por lo tanto tenéis una lección más que añadir a las anteriores. Mucho tenéis que estudiar, pero no temáis, porque la enseñanza de este tiempo os hará comprender mejor la de los tiempos pasados. Así paso con los que rigiéndose por la ley de Moisés, estudiaron los profetas y comprendieron el fondo de las enseñanzas hasta que vino Jesús.
29. En vez de los salmos que elevabais en el Primer Tiempo a vuestro Padre, hoy venís a conversar espiritualmente, por medio de la oración espiritual.
30. Con cuánta lentitud camina la humanidad hacia la perfección en su culto a Dios.
31. Siempre que vengo a vosotros con una nueva lección, os parece demasiada adelantada para vuestra evolución, mas comprended que os confío una era para que a lo largo de ella la podáis comprender y asimilar en vuestra vida.
32. Cada vez que la muerte siega la existencia de vuestra envoltura, es como una tregua para el espíritu, el cual, al reencarnar, surge con nuevas fuerzas y mayor luz, para continuar estudiando aquella divina
lección que no había concluido. Así madura a través de las eras el trigo que es vuestro espíritu. Mucho os he revelado acerca de la vida espiritual, mas os digo que no es menester por ahora que lo sepáis todo, sino sólo lo que sea esencial para vuestra llegada a la morada eterna. Allá os diré todo lo que está destinado a vuestro conocimiento.
33. Para revelaros en este tiempo nuevas enseñanzas, abrí la era de la luz y del espíritu, comunicándome por los entendimientos de hombres rudos e ignorantes, pero sencillos; mañana, cuando hayáis comprendido y practicado mis primeras lecciones, tendréis la comunicación de espíritu a Espíritu que es el más alto ideal al que podéis aspirar; mas para que esa forma de comunicación se extienda entre los hombres, pasará tiempo, y para que se perfeccione, no sabéis cuantas eras pasarán.
34. En todos los tiempos he buscado la forma de hablaros, de hacerme escuchar y entender, pero no siempre habéis estado dispuestos ni preparados para oír la voz divina. Ante vuestro materialismo, he tenido que humanizarme y materializarme para ser sentido, para haceros llegar mi comunicación a través del portavoz humano, como habéis visto que he hecho en este tiempo; mas Yo os he anunciado que en 1950 concluirá esta forma de comunicación.
35. Pueblo: no olvidéis que en este día os ha dicho vuestro Padre, que siempre ha buscado la forma de comunicarse con vosotros; con el fin de que reconozcáis que mañana, cuando ya no recibáis mi palabra a través del pedestal, habréis entrado en una nueva etapa en la cual comenzaréis a vislumbrar la verdadera comunicación entre vuestro espíritu y el Espíritu Divino.
36. En este tiempo se regocijan los espíritus que sienten la presencia del Espíritu Santo, en esa luz que ilumina los entendimientos y llena de gozo e inspiración a los corazones. Los que no han preparado su sensibilidad para percibirme, son los que tiene sed y carecen de paz. Es entonces cuando digo a los que reciben la inspiración divina, que llamen a sus hermanos y les despierten con la buena nueva de mi llegada espiritual.
37. Esta vida es una continua prueba para el hombre, desde que nace hasta que deja de existir.
38. La vida humana es para el espíritu el crisol donde se purifica y el yunque donde se forja. Es indispensable que el hombre tenga ideal en su espíritu, fe en su Creador y amor a su destino, para poder llevar con paciencia su cruz hasta la cima de su calvario.
39. Sin la fe en la vida eterna, el hombre cae en la desesperación, en medio de las pruebas, sin ideales elevados, se hunde en el materialismo, y sin fuerzas para soportar un desengaño, se pierde en el desaliento o en el vicio.
40. Todo esto lo sabe la humanidad por propia experiencia, porque ha sido menester que conozca el lado doloroso de la vida y las tinieblas, para que pueda distinguir la luz cuando ésta llega a sus pupilas; por eso os he dicho en este día, que hay regocijo en los espíritus que han abierto sus ojos para contemplar la luz divina de la sabiduría y del amor.
41. En verdad os digo que muchos huirán de mi Doctrina por temor a espiritualizarse, mas no será la razón ni el espíritu el que hable en ellos, sino las bajas pasiones de la materia.
42. Un espíritu cuando vive apegado a la verdad, huye del materialismo como quien se aleja de un ambiente infecto. El espíritu elevado sólo encuentra su felicidad en lo moral, en donde existe paz, en donde habita el amor.
43. Mi luz está vibrando en todos los hombres, es una voz implacable pero dulce, que habla sin cesar a todos los corazones.
44. No temáis por aquellos que aparentemente se obstinen en no escucharme, porque en un momento dado, podrán ser los más fervientes, los más firmes en su conversión y en su fe. ¿No recordáis la conversión de Pablo?
45. No hay prisa en mis pasos, sé que en medio de la eternidad alguna vez me buscarán mis hijos con anhelo de salvarse; la prisa sólo debe existir en los hombres, porque mientras más retarden su regeneración, prolongan más su expiación.
46. La luz de este Tercer Tiempo ha llenado vuestro corazón del más vivo regocijo, la esperanza en la paz del mundo renace en vosotros. Cada día os ocupáis más en las obras de vuestro Señor, en un anhelo creciente de trabajar en esta Obra de espiritualidad. De cierto os digo que todo el tiempo que ocupéis en mi Obra, Yo os lo recompensaré; mas no abandonéis vuestros deberes en la Tierra para practicar lo espiritual, hasta que estéis seguros de que Yo os lo he ordenado, entonces tendréis que dejar no sólo vuestro trabajo, sino hasta a los vuestros, para ir por los caminos de diferentes comarcas a llevar a vuestros hermanos la buena nueva.
47. Entre este pueblo surgirán quienes se entreguen a mi servicio, ellos se están preparando para no flaquear mañana en las pruebas. No todo el pueblo sabrá prepararse para la lucha, porque ya veis que muchos escuchando mi palabra viva, no se han conmovido, ni su corazón está dispuesto a obedecer.
48. ¡Si pudieseis mirar al mundo espiritual que vela por vosotros, cómo padece ante la dureza y la desobediencia del corazón del pueblo; si pudieseis oír su sollozo espiritual! ¿Por qué no correspondéis a ese consuelo infalible que esos seres os dan? ¿No habéis encontrado en
ellos a vuestro dulce y compasivo hermano, a vuestro fiel y desinteresado amigo?
49. Pensad que muy pronto estaréis en espíritu y que lo que en esta Tierra sembrasteis, será lo que hayáis que recoger. El paso de esta vida a la otra, no deja de ser un juicio severo y estricto para el espíritu. Nadie escapa a ese juicio, así se considere el más digno de siervos.
50. Mi voluntad es que desde el instante en que penetréis en aquella morada infinita, dejéis de experimentar las angustias de la Tierra y empecéis a sentir la dulzura y el goce de haber escalado un paso más en el sendero.
51. No dejéis pendiente nada en el mundo, amad a la humanidad como a vuestra propia familia; orad por los hombres, por distantes que estén de vosotros, como oráis cuando uno de los vuestros se encuentra ausente y sufre; sanad al enfermo y al hacerlo, pensad en todos los que apuran en esa hora el cáliz de amargura; dejad con vuestra vida, una estela de luz a lo largo de vuestro paso por el extenso mar que vais cruzando. No durmáis mientras vibra mi luz en las conciencias, mirad que los que velan, son los que reciben mi inspiración para luego entregar a sus hermanos mi mensaje. Alejaos de todo lo superfluo y malo, para que en todo momento seáis dignos de poseer mi gracia.
52. Sabed recibir en vuestro seno al espíritu que llega a la Tierra a encarnar en el niño, así como también sabed acompañar con vuestra oración al que se desprende de su cuerpo y se despide de vosotros; conducidlo con vuestra oración, hasta los umbrales del Más Allá. Amad y servid a vuestros semejantes en toda hora y en cualquier trance por el que atraviesen.
53. Vivid siempre alerta, para que podáis perdonar de corazón a quienes os ofendieren; meditad de antemano, que quien causa ofensa a su hermano, es porque carece de luz, y Yo os digo que el perdón es lo único que puede hacer luz en esos corazones. El rencor o la venganza, aumentan la tiniebla y atraen el dolor.
54. Sed prudentes y fuertes en las pruebas, para que dejéis esa simiente en el corazón de vuestros hijos y seáis recordados con cariño y gratitud, como vosotros recordáis a los patriarcas de los primeros tiempos, los que os dejaron su herencia de fe, de fortaleza; como Abraham, a quien todo un pueblo reconoció y amó como padre.
55. Hoy son consejos los que os he dado, mas son consejos celestiales, porque Yo me recreo en hablaros como Padre sintiendo en mi Espíritu vuestro amor de hijos.
56. Pueblo: en aquel tiempo, Juan, llamado también el Bautista, bautizaba con agua a los que creían en su profecía. Este acto era un símbolo de la purificación del pecado original. Él decía a las multitudes que llegaban hasta el Jordán para escuchar las palabras del precursor:
he aquí que yo os bautizo con agua, mas ya viene Aquél que os bautizará con el fuego del Espíritu Santo.
57. De ese fuego divino nacieron todos los espíritus, brotaron limpios y puros, más si en su camino han llegado a mancharse con el pecado que trajo consigo la desobediencia, viene de nuevo el fuego de mi Espíritu a derramarse sobre ellos para destruir su pecado, borrar sus manchas y devolverles su pureza original.
58. Si ese bautizo espiritual, en vez de ser entendido como la purificación que el hombre alcanza mediante un acto de arrepentimiento verdadero ante su Creador, lo convertís en un rito y os conformáis con el simbolismo de un acto, de cierto os digo, que vuestro espíritu nada alcanzará.
59. Quien así lo hace, vive aún en los tiempos del Bautista y es como si no hubiese creído en sus profecías ni en sus palabras que hablaban del bautismo espiritual, del fuego divino con el que Dios purifica y eterniza en la luz a sus hijos.
60. Juan llamaba a los hombres en su edad de adultos, para derramar en ellos aquellas aguas símbolo de la purificación. Llegaban a él, cuando eran ya conscientes de sus actos y podían tener ya la voluntad firme para perseverar en el camino del bien, de la rectitud y de la justicia. Ved como la humanidad ha preferido practicar el acto simbólico de la purificación por medio del agua, en lugar de la regeneración verdadera por medio del arrepentimiento y del firme propósito de la enmienda que nacen del amor a Dios. La ceremonia no implica esfuerzo alguno, en cambio, purificar el corazón y luchar por permanecer en la limpidez, sí significa para el hombre esfuerzo, vigilia y hasta sacrificio, por eso han preferido los hombres cubrir con apariencia sus pecados, concretándose al cumplimiento de ceremonias, actos y ritos que en nada mejoran su condición moral o espiritual, si en ellas no interviene la conciencia.
61. Discípulos: esa es la razón por la cual no quiero que entre vosotros existan ritos, para que no por cumplir con ellos, os olvidéis de lo que verdaderamente llega al espíritu.
62. El pecado original no viene de la unión del hombre y de la mujer: Yo, el Creador, establecí esa unión diciéndoles a ambos: Creced y multiplicaos. Esa fue la primera Ley. El pecado ha estado en el abuso que han hecho del don del libre albedrío.
63. Preparaos para seguir recibiendo en vuestro seno a los hijos que Yo os confíe. Tened pleno conocimiento de vuestra misión y de vuestra responsabilidad, esa luz la hallaréis en mi Doctrina.
64. Sabed que el espíritu cuando encarna, trae consigo todos sus dones, que su destino está ya escrito y que por lo tanto, nada tiene que recibir en el mundo. El trae un mensaje o una restitución. A veces viene a
recoger una siembra y en otras a saldar una deuda; pero siempre viene a recibir en esta vida, una lección de amor que le da su Padre.
65. Los que vais conduciendo a vuestros hijos a través de esta vida, haced que ellos pasada la edad de la inocencia, penetren en el camino de mi Ley, despertad sus sentimientos, reveladles sus dones e inducidles siempre a lo bueno, y en verdad os digo, que a quien así acercaseis a Mí, será bañado en la luz que brota de ese fuego divino, que es mi amor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA No. 100
1. Cuando vengo a vosotros como Juez, volvéis a escuchar aquella voz de Jehová que hacía estremecer vuestro cuerpo y espíritu en el Primer Tiempo. Entonces, los hombres tapaban sus oídos pretendiendo no escuchar la voz omnipotente de su Padre; hoy digo a este pueblo: no tapéis vuestros oídos, no me cerréis vuestro corazón, mirad cómo mi gracia infinita se extiende en todo el universo. No temáis, sólo quiero la ofrenda de vuestro amor.
2. El que ha faltado, me ha ofendido ¿Acaso vosotros habéis faltado? Si así es, reconoced que también he descendido como Padre y como Maestro, para perdonaros y enseñaros nuevamente el camino de salvación.
3. Mi juicio es de amor, no de venganza. Si vengo a tocar a los hombres con mi justicia, es porque quiero salvaros; si a los reyes les vengo a quitar su cetro, es porque los quiero humildes; si vengo a reclamar a los que conducen a la humanidad, es porque he visto que no es el amor, la paz ni la justicia lo que han sembrado en el corazón de sus pueblos. Sólo veo que los campos han sido sembrados de muerte, de desolación, de intranquilidad y miseria.
4. Los muertos desde su silencio, claman justicia, y los que tienen hambre del cuerpo y del espíritu, están llenos de odio en su corazón, para desbordarlo llegado el instante.
5. Humanidad: busco vuestra reconciliación. No vivís en mi Ley; está rota vuestra armonía con vuestro Dios y con todo lo creado. No os amáis entre hermanos y ese es el secreto de la felicidad que os reveló Jesús. Y si habéis perdido la armonía entre los unos y los otros ¿Creéis poder conservarla con los elementos de la Creación?
6. La mano del hombre ha desatado la justicia sobre sí; en su cerebro se agita un torbellino, en su corazón ruge una tempestad y todo esto se manifiesta también en la naturaleza, sus elementos se desencadenan, las
estaciones se hacen inclementes, aparecen y se multiplican las plagas. Es que vuestros pecados crecen produciendo enfermedades y la ciencia insensata y temeraria no reconoce el orden de lo dispuesto por el Creador.
7. Si sólo os lo dijera no lo creeríais, es menester que palpéis el resultado de vuestras obras para que os desengañéis; precisamente os encontráis ahora en ese momento de vuestra vida, en la cual vais a ver el resultado de todo lo que habéis venido sembrando.
8. Vosotros, que habéis escuchado esta palabra, me preguntáis en vuestro corazón por qué no detengo este desastre que los hombres con su ciencia han venido preparando, a lo cual Yo os contesto: es menester que el hombre apure el cáliz que ha llenado; ha mucho tiempo que las naciones con su diferencia de razas y sus ambiciones, han venido preparando la lucha para destruirse, sólo mi caridad es la que le ha detenido, mas esa prueba de misericordia divina no la ha querido ver ni comprender la humanidad.
9. Un instante tan sólo voy a dejarle y ese instante de justicia bastará para que recuerde el amor de su Creador, porque nadie puede existir sin mi Ley o sin mi paz.
10. Pueblo: vos que habéis tenido mi presencia de Juez, decid si mi justicia se parece a la vuestra, preguntaos si soy digno de ser temido o de ser amado.
11. Contemplad como se ha extendido la semilla bendita de esta Doctrina, en cumplimiento de mi palabra. De las grandes ciudades ha bajado a las humildes comarcas recorriendo caminos y salvando distancias. No morirá, podrá dejar de existir en un corazón que muera a la fe, más para entonces, ya estará sembrada en otros corazones. Mi palabra saldrá de esta Tierra para ir a otras comarcas buscando corazones donde germinar, nadie podrá impedir que esta Doctrina se extienda.
12. Todavía ahora está mezclado el trigo con la simiente humana, con todas sus imperfecciones, porque no os habéis dado cuenta de la esencia de mi Doctrina; mas cuando abráis los ojos del espíritu y vuestros sentidos despierten a la verdad, contemplaréis la divina pureza de esta revelación y entonces abrazándola con todo el amor y el celo de vuestro corazón, la llevaréis limpia y pura, para darla a conocer a la humanidad, dividida y alejada del camino de mi Ley.
13. Si creéis que mi palabra tan solo habla a los presentes, os equivocáis, mi palabra es para todo el que la reciba, ya sea hoy, mañana o dentro, de mucho tiempo, lo mismo será que la reciba a través de un portavoz, por un testigo o por medio de un escrito.
14. A los presentes y a los futuros os dice vuestro Padre: Si queréis ser sembradores de la verdad, cultivadores de lo espiritual, compañeros de
la paz, reconoced la perfección de mi semilla y limpiad vuestro corazón. Yo iré levantando uno a uno en la lucha enseñándole caminos y limpiando comarcas.
15. En apariencia serán necesidades materiales las que os lleven a otros lugares, pero la verdad será que fue vuestra misión la que os levantó para mostraros la extensión de las tierras incultas o a medio cultivar, para que en ellas depositéis la semilla bendita que mi Espíritu os ha entregado en este Tercer Tiempo.
16. Orad por todos los labriegos, hermanos vuestros, uníos todos en una oración de igualdad y de fraternidad; velad por las congregaciones ya sean éstas grandes o pequeñas, cercanas o distantes.
17. Dejad que la savia del árbol de la vida corra por vuestro ser, para que vuestros frutos sean también de vida.
18. Mi enseñanza es profunda, discípulos, mas he puesto a vuestro alcance los medios para que lleguéis a comprenderla. Recibid a los seres del Más Allá que os he enviado con un mensaje de luz para que os ayuden a pasar de lo espiritual a lo divino. Escuchadlos, aconsejándoos que apartéis de vuestro corazón toda materialidad, para que podáis transportaros a lo divino. ¿Quién mejor que ellos para hablaros de espiritualidad? Cuando mencionan la mansión espiritual, os hablan con conocimiento, porque de ahí vienen a vosotros.
19. Esos seres pasaron por el crisol de la purificación; su lucha, su arrepentimiento por las faltas pasadas, su experiencia y elevación espiritual, han sido los méritos que en ellos he encontrado para enviarlos a manifestarse entre mi pueblo.
20. Están limpios y pueden hablar de limpidez al mundo; me aman y os aman, por lo tanto, tienen derecho a hablar de amor, están saturados de salud y por esa causa pueden impartir salud a los enfermos.
21. Los he enviado para ejemplo de la humanidad; imitadles haciéndoos dignos de hablar de amor, de regeneración, de paz, de espiritualidad. Si así lo hacéis en verdad os digo que entre mi pueblo no habrá fariseos hipócritas, de aquellos que cuidaban mucho de la apariencia material y ocultaban en el corazón podredumbre y el cieno.
22. Los que reciben en su mente la vibración de esos seres y los que escuchan sus mensajes, deben dejarlos que se manifiesten en plenitud para que su recuerdo sea imperecedero en el corazón de la multitud y su simiente sea inmortal en el corazón de la humanidad, mirad que su comunicación con este pueblo terminará en 1950.
23. La inspiración de ese mundo superior seguirá guiando e inspirando a los discípulos del Señor, aunque os advierto que de tiempo en tiempo irá siendo más sutil y más elevada su comunicación a medida que vuestra espiritualidad sea más grande.
24. Este camino es para ir por él sin deteneros, aunque también debo deciros que hay que recorrerlo paso a paso, y no en carrera vertiginosa.
25. No os hundáis en la rutina, comprended cuando ha llegado el tiempo de dar un paso más en el sendero. No os adelantéis a darlo, mas tampoco os retardéis en hacerlo.
26. La forma de no estacionaros es la de apegaros a mi palabra, apartándoos de todo acto exterior con el que quisierais sustituir al verdadero cumplimiento de mi enseñanza.
27. También me tenéis como Maestro: como Padre, como Doctor. Abrid vuestro corazón, oh multitudes, que venís con vuestro fardo de dolores. Cerrad vuestros ojos por un momento a lo mundano y sentiréis la presencia de lo espiritual. El caminante fatigado, percibirá la sombra de un árbol invisible que le cubre y le conforta. El corazón necesitado de cariño, sentirá que ha penetrado en el hogar divino donde se escucha, como si fuese un concierto, la voz del Padre. El enfermo tendrá la sensación de que una mano dulce y misericordiosa ha pasado sobre su herida llenándola de bálsamo y calmado su dolor.
28. Aprended a acercaros a Mí, aprended a pedirme, a recibir y a esperar; veréis entonces como se hacen patentes los prodigios en vuestra vida.
29. Este es un tiempo en que el hombre pondrá su parte de espiritualidad y fe para que se realicen los nuevos milagros. El mundo quisiera volver a ver las obras que hizo Jesús delante de los hombres, a lo cual Yo os digo, que no debéis de empeñaros en seguir viviendo una era que ya pasó. Habéis penetrado en un nuevo tiempo, y en él os daré lecciones que aún no os han sido reveladas y repetiré mis obras, mas ahora en forma más espiritual.
30. Debéis de estar velando, discípulos, porque no sólo os hablaré por este conducto, también buscaré comunicarme con vuestro espíritu en los instantes en que vuestro cuerpo duerme; os enseñaré a penetrar con preparación en ese reposo y a que vuestro espíritu se desprenda para que se eleve a las regiones de la luz, de donde tomará la profecía para iluminar su camino. Transmitiéndole su mensaje al entendimiento.
31. El discípulo que sabe recibir a su Maestro en el instante en que éste le busca, no tiene tropiezo en el sendero, ni se considera débil o solo en la lucha.
32. Llegad a comprender cuál es la espiritualidad que quiero de vosotros, para que no vayáis a confundiros en un misticismo fanático, que en vez de facilitar a vuestro espíritu el que comprenda las lecciones divinas, ponga ante ellos nuevas tinieblas.
33. Preparaos, discípulos, dejad a vuestro espíritu que comience a contemplar la vida que le espera, aquel mundo que guarda en su arcano infinitas grandezas para los hijos de mi Divinidad.
34. No retardéis la hora en que vuestro espíritu llegue a tener ese gozo.
35. Mi pueblo crece, se multiplica, no sólo en la Tierra sino también en el valle espiritual. Entre aquellas multitudes espirituales se encuentran los que tuvieron lazos de sangre con vosotros, ya sea que hayan sido vuestros padres, hermanos o hijos.
36. No os sorprenda que os diga que mi pueblo es tan numeroso, que la Tierra no podría darle albergue y que deberá ser mucho más grande aun. Cuando ya lo haya reunido y no falte uno solo de mis hijos, le será dada por morada el infinito, ese valle de luz y de gracia que nunca termina.
37. Aquí en la Tierra sólo vengo a prepararos, a instruiros con mi Doctrina, para que sepáis como acercaros a aquella vida. Esta humanidad es sólo una porción del pueblo de Dios, es menester que todos sepan estas explicaciones para que encaminen su vida hacia el ideal de perfección. Este mensaje divino que es mi palabra vertida por los labios del portavoz humano, quiero que llegue a toda la humanidad. Mi palabra es la campana que está llamando al mundo, su esencia conmoverá a los pueblos haciéndoles despertar para meditar sobre la espiritualidad, sobre el destino del espíritu después de esta vida.
38. Mientras las religiones permanezcan sumergidas en su sueño y no rompan su rutina, no habrá despertar en el espíritu, ni conocimiento de los ideales espirituales; y por lo tanto, no podrá haber paz entre los hombres, ni aparecerá la caridad; no podrá brillar la luz que resuelve los graves conflictos humanos.
39. A vosotros que me escucháis, os he llamado mi pueblo, porque os he confiado mi Doctrina, a fin de que invitéis a los hombres, no precisamente a unirse a vosotros, porque aún adolecéis de imperfecciones, sino a penetrar de verdad en el camino de mi Ley, la cual sí es perfecta.
40. Hay muchos hombres distantes de vosotros, diseminados en los pueblos de la Tierra, ocultos entre las grandes multitudes, que son hijos de mi pueblo porque viven en mi Ley y su ideal es alcanzar la espiritualidad por el amor hacia sus semejantes, inspirados en el Padre. En cambio, entre estas multitudes que día tras día vienen a escuchar mi palabra, están los que a pesar de haberme oído años y años, no puedo aún considerarlos como mi pueblo, porque en vez de amor practican la mala voluntad; en lugar de caridad demuestran egoísmo; en lugar de llevar un ideal de perfeccionamiento espiritual, predomina en ellos el egoísmo y van siguiendo todo lo que halaga su vanidad.
41. Yo dije a mis discípulos en aquel tiempo: Vengo a haceros herederos de mi Reino, mas no creáis que por haber estado con su Maestro, se hicieron dignos de aquella gracia; recordad que hubo uno que habiéndose sentado muchas veces a comer con su Señor y habiendo
convivido con El y escuchado muchas veces su palabra, no fue digno de recibir aquel Testamento Celestial que el Maestro confío a sus discípulos la última vez que estuvo con ellos en la mesa.
42. El Reino del Padre es la heredad de todos los hijos, es indispensable alcanzar esa gracia mediante méritos del espíritu. Quiero que no miréis como un imposible, alcanzar la gracia que os acerca a Mí.
43. No os entristezcáis al escuchar en mi palabra que llegaréis a la Tierra Prometida con grandes esfuerzos y trabajos. Alegraos porque el que dirige su vida hacia esa idea, no sufre de desengaños ni se ve defraudado. No pasará con él como sucede a muchos que van en pos de la gloria del mundo, y que después de mucho luchar, no la consiguen, o quienes la alcanzan pronto tienen el dolor de verla esfumarse hasta quedar en la nada.
44. Discípulos: mi Doctrina os enseña que sin apartaros un paso de vuestros deberes humanos y de los nobles ideales de esta vida, llevéis siempre delante de vosotros el anhelo de caminar hacia Dios haciéndoos dignos de alcanzar el galardón que os tiene prometido.
45. Está tan unido el cuerpo al espíritu, que éste, cuando sabe que su envoltura sufre, siente como si el mal estuviese en él. Tomad mi bálsamo espíritus, y ungid vuestro cuerpo, sobreponedlo al dolor, impartidle fe y esperanza.
46. Venís con tristeza a llorar vuestras penas junto a Mí, y el Maestro os dice: que aun cuando tiene por delante mucho dolor que curar entre sus hijos, extiende su caridad y os toca, para que sintáis el milagro de su caricia y os levantéis sanos dando testimonio, para que otros vengan a Él.
47. Los que saben vencer las tribulaciones de la vida, nunca dejan que ellas turben a su espíritu; halos aquí recibiendo mi presencia con gran gozo en su corazón de discípulos; mientras que el que se ha dejado vencer por las pruebas, viene triste, derrotado; en vez de elevar hacia Mí un himno espiritual, me muestra tan sólo su dolor y sus lágrimas. Yo recibo esa ofrenda dolorosa, pero quiero que la tornéis en ofrenda de fe, de confianza y de paz.
48. ¿Me preguntáis si nada puedo hacer por vosotros? ¡Ah, mis pequeños, antes de que vosotros me pidáis, yo he depositado en vuestras manos lo que necesitáis! pero ocupados en la lucha y caminando sin la luz de la fe, no sabéis sentir mi presencia, ni ver lo que dejo en vuestro espíritu, ni contemplar la luz del nuevo día que sólo espera vuestro despertar para que la veáis brillar en plenitud.
49. Preguntad a los que han visto realizado el milagro en su vida, interrogad a los que vienen con la alegría reflejada en la faz, ellos con su testimonio os abrirán un libro, donde leeréis una historia que será ejemplo y un estímulo para vuestra fe.
50. ¿Cómo podéis pensar que ame menos al que más sufre? ¿Cómo podéis tomar vuestro dolor como una señal de que no os amo? Si supieseis que precisamente por amor a vosotros he venido; ¿No os he dicho que el justo está a salvo y que el sano no necesita del médico? Si vosotros os sentís enfermos y en vuestro examen a la luz de vuestra conciencia os juzgáis pecadores, tened la certeza de que es a vosotros a quienes he venido a buscar.
51. Si creéis que Dios ha llorado alguna vez, de cierto que no habrá sido por los que están disfrutando de su gloria, sino por los que van perdidos o llorando.
52. He aquí el camino perfecto, porque en mi palabra está la luz que conduce a la perfección.
53. Mi Espíritu penetra en su verdadero templo que es vuestro corazón. Desde ahí me habéis llamado y me habéis pedido que viniese a daros mi palabra y aquí me tenéis.
54. Creéis en Mí y pronunciáis mi nombre con fe. Quien guarda mis enseñanzas y las pone en práctica, ese será salvo.
55. Vuestro espíritu no podrá morir en las tinieblas de la turbación, porque mi sangre derramada desde la cruz en el Calvario, alentó a vuestro espíritu a emprender la marcha por el camino de su evolución, siguiendo las huellas de su Maestro. Yo os compré a precio de mi sangre, a precio de amor. Estáis desde entonces preparados para resucitar de entre los muertos.
56. Al escucharme así, íntimamente os confesáis pecadores delante de Mí, y cuando sentís que se sosiega vuestro espíritu porque habéis oído el reclamo de la conciencia, penetráis en una comunión de amor con mi Divinidad.
57. Este amor que se acerca a vosotros, es la puerta del Reino de los Cielos que se abre ante vuestro espíritu como una eterna invitación.
58. ¿Quién de mis hijos se ha debilitado en su fe y va perdido en el camino, que no me acerque Yo a él para darle la vida? ¿Quién de los que van sufriendo en silencio, no ha sido escuchado por Mí? ¿Quién que haya quedado huérfano en la Tierra no ha sentido en su vida la presencia y el consuelo de María que los conforta? ¿Quién hallándose moribundo no ha oído en su conciencia la misma voz que le dijo a Lázaro: levántate y anda? Yo soy Cristo, el consuelo y la luz del mundo. Os sigo en vuestra fe o en vuestra duda, porque sé que aun el que más me niegue, al fin será conmigo, abrumado por el peso de sus obras.
59. Venid a Mí todos los que estáis cargados de penas y con mi palabra, os daré limpidez. Al dejar de escucharme seguiréis sintiendo mi dulce compañía.
60. Recibid mi luz para que ella ilumine el camino de vuestra existencia y en la hora de la muerte os libréis de la turbación; y en un instante, al pasar los umbrales del Más Allá, sepáis quiénes sois, quiénes habéis sido y quiénes seréis.
OID MI PARABOLA:
61. “Encontrase un rey rodeado de sus súbditos celebrando una victoria obtenida sobre un pueblo rebelde, el cual pasaba a ser su vasallo.
62. El Rey y los suyos cantaban victoria. El Rey habló así a su pueblo: La fuerza de mi brazo ha vencido y ha hecho crecer mi reino, más a los vencidos los amaré como a vosotros, les daré grandes tierras en mis dominios para que cultiven la vid y así como Yo los amo, quiero que vosotros les améis .
63. El tiempo pasó, y de entre aquel pueblo conquistado por el amor y la justicia de aquel Rey surgió un varón rebelde a su Señor, a quien intentó dar muerte mientras dormía, hiriéndole solamente.
64. Ante su delito aquel hombre huyó lleno de temor a ocultarse en las más oscuras selvas, mientras el Rey lloraba la ingratitud y la ausencia de su súbdito porque mucho le amaba su corazón.
65. El hombre aquel, en su huida cayó prisionero de un pueblo enemigo del rey, y cuando fue acusado de ser un súbdito de aquel a quien no reconocían, éste atemorizado, a voz en cuello les dijo que él se encontraba fugitivo porque acababa de matar al Rey, mas no fue creído y le sentenciaron a morir en una hoguera después de atormentarlo. Cuando ya sangrante iba a ser arrojado al fuego, acertó a pasar por ahí el Rey con sus súbditos, quienes andaban en busca del rebelde, y al ver lo que ahí estaba aconteciendo, levantó aquel señor su brazo diciendo a los verdugos: ¿Qué hacéis pueblo rebelde? Y a la voz majestuosa e imperiosa del Rey, los rebeldes cayeron postrados ante El.
66. El súbdito ingrato, que continuaba atado junto al fuego en espera solamente del cumplimiento de su sentencia, estaba absorto y sorprendido al ver que el rey no había muerto y que se acercaba paso a paso hacia él para desatarlo. Lo apartó del fuego y curó sus heridas; luego acercó vino a sus labios, le vistió con blanca y nueva vestidura y después de depositar un beso en su frente le dijo: Súbdito mío, ¿Por qué os habéis ido de mi lado? ¿Por qué me habéis herido? No me contestéis de palabra, sólo quiero que sepáis que os amo, y os digo en este instante: Venid y seguidme. Aquel pueblo que presenciaba estas escenas de caridad, maravillado y convertido, exclamó: Hosanna, hosanna, declarándose súbdito obediente de aquel rey. Ese pueblo sólo recibió beneficios de su Señor y el súbdito que un día se reveló, sorprendido por tanto amor de su rey, hizo el propósito de pagar
aquellas pruebas de afecto sin límite, amando y venerando por siempre a su Señor, rendido ante sus obras perfectas”.
67. He aquí, pueblo, muy clara mi palabra. Los hombres luchan en contra mía y pierden su amistad para conmigo.
68. ¿Qué daño he hecho a los hombres? ¿Qué perjuicio les acarrea mi Doctrina y mi Ley?
69. Sabed que cuántas veces me ofendáis, las mismas seréis perdonados, pero entonces quedaréis obligados a perdonar a vuestros enemigos cuantas veces os ofendieren.
70. Os amo, y si un paso os alejáis de Mí, ese mismo doy Yo para acercarme a vosotros. Si me cerráis las puertas de vuestro templo, Yo llamaré a ellas hasta que abráis para penetrar en él.
71. Si creéis que ya estáis redimidos porque Yo fui en la cruz, también comprended que tendréis que haceros dignos de aquel rescate y seguir aquel ejemplo.
72. Ante Mí están los que pecaron y hoy son bendecidos, los que blasfemaron y hoy reciben dulzura en sus labios; las adúlteras que no tenían paz en su conciencia, han sido perdonadas para que no vuelvan a pecar, porque Yo soy la resurrección y la vida.
73. Si sois los discípulos y herederos del Verbo, no blasfeméis jamás, mirad que os he dado un lenguaje dulce para expresar toda idea, toda inspiración y todo sentimiento.
74. He aquí mi palabra, para el torpe y para el entendido.
75. Sed el pueblo bueno, sed como un espejo limpio para que todos crean que estoy con vosotros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 101
1. Si las ovejas no llaman al pastor, éste las busca para conducirlas al aprisco.
2. Discípulos: vengo a prepararos para que después de mi partida os levantéis de comarca en comarca, dando la buena nueva de que el Maestro estuvo entre los hombres. Para ese tiempo, los cerebros de mis portavoces se habrán cerrado a esta comunicación, mi rayo divino y mis hijos espirituales ya no se manifestarán en esta forma. Todo cambiará después de 1950; más si los que fueron pedestales y facultades, perseveran en su preparación y elevación, serán quienes primero alcancen la comunicación de espíritu a Espíritu para enseñarla a las multitudes.
3. Los labios de mis discípulos quedarán preparados para dar el consuelo a los necesitados y su hogar dispuesto para recibir a los que vengan en busca de paz.
4. De mis labriegos, no todos partirán a dar a conocer mi verdad, unos permanecerán en espera de sus hermanos, mientras otros irán a buscarles por aldeas, comarcas y naciones.
5. Los seres espirituales que os han custodiado, estarán cerca de vosotros y os darán en vuestro camino inspiración, fuerza y fe.
6. Por ahora escuchadme, aprended de Mí, practicad y orad por este mundo que perece y se desangra. Si vosotros esperáis que sólo el Padre se desvele por el mundo, estáis en un error, vosotros tenéis que llevar gran parte del peso de esta cruz.
7. Que vuestras penas no os hagan olvidar a los que viven en continua desesperación y angustia. Grandes son vuestras aflicciones y dificultades en la vida diaria, mas no podéis compararlas con aquellas que agobian a algunos de vuestros hermanos.
8. Bien está que algunos corazones los encuentre por ahora sordos a mi llamado, alejados de Mí, ocupados en sus ambiciones y odios; mas ¿Por qué a vosotros hay instantes en que también os encuentro sordos a mis inspiraciones y os mostráis negligentes en el camino espiritual que os he trazado? No pretextéis que es la dureza de vuestra materia y el cúmulo de vuestras necesidades y preocupaciones lo que os aleja de Mí.
9. Yo estoy en todas partes, a cada paso podéis encontrar la ocasión de poner en práctica mis enseñanzas, porque siempre habrá tiempo y oportunidad para que el espíritu cumpla su misión, aun en los trabajos materiales.
10. Meditad cinco minutos en cada día sobre vuestras obras, juzgaos a vosotros mismos y formad el propósito de mejoraros más y más.
11. La oración es baluarte, arma y escudo del espíritu, refugiaos siempre en ella y no seréis débiles.
12. Vengo a hablaros con verbo sencillo y comprensible a todos, Yo no he venido a sorprenderos con lenguaje florido, ni filosofías incomprensibles, ni a hablaros en idiomas extraños. La grandeza de mi palabra está en su sencillez, buscadla y analizadla.
13. Confesaos espiritualmente conmigo, sabiendo que Yo descubro lo que más profundamente guardéis; dejad que nazca en vuestro corazón el verdadero arrepentimiento y esforzaos por llegar cada vez más limpios a Mí.
14. Aprended todo esto y en vuestro camino seréis reconocidos como mis discípulos. Habrá quienes al contemplar vuestro don curativo quieran comprar vuestro secreto, unos con buena fe, otros con fines de
lucro; mas a ellos diréis que el secreto para sanar el dolor del enfermo es la caridad, y ese don todos los poseen.
15. Tenéis dones con los que podéis sorprender al mundo. Por medio del don de videncia, estaréis profetizando, adelantándoos a las predicciones de la misma ciencia.
16. Por conducto de mis labriegos, hasta de los más humildes, estoy haciendo prodigios. Es el tiempo en que el torpe y el rudo me dan gracias porque he puesto en ellos mi caridad para convertirlos en mis servidores, porque en un hombre de entendimiento rudo puede ocultarse un espíritu elevado al que sólo Yo descubro.
17. He visto a muchos suspirando y sollozando al borde del precipicio, porque su envoltura ha sido reacia e indomable; y su espíritu que lucha por destruir los errores de la carne, se ha elevado en oración para decirme: Señor, si no, venís en mi ayuda, perezco. Y el Maestro se ha acercado para doblegar con una palabra o con una prueba aquella materia rebelde, y a dar al espíritu potestad para vencer las pasiones y las flaquezas humanas.
18. Estos son los que siendo pobres de espíritu y humildes en la Tierra, hoy se han revestido de fuerza y sus labios se han desatado hablando de enseñanzas profundas y con amor van sanando enfermedades que para otros habían sido imposibles de curar.
19. ¿Sabríais contestar a mis preguntas sobre mi lección anterior, discípulos?
20. El libro permanece abierto ahí, en la misma página que os mostré la vez pasada, pero es menester seguir adelante, sin detenerse; por eso, hago que mi palabra quede guardada en vuestra conciencia para que acuda a vosotros cuando la necesitéis.
21. Yo soy el libro de la vida, haré que cada uno de vosotros sea un pequeño libro del saber, para ello estoy escribiendo mis enseñanzas en vuestro corazón. Mañana, esta enseñanza llegará a todos los pueblos y hogares, mas desde ahora ya podéis decir que tuvisteis el privilegio de escucharme a través de esta comunicación.
22. Llamé a los que se creían desheredados, a los que parecían sobrar entre la humanidad, a los que sufrían humillaciones, hasta por parte de los suyos, y deposité en sus manos este libro de amor.
23. Habéis visto iniciarse la alborada de una nueva era y por lo tanto no podéis decir que ya lo habéis visto todo, porque os estoy preparando cuidadosamente, para mañana, cuando veáis brillar esta enseñanza, no vayáis a confundiros ni a cegaros con su luz. De discípulos os tornaréis en soldados defensores de la verdad, para lo cual os estoy revelando cuáles son las armas con las que habréis de luchar; más si lo habéis olvidado no es por demás que os recuerde que las armas con las que
seréis invencibles son: La oración, la caridad, el perdón, la sinceridad, la mansedumbre, el celo por lo justo y lo bueno y el amor.
24. Vinisteis a morar a la Tierra, y cuando vuestros desengaños y penalidades os hicieron preguntar al Arcano cuál era vuestro destino, tuvisteis al instante la respuesta divina, al ser llamados para que escuchaseis mi palabra, que a la vez que es caricia y bálsamo, es también Ley.
25. Oyéndome hablar como Padre, como Maestro y como Dios, orientaréis vuestra vida sabiendo que el fin para el cual fuisteis creados y enviados al mundo, es el de llegar a Mí.
26. ¿Quién que no fuese Yo, os hubiese revelado vuestro destino y os hubiese descubierto vuestros dones?
27. Juan, mi discípulo, vio en su éxtasis este tiempo, el desarrollo de vuestros dones; pero sólo los vio, era menester que el Cordero Divino viniese entre vosotros a desatar el Sexto Sello de ese libro de eterna sabiduría y de perfecta justicia para que pudieseis comprenderlo.
28. El sendero que hoy os muestro está iluminado con la luz de la verdad, para que vengáis a Mí. En ese camino encontraréis muchas pruebas, tendréis muchos motivos para estudiar mi Ley, conocer vuestro destino y entregaros a su cumplimiento.
29. Cada día trae sus pruebas y Yo miro cómo las recibís y el fruto que me presentáis. Muchas de esas pruebas son pequeñas y con ellas podíais dar principio a una vida de enmienda y perfeccionamiento; pero sin analizarlas las desecháis, y si así obráis ¿Cómo podréis prepararos para pruebas mayores? El juicio que Yo hago de vuestras obras no es riguroso, es el juicio de un Padre cariñoso que os ama, que os aconseja para que vayáis siempre adelante en el ejercicio de mi Ley, mostrando siempre vuestra paz y fortaleza espiritual; mas Yo busco y amo a todos mis hijos, no desconozco al que delinque, antes bien, lo perdono y le ofrezco una oportunidad para que se enmiende y vuelva al camino. Entre los que me siguen, están los que no han podido librarse de sus pecados, más otros que oran fervientemente cuando creen haber conquistado el triunfo, al ser tocados en su amor propio o en su orgullo, olvidan mi enseñanza y dan lugar a que sus malas inclinaciones se manifiesten. ¿Quién podrá ocultarse de Mí, que conozco vuestros pensamientos y el origen de vuestro ser?
30. Mientras el hombre no pueda penetrar en el corazón de su hermano para defender su causa. Yo la tomo, justa o injusta, os defiendo y os amo.
31. Oíd mis palabras para que no tropecéis, ni llevéis a vuestros labios un cáliz de amargura. ¿Por qué no queréis comprender vuestro destino de amor, vuestra gran misión? ¿Por qué no imitáis mis obras, sintiendo
que sois capaces de hacer lo que Yo os pido, si sois parte de mí ser y por lo tanto estáis dotados de grandes atributos?
32. No quiero que al recibir mi palabra os sintáis lastimados, antes bien, quiero reanimaros con ella. Si os he dicho alguna vez, Vuestra voluntad es la mía, pensad que cuando os sometéis a mis leyes, estáis haciendo mi voluntad. Yo apruebo vuestros buenos propósitos y determinaciones, y vosotros habéis sentido descender a vuestro corazón mi paz y mi bendición, cuando cumplís con vuestro deber de amar.
33. Ocupaos en hacer el bien, orad con fervor y amad a vuestros semejantes, dejad que vuestro espíritu crezca y se sienta fuerte y grande en el cumplimiento de su misión.
34. Me ha complacido que seáis pobres en este tiempo, mas no os dejaré sin el pan de cada día. Si algo os retengo, en cambio os doy el pan del espíritu, el pan de vida eterna y os nombro benefactores de la humanidad.
35. Los tiempos de prueba anunciados por Mí, por conducto de Damiana Oviedo, han llegado. Las naciones se debaten en sus guerras y el hambre y la peste se cierne sobre la humanidad. Los elementos de la naturaleza están desatados. Yo dije por conducto del primer portavoz: los tiempos cambiarán y cuando veáis que la ciencia humana da grandes señales de adelanto, vosotros debéis hacer penitencia y aprender de Mí, para llevar un mensaje de paz a la humanidad.
36. Todos estáis iluminados y hasta en el más apartado rincón de la Tierra donde haya un discípulo mío, allí estará mi Espíritu derramando luz y fortaleza, resolviendo problemas y allanando obstáculos. Vosotros, que habéis sido señalados en este tiempo por Mí, interceded por los que no han alcanzado a conocer esta revelación que os estoy haciendo.
37. ¡Descansad en este instante, en que Yo os bendigo y os doy mi paz! Porque tenéis que cumplir vuestra restitución, para eso os he concedido la gracia de reencarnar. Mi amor os da esta oportunidad, para que podáis llegar a Mí, ¿Cómo he de querer que lleguéis ante mi presencia, con el dolor en vuestro espíritu? Más vosotros que me escucháis, sabed que mi palabra no se apartará de vuestra conciencia; mas ¡Cuántos hay a los que haciéndoles el llamado, no quieren venir! Son los que van tras el placer como supremo ideal de su vida, y no tienen por ley más que el dictado de su libre albedrío. No porque no quieran ellos seguirme les abandono, por el contrario, son a los que busco más, porque sé que ellos serán los que han de levantar sus ojos hacia Mí, cuando el dolor, sea muy grande en su corazón.
38. En esos instantes de arrepentimiento Yo recibo y perdono a todos; pero mientras unos logran regenerarse para toda su vida, otros, cuando han recobrado la paz o la salud, cuando nuevamente se sienten fuertes,
olvidan mi prueba de amor y se alejan aún más. Estos no han sabido aprovechar la ocasión que la vida les ha brindado para volver al camino verdadero. Entonces les llamo al Más Allá, para que su espíritu pueda meditar en sí mismo, fuera de la influencia de la materia y de todo lo que le ataba al mundo.
39. ¡A cuántos seres les hago el llamado día tras día! Ellos se purificarán en la luz de mi divina justicia antes de volver y esos que se limpian así no volverán a mancharse con el fango, porque vendrán con el firme propósito de hacer obras meritorias, obras agradables y dignas ante el Señor.
40. ¡Cuántos de vosotros tendréis que retornar a la Tierra en busca de la misión que dejasteis de cumplir o en busca de una ocasión de reparar los errores cometidos!
41. Pensad que muchos de vosotros habéis tenido tiempo suficiente para escucharme y aprender de Mí, pero que, encontrándoos en las postrimerías de vuestra vida, no vais a tener tiempo de sembrar lo que con tanto amor habéis acumulado en vuestro espíritu. No temáis, Yo soy la vida y os haré vivir para que sembréis en los corazones, esa semilla que tanto anheláis cultivar.
42. Entre la multitud que me escucha, no falta aquel que creyendo saber mucho de las lecciones de Dios, interiormente dude de esta palabra y la niega; mas lo que no podrá negar es que su corazón se ha estremecido y ha latido de una manera desconocida. Tratará de olvidar ciertas palabras que a él dirigí y no podrá, y aún perderá algunas horas de sueño escuchando el eco de esta palabra humilde y sencilla. Es que su conciencia le dirá que tras de aquella palabra estuvo una luz que descubrió lo que en su corazón ocultaba y le habló de lo que sólo él sabía.
43. He aquí una página más del Libro de la Vida, escrita por mi caridad; he venido a hablarle a vuestro espíritu porque en todos los tiempos me he comunicado con la humanidad. La forma en que ahora me manifiesto no es nueva ni extraña; sólo al que se ha materializado podrá parecerle extraña o imposible, en cambio para el que me esperaba, es lo más natural y justo oír la voz de su Padre en sí mismo. Sólo las vírgenes que supieron velar con sus lámparas encendidas escucharon la voz del esposo cuando éste llegó a media noche.
44. Ha habido seres a quienes he tenido que llamar por primera, segunda y tercera vez, algunos que además de escucharme, tuvieron que escudriñarlo todo para encender su fe, y ha habido quienes blasfemaron de mi Obra, pero más tarde, cuando hice el milagro en su camino, vinieron arrepentidos y temerosos a confesar que el que hablaba era el Verbo de Dios, el Divino Maestro. Esa es mi mejor
enseñanza, vosotros tened paciencia con vuestros hermanos, cuando al enseñarlos duden, nunca devolváis blasfemia por blasfemia.
45. Benditos sean los que tratan de ocultar ante mis ojos el dolor que la humanidad les causa con su mofa y su dureza de corazón. Benditos los que no se quejan y en cambio me dan gracias, porque a pesar de sus pruebas, mi gracia les sigue por doquier.
46. ¿Qué podéis ocultar a mi mirada que ella no descubra? Yo os premiaré, veréis aparecer siempre después de las tempestades el iris de la paz. Seguid atesorando mi Doctrina, ponedla en práctica para que la caridad se acrisole en vuestro corazón.
47. Entre vosotros se encuentran los que ayer sintieron placer en el mal, los que se complacieron en el odio y en la perversidad, y en cambio sentían horror ante el amor, la caridad y la humildad. Ahora se recrean con su transformación, con su regeneración. Vuestro espíritu está ya tomando potestad sobre vuestra materia. Ahora os recreáis haciendo el bien, experimentáis placer en hacer la caridad y sentís satisfacción siendo mansos y humildes; comenzáis a sentir horror y aversión por la perversidad. No hay uno que habiéndome escuchado, no haya modificado en algo su vida. ¿Quién es aquel que habiendo recibido sobre su cuerpo y espíritu el bálsamo del Doctor de los doctores, no ha sentido pasar por su ser la verdadera salud? ¡Cuántos milagros ha hecho mi palabra solamente! Todo os lo he concedido para ayudaros a salir de vuestro letargo, porque en este tiempo no he venido a inmolarme como hombre, sino a inspiraros para que hagáis méritos para merecer vuestra salvación. Sobre vosotros existe un arcano que es heredad para vuestro espíritu, ¿Cuándo poseeréis todo cuanto os tengo destinado?
48. Hoy ninguno puede saber cuánto es lo que ha alcanzado.
49. ¡Cuán menesterosos os sentís por momentos! Unos lloran y sin saber por qué, la enfermedad persiste en ellos; otros, siendo padres, se preguntan por qué si han velado por su familia y la han cultivado con amor, sólo frutos de incomprensión e ingratitud reciben. Y las mujeres que han ido en pos de cariño y apoyo en la Tierra, también se preguntan por qué en la vida no han podido calmar esa sed de ternura. Los hermanos, llevando una misma sangre, se sienten distantes, no se aman, ni se comprenden. Os preguntáis la causa de todo esto, y no alcanzáis a comprender por qué fracasa el bien ante vuestros ojos. Y yo os digo: cuando el bien de unos llegue a encontrar eco en los otros y su corazón se sienta regocijado por ello; cuando las virtudes o valores espirituales hayan sido debidamente estimados, entonces el hambre, la sed de justicia, de amor y de comprensión, se apartará del corazón de la humanidad.
50. También os digo, que aquí en la Tierra, no sabéis espiritualmente quienes sois, ni sabéis quien es el espíritu de vuestra esposa o esposo,
de vuestros padres o hijos. Sólo así habéis podido llevar el peso de muchas expiaciones que forman vuestra cruz. Llevad esta cruz con amor, no tratéis de saber por ahora quién o quienes podéis ser vosotros, conformaos con saber que todos sois hermanos hijos de un solo Padre, y que entre hermanos, no debe haber enemigos. Amaos los unos a los otros y adelantaréis en el sendero de la evolución.
51. El Edén, ha mucho tiempo que cerró sus puertas a la humanidad, desapareció y su fragancia se elevó hacia el infinito. La Tierra se convirtió entonces en valle de lágrimas y comenzó la restitución espiritual, el campo de lucha donde se purifica el espíritu; más un paraíso mejor que el que perdisteis es el que hallaréis, él os espera con sus puertas abiertas. Orad para que recibáis mi fuerza y podáis seguir adelantando en vuestro camino de evolución espiritual, mas hacedlo con el espíritu, no lo hagáis con oraciones aprendidas por muy hermosas que ellas sean, si no las sentís. Luego, amad y perdonad a vuestros hermanos. Ya veréis cuanta dulzura desciende de la conciencia al corazón cuando practiquéis mis enseñanzas.
52. Tiempo ha, que vengo preparándoos porque llegarán a señalaros como trastornadores del orden y de la paz espiritual en el mundo, porque os calumniarán. Mi enseñanza viene a preparar a los que mañana serán los maestros pacientes, humildes y mansos, aquellos que con su amor contesten a todas las preguntas de sus hermanos.
53. Cada una de mis lecciones es un volumen donde podéis aprender todo lo que vuestro espíritu necesita para más tarde enseñar a vuestros hermanos. Mi enseñanza os está preparando un nuevo mundo, una nueva vida desde esta Tierra, pero cuando os hablo de esta verdad y pensáis en la guerra que sostienen las naciones, donde sólo existe el dolor, angustia y miseria, juzgáis de imposible la realización de esta palabra, más en verdad os digo, que además de ser una doctrina lo que os enseño, también es una profecía.
54. Si vuestra ciencia y pecado os hicieron perder el paraíso de la paz, de la pureza y de la fraternidad, la espiritualidad os devolverá aquella gracia, que será mejor estimada que el alto grado de evolución que hoy poseéis que cuando estuvisteis en estado de inocencia.
55. Humilde y sencilla es mi lección, para que los párvulos la puedan comprender. A pesar de estar comunicándome por medio de materias pecadoras, mi palabra va quedando como una huella de amor en el corazón del pueblo. Esta forma de comunicación es una prueba más de humildad que he dado a mis hijos. A cada paso os enseño esta virtud, porque es una de las que más debe practicar el espíritu. A unos les he dado un origen humilde en el mundo para que imiten en su vida al Maestro, a otros, se les ha dado un rico hogar, para que también imiten
a Jesús, que siendo Rey supo dejar su trono para venir a servir a los pobres, a los enfermos y a los pecadores.
56. Tan grande es el mérito del que sabe descender de su posición para servir a sus semejantes, sean los que fueren, como del que se eleva desde su vida humilde e ignorada hasta la altura de los justos, por el camino del amor.
57. ¡Ah, sí de entre vosotros surgiese un corazón humilde que pudiera servir de ejemplo a los demás! porque cuántos de los que llevan una expresión de humildad en su rostro, van sembrando el orgullo que llevan escondido en su corazón vanidoso. Yo he querido que de este pueblo caiga esa máscara de hipocresía, a fin de que la humanidad pueda reconoceros por vuestra humildad, como discípulo del Espíritu Santo.
58. La vida de vuestro Maestro, es ejemplo para toda la humanidad; mas como a la mujer le hacía falta enseñanza sobre su misión de madre, le fue enviada María, en representación de la Ternura Divina, que surgió como mujer entre la humanidad para daros también su divino ejemplo de humildad.
59. Cada vez que me oís ensalzar la virtud, sentís que el pecado y la imperfección humanas aparecen delante de vuestros ojos en toda plenitud; entonces, inclináis con pena vuestra cerviz y hay quien me dice: Señor, ¿Venís con vuestra pureza y vuestra santidad a humillarnos por nuestros pecados, vos que sois el que nos está aconsejando la humildad? Yo contesto a ese corazón que no ha sabido comprender mi palabra, que sólo un átomo de mi luz y de mi santidad es la que vengo a mostrar delante de vuestros ojos, para que no os sintáis humillados delante de Mí, ni impotentes para imitarme en la virtud.
60. No confundáis la humildad con la pobreza de indumentaria; tampoco creáis que es humilde el que llevando en sí mismo una idea de inferioridad, sea esa la causa que lo obliga a servir a los demás y a inclinarse delante de ellos. Os digo, que la verdadera humildad está en aquel que, sabiendo valorizar que es alguien, y sabiendo que algún conocimiento posee, sabe descender a los demás y gusta de compartir con ellos lo que tiene.
61. La humildad es la luz del espíritu y por el contrario, la carencia de ella, es oscuridad en él; la vanidad es el fruto de la ignorancia. El que es grande por el saber y vale por la virtud, lleva la verdadera modestia y humildad espiritual.
62. Qué emoción tan grata sentís cuando miráis que un hombre notable entre los hombres, os hace una manifestación de afecto, de comprensión, de humildad. Esa misma sensación, la podéis llevar a los que sean o se sientan inferiores a vosotros. Sabed descender, sabed tender la mano sin sentir superioridad, sabed ser comprensivos. Os
digo, que en estos casos, no sólo goza el que recibe la prueba de afecto, la ayuda o el consuelo, sino también el que la da, porque sabe que sobre él, hay Uno que le ha dado pruebas de amor y de humildad y que Ese es su Dios y Señor.
63. Experimentad en vuestro corazón el goce de sentiros amados por vuestro Padre, quien no ha venido nunca a humillaros con su grandeza, sino a manifestárosla dentro de su humildad perfecta, para haceros grandes llevándoos a vivir la verdadera vida en su Reino, que no tiene principio ni fin.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 102
1. Vuestra plegaria ha llegado hasta los cielos y como prueba de ello, sentís en estos momentos mi paz. Si en alguna ocasión llegáis a sentir que una dulce paz invade vuestro corazón, podréis decir con certeza que ha pasado junto a vosotros vuestro Creador. Si vuestro corazón late apresuradamente y un goce indefinible os invade, es que vuestro espíritu ha escuchado la voz de su Señor.
2. Tomad vuestra cruz, pensando en que mi presencia es con vosotros, para alentaros en vuestro camino de evolución.
3. Todos podéis y debéis ser de los iluminados por el Señor, no hay un corazón que no lleve en su interior el germen divino del amor y de la virtud. Los que abrazan mi Doctrina para convertirse en mis discípulos, son los que con verdaderos testimonios de amor y caridad presentan a su Maestro delante de la multitud, como el amor perfecto y la sabiduría infinita, esa será la forma en que debéis propagar en la Tierra la buena nueva por medio de obras, palabras y pensamientos puros.
4. Quiero que en este tiempo alcancéis tal sensibilidad en lo espiritual, que baste con que un pensamiento mío se refleje en vuestra mente, para que obedezcáis con verdadera mansedumbre.
5. Aquellos tiempos en que el pueblo exigía a su Dios una absoluta materialización para creer en su palabra, en su existencia o en su justicia, han pasado; aquellos tiempos en que el pueblo sólo se estremecía ante la voz terrible de sus profetas o ante la justicia divina manifestada por medio de los elementos desatados, por plagas, epidemias y guerras, debéis dejarlos en el pasado, no queráis que se prolonguen hasta vuestros días. Vuestro espíritu ha evolucionado y debe de luchar con la materia hasta hacerla sensible a las vibraciones, inspiraciones y mensajes que os lleguen del Mundo Espiritual.
6. En cada era he ayudado a vuestro espíritu a penetrar más y más en el conocimiento de la verdad; haced que se acerque la hora en que desaparezca el último velo y podáis contemplar el esplendor de vuestro Padre.
7. Aquel que sin decir a nadie que es mi discípulo siembre de bondad su camino, tendrá que ser interrogado a cada paso por sus hermanos, quienes le preguntarán cuál es el sendero más corto para llegar al Padre.
8. El que pregone ser mi soldado, mi siervo o mi discípulo, sólo despertará desconfianzas, burlas, desprecios y juicios.
9. Jesús, después de haber hecho grandes y poderosas obras delante de sus discípulos, preguntó una vez a Pedro: Y vos, ¿Quién creéis que soy Yo? A lo cual el discípulo maravillado y lleno de fe contestó: Vos, sois el Hijo de Dios vivo. Así quiero que vayáis por el mundo, con aquella mansedumbre que os enseñó Jesús y no faltarán quienes al ver vuestras obras se convenzan de que sois mis discípulos y de que vais enseñando a vuestros hermanos mi doctrina. Mirad que Yo soy el buen camino, mi palabra os ha dado testimonio de ello. Mucho es lo que os he hablado y no podéis decir que ni una sola de mis palabras os ha enseñado algo fuera de mi Ley.
10. Os encontré como plantas marchitas y secas bajo los rayos de un sol inclemente y os hice sentir la caricia de mi palabra, que fue en vosotros como un rocío celestial. Habéis ido por un camino lleno de cardos y ya no queríais andar más ante el temor de heriros, mas después de escuchar mi palabra, perdisteis el miedo a vivir, huyó de vuestro corazón la desconfianza y el recelo y reanudasteis la jornada llenos de esperanza y de fe en vuestro destino, porque cada instante que pasaba, hacia resonar en vuestro espíritu la palabra del Padre, que es manjar de vida eterna, para todo aquel que la sabe tomar.
11. Pueblo: al mismo tiempo que Yo os estoy preparando para que penetréis en la vida espiritual, legiones de hombres en el mundo se preparan para arrancar del corazón de sus hermanos toda semilla de origen espiritual. Yo estoy dándoos el tiempo necesario para que forjéis vuestra fe y dejéis desarrollar en vuestro corazón el conocimiento divino de lo que os he revelado. Si os preparáis verdaderamente, nada tendréis que temer del mundo, ni sus palabras, ni sus libros, ni sus promesas o amenazas lograrán desalojar de vuestro corazón la esencia de mi enseñanza y la promesa de la Tierra Prometida que os he ofrecido, no la cambiaréis jamás por las más tentadoras promesas del mundo.
12. Cuando esa prueba esté sobre vosotros y vuestros enemigos acechen vuestros pasos, recordaréis que Cristo es quien os habla en esos momentos y os recuerda cuando fue tentado Jesús en el desierto y cómo con su fortaleza doblegó al mundo y a la carne. Así quiero que
seáis, fuertes ante cualquier adversario, sin olvidar que el más poderoso de vuestros enemigos lo lleváis en vosotros mismos, y que sólo la fe y la fortaleza que os llegue de Mí, os darán la victoria.
13. Vuestra lucha no quedará sin premio, éste será infinitamente mayor que el que de la Tierra pudierais esperar. De ese galardón, sólo un poco os anticiparé aquí en el mundo que será la satisfacción de ver a los enemigos de mi verdad, convertidos a ella.
14. Meditad profundamente en mis lecciones, discípulos amados, y de esas meditaciones nacerá la fortaleza que os ayudará a no desmayar en la lucha.
15. Limpiad vuestro entendimiento de toda impureza si queréis comprender mi palabra. El Maestro llega hasta vuestra mente para despertarla de ese sueño en que vive y mostrarle la luz resplandeciente del nuevo amanecer.
16. En mi amor por vosotros, lo divino lo hago humano para ponerlo a vuestro alcance; mi esencia divina la transformo en palabra humana y hago que por este don escuchéis la enseñanza de vuestro Padre Celestial que viene a fortalecer con su amor a vuestro cuerpo y a limpiar de sus manchas a vuestro espíritu.
17. El Padre de todos los seres os habla en este instante; el amor que os creó se deja sentir en todo aquel que oye esta palabra.
18. Antes de venir a escucharme por conducto de estos portavoces, una voz oculta en vuestro interior os estaba anunciando mi presencia en vuestro camino; los que supieron oír aquella voz en su corazón, al recibir después la buena nueva que les traía un hermano diciéndoles: Venid que el Divino Maestro está hablando y os espera confirmaron que el presentimiento que tuvieron, no les había engañado, que el aviso de su corazón fue realidad; y en verdad os digo, que éstos son los que se han quedado conmigo, los que creyeron en mi manifestación porque ya me estaban esperando.
19. Cuando deje de hablaros en la forma que hoy miráis, volveré a comunicarme con vosotros directamente de espíritu a Espíritu y entonces ya no dudaréis ni preguntaréis: ¿Será realmente el Señor? Entonces tendréis la certeza y la fe absoluta de que vuestro espíritu empieza a comunicarse con su Creador.
20. No desmayéis en vuestra lucha por acercaros a Mí, juzgando débil vuestra elevación. Estáis iniciando una era de espiritualidad y no seréis precisamente vosotros los que alcancéis la perfección en vuestra comunicación espiritual; otros vendrán después y tras de ésos, otros, los cuales oirán mi voz, recibirán la divina inspiración y sabrán interpretar mis mensajes, en una forma en que por ahora no podéis imaginar. ¿Quién podrá deciros que no seréis vosotros mismos los que viváis en aquellos tiempos? Más en esas profecías sólo Yo puedo penetrar y
saber quiénes son los que han de volver y quienes se quedarán en lo espiritual, para no retornar más a la Tierra.
21. Algunos de mis discípulos colocarán la primera piedra; a otros les corresponderá colocar la última, en la construcción más hermosa que el hombre haya elevado a su Señor.
22. Esa obra será el fruto de la armonía espiritual entre toda la humanidad. Hoy os sentís muy lejos de poder producir ese fruto, porque reconocéis que la discordia reina entre los hombres; sin embargo no desesperéis, ya se acerca la hoz que ha de segar la cizaña que ha dividido a la humanidad, para que después de que la prueba haya pasado, veáis brillar nuevamente la justicia, la razón y la fraternidad.
23. Hoy abro el libro divino de mi amor ante vosotros, haced lo propio con vuestro corazón, discípulos amados; mas no temáis, porque antes de daros mi lección, voy a detenerme a oír vuestras cuitas y a sanaros de vuestras dolencias. Mi deseo es que al llegar a Mí, haya paz profunda en vuestro espíritu. Yo sé quiénes de vosotros tendréis que luchar mucho y para ello es indispensable que recibáis gran fortaleza desde ahora. La fuerza os la da mi palabra que va saturada de vida y salud. Esta palabra procede del Verbo Divino quien desciende en este tiempo al interior de vuestro espíritu para realizar la comunión perfecta entre el Padre y sus hijos.
24. Para unos será inolvidable mi enseñanza, porque en su vida será la estrella que guiará sus pasos, ésos habrán llegado a tiempo para seguirme y dar testimonio de mis revelaciones; otros se alejarán del camino sin saber en apariencia a quien escucharon, ni cuál fue la verdad que encerró esta palabra; entonces tendrán que caminar un poco más, para que al llegar al cumplimiento de sus palabras, sientan brotar en lo más íntimo de su ser la inspiración que les recuerde lo que un día escucharon y a la que su corazón, en ese momento, no le concedió importancia. Por ahora oídme todos, no importa que después se alejen o me nieguen. Yo estoy sembrando en el espíritu, ahí donde sólo Yo puedo entrar, porque sólo existe una llave y ésa la poseo Yo. Cuando el tiempo sea propicio, de lo profundo de vuestro corazón brotará la luz, que hoy dejo guardada en lo más recóndito de vuestro ser.
25. Destruid la oscuridad de vuestra vida, la ignorancia, el vicio, todo lo que enferma a vuestro cuerpo; haced la luz en vuestra existencia, y derramad el amor de vuestro espíritu en la senda de vuestros hermanos.
26. Tiempo de luces han llamado los hombres a este siglo, y Yo os digo que no os confiéis tan sólo en la luz que emana de la ciencia, sino también en vuestros dones espirituales. No olvidéis que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que viene de Dios.
27. Guardad mi palabra en vuestro corazón y cuando hagáis uso de ella, que no sea para llenaros de vanidad delante de quienes ignoran esta Doctrina. No queráis aparecer como los nuevos iluminados, porque ninguno de vuestros hermanos carece de luz. Si no sois humildes al entregar mi heredad, ninguna luz podréis dar.
28. Estoy legando a la humanidad un nuevo libro, un nuevo Testamento: mi palabra del Tercer Tiempo, la voz divina que ha hablado al hombre al desatarse el Sexto Sello.
29. No será menester que vuestros nombres ni vuestras obras pasen a la historia. En ese libro estará mi palabra, como una voz vibrante y clara que hable eternamente al corazón humano, y mi pueblo dejará a la posteridad la huella de su paso por este camino de espiritualidad.
30. Dejad a los que vienen, el recuerdo de vuestras buenas obras como un ejemplo, apresuraos desde hoy a borrar todas vuestras manchas, para que no sean vistas por vuestros hermanos.
31. Las escrituras del Primer Tiempo, recogieron la historia del pueblo de Israel conservando el nombre de sus hijos, sus aciertos y sus errores, sus obras de fe y sus flaquezas, su esplendor y sus caídas, para que ese libro hablara a cada nueva generación de la evolución de aquel pueblo en el culto sagrado. Aquel libro, lo mismo guardó los nombres de los patriarcas amantes de la virtud y de la justicia, modelos de fuerza en la fe, que el de los profetas, videntes del futuro, por cuyas bocas habló siempre el Señor, cuando vio a su pueblo al borde de un peligro. También recogió los nombres de los perversos, de los traidores, de los desobedientes, porque cada caso, cada ejemplo, es una lección y a veces un símbolo.
32. Cuando vine en Jesús a habitar entre los hombres, sólo cuando fue necesario tomé de la esencia de aquellas escrituras, del sentido de aquellas obras para dar mis lecciones; lo material y lo superfluo jamás lo ensalcé. ¿No recordáis que mencioné al justo Abel, que ponderé la paciencia de Job y mencioné la sabiduría y el esplendor de Salomón? ¿Verdad que en muchas ocasiones recordé a Abraham y hablé de los profetas, y que refiriéndome a Moisés os dije que Yo no venía a borrar la Ley que él recibió, sino a darle cumplimiento?
33. Si Cristo fue el Cordero de Dios que borra los pecados del mundo, hasta en esto tendría Yo que ensalzar únicamente lo bueno y borrar lo malo.
34. Mi vida transformó la vida de los hombres; mi muerte abrió los ojos cegados por la tiniebla del materialismo a la luz de la verdad, y el culto a Dios dio un paso grande hacia la perfección, porque el amor del Maestro hizo que los hombres tuviesen una nueva concepción de la justicia divina, Como si un nuevo Dios hubiese aparecido delante de
aquel pueblo, así mi Doctrina y mis obras hicieron ver al mundo la verdad que antes no alcanzaban a contemplar.
35. Dios, el inmutable, no podía haber cambiado en su esencia para con sus hijos; era el hombre; el que, al elevarse hacia su Creador por la escala de amor y de espiritualidad que le descubriera Cristo, encontraba la verdadera esencia del Padre. También mis apóstoles cuando doctrinaban a las multitudes, en atrios, sinagogas o plazas, y tenían que referirse a los tiempos pasados, buscaban tan sólo los ejemplos que dejaron verdadera esencia espiritual, omitiendo todo lo que resultara superfluo.
36. Ahora que he venido a vosotros, con una extensa lección espiritual, no he dejado que todos sintáis la necesidad de escudriñar aquellos libros, ya que a cada paso, en cada cátedra, os he venido enseñando y recordando lo que fue, los ejemplos que no debéis olvidar, las lecciones que tienen vida eterna; pero vuelvo a deciros, también ahora sólo os he hablado de lo espiritual. No penséis que os prohíbo la lectura de aquel libro de los primeros tiempos, porque sois el pueblo trinitario, no, sabed que Yo dije: Escudriñad las escrituras, y añado ahora: Antes de leer, orad, para que cuando escudriñéis, halléis verdadera luz y no os confundáis como muchos se han confundido, dando una falsa interpretación a lo sucedido. Leed, escudriñad, más el análisis lo encontraréis en mi palabra del Tercer Tiempo.
37. ¿Por qué en este tiempo habíais de legar a los venideros vuestras imperfecciones, vuestro falso culto de espiritualidad, vuestras desobediencias y vuestra familiaridad con lo sagrado? ¿Creéis que vuestras obras os hacen dignos de que la historia recoja vuestros nombres?
38. Llegado el momento, Yo os iluminaré para que mi pueblo, testigo de mi manifestación y de mi palabra, forme con mis cátedras el libro que ha de llegar a todos los hombres, y que en él sólo encuentren la esencia divina del Maestro, su verdad eterna, su amor y su revelación y nunca descubran la materialidad del portavoz.
39. Los que han sabido ser mis discípulos en esta Obra, sabrán separar la paja para que quede el trigo limpio, porque para que mi semilla germine, habrá de estar limpia.
40. Hoy estoy presente ante vuestra mirada espiritual para que me miréis a través de vuestras virtudes, con ellas os hago llegar mi calor divino para que me sintáis en vuestro corazón. Quiero apartaros de todo lo superfluo, de todo lo malo; vengo a confiaros un huerto donde podáis cultivar todas las virtudes. Es menester contrarrestar el pecado, mirad como ha florecido el mal.
41. Veo que vuestro corazón se estremece de gozo al oírme hablar así, porque sentís la esperanza de que la regeneración llegue a los hombres.
Al escucharme, sentís el impulso de correr en busca del perdido, del pecador, del vicioso, para hablarle con mi verdad y alejarlo del mal camino. Yo bendigo esos sentimientos nobles que comienzan a despertar en vuestro corazón, mas os digo que: si antes no habéis corregido vuestros defectos, si no habéis limpiado vuestro corazón, no será oportuno que os presentéis delante de vuestros hermanos para hacerles notar sus pecados. Mi sola palabra en vuestros labios, no hará el milagro de convertir a los hombres, será menester el ejemplo de vuestra vida, y entonces mi palabra será tomada como una verdad.
42. En aquel tiempo, cuando mis discípulos se dispersaron por el mundo para predicar mis enseñanzas, no se concretaron a repetir mis palabras, sino que las enseñaban también con sus obras, y cuando dijeron que ellos daban testimonio de Aquel que había muerto en una cruz por amor a los hombres, lo dijeron de palabra y de obra, muriendo sacrificados como su Maestro. Os digo que el que muere sosteniendo una verdad, tiene que ser creído. Sin embargo, no vengo a pediros sacrificio. No quiero que muráis para probar mi verdad; quiero que viváis testificando con vuestra vida, mi palabra que os enseña a amaros los unos a los otros.
43. Un nuevo goce os espera: el de servir a vuestros hermanos, ayudándoles a reconstruir su vida, alejándolos de los malos caminos.
44. ¿Veis como es indispensable vuestra preparación, para saber esgrimir las armas de la verdad y hacerla salir victoriosa en la lucha?
45. Muchos son los que después de oír mi divina palabra, han ido a dar testimonio de ella; más cuando no han confirmado con obras lo que sus labios han dicho, han sido negados y burlados; por el contrario, cuando ese testimonio ha sido acompañado de buenas obras, ha encendido la fe en unos y a otros los ha dejado meditando.
46. Toda mi enseñanza tiene por fin prepararos para esa lucha de que os hablo, fortaleciendo vuestra fe e iluminando a vuestro espíritu para que vuestro testimonio sea grande.
47. A cada paso os digo, que la humanidad intuitivamente espera la llegada de algo desconocido. Ese presentimiento os lo da la luz del espíritu, que arde como una lámpara en espera del cumplimiento de mi promesa.
48. ¿No queréis ser vosotros los que llevéis la buena nueva a esos corazones? ¿Sí? Pues oíd y entended la lección del Maestro, obedeced y amad al Padre y seréis dignos de servir a vuestros hermanos.
49. Si buscáis la inmortalidad del espíritu, no temáis la llegada de la muerte que pone fin a la vida humana, esperadla preparados, ella está bajo mi mandato y por eso siempre es oportuna y justa, aunque muchas veces los hombres crean lo contrario.
50. Lo grave no es que el hombre muera, sino que su espíritu al dejar la materia, carezca de luz y no pueda contemplar la verdad. Yo no quiero la muerte del pecador, sino su conversión, más cuando la muerte se hace necesaria, ya sea para libertar a un espíritu o para detener la caída de un hombre al abismo, mi justicia divina corta el hilo de aquella existencia humana.
51. Cuando la multitud escandalizada por la falta de la mujer adúltera, sólo esperaba mi juicio para darle muerte, creyendo que ésa era la única forma de exterminar el pecado de aquella mujer, Yo le mostré que el perdón y la palabra de amor, son vida para el corazón y son muerte para el pecado. El mérito está en lograr que muera el pecado y la criatura siga viviendo, por lo tanto no era menester que aquella mujer desapareciera, sino su pecado.
52. Si así no fuese, en mi aversión al pecado Yo os hubiese exterminado y mirad que no sólo os quito la vida, sino que os doy un cuerpo tras otro, para que lleguéis a aprender esta bendita lección en la Tierra; lección que por no haber sido comprendida por la humanidad, hizo que el Verbo de Dios se hiciera hombre, para enseñaros con su nacimiento, sus obras y su muerte, cuál es el verdadero destino de los hombres en este mundo. Esa es la lección que no habéis vivido, que no habéis llevado a la práctica. ¿Qué os enseña ella? La humildad, el acatamiento a la voluntad divina, la renunciación a vosotros mismos, por amor a los demás; la consagración a un ideal de elevación espiritual. El que llegue a cumplir en la Tierra con esa misión, no tendrá por qué volver a ella, si ya dejó su buena simiente: en ello imitará a Cristo quien después de escribir con su vida un ejemplo perfecto para la humanidad, no volvió al mundo en cuanto hombre.
53. Aprended a dejar ese cuerpo en el seno de la tierra, cuando la hora llegue, si queréis seguir viviendo para los que amáis y si queréis que os sientan; si no queréis hundiros en el silencio y en el vacío y en cambio anheláis seguir vibrando en vuestros hermanos comprendiendo que eso es lo que verdaderamente se llama vivir. Sabed desde ahora que, así como vuestro espíritu renunció a su morada espiritual para habitar en la Tierra, así tendrá que renunciar a las vanidades del mundo, cuando haya retornado al valle espiritual.
54. Si los hombres hubiesen aprendido a dejar con mansedumbre su cuerpo y todo lo que poseyeron en la Tierra, su muerte sería plácida; pero mientras exista materialidad y rebeldía, el dolor será el que separe al espíritu de la carne, con angustia de ambos. 55. Estudiad mi lección, discípulos, y comprenderéis por qué os dije a través de Jesús: Mi reino no es de este mundo.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 103
1. Observad lo que sucede cuando dejáis lo que os pertenece en la Tierra por venir a escuchar mi palabra, o por ir a mitigar algún dolor; cuando retornáis a vuestro trabajo o a vuestro hogar os parece como si alguien hubiese estado ahí supliéndoos en vuestra ausencia. Y así es en verdad, discípulos, porque soy Yo quien vela por lo que dejáis en los instantes de ocuparos en el desempeño de vuestra misión espiritual.
2. Tomad esto como una prueba de que cuando abandonéis este mundo para consagrar vuestra existencia a mi servicio, Yo quedaré velando por los que dejáis, a quienes cubriré con mi manto de paz llenando con mi presencia el vacío que dejasteis en ellos.
3. Comprended que si hace mucho tiempo que os vengo enseñando la forma de vivir en el mundo como hijos de Dios, ahora os estoy preparando para que penetréis en la vida espiritual que después de esta obra os espera. Pasad por esta existencia cumpliendo con la misión que habéis traído a la Tierra, para que podáis entender el sentido de la vida espiritual cuando hayáis penetrado en ella.
4. No huyáis de la humanidad pretextando que os horroriza su pecado; si me amáis, no dejaréis de amarme en vuestros semejantes. Ahora que los peligros y las amenazas se ciernen sobre los hombres, es cuando debéis probarme que les amáis, que sentís su dolor y que estáis dispuestos a luchar por la salvación de todos, ¿No habéis visto cómo he venido siempre en vuestra ayuda precisamente en los instantes de mayor amargura para la humanidad?
5. Velad y orad, pueblo, vuestra misión está definida, por lo tanto nadie vuelva a Mí diciéndome que nada pudo hacer por que ignoró el fin para el cual fue enviado. Vuestras obras deben ser de caridad, de unificación y de paz.
6. Mis nuevos discípulos, los que me han escuchado en este tiempo, han contraído la responsabilidad de extender mi Doctrina, haciendo que sus obras sean el mejor testimonio de la verdad que encierra esta enseñanza.
7. Así, viviendo de acuerdo con esta palabra, habrá cumplido con la misión para la cual fueron enviados a este mundo y su testimonio será tomado como verdadero.
8. En todos los tiempos me he manifestado en el pueblo destinado a esparcir por el mundo el conocimiento y la fe en mi Divinidad. Pueblo de espíritus escogidos y no de una raza determinada, porque lo mismo
es que los halle encarnados en una nación, que en otra, hablando uno u otro idioma.
9. ¿Por qué había de agraciar el cuerpo del hombre con galas que sólo pertenecen al espíritu? ¿Por qué había de complacerse el Señor en una sola de las razas que forman la humanidad?
10. En este tiempo vibra el espíritu del verdadero Israel en todas partes, son los espíritus que sienten mi presencia, que esperan mi venida, que confían en mi justicia.
11. Cuando estas palabras lleguen a otros lugares, muchos se mofarán; pero os digo, que más les valiera no hacer mofa de ellas, porque llegará la hora en que despierten de su letargo y conozcan que también son hijos del pueblo de Dios.
12. Estas multitudes que hoy me escuchan, pueden caer en confusión si no estudian mi palabra y si no se despojan de su materialismo. Puede pasarles lo que al pueblo israelita de los primeros tiempos, que oyó la voz del Señor, recibió la ley y tuvo profetas, por lo que llegó a creerse el único pueblo amado de Dios. Grave error del cual lo vinieron a sacar las grandes pruebas, la humillación, el destierro y el cautiverio.
13. Es necesario que sepáis que mi amor no podría distinguiros por razas ni por credos, y que si hablo de Mi pueblo es porque desde los primeros tiempos me encuentro preparando espíritus a los que envío a la Tierra a iluminar con su luz la senda de la humanidad.
14. Ellos han sido los eternos caminantes que han habitado en distintas naciones y han pasado por muchas pruebas. En este tiempo han encontrado que las leyes humanas son injustas; que no hay verdad en los afectos y que no existe paz en el espíritu de la humanidad.
15. Todos vosotros habéis venido a una nueva encarnación y es tan grande el dolor que apuráis, que me pedís ponga fin a vuestra existencia, mas Yo os pregunto. ¿No sabéis que no podéis dejar de existir y que si hoy padecéis en la Tierra, al pasar vuestro espíritu al valle espiritual, seguirá viviendo bajo la misma prueba hasta saldar sus deudas o aprender la lección? Estáis apurando un cáliz muy amargo, porque os encontráis en el final de una etapa y en el principio de otra. Es el tiempo de la siega en el que estáis recogiendo la cosecha de lo que habéis sembrado a través de la última jornada. Es menester que así sea para que cuando las tierras se encuentren limpias, vuelva Yo a depositar en mis sembradores la semilla del amor, que bien cultivada os de los frutos de paz y redención.
16. Estabais enfermos y débiles para seguir caminando, sentíais que no teníais apoyo, buscabais una luz que os guiara hacia puerto seguro, y ha sido ese el momento en que llegué entre vosotros que estabais perdidos en medio de la noche, sin saber a dónde ibais. Yo había escuchado
vuestro clamor y os envié a Elías para que os prestase su ayuda y os anunciara mi llegada.
17. Mi presencia os estremeció de gozo y al instante os sentisteis consolados. ¡Oh, discípulos, no olvidéis mi lección de este día! Hoy habéis aprendido que todo lo que habéis cosechado es el fruto de vuestras obras y que después de la purificación os sentiréis libres y limpios de imperfecciones. Contempláis muchas señales que os hablan de las grandes pruebas que han de venir todavía sobre vuestro planeta, y a pesar de estarme escuchando no queréis comprenderme aún y no habéis orado. Reconoced que es tiempo de penitencia y de esfuerzo para vosotros que sabéis lo que ha de venir. Os encontráis en los umbrales de una nueva Era, y todo os invita a trabajar. Contemplad las tierras fecundas, las campiñas vírgenes, el sol puro y vivificante y las aguas cristalinas. Todo es propicio para que viváis, respiréis y cumpláis vuestra misión espiritual. Os hablo en sentido figurado y así os presento el porvenir para que estudiéis mis palabras y comprendáis mi anhelo de Padre.
18. No quiero que interpretéis mal mi enseñanza y os encerréis en claustros para orar abandonando a la humanidad, trabajad por ella, sacadla de su ignorancia y de su materialismo y encended en ella la fe.
19. Vivid en gracia, amad la justicia, sed clementes, no fomentéis la maldad, por el contrario, detenedla exhortando al bien a vuestros hermanos y así habréis preparado el camino al espíritu para que no tropiece. Haced todo esto sin que os parezca que ha sido para vosotros un sacrificio.
20. Las pruebas que hayáis de pasar, porque nadie está exento de ellas, llevadlas con paciencia, así estaréis enseñando a vuestros hermanos la perseverancia en mi Ley.
21. Unificaos, no os desconozcáis porque practiquéis en forma diferente mi Doctrina, si os habéis distanciado por esta causa, buscad a vuestros hermanos y amaos los unos a los otros, como os amo Yo.
22. Así como oré en el Huerto de los Olivos, para que el espíritu de la humanidad no se perdiese, así orad vosotros por vuestros hermanos. Veo lo que aún tiene que llorar la humanidad para ser purificada, pero mi misericordia la sostiene y la fortalece para que no desfallezca en el camino.
23. Discípulos, en quienes he depositado el libro de mi palabra, fortaleceos desde ahora, para que no retrocedáis cuando llaméis a una puerta y no os abran. No olvidéis que os he dicho que llaméis en mi nombre por primera, segunda y tercera vez; y que cuando comprobéis que vuestro llamado no ha logrado dulcificar la actitud de vuestros hermanos, dejadme a mí la causa y prosigáis vuestro camino; sin llevar amargura en vuestro corazón y menos deseando que el dolor se
presente en aquellos que no os quisieron oír. Revestíos de bondad, porque no sabéis en que día o en qué hora tengáis que volver a llamar a la misma puerta o que ellos vengan en busca vuestra. Sólo el amor y la paciencia lograrán conmover los corazones de roca y por ello debéis estar siempre preparados.
24. Vuelvo a deciros que vosotros no debéis actuar como jueces en los actos de vuestros hermanos. Cuando mis discípulos, mis emisarios y enviados sean desoídos, Yo haré escuchar mi voz en la conciencia de quienes rechazaron mis llamados. Aquella voz, será la del Juez, mas ya sabéis que en el Juez divino siempre está mi amor de Padre; no así en vosotros los humanos que muchas veces, cuando os convertís en jueces de vuestros hermanos, dejáis de mostraros como sus semejantes. Debéis apartar de vuestro corazón, todo mal sentimiento, para que podáis llegar con amor al espíritu de la humanidad.
25. No améis más al que os reciba y os demuestre fe que al que no acepte vuestra palabra. Cuando logréis este adelanto, podréis decir que empezáis a comprenderme y a sentir en vuestro ser una fuerza que os dará valor para resistir las mayores pruebas a que el mundo pudiera sujetaros.
26. Sobre esta enseñanza que ahora os doy, ya os ofrecí en el Segundo Tiempo un ejemplo. Hallábase Jesús en la cruz, el Redentor agonizaba ante aquellas multitudes a las que tanto había amado, cada corazón era una puerta a la cual Él había llamado. Entre la turba se encontraba el hombre que gobernaba multitudes, el príncipe de la iglesia, el publicano, el fariseo, el rico, el pobre, el perverso y el sencillo de corazón. Y mientras unos sabían quién era el que expiraba en aquella hora, porque habían visto sus obras y recibido sus beneficios, otros sedientos de sangre inocente y ávidos de venganza, aceleraban la muerte de aquel a quien burlescamente llamaban Rey de los judíos, sin saber que no sólo era Rey de un pueblo, sino que lo era de todos los pueblos de la Tierra y de todos los mundos del Universo. Jesús, dirigiendo una de sus últimas miradas a aquellas multitudes, lleno de ternura y de piedad, elevó su súplica al Padre, diciendo: “Padre mío, perdónales, porque no saben lo que hacen”.
27. Aquella mirada, lo mismo envolvió al que lloraba por El, que al que gozaba con su tormento, porque el amor del Maestro que era el amor del Padre, era uno solo para todos.
28. Os digo, discípulos, en mi Ley de amor, que si no podéis hacer obras perfectas como las que hice en Jesús, al menos os esforcéis en vuestra vida por acercaros a ellas. A Mí me basta contemplar un poco de buena voluntad por imitarme y un poco de amor hacia vuestros semejantes, para que Yo os ayude y manifieste mi gracia y mi poder a vuestro paso.
29. Nunca estaréis solos en la lucha. Si no os dejo solos cuando vais doblegados bajo el peso de vuestros pecados, ¿Creéis que os abandone cuando vayáis caminando bajo el peso de la cruz de esta misión de amor?
30. Comprendedme, discípulos, para que podáis imitarme; penetrad en mis obras y en mis palabras, para que descubráis la esencia de mi Doctrina. Sólo espero vuestra preparación para indicaros el instante en que debáis levantaros, porque Yo, a través de vosotros llevaré la luz de salvación a los hombres.
31. Sí, amados discípulos, Yo soy la vid. Tomad el vino de mi gracia; mañana va a haceros falta para luchar. Preparaos ahora que estáis sentados a mi mesa, y cuando suene la hora no tendréis titubeos ni flaquezas. Seréis mis sembradores e imitaréis en vuestra fe a los hombres que cultivan la tierra, los cuales siembran la semilla, poniendo toda su confianza, su conformidad y esperanza en Dios. Así os digo a vosotros, que no sabéis de dónde llegará el riego a vuestras siembras ni el pan a vuestros labios; mas os aseguro que nada os faltará.
32. No olvidéis que el triunfo es de los perseverantes. Cumplid con vuestra misión en la Tierra y cuando hayáis concluido, podréis salir de este mundo, y emigrar a la Tierra que os tengo prometida, que es la morada espiritual que está destinada a los hijos del Señor. Poned vuestra esperanza en la vida eterna, mas desoíd a los materialistas que creen que mi Doctrina, por hablaros siempre de la vida espiritual, es un obstáculo para el progreso material de la humanidad.
33. Tampoco está en lo justo quien cree que hay que pensar siempre en la muerte y despreciar lo que esta vida os ofrece, por ser ella perecedera: ése no ha sabido interpretar mi palabra; más bien, ni siquiera la conoce.
34. La primera ley que a través de la conciencia llegó al entendimiento del hombre fue aquella que le decía: creced y multiplicaos. Mas ahora os digo a vosotros que aquella ley no se concreta tan sólo a la multiplicación de la especie, sino a la de vuestros dones, virtudes y conocimientos.
35. Yo os enseño a pasar por el mundo dejando una obra de amor para los que vengan después de vosotros, el que esto hace, ha puesto sus ojos en lo eterno. Si os parece breve la existencia en la tierra para llevar a cabo una obra grande, no temáis que la muerte trunque vuestra obra, porque no será así pues mi caridad es omnipotente y Yo tengo los medios para que la llevéis hasta su culminación. Os he dado parte en la obra creadora, en la obra de evolución y en la obra de perfeccionamiento, y nada podrá impedir que lleguéis al final de vuestro camino.
36. Cumplid vuestra misión en armonía con el Creador y con vuestros semejantes, y al final, cuando todo esté concluido, gozaréis infinitamente en la contemplación de la obra divina en la que trabajasteis con vuestro Padre. Cuán grande será esa dicha en mi Espíritu y qué gozo tan inefable habrá en todos mis hijos.
37. Contemplo vuestra sed de amor, vuestra hambre de luz y la necesidad tan grande que tenéis de Mí, y Yo, vuestro Padre, teniendo a mi alcance todos los medios de hacer llegar mi voz hasta vosotros, he querido hablaros por medio de entendimientos humanos, como una forma accesible a vosotros, para ayudaros a comprender mis mensajes espirituales.
38. Sólo mi poder ha hecho que el pecador se transforme en portavoz de mi Verbo, mas, quien lo ha puesto en duda pronto ha contemplado la transformación de los seres por quienes os he dado mi palabra. Habéis visto brotar de una mente ruda, pensamientos de infinito saber; habéis visto florecer en labios de pecadores, la palabra divina, plena de luz y de ternura. Los portavoces, incansables dentro de este servicio y entregados a Mí, han dejado que mi Espíritu exprese este mensaje a la humanidad.
39. He recibido a grandes multitudes, sin distinguir a ninguno de mis hijos, entre ellos ha estado lo mismo el que me ama, que el que me niega, lo mismo el que cree en mi presencia dentro de esta forma, que el que duda, y a todos los he recibido con la misma palabra de amor y la misma caricia paternal.
40. En estas multitudes he recibido a todo el género humano. Hablando a este pueblo, he dirigido mi palabra a todos los hombres, porque mi mensaje ha sido para los de este tiempo y para los del futuro. Cuando entre estas multitudes han venido hombres de otras tierras, los he recibido con amor, en representación de sus pueblos, y les he preparado para que sean emisarios y profetas entre aquellos que les pertenecen por raza e idioma, y les he enseñado a orar y a velar por sus pueblos, convirtiéndolos en guardianes para los tiempos de prueba y de asechanza.
41. Mi anhelo, que deberéis interpretar como un mandato divino, es que llevéis mi palabra a todo corazón donde haga falta; que no olvidéis que así como vosotros llegasteis ante mi presencia quejándoos de hambre y de sed, la humanidad entera se encuentra en esta hora en una verdadera agonía del espíritu.
42. Ya está próximo el día en que los hombres comprendan la importancia que tiene el espíritu, porque muchos, creyendo no creen y otros, viendo no ven. Mas cuando palpen la verdad reconocerán que sería infantil, injusto e insensato seguir sustentando con frutos del mundo a un ser que pertenece a otra vida. Entonces buscaréis la luz en
las religiones y en su ansiedad y angustia por encontrar la verdad, abolirán lo falso de las doctrinas y destruirán todo lo superficial y lo externo que encuentren en los diversos cultos, hasta descubrir la esencia divina.
43. Quiero que cuando lleguen esos tiempos os encontréis con pleno conocimiento de cuanto pasa y de la misión que debéis desempeñar, por eso os digo una vez más; oíd, analizad y comprended mi palabra.
44. Sed tengo de vuestro amor, por eso me he acercado a vosotros en este tiempo, porque no es amor lo que he encontrado entre los hombres, sino pecado y egoísmo.
45. Los hombres de este tiempo han olvidado los ejemplos y las obras que Jesús os dejó como testimonio de su amor.
46. No habéis dejado que aquella palabra se grabe en vuestro corazón, porque si en verdad la hubieseis guardado, tendríais presente mi promesa de volver a vosotros y habríais estado velando y orando en espera de mi llegada. Pero cuando llegué, os sorprendí durmiendo. Entonces dije: Benditos sean aquellos que sin reserva acuden a mi llamado, porque les haré dueños de gran sabiduría. Algunos acudieron de buena fe, otros esperaron verse libres de la envoltura corporal para llegar a decirme. “Heme aquí, Señor, como el ave que deja su prisión y extiende sus alas, así llego ante Vos para cumplir vuestra voluntad”. Mas mi voluntad, pueblo, ha sido que desde este mundo afirmaseis vuestros pasos en el camino espiritual, porque quiero que ese cuerpo que os he confiado, deje de ser una cadena o una prisión para el espíritu. No fue creado el espíritu para ser esclavo de la carne o del mundo: él es, libre. Sin embargo, la ignorancia espiritual y el fanatismo religioso han convertido al espíritu del hombre en esclavo que, siglo tras siglo, ha arrastrado cadenas de tinieblas.
47. Ahora he venido a señalaros el camino nuevamente, a endulzar vuestra jornada con el sabor de mi palabra y a entregar a cada quien su cruz de amor para que, bajo su peso, encumbre la montaña y sobre ella consume su obra.
Nadie que sea mi discípulo intente llegar a Mí sin su cruz, porque no será reconocido como apóstol de mi Doctrina.
48. Hay muchos hombres que dicen cumplir con mi enseñanza, otros que creen amarme pero su amor es falso; porque no practican mi enseñanza y porque nunca han vivido en mi Ley. No quiero que vosotros seáis como ellos sino que lleguéis a sentir verdaderamente el amor y la caridad. No hagáis alarde de lo que os he dado ni de lo que vosotros hagáis, aunque muchas veces sintáis que el corazón estalla de gozo en vuestro pecho, después de haber realizado una buena obra o de haberos hecho merecedores de un prodigio.
49. Mi enseñanza es de humildad, ella revela en lenguaje espiritual el valor o mérito que debe tener cada una de vuestras obras para que sea tomada en cuenta por vuestro Señor. De cierto os digo que vuestro espíritu, con la luz que ha alcanzado, ya conoce cuando una obra es digna o no, de presentarla al Padre. Esta es la enseñanza con que sustentaré en este tiempo a vuestro espíritu.
50. Del vino que hay en este cáliz, derramaré gota a gota en vuestros labios hasta el día de mi partida, mas no os entristezcáis, que así como vosotros me oís, así me oyeron mis apóstoles en el Segundo Tiempo, cuando les dije: “Ya pronto me iré y os dejaré en mi lugar para que enseñéis a vuestros hermanos”. Ellos habían convivido conmigo, habían padecido, junto con su Maestro, contemplaron mis obras y oyeron mis palabras, mas no fueron los únicos, porque mi vida fue pública, y lo mismo fueron testigos de mi palabra los humildes, los pobres y los mansos de corazón que los pecadores, los fariseos, los escribas, los publicanos, el gobernador, el ministro y el centurión.
51. A cada quien le hablé y le di mi luz según su necesidad espiritual.
52. Así he venido a vosotros en este tiempo, hablando y manifestándome delante de todos y a plena luz del día, para que cada quien tome la parte que le corresponde en mi Obra y cumpla con ella. Qué hermoso será el galardón que reciba vuestro espíritu cuando deje la envoltura. Haceos dignos de ese premio, más para ello apartaos de las tinieblas de la ignorancia, para que no os convirtáis en espíritus errantes, sin rumbo y sin meta.
53. Servid y amad a la humanidad que es vuestra hermana, y que en estos instantes está siendo probada por mi justicia. Mirad como no existe un corazón que no haya bebido el cáliz de amargura. El dolor es en todos los hombres en este tiempo, más por medio de él seré buscado, y por él los hombres sentirán el pesar de haberme ofendido.
54. Hay quienes esperan el retorno del Mesías, mas ¿De qué manera me esperan? ¿Hasta cuándo dejaréis de ignorar que me encuentro nuevamente comunicándome con la humanidad? En verdad os digo que mi luz ha llegado a todas las naciones por medio de mis enviados, que llegaron a la humanidad como precursores de mi tercera manifestación.
55. Siete naciones serán elegidas para que hagan la paz mundial y la verdadera fraternidad exista entre los hombres, en ellas Yo me manifestaré. Hoy las he encontrado ocupadas en guerras fratricidas, entregadas a sus sueños de grandeza y a sus insaciables ambiciones de poder. De esta Nación enviaré un mensajero de buena voluntad ante los grandes pueblos del mundo, a hablarles de paz, y cuando ellos hayan dado fin a la guerra, llegará hasta su espíritu la luz de la concordia y de la paz, pero esta luz no aparecerá por el oriente ni por el occidente, ella descenderá de mi Espíritu al espíritu de la humanidad.
56. Preparaos, para que los señalados para cumplir esta misión, puedan levantarse en pos de las naciones en el momento propicio y cuando hayan hecho que mi nueva palabra sea escuchada en todas partes, el árbol corpulento hará llegar sus ramas, su sombra y su fruto a todos sus hijos. Redoblaréis entonces vuestra lucha y vuestro celo para que mi Doctrina no vaya a sufrir adulteraciones y para que del árbol que os he confiado, los hombres ignorantes e insensatos no vayan a cortar ramas, con la intención de hacer con ellas extraños árboles.
57. Mi Obra deberá ser dada a conocer con la pureza y la perfección con que os la he revelado; sin ritos ni formas exteriores.
58. Cuando vosotros la contempláis tan perfecta, os sentís indignos de ella y os preguntáis: ¿Por qué el Padre se fijó en nosotros para revelárnosla? Y Yo os digo que a pesar de las imperfecciones que tenéis, vuestro espíritu, en su largo trayecto, ha alcanzado gran evolución. Mas no es ahora cuando os deis cuenta de la grandeza de esta manifestación, sino cuando Yo haya levantado de entre vosotros mi Palabra, entonces comprenderéis el bien que tuvisteis y os llenaréis de gozo por haberme tenido entre vosotros.
59. De cierto os digo que en mi mesa de amor habéis comido y bebido, oh discípulos amados.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 104
1. Humanidad: me presentáis vuestra hambre de paz, a lo cual os digo que el hombre que no ama, no puede tener paz. He escuchado vuestras plegarias, en las que decís: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”, mas no habéis comprendido que la buena voluntad sólo puede provenir de la inclinación al bien y a la justicia, que son frutos del amor.
2. Cuando exista amor entre los hombres, sentiréis en todas partes la presencia de mi paz; porque la armonía que habéis roto con los elementos y con todo lo que os rodea, volverá, y esa bien andanza será semejante al mensaje que os trajeron los ángeles cuando os dijeron: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.
3. Mucho es lo que habéis buscado por medio de la ciencia y sin embargo no habéis podido descubrir la relación tan íntima que existe entre el hombre y lo espiritual, entre la criatura humana y su Creador.
4. ¿Cómo puede ser normal la vida de un ser que se aparta de la senda que le traza la Ley del Creador? Mirad cuanto ha luchado el hombre
tratando de descubrir caminos fuera de las sendas que señalan mis leyes de amor y de justicia.
5. Vuestro mundo está lleno de artificio y de falsedad, y eso se debe a que hace tiempo os habéis distanciado de lo dispuesto por el Padre.
6. Inmensa es la prueba a que he sometido al espíritu, cuando lo he enviado a habitar a la Tierra con la misión de perseverar en mi Ley; por eso os he buscado cada vez que os habéis perdido perdonando vuestras desobediencias y equivocaciones, y ofreciéndoos nuevas oportunidades. Yo he querido que por lo grande de vuestras pruebas, presintáis la fuerza y los dones que he depositado en vuestro espíritu, así como el galardón prometido a los hijos fieles y perseverantes en mis mandatos.
7. Llevad siempre presente, que si es grande el galardón que os prometo, también vuestros méritos tendrán que ser dignos de la promesa.
8. Yo planté el árbol de la ciencia y no lo cortaré porque sus frutos son de vida, más la impaciencia, la curiosidad y la ambición humanas han torcido sus ramas.
9. En mi amor divino por las criaturas humanas, les permití que escudriñaran mis obras y tomasen de todo lo creado, para que nunca tuvieran motivo para decir que Dios es injusto porque oculta su sabiduría a sus hijos. Si Yo os formé y os di el don del libre albedrío, y lo he respetado, a pesar de que el hombre abusando de esa libertad, me ha ofendido profanando mi Ley; hoy vengo a hacerle sentir la caricia de mi perdón, iluminando a su espíritu con la luz de mi sabiduría. Para que uno a uno de mis hijos vuelvan al sendero de la verdad.
10. El Espíritu de Verdad, que es mi luz, brilla en las conciencias, porque os encontráis en los tiempos anunciados en que todo misterio os será esclarecido, para que comprendáis lo que hasta ahora no ha sido debidamente interpretado.
11. La idea errónea que de mi justicia se formó el hombre en los primeros tiempos, desaparecerá definitivamente para dar paso al verdadero conocimiento de ella. La justicia divina será al fin comprendida como la luz que brota del amor perfecto que existe en vuestro Padre.
12. Aquel Dios a quien los hombres creyeron vengativo, cruel, rencoroso e inflexible, será sentido en lo profundo del corazón, como un Padre que perdona a cambio de las ofensas de sus hijos, como el Padre que persuade con ternura al pecador; como el juez que en vez de condenar al que ha faltado gravemente, le proporciona una nueva oportunidad de salvación.
13. ¡Cuántas imperfecciones me atribuían los hombres en su ignorancia, creyéndome capaz de sentir ira, siendo la ira sólo una
flaqueza humana! Si los profetas os hablaron de la ira santa del Señor, ahora os digo, que aquella expresión la interpretéis como justicia divina.
14. Los hombres del Primer Tiempo no hubieran entendido de otra manera, ni los disolutos o los libertinos hubiesen tomado en cuenta las amonestaciones de los profetas, si ellos no les hubiesen hablado en aquella forma. Era menester que la inspiración de mis enviados fuera expresada en términos que impresionaran el cerebro y el corazón de aquellos hombres escasos de desarrollo espiritual.
15. Para daros una imagen fiel y verdadera de lo que es el amor y la justicia del Padre, os envié mi Verbo, para que él, a través de Jesús, manifestara mi amor. En Cristo, visteis al rey de la humildad y de la mansedumbre, al rey que prefirió la humillante y dolorosa corona de espinas a la regia corona de la vanidad humana. Como Juez, lo mirasteis juzgar los actos de los pecadores de una manera diferente de la que acostumbran los hombres. El predicó el perdón con aquella enseñanza en la que os decía; que si recibieseis el bofetón de un semejante sobre una mejilla, presentaseis la otra con mansedumbre en señal de perdón, mas luego con obras, confirmó sus palabras.
16. ¡Qué terrible era el remordimiento del pecador cuando llegaba a sentirse envuelto en la luz de la mirada mansa de Jesús!
17. ¡Cuántos milagros se operaron bajo el influjo del perdón de aquel maestro del amor! Es que su perdón era verdadero y su juicio perfecto, ya que provenían del amor infinito que tiene Dios por sus criaturas. Pero faltaba revelar a los hombres mucho más de lo que se les había enseñado, para que pudieran comprender el sentido de aquellas lecciones; y entonces le fue anunciada a la humanidad una nueva Era y una nueva manifestación de mi Espíritu, y el cumplimiento de aquella promesa lo estáis viendo realizado en esta palabra de luz, que es sabiduría para vuestro espíritu y consuelo para vuestro corazón. ¿Quién sino Yo, podía ser el Espíritu de la Verdad y de la Consolación?
18. Heme aquí presente, manifiesto, visible a toda mirada espiritual, derramando luz en los senderos del espíritu, para que comprendáis todo lo que ha sido revelado a través de los tiempos.
19. Es ahora cuando podéis decir desde lo más profundo del corazón y del espíritu: Padre, al fin te he mirado, al fin te conozco ¿Y cuándo podréis amarme verdaderamente?
20. Os estoy hablando con el mismo lenguaje con que hablé en el Segundo Tiempo; con el mismo amor y la misma sabiduría, porque soy inmutable, mas vosotros como discípulos, estáis dando un paso más en mi camino. Os alimentáis con esta palabra y os extasiáis sintiendo próxima mi presencia.
21. De vuestro espíritu se eleva hacia Mí un canto de amor y de agradecimiento, por haberos hecho poseedores de esta gracia.
22. Pueblo: seguid recreando vuestro espíritu; y vos, humanidad, volved a Mí, retornad a vuestro cauce. Servíos unos a otros, haciendo con vuestros hermanos lo que Yo hago con vosotros, porque así me estaréis sirviendo y amando.
23. Buscadme como Padre, como Doctor, como Maestro y muy cerca me tendréis. Pedidme y os daré, mas procurad imitarme, aunque sea en una sola de vuestras acciones o pensamientos de cada día y Yo me encargaré de hacer fructificar lo que hiciereis en mi nombre.
24. Tened presente que vuestra vida en la Tierra es corta y que cuando lleguéis a su final, tendréis que dar cuenta de lo que sembrasteis.
25. Cuando mi palabra haya llegado al fondo de vuestro corazón y os encontréis dispuestos a seguirme, os uniréis en Mí para luchar, y no descansaréis hasta mirar que el mundo se haya convertido retornando al verdadero camino.
26. La humanidad se angustia y sufre y su dolor llega también al espíritu de vuestra Madre Celestial, ¿Qué dolor puede aquejar al hijo, que no sea sentido por Ella? Mas su intercesión os salva y su inspiración os invita a caminar por la senda de la espiritualidad.
27. Yo os envié limpios a la Tierra y así retornaréis a Mí. Más, ¡Cuánto tendréis que luchar para recobrar la pureza de que fuisteis dotados! Por eso es preciso que veléis, que oréis y meditéis, para que no caigáis más en tentación y empecéis a escalar el monte sin deteneros más en vuestra ascensión para llegar a la cumbre.
28. Orad en este instante, para que vuestro espíritu lleve un mensaje de paz a vuestros hermanos. “Pedid y se os dará”. “Buscad y encontraréis”. Esto os he enseñado y mi palabra se cumple a través de los tiempos.
29. Labriegos amados: he agraciado a vuestro espíritu, para que pueda ponerse a salvo y para que él, a su vez, pueda rescatar del pecado a sus hermanos. Ahora os encontráis en purificación para haceros dignos de mi presencia; mañana, cuando seáis fuertes de verdad, ayudaréis a vuestros hermanos a liberarse del pecado. Amo a vuestro espíritu, amo a todos mis hijos y por eso procuro vuestra salvación.
30. Aquí me tenéis proponiéndoos nuevamente la paz, esa paz que muy recónditamente los hombres también anhelan, sólo que, cuando la han buscado, no lo han hecho por los caminos que a ella conducen. En verdad os digo que el secreto de la paz está en la práctica de mi Doctrina, que es precisamente de lo que se ha alejado la humanidad. Decidme si acaso este mundo que peca, hiere, mata, deshonra y profana, vive en la Doctrina que Jesús enseño y reconoceréis que vive muy diferente de mis enseñanzas.
31. Hay muchos hombres que juzgan fuera de época mi Doctrina, más es porque su materialidad no les permite descubrir el sentido eterno de mis lecciones.
32. Mi Ley es inmutable; son los hombres los que pasan, con sus culturas, sus civilizaciones y sus leyes, quedando de todo ello sólo lo que el espíritu ha construido con sus obras de amor y caridad. Él es quien después de cada jornada, de cada prueba, al interrogar al Arcano, contempla la piedra inconmovible de mi Ley y el libro siempre abierto que contiene la Doctrina del Espíritu.
33. ¡Ah, si todos los hombres quisieran mirar la luz naciente de esta era, cuánta esperanza habría en sus corazones! Pero están durmiendo. Ni siquiera saben recibir la luz que en cada día les envía el astro rey, esa primera luz que es como una imagen de la luz radiante del Creador. Él os acaricia y os despierta a la lucha diaria, sin que los hombres, insensibles a las bellezas de la Creación, se detengan unos instantes para darme gracias. La gloria podría pasar junto a ellos sin que la percibieran, porque siempre se despiertan preocupados olvidándose de orar para buscar en Mí la fuerza espiritual; tampoco buscan energías para la materia en las fuentes de la Naturaleza. Todos corren precipitadamente, luchando sin saber por qué, caminando sin saber a punto fijo hacia donde van. Es en esa lucha sorda y sin sentido, en donde han materializado a su espíritu volviéndolo egoísta.
34. Ya olvidados de las leyes del espíritu, que son la luz de la vida, los hombres se destruyen, se matan y se arrebatan el pan, sin escuchar la voz de su conciencia, sin entrar en consideraciones, sin detenerse a meditar. Más si alguien les preguntase, cómo juzgan su vida actual, ellos responderían al instante que jamás en los tiempos pasados brilló tanta luz en la vida humana como ahora, y que nunca la ciencia les reveló tantos secretos, pero tendrían que decirlo con una máscara de felicidad ante su rostro, porque en su corazón estarían ocultando todo su dolor y su miseria espiritual.
35. Y mientras la humanidad despierta y contempla la luz de este amanecer, mi voz no cesa de hablar a vuestro espíritu y el dolor no deja de purificar los corazones.
36. Benditos seáis, hijos míos, que os habéis unido en la oración, porque en ese momento los fuertes levantan a los débiles, el hombre de fe ha dado aliento al que vacila y el que sabe conversar con su Padre, ha enseñado a orar al que no lo sabe hacer. De esta manera los párvulos van tomando ejemplo de los discípulos.
37. Cuando mi palabra brota de labios del portavoz, encuentro al pueblo preparado, esperándome; entonces mi caridad penetra en los corazones para dar a cada uno según su necesidad. En esos instantes de comunicación, Yo sé quiénes me buscan animados tan sólo por el
anhelo de remediar algún mal, descubro aquellos que a pesar de su menesterosidad, se olvidan de sus necesidades, porque ante todo desean ser mis discípulos. La comprensión divina y la benevolencia con que hablo a cada corazón, son el fuego con que grabo mi palabra en vuestro espíritu para que sea inolvidable. En verdad os digo que cuando mi Doctrina ha llegado al fondo de un corazón, es una semilla que germina y se multiplica.
38. El instante de haber escuchado por vez primera mi palabra, o de haber recibido en el corazón la semilla, es de juicio para vuestro espíritu, así como también lo será aquel en que tengáis que presentarme el fruto. Ahora os doy en la Tierra una ocasión preciosa para purificaros espiritualmente, y cuando retornéis a la morada eterna lleguéis tranquilos y serenos, llenos de luz y merecimientos para gozar de mi paz.
39. El mundo es valle de expiación en el que así como se peca también se purifica; de cierto os digo que el Más Allá es diferente a lo que en la Tierra conocéis, porque el que llega a él envuelto en pecado e impurezas, tiene que sufrir dolores muy grandes, infinitamente más grandes que aquellos que sufrió como humano; porque ya en espíritu, la conciencia se hace oír con más claridad por el espíritu, el cual al encontrarse ante tanta pureza quisiera desaparecer o por lo menos volver al mundo material que dejó, donde según él, no se notaban sus múltiples imperfecciones.
40. A todo esto, os digo que todo lo que os rodea en la Tierra, no es menos puro que lo que existe en el Reino Espiritual y que, el que os parezca que aquí en la Tierra sois menos impuros que en el más allá, es tan sólo una creencia que proviene de la poca claridad con que juzgáis el bien y el mal cuando estáis en materia.
41. Una de las razones por las que he venido a mostraros mi Doctrina espiritual en este tiempo, es la de ayudar a vuestro espíritu a elevarse hacia aquella vida que le espera; aprendiendo a someterse con mansedumbre a la purificación y a extraer del dolor y de las pruebas todo el provecho y la luz que ellas encierran; y para que desde aquí conozca, hasta donde le sea permitido, el camino que deberá recorrer. Ved cómo la vida en la Tierra es la oportunidad preciosa para que el espíritu, cuando retorne, no tenga que avergonzarse de sus obras y de su pasado, para que no tropiece en aquel camino ni se confunda, creyendo ver tinieblas donde sólo hay luz. El hombre de este tiempo, está a punto de comprender las revelaciones espirituales. Mi palabra ha llegado en el instante justo del despertar de esta humanidad.
42. Si en vuestro camino llegáis a observar a hombres que con sus obras o su manera de pensar, demuestran retraso espiritual ante mis revelaciones, no os confundáis, porque debéis saber que nunca han
marchado a compás todos los seres. Confiad en que desde ahora estoy dejando para ellos, las palabras que habrán de despertarlos cuando el tiempo sea llegado.
43. Esas palabras, que por ahora vosotros no podéis comprender, son precisamente las que aquellos hombres entenderán.
44. Hoy me habéis llamado diciéndome: “Señor, Señor, venid a nosotros”, unos lo han hecho clamando perdón para sus faltas, otros pidiendo clemencia para sus sufrimientos y otros, los menos, para darme gracias por mis beneficios. Presto he venido a todos sin detenerme a juzgar para qué me llamáis, porque lo importante para Mí, es que me habéis llamado.
45. Si todos me buscasen, les diría lo mismo que a vosotros: “No vengo a ver vuestras manchas ni a juzgar vuestros pecados, sino a escuchar vuestras quejas y a aliviar el dolor que os hace sufrir”.
46. A veces, los que por un tiempo me han olvidado o los que han llegado a negarme, han experimentado el anhelo de verme y de oírme, preguntándose interiormente en dónde estoy y cómo podrían encontrarme.
47. Es el espíritu que necesita de lo divino y en su sed de luz solloza tristemente en la prisión de la carne, mas es precisamente en aquel instante cuando escucha una voz dulce que le dice: “Aquí estoy”. No os he olvidado, ni me he alejado de vos. No podría alejarme, porque estoy en cada uno de vosotros, más si queréis encontrarme, mi templo está en todas partes; en vuestra alcoba, en el trabajo en los caminos, dentro y fuera de vos, en todo lugar donde levantéis un altar de espiritualidad o donde encendías con vuestra fe, una lámpara que alumbre el camino de vuestros semejantes.
48. Cuando un hombre ha preguntado a su Señor, y en el silencio de su corazón ha sabido escuchar la respuesta, ha descubierto secretos mayores que todos los que la Naturaleza pudiera revelarle por medio de la ciencia. Ese hombre, verdaderamente ha descubierto la fuente de donde brotan todas las sabidurías.
49. El hombre que, llevado de su dolor y de su angustia, ha logrado comunicarse espiritualmente con su Señor y le siente manifestarse en su oración, en su intuición o en sus pruebas, ha construido un santuario, donde siempre que se disponga podrá encontrar la presencia de su Padre.
50. El dolor que agobia a los hombres de este tiempo, los va conduciendo paso a paso, sin que de ello se den cuenta, a las puertas del santuario interior, ante el cual preguntarán, impotentes para seguir adelante: Señor ¿En dónde estás? Y del interior del templo, surgirá la dulce voz del Maestro diciéndoles: “Aquí estoy, donde siempre he habitado: en vuestra conciencia”.
51. Para ayudaros en vuestra evolución, mi luz es en vuestro sendero, por ello no temáis perderos. Revestíos de obediencia y haced mi voluntad, así podréis realizar grandes obras, como corresponde a todo discípulo mío.
52. El que vive dentro de la obediencia, nada tiene que pedir a su Señor, porque comprende que nada puede faltarle; en cambio, el que camina al margen de la virtud, llegado el momento tiene que pedir, porque siente que la paz le abandona y que la fuerza le falta. Entonces se da cuenta de que los bienes del espíritu no se consiguen tan fácilmente como las satisfacciones del mundo.
53. Hay en mi Reino una puerta eternamente abierta y una mesa siempre preparada esperando la llegada del peregrino cansado. Cuánto he esperado que los hombres viniesen a buscar esos manjares espirituales en medio de la paz; más cuando ellos vengan a buscarlos será en medio del dolor, sin embargo, la mesa estará siempre en su sitio y no se ocultará el pan a nadie.
54. Mi misericordia está esperando el arrepentimiento y la regeneración de la humanidad, para desbordarse sobre los que un día se mancharon con el cieno del pecado, mas luego supieron purificarse en el amor a su Señor. Ese es el banquete al cual estáis invitados todos y en el que vuestro Padre repartirá el pan y ofrecerá el vino de la vida a sus hijos muy amados.
55. Os di mi voz de alerta, desde aquel tiempo en que descendí a la Tierra a conversar con los hombres; quise que la humanidad velara y orara para que las tinieblas no le sorprendieran, pero los grandes pueblos de la Tierra no velaron y la guerra pasó sobre ellos castigando su orgullo y su falta de caridad de los unos a los otros. Ved a las antiguas naciones doblegadas bajo el peso de sus desastres Cuánto han sufrido en su altivez. Ahora han surgido nuevas naciones, cegadas también por las ambiciones de poder y de riquezas sin que ellas se hubiesen detenido para tomar experiencia en los primeros, ni escuchar la voz de la razón o la conciencia; ellas, cegadas por la confianza que tienen en su fuerza, se han llegado a creer omnipotentes y por ello se lanzan en pos de un ideal que creen justo, sin saber que van corriendo vertiginosamente hacia el abismo.
56. ¿Quiénes serán los que en medio del caos eleven su mirada al firmamento en una imploración de paz y de perdón por los que en su ofuscación no puedan ya discernir ni escuchar la voz de justicia de su conciencia? ¿Quiénes si no los que aman la paz? Ellos serán los guardianes que velen por toda la humanidad en los días de prueba que se avecinan.
57. Sus oraciones harán que alcancen la paz los que necesitan luz en su espíritu. La oración espiritual es una misiva que llega al corazón de
aquellos por quienes se pide y es como un manto de paz sobre los necesitados, cuando varios corazones se han unido para pedir por ellos. Yo estoy recibiendo de muchos puntos de la Tierra esa oración que elevan los que están velando por la paz del mundo.
58. Sed constantes en vuestra oración por la paz, porque ésa será la forma de que os unáis a todos aquellos que de la misma manera estén orando. Sostened el manto de paz sobre el ambiente de guerra que envuelve a la humanidad, y en las horas de la lucha, extendedlo sobre de vuestros hermanos. ¿Recordáis que os he dado el don de la paz perpetua y de que os he llamado “Israel”, que quiere decir “fuerte”? Pueblo, no apartéis de vuestro corazón el recuerdo de lo que os he revelado ni de lo que sabéis que atesora vuestro espíritu. Yo profeticé a Jacob que su pueblo se multiplicaría como las arenas del mar y que llevaría la paz a las naciones. Orad, discípulos amados, y mi palabra se cumplirá en vosotros, porque formáis parte de mi Pueblo cuyo destino es ser la bendición entre todos los pueblos de la Tierra.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 105
1. Con esta palabra haréis un libro que quedará en la Tierra, para que los hombres encuentren el sendero de la espiritualidad. Muchos de ellos negarán su verdad; pero muchos también afirmarán que es cierto cuanto él dice.
2. De generación en generación se irán manifestando más grandes y claros los dones del espíritu, y esos hechos, surgiendo hasta en los más escépticos e incrédulos, serán el testimonio de la verdad de cuanto os anuncié en los tiempos pasados y os vine a confirmar en éste.
3. ¿Veis con cuánta intensidad ha vibrado mi palabra en este tiempo, al comunicarse por el cerebro del portavoz? Pues no os imagináis el prodigio de la comunicación de espíritu a Espíritu cuando ésta alcance su plenitud.
4. ¿Os maravilláis al escuchar la descripción de un miraje por medio de la videncia o de la fuerza profética de un sueño? De cierto os digo que apenas habéis empezado a vislumbrar lo que otros verán en el futuro.
5. Os habéis maravillado del don de la intuición y os ha asombrado el don de curación, mas es necesario que dejéis un buen ejemplo a los espiritualistas del mañana.
6. El tiempo que predijo Joel, aquel en que los hombres recibirían sobre el espíritu y la carne el Espíritu de Dios, es éste; mas está apenas en sus albores, y es menester que vosotros, los primeros discípulos, dejéis
buena simiente, para que vuestras obras sean buenos frutos que alienten en su jornada a los caminantes del mañana y no vayan a ser guijarros con los que se tropiecen.
7. Por la luz que habéis recibido, sois de los que llegarán a interpretar con justicia la enseñanza que desde los tiempos pasados os he, revelado.
8. El análisis que hagáis de mi palabra y el cumplimiento que le deis, será la mejor obra espiritual que dejéis a las generaciones venideras; ellas os lo agradecerán y Yo os bendeciré.
9. Vosotros, primeros en esta era, seréis báculos, guías y guardianes de los postreros y gozaréis en el desempeño de vuestra misión.
10. Vivid para salvar a vuestros hermanos, y Yo os salvaré a vosotros. Echad vuestras barcas al mar e id en busca de los náufragos, y si veis que las ondas se encrespan y amenazan, orad, y al instante sentiréis el manto de mi paz sobre vuestro espíritu.
11. Discípulos: no penséis que sólo en el seno del pueblo de Israel surgieron mis enviados, mis profetas, precursores e iluminados, porque estaríais negando a muchos emisarios míos a quienes he enviado con mensajes de luz, de paz y de amor a diferentes lugares de la Tierra.
12. La humanidad es la tierra donde siembro la semilla de amor; la cual fue regada con el rocío divino, para que cuando llegase la simiente de mi palabra encontrase campo propicio para fructificar.
13. Siempre que alguna revelación está por llegar a iluminar a los hombres, les he enviado precursores o profetas a prepararles con el fin de que aquella luz pueda ser contemplada por ellos; mas no creáis que sólo son enviados míos aquellos que traen mensajes para el espíritu, no, discípulos, todo aquel que entre la humanidad siembra el bien en cualquiera de sus formas, es enviado mío.
14. A esos emisarios podéis encontrarlos en todos los caminos de vuestra vida, lo mismo en las religiones, que en las ciencias, entre los hombres que gobiernan o en aquellos que imparten buenas enseñanzas.
15. El verdadero siervo mío, nunca se aparta del sendero que debe recorrer, prefiere morir en el camino que retroceder. Su ejemplo es semilla de luz en la vida de sus semejantes y sus obras son ejemplos para los demás. ¡Ah, si la humanidad supiese comprender los mensajes que a través de ellos le envío! Mas no es así, porque existen muchos hombres que teniendo delicadas misiones en el mundo, desvían sus miradas de aquellos grandes ejemplos, para tomar el camino que mejor les place.
16. Tenéis gobernantes en cuyo corazón no se alberga la justicia ni la magnanimidad para gobernar a su pueblo, porque van tras el ideal mezquino del poder y la riqueza. Hombres que se dicen representantes míos y que ni siquiera conocen el amor hacia sus semejantes. Médicos
que no conocen la esencia de su misión, que es la caridad, y jueces que confunden la justicia con la venganza y utilizan la ley con fines perversos.
17. Todo el que tuerce su senda, desviando su mirada de aquella luz que lleva en el faro de su conciencia, no imagina el juicio que a si mismo se va preparando.
18. También hay quienes han tomado misiones que no les corresponden y que con sus errores van dando pruebas de carecer en lo absoluto de los dones necesarios para desempeñar el cargo que por sí mismos han asumido.
19. Así podéis encontrar ministros de Dios que no lo son, porque no fueron enviados para ello; hombres que conducen pueblos y que no son capaces de conducir sus propios pasos; maestros que carecen del don de enseñar, y que en vez de hacer luz turban las mentes. Doctores en cuyo corazón no ha latido el sentimiento de la piedad ante el dolor ajeno, ignorando que el que verdaderamente posee este don, es un apóstol de Cristo. Todas mis instituciones han sido profanadas por los hombres, mas ya es llegada la hora de que todas sus obras sean juzgadas. Ese juicio es a Mí a quien corresponde hacerlo; por lo que os digo: velad y cumplid con mis preceptos de amor y de perdón.
20. ¿Os he dicho que formáis parte del pueblo de Israel, el poseedor de la simiente divina? Pues preparaos para que seáis dignos de llevar en vuestro alfolí la semilla del amor, de la paz y de la luz.
21. Meditad sobre las lecciones que en este día os he enseñado, para que no os desviéis del sendero que os he trazado, usurpando cargos que no os corresponden y para que no hagáis mal uso de vuestros dones; porque si después de cuanto habéis escuchado en mis lecciones cayeseis en los errores que os he señalado, vuestro juicio tendrá que ser más severo que el de aquel que, durante su vida no conoció una enseñanza con la luz que contiene ésta que habéis recibido.
22. Pueblo amado: multiplicaos, perseverad y cumplid con vuestra misión.
23. Yo he encendido una luz en el camino del espíritu, para que éste no se pierda y venga con firmeza por el sendero, como oveja que sabe en dónde está el aprisco.
24. Esa luz que es la del conocimiento espiritual, ilumina la brecha y descubre al lobo cuando este acecha entre la maleza.
25. No todos los hombres vienen por la senda segura; hay muchos perdidos en el camino, viajeros errantes, seres sin rumbo fijo. Cuando cruzó en su camino y les pregunto: ¿A dónde vais? ¿Qué o a quién buscáis? Ellos, inclinando su cabeza me dicen: “Maestro, no sé a dónde voy, a dónde me conducen mis pasos, ni qué es lo que busco”, Entonces les he dicho: “Seguidme” y esa sola palabra, penetrando en su
corazón, ha bastado para encender una luz de esperanza, una flama de fe que les ha reanimado para venir en pos de mi huella, porque desde el instante en que se levantaron a seguirme sintieron una fuerza desconocida que no les ha abandonado un momento, haciéndoles sentir una confianza absoluta en su destino.
26. Quiero que sepáis, todos los que estáis escuchando esta palabra, que al invitaros a caminar por esta senda no os ofrezco en ella tan sólo satisfacciones y goces espirituales sino también pruebas, lecciones y expiaciones; pero que, al mismo tiempo, desciende una fuerza superior, a sostener al que está siendo probado y que esa fuerza, a lo largo de la jornada, es el báculo en el que habrá de apoyarse el caminante. Esa fuerza lo encierra todo, fe, amor, obediencia y confianza.
27. Tened presente, discípulos, que empezáis a caminar en pos del Maestro, para que cuando las pruebas se presenten a vuestro paso, penséis: “ya estaba yo preparado, el Maestro me había advertido y confío salir avante con su divina ayuda”. En verdad os digo que si tomáis con espíritu fuerte y elevado estas lecciones, comprobaréis que ninguna prueba es en vano, porque lo mismo la que va destinada a un hombre, que aquella que se presenta en el seno de una familia o la que toca a una nación, todas y cada una de ellas encierran un sentido profundo y muchas veces grandes lecciones. ¿Quién podrá decir en este instante que está exento de pruebas? Nadie, porque es tiempo de restitución espiritual.
28. Abrid vuestros ojos a la realidad, y daos cuenta de la responsabilidad que contraéis al escuchar mi palabra y convertiros en testigos de mis manifestaciones de este tiempo. Quiero deciros que no os conforméis con escuchar mi palabra y satisfacer vuestras necesidades espirituales sin pensar en las de los demás, porque esa satisfacción no podrá ser completa si meditáis en que precisamente en los instantes de vuestro deleite espiritual, millones de hermanos vuestros luchan, se desesperan o sucumben entre el fuego de las guerras fratricidas.
29. Mi Doctrina viene a prepararos para una lucha en favor de la paz y de la espiritualidad en el mundo, mi enseñanza viene a deciros lo que debéis hacer, para que todos trabajéis en esta Obra salvadora. Entonces comenzará a experimentar vuestro espíritu la paz y la satisfacción que corresponden a quienes laboran conmigo en mis obras de amor.
30. Esta sensibilidad que va adquiriendo vuestro corazón al escucharme, no la perdáis al volver a vuestra lucha material, porque alli en aquellos senderos están vuestros hermanos esperando una palabra vuestra que encierre consuelo o una frase que lleve a su corazón mi mensaje de luz; mas si al presentarse ante vosotros, vuestro corazón ha
vuelto a su dureza habitual, ni siquiera podréis asomaros al interior de quien venía buscando en vosotros algo que no era vuestro, sino de él: mi luz, mi paz, mi bálsamo.
31. No penséis que vuestra falta de amor hacia la humanidad pueda quedar impune, porque si vosotros faltaseis a vuestros deberes espirituales, vendrán las multitudes y al penetrar en el seno de vuestras congregaciones y percatarse del mensaje que les habéis ocultado o retenido, se preguntarán interiormente si éstos son mis nuevos apóstoles, mientras otros penetrando en mi enseñanza os darán una lección de cómo deben cumplirse los mandatos divinos.
32. Tengo que hablaros en esta forma, para evitar que durmáis y no seáis sorprendidos en vuestro letargo. Yo os invito a la lucha y para ello os doy mi ejemplo de constante trabajo.
33. Nadie me diga que en su camino tiene grandes obstáculos para poder cumplir, porque si creéis en que “no se mueve la hoja del árbol si no es por la voluntad del Padre”, debéis comprender que por sobre lo que llamáis obstáculos, debéis desempeñar vuestra misión.
34. No abriguéis la creencia de que con sólo asistir a estos lugares estáis cumpliendo con vuestra misión espiritual o que con sólo hablar de mi Doctrina, ya me habéis servido, porque es tan amplio vuestro campo de acción y tan lleno de oportunidades para practicar el amor en vuestro caminó que no tendréis que esforzaros para encontrar ocasiones propicias para sembrar, mas no habéis reparado en todo esto y por eso decís que tenéis muchos obstáculos para poder cumplir, porque no habéis analizado todo lo que comprende vuestra misión espiritual.
35. Amad, servid, sed útiles, salvad y consolad, haced de vuestra vida un bello ejemplo, una hermosa y práctica lección, para que seáis imitados Entonces estaréis derramando luz espiritual en vuestros hermanos. Hablando de mi Doctrina, cumpliréis con la misión de sembrar la semilla de la espiritualidad, pero hacedlo con humildad, teniendo en cuenta que toda obra que encierre, vanidad, será semilla vana que nunca germinará.
36. Yo os aseguro que si obráis en vuestra vida con la discreción, sinceridad y rectitud que os aconsejo, los corazones duros de quienes me habláis en vuestra oración, se ablandarán, conmovidos por vuestra virtud, y llegaréis al convencimiento de que para el desempeño de esta misión, el espíritu elevado jamás encontrará obstáculos, porque estará por sobre todas las pequeñeces de esta vida.
37. Nunca penséis mal de los que no os quieran, ni os exasperéis con aquellos que no os comprendan, ya que hasta el sentimiento más íntimo que tengáis hacia vuestros semejantes, se lo transmitiréis con el pensamiento.
38. Os ofrezco en este tiempo tantas facilidades para que seáis mis discípulos, que no tenéis necesidad de dejar a vuestros padres, esposas o hijos para ir en busca de tierras donde extender mis enseñanzas, ni que predicar a voz en cuello en calles y plazas, ni temer que al concluir la jornada, el cadalso os espere irremisiblemente. Ese camino lo recorrí Yo y también mis apóstoles, mas aquella sangre limpió el sendero para que los nuevos discípulos no tropezaran en él. Sólo falta que comprendáis el sentido de este mensaje para que lo llevéis a la práctica, aplicándolo a vuestra vida en forma sencilla, a fin de que viváis verdaderamente mi palabra.
39. Yo he dado al espíritu potestad sobre la materia, para que triunfe de las pruebas y llegue hasta el final del camino, más la lucha será grande, porque desde que el hombre formó en el mundo el único reino en que él cree, se rompió la armonía que debe existir entre él y cuanto le rodea. Desde su trono orgulloso quisiera someter todo al poder de su ciencia, e imponer su voluntad sobre los elementos y las fuerzas naturales, mas no lo ha logrado porque hace tiempo que rompió sus lazos de amistad con las leyes espirituales. Ahora, cuando he dicho a este pueblo que los elementos pueden obedecerle, ha habido quienes no lo han creído, y Yo os digo que tienen razón en dudar, porque la Naturaleza jamás obedecerá a quienes la desconozcan, profanen o burlen. En cambio, quien sepa vivir de acuerdo con las leyes del espíritu y de la materia, o sea, que viva en armonía con cuanto le rodea, ése, a través de su vida se identificará con su Creador, haciéndose merecedor de que los elementos de la Naturaleza le sirvan y obedezcan, como corresponde a todo hijo que sabe obedecer a su Padre, el Creador de cuanto existe.
40. No he dicho que este pueblo haya alcanzado la elevación necesaria para realizar esos milagros, ni que ya esté logrando la armonía entre lo material y lo espiritual, Yo sólo le inspiro para que busque esa meta a través de la espiritualidad.
41. A veces para alentaros en vuestra fe y probaros la verdad de mis palabras, realizo ante vosotros esas obras que llamáis milagros y prodigios, y que sólo son el premio para quienes supieron penetrar en la armonía universal aunque haya sido por un momento.
42. La historia de los primeros hombres que habitaron la Tierra fue pasando de generación en generación hasta llegar a quedar escrita en el libro del Primer Tiempo. Es una parábola viviente la de aquellos primeros seres que habitaron la Tierra. Su pureza y su inocencia les permitieron sentir la caricia de la Madre Naturaleza, un calor de amistad existió entre todos los seres y una completa fraternidad entre todas las criaturas. Después las pasiones humanas fueron alejando a los hombres de aquella vida, por lo que se vieron obligados a buscar por medio de la ciencia, lo que habían perdido por su falta de
espiritualidad. Así ha llegado la humanidad hasta estos tiempos en que, para sobrevivir ha tenido que hurtar de los elementos y de las fuerzas, lo necesario para su vida.
43. Yo no os prohíbo que toméis la ciencia ni la condeno. Sólo he querido que los hombres comprendan a través de mi Doctrina, que hay una ciencia mayor que la que ellos conocen y la cual pueden alcanzar por medio del amor, que es la esencia de todas mis enseñanzas.
44. Humanidad: ¿Cómo no he de deciros que estos tiempos que vivís son de confusión, cuando estoy viendo que no dejáis pasar mi luz a través de las oscuras nubes de vuestros pensamientos? También os digo que mi luz triunfará, porque no existen tinieblas que puedan resistir su claridad, entonces comprenderéis que el Padre no os abandona jamás en la hora de la prueba.
45. Muchos pueblos han caído al fondo del abismo de la materialidad y todavía están por caer otros, más el dolor de su caída hará que despierten de su profundo sueño.
46. Son aquellas naciones las que después de un tiempo de esplendor, rodaron al abismo, para hundirse en la tiniebla del dolor, del vicio y de la miseria. No es ahora un pueblo sino toda la humanidad, la que ciega corre hacia la muerte y la confusión. La soberbia de los pueblos será tocada por mi justicia. Recordad a Nínive, a Babilonia, a Grecia, a Roma, a Cartago; en ellas encontraréis profundas lecciones de la justicia divina.
47. Cuando los hombres, al empuñar el cetro del poder han dejado que su corazón se llene de impiedad, de orgullo y de pasiones insanas, arrastrando a sus pueblos a la degeneración, mi justicia se ha acercado para despojarlos de su poder, pero al mismo tiempo he encendido ante ellos una antorcha que ilumine el camino de salvación para su espíritu. ¿Qué sería de los hombres si en el momento de sus pruebas, los abandonase a sus propias fuerzas? Mirad a todos esos pueblos, que ayer fueron grandes y que hoy se encuentran en ruinas. Ellos florecerán nuevamente, mas no será el orgullo y la ambición de grandeza terrestre lo que los levante, sino el ideal inspirado en la justicia y en la virtud que vierten mis enseñanzas. De sus escombros surgirán nuevas naciones y sobre las ruinas de sus templos y de sus ídolos levantarán el verdadero culto a su Dios.
48. El orgullo ha sido humillado y el pecado ha sido lavado con el dolor, mas no olvidéis que queda aún mucho por desmanchar y que por muy pura que llegue a ser la vida de los hombres en la Tierra, nunca será este planeta la morada eterna para el espíritu, pues quien así lo creyere habrá interpretado mal mi palabra, o estará ignorando el verdadero sentido de la vida.
49. Este mundo será siempre la morada pasajera del espíritu; una parte tan sólo en el camino de su restitución, de su evolución y perfeccionamiento. Es otra la vida que os espera para guardaros eternamente.
50. Llegan hasta mi presencia los enfermos, los derrotados, los pobres de espíritu y mientras unos bendicen mi voluntad, otros se rebotan ante el dolor y atribuyen sus sufrimientos a castigo divino o a injusticias del destino; entonces se hace necesario que Yo venga a sacaros de la ignorancia, descubriéndoos el fondo de la verdad.
51. Cuando habitáis en la carne, vuestro espíritu viene a purificar manchas de vidas pasadas y se ha hecho necesario revelaros todo esto para que podáis llevar con paciencia los sufrimientos de la Tierra.
52. Desde el principio de la humanidad existe la reencarnación del espíritu como una ley de amor y justicia y una de las formas en las que el Padre ha demostrado su infinita clemencia. La reencarnación no es sólo de este tiempo, lo es de todos los tiempos, mas tampoco penséis que es hasta ahora cuando os ha sido revelado ese misterio. Desde los primeros tiempos existió en el hombre la intuición sobre la reencarnación del espíritu, mas esta humanidad, buscando ciencias materiales y riquezas del mundo, se dejó dominar por las pasiones de la carne endureciéndosele aquellas fibras con las que se percibe lo espiritual, convirtiéndose en sorda y ciega para todo lo que corresponde al espíritu. ¿De qué le sirve posar sus ojos en los libros que contienen la Ley y la Doctrina que os revelé en los tiempos pasados, si su mente no logra penetrar en su significado, ni su corazón percibe su esencia? Reconoced que la sensibilidad y la intuición espiritual están atrofiadas en los hombres, y que por eso las más de las veces, al buscar mi verdad en aquellos textos caen en erróneas interpretaciones. Ellos tienen la luz frente a sus ojos; pero en vez de penetrar al fondo de las lecciones, se detienen en las letras, o sea en la forma exterior, con lo que frecuentemente se confunden. Mas ya estoy aquí, para hacer luz en los misterios y en las tinieblas así como para libraros de confusiones y de errores.
53. Bienaventurados los que me han llamado, porque con ello han demostrado su anhelo de amor y de saber; ellos han visto cómo mi caridad les ayuda; mas debéis comprender, que todo lo que en este tiempo queréis saber no podréis obtenerlo en un instante, porque es preciso que oréis, meditéis y viváis mis enseñanzas, para que lleguéis a poseer cuanto anheláis.
54. Igual que el hombre que busca la luz del saber en la Naturaleza, como el que busque mi sabiduría en las revelaciones espirituales, tendrá que recorrer por su propio pie el camino en donde hallará todas aquellas verdades que por otros senderos no puede encontrar. Es por
eso que he enviado a vuestro espíritu a vivir una vida tras otra aquí en la Tierra para que mediante su evolución y su experiencia, descubra todo lo que hay en él y en lo que lo rodea.
55. Si queréis, escudriñad mis palabras, mas luego estudiad y observad la vida a través de ellas y para que podáis comprobar la verdad que encierra cuanto os he dicho.
56. Habrá ocasiones en que os parezca que existe contradicción entre lo que hoy os digo y lo que os fue revelado en los tiempos pasados, mas no la hay; la confusión es de los hombres, pero ya llegarán todos a la luz.
57. Si os viereis atacados por esta forma de entender mi Doctrina no temáis, porque de cierto os digo, que todavía nadie se encuentra en lo justo, por lo que ninguno podrá probaros que ha penetrado ya al fondo de la verdad.
58. Estudiad mi Doctrina, alcanzad la luz por medio de la oración, haced del bien la norma de vuestra vida, y en los instantes en que menos lo esperéis, os veréis sorprendidos por inspiraciones y pensamientos que serán verdaderas revelaciones de mi Espíritu.
59. Cuando sintáis que a vosotros llegan inspiraciones mías, mostraos humildes, para que nunca os creáis mayores que los demás y para que procuréis participar de la luz a vuestros hermanos, con ese amor con que Ya os la he enviado.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 106
1. Discípulos, he aquí a vuestro Maestro. Vengo a descorrer ante vosotros el velo de muchos misterios; preguntad, pedid, que se os dará. Más no me pidáis más de lo que debéis saber.
2. En los tiempos pasados, no pude revelaros los misterios que os estoy dando a conocer en este Tercer Tiempo, porque vuestro espíritu no estaba capacitado para comprender o concebir más allá de lo que su desarrollo espiritual le permitía; pero mi palabra es la misma, inmutable, eterna. Vuestro espíritu es el que ha nacido, el que crece y evoluciona hasta alcanzar la perfección. El Espíritu Divino no tiene principio ni tendrá fin, es inmutable.
3. Vuestro espíritu forma parte de un pueblo al cual he tomado como medio o instrumento para entregar mis grandes lecciones a la humanidad. Tres han sido las revelaciones que el Padre ha hecho a este pueblo: La primera lección fue la Ley de Justicia del Primer Tiempo, en la niñez de este pueblo; la segunda, fue la Ley de Amor revelada en el
Segundo Tiempo, cuando apenas había penetrado en la adolescencia espiritual; la tercera lección es ésta que os estoy dando en la era presente, a la que he llamado Tercer Tiempo; en ella os revelo la Ley Espiritual en plenitud, ley que encierra todo lo que os fue mostrado en los tiempos pasados y todo lo que debe saber y poseer vuestro espíritu. Espiritualmente habéis alcanzado la juventud.
4. Si evolucionáis constantemente, ¿Por qué había de traeros siempre la misma lección? Esa es la razón por la que mi arcano os revela en cada era, misterios más profundos.
5. Ante el materialismo y la maldad reinantes en este tiempo, dudáis de tener capacidad espiritual para comprender, sentir y vivir mis nuevas enseñanzas, y Yo os digo: que detrás del materialismo de la humanidad, detrás de su miseria, de sus vicios y ambiciones, existe un espíritu que ha pasado por grandes jornadas y luchas, y sólo espera el instante de despojarse de su falsa vestidura, para levantarse lleno de fuerza por la senda de justicia y amor que corresponde al espíritu.
6. La ciencia humana, es la expresión materializada de la capacidad espiritual que el hombre ha alcanzado en este tiempo. La obra de los hombres en esta era, no es tan sólo producto de la mente, sino de su evolución espiritual.
7. El Maestro, que ha encontrado a sus discípulos en la juventud espiritual, ya preparados para comprender la nueva lección, viene a reunir en un solo libro las tres revelaciones divinas, como testamento de amor a los hombres. Esa es la razón por la cual os llamáis trinitarios, porque lleváis en vuestro espíritu, la simiente de esas tres lecciones; sin embargo, no todos se levantarán en este tiempo a seguirme, ni siquiera todos los que me escuchan, porque no todos han despertado, ni han sabido aprovechar las pruebas que en su vida han tenido. Existen los aletargados para las lecciones espirituales, los estacionados, los confundidos, mas cada uno tiene marcado el momento en que debe despertar y oír la voz de su conciencia. Los que se estremecieron en este tiempo al escuchar mi palabra, eran los que aguardaban con impaciencia mi nueva manifestación, los que recordaban mi promesa de volver, como espera el caminante perdido en mitad de la noche a que aparezca la aurora para encontrar el camino y proseguir el viaje.
8. Mi voz, que hoy materializo en esta forma, cesará de escucharse y entonces contemplaré en vuestras obras, el fruto de mi siembra. Dejaré en cada uno de vosotros una espiga y un fruto para que cuando sintáis hambre o se acerque un necesitado a pediros, tengáis pan y no digáis al Padre que os abandonó y os dejó sin heredad. Quiero que en esos tiempos, cuando sintáis necesidad de mis complacencias divinas, sepáis recurrir a vuestro espíritu y buscar en él, que ahí encontraréis guardadas muchas riquezas que en él depositó mi caridad. También encontraréis
mi semilla en abundancia, en espera de que preparéis las tierras, para que la sembréis. Yo os he enseñado a cultivar esas tierras y a velar por la siembra. Mañana, vuestro espíritu recogerá el fruto de sus obras, como una cosecha digna de ser ofrecida al Padre y de ser guardada en sus graneros.
9. Habrá un instante en que mi palabra dada en este tiempo, aparentemente quede borrada del haz de la Tierra, entonces se levantarán los hombres inventando doctrinas espiritualistas, enseñando nuevas leyes y preceptos, se dirán maestros, apóstoles, profetas y enviados, y Yo, por un tiempo, les dejaré hablar y sembrar, les dejaré cultivar su simiente, a fin de que al recoger el fruto, sepan qué fue lo que sembraron. El tiempo y los elementos pasarán sobre sus siembras y su paso será como un juicio para cada uno de esos seres.
10. Es menester que el mundo sepa de la impostura, para que reconozca la verdad. Entonces, la verdad y la esencia que en este tiempo os entregué, volverán a resurgir entre la humanidad en toda su pureza y espiritualidad.
11. Ved a los hombres que conducen a los pueblos, creando doctrinas e imponiéndolas a los hombres. Cada quien pregona la superioridad de su doctrina, mas Yo pregunto: ¿Cuál ha sido el fruto de todo ello? Las guerras, con su cortejo de miserias, de sufrimientos, de destrucción y de muerte. Esa ha sido la cosecha que aquí, en la Tierra, han recogido los apóstoles de tales teorías. Ved que no he contrariado el libre albedrío de la humanidad, aunque sé deciros que sobre esa libertad, la conciencia está hablando incesantemente al corazón del que se aparta de la justicia, de la caridad o de la razón.
12. También en la vida humana haré comprender a los hombres cuáles han sido los frutos de su siembra, dejando que tarde o temprano los resultados de sus obras aparezcan como sus jueces. Después de ese juicio, vendrán todos a buscarme y entonces descubrirán que mi palabra se adapta a los hombres de todas las edades y civilizaciones, porque la palabra divina, mi Doctrina, no pertenece a determinada época, porque es eterna.
13. Mi enseñanza imparte fuerza al espíritu para triunfar de todas las pruebas; el número de éstas, está anotado en el destino de cada criatura, ¿Por qué retroceder ante ellas? ¿Por qué acobardarse con la montaña que se levanta ante vuestros ojos? ¿No sabéis que después de vencer esos obstáculos alcanzaréis la meta que buscáis?
14. Cuánta debilidad veo todavía en vuestra materia, debilidad que muchas veces os hace blasfemar. Si los elementos se muestran inclementes, blasfemáis; si algún dolor aqueja a vuestro cuerpo, os desesperáis; si el trabajo os agobia, perdéis la paciencia; hasta el calor y el frío os causa enojo y las tinieblas de la noche os infunden miedos
¿Cómo no habéis de desmayar, si os dejáis guiar por los dictados de la carne, que engendra bajas pasiones? ¿Cuándo seréis mis buenos discípulos que testifiquéis con vuestras obras de amor, la verdad de mi Doctrina?
15. Ser discípulo de Cristo no quiere decir que os apartéis demasiado de lo material; es decir que no conformándoos con apartaros de lo malo y de lo superfluo, os apartáis de vuestros deberes y goces materiales. Yo no os quiero fanáticos, ni esclavos de lo espiritual, cuando aún estáis en materia. El buen discípulo de Jesús, es aquel que sabe dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
16. Una gran lucha espera a mi pueblo, porque en su jornada tendrá que encontrar gran evolución en el espíritu y en la mente de la humanidad. Es por esto que quiero que vosotros también evolucionéis en esta etapa de mi comunicación, para que nadie vaya a sorprenderos. Confiad absolutamente en mi palabra, sabiendo que en ella existe más sabiduría que en el entendimiento de los sabios, y conocimientos que no se encuentran en todos los libros de la Tierra.
17. Sembrad incansablemente el amor y la paz, de esta manera iréis preparando vuestro camino espiritual, y cuando la muerte sorprenda a vuestro cuerpo y el espíritu haya recorrido gran parte del camino, lleno de gozo contemplará hasta donde lo elevaron los méritos de sus obras de amor hacia sus hermanos.
18. Pueblo: ved cómo a medida que os profundizáis en mi enseñanza, vais dejando atrás hábitos y costumbres penetrando en una nueva vida, más limpia, más espiritual. Es un mundo nuevo el que surge del fondo de vuestro corazón.
19. Cuántos misterios ha venido a disipar mi palabra y cuántas erróneas interpretaciones he venido a rectificar. Así tendréis que ir vosotros por los caminos del mundo, esclareciendo mi Ley a vuestros hermanos. Os digo: iréis, porque nadie es profeta en su tierra. Yo mismo, en aquel tiempo, tuve que dejar Nazaret donde vivía, para ser creído en donde era mirado como extraño, donde no se dijera de Mí: aquel hombre que se dice el Hijo de Dios, es el hijo de María y de José el carpintero.
20. Os digo esto, porque entre vosotros que habéis recibido mis dones espirituales, se encuentran aquellos de quienes han dudado sus mismos padres, sus hijos o sus hermanos. Entre vosotros están los que por testificar mi enseñanza, han sido llamados como Yo, brujos, hechiceros. No olvidéis estas palabras, porque algunos tendrán que permanecer en su comarca; otros tendrán que salir de ella y aun de su nación, para llevar mi palabra a otros pueblos.
21. Esta nación, fertilizada por el dolor, dio albergue a mi simiente y ésta germinó, mas no creáis que sólo vosotros tenéis esta luz; cuando llevéis mi Doctrina a otros pueblos, veréis cuán pronto germinará y se
extenderá. En aquellas tierras seréis profetas y emisarios y por lo tanto seréis creídos.
22. Mi luz extiende de un confín al otro de la Tierra e ilumina todo el Universo. La luz del Espíritu Divino es lenguaje que habla a todos los seres. Vosotros que sois humanos, recibís mi palabra a través del entendimiento del hombre; a los que vosotros llamáis ángeles, les hago llegar mi voz en forma de inspiración divina; y en cada mundo o morada espiritual me hago oír y entender, según el grado de evolución de sus moradores.
23. Yo quiero hablaros como hablo a los ángeles, no porque tengáis la pureza de ellos, sino porque quiero que gocéis de esa gracia y que os vayáis asemejando a aquellos seres en su elevación. La comunicación de espíritu a Espíritu, acercará a todos los seres y a todos los mundos; pero es menester que estéis preparados para entenderos unos a otros y, para ello, os estoy dando un solo lenguaje, una sola luz, una sola forma de comunicación: la del verdadero amor.
24. Principia para vosotros la era de la comunicación espiritual. Largo es el camino que tendréis que recorrer y pasará mucho tiempo para que veáis culminar este don; pero desde los primeros pasos y en cada uno de ellos, encontraréis un aliciente para perseverar en el camino.
25. ¿No os fue grata mi comunicación a través del portavoz humano? ¿No gozasteis con la presencia del mundo espiritual a través de vuestro entendimiento? Pues esos fueron los pasos precursores para la comunicación espiritual que después alcanzaréis. Y en estos instantes, en que buscáis mi voz en el silencio de vuestra oración, ¿No es grata esta paz que sentís y esa naciente inspiración que recibís?
26. Vosotros sabéis los tiempos de paz que vendrán por que habéis recibido mi inspiración y mis revelaciones, pero hay quienes sin haberme escuchado en este tiempo, sueñan y desean la armonía universal, sin saber si ella habrá de llegar a vosotros, es la intuición la que habla en ellos.
27. Hasta los hombres de ciencia tienen el presentimiento de la comunicación por medio de los dones del espíritu, y es que ellos en su constante escudriñar y penetrar en el interior del ser humano, han descubierto la existencia de ese ser que, perteneciendo a otro mundo, viene a morar en el hombre: el espíritu.
28. Hoy os digo a todos: caminad despacio y con cuidado por este sendero, a fin de que no os perdáis de él. Velad y orad durante la jornada, para que lleguéis hasta el fin y sea muy grande vuestro gozo cuando el Padre hable y todo el Universo espiritual le escuche y le entienda y que en la misma forma os entendáis unos a otros.
29. Quiero que sintáis en vuestro corazón el amor de vuestro Padre; este amor desciende de mi Espíritu al vuestro, pero como aún no
alcanzáis la verdadera comunión del espíritu, os hablo entonces por medio de estas criaturas, en un lenguaje sencillo y humilde al alcance de todos. Es mi voluntad manifestaros mi Verbo con suma sencillez, para que encontréis la esencia de él con toda facilidad y no os perdáis entre el confuso palabrerío, muchas veces inútil.
30. Limpiad vuestra mente y vuestros labios, para que cuando tengáis que explicar mi Doctrina, brote de vuestros labios el torrente cristalino de mi Verbo, sin que se mezclen con vuestra palabra los términos ostentosos que le quiten su humildad y su esencia. Si quisieseis explicar mi Doctrina espiritual con términos científicos o filosóficos, no impresionaréis al mundo, ni os entenderán vuestros hermanos, ni daréis una verdadera idea de lo que es mi enseñanza. En aquel tiempo, cuando en Jesús hablé al mundo, no tomé el lenguaje de los sabios, de los filósofos o de los científicos para hablaros del Reino de los Cielos, tomé de vuestro lenguaje las formas más sencillas, porque son las que mejor expresan las enseñanzas sobrehumanas. Usé de las parábolas, tomando las cosas que os eran familiares para que, a través de ellas, conocieseis el sentido de la vida espiritual.
31. En verdad os digo, que Jesús nada tuvo que venir a aprender de los hombres, porque entonces no hubiese sido Yo el Maestro Divino, sino el discípulo del hombre. Si alguien ha dicho que Cristo fue instruido por teólogos, teósofos o sabios, no está diciendo la verdad, porque antes de Cristo y en el tiempo en que El habitó la Tierra, no existió doctrina que le enseñase a nacer, a vivir y a morir como Él lo hizo; mas también os digo, que las lecciones del Cielo no se vienen aprender al mundo, y lo que Jesús enseñó, fue la verdad que existe en el reino eterno del espíritu.
32. ¡Cómo se empeñan los hombres en complicar lo que es simple, quisieran encontrar en lo divino, la composición y las sustancias que son propias de la naturaleza material! Su asombro será grande cuando comprueben que lo espiritual o divino, sin sustancia y sin forma, es el todo, es el principio y el fin, es la verdad, es lo eterno.
33. La humanidad siempre ha estado demasiado ocupada en las grandezas de la Tierra, para considerar la importancia que tiene orar y meditar en lo que está más allá de esta vida, a fin de que pudiera descubrir la esencia de ella misma. El que ora, conversa con el Padre y si interroga, recibe al instante la respuesta. La ignorancia de los hombres sobre lo espiritual, procede de su falta de oración.
34. Pueblo: ya que no habéis podido abolir en esta Tierra la confusión de Babel, ya que las razas no han sabido unirse ni amarse, reuniré mi familia en el valle espiritual. Esos pecadores obstinados y empedernidos, llegarán ante Mí en espíritu y al recibir su juicio, será
tan grande su lucidez y su arrepentimiento como grande fue su pecado en la Tierra.
35. Orad por los que se ausentan de entre vosotros y parten al Más Allá, porque no todos logran encontrar el camino, no todos saben elevarse ni todos alcanzan pronto la paz.
36. Hay quienes en espíritu viven bajo la obsesión de la vida material; algunos que sufren grande arrepentimiento; otros se encuentran insensibles sepultados bajo la tierra junto con sus cuerpos, y otros no pueden apartarse de los suyos, de los que en el mundo quedaron, porque el llanto, el egoísmo y la ignorancia humana les retiene y les materializa, privándoles de la paz, la luz y el adelanto.
37. Dejad que se marchen los que aun habitan este mundo sin corresponderles ya, dejad que abandonen los bienes que poseyeron y amaron en esta vida, para que puedan elevar su espíritu al infinito donde les espera la verdadera heredad.
38. No guardéis rencor ni recordéis los malos actos de los que partieron, no queráis tenerlos de hinojos ante vosotros implorando constantemente vuestro perdón.
39. ¡Cuán ciega se encuentra la humanidad!
40. Conoceos y conocedme para que aprendáis a caminar en el sendero del amor y haced obras dignas. Ved que Yo quiero que sepáis mucho de Mí para que podáis ser semejante a vuestro Padre.
41. Todos tenéis que llegar a Mí, unos primero, otros más tarde, pero todos llegarán. No podía ser de otra manera si todos sois chispas de mi luz divina, si sois parte de Mí mismo. Aprended de Mí a amar y a perdonar, cumpliendo con el precepto que os dice: Amaos los unos a los otros.
42. ¡Queréis que a cada instante os perdone y vosotros retenéis o negáis el perdón a vuestros hermanos! ¿Por qué queréis perderos en el abismo teniendo tantos dones en vuestro espíritu? Mi palabra viene en este tiempo a iluminar vuestra mente. Habéis buscado la verdad en los libros y tan sólo hallasteis recreo para la mente, pero ningún beneficio para el espíritu, ningún alimento o estímulo para sosteneros en vuestra debilidad o en vuestra fatiga.
43. No vengo a entregaros mi palabra en forma científica ni florida, para que podáis comprenderla; pero en el fondo de su sencillez guarda grandes tesoros de sabiduría y de luz para los hombres.
44. Ya que tanto me buscasteis, y que vuestro corazón me esperaba, heme aquí cumpliendo mi promesa de volver entre vosotros y atendiendo vuestro anhelo de escucharme.
45. Mi Divino Espíritu, como si fuese la sombra de vuestro cuerpo, os sigue por doquier por los caminos del mundo. Os dejé conocer alegrías y también tristezas, quise que supieseis de la lucha y de la paz, que
probaseis y conocieseis todo; pero hubo algo que en vano buscasteis en este mundo sin haber podido encontrarlo, porque ese algo sólo en Mí podrá hallarse: Mi sabiduría. He ahí por qué al escucharme, vuestro espíritu ha sentido que al fin ha encontrado lo que buscaba: la Verdad.
46. Sí, pueblo: Yo soy el principio y el fin de vosotros Yo soy el alfa y la omega, aunque todavía no os diga o revele todas las enseñanzas que aún tengo reservadas para vuestro espíritu, las cuales sabréis cuando estéis muy lejos de este mundo. Muchas lecciones nuevas os revelaré ahora y os iré dando aquello que seáis capaces de poseer, sin engrandeceros, ni levantaros ante la humanidad con alarde de superioridad; ya sabéis que quien se envanece de sus obras, con su misma vanidad las destruye, por eso os he enseñado a trabajar en silencio para que vuestras obras den fruto de amor.
47. Rechazad la adulación, porque es arma que destruirá vuestros nobles sentimientos. Es espada que puede dar muerte a esa fe que Yo he encendido en vuestro corazón.
48. ¿Cómo podréis permitir que los hombres destruyan el altar que lleváis en el fondo de vuestro ser?
49. Yo sé que en el seno de este pueblo se han realizado grandes obras, mas dejad que Yo lo sepa, aunque en el mundo sean ignorados vuestros nombres.
50. Sólo Yo sé el verdadero mérito o valor de vuestras obras porque ni vosotros mismos podréis juzgarlas; a veces os parecerá muy grande una obra pequeña, y otras ni siquiera os daréis cuenta de que hasta Mí llegó su mérito.
51. Fortaleceos en la humildad, en la dignidad y no os perderéis. Os he dado las armas, luchad, y no perdáis una sola batalla. El laurel que habrá de ceñir vuestra frente, será un ósculo de amor de vuestro Padre.
52. No volváis a caer postrados en el letargo, ya que de él os habéis librado; no vayáis a imitar a las vírgenes infieles que no supieron esperar al esposo con sus lámparas encendidas, porque si amargo fue vuestro despertar anterior, el próximo no tendrá comparación.
53. Cuidad vuestra heredad y no habrá quien os la arrebate porque no tiene el hombre potestad para arrebatar los dones del espíritu.
54. Pueblo: son cortos los instantes de mi estancia entre vosotros, en que a través de esta palabra os dé mi enseñanza; mas antes quiero dejaros mi Doctrina como un tesoro, como un testamento de verdad y amor, para que cuando os sintáis muy pequeños ante la humanidad por vuestra pobreza y humildad material, el conocimiento de que poseéis un testamento de infinito valor espiritual, os haga levantar dignamente vuestra frente y abrir serenamente vuestros labios para entregar mi palabra. Esta es la única grandeza que Yo quiero que tengáis: la del espíritu.
55. ¡Si supieseis que muchos seres que contempláis miserables, ciegos unos, otros leprosos, otros pereciendo de hambre, llevan muchas veces en su espíritu más luz y adelanto que algunos que hacen alarde de salud, poder y sabiduría! Por eso, no busquéis oro, ni honores, ni mansiones. Buscad paz, salud y virtudes.
56. En mis altos juicios está dispuesto que vosotros seáis guías y consejeros de las multitudes. Preparaos, para que os hagáis dignos de llevar al corazón de la humanidad la semilla del Padre. Los árboles corpulentos se multiplicarán, de ellos cortaré las ramas que serán llevadas por mis labriegos a las comarcas donde por mucho tiempo han anhelado mis hijos oír mi palabra. Mis lecciones son extensas porque las multitudes me piden que les hable, que les explique, que les haga olvidar el dolor y miseria del mundo; y Yo permanezco por largos instantes entre ellos sin que sientan el paso del tiempo ni el cansancio, sólo así llegaréis asimilar mis enseñanzas y a comprender y analizar su sentido.
57. ¡Qué hermoso será cuando estas multitudes, sencillas y humildes, se levanten por los caminos llevando la buena nueva de este tiempo, tan lleno de espiritualidad y moral! Recordaréis al padre que se ha convertido en juez de su hijo, que tiene que perdonarlo y amarlo; a la madre que ha desconocido a sus hijos negándoles su regazo, que tiene que abrirles sus brazos y estrecharlos en su corazón, para que también ellos puedan amar; y a los hijos que se levantan contra sus padres, que tienen que venerarlos porque los padres en la Tierra ocupan mi lugar. Sin rectitud, ¿Cómo podrá tener elevación el espíritu?
58. Mañana tendréis que enseñar y confirmar con hechos vuestras palabras; desde ahora moralizad vuestra vida, reconstruid vuestros hogares y unificad vuestra familia. Que el padre vaya en busca de su hijo que huyó de su hogar y los hijos busquen a quien les abandonó; que la esposa vuelva a los brazos del compañero y que el esposo que había renunciado a sus deberes, busque a la compañera y construyan una nueva y mejor existencia.
59. ¡Hoy mejor que nunca sabéis vuestra responsabilidad ante mi justicia, oh padres y madres! porque esos seres que nombráis hijos por vuestra sangre, son espíritus de los cuales me tendréis que responder.
60. Quiero que la unión de vuestros corazones sea el jardín donde florezcan esas rosas y esos lirios. Acercad a las multitudes a escuchar mi palabra, traedles al banquete, que Yo mismo les serviré. En verdad os digo: Ellos saldrán fuertes después de haber comido el pan de la vida verdadera y de haber bebido el vino de mi gracia.
61. Quienes de este pan comieren, hambre no volverán a tener.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 107
1. Guardad en vuestro corazón mi palabra paternal, para que ella sea como un faro luminoso en el fondo de vuestro ser; desde ahí guiará vuestros pensamientos, palabras y obras y esa luz vivirá en vuestro espíritu aun cuando vuestra envoltura muera. Este es el tiempo en que la humanidad despierta para las bellezas del espíritu, en que se interesa por lo eterno y se pregunta: ¿Cómo será la vida que nos espera después de la muerte? ¿Quién, por incrédulo que sea, no se ha preguntado si existirá en él, algo que sobrevivirá a la materia? En verdad os digo que no hay quien no presienta aquel misterio ni medite un momento en lo insondable. Sobre el misterio de la vida espiritual que parece estar lejos, y que en realidad está frente a vuestros ojos, unos preguntan, otros se confunden y otros niegan; unos hablan creyendo saberlo todo, y otros callan y esperan; mas, cuán pocos son los que verdaderamente saben algo del más allá.
2. Mi Espíritu Divino, a semejanza de Jesús niño, que ante los doctores de la ley hizo preguntas que no le pudieron ser contestadas, invisiblemente se presenta en este tiempo ante el teólogo, ante el filósofo, ante los que hurgan en lo desconocido, y a mis preguntas sobre la vida espiritual, el que no enmudece, contesta erróneamente. Los que saben algo de lo que mi arcano guarda, son los humildes, los que viven con espiritualidad; sin embargo, mi luz, como un rocío cae incesantemente sobre todo entendimiento, como un mensaje que le revela mi verdad. Si a los que dicen poseer mi Ley y mi Doctrina les preguntase cuáles de mis profecías se han cumplido y cuáles no, tampoco responderían satisfactoriamente.
3. Este es el tiempo en que el espíritu encarnado y el desencarnado se buscan y se aproximan; el abismo que entre unos y otros existe, empieza a desaparecer; y cuando los espíritus de todos los mundos logren estrecharse con verdadero amor, será la glorificación del Padre en cada ser, hoy la ignorancia de la humanidad aún me causa dolor. ¡Ah, si en vez de llorar la partida de vuestros seres queridos, escuchaseis en el fondo de vuestro corazón sus voces; en vez de luto, que es tiniebla, habría luz! por eso os dije en aquel tiempo: Dejad que los muertos entierren a sus muertos. A vosotros os pregunto: ¿Tenéis muertos? Lo que muere no existe, más si los espíritus que me presentáis existen, es que están vivos. ¡Cuántos quisierais tener entre vosotros a los que visteis desaparecer, sin querer comprender que el deseo de ellos es que vosotros estéis con ellos en el Más Allá! Lo que llamáis muerte, separa en apariencia a los que se van de los que se quedan, pero un lazo eterno los une: el de la fraternidad espiritual.
4. En la eternidad se reunirá la familia espiritual formada por el Padre y sus hijos; ya que en esta Tierra la simiente de Babel aún da sus frutos de división entre los hijos de Dios, en el Más Allá reuniré mi familia. Ninguno faltará, y en muchos casos los más grandes pecadores llegarán primero, porque su arrepentimiento y regeneración les purificará y acercará más pronto a Mí; mas es menester que sepáis que entre vosotros habitan muchos espíritus en estado de turbación; otros están cumpliendo penosas expiaciones, entre ellos también se encuentran aquellos que llamáis los vuestros. ¿Cómo podríais lograr que contemplen la luz y se liberten de sus cadenas? ¿Cómo podríais ayudarles en su elevación? Orando por ellos, para que esa oración sea la voz espiritual que les despierte, les ilumine y los conduzca hacia Mí. Recordadlos con caridad y vuestras oraciones serán como un bálsamo sobre sus penas; haced que ellos contemplen que vosotros vivís dentro de mi Ley, para que vuestro ejemplo y vuestra influencia les ayuden. Mas no sólo penséis en aquellos de quienes recibisteis algún beneficio, pensad aún en los que os rodean sin ser vistos ni haberles conocido en la Tierra. Hermosos son los actos de gratitud, pero es más meritorio ante Mí, que deis sin haber recibido antes; mas si lográis recordar sin rencor y llegáis a perdonar a quien os haya ofendido, habréis logrado imitar a vuestro Maestro, y vuestro perdón, que es expresión del amor, salvará en verdad a quien se lo otorguéis.
5. El Padre penetra a lo más íntimo de vuestro corazón y os dice: Conoceos a vosotros mismos y conoceréis a vuestros hermanos. Juzgaos a vosotros mismos antes que juzguéis a vuestro semejante. Tomad mis ejemplos y seguid mi huella.
6. Siempre me estáis pidiendo perdón por vuestras faltas, sin que vosotros hayáis perdonado a los que os han ofendido.
7. Tiempo ha buscabais la luz de la verdad en los caminos y en los libros sin encontrar el verdadero alimento del espíritu, sólo un recreo para la mente; hoy tenéis mi verdad que os habla de la vida verdadera.
8. Llegasteis ante la humildad de estos recintos y escuchando en ellos esta palabra sencilla, porque sus términos no son floridos ni científicos, sentisteis la emoción en vuestro espíritu y éste reconoció encontrarse ante una revelación divina. Vi vuestro anhelo de luz y os concedí mirar lo que tanto deseabais. Os dejé andar por todos los caminos para que al fin encontraseis en éste la verdad.
9. Detrás de la sencillez y humildad con que os hablo, se encuentran todos los conocimientos; id al fondo de la palabra y encontraréis que su esencia es alfa y omega, principio y fin de todo lo creado.
10. Muchas lecciones os reservaré para cuando estéis en mi Reino. No las debéis saber por ahora, como no debéis conocer el galardón que os estéis labrando para la dicha eterna del espíritu. Debe existir un
absoluto desinterés en vosotros, para que vuestros méritos sean verdaderos; las buenas obras que hagáis no debéis publicarlas, porque les quitaréis el mérito que pudieran tener. Sólo Yo conozco el valor grande o pequeño de vuestras obras, soy el que tiene que juzgarlas, ¿Para qué queréis que los hombres os ensalcen por ellas? La vanidad pierde a los hombres y mancha el espíritu.
11. Cuando lleguéis a Mí, os daré una corona que no será de espinas, como la que incrustasteis en las sienes de Jesús. Cada quien tiene en el Universo material un lugar que el Padre le ha preparado, el cual tiene que cuidar y defender para labrarse otro en el amor de su Señor.
12. He venido a prepararos porque ya se aproxima el instante de mi partida, mas antes quiero dejaros mi Enseñanza como un tesoro. No busquéis oro, ni ambicionéis regias mansiones; hay quienes estando cubiertos de lepra, o caminando como miserables en la Tierra, llevan un tesoro en el espíritu.
13. Ahora os digo: preparaos, porque este año los árboles se multiplicarán en las comarcas donde tanto han esperado mi palabra.
14. Los espíritus encarnados no se han sabido unir en la Tierra por la diferencia de razas, por lo que a muchos les levantaré de la Tierra y en el Más Allá formaré con ellos una familia, y si grande fue su perversidad, grande será después su lucidez y su arrepentimiento.
15. Orad por los espíritus turbados, por los materializados, por aquellos que en las entrañas de la tierra no logran aún desprenderse de sus cuerpos; por los que sufren y lloran por el luto ignorante que en la Tierra les guardan, y también perdonad y dejad de juzgar a los que hayan sembrado males en vuestro corazón; si vuestros ojos los pudiesen contemplar de hinojos implorando vuestro perdón, no seríais tan injustos con ellos. Ayudadles a que vuelen hacia lo infinito, elevadles con vuestra caridad, comprended que ellos ya no pertenecen a este mundo.
16. Una vez más os digo: el que tomare del agua de mi palabra, sed no volverá a sentir.
17. Discípulos: quiero que las virtudes de vuestro corazón, sean las vestiduras que cubran la desnudez de vuestro espíritu. Así os habla el Espíritu Consolador, prometido en el Segundo Tiempo.
18. El Padre sabía ya del dolor y de las pruebas que habían de agobiar a la humanidad y el grado de perversidad que habían de alcanzar los hombres. La llegada del Consolador significa para vosotros la apertura del Sexto Sello, o sea, el principio de una nueva etapa en la evolución de la humanidad. Desde ese instante quedo abierto un juicio divino para todos los hombres; cada vida, cada obra, cada paso, son juzgados estrictamente; es el final de una era, no el final de la vida.
19. Es la terminación de los tiempos del pecado y es menester que todo el contenido de este Sexto Sello del libro de Dios, sea derramado en los espíritus despertándolos de su letargo, para que el hombre se levante llevando la armonía de su espíritu con toda la creación y se prepare para cuando sea desatado por el Cordero el Séptimo Sello, el cual traeré los últimos residuos del cáliz de amargura, pero también el triunfo de la verdad, del amor y de la divina justicia.
20. Cuando el Séptimo Sello quede cerrado, junto con los otros seis, también quedará cerrado ese libro que ha sido el juicio de Dios sobre las obras de los hombres desde el primero hasta el último. Entonces abrirá el Señor un libro en blanco para anotar en él, la resurrección de los muertos, la liberación de los oprimidos, la regeneración de los pecadores y el triunfo del bien sobre el mal.
21. Si estudiáis la revelación de los Siete Sellos entregada a Juan, hallaréis sólo pecado, profanación y adulterio en las naciones del mundo. Ahí está la historia de vuestras guerras, de todas las miserias y tribulaciones que los hombres han sufrido por causa de su infidelidad y de su flaqueza y la justicia que ha seguido a cada una de vuestras obras.
22. Cristo estuvo a la mitad de la jornada, y con su sacrificio, con su ejemplo perfecto, os rescató de la muerte; su sangre fue el juicio de amor con el que salvó a todos los perdidos, otorgándoles su divino perdón, como un ósculo de vida; la cruz fue la llave con la que El abrió las puertas de la eternidad a los espíritus después de la gran batalla.
23. Ese es el Cordero que el profeta contempló abriendo el libro y desatando los sellos, el único que en el Cielo y en la Tierra, era digno de abrir ese libro, porque sólo su amor podía vencer vuestros odios, su mansedumbre destruir vuestras guerras y su luz disipar vuestras tinieblas. ¿Quién podrá huir de este juicio? ¿Quién podrá salir de ese libro y dejar de existir? Nadie podrá ocultarse de Mí, oh pueblo, mirad cómo en estos tiempos en que este juicio es palpable hasta en el aire que respiráis, no os falta el consuelo divino, el manto del amor de Dios se proyecta en vuestra vida y su voz busca ser oída por todo corazón.
24. Es el Espíritu de Verdad que desciende a descifrar misterios y a revelaros los conocimientos necesarios para gozar de la vida verdadera; es el consuelo divino que se derrama sobre vuestras dolencias, para daros testimonio de que el juicio divino no es castigo, ni venganza, sino juicio de amor para llevaros a la luz, a la paz y a la felicidad.
25. No encuentro un solo corazón desocupado, en el cual poder habitar; todos están dedicados al mundo, mas cuán meritorio encuentro el que, sobreponiéndose a su dolor, sepa bendecir mi voluntad.
26. ¿Qué sería de vosotros, si en medio de vuestras tribulaciones, no tuvierais el consuelo de vuestra fe? Mirad cómo esa fe os hace sentir muy próxima mi presencia, y ya junto a Mí, os llenáis de fuerza y de
esperanza. Seguid demostrándome esa confianza, para que Yo os conceda todo el consuelo que os tengo reservado.
27. ¡Qué grato es para Mí sentirme creído y respetado en mi voluntad! Cuán satisfactorio es para mí Espíritu cuando veo que confiáis en vuestro Padre, que sabéis esperar, que sois incapaces de renegar en contra mía a pesar de que a veces la intensidad de las pruebas os agobia; entonces os digo: éstos se han hecho dignos de mis beneficios porque han hecho méritos en las vicisitudes.
28. Forjad vuestro espíritu en los grandes combates de la vida, como se forjó aquel pueblo de Israel en el desierto. ¿Sabéis vosotros lo extenso que es el desierto, que parece no tener término, con un sol inclemente y arenas candentes? ¿Sabéis lo que es la soledad y el silencio y el tener que permanecer en vigilia, porque los enemigos acechan? En verdad os digo que ahí, en el desierto, fue en donde aquel pueblo supo lo grande que es creer en Dios y aprendió a amarlo. ¿Qué podía esperar del desierto aquel pueblo? Y sin embargo todo lo tuvo: el pan, el agua, un hogar para descansar, un oasis y un santuario donde elevar su espíritu agradecido hacia su Padre y Creador.
29. Cuando Israel penetró en la Tierra Prometida era un pueblo fortalecido, purificado, ferviente. Cuán dulce le fue aquella tierra que abrió su regazo para recibir al hijo que con tanta fe y perseverancia la había buscado y por fin la había encontrado.
30. Vosotros también sois un pueblo y la vida que cruzáis es una imagen del desierto, por eso os digo que imitéis la fe de aquel pueblo, para que veáis mis prodigios en vuestro camino, esos prodigios serán en vuestra jornada, el agua que brota de las rocas o el maná que traen los vientos.
31. El tabernáculo fue para aquel pueblo la antorcha luminosa que alumbraba su sendero. Vosotros no olvidéis que en vuestro corazón existe el santuario, donde podéis orar para revestiros de mi fuerza y para escuchar la voz amorosa de vuestro Padre. Yo soy vuestro doctor. En cualquiera de las ocasiones de vuestra vida, buscadme y escucharéis mi voz y veréis manifiesta mi presencia, mi amor y mi consuelo.
32. Confortaos, pensando que en cada una de vuestras penas de la vida, mi caridad os compensará cuando lleguéis al seno de la vida espiritual, esa nueva Tierra que tengo prometida a vuestro espíritu. ¿Os imagináis acaso cuáles serán los goces, sus frutos, sus maravillas y perfecciones?
33. Si para Israel fue un sueño el haber llegado a su patria después de haber vagado por el desierto, cuán dulce será para vuestro espíritu el penetrar en el Reino de la Luz, después de vuestro largo peregrinaje. Por lo tanto, sabed, que hasta la menor de vuestras penas, es un abrojo o un guijarro del desierto que cruzáis, para que tengáis la paciencia en las pruebas y la comprensión de vuestro destino.
34. Todos habéis encontrado una encrucijada en la vida, que os ha hecho preguntar: ¿A dónde voy? A veces os habéis encontrado en la encrucijada al recibir un desengaño; otras ha sido al lograr algo que perseguisteis con anhelo y que, al llegar a tenerlo, comprendisteis que aquello no podía ser la razón de vuestra vida, que algo más grande, más noble y más bello deberá ser lo que constituye la meta del espíritu.
35. Duro es ese trance, amarga la hora y terrible la batalla que se libra en vuestro interior, más Yo os digo: Bienaventurados los que al penetrar en esa prueba se sostengan en su fe, porque saldrán de ella diciendo: he visto la luz, conozco el camino, la voz del Señor me llama.
36. En verdad os digo, que sois como los arroyos que a veces desvían su cauce, pero que al fin van a desembocar al mar, que es su meta.
37. Analizad mi palabra, discípulos, y comprenderéis que ella aclara los misterios que no acertabais a entender. Os estoy dando la interpretación de ellos, para que no caigáis en errores o en confusiones. En aquel tiempo, os prometí enviaros al Espíritu de Verdad, para aclararos todo lo que para vosotros era un misterio; pues ese Espíritu soy Yo. ¿De quién sino de Mi puede brotar la verdad? El tiempo de la luz ha llegado, comenzáis a saberlo todo y a medida que vuestra comunicación con mi Espíritu se perfeccione, mayor será el conocimiento que vayáis adquiriendo y mayor la luz que recibáis.
38. Vuestro espíritu vivió opreso por la carne, más llegó la hora de su liberación y a medida que su vuelo alcance mayores alturas, maravillas más grandes iréis descubriendo. Vuestro corazón era esclavo del mundo, más cuando hubo triunfado de aquella encrucijada, conoció lo que tenía que amar y también supo de cuales pasiones debería apartarse.
39. Gozáis al pensar en el paso que habéis dado, pero ocultáis en vuestro corazón ese gozo, por temor a que el mundo os lo arrebate con sus críticas y juicios. Sois temerosos aún, mas os digo, que llegará el momento en que nada ni nadie os haga temblar, en que sintáis una íntima satisfacción al llamaros discípulos del Espíritu Santo, en vez de avergonzaros como os ha sucedido, como si hubierais sido descubiertos o sorprendidos en el pecado.
40. Vosotros sois hermanos de aquellos cristianos que se ocultaron en las catacumbas de Roma; mas no olvidéis que, cuando aquellas multitudes saltan de la oscuridad, era para llevar la luz al mundo incrédulo, sorprendiendo a los hombres con su fe. Fueron el riego sobre la semilla divina que el Maestro había sembrado. Más tarde los pueblos gentiles y pecadores, convencidos ante aquellos testimonios habrían de abrazarse a la cruz de mi amor, como náufragos en busca del faro salvador.
41. ¿Cuándo saldréis de vuestro retiro y de vuestra oscuridad, multitudes que me habéis escuchado? ¿Acaso estáis retardando deliberadamente vuestra preparación, por temor a la lucha? En verdad os digo, que sólo teme el que no se ha preparado, porque el que conoce mi palabra y ama a su Señor y a sus semejantes nada tiene que temer y en vez de huir de la humanidad, va a su encuentro para hacerla participe de lo que ha recibido; después de estudiar y analizar mis lecciones, las pone en práctica.
42. Pueblo de Israel: os encontráis morando este valle en un tiempo de restitución. Yo señalo el estrecho camino que marca mi Ley, para que en él seáis limpios y forméis parte del pueblo doctrinado.
43. Os he entregado mi palabra en este tiempo, para que conozcáis mis mandatos y tengáis una manifestación más del amor de vuestro Padre. No dudéis ni temáis de Mí, no vengo a dominaros por la fuerza; si queréis seguirme, tendréis que conocer la esencia de mi Doctrina, que es la misma que os traje en el Segundo Tiempo, y entonces sabréis todo lo que significa para vuestro espíritu este llamado que os hago. Si no aceptáis, vendrán otros espíritus ansiosos de recibirme y en ellos depositaré la gracia que vosotros rechazáis.
44. Os he dicho siempre: muchos son los llamados y pocos los escogidos, y no soy Yo quien distingue ni concede privilegios, sois vosotros los que os hacéis merecedores de recibir este nombre.
45. Los que me sigan, están llamados a ser los que propaguen mi enseñanza, la que llevará consuelo y salvación a la humanidad. Bienaventurados los que al oír por primera vez esta voz, han sentido que se llena el vacío de su corazón y han levantado su débil envoltura que desfallecía; es que han recibido la fortaleza y el aliento que he venido a daros. Yo os invito a tomar vuestra cruz, y os repito aquellas palabras: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
46. ¡Cuánto habéis caminado sobre la Tierra y cuánto habéis llorado también, sin alcanzar vuestro fin! ¡Yo os he dejado caminar y probar distintos frutos, para que al fin me reconozcáis! He estado cerca de vosotros en todos vuestros pasos. Esa voz que habéis escuchado invitándoos a orar, es mi voz. Esa caridad que ha guiado vuestros pasos, es la mía; mas quiero que meditéis y penséis en vuestro destino, que sigáis las huellas de mi paso por la Tierra.
47. Vosotros, a quienes he congregado en humildes casas de oración, no os he hablado como juez, aunque en verdad os digo, que he venido a juzgaros; mas os amo y quiero que me busquéis siempre como Padre, para que cuando haya concluido mi manifestación en esta forma, recordéis que mi palabra nunca hirió vuestro corazón y que sólo os conmoví tocando vuestra sensibilidad, puliendo con el cincel más fino, que es mi palabra, vuestro corazón; y que mi enseñanza os apartó de
vuestra existencia triste y rutinaria, porque encontrasteis el verdadero camino de salvación.
48. Practicad mi enseñanza y no tropezaréis, el dolor llegará a vosotros, mas no os hará desesperar. Tendréis fuerza en los días de prueba, alcanzaréis la serenidad aun cuando atraveséis por penoso trance, y al final, vuestra envoltura sumisa y conforme bajará a la tierra, vuestro espíritu se elevará y me encontrará en el tribunal en donde he de juzgarlo; mas no llegaréis ante un juez terrible, sino ante un Padre comprensivo y amante que ensalzará vuestras buenas obras y os señalará aquello que no es digno de llegar a Él, por lo que aún os tendréis que purificar.
49. No podréis decir que no habéis cumplido con la Ley porque os falte la luz, porque Yo la he derramado a raudales sobre todo espíritu. No os pido que igualéis mis obras del Segundo Tiempo, pero sí que las imitéis. Las generaciones venideras irán adelante en su cumplimiento y así de generación en generación, irá avanzando la humanidad en su camino de perfeccionamiento. Vosotros estáis poniendo los cimientos para la comunicación perfecta conmigo, y vuestros hijos continuarán vuestras obras.
50. Si por causa de mi Doctrina fueseis juzgados, no os amedrentéis por ese juicio, no os avergoncéis de ser mis discípulos; recordad a los que me siguieron en el Segundo Tiempo y fortaleceos con su ejemplo.
51. Mi Obra os sostendrá en las pruebas, perdonad toda injuria y cuando hayáis sido juzgados y cubiertos de oprobio, Yo daré pruebas de vuestra inocencia y rectitud. Tomad estas pruebas como la oportunidad que os doy para haceros reconocer como discípulos míos ante la humanidad.
52. Buscad la vida eterna y en ella encontraréis la paz; dejad que os juzguen injustamente vuestros hermanos. Los tiempos de persecución que os he anunciado llegarán y para ese tiempo ya debéis ser fuertes y confiar en Mí. Y cuando el pan sea escaso y os sea negado el trabajo, no moriréis de hambre; orad y trabajad por la salvación de vuestros hermanos; entonces veréis que el ideal espiritual os alimenta y comprenderéis aquellas palabras en que os dije: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 108
1. Bienaventurados los que venís de las tribus de Israel, mi voz os ha llamado. Estoy reuniendo espiritualmente a mi pueblo que se hallaba
disperso, cumpliendo mi promesa para señalarle con mi luz y darle su heredad. Le he buscado porque llegará el instante en que le sea confiada esta Doctrina y cada uno de los discípulos tenga que levantarse a buscar a sus hermanos para darles a conocer mi mensaje; pero será hasta que reine la fraternidad, la unión y la paz en el corazón de mi Pueblo, cuando sienta en plenitud mi presencia ante su espíritu.
2. Estudiad mi palabra y su esencia os hará comprender que ya estáis muy cerca de la liberación espiritual.
3. A la voz del Maestro se ha llenado de valor vuestro espíritu y os habéis levantado venciendo cuantos obstáculos se han interpuesto en vuestro camino dificultando vuestra jornada. Mi voz os anima a perseverar en la lucha, para que pronto dejéis de ser esclavos del mundo y os convirtáis en discípulos y servidores míos. Velad y orad para que no volváis a caer en cautiverio; mirad que he venido a libertaros con la luz de mis revelaciones que os prometen una nueva vida. Siempre he querido que mi Pueblo sea grande y fuerte, más no para humillar a sus hermanos sino para que en lo espiritual, y en los demás órdenes, sea un baluarte y un guía ante las naciones.
4. ¿Ha sido fiel ese pueblo ante mis órdenes? No, no ha sabido ser fuerte y por esa causa siempre sus enemigos lo han convertido en esclavo o le han arrebatado su heredad.
5. Pueblo amado: mi palabra os estremece en este tiempo porque reconocéis que sólo Yo puedo hablaros en esta forma; que sólo Yo puedo ofreceros oír mi voz de perdón. Así vengo a restituir a vuestro espíritu la heredad que se encontraba retenida.
6. Cuando os digo que este tiempo es de vuestra liberación espiritual, es porque los dioses que han creado los hombres están cayendo uno a uno. Doctrinas, ciencias, teorías y ambiciones de poder, todo ello está siendo tocado por mi justicia. Yo vengo a proponer a la humanidad una nueva vida y a revelarle una nueva ciencia, la ciencia divina, porque ésta que pregonan los hombres, llenando de vanidad a unos y de asombro a otros, en verdad os digo que aún está muy lejos de rebasar lo humano. En cambio, Yo os daré una luz que iluminará vuestro espíritu y entonces, con justicia os maravillaréis de lo que vais a conocer. Esto será cuando vuestro corazón y vuestro cerebro aprendan a escuchar la voz de la conciencia hasta ver brotar los frutos y conocer su sabor, mas todo lo humano tiene un límite y la mente del hombre también tiene un hasta aquí. Sin embargo, cuando la ciencia de los hombres persiga una causa espiritual y se haya limpiado de toda finalidad egoísta, Yo la pondré al servicio de la humanidad, como un medio de adelanto espiritual, entonces la Naturaleza, abriendo su arcano, mostrará sus secretos revelando a los hombres fuerzas y elementos desconocidos, y
entonces esa ciencia vuestra dejará de tener límite al transformarse en una causa noble y buena.
7. Esa luz es todavía un libro cerrado que no han contemplado los hombres, por lo que os digo que el adelanto de la ciencia del futuro será más grande que el que hoy habéis alcanzado; mas no lo será por la mente, sino por el espíritu.
8. Os he dicho que os he encontrado convertidos en esclavos del materialismo, mas he venido a libraros de esas cadenas.
9. Antes de que Yo me manifestara, llegó a vosotros Elías, el mismo a quien habéis llamado El Profeta del Fuego; él, con el Rayo de su presencia, fundirá vuestras cadenas, preparándoos para una vida mejor. Elías, profeta, enviado, precursor y pastor espiritual, pondrá de manifiesto una vez más la falsedad de los ídolos y de las deidades que los hombres han creado. Ante el ara invisible invocará mi poder y nuevamente el rayo de mi justicia descenderá a destruir el paganismo y la maldad de los hombres. Elías es en este tiempo como un astro luminoso surgido del infinito que ha llegado a preparar el entendimiento humano para la comunicación de la Divinidad con los hombres. Fue su voz la que se hizo oír primero por este medio, porque él es mi precursor.
10. La humanidad se ha multiplicado al mismo tiempo que su pecado. No faltan en el mundo ciudades semejantes a Sodoma y Gomorra, cuyo escándalo repercuta en toda la Tierra y están envenenando los corazones. De aquellas ciudades pecadoras no quedaron ni vestigios, a pesar de que sus moradores no eran hipócritas, pues pecaban a la luz del día, mas esta humanidad de ahora, que se oculta en las sombras para dejar desbordar sus pasiones, y luego aparenta rectitud y limpidez, tendrá un juicio más severo que Sodoma.
11. Es la herencia funesta de todas las generaciones pasadas, la que con sus ambiciones, vicios y enfermedades, está dando sus frutos en este tiempo. Es el árbol del mal que ha crecido en el corazón de los hombres, árbol que ha sido fecundado con pecados, cuyos frutos siguen tentando a la mujer y al hombre, haciendo caer día a día a nuevos corazones.
12. Bajo la sombra de ese árbol yacen hombres y mujeres sin fuerzas para librarse de su influencia; ahí han quedado virtudes rotas, honras manchadas y muchas vidas truncas.
13. No solamente los adultos corren atraídos por los placeres del mundo y de la carne; también los adolescentes y hasta los niños, a todos les ha llegado el veneno acumulado a través de los tiempos. Y los que han logrado escapar de la funesta influencia de la maldad ¿Qué hacen por los que se han perdido? Juzgarles, censurarles y escandalizarse de sus actos. Pocos son los que oran por los que se
extravían del sendero y menos los que consagran parte de su vida para combatir el mal.
14. En verdad os digo, que mi Reino no se establecerá entre los hombres mientras tenga vida el árbol del mal. Es menester destruir ese poder para lo cual se necesita poseer la espada del amor y la justicia, única a la que no podrá resistir el pecado. Comprended que no serán los juicios, ni el castigo, sino el amor, el perdón y la caridad, esencia de mi Doctrina, la luz que ilumine vuestros senderos y la enseñanza que lleve a la humanidad a la salvación.
15. Pueblo: ¿Queréis ser de los que trabajen por la redención de esta humanidad? ¿Queréis aportar vuestra ayuda en la obra de salvación? Pues no os sintáis impotentes para desempeñar esa misión comparando vuestro número insignificante con el de la humanidad, porque no todo lo vais a hacer vosotros.
16. Comprended que cada uno de vosotros que se aparte de un mal sendero, hará que el poder del mal pierda parte de su fuerza, que vuestra vida, si es recta en sus obras, palabras y pensamientos, dejará a su paso una buena simiente; que vuestros consejos si brotan de un corazón preparado, tendrán fuerza para realizar prodigios y que la oración, si nace de un pensamiento de piedad y de amor, será un mensaje de luz para aquel por quien pidáis.
17. Las fuerzas del mal se han fortalecido, los hombres trabajan para encontrar las armas con que descargar su odio, su venganza y envidia. Los hombres de ciencia dedican su vida estudiando los medios más poderosos para destruir a quienes consideran sus enemigos, más en verdad os digo, que en esa lucha todos perderán, porque mi poder sólo estará del lado de la justicia, del amor, de la razón y de la verdad.
18. Cuando se unan en pensamiento todos los que oran y los que sufren, y viendo el caos en que se precipita la humanidad, conviertan su dolor en enseñanzas y buenas obras, Yo les confiaré mi espada invencible para que corten rama tras rama del mal, que tantos frutos de muerte ha dado a los hombres.
19. Los frutos del reinado del mal no prevalecerán, en cambio será la luz la que reine en todo lugar y en todo espíritu.
20. En este tiempo estoy manifestando mi divina palabra a través de hombres, mujeres y niños, cumpliéndose así aquella profecía que os anunció el tiempo en que mi Espíritu se derramaría en toda criatura humana. Apenas estáis en el principio de esa Era, mas luego veréis en toda la Tierra el despertar espiritual de la humanidad.
21. Simbólicamente hay una mesa preparada a la cual os invito para que os sentéis y comáis los manjares de vida eterna que ofrezco a vuestro espíritu. Bien podéis entender el sentido de estas palabras, porque desde los primeros tiempos os he hablado de la vida verdadera,
que es la vida eterna, aunque hasta ahora no habíais comprendido esa lección.
22. Yo que sabía lo poco que habías de profundizaros en mis enseñanzas y los errores en que habríais de caer al interpretar mis revelaciones, os anuncié mi retorno, diciéndoos que os enviaría al Espíritu de la Verdad para que esclareciera muchos misterios y os explicara lo que no hubieseis comprendido; porque en lo más profundo de mis palabras proféticas os di a comprender que en este tiempo no vendría entre relámpagos y truenos como en el Sinaí, no a hacerme hombre, humanizando mi amor y mis palabras como en el Segundo Tiempo; sino que llegaría a vuestro espíritu en el resplandor de mi sabiduría sorprendiendo a vuestra mente con la luz de la inspiración y llamando a las puertas de vuestro corazón, con una voz que entiende vuestro espíritu. Aquellas predicciones y promesas, son las que ahora se están cumpliendo.
23. Basta prepararos un poco para mirar mi luz y sentir la presencia de mi Espíritu, el mismo que os anunció que vendría a enseñaros y a descubriros la verdad.
24. El tiempo en que vivís es de juicio y de pruebas mas no estáis abandonados. Llamad a mi puerta y escucharéis al punto cómo mi voz os contesta. ¡Cuán fuertes seréis cuando sepáis buscarme espiritualmente, qué elevada vuestra espiritualidad, cuando penetréis en el camino del amor y que hermosa vuestra vida cuando entendáis su sentido!
25. Venid por mi sendero con paso lento y firme, que no vengo a exigiros que inmediatamente deis frutos de perfección, porque me bastará con vuestra regeneración para que ella sea el principio de vuestra elevación.
26. Discípulos: Comed y bebed en mi mesa el pan del saber y el vino del amor: De cierto os digo, que quien tomare del pan y del vino que Yo ofrezco, me llevará en su espíritu.
27. Por un camino de luz envié a vuestro espíritu a morar en la Tierra, y por un camino de luz retornará a Mí; mientras, tendréis que caminar como el peregrino perdido en el extenso desierto, o como el navegante extraviado en la inmensidad del mar. Más no me culpéis de vuestro extravío, porque seríais injustos, ya que antes de enviaros a la Tierra os doté de una brújula e hice aparecer una estrella en el infinito, para que guiasen vuestros pasos. Esa brújula y esa estrella son vuestra conciencia. Por eso cuando abandonáis la armonía que debéis tener para todo cuanto os rodea, hasta el polvo de la tierra os parece hostil, y no es que la Naturaleza se ponga en contra vuestra, sino más bien vosotros los que camináis en contra de las leyes de armonía que gobiernan el Universo.
28. Cuando los gentiles de este tiempo conozcan esta Doctrina, la negarán y los materialistas argumentarán en contra de ella, pero todos asombrados, verán cómo mi verdad se impone.
29. Ya visteis cómo en tiempos pasados, además de enseñar mi Doctrina, hice muchas obras de aquellas que la humanidad llama milagros; también en este tiempo, además de la palabra que os estoy dando y que más tarde habrá de extenderse por toda la Tierra, hará nuevos prodigios, daré pruebas de mi poder y asombraré con obras que harán rendirse a los hombres ante la verdad.
30. Tengo mucho que revelaros, hoy tan sólo os doy la llave para que abráis la puerta de la verdadera sabiduría. Esa llave es esta enseñanza.
31. En verdad os digo, que por el camino del amor, todo lo lícito lo conseguiréis de Mí y todo lo sabréis, más os falta saber cuál es el amor de que os hablo y sobre todo que lo sintáis profundamente.
32. Mi Reino está reservado a los hijos de buena voluntad que abracen su cruz por amor a su Padre y a sus semejantes. Ese Reino de que os hablo, no se encuentra en sitio determinado, lo mismo puede existir en la Tierra que habitáis que en cualquiera de las moradas espirituales, porque mi Reino lo forman la paz, la luz la gracia, el poder, la armonía y todo eso podréis lograrlo, aunque sea en parte desde esta vida; la plenitud espiritual sólo la lograréis más allá de este mundo que ahora habitáis.
33. ¿Por qué muchos hombres desean partir de esta vida hacia la otra? Es que creen que todo cuanto les rodea les es hostil, más de cierto os digo que ellos en vez de desesperarse, deben luchar para volver a estar en armonía con las leyes que tracé como una senda para que lleguéis por ella a la perfección espiritual.
34. En todos los tiempos y en todos los pueblos de la Tierra, han surgido apóstoles del bien, manifestando la elevación de su espíritu a través de diversas misiones. Todos ellos han sido enviados míos, porque el bien procede de una sola fuente, mi Divino Espíritu, y con mi luz ilumino a todo el Universo.
35. De esos enviados, unos han sido sembradores espirituales, otros os han llevado la luz de la ciencia y otros con su sentido de lo bueno, han llevado mi mensaje de amor a la humanidad. A unos les habéis llamado apóstoles, a otros santos. Unos han sido considerados sabios y otros genios; mas no ha habido uno que haya llegado a la Tierra sin haber recibido de Mí la misión que debe cumplir entre los hombres.
36. La Tierra siempre ha sido regada y fecundada con los hermosos ejemplos de mis enviados y aunque en esta era los hombres han mezclado mis enseñanzas con la cizaña que crece en el mundo, la semilla de nobleza, de amor y de fraternidad, no ha muerto, por lo que
os digo, que ella tan sólo espera que la hoz de mi justicia limpie este planeta, para comenzar de nuevo a iluminar los corazones.
37. Cuántos hombres que sufren a causa del caos que atraviesa la humanidad y que viven añorando la paz, no saben que dentro de ellos está un espíritu en espera de levantarse a sembrar la divina semilla de la paz, por lo que os digo que pronto mis siervos habrán de levantarse en todo del orbe unidos en una obra de regeneración y de reconstrucción. Ahora os pregunto: ¿No os gustaría estar con ellos unidos espiritualmente?
38. También cada uno de vosotros es un siervo y un enviado mío, al cual he venido a instruir para que cumpla en la Tierra una misión espiritual.
39. Estad alerta y seréis testigos de la conversión de los que me habían desconocido, como también veréis el retorno de los que se habían alejado del camino verdadero. Hombres de ciencia que dedicaron su vida a buscar elementos y fuerza para destruir y que al sentir que su juicio se aproxima, tornarán a la senda de la verdad para consagrar sus últimos días a la reconstrucción moral y material del mundo. Otros que en su orgullo habían tratado de ocupar mi lugar en los espíritus, y que descenderán de sus sitiales para imitarme en la humanidad. Y también hombres que un día agitaron a los pueblos y promovieron guerras, que llegarán a reconocer sus errores y a buscar angustiosamente la paz de los hombres.
40. ¿Quiénes verán todo esto? No lo sabéis, mas Yo os lo anuncio, os lo profetizo, porque presto habrán de llegar a la Tierra las generaciones que verán su cumplimiento. A vosotros corresponde difundir esta Doctrina llevando a los pueblos la luz de esta buena nueva. Si cumplís, vuestros hermanos también os llamarán Enviados del Señor.
41. Mi presencia espiritual entre vosotros, es como la sombra de un árbol acogedor y saludable. Quien llega a él con fe, experimenta una sensación de vida, de fuerza y bienestar, que lo hace exclamar: ¡Es el Maestro! Mas también el que se acercó con duda, al ausentarse del recinto donde escuchó mi palabra, se pregunta interiormente: ¿Por qué siento en mi espíritu tanta paz? Es que el árbol ha extendido sus ramas para todos, es que mi Espíritu ha descendido a toda criatura. Por eso cuando alguno no ha comprendido la esencia divina de mi palabra, he tenido que decir que algunos tienen corazón empedernido.
42. Entre vosotros me encuentro como Padre, derramando en vuestro corazón el consuelo que os prometí en el Segundo Tiempo. He llegado para acompañaros en vuestras tribulaciones y escuchar vuestras quejas. ¿Por qué entonces teméis ante las pruebas? ¿No miráis cuánto os amo y cómo os busco en vuestro destierro? Si en cuanto hombre me di todo
para lograr vuestra redención, hoy en espíritu me derramaré en el vuestro para elevaros al Reino de la gracia.
43. Por eso os digo que me busquéis en todas las formas en que me necesitéis, ya sea como Dios; como Padre, como Juez, como Maestro, como hermano, como amigo, como doctor, lo que quiero es vuestra paz y vuestra salvación, humanidad amada.
44. Ni uno solo de vuestros sollozos deja de escucharse en el Cielo, ninguna oración deja de hallar eco en Mí, ninguna de vuestras aflicciones o trances difíciles pasan desapercibidos para mi amor de Padre. Todo lo sé, lo escucho, lo veo y en todo estoy.
45. Los hombres, creyendo que por su pecado me he alejado de ellos, han llegado a sentirme distante. ¡Ah ignorancia humana que ha llevado tanta amargura a sus labios! Sabed que si Yo me ausentase de alguna de mis criaturas, ellas al punto dejarían de existir; más esto no ha sido, ni será, porque al daros el espíritu os doté a todos de vida eterna.
46. Cuando conozcáis el sentido de la vida, el porqué del dolor y la finalidad de vuestra existencia, dejaréis de sentirme distante, percibiréis mi presencia, palpitando en vuestro corazón y en vuestro espíritu y escucharéis mi voz, repitiéndoos dulcemente las palabras de mi Doctrina, enseñándoos a caminar con firmeza, por la senda de vuestra vida verdadera.
47. Mi rayo divino desciende en este tiempo a iluminar a vuestro espíritu para que pueda comprender mi enseñanza. Es la luz que os ayudará a distinguir la verdad de la impostura.
48. Contemplo entre vosotros a los que habéis creído firmemente en mi palabra como también a otros cuya fe es débil y por esa causa titubean, mas a pesar de ello, buscan con ansiedad estas casas de oración para recobrar en mi palabra la fortaleza y la paz espiritual. Yo quiero que me reconozcáis en la esencia de esta Doctrina, que sintáis mi presencia y la proximidad de mi Reino.
49. ¿Por qué me creíais distante si os había prometido venir de nuevo a conversar con vosotros? No estáis solos en vuestras penas porque Yo precedo vuestros pasos aun cuando muchas veces faltéis a la fe y a la confianza en Mí, y con ello retardáis vuestra llegada a la morada que os espera.
50. No desconozcáis vuestros deberes, pensad que vuestra cruz no es pesada si sabéis llevarla con sumisión y amor. Quiero veros sonreír y vivir en paz, quiero ver en vuestros hogares las más sanas alegrías.
51. No podréis decir que mi palabra no sea clara o que encierre imperfecciones, porque de Mí, no podrá brotar confusión alguna. Si encontraseis en ella algún error, atribuidlo a la mala interpretación del portavoz, o a vuestra mala comprensión, mas nunca a mi Doctrina. ¡Ay del portavoz que desvirtúe mi palabra! ¡Ay de aquel que transmitiere
mal y profanare mi enseñanza, porque sufrirá el incesante reclamo de su conciencia y perderá la paz de su espíritu!
52. No temáis ser escudriñados en vuestra vida o ser puestos a prueba por vuestros hermanos, temed a pecar, porque aunque lo hicieseis en el fondo de vuestro corazón, a Mi nada podríais ocultarme.
53. Esta es la Era de la espiritualidad en la que pondréis los cimientos del verdadero templo en el que penetrarán los hombres que habrán de formar una nueva humanidad. Ya pronto no precisaréis de guías en la Tierra y entonces vuestro espíritu vendrá a Mí a tomar fuerza para guiaros solamente por mi inspiración.
54. Cuánta alegría experimentaréis si cumplís con mis mandatos, al mirar multiplicado el número de los que me siguen; mas tened presente que para que seáis escuchados y creídos por vuestros hermanos, tenéis que prepararos verdaderamente.
55. Mi palabra vibra nuevamente en las conciencias por que los hombres caminan fuera de la verdad.
56. ¿Miráis el desequilibrio de los elementos de la Naturaleza y el trastorno que han sufrido? ¿Os dais cuenta de cómo sois tocados por sus fuerzas desatadas? Es que habéis roto la armonía que existe entre la vida espiritual y la material provocando con ello ese caos en que os vais hundiendo, más cuando la humanidad sea obediente a las leyes que rigen la vida, todo volverá a ser paz, abundancia y felicidad.
57. Aún tenéis que caminar mucho para alcanzar esa meta, y tendréis que acrisolaros en la lucha para haceros dignos de poseer plenamente vuestra heredad. De vosotros depende el acercaros cada día más a las regiones donde mora la paz y la gracia de mi Espíritu. El camino está preparado, venid a Mí que os estoy invitando.
58. No os rebotéis ante las pruebas que a vuestro paso vayáis encontrando, reconoced que el dolor que me presentáis ha dejado una simiente en vuestro espíritu. Os he dicho que os quiero limpios, y sólo sabéis purificaros por medio del dolor. No habéis querido elevaros por el amor y la obediencia a mis leyes, por eso cada vez que os llamo para daros un nuevo mandato, tenéis que purificaros antes en la fuente del dolor.
59. Si queréis ser dignos de mi paz, dejad que el Maestro os guie sin que os rebotéis ante las pruebas a que os someta mi voluntad. Hay criaturas que han sabido doblegarse bajo el rigor de las pruebas y han ascendido espiritualmente, y otras que por no haber aceptado mi voluntad, han blasfemado en contra mía y han caído en las tinieblas de la desesperación. Los primeros han demostrado humildad y confianza y ya se aprestan a escuchar dentro de su espíritu el eco de mis palabras. Ellos supieron aceptar mi voluntad y bendijeron mi justicia, mientras
los otros, en su orgullo, me desconocieron y me rechazaron de su corazón.
60. En todos los tiempos he enviado profetas que sirviesen de intérpretes entre mi Espíritu y el de la humanidad; pero los hombres no han sabido oír con fe y respeto sus palabras, y cuando esos enviados míos han exhortado a los pueblos, inspirándoles oración y penitencia, ellos, volviéndoles la espalda, les han dejado hablando solos en el desierto sin conceder importancia a su mensaje. Por eso es que os pido espiritualidad para que podáis percibir los mensajes y señales que lleguen a vuestro espíritu, procedente del Reino de la Luz. Dejad que los que ignoran mi venida sean indiferentes a estas manifestaciones, hasta en tanto no llegue a ellos mi llamado; más vosotros que me tenéis tan cerca, no dudéis.
61. Contemplo que os amáis mucho a vosotros mismos, pero que no amáis a vuestros semejantes; veo también que teméis al juicio de la humanidad y no al mío. Es porque habéis acallado la voz de la conciencia, que es vuestro guía interior, olvidando que quiero forjaros y prepararos para que seáis un pueblo fuerte, virtuoso y sumiso a mi voluntad, porque sólo así podéis salvar a vuestros hermanos y cumplir con la misión que os estoy encomendando.
62. Amadme y pedidme como corresponde a un hijo mío; mas depositad en Mi toda vuestra confianza, a fin de que vuestra existencia sea plena de serenidad y de paz.
63. Jamás dudéis del cumplimiento de mi palabra, ni estéis en espera de su realización para creer que ella ha sido una verdad. Lo que Yo he hablado por conducto de mis portavoces, hombres, mujeres y niños, se cumplirá. ¿No habéis visto cumplidos todos los anuncios y profecías dadas por conducto de Damiana Oviedo? Tiempos de purificación y de dolor profetizaron aquellos labios y en verdad os digo que aquellas palabras se han cumplido. Cuando los videntes han traspasado los límites de lo material para ir a extasiarse en la contemplación de la vida espiritual, al retornar a su envoltura me han pedido les permita morar en aquella mansión en donde tanto gozó su espíritu durante su elevación, a lo cual les he dicho que todavía no es el tiempo en que puedan habitar en aquellas mansiones; pero que perseveren en mi senda, que es la que habrá de llevar a todos a la morada prometida.
64. Si al contemplar las grandes pruebas que hoy estremecen al mundo, os falta valor para seguir viviendo, orad, y en Mi encontraréis fuerza, ánimo y paciencia, para seguir luchando hasta alcanzar la cumbre de la montaña.
65. Trabajad en mi Obra, y el bálsamo que me pedís para los enfermos, os lo seguiré confiando para que lo derraméis en los necesitados. El fruto de vida que tanto necesitan los corazones faltos de fe, dádselo, ya
que vosotros habéis sido colmados de él. Sembrad de caridades el camino de vuestros hermanos y con ello multiplicaréis vuestros méritos para llegar a morar en aquella mansión de luz que desde la eternidad aguarda a vuestro espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 109
1. Llegáis humildes ante mi manifestación, como llegaron aquellos pastores de Judea ante el Redentor que acababa de nacer. Ellos doblaron con respeto su rodilla ante la gracia y la belleza del cuadro que contemplaban sus ojos extasiados.
2. Aquel pueblo oprimido y humillado, hacía siglos, que esperaba al Mesías, por lo que al llegar éste al mundo, rodeado de pobreza, fue reconocido por los humildes. También los señores, los grandes y los ricos esperaban al Mesías, mas ellos lo concebían en otra forma por eso aquella estrella que apareció en el firmamento anunciado la llegada del Salvador, aunque brilló para todo el mundo y todos los espíritus, sólo fue contemplada por los que velaban y oraban.
3. Nadie sabía con certeza cómo llegaría el Mesías, cómo sería El, ni bajo qué forma se presentaría; mas ese misterio quedó esclarecido y todo el pueblo y con él la humanidad, supieron que vino del Padre, que fue concebido por gracia divina y que su Doctrina fue de justicia, de amor, de caridad y humildad. Sólo los sencillos de corazón, los pobres de espíritu y los hombres de buena voluntad, creyeron en aquel Maestro que ocultaba tras de su mansedumbre y su pobreza, toda la majestad y el poder de Dios. Desde entonces ¡Cuánto se ha discutido a Cristo, cuántas disputas y controversias, cuántos juicios y comentarios! Los ricos no quisieron saber nada sobre el desinterés y la caridad; los poderosos no aceptaron más reino ni más poder que el de este mundo, los científicos negaron la existencia de la vida espiritual y las religiones falsearon muchas de las revelaciones divinas.
4. La niñez de Jesús pasó pronto; puedo deciros que la vía dolorosa comenzó desde antes de su nacimiento y se prolongó después de la muerte en la cruz, si se toma en cuenta que mi nombre y mi Doctrina, no han cesado de verse perseguidos y juzgados. Es por eso que mi calle de amargura ha sido muy larga, como también para el espíritu de María, mi tierna Madre en cuanto hombre.
5. Si en la Tierra su corazón se sintió lacerado muchas veces hasta la muerte, también en espíritu había de experimentar el dolor de ver su
nombre y su pureza profanados por las blasfemias, dudas, juicios y burlas de los hombres materializados.
6. La encarnación del Verbo ha encontrado siempre a muchos corazones con las puertas cerradas a la realidad, a pesar de que todas mis obras han estado envueltas en la luz clarísima de la verdad.
7. Hoy vuelve mi Verbo entre vosotros, mas no ha encarnado en el seno de la Virgen, para hacerse hombre como en el Segundo Tiempo; sin embargo María, la esencia maternal, está siempre presente en espíritu.
8. La paja del establo donde vino al mundo Jesús, así como la cruz del Calvario donde exhaló el último aliento, los encontraré en este tiempo en el corazón de la humanidad; más al final, después de las tinieblas se hará la luz en todos los espíritus y seré glorificado.
9. Este tiempo será de lucha, más cuando todo haya sido consumado, la humanidad elevará un himno de gozo hacia Mí; porque al fin, después de tantas contiendas, los enemigos de la paz se tornarán en hombres de buena voluntad.
10. Vuestra vida presente ha sido una continua lucha y es por eso que cuando miráis a otros gozando de placeres y satisfacciones, os preguntáis por qué es vuestro destino tan duro y severo, y la respuesta ha llegado a vuestro corazón, cuando habéis orado, ofreciéndome vuestras cuitas, trabajos y vicisitudes. Ese ha sido el instante en que la luz de la intuición os ha dicho que debéis aceptar con paciencia vuestro cáliz, ya que cada espíritu tiene contraída conmigo una deuda que el corazón humano no conoce.
11. Discípulos: convenceos de que en este tiempo no vinisteis a la Tierra a recoger glorias ni honores, ni a deleitaros con el fruto del placer, sino a cumplir una restitución purificando el espíritu en las pruebas de esta vida y en la práctica de mis enseñanzas. Sin embargo, no quiero deciros que rechacéis todas aquellas satisfacciones sanas que llamen a vuestra puerta porque caeríais en fanatismo y os haríais muy penosa la jornada.
12. Analizad lo que os digo, porque si no penetráis al estudio de mi palabra, podríais caer en fatalismo y ved que mi Doctrina es la antorcha de la fe y de la esperanza que viene a alumbrar el sendero de los que se han hundido en las tinieblas del desengaño, de la turbación y la desesperanza.
13. Penetrad en vuestro interior, tratad de conoceros a través de mis lecciones y descubriréis la vida maravillosa del espíritu, revelándoos que no sois pobres, ni pequeños ni desheredados; y haciéndoos comprender que sois los hijos predilectos en la Creación de vuestro Padre. Por eso os enseño, para que dejéis de ser el niño que todo lo ignora y que no se conoce a sí mismo.
14. Cierto es que por medio de la ciencia habéis logrado saber mucho de vuestro cuerpo, mas ahora sabéis que vuestro ser no se concreta a la materia, sino que en ella vibra otro ser de diferente naturaleza al cual no conocéis aún y que es vuestro espíritu.
15. Bien poco es lo que sobre el espíritu han revelado a la humanidad las religiones, mas ya despertarán de su letargo y serán bendecidas las que venciendo escrúpulos y temores descubran a la humanidad la verdad que han ocultado. Yo les iluminaré con la luz de mi perdón, de mi gracia y mi sabiduría.
16. Cuando la humanidad reconozca que las religiones no son solamente para que los hombres vivan moralmente en la Tierra, sino que tienen la misión de conducir al espíritu hacia su morada eterna, la humanidad habrá dado un paso de adelanto en el sendero de su evolución espiritual.
17. Elevaos, pueblo, para que os encuentre siempre en vigilia espiritual, no infringiendo mi Ley, unidos en vuestro hogar y buscando a los que de mi camino se han apartado. Así me estaréis imitando como Maestro, mas no intentéis nunca ocupar mi lugar de juez. A vosotros corresponde perdonaros los unos a los otros y si queréis ocupar en alguna forma mi lugar, hacedlo enseñando, amando y perdonando. Tenéis muchos ejemplos míos para que los toméis como norma para vuestras obras. No es que mi espíritu haga ostentación ante vosotros, mas debéis comprender que como Maestro tengo que mostraros mis lecciones para que las imitéis. Si Yo ocultara mis obras ¿Cómo podríais imitarlas? Por eso os digo: amaos como os amo Yo.
18. Vosotros solicitáis mi perdón, porque a cada paso me ofendéis, y Yo os perdono. En cambio, vosotros no os disponéis a perdonar a quienes os ofenden. Por eso os he concedido que mi manifestación se prolongue hasta 1950, para que por medio de mis lecciones pudieseis comprender mi Doctrina y concederle su justo valor.
19. Mi Ley y mi Doctrina, dadas a conocer a través de eras, son el único libro en el que todo es verdad, sin embargo, los hombres van buscando en los libros de la Tierra, algo que les descubra lo eterno y les revele la verdad, y tan sólo logran llenar su mente de teorías, sin encontrar verdadera luz para su espíritu.
20. Ha sido menester de mi caridad, para que esta Doctrina echase raíces en vuestro corazón, una labor de paciencia y de amor, que sólo Yo, vuestro Señor, podía llevar a cabo. Lo que en este tiempo deberéis saber será lo que os revele en mis lecciones; mas quedará oculto lo que reservo para que lo conozcáis en tiempos venideros. Si hoy os lo dijese todo, muchos se confundirían y otros, creyendo comprender, se llenarían de vanidad; aquella grandeza le perdería y debéis reconocer
que mi Doctrina no tiene por finalidad apartaros del camino de la Verdad.
21. Tomad esta vida como un combate, luchad en él hasta vencer, llegad a mi presencia como un buen soldado y Yo os entregaré un galardón que llenará de luz y gracia a vuestro espíritu. Mas a quienes duerman espiritualmente, imitando en su infidelidad a las vírgenes imprudentes de la parábola, serán sorprendidos por la muerte, la que los encontrará con su lámpara apagada.
22. Cada criatura, cada hombre, tiene un sitio asignado que no debe perder, mas tampoco debe tomar el sitio que no le corresponda.
23. ¡Cuánta responsabilidad tienen los que me hayan escuchado en este tiempo, aunque sólo me hayan oído una sola vez!
24. Al recibir mi llamado, os habéis levantado presurosos, para reuniros y conversar espiritualmente conmigo. Quiero mirar a vuestro espíritu lleno de esperanza y de fe, conforme con su misión, fuerte y sereno en las pruebas. No os canséis de luchar, no os detengáis si sentís que el camino es largo, no olvidéis que mi Espíritu os acompaña y que por lo tanto, podéis ser invencibles en las pruebas.
25. Vuestro cáliz, lo mismo ha contenido alegrías y paz, que dolores e incertidumbres. Habéis reído y llorando en vuestra vida y hay quienes han envejecido prematuramente, porque flaquearon en la prueba y sintieron que las fuerzas les faltaron.
26. Mujeres: Contemplo herido vuestro corazón, las penas han abatido a vuestra envoltura, más aún hay fuerza en el espíritu para seguir en pie. A pesar del sufrimiento, habéis sabido confiar y esperar en Mí, porque sabéis que siempre me acerco a enjugar vuestras lágrimas y a endulzar vuestros labios. Recordad que os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. ¿No habéis pensado que ese dolor que habéis apurado es el crisol en donde se purifica vuestro espíritu? ¿No sabéis que estáis en una época de lucha espiritual en la que debéis dar pruebas de vuestra fortaleza? Benditas seáis porque en muchas pruebas habéis sido fuertes y por eso vuestros méritos os hacen acreedoras a mi paz. Yo no os he ofrecido goces perpetuos en la Tierra; el espíritu sabe, que al venir a este valle, le esperan trabajos y lucha para forjarse y perfeccionarse; mas siempre en medio de vuestra batalla, mi caridad ha sido como un manto que os ha protegido.
27. Pueblo: ¿No estáis satisfechos, sabiendo que estoy manifestándome ante las multitudes en forma clara, y que en todas las naciones estoy esperando a mis escogidos? Quiero ser para todos como un amigo, como un consejero y confidente de vuestro espíritu.
28. No todos creéis en Mí, mas esto no impide que Yo os ame y venga a vosotros. ¿Quién podrá detener la fuerza de mi Espíritu, si soy todo
amor para mis hijos? ¿Y quién podrá juzgar mi Obra y penetrar en mi arcano?
29. Hoy estáis conmigo, discípulos; descansad, que Yo velo por vosotros. No minéis más vuestra salud en obras superfluas. ¡Cuánto habéis tenido que sufrir para devolver la pureza a vuestro espíritu y restituirle las virtudes de que fue dotado!
30. ¡Ah si os hubieseis mantenido puros como lo fuisteis en la niñez, en esa edad en que la carne es inocente y el espíritu va a comenzar una nueva jornada, cuán cerca estaríais de Mí, y cómo vendrían a vosotros los ángeles para entablar un concierto con vosotros! Mas el hombre, a medida que crece, va alejando a su espíritu del sendero limpio y luminoso, para entablar una lucha incesante con el mundo, y en la que una veces vence el espíritu y otras la carne. Todos os habéis alejado del buen sendero y debéis orar para ser libres de peligros y apartaros del mal. En esa caminata lleváis un báculo para que os apoyéis, y ese báculo es el ángel guardián que os acompaña a todas partes que vayáis.
31. He llegado a vosotros para redimiros por medio de pruebas de amor y de justicia y a enseñaros mi Doctrina para hacerme seguir de vosotros.
32. De vuestras buenas obras Yo tomo los méritos que hay en ellas, aun de aquellas que consideréis muy pequeñas porque Yo soy el único que puede juzgar su verdadero valor. El que ama y sirve a la humanidad, me ama y me sirve, Yo sólo os pido que os améis y esto me bastará para hacer grandes obras por vuestro conducto. De ello os he dado muchas pruebas, pues siempre he estado presente cuando habéis tendido la mano al necesitado, haciendo que vuestro espíritu experimente la paz que da el cumplimiento del deber para con su Padre y para con sus hermanos
33. Lleváis una señal imborrable que os distingue de todos los pueblos; esa señal es una luz que he hecho brillar en vuestro espíritu; también os he hecho surgir en esta nación preparada por Mí para que en ella vuestro espíritu pueda elevarse y encontrar campo propicio para su cumplimiento.
34. Cuidad el tesoro que os he dado en mi palabra y no permitáis que manos impuras os lo arrebaten. Dadlo a todo aquel que desee conocerlo o que busque en él su salvación.
35. Si vosotros no supieseis defender mi legado, Yo lo defenderé; pero entonces tendréis que responderme de vuestras flaquezas. Trabajad con amor por el cumplimiento de las leyes espirituales y materiales. Si atendéis vuestros deberes espirituales, os será fácil el trabajo material. No haréis ostentación de vuestras virtudes; si en verdad sentís mi palabra y la practicáis, guardad celosamente vuestras obras, ahí donde
sólo Yo pueda mirarlas, y vuestro ejemplo de humildad alentará a vuestros hermanos a imitaros.
36. Amaos con el mismo amor con que Yo he venido a enseñaros, sabiendo que procedéis de Mí, que todos habéis sido formados de una misma sustancia y que así como habéis estado en el principio en Mí, en el final también lo estaréis, cuando volváis a vuestro Señor.
37. Vengo a buscaros, para que os aproximéis a la fuente de la vida. He aquí el camino que conduce a ella. Para llegar a encontrarla es menester llegar a veces al sacrificio, luchar y perseverar en la virtud.
38. Oíd mi voz que a cada instante os despierta, esa voz interior que os reclama el cumplimiento de mi Ley; porque hasta ahora habéis caminado a vuestro libre albedrío, haciendo cuanto os place en vuestra vida.
39. He venido a dulcificar vuestro corazón endurecido en las vicisitudes de la vida, dándole a saborear el pan del amor divino, y vuestro corazón ha sabido conmoverse.
40. En Mí está el juez, el Padre y el Maestro; tres fases distintas en un solo Ser, tres potencias y una sola esencia: el amor.
41. Así me manifiesto ante vosotros para ayudaros a cumplir la misión que deposité en vuestro espíritu desde el principio de los tiempos.
42. Os estoy doctrinando nuevamente para que enseñéis esta palabra a la humanidad. Cuando este pueblo se encuentre preparado, en él encontrará la humanidad consuelo en sus penas, bálsamo en sus tribulaciones y luz para su espíritu.
43. No pasará la presente generación sin que os hayáis levantado a dar testimonio de mi segunda venida. Mas yo os he dicho: Si no os queréis levantar a practicar mi enseñanza, las piedras hablarán y darán testimonio de mi presencia, más de ello vosotros me responderéis.
44. Si existen en vuestro sendero obstáculos para seguirme, mostradme buena voluntad y ahínco y Yo limpiaré el camino, Yo os ayudaré.
45. Quiero que estéis preparados porque el mundo os probará, y si no supieseis dar testimonio de los prodigios que he hecho entre vosotros, en vuestros hermanos surgirá la duda.
46. Veo entre vosotros a los que han logrado romper las cadenas que les ataban al mundo y me piden fortaleza para perseverar en su noble propósito de regeneración y Yo les doy aliento con mis palabras y con mi presencia. Aún tendrán más pruebas que les servirán para afirmar sus pasos en el camino. Velad y orad, para que esas pruebas no os sorprendan dormidos, porque sería amargo vuestro despertar si os dieseis cuenta de que habíais desandado el camino.
47. Si llegaseis a caer, acordaos al instante de vuestro Padre y orad, para que en Mí encontréis nuevas fuerzas para vencer. Si así os
preparaseis, la voz de vuestra conciencia será claramente escuchada en vuestro interior.
48. Ya no seáis siervos de la tentación, luchad por conservar vuestra libertad espiritual. Quiero que mis discípulos sean los buenos hermanos en el seno de la humanidad, que siempre espera una mano fraternal y sincera que se tienda hacia ella.
49. Los hombres buscan con avidez la luz de la verdad y muchos esperan mi llegada, ignorando que mi presencia está con vosotros.
50. No todos me escucharán en el tiempo de mi comunicación, pero estoy doctrinando a este pueblo para que cada uno de los que me escucharon, sea una guía de corazones cuando mi palabra ya no se manifieste a través de estos portavoces. Para entonces os habréis espiritualizado y recibiréis mi palabra y mis mandatos por intuición y hablaréis de lecciones desconocidas que serán verdaderas revelaciones.
51. Ya desde ahora os he revelado mucho de lo que estaba prometido a los hombres y por vuestro conducto he anunciado acontecimientos que habéis visto realizados, por lo cual podéis decir que no solamente habéis sido mis portavoces, sino también mis profetas.
52. Vosotros no habéis logrado aún penetrar al fondo de mi palabra, más llegarán las nuevas generaciones que os he prometido y ellas os darán el análisis profundo y justo de lo que no hayáis alcanzado a comprender; mas también vendrán hombres de otras naciones que sabrán interpretar mis enseñanzas. Sin embargo Yo os digo que los que me oyeron de viva voz, los que sintieron mi presencia serán los primeros en comprender mi Obra, para enseñarla y explicarla.
53. No quiero que en los años que os restan por escucharme, os hagáis merecedores de reclamos, porque se estacionaría mi enseñanza y es mi voluntad manifestarme con mayor claridad en cada lección, para que al final de mi comunicación os sintáis a un paso de convertiros en maestros. En vosotros he depositado mis anhelos divinos para que alcancéis el amor y la sabiduría, abriendo vuestro entendimiento para el conocimiento espiritual.
54. Os estoy enseñando a prepararos para recibir la inspiración divina a fin de que reveléis a vuestros hermanos que todos pueden ser poseedores de esta gracia.
55. Dejad que mi palabra quede depositada en vuestro corazón, para que cuando seáis maestros, la encontréis siempre presente en vuestro templo interior.
56. No temáis ser desgarrados por la humanidad por causa de mi Doctrina; el corazón del hombre se encuentra tan cansado de teorías y palabras vanas, que cuando reciba esta buena nueva sentirá sobre su espíritu la luz de la verdad que descienda como fresco rocío a darle vida.
57. El Amigo Perfecto ha llegado hasta vosotros para deciros que no temáis, que aunque encontréis veneno, maldad y traición en muchos corazones, al discípulo fiel y preparado no podrán amedrentarlos esas pruebas.
58. Sed semejantes a aquellos apóstoles que me siguieron en el Segundo Tiempo. Si aún no habéis sabido sanar al enfermo, mejorad vuestra preparación, acrisolándoos en la caridad y estando en contacto con el dolor. Si no estáis preparados, no toquéis al enfermo esperando que sane, porque ese prodigio no lo contemplaréis. Más si os preparáis espiritual y materialmente pronto recibiréis, si es mi voluntad, el milagro que solicitéis de Mí.
59. Si vuestra fe en mi poder no fuese grande, ni vuestro amor hacia los demás fuese verdadero, vuestra obra no será de salvación y contemplaréis estéril vuestro trabajo; más si alcanzáis la espiritualidad, veréis realizarse verdaderos milagros en vuestro camino.
60. Si no habéis conseguido la paz entre los vuestros, o si los lazos de unión y de amor se han roto, velad y orad, comunicaos con mi Espíritu y la paz será con vosotros.
61. Si aún no sabéis hablar de Mi, cerrad vuestros labios, pero elevad el espíritu porque él, con el pensamiento, hablará a los necesitados.
62. Si no habéis alcanzado a comprender mi Enseñanza y queréis penetrar en su significado, espiritualizaos, y al escucharme o al recordar mi palabra quedaréis sorprendido de vuestro análisis. Mi palabra es sencilla y humilde para que la podáis comprender; pero encierra una esencia que es divina, para que sintáis mi presencia.
63. Hoy me encuentro en un nuevo cenáculo, rodeado de discípulos y párvulos, que meditan y recuerdan el día y la hora en que el Verbo se hizo hombre en Jesús. Cerráis vuestros ojos y tratáis de imaginar el lugar de mi nacimiento, la solemnidad de aquella hora, la pureza de la Madre, la mansedumbre del justo y casto compañero de María y todo cuanto rodeó aquel acontecimiento. Entonces comprendéis la divina humildad de Cristo, humildad que vino a predicar con sus obras y con su divina palabra, desde el primer instante.
64. Pueblo amado: vivid aquellos momentos y recreaos recordando y meditando, porque de vuestra meditación surgirá la luz que disipe vuestra ignorancia.
65. Buscadme en lo más recóndito y elevado de vuestro ser, sentid mi presencia en vuestro espíritu y mis manifestaciones en lo más sutil de vuestra vida. Pensad que cuanto más elevada y espiritual sea mi manifestación, mayor será vuestro goce, porque ello será la prueba de que ya estáis capacitados para comprender mis grandes lecciones.
66. Sois vosotros los que en este tiempo aceptasteis mi venida en espíritu y creísteis sin ver; mas hay quienes me esperan en la forma en
que estuve en el mundo en el Segundo Tiempo; y otros, que me esperan bajo diversas formas, según la interpretación que cada quien ha dado a las profecías. Yo bendigo a todos los que me esperan y les envío mi luz, para que cuando sepan que mi presencia y mi comunicación en este tiempo es espiritual, no se confundan.
67. También bendigo a los que no me esperan. Unos debilitaron en la fe y otros se confundieron entre tantas ideas y doctrinas humanas, mas Yo derramo mi luz en todas sus sendas, para que alcancen su salvación.
68. Hay quienes me esperan espiritualmente, y que sin embargo negarán que sea Yo quien se manifiesta, porque ellos querrán verme venir envuelto en el esplendor de una luz cegadora, para poder creer. Querrán verme llegar con la majestad de un rey de la Tierra, porque no conciben la verdadera grandeza en la humildad. Entonces tendré que deciros nuevamente: Mi Reino no es de este mundo.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 110
1. Discípulos: Elías ha venido a prepararos y ha dejado en vuestro espíritu elevación y paz. De cierto os digo que no sabéis quién es Elías, ni quién fue, ni quién será, mas llegará el instante en que le contempléis y digáis: Señor, no supimos reconocer quién era el Pastor hasta hoy.
2. Voy a conversar una vez más con vosotros en el lenguaje de amor que os he enseñado, para que alcancéis la comunicación perfecta con vuestro Padre. No es vuestra envoltura la que siente mi presencia divina; porque no son vuestros ojos los que me ven, ni vuestros oídos los que me escuchan, ni vuestros labios los que me hablan. Vuestros sentidos corporales reciben mi manifestación a través de un cuerpo humano, más la esencia de la palabra que pronuncia el portavoz, es la parte divina que recibe vuestro espíritu.
3. Sois soldados en el largo combate de esta vida y todos llegaréis a la tierra que buscáis. ¡Qué alegría para vuestro Padre y también para vuestro espíritu cuando lleguéis al Reino prometido después de haber pasado por tantas vicisitudes y de haber sostenido tantas batallas! Será cuando al fin se imponga el espíritu a la carne y a través de ella logre manifestar su luz. Dejará la materia de ser el obstáculo, el abismo y el tentador del espíritu.
4. Mis marcados serán reconocidos en la Tierra; aun cuando vuestras manos se cerrasen para ocultar sus dones, ahí serán descubiertos; aunque callaseis, en vuestros labios sorprenderían los hombres mi enseñanza, y aunque pretendieseis ocultar la señal que en vosotros he
puesto, ella dará reflejos y os descubrirá; mas ¿Por qué ocultaros? ¿Es porque aún os sentís débiles y torpes? Yo os seguiré enseñando hasta dejaros fuertes, llenos de fe y de amor a mi causa. Entonces a nada temeréis.
5. El concepto de los hombres sobre lo espiritual ha cambiado, mi luz les ha hecho comprender que el espíritu es libre de creer, no le impongo determinado credo a nadie ni obligo a ninguno a que me ame.
6. Las tierras preparadas con el rocío de mi gracia, serán favorables para que cultivéis esta semilla. Las cadenas del fanatismo religioso quedarán rotas en este tiempo y desaparecerá la idolatría. El espíritu dejará de ser esclavo y se levantará a buscarme por el camino de la verdad. La evolución y el conocimiento que el espíritu ha recogido en la vida, hoy le permite desempeñar la misión que le he asignado.
7. Es verdad que no habéis nacido en este tiempo; sois espiritualmente el mismo pueblo a quien he venido doctrinando en todos los tiempos, el cual ha reencarnado era tras era, porque en una sola existencia no podría haber cumplido con la gran misión que trae en su destino. A veces una vida alcanza apenas para sembrar una semilla, sin dar tiempo a cultivarla y menos a verla florecer.
8. En muchas de mis enseñanzas menciono al pueblo de Israel, porque fue un instrumento de mi Divinidad para dar lecciones y hablar a la humanidad, sobre él derramé mi amor y mis complacencias, mas también las grandes Pruebas de mi justicia. Me serví de su amor para dar mi enseñanza, así como de su flaqueza e incredulidad; reyes, sacerdotes, publicanos y hasta los hombres más ignorantes, fueron instrumentos para mis lecciones y ejemplos. Mas he aquí, que mientras unos en este tiempo han venido a resurgir en otras tierras para reconocer que la Tierra Prometida no es Canaán sino mi Reino, otros, que sólo han heredado la sangre de aquel pueblo, viven aún apegados a sus tradiciones y a la interpretación material que a las lecciones divinas dieron sus antepasados.
9. Todo lo he cambiado para mi nueva manifestación: sitios y medios de comunicación, para destruir la ignorancia, la confusión y la mala interpretación que se ha dado a mis anteriores revelaciones. Así como el sol aparece en el oriente y le veis en el zenit al mediodía, para luego contemplar cómo se oculta en occidente; así la luz de mi Espíritu ha venido de tiempo en tiempo avanzando de Oriente hacia Occidente, para que no limitéis mi grandeza y mi poder a lugares, a hombres o a razas.
10. Hoy habitáis pasaderamente una nueva tierra, la cual encontrasteis también por anuncio divino, para que ella, aunque pasajera, fuese vuestra heredad. Llena de dulzura estaba preparada esta tierra, pero otros pueblos os han hecho amarga y dura vuestra vida. A pesar de ello,
este pueblo nunca tendrá actos de venganza, sólo de perdón para sus hermanos. También la Judea fue pasto de los extranjeros, hasta que la convirtieron en ruinas y escombros.
11. El dolor ha sido vuestro crisol, en él se ha templado vuestro espíritu, porque mañana tendrá que dar a la humanidad los frutos de evolución de su experiencia. La guerra no ha penetrado entre vosotros, ¿Qué nuevas lecciones podríais sacar de ella? ¿Qué temple podría dar a los que ya se han fortalecido en el dolor?
12. Vuestra misión es otra. Cuando 1950 haya pasado, os levantaréis como profetas, vuestros labios hablarán bajo mi inspiración y haréis prodigios. Para ese tiempo, ya no esperaréis que mi palabra brote como ahora por los labios del portavoz, más si os preparáis en oración, todo aquello que aparentemente habíais olvidado, surgirá de vuestro corazón porque os seguiré hablando a través de vuestra conciencia.
13. Veréis con sorpresa a hombres de distintas religiones levantarse a seguiros, confesando que a quien tuvisteis entre vosotros fue el Maestro. Ellos serán como Nicodemus, que a solas hablaba con Jesús, al cual reconoció como al Hijo de Dios, lo amó como a su Maestro y lloró amargamente cuando lo vio salir de Jerusalén, llevando a cuestas la cruz de la injusticia y de la ingratitud. En ese instante su espíritu sollozante me dijo: Maestro, yo os seguiré. Y me siguió.
14. Bienaventurados los que en este tiempo se levanten así, sin temor a los hombres, porque en ellos será mi luz.
15. ¿En qué pensáis, mis hijos? Yo lo sé; pensáis que el Padre acaba de confiaros un nuevo año para que en él logréis dar un paso hacia adelante; un año que a veces parece interminable y que para el espíritu es tan sólo como un segundo en la eternidad.
16. Un año pasó ya, dejando su huella en los hombres. Al escuchar mi palabra de Juez ha despertado vuestro espíritu, y por vuestra memoria pasó el recuerdo de vuestras obras, palabras y pensamientos, de todos vuestros sufrimientos y alegrías, de todo lo que lograsteis y lo que no pudisteis alcanzar. Y al terminar vuestro examen ante la luz de vuestra conciencia, habéis dado gracias a vuestro Creador por todo cuanto de El habéis recibido.
17. El hombre y toda la creación me han entregado su tributo y su ofrenda. ¡Benditos seáis!
18. Como si todas las criaturas se dieran cita en este instante para unirse en un homenaje al Padre, así contemplo todos los mundos y a todos los seres unidos ante mi mirada. Contemplo hasta las obras más pequeñas hechas por Mí, escucho la voz de mis criaturas cuando me invocan y el himno de los que me glorifican.
19. En todo lo creado hay vida y existe sensibilidad; en verdad os digo, que hasta las mismas piedras son sensibles al toque divino: Todas las
criaturas se recrean en sí mismas, que es como recrearse con mi Divinidad.
20. El astro rey, es la imagen de un padre que entrega a sus hijos su vida, su energía, su calor y su luz.
21. La tierra es como una madre, cuyo regazo es fuente inagotable de caricias; en ella existe el manto que protege al huérfano, el seno que alimenta, y el albergue cálido y confortable para sus hijos. Su arcano ha revelado sus grandes secretos a los hombres y en su faz se ha reflejado siempre la castidad y la belleza.
22. El año que pasó, fue de prueba; año en que la justicia divina se hizo sentir en toda criatura humana. ¿Quién no apuró el cáliz de amargura?
23. Cuántos seres queridos dejaron esta Tierra, para volar al más allá, porque la vida espiritual les llamaba. Los corazones al fin manaron agua cristalina y sobre las sienes del anciano aparecieron muchas canas; sin embargo también tuvisteis alegrías: nuevos hijos vinieron al mundo con su mensaje de inocencia, los enfermos recobraron su salud, y los que habían sido abandonados visteis retornar al ser querido.
24. Me escucháis con gozo en el espíritu y me pedís que descorra el velo de misterio que envuelve al nuevo año que ante vosotros se presenta como un camino que habéis de recorrer, y os digo: haced en el futuro lo que habéis hecho en el pasado; escuchadme hoy en que la savia de mi palabra se derrama aún entre vosotros, a semejanza de la sangre del Redentor que fue vertida en aquel tiempo en todo espíritu.
25. Pasó un año, pueblo, y en él la guerra no terminó, los hombres no se reconciliaron, los grandes gobernantes no se dieron la mano en señal de paz. Y en este preciso instante en que vosotros os recreáis espiritualmente en esta comunión con mi divino Espíritu, están cayendo vidas, está aumentando el número de huérfanos y viudas y la sangre sigue corriendo y humedeciendo la Tierra, la sangre de los hombres que es mí sangre.
26. Voy a proponer nuevamente la paz a los hombres, confiándoles un tiempo más para que alcancen ese supremo bien del espíritu. Más si desaprovechan esta ocasión, sus dolores y amarguras aumentarán.
27. Vosotros atraed la paz con la regeneración, con la oración y la práctica de mi Doctrina. Haced obras dignas de vuestro espíritu, que también lo serán del Mío. Es tiempo de que os estiméis en algo más alto, en que le deis su justo valor a lo que he puesto en el hombre: el espíritu.
28. Cuando lleguéis a tener el verdadero conocimiento de vuestro valor, no os envanezcáis, reconoced que no sois más que simples mortales, que sois enviados e instrumentos de mis designios divinos.
29. Nadie ha nacido por casualidad, nadie ha sido creado por el acaso; comprendedme y reconoceréis que nadie es libre en el camino de su vida, que existe una ley que rige y gobierna todos los destinos.
30. Conversemos, hijos míos; conversad con el Maestro. No he venido a reclamaros sino a bendeciros, y así como comencé, quiero terminar mi lección entre vosotros acariciándoos.
31. Contadme en silencio vuestras penas, confiadme vuestros anhelos. Aunque todo lo sé, quiero que vayáis aprendiendo a formar vuestra propia oración, hasta que lleguéis a practicar la comunicación perfecta de vuestro espíritu con el Padre.
32. Ancianos, jóvenes, doncellas, niños y padres de familia; pedid que se os dará. Soy fuente de justicia y amor y os presentaré el camino de vuestra vida iluminado con mi luz.
33. ¿Qué me pedís para la Tierra que os da albergue? ¿Qué es lo que sentís por todas las criaturas del Padre? Vivid en armonía con todos los seres, porque en verdad todos sois hermanos delante de Mí. Bendecid todo lo creado y me estaréis bendiciendo a Mí.
34. Veo que teméis al futuro, porque la sombra de la guerra y el eco de su estruendo llega hasta vosotros, porque la amenaza del hambre, de la peste y de la desolación acecha por doquier. Mas ¿Qué teméis si lleváis en vuestro espíritu mi luz? ¿No os he nombrado soldados de mi causa? Dejad el temor para los que no tienen fe, para los que me van negando.
35. Muchas pruebas llegarán a la humanidad y a causa de ellas conocerá mi palabra y mi Obra.
36. Quiero que vuestro corazón permanezca sensible al dolor, al necesitado, al hambriento, al enfermo, que sea como los umbrales de la nueva Jerusalén, donde se congregue el pueblo de Dios, que es la humanidad.
37. El Sexto Sello está desatado y en él habéis escuchado mi palabra a través del entendimiento humano, la cual ha sido entre vosotros ley, revelación y profecía. Aún os concedo siete años para que en ellos me escuchéis en esta forma. Siete años en que el mundo espiritual vibrará aún a través del cerebro de los escogidos y de ellos responderéis al Padre en el último día de 1950, que será de juicio para vosotros cuando me escuchéis por última vez hablaros desde el Monte de la Nueva Sión.
38. Escribo estas palabras en vuestro corazón y en vuestra conciencia porque quiero que sean para vosotros inolvidables.
39. No olvidéis lo que oísteis del Divino Maestro; lo que escuchasteis de María, la Madre universal y lo que oísteis de Elías el enviado del Tercer Tiempo, que cual pastor os reunió en el aprisco de mi amor.
40. De muchas complacencias habéis gozado, mas ellas terminarán, porque ha llegado el tiempo de que trabajéis con pureza, apegados a mi Ley.
41. No tengáis ningún interés personal al servirme, servirme por amor sin pensar en el pago o en el galardón que os espera. Pensad en los que sufren, en los que han caído, en los que no contemplan la luz ni conocen el camino, y dadles mi enseñanza con caridad, conducidlos hacia Mí y descuidad si ellos llegan antes que vosotros; sed el postrero consciente de su misión, que yo os sabré esperar, porque todos llegaréis a Mí.
42. Pueblo: os concedo un nuevo año para luchar. Sobre la guerra, la destrucción y la muerte, se extenderá el azul del cielo como un manto de paz, adornaré la faz de la Tierra con las flores, soplarán brisas que serán como un tributo de amor. El seno de las madres de todas las especies será fecundo y su abundancia será en vuestro beneficio. Ilumino la inteligencia humana para que descubra en la Naturaleza nuevas revelaciones, para bien de mis hijos. Bendigo los mares, para que los seres que habitan en su seno, se multipliquen y no sufran hambre los hombres después de la guerra. Abro brechas para que las diversas razas se conozcan y se estrechen.
43. Que la primavera llegue entre vosotros como un presente de paz y de esperanza, de reconciliación y perdón entre la humanidad.
44. El verano calcinará con el fuego de su sol, regiones y desiertos, donde los hombres al cruzar caerán de hinojos ante Jehová, pidiendo clemencia. Los que me habían olvidado, me recordarán. Y los científicos, ante estos fenómenos, se confundirán, pero en el fondo escucharán mi voz que les dice que limpien su planeta y su mente para penetrar en el camino de la sabiduría.
45. El otoño me hará presente la cosecha de los que cultivan la tierra, y esa cosecha será abundante porque algunas naciones volverán a la paz y empuñarán las herramientas de labranza.
46. Habrá bendición en la simiente, porque los niños y las mujeres cultivarán la tierra en ausencia de los hombres. Las manos que dejen las armas y empuñen el arado serán benditas y también lo serán las que fueron enemigas y después se estrechen como hermanos, porque descenderá el pan de los cielos como descendió el mana en el desierto. 47. El invierno llegará y sus nieves serán el símbolo de la purificación.
48. Todo está preparado. Velad y orad, labriegos. Estoy bendiciendo también las manos que ungieron enfermos, los labios que pronunciaron mi palabra con amor; los ojos que vencieron el sueño velando a la cabecera del moribundo, al corazón que latió por que el sufría, porque son los instrumentos del espíritu que sabe elevarse en oración por la humanidad.
49. Vengo a hacer latir vuestro corazón a una nueva vida, porque lo encuentro muerto a la fe, a la esperanza y al amor.
50. Yo soy el único juez que puede juzgar a los espíritus y sin embargo no vengo a veros cual reos, sino como a hijos y discípulos.
51. Sabedme tener entre vosotros como Padre, sabed dar su valor a la palabra que os doy, o ¿Queréis acaso tenerme como juez? ¿Queréis que haga sentir mi justicia no sólo en mi palabra, sino también en vuestra vida, para que despertéis y me creáis?
52. La semilla que os estoy confiando, no siempre la habéis sembrado bien, ved que no habéis levantado la cosecha que esperabais, más no por eso abandonéis la lucha: comprended que si ella a veces es causa de vuestras lágrimas, también es cierto que en este cumplimiento está la paz de vuestro espíritu.
53. No quiero ver llorar a este pueblo por los caminos de la tierra quejándose de las asperezas del sendero.
54. En todos los tiempos os he puesto en el camino que conduce a la mansión donde os espero, no temáis hallar cerrada su puerta, el que hasta ella llega, es porque ha recorrido todo el camino.
55. Me presentáis vuestro corazón y de él, como de un granero, recojo la buena simiente y la vana os la dejo para que la destruyáis.
56. Ya no debéis de alimentaros de prácticas imperfectas o impuras, os encontráis en el Tercer Tiempo. Quien practique mi Doctrina como os la estoy entregando, estará haciendo mi voluntad, y quien hace la voluntad del Padre será salvo.
57. Os he dado, a través de los tiempos, grandes pruebas de mi amor; os he brindado oportunidades para llegar hasta Mí, mas nunca me habéis obedecido y habéis preferido el dolor del mundo con sus goces pasajeros, al cumplimiento de mi Ley que os da la verdadera paz.
58. Si viniese a vosotros solamente como juez, os haría estremecer; mas entre mi justicia y el hombre, se interpone siempre la cruz y de Mí sólo brotan palabras de amor y de perdón.
59. ¡Cuánto os he ayudado en este mundo, para que no tengáis que arrepentiros cuando en espíritu lleguéis ante el juez!
60. Sois los mismos que cruzasteis el desierto junto con Moisés, los mismos que seguisteis a Jesús por la Judea y todavía en este tiempo venís a pedir milagros para creer, o a solicitar los bienes de la Tierra, como si no conocieseis la finalidad de vuestro destino.
61. No os familiaricéis con esta manifestación, porque perderéis el respeto y la fe que ante ella debéis tener y ¿Qué podréis aprovechar de ella si vuestro espíritu está ausente y vuestra mente distraída?
62. En mi Divinidad existe el amor de intercesión, es María. ¡Cuántos corazones que permanecían cerrados a la fe, se han abierto por ella al arrepentimiento y al amor! Su esencia maternal está en toda la creación, es sentida por todos y sin embargo hay quienes contemplándola la nieguen.
63. Sed vosotros los sembradores incansables de mis revelaciones, para que el mundo se prepare y alcance elevación y luz.
64. Antes de mi partida, prepararé los caminos por los que tenéis que andar. No sabéis lo que tengo decretado para los últimos años de mi manifestación. Os preparo, porque grandes pruebas surgirán en esos días. Haré desaparecer entre vosotros, toda la mixtificación que a mi Doctrina habéis traído, para que conozcáis mi Obra en su pureza.
65. Velad, pueblo, porque después de mi partida habrá quienes se levanten haciéndoos creer que sigo manifestándome a través del entendimiento humano. Os dejo alerta y preparo vuestro corazón para que él, conociendo mi esencia y el sabor de este fruto, no se deje seducir por los impostores; mas si no os preparáis para esos tiempos y os despojáis de lo que os he entregado, ¿Cómo vais a distinguir la verdad de la mentira?
66. No asimiléis influencias maléficas que puedan desvirtuar el conocimiento y la luz que os he dado, porque os veríais envueltos en la misma causa que aquellos que van a traicionarme. Alba tras alba he de preveniros para que viváis alerta y no lleguéis a flaquear. Muchos lloraréis mi partida y no encontraréis consuelo; viviréis suspirando por el tiempo en que me comuniqué por el entendimiento humano; mas en los instantes en que oréis, os iluminaré haciéndoos recordar toda la gracia y los dones que en vosotros deposité; para que no os sintáis solos o abandonados, sino que reconociendo que me encuentro cerca de mis discípulos, os levantéis con vuestra heredad para hacer méritos con obras de amor en vuestros hermanos.
67. Aprovechad este tiempo de enseñanzas, ved que en vuestra nación existe paz, mientras que otros pueblos se están destrozando. Es necesario que comprendáis que debéis crear un ambiente de paz en vuestro pueblo, para que todo aquel extranjero que entre vosotros penetre, descanse y se conforte en vuestro seno, y a su retorno se sienta iluminado por buenos pensamientos y animado de nobles propósitos.
68. Ya deberán surgir de las naciones, hombres fuertes en el bien y llenos de luz. Ellos serán los que hagan reconocer sus errores y sus faltas a todos aquellos que habiendo traído al mundo una gran misión, la hayan equivocado.
69. También está próximo el momento en que las epidemias se desaten en las naciones, arrasando pueblos.
70. En este día os pregunto: si os enviase a aquellas tierras diciéndoos: atravesad mares y penetrad en las ciudades de dolor y desolación, ¿Lo haríais, mis hijos?
71. Más allá de la muerte espera a todos la vida; pero ¿Quiénes son los que van a llevar una gota de bálsamo y una palabra de luz a los que aún
pueden resucitar en esta vida a la verdad? Esos deben ser mis discípulos.
72. Muchos hombres verán esclarecidos los misterios de mis manifestaciones desde este mundo y otros tendrán que penetrar en el valle espiritual para contemplar la verdad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
FIN DEL TOMO 4

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