LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 2-EL TERCER TESTAMENTO

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 2

ENSEÑANZA N° 29

1. Discípulos, nuevamente estoy entre vosotros, más como la forma de comunicarme es nueva, dudáis sin comprender que no debéis deteneros ante las formas, porque así no encontraréis en dónde está la verdad.
2. El medio por el cual me manifiesto en este tiempo, es el hombre; esta es la causa por la cual dudáis de mi comunicación. Mi mensaje está en la esencia de la palabra que vierten los labios del portavoz.
3. Hoy dudáis nuevamente, ¿Queréis que venga como en los tiempos pasados? Recordad que entonces también dudasteis.
4. No os hablo por medio del sabio o del filósofo, porque entonces no me hubierais atribuido la palabra a Mí, sino a él. En cambio he venido a manifestarme por medio del humilde, del ignorante y torpe, para que comparando la insignificancia y pequeñez de su materia, con la grandeza y sabiduría de la palabra que brota por su boca, llegaseis a comprender que sólo el Señor puede hablaros así.
5. También hay quienes en su duda se preguntan: ¿Será en verdad el Maestro? ¿Estaré en buen camino? ¿No será esto obra de la tentación? Y cuando así os preguntáis, oís mi dulce palabra que os dice: ¿Habéis sentido paz en este camino? ¿Os habéis consolado y sanado de vuestras enfermedades? ¿Os habéis regenerado? Entonces os confesáis ante vuestra conciencia y decís: “Si, todo esto he contemplado y recibido”.
6. Aún no es el tiempo en que todos creáis. Los tiempos, las pruebas y los acontecimientos despertarán a los hombres y el mañana dirán: En verdad que quien estuvo y nos habló fue el Divino Maestro.
7. Vengo a revelaros muchos misterios del espíritu para que os podáis conocer y de este modo conozcáis mejor a vuestro Padre.
8. Los hombres que estudian a Dios, no están de acuerdo. ¿Quiénes están en la verdad? Los hombres de ciencias se contradicen. ¿Quiénes están en lo justo? Religión y ciencia han estado siempre en pugna, sin comprender los hombres que lo espiritual y lo material viven en perfecta armonía y que con ella forman la verdadera Obra del Creador. Unos y otros tienen diferente misión entre la humanidad, más debieran imitar a la Obra Divina armonizando unos con otros, como todos los seres de la Creación.
9. ¡Cuántos anatemas ha lanzado la religión a la ciencia y cuántas veces ha negado la ciencia a la religión la existencia de la vida espiritual! La religión, fundándose en los males que la ciencia ha acarreado a la humanidad y la ciencia tomando como arma el fanatismo y las supersticiones que los ministros de las religiones han inculcado a la humanidad.
10. De cierto os digo que a los unos les falta conocer la verdad que la naturaleza encierra y a los otros interpretar debidamente mi Ley.
11. Yo soy el Rey de la paz; he desenvainado mi espada y vengo en son de guerra para destruir todo pecado y tiniebla. Quienes me sigan, no teman si son desconocidos por sus padres o por sus hijos, que mi amor les compensará en su lucha.
12. Ya en el Segundo Tiempo se desconocieron unos a otros porque mientras unos iban a escuchar a Jesús, otros lo negaban.
13. Mis nuevos soldados habrán de levantarse a predicar esta buena nueva con sus obras y ejemplos entre la humanidad que ha olvidado mi verdad. Hoy tan sólo encuentro mi palabra en libros empolvados. La humanidad se ha alejado del camino verdadero y se ha familiarizado con el pecado, el vicio y el libertinaje. Ya el pecado no le repugna, el crimen no le horroriza ni el adulterio le sorprende.
14. Aquí tenéis mi palabra, humanidad, limitada para que podáis comprenderla, más si queréis pruebas de mi presencia, pruebas os he dado ya, y aún más os daré, pero no lloréis ni meséis vuestros cabellos cuando ellas se presenten.
15. En el Segundo Tiempo, cierta vez caminaba Jesús seguido de algunos de sus discípulos. Habían ascendido a una montaña y mientras el Maestro maravillaba con sus palabras a aquellos hombres, de pronto contemplaron transfigurado el cuerpo de su Señor, quien flotaba en el espacio, teniendo a su diestra al espíritu de Moisés y a su siniestra al de Elías.
16. Ante aquel miraje sobrenatural, cayeron por tierra los discípulos cegados por la luz divina; más luego serenándose, propusieron a su Maestro colocar sobre sus hombros el manto de púrpura de los reyes, lo mismo que sobre Moisés y Elías. Entonces escucharon una voz que descendía del infinito, la cual decía: “Este es mi Hijo amado en el cual he puesto mis complacencias, a El oíd”.
17. Gran temor invadió a los discípulos al escuchar aquella voz, y levantando su vista sólo vieron al Maestro, quien les dijo: “No temáis ni digáis a nadie esta visión hasta que Yo haya resucitado de entre los muertos”. Entonces preguntaron a su Señor: “¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero?” y Jesús les contestó: “En verdad, Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo conocieron, antes hicieron en
él cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que les habló de Juan el Bautista”.
18. En esta era, cuántas veces ante vuestros ojos he hecho desaparecer la materia a través de la cual me comunico, para permitiros contemplarme en la forma humana con la que la humanidad conoció a Jesús, y sin embargo, no habéis caído postrados ante la nueva transfiguración.
19. Mi obra es el monte espiritual al cual os invito a subir por sendas de amor, caridad y humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funden en uno solo el pasado, el presente y el futuro y en donde se unen en una sola esencia la ley, el amor y la sabiduría.
20. Moisés, Jesús y Elías, he ahí el camino que el Señor ha trazado al hombre para ayudarlo a elevarse al Reino de la paz, de la luz y de la perfección.
21. Sentid en vuestra vida la presencia de los enviados del Señor. Ninguno de ellos ha muerto, todos viven para Alumbrar el camino de los hombres que se han perdido ayudándolos a levantarse de sus caídas, fortaleciéndolos, para que con amor se entreguen al cumplimiento en las pruebas de su restitución.
22. Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era está representada por Elías.
23. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así mismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor.
24. Por medio del hombre es como el Señor ha hablado siempre a la humanidad, porque entre el Ser Divino y el ser humano, está vuestro espíritu que interpreta el mensaje celestial, que percibe y presiente lo eterno.
25. Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. El brazo de Moisés que sostuvo la tabla de la ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio.
26. Estoy conversando con vosotros hablando a vuestro corazón mientras que vosotros para escucharme lo tenéis que hacer a través del portavoz humano, Yo os escucho cuando me habláis en lo más íntimo de vuestro ser.
27. Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo. Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para daros una vez más, prueba de que os he perdonado y de que os amo.
28. Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la mentira; más para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón.
29. Quisierais contemplarme en toda mi grandeza y el Maestro así quisiera mostrarse a sus discípulos, pero siempre os encuentro dando los primeros pasos y tengo que limitarme hasta poder ser comprendido por vosotros.
30. ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por medio del cual me comunico, descargara todo mi poder ¿Qué sería de él? Su materia desaparecería. 31. Por eso, aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito. Muchos de vosotros quisierais que realizara milagros materiales, para creer que soy Yo quien se manifiesta, así lo hicisteis en el Primer Tiempo, cuando Moisés llamó al pueblo para llevarle por el desierto a la tierra prometida. Muchos exigisteis que hiciera obras poderosas para creer que él era el enviado de Dios y por ello seguirle.
32. Moisés había dado pruebas suficientes de que el Dios verdadero estaba con él, más el pueblo quería más testimonios y el enviado, llevando a las multitudes hasta las faldas del monte Sinaí, invocó el poder de Jehová y el escuchándole, le concedió grandes pruebas y prodigios.
33. Si tuvo sed el pueblo, en ello manifesté mi poder por la fe de Moisés, haciendo que de la roca manara agua. En el hambre del pueblo, di muestras de mi presencia ante la oración de aquél que conducía a Israel, enviándole el maná.
34. Quiso el pueblo escuchar y ver a Aquél a quien Moisés oía y contemplaba a través de su fe y al pueblo me manifesté en la nube y le hice escuchar por horas y horas mi voz, más era tan potente, que los hombres sentían morir de temor; su cuerpo temblaba y su espíritu se estremecía ante aquella voz de justicia. Entonces el pueblo suplicó a Moisés le rogara a Jehová que ya no hablara a su pueblo, porque no
podían escucharle. Reconoció que era muy pequeño aún para poder comunicarse directamente con el Eterno.
35. En el tiempo en que Cristo habitó en Jesús entre la humanidad, los hombres al contemplarlo decían: ¿Cómo ha de ser el hijo del carpintero y de María, el Mesías prometido, aquel que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas? ¿Cómo puede ser este hombre humilde el Hijo de Dios, el libertador? pero el Maestro habló y su palabra hacía estremecer a los que de buena fe ante El llegaban y aun a los incrédulos. A cada paso las turbas exigían de Jesús un milagro y Él lo hacía. Llegó el ciego y ante el asombro de los fariseos, el Maestro le dio la vista con sólo tocarle. Así mismo al paralítico le dio movimiento, el leproso fue limpio de su mal, el poseído libertado, la adúltera convertida con una palabra y los muertos se levantaban a su voz.
36. Cuanto los hombres pidieron para creer y reconocerme, se los concedí, pues en Mí estaba el poder darles cuanto pidiesen ya que el Espíritu Divino se ocultaba en Jesús para manifestarse y hacer cumplir la Ley.
37. Cuando Jesús fue en la cruz, no hubo espíritu que no se sintiera estremecido ante la voz de amor y de justicia de aquél que moría desnudo como la misma verdad que entregó en su palabra. Quienes han analizado la vida de Jesús, han reconocido que ni antes ni después de Él, ha existido quien lleve a cabo una obra como la suya, porque fue obra divina que con su ejemplo salvará a la humanidad.
38. Llegué con mansedumbre al sacrificio, porque sabía que mi sangre había de convertiros y salvaros. Hablé con amor y os perdoné hasta el último instante porque vine a traeros una enseñanza sublime y a trazaros el camino con ejemplos perfectos hacia la eternidad.
39. Quiso la humanidad hacerme desistir de mi propósito buscando la fragilidad de la carne y no desistí. Quisieron los hombres hacerme blasfemar y no blasfemé. Mientras más me ofendían las turbas, más piedad y amor tenia de ellas y cuanto más herían mi cuerpo, más sangre manaba de él para dar vida a los muertos a la fe.
40. Esa sangre es el símbolo del amor con que tracé el camino al espíritu humano. Dejé mi palabra de fe y esperanza a los hambrientos de justicia y el tesoro de mis revelaciones a los pobres de espíritu.
41. Hasta que el tiempo pasó, la humanidad se dio cuenta de quién había estado en el mundo; entonces, la Obra de Jesús fue tenida por perfecta y divina, reconocida como sobrehumana. ¡Cuántas lágrimas de arrepentimiento! ¡Cuánto remordimiento en los espíritus!
42. En este tiempo aparezco ante vosotros espiritualmente sobre el monte de perfección, teniendo como en el miraje de aquellos discípulos, a Moisés y a Elías a mi lado, los tres enviados que han
trazado a los hombres el camino del espíritu por medio del cumplimiento de la ley.
43. Moisés presentó a la humanidad la Ley grabada en piedra, Jesús en la cruz culminó su ley de amor y Elías en este tiempo como un rayo divino, vino a iluminar a todo espíritu con la sabiduría. Cada enviado ha tenido su tiempo para hacer comprender a la humanidad el mensaje divino, las revelaciones y las profecías.
44. Moisés fue salvado de las aguas para que al hacerse hombre, libertara a su pueblo y le entregara la Ley de Dios.
45 EI Verbo se hizo hombre para decir a la humanidad con su ejemplo: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. María, la virgen madre fue la escala bendita por la que descendió Cristo entre los hombres. María, la santa y dulce madre de Jesús, sustentó con su seno al que más tarde había de sustentar a todo espíritu con el pan divino de su palabra.
46. Todo cuanto Cristo os dijo y os enseñó con sus obras fue una ley que vino a confirmar la que por medio de Moisés habíais recibido; mas no todo estaba dicho, ni todo estaba revelado, faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada, para ello se manifestó por conducto del entendimiento humano, por medio de su rayo de luz, para iluminar los espíritus, los corazones y las mentes; para hacer comprender lo ya revelado y preparar a los hombres para las nuevas revelaciones y explicaciones, que en esta palabra Yo os habría de confiar.
47. Quienes en 1866 escucharon las primeras manifestaciones, oyeron aquellas palabras que decían: “Yo soy Elías el profeta del Primer Tiempo, el de la transfiguración en el monte Tabor, preparaos porque los Siete Sellos os son dados a conocer y las puertas del misterio os son abiertas para que podáis contemplar el camino de vuestra salvación.
48. En este instante también he sido contemplado junto con Moisés y Elías, por la mirada espiritual de aquellos que han desarrollado ese preciado don. Unos asombrados y otros arrepentidos os encontráis ante esta transfiguración, más esta luz y esta gracia serán derramadas en todo el orbe.
49. Moisés: Mirad a vuestro pueblo, es el mismo que condujisteis a través del desierto en pos de la tierra prometida. Diseminado y errante va por el mundo; mientras unos han comprendido que la tierra de promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor que enseña mi palabra, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Estos no creyeron en el Mesías, ni han sentido la presencia del Espíritu Santo. Volved a ellos en espíritu y nuevamente señaladles el camino a la tierra prometida, a la patria celestial, más si no os creyesen, ¡Núblese el sol, la luna pierda su luz y
estremézcase la tierra porque este pueblo despertará y nunca más se perderá!
50. Mi caridad es con la humanidad. En cada alborada les propongo la paz a los hombres, más ellos no han querido mi amor. Han creado la guerra y ellos mismos se hacen justicia, por eso será cortada la mala yerba y lavado todo lo impuro en las aguas del amor y de la regeneración.
51. Después de la muerte, vendrá la resurrección a la vida verdadera; después de la guerra; se hará la paz, y pasado el caos brillará la luz en las conciencias, porque Yo soy la luz del mundo.
52. Llegará el año de 1950 y para entonces muchos portavoces transmitirán mi palabra.
En otras naciones me escucharan, más en el último día de mi manifestación, el valle espiritual tendrá su mirada sobre de vosotros: los espíritus de los moradores de la Tierra, los de vuestros padres estarán presentes, los patriarcas y los justos. Bienaventurados los que sean obedientes a mi Ley, porque serán juzgados como ovejas del Divino Pastor, más ¡Ay de los desobedientes, porque serán juzgados como machos de cabrío!
53. Elías, sois la luz. En este tiempo, que es el vuestro, se le ha revelado a la humanidad que no son tres leyes las que se le han entregado, sino una sola explicada en tres tiempos, la cual se condensa en dos preceptos: ¡Amar a Dios sobre todo lo creado y amarse los unos a los otros! Hoy me manifiesto para recordar a mi pueblo enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.
54. En este día en que habéis recordado el instante en que Elías abrió para la humanidad el Tercer Tiempo al comunicarse por el entendimiento del hombre, sentid el amor de vuestro Maestro, apartad vuestras amarguras y afirmad vuestros pasos en el camino de salvación.
55. Vivid en armonía con mis revelaciones de los Tres Tiempos, y convertid eternamente vuestra existencia en un caudal inagotable de justicia, de amor y de sabiduría.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 30
1. En las enseñanzas que os estoy entregando os he llamado pueblo de Israel o Simiente de Jacob, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra,
para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones.
2. La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente, porque Yo os digo que si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados, en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que Aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido.
3. EI espíritu del Israel por la raza está dormido, aletargado en un sueño que ya dura siglos y no puede mirar la verdad, porque ha vivido solamente para los goces del mundo, esperando alcanzar aquí su Tierra Prometida, su juicio y su gloria. Mas no penséis que su sueño será eterno, no, ahora que la miseria, el dolor y la humillación como un nuevo cáliz de amargura ha sido bebido por aquel pueblo, comienza su espíritu a despertar orientándose con la meditación, y en ella va encontrando que todas las profecías y señales que le anunciaron la llegada del Mesías, se cumplieron fielmente en Cristo.
4. No está lejano su despertar en la forma más completa: ya se acerca su alborada espiritual, pero antes contemplará destruirse el materialismo de la humanidad a causa de sus ambiciones, de su egoísmo y de sus bajas pasiones.
5. Cuando ese pueblo se convenza de que el reino de la verdadera paz y de la gracia no se encuentra en la Tierra, entonces buscará a Cristo, al repudiado, al desconocido, para decirle: “Maestro, tenías razón, la libertad sólo se encuentra en los que aman la espiritualidad, porque los que hemos ambicionado los bienes materiales, sólo hemos logrado con ello, ser esclavos.
6. Cuando de aquellos corazones se eleve hacia Mí esta confesión, haré que surjan entre ellos mis nuevos profetas, quienes les ayudarán a prepararse en el camino de la espiritualidad, que será el de su liberación. No os extrañe que aquellos estacionados en su evolución por siglos, en corto tiempo logren recorrer el camino que otros que les han precedido se han tardado tanto en alcanzar y aún logren sobrepasarlos. No olvidéis que muchos de ellos poseen espíritus que fueron enviados a la Tierra desde los primeros tiempos, y que una vez concluida su restitución, volverán a ocupar su lugar entre los elegidos por el Señor, para llevar la luz a sus hermanos de todas las naciones.
7. Cuando se encuentren en un mismo camino los que lleven el nombre de Israel por su raza, con los que lo son por el espíritu, unos y otros se unirán, reconociendo que ambos forman parte de aquella bendita simiente que nació con los profetas, con los patriarcas del Primer
Tiempo y que fuera regada con la sangre del Redentor, para llegar a florecer en esta era de luz en la que me estáis escuchando. Ahora me tenéis en Espíritu, aunque a veces dudáis de ello diciendo: ¿Cómo puedo creer que el Maestro se comunique con nosotros utilizando un medió tan imperfecto y tan humilde? Más no es la primera vez que dudáis de mi presencia entre vosotros, también en el Segundo Tiempo los hombres dijeron: ¿Cómo puede ser el Mesías esperado el hijo del carpintero?
8. Hijos míos, en mis altos designios no podéis penetrar, más ahora que vengo a esclareceros los misterios que no habéis comprendido abrid vuestra mente y vuestro corazón, para que conozcáis el porqué de muchas manifestaciones divinas, hasta el punto que a bien tenga revelaros vuestro Señor.
9. En el Segundo Tiempo, cuando entre mis discípulos o entre las turbas que me seguían, alguien preguntaba si acaso Yo volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultárselo y les declaré que mi retorno sería en un tiempo de grandes pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes acontecimientos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida.
10 Aquella promesa que os hiciera, la he cumplido, porque no ha faltado ninguna de las señales precursoras, así como tampoco ninguno de los acontecimientos anunciados; sin embargo, la humanidad entregada a su letargo espiritual, ha dejado pasar inadvertidas las señales de mi presencia entre los hombres.
11. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara del amor, estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario del Señor, que se acercó a vosotros para anunciaros que estaba Yo llamando a las puertas de vuestro corazón.
12. Mi primera comunicación se verificó una noche mientras la humanidad dormía, igual que aquella en la que me hice hombre para habitar entre vosotros. Si pocos fueron los que en esa ocasión me recibieron, menos aún fueron los que me acompañaron en mi nueva manifestación. Más no toméis mis palabras como un reproche, porque no lo es: Yo soy el amor perfecto que eternamente os vivifica.
13. He venido a trazaros el camino que ha de conduciros a vuestra salvación, en medio de esta mar anchurosa de maldad; más han pasado los meses y aun los años desde el instante de mi primera comunicación y desde entonces, uno a uno se han acercado los caminantes en busca de la presencia del Maestro y hoy no son unos cuantos los que están presentes en mis manifestaciones, ahora forman muchedumbres.
14. No creáis que todos los que vienen a escucharme están convencidos de esta verdad, no, mientras para algunos esta obra es lo más grande
que alienta a su corazón, para otros es algo que no pueden concebir y entonces juzgan, analizan, investigan, y al no encontrar la verdad en la forma en que ellos la desean, me piden pruebas para creer, lo mismo que hiciera Tomás. Entonces les he dicho: no me probéis, bastantes demostraciones os estoy dando de mi presencia, de mi verdad y de mi amor; más ellos insisten en su petición
diciendo: “Si el Maestro en el Segundo Tiempo encontrándose ya en Espíritu se materializó delante de Tomás, para probar su fe, ¿Por qué ahora no nos complace a los incrédulos materializándose delante de nosotros, aunque solo sea por un instante?”
15. Sí, mis hijos, tendríais razón en pedirme pruebas, si vuestra pequeñez fuese real y vuestra ignorancia cierta; pero lleváis un espíritu evolucionado que no necesita pruebas materiales para creer; lo que debéis hacer es desmaterializaros y así os daréis cuenta de que estáis capacitados para comprender mis nuevas lecciones y de que no es necesario que Yo materialice mi presencia.
16. Por la esencia de mi palabra, creed en Mí, ella es clara y no os llevará a la confusión. Recordad que os dije desde aquel tiempo: el árbol por su fruto es reconocido. Ahora os digo: mi palabra será reconocida por su esencia.
17. Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aun después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquellos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese.
18. A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban, más en verdad os digo que María, mi dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aun antes de ofrecerle su seno matinal.
19. No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Más ¿Quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu?
20. Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre.
21. Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos.
22. María me sentía en su espíritu. María no llevaba luto por Mí, no lloraba la muerte de Jesús, su dolor era por toda la humanidad, a la que recibió al pie de la cruz de su Hijo, como un divino presente del Eterno, y por la cual ofreciera la pureza de su cuerpo y de su sangre para que el Verbo se hiciera hombre.
23. En cambio, cuando alcancé en el camino de Emmaús a algunos de mis discípulos, viéndome no descubrieron en aquel caminante a su Maestro, hasta que les hice oír mi divina palabra y cuando Tomás me vio, hizo que le mostrara la herida de mi costado para convencerse de que Aquél a quién él creía muerto en realidad vivía. Porque Yo para eso he venido, para que unos nazcan y otros resuciten a la fe.
24. Hoy no he querido tan solo revelaros mi mensaje, sino también he venido enseñaros la mejor forma de darlo a conocer.
25. Mientras ha durado el tiempo de mi predicación, he ayudado a vuestro espíritu en su evolución, quitando asperezas, dulcificando caracteres, despertando a los discípulos para que entreguen su corazón a la caridad, al cumplimiento de mi mandamiento que tanto os repetía cuando os decía: “Amaos los unos a los otros”. Y aunque el tiempo en que os levantéis a esparcir mi palabra, aún no ha llegado, porque no habéis alcanzado la debida preparación, he concedido a todos aquellos que están bebiendo en esta fuente de salud, de moral y de vida, que comiencen a practicar mis divinas enseñanzas, para que se preparen, fortaleciéndose para la lucha futura, para que con sus buenas obras convenzan a nuevos corazones, los que más tarde serán también labriegos y nuevos sembradores en las tierras del Señor.
26. Hoy contemplo que mientras unos pecan de temerosos y discretos, otros en cambio se muestran ostentosos y no quiero que toquéis ninguno de esos extremos. No quiero que el temor a los juicios de vuestros semejantes, haga que os ocultéis, porque con ello demostraríais que os falta confianza en mí enseñanza, y si no tenéis fe en el poder que encierra la simiente que vais a entregar ¿Cuál será la cosecha de vuestra siembra?
27. Temed sí, que vuestra mala conducta os afecte ante vuestros hermanos, pero mientras llevéis limpidez en vuestra vida, levantaos con dignidad y predicad mi palabra, dando a conocer mi enseñanza a vuestros semejantes.
28. No hagáis ostentación de vuestros dones y conocimientos de la verdad que lleváis. Yo os digo, que si eso hicierais, os expondríais a ser sometidos a grandes pruebas por vuestros hermanos.
29. No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es que Jesús así lo hizo, más El sabia responder a cualquier pregunta y poner a prueba a los que trataban de probarlo.
30. Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto, desafiar la ira de vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada bueno lograréis en vuestra siembra.
31. Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error, corregid vuestras imperfecciones; orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras, que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.
32. También os digo, que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda; mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi ley, sintieseis la necesidad de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si verdaderamente tenéis fe.
33. No ambicionéis saber más que vuestros hermanos, sabed que todos adquirís el conocimiento según vuestra evolución, si Yo os concediera mi luz sin que tuvieseis méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría sería falsa.
34. Os quiero humildes, más para serlo ante Mí, también lo debéis manifestar delante de vuestros semejantes.
35. Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados el uno es parte del otro. ¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes? Ambas son la llave que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de mi doctrina.
36. Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas virtudes podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor.
37. Con mi enseñanza vengo a modelaros espiritualmente, con el fin de que al banquete espiritual en donde podréis saborear los manjares de la sabiduría y del amor perfecto.
38. Sabed que vuestro destino es vivir como Yo os lo enseñe, es decir, en la humildad, en el amor, en la espiritualidad, dejando que pase por vuestro ser un torrente inagotable de caridad.
39. En mi enseñanza os muestro un horizonte amplio y si vosotros hacéis de vuestra vida una semejanza de lo que fue la mía, tened por seguro que llegaréis a mi Reino, al descanso verdadero.
40. Mi obra os asegura la dicha eterna en vuestro espíritu. ¿No habéis escuchado en vuestro corazón una voz dulce y armoniosa que os habla cada vez que hacéis un bien, que proporcionáis un consuelo o que otorgáis generosamente el perdón? ¿Quién es Aquél que así os habla en vuestro interior premiando vuestra bondad? Es vuestro Maestro que no se aparta de sus discípulos.
41. Con estas lecciones os hago comprender que las virtudes son las únicas que pueden engalanar a vuestro espíritu: también os digo que los errores, las faltas y los malos sentimientos, podréis compararlos a los andrajos con que a veces cubrió a vuestro espíritu. Os quiero limpios y engalanados, porque con harapos de miseria no podréis brillar en el palacio universal de vuestro Padre.
42. Las buenas obras son el agua cristalina con las que se limpian los espíritus, utilizadla.
43. Os hablo así para que comprendáis que estáis fuera de vuestro reino, y que necesitáis volver a el, porque Dios os está esperando.
44. Quiero hacer de cada hombre un apóstol y de cada apóstol un maestro, porque os amo con amor infinito y antes de que se pierda uno solo de vosotros, preferiría sentir sobre mi Espíritu todo el dolor que existe y que ha existido entre la humanidad.
45. En vuestro corazón me estáis diciendo: Maestro, ¿Tanto nos amáis? Y Yo os digo que vosotros aún no podéis comprender mi amor, pero que debe bastaros saber que cada hijo que vuelve a Dios, es un tesoro que vuelve al Padre. Debo advertiros que todo volverá al seno de Dios. Todos los frutos que de la semilla creadora han brotado, retornarán a su granero.
46. ¡Oh, discípulos amados!, preparaos para que con intensa fe anheléis llegar al verdadero templo construido por mi caridad en vuestro interior, porque ahí me encontraréis para acompañaros en vuestro camino de evolución hacia Mí.
47. Yo soy quien os guía porque soy perfecto, sé siempre a dónde voy y a dónde os llevo. Soy el buen Pastor que os cuida, os acaricia y os ama en tal forma que no titubeé un solo instante para daros con mi sacrificio en la cruz la enseñanza que os conducirá a la Vida Verdadera.
48. Los hombres creyeron que al quitarle la vida a Jesús destruirían mi doctrina, sin saber que con ello, cooperarían a mi glorificación.
49. He vuelto a la humanidad y me manifestaré en estos recintos hasta 1950, a través de entendimientos humildes, destinados por Mí para esta misión; comunicado en esta forma esperaré la llegada de los sabios que vendrán a interrogarme y a negarme.
50. Esta palabra sencilla y humilde en su forma, pero profunda en su sentido, volverá a confundir a los sabios en su soberbia y en su vanidad, y les demostrará que a la doctrina de Cristo, y del Salvador, nadie podrá extinguirla, porque Él es la Vida.
51. Nadie podrá acabar Conmigo, Yo renazco como surgí, en aquel tiempo, después de que un pueblo me arrojó de su seno, condenándome a una muerte ignominiosa. Mas si ahora aparezco de nuevo en este mundo, es porque os amo a todos.
52. ¡Oh, sabios, filósofos y doctores! vosotros sabréis que Yo soy vuestro Señor cuando lleguéis a escudriñarme, porque me veréis contestando a vuestras malas y mal intencionadas preguntas y enmudeceréis ante mis interrogaciones; y cuando os encontréis arrepentidos y cabizbajos, sin que me pidáis pruebas, Yo os las daré, y esas pruebas serán de amor y de perdón.
53. Soy el único que puede solucionar vuestros conflictos, el que verdaderamente cura vuestros males, acaricia a los niños y bendice a los ancianos, el que al hablar al hombre, acaricia e ilumina su espíritu. Los hombres y los siglos pasarán, más no mi obra Espiritualista Trinitaria Mariana. De cierto os digo que esta obra que es mi Ley y mi doctrina, iluminará a la humanidad. No dudéis de mi sabiduría, ni desafiéis más mi justicia; si Yo aceptase vuestro desafío, me bastaría un débil soplo de mis elementos, para convertir en polvo o en nada vuestra ciencia y vuestras teorías. No me busquéis como Juez, buscadme como Padre, porque Yo soy amor.
54. ¡Oh, pueblo amado! que tenéis la misión de difundir mi palabra entre la humanidad hoy petrificada por su materialismo. Aprended a amarla y tened siempre piedad de aquéllos que no comprenden mis lecciones de infinito amor.
55. Cerrad vuestros labios a la murmuración, la mofa, el juicio o la crítica. Envainad esa espada de dos filos que hiere a diestra y siniestra cuando la esgrimís; si queréis luchar en mi nombre, empuñad la espada del amor.
56. Cerrad vuestros labios, para que no vuelvan a proferir blasfemias ni a causar deshonras; en cambio, abrid vuestros ojos para que descubráis el mal y os apartéis de él; mas no juzguéis a vuestra hermana humanidad, porque formáis parte de ella y adolecéis de sus mismos defectos. Cuando vuestros labios y vuestro corazón se laven en las aguas del arrepentimiento y de las buenas obras comenzarán a hablar con la verdad de mi palabra, la cual Yo os la inspiraré.
57. Si hablaseis de mi doctrina sin antes haberos regenerado y preparado, en vez de despertar la fe en los corazones, sólo recibiríais las burlas de quienes están enterados de vuestras faltas. En cambio, si las burlas, las críticas llegan a vuestro corazón, después de que hayáis velado y orado, no lograrán heriros, porque ya os protegisteis con las armas que os di, que son: paciencia, caridad, mansedumbre y amor.
58. Sed humildes y quienes os amen, lo harán de verdad. Si no habéis alcanzado esa preparación de espíritu y de materia, más os valdría no levantaros a predicar mi palabra, porque no llegaréis a sembrar mi simiente con la limpidez con que Yo os la he entregado y siempre irá mezclada con vuestras imperfecciones. Debéis antes de sembrar, analizar y estudiar mi doctrina para que lleguéis a comprender y a obedecer mi enseñanza.
59. Cuando sepáis recibir el golpe en la mejilla derecha y en señal de perdón, de amor y de humildad, presentéis la izquierda a vuestro ofensor, ya podéis confiar en que comenzáis a ser mis discípulos. Hasta que surja el perdón entre los hombres, cesarán sus guerras fratricidas y surgirá la unión de todas las naciones
60. Con estas enseñanzas quiero evitar que algún día os convirtáis en prevaricadores, que hablando de amor, caridad y espiritualidad, con vuestras obras sembréis todo lo contrario. Os digo esto, porque entre vosotros hay quienes van pregonando que me aman y en su corazón no existe el amor hacia sus hermanos.
61. Os quiero sinceros espiritual y materialmente para llamaros dignos hijos míos, porque de lo contrario, a vuestro espíritu llegará implacable mi voz llamándoos hipócritas, como llamé en el Segundo Tiempo a la secta de los fariseos que eran la imagen viva de un sepulcro blanqueado por fuera, pulido y cubierto de flores, pero guardando en su interior sólo podredumbre y muerte.
62. Estoy escuchando a los que me dicen: “Maestro, consideramos que es muy dura la prueba de tener que mostrar la mejilla izquierda a aquél que nos hirió la derecha, mas sin embargo, quisiéramos ser de vuestros discípulos”.
63. ¡Oh pueblo!, que oyendo mi palabra la tomáis siempre en su sentido material, sin deteneros a comprenderla en su significado espiritual. Yo os digo que así como podéis ser tocados en la mejilla, lo podéis ser en el corazón, en vuestra parte moral o también podréis ser tocados en vuestro espíritu. Mas no debéis de creer que esa prueba que os pido sea la más grande que podáis soportar; en este Tercer Tiempo he venido a pediros un poco más, cuando os pregunto en mis cátedras, ¿Si el asesino de vuestro padre se viera perseguido por la justicia humana y llamara a vuestras puertas pidiéndoos protección le concederíais albergue, sin delatarle, en señal de perdón?
64. Esa es la prueba que ahora pido a todos aquéllos que quieran ser los discípulos del Espíritu Santo en este Tercer Tiempo.
65. Si ponéis en práctica estas enseñanzas, de cierto os digo que os estaréis labrando un galardón, mas no debéis de esperar la recompensa mientras estéis en este mundo; y vuelvo a recomendaros que no juzguéis los actos de vuestros hermanos, porque según fuere vuestro juicio, así será vuestra sentencia. Dejadme la causa a Mí, justa o injusta, conocida o desconocida, que Yo daré a vuestros hermanos lo que a ellos pertenece y a vosotros lo que os corresponda.
66. Sed humildes en todos los actos de vuestra vida, sentíos ignorantes ante la sabiduría de vuestros semejantes.
67. Bienaventurado el que se prepare, porque él verdaderamente me escuchará. Bienaventurado el que se purifique y obedezca los mandamientos de su Señor, porque él me verá. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 31
1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación y elevad vuestro espíritu hacia vuestro Creador, porque es con él que deseo conversar.
2. Os prometí volver entre vosotros y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu.
3. Tened paz, escuchadme con atención y dejad que el cincel de mi palabra, vaya modelando vuestro espíritu.
4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara la paz y no lo encontrasteis, cuando llegasteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra no os imaginabais que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto anhelabais.
5. Os conquistaré por medio del amor, para ello, os estoy dando mi enseñanza que es fuente de inagotables bendiciones. Os dejaré esta fuente para que en ella recibáis a vuestros hermanos, los viajeros, los caminantes, con la misma solicitud y caridad con la que Yo os he recibido.
6. No sólo de pan vive el hombre, sino también de mi palabra. Existe en vosotros hambre y sed que no son materiales, y para reconfortaros buscáis el agua y el pan del espíritu. Ha sido preciso que el dolor os tocara, para que comprendieseis las enseñanzas que os di en el Segundo Tiempo.
7. Algunos me preguntan confundidos: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable ante Ti y sólo apruebas el amor espiritual? Yo os contesto: No os confundáis. Bien está que al espíritu le corresponda lo más elevado y puro del amor pero también en la materia puse un corazón para que amase en la Tierra y le di al hombre sentidos para que a través de ellos gozara de todo lo que le rodea.
8. Yo confié la vida humana a los espíritus, para que viniesen a habitar la Tierra, y ya en ella poner a prueba su amor a Dios. Para ello dividí a la naturaleza humana en dos partes, dándole la más fuerte a unos y la más frágil a otros: esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos podrán ser fuertes y felices, para ello instituí el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está enaltecido por el amor del espíritu.
9. El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la conciencia que ilumina la vida de los seres racionales. De las uniones plenas de comprensión espiritual, tienen que brotar buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz.
10. Ya es tiempo; de que purifiquéis vuestra simiente, para que formáis una familia que sea fuerte en espíritu y en materia.
11. Comprendedme mis hijos, interpretad bien mi voluntad, ya se acerca el año de 1950, recordad que es el que Yo he señalado para que finalice esta comunicación. Quiero encontraros preparados en ese día, porque sólo los que lo hayan logrado, quedarán firmes en el grado de elevación que hayan alcanzado. Esos serán los que den verdadero testimonio de Mí.
12. Sólo los que se hayan espiritualizado sabrán manifestar mi obra en su nueva forma de comunicación. ¿Más cómo harán para llegar a tener la inspiración necesaria para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes espirituales?: Velando y orando.
13. Quiero que todos alcancen el progreso, que no llegue solamente a unos cuantos para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensáis de una manera y otros en forma distinta, sólo llevaréis confusión a vuestros hermanos.
14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación por conducto de Damiana Oviedo; ¿Más, dónde se encuentra el resultado de aquellas palabras? ¿Qué se hizo con ellas? Ocultos se encuentran los escritos de aquellas cátedras divinas que fueron las primeras de este tiempo en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es necesario que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi palabra en este Tercer Tiempo. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su
contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice.
15. Hoy no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra haya cesado. ¿Podéis imaginaros el torbellino que tal hecho desencadenará entre las naciones? Habrá descontrol en los espíritus y vosotros debéis estar preparados para contrarrestarlo. Pensad que en cada Era es mayor vuestra responsabilidad, porque en cada nuevo tiempo, ¡Oh pueblo! vais teniendo mayor conocimiento de mi Ley. Es muy grande vuestra heredad y es indispensable que la dejéis en vuestros hermanos, los necesitados, antes de que abandonéis esta Tierra.
16. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. Si no os preparáis, ¿Cómo Vais a poder recibir y entender mi enseñanza, cuando mañana os la confié por inspiración?
17. Uníos en verdad y en espíritu y así ya no os dividiréis, ni siquiera en más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros por lo tanto, no podrá surgir en el futuro distinta ley la que ahora os he dado.
18. No debilitéis, pueblo; recordad en todo instante que os he llamado fuerte. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable. ¿Por qué vosotros habíais de defraudar a vuestros hermanos dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que dejaréis a las generaciones venideras como herencia.
19. Muchos en el interior de su corazón me dicen: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que vamos a ser infieles? ¿Sería eso posible? Y Yo os contesto lo mismo que dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: Velad Morad, para que no caigáis en tentación. Porque si ahora sólo sois los párvulos que anhelan convertirse en mis discípulos, vuestra perseverancia os hará alcanzar una noble expiación. No me ausentaré sino hasta haberos dado mi última lección al finalizar 1950.
20. Sentid mi amor cerca de vosotros, confiadme vuestras cuitas, conversad en paz Conmigo y de cierto os digo, que después os sentiréis confortados. ¿Por qué llegáis ante Mí temerosos, acaso creéis que he venido a delataros ante vuestros hermanos?
21. Escucho que en lo íntimo de vuestro corazón me decís: Maestro, ¿Cómo hemos de ser recibidos por Vos, si nos encontramos tan manchados por nuestros pecados y Vos sois la misma perfección?
22. Os contesto, humanidad: ¿Creéis que al venir a buscaros ignoraba que estabais manchados? Todo lo sabía, nada ignoro, por eso me he acercado a vosotros, para entregaros mi lección de amor la cual os salva de toda acechanza y os ayuda a limpiaros de todo pecado.
23. ¿Por qué los pobres, los parias del mundo, se sienten los más indignos de mi amor? ¿Acaso porque han oído que soy Rey? Qué lentos sois para entender las lecciones divinas. ¿No habéis comprendido que si me hice hombre en el Segundo Tiempo, fue para enseñaros la más grande lección de humildad? Recordad que vine en Jesús a nacer y a vivir entre los pobres, que con ellos anduve en los caminos, que visité sus casas y me senté a su mesa, que curé sus cuerpos enfermos, acaricié a sus hijos, sufrí y lloré con todos.
24. He aquí al mismo Señor, pero hoy viene en Espíritu, Este Rey no tiene corona, manto ni cetro, simplemente habito en la perfección y gobierno con el amor.
25. ¿Para qué había de manifestarme en regios palacios, entre pompas y ceremonias, si eso no es para Mí? De cierto os digo, que quienes me conciban entre lujos y esplendores superfluos, tienen su concepto errado de lo que es mi Divinidad.
26. Habrá quien se extrañe de que Yo como Cristo, me haya atribuido ahora la Divinidad y diga ¿Cómo es que Tú, el que dijo en aquel tiempo que venía tan sólo a ejecutar la voluntad de su Padre, ahora nos hablas como si fueras el Padre mismo? Y Yo os contesto: comprended que Cristo habló como Divinidad, puesto que es el Verbo de Dios y hoy os habla nuevamente el Verbo en Espíritu. Por lo tanto os digo que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios.
27. Vosotros estáis hechos de materia, en la que he puesto un espíritu y a éste lo he dotado de una conciencia. ¿Y acaso por ello vais a decir que son tres personas las que habitan en cada hombre?
28. Esas tres potencias forman un solo ser, aunque cada una de sus partes se manifieste de distinta manera.
29. Cuando en él ser humano haya perfecta armonía entre las tres naturalezas de que está formado, habrá semejanza con la armonía que existe en Dios, porque en él existirá una sola voluntad, la de alcanzar la cumbre de su perfección espiritual.
30. Pueblo, ha mucho tiempo que os vengo doctrinando para vuestra lucha, mas sólo van quedando Conmigo los que despojados de ambiciones materiales, han cifrado su ideal en conocer las enseñanzas espirituales. También entre los que ya han partido al más allá, hay muchos que me escuchan desde su escala de evolución. ¡Cuántos de los primeros no han sabido perseverar ni serme fieles! No quisieron esperar la fructificación de las primeras semillas. Flaquearon en su fe, dudaron, no presintieron la grandeza que estaba por desbordarse en los postreros, más cuando retornen, atraídos por el clamor y el regocijo de este pueblo, tendrán que venir a ocupar el último lugar.
31. Que sirva esta lección a los que hoy, viendo la multiplicación de la simiente, aún dudan del florecimiento de esta Doctrina.
32. Desmaterializaos, desde hoy llevad vuestro culto a la máxima sencillez, preparándoos y disponiéndoos para la comunicación de espíritu a Espíritu, que tendréis con vuestro Señor. Hoy todavía es necesario que os hable por conducto de estas materias, para que os afirméis en vuestra fe, y sintáis que me encuentro cerca de vosotros, en lo más íntimo de vuestro corazón.
33. Cumplidme pueblo y Yo os cumpliré. Dad testimonio de Mí y Yo lo daré de vosotros. Despojaos de todo egoísmo, si es que en verdad queréis formar parte de mis labriegos que darán a conocer mi palabra entre la humanidad. Dejad de preocuparos tan sólo de vosotros y comenzad a preocuparos por vuestros semejantes. Quiero que descubráis el supremo deleite que se alcanza aliviando el dolor ajeno.
34. Llevad a vuestros hermanos, en mi palabra de consuelo, de luz y amor, el bálsamo que os he confiado.
35. Algún día llegaréis a comprender que la sabiduría del espíritu es superior a la ciencia de la mente, porque la inteligencia humana sólo descubre lo que su espíritu le revela. Os hago esta advertencia, porque muchos de vosotros diréis: “¿Cómo voy a curar a los enfermos, si ignoro la ciencia de curar?”
36. Tened caridad de vuestros hermanos, tened fe, sabed orar y con esos méritos haceos dignos de mi gracia y en verdad os digo, que entonces veréis cómo es posible hacer prodigios.
37. Si a pesar de mi enseñanza hay quien dude de que esta palabra procede del Padre, que pregunte a mis labriegos, a este pueblo que me viene siguiendo, y obtendréis millares de testimonios que le hablen de verdaderos prodigios, los cuales asombrarían a los hombres de ciencia que los conocieran.
38. Escuchad: cuando haya dejado de daros mi palabra, este pueblo será sembrador de mi simiente espiritual, más Yo os pregunto: ¿Cuál será vuestra determinación ante los mandatos que de Mí habéis recibido? ¿Estaréis dispuestos a interpretar fielmente mis inspiraciones: No me prometáis nada de lo que vais a hacer en aquellos días, mejor seguid escuchando esta Doctrina y meditad en ella? Hoy estáis unidos en torno al Maestro, mañana, no sabéis cuántos de vosotros me daréis la espalda, al desobedecer mis mandatos.
39. No dejéis que los años pasen inútilmente sobre vosotros, procurad en cada día dar un paso más hacia adelante, en el sendero espiritual. Caminad con paso firme, nadie vaya de prisa sólo por sentirse adelante de los demás porque su tropiezo sería muy doloroso.
40. Quiero que lleguéis a ser fuertes por el pensamiento, por la intuición por la espiritualidad de vuestras obras, para que en vuestra vida no causéis el menor dolor y si os preparéis para aliviar cuantos sufrimientos se presenten a vuestro paso.
41. Os he entregado muchas lecciones, ¡Oh, pueblo! unas más profundas que otras. Yo hablo a todos mis hijos, a los que van delante y a los postreros. Es que siempre están llegando nuevos párvulos en busca de esta palabra y como hice con vosotros, principiaré por entregarles las enseñanzas más sencillas.
42. Yo pregunto a los postreros: ¿Creéis que no poseéis ninguna misión espiritual? ¿Os sentís irresponsables ante la humanidad? Si así pensáis, estáis en un error, porque tan grandes son vuestros dones y vuestros cargos como los que veis que poseen éstos de quienes me estoy sirviendo, para daros mi enseñanza. Ellos también pensaron lo mismo que vosotros, cuando me escucharon por primera vez y ahora miradles: ¡Cuán equivocados estaban!
43. Perseverad en el camino, porque pronto llegaréis a saber todo lo que poseéis y cuál es la misión que debéis de cumplir en la Tierra.
44. Comprended que Yo vuestro Dios, no he tenido principio ni tendré fin. Soy eterno y vengo a revelaros en este tiempo muchos de los misterios de la vida espiritual. Ese conocimiento os hará que cumpláis con la ley, amando y siendo fieles a vuestro destino.
45. Ha llegado el tiempo en que os revele nuevas enseñanzas y esto os parece como si el Padre, después de una larga ausencia retornase a sus hijos.
46. Os di el don del libre albedrio, porque vuestro espíritu fue puesto en el principio de un largo camino, a cuyo final se encuentra la meta de su purificación y perfección; para alcanzar esa dicha, tendréis que llegar por los méritos del amor, de la fe y de la perseverancia.
47. Cuán hermoso es el don del libre albedrío, y qué mal lo ha utilizado el hombre; más después de esa larga experiencia, surgirá el espíritu imponiéndose a las pasiones del mundo y tomará esa bendita libertad únicamente para glorificar a su Padre.
48. Las flores brotan de las plantas y me ofrecen su aroma, ése es su destino del cual no podrían apartarse, porque les falta el espíritu y por lo tanto, el don de la libertad. Las aves me ofrecen sus cantos, mas no podrían hacer algo distinto, porque para eso fueron creadas y no poseen libre albedrío.
49. Cuán grande será vuestro mérito, el día en que vosotros seáis como las flores o como las aves, a pesar de que el corazón, a causa del libre albedrío os quisiera desviar con sus pasiones del sendero de vuestro cumplimiento. Ese será el tiempo del espíritu, porque ocupará el lugar que le corresponde y también será el tiempo de la materia cuando ella confiese su inferioridad y ambos se dejen conducir por la conciencia, la armonía que entonces exista en el hombre, será la misma que hay en todo lo creado. Mi presencia no sólo será reconocida, sino aun sentida por la humanidad.
50. Se acerca el tiempo en que los hombres me ofrezcan el verdadero tributo, en que dejen de quemar el incienso que desde los primeros días me han venido ofreciendo, incienso que no siempre me habla de obras puras sino muchas veces ha venido saturado de la maldad humana. El tributo que sustituirá al incienso, será vuestro amor, el que llegará hasta Mí.
51. Sabéis que fuisteis creados a mi imagen y semejanza, y cuando lo decís, pensáis en vuestra forma humana, os digo, que ahí no está mi imagen, sino en vuestro espíritu, el cual para asemejarse a Mí, tiene que perfeccionarse practicando las virtudes.
52. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy la justicia y el bien y todo ello proviene del amor divino. ¿Comprendéis ahora cómo deberíais ser para que fueseis a mi imagen y semejanza?
53. La razón de haberos creado, fue el amor, el divino anhelo de compartir con alguien mi poder, y la razón de haberos dotado de libre albedrío, fue también el amor, quise sentirme amado por mis hijos, no por ley sino por un sentimiento espontáneo que brotara libremente de su espíritu.
54. Los hombres, arrastrados por la fuerza de sus pasiones, han descendido tanto en sus pecados, que habían perdido toda esperanza de salvación, mas no hay ninguno que no pueda ser salvo; porque el espíritu, cuando se haya convencido de que las tempestades humanas no cesarán mientras no escuche la voz de la conciencia, se levantará cumpliendo con mi ley hasta llegar al final de su destino que no está en la tierra sino en la eternidad.
55. Los que creen que es absurda la existencia y piensan en la inutilidad de la lucha y del dolor, son los que ignoran que la vida es el maestro que modela y el dolor el cincel que perfecciona. No penséis que Yo hice el dolor para ofrecéroslo en un cáliz, No penséis que Yo os haya hecho caer. El hombre cayó en desobediencia por sí mismo, y es por eso que debe levantarse también por su propio esfuerzo. Tampoco penséis que solamente el dolor os perfeccionará, no, también practicando el amor llegaréis a Mí, porque Yo soy amor.
56. Si os puse en un largo y difícil camino, mirad que en él os voy acompañando; os sigo enseñando y ayudando con la cruz, y para daros pruebas de que os acompaño, llegué a hacerme hombre, para ser visible y tangible; pero sois necios en vuestros juicios, dudáis si me contempláis humanizado, diciendo que no es posible que vuestros ojos puedan mirar a Dios; y si os digo que soy Espíritu, entonces decís: ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve y creer en ello?
57. Habéis llegado a un grado de evolución, en el que sabréis comprenderme en mi esencia divina y sentirme como espíritu. La
evolución y la reencarnación del espíritu, os han ido preparando para recibir mis nuevas lecciones.
58. Cuando la obscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los hombres, más como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego.
59. Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo.
60. Eliseo, antes de que Elías fuera arrebatado por el carro de fuego y llevado a las alturas, le pidió que su don de profecía y su espíritu, se lo transmitiese para ser como él había sido en la tierra; y Elías, en prueba de que le concedía a su discípulo sus deseos, le dejó su manto y el espíritu de Elías y su don de profecía fueron en Eliseo como una señal reveladora de la comunicación espiritual con los hombres y de la reencarnación del espíritu.
61. En cada era y en cada revelación divina aparece Elías ante los hombres.
62. Aún no había llegado el Mesías a la Tierra, faltaba poco para que naciera en cuanto hombre y el espíritu del profeta ya había encarnado en Juan que luego fue llamado el Bautista, para anunciar la proximidad del Reino de los Cielos, que sería la presencia del Verbo entre los hombres.
63. Cuando más tarde me transfiguré en el monte Tabor para mostrarme en Espíritu ante algunos de mis discípulos, Elías vino con Moisés a tomar su lugar junto a su Señor, dando a entender en esta forma, que él tendría encomendado en el futuro un tiempo en el cual habría de hacer sentir su presencia entre la humanidad, despertando al espíritu adormecido de los hombres a la vida luminosa y perfecta.
64. Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en
recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.
65. Cuando Elías haya preparado a la humanidad, aparejando los caminos del Señor, volverá al Padre.
66. Cuando eso sea, no le pidáis que os deje su manto como se lo dejó a Eliseo, porque se ha manifestado espiritualmente, los tiempos han cambiado y debéis olvidar los símbolos, más él os dejará como un presente de amor y un testimonio de que estuvo entre vosotros, el don de la profecía.
67. Preparaos discípulos, aprended de Mí, para que Yo os envíe entre la humanidad, a predicar mi manifestación como Espíritu Santo, diciéndoles como Juan: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado a los hombres”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 32
1. Preparaos, porque quiero que analicéis la esencia de mi Verbo que he venido a derramar entre vosotros en este Tercer Tiempo.
2. Sois todavía los pequeños párvulos, debiendo ser ya los grandes discípulos, porque habéis vivido en varias encarnaciones. Debisteis ser niños sólo en el Primer Tiempo, para convertiros en mancebos en el Segundo y llegar a la madurez en el Tercer Tiempo.
3. Siempre os he contemplado como a pequeños niños, en vuestra infancia espiritual caminasteis inocentes, faltos de desarrollo en vuestras facultades y sentidos, ignorando vuestro principio, después recibisteis mis primeras lecciones y revelaciones. En el Segundo Tiempo debisteis ser ya los mancebos, que en plena juventud espiritual vivieran en forma elevada, mas os encontré agobiados, esclavizados, atados a ritos y tradiciones, y contemplando que no habíais aprovechado mis lecciones, vine a trazaros con mis ejemplos de caridad y amor el camino que os llevará a la tierra prometida, preparándoos para esta etapa de nuevas enseñanzas que prometí venir a daros. Os dije que fueseis fuertes, que luchaseis para no caer en una nueva esclavitud. ¿Y qué es lo que hicisteis con mi Doctrina? ¿Por qué habéis olvidado la promesa que os hice de volver entre vosotros espiritualmente? Estoy en Espíritu como os lo había ofrecido y no me reconocéis, preguntáis por qué os llamo Israel, y me pedís pruebas para crecer. ¿Por qué habéis caído en idolatría y en misticismo, confundiendo las prácticas materiales con el culto espiritual? Os encuentro confundidos por las falsas doctrinas con las que vuestros hermanos os han apartado del
sendero de vuestra evolución, os quejáis porque os falta la libertad; contemplo lo que habéis sufrido por el cáliz tan amargo que habéis apurado mas no penséis que Yo os haya castigado, no. Siempre he querido guiar vuestros pasos para que me améis como Padre y sintáis mi divina protección.
4. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra y mis últimas recomendaciones a través de Jesús, y hoy aparezco ante vosotros como Espíritu Santo cumpliéndoos mi promesa. No he venido a humanizarme, vengo en Espíritu y sólo me contemplarán los que se encuentren preparados. Mientras vosotros creéis en mi palabra y me seguís, otros no aceptan mi manifestación y la niegan. He tenido que darles grandes pruebas y gracias a ellas he ido venciendo su incredulidad. El amor y la paciencia que siempre os he manifestado, os hacen comprender que sólo vuestro Padre puede amaros y enseñaros en esta forma. Yo velo por vosotros y hago ligera vuestra cruz, para que no tropecéis. Os hago sentir mi paz para que caminéis llenos de confianza en Mí.
5. Siempre habéis sufrido porque no habéis tomado en cuenta mis ejemplos de humildad, no habéis mirado cuánto es lo que he descendido para hacerme oír y comprender de vosotros; más Yo os perdono, porque pertenecéis al primer pueblo, al primogénito. Vivid mis ejemplos y haced que la humanidad me ame, que se acerque a Mí, porque los hombres ya no saben buscarme, no sienten mi presencia, no reconocen mis beneficios y atribuyen a la casualidad mis prodigios, no confían en Mí y viven tranquilos en medio de su confusión. Os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; sabéis que gobierno al Universo con mis leyes de amor y que todos los seres me son obedientes. Sólo el hombre trata de burlar esas leyes sin querer hacer buen uso de su libre albedrío.
6. Descansad de vuestras vicisitudes. Hoy estáis agobiados bajo el peso de vuestros sufrimientos, en vuestro espíritu hay dolor y brota el llanto de vuestros ojos por el arrepentimiento de vuestras faltas. Habéis sido desconocidos por seguir mi causa, más os he dicho, que si os preparáis, podréis vencer y soportar los juicios de vuestros hermanos con la fortaleza que os dará la práctica de la caridad.
7. No en vano os he escogido como instrumentos para esparcir mi palabra, en vosotros deposito mi confianza, os encargo una delicada misión que es la de llevar la redención a vuestros hermanos con vuestros ejemplos. La simiente está en vosotros, es la misma con la que os he hecho vivir desde el principio. Espero buenos frutos de vuestra siembra como resultado de vuestro trabajo y de vuestros desvelos. Haced liviana la cruz que lleváis, cumpliendo con amor la misión que os he encomendado. Terminad vuestra obra, no temáis a la muerte del
cuerpo, pensad que vuestro espíritu no morirá jamás, solamente se despojará de la materia que le fue concedida como instrumento para vivir en la Tierra y que, una vez terminada su misión, pagará su tributo a la tierra y vuestro espíritu se libertará para ir en busca de horizontes sin límites empezando para vosotros una nueva vida en la que encontraréis la compensación de vuestro trabajo en este mundo.
8. Desechad costumbres y tradiciones erróneas. Tomad la luz en mi enseñanza para que vuestra duda se disipe y los misterios se aclaren según sea mi voluntad.
9. Os estoy demostrando la vida verdadera del espíritu, para que no viváis bajo injustas amenazas, que no cumpláis con mi Ley sólo por el temor al castigo del que os han hablado, los que no han sabido interpretar mi palabra Tomad mi ley; no es complicada ni difícil de entender. Todo el que la conoce y se rige por ella, no se confunde ni da cabida a palabras o pronósticos falsos, a ideas erróneas ni a malas interpretaciones. Mi ley es sencilla, señala siempre el camino que debéis de seguir, confiad en Mi. Yo soy el camino que os conducirá a la ciudad blanca, la tierra prometida, la cual tiene abiertas sus puertas, esperando vuestra llegada.
10. Me he complacido al entregaros una heredad que no os pertenece solamente a vosotros, sino a toda la humanidad. Habéis recibido tanto, que estáis en el deber de dar a todo el que solicite, parte de ese caudal. Llevad la luz a vuestros hermanos que pagan sus faltas en el cautiverio, consolad a los enfermos, ungidles con vuestro amor como lo hice en el Segundo Tiempo y veréis derramado en ellos el bálsamo de mi caridad. Alentad a los tristes, dadles conformidad y fortaleza. Así practicaréis vuestros dones y os sentiréis confortados.
11. Tenéis cerca al mundo de los espíritus virtuosos que vienen en vuestra ayuda. Pedid con fe y respeto y recibiréis sus beneficios. Llamadlos sin distinción ninguna, porque todos han sido preparados por Mí en igual forma, todos se han hecho dignos de venir en este tiempo en ayuda de la humanidad. Imitad su ejemplo y estad unidos a ellos en el ideal de progreso. He permitido a ese mundo espiritual que os enseñe y en la lucha que se aproxima, serán soldados invencibles y vuestro baluarte.
12. Mi Ley no es reducida, es infinita y podéis cumplirla en muchas formas. No os exijo que hagáis obras perfectas, pero debéis de estudiar y profundizaros en ella para que lleguéis a practicarla.
13. No quiero que después de escuchar mi palabra durante tanto tiempo, consideréis perdidos o mal empleados estos momentos. Si perseveráis, llegaréis a espiritualizaros y entonces seréis como un libro abierto ante vuestros hermanos. Después de 1950 alcanzaréis mayor grado de elevación. Yo seguiré comunicándome con vosotros por
inspiración y el pueblo recibirá vuestras palabras como mensajes que Yo le envío. En este tiempo reconoceréis cuán sabia y profunda fue mi enseñanza.
14. Después de 1950, año en que terminará mi comunicación bajo esta forma, grandes pruebas tendrá la humanidad. La naturaleza sufrirá trastornos, todo se conmoverá, habrá desorganización en todos los órdenes. Preparaos y en ese tiempo ayudad a los débiles, porque muchos sucumbirán en esas pruebas.
15.1950, temido por unos y ansiado por otros, está próximo a llegar; muchas sectas y religiones piensan en esa fecha y esperan los acontecimientos que aparecerán en torno de ella, para juzgar mí obra. Otros se preguntarán el porqué del caos mundial y vosotros hablaréis en mi nombre anunciando que después de ese caos la humanidad alcanzará la paz anhelada.
16. Porque Yo no soy insensible a vuestras penas, ellas llegan hasta Mí, y me hacen padecer.
17. ¿Por qué os miráis como extraños, viviendo en el mismo hogar, que es este mundo y distinguiéndoos por razas, clases y creencias? Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y lo cetros caerán, el poderlo desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir estas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad, la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos.
18. Vosotros os sentís tranquilos en vuestra nación. Porque disfrutáis de paz y de bienestar; más os digo que no confiéis demasiado, que no durmáis, que veléis y hagáis méritos, si queréis conservar esa paz.
19. Labriegos, os estoy tocando en las pruebas como en otro tiempo lo hice con el paciente Job, mas no penséis que lo hago con el deseo de haceros sufrir, no, es con el fin de que vuestro espíritu se fortalezca en ese crisol.
20. No tratéis de mostraros limpios ante Mí, si vuestra conciencia os reclama vuestras faltas y pecados, es mejor que os confeséis ante vuestro Padre y dejéis que su palabra, cual rio purificador, os limpie de toda mancha. Entonces os sentiréis dignos de presentaros ante vuestros hermanos para enseñarles la verdad que contiene mi enseñanza.
21. Mi paz es en vuestra nación, velad y orad, para que no perdáis esta gracia por vuestras malas obras. Retened mi paz, atesorad mi sabiduría. ¿No os habéis dado cuenta de cómo os está acechando la guerra, llamando a vuestras puertas y tendiéndoos lazos para haceros caer?
Más si sabéis velar no temáis, porque Yo os ayudaré-para que alcancéis el triunfo en vuestra lucha.
22. Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, Él os dijo: Quien conoce al hijo conoce al Padreé. Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el Mío.
23. Escuchad, discípulos: en el Primer Tiempo os di la Ley, en el Segundo os enseñe el amor con el cual deberíais interpretar aquellos mandamientos, y ahora en esta Tercera Era os envío la luz, para que penetréis en el sentido de cuanto os fue revelado.
24. ¿Entonces, por qué os empeñáis en encontrar tres dioses en donde sólo existe un Espíritu Divino, que es el Mío?
25. Yo di la ley a los primeros hombres y sin embargo, a Moisés le anuncié que enviaría al Mesías. Cristo en quien os di mi palabra, os dijo cuando ya su misión estaba concluyendo: “Yo me vuelvo al Padre de donde vine”; también os dijo: “EI Padre y Yo, somos uno solo”. Y luego prometió enviaros al Espíritu de Verdad, el cual vendría a esclarecer según mi voluntad y vuestra evolución, el misterio de mis revelaciones.
26. Más ¿Quién podrá hacer luz en mis arcanos y explicar estos misterios? ¿Quién podrá desatar el libro de mi sabiduría, si no soy Yo?
27. En verdad os digo que el Espíritu Santo, al cual ahora encontráis distinto a Jehová y a Cristo, no es sino la sabiduría que manifiesto a vuestro espíritu para haceros entender, contemplar y sentir la verdad.
28. Hoy os preparo para recibir mi palabra y que ella descienda como el rocío sobre las plantas sedientas, como agua cristalina que apague la sed de vuestro espíritu. Yo os recibo como tiernos niños en mi amor de Padre.
29. Empezáis a dar los primeros pasos en tierra firme, más si os estacionáis y más tarde desoís mis mandatos, no cerréis el camino a vuestros hermanos, a los que vendrán después de vosotros llenos de anhelo de servirme, a los que se han preparado y me están esperando. Si no aprendéis mi lección ¿Que podréis enseñar? Penetrad en mi obra e iluminaos para que podáis comprenderme, Yo soy el alfa y la omega, principio y fin de toda enseñanza.
30. En este tiempo os anuncio las pruebas que han de ser; tres cuartas partes de la tierra desaparecerán, el dolor llamará a todos los hombres y el mundo sufrirá grandes rigores. Más si os preparáis, por uno de vosotros se salvará una comarca. La ciencia que el hombre ha alcanzado, no bastará para curar las enfermedades extrañas que han de aparecer, comprenderéis entonces que tenéis que elevaros más allá de
lo terrestre para sanar y remediar los males. Israel librará a la humanidad de grandes calamidades, más cuanto es lo que tenéis que prepararos para cumplir con vuestro destino. Los apóstoles de este tiempo irán de comarca en comarca llevando la “buena nueva” y sus dones serán como una fuente inagotable que desborda sus beneficios en todos los hombres.
31. Con cada prodigio que les conceda levantarán la fe de nuevos apóstoles y su misión será grande. ¡Más hay de ellos si se envanecieran!, porque perderán los dones.
32. Respetad los dones concedidos a vuestros hermanos. Cultivad el árbol que os he confiado, porque todos sois labriegos de una sola campiña. Mi caridad os sigue por doquiera, conozco vuestras obras y pensamientos. Velad y orad, porque la humanidad necesita de vuestra oración para su evolución espiritual.
33. Muchos de vosotros creéis contradictorios vuestros sufrimientos con la ley de amor del Padre porque pensáis: Si soy hijo de Dios, si el Padre universal y todopoderoso me creó ¿Por qué me dejó caer, por qué no me hizo obediente, bueno y perfecto?
34. En verdad os digo, que no habéis meditado en lo que pensáis. Lo que creéis contrario a mis leyes, es precisamente la confirmación de la ley de amor, y para que mejor lo entendáis, escuchad. En la escala divina hay un número infinito de seres, cuya perfección espiritual les permite ocupar diferentes peldaños según el grado de evolución que han alcanzado. Vuestro espíritu fue creado con atributos adecuados para evolucionar por esa escala de perfección y llegar hasta determinado fin en los altos designios del Creador.
35. El destino de esos espíritus no lo sabéis, más Yo os digo que es perfecto como todo lo creado por Mí.
36. Aún no comprendéis los dones que os dio el Padre, mas no temáis porque más tarde os daréis cuenta de ellos, y les veréis manifestarse en plenitud.
37. El número infinito de espíritus que como el vuestro habitan diferentes moradas, se encuentran unidos entre sí por una fuerza superior que es la del amor. Fueron creados para la lucha, para su elevación, no para la inmovilidad. Los que han cumplido con mis mandatos han llegado a ser grandes en el amor divino. Sin embargo os recuerdo, que aun habiendo alcanzado vuestro espíritu grandeza, poder y sabiduría, no llegará a ser omnipotente, ya que sus atributos no son infinitos como lo son en Dios. Sin embargo, ellos os bastarán para llevaros a la cumbre de vuestra perfección por el camino recto que os trazó desde el primer instante, el amor de vuestro Creador.
38. Al crearos os di el don del libre albedrío, para que por vuestra propia voluntad me glorificaseis, con el amor y la caridad que derraméis en vuestros hermanos.
39. Un espíritu sin libre albedrío, no sería digna creación del Ser Supremo. Sería un ser inerte, sin aspiraciones a su perfeccionamiento.
40. Hoy vivís todavía dentro de una vida material debido a la falta de fraternidad, porque en los dominios de lo espiritual todo vive en perfecta armonía.
41. La falta de comprensión con el amor divino provoca el atraso para el espíritu, que sólo puede evitarse volviendo al camino, al arrepentimiento definitivo y a la obediencia.
42. En vuestro mundo actual vuestros hermanos que cultivan la ciencia no os han conducido a la cumbre de vuestra evolución, os han llevado al dolor, al abismo, a la soberbia; más en ningún instante os he abandonado, sois vosotros los que habéis sido lentos para responder a mi llamado de amor.
43. Por haber abusado de la amorosa y justa libertad que os dio vuestro Padre, os tenéis que purificar con dolor y lágrimas, de las manchas que imprimisteis en vuestro espíritu. Sin embargo el que con resignación restituya sus errores, alcanzará su evolución y su ascenso será más rápido que su caída.
44. Por siglos y siglos os he venido dando ejemplos y pruebas de ternura, de amor divino que a veces han logrado conmover vuestro corazón haciéndoos exclamar: “Yo os amo, Señor, Yo os admiro”. Más Yo os pregunto: Si me amáis ¿Por qué no me imitáis, poniendo en práctica mis enseñanzas? ¿Por qué os habéis alejado de la vida espiritual, retrasando con ello vuestra evolución? ¿Cómo os atrevéis a culpar a Dios de vuestras propias caldas, de vuestro dolor y de vuestra imprudencia?
45. Hoy que os llamo no todos me escucháis, sin embargo, Yo os prometo que todos me escucharan y que ninguno de mis hijos se perderá en la eternidad del espíritu.
46. Unos me buscarán respondiendo a mi amor, otros agobiados por el dolor implorarán que mi misericordia detenga su cáliz de amargura.
47. Os estoy ampliando el mensaje que os di a través de Jesús, aún no queréis abandonar las inciertas veredas en las que os habéis extraviado.
48. ¿Acaso queréis culparme de todo lo que no viene de Mí y que ha sido vuestro? Yo os he dicho que sembréis amor, y en vez de ello habéis sembrado odio. ¿Queréis acaso recoger amor?
49. Os he enseñado a vivir en paz una vida sencilla, pura y elevada y vosotros insistís en vivir una constante guerra de odios, materialismo e insanas ambiciones.
50, Pedís a Dios casi siempre sin saber lo que pedís, más vosotros nunca dais a Dios lo que Él os pide para vosotros mismos.
51. Si os habéis envanecido y extraviado tanto en las enseñanzas divinas, ¿Cómo pretendéis que Dios os dé lo que no sabéis pedir o que rija al universo conforme a vuestra idea o voluntad? En verdad os digo que el universo no existiría un segundo si os dejara gobernarlo bajo vuestros caprichos humanos.
52. Os he dado una gota más de la esencia divina, más os daré eh lecciones venideras. Pero no toméis mi enseñanza sin analizadla, ella os llenará de luz para que interpretéis mejor mis revelaciones.
53. Toma la esencia de la enseñanza, e interpretadla como os dicte vuestra conciencia y vuestro corazón.
54. La espiritualizad no se encuentra en textos de religiones o ciencias; se encuentra en vuestro espíritu que estaría dignamente ocupado si cumplieras Siempre con el precepto que os dice Amaos los unos a los otros”.
55. No forméis nuevas filosofías, ni teorías derivadas de esta doctrina, no levantéis templos materiales, ni hagáis alegorías o símbolos. Yo os daré todas las revelaciones que os correspondan en estos tiempos.
56. En verdad os digo que no sois los únicos que poseeréis la verdad, los ministros de las distintas religiones, los científicos, creyentes e increyentes todos son en su origen criaturas espirituales de Dios, a quienes colmaré de gracia durante su jornada.
57. Invitad humildemente a vuestros hermanos a que estudien mi doctrina de amor, de caridad y elevación espiritual. No olvidéis que ninguna de vuestras obras será perfecta si no descansa sobre el amor hacia todo lo que veis y aun hacia lo que sólo presentís en los instantes de vuestra meditación.
58. Hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas.
59. No forméis idolatrías, fanatismo, ni jerarquías materiales. No hay más grandeza que la luz que engalana al espíritu que por su virtud ha alcanzado la perfección.
60. Quien ama más, es más grande que aquél que se dice serlo por su cargo o su vanidad.
61. Recordad a Jesús.
62. Vuestro entendimiento es más claro en estos tiempos y mi palabra también se hace más comprensible.
63. Mi templo es vuestro corazón, su luz es mi amor. La mayor ofrenda que en él podréis depositar, es la paz de vuestro espíritu, si vivís haciendo el bien, bendiciendo y amando a vuestros hermanos.
64. ¿De qué os servirían cánticos, oraciones y ritos, si en vuestro interior sólo ocultaseis bajas pasiones? Tengo sed de vuestro amor, no
del incienso. Menos lágrimas y más luz, es lo que deseo que haya en vuestra existencia.
65. De todo tendréis que responder y conforme sean vuestras malas obras, más enérgicos juicios recibiréis de vosotros mismos; porque Yo no os juzgo, eso es falso, es vuestro propio espíritu en su estado de lucidez vuestro tremendo acusador y terrible juez. Yo soy el que os defiende contra la turbación, el que os absuelve y salva porque soy el amor que purifica y perdona.
66. Nuevas enseñanzas os daré para que entendáis esta lección que es una página más que os doy para que forméis el “Libro de la Vida Verdadera”.
67. Cumplid con mi ley y por vuestros ejemplos de humildad, de caridad y amor, estas pequeñas multitudes se multiplicarán y serán tan numerosas, como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 33
1. Una vez más el Maestro abre el libro de su enseñanza para explicaros sílaba por sílaba su doctrina de amor. Si como Padre queréis escucharme, os digo: He aquí la mesa preparada para que os sentéis a saborear los manjares que con tanto amor os tengo reservados.
2. Vengo en espíritu a manifestarme entre mis discípulos. Vosotros llamáis a este tiempo el de la luz y es que todo espíritu y toda materia han sentido mi presencia espiritual.
3. Yo soy la luz y el camino y no todos os dais cuenta de la finalidad de mi manifestación entre vosotros; en vez de regocijaros con mi divina enseñanza y mis revelaciones, creyendo que sólo he venido a remediar vuestras necesidades y aflicciones materiales, permanecéis sordos a mis inspiraciones y os concretáis a pedir pan, trabajo, dinero o salud, sin comprender que todo beneficio material os lo concedo por añadidura.
4. Algunos venís con el corazón lleno de gratitud y regocijo porque habéis recibido alguna caridad que para vuestra vida terrenal solicitabais y Yo os bendigo: pero en verdad os digo que son mayores los dones espirituales que existen en vuestro ser, los cuales ante el estímulo de mi enseñanza, comienzan a daros sus primeros frutos, y de ello aún no me habéis dado las gracias.
5. Abrid vuestro corazón para que sintáis dentro de él todo cuanto os estoy concediendo. He aquí por qué muchas veces os he dicho que estando Yo entre vosotros no me habéis sentido.
6. ¿He de volver a hacer las obras que llamáis milagros como en el Segundo Tiempo, para ser creído? ¿Tendré que dar vista al ciego, movimiento al paralítico y la vida a Lázaro, para despertar vuestra fe? En verdad os digo: que en este tiempo, muchos ciegos han visto la luz, muchos tullidos han caminado y muchos muertos se han levantado a la vida de la gracia.
7. Dos caminos se presentan de nuevo ante vuestra vista, los mismos que conocéis desde el principio de vuestra peregrinación. Ancho y florido el uno, el otro estrecho y sembrado de espinas; vosotros queréis transitar por el camino estrecho, que es el de la virtud sin abandonar el otro y esto no es posible.
8. De cierto os digo que no conocéis mi sendero y que a pesar de sus innumerables pruebas, en él está la paz, al contrario del camino anchuroso que brinda placeres dejándoos sólo dolor y hastío en el corazón.
9. Quiero que vuestro espíritu viva eternamente en mi paz, por eso me manifiesto ante él para doctrinarle en esta forma. No olvidéis que en este tiempo habéis vuelto a pactar con vuestro Padre ante el arca de la nueva alianza.
10. Es mi voluntad que en los tiempos de dolor que se acercan, permanezcáis firmes y os levantéis a dar mi enseñanza a vuestros semejantes. Cuando extendáis entre la humanidad mi palabra y vuestro testimonio, no os desaniméis ante la duda de vuestros hermanos. ¿Por ventura todos creísteis cuando por primera vez me escuchasteis? Ahora que poseéis ese cuerpo o envoltura aprovechadle para cumplir vuestra misión ante la humanidad. ¡Cuántos de los que habitan en el espacio espiritual quisieran poseer una materia a la que consideran como una joya!
11. A vuestro espíritu le digo: Dejaos guiar por la conciencia y a vuestra materia: Dejaos conducir por el espíritu y entonces mi paz será con vosotros. Si así lo hacéis vuestro espíritu estará velando como las vírgenes de la parábola, con su lámpara encendida esperando la llegada del esposo. Bienaventurados los que vivan velando, porque estarán atentos para recibirme y cuando llegue para ellos la última hora y llamen a la puerta del valle espiritual, Yo les abriré.
12. Si trabajáis celosamente, mañana estaréis Conmigo. Preparaos con estas enseñanzas para que os levantéis imitando a mis discípulos del Segundo Tiempo y llevéis la luz a vuestros hermanos impartiendo el consuelo a los atribulados. Despertad de vuestro letargo, porque si vosotros que tenéis la ley, no comprendieseis mi palabra, ni dieseis testimonio de Mí, llegarán las pruebas, seréis interrogados, y sino habéis asimilado mi enseñanza, ¿Qué responderéis? Entonces seréis juzgados y sentiréis temor y arrepentimiento recordando que el Maestro
os habló amorosa e incansablemente. Más si estudiáis y meditáis mi palabra, estaréis preparados para cuando tengáis que hablar de esta revelación y los que os comprendan dirán: En verdad el Divino Maestro estuvo con vosotros. Si a pesar de vuestro comportamiento fueseis desconocidos por vuestros hermanos, no teméis, que Yo reconoceré vuestra labor, y después de que venzáis en las grandes pruebas, os daré el supremo goce de la paz.
13. En el futuro muchos os consagraréis a impartir esta enseñanza entre la humanidad y veréis fructificar vuestra labor y multiplicarse la simiente divina.
14. Estoy llamando a todos los caminantes para que oigan mi voz que les invita a la elevación y a poseer la vida eterna. En este día en que el Verbo Divino se hace oír, aprovechad su palabra e iluminaos con ella porque en el saber está la luz y vuestra salvación.
15. Si mi ley os enseña la moral, la rectitud y el orden en todos los actos de vuestra vida, ¿Por qué buscáis caminos adversos labrándoos con ello el dolor, y cuando partís al más allá dejando vuestro cuerpo en la Tierra, lloráis, porque habéis amado mucho esa envoltura? Al sentir que ya no os pertenece la materia y que tenéis que seguir el camino hasta llegar a Mí, os he dicho: Hijo mío, ¿Qué me hacéis presente? ¿Habéis vivido en la Tierra cumpliendo mis mandatos? Y vosotros avergonzados y cabizbajos, porque no lleváis un presente de amor para quien tanto os ama y tanto os ha concedido, habéis formado cadenas que abruman a vuestro espíritu, y éste, habiendo perdido la gracia, aparece sin luz, llora y se lamenta, sólo oye la voz del Padre que le llama, mas como no ha evolucionado ni se siente digno de llegar a Él, se detiene y espera, pasan los tiempos y el espíritu vuelve a escuchar la voz, y en medio de su pena pregunta quién le habla y esa voz le dice: Despertad, ¿No sabéis de dónde habéis venido, ni a dónde vais? -Entonces eleva sus ojos, ve una inmensa luz, ante cuyo esplendor se contempla mezquino, reconoce que antes de haber sido enviado a la Tierra ya existió, ya era amado por el Padre que es de quien provenía la voz y que ahora al verle en doloroso trance, sufre por él, conoce que ha sido enviado a distintas moradas para recorrer el camino de lucha y alcanzar por sus méritos su galardón, y el hijo pregunta: Si antes de ser enviado a la Tierra he sido vuestra criatura muy amada, ¿Por qué no he permanecido en la virtud y he tenido que descender, que sufrir y trabajar para volver a vos? La voz le ha contestado: Todos los espíritus han sido sometidos a la ley de evolución y en ese camino mi Espíritu de Padre los protege siempre, y se complace en las buenas obras del hijo. Ciertamente os he enviado a la Tierra para que hagáis de ella una mansión de lucha, de perfeccionamiento espiritual, no un valle de guerra y dolor. Os he dicho que os multipliquéis, que no seáis estériles,
y cuando volvéis al valle espiritual no traéis cosecha alguna, sólo lloráis y venís sin gracia con que Yo os he revestido; por eso os envió una vez más y os digo: limpiaos, buscad lo que habéis perdido y labrad vuestra elevación. El espíritu vuelve a la Tierra, busca un pequeño y tierno cuerpo humano para descansar en él y dar principio a la nueva jornada; encuentra el pequeño niño que le es señalado y lo toma para restituir sus faltas a mi ley. Con conocimiento de causa viene el espíritu a la Tierra, sabe que es aliento del Padre y conoce el encargo que de Él trae.
16. En los primeros años es inocente y conserva su pureza, permanece en contacto con la vida espiritual, después empieza a conocer el pecado, mira de cerca el orgullo, la soberbia y la rebeldía de los hombres ante las leyes justas del Padre, y la carne reacia por naturaleza, empieza a contaminarse con el mal. Caído en tentación, olvida la misión que trajo a la Tierra y se levanta haciendo obras adversas a la ley. Espíritu y materia toman los frutos prohibidos, y cuando han caído en el abismo les sorprende la última hora. Vuelve el espíritu a encontrarse en el espacio, cansado y doblegado por el peso de sus culpas. Entonces recuerda la voz que en otro tiempo le habló, que aún le llama, y después de llorar mucho, sintiéndose perdido sin saber quién es, recuerda que ha estado ya en aquel sitio, y el Padre que lo ha creado con tanto amor, aparece en su camino diciéndole: ¿Quién sois, de dónde venís y a dónde vais? El hijo reconoce en aquella voz la palabra de quien le ha dado el ser, la inteligencia y los dones, al Padre que siempre perdona, lo purifica, le aparta de las tinieblas y le conduce a la luz, éste se estremece porque sabe que está ante el Juez y habla diciendo: “Padre, mi desobediencia y mis deudas contigo son muy grandes y no puedo aspirar a vivir en tu morada porque no tengo méritos, hoy que he retornado al valle espiritual veo que sólo he acumulado faltas, las que debo restituir”. Mas el Padre cariñoso le señala una vez más el camino y vuelve a encarnar, a formar parte de la humanidad y entonces el espíritu ya experimentado, con mayor fuerza, doblega la envoltura para sobreponerse y obedecer los dictados divinos, se entabla la lucha, combate con los pecados que hacen caer al hombre y quiere aprovechar la oportunidad que le ha sido concedida para su salvación; lucha de principio a fin y cuando las canas brillan en su sien y su cuerpo, antes robusto y fuerte, va doblegándose por el peso de los años y perdiendo energías, el espíritu se siente fuerte, más desarrollado y experimentado; ¡Qué grande y repugnante le parece el pecado! se aleja de él y llega al final; ya sólo espera el momento en que el Padre lo llame, porque ha llegado a la conclusión de que la ley divina es justa y la voluntad de Dios es perfecta. Que ese Padre vive para dar vida y salvación a sus hijos, y cuando llegó el día postrero, palpó en su carne
la muerte y no sintió dolor, se apartó callada y respetuosamente, contemplase en espíritu, y como si tuviese delante de el un espejo, se miró hermoso y radiante de luz. Entonces la voz le habló y le dijo: Hijo ¿A dónde vais? Y él que sabía quién era, acercase al Padre, dejó que su luz invadiera su ser y habló así: ¡Oh Creador, oh amor Universal, vengo a vos para descansar y entregaros el cumplimiento! La cuenta estaba saldada y el espíritu se encontraba sano, limpio y sin cadenas de pecados, y vio delante de él el galardón que le esperaba. Sintió después que se fundía en la luz de aquel Padre, que su gozo era mayor y contempló una mansión de paz, una tierra santa y un silencio profundo y quedó descansando en el seno de Abraham.
17. Os hablo de las maravillas que encierra la vida espiritual y os presento mi enseñanza. ¿Queréis cumplir en la Tierra para llegar a Mí, oh pueblo de Israel, oh humanidad, hija mía? Por méritos penetraréis en el Reino Celestial, y con la práctica de las virtudes alcanzaréis la paz en la Tierra.
18. Habéis encarnado tiempo tras tiempo y en cada reencarnación habéis hecho más grande vuestra deuda y restitución. No me culpéis de vuestros sufrimientos porque Yo no os castigo, vosotros sois los que dictáis vuestra sentencia.
19. Aquí tenéis el último tiempo para reparar vuestras faltas.
20. He retornado entre vosotros en virtud de la promesa que os hice, he hecho pacto con vosotros desde los primeros tiempos y os guiaré hasta el fin. Porque sois el pueblo que se ha preparado para sentarse a mi mesa. Yo soy el manjar y el fruto, el pan y el vino.
21. Incansablemente venís a escucharme para calmar vuestra hambre y sed de justicia, como en el Segundo Tiempo en que también me siguieron los hombres hambrientos de amor. Entregué mi palabra en los valles, en las montañas, en los mares, y en el desierto me siguieron las multitudes; su fe no conoció el cansancio, su firmeza era inquebrantable, entonces mi piedad se extendía sobre aquellos hombres y los envolvía en la esencia de mi palabra. Las madres llevaban en brazos a sus hijos; los hombres abandonaban sus tareas para escucharme; los ancianos apoyados en su báculo seguían a la multitud.
22. Fue en una de esas ocasiones, cuando el Maestro realizó el milagro de los panes y de los peces, como una demostración de que cualquier pan alcanzará cuando sea repartido con amor y sin distinciones, porque la conformidad y la fraternidad serán también un sustento.
23. Los mismos discípulos habían dudado de que tan escasas provisiones alcanzaran a alimentar multitud tan grande, más cuando vieron realizado el milagro, avergonzados se dijeron para sí: “En verdad, éste es el Mesías”.
24. Aquí me tenéis nuevamente en el Tercer Tiempo, vengo a entregaros el pan de la vida eterna del cual comerá la humanidad.
25. Vengo a daros esta palabra por medio del entendimiento humano para comunicarme en esta forma, tuve que esperar la evolución espiritual y mental del hombre para servirme de él en este tiempo. Mi voluntad se ha cumplido y este misterio se convertirá en claridad, para todos aquellos que no aciertan por ahora a comprenderlo.
26. No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio.
27. Cuantos pueblos van como ovejas sin pastor, más Yo estoy con vosotros y para hacerme reconocer, me he manifestado en la pobreza y en la humildad como en el Segundo Tiempo. Si la humanidad quiere identificarme a través de los que me siguen, podrá lograrlo; los enfermos, los tristes, los humillados, los cansados, los hambrientos y sedientos de justicia, los muertos a la fe, son los que vienen en pos de Mí.
28. A nadie extrañe el que no haya aparecido en este tiempo en el seno de alguna iglesia, tampoco en el Segundo Tiempo surgí de alguna religión.
29. No me encontraré donde exista vanidad, materialismo e idolatría; quiero manifestarme en el seno de la más grande sencillez y humildad, donde no existan ritos que os hagan olvidar la esencia de mi Ley; por eso no os extrañe verme rodeado de menesterosos, de rudos y pecadores, porque he puesto en ellos mi caridad transformándolos en seres útiles, donándolos para que conviertan a muchos, y por ellos que sois vosotros, he dado pruebas manifiestas de mi poder. Más si a pesar de ello aún dudáis, no temáis “Que nadie es profeta en su tierras. Mañana vendrán los extranjeros y os creerán, o iréis a tierras desconocidas y os recibirán, porque no todos dudan de vosotros; también hay quienes os siguen y se apoyan en vuestro amor y caridad, sirviéndoos de aliciente y estímulo en la difícil pendiente del camino. ¿Qué será de aquellos que os siguen y encuentran fuerza en vosotros, si llegaseis a flaquear? Cuando os sintáis débiles, buscadme y os fortaleceré. Si llegáis a encontrar el dolor, no penséis que os he castigado, sacad de aquella prueba el provecho que encierra para vuestra evolución.
30. Con sólo quererlo ya seréis limpios ¿Que mérito tendría que Yo fuera quien os purificara? Que cada quien restituya sus faltas a mi Ley,
eso sí tiene mérito, porque entonces sabréis evitar en lo futuro las caídas y errores, porque el dolor os lo recordará.
31. Si entre la falta cometida y sus naturales consecuencias se interpusiese un arrepentimiento sincero, el dolor no os llegará, porque entonces ya seréis fuertes para soportar con resignación la prueba. El mundo apura un cáliz muy amargo y Yo nunca le he castigado, más después de su dolor vendrá a Mí, que le estoy llamando, para entonces, los que fueron ingratos sabrán dar gracias al que sólo bienes ha derramado en su existencia.
32. Hasta ahora no ha sido el amor humano el que se imponga en el mundo; ha sido, como lo fuera desde el principio de la humanidad, la fuerza la que impera y vence. El que ha amado ha sucumbido víctima de la maldad.
33. EI mal ha extendido su reino y se ha hecho fuerte en la Tierra, y es precisamente en este tiempo cuando vengo a oponer mis armas a esas fuerzas, para que el reino del amor y de la justicia se establezca entre los hombres; antes combatiré, porque para daros la paz de mi Espíritu, es menester que haga la guerra y destruya todo mal.
34. EI día de justicia ya es entre vosotros, vivos y muertos escucháis en este tiempo la voz de la conciencia.
35. Este mundo no es la mansión eterna para vuestro espíritu, si así fuese, no veríais morir vuestro cuerpo que tanto amáis, no verías extinguirse la vida de vuestros padres, de aquéllos que os dieron el ser. Todo es perecedero, nada es estable en este mundo, si aquí todo fuese bienandanza y placeres, jamás os acordaríais de vuestro espíritu, no pensaríais en los demás, ni me recordaríais.
36. Muy largo ha sido el camino de dolor que ha recorrido vuestro espíritu y no quiero que encontréis dolores más grandes de los que ya habéis conocido; retornad a Mí en busca de la paz, buscad vuestra perfección y os convertiré en maestros que enseñen y rescaten a los perdidos en las tinieblas de la ignorancia.
37. Hombres que habéis llorado ante mis palabras de perdón, ¿Por qué, mostrándome vuestra diestra manchada con la sangre de vuestro hermano, la justicia aún no ha llegado a vosotros? No temáis, que vuestro arrepentimiento verdadero será como un manto que os defienda y mi perdón como agua cristalina os fortalezca en vuestra restitución. Mas, ¡Ay del que haya matado y no haya saldado su cuenta! ¡Ay del que haya hurtado, causado deshonra, o no haya cumplido para con sus padres! porque entonces la vida y el dolor, como un sabio juez les juzgará, y como un maestro les enseñará.
38. Hoy habéis llegado hasta Mí venciendo todos los obstáculos y ansiosos de escuchar de nuevo mi palabra, porque tenéis el anhelo de
convertiros en mis discípulos, y por eso venís a escuchar y a estudiar mi lección divina.
39. Sabéis que para regeneraros y encontrar fuerzas para vencer vuestras pasiones, no hay nada mejor que mi palabra que ilumina vuestro espíritu y despierta en vosotros el verdadero amor por vuestra limpidez espiritual.
40. Este es el tiempo en que mi palabra es vertida con mayor extensión para que no ignoréis lo que os revelo, más si a veces os hablo en sentido figurado, es para que grabéis mejor mis lecciones.
41. Soy la barquilla salvadora que se ha presentado al alcance del náufrago próximo a perecer; quienes han sido puestos a salvo en la orilla donde está la paz, sienten después en su interior, el deber de hacer lo mismo con sus semejantes cuando están en peligro de perderse.
42. Las naves se han agotado y son muchos los náufragos que piden ayuda. Ved a la humanidad perdiéndose en los vicios, en la perversidad y en el crimen; ved a los hombres consagrados a una vida de materialismo y egoísmo; las mujeres se han familiarizado con el pecado que reina en todas partes, pierden su virtud y su delicadeza, el hogar que es el templo del hombre, es profanado porque de él desaparece la luz, el calor y la paz.
43. Vengo a este planeta y en él busco al espíritu del hombre que es el templo de Dios, y enciendo en él la fe hablándole de un mundo nuevo, de un mundo de paz, al cual puede llegar con la regeneración y la fraternidad. Unos sienten latir con fuerza su corazón y hacen suyo el ideal divino; otros se quejan de obstáculos y dificultades como pretextos para no seguirme. A éstos les falta la fe y no han comprendido que quien se aparta de su destino, una y otra vez tendrá que llegar al mismo punto hasta que haya recorrido todo el camino.
44. No os digo que os apartéis de vuestros deberes materiales ni de los sanos goces del corazón y de los sentidos; sólo os pido que renunciéis a lo que envenena a vuestro espíritu y os enferma el cuerpo.
45. Quien vive dentro de la ley, está cumpliendo con lo que le dicta su conciencia. El que huye de las satisfacciones lícitas para sumergirse en los placeres prohibidos, aun en los instantes de mayor placer se pregunta por qué no es feliz ni encuentra paz. Porque de goce en goce va descendiendo hasta perderse en el abismo, sin encontrar la verdadera satisfacción para su corazón y su espíritu.
46. Hay quienes necesitan sucumbir apurando hasta la última gota del cáliz donde buscaron el placer sin encontrarlo, para que puedan escuchar la voz de Aquél que eternamente les está invitando al festín de la vida eterna.
47. Yo recibo la ofrenda de mis discípulos. Elías os ha preparado y ha intercedido ante Mí, para que vosotros seáis dignos de escuchar mi
palabra y sepáis aprovechar su esencia. Mi promesa es que todo el que me busque en su tribulación, será consolado.
48. Es la era del Espíritu Santo en la que estoy comunicándome con el hombre. De los que me han oído, unos empiezan a reconocerme y otros ya me aman. Cuando este tiempo de mi comunicación haya pasado, la humanidad sabrá quién ha venido, reconocerá a Elías como precursor lleno de gracia y potestad, y al Maestro que ha descendido por amor al género humano.
49. Discípulos amados, imitadme para que lleguéis pronto al final de vuestra restitución, donde Elías el pastor que os ha guiado a través de los tiempos, os presentará ante Mí.
50. No quiero que los espíritus al desprenderse de esta tierra se sientan solitarios o perdidos en la inmensidad del valle espiritual que a todos espera; por esto Elías os habla os prepara para ese paso transitorio, y vosotros debéis dar a conocer a vuestros hermanos a ese espíritu que es pastor e intermediario entre el hombre y su Creador.
51. Estáis contemplando una etapa de rigor y de justicia, todos recogéis ahora el fruto de vuestra labranza; este tiempo tenía que llegar, escrito estaba, Yo os previne que oraseis e hicieseis penitencia, y os he encontrado dormidos, sin recordar mis palabras. Mas Yo velo por vosotros y he venido una vez más a traeros mi enseñanza que os muestra muy amplios horizontes; si sabéis comprenderla seréis fuertes y de gran voluntad. Y cuando esta luz haya penetrado en vuestro espíritu, id hacia los demás y ayudadlos a salir de su letargo, tened caridad de los que pecan por ignorancia y señaladles el camino que les conduzca a su salvación.
52. Los que ayer eran párvulos los estoy convirtiendo en discípulos, y a los discípulos los acerco más a Mí. A todos os he colocado en una sola escala y he participado de vuestras tribulaciones. El dolor de la humanidad llega a Mí, Elías lucha por la unificación de espíritu en los hombres. La nueva Torre de Babel ha crecido en soberbia y división, mas frente a ella Yo levanto la Torre de Israel con bases de humildad y de amor. La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se restablecerá. Entonces los que habían sido débiles serán fuertes; los ciegos abrirán sus ojos y será el verdadero despertar del espíritu para penetrar en una vida de evolución.
53. EI oro y el poder que tanto ambiciona el hombre, no le darán la paz a su espíritu, ni consuelo en su lecho de enfermo, solo endurecerán su corazón. Cuántas veces he presentado ante los ojos de los acaudalados, cuadros de dolor para probar sus sentimientos y han sido indiferentes a la orfandad, a la miseria y al dolor de sus semejantes, sin comprender que sólo los he hecho depositarios de bienes materiales para que los repartan con justicia y caridad.
54. Hay muchos seres que esperan una mano piadosa que les cure, una palabra de consuelo o un ejemplo que les redima. El espíritu padece hambre de amor, de sinceridad y de justicia, y vos, Israel, podéis dar, porque Yo os he entregado un caudal de bienes espirituales que debéis esparcir.
55. No todos los tiempos serán de paz para vosotros, por eso, hoy que aún tenéis libertad, debéis trabajar con afán y preparar con la oración a vuestros hermanos de otras naciones, ya sabéis que para el espíritu no hay distancias y así, el día en que mi doctrina sea llevada por mis mensajeros, éstos no tropiecen, sino que encuentren amigos, hermanos que comprendan su misión y les den apoyo y calor.
56. Aquél a quien le sea encomendado este mensaje, y viva en comunión Conmigo, le inspiraré obras perfectas y manifestaré mi Espíritu en sus palabras.
57. Muchos de vosotros, habéis sentido el desprecio de la humanidad por seguir al Maestro, otros habéis sido rechazados en el hogar de vuestros padres y otros habéis sido repudiados por vuestra esposa o esposo, mas pensad que Yo todo lo contemplo y que vuestro sacrificio lo compensaré con creces.
58. No miréis enemigos sino hermanos en todos los que os rodean. No pidáis castigo para que deis ejemplo de perdón y no haya remordimiento en vuestro espíritu. Cerrad vuestros labios y dejad que Yo juzgue vuestra causa.
59. Sanad a los enfermos, volved la razón a los extraviados, apartad a los espíritus que nublan la inteligencia y haced que ambos recobren la luz que han perdido.
60. Orad por las naciones, que Yo velaré por vosotros. Llevad mi palabra a todos los corazones, después dadme gracias por los beneficios que hayáis recibido, porque habréis reconocido que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad.
61. De cierto os digo que los que más se han alejado de Mí, se dan cuenta de que es tiempo de justicia, porque tienen presentimientos e inquietudes.
62. Mi voz como una trompeta, está llamando y despertando a los espíritus, más si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado.
63. Mi palabra de ayer se cumple hoy, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey, que ella dejare de cumplirse.
64. Soportar la amargura que os ocasiona la guerra de los pueblos, no claméis justicia sobre ellos, que bastante amargo es ya su cáliz. Sed misericordiosos en vuestros juicios, pensamientos y oraciones.
65. Quienes aún disfruten de alguna paz, tienen el deber de orar para ayudar espiritualmente a los que sufren los rigores y calamidades de la guerra.
66. Si en vez, de piedad, sentís cólera o desprecio hacia quienes causan tantos sufrimientos a la humanidad, en verdad os digo que os despojáis de toda elevación espiritual y de toda comprensión.
67. Dejad que mi voz encuentre eco en vuestro corazón; llevad a la práctica mi palabra, esa será la forma de que mi doctrina tome fuerza en la Tierra, ella es la luz que se enfrentará a las ideas que han surgido de una humanidad enferma y decadente.
68. Toda la justicia, la grandeza y la luz que pueda ambicionar la humanidad para la evolución de su espíritu, podrá encontrarla en mi doctrina; mas para que el hombre se detenga a analizar mi enseñanza y se interese por su contenido, antes tendrá que contemplar el principio de la fructificación de ella, en la regeneración y virtudes de mis discípulos.
69. Grandes misterios prometo revelaros cuando viváis en paz, porque entonces podrá brillar mi luz en vuestro ser.
70. Todos quisierais ser de los que testifiquen mi verdad y ser en el camino de la humanidad como un faro para el navegante o una estrella para el peregrino.
71. Hoy me tenéis entre vosotros por medio de esta comunicación, aprovechad mi estancia, y de párvulos convertíos en discípulos, para que dignamente podáis predicar con mi palabra cuando Yo haya cesado de hablar.
72. Estudiad, velad y orad, sembrad el amor y la caridad entre vuestros hermanos, para que Yo diga a la humanidad a través de vuestras obras, “Amaos los unos a los otros”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 34
1. Pueblo amado, no esperéis tiempos mejores para revelar este mensaje a la humanidad, porque no vendrá otro tiempo más apropiado que este.
2. Abrid vuestros ojos a la realidad y no soñéis más con las vanidades del mundo; comprended que vuestra misión es la de dar a conocer mi doctrina por todos los caminos de la Tierra.
3. Aquí entre las multitudes, descubro a los futuros emisarios, a los nuevos apóstoles, a los labriegos que deberán ser incansables en el cumplimiento de su misión.
4. Unos irán por el oriente, a otros les enviaré por el occidente y la diferencia de lenguas no será obstáculo para la difusión de mi palabra.
5. La espada de luz, de amor y de justicia que existe en mi doctrina, abrirá caminos, destruirá murallas de ignorancia y borrará fronteras. Todo quedará preparado para la unificación de los pueblos.
6. Al principio de la lucha unos aceptarán con regocijo la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, en cambio otros, viendo en ella una amenaza para el poder terrenal y para sus erróneas interpretaciones, las rechazarán y os perseguirán, más de cierto os digo, que será como si ellos, con la palma de su mano, quisiesen impedir que el sol diese su luz.
7. Debo advertiros, que el que rechazare esta palabra me habrá rechazado a Mí, y el que la aceptare me habrá aceptado a Mí, porque en su esencia me he manifestado en este tiempo a los hombres, en ella está presente mi Espíritu, por eso os digo que quien recibiere mi palabra, ése reconocerá mi voz, me abrirá las puertas de su corazón y me tendrá dentro de sí.
8. Una hermosa oportunidad de restituir y saldar vuestras deudas os ha ofrecido mi justicia; no desaprovechéis ni uno solo de los días de vida que os he confiado.
9. Sois el hijo pródigo que retornó arrepentido a la casa paterna, y os he recibido con amor para haceros recuperar vuestra heredad.
10. Sé quiénes son entre los que llegan llorando ante mi presencia, los verdaderos arrepentidos, los que lloran sus culpas con lágrimas de remordimiento sincero y me piden una oportunidad para restituir, lloran por haber ofendido a su Padre, no lloran por ellos. En cambio, hay otros que aparentemente sienten pesar de haberme ofendido y lloran, prometen y hasta juran no volver a pecar, pero al mismo tiempo que prometen, me están pidiendo nuevos bienes terrenales. Esos son los que pronto han de alejarse de la casa paterna.
11. Si logran recibir de Mi lo que buscaban, irán a derrocharlo, si no lo consiguieron blasfemarán en contra mía. Creen que en la humildad de este camino sólo hay espinas, y no saben que el que han elegido, es el más incierto, el más accidentado y azaroso. Piensan que entregados completamente a los placeres del mundo, podrán aumentar sus caudales y con ello disminuir sus necesidades, sin darse cuenta que por rechazar el dulce peso de una cruz espiritual, han echado sobre sus hombros un enorme fardo material, bajo cuyo peso terminarán agobiados.
12. Cuán pocos son los que aspiran a vivir en el paraíso de la paz, de la luz y de la armonía, cumpliendo con amor las leyes divinas.
13. Muy larga es la senda por la que ha transitado la humanidad y aún prefiere comer los frutos prohibidos que sólo acumulan penas y desengaños en su vida. Frutos prohibidos son aquellos que siendo buenos por haberlos creado Dios, pueden transformarse en nocivos al hombre si éste no se ha preparado debidamente o los toma con exceso.
14. EI hombre y la mujer toman sin preparación el fruto de la vida y desconocen su responsabilidad ante el Creador, al traer nuevos seres a encarnar en la Tierra.
15. EI hombre científico con mano profana corta un fruto del árbol de la ciencia sin escuchar antes la voz de su conciencia, en la que le habla mi ley para decirle que todos los frutos del árbol de la sabiduría son buenos, y que por lo tanto, quien los tome deberá hacerlo inspirando únicamente en el bien a sus semejantes.
16. Estos dos ejemplos que os he explicado os enseñan por que la humanidad no conoce el amor, ni la paz de ese Paraíso interior que el hombre por medio de su obediencia a la ley debiera llevar por siempre en su corazón.
17. Para ayudaros a encontrarlo, he venido a doctrinar a los pecadores, a los desobedientes, ingratos y soberbios, para haceros comprender que estáis donados (creados) con espíritu, que tenéis conciencia, que podéis razonar y valorizar perfectamente lo que es bueno y lo que es malo, y a mostraros el sendero que os conducirá al paraíso de paz, de sabiduría, de amor infinito, de inmortalidad, gloria y eternidad.
18. Os hablo a vosotros que habéis pecado, porque los justos viven ya en el paraíso espiritual y los demás seres que carecen de espíritu y por lo tanto de conciencia, se recrean en su paraíso, que es la naturaleza, donde viven en perfecta obediencia y armonía con toda la creación.
19. Hoy he venido a iluminar el sendero por donde deberéis evolucionar y a cuyo final me encontraréis. No vengo a obligaros, mas sí os prevengo que si desoís este llamado, no tardaréis en venir por vuestra propia voluntad buscando el camino de salvación, pero entonces vendréis huyendo de los horrores de vuestra inhumanidad, de vuestra audacia y de vuestro orgullo.
20. No llego a vosotros con rigor, sois vosotros los que dais el merecido castigo a vuestras faltas.
21. Pueblo: en vuestro corazón dejo la esencia de mi palabra, para que os alimentáis espiritualmente, porque vuestro corazón es como una flor y su perfume es la esencia de amor que en él he depositado. No dejéis que esta flor se marchite, porque pronto perderla su aroma. Delicadas son las flores de vuestros huertos, pero más delicado es vuestro corazón y aún más, su esencia divina.
22. Después de 1950 no recibiréis ya mi palabra a través de estos entendimientos a quienes habéis llamado portavoces o intérpretes. Unos
partirán de esta Tierra hacia el valle espiritual, otros se quedarán para recibir las primeras inspiraciones, las señales precursoras de la comunicación de espíritu a Espíritu.
23. Cuando esa comunicación comience a desarrollarse entre vosotros, empezaréis verdaderamente a analizar y a comprender la doctrina que ahora estáis recibiendo y sabréis a la vez separar mi esencia de todas las imperfecciones que a mi palabra le hubiese mezclado el portavoz.
24. Ahora os pregunto: ¿Estáis conformes con ser los pobres de la Tierra, pero ricos en espíritu? ¿O preferís los placeres del mundo a los conocimientos de la vida eterna? Os bendigo, porque en vuestro corazón me estáis diciendo: “Señor, nada es comparable a la gloria de escuchar tu palabras”.
25. En esta Era os estoy dando un nuevo mensaje: el Tercer Testamento. Muchos han sido los testigos de esta manifestación, más en verdad os digo que no seréis vosotros los que lleguéis comprender todo el significado de lo que os he revelado, ni apreciaréis la importancia que encierra este mensaje.
26. Muchas veces he dado una enseñanza y vosotros la habéis interpretado equivocadamente porque estáis materializados, y mientras os he hablado de conocimientos espirituales, vosotros les habéis dado un sentido material. Vendrán otras generaciones más evolucionadas espiritualmente y al estudiar las enseñanzas que contienen estas revelaciones, se estremecerán de emoción espiritual; otras veces se deleitarán con el remanso de paz de mi palabra, y en otras ocasiones quedarán maravillados de lo que en mis cátedras de amor encontrarán. Entonces dirán: ¿Cómo es posible que los testigos presenciales de esta palabra no se hayan dado cuenta de su sentido, de su grandeza, de su luz? No será la primera vez que esto suceda: también en el Segundo Tiempo, hablando Yo al corazón de los hombres, estos no me entendieron, porque sólo Vivian y pensaban para el mundo y para la materia.
27. Cuando el cuerpo que me sirvió de envoltura en el Segundo Tiempo entró en agonía y desde la cruz pronuncié las postreras palabras, hubo entre mis últimas frases una que ni en aquellos instantes, ni mucho tiempo después fue comprendida: “¿Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?
28. Por aquellas palabras muchos dudaron; otros se confundieron pensando que fue una flaqueza, un titubeo, un instante de debilidad. Más no han tomado en cuenta que esa no fue la última frase sino que después de ella aún pronuncié otras que revelaban fortaleza y lucidez plenas: “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu” y “Todo está consumado”.
29. Ahora que he vuelto para hacer luz en vuestras confusiones y esclarecer lo que habéis llamado misterios, os digo: Cuando estuve en la cruz, la agonía fue larga, cruenta y el cuerpo de Jesús, infinitamente más sensible que el de todos los hombres, sufría una agonía prolongada y la muerte no llegaba. Jesús había cumplido su misión en el mundo, ya había dicho la última palabra y enseñado la última lección; entonces aquel cuerpo torturado, aquella carne destrozada al sentir la ausencia del espíritu, preguntó dolorosamente al Señor: “¡Padre, Padre! ¿Por qué me has abandonado?” Era la dulce y doliente queja del cordero herido hacia su Pastor. Era la prueba de que Cristo, el Verbo, en verdad se hizo hombre en Jesús y su padecimiento fue real.
30. ¿Podéis atribuir vosotros a Cristo estas palabras, estando unido al Padre eternamente: Ahora sabéis que fue un gemido del cuerpo de Jesús, lacerado por la ceguera de los hombres. Mas cuando la caricia del Señor se posó sobre aquella carne martirizada, prosiguió hablando Jesús y sus palabras fueron: “Padre en tus manos encomiendo mi Espíritu”. “Todo está consumado”.
31 ¿Cuándo me hablaréis así, humanidad? ¿Cuándo exhalaréis esa dulce queja que no es reproche, ni duda, ni falta de fe, sino la prueba de amor al Padre manifestándole que en la hora suprema, queréis sentirle cerca: Meditad en cada una de mis frases, porque Yo soy la verdad que os fuera prometida.
32. Ahora que os estoy doctrinando, me he servido del rudo y del ignorante, porque los científicos y los sabios me han negado: también he buscado pecadores para convertirles y enviarles a dar testimonio de mi verdad. Estos, hijos míos por quienes me estoy manifestando, deben hacerse dignos de esta gracia, despertando a la luz de la doctrina que van a predicar, para que lleguen a tener pleno conocimiento de su misión y sepan que sólo dando ejemplos y mostrando buenas obras serán creídos por sus semejantes.
33. Este tiempo de enseñanza será propicio para la preparación de las multitudes.
34. Mi doctrina es el agua pura y cristalina del río de la vida, con la que os purificaréis y lograréis la transformación que os haga dignos de llamaros discípulos del Espíritu Santo. Preparad en mi palabra vuestro corazón y en verdad os digo, que de él brotará la buena simiente; educad a vuestro espíritu y entendimiento escuchándome, y vuestras obras, palabras y pensamientos irradiarán mi verdad.
35. Cierto es que no sólo vosotros daréis testimonio de Mí porque toda la Creación es una prueba viviente de mi verdad, pero en esta obra tenéis una misión que cumplir y una deuda que saldar con vosotros mismos, porque en verdad os digo que a Mí nada me debéis, sino a vosotros.
36. Si no dieseis testimonio de vuestro Señor, Yo lo daré, pero lloraréis amargamente por no haber estado cerca del Maestro en la hora de la lucha.
37. ¿Queréis saber cómo lograréis que vuestro testimonio sea tomado como verdadero? Sed sinceros con vosotros mismos, nunca digáis que poseéis lo que no tengáis, ni tratéis de revelar lo que no hayáis recibido. Enseñad sólo lo que sepáis, testificad únicamente lo que hayáis visto, más si os preguntasen algo que no podáis contestar, callad, pero nunca mintáis, nuevamente os digo, que vuestro “sí” sea siempre “sí” y vuestro “no” sea siempre “no” y así seréis fieles a la verdad. Tampoco juréis porque quien dice la verdad, no necesita de juramentos para hacerse creer, ya que en sus obras lleva la luz.
Dejad que jure aquél que ha sido falso y que llegado el momento de necesitar ser creído, tiene que recurrir al nombre de Dios para apoyar sus palabras. Vosotros no juréis por Dios ni por María, tampoco por vuestros padres ni por vuestra vida. Vuelvo a deciros que vuestras obras serán las que den testimonio de vuestras palabras, y unas y otras darán testimonio de Mí.
38. Si diciendo la verdad os creen, benditos sean aquellos que os crean. Si por decir la verdad os negasen, hiriesen u os burlasen, dejadme a Mí la causa, porque la causa de la verdad es mía, entonces Yo os defenderé. Tampoco intentéis disfrazar la verdad con el velo de la mentira, porque vuestro juicio será grande. ¿No sabéis de aquel gran templo de Jerusalén en donde siglos tras siglos los hombres penetraron en busca de fortaleza y de sabiduría? Pues fue grande mientras su seno fue como un redil de paz para los espíritus, más cuando penetró la hipocresía, la mentira y la codicia, su velo se rasgó y más tarde no quedó de él ni piedra sobre piedra.
39. Vuelvo a deciros que empecéis a ser sinceros con vosotros mismos, que no tratéis de engañaros, es decir que comencéis a amar la verdad. Se aproxima el instante, en que caigan las grandes cabezas del mundo, en que las naciones sientan mi divina justicia. ¡Cuánto clamor habrá entonces entre los hombres! Un mundo de falsedades, de errores e injusticias desaparecerá, para que en su lugar se establezca el Reino de Dios que es justicia y es luz. Para muchas obras humanas será el fin, más para el tiempo de la espiritualidad será el principio.
40. El mundo que desaparecerá será el mundo de maldad que habéis creado en el cual los fuertes oprimen a los débiles; del que ha huido la inocencia hasta de los niños, en el que los padres desconocen a los hijos y los hijos a los padres. Este mundo en el que los principios e instituciones más sagradas han sido profanadas por los hombres, y en el cual unos a otros, en vez de amarse como hermanos, se matan.
41; Para que esta nueva Babel desaparezca, es menester que su maldad sea cortada de raíz como mala yerba. El dolor será grande, pero en ese cáliz se purificarán los impuros y abrirán sus ojos los ciegos, la muerte detendrá la carrera de muchos, mas no será para exterminarles, sino para conducirles a la verdadera vida.
42. De las obras malas de la humanidad nada quedará, mas sobre los escombros de vuestro pasado, Yo haré surgir un mundo nuevo como un gran reino en donde la humanidad sea como una extensa familia que viva en paz, que ame, que sienta y piense en mi ley de amor.
43. Nuevas generaciones poblarán la Tierra y recogerán los frutos de la experiencia y de la evolución tanto espiritual como material, que sus antepasados hayan dejado, porque de todo el pasado seleccionarán los buenos frutos.
44. Sobre los cultos imperfectos hacia mi Divinidad, se levantará un culto verdaderamente espiritual, así como también, sobre la ciencia materialista de los hombres del presente, se levantará una nueva ciencia al servicio de la fraternidad, del bienestar y de la paz.
45. La división de los hombres desaparecerá, y así como en sus discordias se distanciaron unos de otros, creando idiomas y lenguas para cada pueblo, cuando la armonía principie a brillar en el mundo, todos sentirán la necesidad de entenderse con un solo lenguaje. De cierto os digo, que la caridad de los unos a los otros les facilitará esta obra, porque estará basada en mi mandato que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
46. ¿Cómo ha de ser justo que la especie humana no se entienda entre sí?, si hasta los animales de una misma especie se comprenden, así sean unos de una región y otros de otra.
47. Uníos con amor inspirados en vuestro Padre, y El que es el alfa y la omega de toda la Creación, os inspirará el lenguaje universal.
48. Recreaos, con mi palabra, ella está más allá de la división de vuestros idiomas, más allá de vuestro principio y vuestro fin; mas si os habéis maravillado de la forma tan extensa e inagotable con que os he hablado por labios de mis portavoces, sabed que sólo ha sido un destello de mi luz divina el que he enviado sobre estos entendimientos. 49. Me preguntáis: “¿Señor, por qué si nos habéis elegido para ser testigos de esta manifestación, no nos habéis excluido los sufrimientos y vicisitudes de la Tierra?” A lo cual os contesto que es menester que apuréis aunque sea un poco el cáliz que beben vuestros hermanos, para que comprendáis sus aflicciones.
50. Si os he dicho que en este tiempo será destruido todo lo que el orgullo y la maldad de los hombres ha hecho, ¿No creéis que también en vosotros haya algo que destruir, que cortar, o que expiar?
51. Sois agraciados pero a la vez muy tocados por las pruebas, más si el dolor os mantiene alerta, debéis pensar que es sólo una gota del acíbar que beben otros pueblos, al sentir el dolor vuestro corazón se siente movido a orar, y en ello reconoce intuitivamente una de las misiones que ha traído este pueblo a la Tierra.
52. Orad, mis hijos, con pensamientos de luz, de paz y de fraternidad y esas oraciones no se perderán en el espacio, sino que su esencia los conservará vibrando en lo espiritual y los conducirá al corazón de aquellos por quienes hayáis orado. Mas para que vuestra oración sea sentida por vuestros hermanos, no os familiaricéis con mi palabra, venid con la misma humildad y fervor de los primeros días, porque vendrá un día en que sintáis estremecido vuestro ser, y ese día será aquél en el cual os hable por última vez en esta forma.
53. ¿Para qué creéis que os llamé en este tiempo, multitudes? ¿Por ventura sólo fue para curar vuestras dolencias o para haceros recobrar la paz perdida? No, pueblo, si vine a levantaros a la vida verdadera, a encender en vuestro corazón la fe, a devolver a vuestra faz la sonrisa y a vuestro cuerpo la fortaleza, fue porque quise prepararos así para que pudieseis levantaros a la lucha; pero veo que muchos pensando en sí mismos, asisten a mi cátedra sólo para buscar la paz de su espíritu, sin querer saber nada de la misión que les aguarda; otros, una vez que han recibido lo que deseaban, se alejan sin interesarse por estudiar y comprender el significado de mi doctrina.
54. Todos habéis sido llamados a tomar parte en esta obra y es por eso que he vertido mi palabra sobre este pueblo, para que guarde en su corazón, aunque sea una sola de mis frases.
55. Mi enseñanza os dice que si vosotros no dieseis a conocer mi palabra entre la humanidad, las piedras hablarán para dar testimonio de mi verdad y del tiempo que vivís, mas no esperéis a que sean las piedras las que hablen, porque ellas lo harán estremeciendo la Tierra agitando los mares o saliendo a torrentes por los cráteres de los volcanes.
56. Mejor será que os preparáis a tiempo, para que cuando este mundo se vea asolado por las pestes, los males extraños y las aflicciones de toda índole, vosotros diseminados por todos los caminos de la Tierra llevéis a los corazones mi palabra dulce, reconfortante, que lleguéis como tenue brisa a aquellos que han sido azotados por los huracanes.
57. Apartad vuestra pereza y aprovechad el tiempo precioso de que hoy gozáis, porque no sabéis si en los tiempos venideros tengáis calma para poder estudiar y meditar en mi palabra.
58. Orad como buenos discípulos y llenad vuestro corazón de nobles propósitos. No olvidéis que no he venido a distinguiros por razas, clases o religiones, para que doquiera que vayáis, os sintáis como en
vuestra patria y a cualquiera que encontréis, sea de la raza que fuere, lo consideréis como lo que realmente es: vuestro hermano.
59. Os traje esta palabra y os la hice oír en vuestro lenguaje, mas os doy la misión de que más tarde la traduzcáis a otras lenguas, para que sea de todos conocida.
60. De esta manera empezaréis a construir la verdadera torre de Israel, aquella que espiritualmente unifique a todos los pueblos en uno solo, aquella que una a todos los hombres en esa Ley divina, inmutable y eterna que conocisteis en el mundo en labios de Jesús, cuando os dijo “Amaos los unos a los otros”.
61. Escudriñad mi palabra hasta que estéis ciertos de su pureza y de su verdad, solamente así podréis caminar fuertes y permanecer firmes ante la invasión de ideas materialistas que amenazan al espíritu. Porque el materialismo es muerte, es tiniebla, es yugo y veneno para el espíritu. Jamás cambiéis la luz o la libertad de vuestro espíritu por el pan terrenal o por mezquinos bienes materiales.
62. En verdad os digo, que quien en mi Ley confíe y persevere en la fe hasta el fin, nunca le faltará el sustento material, y en los instantes de su comunicación con mi Espíritu, recibirá siempre por mi caridad infinita el pan de la vida eterna.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 35
1. Benditos sean los que piden con humildad y fe para el progreso de su espíritu, porque ellos recibirán lo que soliciten de su Padre.
2. Benditos los que saben esperar, porque a sus manos llegará mi caridad en el instante oportuno.
3. Aprended a pedir y también a esperar, sabiendo que nada escapa a mi caridad; confiad en que mi voluntad se manifieste en cada una de vuestras necesidades y pruebas.
4. El hijo tiene derecho a pedir a su Padre lo que esté dentro de su ley de justicia y amor, y el Padre a su vez, tiene el deber de atender al hijo.
5. Yo os digo que los que aquí en la Tierra acaten mi voluntad, cuando estén en espíritu gozarán de mi amor.
6. Cuando el peso de vuestra cruz os agobie, invocad a vuestro Cirineo y al instante vendré en vuestra ayuda.
7. Orad en los momentos de prueba, con una oración breve pero limpia y sincera, y os sentiréis confortados, y cuando logréis estar en armonía con vuestro Señor, podré deciros que mi voluntad es la vuestra y vuestra voluntad es la mía.
8. No sólo oréis cuando os encontréis atravesando por alguna prueba dolorosa, orad también cuando estéis en paz, porque entonces será cuando vuestro corazón y pensamiento puedan ocuparse de los demás. Tampoco pidáis solamente por los que os han hecho bien o por aquellos que no os hayan causado ningún daño, pues ello, siendo meritorio, no lo es tanto como si veláis por los que en alguna forma os hubiesen causado perjuicios.
9. Pensad que Yo, vuestro Maestro, he sido Cirineo y Salvador de los mismos que ante Pilatos gritaron: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! También vosotros podéis ayudar a vuestros hermanos a llevar con resignación su cruz, con oraciones, pensamientos, palabras y aun en forma material; así podréis hacer más llevadera la restitución del que va agobiado bajo el peso de su dolor o de su lucha.
10. Este es un tiempo propicio para que seáis caritativos, por lo tanto, orad, pedid y trabajad, los campos son fértiles y os esperan.
11. Pedid la paz para las naciones, atraedla con vuestras oraciones; enviad bálsamo a través de vuestros pensamientos y transmitid luz al entendimiento de vuestros hermanos. De cierto os digo que vuestras peticiones jamás dejarán de ser escuchadas y atendidas por vuestro Padre.
12. Estad preparados, porque muchos van a negar que Yo me he comunicado por el entendimiento del hombre, mas vosotros les diréis que no es la primera vez que esto acontece, que Dios ha hablado a través del hombre en las Tres Eras, que desde el principio de los tiempos todas las profecías, inspiraciones y revelaciones dadas a la humanidad, han sido voces divinas recibidas por meditación humana, que han guiado a los hombres de todos los tiempos.
13. Quienes nieguen, contradigan o escandalicen por vuestro testimonio, será porque ignoran lo que es la comunicación espiritual, así se nombren sabios en la Tierra.
14. Es mi voluntad que por este pueblo que ha sido testigo de mi comunicación bajo esta forma, sepa la humanidad que el hombre desde su origen, estuvo destinado a comunicarse con su Padre Celestial, a servirle de portavoz en este planeta, y que si en los tiempos pasados fueron aislados los casos de los hombres por cuyos labios habló el Señor, ahora vivís un tiempo en el cual la humanidad, de generación en generación, alcanzará mayor perfección y claridad al comunicarse de espíritu a Espíritu con el Padre.
15. Vosotros anunciaréis que para ese tiempo los hombres todo lo consultarán con su Señor, para llevar a cabo sus obras en el mundo, dentro de los preceptos de la ley divina. El padre de familia hablará a sus hijos con palabras que el Señor ponga en sus labios; los maestros enseñarán bajo una inspiración superior; los gobernantes sabrán
transmitir a sus pueblos la voluntad de Dios; los jueces se sujetarán a los dictados de su conciencia que es la luz de Aquél que todo lo sabe, y por lo tanto, es el único capaz de juzgar con perfección. Los médicos confiarán primero en el poder divino y su palabra y su bálsamo vendrán del Señor. Los hombres de ciencia comprenderán la misión tan delicada que han traído a la Tierra, y por su preparación espiritual recibirán las divinas inspiraciones. Finalmente, todos los que hayan traído al mundo la misión de conducir espíritus por la senda de la evolución, sabrán elevarse para recibir mis revelaciones y llevarlas al corazón de las multitudes con la luz y la pureza con que las recibieron.
16. Os hablo de una era que vendrá y que vosotros debéis anunciarla y profetizarla con la certeza de que llegará; mas si vuestros hermanos se burlasen de vuestra profecía, no temáis, que también Juan el apóstol, cuando dio a conocer lo que en su comunicación con el Padre había recibido, fue burlado y hasta juzgado como enajenado; sin embargo, llegó la hora del cumplimiento de todo aquello que parecía imposible a unos, extraño e incomprensible a otros.
17. El tiempo que hoy vivís, es precisamente en el que se está cumpliendo cuanto dije por boca de aquel vidente, profeta y portavoz del Maestro.
18. Por su videncia fue perseguido, atormentado y desterrado aquel apóstol del amor y de la verdad. Mas no le falto mi protección contra sus perseguidores y verdugos, por lo que os digo que no temáis, que si por esta causa os llevasen a presidio, Yo os pondré en libertad; si os negasen el trabajo o el pan, Yo os ensalzaré y os haré justicia, y si os diesen muerte, Yo os resucitaré a la verdadera vida.
19. Por eso siempre os digo que debéis prepararos por medio de la oración, para que podáis extender esta profecía y entregar este testimonio con el corazón lleno de mansedumbre, de valor y de fe en el amor a vuestros hermanos.
20. Todo lo que bajo esta preparación hiciereis en mi nombre, tendrá que dar buenos frutos y veréis realizarse cuanto hayáis anhelado.
21. Así como a los hombres de los tiempos pasados les cumplí todas mis promesas, así a vosotros también os las cumpliré.
22. Estáis viviendo tiempos de angustia en los que los hombres se purifican apurando su cáliz de amargura; mas aquéllos que han escudriñado las profecías, ya sabían que el momento estaba próximo a llegar, aquel en que las guerras se desatarían por doquiera al desconocerse las naciones.
23. Todavía falta que las enfermedades extrañas y las epidemias aparezcan entre la humanidad, confundiendo a los científicos; y cuando el dolor llegue a su máximo a los hombres, aún tendrán fuerzas para
gritar: ¡Castigo de Dios! Mas yo no castigo, sois vosotros los que os castigáis al apartaros de las leyes que rigen a vuestro espíritu y materia.
24. ¿Quién ha desatado y provocado las fuerzas de la naturaleza sino la insensatez de los hombres? ¿Quién ha desafiado mis leyes? La soberbia de los hombres de ciencia. Más de cierto os digo, que este dolor servirá para arrancar de raíz la mala hierba que ha crecido en el corazón de la humanidad.
25. Los campos se cubrirán de cadáveres, los inocentes también perecerán, unos morirán por el fuego, otros por el hambre y otros por la guerra. La Tierra se estremecerá, los elementos se conmoverán, las montañas arrojarán su lava y los mares se encresparán.
26. Yo dejaré que los hombres lleven su perversidad hasta un límite, hasta donde se los permita su libre albedrío, para que horrorizados ante su propia obra, sientan en su espíritu el verdadero arrepentimiento.
27. Vosotros, humildes discípulos, hombres que aunque estáis llenos de imperfecciones, sentís amor por vuestros hermanos; contrarrestad la influencia de las pasiones desatadas por la guerra, con pensamientos de paz, con oraciones saturadas de luz espiritual, con palabras de fraternidad y con obras que encierren verdad y caridad; debéis estar preparados, porque al final de la guerra, cuando esta contienda termine, vendrán de lejos las multitudes en busca del bálsamo para él cuerpo y para el espíritu.
28. “No nos dejéis cuando esta hora llegue, oh Maestro”, me dice este pueblo. A lo cual Yo os contesto que no os puedo dejar, porque en todo lo creado me encuentro presente.
29. Hablaré a los hombres a través de los elementos, de los mares surgirá mi voz y de un confín al otro de este planeta, se sentirán tocados los espíritus por la luz de Aquél que es el único que con verdadera ternura puede deciros: “Amaos los unos a los otros”.
30. Este precepto se convertirá para muchos en su juez, otros lo sentirán en su corazón como una herida abierta y para otros será como un guardián que no los dejará dormir para su cumplimiento.
31. Ya veis que no podré apartarme de vosotros, como lo dijo hace tiempo uno de mis profetas, que en este tiempo mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.
32. Doquiera que vayáis, Yo seré delante de vosotros. Doquiera que me busquéis, me encontraréis, más no quiero anunciaros tan sólo amarguras y presagios de grandes tribulaciones con mi palabra de este día. Si os hablo de todo ello, es para dejaros velando y orando, para que no os sorprendan las pruebas en el instante en que éstas lleguen a vosotros.
33. Así como os he anunciado la guerra y los desastres que separan a la humanidad, también os digo que llegará un día en el cual todas las
naciones de la Tierra disfrutarán de paz, en el que los hombres se amarán en Mí, y su vida, su trabajo, sus obras en el mundo, serán el culto agradable que como incienso perfumado se eleve de este planeta hacia Mí.
34. Me preguntáis: “Señor, ¿Hasta cuándo llegará ese tiempo?” Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre desmanchada por el dolor, el arrepentimiento, la regeneración y la práctica del bien.
35. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones.
36. Mientras transitéis por este mundo, velad y orad, pueblos; preparaos de espíritu y de materia, porque pronto os enviaré por los caminos a hablar de mi verdad.
37. Preparad a vuestro espíritu con la práctica de la oración, de la caridad y de la humildad que mi doctrina os enseña, y preparad también vuestro cuerpo, apartando de él los vicios, los malos hábitos y doblegándolo hasta hacer de él un perfecto colaborador del espíritu. Una vez que estéis preparados, veréis con cuánta claridad aparece el camino ante vosotros. Por eso os digo que la vida del espíritu desde su partida del seno divino hasta su retorno, es una escala de evolución.
38. El Padre al formaros os puso en el primer peldaño de esa escala, con el fin de que recorriendo ese camino, tuvieseis ocasión de conocer y comprender verdaderamente a vuestro Creador. Pero ¡Cuán pocos iniciaron la jornada ascendente partiendo del primer escalón! Los más se unieron en su desobediencia, en su rebeldía, haciendo mal uso del don de la libertad y desoyendo los dictados de la conciencia, dejándose dominar por la materia, para crear con sus vibraciones una fuerza, la del mal, y cavar un abismo hacia donde su influencia tuvo que arrastrar a sus hermanos, que entablaron una lucha cruenta entre sus flaquezas y perversidades, y su anhelo de elevación y de pureza.
39. Qué diferente hubiera sido la vida que hubierais llevado en la Tierra, si hubieseis perseverado en el bien y en la justicia, porque en ella habríais cosechado los frutos de mi amor. Sin embargo, no estáis perdidos ni os he proscrito de mi Reino, prueba de ello es que cuando llegué, a vosotros humanizando mi presencia, descendí hasta el mundo que habéis creado con tantos errores e imperfecciones.
40. Aquí en este mundo, para demostraros que os amo a pesar de vuestros desvíos y de vuestra ingratitud, os di mi sangre y mi cuerpo.
41. Mi ley inmutable que os di en los primeros tiempos, las exhortaciones al bien de los profetas, mi doctrina y cada uno de mis mensajes, son la luz espiritual que a través de la conciencia ha recibido
el hombre, y estaría fundido su espíritu con el mío, si se hubiese conservado en la ley y en la pureza desde el principio de su evolución.
42. La lujuria de los hombres, su ignorancia, su falta de elevación espiritual, sus padecimientos causados por sus errores, hicieron que el Padre descendiese para venir a rescatarles, mostrándoles el libro de la sabiduría que habían despreciado por los placeres del mundo y a señalarles nuevamente el camino verdadero.
43. Muchos siglos han pasado y muchas veces han tenido que volver al mundo los seres, y aún no comprenden la esencia de mi ley ni la naturaleza de su propio espíritu.
44. Aún me estoy manifestando a los hombres en forma humanizada, aunque también os digo, que lo que en este tiempo vengo revelando, es la lección que elevará a los espíritus a esa escala de que os hablo, desde la cual conocerán y podrán recuperar todo error, reconstruir lo destruido y recuperar cuanto habían perdido.
45. En mi divina siembra no se pierde una semilla, a pesar de que las caídas de los hombres hayan retardado su florecimiento y fructificación espiritual.
46. En este tiempo la Tierra es removida con gran dolor de la humanidad, mas es necesario que Yo encuentre mi semilla para apartarla de la cizaña.
47. ¿Cuál fue la causa de vuestro pecado y de vuestra desobediencia a mi ley?
48. Escuchad discípulos: Antes de que surgiereis a la vida, Yo ya existía y en mi Espíritu estaba latente el vuestro. Mas no quise que heredaseis mi Reino sin haber hecho méritos; no quise que poseyeseis lo existente sin saber quién os había creado, ni quise que os marchaseis sin rumbo, sin destino y sin ideal.
49. Por eso os di la conciencia, para que os sirviese de guía; os concedí el libre albedrío para que vuestras obras tuvieran verdadero valor ante Mí. Os di espíritu, para que él anhelara siempre elevarse hacia lo luminoso y puro. Os di el cuerpo para que por medio del corazón tuvieseis sensibilidad para lo bueno y para lo bello, y para que os sirviese de crisol, de prueba constante y también de instrumento para habitar en el mundo material. La Tierra ha sido escuela para vuestro espíritu, en ella nunca ha faltado la presencia del Divino Maestro; la vida humana ha sido libro de profunda sabiduría para el espíritu encarnado.
50. Cuando el espacio se iluminó por vez primera con la presencia de los espíritus, estos titubeantes y balbucientes como niños, no teniendo la elevación ni la fuerza para sostenerse en las moradas de la alta espiritualidad, sintieron la necesidad de un báculo, de un punto de apoyo para sentirse fuertes y les fue dada la materia y un mundo
material. Más en su nuevo estado, fueron adquiriendo experiencia y conocimientos.
51. No os habéis dado cuenta aún de la misión que debéis cumplir en este tiempo entre la humanidad, mas Yo con mi palabra os haré conocer vuestra lucha y la forma en que podréis llegar a la meta.
52. Vuestro cerebro es pequeño y no alcanza por sí solo a comprender el valor de los dones que poseéis, ni la trascendencia de la obra que el Padre, a través de este pueblo, tendrá que llevar a cabo entre la humanidad.
53. Mi voluntad sabia y poderosa, prepara los caminos por los que habrán de levantarse mis emisarios, mis discípulos, mis profetas, con la buena nueva de la manifestación de mi Palabra, para que a la vez preparen los caminos por donde habrán de llegar al seno de vuestra nación, las grandes caravanas de hermanos vuestros que llamáis extranjeros.
54. Esas caravanas en apariencia vendrán buscando el pan del cuerpo y la paz para el corazón más Yo sé que será su espíritu el que venga en pos del cumplimiento de mi promesa, la cual está guardada en el fondo de cada espíritu.
55. De lejanas comarcas y naciones veréis llegar a vuestros hermanos en busca de liberación para su espíritu. De aquella antigua Palestina, llegarán también en multitudes, como cuando cruzaron el desierto las tribus de Israel.
56. Largo y doloroso ha sido su peregrinaje desde que rechazó de su seno a Aquél que le vino a ofrecer su reino como una nueva herencia, mas ya se va acercando el oasis en donde descansará y meditará en mi palabra, para que después, fortalecido en el reconocimiento a mi ley, prosiga la ruta que le señala su evolución por tanto tiempo olvidada. Entonces oiréis que muchos dirán que vuestra nación es la nueva Tierra de Promisión, la Nueva Jerusalén; mas vosotros les diréis que aquella tierra prometida se encuentra situada más allá de este mundo y que para llegar a ella habrá que hacerlo en espíritu, después de haber cruzado el gran desierto de las pruebas de este tiempo. También les diréis que esta nación es tan solo un oasis en medio del desierto; mas debéis entender, pueblo, que el oasis deberá dar sombra a los caminantes fatigados, además de ofrecer sus aguas cristalinas y frescas a los labios resecos por la sed a los que en é1 se refugien.
57. ¿Cuál será esa sombra y esas aguas de las que os estoy hablando? Mi doctrina, pueblo, mi divina Enseñanza de caridad. ¿Y en quién he depositado este caudal de gracia y de bendiciones? En vos, pueblo, Para que vayáis despojando vuestro corazón de todo egoísmo y podáis mostrarlo como un espejo limpio en cada una de vuestras obras.
58. ¿No se llenaría de gozo vuestro espíritu y corazón, si por vuestro amor se lograra convertir a la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, aquel pueblo tan apegado a sus tradiciones y espiritualmente estacionado? ¿No habría gozo entre vosotros, si el antiguo Israel se convirtiera por conducto del nuevo Israel, o sea que el primero alcanzara la gracia por el postrero? Hasta ahora, nada ha convencido al pueblo judío de que debe romper antiguas tradiciones para alcanzar su evolución moral y espiritual. Es el pueblo que cree estar cumpliendo con las leyes de Jehová y de Moisés, pero que en realidad aún sigue adorando a su becerro de oro. Está próximo el tiempo en que ese pueblo errante y diseminado por el mundo, deje de mirar hacia la tierra y eleve sus ojos hacia el cielo, en busca de Aquél, que desde el principio les fuera prometido como su Salvador y al cual desconoció y dio muerte porque le creyó pobre y sin bien alguno.
59. Ya viene la hora en que aquella cruz que por sentencia me dieron, se torne en vara de justicia sobre cada uno de aquellos espíritus hasta que por fin sus labios exclamen: “Jesús fue el Mesías”.
60. Ellos, en su pobreza espiritual, en su miseria y en su dolor me buscarán, y sorprendidos quedarán cuando vean que Aquél que les parecía no poseer nada en el mundo, lo posee todo y que aquellos tesoros y aquel Reino del que tanto les hablara, eran una verdad, y comprenderán que nada del mundo, ningún tesoro, ningún caudal, podrá ser comparable con la paz del espíritu.
61. Si ese pueblo me volvió la espalda, Yo en cambio le espero, porque podrán los hombres faltar a su palabra y aún a sus pactos, pero Yo soy inmutable y jamás faltaré a mis promesas.
62. Si a él se le dijo que Yo sería su Salvador, Yo le salvaré, si se le dijo que Yo le llevaría a mi reino, a mi reino le llevaré.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 36
1. Ante la ternura de mi palabra la contrición llega al espíritu que se ha apartado del sendero de evolución. La dulzura de mis frases hace llorar al hombre, porque supone que sus pecados no merecen ser perdonados.
2. Yo consuelo al que se arrepiente sinceramente, perdono sus faltas y le ayudo a restituir el mal causado. Sabed que el que no se arrepiente no llega a Mí, porque sólo del arrepentimiento puede surgir la regeneración, la enmienda y la purificación. Sabed también que sólo los espíritus purificados pueden llegar a mi presencia. ¿Más cómo podríais
arrepentiros verdaderamente, si no conocíais la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a sus semejantes, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar su corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasaban inadvertidas a vosotros, porque os habíais familiarizado con todo ello. Mas llegó mi palabra de amor y en su esencia encontrasteis la presencia de una justicia perfecta, que a través de vuestra conciencia os hacía reconocer cada una de vuestras malas obras, analizar vuestro pensamiento y os recordaba vuestro cumplimiento espiritual que ya habíais olvidado.
3. Fue entonces cuando comprendisteis la magnitud de vuestras faltas, la trascendencia de vuestros errores que antes os parecía que carecían de importancia, y fue cuando valorizasteis la intensidad de muchos sufrimientos y dolores que habíais causado. Entonces sentisteis vergüenza de vosotros mismos, os sentisteis mirados por Mí en toda vuestra desnudez y con todas vuestras manchas. Por eso fue que al escuchar mi palabra llena de ternura, de paz y de pureza, os sentisteis por unos momentos indignos de mi amor. Mas luego escuchasteis que precisamente fue a vosotros a quienes vine a buscar, y vuestro corazón, lavándose en su llanto como una demostración de que estabais arrepentidos, de que queríais purificaros y servirme, emprendió la jornada de su evolución espiritual.
4. Es imposible que uno de mis hijos me olvide llevando en su espíritu la conciencia que es la luz de mi Espíritu, por la cual tarde o temprano tiene que reconocerme.
5. Para unos es fácil penetrar al significado de mi palabra y encontrar ahí la luz, más para otros mi palabra es un enigma.
6. Yo os digo, que no todos podrán en este tiempo conocer la espiritualidad de mi mensaje, los que no lo logren tendrán que esperar nuevos tiempos para que su espíritu abra los ojos a la luz de mis revelaciones.
7. Jamás he venido envuelto en misterio ante los hombres. Si os he hablado en sentido figurado para revelaros lo divino o representar en alguna forma material lo eterno, ha sido para que me comprendáis, pero si los hombres se detienen a adorar formas, objetos o símbolos, en lugar de buscar el sentido de aquellas enseñanzas, es natural que se estacionen por siglos y en todo contemplen misterios.
8. Desde los tiempos de la estancia de Israel en Egipto, en que mi sangre fue representada por la de un cordero, ha habido hombres que sólo viven de tradiciones y de ritos, sin comprender que aquel sacrificio
fue una imagen de la sangre que Cristo vendría a derramar para daros la vida espiritual. Otros creyendo alimentarse con mi cuerpo, comen panes materiales, sin querer comprender que cuando di a mis discípulos el pan en el Cenáculo, fue para darles a comprender que quien tomare la esencia de mi palabra como sustento, se habría alimentado de Mí.
9. Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y estos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones.
10. Si en ocasiones os habéis confundido y sobre una errónea interpretación habéis acumulado otras, es natural que ahora no comprendáis con claridad ni deis el justo análisis a la enseñanza espiritual del Tercer Tiempo.
11. Es menester que comencéis a derribar vuestros ídolos, a destruir vuestras confusiones pasadas y a ordenar vuestros pensamientos, para que os deis cuenta de que el Padre, desde los primeros tiempos siempre ha venido a hablaros del espíritu, y aunque El haya tomado muchas veces imágenes materiales para doctrinaros, siempre se ha referido a la vida espiritual.
12. Despertad de vuestro sueño humanidad, dejad que vuestro espíritu escudriñe mi palabra, porque de cierto os digo, que si estudiáis bien una de mis lecciones y la comprendéis, habréis penetrado en la esencia de mis revelaciones.
13. Recordad la lección en la que os dije: “Pedid, pedid que se os dará”. Ahora vengo a deciros: “Aprended a pedir”.
14. Si os digo ahora que debéis aprender a pedir, es porque anteriormente vuestra petición era incompleta y egoísta, solo os acordabais de pedir para vosotros o para los vuestros. Mi lección de ahora viene a deciros que debéis aprender a sentir las penas de los demás; sabed vivir y sentir los dolores y sufrimientos de vuestros semejantes, las desgracias que afligen a vuestros hermanos y a sentir los sufrimientos de aquéllos que, por estar distantes, no podéis contemplar. Entre estos últimos debéis de considerar a los que habitan otros pueblos y naciones, a los que moran en otros mundos o en el más allá. No temáis si algún día os olvidáis de vosotros y sólo os acordáis de los demás, porque nada habréis perdido. Sabed que quien ora por los demás, lo está haciendo por sí mismo.
15. Cuánto gozo dais a mi Espíritu, cuando veo que eleváis vuestro pensamiento buscando a vuestro Padre, os hago sentir mi presencia y os inundo de paz. Buscadme, habladme, no os importe que vuestros pensamientos sean torpes para expresar vuestra petición, Yo sabré comprenderlos. Habladme con la confianza con que se habla a un Padre; confiadme vuestras quejas, como lo haríais con el último de
vuestros amigos. Preguntadme lo que no sepáis, todo lo que ignoréis y Yo os hablaré con palabra de Maestro; pero orad, para que en aquel bendito instante en que vuestro espíritu se eleve hacia Mí, recibáis la luz, la fuerza, la bendición y la paz que os concede vuestro Padre.
16. Por medio de la oración tengo reservadas muchas revelaciones al espíritu para el futuro. Perfeccionaos en esta comunicación y lograréis alcanzar perfección en vuestras peticiones, es decir, aprenderéis a pedir.
17. Cuando vuestro espíritu se presente en el valle espiritual a rendir cuentas de su estancia y de sus obras en la Tierra, por lo que más os preguntaré será por todo aquello que halláis pedido y por lo que halláis hecho en favor de vuestros hermanos. Entonces os acordaréis de mis palabras de este día.
18. El fin de una era y el principio de otra, ha ocasionado esta crisis y este caos que padecéis; es lo mismo que acontece a un enfermo grave, cuando se acerca el alivio; más parece que es la muerte la que ha llegado.
19. Cuando mayor sea esta crisis entre la humanidad, mayor será después su salud; en verdad os digo que así será y que hace millares de años que os lo había anunciado. Ahora debéis preparaos, fortaleceos en la fe y disponeros a la batalla.
20. A vosotros que frecuentemente estáis escuchando esta palabra, os digo: Velad y orad, porque se acerca para todos un tiempo de gran tribulación, tiempo en el que no valdrá a los hombres todo su poder, su oro, ni su sabiduría para contener el peso de la divina justicia. En estos días seréis testigos de acontecimientos que a los orgullosos y engrandecidos les parecerán absurdos e ilógicos, porque se dará el caso de que los sabios recurran a los que han tenido por ignorantes, en que los ricos y poderosos busquen a los menesterosos, porque en ellos habrá más comprensión y serenidad ante las pruebas más caridad y riquezas espirituales.
21. Algunos me dicen en su corazón: “Maestro, yo no he tenido que esperar esos tiempos de dolor que anunciáis, porque toda mi vida ha sido de pruebas dolorosas”. A lo cual Yo os digo: Bienaventurados vosotros que os habéis templado en el sufrimiento, porque cuando esos días lleguen ya no lloraréis y si en cambio, sabréis dar valor y consuelo a los que no conocían esa tribulación.
22. De cierto os digo, que si la mayoría de los hombres beben hoy el cáliz de amargura, es porque el soldado solamente se forja en el combate, y os estoy diciendo que se aproxima la contienda final, la gran batalla. No vayáis a cerrar vuestros ojos ni vuestros oídos en aquellos instantes, al dolor de vuestros hermanos, ni intentéis esconderos de la muerte, porque en verdad os digo, que donde los hombres de poca o ninguna fe vean el final, ahí estará el principio,
donde crean ver la muerte, estará la vida, porque Yo estaré presente para cubriros con mi amor y ayudaros a entrar en ese mundo que vais a restaurar.
23. De todo vengo a preveniros para que nada os sorprenda; vosotros buscad los medios de prevenir y exhortar a los demás a la preparación, a la oración, a la enmienda y a la vigilia.
24. Recordad que Yo soy el Verbo del Padre, que la esencia divina que en esta palabra recibís, es luz de ese Espíritu Creador, que en cada uno de vosotros he dejado una parte de mi Espíritu. Mas al contemplar la pobreza que envuelve al grupo que ahora me escucha y la humildad del aposento en el cual os reunís, en silencio me preguntáis: “Maestro, ¿Por qué no elegiste para tu manifestación en este tiempo a Alguno de esos grandes templos o iglesias, en donde podrían haberte ofrecido ricos altares y ceremonias solemnes dignas de Ti?”
25. Yo contesto a esos corazones que así piensan de su Maestro: No han sido los hombres, los que me han traído hasta esta pobreza, he sido Yo, quien ha elegido para mi manifestación la humilde estancia en el pobre suburbio de vuestra ciudad, para haceros comprender con ello, que no es el tributo material, ni la ofrenda exterior, la que Yo vengo a buscar entre vosotros, que por el contrario, si he vuelto, ha sido para predicar una vez más la humildad, para que encontréis en ella la espiritualidad.
26. Rehúyo de todo lo que sea vanidad y pompa humana, porque a mi Espíritu sólo llega lo que es espiritual, lo que es noble y elevado, lo limpio y eterno. Recordad que dije a la mujer de Samaria “Dios es Espíritu y es necesario que le adoren en espíritu y en verdad”. Buscadme en lo infinito, en lo puro y allí me encontraréis.
27. De las ofrendas materiales que la humanidad me ofrece, sólo recibo la buena intención, cuando ésta en verdad es buena, porque no siempre una ofrenda representa una intención elevada y noble. Cuántas veces los hombres me presentan su ofrenda para cubrir sus maldades o para exigirme algo a cambio. Por ello os digo que la paz del espíritu no se compra, que sus manchas no se lavan con la riqueza material, así pudieseis ofrecerme el mayor de los tesoros.
28. Arrepentimiento, pesar por haberme ofendido, regeneración, enmienda, reparación de las faltas cometidas, todo ello con la humildad que os he enseñado, y entonces sí estarán los hombres presentándome las verdaderas ofrendas del corazón, del espíritu y del pensamiento, que son infinitamente más agradables a vuestro Padre, que el incienso, las flores y las lámparas.
29. ¿Por qué ofrecerme lo que Yo he hecho para vosotros? ¿Por qué me dais flores, si vosotros no las hacéis? En cambio sí me presentáis obras de amor, de caridad, de perdón, de justicia, de ayuda hacia vuestros
semejantes, ese tributo sí será espiritual y se elevará al Padre como una caricia, como un ósculo que desde la Tierra, los hijos enviarán a su Señor.
30. Mi manifestación a través del entendimiento humano es humilde y sencilla, así como la forma en que me expreso; sin embargo, os hace estremecer y comprendéis un pasado que vuestro espíritu ya conoce, y os hace mirar con claridad los acontecimientos que pertenecen al futuro. Es por eso que permanecéis embelesados escuchándome, porque nadie como este Maestro sabe leer en los corazones.
31. De distintas comarcas llegáis para acogeros a la sombra bienhechora del árbol corpulento que está invitando a todos los caminantes a refrescarse bajo su follaje; mas os digo, que ya está cercano el tiempo en el que lleguen a esta nación hombres de tierras lejanas.
32. La intuición y el presentimiento serán los que guiarán a aquellos hacia vosotros, vendrán en busca de vuestro testimonio y de vuestra paz, a muchos de ellos les bastará una palabra de las que Yo os enseñé, para levantarse al cumplimiento como verdaderos apóstoles del espiritualismo.
33. ¡Ay de este pueblo si no estuviese preparado para recibir al forastero con su corazón amoroso, porque de sus ciudades no quedará ni piedra sobre piedra, como aconteció con Jerusalén!
34. ¿No os habéis dado cuenta de que vuestra purificación es para haceros dignos de recibir mis lecciones las que debéis de participar a los que vengan a llamar a vuestra puerta? ¿No habéis grabado en vuestra mente que Yo quiero que en este tiempo de tempestades, de guerras, de pasiones, seáis vosotros la barquilla salvadora que cruce serenamente entre las olas de maldad, rescatando a vuestros hermanos?
35. Bienaventurado el que se prepara porque él me escuchará de espíritu a Espíritu.
36. Orad por vuestros hermanos de esta nación en que habitáis, para que sean pacientes con las pruebas y alcancen su purificación. Un gran destino espiritual ha traído este pueblo sobre la Tierra y para cumplirlo es indispensable que esté limpio, preparado y alerta.
37. Comprended que no debéis mezclar lo superfluo con las enseñanzas de mi doctrina, debéis darla a conocer con la misma pureza con qué la habéis recibido de Mí. Extended mi enseñanza por medio de ejemplos y testimonios, por comarcas, aldeas y provincias y haced que en ellas también se fortalezcan vuestros hermanos; este pueblo debe multiplicarse, prepararse y vivir con espiritualidad, porque con sus obras, llegará a ser el defensor de esta verdad.
38. Haced méritos, ¡Oh pueblo!, y lograd que por esos méritos alcancen esta gracia, aquellos que mañana os reciban en su hogar o aquéllos a quienes tengáis que recibir en el vuestro.
39. Enseñad a analizar y comprender que hoy he venido en espíritu a comunicarme por medio de materias torpes y pecadoras; nadie quiere ver a Dios en este cuerpo humano. Que escuchen la palabra, porque en ella está la esencia divina, aquella que procede de mi Espíritu. La palabra es el Verbo y el Verbo soy Yo, el que os habla desde el infinito.
40. El Verbo es amor y es sabiduría que se manifiesta en palabra. Oíd esta voz, multitudes, y no os aletarguéis, porque os encontráis en el santuario de mi Divinidad. Tendréis que regeneraros, si no limpiáis vuestro entendimiento, no podréis analizar mi enseñanza.
41. Bienaventurados los que van esforzándose por cumplir con mi Ley, porque en ellos pronto brillará la luz de la sabiduría.
42. Bendito el que lucha por el perfeccionamiento de su espíritu, porque él se ha inspirado en el más alto ideal que pueda alcanzar un hijo de Dios.
43. Estoy puliendo vuestros corazones, porque de ellos haré brotar agua de vida para los sedientos.
44. Llegada la hora de vuestro cumplimiento, no hagáis obras según vuestra voluntad, ni queráis añadir a mi palabra o a mi obra vuestras ideas imperfectas, porque caeríais en profanación y adulterio borrando vuestras buenas obras del “Libro de la Vida Verdadera”.
45. Os revestiréis de mi verdad y penetraréis en los hogares; haréis escuchar mi palabra y se hará la paz.
46. Unas veces seréis reconocidos cormo emisarios o labriegos de la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana; en cambio, habrá ocasiones en que seréis arrojados a la calle, calumniados o acusados de impostores; mas no temáis, que si a vosotros os juzgasen, también a ellos llegará el instante de su juicio, y si cuando les hablasteis, no lograron abrir los ojos a la verdad, cuando estén bajo mi juicio, recordarán vuestras palabras y contemplarán la luz.
47. Cuando el espíritu de algún gran pecador se desprende de este vida material para penetrar eh el valle espiritual, se sorprende al comprobar que el infierno, como él lo imaginaba, no existe, y que el fuego del cual se le habló en los tiempos pasados, no es sino la esencia de sus obras al encontrarse ante el juez inexorable que es su conciencia.
48. Ese juicio eterno, esa claridad que se hace en medio de las tinieblas que envuelven a aquel pecador, queman más que el fuego más ardiente que pudieseis concebir, mas no es una tortura preparada de antemano como un castigo para el que me ofendió, no, esa tortura proviene del conocimiento de las faltas cometidas, del pesar de haber ofendido a
quien le dio la existencia, de haber hecho mal uso del tiempo y de cuantos bienes recibió de su Señor.
9. ¿Creéis que deba Yo castigar a quien con sus pecados me ofendió, cuando Yo sé que el pecado ofende más a quien lo comete? ¿No miráis que el pecador es a sí mismo a quien se hace mal y que no voy Yo a aumentar con su castigo la desgracia que se ha labrado? Solamente dejo que se mire a sí mismo, que oiga la voz inexorable de su conciencia, que se interrogue y se responda, que recobre la memoria espiritual que a través de la materia había perdido y recuerde su principio, su destino y sus promesas; y ahí en ese juicio, tiene que experimentar el efecto del fuego que extermine su mal, que le funda de nuevo como el oro en el crisol, para apartar de él lo nocivo, lo superfluo y todo lo que no es espiritual.
50. Cuando un espíritu se detiene a escuchar la voz y el juicio de su conciencia, de cierto os digo, que en esa hora se encuentra ante mi presencia.
51. Ese momento de quietud, de serenidad y claridad, no llega al mismo tiempo a todos los espíritus; unos penetran pronto en el examen de sí mismos, y con ello se evitan muchas amarguras, porque en cuanto despiertan a la realidad y reconocen sus errores, se preparan y disponen para reparar hasta la última de sus malas obras; otros ofuscados, ya sea por el vicio, por algún rencor o por haber llevado una existencia de pecados, tardan en salir de su ofuscación; otros más insatisfechos, creyendo haber sido arrebatados de la Tierra antes de tiempo, cuando todo les sonreía, imprecan y blasfeman, retardando así el poder librarse de su turbación, y como éstos, hay un gran número de casos que solamente mi sabiduría conoce.
52. Tampoco existen lugares creados por Mí expresamente para la expiación de las faltas cometidas por mis hijos. Yo os digo que no existe un mundo en donde no haya depositado mis maravillas y bendiciones.
53. ¿No decís que este mundo en que habitáis es un valle de lágrimas o sea un valle de expiación? ¿Y quién lo hizo valle de lágrimas, Dios, o los hombres? Yo lo formé a imagen del paraíso celestial, sembrándolo de maravillas y complacencias, pensando hasta en lo más pequeño e insignificante para haceros felices, y sin embargo, dentro de un mundo formado así, para el bienestar y el adelanto, para el deleite y la elevación espiritual de la humanidad, los hombres sufren, lloran, se desesperan y se pierden.
54. Mas vuelvo a deciros que Yo no hice este mundo para el dolor de los hombres; los mundos son lo que sus moradores quieren que sean. Ved cuánto ha deformado la verdad el hombre con sus malas interpretaciones, cuán distinto ha interpretado el sentido figurado con el
que se le ha revelado la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres así mismo.
55. Ni oscuridad, ni fuego, ni cadenas existen en el inmenso valle espiritual.
56. Remordimientos y torturas que provienen de la falta de saber, sufrimiento por carecer de espiritualidad para disfrutar aquella Vida, esto y más existe en la expiación de los espíritus que llegan manchados o sin preparación a los umbrales de la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al Padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres a sí mismos.
57. Tampoco la tierra se ha manchado; ella es tan buena y tan limpia como cuando brotó del Padre, por eso no os pediré que le devolváis su pureza, ya que ella no se ha apartado de su destinos de ser madre, albergue y hogar para los hombres; en cambio, a la humanidad sí le pediré que se arrepienta, que se regenere, que purifique su espíritu y su cuerpo, en una palabra, que retorne a su pureza original, ostentando además en su espíritu, la luz conquistada a través de la evolución, de la lucha y de la práctica de la virtud.
58. Deteneos en esta página, discípulos, no volváis la lección de este libro sin antes haberla grabado en vuestra mente y de haber meditado largamente en ella. En verdad os digo, que os servirá en esta vida y os facilitará el camino en aquella que os espera.
59. La lección os la he dado en partes, a través de tiempos y de eras. Hoy os parece que lo que os estoy enseñando será lo último, porque en vuestra mente no concebís mayor perfección en una doctrina espiritual, sin embargo, mi última palabra no es ésta, ni tampoco que esta manifestación dada a través del entendimiento humano, sea la última lección; y para que no penséis más en esto, ahora os digo que mi última palabra, mi última lección, nunca llegará a vosotros, siendo Yo el
Verbo Eterno, es natural que Yo os hable y os ilumine eternamente porque no tengo principio ni fin.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 37
1. En todos los tiempos han existido entre la humanidad, hombres de gran luz espiritual, hombres que han venido a iluminar el camino de evolución de sus semejantes.
2. ¿De dónde han venido a la Tierra esos seres? ¿Acaso del mundo inmediato en el cual habitan los que han de volver a este planeta? No, pueblo, Yo os digo que por el saber y la bondad de los seres podréis deducir el mundo del cual han venido.
3. Los grados de elevación espiritual son una escala infinita en la eternidad, pero ese recorrido hacia la perfección está formado por siete etapas, de las cuales tenéis un reflejo en la vida humana, la que también está dividida en siete grados de evolución.
4. Todas las partes del hombre deberán desarrollarse y evolucionar para alcanzar la luz que deben tener y lograr la verdadera espiritualidad.
5. Su materia, su mente, su moral, su espíritu y todo su ser, deben pasar por esas siete grandes lecciones, por esas siete pruebas, de las cuales saldrá purificado, lleno de luz, de serenidad, de fortaleza, de conocimiento y de experiencia. Entonces estará en condiciones de comprender que en su espíritu existe el reino de Dios.
6. La obediencia a la voluntad divina, la sensibilidad para saber interpretar la inspiración espiritual, la comunicación con el Padre y con el mundo espiritual a través del pensamiento, son los adelantos en vuestra evolución que os tiene reservados el nuevo tiempo.
7. Ya tuvo la humanidad épocas en las cuales vivió para el placer material, otras en las que fue tras el poder, el dominio y las riquezas temporales; otras en que desarrolló algunos sentidos buscando la belleza de todo lo que le rodeaba; otras en que buscando la paz del espíritu, penetró por la senda de la religión, y otras en que ha querido hacer de esta Tierra su reinado, de esta vida su eternidad y de la materia su dios.
8. Este es un tiempo decisivo para la vida del hombre, y si observaseis con detenimiento, descubriríais en todos los órdenes, en todos los elementos y fuerzas, una lucha gigantesca, una gran batalla.
9. Es el fin de una etapa, humanidad; mas no sabéis en qué instante se inicie el nuevo tiempo; eso sólo yo os lo diré, Yo, el Cordero que desata los Sellos. Aún vivís el tiempo de la sexta revelación, en el que los acontecimientos se suceden en cumplimiento de las profecías.
10. Cuántas religiones, cuántas sectas y doctrinas van a caer bajo la espada de luz de mi verdad, y cuántas ciencias y teorías van a quedar sepultadas en el olvido, cuando el nuevo día asome y se haga el silencio y la paz en los corazones, y haya verdadera oración y espiritualidad en los hombres.
11. No serán las religiones las que se unan, porque sus diferencias no se lo permiten; serán los hombres los que se unan en la ley de amor, de justicia y de verdad que solamente procede de Dios.
12. Esta humanidad indiferente a toda inspiración divina, no se da cuenta de que está en los umbrales del tiempo más trascendental para
su espíritu, mas ya despertará de su letargo cuando contemple los anuncios que aún faltan de mi presencia entre los hombres, porque todos tendréis que estar velando cuando el Séptimo Sello se abra para entregaros la luz.
13. Por ahora con mi palabra estoy preparando a este pueblo para que se levante inspirado en mi verdad, enseñando a sus hermanos las lecciones de amor de mi doctrina.
14. Alimentaos sólo de verdad y rechazad todo lo que no encierra pureza, y de vosotros brotarán los hijos de la luz.
15. Dejad que la niñez vea en vosotros elevación espiritual para que tenga en esta vida una senda segura que seguir.
16. Velad por todos los niños a quienes pueda vuestro corazón brindar un latido de amor, un pensamiento de ternura, y habréis hecho con ellos caridad, con vuestras obras enseñad el amor a toda la humanidad.
17. Yo velaré por todos aquellos por quienes no podáis velar, y no permitiré que la mala simiente que los hombres cultivan en este tiempo, contamine y confunda a aquellos espíritus.
18. Yo soy quien envía a los espíritus a encarnar de acuerdo con la ley de evolución, y en verdad os digo, que no serán las influencias de este mundo las que hagan variar mis planes divinos, porque por sobre todas las ambiciones de poder se hará mi voluntad.
19. Cada ser humano trae una misión a la Tierra, su destino está trazado por el Padre y su espíritu ungido por mi caridad. En vano los hombres hacen ceremonias y ungen a los pequeños; de cierto os digo, que en ninguna edad material, serán las aguas las que purifiquen al espíritu de sus faltas a mi ley. Y si Yo envío a un espíritu limpio de todo pecado, ¿De qué mancha le purifican los ministros de las religiones del bautizo?
20. Tiempo es de que comprendáis que el origen del hombre no es un pecado, sino que su nacimiento es el resultado del cumplimiento de una ley natural, ley que no sólo el hombre cumple, sino todas las criaturas que forman la naturaleza. Comprended que os he dicho que el hombre y no su espíritu; el hombre tiene mi potestad para crear seres semejantes a él, más los espíritus solo brotarán de Mí.
21. Crecer y multiplicarse es ley universal; lo mismo brotaron los astros de otros astros mayores, que la semilla se multiplicó y jamás he dicho que en ese hecho hayan pecado u ofendido al Creador. ¿Por qué vosotros al cumplir con ese divino mandato, habíais de ser después juzgados como pecadores? Comprended que el cumplimiento de la ley jamás podrá manchar al hombre.
22. Lo que mancha al hombre y aparta al espíritu del camino de evolución, son las bajas pasiones, el libertinaje, el vicio, la lujuria, porque todas ellas van en contra de la ley.
23. Estudiad y escudriñad hasta que encontréis la verdad, y así dejaréis de llamar pecado a los mandatos del Creador de la vida y podréis santificar la existencia de vuestros hijos con el ejemplo de vuestras buenas obras.
24. Cuando recordáis que os he dicho que Yo vengo de lo infinito, vuestro pecho suspira tristemente pensando en la distancia que os separa de vuestro Padre, entonces esforzáis vuestra mente para elevarla hacia Mí, y a través de ella, a vuestro espíritu, hasta donde imagináis que existe la morada divina. A veces quedáis satisfechos con vuestra oración, pero hay ocasiones en que no quedáis conformes porque os ha quedado la impresión de que no lograsteis llegar al sitio donde habita el Espíritu Divino.
25. Escuchad, discípulos: Ese infinito de que os hablo, nunca lo podréis medir con vuestra mente. Ese infinito os habla de ternura, de luz, de pureza, de sabiduría, de amor, de perfección, porque todo ello no tiene principio ni fin, ya que son atributos de Dios.
26. Dicho esto, comprended cuando en mi palabra os hablo de mi amor hecho hombre y de mi ternura hecha mujer.
27. Yo no tengo un sitio determinado o limitado para habitar en el infinito, porque mi presencia está en todo lo que existe, lo mismo en lo divino, que en lo espiritual o en lo material. De Mi no podréis decir en qué dirección está mi reino, y cuando elevéis vuestra mirada a las alturas, señalando hacia los cielos hacedlo sólo como algo simbólico, porque vuestro planeta gira sin cesar y en cada movimiento os presenta nuevos cielos y nuevas alturas.
28. Con todo esto quiero deciros que entre vosotros y Yo, no existe ninguna distancia y que lo único que os separa de Mi son vuestras obras ilícitas que ponéis entre mi Ley perfecta y vuestro espíritu.
29. Mientras mayor sea vuestra limpidez, más elevadas vuestras obras y más constante vuestra fe, me sentiréis más próximo, más íntimo, más accesible a vuestra oración.
30. Así como también cuando más os apartéis de lo bueno, de lo justo, de lo licito y os entreguéis al materialismo de una vida oscura y egoísta, tendréis que sentirme cada vez más distante de vosotros; conforme vuestro corazón se vaya apartando del cumplimiento de mi ley, más insensible será a Mi divina presencia.
31. Comprended por qué he venido en este tiempo a manifestar mi palabra en esta forma y a prepararos para la comunicación de espíritu a Espíritu.
32. Vosotros, creyéndome infinitamente distante, no supisteis venir a Mí, Yo os he buscado para haceros sentir mi divina presencia y demostraros que entre el Padre y sus hijos no hay espacios, ni distancias que les separen.
33. Comprended también que si me he comunicado a través de vuestro entendimiento, acortando aquella distancia espiritual que os separa de Mí, ha sido una gracia que os ha concedido vuestro Padre, una prueba más de su misericordia, en atención a vuestra pequeñez y a vuestra falta de espiritualidad.
34. Por esa razón, este tiempo de gracia de mi comunicación por el entendimiento de estos portavoces, será breve, porque no es un don que hayáis logrado por vuestra espiritualidad y méritos para que pueda formar parte de vuestras conquistas espirituales. Vuelvo a deciros que ha sido una gracia que os he concedido, y que una vez que haya finalizado 1950, haré cesar esta forma de comunicación, en espera de que con vuestros méritos volváis a sentirme más próximo a vosotros en la comunicación de espíritu a Espíritu.
35. Esta nueva comunicación será profundamente espiritual, sencilla, natural, pura y perfecta. Ella señalará el principio del fin de todo culto imperfecto, idólatra, fanático, oscuro y abrirá el santuario de vuestro ser, para que en él more mi Espíritu por la eternidad.
36. No habrá éxtasis exterior, ni misticismo, ni ostentación de ninguna especie, sólo habrá limpidez, respeto y verdad, en una palabra: Espiritualidad.
37. Pensad en todas las maravillas que puede encerrar para vosotros el cumplimiento de esta promesa y disponeos a empezar a hacer méritos para que con ellos lleguéis a conquistar esa gracia que os reservo y que vendrá a formar parte de vuestra vida misma, por lo que ya no habrá como ahora, una fecha señalada para su término, porque siendo algo esencialmente divino, tendrá que ser vuestro eternamente. Entonces comprenderéis cuál es la aproximación del reino de los cielos entre la humanidad.
38. Ahora os digo: Trabajad en la Tierra, pero hacedlo con fe, con verdadero amor hacia vuestros hermanos y no os faltará el sustento.
39. Si las aves que no hilan ni siembran, jamás carecen de abrigo ni de alimento, ¿Por qué vosotros vais a carecer de mi caridad siendo los bien amados? Sería necesario que vuestra maldad e ingratitud os llevara a rechazar mis beneficios para que perecieseis de hambre o de frio.
40. Yo soy la vida, el calor y la luz. Yo soy el pan y el agua cristalina y he venido de nuevo a resucitar muertos y a despertar a los que viven en tinieblas a una vida de luz.
41. Ha mucho tiempo que está profetizado que todo ojo me verá, y Yo estoy presente, dispuesto a dejar contemplar mi verdad por la humanidad.
42. ¿Qué les falta a los hombres para poder verme, sentirme y comprenderme? Espiritualidad. La espiritualidad sensibiliza al hombre, tanto en su espíritu, como en su materia. Cuando se haya purificado y
de su corazón se eleve la verdadera oración hacia Mí, por vez primera me sentirá delante de él, percibirá mi ternura, se sentirá bañado en mi amor infinito y exclamará: “¡He visto al Señor, le he sentido dentro de mi corazón!”
43. Si encontrase en la Tierra un justo, le tomarla como instrumento para daros enseñanzas y ejemplos a través de él, pero de cierto os digo, que en toda la redondez de la Tierra no he encontrado un justo.
44. ¿En dónde están los justos del Primero y Segundo Tiempos, para que pudieseis analizar su virtud, su fidelidad y celo en el cumplimiento de mi Ley, su fe y su fortaleza? Ellos viven en el reino espiritual, y aunque trabajan para vosotros, no les veis ni les sentís, porque vuestra materialidad es todavía el espeso velo que no os deja contemplar lo espiritual.
45. Vais como náufragos azotados por las furiosas olas de las pasiones, envueltos en las sombras de una noche muy larga; en medio de esa tempestad me he presentado y mi caridad ha sido como un faro que ilumina la ruta que os conduce al puerto salvador.
46. Más ¿Acaso pensáis que vengo a dar a vuestro espíritu el don de poder mirar más allá de esta vida material? No, pueblo, no vengo a concederos un don nuevo, ni un nuevo atributo, todo lo traéis desde vuestro principio, mas debéis comprender que sólo ha brillado en vuestro ser aquello que habéis desarrollado y utilizado, en cambio lo que habéis olvidado, descuidado o ignorado, ha permanecido oculto, aunque latente, porque lo que doy nunca os lo quito.
47. Muchas potencias ocultas, han permanecido dormidas en vuestro ser, en espera de que mi voz venga a despertarlas. Mas ya llegó el tiempo de la resurrección, en el que escucharéis todos la misma voz que oyó Lázaro más allá de esta vida, cuando le dije: “Levántate y anda”.
48. Bienaventurado el que ha sabido esperar mi llegada, porque su despertar será completo y su espiritualidad le permitirá ver todo lo que contiene el nuevo mensaje.
49. Trabajad con amor, lo mismo en lo material que en lo espiritual y tendréis mi paz. Aprended a ser perseverantes hasta lograr recoger el fruto de vuestros sacrificios y de vuestras luchas.
50. Amad para que logréis alcanzar vuestra evolución espiritual, porque Yo os pregunto, humanidad: ¿Qué habéis hecho de vuestro espíritu? Espíritus: ¿Qué habéis hecho de la materia que os he confiado? Ni unos ni otros podréis responderme, porque estás muy lejos de daros cuenta de la gravedad de vuestras faltas y de vuestras flaquezas. Sólo yo puedo juzgar vuestras obras y por eso os envió este rayo de luz para que os miréis en el espejo de mu verdad, iluminados por vuestra conciencia.
51. ¿Habéis olvidado que vuestro espíritu está sujeto a la ley de evolución de la que no debéis de huir? ¿Qué fue de la esencia primera que deposité en vuestro corazón, que es la semilla de amor, de vida y elevación? Ya no entendéis estas palabras, tal parece que os hablo en un idioma desconocido para vosotros.
52. Amar fue el fin para que fuisteis creados. Amar a vuestro Padre y en El a todos vuestros hermanos; he ahí la ley, y eso es precisamente lo que habéis olvidado y borrado de vuestro espíritu.
53. A cada paso la vida os hace sentir y pagar con intenso dolor vuestros errores, pero en vez de deteneros a meditar y a reconquistar vuestros hechos, dejáis que vuestro corazón se endurezca y se envenene más.
54. No habéis querido escuchar a las voces que se han acercado a vosotros para deteneros en vuestra intensa carrera y habéis llegado a la orilla del abismo en donde estáis próximos a caer arrastrando con vosotros a vuestros hermanos.
55. ¿Quién de vosotros puede imaginar cómo es el fondo de ese abismo que con tanto odio y perversidad habéis abierto? Nadie, nadie puede imaginar las tinieblas ni el dolor acumulado durante siglos, milenios y eras en ese inmenso cáliz de amargura.
56. Yo pregunto a los hombres de este tiempo, que se consideran los más adelantados en toda la historia de este mundo. ¿No habéis encontrado con todo vuestro talento, una forma de hacer la paz, de alcanzar el poder y de lograr la riqueza, que no sea matando a vuestros semejantes, destruyendo o esclavizándolos? ¿Creéis que vuestro adelanto sea verdadero y real, cuando moralmente os arrastráis por el cieno y espiritualmente vagáis entre sombras? Yo no combato la ciencia, puesto que Yo mismo la he inspirado al hombre; lo que censuro es el fin para el que a veces la aplicáis.
57. Os quiero grandes de entendimiento, sabios en las enseñanzas de que os he rodeado; pero teniendo siempre por faro a vuestra conciencia en todos vuestros pasos en la vida. Entonces veréis no sólo desarrollarse las virtudes en vuestro espíritu, sino que también contemplaréis cómo llega la salud y la fortaleza a vuestra materia.
58. Recordad que os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra de Dios”, queriendo enseñaros con ello que en vuestro ser existe una naturaleza a la cual no podréis conformar tan sólo con lo que en este mundo poseéis, sino que tendréis que buscar para satisfacerle, aquello que existe más allá de lo material, es decir, de lo que sólo se encuentra en la región perfecta de donde procede el espíritu: Dios.
59. Mi luz no os ha faltado un instante, pero sois como las frías losas que cubren los sepulcros, que por momentos se entibian para luego volver a enfriarse.
60. Mi poder y mi paciencia son inagotables y si queréis que al borde del abismo os de una prueba más de amor, os lo concederé, pero debo deciros que en ese infinito amor que voy a demostraros una vez más, estará mi justicia sabia e inexorable.
61. Para ayudaros debéis tener confianza en Mí, mas estad alerta y prevenidos para la lucha. Sed los guerreros, pero no de los que destruyen la vida de vuestros semejantes, sino de los que construyen con amor, con moral, con paz, con buenas obras.
62. No permitáis que las necesidades o la opresión os hagan retroceder hacia la materialidad; por el contrario, levantaos llenos de espiritualidad ante las acechanzas y las pruebas. De cierto os digo que si sabéis aprovechar esas pruebas y vicisitudes, por medio de ellas podréis elevaros a una vida superior, haciéndoos fuertes, nobles, fervientes discípulos del amor de vuestro Padre.
63. A los hombres y mujeres que como padres de familia se presentan delante de mi cátedra, les digo que se revistan de fortaleza, de luz y de paz, porque grandes acontecimientos se aproximan a la Tierra y deben permanecer serenos en su puesto.
64. Buscad siempre lo que dé honra y fortaleza a vuestros hijos y apartad de su camino los errores que pudieran construir para ellos un tropiezo.
65. No he olvidado las promesas que me hicisteis de apartaros de la materialidad para reintegraros al camino espiritual que es la ley del amor y de la caridad que siempre está iluminando por la luz de vuestra conciencia.
66. Es necesario que una vez que hayáis afirmado vuestros pasos en este sendero, os olvidéis de vosotros mismos, para fijar vuestra atención en las necesidades de vuestros hermanos.
67. Entonces veréis que en todos aquellos que dejasteis pasar con indiferencia, había un cáliz amargo, una herida o una pesada cruz.
68. ¡Cuántos corazones hay que calladamente van llorando sus penas sin que nadie lo note! ¡Cuántas amarguras se ocultan tras una sonrisa que vosotros no sabéis comprender! Pero Yo, que siento cada angustia y cada dolor, que leo los corazones, os digo: Preparaos para que desarrolléis la intuición y podáis leer en el interior de vuestros hermanos, porque no siempre los corazones se abrirán ante vosotros para mostraros su dolor.
69. Para esas quejas ocultas, para ese llanto interior, para esa tristeza que no se muestra en la faz de los que sufren, es necesario penetrar en los corazones, lo que sólo se logra con la espiritualidad que hace que florezca en vosotros la caridad.
70. ¡Ah, sí supieseis que es mucho lo que podéis dar y hacer en medio de vuestra pobreza! pero todavía estáis tan materializados, que muchos
creéis que sólo con dinero podéis hacer buenas obras; por eso he tenido que venir a vosotros para deciros que no es justo que vayáis llorando de dolor, de hambre y de miseria, sin daros cuenta de que vais doblegados por el peso del tesoro que lleváis, sin percataros de ello.
71. No, no es sólo el fardo de vuestros pecados los que os agobia, humanidad; es que vuestra materia, debilitada cada vez más en las pasiones y luchas de esta vida, es incapaz de resistir la fuerza, la potencia de su propio espíritu, el cual pugna por liberar a su materia de sus flaquezas.
72. Recordad la noche en que nací en cuanto hombre; era fría y obscura, pero no tanto como es el corazón de la humanidad en este tiempo. Aquella noche, mientras mi Espíritu se llenaba de gozo por haber llegado a morar entre los hombres, éstos dormían con sueño profundo, insensibles a mi presencia, ignorando que había llegado el Prometido. Ahí empezó mi calvario.
73. Fue la paja la que sirvió de cuna al recién nacido y el calor de las humildes bestias, el único que aquella familia tuvo en el instante de mi advenimiento.
74. Vosotros creéis que la Naturaleza es insensible a las manifestaciones divinas, mas éste es un error humano, porque fuera de vosotros, todo lo creado, desde lo más grande hasta lo más pequeño, está sujeto a mi ley de la que no podrán apartarse. Sólo el hombre que ha sido formado distinto a todas las criaturas, porque tiene espíritu, conciencia y libre albedrío, es quien permanece insensible a mi Divinidad.
75. ¿Por qué vosotros habéis endurecido a tal grado vuestro corazón que no sentís la presencia, ni escucháis la voz de vuestro Padre? Por razón de vuestro libre albedrío. Ahora no vine en cuanto hombre y sin embargo, he sentido el frio del corazón falto de amor con que me ha recibido la humanidad.
76. No penséis que sólo en este punto de la Tierra, en donde se escucha esta palabra, sea el único lugar en donde me hago presente a mis hijos, porque en verdad os digo que mi manifestación es universal en diversas formas.
77. Elías, habiéndose manifestado entre vosotros como precursor de mi comunicación por el entendimiento humano, no sólo vino a este país donde habitáis; él pasó de un lugar a otro de la tierra anunciando el nuevo tiempo, anunciando la aproximación del Reino de los Cielos.
78. De todas partes surgieron voces que os anunciaban mi llegada: la naturaleza, estremecida conmovió la Tierra; la ciencia se abismó ante nuevas revelaciones; el valle espiritual se precipitó sobre los hombres; y a pesar de ello, la humanidad permaneció sorda ante aquellas voces, heraldos de una nueva era.
79. Un torrente de luz divina descendió para sacar de sus tinieblas a los hombres, pero éstos, egoístas y materializados, lejos de aspirar al perfeccionamiento del espíritu, al mejoramiento moral de su vida en la Tierra, tomaron aquella luz para labrarse tronos y glorias, comodidades y placeres de la materia y cuando lo creyeron necesario, armas para destruir la vida de sus semejantes. Sus ojos se cegaron bajo la intensidad de mi luz, y su vanidad les ha perdido, mas Yo os digo que por la misma luz, encontrarán la verdad, descubrirán el camino y se pondrán a salvo.
80. Los que han sabido recibir en su entendimiento la luz, y la han tomado como un divino mensaje, han hecho que su conciencia guie sus pasos y norme sus obras, porque han tenido el presentimiento de que “El Señor ha vuelto y de que está con los hombres”.
81. Los representantes de las diversas sectas y religiones no han querido recibirme, su corazón, su dignidad y su falsa grandeza les impide aceptarme en Espíritu; por eso, en este tiempo se han formado en toda la Tierra grupos, hermandades y congregaciones de aquellos que sienten la presencia del nuevo tiempo, de los que buscan la soledad para orar y recibir las inspiraciones del Señor.
82. Vosotros, hijos míos, sois de esas multitudes que se han ido formando bajo la luz de una inspiración divina, aunque debo deciros que por gracia, vosotros tenéis esa inspiración convertida en palabra humana; por ello debéis velar, orar y meditar mucho para que no caigáis en confusión o desviéis la finalidad de esta doctrina espiritual. 83. ¿Qué podría perderos en el camino? La vanidad, pueblo.
84. En verdad os digo, que esta inspiración triunfará entre los humildes, entre los caritativos y entre los que anhelan la verdad, la justicia y la paz.
85. La paz y la fortaleza que alcancéis en la oración os hará diligentes e infatigables sembrando el bien, levantando a los caídos, encendiendo la fe y siendo la bendición y el consuelo entre todos los pueblos de la Tierra.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 38
1. Recibo a los postreros y derramo en ellos la misma luz que entregué a los primeros para que se levanten y den a conocer mi doctrina.
2. Corto es el tiempo en que aún escucharéis mi palabra, pues os he anunciado que en 1950 os dejaré de hablar, y después de este tiempo no resonará mi voz a través del entendimiento humano. El que la oyó y
creyó, se sentirá satisfecho y fuerte, más el que habiéndola escuchado la puso en duda, se confundirá. En cambio muchos que nunca me escucharon, buscarán a mis discípulos para preguntarles lo que aprendieron del Maestro.
3. Buscad la luz y quien la posea, ayude a encontrarla a todos los que en tinieblas caminan, porque quien lleva confusión durante esta vida, al penetrar en el valle espiritual, su turbación es mayor. Por eso en los tres tiempos he estado ayudando a todos mis hijos mostrándoles el sendero por donde deben elevarse por medio de la evolución de su espíritu.
4. De la vida del espíritu os he revelado todo lo que vais pudiendo comprender, hoy vengo a mostraros una página más profunda de ese conocimiento.
5. Este es el tiempo en que os profeticé que todo ojo me vería. Todo espíritu me escuchará y cuando esta doctrina haya sido comprendida por la humanidad, no volverán los hombres a caer en idolatría, ni en fanatismo, porque habrán aprendido a elevar su espíritu hacia Mí, con la sencillez y la pureza que da la espiritualidad.
6. Lentamente va despertando el espíritu de la humanidad al escuchar en la voz de su conciencia el eco de la campana celestial; es el espíritu de Elías, es la voz del que clama en el desierto, enviado invisible de este tiempo, quien como un pastor, llama con amor a sus ovejas para que con mansedumbre penetren en el redil de paz que les espera.
7. Quien juzgue extraño que Yo deje mi reino por venir en busca de pecadores, de cierto no me conocen. Dejo a los justos, porque ellos están a salvo y todo lo posee, vengo hacia los desheredados, los perdidos y los manchados porque también son mis hijos, a quienes amo como a los justos y porque quiero llevarles a mi morada para que gocen de su Padre.
8. Si sólo amase a los justos y a los pecadores los despreciara ¿Considerarla vuestra conciencia que el padre obrara con justicia?
9. Os estoy enseñando la forma en que debéis lavar vuestras manchas y justificaros ante Mí, haciendo el bien a vuestros hermanos y practicando la caridad en sus diversas formas. Hoy mismo podéis practicar de lo que habéis aprendido; también podéis visitar a los enfermos y ungirles con vuestro amor en mi nombre, que en vuestra fe hallaréis la potestad para curar y vuestra caridad será el mejor bálsamo. Nadie dude de si tendrá don para hacerlo o no.
10. No temáis hacer la caridad porque os consideréis pobres. En el Segundo Tiempo estando Jesús con sus discípulos, les mostré este ejemplo. “Un publicano penetro en el templo y dejó una moneda como limosna, después un fariseo bien ataviado, depositó siete monedas, dejándolas caer una por una para que fuese contemplada su obra y todos viesen que su dádiva era grande. Más tarde, una mujer enferma y
pobre se postró a orar y luego depositó dos monedas de poco valor que eran todo lo que poseía. Jesús les dijo a sus discípulos: Mirad, quien creyó dar más dio menos y ésta que dio menos ha dado más, porque dio todo lo que tenía y con ello el pan que había de comer ese día”.
11. A vosotros que me escucháis, os haré comprender cuánto lleváis con vosotros, para que nunca os sintáis menesterosos ante los verdaderos necesitados.
12. Vosotros sois de los que en otros tiempos se dijo que viviríais en el tiempo del Espíritu Santo. Esta es la era de la luz, en que todo espíritu abrirá los ojos a la verdad. Ya mi hoz comenzó a cortar la cizaña de raíz. No os extrañéis de que Yo haya venido cuando el mundo está ocupado en guerras; así estaba predicho.
13. Tanta luz ha contemplado el hombre a través de la ciencia que se ha cegado, mas pasada esa confusión, con mi caridad distinguirán el verdadero camino y en él me encontraran rescatando y salvando a los perdidos como hace el pastor con las ovejas descarriadas.
14. No me he humanizado entre vosotros en este tiempo, sólo he venido como luz que desde mi reino envío a vuestro espíritu. Desde el infinito os estoy inspirando, para que en el mañana vuestro espíritu pueda elevarse hasta Mí en su oración.
15. Hoy debéis hacer que con vuestra preparación vuestro espíritu se purifique y sienta mi presencia entre vosotros. Espiritualmente para que sepáis recibir lo que pidáis, que nunca será demasiado para Mi. No olvidéis las necesidades de vuestro espíritu abrumado por las exigencias de vuestra materia. Ved que lo que más falta, os hace, es la enseñanza divina y ahora que ella se está desbordando en esta forma, buscadla, analizadla y ponedla en práctica con obras de amor hacia vuestros hermanos.
16. Quiero contemplar en vosotros comprensión para mi doctrina y enmienda en vuestra vida, que esta obra que he venido a revelaros la guardéis cual joya de infinito valor, que no os envanezcáis de poseer esta gracia, ni la neguéis a ningún necesitado y mucho menos que lucréis con ella.
17. En verdad os digo que el templo del Sexto Sello no será jamás mercado ni cueva de ladrones. Este santuario que está en lo espiritual, tiene abiertas sus puertas para que en él penetren todos mis hijos. Ahí, el pecador encontrara salvación, desaparecerán los odios, la sed de venganza y las malas inclinaciones.
18. Estáis siendo preparados para que prediquéis esta buena nueva con verdadera fe y valor. Quiero también que la interpretación que deis a mi palabra sea justa, para que vuestra práctica sea limpia. No quiero que entre mis discípulos haya fanáticos, puritanos ni místicos, sino que la elevación de vuestro espíritu sea interior y todos vuestros actos
exteriores sean sencillos y naturales. Que cuando este pueblo se multiplique como las estrellas del cielo y como las arenas del mar, sea de verdaderos discípulos de mi enseñanza espiritual, para que con sus obras testifiquen la verdad de mi doctrina.
19. No temáis al tiempo en el que tendréis que hablar; no desconfiéis de Mí ni aun de vosotros, os he dicho: Que en la hora de la prueba no vais a pensar lo que vais a decir, que os bastará vuestra fe y elevación, para que mi luz divina hable por vuestros labios. Si los hombres os piden explicación o análisis de la inspiración que habéis tenido, también Yo os haré comprender la verdad de mis revelaciones, para que la podáis explicar a vuestros hermanos. Entre los emisarios irán mis profetas con la misión de despertar a los pueblos, mas no harán lo que el profeta Jonás, que habiendo ido a amonestar a un pueblo pagano y pecador, anunciándoles calamidades, sufrimientos, plagas y enfermedades si no se regeneraban. Cuando llegó el tiempo del cumplimiento del cumplimiento de su profecía, con gran sorpresa contempló que sus palabras no se habían realizarlo, porque en lugar de calamidades como él había anunciado, aquel pueblo gozaba de paz, de salud y bienandanza. Entonces el profeta avergonzado, retirase a la soledad y ahí, hablando a su Señor le dijo: ¿Por qué la palabra que en mi boca pusisteis no se ha cumplido? He aquí, que ante aquellos hombres en vez de pasar por vuestro profeta, pasó por un impostor. Mas entonces escuchó la voz del Padre que le respondía así: Yo os envié a que anunciarais las pruebas que habrían de acontecer si aquellas multitudes eran sordas a mi palabra, mas os escucharon y se arrepintieron; derrumbaron sus falsos dioses y se postraron para adorarme, lloraron reconociendo sus faltas y con temor esperaron mi justicia.
20. Yo les contemplé preparados y en vez de aflicciones les envié alegría y paz. ¿Creéis que Yo sólo por cumplir vuestra palabra, según vos la entendéis, había de herir a miles? Si vos no sentís a uno, Yo siento a todos. La palabra que disteis, fue para que se regeneraran y con ello evitaron vicisitudes, ellos se arrepintieron y por ello helos ahí llenos de júbilo y de fe en el Dios verdadero.
21. Tened presente estas lecciones, discípulos, que son ejemplos que os serán útiles en vuestro camino. En vosotros existen los dones de videncia, sueños proféticos e intuición para que miréis iluminado siempre vuestro sendero y pongáis alerta a vuestros hermanos.
22. Vuestra misión es prevenir, despertar, anunciar, mas tened en cuenta, que si vuestros hermanos oran, entonces podrán variar los acontecimientos, mas no por ello os vais a sentir defraudados, ni vais a perder la fe. Vuestro destino se reduce a evitar penas y a proporcionar paz, si con vuestros dones lográis ese resultado, debéis estar satisfechos. Velad por la paz de la humanidad, formad entre todos un
santuario en cuyo interior puedan vuestros hermanos encontrar salvación paz e inspiración.
23. Venid y comed de este pan que es mi palabra, para que mientras alimentáis con mi gracia a vuestro espíritu, Yo calme mi sed de amor entre vosotros. Cuando habéis amado a vuestros hermanos, me habéis amado a Mí. Cuando habéis perdonado a vuestros enemigos, os habéis reconciliado conmigo y venís a depositar en el altar de vuestra fe, la ofrenda de vuestros méritos, ofrenda siempre grata a mi Divinidad.
24. Oíd: Yo soy quien os formó a mi imagen y semejanza. Yo soy el único Dios, nadie ha existido antes que Yo, mi Espíritu no fue creado, soy eterno, siempre he sido y siempre seré.
25. Os he revelado mi existencia y la Trinidad que existe en mí. Esa Trinidad que reconocéis en el Padre que es Jehová, quien os entregó la ley en el Primer Tiempo; es el Verbo que, a través de Jesús, os enseñó el amor en el Segundo Tiempo y en el Espíritu Santo que os llena de luz y sabiduría, y os explica todas las revelaciones en este Tercer Tiempo, en que vibra en todo espíritu y se comunica entre vosotros a través del entendimiento humano.
26. El Padre anunció por boca de sus profetas la llegada de Cristo, y de Jesús anunció la manifestación del Espíritu Santo, del Espíritu de Verdad. Son las tres fases con las cuales me he mostrado a la humanidad, la ley, el amor y la sabiduría. Tres potencias y un solo Dios, tres potencias y una sola voluntad, un solo amor.
27. Si el Padre es eterno, el Hijo lo es también, porque el Verbo Divino que habló en Jesús siempre ha sido el Padre, siempre ha estado en El. Pues bien, si al hombre lo formé a mi imagen y semejanza, quiere decir que en él existe la imagen de esa Trinidad, en él puse las tres potencias, o sea: carne, espíritu y conciencia. Un solo ser formado de tres naturalezas: la materia, el cuerpo; la espiritual, el espíritu y la divina, la conciencia.
28. En lo más elevado de vuestro espíritu brilla una chispa de mi inteligencia divina que es vuestra conciencia, por lo que sois, en verdad, hijos de mi Espíritu.
29. De la dicha de ser padre, quise participaros y os hice padres de los hombres para que forjaseis seres semejantes a vosotros en los que encarnarían los espíritus que Yo os enviara. Si en lo divino y eterno existe el amor maternal, quise que en la vida humana existiese un ser que lo representara y ese ser es la mujer.
30. En un principio el ser humano fue dividido en dos partes, creando así los dos sexos, el uno, el hombre, el otro, la mujer; en él fuerza, inteligencia, majestad; en la otra ternura, gracia, belleza. El uno, la simiente, la otra, la tierra fecunda. He ahí dos seres que solo unidos
podrán sentirse completos, perfectos y felices, porque con su armonía formaran una sola carne, una sola voluntad y un solo ideal.
31. A esa unión, cuando es inspirada por la conciencia y por el amor, se le llama matrimonio.
32. La ley del matrimonio descendió como una luz que habló a través de la conciencia de los primeros, para que reconociesen que la unión del uno con la otra, significaba un pacto con el Creador. El fruto de esa unión fue el hijo, en el que se fundieron la sangre de sus padres como una prueba de lo que atareis ante Dios, en la Tierra no podrá ser desatado.
33. Esa dicha que el padre y la madre sienten cuando han dado un hijo al mundo, es semejante a la que el Creador experimentó cuando se hizo Padre dando vida a sus hijos muy amados. Si después, por conducto de Moisés os entregué leyes para que supieseis elegir la compañera y no codiciaseis la mujer de vuestro prójimo, fue porque la humanidad, en virtud de su libre albedrío, se había perdido en las veredas del adulterio y de las pasiones.
34. Pasados los tiempos, vine en Cristo al mundo y con mi dulce enseñanza que es siempre ley de amor, elevé al matrimonio y con ello la moral y la virtud humana. Hablé en parábolas para hacer inolvidable mi palabra, e hice del matrimonio una institución sagrada.
35. Ahora que me encuentro nuevamente entre vosotros, os pregunto, hombres y mujeres: ¿Qué habéis hecho del matrimonio? ¡Cuán pocos podrán contestar satisfactoriamente! Mi institución sagrada ha sido profanada, de aquella fuente de vida, brota muerte y dolor. Sobre la blancura de la hoja de esa ley, están las manchas y las huellas del hombre y la mujer. El fruto que debiera ser dulce, es amargo, y el cáliz que beben los hombres es de hiel.
36. Os apartáis de mis leyes y cuando tropezáis, os preguntáis angustiados. ¿Por qué será tanto dolor? Porque siempre los instintos de la carne han desoído la voz de la conciencia. Ahora Yo os pregunto: ¿Por qué no tenéis paz, si os he entregado todo lo necesario para que fueseis felices?
37. Yo he puesto en el firmamento un manto azul para que bajo él construyeseis vuestros nidos de amor, para que ahí, alejados de las tentaciones y complicaciones del mundo vivieseis con la sencillez de las aves, porque en la sencillez y en la limpia oración, pueden sentirse la paz de mi reino y la revelación de muchos misterios.
38. Varones, cuando la compañera que habéis elegido es como tierra estéril que no os ha dado frutos, habéis ido en busca de nueva tierra, olvidando que debéis ser conformes con vuestro destino y vuestra restitución. ¿Por qué culpáis al destino de vuestras pruebas y
sufrimientos que encontráis en vuestro matrimonio, si vosotros mismos elegisteis ese camino?
39. Todo el que se une en matrimonio ante mi Divinidad, aun cuando su unión no esté sancionada por ningún ministro, hace un pacto conmigo, pacto que queda anotado en el libro de Dios, en donde están anotados todos los destinos.
40. ¿Quién podrá borrar de ahí esos dos nombres entrelazados? ¿Quién podrá en el mundo desatar lo que en mi ley ha sido unido?
41. Si Yo os desuniere, estaría destruyendo mi propia obra. Cuando me habéis pedido ser unidos en la Tierra y os lo he concedido, ¿Por qué faltáis después a vuestras promesas y desmentís vuestros juramentos? ¿Por ventura no es una burla a mi ley y a mi nombre?
42. A vosotras, mujeres estériles, el Maestro os dice: mucho habéis deseado y pedido que vuestro vientre se convierta en fuente de vida y habéis esperado que al anochecer o al amanecer, se escuchara en vuestras entrañas el latir de un tierno corazón; pero los días y las noches han pasado y sólo sollozos han brotado de vuestro pecho porque el hijo no ha llegado a llamar a vuestras puertas.
43. ¡Cuántas de vosotras que me estáis oyendo y que habéis sido desahuciadas por la ciencia, tendréis que dar fruto para que creáis en mi poder! Y por ese prodigio muchos me reconozcan; velad y aguardad. No olvidéis mis palabras.
44. Padres de familia, evitad errores y malos ejemplos; no os exijo perfección, solamente amor y caridad para con vuestros hijos. Preparaos de espíritu y materia, porque en el más allá, las grandes legiones de espíritus esperan el instante para encarnar entre vosotros.
45. Quiero una nueva humanidad que crezca y se multiplique no sólo en número sino en virtud, para que contemplen cercana la ciudad prometida y sus hijos alcancen a morar en la nueva Jerusalén.
46. Quiero que se llene la Tierra de hombres de buena voluntad, que sean frutos de amor.
47. Destruid la Sodoma y Gomorra de este tiempo, no dejéis que vuestro corazón se familiarice con sus pecados, ni imitéis a sus moradores.
48. De esta manera os estoy preparando en el Tercer Tiempo, porque las muchedumbres que os he anunciado llegarán.
49. Tomad cada quién la parte que os corresponda y oíd mi enseñanza en una parábola.
50. “Encontrase delante de Dios un espíritu lleno de luz, pureza e inocencia que dijo a su Señor: Padre, decidme cuál es mi misión, porque deseo serviros. Y el Señor con dulzura le respondió: Esperad, voy a unir en el mundo a un hombre y a una mujer y de su unión nacerá
un hijo en el cual encarnaréis, para que siendo hijo del hombre recojáis experiencia en las pruebas del mundo y sintáis de cerca la ternura de una madre y la caricia de un padre.
51. Regocijose el espíritu y esperó. Entre tanto el Señor unió un varón a una mujer con lazos de amor y así les envió por el camino de la vida.
52. Un nuevo ser germinó en el seno de la mujer y entonces Dios envió a aquel espíritu a encarnar en aquel cuerpo y al noveno mes contempló la luz del mundo. La madre sonreía de felicidad y el padre le contemplaba con orgullo. Aquel hijo era la obra de ambos, era el fruto de su amor. La mujer se sintió fuerte y el hombre se sintió semejante en algo a su Creador. Los dos se dedicaron a cultivar a aquel tierno corazón.
53. El espíritu que animaba al hijo sonreía al contemplar la dulce mirada de su madre y la faz severa y a la vez cariñosa del padre.
54. Pasó el tiempo y el padre en su lucha alejase del nido de amor y tomando caminos torcidos se internó hasta perderse, dejando en los zarzales jirones de su vestidura, comiendo frutos venenosos y deshojando las flores que a su paso hallaba. Al sentirse enfermo y abatido recordó a los seres que había abandonado, intentó retornar en busca de ellos, más las fuerzas le faltaron. Entonces, sacando fuerzas de flaqueza, arrastrándose y tropezando por el largo camino, llegó a las puertas del hogar, la esposa le recibió en sus brazos con lágrimas en sus ojos, el hijo estaba enfermo y agonizaba.
55. Al contemplar el padre a su hijo agonizante imploró a la caridad divina su alivio, mesó desesperado sus cabellos y blasfemó. Mas aquel espíritu desprendiese de su cuerpo y se fue al más allá. Los padres quedaron desolados haciéndose mutuamente responsables de la desgracia que los afligía, él por haberse alejado, ella por no haberlo sabido retener.
56. Cuando aquel espíritu llegó a la presencia del Creador, le dijo: “Padre, ¿Por qué me habéis apartado de los brazos de aquella dulce madre a quien mi ausencia ha dejado sollozante y desesperada?” A lo que el Señor respondió: esperad, aguardad, que nuevamente volveréis al mismo seno cuando aquéllos hayan reconocido sus faltas y comprendido mi Ley.
57. El hombre y la mujer continuaban unidos, solitarios, interiormente arrepentidos de sus faltas, cuando nuevamente fueron sorprendidos por el anuncio de un nuevo hijo. Dios hizo retornar al espíritu nuevamente en aquel seno diciéndole: sed en aquel cuerpo que se prepara para la vida y recreaos de nuevo en aquel regazo.
58. Los padres que daban por perdido al primogénito, no sabían que había vuelto a su seno; más el vacío que el primero dejo, lo llenó el
segundo, volvió la alegría y la paz al seno de aquel hogar, volvió a sonreír la madre y a recrearse el padre.
59. Ahora el varón temía apartarse de los suyos y procuraba rodearles de amor, permaneciendo cerca de ellos. Pero el tiempo le hizo olvidar su pasada experiencia e inducido por los malos amigos, cayó en el vicio y en la tentación. La mujer le reclamaba y comenzó a repudiarle; el hogar fue convertido en un campo de batalla. Pronto el varón cayó vencido, enfermo y debilitado, mientras la mujer dejando al hijo en la cuna, se levantaba en busca del pan para el inocente y del sustento para aquel compañero que no sabía amarla ni cuidarla. Ella sufría humillaciones y blasfemias, atravesaba por peligros y desafiaba los instintos de los hombres de mala fe. Y en esa forma llevaba el pan de cada día a los labios de los suyos.
60. Dios tuvo caridad del espíritu inocente y antes de que abriera sus ojos a la razón, volvió a llamarle. Y cuando el espíritu fue ante su Señor, le dijo lleno de dolor. Padre, nuevamente me habéis arrancado de los brazos de aquellos a quienes amo, mirad cuán duro es mi destino, hoy os pido me dejéis ya sea en el seno de ellos o en el vuestro por siempre, mas no me hagáis ya caminar, estoy cansado.
61. Cuando el varón volvió de su letargo, contempló un nuevo cuadro de dolor, la esposa lloraba sin consuelo a la cabecera del lecho donde yacía muerto el segundo hijo. Quiso el hombre arrancarse la existencia más la esposa le detuvo diciéndole: no atentéis contra vuestra vida, detened vuestra mano, mirad que nosotros mismos somos la causa de que Dios se lleve a nuestros hijos. El varón se serenó reconociendo que había luz en aquellas palabras. Un día y otro fueron trayendo la calma a aquellos corazones, que recordaban con dolor a los hijos que partieron, que habían sido la alegría de aquel hogar que después se hundió en la desolación.
62. El espíritu preguntó entonces a su Señor: “Padre, ¿Nuevamente vais a enviarme a la Tierra?” “nuevamente, le dijo el Señor, y cuantas veces sea necesario, hasta pulimentar aquellos corazones”. Cuando volvió a encarnar, su cuerpo estaba enfermo porque su madre se encontraba enferma y su padre también. Desde su lecho de dolor aquel espíritu se elevaba al Padre en demanda de alivio. Esta vez no había contemplado la luz del mundo, no había sonrisas en los labios de sus padres, solamente llanto. La madre lloraba desde el amanecer hasta el anochecer junto a la cuna del infante mientras el padre arrepentido, sentía que a su corazón lo taladraba el dolor al ver que el hijo había heredado sus propias lacras.
63. Breve fue la estancia del espíritu en aquella carne enferma, retornando nuevamente a la presencia del Señor.
64. Volvió la soledad entre los esposos, pero el dolor les había unido como nunca, sus corazones se amaban y se prometieron caminar unidos hasta el fin de la jornada. El varón cumplía con sus deberes, ella cuidaba a su esposo, y ambos se sanaban de sus males.
65. Creían difícil que Dios volviera a concederles un hijo más, y he ahí, que cuando el Señor contempló que la salud corporal y espiritual florecía en aquellos seres, les envió a aquel espíritu, como un premio a la abnegación de la una y a la enmienda del otro, y del seno de la mujer brotó un cuerpecito fragante como un capullo, que inundó de felicidad y de paz a aquel hogar.
66. El varón y la mujer postrados llorando de dicha, dieron gracias a su Señor, mientras aquel espíritu sufrido y obediente sonreía a través del hijo diciendo a Dios: “Señor, no me apartéis más de mis padres, hay paz en mi hogar, hay amor en sus corazones, hay calor en mi cuna, hay leche y miel en el seno de mi madre, hay pan en la mesa, y en mi padre hay caricias y en sus manos herramientas de trabajo. Bendícenos”. Y el Señor con regocijo en su Espíritu, les bendijo y los dejó unidos en un solo cuerpo, en un solo corazón y en una sola voluntad.
67. Hoy os digo: bebed de ese vino, de mi enseñanza y brindad, porque cuando os reunís con vuestro Padre hay fiesta en la casa del Señor.
68. Cuántos de vosotros resucitáis al escuchar mi palabra en este tiempo. Estabais muertos a la fe, pues mientras a unos les habían desahuciado los doctores del mundo, a otros les habían negado la comunión los sacerdotes.
69. Abristeis vuestro corazón al sentir que mi palabra sanaba al enfermo, perdonaba con dulzura al pecador, y el Maestro a todos ofrecía el pan de vida eterna.
70. Ríos de maldad habéis contemplado a vuestro paso; pantanos de fango y tierras estériles que nadie ha sabido fertilizar.
71. Habéis visto cómo los campos que ayer fueron fecundos y ofrecieron al mundo sus abundantes frutos de paz y felicidad, hoy están convertidos en campos de sangre, de destrucción y de muerte.
72. Es menester que el Padre se acerque a sus hijos, Yo soy el rocío que en el silencio de la noche desciende sobre los campos y cae en las corolas de las flores, más las flores que se han secado, los corazones que han muerto a la esperanza, no saben sentir mi amor.
73. Discípulos: Ved que con mi enseñanza he despertado en vuestro corazón el sentimiento de caridad para que hagáis vuestras las aflicciones de la humanidad y no seáis indiferentes a sus conflictos, a sus pruebas y tragedias.
74. Uníos en pensamiento y orad por vuestros hermanos, Yo entenderé vuestras súplicas y premiaré vuestros deseos. Aún sois débiles para olvidar vuestras penas o preocupaciones para pensar en los demás. Yo
os digo: Aceptad esas pruebas con valor y confianza en vuestro Señor, ellas no se apartarán de vuestro paso ni se resolverán con vuestra rebeldía o inconformidad. En cambio, con elevación espiritual, con fe, con serenidad, venceréis las más terribles pruebas. Cada abrojo, cada abismo que salvéis, dejará en vuestro espíritu un destello de luz. Quien sabe recibir con preparación sus pruebas, siente que sus momentos de dolor, que para otros parecerían eternos, se acortan.
75. Esta vida es vuestra calle de amargura, donde a veces caéis y donde también sentís que no vais solos con vuestra cruz, porque un Cirineo invisible y dulce os va levantando cada vez que os doblegáis, vencidos por el peso de vuestro destino. Si el lobo se ha acercado a vosotros. Yo le he apartado. Si los gentiles y los escudriñadores han penetrado en el seno de vuestras reuniones para encontrar faltas y acusaros de ellas, Yo os he cubierto con mi manto de ternura y he cerrado los labios de aquellos. Cuando los hombres os han sometido a prueba con sus preguntas, he puesto prematuramente la voz del Espíritu Santo en vuestros labios, ya que aún no os habéis preparado para convencerles con palabras de luz.
76. No vengo a reprenderos, más buscad en la dulzura de mi palabra la esperanza, la corrección y aun el juicio. ¿Qué sería de vosotros si Yo viniese a adularos en vuestra imperfección y a ensalzaros en vuestros pecados? ¿No es por ventura lo que hacen con los príncipes del mundo? Siempre os he alentado cuando os veo buscar con ahínco vuestro adelanto espiritual, cuando vais en pos del enfermo, sin consultar la hora, ni fijaros si el tiempo es inclemente, y cuando delante de jueces os habéis encontrado, permanecéis serenos y dais testimonio de Mí con palabras de verdad.
77. Así habéis aprendido que los corazones son las tierras que tendréis que cultivar y que mientras más extensas sean las campiñas, mayores tendrán que ser vuestros cuidados; y que lo que habéis sembrado, no lo podréis ya abandonar.
78. Entre vosotros se encuentran los que iréis a otras naciones en busca de nuevas tierras donde sembrar. Yo os he dado el idioma universal con el cual os sabréis entender unos y otros, no el lenguaje florido que pronuncian los labios humanos, sino aquél que expresa el espíritu a través del amor.
79. Para otros no será necesario emprender estas largas jornadas, les bastará prepararse para entregar la caridad a los más próximos, así como hacer luz en los espíritus desencarnados que turbados se encuentran. ¡Ay del que cerrase sus puertas al llamado de esas legiones de menesterosos porque ellos en su turbación no sabrán perdonar!
80. El discípulo diligente me bendice a cada paso porque siente el peso de su cruz y se deleita sirviéndome, el perezoso se siente privado de su
libertad y agobiado por un fardo muy pesado. A nadie vengo a encadenar ni a convertir en esclavo, por el contrario, he venido a daros la verdadera libertad para que ni el presidio ni la muerte puedan encadenaros, sino que ahí donde muchos se han considerado perdidos, levantéis vuestro espíritu en la escala infinita de su evolución.
81. Discípulos: ¿Estáis dispuestos a perdonar a aquellos que os ofenden? ¿Quiénes son vuestros enemigos? En verdad os digo, que a vuestros hermanos no debéis llamarles enemigos, Yo no os envío en contra de la humanidad, sino en contra de su pecado y de su ignorancia.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 39
1. Yo soy la paz que desciende a vosotros, porque en el mundo sólo contemplo caos.
2. Velad y orad, haced el bien y con la práctica de la caridad destruiréis la guerra.
3. El árbol de la ciencia, según le cultivaron los hombres, se encuentra dando un fruto amargo a la humanidad, mas Yo voy a daros el agua cristalina del amor, para que la reguéis y veáis cuán diferentes van a ser los frutos que ese mismo árbol va a producir.
4. Antes de que descubráis en mi enseñanza el secreto para cultivar el árbol de la ciencia, éste será azotado por fuertes huracanes que harán caer hasta el último de sus malos frutos y lo dejarán limpio.
5. Después de ese vendaval, comenzaréis a ver brillar en vuestro espíritu una nueva luz, la cual se reflejará en todas las sendas de vuestra vida.
6. Estáis viviendo el tiempo del juicio, recordad cuántas veces os he dicho que la hoz de mi justicia divina incansablemente corta la mala yerba.
7. Mi justicia toca lo mismo a la ciencia, que a las religiones o a los hombres del poder; nada quedará sin ser escudriñado por mi mirada o pesado en mi balanza. Desde el principio de la humanidad el pecado ha sido sentenciado a morir y mi palabra tendrá que cumplirse.
8. Vos pueblo, cuando miréis en la Tierra señales de estos acontecimientos, elevaos en oración a Mí, reuníos con vuestra familia formando un solo pensamiento y enviad vuestro espíritu como mensajero de mi amor hacia vuestros hermanos necesitados de paz.
9. No dudéis del poder de la oración, porque si practicando la caridad no tuvieseis fe, nada podréis dar a vuestros hermanos.
10. ¿No os he enseñado que hasta los elementos desatados pueden escuchar vuestra oración y apaciguarse? Si ellos obedecen a mi voz, ¿Por qué no han de obedecer la voz de los hijos del Señor cuando ellos se hayan preparado?
11. Desde el tiempo en que estuve con vosotros en el mundo, os enseñé a orar para que en los momentos de prueba, supieseis comunicaros con vuestro Padre, y tomando fuerza de Él, cumplieseis con vuestra misión de amor y caridad entre la humanidad.
12. La oración es una gracia que Dios ha entregado ¡al hombre para que le sirva de escala para elevarse, de arma para defenderse, de libro para instruirse y de bálsamo para ungirse y sanar de todo mal!
13. La verdadera oración ha desaparecido de la Tierra, los hombres ya no oran, y cuando intentan hacerlo, en vez de hablarme con el espíritu, lo hacen con los labios, empleando palabras vanas, ritos y artificios. ¿Cómo van a contemplar prodigios los hombres, empleando formas y haciendo prácticas que no enseñó Jesús?
14. Es menester que vuelva la verdadera oración entre los hombres, y soy Yo quien nuevamente vine a enseñárosla.
15. Bendito el que inspirado en su amor hacia los demás, les sirva de peldaño en su elevación hacia Mí, porque cuando él abra sus ojos para contemplarse a sí mismo, se verá cerca de su Padre.
16. No preguntéis qué es lo que debéis hacer para que sepáis que habéis cumplido con vuestra misión, porque mi ley se reduce a que os améis los unos a los otros. Comprended que cada día de vuestra vida os brinda una oportunidad para que practiquéis ese divino mandamiento.
17. Cada quien en su camino puede cumplir con la misión de amar; el que guía espíritus, el que instruye, el hombre de ciencia, el que gobierna, el padre de familia, todos podéis servir a vuestros semejantes inspiraos en mi máxima que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
18. Todo será limpio, todo será renovado, para que las nuevas generaciones encuentren la Tierra preparada para el cumplimiento de su gran misión espiritual.
19. No escojáis a quiénes debéis amar, amad a todos sin distinción. El amor espiritual no puede tener preferencias.
20. El amor que os enseño, está más allá del amor por los vuestros, del amor a la patria y a vosotros mismos.
21. No temáis no poder ser útiles en esta obra de amor pensando en vuestra pobreza material. Espiritualizaos y no necesitaréis de los bienes de la Tierra para poder hacer el bien a vuestros semejantes. Ved cómo de entre este pueblo de menesterosos y humildes, he entresacado a mis labriegos, convirtiéndolos en consejeros, doctores y confidentes de los que sufren, y que a ellos se acercan en demanda de consuelo y de paz.
22. De su amor ha brotado inagotablemente el bálsamo de curación, de sus labios antes torpes, ha surgido la palabra de luz que orienta, que regenera, conmueve y convence. ¿Y qué es lo que creían llevar en su corazón estos labriegos antes de que Yo les descubriera su herencia? Nada, se sentían parias, incapaces de practicar la caridad y de conducirse por sí mismos.
23. Mirad cómo ante la humildad de los labriegos, se presentan los ricos a pedir caridad, los doctores a consultarles sus problemas sin solución y los que se han cultivado en el sendero del conocimiento teólogo o filosófico llegan para aprender la primera lección. ¿No os maravilla este prodigio realizado entre vosotros? Entonces ya lo sabéis pueblo y lo sabréis humanidad, el poder y los caudales de la Tierra no bastarán para labraros la paz, para haceros útiles los unos a los otros haciéndoos la caridad materialmente si no aprendéis a amar.
24. Cuando haya amor en vuestro espíritu y lo hagáis sentir a vuestros semejantes, entonces veréis realizarse los prodigios. Empezad a practicar la virtud los que hayáis permanecido insensibles o alejados de la caridad, del amor, del bien, que son la esencia de una vida espiritual, y cuando alguien llegue a vuestras puertas agobiado de sed, de fatiga y de hambre, sentadlo a vuestra mesa sin consultar si en la cesta hay pan suficiente; preguntad a vuestro corazón si al invitar al caminante a vuestra mesa, lo hacéis con amor
Sincero, con verdadera caridad, si así es, veréis el pan multiplicado, todos quedaréis satisfechos y en el corazón del caminante se encenderá una llama de fe, para darme gracias y bendecirme. Ese, en su vida, tendrá que hacer lo mismo que con él hicisteis, porque le enseñasteis una lección de amor al alcance del más escaso de entendimiento.
25. Sed humildes, recordad que Yo vuestro Dios, nací en la humildad y más tarde cubrí mi cuerpo con humilde túnica. ¿Por qué vosotros soñáis siempre con buenos atavíos y hasta llegáis a desear las regias vestiduras?
26. Vuestro reino tampoco es de este mundo, esta vida es como un campo de batalla a donde venís a hacer méritos para penetrar después triunfantes en la tierra conquistada y recibir en ella vuestro galardón.
27. No dejéis jamás la cruz en mitad del camino, no abandonéis vuestra misión, porque sería tanto como si en una batalla arrojaseis Vuestras armas, huyendo cobardemente de la lucha y renunciaseis al triunfo que aguardaba a vuestro espíritu.
28. Soy el camino perfecto, en mi paso por la Tierra os legué con mi ejemplo el “Libro de la Vida Verdadera”, con cuyas enseñanzas aprenderéis a luchar para vencer en todas las batallas; mi espada de amor luchó sin tregua contra el mal y la ignorancia de la humanidad. Mis armas no fueron homicidas, Yo no os traje la muerte, sino la vida
eterna. Mi mansedumbre exasperaba y confundía a los que me ofendían, mi amoroso perdón vencía la dureza de su corazón, mi muerte en cuanto hombre les resucitó a la vida de la gracia. ¿No recordáis que el Mesías prometido había sido anunciado como un guerrero invencible?
29. Es tiempo de que el amor, el perdón y la humildad, surjan del corazón de la humanidad como armas verdaderas, que se opongan al odio y al orgullo. Mientras el odio encuentre odio y el orgullo tropiece con el orgullo, los pueblos se extinguirán y en los corazones no habrá paz.
30. La humanidad no ha querido comprender que su felicidad y su progreso sólo puede encontrarlos en la paz, y va tras de sus ideales de poderío y de falsa grandeza derramando sangre hermana, arrancando vidas y destruyendo la fe de los hombres.
31. El hombre con su orgullosa ciencia está desafiando mi ley; y os digo que una vez más lucharé contra su pecado, más el hombre no encontrará en Mí a un Juez orgulloso y soberbio, porque ésos son defectos humanos, ni sentirá sobre sí el peso de una venganza, porque las bajas pasiones son propias de vuestra imperfección; encontrará a un Juez inexorable y a un Maestro enseñándole una gran lección de amor.
32. No todos queréis guerras ni alimentáis odio ni orgullo para los inocentes, para los de buena voluntad y fe. Yo daré señales cuando las guerras estén a punto de desatarse, para que velen y oren, porque con su oración y con su vigilia serán invulnerables a las armas homicidas.
33. Del oriente al occidente se levantarán las naciones desconociéndose y del norte hacia el sur también se levantarán para encontrarse todas en la encrucijada, con cuyo choque se producirá una inmensa hoguera en la que arderá el odio, se extinguirá el orgullo y se consumirá la mala yerba.
34. Es necesario que las nuevas generaciones encuentren una tierra limpia, para que florezca la paz y el amor; pero antes desaparecerá hasta la última huella del crimen de Caín, cuya herencia aún lleva consigo la humanidad.
35. Vosotros que estáis bajo el efluvio de mis lecciones, ¿Encontráis que en todo ese dolor que se avecina, haya castigo o venganza divina? No, me decís, es el fruto que hemos cultivado y que vamos a recoger.
36. Yo siempre tengo caridad de mis hijos, porque sois muy pequeños para comprender todo el mal que os hacéis; por eso me acerco a vosotros, y materializando mi palabra os envío mis mensajeros a amonestaros, a preveniros de vuestro mal camino, pero, ¿Cuándo habéis atendido a mis llamados? Nunca, de ahí el motivo por el que está sufriendo la humanidad.
37. Pueblo amado, no seáis un simple espectador ante el caos que contemplaréis, porque tendréis que responderme de la paz y de la fortaleza que habéis recibido.
38. Esa paz y esa fuerza son para que oréis, para que vuestro cerebro no se ofusque y os mostréis diligentes e infatigables haciendo el bien, encendiendo la fe y esparciendo consuelo entre la humanidad.
39. Discípulos amados: extended mi doctrina entre vuestros hermanos. Yo os encargo que habléis con claridad, tal como os he enseñado. Estudiad cuidadosamente todas las partes de esta Obra, porque de cierto os digo, que mañana seréis interrogados por vuestros hermanos. Yo sé que vendrán a preguntaros qué concepto tenéis de la Trinidad de Dios, de la Divinidad de Cristo y de la pureza de María, y es menester que os encontréis fuertes para que salgáis avante en esas pruebas.
40. Sobre la Trinidad diréis: que no son tres personas distintas las que existen en Dios, sino un solo Espíritu Divino, el cual se ha manifestado en tres fases distintas a la humanidad, y ésta en su pequeñez para penetrar en lo profundo, creyó mirar tres dioses donde sólo existe un solo Espíritu. Por lo tanto, cuando escuchéis el nombre de Jehová, pensad en Dios como Padre y como Juez. Cuando penséis en Cristo, mirad en El a Dios como Maestro, como Amor, y cuando tratéis de comprender de donde procede el Espíritu Santo, sabed que no es otro que Dios manifestando su sabiduría a los discípulos, que más han adelantado.
41. Si Yo hubiera encontrado a la humanidad de los primeros tiempos tan evolucionada espiritualmente como ésta de hoy, me habría manifestado delante de ella como Padre, como Maestro y como Espíritu Santo, y entonces los hombres no habrían visto tres dioses donde sólo existe uno. Pero no se encontraban capacitados para interpretar mis lecciones y se hubiesen confundido y apartado de mi senda, para seguir creando dioses accesibles y pequeños, según su imaginación.
42. Ya sabéis la causa por la que el Padre se ha manifestado por tres etapas, y también sabéis el error de los hombres sobre el concepto de la Trinidad.
43. En mi Espíritu divino existe un número infinito de fases y atributos. Mas por haberme mostrado en tres formas a través de tres eras, os he nombrado Trinitarios y ahora ya me reconocéis en esas tres revelaciones y las sabéis unir en una sola, mirando en ella a un solo Dios que lo mismo puede manifestarse como Juez, que mañana como Maestro y más tarde como Padre de infinita sabiduría y bondad.
44. Ya no tratéis de darme forma material en vuestra mente, porque no existe forma en mi Espíritu, como no tiene forma la inteligencia, el amor, ni la sabiduría.
45. Os digo esto, porque muchos me han representado en la forma de un anciano cuando piensan en el Padre, y Yo no soy un anciano porque estoy fuera del tiempo, mi Espíritu no tiene edad.
46. Cuando pensáis en Cristo, al instante formáis en vuestra mente la imagen corpórea de Jesús y Yo os digo, que Cristo, el Amor Divino encarnado, mi Verbo hecho hombre, en cuanto dejó la envoltura corpórea, se fundió en mi Espíritu, del cual había brotado.
47. Mas cuando habláis del Espíritu Santo; utilizáis el símbolo de la paloma para tratar de imaginarlo con alguna forma, y Yo os digo que el tiempo de los símbolos ha pasado, y que por esta razón cuando os sintáis bajo la influencia del Espíritu Santo, lo recibáis como inspiración, como luz en vuestro espíritu, como claridad que viene a disipar incertidumbres, misterios y tinieblas.
48. Si os digo que Cristo es el amor del Padre, comprended que Cristo es divino. ¿Qué de extraño hay en que Dios haya hecho encarnar su amor, para manifestarlo a un mundo carente de espiritualidad? ¿No es esto una prueba de caridad perfecta entregada a los que no pudiendo ir al Padre, son buscados por El?
49. Ahora bien, quiero enseñaros que Cristo no es menos que Yo ni que está después de Mí, porque si Él es Amor, ese amor ni está después ni está antes de ninguna otra potencia, está unido y fundido en todas, formando lo Absoluto, lo Divino, lo Perfecto.
50. ¿Y qué queréis que os diga de María que fue enviada por el Señor a la Tierra para servir de Madre a Jesús, en cuyo cuerpo se había de manifestar el Verbo?
51. En verdad os digo: que Ella fue la ternura divina encarnada, por ello cuando en su estancia escuchó las palabras del Mensajero del Señor, anunciándole que en su seno concebiría al Mesías, en su corazón no hubo duda ni rebeldía ante lo que Ella sabía que era voluntad divina. Su ejemplo fue de humildad y de fe, su obra fue callada y sublime, por eso fue la única capaz de cumplir aquel mensaje celestial y de aceptar aquel sublime destino sin vanidad.
52. Jesús vivió su niñez y juventud al lado de María, y en su regazo y a su lado gozó de su amor maternal. La ternura divina hecha mujer endulzó al Salvador los primeros años de su vida en el mundo, ya que llegada la hora, había de beber tanta amargura.
53. ¿Cómo es posible que haya quien pueda pensar que María, en cuyo seno se formó el cuerpo de Jesús y a cuyo lado vivió el Maestro, pudiese carecer de elevación espiritual, de pureza y santidad?
54. El que me ame, antes tendrá que amar todo lo mío, todo lo que amo Yo.
55. Estas enseñanzas de amor y caridad, las debéis dar a conocer a vuestros hermanos. Es necesario que sepáis que no es indispensable que
toda la humanidad me escuche en la forma en que a vosotros me manifiesto. Me basta que este pueblo presencie y escuche estas enseñanzas para que sea después mi testigo y emisario ante sus hermanos.
56. Si esta forma de comunicación fuese la más elevada que los hombres pudiesen alcanzar, entonces la daría a conocer en toda la Tierra, y una vez establecida, no tendría fin; pero como esta comunicación a través del portavoz humano es solamente la preparación para la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu, le he concedido un lapso de tiempo, marcándole el instante de su término que será 1950.
57. Estas multitudes que año por año han asistido a la Cátedra de su Maestro, son las destinadas a extender este mensaje entre la humanidad, después de que hayan dejado de escuchar mi palabra.
58. No deberán levantarse a doctrinar antes de mi partida porque es necesario que escuchen mis últimas enseñanzas, que serán las más profundas y por lo tanto las que los dejen fuertes y preparados para la lucha.
59. Todos, desde las congregaciones más antiguas, hasta los que comienzan a reunirse en los recintos más recientes, han escuchado de Mí, que esta comunicación cesará al finalizar el año de 1950, que es mi voluntad divina que así sea, y que el pueblo en ninguna forma deberá oponerse a lo dispuesto por el Padre.
60. Pretender hacerme esperar un tiempo más entre vosotros sería necio, sería negarle al Padre su perfección y su justicia y sería negar que he sido Yo, el inmutable, quien os ha hablado.
61. Os digo esto porque aunque en estos instantes ninguno se siente capaz de consumar esa profanación, Yo sé que en los momentos decisivos, en la hora amarga y triste de mi despedida, no faltará un traidor en mi mesa, un débil que arroje lejos de sí el pan que por mucho tiempo lo alimentó y con un falso beso de amor me entregue al escarnio y a la burla de la humanidad.
62. ¿Quién creéis que se comunique por estos entendimientos, cuando haya cesado el tiempo de mi comunicación? ¿Por ventura queréis hacerme partícipe de vuestra desobediencia?
63. Pensad que una desobediencia vuestra, originaría más tarde la confusión entre la humanidad; que una profanación de tal magnitud fomentaría el caos entre las multitudes, nadie creería en mi manifestación como Espíritu Santo, todos perderían la fe.
64. Desde ahora os digo: que los que quieran hacer creer que me sigo comunicando por su conducto, después del tiempo fijado por Mí, serán negados y llamados impostores y quien se comunique por sus
entendimientos será llamado falso Cristo; más los videntes que hiciesen causa común con aquel engaño, serán llamados falsos profetas.
65. Pueblo: Fortaleceos en todo lo que hoy os digo, para que cuando llegue la hora de prueba, sepáis permanecer firmes, unidos a mi ley, respetando mi voluntad, porque con vuestra conducta daréis el mayor testimonio de que habéis creído que esta palabra es la suprema verdad. Quien hiciese lo contrario, me habrá negado.
66. Bienaventurados los que permanezcan fieles a mi palabra, porque a ellos llegado el tiempo les tomaré como emisarios y testigos de este mensaje divino, que a través de mi comunicación por el entendimiento humano deje a la humanidad, como una lección precursora para la verdadera comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Padre.
67. Hoy busco a vuestro espíritu porque la morada espiritual reclama su presencia.
68. No habéis podido elevaros porque cada imperfección vuestra es un eslabón de esa cadena que os ata a las posesiones terrenales, impidiéndoos vibrar en las regiones que le corresponden al espíritu.
69. ¿Qué os labraréis para después de esta vida? ¿Acaso pensáis que vuestro espíritu puede penetrar con planta firme en una morada donde sólo la espiritualidad es su luz y su sostén?
70. Escuchad esta palabra, analizadla y comprenderéis que ella viene a ayudaros a despojaros de todo lo superfluo, porque esas influencias no dejan en libertad a vuestro espíritu.
71. Aquí ante mi presencia, despojad a vuestro espíritu de todas las impurezas y dejadle libre. No temáis, porque no vais a descubrirme ningún secreto, Yo os conozco mejor que vosotros mismos. Confesaos íntimamente Conmigo, Yo sabré comprenderos mejor que nadie y podré absolveros de causas y deudas porque soy el único que puede juzgaros. Mas cuando os hayáis reconciliado con vuestro Padre y en vuestro ser escuchéis el himno de triunfo que entone vuestro espíritu, sentaos en paz a mi mesa, comed y bebed los manjares del Espíritu, que en la esencia de mi palabra se encuentra.
72. Cuando os levantéis de la mesa para volver a vuestras diarias faenas, no olvidéis que en cada uno de vuestros pasos está presente mi ley y que mi mirada os contempla. Con esto quiero deciros, que no sólo os preparéis de espíritu y entendimiento cuando penetréis a estos recintos a escuchar mi Palabra, sino que ese temor de ofenderme que mostráis en estos lugares, os acompañe a todas partes y en todo tiempo.
73. Tenéis mi palabra en vuestra conciencia, para que a ella le consultéis si vais caminando dentro del sendero del cumplimiento.
74. A todos los que me escuchan les doy la misma palabra, ni al pobre le doy más por ser menesteroso, ni al rico le doy menos; de cierto os digo que en espíritu todos estáis necesitados.
75. A todos os amo por igual, no contemplo diferencias de clases, de razas, de idiomas o de credos, ni siquiera diferencia de sexos, Yo hablo para el espíritu, a él es a quien busco y al que he venido a doctrinar para guiarlo con la luz de mi enseñanza a la “Tierra prometida”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 40
1. Para que el Verbo de Dios habitara entre la humanidad, y le mostrara el camino de su restitución con los sublimes ejemplos de su amor, todo lo preparo el Padre.
2. Primero inspiró a los profetas que habían de anunciar la forma en que el Mesías vendría al mundo, cuál sería su obra, sus padecimientos y su muerte en cuanto hombre, a fin de que cuando Cristo apareciese en la Tierra, el que conociese las profecías, le reconociera al instante.
3. Siglos antes de mi presencia a través de Jesús, el profeta Isaías dijo: Por lo tanto el Señor os dará esta señal “he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Emmanuel” (Que quiere decir “Dios con nosotros”). Con esta profecía entre otras anunció mi llegada.
4. David, muchos siglos antes de mi advenimiento, cantaba con salmos llenos de dolor y sentido profético, los sufrimientos del Mesías durante la crucifixión. En aquellos salmos habla de una de mis siete palabras en la cruz, anuncia el desprecio con que las multitudes me habían de conducir al sacrificio, las frases de burla de los hombres al oírme decir que en Mí estaba el Padre, la soledad que había de experimentar mi cuerpo ante la ingratitud humana, todos los tormentos a que habría de ser sujeto y hasta la forma en que echarían suertes sobre mi vestidura.
5. Cada uno de mis profetas vino a anunciar mi llegada, a preparar los caminos y a dar señales precisas para que llegado el día nadie se confundiese.
6. En Nazareth vivía una flor de pureza y de ternura, una virgen desposada, llamada María que era precisamente la anunciada por el profeta Isaías, para que de su seno surgiese el fruto de la Vida Verdadera. Hasta ella llegó el enviado espiritual del Señor para comunicarle la misión que traía a la Tierra, diciéndole: “Salve muy favorecida, el Señor es contigo, bendita Tú entre las mujeres”.
7. La hora de ser revelado el divino misterio, había llegado, y todo lo que sobre la presencia del Mesías, del Salvador, del Redentor, se había dicho, estaba próximo a cumplirse. Pero cuán pocos fueron los corazones sensibles a mi presencia. Cuán pocos los espíritus que
estuvieron preparados, para reconocer en la luz de mi verdad, el reino de los cielos.
8. Los hombres en su mayoría materializados por sus ambiciones, sujetándolo todo a sus acontecimientos y experiencias humanas, tratando de comprobar lo espiritual por medio de su ciencia material, tuvieron que confundirse ante lo incomprensible y acabaron negándome.
9. Pocos fueron los que me amaron y siguieron y muchos los que me desconocieron.
10. Los que me amaron, fueron los que reconocieron mi presencia a través de la sensibilidad espiritual y de la fe. Dones superiores a la razón humana, a la ciencia y a la inteligencia.
11. A cada paso me escudriñaban. Todos mis actos y palabras fueron juzgadas con mala intención, las más de las veces se confundían ante mis obras o pruebas, porque sus entendimientos no eran capaces de comprender lo que sólo el espíritu puede concebir.
12. Si oraba, decían: ¿Para qué ora si dice estar lleno de poder y sabiduría? ¿Qué puede necesitar o pedir? Y si no oraba, decían que no cumplía con su culto.
13. Si veían que no llevaba a mis labios algún sustento, mientras mis discípulos comían, juzgaban que Yo estaba fuera de las leyes instituidas por Dios, y si me veían tomar alimento se preguntaba, ¿Qué necesidad tenía de comer para vivir, quien decía ser la vida? No comprendían que Yo había venido al mundo a revelarles a los hombres, cómo debería vivir la humanidad después de una prolongada purificación, para que brotara de ella una generación espiritualizada, que estuviera por sobre las miserias humanas, de las necesidades imperiosas de la carne y de las pasiones de los sentidos corporales.
14. Muchos siglos han pasado después de que con mi presencia iluminé a la humanidad y cuando tratan de comprender la verdad sobre la concepción de María, sobre mi naturaleza humana y mi esencia espiritual, su mente turbada no ha podido comprender, ni su corazón envenenado ha concedido aquella verdad.
15. Esa mente y ese corazón, liberados por un instante de sus tinieblas, dejarán escapar a su espíritu a las regiones de la luz, en donde se sentirá iluminado por una claridad superior, que no será la de su razón ni la de su ciencia.
16. Entonces sabrán por el espíritu ya evolucionado, la verdad que su pequeño y limitado entendimiento no pudo revelarles.
17. Porque si los hombres supiesen sentir y comprender todo el amor que mi Espíritu derrama sobre ellos a través de la naturaleza, todos serían buenos. Pero unos son ignorantes y otros son ingratos.
18. Sólo cuando los elementos manifiestan mi justicia es cuando se estremecen, más no porque comprendan que es la voz de mi justicia la que les habla, sino porque temen por su vida o por sus bienes terrenales.
19. Desde el principio de la humanidad hasta el presente, mi justicia se ha hecho sentir en los hombres por medio de los elementos, ya que en su rudeza de los primeros tiempos y en su materialismo del tiempo presente, sólo son sensibles a las pruebas materiales.
20. ¿Hasta cuándo va a evolucionar la humanidad, para que comprenda mi amor y sienta mi presencia por medio de la conciencia? Cuando la humanidad escuche mi voz que le aconseja y cumpla con mi ley, será indicio de que han pasado para ella las eras de materialismo.
21. Por ahora aún tendrán que ser tocados por los elementos en muchas formas, hasta ser convencidos de que existen fuerzas superiores ante las cuales el materialismo del hombre es muy pequeño.
22. La Tierra se estremecerá. El agua lavará y el fuego purificará a la humanidad.
23. Todos los elementos y fuerzas de la naturaleza se harán sentir sobre la Tierra, en donde los seres humanos no han sabido vivir en armonía con la vida que los rodea.
24. Con ello la naturaleza no busca la destrucción de quienes la profanan, sólo busca la armonía entre los hombres y todas las criaturas.
25. Si cada vez se manifiesta mayor su justicia, es porque las faltas de los hombres y su falta de armonía con las leyes es mayor también.
26. Yo os dije que la hoja del árbol no se movía sin mi voluntad, y ahora os digo que ningún elemento obedece a otra voluntad que no sea la mía.
27. También os digo que la naturaleza puede ser para los hombres lo que ellos quieran. Una madre pródiga en bendiciones, en caricias y sustento, o un desierto árido en donde reinen el hambre y la sed. Un maestro de sabias e infinitas revelaciones sobre la vida, el bien, el amor y la eternidad, o un juez inexorable ante las profanaciones, desobediencias y errores de los hombres.
28. Mi voz de Padre dijo a los primeros hombres, bendiciéndolos: “Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, sojuzgadla y señoread en los peces de la mar, en las aves del cielo y en todas las criaturas que se mueven en la tierra”.
29. Si, humanidad, Yo formé al hombre para que fuese señor y tuviese potestad en el espacio, en las aguas, en toda la tierra y en los elementos de la creación. Mas he dicho: “Señor”, porque los hombres creyendo señorear con su ciencia la Tierra, son esclavos; creyendo dominar las fuerzas de la naturaleza, se convierten en víctimas de su impreparación, de su temeridad e ignorancia.
30. El poder y la ciencia humana han invadido la Tierra, los mares y el espacio, pero su poder y su fuerza no armonizan con el poder y la fuerza de la naturaleza, la que como expresión del amor divino, es vida, es sabiduría, es armonía y es perfección. En las obras humanas, en su ciencia y en su poder se manifiestan solamente el orgullo, el egoísmo, la vanidad, la maldad.
31. Pronto la fuerza de los elementos despertará a la humanidad. Los hombres por medio del cáliz del dolor, saldrán del materialismo, para contemplar la luz de la verdad, que les mostrara el camino por donde debían haber alcanzado la sabiduría y el verdadero poder.
32. Nunca será tarde para el arrepentimiento, para la reparación de un error o la regeneración de un pecador. Las puertas de mi Reino estarán abiertas siempre, esperando al hijo que al fin, después de mucho caminar a su libre albedrío, abrirá sus ojos a la luz y comprenderá que no existe libertad más perfecta y maravillosa, que la del espíritu que sabe cumplir con la voluntad de su Padre.
33. Libertad infinita dentro del amor del bien, de la justicia y lo perfecto.
34. Para cumplir con mi ley, debéis orar, siempre elevando vuestro espíritu hacia vuestro Padre.
35. He visto que para orar buscáis de preferencia la soledad y el silencio, y hacéis bien en ello cuando tratéis de buscar la inspiración por medio de la oración, o cuando queráis darme gracias, mas también os digo que debéis practicar la oración en cualquiera que sea la condición en que os encontréis, con el fin de que sepáis invocar mi ayuda en los trances más difíciles de vuestra vida, sin perder la serenidad, el dominio sobre vosotros mismos, la fe en mi presencia y la confianza en vosotros.
36. La oración puede ser larga o breve, según sea necesario. Podréis, si así lo deseáis, pasar horas enteras dentro de aquel deleite espiritual, si vuestra materia no se fatiga o si algún otro deber no reclama vuestra atención. Y puede ser tan breve que se concrete a un segundo, si os encontráis sujetos a alguna prueba que de pronto os haya sorprendido.
37. No son las palabras con que vuestra mente trate de formar la oración lo que llega a Mí, sino el amor, la fe, o la necesidad con la que os presentáis ante Mí, por eso os digo que habrá casos en que vuestra oración sea de un segundo, porque no habrá tiempo a formular pensamientos, frases e ideas, como acostumbráis.
38. Doquiera podréis invocarme, porque para Mí, es indiferente el sitio, ya que lo que busco es a vuestro espíritu.
39. Si a vosotros os agrada orar en el campo, o sentís mayor recogimiento en estos recintos, o preferís vuestra alcoba, hacedlo donde os sintáis más cerca de vuestro Padre, pero no olvidéis que para Mí, que
estoy en todas partes, el lugar para comunicarme con vuestro espíritu es indiferente.
40. No siempre oráis con la misma preparación, de ahí que tampoco experimentéis siempre la misma paz o la misma inspiración.
41. Hay ocasiones en que lográis inspiraros y elevar el pensamiento, y hay otras en que estáis completamente indiferentes. ¿Cómo queréis recibir siempre en la misma formabais mensajes? Debéis educar vuestra mente y aun a vuestro cuerpo a colaborar con el espíritu en los momentos de la oración.
42. El espíritu siempre está dispuesto a comunicarse conmigo, pero requiere de la buena disposición de la materia para poder elevarse y liberarse en aquellos instantes, de todo cuanto en su vida terrestre le rodea.
43. Esforzaos por lograr la verdadera oración, porque quien sabe orar, lleva en sí la llave de la paz, de la salud, de la esperanza, de la fuerza espiritual y de la vida eterna.
44. El escudo invisible de mi ley le protegerá, contra las acechanzas y peligros, llevará en sus labios una espada invisible para abatir a cuantos adversarios se opongan a su paso; un faro de luz alumbrará su ruta en medio de las tormentas; un prodigio constante estará a su alcance siempre que necesite de él, ya sea para sí mismo o para beneficio de sus hermanos.
45. Orad, practicad ese sublime don del espíritu, porque esa fuerza será la que mueva la vida de los hombres del futuro, aquellos que alcanzarán en materia la comunicación de espíritu a Espíritu.
46. Los padres de familia se inspirarán a través de la oración para conducir a sus hijos.
47. La salud la recibirán los enfermos por medio de la oración. Los gobernantes resolverán sus grandes problemas, buscando la luz con la oración, y el hombre de ciencia recibirá las revelaciones también por medio del don de la oración.
48. Buscad ese mundo de luz espiritual, ejercitaos en la oración del espíritu, perfeccionad esa forma hasta donde podáis y transmitid a vuestros hijos ese conocimiento, confiando en que ellos darán un paso más allá de donde hayáis llegado vosotros. Para ayudaros en vuestra oración, con sencillez vengo a explicaros mi doctrina, aclarando las revelaciones que os entregué en los tiempos pasados. ¿Sabéis por qué podéis comprender mejor mi palabra? Porque vuestro espíritu ha evolucionado.
49. Pronto hablaréis de mi doctrina a la humanidad, dando pruebas de que habéis comprendido la lección que predicáis, apoyando vuestras palabras con vuestras buenas obras. En verdad os digo, que ante vuestro
ejemplo aún los más reacios se convencerán de la verdad de esta doctrina.
50. Uno solo de mis discípulos que haya desarrollado sus dones espirituales y que haya fortalecido su corazón en la práctica de la caridad, resistirá todas las pruebas a que la humanidad quisiera someterle, porque si ha logrado expresar con esencia y verdad mi palabra y ha convertido su corazón en venero inagotable de amor y caridad hacia sus hermanos, quiere decir que ha orado y por su virtud se encuentra en el sendero de la espiritualidad. Ese discípulo está preparado para dar testimonio de Mí.
51. Ahora que aún faltan algunos años para que termine mi manifestación bajo esta forma, guardad en vuestro corazón mi palabra y aprended de Mí. Si así lo hacéis en el camino de vuestra lucha, sabréis cuándo debéis hablar a vuestros hermanos y cuándo tendréis que doctrinar con vuestro silencio.
52. Llevaréis la confianza absoluta en mi ayuda divina y la fe inquebrantable en que lo que vais a hacer o a entregar; tendrá un buen resultado, porque estaréis cumpliendo con mi ley.
53. De esa confianza y de esa fe, dependerá la eficacia de vuestras palabras y obras.
54. No siempre podréis hablar, pero sí en todas las ocasiones pondréis a prueba el desarrollo de los dones de vuestro espíritu.
55. Preparaos y bastará vuestra presencia en un momento de prueba, para que la luz brille en los entendimientos, la tempestad se torne en paz y vuestra oración espiritual hará el prodigio de que un manto de caridad y de ternura se manifieste sobre aquéllos por quienes oréis.
56. Vuestra buena influencia será sobre lo espiritual y sobre lo material. No os concretéis a luchar solamente contra elementos visibles, sino también contra lo invisible.
57. Si la luz de mi Espíritu ha iluminado al hombre de ciencia para que descubra el origen de los males del cuerpo, a lo que llamáis enfermedades, también os ilumina a vosotros para que descubráis con vuestra sensibilidad espiritual el origen de todos los males que aquejan la vida humana, así sean los que turban al espíritu, como a los que ofuscan la mente o atormentan al corazón.
58. Hay fuerzas invisibles a la mirada humana e imperceptible a la ciencia del hombre, que influyen constantemente en vuestra vida.
59. Las hay buenas y las hay malas; las unas os dan la salud y las otras os provocan enfermedades; las hay luminosas y también obscuras.
60. ¿De dónde surgen esas fuerzas? Del espíritu, discípulos, de la mente y de los sentidos.
61. Todo espíritu encarnado o desencarnado, al pensar, emana vibraciones; todo sentimiento ejerce una influencia. Podéis estar seguros de que el mundo está poblado de esas vibraciones.
62. Ahora podréis comprender fácilmente que donde se piensa y se vive en el bien, tienen que existir fuerzas e influencias saludables y que donde se vive fuera de las leyes y normas que señala el bien, la justicia y el amor, tienen que existir fuerzas maléficas.
63. Unas y otras invaden el espacio y luchan entre sí, influyen en la sensibilidad de los hombres, y si éstos saben distinguir, toman las buenas inspiraciones y rechazan las malas influencias; pero si son débiles y no están preparados en la práctica del bien, no podrán hacer frente a esas vibraciones y estarán en peligro de convertirse en esclavos del mal y de sucumbir bajo su dominio.
64. Esas vibraciones lo mismo brotan de espíritus encarnados que de seres desencarnados, porque lo mismo en la Tierra que en el más allá existen espíritus buenos y espíritus turbados.
65. En este tiempo es mayor la influencia del mal que la del bien; por lo tanto, la fuerza que domina en la humanidad es la del mal, del que se derivan el egoísmo, la mentira, la lujuria, el orgullo, el placer de hacer daño, la destrucción y todas las bajas pasiones. De ese desequilibrio moral provienen las enfermedades que atormentan al hombre.
66. No tienen los hombres armas para combatir contra esas fuerzas. Han sido vencidos y llevados prisioneros al abismo de una vida sin luz espiritual, sin alegría sana, sin aspiraciones por el bien.
67. Ahora que el hombre cree encontrarse en la cumbre del saber, es cuando ignora que está en el abismo.
68. Yo que conozco vuestro principio y vuestro futuro en la eternidad, di a los hombres desde los primeros tiempos armas con las que pudieran luchar contra las fuerzas del mal; pero las despreciaron, prefirieron la lucha del mal contra el mal en la que nadie triunfa, porque todos resultarán vencidos.
69. Escrito está que el mal no prevalecerá, lo que quiere decir que al final de los tiempos será el bien el que triunfe.
70. Si me preguntáis cuáles fueron las armas con las que doté a la humanidad para luchar contra las fuerzas o influencias del mal, os diré que fueron la oración, la perseverancia en la ley, la fe en mi palabra, el amor de los unos para los otros.
71. Ahora he tenido que manifestarme a esta humanidad espiritualmente, para explicarle palabra por palabra el origen del bien y del mal y la forma de luchar para triunfar en la gran batalla del Tercer Tiempo.
72. Vengo a poneros alerta haciendo sensible a vuestro espíritu, para que aprendáis a recibir todo lo bueno que a vosotros llegue y a rechazar y combatir lo malo.
73. Nadie se mofe de cuanto digo, porque con su burla dará a conocer su enorme ignorancia.
74. Sabéis que fueron burlados todos los enviados que habéis tenido, precursores de una revelación espiritual o científica, y sin embargo, tiempo después, la humanidad tuvo que aceptar sus revelaciones, convencida de la verdad que predicaron.
75. ¿Sabía el hombre de la antigüedad en qué forma se verificaba el contagio de alguna enfermedad, o cuál era la causa de la propagación de una epidemia? No, lo ignoraban, de aquella ignorancia surgieron las supersticiones y los cultos misteriosos. Pero llegó un día en que la inteligencia del hombre iluminada por la luz del Creador, descubrió la causa de sus males físicos y comenzó a luchar por encontrar la forma de recuperar la salud. Entonces, lo que había sido oculto e invisible al hombre de ciencia, llegó a serle comprensible, con lo que la humanidad adquirió un conocimiento que los hombres de los tiempos pasados no tuvieron.
76. En la misma forma llegarán a conocer el origen y la influencia de las fuerzas del bien y del mal sobre la humanidad; y cuando ese conocimiento sea del dominio público, no habrá quien al escuchar esta enseñanza, dude de la verdad de mi doctrina.
77. Vengo a iluminaros con la luz de esta enseñanza, para que encontréis en vuestro espíritu los dones que la humanidad había despreciado desde los primeros tiempos, para que vuestro espíritu despertando de su letargo, iluminado por la luz de la conciencia, sepa rechazar las fuerzas del mal y alcance el pleno desarrollo de su evolución espiritual. Así como en el aire contaminado llega a vosotros el germen de una enfermedad, invisiblemente y en silencio llegan las malas influencias espirituales perturbando vuestra mente y haciendo flaquear a vuestro espíritu.
78. Sólo la oración podrá daros intuición y sensibilidad, fuerza e inspiración para sosteneros en la diaria y constante lucha contra el mal.
79. Os he hablado acerca de las fuerzas e influencias del mal ¿Y acaso os he hecho mención de algún espíritu? ¿Lo he nombrado por ventura? No, me decís. Más debo aclararos en este tiempo, que no existe ningún espíritu que represente o que sea el origen del mal.
80. Las antiguas creencias, figuras, formas y nombres simbólicos con que los hombres de los tiempos pasados representaron el mal, dándole forma humana y concediéndole existencia espiritual, creencias que han llegado hasta las presentes generaciones deben desaparecer, porque sin daros cuenta habéis creado con ellas mitos y cultos supersticiosos,
indignos de la evolución espiritual que el hombre ha alcanzado en este tiempo.
81. Sabed que el mal surgió del hombre, de sus flaquezas, y que a medida que fue creciendo en número la humanidad, así como sus imperfecciones y pecados, la fuerza o influencia del mal fue aumentando. Esa fuerza, formada por pensamientos, ideas, sentimientos y pasiones, comenzó a hacer sentir su influencia en los hombres y éstos llegaron a creer que se trataba de un espíritu que seguramente era la representación del mal, sin darse cuenta de que esa fuerza está formada por sus imperfecciones.
82. Velad y orad para que no caigáis en tentación.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 41
1. En todos los tiempos os he hablado de la vida eterna que existe más allá de lo material. Os he prometido que todos gozaréis de ella, mas también os he revelado que debéis restituir los males que hayáis causado para que vuestro espíritu evolucione.
2. Para ayudaros os he dicho: Haced buenas obras en la Tierra, para que la simiente que sembréis, dé buenos frutos y la cosecha la reciba Yo que soy el Camino y la Vida.
3. He visto que la humanidad es reacia, que se ha materializado y he tenido que darle mi enseñanza para hacerle comprender cuál es el camino que debe seguir, para alcanzar la verdadera vida y encender en ella la esperanza de llegar a Mí.
4. El camino para alcanzar la perfección es largo y sin mi ayuda divina no podréis llegar. La vida espiritual en el más allá es un misterio para el hombre, mas estudiad mi enseñanza, practicad lo que su esencia os enseña y cuando traspaséis los umbrales de la vida verdadera, no os sorprenderéis ni os turbaréis.
5. En los primeros tiempos de la humanidad era tan escasa su evolución espiritual, que su intuición sobre la existencia del espíritu después de la muerte material y el conocimiento de su destino final, hacía que el espíritu al desencarnar penetrara en un letargo profundo del cual lentamente iba despertando, más cuando Cristo se hizo hombre en Jesús para darle su enseñanza a todos los espíritus, una vez que hubo consumado su misión entre la humanidad, envió su luz a multitudes de seres que desde el principio del mundo esperaban su advenimiento para ser libertados de su turbación y poder elevarse hacia el Creador.
6. Sólo Cristo podía iluminar aquellas tinieblas, sólo su voz podía resucitar a aquellos espíritus que dormían para su evolución. Cuando Cristo expiró en cuanto hombre, el Espíritu divino hizo luz en las moradas espirituales y en los mismos sepulcros, de donde salieron los espíritus que junto a sus cuerpos dormían el sueño de la muerte. Esos seres vagaron esa noche por el mundo haciéndose visibles a las miradas humanas como un testimonio de que el Redentor era vida para todos los seres y de que el espíritu es inmortal.
7. Sólo Jesús podía mostrarles el camino para llegar a la cumbre del monte de la vida verdadera; quien cree en El, dé fe de su obra y practique su doctrina, no permanecerá estacionado.
8. Discípulos: No porque escuchéis estas revelaciones, que vienen a iluminar vuestro sendero, queráis sentiros superiores a vuestros hermanos. Es tan extenso el camino que tenéis que recorrer, que debéis comprender que apenas estáis dando los primeros pasos en él. Si os revelo algunos misterios del más allá, es para que desde ahora conozcáis el camino y os preparéis para no perderos ni tropezar en él. Ved que así como en este mundo existen muchos caminos por donde el hombre puede extraviarse, también en el extenso valle espiritual, existen sendas que pueden llevar a la confusión al espíritu, si éste no ha velado y orado.
9. Dejad que la savia de mi amor os dé vida, recordad que os he dicho: Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, vosotros debéis dar frutos que glorifiquen al árbol del cual procedéis.
10. Es menester que analicéis con paciencia mi palabra para que mañana sepáis explicarla a vuestros hermanos y para que podáis practicarla de acuerdo con la verdad que ella encierra. ¿Cuándo alcanzará el hombre la perfección que le enseña mi ley? Cuando haya cumplido con el primer mandamiento. Porque hasta ahora, la humanidad ha amado todos los bienes del mundo antes que a su Creador, sin embargo cuando los hombres elevan su oración hacia Mí, todos dicen amarme, y cuando por causa de su pecado encuentran el dolor me pregunta: “¿Señor, por qué me castigáis si os amo tanto?” Mas luego, cuando he quitado de su camino el abrojo que los hería, se olvidan de quien tanto los ama.
11. Escuchad: “Encontrábanse en una sinagoga dos hombres orando, uno de ellos vestía lujosas galas, el otro iba casi desnudo. El primero daba gracias al Creador, porque todo lo que poseía, creía tenerlo por sus propios méritos y juzgaba que aquél que a su lado se encontraba, pobre, desnudo y hambriento, era porque así recogía la cosecha de lo que con su pecado había sembrado.
12. El pobre se sentía indigno de estar ante la presencia de su Señor y pedía perdón y fuerzas para cumplir con su expiación.
13. El poderoso daba gracias, porque juzgaba que si su cuerpo estaba engalanado, más debería estarlo su espíritu.
14. Pasó el tiempo y la muerte sorprendió a ambos. El rico era llorado por los suyos, su entierro fue solemne y tuvo una rica sepultura; su espíritu se desprendió de la materia y al penetrar en el valle espiritual se turbó, porque su materialismo le impedía elevarse, doquiera que daba un paso tropezaba y todo le parecía estar en tinieblas a su derredor. Mientras el pobre, que era un caminante, sintiéndose cansado, se sentó bajo un árbol y dando un suspiro dejó esta vida. Nadie lo lloró, nadie lo acompañó en aquella hora, él no tuvo sepultura porque su cuerpo fue pasto de las aves de rapiña. Su espíritu fue también al más allá con la fe con que vivió en el mundo, fe puesta en el futuro. Penetró en el valle de los espíritus sin que nadie le impidiera la entrada. Caminó en pos de una luz y al llegar a ella, se sintió vestido y engalanado y aquellas vestiduras tenían reflejos luminosos. Quiso aquel espíritu descansar de su larga jornada, cuando contempló delante de él a su Padre, que con amor le entregaba el galardón que había conquistado con sus obras de fe y resignación.
15. El que había sido poderoso, se debatía aún en su confusión, por momentos olvidaba quién era, por instantes lloraba preguntando en dónde estaba, dónde se encontraba su cuerpo y dónde había dejado sus tesoros. Luego recordaba a su Señor para decirle: Yo soy aquél que me presentaba en el templo para mostrar mis galas y mi poder, y deciros que estaba conforme con que vos me hubieseis dado tanto. ¿Por qué ahora me desconocéis y no me llamáis? Entonces escuchó una voz que le dijo: En la Tierra solamente forjasteis una gloria para vuestras vanidades humanas, fuisteis altivo, humillasteis al pobre y tuvisteis horror del leproso; nada de lo que acumulasteis en el mundo podía serviros para ayudaros en esta vida, es por eso que ahora sois el más menesteroso entre los menesterosos.
16. Aquel espíritu, lejos de aceptar y reconocer la justicia divina iniciando con humildad su expiación, blasfemó en contra de su Señor, llamándolo injusto y alejándose de Él; cada vez más turbado por la ira, encontró a su paso una legión de seres que se dirigían a la Tierra a causar daños a la humanidad; se alió a ellos, sembrando a su paso vanidades, materialismo, egoísmo y soberbia; mas llegó a sentir hastío y cansancio de causar tanto mal, y por un instante se detuvo a meditar. Habían pasado siglos, había causado muchas víctimas, porque a todos los que inspiró, los condujo al abismo. Se sintió solo, más en su soledad escuchaba una voz que le hablaba desde el interior de su ser, era su conciencia, que al fin lograba ser escuchada, se juzgó a sí mismo y vio que era muy pequeño ante la creación, entonces con humildad, doblegado ya su orgullo, buscó a su Señor y en su oración le habló
pidiéndole perdón para sus faltas, y la voz del Padre le dijo: Yo os perdono, mas id en busca de aquel hambriento a quien juzgasteis en la sinagoga. Cuando estaba dispuesto a cumplir con aquel mandato, elevó su mirada y vio que aquél a quien había contemplado miserable en el mundo, se encontraba cubierto de blanquísima vestidura, dedicado a servir a su Señor, haciendo luz en el sendero de los espíritus perdidos. Entonces él, que fue soberbio, pero que ya se había arrepentido, dijo a su hermano: “Ayudadme a cumplir mi restitución espiritual. El otro, lleno de compasión y amor, sin sentir repulsión por las impurezas que éste llevaba en su espíritu, le ayudó en su purificación”.
17. Por medio de esta parábola, simplifico lo que podréis encontrar en el más allá de vuestra vida humana, para que presintáis las pruebas que pueden presentarse, a todos los que no preparen con sus obras de amor su entrada en el valle espiritual.
18. Quiero haceros comprender que de todos los que sin fanatismo hacen una vida espiritual, sana y recta, de su espíritu brotarán los buenos ejemplos, como destellos de luz de que lo mismo iluminarán el camino de un espíritu encarnado, como del que habita en lo invisible.
19. Antes de Cristo no hubo nadie capaz de hacer la luz en los espíritus que vivían en las tinieblas del pecado.
20. Yo fui el primero en penetrar en los mundos de turbación para llevar ahí la luz y así enseñar a mis discípulos a hacer lo mismo con sus hermanos, porque el Cordero fue el único que desató los sellos que guardaban el “Gran Libro de la vida y de la sabiduría verdadera”.
21. La voz que escucháis, es la del Sexto Sello y si ella no fue oída en todas las naciones, fue porque los hombres no estaban preparados, porque fueron soberbios a la voz de mi llamado, dejando que solamente me escuchara el pobre, el hambriento y el desnudo.
22. Hoy os digo: sabed perdonar y sabed tender vuestra mano cuando seáis solicitados.
23. Seguid las huellas de humildad y paciencia de Elías, el posee el mandato de purificar a los espíritus y de presentarlos a Mí, ha trabajado incansablemente y me ofrece un pueblo limpio, sensible y preparado para oír mi palabra. Os ha traído al monte de la Nueva Sión, para que escuchéis mi voz, y al oírme os habéis estremecido. No dudéis porque ahora os esté entregando mi enseñanza por el conducto humano, siempre he venido a sorprenderos y a probar vuestra fe. Habéis pasado a una nueva etapa y debéis subir un escalón más en el camino de evolución del espíritu.
24. Benditos sean los que sacrifican su envoltura para perfeccionar su espíritu. Benditos los que llevan con humildad y paciencia su cruz. Cuando Yo os contemple preparados, os pondré delante de una multitud para que la guiéis, y si perseveráis en la virtud, no penetrará en
vuestro corazón la soberbia, no os sentiréis señores sino siervos, y esas porciones se multiplicarán, más, ¡ay de los que equivoquen mis mandatos y lleven al abismo a sus hermanos en lugar de hacerlos escalar el monte de su evolución! ¡Cuánto tendrán que luchar para defenderse de sus enemigos y cuántas veces se quebrantará su corazón en esa lucha! Más vosotros en vuestra obediencia pensad que estáis conquistando la cima en donde todo sufrimiento es recompensado con mi bendición.
25. En corto tiempo vendrán a la Tierra las generaciones prometidas, las que alcanzarán grandes adelantos en el camino del progreso espiritual. Ellas interpretarán mi palabra mejor que vosotros y la esparcirán por todos los pueblos; esos nuevos seres que hoy preparo se comunicarán de espíritu a Espíritu conmigo y darán pruebas de su potestad entre sus semejantes.
26. Pueblo amado: si os preparáis, Yo os inspiraré leyes y obras que sorprenderán a la humanidad, vuestra mente iluminada descubrirá en la naturaleza y en vuestro espíritu, todo lo que hay de grande y de perfecto; entonces estaréis en pleno conocimiento de vuestros dones y vuestras obras serán grandes en amor y caridad hacia vuestros hermanos.
27. Sed buenos labriegos en el huerto de vuestro Señor, cortad la mala hierba, cuidad de las plantas y cuando las miréis florecer, gozad y ofrecedme vuestro trabajo. Pensad que si os doy la misión de dar la vida a las plantas, no debéis causar dolor ni herir a esas criaturas. Os hablo de vuestros hermanos, de su sensible corazón para que siempre veléis por ellos con amor como Yo os he enseñado.
28. Comprended que no es imposible cumplir con mis leyes, sólo debéis orar y llenaros de una firme voluntad, de amor a vuestro Padre, en la caridad y en el amor a vuestros hermanos, y Yo derramaré mi potestad en vosotros. No quiero que lleguéis al sacrificio; amad, sed virtuosos y tendréis en vosotros mis complacencias.
29. No me culpéis de vuestros desvíos; Yo os he dado la conciencia para que os guiéis con su luz, ella es juez inflexible que os ha mostrado siempre el camino del bien y os ha prevenido para que no caigáis en tentación. También os he rodeado de seres que os ayuden a comprender vuestra misión y a adquirir las virtudes de humildad y mansedumbre.
30. Los que con amor os preparáis para oír mi enseñanza, no quisierais dejar de escuchar una sola de mis lecciones y en vuestro corazón me pedís que os permita escuchar hasta la última de mis palabras en este tiempo. Vosotros quedaréis como herederos de esta gracia, mas debéis comprender que cuando os digo: pedid que se os dará, debéis elevaros en oración para que pidáis lo que convenga a vuestro espíritu, porque algunos tan sólo piden para su vida terrestre; pero Yo os concedo según
mi voluntad y no la vuestra. ¿Qué sería de vosotros si siempre os concediera según vuestros deseos? ¡Cuántas veces habéis pedido con insistencia algo que creyéndolo para vuestro bien y habiéndolo esperado al anochecer y al amanecer, no lo habéis visto realizado! Mas cuando el tiempo ha pasado, os habéis dado cuenta de que estabais equivocados y de que el Padre tenía razón. Sin embargo, al necio, al inconforme, al exigente, se le ha entregado lo que reclama, para que las consecuencias dolorosas y adversas lo dobleguen ante la verdad, más a unos y a otros les he concedido pruebas para su propio bien, mientras unos aprenden por el amor, otros por el dolor.
31. Yo me recreo viéndoos llegar ante mi enseñanza y en vuestra elevación, siento la caricia del hijo en mi Espíritu. El Padre, anhelando ser amado por los que se encuentran lejos de su reino, se ha acercado a vosotros para recibir vuestro ósculo. Y mientras la humanidad no se salve, unos me verán esperándoles día tras día, y siglo tras siglo, y otros me presentirán pendiente de la cruz por su falta de amor.
32. De aquellos sois vosotros, más al escuchar mi palabra habéis visto que antes que condenaros os he perdonado. He contemplado vuestros labios amargos y los he endulzado con mi palabra; os he visto cansados por las pruebas de la vida y os he dado mi fortaleza.
33. El que siente minado su cuerpo por el dolor se pregunta si no habrá hecho mal uso de él, y contrito me interroga para saber cómo recuperar su vigor que le permita seguir luchando, entonces le digo: Penetrad en el fondo de mi palabra que es la ley, y en sus preceptos y máximas encontrará cada quien la enseñanza que necesita.
34. No os alejéis hasta no haber comido de todos los frutos de esta mesa y si después de ello no os sentís satisfechos, podéis marcharos en busca de otros manjares, pero si queréis comprender mi verdad, preparaos y no dudéis de mi presencia sólo porque no habéis recibido lo que de Mí habéis solicitado. En verdad os digo que en mi arcano están vuestros bienes, esperando el momento de vuestra preparación para ser en vuestro espíritu.
35. Algunos permanecen fuertes en este camino, otros flaquean a cada momento porque escuchan las palabras de sus hermanos que les tientan a abandonar esta enseñanza.
36. El Maestro os dice: Permaneced unas albas más recibiendo mi enseñanza y poned atención a lo que de Mí escuchéis para que al menos llevéis luz en vuestro espíritu porque aún estáis ciegos. Sé que tendréis que volver a Mí, y que seréis apóstoles de esta obra.
37. Quien me ha escuchado una vez, lleva una herida de amor en su corazón que nunca se cerrará.
38. ¡Cuántos de los que aquí encontraron la paz sin darse cuenta de ello, será menester que la pierdan para que retornen a Mí!, porque se
convencerán de que la paz no se compra con bienes materiales, por ser un tesoro que desciende de Dios.
39. La paz ha huido de los hombres y éstos para encontrarla, tendrán que elevarse hacia Mí. Hoy los poderosos han perdido su fuerza; los reyes tiemblan ante sus vasallos sublevados, los señores se han tornado en esclavos, los que se creían libres están atados por mi justicia, y los hombres de ciencia se confunden.
40. Daos cuenta de que todos los tesoros y poderes de los hombres no podrán comprar un átomo de paz y que también el don de curación se ha apartado de los doctores, quienes no podrán comprar una sola gota de mi bálsamo con toda su ciencia, mientras su corazón no se despoje del egoísmo.
41. Discípulos amados, no dudéis de la gracia que os he confiado ni os atemoricéis por la pobreza de vuestro vestido o por el lugar humilde que ocupáis entre vuestros hermanos. No temáis porque veáis que sois de los últimos en vuestros trabajos, no os sintáis humillados, sed conformes y dignos, pensad que si materialmente estáis bajo el mandato de vuestros hermanos, vuestro espíritu está sobre ellos. Podríais llegar hasta ser esclavo del mundo, mas vuestro espíritu ha sido libertado con mi luz para que habite en lo infinito y en lo eterno. El espíritu que es en verdad mi siervo, conoce la paz y la verdadera libertad.
42. Tendréis que cumplir con vuestra misión entre la humanidad, Yo os guiaré para que llevéis la luz a vuestros hermanos, y no deberéis sentiros incapaces de cumplir con vuestro destino, porque a nadie le he asignado un cargo imposible de llevar a cabo. Me basta que oréis con limpidez y que estéis siempre preparados.
43. Con la oración se adquiere sabiduría, ella es la llave que abre el arcano divino y es el lenguaje con el cual el espíritu del hijo conversa con su Señor.
44. ¡Cuántos prodigios y cuánta caridad podréis sembrar en vuestro camino cuando os preparéis como Yo os he enseñado! No necesitaréis libros de ciencia o filosofías para saber ni para enseñar, os bastará estudiar y analizar las enseñanzas que os he dado en los tres tiempos.
45. Si sois pobres, nunca seréis parias. Luchad como todos por el pan de la tierra, pero no os afanéis más de lo debido, no sacrifiquéis vuestro cuerpo tratando de alcanzar y atesorar los bienes materiales. Distribuid vuestro tiempo para que podáis conceder unos instantes a la evolución de vuestro espíritu.
46. Si Yo repruebo la materialización absoluta en el hombre, no por eso os aconsejo que persigáis únicamente lo espiritual, mientras estéis en este mundo y tengáis materia, tendréis que armonizar hasta donde vuestra evolución os lo permita en vuestra vida, las necesidades del
cuerpo con las del espíritu. Dad a Dios lo que es de Dios y al mundo lo que es del mundo.
47. Vestid a vuestro cuerpo y defendedlo de la intemperie, mas a vuestro espíritu revestidlo de luz. Buscad el pan para vuestra materia, y así como buscáis que sea de buen gusto y que contenga las substancias que os sustenten, procurad a vuestro espíritu un alimento de verdadera vida para él.
48. Si la carne se impone, sufre el espíritu, si el espíritu se impone sufre la materia y en verdad os digo, que se debe a que en ambos elementos no existe armonía. Esta existe cuando ambos forman un solo cuerpo y una sola voluntad. No os deis por satisfechos creyendo que con orar habéis cumplido vuestra misión; Yo solo os pido cinco minutos de oración, para que el resto del tiempo lo dediquéis a luchar por la vida material y a cumplir dentro de ella con los deberes de vuestro espíritu, sembrando entre vuestros hermanos la simiente de amor y caridad con vuestras buenas obras. Mi palabra os prepara; no podría Yo enviaros débiles a levantar a los caídos, ni os enviaría enfermos a consolar a los tristes.
49. Discípulos, ¿Qué me pedís por aquellos que ponen pedruscos en vuestro camino para haceros caer? El perdón pedís, que él sea con ellos. Yo bendigo a los mismos que os hacen sufrir por mi causa.
50. Vivid en paz en vuestros hogares, haced en ellos un santuario, para que cuando penetren los seres invisibles, que turbados vengan en el valle espiritual, que encuentren en vuestro ser la luz y la paz que buscan y que se eleven al Más Allá.
51. ¿Qué sería de esos seres si contemplasen tan sólo guerra dentro de vuestro hogar? ¿Qué sería de esos menesterosos?
52. Tomad una antorcha, encendedla y no dejéis que se extinga su luz, que es el amor a vuestros hermanos y la fe en la caridad de vuestro Padre. Entonces será en vuestros hogares mi paz. Para ello preparad vuestro corazón, limpiad vuestro espíritu con arrepentimiento y regeneración, para que toméis la esencia de mi palabra y con ella seáis confortados. Me aposento entre vosotros manifestando en mi palabra mi enseñanza, para que sintáis mi presencia y deis testimonio de Mí. Os estoy dando una oportunidad más de oír mi lección, porque quiero que cumpláis mis mandatos, que vayáis por el camino certero, hasta encontrar la tierra prometida, una tierra firme, en donde podáis descansar de vuestra peregrinación, conquistando el galardón ofrecido por vuestro Padre.
53. Es menester que comprendáis mi palabra, para que no la arrojéis como hace el niño soberbio cuando desprecia el pan que se le ofrece. Esta palabra viene a salvaros, a apartaros de vuestras erróneas costumbres, del fanatismo y la confusión en que os han hecho caer las
religiones. Si no entendéis mi palabra, o no quisieseis escucharla y estudiarla, me estaréis rechazando y no llegaréis a conocer la finalidad de mi manifestación en el Tercer Tiempo; llegará la fecha señalada para que ésta termine y entonces sentiréis un vacío en vuestro corazón y reconociendo que hubo una gracia que no supisteis apreciar, me llamaréis y ya no se escuchará mi palabra por conducto del entendimiento humano. Entonces caerá sobre vosotros el peso de vuestra incomprensión y no tendréis paz. ¿Queréis apurar este cáliz tan amargo? Yo os contemplaré con dolor y esperaré el día de vuestro retorno. Dejad que vuestro espíritu se liberte y venga a Mí; espiritualizaos para que podáis penetrar en la senda de elevación y de progreso en la vida verdadera.
54. Sed justos en todos vuestros actos y cuando corrijáis a vuestros hermanos, no seáis jueces ni verdugos. No toméis el látigo para castigar a un semejante.
55. En el Segundo Tiempo, habiendo penetrado Jesús en Jerusalén, encontró que el templo, el lugar consagrado para la oración y el culto, había sido convertido en mercado, y el Maestro lleno de celo arrojó a los que así profanaban diciéndoles: “La casa de mi Padre no es lugar de comercio”. Estos eran menos culpables que los encargados de guiar al espíritu de los hombres en el cumplimiento de la ley de Dios. Los sacerdotes habían convertido el templo en un lugar donde reinaban las ambiciones y la grandeza, y ese reinado fue destruido.
56. Hoy no he tomado látigo para castigar a los que profanan mi ley, he dejado que las consecuencias de sus propias faltas se hagan sentir en la humanidad para que sepan interpretar su sentido y comprendan que mi ley es inflexible e inmutable. He señalado el camino al hombre, camino recto y si de él se aparta, se expone a los riesgos de una ley justa porque en ella se manifiesta mi amor.
57. Guiad con celo a vuestros hijos, enseñadles a cumplir con las leyes del espíritu y de la materia; y si ellos las infrinjan, corregidles, porque vosotros como padres me representáis en la Tierra. Recordad entonces a Jesús que lleno de santo enojo, dio una lección para todos los tiempos a los mercaderes de Jerusalén, defendiendo la causa divina, las leyes inmutables.
58. La humanidad me pide tranquilidad, teniendo en ella el don de la paz que se alcanza con el cumplimiento de sus deberes; mas Yo os pregunto: ¿Es preciso que para tener paz debáis pasar antes por la guerra? Mirad cómo la buena simiente ha sido arrasada por la maldad. Unas naciones destruyen a las otras, las que hoy son fuertes, mañana quedarán aniquiladas, y el pueblo de Israel intercede en estos momentos por la humanidad y me dice: Maestro, he orado y no me ha sido concedido lo que te pido. ¿Sabéis, pueblo, cuántas penas habéis
aliviado y cuánta esperanza ha inspirado vuestra oración en aquellas criaturas? No soy Yo el que debe decir que la paz sea en el mundo, sino el hombre, cuando haya convertido su corazón al amor y a la humildad. 59. ¡Qué grande es la ignorancia que me presenta la humanidad! Ni el sabio, ni el ignorante, han cumplido con mis leyes, y teniéndome como Maestro, no han prestado oído a mis lecciones. Si vuestras faltas os hacen morir, tomad mi palabra como pan de vida eterna, vivid velando, trabajando en mi doctrina y amando a vuestros hermanos.
60. Esta enseñanza es como un nuevo día que ilumina el sendero de la humanidad. Habéis visto ocultarse en el ocaso una era y aparecer una nueva alborada, en que tendréis que mirar grandes luces que iluminan a los hombres ante un gran despertar. Habéis visto desatadas las pasiones, el pecado dando amargos y dolorosos frutos, el mal invadiendo hogares y naciones, la injusticia enseñoreándose en los hombres; mas Yo vengo a detener ese desbordamiento, no a juzgar sino a encauzar al mundo. Y ese dolor que me presentáis y que vosotros os habéis labrado, no lo atribuyáis a Mi; Yo os he creado para que viváis, experimentéis y os elevéis por vuestros méritos. Sin embargo, os amo y por ello vuestro dolor ha llegado a Mí y he venido como Consolador y Maestro a devolveros lo que habéis perdido y a anunciaros que el reino de paz se acerca a vosotros y que debéis preparaos para llegar a él. La humanidad se transformará y el bien será en el corazón de los hombres. 61. Desde el principio de los tiempos os he hablado en muchas formas para que me comprendáis y en particular a vosotros, que habéis sido mis confidentes, mis portavoces y heraldos que habéis llevado mis mensajes a los demás pueblos. Hoy os digo que continuéis vuestra misión pacientemente, que no os detengáis ante la incredulidad y la incomprensión de vuestros hermanos. Mientras vosotros habéis creído y comprobado mi manifestación en este tiempo como Espíritu divino, otros no están aún preparados para recibir esta nueva, mas no por esto los desconozcáis ni os desesperéis, lo que no podáis hacer vosotros lo haré Yo y presentaré al mundo mi obra y cumpliré mi promesa.
62. He escogido esta nación y me place que de ella salgan mis labriegos a esparcir la semilla. Os estoy preparando para que seáis maestros, más no jueces de vuestros hermanos. No olvidéis que os dejé entre vuestros hermanos como servidores y no como señores. Cuando esta palabra sea conocida y buscada por vuestros semejantes les diré:
63. Venid a Mí, caminantes, Yo tengo esa agua que calma la sed que abraza a vuestro espíritu. Os contemplo pobres de espíritu y materia, mas Yo vengo a daros más de lo que me pedís, Os ofrezco un reino de paz, el mismo que ofrecí a las primeras criaturas que envié a este mundo. No es el agua de los manantiales, ni la paz perecedera que dura un instante, sino la gracia y la paz eterna, la verdad y la luz.
64. Traigo para todos perdón y alivio, tanto para los que me aman, como para los indiferentes. No maldigo al que me ha injuriado, antes bien lo bendigo, porque sé que un día me amará.
65. No debéis ambicionar los placeres terrenales lo que hoy es, mañana no existe. Buscad y labrad la vida perdurable, esa vida de la que nadie retorna porque es la suprema verdad. Llegad a ella por el camino de mi enseñanza. Llegad, cumpliendo con mi mandato que en todos los tiempos os he dado: “Amaos los unos a los otros”.
66. ¡Cuánto goza vuestro Padre al comunicarse con sus hijos! Después de este tiempo en que os di mi palabra por conducto del hombre, aprenderéis a buscarme en el infinito y vuestra comunión será más pura y constante, será la comunicación de espíritu a Espíritu.
67. ¡Qué alegría contemplo en mis hijos por haber vuelto a escucharme! Y ¡Cómo me reconocen y me siguen! Os repito una vez más, hijos míos: “Amaos los unos a los otros”, como os he enseñado siempre.
68. Os he llamado para haceros grandes en espíritu, no señores del mundo.
69. Si sois humillados por mi causa, Yo os ensalzaré; si padecéis aflicciones, Yo os consolaré.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 42
1. Vengo a apartar de vuestro camino los obstáculos que puedan estorbar vuestro trabajo en mi campiña, porque sois los elegidos para cumplir esa misión; debéis dar a conocer a la humanidad la verdad de mi enseñanza. Sed fuertes, porque he mirado que os falta fe, que os dejáis vencer por el desaliento y no os levantáis con entereza de vuestras caídas. Volvéis a dudar como lo hicisteis en el Segundo Tiempo y para creer me pedís pruebas materiales que no he de concederos. No imitéis a los escribas y sacerdotes, que teniendo en sus manos las escrituras pensaron que mi llegada entre la humanidad de aquel tiempo se verificaría en determinada forma y al ver que el desarrollo de mi misión era bajo una forma de manifestación distinta a la que ellos esperaban, dudaron, porque los prodigios que pidieron no les fueron concedidos, porque el camino ya estaba trazado por Mí y todo fue consumado según estaba escrito desde la eternidad.
2. Dudáis porque vuestro corazón no está preparado, ignorabais mis profecías y muy pocos han analizado y comprendido mis revelaciones en toda su verdad, más si vuestro corazón ignoraba, el espíritu presentía
que había de venir entre vosotros una vez más, y hoy mi palabra, como fino cincel, os está modelando y probando la verdad de mis manifestaciones. En verdad os digo que no debéis someter a prueba a vuestro Padre, orad y penetrad en profunda meditación, ya es tiempo de que tornéis a Mí y de que os acerquéis y os reunáis con vuestro Creador.
3. Pensad que si habéis llorado en la Tierra, no soy Yo quien os ha causado esa pena, no he gozado con vuestra expiación, ni he sido indiferente a vuestro dolor; sólo he querido modelar y elevar a vuestro espíritu. Os he amado y perdonado siempre.
4. Penetrad en el silencio de mi palabra y descubrid todo lo que quiero expresaros por los labios torpes del portavoz, mas no queráis oírme sólo por conducto de ellos, os he enseñado la oración perfecta, para que alcancéis la comunicación de espíritu a Espíritu con vuestro Padre, con la que podréis hablarme en el lenguaje que corresponde al espíritu y recibir mis sabias y amorosas respuestas.
5.- ¿Por qué pasáis inadvertida mi obra de espiritualidad y desoís la voz de la conciencia que os está hablando en vuestro interior? ¿Por qué dais crédito tan sólo a las palabras y juicios humanos y dejáis que el espíritu que vive en su tiempo se marchite como las flores bajo un sol ardiente cuando les falta el riego?
6. Los niños se comunicarán conmigo, recibirán mis mensajes y os sorprenderán con su adelanto. Os enseñarán mi doctrina de amor y sus convicciones serán firmes; mas no por ello os sintáis humillados. Si en el seno de vuestro hogar miráis que ellos dan muestra de espiritualidad, conducid sus pasos, dejad que gocen y se extasíen contemplando las elevadas regiones donde viven los justos, y ellos sentirán mientras están transportados, que están cerca de Mí y olvidarán sus dolores.
7. ¿No miráis la paciencia y también la angustia de vuestro Padre ante el lento despertar de sus hijos? Mi caridad os conduce a la paz, las pruebas están señalando a la humanidad el estrecho camino que conduce a Mí. Por ese sendero todos debéis llegar a reuniros con vuestro Creador.
8. Entre vosotros se encuentran los labriegos que aman a la humanidad y luchan por llevarle la luz. Hoy vienen llenos de fe a depositar en Mí el fruto de su trabajo. Ahí está el párvulo que ha escuchado mi cátedra, que ha tomado la parte de trabajo que le corresponde, y que hoy me presenta las primicias de su siembra espiritual. Su oración, es una invocación de paz para sus hermanos, no le basta para ser feliz, que su nación se encuentre en paz; llegan hasta él las quejas de la humanidad que no conoce, pero que sabe que está sufriendo. Con su espíritu conmovido intercede por sus hermanos y Yo le digo: Que esa paz
vendrá cuando la prueba haya dejado su simiente en el corazón de aquellos que hoy sufren y el dolor haya purificado su espíritu.
9. Pensáis, mientras oís mi palabra, que en los momentos de gozo en que os transportáis para estar más cerca de Mí, muchos hermanos vuestros caen en los campos de guerra, que muchas madres han visto partir al hijo y su corazón se ha desgarrado de dolor, que muchos pequeños lloran el abandono de sus padres y todos se debaten en dolor. Os digo que no sabéis el tiempo en que habéis penetrado, porque éste es tiempo de expiación y duras pruebas. Vosotros como discípulos míos, sentís el deber de orar para hacer descender la paz y el consuelo sobre vuestros hermanos, y Yo os pregunto si habéis sabido aprovechar la paz que os he concedido.
10. ¿Por qué lloran los padres sintiendo que la familia es un pesado madero que llevan sobre su hombro, y otros por qué están enfermos del espíritu, teniéndome tan cerca? Es que les ha faltado la fe y la confianza en Mí, y no han podido regenerarse.
11. Vos, pueblo de Israel, no pequéis, antes bien rescatad a los pecadores, iluminad a los que se han confundido, y si queréis guardar vuestra paz, trabajad por ellos, honrad a vuestros padres, miraos todos como hermanos. Amaos los unos a los otros.
12. Siempre que os acercáis a Mí, sentís que mi amor fortalece a vuestro espíritu y materia, también sabéis que cuando os alejáis, huye de vosotros la paz y vuestro espíritu se aflige. Vuestra conciencia os dice siempre con toda verdad si estáis en el camino de la ley o si os habéis salido de él. Yo soy la ley y os inspiro siempre el cumplimiento de ella.
13. Cuando os obstináis en disfrutar de los placeres prohibidos, Yo permito que conozcáis y sepáis por propia experiencia, que ese cáliz os ofrece siempre el dolor. Después de una caída os desengañáis y volvéis a Mí, pidiendo que ese dolor sea para vuestra expiación.
14. Aprended, para que preparéis a los corazones ansiosos de conocer mi palabra y podáis hablar sin temor. Si en vuestro corazón se anida el egoísmo, nada podréis dar; tened presente el amor y la caridad con que Yo hablo a todos mis hijos, y con el mismo amor entregad a vuestros hermanos.
15. Ya se acerca el tiempo en que os enviaré por comarcas y naciones para que llevéis mi luz, pero vosotros debéis preparaos estudiando y analizando mi enseñanza dando con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos, testimonio de las verdades que ella encierra. No quiero que después lloréis el tiempo que perdisteis por no haber sabido aprovechar mi enseñanza, porque habrá grandes pruebas. Muchos lamentarán no haberme oído y creído y algunos para 1950 ya estarán en espíritu.
16. Algunos de mis hijos lloran al oír mi palabra, que esas lágrimas sirvan para lavar a los que se han manchado.
17. Vosotros que me escucháis haced mi voluntad como lo hicisteis en el Primero y Segundo Tiempo, porque sois los mismos espíritus que han venido evolucionando tiempo tras tiempo, y cuando hayáis alcanzado el final de vuestra restitución, vendréis a Mí, para no volver a encarnar en este mundo. Muchas veces os he dicho, que si en esta era hubiese encarnado para daros mi palabra como lo hice en el Segundo Tiempo, una vez más hubiera sido llevado al martirio; esta lección ya pasó y hoy vengo a daros la que corresponde a este tiempo. Comprended que la forma en que me manifiesto, es una prueba más de mi amor a vosotros al comunicarme a través del entendimiento del hombre; éstos que me sirven, llevan una pesada cruz y por esta causa, por seguirme, padecerán, serán desconocidos y burlados, mas Yo acogeré a su espíritu y después, cuando haya terminado su misión, les daré descanso y paz.
18. Hoy me pedís por vuestra envoltura y Yo os digo: Pedid más por vuestro espíritu que lo demás os lo doy por añadidura.
19. Considerad que sólo sois pasajeros en la Tierra, que en vuestra larga jornada habéis recogido dolor y habéis tropezado con el pecado, y que después de haber caído, sin encontrar una mano caritativa que os levantase, recordasteis que en el más allá hay un Padre bondadoso que está dispuesto a daros cuanto necesitáis, y que en El podíais encontrar alivio a vuestros males no sólo a los que enferman a vuestro cuerpo, sino a los que afectan a vuestro espíritu que son como un fardo doloroso que os agobia.
20. ¡Oh, hijos amados! que no habéis querido elevar vuestro espíritu, que no le habéis concedido el tiempo necesario para meditar y cumplir con sus deberes, considerad cuántos dones están en vosotros, nada os falta para que podáis alcanzar la cumbre del monte donde os espera vuestro Padre, para entregaros vuestro galardón. Todos estáis iluminados y preparados para conocer las revelaciones de este tiempo; si os espiritualizáis, podréis trabajar no sólo en este mundo, sino que Yo os permitiré transportaros a otras regiones donde viven vuestros hermanos, y ahí sembraréis también como buenos labriegos, la simiente de amor y caridad que vuestro Padre os ha confiado.
21. No os conforméis con la primera lección que habéis recibido, seguid adelante, buscad mí palabra, conoced su esencia para que podáis hablar con firmeza a vuestros hermanos; no temáis al juicio ni a la burla de la humanidad. ¿Qué falta podrán perseguir en vosotros, si lleváis limpieza en vuestro corazón y rectitud en todos vuestros actos?
22. Me complazco en recibir a los corazones inocentes y buenos que vienen a solicitar mi ayuda, a los que me buscan como doctor de los
doctores, mas también contemplo con agrado que os olvidáis de vuestras penas para presentarme a vuestros hermanos menesterosos, a los que habéis convertido con mi enseñanza; bendigo a los que han aliviado penas y compartido dolores y les doy fortaleza, para que cumplan con mi precepto que os dice: Amaos los unos a los otros.
23. He contemplado cómo algunos de mis hijos desconfían de Mí, sin dejar a su espíritu desarrollar sus dones, y cuando ha sido preciso que hablen a la humanidad de mi doctrina, han callado sin recordar que Yo he dicho que hablaré por todos los que estén preparados y que si no los hay, hablaré por medio de los elementos de mi Creación.
24. A mis hijos, que van por la Tierra sin conocer su elevado destino, les digo: ¿Cuándo pensáis cumplir con vuestra misión? Si hoy dormís, despertaréis mañana en el más allá y lloraréis el tiempo perdido, me pediréis volver a la Tierra y entonces vuestra restitución será muy dolorosa.
25. Cuando oís que el Maestro os previene y juzgáis vuestras obras a la luz de vuestra conciencia, encontráis que la semilla que os he dado no se ha multiplicado, y Yo os pregunto: ¿Cómo vais a preparar a los nuevos discípulos que vendrán en busca de esta herencia, si no podéis testificar con vuestras obras la enseñanza que os he dado?
26. En el primer día del año de 1939, os anuncié la guerra que se aproximaba, palpasteis la destrucción y el caos en que se hundieron muchas naciones; habéis visto pasar guerra tras guerra y aún no os apercibís del tiempo en que estáis viviendo. En los años futuros veréis gran división entre las naciones.
27. Los fuertes estarán frente a los fuertes y en esa batalla perderán su poder y se doblegarán, entre tanto muchos espíritus perderán su cuerpo e irán al valle espiritual con la confusión y el dolor de no haber preparado su retorno a Mí, más en su camino encontrarán a Elías señalándoles el camino de su restitución.
28. Hoy os anuncio que se acerca el tiempo en que vendrán grandes espíritus a la Tierra a trabajar por la paz y por la elevación de la humanidad, preparad el camino a esas generaciones.
29. Bienaventurados los que al oír mi palabra han creído, mas también os digo: Benditos aquéllos que sin haberme escuchado creen y llevan en su corazón un templo, aman e interceden por sus hermanos y su fe es como una flama ardiente que ilumina el sendero de su restitución, porque ellos me estarán mirando con su fe.
30. Hoy acudís a la fuente de la gracia para calmar vuestra sed y recordáis mis palabras en que os dije: “El que de esta agua bebiere, sed no volverá a tener”. Vuestra sed en este tiempo es de luz, de verdad y de paz. Conocéis sólo el dolor y la falsedad y buscáis un bálsamo que cure vuestras heridas y haga renacer vuestra esperanza. Aquí me tenéis
recibiendo vuestro corazón y confortándolo. Aguardáis impacientes los días en que os doy mi palabra y me decís: Padre, sólo en este instante encuentra descanso mí espíritu y elevado a Ti olvido lo que pertenece al mundo y siento que la paz de tu Espíritu inunda mi ser.
31. Bienaventurados vosotros que habéis reconocido que este es el tiempo de gracia en que mis enseñanzas os guían y os ayudan en vuestra restitución. Si sabéis oírme y conservaros dentro de mis leyes, no habrá poder humano que os hiera, y os sentiréis acariciados y guiados por el Padre.
32. Si antes no me habíais buscado, hoy sabéis que la hora de vuestro despertar ante mi verdad estaba marcada y que Yo os esperaba para haceros conocer vuestra heredad. Ahora que habéis recibido mis beneficios, llenos de gratitud me pedís que os conceda ser mis labriegos y Yo lo permito, porque a eso os he enviado a la Tierra, a conocer la buena nueva y extenderla entre la humanidad; mas para alcanzar el conocimiento y desarrollo de los dones que os agracian, antes tendréis que luchar contra vuestra materialidad, contra vuestro pecado y debilidad, y cuando sintáis que os habéis preparado y que os habéis purificado con vuestra restitución, llevad vuestro amor a vuestros hermanos como una joya de inapreciable valor.
33. No habéis venido a la Tierra para rendir tributo al mundo, vuestro cumplimiento es más elevado, la misión como discípulos de vuestro Padre os espera, y cuando hayáis luchado por el establecimiento de mi doctrina y tengáis vuestra planta herida por los cardos y vuestra vestidura desgarrada por el largo camino, venid a Mi; no temáis llegar desnudos, sin calza y sin alforja, porque si todo lo habéis derramado entre vuestros hermanos, Yo os devolveré lo que les hayáis dejado y os colmaré de gracia por el amor y caridad que les hayáis impartido.
34. Os espera una gran lucha, en que vuestro cumplimiento hará que vuestro espíritu no sienta cansancio; porque seréis ayudados por el buen Pastor y por el mundo espiritual. Si me amáis, si tenéis fe, el trabajo os será fácil; Yo venceré la incredulidad de los espíritus reacios y os oirán; otros no llegarán a conocer esta luz en la presente encarnación porque ya os he anunciado que no todos los que hoy están en materia conocerán la luz de esta enseñanza del Tercer Tiempo. Muchos tendrán que ir al valle espiritual y desde allí contemplarán esta obra de amor y creerán. Los que me oyeron y no comprendieron mi palabra, ni conocieron mi voluntad, trabajarán en espíritu y así cumplirán su misión.
35. Aun cuando mi lección es clara, no todos la habéis analizado ni comprendido. No os habéis alimentado con este fruto que en este tiempo os he ofrecido. Os he dicho que todo árbol por su fruto es
reconocido, y el sabor de mi palabra es dulce, y su esencia vivifica al espíritu, mas no habéis querido conocer su verdad.
36. Habéis sido frágiles barquillas en medio de un mar embravecido y habéis dejado muchas veces apagar vuestra fe. No me sentís, sabiendo que estoy con vosotros, que muchas veces os he dicho que tenéis más lejos de vuestros ojos las pestañas, que mi Espíritu del vuestro.
37. Velad, porque el lobo con piel de oveja os asecha siempre para sorprenderos. Cuando ya os disponéis a compartir este amor y esta caridad divina con vuestros hermanos, la tentación se acerca y os hace variar vuestra intención.
38. Si encontráis que vuestros hermanos que pertenecen a otra doctrina, señalan vuestros errores y os enseñan, sed humildes, oíd sus palabras, porque mi inspiración desciende a todo el que se prepare, y no sabéis si es mi voluntad servirme de ellos para corregiros. De todas las clases he escogido a mis discípulos, hay quienes mendigaron para llevar el pan a sus labios, mas también hay otros que habiendo llevado una vida de holgura, les he llamado y sin comprender el tesoro que han recibido, se avergüenzan de formar parte de este pueblo.
39. Yo perdono vuestros pecados, aun cuando habéis faltado con el conocimiento de que cometíais un error y siempre os presento el camino por donde debéis de llegar a Mí. ¿Puede el hijo presentarse al Padre con su espíritu manchado y sin buenas obras? Su conciencia le dirá que sólo después del cumplimiento podrá llegar a Mí.
40. Comprended que cada instante que pasa acorta el tiempo en que os daré mi palabra. Aprovechadle para que mañana no lloréis por la enseñanza que habéis desperdiciado.
41. Meditad en que tendréis que cumplir la misión de dar la buena nueva a vuestros hermanos, así como hubo en vuestro camino uno que os llamara. ¿Quién podrá olvidar a aquél que os habló de mi palabra y os condujo a mi presencia? ¿No queréis que alguien os recuerde con cariño y gratitud?
42. Perseverad en el bien, dejad que vuestro corazón se acrisole en la virtud y veréis el desarrollo de vuestras facultades. No retrocedáis, porque sentiréis como si esos dones huyeran de vosotros.
43. Es tiempo de que no sólo pidáis, sino de que sepáis pedir, para que no digáis: Padre, he rogado mucho y nada he recibido.
44. No olvidéis que más tengo que daros que vosotros que pedirme, y que mientras vosotros estáis pidiendo al Padre que os dé, Yo os estoy pidiendo que sepáis recibir.
45. Sed de mis buenos discípulos, de aquellos que abracen su misión con verdadero amor y fe. Si ayer caminasteis por senderos inciertos y prohibidos, hoy debéis caminar por el sendero de mi ley. Si ayer en vuestra ofuscación levantasteis vuestra mano para herir a vuestro
semejante, haced ahora que esa misma mano aprenda a acariciar con ternura. Si ayer sembrasteis a vuestro paso la semilla del odio o de la mala voluntad, convertíos ahora en sembradores de la semilla de la paz y de la fraternidad.
46. En verdad os digo, que quien recuerde vuestras obras de ayer, y os mire ahora transformados en mis discípulos, tendrá que reconocer que en el fondo de vuestra fe existe una verdad, y no tendréis que hablar mucho para convencer a quienes tratéis de doctrinar, porque vuestras obras serán el mejor testimonio que deis a vuestros hermanos.
47. A las madres les digo: Enseñad a los niños a dar sus primeros pasos tanto en lo material como en lo espiritual, facilitadles el camino para que ellos puedan encontrarme, amarme y elevarse. Tened en cuenta que en cada nueva generación que surja de entre vosotros, irá siendo mayor el adelanto espiritual que alcance. Haced uso de la intuición para guiarles y no les deis malos ejemplos ni frutos vanos a comer.
48. No quiero que esas nuevas generaciones tropiecen o se extravíen por causa vuestra, no quiero contemplarlas llorando por falta de amor entre los suyos.
49. Hoy que contemplo humilde a vuestro espíritu, vengo a darles mis nuevos mandatos; en los tiempos pasados, todos soñabais con el poder, la riqueza, la gloria del mundo y los placeres, entonces fue cuando gritasteis en contra de Jesús: ¡Crucificadle! porque Cristo venía a predicar la humildad y a enseñaros la renunciación a todo lo superfluo. Hoy os conformáis con un poco de paz, una torta de pan y un techo seguro. La vida con sus lecciones os ha tornado en humildes y con ello vuestro espíritu ha logrado liberarse.
50. Mientras que el hombre posee la aparente paz que le da el mundo y cree poseerlo todo, no se acercará a Mí. Mas cuando la humanidad llegue a la verdadera espiritualidad, todo lo poseerá y su recreo y deleite serán profundos y verdaderos, como el Padre se deleita y goza en todo lo que ha creado.
51. Mi caridad os contempla ¡Oh pueblo de Israel! y juzga vuestras obras. El juicio divino es ya con todos los seres y nadie escapa de él.
52. He querido para mis hijos tan solo la paz y el bienestar, y ellos han buscado el dolor, la purificación, y es que mi ley no admite imperfecciones y por tanto todo el que se haya manchado tendrá que lavarse, todo aquél que se haya salido del camino tendrá que volver a él. Vosotros miráis desde esta nación el torbellino que agota y destruye pueblos a su paso y no os conmovéis ni apreciáis la paz de que gozáis, ni reconocéis los privilegios que os he concedido. Y no conformes con mi voluntad consideráis injustas vuestras pruebas y os volvéis contra Mí. Yo espero a que hayáis pasado por este mundo, para que vosotros mismos juzguéis vuestra vida. Entonces seréis jueces implacables de
vuestro espíritu y miraréis en Mí sólo al Padre que perdona, bendice y ama.
53. Os habéis cansado por vuestra constante desobediencia y el resultado de ello os hace llorar. Habéis dormido por mucho tiempo y vuestro despertar va a ser amargo. He prometido a la humanidad enviar a un ejército formado por 144,000 seres que serán diseminados por el orbe, y él está en espera, porque sabe que cada uno de esos soldados es un portavoz, un intérprete de mis mandatos.
54. Después de que la Tierra haya sido tocada de un polo a otro y de que toda nación, institución y hogar, hayan sido juzgados hasta su raíz, y que la humanidad haya lavado toda mancha, vosotros iréis preparados en mi nombre para llevar mi doctrina entre vuestros hermanos.
55. Yo, el Padre, he llorado sobre esta humanidad al verla escalar las más grandes alturas de la iniquidad, mis palabras desoídas, mis leyes mancilladas, más la hora de su reflexión ya se acerca y en ese día Yo derramaré en ella todo lo que le tengo reservado, porque es mi hija muy amada.
56. Los que crean en Mí, me verán más pronto que los que dudan. Cuántas veces he llamado a vuestro corazón y no habéis oído, ni habéis sentido mi presencia. Solo vengo a deciros que os reforméis y que penetréis limpios en este tiempo de luz y de gracia. Y cuando poseáis mi semilla, sembrad y convertid en fértiles las tierras áridas haciendo que vuestra oración sea el riego fecundo.
57. Amaos y vivid en paz en vuestro hogar, porque Yo he contemplado que de cinco que forman una familia, dos están contra tres y tres contra dos.
58. Cuando os veáis separados de los seres que fueron carne de vuestra carne y después se encuentran en espíritu, no les olvidéis, comunicaos con ellos por medio de vuestra oración y ayudadles a trabajar y a elevar su espíritu. Pensad cuán corta es vuestra vida en la Tierra, por lo tanto, aprovechad vuestras facultades y potencias haciendo grandes obras que os rediman y salven.
59. Yo os doy el pan del espíritu, vosotros buscad el pan material, mas así como buscáis afanosamente vuestra tranquilidad y bienestar corporal, buscad el progreso espiritual. Vuestra cruz no es pesada, si Yo os enseñé a subir la cuesta del Calvario llevando la cruz de trabajos, sufrimientos y pecados de toda la humanidad, ¿Por qué no podréis escalar vosotros, a quienes he encargado de una reducida porción? Más si flaqueareis bajo su peso me tenéis como Cirineo, y Yo no os dejaré caer.
60. Ese dolor del que tanto huís, es fuente inagotable de purificación y renovación para el espíritu; vosotros mismos habéis experimentado
muchas veces, que después de una prueba os sentís aliviados, limpios y en paz con vuestra conciencia.
61. Esta palabra levantará al espíritu de los moradores de esas naciones que hoy se encuentran cansados de sufrir, mas os digo que pronto, muy pronto, me encontrarán con los brazos abiertos como estuve en la cruz, esperándolos para estrecharlos amorosamente y llevarlos a mi mansión de paz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 43
1. ¿Por qué cuando me presento ante vosotros como Jehová sentís temor en vuestro corazón? Si Yo soy vuestro Padre, soy el amor, soy quien os da el pan de cada día, soy quien guía a vuestro espíritu y le ayuda a levantarse de sus caídas.
2. Vengo a daros fortaleza en estos momentos de prueba, en que los elementos de la Creación se estremecen con el estruendo de la guerra. No temáis, procurad que vuestra elevación y fervor se aviven y os acerquen más y más al dolor de vuestros hermanos, a los que agobian las guerras fraticidas para que compartáis su cáliz de amargura, que la oración que en silencio elevéis sea como un llamado a la paz, unión y buena voluntad de la humanidad.
3. Vuestros hijos serán llamados a tomar las armas, dejadles partir, ellos no perecerán; desde hoy les hago portadores de mi gracia y sembrarán la luz de mi doctrina entre sus hermanos.
4. Yo quiero que a pesar de todos los males que la guerra ha ocasionado, no veáis como enemigos a los habitantes de esos pueblos, para que mañana podáis verlos como hermanos.
5. Hoy la humanidad se ha unificado para desatar la guerra, se han lanzado pueblos contra pueblos borrando fronteras y mezclando idiomas. No ha sido el amor de los unos hacia los otros el que ha logrado la unificación, ha sido el odio que provoca la guerra fraticida. Mas Yo que soy poder os demostraré que sirviéndome de vuestros errores puedo uniros, porque al terminar esta contienda, los corazones se encontrarán limpios por el dolor; en las mentes se hará la luz y estarán los hombres a un paso de alcanzar la paz.
6. Benditos sean los que han luchado y trabajado por la paz. Benditos sean los que creyendo en mi voz se han levantado por los caminos sembrando mi luz y mi verdad.
7. Conmovido se encuentra mi Espíritu ante el dolor de la humanidad, su llanto se escucha en los cielos y en verdad os digo, Mi dolor de Padre conviértase en rocío de gracia y descienda sobre de mis hijos.
8. Apurad con paciencia y mansedumbre ese cáliz de amargura, porque vuestro llanto va a tornarse en regocijo.
9. Si en este instante el Padre os preguntase si habéis cumplido vuestra misión en la Tierra, si traéis en vuestra mano la espiga dorada de vuestro trabajo, si os habéis amado los unos a los otros y si os habéis sabido perdonar, tendréis que decirme que nada de eso habéis cumplido. ¿Creéis entonces que por méritos propios os habéis hecho dignos de escuchar mi palabra? No, me dice vuestro espíritu.
10. Pueblo, las eras han pasado y aún os encontráis aletargados; despertad y ved que no habéis aprovechado debidamente la vida de que habéis disfrutado en esta Tierra.
11. Mi voz ha venido a despertaros con amor, con dulzura, mas no toméis esta palabra como un arrullo para entregaros más al sueño, porque en el sentido de ella está presente el juez que juzga cada uno de vuestros actos.
12. No seáis vosotros de los que esperan que mi justicia les toque para creer y despertar.
13. No digáis todavía que en verdad me amáis; esperad, que cuando esto sea no serán vuestros labios los que lo prodiguen, serán vuestras obras. No hagáis alarde de limpidez y al mismo tiempo tratéis de ocultar vuestras manchas, porque con ello imitaréis a los hipócritas fariseos.
14. Ved que aún vengo como Maestro y como Padre, porque si sólo como Juez viniere, no habría lugar en donde pudieseis ocultaros porque doquiera que fueseis estará presente mi justicia.
15. Cuando lleguéis ante mi presencia, tendréis que responder de la palabra que escuchasteis, la cual veréis escrita en vuestra conciencia.
16. ¿No sentís cómo el espíritu incansable de Elías ilumina vuestro camino, apartando de él los tropiezos y os ayuda con el báculo de su caridad cuando os sentís cansados? Buscadle, llamadle en vuestra oración y sentiréis muy próxima su presencia, porque él es el pastor de los espíritus en este Tercer Tiempo, quien os guiará hasta las mismas puertas de la tierra prometida que es el aprisco celestial.
17. Que vuestro espíritu se llene de gozo sabiendo que en tres tiempos habéis escuchado la voz de mi Divinidad, porque una vez más seréis mis testigos. Por eso os preparo y bendigo vuestros labios, para que de ellos broten el mañana palabras de vida para las multitudes que están por llegar.
18. Vuestra fe ha sido encendida y alentada con los prodigios que os he concedido y que juzgabais como imposibles. Porque Yo soy el camino,
el buen sendero que siempre he venido a señalaros. Al ir por él, se sufren peligros, tentaciones, acechanzas; para ayudaros os he dado la luz de la conciencia como un faro que os guie y os oriente, además de haberos concedido un ser espiritual como guardián y protector por toda vuestra vida. ¿Creéis que si aprovecháis debidamente esta gracia, podríais perderos en el camino? ¿Habrá alguno de mis hijos que al escuchar esta palabra no sienta gozo en su espíritu? De cierto os digo, que Yo sí me recreo cuando escucho vuestra voz espiritual, cuando os eleváis en oración.
19. Despertad vuestra sensibilidad espiritual, para que gocéis con el esplendor de mi manifestación, la cual pasa desapercibida a vuestro espíritu, por falta de elevación. Recreaos ante la visión del más allá, como a veces os maravilláis ante la contemplación de la Naturaleza, admirando su armonía, su belleza y perfección; descubriendo que un ser no podría vivir sin el otro, sino que todos viven porque les une la ley de armonía. Así es también el más allá. Os he dicho que mientras existan espíritus que estén fuera del camino de evolución, no habrá paz ni armonía perfecta, porque es como si en el cosmos se salieran de sus órbitas algunos astros. ¿Qué pasaría con los demás? ¿No perdería el conjunto su equilibrio?
20. Si la humanidad cumpliese con los preceptos de mi ley y armonizara su naturaleza material con la espiritual, su existencia sería más plácida, el camino sin tropiezos y el trabajo sería ligero. No la azotarían las enfermedades ni envejecería prematuramente.
21. Antes de la creación de la materia, ya eran los espíritus. Brotaron de Mí inocentes, más para que supieran de quién habían nacido, cuál era su destino y quiénes eran ellos mismos, les hice oír mi voz diciéndoles: he aquí a vuestro Dios; Yo soy vuestro Padre, soy el Espíritu de amor, más si vosotros habéis brotado de Mí, tendréis que desarrollar y comprender esta esencia. Vivid, caminad, conoced y perseverad en el bien, que esta voz que habéis oído sea eternamente luz sobre vuestro espíritu, ella es vuestra conciencia, la cual os hará retornar a Mí, ya no como niños recién nacidos, sino como seres desarrollados en la virtud, en la experiencia y en todas las potencias que os he dado. Entonces me amaréis, me conoceréis verdaderamente y estaréis en armonía con todo lo existente.
22. Hay seres que nunca han habitado en la Tierra, más si los que han errado y llevado mucho dolor en este mundo juzgan que es injusto que unos vengan a habitar el valle de lágrimas mientras otros, cerca del Padre nunca han conocido el dolor, Yo os digo, que aun cuando algunos no hayan venido a la Tierra, en el más allá han ayudado con su amor a la restitución de sus hermanos.
23. Hoy viven distanciados espiritualmente los seres que habitan los distintos valles, mas Yo no he puesto distancias entre el amor de los hermanos. ¡Si supieseis cuán cerca estáis unos de otros! Ha sido el hombre el que con su materialismo, rompió los lazos que les unía a todos sus hermanos y mientras más ha descendido la humanidad, mayor ha sido su división y falta de armonía. No solamente se ha distanciado de lo espiritual, aun en su propio mundo se ha dividido en reinos, en pueblos y naciones, encerrándose más y más en el egoísmo.
24. Así, la luz de vuestra fe se ha apagado y la intuición de la vida eterna se ha turbado.
25. Hoy, cuando un ser querido os da el adiós para marchar a lejana comarca, le despedís con lágrimas, porque sabéis que si se va niño, tal vez volverá adolescente, y si es joven, volverá anciano; pero siempre abrigáis la esperanza de verle retornar para estrecharlo nuevamente, porque sabéis que aunque distantes, se encuentran en el mundo. Mas cuando esos seres parten al más allá y veis que su cuerpo inerte y frío queda bajo la tierra, entonces vuestro corazón se siente desgarrado porque habéis perdido la esperanza de volverlo a ver, olvidando que el espíritu sobrevive a la materia y al cual volveréis a estrechar cuando ambos en su elevación vuelvan a encontrarse en el sendero de su evolución.
26. Fue necesario que Dios se humanizara en Jesús y habitara entre la humanidad, para que recordaseis enseñanzas olvidadas, os enseñó lecciones nuevas y os anunció que os haría nuevas revelaciones llegado el tiempo.
27. Fue menester que Cristo, el Divino Maestro, viniera a enseñaros la verdad, porque ya la humanidad, buscando en esta vida su gloria, su eternidad, su felicidad, olvidada de aquella existencia que inexorablemente la esperaba.
28. Los que no gozan en esta vida de satisfacciones y riquezas, los que sólo lágrimas iban derramando, la maldecían y la llamaban injusta; estos en sus confusas meditaciones han llamado ingrato y equivocado a su destino. Más Cristo vino de nuevo a traeros la luz. Al muerto le devolvió el espíritu, cuando éste habitaba ya en otro mundo; al poseído le libertó y con todas estas manifestaciones dio pruebas al mundo de que la vida espiritual existe y de que ella es la vida verdadera. Todavía el Señor, después de su crucifixión mostrase en Espíritu ante creyentes e increyentes como una prueba de la verdad que su palabra predicó.
29. ¿Por qué olvidáis y dais por muertos a aquellos que de vuestro mundo partieron, si ellos sienten, luchan y viven? He ahí por qué os digo que ellos son los vivos y vosotros sois los muertos. Pronto lloraréis vuestra falta de fe como en el Segundo Tiempo, cuando después de muerto Jesús decíais: fue Cristo a quien dimos muerte, fue
el enviado de Jehová que vino a redimirnos de nuestros pecados, fue la vida verdadera que resucitaba a los muertos y que se elevó a los Cielos al tercer día.
30. Ahora que en Espíritu he vuelto a vosotros, me contempláis envuelto en misterio cuando vengo a mostrarme con toda sencillez, y para ser creído he tenido que materializar mi manifestación y concederos cuanto pedís; entonces el pueblo ha creído, porque me han contemplado, unos con la mirada espiritual, otros por medio de la fe, otros en la luz de su conciencia.
31. Mi luz os ilumina en este tiempo para que escuchéis la voz que os llama desde la eternidad.
32. Los lazos que os unen a vuestro Padre y al mundo espiritual y que habéis roto, los vengo a atar nuevamente para que sintáis que todos vivís en armonía, que las distancias no existen. ¿Más cuándo atarán los hombres su vida con lazos de amor? Cuando hayan retornado al camino de mi ley en donde existe la justicia. Cuando cumplan con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
33. Ved, discípulos, cómo no son muertos los que han dejado este mundo. Bienaventurados los que dan el adiós al cuerpo que depositan en la tierra y no lo vuelven a visitar para contarle sus cuitas, porque ese ya dejó de ser y no escucha.
34. El cuerpo cuando muere es como la flor cuando se corta, que luego se marchita, mas su perfume es como el espíritu que se desprende e inunda de esencia el ambiente.
35. En aquel tiempo os dije: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos”. Hoy os digo: resucitad a los unos y a los otros.
36. Decidles que mientras el cuerpo se pudre en la tierra, en el más allá se purifica el espíritu. La muerte es descanso para la carne y liberación para el espíritu; mas nadie intente librarse por su propia voluntad o sea fuera de la hora marcada por Mí. No porque en el último instante tengáis junto a vuestro lecho a un confesor que os auxilie espiritualmente, creáis que estáis a salvo, ni por vuestro arrepentimiento en esa hora creáis llegar a Mí, creyendo haber alcanzado el final de vuestra evolución. Aprended a amar, a perdonar y bendecir en vuestra vida y labrad con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos, la purificación de vuestro espíritu.
37. Cumplid sobre la Tierra con mi ley como hombres de buena voluntad y la paz llegará a vuestro corazón. Cuando vuestro espíritu se desprenda de este mundo y penetre al espiritual, abrirá sus ojos para extasiarse en la contemplación de aquella vida que espera el retorno de todos los espíritus para redimirlos y estrecharlos en su amor y en su luz.
38. Más para alcanzar la redención debéis levantaros con el propósito de cumplir vuestra misión. Os traigo riquezas espirituales de valor
incalculable, porque sois los herederos de mi gracia. Si tomáis con amor vuestra cruz y camináis pacientemente, en el día final estaréis conmigo y penetraréis en la verdadera vida, en donde encontraréis el consuelo y la paz que tanto habéis buscado.
39. He tomado como siervos en este tiempo a los humildes, para daros prueba de que esta palabra que escucháis, no viene de un teósofo o de un científico, pues sois incrédulos por naturaleza; por eso ante vosotros he escogido a vuestros hermanos, padres o hijos, para hacer de ellos mis portavoces poseedores de mi inspiración; mas os digo, que es necesario que estudiéis mi palabra en su esencia, porque llegará el día en que se levantarán hombres y mujeres que tomando mi nombre os hablen palabras de aparente luz y entonces no debéis dejaros sorprender por ellos.
40. Velad y orad, Yo soy la mirada que escudriña y conoce los sufrimientos que hay en cada corazón.
41. Estáis oprimidos y temerosos, porque las religiones os señalan y censuran vuestros actos. No temáis, enjugad vuestro llanto, tomad el consuelo.
42. Bienaventurados los que afligidos buscan en silencio la comunicación conmigo, porque Yo les conforto. No están abandonados por Mí, antes bien, les he buscado, para darles una gracia divina. Elías os conduce en el Tercer Tiempo, y a medida que penetréis en el camino os sentiréis más cerca de Mí.
43. Escuchad mi parábola de este día.
P A R Á B O L A
44. “Encontrábanse en un camino, un anciano de aspecto humilde y venerable, que no llevaba báculo ni alforja. A su paso encontró a tres caminantes jóvenes que llevaban en su corazón la alegría y sus gargantas entonaban dulces cantos. El anciano se acercó al primero de ellos y le dijo: Caminante, tengo hambre, tengo sed y estoy desnudo, bríndame de lo que llevas en tu alforja y dame un jirón de tus vestiduras. El mancebo buscó en su alforja y no encontró pan ni agua y de sus vestiduras no quiso despojarse. Ve a mi hermano le dijo, él podrá darte lo que necesitas yo no tengo nada que ofrecerte.
45. Se acercó el anciano al segundo y de igual manera le pide, éste busca en su alforja y en ella no hay alimento, ni agua que calme su sed. Ve al tercero le dice, él te dará lo que yo no he podido darte. El tercero ante la misma súplica, busca y su respuesta es la misma, no tengo nada que darte. Entonces el anciano se siente angustiado, la sed y el hambre le han agobiado más al ver que las alforjas de los jóvenes se encuentran vacías les dice: ¿Cómo vais a proseguir por ese camino que yo he pasado sin saber lo que os espera? El camino es largo y está sembrado
de espinos y abrojos; las tierras son áridas, no hay árboles donde sombrearse, no hay frutos, el sol es ardiente y no hay ríos, ni manantiales que den frescura al peregrino.
46. Los caminantes escucharon al anciano y dijeron: No importa, seguiremos adelante, somos jóvenes y fuertes, nos sentimos llenos de energía y capacitados para recibir las vicisitudes de la vida. Con irónica sonrisa iban a abandonar al anciano, mas éste les dice: Esperad, os aconsejo que busquéis antes con qué alimentaros, reunid en vuestra alforja lo necesario para el viaje, para que podáis ir por ese camino sin perecer. Después de escuchar al anciano replicaron: Si tú te encuentras cansado, desnudo y hambriento es porque estás anciano, el trabajo te ha cansado, has visto aparecer muchas auroras y las nieves han blanqueado tu cabeza, por eso estás abatido. Nosotros somos jóvenes y no tememos a la vida.
47. Entonces el anciano les contestó: Yo también fui joven y fuerte, también canté en los caminos, tuve energías en mi cuerpo y el tiempo me enseñó y dio experiencia. Voy a mostraros lo que tenéis que recorrer; y llevándoles a la cumbre de un monte les enseñó el mundo. Desde allí vieron cómo se desataban vendavales a diestra y siniestra azotando a las naciones causando en ellas la destrucción, las aguas del mar invadían las tierras y los hombres perecían bajo las fuerzas de los elementos desencadenados. Los jóvenes dijeron al anciano: ¿Qué tenemos que ver nosotros con estos acontecimientos? Y el anciano les respondió: Esto que ahora veis y os sorprende, tendréis que vivirlo al cruzar por esos caminos, mas aquéllos dudaron. Una vez más les dijo: ¡Mirad! y les mostró hacia el oriente; ahi contemplaron a las naciones debatiéndose en medio de una guerra cruel. Vieron a las madres y a los hijos llorando, éstos dejando su vida en el campo de batalla, clamando a los suyos en la última hora. Vieron a las mujeres enlutadas, lamentando la pérdida del esposo o del hijo. Contemplaron a los niños hambrientos y desnudos; después ante sus ojos, un espíritu blanco extendió su manto como la nieve sobre la tierra devastada y de ella salía un lamento desgarrador y en donde ese espíritu aparecía, la vida de los hombres era segada como la hierba en los campos cuando es tiempo de recoger la cosecha. Y los jóvenes dijeron: ¿Qué significa todo esto? Os muestro los tiempos venideros, contestó el anciano, tiempos que vosotros viviréis.
48. Por último el anciano les detuvo para que mirasen, y vieron los elementos desatados, el fuego consumiendo bosques y ciudades, la peste como nube cubriendo a los hombres, los volcanes arrojando fuego y sepultando comarcas bajo sus cenizas. Les mostró el mar en el que se desarrollaban grandes catástrofes; mientras unos mares se secaban otros cambiaban de lugar. Por último vieron aparecer en el firmamento
cuatro ángeles con trompetas, anunciando la consumación de los tiempos.
49. Los mancebos quedaron sobrecogidos de terror; entonces el anciano les dijo: He aquí que os he mostrado los acontecimientos que han de suceder y por los que tendréis que atravesar.
50. Aquellos jóvenes con el rostro demudado, clamaron a la naturaleza y ésta no les oyó, y en el instante en que su corazón lleno de angustia lloraba sin consuelo, la voz del anciano llena de paternal dulzura les dijo: No desesperéis, postrad vuestra rodilla y orad al Todopoderoso. En el silencio extendió su mano y todo fue silencio, calma y paz. La visión desapareció. Vieron la luz de un nuevo día y comprendiendo que el anciano había profetizado esos acontecimientos, cayeron postrados diciendo: Oremos, para que el Padre que es Todopoderoso, prepare nuestro camino y vayamos con su luz hasta el fin de nuestra vida”.
51. Pueblo, analizad y abrid vuestros ojos a la luz. Vosotros sois los tres caminantes que a través de los tiempos he llamado y doctrinado para que seáis llenos de mi sabiduría y encendáis vuestra fe, os preparéis para el camino de la vida y lleguéis al final, penetrando en la vida espiritual, en donde encontraréis mi paz.
52. En los tiempos pasados no os convencisteis con mi palabra y cuando el Maestro se ausento, vuestro espíritu no encontraba paz. Y os he dicho: Bienaventurados los que creen. Bienaventurados los hombres de fe, porque ellos tendrán vida eterna.
53. A vosotros los preparados de este tiempo, os digo: Tengo hambre y sed de vuestro amor. Hijos míos, no habéis alcanzado a comunicaros con vuestro Dios por falta de espiritualidad. Desechasteis las virtudes que he derramad o en vosotros y perdisteis vuestro tesoro.
54. Ahora os digo: Tomad la enseñanza que vengo a daros en la sexta etapa. No busquéis en los libros del mundo luz para vuestro espíritu, porque no la encontraréis. No busquéis en ellos respuesta a vuestras preguntas ni soluciones a vuestros problemas. Orad, comunicaos conmigo, que Yo atenderé vuestras peticiones.
55. Antes de que me presentéis vuestra tribulación, la Madre Divina intercede por vosotros y os bendice y a su vez os pide la intercesión y vuestra oración por los que sufren. Ella ruega a la humanidad que cese en su ambición y en sus guerras, que ya no derrame más sangre inocente. Su Espíritu amoroso os protege y espera humilde que se haga mi voluntad.
56. Vosotros también la bendecís y veneráis sabiendo que es inseparable compañera vuestra en los días de paz y en los de prueba.
57. Mi sangre fue derramada para que reinara la paz y la justicia entre los hombres, mas no he sido bien comprendido, si hubieseis aprovechado esa lección habríais alcanzado mayor grado de evolución
y la luz que he derramado en el transcurso de los tiempos, iluminaria plenamente a vuestro espíritu.
58. No me habéis imitado, os he enseñado la humildad y sois soberbios. Os di el secreto de la paz y de la salud y vivís en guerra y enfermáis. Os enseñé a consolar a los que sufren y no sentís el dolor de vuestros hermanos, sois duros de corazón.
59. Humanidad, cuánto habéis negado mi existencia y vuestros dones. En verdad os digo que no pisáis sobre la roca firme sino sobre arena movediza, y ese camino no os llevará al fin para el que fuisteis creados.
60. Leed y aprended en el gran Libro de la Vida Verdadera que os he concedido y si cumplís con su enseñanza, contad con que llegaréis a Mí por ese camino, mas pensad que si no lo hacéis así, os alejaréis de Mí y vuestra restitución será muy grande.
61. Hombres y mujeres que vagáis sin consuelo, ¿Por qué no os fortalecéis en Mí? No me llaméis Padre injusto si lloráis y padecéis en vuestro destierro, Yo os he anunciado antes de venir a la Tierra, que esta morada es un valle de lágrimas, que no es un valle de paz y recompensa. La Tierra no es vuestra morada eterna. “Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 44
1. Con amor recibo al hijo pródigo que por mucho tiempo estuvo ausente y que hoy viene en busca de paz y de consuelo para su corazón. Algunos de mis hijos se acercan a Mí en busca de su heredad, otros están aún muy distantes, pero en todos, el espíritu se encuentra atento esperando que mi voz le diga: Heme aquí.
2. No se han olvidado de mis palabras del Segundo Tiempo y aunque su materia es frágil, el espíritu es fuerte, cree y confía en mi promesa de volver como Espíritu Consolador.
3. Vosotros que hoy me escucháis, recordáis las tinieblas que habéis atravesado, el camino de vicisitudes que habéis cruzado para llegar a Mí. Os encontráis en la ribera de un río, bajo la sombra de un árbol, oyendo esta voz que esperasteis por mucho tiempo, mas con toda la luz que poseéis, aún no habéis llegado a la cumbre del monte ni estáis en la cima de la perfección; habéis llegado solamente ante vuestro Maestro que viene en Espíritu y al escucharme os convertisteis en párvulos y después en discípulos de mi nueva enseñanza. Aprendiendo de Mí, os haréis fuertes y aunque seáis pobres en la Tierra, poseeréis las riquezas del espíritu.
4. La fama de mi palabra traspasará en poco tiempo las fronteras de vuestra nación, los hombres de ciencia y los que estudian las escrituras sagradas, se levantarán negando mi manifestación, mas Yo daré señales y haré prodigios por conducto de mis escogidos y con ello conmoveré a la humanidad. Se encuentran diseminados en todas las naciones hombres de espíritu elevado, profetas de mi doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, a quienes he dado una espada de luz para combatir toda falsa teoría y doctrina, para que sólo perduren aquellas que tengan por base el amor y la verdad.
5. En todos los tiempos he enviado a la Tierra espíritus virtuosos que os enseñen y con sus obras os dejen ejemplo de cómo debéis vivir para llegar a Mí: Consejeros, ministros de mi ley, legisladores, guías; ellos os han señalado vuestros deberes, os han dicho que vuestra misión no se reduce tan sólo al amor de vuestra familia, sino que más allá de esos límites debéis amar y ayudar a vuestros hermanos. También os han enseñado que después de estas pruebas en la vida, os espera la vida espiritual en donde recogeréis los frutos de vuestra siembra en la tierra.
6. He preparado espíritus y les he hecho encarnar habiéndolos dotado de sabiduría y potestad, y cuando su cuerpo se ha desarrollado y se han encontrado en completo uso de sus facultades, el espíritu se ha manifestado fuerte y grande; estos son los hombres de ciencia, los pastores, los gobernantes, mas son pocos los que han cumplido su misión, los que han desarrollado sus dones y han trabajado con fe firme. Los más se han envanecido o han hecho mal uso de sus dones, y no han alimentado al espíritu de los hombres, y no han sabido guiar, ni calmar el dolor de sus hermanos.
7. Por eso en este tiempo, al contemplar a mi rebaño perdido sin guía en la Tierra, he venido como el buen Pastor a entregaros mi doctrina limpia y pura, y os he dado los preceptos de mi enseñanza para que viváis en paz y cumpláis con mi ley, escalando por el camino de vuestra evolución espiritual siguiendo el ejemplo que os di con mis obras de amor.
8. ¿En dónde están los sucesores de mis apóstoles humildes sacrificados por la maldad de los hombres? ¿Cuáles son los beneficios que la ciencia ha hecho a la humanidad? Hay muchos que dicen ser sabios y no aman ni enseñan el amor. Sabiduría quiere decir luz, y luz es amor y comprensión de las leyes divinas y humanas.
9. En el Segundo Tiempo me hice hombre por amor a la humanidad, aquella carne fue obra de mi Espíritu, y cuánto han comentado los hombres de ciencia este misterio que pertenece a mis íntimos juicios. En verdad os digo, que las obras divinas no pueden ser juzgadas a través de la ciencia humana.
10. El Espíritu que animó a Jesús, fue el mío propio, vuestro Dios se hizo hombre para habitar entre vosotros y dejarse mirar, porque así era menester. Sentí en cuanto hombre, todos los sufrimientos humanos; hasta Mí llegaron los hombres de ciencia que habían estudiado la naturaleza y encontraron que de mi enseñanza, nada sabían. Grandes y pequeños, virtuosos y pecadores, inocentes y culpables, recibieron la esencia de mi palabra y a todos los hice dignos de mi presencia, y siendo muchos los llamados, pocos fueron los escogidos y menos los que estuvieron cerca de Mí.
11. Defendí a los pecadores. ¿No recordáis a la mujer adúltera? Cuando fue llevada hasta Mí, perseguida y condenada por las turbas, los fariseos llegaron y me preguntaron ¿Qué debemos hacer con ella? Los sacerdotes esperaban que Yo dijera: haced justicia. Para replicar después: ¿Cómo es que predicas el amor y permites que esta pecadora sea castigada? Y si Yo hubiese dicho: dejadla en libertad, ellos hubieran respondido: En las leyes de Moisés, que según dices vienes confirmando, hay un precepto que dice: Toda aquella mujer que fuese encontrada en adulterio, morirá apedreada Yo, contemplando la intención de aquéllos, no contesté a sus palabras e inclinándome, escribí en el polvo de la tierra los pecados de aquellos que juzgaban. Nuevamente me preguntaron qué debían hacer con aquella mujer y Yo les respondí: “El que se encuentre libre de pecado, que arroje la primera piedra”. Entonces ellos reconocieron sus errores, se alejaron cubriendo sus rostros. Ninguno estaba limpio, y sintiéndose mirados por Mí hasta el fondo de su corazón, no acusaron más a aquella mujer, porque todos habían pecado, más la mujer en compañía de otras que también habían adulterado, se arrepintieron y no volvieron a pecar. Os digo que es más fácil convertir a un pecador por el amor que por el rigor.
12. Mi enseñanza fue escrita en la conciencia y no podrá ser borrada, porque su esencia es inmortal como el espíritu que poseéis.
13. Vosotros que ahora me oís, aprended y enseñad a los que habitan en otras naciones; recordadles mis palabras del Segundo Tiempo, en tanto llega a ellas mi mensaje de este Tercer Tiempo.
14. Quiero que hagáis llegar mi palabra a otras tierras antes de que sus habitantes se levanten hablando de mi nueva manifestación y que cuando os encontréis no os desconozcáis, sino que vosotros deis testimonio y ellos confirmen mis palabras y obras cumpliendo con mi precepto que dice “Amaos los unos a los otros”.
15. Os he atraído ante mis lecciones, para enseñaros y libertaros del pecado. Si grandes son vuestras faltas, mayor es mi perdón. En este camino de pruebas y vicisitudes, vivid, experimentad, conoced mi ley, y cuando os dejéis guiar por la conciencia, no infringiréis mi ley ni las
leyes del mundo, y cuando lleguéis al final de la jornada, no habrá dolor ni remordimiento, estaréis en paz.
16. En este Tercer Tiempo el libro del Maestro se abre nuevamente delante de los discípulos, para enseñarles las lecciones de la Vida Verdadera. Mientras vuestra materia se somete al silencio y al recogimiento, vuestro espíritu se eleva para deleitarse con mi palabra, llega hasta mi mesa a alimentarse con el único pan que le da vida.
17. Para todo el que sabe elevarse en estos instantes, desaparece la materia por la cual es transmitida mi palabra y la recibe directamente en su espíritu desde el manantial divino. Vosotros reconocéis que desde el instante en que por primera vez me escuchasteis, brilla una luz en vuestro entendimiento, es la luz de mi sabiduría que comienza a iluminar vuestro sendero, aunque os digo, que quienes me oyen y no analizan mi enseñanza, andan aún entre tinieblas, la luz de su espíritu está aún apagada.
18. Mi voluntad es marcar doce mil hijos de cada tribu, más en verdad os digo, que no sólo los marcados poseerán mi luz, cualquiera que siga mi enseñanza será llamado hijo de la luz.
19. No pregonéis que sois mis discípulos, demostradlo con obras de caridad. Hay quien pregona ser de mis elegidos y Yo le pruebo ocultándome en el corazón de su propio enemigo, a quien en vez de perdonar, le ha devuelto el golpe, golpe que más que a la mejilla de su hermano, ha alcanzado mi faz. En ese instante le he hablado a través de su conciencia y aquél que se envanecía de ser mi discípulo, con un débil arrepentimiento me ha dicho: perdóname, Maestro. Una vez creyéndose limpio y merecedor de mi perdón ha reanudado su camino. Entonces he visto venir hacia él a una doncella cuyo corazón y juventud son como rosa fragante. Ella le dice: vengo a vos llena de confianza en vuestra virtud, a pediros un consejo que sea en mi vida como un escudo contra las acechanzas; mas aquél olvidando su misión y mis enseñanzas, se deja dominar de los bajos instintos y con impura intención contempla a la doncella, en ese instante me presentó ante el mal discípulo diciéndole: ¿Por ventura es esto lo que os he enseñado? El, sorprendido, me ha contestado: Señor, nada hay oculto para vos. Avergonzado ha proseguido su jornada, mientras mi voz implacablemente le pregunta cada vez que hace alarde de seguir mi ejemplo: ¿Sois mi apóstol? Entonces he permitido que el hambre lo sorprenda y luego me he ocultado en el corazón de un rico enfermo, quien a pesar de tener sus arcas llenas de oro, no tiene salud para gozarlo. Este, al saber que en su comarca se encuentra un discípulo mío, va en su busca y le dice: “Sé que podéis devolverme la salud y por eso os he buscado. Soy rico, mas todo mi caudal no me ha servido para encontrar remedio a mi mal”. El corazón del apóstol se ofusca al
escuchar aquella confesión y dice al enfermo: “Voy a posar mi mano en vuestra cabeza y pronunciando el nombre de mi Señor os devolveré la salud, mas esta gracia la tendréis que recompensar ampliamente”. El rico enfermo le responde: “Llevaos mis galas, mis arcas, mi casa, tomadlo todo, pero sanadme”, y el enfermo sanó, porque fue tanta su fe y su dolor que el Maestro tuvo piedad de él. Lleno de júbilo el enfermo, entregó en manos de aquél a quien creía que lo había sanado, todo cuanto poseía, mientras que el mal apóstol decía para sí: ahora he dejado de ser pobre, porque si he luchado y trabajado, justo es que reciba mi recompensa. Pero he ahí que en ese instante mi voz implacable, vibró en su conciencia diciéndole nuevamente: ¿Por ventura es ésta mi enseñanza? ¿Recordáis que Jesús cuando estuvo en el mundo recibiera pago a cambio de su amor, El, que pudo ceñirse coronas y poseer todos los tesoros, cuando con sólo tocar sanaba y con llamar resucitaba muertos?
20. Una lucha se entabló en el corazón de aquel discípulo, diciéndole a su Maestro: ¿Por qué sois tan inflexible con vuestros discípulos? ¿Por qué no nos dejáis poseer algo en este mundo? Y el Maestro con voz dulce le respondió: porque en el momento de escogeros prometisteis renunciar a las vanidades humanas a cambio de un tesoro verdadero.
21. Todavía el discípulo replica: duro es el camino, muy larga la jornada, trabajamos mucho y ninguna cosecha recogemos en la Tierra; ¿Queréis que amemos mucho a la humanidad, cuando ella no nos ama? Y el Maestro al escucharle blasfemar así, le dijo: está bien, pequeño, caminad bajo vuestra voluntad, lograd lo que ambicionáis. Y aquel hombre diciéndose ser mi siervo, pregonando ser mi apóstol y desoyendo la voz de la conciencia, se ha levantado por los caminos encontrando en ellos multitud de enfermos, a los que ha llamado para decirles que él es el poseedor del bálsamo que cura todos los males, mas también les dice: estoy necesitado, ¿Qué podrías brindarme a cambio de lo que yo os conceda? Aquellos que son pobres le dicen que nada tienen, pero que están dispuestos a trabajar venciendo sus dolencias, para conseguir lo necesario para pagarle. Este trato le parece bien a aquel hombre, quien empieza a ungir a los enfermos, a la vez que va recogiendo de sus manos el pago, cada vez en mayor cantidad. El ungía a los enfermos, pero ellos no sanaban, al contrario se agravaban, trataba de levantarles el ánimo, mas ellos decaían cada vez más. Entonces el apóstol, al contemplar que las multitudes le habían perdido la confianza, sigilosamente desapareció de entre ellas, llevándose un caudal en metales y dejándolos en agonía.
22. Lejos ya de aquellos, se dirigió a la mansión de un rico, al que le dijo: Señor, puedo serviros, sé trabajar, deseo que me ocupéis en vuestra regia mansión, yo puedo consolaros cuando estéis triste, puedo
manejar vuestros intereses cuando os sintáis cansado. ¿Quién sois vos? Le preguntó el rico, a lo que el apóstol contestó: Soy el poseedor de una ley, de una doctrina, a tal grado poderosa y persuasiva, que si alguna vez vuestros súbditos llegaran a rebelarse delante de vos, bastará que yo les hable para reducirlos a la obediencia.
23. Aquel rico se impresionó con aquellas palabras, creyó en ese hombre y le dijo: vuestras palabras revelan grandeza y si las cumplís como decís, las tendré siempre como una verdad. Entonces el rico le dio un lugar a aquel hombre y las llaves de su palacio. Este con la adulación, conquistó el corazón de su amo, mas como de su corazón había rechazado a su Maestro y no escuchaba la voz de su conciencia, pronto hizo cambiar la vida de aquella mansión, humilló a los pequeños, enalteció a los que le adulaban, hizo que se alejaran los mejores siervos de la casa, a espaldas del dueño, derrochó en festines sus caudales, más llegó el día en que el Señor de aquella mansión abriera sus ojos a la realidad, y convencido de la falsedad de aquél en quien había depositado toda su confianza al escucharle pronunciar palabras de gran poder y sabiduría, le llamó para decirle indignado. ¿Esta es la enseñanza que sembráis? ¿Así demostráis esa potestad que decís tener? Y al instante lo hizo conducir a un calabozo para más tarde sentenciarle al patíbulo. Ahí, en la prisión, no concebía aquél, que un discípulo del Divino Maestro pudiera llegar al cautiverio y menos que se le sentenciara a morir; no podía creer que aquellas pruebas eran la voz de alerta que le llamaban al arrepentimiento para volver al camino, entonces elevó una súplica al amo rico a quien había traicionado prometiéndole no volver a hablar ni a sorprender a nadie, y el rico convencido le dejó partir.
24. Libre ya aquel hombre, sintió el deseo de conocer nuevos caminos y encontrándolos penetró en ellos, nuevamente desoyó el llamado de su conciencia, y como nunca, se entregó a los placeres en donde sus labios se envenenaron, su cuerpo enfermó y su corazón cayó en el más profundo hastío. De escalón en escalón había ido descendiendo hasta caer aletargado en el fondo de un abismo. No supo cuánto tiempo permaneció ahí, más cuando despertó preguntó: ¿En dónde estoy? ¿Dónde está mi heredad? Hablo a mi Padre y Él no me responde, estoy enfermo y abatido y El no acude a mí, le pido una palabra de consuelo, de aliento y El no viene a mi corazón. ¿Dónde estará aquella enseñanza y aquel bálsamo que El me dio y con el cual yo podría librarme de tanta amargura? Quiero cerrar mis llagas y sangran más. Quiero darle paz a mi corazón y él más se inquieta. ¿Quién soy yo? ¿Será mentira lo que el Padre me dio? y lloró desgarradoramente.
25. Pasaron a su lado hombres de todas las condiciones y le veían con indiferencia, nadie le escuchaba, nadie le contemplaba ni se detenía,
nadie sentía su dolor. Entonces le pareció que profundas tinieblas lo envolvían, y cuando creyó no poder soportar tanto dolor y sintió que su espíritu estaba a punto de desprenderse de su inmundo cuerpo, escuchó una voz dulce, conocida por él que le decía: Aquí estoy, he descendido hasta donde habéis caído, para daros mi ayuda. Aquel hombre al escuchar la dulce voz de su Padre llena de perdón y de ternura, no pudo resistir el peso de sus remordimientos y dijo a su Señor: no os acerquéis a mí, no bajéis a este abismo, ni penetréis a este antro, porque aquí están las tinieblas y el fango; no dejéis en los cardos vuestras vestiduras, dejadme aquí, ya que yo mismo a esto me he condenado.
26. El hijo lloraba y a través de sus lágrimas contemplaba cuan justo era su Padre. El Padre no contemplaba las impurezas del hijo, ni las tinieblas que lo rodeaban o el fango en que se encontraba, solo veía que era su hijo muy amado al que preguntó: ¿Por qué habéis llegado hasta aquí? Y el hijo le contestó: Porque creía que no estaríais tan cerca de mí, ni quise creer que la voz de mi conciencia era la vuestra. No me sanéis, hoy comprendo que no merezco la salud. No me perdonéis, no merezco vuestro perdón. Dejadme sufrir en este abismo, dejadme lavar mis faltas. Contemplando el Padre que el hijo al fin había comprendido la magnitud de sus errores, no le dejó sufrir más y permitió que en aquel ser se hiciera la luz, que aquel llanto lavara las manchas y entonces, sobre aquella frente agobiada, posó el Padre un ósculo de paz, levantó aquel cuerpo débil y vencido y le estrechó con infinito amor.
27. Aquel corazón al sentir la ternura de su Padre, se dispuso a seguirle y amarle por siempre; entonces contempló que nuevamente brillaba la luz que en su frontal había puesto el Señor, porque los dones que Dios concede, nunca los quita a sus hijos, lo que si les retiene su gracia, son sus faltas a mi ley. Así se levantó aquel espíritu a empezar de nuevo el camino, pero llevando mayor luz, la de su dolorosa experiencia. La voz de la conciencia era escuchada con claridad por él.
28. ¿Quiénes de los que habiendo estado recibiendo día a día mis lecciones, desearán recorrer los caminos del sufrimiento? Reconoced que esos caminos ya los anduvisteis, vuestro espíritu ya pasó por grandes pruebas, gracias a las cuales hoy podéis seguirme con firmeza.
29. Os he enviado a multiplicar vuestra simiente y para ello os he señalado mi luz en vuestro frontal, para que cuando estéis preparados, os diseminéis por los caminos en donde las multitudes os esperan, las puertas de los hogares se abrirán para daros la bienvenida y los corazones os recibirán con júbilo.
30. Ahí estarán los enfermos esperando su salud.
31. Yo, el Divino Salvador, llegaré a todos a través de mis discípulos fieles, mas no como en el Segundo Tiempo, hoy llegaré entre la
humanidad, oculto en el corazón de mis enviados, hablando por su boca y derramando mi inspiración en sus entendimientos. Así llegaré hasta los enfermos, hasta los menesterosos y sedientos de paz del espíritu y del cuerpo a través de las obras de amor y caridad de mis discípulos.
32. Bienaventuradas las naciones que no cierren sus caminos y abran sus puertas a mis enviados, porque de cierto os digo, que esa nación será salva.
33. Durante esta lucha, unos serán llamados y escogidos antes que otros, más a todos llegará esa hora y tendrán su cumplimiento entre la humanidad, unos empezarán y acabarán antes su tarea, otros tardarán más en llegar, pero al fin cuando toquéis los linderos de la perfección, no habrá grandes ni pequeños, todos seréis iguales en el amor del Padre y formaréis parte de su familia perfecta.
34. A todos les he dado en su principio los mismos dones, pero mientras algunos han sabido elevarse y ser grandes por medio del desarrollo de su virtud, otros se han estacionado y otros se han extraviado.
35. He repartido entre todos mis hijos, dones igualmente grandes, por lo que no debéis juzgar que a unos se les ha dado más que a otros, ni que un cargo es más grande que otro. En mi sabiduría y justicia perfecta, conociendo la deuda de cada uno de mis hijos, les he dado de acuerdo con sus necesidades.
36. Os doy estas explicaciones para que seáis conformes, porque de vuestro destino, de vuestro pasado y de vuestra restitución, nada sabéis.
37. Si consideráis muy agraciados a mis hijos por los cuales me estoy comunicando y hasta habéis llegado a desear su don, Yo os digo, que en verdad es una gracia muy grande, así como también lo es la deuda espiritual, que con el Padre tienen y su responsabilidad no tiene límites.
38. Cada quien tome con amor su cruz, mas no busquéis placeres, honores ni recompensas, porque sólo recogeréis dolor.
39. Recordad que os sané con mi amor, que limpié vuestras manchas y cerré vuestras heridas. Recordad que aparté la amargura de vuestros labios, os quité la vestidura sucia y rota que traíais, para cambiárosla por otra blanca como los copos de la nieve; erais el paria y habéis dejado de serlo; llegasteis sin heredad y hoy sabéis que poseéis un don. No provoquéis más el dolor, no volváis a ser parias, no volváis entre los pecadores ni os consideréis intocables por el hecho de ostentar mi marca divina, antes bien preparaos, para que cuando seáis tocados sepáis perdonar.
40. Cuántas veces me habéis prometido perdonar a vuestros hermanos, sea cual fuere la ofensa que os hiciesen, me habéis pedido fuerzas para poder cumplir y os las he dado; mas cuán pocas veces habéis cumplido con vuestras promesas.
41. A los que han tratado de practicar el perdón los divido en tres grupos: el primero está formado por aquéllos que habiendo recibido una ofensa no sabiéndose contener y olvidando mi enseñanza, se han ofuscado y se han vengado devolviendo golpe por golpe. Ese grupo es el vencido por la tentación, el esclavo de sus pasiones.
42. El segundo grupo, es el formado por los que una vez que ha sido ofendidos, recordando mi ejemplo, callan sus labios y contienen sus impulsos para luego decirme: Señor, me han ofendido, pero antes que vengarme he perdonado. Mas yo que penetro en los corazones he descubierto en aquél el deseo de que Yo le vengue descargando mi justicia sobre su hermano; este grupo está en plena lucha.
43. El tercer grupo, el más reducido, es el que imitando a Jesús cuando han sido ofendidos, se elevan hacia el Padre llenos de piedad por sus hermanos, para decirme: Señor, perdonadles, porque no saben lo que hacen: me han herido, mas, no es a mí, sino ellos a sí mismos se han herido, por eso os pido vuestra caridad y que me concedáis devolverles sólo el bien. Este es el que ha vencido.
44. Vuestra conciencia que pide y espera de vosotros obras perfectas, será la que no os deje tranquilos hasta que sepáis practicar con vuestros hermanos el verdadero perdón.
45. ¿Por qué habéis de odiar a los que os ofenden, si ellos tan sólo son peldaños para que lleguéis a Mí? Si perdonáis haréis méritos y cuando estéis en el reino de los cielos, veréis en la Tierra a los que os ayudaron en vuestra elevación; entonces pediréis al Padre que también ellos encuentren los medios para salvarse y llegar hasta su Señor, y vuestra intercesión les hará alcanzar esa gracia.
46. Tampoco intentéis descubrir los sentimientos ocultos de vuestros semejantes, porque en cada ser existe un arcano que sólo Yo debo conocer; más si descubristeis lo que por pertenecer sólo a vuestro hermano, debe ser sagrado para vosotros, no lo publiquéis, no rasguéis ese velo, antes hacedlo más denso.
47. Cuántas veces he contemplado a los hombres penetrar en el corazón de su hermano hasta descubrir su desnudez moral o espiritual, para recrearse con ello y luego publicarlo; ninguno de los que así hayan profanado la intimidad de un semejante se sorprenderá de que alguien en su camino le desnude y le burle; no diga entonces que es la vara de justicia la que le mide, porque será la vara de la injusticia con la que midió a sus hermanos.
48. Respetad a los demás, cubrid con vuestro manto de caridad a los desnudos y defended al débil de las murmuraciones de la humanidad.
49. Discípulos, no os prohíbo que estudiéis en los libros que os enseñan el bien, más si no los encontraseis, aquí tenéis mi enseñanza que en medio de su sencillez y humildad, encierra más sabiduría que todos los
libros, por lo tanto, grabadla en lo más profundo de vuestro corazón, analizadla y que ella sea la que os guie en todas vuestras obras.
50. Los que han llegado bajo la sombra de este árbol llorando por las vicisitudes de la vida, han encontrado el consuelo y la fortaleza de mi amor.
51. Bienaventurado el que escuche con amor mi palabra en el Tercer Tiempo, porque no se confundirá, en el momento de su muerte su espíritu resucitará a la vida eterna y penetrará firmemente en el sendero que le espera en el más allá de esta vida.
52. Bienaventurado el que lleve con paciencia sus penas, porque en su misma mansedumbre hallará fuerza para continuar cargando su cruz en el camino de su evolución.
53. Bendito sea aquél que soporte con humildad la humillación y sepa perdonar a quienes lo hayan ofendido, porque Yo lo justificaré; más ¡Ay de los que juzgan los actos de sus hermanos, porque ellos a su vez serán juzgados!
54. Bendito sea el que cumpliendo el primer precepto de la ley, me ame sobre todo lo creado.
55. Bendito sea el que deje que Yo juzgue su causa justa o injusta.
56. Mi doctrina viene a regeneraros, a fortalecer a vuestro espíritu, para que una vez que vuestros labios se abran para repetir mis enseñanzas, se cierren a la blasfemia o a la maldición.
57. En esta Era he venido a regar nuevamente la semilla que en el Segundo Tiempo deposité en vuestro corazón.
58. Desde los primeros tiempos he buscado la forma de hacerme oír y entender por los hombres, por eso he enviado justos y profetas a este mundo para que con sus obras y palabras sean emisarios de mi voluntad y de mis mandatos.
59. En el Primer Tiempo, por la obediencia de Abraham a mi mandato, hice con él un pacto de amor, premiando su constancia, su celo y fidelidad, bendiciendo y multiplicando su descendencia. Para probar su obediencia y su fe, le pedí la vida de su hijo Isaac, a quien tanto amaba, y con la sumisión de los grandes espíritus, estuvo dispuesto a inmolarlo; mas Yo le detuve, porque ya en su corazón había demostrado su obediencia y ella me basta.
60. Isaac fue padre de Jacob, a quien le fue dado contemplar el camino de perfección del espíritu, simbolizado en una escala que se asentaba en la Tierra y se perdía en el infinito, por la que subían y bajaban espíritus en forma de ángeles.
61. Estos tres patriarcas forman el tronco del pueblo de Israel, del cual brotaron doce ramas y un número infinito de hojas, mas su fruto aún no ha madurado.
62. E1 pueblo de Israel recibió la ley cuando en su peregrinación se encontraba en la falda del monte Sinaí; su guía Moisés, recibió las tablas y la inspiración. La travesía del desierto fue para purificar los corazones, para espiritualizarlos y encender en ellos la fe hacia el Dios invisible. Cuando el pueblo llegó a la “tierra prometida” y tomó posesión de ella, llevaba la fe en su Señor, profundamente grabada en su espíritu y practicaba un culto sencillo, pero elevado, en el que se había fortalecido su corazón; mas he aquí que los hijos de sus hijos no supieron perseverar en la fe y en la espiritualidad, y cuando otros pueblos de gentiles introdujeron su idolatría y supersticiones en el seno del pueblo de Israel, lo dividieron espiritual y materialmente. Fue entonces cuando aparecieron los profetas amonestando a las multitudes anunciándoles mi justicia sobre ellos por su infidelidad y su pecado, más los profetas fueron burlados y algunos muertos.
63. Os digo esto, porque en verdad vosotros espiritualmente sois simiente de aquellos primeros patriarcas y sois ovejas de Moisés, mas también os digo que sois de los frutos que en este tiempo alcanzarán madurez y darán vida y buen sabor a la humanidad.
64. Cristo en aquel tiempo regó con su sangre el árbol de la vida y hoy viene a darle nuevo riego con su divina palabra, para que maduren los frutos de amor y caridad de todos sus hijos.
65. En este tiempo vengo a combatir todo fanatismo e idolatría de vuestros corazones, porque la espiritualidad no admite materialidad; quien practicase con fanatismo mi doctrina espiritual, no está haciendo mi voluntad ni ha interpretado debidamente mi enseñanza.
66. ¿Por qué aún en este tiempo los hombres materializan el culto a mi Divinidad, cuando Yo, desde el Primer Tiempo, en el primer mandamiento de mi ley, prohibí que se me adorase bajo formas e imágenes hechas por las manos de los hombres?
67. Mi palabra en este tiempo, como una espada de dos filos luchará por arrancar del corazón humano todos sus errores, para que libre de ignorancia se eleve a mi Divinidad y alcance la comunicación de espíritu a Espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 45
1. La luz de mi espíritu desciende entre vosotros. Vengo a daros el tesoro de la paz y a vestiros con las galas de la humildad. Si la humanidad quisiera desgarrar en jirones vuestra vestidura, dejadla, que esos jirones le sirvan para cubrir su desnudez.
2. Entre estas multitudes están los que sin haberme visto me creen, me aman y me siguen, bienaventurados sean, porque ellos serán en la Tierra Prometida.
3. En este día conmemoráis la resurrección de vuestro Maestro y en verdad os digo, que muchos de vosotros resucitaréis con la luz de mi palabra a la vida de la gracia.
4. Sólo en cuanto hombre nací y morí, porque en cuanto Dios no tuve principio ni tendré fin. Jesús nació de la pureza del amor del Padre hacia la humanidad, tomando forma humana en el seno de una casta doncella, previamente escogida por el Creador.
5. Las obras y palabras de Jesús, fueron el camino que vino a trazaros en el sendero que os llevará al reino de los cielos. Mas Cristo, a través del cuerpo de Jesús, sintió todos los dolores y angustias del mundo, supo de la agonía y quiso en Espíritu penetrar en los antros de tinieblas en donde los seres espirituales también le esperaban. Más os digo, que el dolor de Jesús en la hora suprema de su agonía en la cruz, no fue comprendido por nadie. Hubo un instante en que se sintió solo entre el cielo y la tierra, azotado por los elementos desencadenados y abandonado de sus discípulos, fue entonces cuando exclamó: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me habéis abandonado? Los hombres lo arrojaban de su seno y su Espíritu lo abandonaba.
6. Por virtud de mi poder, Jesús podía haber sido insensible al dolor corporal, mas no vine en cuanto hombre a engañaros. Mi dolor fue único, mi muerte real y mi sangre de verdad.
7. Mientras el cuerpo del Maestro estuvo en el sepulcro, el Divino Espíritu iluminó las moradas en donde justos y pecadores le esperaban, para que su caridad les llevara a una nueva era; porque la sangre del Cordero no sólo trazó el camino de su evolución espiritual, a los seres de este mundo, sino también a los del valle espiritual. Cumplida en todos aquella misión de amor, el cuerpo de Jesús se fundió con el Espíritu Divino, de la misma manera que tomó forma humana.
8. Si el cuerpo de Jesús no brotó de la tierra, ¿Por qué había de rendirle tributo como todos los hombres? Él os había dicho: “Mi reino no es de este mundo”.
9. Al oír mi enseñanza resucita vuestro espíritu, porque ha comido el pan de la vida eterna que es mi palabra. Fortaleceos con mi doctrina, porque se acerca el instante en que los hombres, como lobos hambrientos se arrojen sobre vosotros para juzgaros; y no es mi voluntad que vuestra fe y vuestra paz las dejéis en manos de vuestros perseguidores.
10. Aprovechad el tiempo en que aún estará mi manifestación bajo esta forma con vosotros, porque si hoy no encendieseis vuestra lámpara, mañana suspiraréis por este tiempo de enseñanza y complacencias y
lloraréis deseando volver a escuchar mi palabra. Muchos diréis: ¡Maestro! Que diera por volver a escuchar una de tus cátedras a través de aquellos a quienes tanto juzgué como imperfectos.
11. Aprovechad en verdad mi enseñanza, ahora que os la estoy entregando por conducto de estos mis hijos, a quienes he escogido y preparado. Por sus labios he hecho brotar palabras de sabiduría y amor. Con sumisión se han apartado del mundo y apuran por vosotros un cáliz de amargura, sabiendo que son el instrumento del Padre para su comunicación con vosotros.
12. Si para escuchar mi palabra en este tiempo acudís a estos humildes recintos, para elevar vuestra oración la podéis hacer desde el lugar en que os encontréis, ya sea en el rincón de vuestra alcoba, o en donde labréis el pan de cada día, lo mismo en el camino, que en el valle o en la ribera del río, doquiera me encuentro escuchando vuestros ruegos.
13. Aprended a limpiar vuestro corazón y a elevar vuestro espíritu hacia Mí, para que recibáis la comunión espiritual; no olvidéis que me lleváis en lo más íntimo de vuestro ser. Elevaos hacia Mí, para que cuando llegue el último instante de 1950, vuestro espíritu no se llene de pavor diciendo: Maestro, os habéis apartado de nosotros. De cierto os digo que quien se prepare, desde aquel instante se comunicará de espíritu a Espíritu con mi Divinidad.
14. Si de tantas enseñanzas que os he entregado, hubiereis aprovechado una sola, y su doctrina fuera la ley que guiara todos los actos de vuestra vida, en verdad os digo que ya no sería necesario que Yo estuviese entre vosotros, porque en lo que habéis oído hasta hoy está toda mi doctrina.
15. Os voy a dar una vez más mi palabra para que vuestro espíritu sienta que se encuentra en el banquete de la vida eterna. Recreaos como Juan mi apóstol, contemplando las revelaciones del más allá.
16. En este tiempo desaparecerá toda la incredulidad entre vosotros, porque os dejaré como una lámpara de fe encendida entre la humanidad.
17. Cada vez que me presento entre vosotros, mientras os doy mi palabra, vuestro dolor se aparta, es que vuestro espíritu siente mi presencia y se recrea con mi amor.
18. No sólo me escuchan los que concurren a estos recintos, también grandes legiones de seres espirituales presencian esta manifestación y reciben mi luz. Entre esas muchedumbres se encuentran los que en la Tierra fueron vuestros padres, vuestros compañeros, vuestros hijos. Todos van ascendiendo por la escala de evolución.
19. Vuestro corazón se llena de gozo al escucharme hablar así y sentís que es la misma gloria del Padre la que en estos instantes se abre para derramar su gracia en toda criatura del Señor.
20. La luz de mi amor que ha venido a iluminar el sendero de evolución de todos mis hijos ha provocado en algunos hombres de ciencia, la confusión de sus ideas, al encontrar que el principio de la creación no es como ellos se lo habían imaginado; mas Yo les hablaré desde lo alto de la montaña y la fuerza de mi voz a través de los elementos estremecerá la Tierra y les mostrará la verdad.
21. Pueblo, si queréis penetrar en comunión con mi Divinidad, no contempléis a estos portavoces, por los cuales me comunico, como a seres superiores. Estudiad y analizad mi palabra y os sentiréis en mi santuario deleitándoos con la esencia de mi doctrina. Así seréis fuertes para dar testimonio de que éste es el Tercer Tiempo, y de que en él me he manifestado a los hombres como ESPIRITU SANTO.
22. Entre la humanidad estoy eligiendo a mis nuevos discípulos, diciendo a los hombres: Regeneraos, y a las mujeres: No volváis a pecar. A todos os ha limpiado mi perdón para que iniciéis una nueva vida.
23. Vosotros, que mucho habéis bebido la amargura, ahora bebed leche y miel en este cáliz de amor que vengo a ofreceros.
24. Gozad poseyendo este bien espiritual. No os aflijáis demasiado por el sustento del cuerpo, recordad que os he dicho: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”.
25. A todos os encontré perdidos y os mostré el sendero diciéndoos: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, seguidme hasta el fin.
26. A nadie he forzado para que me siga y a nadie amenazo por no hacerlo. Ciertamente existe la ley de la restitución que cada quien labra para sí, para que su espíritu evolucione y alcance su pureza y su luz, más el infierno del fuego eterno no existe, como no existe el castigo divino. No interpretéis erróneamente lo que en sentido figurado se os ha dicho en tiempos pasados.
27. Hoy estáis escuchándome, reconociendo cada quien su misión, mientras Elías como siervo incansable del Señor reúne a los 144,000 nuevos discípulos, 12,000 hijos de cada tribu de este pueblo, para que reciban en su frente la señal, que los marca como Espiritualistas Trinitarios Marianos.
28. Si en el camino de la vida os sentís cansados, venid a Mí y descansad escuchando esta palabra, porque aún estoy con vosotros.
29. Esta palabra es el pan que vengo a acercar a vuestros labios, su esencia es el agua cristalina que os ayuda a purificar vuestro espíritu de todas sus manchas.
30. Os encontráis temerosos de que los aires huracanados os arrebaten de este sendero y volváis a ser los débiles ante las pasiones de la materia. Teméis a las murmuraciones de las gentes, a sus juicios, teméis al mundo que con sus múltiples tentaciones os aleja de Mí.
31. Como no habéis comprendido mi palabra, creéis que os exijo que abandonéis y renunciéis a todo lo material, cuando os estoy enseñando que debéis dar al espíritu, lo que a él corresponde y a la materia lo que es de ella. Mientras estéis en el valle de lágrimas, no alcanzaréis la perfección, mas debéis prepararos en el amor y la caridad que derraméis entre vuestros hermanos, para llegar al valle espiritual a recoger el fruto de vuestra siembra.
32. El arcano que os estoy revelando es mi propio Espíritu el cual se encuentra más allá de la escala de Jacob; Yo no estoy en la escala, porque soy perfecto; en ella sólo están los seres que caminan en pos de la perfección. ¿Quién puede sentir que mi doctrina sea para su espíritu como un pesado fardo? Si comparáis su peso con el de una cruz, comprenderéis que ahora Yo soy vuestro Cirineo.
33. ¿Quién podrá alejarse de Mí, si doquiera me encuentro? Hay quienes intentan alejarse de mi presencia para sembrar a hurtadillas la simiente que les he confiado y recoger para ellos la cosecha; mas Yo os brindo las tierras fecundas; el que intente ausentarse, tendrá que penetrar en el desierto. ¿Cuándo se ha visto que en las candentes arenas germine alguna semilla? Ahí no asistirán al banquete que conmigo disfrutáis, ni escucharán en su soledad el trinar de las aves que con su canto os han deleitado.
34. El que ha sentido en su corazón el deseo de abandonar la cruz, es porque no ha presentido su misión ni su destino.
35. ¡Cuántos os confesáis culpables y pecadores delante de Mí y sois de los que me aman! ¡Cuántos pregonan que me aman y ni siquiera tienen fe en Mí, creen cuando reciben beneficios, más cuando les llega una prueba me niegan!
36. Este Tercer Tiempo ha sido una invitación para vuestro espíritu, un llamado para que tengáis la gracia de ser de los que toman el fruto divino de los tres tiempos.
37. Cuando la humanidad se ha encontrado en la mayor altura de perversidad, la luz de mi Espíritu ha descendido convertida en palabra comprensible al hombre para salvarle, mostrándoles el camino de su restitución, ayudándolos a cumplir con ella y haciéndoles comprender el galardón que les espera.
38. A vosotros que me oís os digo: no llevéis en vuestra sandalia polvo inmundo, buscadme, soy vuestra salvación. Soy la barquilla que os salve del naufragio, que os aleje del mar embravecido del pecado para conduciros a la tierra de Promisión.
39. ¿Por qué habéis encontrado dolor en vuestro camino? ¿Por qué vuestras plantas se han herido con los guijarros del sendero? ¿Por qué os agobia la sed como a los caminantes cansados? Es porque ayer pasasteis por ese mismo sendero y no limpiasteis el camino a los que
tras de vosotros marchaban, sin saber que tendríais que volver a pasar por ahí; y si nunca calmasteis la sed de un sediento, ¿Cómo queréis que alguien os la calme a vosotros?
40. Sólo Yo vengo a mitigar la sed de amor y de paz de vuestro espíritu. Mi palabra es agua cristalina que se derrama entre vosotros. Gozad de ella al beberla, convidad a vuestros hermanos y en verdad os digo que llegaréis a ver la unión y la paz en los espíritus.
41. Si en el Segundo Tiempo me contemplaron vuestros ojos porque vine en cuanto hombre, hoy vengo en Espíritu. Si vuestros ojos corporales no me han contemplado, la sensibilidad de vuestro espíritu sí me ha palpado, porque os estoy manifestando mi presencia. ¿Quién de los que me escuchan, no me ha sentido en el latir apresurado de su corazón? ¿Quién de vosotros no se ha estremecido ante mi palabra que es como mirada penetrante que llega con su luz a vuestro espíritu?
42. Vengo a hablaros como Maestro, no como juez. Como juez no me busquéis, porque en lugar de juicios quiero derramar consuelo y enseñanzas entre vosotros.
43. He abierto vuestros ojos para que os deis cuenta de que mi ley está siendo mancillada en la Tierra, más no para que juzguéis a quien la viola. Conoced mi ley para que no os perdáis del camino cuando los hombres os la oculten y para que sepáis conducir a quien camina en tinieblas.
44. Vosotros no habéis venido para confundir a nadie; en verdad os digo que antes de que eso fuese, más os valdría no hablar de mi obra o que la muerte segara vuestra vida.
45. Pueblo, no sabéis lo que os tengo reservado. No penséis que lo que hasta hoy habéis oído es todo cuanto tengo que deciros; grandes lecciones voy a revelaros. Dones muy grandes se desarrollarán en vosotros.
46. Mi enseñanza viene a prestaros su ayuda para que logréis comunicaros de espíritu a Espíritu con vuestro Padre, porque en esa práctica está vuestra salvación. Abrid vuestro corazón, para que en él guardéis el tesoro de mi palabra, mientras llega el instante de que tengáis que revelarla a vuestros hermanos, porque ésta es la palabra que convierte al pecador y sana al enfermo.
47. La huella que en este tiempo os trazo, no es de sangre, es de luz. Venid a Mí, discípulos y descansad de vuestras penas, mitigad con mi palabra vuestra hambre y sed de amor y paz, para que cuando os deje colmados de bienes espirituales, quedéis como las vírgenes de mi parábola: velando en espera del casto esposo, con vuestras lámparas encendidas para que sepáis recibirle cuando llame a vuestra puerta.
48. El que guarde en su corazón mi palabra y tenga fe en ella, tendrá paz y ventura en los caminos del mundo y logrará su elevación en el sendero que conduce a mi reino.
49. Con amor os entrego mi palabra para daros la vida verdadera y enseñaros a hacer lo mismo entre la humanidad donde existen tantos muertos a la fe. Todo lo que hiciereis en mi nombre lo veréis realizado en vuestros hermanos; más si en vez de bendecir en vuestro camino, blasfemáis o juzgáis a vuestros semejantes, en verdad os digo que vosotros mismos os estaréis sentenciando, porque con la vara que midiereis seréis medidos.
50. Si me habéis ofendido, pedidme perdón, si vuestro hermano os ofendió, perdonadle, tal vez no sepa lo que ha hecho. En cambio, si vosotros llevando tanta luz por las enseñanzas que estáis recibiendo, aún ofendéis, no podréis decir que sois inocentes. Si vosotros ofendieseis, seríais más duros que la roca porque os estoy doctrinando para que seáis nobles con vuestros hermanos.
51. Estudiad mi palabra para que la muerte no os sorprenda impreparados, ni las tinieblas oculten a vuestro espíritu el sendero de su evolución. Mi enseñanza es el único libro que encierra la verdad desde su primera palabra hasta la última. Ese libro lo he abierto nuevamente ante vosotros en este tiempo, para resucitaros a la vida eterna y reuniros en mi aprisco de amor, porque os contemplo perdidos como ovejas sin pastor.
52. He aquí la voz del que llama a los espíritus para libraros de las fatigas del mundo. Algunos de mis hijos reconocieron la voz, otros no, porque no la recordaba su espíritu ofuscado por el materialismo de este tiempo. Mas Yo, el Pastor, teniendo en el aprisco de mi amor, que es mi Reino, a las noventa y nueve ovejas, descendí a la Tierra en busca de la extraviada.
53. Cuánto tiempo os alimentasteis de frutos amargos que os hicieron olvidar la dulzura del fruto de la vida verdadera, y sólo hasta que escuchasteis mi palabra, volvisteis a saber lo que es el verdadero sustento del espíritu.
54. Ayer os levantabais buscando en vano la senda de vuestra elevación espiritual, agobiados por el dolor de vuestros pecados. Hoy os he reunido, os he multiplicado y os he hecho conocer vuestros dones, más en verdad os digo: Antes de que caigáis en vanidad por esta gracia y queráis juzgar al pecador, o tratéis de humillar al que ha faltado, recordad y meditad sobre la enseñanza que en el Segundo Tiempo os di, cuando me fue presentada la mujer adúltera; recordad la parábola del publicano y el fariseo y la del buen samaritano. La esencia de aquellas enseñanzas es eterna. Hoy, mañana y siempre podréis aplicarlas en vuestra vida. Es la parábola que en el Segundo Tiempo os
di, a veces en las márgenes del río, otras en el desierto o en la montaña, fue el mensaje divino que en Cristo os traje antes que los hombres me tomasen para sentenciarme y crucificarme en Jerusalén.
55. He querido que mi palabra viva en vuestro corazón para que de él brote la caridad y el amor y os levantéis por los caminos sanando a los enfermos sin esperar recompensa, haciendo el bien por amor a vuestros hermanos.
56. No os llaméis espiritualistas si en vuestro corazón sentís horror por los enfermos, o asco si su cuerpo va envuelto en. andrajos. No seréis mis discípulos mientras os apartéis de los pecadores, temerosos de que vuestro corazón se contamine.
57. He aquí mi nueva palabra la cual la uniréis a la que os entregué en tiempos pasados. Por diferentes entendimientos os la he venido a dar en este tiempo para que tengáis la confirmación de que lo que se ha dicho por una boca, se ha dicho por todas.
58. Preparaos, varones y mujeres, porque entre vosotros se encuentran aquellos por los que os daré mi palabra.
59. He aquí al esposo que llamó a las puertas de las vírgenes y como éstas se hallaban esperándolo, le abrieron, le hicieron pasar y en su casa hubo fiesta.
60. Algunos de vosotros os habéis sentado ante la mesa de amor para comer el pan de mi palabra y beber el vino que es su esencia divina. Cuántos de vosotros también estuvisteis conmigo en el Segundo Tiempo y me escuchasteis. Otros contemplasteis en las comarcas a mis apóstoles que iban sembrando en los corazones la semilla de la fe en Cristo, dando pruebas de verdad a los hombres, sanando enfermos, limpiando leprosos e impartiendo consuelo a los afligidos. Más los que no comieron en aquel tiempo, hoy comerán, y los que no estuvieron en el mundo, hoy estarán.
61. Voy a elegir nuevamente a mis discípulos, recordad que en el Segundo Tiempo lavé e imprimí un ósculo de amor en los pies de los doce apóstoles escogidos por mi caridad, para que comprendáis que si eso hizo el Señor, ¿Qué no deberéis hacer vosotros con vuestros hermanos?
62. Lleno de humildad vengo a consolaros y a salvaros, para que cuando os levantéis en pos de vuestro cumplimiento a señalar el camino a la humanidad, dejéis una huella de mansedumbre en el camino. Quien no haya lavado sus pies antes de emprender la jornada, ¿Qué huella de pureza podrá dejar?
63. He aquí al Cordero que voluntariamente se inmoló, para que su sangre cayera en todos sus hijos, trazando su huella el camino de la evolución espiritual de la humanidad.
64. Entre vosotros contemplo a los que me han de seguir, mas también a los que han de llorar y hacer grandes juramentos para después darme la espalda. Aún estoy entre vosotros; aprovechad los instantes, porque pronto os dejaré y desde el infinito contemplaré el cumplimiento de los que recibieron esta herencia. Todo el que limpiare su corazón para entregar mi palabra, será fuerte por su pureza, caridad, amor y humildad, mas aquél que se engrandeciere y vendiere mi obra, será débil ante las tentaciones.
65. Vuestra nación ha abierto sus puertas, por las que han llegado las grandes multitudes de distintas nacionalidades, porque os he dicho que no serán doce los escogidos en este tiempo, sino doce mil de cada una de las doce tribus; ciento cuarenta y cuatro mil señalados para llevar mi palabra a la humanidad. Unos se encuentran en espíritu, otros en materia, a los que habitan en el más allá, y que no conocieron esta enseñanza, los haré reencarnar para reunirlos en la Tierra; éstos serán los que cargarán la cruz del sacrificio y beberán el cáliz de amargura, por amor a sus hermanos.
66. Hoy coméis el pan y el vino de la gloria en la esencia de mi enseñanza, mientras la humanidad sigue representando esta lección con el pan y el vino de la tierra.
67. Estad cerca de Mí para que os protejáis los unos a los otros y os sintáis fuertes, porque los lobos os acechan y los fariseos que entre las turbas se esconden, son los mismos de ayer. Aún no pueden reconocerme, porque sus mentes se han turbado. Son los hipócritas que ocultan sus pecados detrás de una falsa pureza.
68. Velad y orad, porque ellos serán los primeros en venir a deciros que soy el falso Cristo; unos os mostrarán las profecías del Primer Tiempo y otros las del Segundo, para tratar de probaros que esto estaba anunciado como falso. Os dirán que no os dejéis sorprender por estas manifestaciones. En verdad os digo: cuidaos de ellos y de quienes sólo han tomado mi palabra y ninguna potestad tienen para hacer obras que convenzan por su verdad.
69. Vosotros examinaos ante vuestra conciencia y preguntaos: ¿Han sanado los enfermos? ¿Habéis sentido la paz escuchándome? ¿Os habéis sentido inspirados a hacer el bien y a amaros los unos a los otros? ¿Os habéis regenerado? Si, os ha contestado vuestra conciencia.
70. Recordad y vivid los tiempos pasados. He aquí la mesa donde se encuentran los manjares que dan la vida eterna. Nuevamente os digo que mi cuerpo y mi sangre hoy están representados por mi propia palabra. Una migaja de este pan basta para dar la vida eterna a un espíritu. Los enfermos, probando este pan alcanzarán la salud, y el que bebiere este vino con elevación de espíritu y respeto en mi doctrina, recibirá eternamente la paz.
71. Quien recordare mi palabra en el instante supremo de la muerte humana, los dones y gracias que en ella están, serán en aquel espíritu, para que en su viaje contemple la luz de mi Espíritu Santo.
72. El arcano del Padre se ha abierto para pobres y humildes. Quien de este vino bebiere, sentirá que su espíritu se fortalece, quien cerrare sus labios para no beberlo por temor a la muerte, la muerte en él será y sólo mi amor podrá resucitarle, y cuando sea mi voluntad vendré a él para decirle: ¿Por qué no bebisteis de mi vino? Levantaos, Soy Aquél que habló por boca de los hombres y el mismo que hoy os resucita a la vida de la gracia. ¿Quién más tiene potestad para resucitar a los muertos?
73. Mientras os entrego mi enseñanza, contemplo el corazón de cada uno de los presentes, unos me entregan su corazón, el cual se ha alimentado de mi palabra hasta saciar su hambre de amor y de consuelo; otros piensan la forma de destruir esta obra porque no creen en ella y les preocupan las grandes muchedumbres de corazones fervientes que se aglomeran en estos recintos para oír mi palabra.
74. Comed de este pan, en él está la vida eterna. Bebed el vino, su esencia es el sabor divino que existe en mi palabra.
75. No olvidéis las obras que he hecho con vosotros, para que también las hagáis con vuestros hermanos. Como os he amado, amad a vuestros semejantes. Sentad en vuestra mesa a los necesitados y en ella dadles el mejor lugar.
76. En cada una de mis palabras existe un libro de revelaciones para que en su estudio os profundicéis, porque se acerca el momento de mi partida en el que os sentiréis solitarios. Quedaréis como ovejas entre lobos, mas Yo os confortaré. Entonces comenzará vuestra misión y penetrarán los unos en los hogares, los otros en comarcas y algunos más en otras naciones. Seréis buenos labriegos en mis tierras, sembrando infatigablemente mi semilla de paz y amor. Más no será necesario que llevéis doble alforja para el viaje. Yo velaré por vosotros. No temeréis a la inclemencia del tiempo, ni de los elementos, mi presencia está en todo lo creado.
77. Os guiaré hacia las casas donde habitan aquellos que compartirán vuestra fe; ellos os recibirán con alegría y ahí haréis el llamado a otros más, para que os reunáis a orar y les entreguéis mi mensaje. Estos postreros serán convertidos en primeros, y como nuevos apóstoles se levantarán a sembrar como vosotros les enseñasteis.
78. Muy extensas son mis tierras y muy escasos aún los sembradores, mas es mi voluntad que en el tiempo en que aún os entregue mi enseñanza bajo esta forma, sean marcados los 144,000 porque serán aquellos por cuyo conducto me manifestaré a la humanidad en este tiempo y todo aquél que diera testimonio de Mí, Yo lo daré también de
él, así como todo el que me entregare, tendrá que presentarse ante mi justicia.
79. He aquí que todos habéis comido del Cordero; sin embargo, entre vosotros contemplo al que me ha de entregar, no en este instante, ni en esta noche, sino cuando seducido por las tentaciones del mundo acepte las brillantes monedas a cambio de entregar a sus hermanos. Como nadie sabe quién podrá ser, os preguntáis en vuestro corazón: ¿Maestro, quién será? Yo sólo os digo, velad y orad para que no caigáis en tentación.
80. Habrá también quien me niegue en este tiempo y será pronto, esa misma noche habrá quien niegue en donde ha estado y a quién ha escuchado. Ninguno me niegue por temor al mundo, porque su dolor será muy grande.
81. En aquel tiempo, Jesús fue a orar al huerto de los olivos porque se aproximaba su sacrificio. Hoy vengo a deciros: Orad y recordad aquel ejemplo para que encontréis la fortaleza en el Señor; porque en verdad os digo, que el cáliz que bebí en aquella noche fue muy amargo, pero también el que hoy me ofrece nuevamente esta humanidad, ¡Cuán amargo es! En él están todas las lágrimas, la sangre y el dolor de los hombres.
82. Así os enseño, ¡Oh, amados discípulos! A orar para esperar las grandes pruebas, más nunca pesará el pecado de todos los hombres sobre uno solo. Solamente Cristo cargó sobre sus hombros el pecado de toda la humanidad, desde Adán hasta el último.
83. Los que se mofen interiormente de estas manifestaciones, son aquellos que escupieron mi rostro, y los que me están juzgando, son los que me azotaron en aquel Segundo Tiempo. El pecado y las tinieblas de esta humanidad son la cárcel donde recibo todas las torturas.
84. Preparaos, porque las turbas de increyentes y las legiones de espíritus turbados os perseguirán y entonces les diré; dejad a mis discípulos, ellos no son culpables.
85. Velad y orad, vivid en paz y tendréis mi fortaleza en vuestro espíritu, porque os alimentaréis con el pan de la vida eterna.
86. Ha llegado la hora en que recordéis a Cristo, el Divino Maestro, en sus últimos instantes en la cruz. Aquellas horas de tinieblas en el mundo, en que mi presencia iluminó a los espíritus que me esperaban.
87. Sobre un nuevo Calvario me ha levantado la humanidad en este Tercer Tiempo, y desde mi cruz os contemplo, oh multitudes. La luz de mi Espíritu desciende a los hombres como en aquel tiempo, mi sangre se derramó gota a gota sobre la humanidad. Mis sufrimientos divinos son como heridas que se abren ante la ingratitud y los pecados de los hombres, mas hoy de ellas manará agua de gracia, para que los ciegos vean y los malos se rediman. Si herís al árbol, él manará savia. Yo soy
el Árbol de la Vida Verdadera el cual os da vida cuando intentáis destruidle.
88. ¿Quién me ayudará en este tiempo con mi cruz? Vosotros, discípulos. Y el que llore por sus pecados y de ellos se arrepienta y regenere, será recordado por la humanidad como aquella mujer pecadora que regó mis pies con sus lágrimas y los secó con su pelo.
89. Benditos los que sientan en su corazón el dolor de su Señor, su sed de amor, porque en el más allá, les haré que me contemplen en todo mi esplendor.
90. Si en la Tierra, la muerte que los hombres dieron a Jesús, le separó de los brazos de su dulce Madre, hoy en la eternidad se encuentran madre e hijo unidos por el amor divino. Porque debéis saber que si Cristo es el Verbo de Dios, María es la ternura maternal divina, y desde el infinito, junto a la cruz que nuevamente me habéis preparado, Ella extiende su manto amorosamente para cubriros y os dirige su mirada maternal llena de perdón.
91. No olvidéis estas manifestaciones, y cuando el año de 1950 haya pasado, reuníos para recordar estas enseñanzas, entonces vuestros ojos se inundarán de llanto, de tristeza y de gozo al mismo tiempo. De tristeza, porque recordaréis el tiempo en que escuchabais mi palabra, y de satisfacción, porque al fin habréis penetrado en el tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 46
1. Bienaventurados seáis vosotros que acudisteis al escuchar el llamado de amor que os invitaba al banquete espiritual, para saborear los manjares de vida eterna que os he traído, en cumplimiento de la promesa que a través de Jesús le hice a vuestro espíritu.
2. Cuando veo que debilitáis en el camino de vuestra evolución, me acerco para llenaros de fortaleza diciéndoos: “Id paso a paso con la esperanza de alcanzar la Tierra Prometida, hasta la terminación de la jornada, ahí encontraréis el premio de vuestra fe y perseverancia, en aquella paz bendita y verdadera que tanto anhela vuestro espíritu”.
3. ¡Oh, pueblo! En quien he puesto mis complacencias llamándolo Israel, hijo de la luz y discípulo del Espíritu Santo. No miréis si vuestro cuerpo va cubierto de harapos o si vuestros pies están desnudos, vuestra dignidad espiritual no descansa en lo material. Analizad a la luz de
vuestra conciencia las obras de vuestra vida, para que sepáis si vuestro espíritu está limpio de pecado.
4. Si sentís dolor ante la duda y la burla de vuestros hermanos aceptadlo, ¿Acaso sabéis si vosotros gritasteis en aquel tiempo pidiendo a Pilatos que me crucificara? ¿Por ventura sabéis si no fuisteis de los que persiguieron a mis apóstoles y les hicieron beber el cáliz de amargura?
5. Ante esta interrogación calláis y Yo os digo: perdonad cuando seáis ofendidos, no hagáis de mis palabras armas de dos filos para herir a vuestros hermanos. En este tiempo vuestro espíritu evolucionado debe alcanzar la serenidad, ella deberá guiar todas vuestras obras, palabras y pensamientos. Vuestra edad espiritual ya no es la del niño, y ante mi enseñanza habéis dejado de ser los párvulos para convertiros en los discípulos. Haced vuestras obras dentro de mi doctrina sin alterarla ni profanarla. No apartéis de vuestra compañía a nadie, aunque miréis en alguno de vuestros hermanos manchas o errores, no digáis que es mala hierba. Si alguno mezclase a mi doctrina ideas imperfectas o hiciere mal uso de sus dones, corregidlo con amor y conducidlo con caridad, sólo en el caso de que se obstinare en sus malas inclinaciones y os desconociere, dejadlo, orad por él y dejadme la causa a Mí.
6. Os estoy preparando para que con mi luz llevéis la resurrección a los que están muertos a la vida de la gracia, para que vuestra oración los salve y vuestras obras sean un ejemplo saludable para vuestros hermanos. Pensad, hijos míos, en lo que presentaréis a vuestro Padre cuando os encontréis ante su presencia.
7. Es el Espíritu de Verdad quien os habla, habéis reconocido al árbol por su fruto y a esta fuente por sus aguas límpidas. Por eso venís en pos de esta huella, pero es menester que ese amor tan grande que por Mí sentís, lo limpiéis de todo egoísmo, de toda cizaña hacia vuestros semejantes para que sea puro y digno del Padre.
8. Sed humildes aunque sintáis que el Creador ha puesto grandes dones en vuestro ser. Mirad que a nadie le he traído corona para hacerlo rey.
9. Multitudes que reunidas escucháis mi voz, ya se acerca el día en que quedaréis huérfanos de esta palabra, y que os sintáis solos, aunque mi presencia espiritual sea con vosotros. Entonces principiará una nueva etapa en la que os purificaré de materia y de espíritu, en la que depuraré el culto y las prácticas de este pueblo para que marche a otras comarcas y a otras naciones a llevar la buena nueva de mi palabra, testificando con sus obras, las lecciones de amor de mi doctrina.
10. He pronosticado que después del año de 1950, las multitudes que formen este pueblo ya estarán tratando de alcanzar la comunicación de espíritu a Espíritu, porque para entonces ya no os daré mi palabra a través del entendimiento humano. ¿Qué haréis entonces de mis
preceptos y de mis máximas? ¿Cuál será el ejemplo de espiritualidad, de obediencia y de fe que ofreceréis a los que estén por penetrar a vuestro seno? ¿Cuál será el ejemplo y la simiente que dejéis a las generaciones venideras?
11. Ved que ese tiempo ya está próximo y que ese será el principio de la comunicación espiritual, el fin del reinado de la idolatría y del fanatismo religioso.
12. De lejanas tierras vendrán caravanas hacia esta nación en busca de este testimonio. Las recibiréis con todo el amor de vuestro corazón y les mostraréis el Libro de la Vida Verdadera que hayáis formado con las cátedras que os he entregado, sin olvidar que vuestras obras y sentimientos, deben formar parte del libro que presentéis.
13. Los años que os restan de doctrina y de deleite espiritual escuchando mi palabra, aprovechadlos, no hagáis que este tiempo sea de juicio y de reclamos. No queráis saldar con expiación y dolor desde la primera palabra que Elías el enviado, os diera en el principio de esta comunicación, hasta la última que Yo os entregue.
14. Para evitar toda profanación, voy a depurar esta campiña y a tocar a todos los que han recibido cargos. Esta purificación la extenderé a todos los órdenes de vuestra vida, no sólo en la espiritual. Los mismos que hayan profanado mi ley, se encargarán de lavar las manchas que en ella hayan impreso.
15. Pueblo, quiero que mi paz se manifieste a través de vuestro espíritu, de vuestra mirada y de vuestra sonrisa. No quiero que la amargura o la intranquilidad se reflejen a través de su rostro demacrado por el sufrimiento. Sois un pueblo nacido en el dolor, que tiene la misión de vencerlo, llevando su cruz con abnegación y amor, doblegando su cerviz y venciendo las flaquezas de la materia. Apurad con paciencia vuestro cáliz, ved que mi palabra divina os sana a cada instante de vuestras heridas.
16. ¿Cuándo llegará esta palabra a toda la humanidad? Los trinos de estos ruiseñores no han llegado a la lejanía; no han hecho llegar la dulzura de mis enseñanzas a las mansiones de los grandes o a las estancias de los potentados; no han llegado a los campos de batalla que se han empapado con la sangre de los hombres, ni a los espíritus ocupados en elevar la nueva torre de Babel o que habitan en la nueva Sodoma: más la palabra que de vuestros labios brote durante los últimos años de mi comunicación, será el mensaje que mañana llegue a todos vuestros hermanos, porque para ello os purifico y os preparo en estos instantes.
17. A vuestro oído sólo han llegado el lamento de las viudas y de los huérfanos junto con los rumores de guerra, las noticias de grandes calamidades y tragedias que aún no habéis visto ni sentido.
18. Habéis sabido por Mí que sois hijos del pueblo de Israel, y por la historia sabéis que ese pueblo en los tiempos pasados se llamó el pueblo de Dios, el escogido, aquél en el cual se derramaban todas las complacencias del Padre Celestial. Hoy quiero que sepáis que aquel pueblo, al que he enviado nuevamente en este tiempo a la Tierra, nunca ha sido más amado que el resto de los pueblos, y que si muchas complacencias recibió de Mí, fue con el fin de que supiera compartir de ellas a los demás, para que fuese luz, camino, libro abierto y redención para todos sus semejantes.
19. ¿Por ventura ese pueblo cumplió su misión en los tiempos pasados? ¿Acaso está cumpliendo esa ley de amor y de fraternidad en el tiempo presente? Si conocéis la historia antigua de este pueblo, no ignoraréis que también sobre él fueron las grandes pruebas, las calamidades, el cautiverio, el hambre, la peste y la humillación, a causa de sus infidelidades y desobediencias. No fue el amor ni la obediencia a mi ley, ni la espiritualidad de aquel pueblo, las que escribieran un libro para las futuras generaciones. El libro de aquel pueblo está escrito con sangre de hermanos, de profetas, de justos, está manchado con envidias, desobediencias, desuniones y está sellado con la sangre del Hijo de Dios.
20. Es menester que ese pueblo lave y purifique todas aquellas manchas, que borre del libro todas sus faltas y en su lugar escriba obras buenas, actos dignos de su Señor.
21. Vosotros, discípulos, no vayáis a escribir en este tiempo un nuevo libro de desobediencias y de profanaciones, porque más tarde no tendríais suficientes lágrimas para borrar de ese libro vuestras manchas. Escribid una nueva historia, pero que sea de regeneración, de reconciliación, de fraternidad, de obediencia y espiritualidad. Vuestro pacto en este tiempo está escrito por vuestra conciencia.
22. Los años en que os dejo que sigáis recibiendo mi enseñanza, que sirvan para que os preparéis para mi partida, en ellos debéis llegar al cumplimiento que os estoy pidiendo. Sabed que después de este tiempo no quiero que las multitudes conozcan la impostura, ni vuestras imperfecciones de ahora. Llegado ese tiempo los hombres conocerán mi palabra por los escritos que a mis plumas de oro les he confiado. A ese libro os asomaréis mañana cuando tengáis que estudiar mi obra, cuando os sintáis confundidos por las pruebas o cuando tengáis necesidad de consuelo de los hombres, ni a los espíritus ocupados en elevar la nueva torre de Babel o que habitan en la nueva Sodoma: más la palabra que de vuestros labios brote durante los últimos años de mi comunicación, será el mensaje que mañana llegue a todos vuestros hermanos, porque para ello os purifico y os preparo en estos instantes.
23. La luz de mi Espíritu se derrama en vuestro entendimiento para que sepáis conducir a quienes vienen siguiendo vuestros pasos.
24. Hoy vengo a daros mi enseñanza como en aquel tiempo en que viví cerca de vosotros y os mostré con mi ejemplo cómo redimir al género humano.
25. La humanidad, no conforme con aquella lección, aún pide en este tiempo que la sangre inocente se derrame una vez más, pero el Divino Maestro ha venido en Espíritu y esa prueba de amor no se repetirá en la misma forma. Hoy os estoy hablando a través del entendimiento del hombre, enviando infinidad de rayos de mi luz en los que os doy mi sabiduría para que seáis salvos, elevándose vuestro espíritu por el sendero del amor hacia vuestros hermanos.
26. He contemplado que de mi enseñanza de amor y humildad, nada queda en el corazón de muchos pueblos. Se han levantado unos contra otros, los fuertes humillan a los débiles, y mis enviados espirituales, a quienes he encomendado la misión de inspirar a los gobernantes la paz y la concordia, han vuelto a Mí con la angustia en su espíritu, por no haber sido oídos ni obedecidos; entonces Yo he permitido que la humanidad apure su cáliz y que este dolor la ilumine haciéndola retornar al camino de su evolución.
27. En esta hora de prueba tenéis a Elías inspirándoos la oración y las buenas prácticas, para que contrarrestéis el mal. Tenéis a vuestra Intercesora Celestial velando más cerca que nunca por esta humanidad que ha desoído sus consejos y advertencias y me tenéis a Mí, a vuestro Padre, inmutable en mi amor, dándoos una oportunidad más para que os regeneréis y elevéis vuestro espíritu, para que alcancéis el galardón que os tengo prometido.
28, Si más allá de vuestra nación vuestros hermanos se hieren y matan sin piedad, destruyen la paz, aniquilan a los pueblos débiles y siembran a su paso el terror, la miseria y el luto, vosotros, a quienes he preparado y anunciado ha mucho tiempo estos acontecimientos, velad y orad, enviad pensamientos de paz, que vuestro corazón derrame amor y la caridad entre vuestros hermanos, practicad mi enseñanza y de esta manera estaréis contrarrestando el mal.
29. Os he escogido de entre las grandes multitudes que forman la humanidad, para manifestaros mi doctrina, mi voluntad, y he invitado a todos los espíritus a perfeccionarse en el camino del cumplimiento, pero vosotros sois más responsables, porque habéis visto el cumplimiento de todas mis palabras.
30. Los elementos y fuerzas de la naturaleza serán desatados para purificar y restaurar todo lo que ha sido manchado y profanado por el hombre en la Tierra.
31. Los niños de este tiempo se conmueven ante el caos que están palpando, y su corazón inocente se eleva a Mí para pedirme la luz para los gobernantes y acierto a sus determinaciones; también me presentan a los pueblos que han padecido bajo el yugo de otros más fuertes y me piden que vuelvan a ser libres. Sus dones de amor y justicia palpitan en ellos y su clamor es de paz y buena voluntad entre los hombres. Yo recibo su oración y la hago llegar como bálsamo sobre las necesidades de esas naciones en guerra.
32. Espíritus de los niños, no os apartéis del camino de sumisión, obediencia y buenos sentimientos. No os dejéis contaminar, huid de la influencia del mal. Confiad en Mí y dejad que mi luz os guie, iluminando el sendero de vuestra evolución.
33. A vosotros que sois mayores, os contemplo también como niños y valorizo vuestras obras. Tomad la luz de mi enseñanza y confiadme vuestras cuitas, sed fuertes ante el dolor y resignaos con vuestro destino. En vuestra oración me presentáis a vuestros hermanos que sufren, Yo recibo vuestra intercesión. A vosotros como a todos mis hijos, les entrego por igual mi amor. Recibo vuestra oración y con vosotros bendigo a todos mis hijos, tanto a los que me aman y creen en esta palabra, como a los que dudan y aun me niegan. Vuestro corazón que ayer era insensible como una roca, lo he tocado y empieza a manar agua de amor y de perdón para la humanidad. Esto es lo que os he pedido siempre, es la ley eterna sin principio ni fin, ley de amor, de caridad, que hasta hoy no ha sido practicada por el género humano.
34. Hoy os acercáis a Mí, buscando la palabra que borra los sufrimientos, la que acaricia vuestro corazón, azotado por grandes torbellinos. Vengo a daros calor, como lo hace la amorosa alondra con sus polluelos, pues he contemplado que el invierno ha penetrado en muchos corazones, unos tiritan de frío, otros han muerto. Mi presencia os da fortaleza en las pruebas, no quiero que se apague vuestra fe.
35. Sólo la fe os sostendrá en este tiempo de dolor, si queréis ser ejemplo para vuestros hermanos y dar testimonio de mi palabra con vuestras obras, sed fuertes, preparaos, vivid velando y practicando lo que mi doctrina os enseña, para que seáis creídos. Quiero contemplaros fuertes e iluminados por mi enseñanza, recuperando los tiempos perdidos.
36. Si me amáis, se transformará vuestro corazón, os sentiréis llenos de vida, de ahínco para luchar por vuestra elevación seréis mis verdaderos discípulos, y cuando las vicisitudes de la vida lleguen a vosotros, no os alejéis de Mí, ni me reprocharéis las pruebas de vuestra restitución, seréis conformes en vuestro cumplimiento, sabiendo que el espíritu en esas pruebas se acrisola y se perfecciona.
37. Aprovechad el tiempo en que recibiréis mis lecciones, porque después de esta etapa, no volveréis a tener mi enseñanza bajo esta forma, mas también esperad a que Yo os diga: ésta es la porción de corazones que tomaréis a vuestro cuidado, éstos son los límites que os señalo, no límites para amar o perdonar, sino límites en vuestro trabajo, porque aun cuando me presentáis una cosecha escasa, si ha sido cultivada con amor, ello me bastará y Yo os recibiré, y bendeciré vuestro trabajo. Velaréis porque vuestros pasos no se aparten del sendero del bien, y porque la luz que os he entregado, sea como un faro que ilumine el camino de todo espíritu. Ella disipará todas las dudas y os hará sentir seguros de vuestros actos; más si os salisteis del camino, ella siempre os estará invitando a retornar al cumplimiento.
38. A otros de mis hijos les digo: no seáis impacientes, no me pidáis un cargo sin antes comprender su responsabilidad. No caminéis de prisa porque pronto os cansaréis y entonces el hastió os hará dormir, para despertar en otra era. La jornada es larga y el camino escabroso, debéis avanzar paso a paso sin deteneros. Si vencéis los impulsos de la materia y lográis elevar a vuestro espíritu, viviréis en planos superiores desde donde contemplaréis con mayor claridad la vida espiritual que os espera.
39. Comprended mi amor, mirad que no soy como el rico avaro, que todo lo quiere para sí, todo lo que es mío es vuestro también, porque sois mis hijos muy amados.
40. Sois las generaciones escogidas en este tiempo para recibir mis manifestaciones. En vosotros he derramado mis complacencias y bendiciones, porque no quiero que volváis a la Tierra a expiar faltas pasadas. Quiero llevaros a gozar de la paz de mi Reino, después del cumplimiento de vuestra misión.
41. Me decís que la Tierra es un lugar de sufrimientos y penalidades, y Yo os digo que vosotros sois los que habéis hecho de ella con vuestra falta de cumplimiento, un mundo de infelicidad y de tropiezos. Os he enseñado la sumisión y la obediencia y os he aconsejado siempre el bien. Os he dicho que sembréis paz para que recojáis paz. Que preparéis el camino a las nuevas generaciones, para que les deis de vuestra semilla y en ellas la veáis florecer y fructificar.
42. Os he concedido dones que os acercan a Mi. He permitido que miréis más allá de vuestro mundo y deis testimonio de mis enseñanzas en el Tercer Tiempo. Nadie podrá impedir la manifestación de esos dones, así como nadie puede usurpar mi caridad para vosotros. Sólo la conciencia os hará comprender cuán grandes son las gracias que os he concedido. Purificaos y trabajad para que pronto seáis conmigo y tengáis la satisfacción de haber comprendido y obedecido mis mandatos.
43. Hoy, en el tiempo de la restitución, devolved la paz a los que hayáis dado muerte en su fe, sanad a los que hayáis herido con vuestra palabra, pagad vuestras deudas, derramad en vuestros hermanos la caridad de vuestro amor y estaréis cumpliendo con mi ley.
44. El hombre al apartarse del cumplimiento de mi ley, ha creado ideas, teorías, religiones y doctrinas diversas que dividen y confunden a la humanidad, atando al espíritu al materialismo, impidiéndole elevarse libremente. Más la luz de mi Espíritu Santo ilumina a todos los hombres, indicándoles el sendero de la vida verdadera, donde sólo hay un guía que es la conciencia.
45. Cuando las grandes epidemias se desaten y los hombres de ciencia por su falta de amor y caridad no logren curar a los que sufren, surgirán los labriegos, los discípulos, llevando con amor su misión de curar y consolar a sus hermanos. Y el mundo espiritual uniéndose a ellos, impartirá sus beneficios entre la humanidad agobiada por el dolor. Velad y orada porque si ahora os doy mi enseñanza a través del entendimiento, mañana sólo los que se preparen recibirán mi inspiración y se comunicarán conmigo de espíritu a Espíritu.
46. Las plumas de oro escribirán mi enseñanza para las generaciones venideras, porque mi palabra no se perderá, será como un tesoro que conservaréis a través de los tiempos. Yo os digo, que el que encuentre la esencia divina en el fondo de esta palabra, será el que con más constancia y firmeza siga mi ejemplo. Quien tiene fe en esta palabra, es como si llevara una antorcha encendida para iluminar su camino, sin confundirse con falsas teorías ni con palabras floridas, porque habrá descubierto el secreto para encontrar la verdad, habrá comprendido el inmenso amor que os tengo y sentirá que estoy con todos mis hijos reanimándoles a seguir la jornada.
47. Habéis resistido torbellinos y tempestades que se han llevado vuestras vestiduras en jirones, pero os habéis elevado en oración pidiendo que mi caridad impida que vuestra lámpara se apague, y habéis encontrado al Maestro dispuesto a venir en vuestro auxilio.
48. Es penosa la senda y en este mundo no se recoje el fruto de la siembra; pero en verdad os digo, que en este tiempo de pruebas y de juicio, más vale un poco de paz en el espíritu y un mendrugo de pan en vuestra mesa, que las galas o los ricos manjares y aun los mismos tesoros de los señores de la Tierra. Yo que penetro en aquellos corazones, os digo que son como sepulcros y que sus labios llevan amargura.
49. En este camino de humildad existen placeres, satisfacciones y tesoros de gran valor para el espíritu, bienaventurado el que sepa estimarlos.
50. Entre vosotros se encuentran los que llegaron hastiados de los placeres del mundo, a los que ya no volverán, mas hay quienes aún se sientan atraídos por las falsas alegrías que proporcionan, y cuando el mal amigo les invita al mal camino, si en ese instante se les acerca el enfermo solicitando una gota de bálsamo, el espíritu y la materia luchan interiormente, triunfando los sentimientos de amor y caridad hacia sus hermanos, alejándose de quien les tentaba, para acercarse al lecho del que en su menesterosidad había sido la barquilla salvadora de aquel labriego. ¡Cuán grande ha sido el gozo y la paz que ese corazón ha experimentado, al ver sano al enfermo! Entonces elevándose en oración me ha dicho: Gracias Maestro, por haberme dado la fortaleza para vencer en la prueba.
51. Ved cómo os bendicen los que han sanado por vuestro conducto; ved cuánta alegría hay en el que con vuestra ayuda ha dejado el lecho. Oíd las frases de gratitud de aquellos perdidos a quienes volvisteis al camino del bien. ¡Cuánto se ha recreado vuestro corazón con el cumplimiento de vuestra misión! Más ¡Ay de aquellos que no comprenden estos placeres!
52. Esta palabra que os doy por conducto del hombre, no es teoría humana. En el fondo de esta manifestación existe una revelación divina.
53. Es menester que mi Espíritu traspase los umbrales de vuestra ignorancia, para descubriros la vida eterna, ya que vosotros mientras estáis encarnados no lográis con toda vuestra inspiración y elevación alcanzar aquello que os pertenece, pero que está esperándoos en mi arcano.
54. Esta es la tercera revelación, el Tercer Testamento, por ello sois Trinitarios. Todo el que ha recibido la señal espiritual en su frontal en este tiempo, antes ya fue conmigo en las dos eras anteriores.
55. Os he enviado a sostener una gran lucha entre la humanidad, por eso me presentáis con frecuencia vuestras vestiduras hechas jirones en los combates de la vida, mas, bien sabéis que vuestras penas u heridas os las sana vuestro amoroso Maestro, así como vosotros en mi nombre, vais sanando el dolor de vuestros hermanos enfermos.
56. Yo bendigo vuestros desvelos, el consuelo y la caricia que habéis dado al que sufre, las lágrimas que habéis derramado por el que llora en el mundo y todo cuanto habéis recogido, Yo lo recibo. No olvidéis que lo que hacéis con vuestros semejantes, lo hacéis con vuestro Padre y con vosotros mismos. En mi campiña no se pierde una sola simiente.
57. Si es perfecta la palabra que os hago oír y todo cuando os enseño, es porque vuestro espíritu es perfecto en cuanto a que de Mí brotó. Ved cómo él iluminado por la conciencia, aprueba los buenos actos y no acepta las imperfecciones.
58. ¿Quién de vosotros podría probar que no ha existido antes de esta vida? ¿Quiénes de los que tengan absoluta certeza de estar viviendo una nueva encarnación, podrían probar que su cuenta está saldada con el Padre y que aún tienen méritos en su haber?
59. Nadie conoce el grado de perfección en que se encuentra, por lo tanto luchad, amad y perseverad hasta el fin.
60. Para unos aún será larga la jornada en materia, para otros pronto tendrán que continuarla en espíritu. De cierto os digo: Es muy hermoso trabajar en espíritu, cuando se ha cumplido en la Tierra, mas no porque cumpláis vuestra misión en el mundo, creáis que habéis alcanzado la meta de perfección. La escala de perfeccionamiento espiritual es muy extensa y para llegar a la cúspide, tendréis que pasar por siete peldaños.
61. Orad para que seáis fuertes en las pruebas, en este año el dolor se hará sentir grandemente en el corazón de los hombres, porque una vez más el fruto amargo de la ciencia y de las ambiciones humanas envenenará y dará muerte a grandes pueblos.
62. Todo lo manchado será limpio y toda mala hierba será arrancada de raíz. De los mismos que hoy están extraviados sabré servirme para ejercer mi justicia divina y este valle que hasta ahora había sido de lágrimas, será de sangre, porque a raudales correrá ésta en la Tierra.
63. Yo di libre albedrío al hombre, más si éste en su ofuscación llegase a reclamarme por ello, le diré que también le di voluntad y entendimiento, a la vez que le revelé mi ley, que es el camino para no tropezar ni perderse y encendí en él la luz de la conciencia que es el faro interior que ilumina el camino del espíritu y lo conduce a la vida eterna.
64. ¿Por qué existe el pecado, predomina el mal y se desatan las guerras? Porque el hombre no escucha los dictados de la conciencia y hace mal uso de su libre albedrio.
65. Los hombres llegarán hasta el fin de su propio camino y retornarán por el mismo, recogiendo el fruto de cuanto sembraron, única forma de que el arrepentimiento brote de los corazones, porque quien no reconoce sus faltas, nada puede hacer por reparar sus yerros.
66. Un nuevo mundo está en preparación, las nuevas generaciones están por llegar; pero antes es necesario apartar a los lobos hambrientos para que no hagan presa de las ovejas.
67. Vosotros sois enviados como soldados de paz. No os atemoricéis ante la lucha, no os dejéis impresionar por los hombres de las sectas y religiones; con toda vuestra humildad no sois menos que ellos.
68. En el camino de perfeccionamiento, en esa escala infinita, siempre ha habido seres que van delante y otros que van detrás, mas todos llegarán a la misma morada, porque en torno a mi Divinidad no existen jerarquías sino hijos, todos muy amados de mi Espíritu. Yo soy en
todos, lo mismo me oculto en el corazón del poderoso, que en el del pordiosero. Por eso os digo, que cuando veáis llegar a vuestras puertas al menesteroso, no le neguéis la caridad; porque vuestro Padre será el que esté llamando a vuestro corazón.
69. Sed tengo de vuestro amor, ¡Oh hijos muy amados!
70. Mi comunicación en este tiempo, es una prueba más de que he venido a daros mi amor. Más preparaos, porque esta comunicación pronto pasará, y una vez más os digo que el último día de 1950, os hablaré por última vez, porque después de ese día, me buscaréis espiritualmente en el infinito, y cuando estéis preparados, escucharéis en forma de inspiración mi voz, ya sin las imperfecciones del portavoz humano.
71. Orad pueblo, porque en los instantes de vuestra oración la guerra se apacigua, los corazones descansan, las madres encuentran consuelo y los niños refugio.
72. ¡Ay de los que no hayan sabido prepararse, porque se sentirán como huérfanos en la Tierra!
73. Grandes acontecimientos espirituales se verán en el mundo, surgirán profetas en las naciones, el contenido de los Siete Sellos será conocido por todos; la luz del Sexto Sello será reconocida como la que alumbra en este tiempo, porque en esta revelación se unirán todos los hombres, se fundirán todas las creencias y linajes de la Tierra.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 47
1. Humanidad: os estoy preparando con mi palabra en este tiempo, para que comprendáis mi doctrina. Estoy haciendo el llamado a los espíritus, para darles a conocer sus dones, para que estudien mis manifestaciones y no se sorprendan, sino que con ellas confirmen lo que estaba profetizado para este tiempo.
2. Quiero que cada uno de vosotros ocupe el lugar de discípulo en que le he colocado. Todos habéis sido enviados a la Tierra a cumplir una misión, he esperado pacientemente vuestro cumplimiento, os he dado muchas oportunidades y aún no os habéis perfeccionado. ¿Queréis que esta nueva era pase sin que la aprovechéis porque la cruz de vuestro cumplimiento os parece pesada? El tiempo es vuestro más tiene un límite, y no quiero que el mañana cuando os dispongáis a trabajar estéis en los umbrales de la tumba próximos a partir al valle espiritual y hayáis perdido vuestras facultades corporales; trabajad desde el momento de vuestra iluminación, ya sea que estéis en la infancia, en
plena madurez o en la ancianidad; sembrad para que cosechéis y guardad vuestra semilla en mi granero, ahí en donde el tiempo no la destruye ni el ladrón puede robarla.
3. Hoy se debate el hombre en grandes luchas, mientras unos están librando crueles guerras, otros lucháis para vencer las pasiones y liberar al espíritu; la humanidad se ha dividido y la vida es como una barca que zozobra en medio de la tempestad, vosotros, aun habitando esta nación que ha permanecido en paz, no saboreáis la tranquilidad, todos apuráis un cáliz de dolor.
4. ¿Por qué oyendo el sonido de la campana celestial algunos aún permanecen sordos a su llamado? Esa campana es mi voz que se deja oír en este tiempo en todas las moradas donde habitan mis hijos, al oír mi palabra sentís que no es el eco de la voz humana de la cual me sirvo para hablaros, sino que mi voz llega a vuestro corazón, os alienta y os da vida.
5. Sólo recibiré de vosotros un culto limpio, solamente vuestras obras de amor y caridad, os darán mi paz.
6. Oíd mis consejos de Padre, no huyáis de Mí, Yo os he dicho que por un justo se salvará una comarca, más si no llegáis a ser justos, al menos enmendaos, trabajad, que así recobraréis la gracia y seréis mis emisarios en todas las naciones. No seáis indiferentes al dolor, que vuestra oración llegue a Mí, y por ella se enjugarán muchas lágrimas y alcanzarán paz y bendición vuestros hermanos. Antes de que la humanidad desfallezca bajo el peso de su cruz, Yo seré su Cirineo y tomaré su pesado fardo para que siga adelante.
7. Bienaventurados los que saben limpiar su corazón para recibir mi palabra, porque ella les alimentará eternamente. Bienaventurados los que gimen y sufren al contemplar el desquiciamiento en que viven sus hermanos, porque su oración llegará a Mi; ellos verán el florecimiento y la restauración de la virtud en el corazón del hombre.
8. Pedid que se os dará; buscad y encontraréis os he mostrado mi Espíritu para que penetréis en él, y os recuerdo las palabras que os dije en el Segundo Tiempo: “Tomás, hunde tus dedos en mi costado y no seáis incrédulo”. Llegad a Mí por la fe, dejad vuestra incredulidad, mirad que os estoy enseñando en el infinito, la tierra prometida que con sus puertas abiertas espera la llegada de mis amados discípulos.
9. Os he dado en abundancia el pan para que seáis hartos y mañana no os sintáis hambrientos de esta palabra que hoy despreciáis. Elevaos para que alcancéis vuestra evolución, orad por todos y pensad que sois como un rayo de luz en el camino de vuestros hermanos; sed los buenos pastores de ese rebaño que es la humanidad; todos los que lleváis luz en el espíritu, juicio e inspiración podréis guiar y rescatar a los que se han perdido.
10. Profetizado está que el dolor será muy grande, vosotros permaneced tranquilos si sabéis orar y practicar mí doctrina, porque sentiréis mi fortaleza en todo momento, más ay de los que habiendo escuchado estas lecciones no hayan creído en mi manifestación, porque su duda los hará flaquear en la prueba. Vosotros que habéis recibido y guardado en vuestra memoria las palabras de los profetas, cuando llegue el tiempo en que el dolor agobie a la humanidad, no blasfeméis, no desesperéis, callad y preparaos, que Yo os protegeré con mi amor.
11. No me pidáis que retroceda en mis leyes y juicios, solicitad con humildad y os daré lo que en justicia os corresponda, para que encontréis la salvación.
12. Analizad y comprended las lecciones que incansablemente os he dado en el Tercer Tiempo. Mi palabra apareció ante vosotros como un faro luminoso que mostró la ruta a los náufragos extraviados.
13. Mi enseñanza os ha dado fuerza espiritual, no sólo para resistir las vicisitudes propias de este mundo, sino también para desempeñar la misión espiritual que habéis traído. No esperéis que todos os reciban con los brazos abiertos cuando vayáis a esparcir mi doctrina; habrá quienes os tiendan lazos para haceros caer.
14. Vengo a purificaros y a prepararos de espíritu y de materia para que comprendáis las inspiraciones del Padre y después las llevéis al corazón de vuestros hermanos con la misma pureza con que Yo os las envié, dando testimonio con vuestras obras de la verdad de mi enseñanza.
15. En los corazones agradecidos con mi caridad he escuchado esta oración: “Señor, sois incansable concediéndonos dones y beneficios”. Y Yo os digo: Soy vuestro Padre y conozco vuestras necesidades. ¿Cómo no ha de conmoverse mi Espíritu ante vuestra oración y petición? Os he consolado en la soledad de vuestra alcoba y os he iluminado para que vuestra meditación sea provechosa. Presurosos llegáis a escuchar mi palabra, mas antes preparáis vuestro corazón como un altar y en él me mostráis vuestras obras como una of renda.
16. Llegáis ante Mí, como el niño que ofrece su mano a su Padre, para que lo conduzca por el sendero. Y en verdad que sois niños delante de Mí. Más, mirad que Yo me asemejo al pastor que cuida sus ovejas y las llama con dulce voz desde el aprisco. Vosotros habéis escuchado mi voz por conducto del entendimiento humano en este Tercer Tiempo, más me buscasteis hasta que vuestros labios se encontraron secos por la sed, al atravesar el desierto de vuestras pasiones, fue entonces cuando oísteis el llamado de vuestro Padre Celestial.
17. Siempre que me llaméis en vuestra ayuda, sentiréis mi presencia dándoos consuelo y paz; mas llegó el instante en que sentisteis hambre de escucharme y os levantasteis buscando mi enseñanza.
18. Para cada uno el reloj de la eternidad marcó la hora y la campana llamó, indicando que había llegado el instante en que vuestro espíritu encontrase el agua que mitigaría su sed.
19. Algunos dudaron ante la forma inesperada en que me encontraron, más luego, penetrando en el sentido de la palabra que escuchaban, encontraron que su sabor y su esencia sólo de Dios podía proceder; entonces interiormente, llenos de júbilo, me dijeron: ¡Padre, Padre, creemos en tu nueva manifestación entre la humanidad! Os visteis engalanados de dones espirituales, experimentasteis en vuestro corazón la paz, y en vuestro hogar visteis brillar la luz de la concordia. Y mientras los hijos se recreaban ante la presencia y bajo la mirada del Padre, éste también sentía calmarse su sed de amor al contemplar la alegría de sus pequeños, al ver su regeneración y al recibir sus caricias a través de sus oraciones.
20. Entonces os dije: seguidme, ya os he dado pruebas de mi presencia, ya se ha encendido la luz de la fe en vuestro corazón. Por eso fue que desde ese instante, cuando las pruebas se han presentado a vuestro paso, no habéis flaqueado, ni os habéis rebelado ante mi ley.
21. Habéis visto partir al más allá a vuestros seres queridos, habéis visto cerrarse las puertas del trabajo y escasear el pan en la mesa, habéis perdido vuestro bienes terrenales, más la fe como un faro, os ha hecho llegar a puerto seguro. Ha habido también quienes en medio de la prueba han flaqueado y se han hecho preguntas sobre mi palabra y han sentido extinguirse la fe.
22. Mas mi palabra que por medio de la conciencia llegaba a su corazón, les hablaba así: ¿Por qué habéis debilitado? ¿Por qué habéis faltado a la fe y olvidado mis palabras? Recordad que os dije que los escogidos serán siempre probados, para que su fe, su firmeza y su amor se acrisolen.
23. Los que han sabido ser fuertes, han visto pasar las tempestades y hacer nuevamente la luz en su camino. Han visto retornar la paz, la salud y los bienes perdidos.
24. Así voy modelando el duro corazón de quienes he de servirme, para que mañana sean mis buenos testigos y siervos entre la humanidad, en la que deben sembrar la simiente de mi verdad.
25. El espíritu es noble ante el toque de mi palabra, la materia es frágil, entonces os digo, si Yo vengo a fortalecer y a levantar a vuestro espíritu, él debe encargarse de reanimar y sostener a su materia en el camino.
26. Muy probados habéis sido, discípulos muy amados, porque cada prueba encierra un misterio para vosotros, no sabéis si sea para fortaleceros en la lucha, para revelaros algo que no conocéis, o para expiar alguna falta; mas nunca retrocedáis ante las pruebas, que ellas no
son enviadas con ese fin, ni son superiores a vuestras fuerzas morales o espirituales.
27. Sed de los que sepan permanecer fuertes en las grandes pruebas. De vosotros haré brotar generaciones llenas de luz y de gracia.
28. Para preparaos venid a recibir mi lección de amor, con la cual se apartarán de vuestra mente todas las confusiones que pudierais haber recogido en la Tierra. Esta palabra os mostrará el camino verdadero, si lo habéis perdido. Mi voz celestial llega a vuestro corazón para anunciaros y hablaros del Tercer Tiempo.
29. Vuestras faltas e imperfecciones no han sido un obstáculo para mi manifestación entre vosotros, por el contrario, ellas la han originado. Vengo en vuestra busca porque os habíais perdido, y ahí, en vuestro destierro os encontrabais enfermos y agobiados de sufrimiento. Hasta ahí ha descendido vuestro Maestro, para deciros: “Venid a Mi”. Entonces os habéis levantado solícitamente a seguir el camino de la ley escrita por Aquél que es dueño y Señor de la Creación.
30. La luz del Tercer Tiempo ilumina los caminos, para que vuestra mirada descubra los abrojos y podáis apartarlos, porque este sendero está sembrado de pruebas.
31. A la puerta de vuestra morada he llamado incesantemente mi amor para que veléis; ¿Cómo puede haber quien después de tantas pruebas de amor aún niegue mi palabra? Porque teniendo ojos no ven, teniendo entendimiento no entienden y teniendo corazón no sienten.
32. No me conocéis aún; cuando lleguéis a amaros los unos a los otros como os he enseñado, entonces alcanzaréis un conocimiento y una comprensión muy grandes de los dones espirituales. Os he dicho que de la abundancia de buenos sentimientos en vuestro corazón hablarán vuestros labios; ¿Mas podrá hablar de amor aquél que no lo lleva en su corazón? ¿No os estremece el pensar que a quienes digo estas enseñanzas, son los mismos a quienes ya en otros tiempos les he dado lecciones de amor? Ved que Yo en mi amor de Padre y de Maestro, vengo a confiaros esta doctrina, como un libro al cual debéis conservar con la pureza y la sabiduría que en él ha puesto la caridad divina del Señor, para que al llegar las turbas ante él, entre las cuales vendrán los escudriñadores como nuevos escribas y fariseos a ponerme a prueba, vosotros podáis presentarles una obra perfecta, una doctrina espiritual desbordante de justicia y de amor, un culto profundo en su interior y sencillo en su exterior, confirmados con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos.
33. Velad y orad, estad preparados, porque mi doctrina será perseguida. No os inquieten estas revelaciones; dejad que ellas cuando lleguen, os sorprendan en vuestra misión, sanando enfermos, consolando al que sufre. Os daré la fortaleza al concederos que la savia del árbol de la
vida sea en cada uno de vosotros. Sentaos a la mesa, bajo esta sombra, pero cuidad de no manchar el blanquísimo mantel. Semejante es esta blancura a la del camino que luego habréis de recorrer. Mi manto de amor cubre a todos mis hijos y mi caridad prepara el camino de todos los que han de oírme en este tiempo.
34. Los elementos desatados despiertan a cada instante a la humanidad, vosotros velad para que no dejen la huella de su paso en vuestras comarcas.
35. Dejad que lleguen a vosotros las multitudes, cada corazón y cada espíritu trae una aflicción. Ponedlos en comunicación con mi mundo espiritual, ahora que aún es el tiempo de esa manifestación, para que reciban el bálsamo espiritual que desciende de mi reino. Quiero veros preparados, trabajando afanosamente en mi obra de amor, y que la hora de mi justicia os encuentre sanando al enfermo, consolando al triste, doctrinando al que se hallaba sediento de verdad, aconsejando al que se había perdido del camino. Ved que si ese día os sorprendiese fuera de este cumplimiento, seréis vosotros los afligidos.
36. No quiero miraros cabizbajos ante mi presencia, quiero veros dignos y satisfechos. Con esa paz y esa fortaleza quiero dejaros entre la humanidad, cuando sea llegado el instante de mi partida, porque de cierto os digo que tendréis que luchar. En esas pruebas veo a los que han de seguirme y a los que han de volverme la espalda, porque a cada uno de vosotros he venido tocando y probando para darle fortaleza.
37. Quiero que el follaje y los frutos del árbol que vosotros forméis, sean saludables y vivificantes, entonces mi caridad providente, acercará hacia vosotros a las multitudes que sólo esperan el instante del llamado porque es muy amargo el cáliz que están apurando.
38. Enfermos de espíritu, de la mente y del cuerpo, viudas, huérfanos, hombres y mujeres desamparadas, hambrientos de amor y de paz, serán los que se acerquen para dejar su carga y recobrar la fe; por los que no puedan venir oraréis, me pediréis y Yo os concederé.
39. Perseverad en la regeneración, no dejéis que la materia retroceda en su evolución, comprended que cuando logréis ese adelanto, habréis puesto los cimientos para vuestra espiritualidad.
40. Sentid, ¡Oh pueblo! El regocijo que el espíritu Divino experimenta al hablaros y sentirse escuchado. Mirad cuánta luz arroja mi palabra sobre muchos misterios que no habíais podido comprender.
41. Hombres de este tiempo, que creíais encontraros en el ocaso de la vida, mi enseñanza como una nueva aurora ha venido a sorprenderos reanimando a vuestro espíritu.
42. Benditos sean los que reconozcan su misión y abracen su cruz en este tiempo, porque las tierras que pisen serán fértiles para mi palabra y podrán sembrar en ellas la simiente de mi doctrina.
43. Tomad asiento, párvulos y discípulos, aquietad en vuestra mente y en vuestro corazón las tempestades que en ellos se agitan y dejad que el iris de paz aparezca en el firmamento espiritual.
44. Ante mi divina lección vais a sorprenderos al descubrir ocultos en vuestro ser, innumerables dones y potencias con los que podréis en el futuro, vencer en las pruebas y triunfar en las vicisitudes.
45. Vuestro guía en este tiempo será mi Espíritu, Yo os abriré paso a través del nuevo Mar Rojo como en los tiempos de Moisés. Yo os rescataré y os sustentaré en el desierto, mas sólo os pido que practiquéis incansablemente mis ejemplos de amor y que seáis fieles hasta el fin, porque el fin lo hallaréis cuando se presente vuestro espíritu ante las puertas de la Tierra Prometida, en donde hallaréis el descanso de las luchas humanas, la liberación de las pasiones y de las miserias de este mundo. Ahí conoceréis la verdadera luz del espíritu, que le mostrará la verdad con tanta plenitud como podéis contemplar la luz del sol en este mundo.
46. Del Padre salisteis y a El tendréis que volver trayendo no sólo vuestra pureza original, sino la grandeza que os dará el desarrollo de los dones que poseéis, cumpliendo con mis leyes divinas; mas ninguno llegará solo a mi presencia, cada quien traerá a todos los que salvó, a los que sanó, a los que consoló y condujo por el camino de salvación. Para ayudar a vuestro espíritu en su camino de evolución, he venido en este tiempo a darle mis lecciones de amor.
47. Ahora es tiempo de aprender, mirad cómo mi Espíritu se está derramando sobre toda carne y sobre todo espíritu. Unos manifiestan a través de su éxtasis mi palabra, otros fuera del éxtasis. Los ancianos, los jóvenes y los niños hablan de mi reino espiritual. ¿No son éstas las pruebas que tanto mis profetas como Yo os anunciamos en aquellos tiempos, acerca de mi nueva manifestación?
48. Limpiad vuestro corazón y vuestra mente para que vuestro espíritu se eleve y se purifique. Entonces Yo manifestaré mi luz a través de vuestro ser y sorprenderé a la humanidad con vuestras obras de amor. Por medio del niño hablaré al anciano, por medio del rudo e ignorante hablaré al sabio y través del humilde hablaré al orgulloso. Hoy no comprendéis aun lo que os espera, pero mañana lo sabréis y con sumisión os levantaréis a caminar hacia las comarcas que hoy duermen y que mañana al recibir mi mensaje divino, se levantarán dispuestas a seguirme.
49. Hoy esperáis con ansia que descienda vuestro Maestro a doctrinaros, a recordaros las enseñanzas de los tiempos pasados. Vivís alerta con vuestro oído preparado y el corazón latiendo de amor por Mí. Vuestro entendimiento está atento, dispuesto a analizar mi palabra y después ya en el silencio, recordáis mis consejos y mandatos y tratáis
de comprenderlos, para ponerlos en práctica, entonces comprendéis cuán pura es mi enseñanza y cuán delicada vuestra misión, y me decís, si será necesario transformaros en seres espirituales dejando la envoltura que hoy lleváis para ser más solícitos, porque sentís que ella es un obstáculo para vuestra elevación y cumplimiento. Os digo que debéis tomar esa envoltura con amor y serviros de ella con acierto; no en vano la he creado y os la he ofrecido. Si sabéis guiarla, ella será colaboradora vuestra y sabréis apreciar y disfrutar vuestra existencia en la Tierra, con la cosecha que logréis de vuestra siembra de amor en vuestros hermanos.
50. Imitadme y haced prodigios, pues sois mis escogidos. Sed médicos y consejeros de vuestros hermanos, abogados e intercesores de la humanidad, y en vuestra obra poned todo vuestro espíritu para llevarla a puerto seguro y que ella sienta que marcha sobre tierra firme en el sendero de su restitución.
51. Penetrad a los campos que Yo he preparado y sembrad en ellos, como buen labriego ablandad las tierras con vuestro amor porque el corazón humano se ha endurecido y es menester trabajar pacientemente en ellas. Cuando habéis encontrado espíritus reacios, habéis querido huir diciendo: éste no es de los que Dios busca, Él quiere corazones humildes. ¿No sabéis que es a esos corazones a los que vengo a buscar y a convertir? Yo os pregunto: ¿Cuándo llegasteis a Mí, vuestro corazón era ya como un hogar o como un templo para Mí? Volved vuestra mirada hacia atrás y veréis que ya habéis dejado vuestro pesado fardo y que habéis renacido a la vida verdadera.
52. ¿Por qué dudáis a veces de mi comunicación por el entendimiento humano y me pedís pruebas, y mientras no veis concedido el favor que solicitáis, os falta la fe? Queréis oírme hablar en un lenguaje superior para creer, y os estáis intercalando en mis altos juicios. Yo os pregunto: ¿Estáis ya en la cumbre de la espiritualidad para saber interpretar mis inspiraciones? ¿Estáis ya tan elevados que podéis leer mi voluntad en mi Espíritu? Sois pequeños todavía para comprenderme, mas Yo os conduzco por el camino en el que alcanzaréis la comunicación espiritual conmigo para que conozcáis mi arcano.
53. Habéis desvirtuado la misión encomendada a vuestro espíritu, siendo que Yo os he hecho poseedores de un destino que os conducirá a la paz y a la perfección de la vida eterna.
54. Cuando seáis humildes seréis grandes. No está la grandeza en la soberbia y la vanidad, como muchos creen. Sed mansos y humildes de corazón, os he dicho a través de los tiempos. Reconocedme como Padre y amadme, no busquéis para vuestra envoltura un trono, ni un nombre que os distinga de los demás, sed uno más entre los hombres y llevad en vosotros la buena voluntad.
55. Preparaos para que me miréis en todo mi esplendor y deis testimonio de Mí y a medida que os elevéis, Yo derramaré en vosotros mi saber.
56. ¡Oh humanidad, que no habéis sabido desprenderos de las vanidades del mundo, para cumplir con las leyes del espíritu! Amáis esta Tierra que os hace llorar y venís a ella una y otra vez, sin saber el fin para el cual habéis sido enviados. Yo os digo cumplid vuestra misión y preparaos para el viaje hacia la tierra que os tengo prometida, para que oigáis mi voz de Padre que os recibe y os da el descanso que hayáis alcanzado con vuestras obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos.
57. No temáis a las pruebas de este tiempo. Revestíos de fortaleza y ayudad a vuestros semejantes. Encontraréis entre ellos a muchos a quienes el dolor los hace desfallecer, veréis a vuestros hermanos angustiados y tendréis para todos bálsamo de curación, una palabra de fortaleza y de valor y un rayo de luz de vuestro Padre. Haced vuestra la pena de los que sufren y habréis compartido su aflicción y les habréis dado amor y caridad.
58. A vosotros que lloráis en silencio os digo: Bienaventurados los que venís en busca de consuelo. No habéis buscado símbolos ni imágenes para orar, porque sabéis que Yo estoy con vosotros y en vuestro interior me habéis encontrado. He derramado fortaleza en vuestra materia y en vuestro espíritu.
59. Benditos sean los que han sabido guiar a las multitudes y al sentir el peso de la cruz me han buscado como Cirineo. Yo ilumino el camino de todos los seres que habitan en las regiones espirituales y materiales. No os miréis como extraños unos a otros, daos calor y amaos en verdad, que si sabéis amar a vuestros hermanos, me habréis amado a Mí.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 48
1. Multitudes que buscáis la sombra del árbol corpulento donde poder descansar. Aquí escucháis mi palabra que viene a daros consuelo y fortaleza, para que podáis contemplar con resignación el camino que habréis de recorrer.
2. Cuando sintáis que vuestro espíritu flaquea, pedid a Elías su báculo para que apoyados en él, podáis llegar hasta la fuente cristalina del Padre, en donde las aguas de su amor y sabiduría se desbordan para aliciente y deleite de los caminantes.
3. Os estoy enseñando a construir el verdadero templo, porque hay muchos que han formado santuarios, sin haberles puesto los cimientos de la fe. Mi templo ha de ser como un árbol, cuyas ramas se extiendan amorosamente por todo el Universo, a donde vengan a trinar aves de distinto canto, las cuales al unir sus voces, formen un concierto armonioso, dulce y perfecto, para elevarlo al Creador. Ahí se elevará vuestro espíritu para buscar a su Señor, ya como Padre, como Maestro, como Doctor, mas nunca lo busquéis como Juez.
4. El verdadero Dios será amado en forma verdadera, las falsas deidades serán destruidas y los cultos impuros e imperfectos darán paso al culto del espíritu, que será un canto de amor para el Padre.
5. En verdad os digo que mucho os he hablado en este tiempo y que a veces no me entendéis, otras me dejáis hablando solo en el desierto; sin embargo, el eco de esta palabra celestial no morirá y será escuchado por los hombres en todo el universo.
6. Si lo espiritual se convirtiese en objetos materiales, os veríais en este instante sentados en torno a una mesa de enormes dimensiones, delante de cada uno de vosotros miraríais el pan de mi palabra representado por exquisitos manjares.
7. Los que se van espiritualizando, me dice que no cambiarían mi palabra por el más rico y tentador manjar. Los que no han logrado aún vencer su materialismo preferirían que su Padre, en vez de traerles dones y bienes espirituales les trajera en abundancia las riquezas del mundo.
8. Cuántos han dejado en mi mesa el manjar que con tanto amor les ofrecí, sin haberlo tocado siquiera. ¿Cuándo volverán a vivir un tiempo de complacencias como el presente, en el que les tocó venir a la Tierra a escuchar mi palabra? Son rocas endurecidas que necesitan de las tempestades y del tiempo para reblandecerse. Su heredad les será retenida, mientras no sepan cuidarla y estimarla, mas volverá a su poder, porque Yo os he dicho que lo que el Padre da a sus hijos, nunca se los quita, únicamente se los retiene.
9. Este es el árbol corpulento bajo cuya sombra se van deteniendo los caminantes para descansar de esa fatigosa caminata y recobrar sus fuerzas alimentándose con sus frutos.
10. Bajo este árbol espero a todos, unos retornarán satisfechos por la misión cumplida, otros cabizbajos, con sus manos vacías.
11. Cuando la paz ha huido de vuestro corazón y las lágrimas han corrido incesantemente por vuestras mejillas, os habéis puesto a meditar para conocer la causa de vuestra aflicción, entonces la conciencia os ha revelado que el motivo de vuestros sin sabores y la falta de paz, se deben a la escasa espiritualidad que habéis tenido, a la
falta de cumplimiento de vuestra misión, a que en las obras de vuestra vida no hay amor y caridad hacia vuestros hermanos.
12. Vuestra vida presente ha sido la expiación, porque no sabéis de cuántos de los pecados, con los que habíais manchado a vuestro espíritu en vidas pasadas, os estás hoy purificando. He ahí por qué no habéis tenido la paz en vuestro corazón.
13. Quien ha perdido hasta el último átomo de paz, lucha afanosamente por recobrarla y llega a reconocer que esa gracia sólo existe dentro del camino de la justicia y del bien, que por medio de la conciencia a cada momento le señalo a la humanidad. Por eso es que quienes han escuchado mi palabra, se esfuerzan por seguir mi huella porque saben que en mi camino está la paz y que cuando hay un tropiezo o una prueba, mi caridad está cerca para levantarle.
14. Mi ley no exige sacrificios sobrehumanos, no significa esclavitud ni ata con cadenas a nadie; ciertamente es una cruz, pero de amor, una cruz cuyo peso en vez de agobiar fortalece.
15. Recordad que en varias ocasiones de vuestra vida habéis experimentado la verdadera paz y reconoceréis que esto ha sido cuando habéis hecho el bien, cuando habéis perdonado, cuando os habéis reconciliado con alguien, cuando habéis dejado el cómodo lecho, para ir junto al del enfermo a llevarle un consuelo; entonces la paz de mi reino ha estado un instante en vuestro espíritu. Vosotros, a quienes estoy enseñando a conservar la paz durante toda la vida, en verdad os digo, que vuestra misión desde el principio de los tiempos ha sido la de llevar la paz a vuestros hermanos, por eso cada vez que me comunico con vosotros, os pido que oréis por la humanidad, porque vuestros espíritus unidos en un solo pensamiento y en una misma intención, llegarán a los corazones como un aliento de bienandanza y paz.
También, habéis recibido enseñanza y potestad para darles tranquilidad, luz y sosiego a los seres que invisibles habitan en el valle espiritual.
16. Llenos de peligros y tentaciones se encuentran los caminos del mundo, es por eso que a pesar de que los espíritus brotaron de Mí llenos de luz, intuición, con armas y medios para defenderse y vencer, caen muchas veces abatidos bajo el imperio del mundo y de la materia. 17. Os encontré vencidos, mas escuchasteis mi voz que con dulzura vino a vuestro encuentro y os levantasteis llenos de fe y de esperanza. De cierto os digo que no habrá un perdido o vencido que no escuche esta voz, cuando sea llegado el momento.
18. En este tiempo los que más se alejaron, los que más se perdieron, serán los más ardientes en amarme y en seguirme.
19. El cincel de mi amor esculpirá las rocas más endurecidas.
20. Para alcanzar este fin, es por lo que, he venido a buscar a vuestro espíritu, porque él es quien puede comprender mi doctrina, pero antes
he tenido que hablarle a vuestro corazón, limitándome a través del portavoz, humanizando mi palabra. Este es el escalón que os elevará hacia la comunicación de espíritu a Espíritu; entonces será mi voz espiritual la que llegue a vosotros como inspiración que os señale el camino de vuestra restitución; porque vuestra materia a veces es pesada cadena o espeso velo que no os deja mirar más allá de lo que es materia. Para ayudaros a vencer esta lucha, aquí tenéis mi inspiración divina, que por amor a vosotros se transforma en palabra humana, la cual llega como una caricia para la mente y para el corazón.
21. Estos días son de recordación, y por ello habéis penetrado en recogimiento y preparación. ¡Ah, sí en toda vuestra vida supieseis conservar esta espiritualidad sin caer en el fanatismo; cuán grande sería vuestra evolución! 22. Hay gozo en el corazón de estas multitudes, porque saben que frente a su espíritu se encuentra el banquete celestial, en el cual el Maestro les espera para darles a comer y beber el pan y el vino de la vida verdadera.
23. La mesa en la cual Jesús se reunió en aquel tiempo con sus apóstoles, fue un símbolo del reino de los cielos. Ahí estaba el Padre rodeado de los hijos, ahí estaban los manjares representando a la vida y el amor, vibraba la voz divina y su esencia era el concierto universal, y la paz que allí reinaba era la paz que existe en el Reino de Dios.
24. Habéis tratado de purificaros en estas albas pensando que el Maestro había de traeros en sus palabras un nuevo testamento y así es: hoy os concedo que recordéis el pan y el vino con que representé mi cuerpo y mi sangre, mas también he venido a deciros que en este nuevo tiempo sólo hallaréis ese sustento en la esencia divina de mi palabra. Si buscáis mi cuerpo y mi sangre, tendréis que buscarlos en lo divino de la creación, porque Yo soy sólo Espíritu. Comed de ese pan y bebed de ese vino, más llenad también mi cáliz, quiero beber con vosotros, tengo sed de vuestro amor.
25. Llevad este mensaje a vuestros hermanos y aprended que la sangre siendo vida, es tan sólo un símbolo de la vida eterna que es el amor verdadero. Por vosotros estoy comenzando a iluminar a la humanidad con mis nuevas revelaciones.
26. Varones y mujeres, niños, jóvenes y ancianos formarán el apostolado de Cristo en este Tercer Tiempo, más de cierto os digo que más que corazones, son espíritus a los a los que vengo buscando. Aunque no toda la humanidad esté escuchando mi palabra, quiero que sienta mi presencia en esta hora bendita. Los padres de familia en su hogar, los enfermos en su lecho, los hambrientos de justicia, los castigados por los hombres, los que no llevan la paz en su corazón, los ofendidos, los pobres, penetrad todos en silencio en mi santuario para
que escuchéis la voz de vuestro Señor que os dirá: La Paz sea con vosotros.
27. Pueblo, en este instante en lo invisible rodeándome como en aquel tiempo, se encuentran en espíritu mis apóstoles Pedro, Juan, Santiago el mayor y el menor, Tadeo, Tomás, Mateo, Bartolomé, Simón, Felipe, Andrés y aun el mismo Judas, lleno de dolor, todos me acompañan en este nuevo Cenáculo. ¿En que otro sitio de la Tierra podría presentaros el cuadro que Yo os muestro? Os enseñarán imágenes sin vida, mientras que Yo puedo hacer que aquellos seres se manifiesten en plenitud de vida y de luz.
28. Hay gozo a la vez dolor en mi Espíritu como en aquel tiempo, porque aún no son salvos todos mis hijos.
29. Mientras escucháis mi palabra que os dice que os encontráis en torno a mi mesa, vuestro pensamiento no se aparta de aquel discípulo que en un instante de turbación traicionó a su Maestro y a sus hermano, y entonces os preguntáis si en este tiempo también habrá un traidor y vuestro espíritu me pregunta: ¿Por ventura seré yo? El llanto acude a vuestros ojos y me pedís fortaleza para no caer nunca en tentación. De cierto os digo que también en este tiempo habrá quienes me entreguen, mas no será a mi cuerpo como en el Segundo Tiempo, sino que ellos con sus obras tratarán de ocultar la verdad de mi doctrina, haciendo que la humanidad tome por impostura lo que ha sido una lección de la sabiduría divina.
30. Todos juráis amarme y seguirme hasta la muerte, mas Yo os digo que debéis velar y orar, porque Judas también había jurado dar su vida por Mí.
31. Si en aquel tiempo mi tormento físico duró una noche y un día, y la muerte hizo cesar los padecimientos de la envoltura, ahora en Espíritu padezco en todos los que sufren; en cada reo soy juzgado por los jueces de la Tierra, y en cada celda me encuentro preso en el corazón de los que llevan aquella expiación; no lloréis al recordar tan sólo aquellas horas de dolor que vivió Jesús en el mundo sabiendo que aún no ha terminado mi pasión.
32. Ya vuestro espíritu comienza a compartir mis tristezas, al comprender que todavía le falta hacer méritos con sus obras de amor y caridad, para alcanzar el goce y la paz que en mi palabra promete al que me siga hasta el fin.
33. Elevad vuestro espíritu con la oración sencilla, porque la oración es comunicación y acercamiento con el Señor.
34. Esta cena es de amor, no la olvidéis, tomad de la mesa el pan y compartidlo con vuestros hermanos, y cuando ya os halléis todos en la eternidad comprenderéis que esta manifestación que ahora os doy, fue un símbolo de la vida eterna. Acercaos multitudes, porque en el
Segundo Tiempo fueron tan sólo doce los que a mi mesa se sentaron, hoy serán 144,000; mas mi llamado de amor es para toda la humanidad. Quiero que todos me acompañéis en este tiempo; hay quienes se estremecen ante mi palabra, algunos lloran y otros se sienten indignos de oírla. Yo que sé quién es cada uno de vosotros, os digo que entre este pueblo que en turbas viene ahora a escuchar mis enseñanzas, llegan los que recibieron en aquel tiempo prodigios para creer en Mí, están los que dudaron de Jesús y también los que gritaron ante Pilatos: “Crucificadle, crucificadle”.
35. Muchos me vieron ir hacia el calvario con la cruz a cuestas sin saber a quién iban acompañando y vieron las lágrimas de María sin darse cuenta de quién era la que lloraba; vedme ahora nuevamente doctrinando y convirtiendo en mis discípulos a los que en otro tiempo no supieron reconocerme.
36. En la cruz pedí perdón por vosotros, porque no sabíais lo que hacíais, ese perdón se tradujo en una nueva oportunidad que el Padre os brinda, para que abráis vuestros ojos a la verdad, os salvéis y os acerquéis a Mi. y a pesar de mi caridad para vosotros, todavía hay algunos que vienen buscando imperfecciones en mi palabra y así tener motivo para no creer, para no seguirme; mas de cierto os digo, que en la esencia de mi palabra no existe mancha alguna, en cambio, con esta palabra humilde y sencilla, he venido a borrar muchas manchas de vuestro corazón.
37. Bajo mi juicio os encontráis todos, no habrá nada que os emocione con más intensidad que la caridad de mi amor hacia vosotros, porque mi juicio es de amor.
38. En aquel tiempo, José de Arimatea abrió las puertas de su casa para que en ella el Maestro, en unión de sus discípulos, celebrase la Pascua, cuando no sabían aún que el Cordero que sería inmolado en esa fiesta iba a ser Jesús.
39. Ahora vengo a pediros que preparéis en vuestro corazón la esencia en donde penetre yo a recordaros con mi palabra, las obras y la enseñanza que sellé con mi sangre en aquel tiempo; mas no os concretéis a conmemorar mi pasión solamente durante estos días de recordación, es menester que construyáis en vuestro ser el santuario donde recordéis eternamente la lección de amor que os trajo Cristo a la Tierra; ese santuario será indestructible ante las tempestades que tiendan a destruir la fe de la humanidad.
40. Hoy estoy haciendo que en muchas comarcas, ciudades y aldeas, se escuche mi voz para que sean muchos los llamados; a mi paso voy sembrando bálsamo, consuelo y paz en los corazones, alentando la esperanza en los que se creían perdidos a la vida de la gracia, y voy
dándoles vida a los que muertos en el vicio y en el pecado se encontraban.
41. También en aquel tiempo fui de comarca en comarca, y mi presencia causaba alborozo entre los menesterosos, los enfermos y los pobres de espíritu; no todos siguieron mis pasos, mas ellos quedaron como testimonios vivientes de los prodigios que en ellos hice. Llegaban ante Jesús hombres, mujeres y niños, sus rostros afligidos y sus lamentaciones me hablaban de su miseria y de su padecimiento. Habían oído rumores y noticias de mis milagros, y ansiosamente esperaban el paso del Rabí de Galilea para extender sus manos hacia Él y pedirle una prueba de su poder, eran corazones sencillos; mas había otros, los de los escribas, los doctores de la ley y los fariseos quienes en su aversión a Jesús, llegaron a pedirle que les mostrara sus manos para ver si en ellas era visible el poder con el que curaba a los enfermos con sólo tocarlos.
42. Mi piedad no distinguió a nadie; Yo era el Padre que venía a salvar a todos mis hijos de sus dolores, Jesús, el Doctor, era todo bálsamo y no era necesario que tocara el cuerpo del enfermo para devolverle la salud; a veces para dar a las multitudes una prueba de lo que puede la fe, dejaba que algún enfermo se acercase hasta Mí y tocase mi túnica, para dejarlo sano.
43. En esta era ya no es Jesús hombre, el que viene hasta vuestro mundo en pos de los pecadores y necesitados, ahora es Jesús Espíritu, el que se manifiesta a la humanidad, para descubrir entre las multitudes de este tiempo a los nuevos discípulos que le han de ser fieles hasta el fin. En una mesa espiritual, les ha ofrecido pan y vino, invisible a los ojos humanos, pero reales ante el espíritu. Muchos de los que hoy escuchan fervientemente mi palabra, en aquel tiempo no me creyeron, y Yo os pregunto: ¿Qué milagros y qué tiempos esperan los que escuchándome ahora no creen en mi comunicación? Dudan porque me comunico a través de hombres rudos y sencillos, y no por medio de sabios o de teólogos; mas Yo os digo que en todos los tiempos me encontraréis siempre entre los humildes.
44. Los que han llegado a comprender el valor de esta palabra y la han analizado hasta encontrar su esencia divina, son los que la guardarán como la semilla de la espiritualidad que mañana habrán de extender entre la humanidad.
45. En el Primer Tiempo la voz del Señor se escuchó en el Tabernáculo, en el Segundo Tiempo os di mis lecciones de amor en el verbo de Jesús, ahora escucháis mi palabra a través del portavoz humano, y mañana será mi inspiración la que ilumine a cada espíritu en una comunicación íntima entre el Padre y sus hijos.
46. En el Segundo Tiempo os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”. Por lo tanto el pan con que representé mi cuerpo, fue tan sólo un símbolo. Hoy os digo, tomad el pan de mi palabra, bebed el vino de su esencia y os sustentaréis eternamente.
47. Comprended que del reino de la paz vengo al valle de lágrimas, de la mansión de los justos desciendo a conversar con los pecadores. No traigo corona ni cetro de rey, vengo lleno de humildad a comunicarme con vosotros, a través de una torpe materia a la que transformo con mi luz y os sorprendo con la infinita verdad de mi enseñanza.
48. No me avergüenzo de vosotros, y a pesar de vuestros pecados e imperfecciones, jamás negaré que sois mis hijos, porque os amo. Más bien han sido los hombres los que han llegado a avergonzarse de Mí negándome en múltiples ocasiones.
49. Hoy vengo a derramar mi Espíritu entre vosotros, para que aprendáis a rendirme culto espiritual y sencillo, libre de materialismo, de tradiciones y fanatismo.
50. Vosotros, que habéis derribado los falsos dioses que en tiempos pasados adorasteis, sabréis penetrar en este santuario que ahora estoy cincelando con mi palabra en vuestro espíritu.
51. Veo en vuestro corazón el deseo de que Yo permanezca entre vosotros doctrinándoos por siempre bajo esta forma, mas esto no debe ser, porque si accediera a vuestro ruego, entonces no haríais ningún esfuerzo para buscarme con vuestras obras de amor, y os conformaríais con escuchar mis lecciones.
52. Desde tiempos pasados os he dicho que espiritualmente tampoco es la Tierra vuestra morada. El Reino del Padre está en su luz, en su perfección, en su santidad; está es vuestra verdadera morada, ésa es vuestra heredad. Recordad que os he dicho que sois los herederos del reino de los cielos. Este planeta es como una morada que pasaderamente os alberga, en la cual vuestro espíritu está sometido a las pruebas de su purificación, con el fin de que al retornar a la morada espiritual, lleve en sí adelanto y progreso, por eso no debéis preguntaros, ¿Por qué no he hallado paz y dicha perfectas en este mundo? De cierto os digo, que ni los que han sido puros, han encontrado en este valle la verdadera paz.
53. Si esta Tierra os brindase todo cuanto deseáis, si en ella no existiesen las grandes pruebas espirituales, ¿Quién de vosotros desearía llegar a mi Reino? Tampoco blasfeméis o maldigáis en contra del dolor; ya que vosotros lo habéis creado con vuestras faltas. Apuradlo con paciencia y él os purificará y os ayudará a acercaros a Mí.
54. ¿Veis cuán grande es vuestro arraigo hacia las grandezas y satisfacciones de este mundo? Pues llegará el instante en que sea muy ardiente en vosotros el anhelo de ausentaros de él.
55. Quien logra cumplir sus pruebas con elevación, experimenta paz en ese cumplimiento. Aquél que camina en la Tierra con la vista puesta en el cielo no tropieza, ni se lastima sus plantas con los cardos del sendero de su restitución. Vosotros que me oís, resistid con amor vuestras pruebas, para que seáis imitados, ved que vais adelantando en vuestro perfeccionamiento, pues si no fuera así, ¿A qué habéis venido en este día? ¿Por qué habéis dejado vuestro trabajo para sentaros en estos humildes banquillos? Porque venís en busca de paz, de luz, de fortaleza y de bálsamo. Entre estas multitudes están los que buscan mi sabiduría y mis revelaciones, para llevar mañana este mensaje a las comarcas. También se encuentran los que mucho han pecado, los que con su rostro bañado en lágrimas me han dicho: Padre, somos indignos de escuchar vuestra palabra. Mas Yo os digo, que es por vosotros por los que he venido, por aquellos que se han extraviado del sendero de evolución. Nunca he venido a buscar justos a la Tierra, ellos ya están a salvo; busco a los que ya no encuentran fuerzas en sí mismos para salvarse, a los que doy mi bendición y mi caricia.
56. Si a alguno de vosotros le han dicho que su espíritu está perdido debido a sus faltas, y él quisiera aún reparar sus errores y salvarse, que venga a Mí, que Yo le daré mi perdón y le levantaré a una nueva vida. Ese será como Lázaro, que se levantó al escuchar la voz de Jesús cuando le dijo: “Levántate y anda”.
57. Busco asimismo al ignorante, para abrir delante de sus ojos el libro de la verdad, el “Libro de la Vida Verdadera”. Quiero que los que ayer me negaron y blasfemaron en contra mía, hoy se levanten entre la humanidad formando un pueblo que sea espejo de espiritualidad, humildad y caridad que dé testimonio de mi enseñanza con las obras de amor hacia sus hermanos.
58. Veo que aprovecháis mis lecciones, más todavía estáis distantes de la perfección. Sois débiles aún, pues no dais tres pasos cuando ya la tentación os hizo caer.
59. Sed fuertes, y si por causa de mi doctrina os desconociesen vuestros padres o vuestros hijos, dad pruebas de firmeza y de fe y no temáis, que mi poder y vuestro ejemplo les convencerán de esta verdad. Si algunos de los que os desconocieron se fueran de este mundo sin que les hubieseis convertido, no os desaniméis, que la semilla que en ellos sembrasteis, la llevaron en su espíritu y ella florecerá en otros mundos.
60. Analizad las lecciones que con mi pasión os di en el Segundo Tiempo, Yo os invito a recordar y a meditar conmigo en aquellas enseñanzas. Ved que son de las últimas veces que sobre ellas os
hablaré. No sabéis lo que venga después y es menester que penetréis en preparación, para que recibáis las nuevas revelaciones que voy a daros. Si al llegar a vosotros esos días de recordación, queréis tener paz en vuestro espíritu y agradar a vuestro Señor, haced obras de caridad en los necesitados, perdonad a vuestros enemigos, no tengáis cuantas pendientes con nadie, porque si tuvieseis remordimiento en vuestro espíritu en los instantes en que pronuncie mis siete palabras, ¡Cuán amargas y dolorosas caerán esas palabras en vuestro corazón!, porque vuestra conciencia os dirá que cuando os pedí agua para calmar mi sed, vosotros me disteis a beber hiel y vinagre.
61. Orad porque vivís en tiempos de tentaciones y acechanzas y no sabéis si quienes en estos momentos están en paz, dentro de unos instantes estén riñendo o blasfemando, recordad siempre lo que hoy os digo para que estéis alerta, velando y orando.
62. Contemplad cómo es mi esencia divina capaz de llegar a vosotros a través de los labios de un pecador. ¿No es éste un prodigio de poder y de amor? Es que Yo soy Aquél que hace brotar agua de la roca y luz de las tinieblas.
63. Por conductos humildes he venido a hablar a los humildes, porque si los señores de la Tierra hubiesen transmitido este mensaje a la humanidad de cierto os digo que os hubierais quedado sin el conocimiento de vuestros dones y sin cargos que cumplir, no habríais comido en este banquete y tendríais que haberos conformado con mirar el festín desde lejos; en cambio, por medio de estos entendimientos, vírgenes de teorías, de ciencias y preocupaciones religiosas, he hecho un llamado a toda la humanidad sin distinguir a nadie por su clase, su nacionalidad, su religión o su idioma.
64. Mi voz viene desde el Reino del Espíritu, donde Yo soy el Rey, aquel paraíso donde todos seréis con vuestro Señor, cuando humildes y llenos de fe, desde vuestra cruz me digáis como Dimas: “Señor, cuando seáis en vuestro reino, acordaos de mi”. Vuestra cruz es la que os he confiado al entregaros esta misión de doctrinar, de sanar enfermos, de consolar, de revelar mis divinos mensajes a la humanidad; pesa esta misión, porque encierra responsabilidad, porque es delicada, porque es limpia, y sobre el cumplimiento de ella caen las burlas que os dirigen los incrédulos, la calumnia, la burla de quienes no han querido encontrar la verdad en mi doctrina.
65. Así iba Jesús por la vía dolorosa soportando el peso de la cruz, que era incomparablemente menor que el de la ingratitud de aquellas turbas.
66. He aquí al Maestro recordando a sus hijos, hechos de otros tiempos, relacionándolos con obras del tiempo presente, para que comprendáis mejor mis enseñanzas. Quiero que esta doctrina se extienda por el mundo, que ilumine a la humanidad para que despierte ante una vida
que ignoraba, y se levante a formar en el mundo un solo hogar, una sola familia. Ese será el verdadero pueblo de Israel, el pueblo de Dios en el que desaparecerán diferencias de linajes, castas y tribus, porque serán todos, ramas que proceden de un solo tronco, donde todos cumplan con mi ley que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
67. Vosotros que habéis tomado sobre vuestros hombros esta cruz, reconoced la responsabilidad que tenéis de mostrar a la humanidad la verdad de mi manifestación y de mis prodigios; por eso os pido nobleza de sentimientos, conocimientos perfectos de quiénes sois respecto de Dios y de la humanidad, y para eso os entrego mi enseñanza de espiritualidad.
68. Preparaos así y seréis los buenos soldados de esta lucha, los verdaderos israelitas por el espíritu, los fieles discípulos; no escatiméis nada por probar la verdad de esta palabra. No olvidéis que Cristo por dar testimonio de la verdad que predicaba, dejó que su cuerpo fuese destrozado. ¿Por qué había de defender la vida de aquel cuerpo, cuando antes había dicho que su reino no era de este mundo? Así vosotros, pensad que para alcanzar la vida eterna que a vuestro espíritu le aguarda, puede sacrificarle muchas ambiciones.
69. Si queréis apartar de vuestro hermano las manchas que lleva en su espíritu, antes tenéis que desmancharos; si queréis ser perdonados, antes tenéis que perdonar.
70. Qué hermoso será para vuestro espíritu, si al llegar su último instante en la Tierra, su conciencia, llena de paz, pueda hablarle así al Padre: “Señor, todo está consumado”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 49
1. Vuestra oración se eleva hacia Mí como el perfume de las flores y Yo la recibo.
2. Dejad que vuestro espíritu saboreé el pan de vida eterna. No es esta la primera lección que mi Divino Espíritu os da; ya en otro tiempo me manifesté en cuanto hombre, para enseñaros a nacer en la humildad, a vivir haciendo el bien a los demás y a morir en la cruz del amor. Cuando escucháis mi palabra, os parece que es la primera enseñanza que recibe vuestro espíritu, y es que la lección anterior no la comprendisteis. Hoy vengo nuevamente en busca de los enfermos que son todos mis hijos, porque todos gemís en este valle de expiación y vuestros lamentos llegan hasta Mí.
3. Cuando el dolor llega a ser muy intenso entonces el hombre por más indiferente y frío que se haya mostrado ante mi doctrina, se acuerda de Dios, vuelve sus ojos a Mi en busca de mi caridad y en su desesperación eleva esta oración: “Señor, ¿Por qué no me concedéis lo que tanto os pido? Si no habéis de atender mi súplica, entonces acortad mis días en la Tierra, ya que no tiene objeto estar en ella sólo para sufrir”. ¡Cuánta ignorancia mostráis al hablar así a vuestro Padre que es todo amor para sus hijos!
4. Por eso con mi enseñanza en este tiempo vengo a sacaros de las tinieblas de la incomprensión, para que no os extraviéis del sendero de la luz, aun en medio del dolor. Pronto sabréis que no os he creado para el dolor, porque el sufrimiento no nació de Mí, sino de vosotros; ahora es menester que recorráis todo el camino para que recobréis la luz y la pureza, que en jirones fuisteis dejando en los abrojos del camino.
5. Cierto es que vuestra vida es como un mar tempestuoso en el que por instantes teméis perece, mas ya que habéis descendido tanto por causa de vuestras imperfecciones, cuando vuestras pruebas sean muy duras, siquiera en esos momentos creed en mi presencia y en mi poder, no hagáis que os diga como a mis discípulos del Segundo Tiempo que conmigo iban en un barca, los cuales al ver que el mar se encrespaba y Jesús dormía, le dijeron llenos de temor y angustia: “Maestro, salvadnos que perecemos”. Entonces mi respuesta llena de reconvención fue ésta: “¡Ah, hombres de poca fe!”.
6. Pueblo amado, analizad mi enseñanza, normad vuestra vida con los ejemplos de aquellos discípulos, porque vosotros también seréis discípulos. Recordad, hijos míos, que en el año de 1950 dejaréis de escuchar esta palabra, aprovechadla ahora para que ella os purifique y no seáis más en el camino del pecado.
7. Mi sacrificio de amor en el Segundo Tiempo os enseñó cómo lavar las manchas que en la materia y en el espíritu lleváis, aun aquellas que os legaron Sodoma y Gomorra. Me inmolé para enseñanza de la humanidad, para mostrarle el camino de obediencia y de amor en donde puede alcanzar su redención.
8. Ahora, después de haberos dado infinitas lecciones, estáis preparados para salvaros y purificaros por vosotros mismos. Os profeticé en aquel tiempo que volvería entre los hombres y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa.
9. Si no sienten mi presencia todos los que escuchan esta palabra, se debe a que su materialismo, su pecado y las ideas que en su mente llevan arraigadas, los separa del Maestro, pero bastará que tengan un momento de arrepentimiento para que me sientan en su espíritu, los iluminará la luz de mi amor como a Pedro, cuando a pregunta del Maestro confesó la Divinidad de Jesús, pondrán un hasta aquí a sus
maldades, mirarán con horror su pasado, e iniciaran una nueva vida, pura, útil y digna. Por eso os digo que no juzguéis a vuestros hermanos, cuando penetren entre vosotros con su fardo de pecados y de vicios, no los rechacéis, porque esa intención será semejante a la de aquella turba que sorprendió a una mujer en adulterio y para poner a prueba mi justicia la llevaron ante Jesús. Cuán severa lección di a los que se creían limpios de pecado al compararse con la adúltera cuando les dije: “el que se crea limpio de pecado que arroje sobre esta mujer la primera piedra”, y avergonzados se retiraron.
10. Cuán comprensivos, sinceros y humildes tendréis que ser, si no queréis que os llame hipócritas como a los fariseos a quienes llamé sepulcros blanqueados, hermoseados por fuera e inmundos en su interior.
11. Mi mirada es escrutadora y penetra en lo más profundo de vuestro ser y en lo más íntimo de vuestro corazón, mi caridad está dispuesta a anotar vuestras obras en el libro de vuestra vida que será el de vuestro juicio. Haced que ella anote sólo obras buenas y la paz que con ello alcance vuestro espíritu, será el presagio de grandes galardones en la vida espiritual.
12. Hoy recordáis aquel día en el que Jesús fue reo de los hombres y en el que hasta los niños tomando el ejemplo de los mayores en su inocencia también gritaron: ¡Crucificadle!
13. Me vi delante de los jueces y grande fue la alegría entre los que deseaban mi muerte cuando fui sentenciado a ser crucificado. Como el cordero que va al sacrificio, así incliné mansamente la cerviz y acepté el martirio como escrito estaba.
14. Hoy estoy nuevamente ante mis jueces. Os muestro mi verdad para que la escudriñéis y la juzguéis, y sé que vais a hallarle manchas que no tiene, para condenarla después. Juzgad mi obra, más todos aquéllos por quienes os he dado mi palabra, dejadlos en paz.
15. Hay entre vosotros espíritus que ya desde los tiempos pasados y en el seno de Israel hasta vuestros días, han venido purificándose de sus grandes faltas en la Tierra, para que cuando habiten el espacio espiritual se encuentren puros. Estos son los que han creído en mi presencia en este tiempo y serán los que pregunten a los que persiguen mi obra. ¿De qué imperfección tacháis a esta doctrina? Como en aquel tiempo preguntó Pilatos a las multitudes: ¿De qué acusáis a este hombre? Mi voz callará, como en aquella ocasión callaron los labios de Jesús, y dejaré que mientras unos juzguen mi palabra, otros la defiendan porque de esa lucha surgirá la luz. Mi mirada amorosa a todos envolverá, y mi perdón será también para todos.
16. Ante Anás y Caifás fui presentado y acusado, luego ante Pilatos y Herodes para ser juzgado. De cierto os digo que en este tiempo mi obra,
mi palabra, irá ante el sanedrín y después ante el nuevo Pilatos para ser juzgada. Habrá funcionarios que crean en mi nueva manifestación y en este mensaje, mas por temor al mundo callarán y dejarán que mi doctrina y mis seguidores sean perseguidos mientras ellos se lavan las manos, pero no las manchas que han arrojado sobre su espíritu.
17. Nueva cruz me será dada en el Tercer Tiempo, ésta no será visible a los ojos mortales, mas desde su altura enviaré mi mensaje de amor a la humanidad y mi sangre, que es la esencia de mi palabra, será convertida en luz para el espíritu.
18. Los que en aquel tiempo me juzgaron, hoy arrepentidos dan luz con su espíritu, al corazón de la humanidad para reparar sus faltas.
19. Para que mi doctrina triunfe sobre la maldad de los hombres, antes tendrá que ser azotada y burlada como Cristo en la columna. Es menester que de cada herida brote mi luz para iluminar las tinieblas de este mundo falto de amor; es necesario que mi sangre invisible caiga sobre la humanidad para enseñarle nuevamente el sendero de su redención.
20. La cruz que ahora me ofrecéis es más pesada que aquella del Segundo Tiempo. Entonces no habíais conocido a Cristo, ahora todos lo conocéis, y sin embargo, le vais a condenar. No veréis ahora a Jesús pasar jadeante bajo el peso de su cruz por frente a vuestra casa. Mi espíritu no se verá abatido por el peso de vuestro pecado, sin embargo, oiréis mi voz que os dice: “Sed tengo, humanidad”, y mi sed será de amor.
21. María, la dulce Madre de Jesús no unirá sus lágrimas a la huella de sangre de su amado hijo, pero Ella desde los cielos os enviará su ternura de Madre Universal a cambio de vuestra ingratitud.
22. No caeré camino de mi nuevo Calvario, por lo tanto, no habrá necesidad de que el Cirineo venga en mi ayuda, porque Yo soy el fuerte entre los fuertes, mas sí buscará mi mirada a mis discípulos, en espera de que sean fieles como lo fue mi apóstol Juan.
23. Bienaventurado el que sepa interpretar lo que el Maestro os ha dicho en esta conmemoración. Bienaventurados seáis los que en este tiempo escuchéis al Divino Maestro en sus enseñanzas de recordación. Las densas tinieblas que forman el pecado de la humanidad, hacen que el Maestro abrace la cruz del martirio y vuelva a transitar el camino del Calvario. Estáis viviendo en el Tercer Tiempo, y aún le ofrecéis el cáliz de amargura a vuestro Señor, y Yo, humilde, lo acepto para daros una vez más una lección de amor. Surcando mí rostro sangre y lágrimas que derramo por amor a vosotros, y al oír mis palabras también de vosotros se desprenden lágrimas que arrancan el recuerdo y el arrepentimiento; ese llanto os lava y os acerca a Mí.
24. Mujeres que habéis expiado vuestras faltas, consolaos, porque vuestro mal os será apartado para que os levantéis fuertes en el camino. Habéis imitado a Magdalena, y después de vuestra caída os habéis arrepentido, sed fuertes, sanad de espíritu y de cuerpo y sed salvas.
25. He venido a los pecadores, no a los justos, por lo tanto no os escandalicéis. Amo a todos mis hijos, sanos y enfermos, limpios y manchados y a todos atiendo. Un corazón me pide luz para sus hijos, otro me presenta a su madre enferma, y Yo a todos les concedo mi caridad.
26. Si habéis llorado mucho, consolaos, si otros me pedís sensibilidad para llorar por vuestros pecados, tomadla y descansad, que el llanto es también alivio y paz para el corazón cargado de remordimientos y pesares.
27. Recordad: cuando el sacrificio fue consumado y los que me habían perseguido creyeron que se había apagado para siempre la lámpara que había iluminado el sendero de mis discípulos, y que al cesar mi voz todo habría acabado, miraron en el corazón de los que me seguían un rayo de luz inextinguible, de aquella luz de eternidad que nunca muere, porque si unos me desconocieron, otros me amaron, y como supieron seguirme, al prometerles volver, esperaron mi retorno velando y orando y en todas mis manifestaciones sentían mi presencia.
28. Así será en este tiempo; los que han penetrado en la esencia de mi doctrina seguirán velando y esperarán respetuosos el cumplimiento de mis palabras, mientras otros olvidarán el amor que les he manifestado y mi afán de salvarlos.
29. Yo contemplo el dolor que hay en cada corazón, y mientras los labios callan porque no saben expresar con palabras lo que sienten, el espíritu se eleva y hace comunión conmigo. Muy cerca de vuestro corazón palpita el Espíritu del Padre, os vigila y os bendice. Además conforto vuestro ánimo, seco vuestras lágrimas y bendigo a todos los que os habéis reunido en este día para escuchar la voz del Padre, que os ha dicho que en el año de 1950 dejaréis de escuchar su palabra a través del entendimiento humano. Os asemejaréis a mis apóstoles del Segundo Tiempo, porque ellos también mucho me escucharon. Llevad mi palabra en vuestro corazón, para que podáis transmitirla a los que no me escucharon a través del portavoz.
30. Vosotros en la Tierra, conmemoráis fechas y días que os recuerdan los grandes hechos de vuestro Maestro en su paso por el mundo y Yo soy en esencia y presencia con vosotros en los instantes en que recordáis mis obras. Sólo los hombres tienen sus días determinados para celebrar con fiestas el recuerdo de mi pasión, en lo espiritual no celebran estos sucesos, porque en la eternidad no hay fechas, ni días; un solo día existe, el cual se prolonga y nunca termina, mas mis obras
divinas están presentes en el espíritu de los justos que habitan cerca de su Creador y el culto que rinden a su Padre, no lo hacen tan sólo en determinados instantes, sino que lo hacen siempre.
31. ¡Oh, discípulos que habéis tomado parte en mi banquete y habéis comido el pan de vida eterna que anhelaba vuestro espíritu! Creéis que cada año muero y resucito de entre los muertos, y sólo acontece en vuestra mente, porque Yo vivo en la eternidad. Creéis que mi Espíritu desciende a los antros y a los mundos de expiación para dar luz a los que perdidos se encuentran, y Yo os digo: si vosotros lo deseáis, si me lo pedís lo haré, porque siempre me encuentro entregando mi caridad para que los perdidos encuentren el sendero de su salvación, mi mirada siempre se posa en el que lleva consigo su cadena de expiación y eternamente mi Espíritu está presente en todos los mundos y en todos los valles, sin distinguir a ninguno por su mayor o menor luz o elevación espiritual.
32. Sabed, mis nuevos discípulos, que vuestro homenaje y vuestro tributo al Señor deben de ser constantes, sin esperar fechas o días determinados para ofrecerlos, como constante es el amor de vuestro Padre para vosotros; más si queréis saber cómo debéis recordar cada día mis obras de amor, sin caer en fanatismo, Yo os lo diré: vuestra vida debe ser un continuo homenaje a quien lo ha creado todo, amándoos los unos a los otros.
33. Hacedlo así y Yo os concederé lo que me pedís humildemente, que vuestras faltas os sean perdonadas. Yo os conforto y os alivio, mas os digo: cuando descubráis vuestros errores y vuestra conciencia os juzgue, orad, enmendad vuestro error, revestíos de fortaleza para que no volváis a caer en la misma falta y no tengáis que pedirme repetidas veces que os perdone; mi palabra os enseña para que escaléis y deis paso a la luz y a la espiritualidad.
34. Esta doctrina es el camino que os conduce a Mí. ¿Queréis disfrutar del reino prometido? Os recuerdo y revivo el pacto que habéis hecho conmigo a través de los tiempos, para que esa alianza no sea rota. Yo os pregunto, varones de Israel: ¿Queréis penetrar en la vida eterna y estar cerca de Mí? Sentidme ahora que vengo a confiar y cumplir las profecías y a enseñaros con paciencia, para que en el futuro, toda palabra que brote de vuestra boca, nazca de vuestro espíritu preparado antes por mi amor y se traduzca en obras de caridad hacia vuestros hermanos.
35. Empezad a tener caridad, llevad con conformidad vuestras penas, labrad vuestro pan con el sudor de vuestra frente. Amaos como Yo os amo y velad por esta nación a la que he escogido entre todas y a la que he nombrado la perla, en la que he puesto mis complacencias.
36. No imitéis a Tomás cuando os pruebe, no me pidáis que os permita hundir vuestros dedos en la herida de mi costado para creer. Cuando tenga que daros una lección que haga estremecer a vuestro espíritu, no me desconozcáis, no dudéis para después llorar de arrepentimiento, porque vuestra vida es un camino de pruebas y prodigios, de dolores y después de alegrías, en las que se forja el espíritu en la escala de perfección.
37. No seáis como Pedro, no neguéis a quien os ha entregado sus lecciones con tanto amor, ni os avergoncéis de pertenecer a este pueblo y de llevar los dones espirituales que os he confiado, porque me negaréis, no tres veces como aquel discípulo, sino mil y mil veces, porque os habéis multiplicado en número, y vuestra falta de fe repercutirá en otras naciones.
38. Velad porque mi causa no sea traicionada y vaya a germinar la simiente de Judas en los corazones, y cuando llegue a ellos la hora de despertar, en su extravío crean como aquel discípulo, que la muerte material los librará de los remordimientos que les origine la falta cometida, para después llegar al valle espiritual sin encontrar la paz para su espíritu que no muere jamás.
39. Mirad cómo al acercarme a vosotros haciéndoos sentir mi presencia, os muestro la vida verdadera, pero sois pocos los que os interesáis en conocerla; los demás vais muriendo por falta de fe, porque no creísteis en Mi cuando me hice hombre en el Segundo Tiempo. Hoy volvéis a poner en duda mi palabra y mis manifestaciones, y me probáis cuando sólo he venido a resucitaros a la vida espiritual y a daros a conocer la verdad.
40. Mi Espíritu vive una pasión que no termina; a cada instante es elevado a la cruz y ciñe mis sienes la corona de espinas, mis heridas se abren y vuelvo a ser inmolado para que encontréis en mi ejemplo la lección de amor hacia vuestros hermanos y viváis por siempre.
41. Hoy vengo a vosotros en Espíritu, para deciros que vivo eternamente, mientras que vosotros habéis sucumbido muchas veces, porque teniéndome cerca y habiendo escuchado mi palabra, no sabéis recibirla en vuestro corazón como hace la tierra cuando es abierta por el sembrador y ayuda a la germinación de la semilla, por eso no ha fructificado ni se ha multiplicado mi simiente de amor el ciento por uno como es mi voluntad.
42. En este tiempo estoy juzgando a vivos y muertos, la luz de mi amor se derrama en todo espíritu y en toda carne. Bienaventurados los humildes porque ellos tendrán gloria y alabanza.
43. Cuando sea llegado el tiempo os levantaréis, pueblo amado, y haréis sentir a vuestros hermanos mi santa palabra y os dispersaréis por el mundo como buenos discípulos, y este nuevo Evangelio que os dejo,
se extenderá. Esta luz salida del Sexto Sello iluminará a la humanidad de este tiempo y con ella se irán esclareciendo los misterios. Mi doctrina se cimentará en distintas naciones y todo lo que los hombres no han descubierto, lo verán a través de la luz que imparten los Siete Sellos y vosotros hablaréis de estas enseñanzas que recibisteis, doctrinando a la humanidad en el cumplimiento de mis preceptos.
44. Penetrando en la esencia de mis lecciones comprenderán mis hijos que mi voluntad ha sido la de comunicarme de Espíritu a espíritu con la humanidad, que he vuelto entre ella, porque mi pacto es imborrable.
45. No puede decirse vivo quien ignora mi verdad, ni discípulo quien teniendo esta enseñanza hace actos delictuosos. A los espíritus que habían perdido la ruta, los he enviado a rescatar y a librar de la ignorancia y del pecado.
46. Purificaos como Magdalena y vivid para mi servicio. Ella se convirtió por su amor y por su arrepentimiento. Ya que el mundo no ha despertado para mi amor, vosotros que me habéis oído, honradme cumpliendo con el mandato que os dice. “Amaos los unos a los otros”.
47. Las naciones que hoy viven en guerra, son las vírgenes imprudentes que no quisieron permanecer velando, y cuando apareció el esposo y llamó a su puerta, ellas dormían. Este pueblo me ha sentido y por ello ha logrado conservar la paz.
48. Yo he sido vuestro siervo para enseñaros la humildad. Siempre que me habéis pedido justicia, os la he concedido, vuestra voluntad es la mía. Me pedís que no falte el sustento, que aparte la escasez de vuestro hogar y os doy lo necesario. Os lo concedo todo sin que lo pidáis porque soy vuestro Padre y os amo. ¿Qué dolor puede aquejar al hijo que no lo sienta el Padre? ¿Quién de vosotros no ha llevado el pan a sus labios, está desnudo o le falta el techo? Yo velo por todos mis hijos. El aire puro os alimenta, los campos os ofrecen sus simientes y sus frutos para que os alimentéis; no ha faltado una fuente que os brinde sus aguas para mitigar vuestra sed. He dado inteligencia al hombre para que busque los medios para vivir y pueda llevar una existencia grata, descubriendo en la naturaleza lo necesario para su bienestar; comprended que no sois vosotros los que creasteis a los seres, ni les conserváis la vida, sino Yo que os amo y señalo a cada criatura su destino.
49. En esta era en que me he manifestado en Espíritu, para daros mi enseñanza os digo: Cumplid con el Tercer Testamento que os dejo. Dejad que vuestro espíritu llegue presuroso a Mí. Tomad mi gracia para que brille en vosotros mi luz y el Verbo sea en vuestros labios.
50. Lavaos con vuestro llanto de restitución y arrepentimiento. Elevad vuestro entendimiento por medio de la oración para que vuestros análisis sean justos, entonces sentiréis sobre vosotros la luz de mi
inspiración y vuestro gozo será inmenso. Después de recibir esa inspiración divina os levantaréis a hablar de mi obra a vuestros hermanos, y de cierto os digo que vuestra palabra será un testimonio de la verdad.
51. Os he manifestado mi doctrina con la palabra vertida por los labios de muchos portavoces en el interior de muchos recintos, con una sola esencia, bajo una sola forma, trazando un mismo sendero, señalando una misma meta.
52. Ninguno de los que me han escuchado en este tiempo podrá decir sin mentir que no me ha entendido, porque todo el que ha sido llamado, antes ha sido preparado. Mi palabra es tesoro divino que no quiero que guardéis sólo para vosotros. No os convirtáis en los ricos avaros porque creyendo tener mucha sabiduría nada tendréis, de cierto os digo que el egoísmo es tiniebla y la tiniebla en el espíritu es ignorancia.
53. Extensa y clara es mi lección en el Tercer Tiempo, lección que Elías os aclara con su palabra y que aun vuestros hermanos espirituales simplifican con sus consejos para que no viváis en confusión. ¿Quién de mis discípulos que ha recibido esta enseñanza podrá sentirse débil para cumplir mi mandato de llevar este mensaje a la humanidad?
54. Quiero que aprendáis todos los medios y las formas de hacer la caridad para que no me digáis: Padre ¿Cómo queréis que comparta con mis semejantes mi pan o mis monedas si son tan escasos? Si no sabéis cómo debéis hacer la caridad, no podréis enseñar estas lecciones a vuestros hermanos.
55. En verdad os digo, que si en muchas ocasiones vuestras manos se encuentran vacías ante el menesteroso, vuestro espíritu siempre encontrará en sí algo que dar. Cuando no tengáis en lo material nada que compartir con vuestros hermanos, dejad que vuestro espíritu ofrezca de lo mucho que posee; más reconoced que, cuando es necesario que vuestra caridad sea en lo material, no debéis evadir el cumplimiento de vuestro deber diciendo que con la intención ha sido bastante. Aprended de vuestro Padre que todo os lo da, lo mismo para el espíritu que para la materia. Aprended de Jesús que os enseñó a dar todo por caridad hacia vuestros hermanos.
56. Llevad vuestra cruz con paciencia y con amor, para que pueda deciros: benditos seáis. Contemplo en el corazón de algunos de mis hijos las tempestades desencadenadas y les digo: velad y orad, que la tempestad pasará y veréis brillar nuevamente el iris de la paz.
57. Mañana, cuando la tribulación haya envuelto a la humanidad, daréis gracias, porque debido a las pruebas que hoy apuráis, lograsteis fortalecer a vuestro espíritu. Si llegaseis a contemplar los cuadros de dolor, de hambre y de miseria, que por millones hay en las naciones que están en guerra, no os atreveríais a quejaros, y de cierto os digo que
muchos de aquellos hermanos vuestros, si no me bendicen, al menos no blasfeman.
58. Velad y orad, haceos merecedores de mis beneficios, destruid con la oración todo lo que la perversidad humana hiciere.
59. Después del caos que se aproxima los hombres buscarán mi amor de Padre y me encontrarán esperando a todos mis hijos, porque en el Tercer Tiempo, toda la humanidad me reconocerá y todos se unirán espiritualmente bajo un mismo culto.
60. Los hombres han imitado al hijo pródigo, más cuando hayan derrochado hasta la última parte de su heredad, se acordarán del Padre y a El volverán.
61. A todos os prevengo con mi palabra profética, escuchadla y extendedla, para que mañana cuando la veáis cumplida, comprendáis que fue vuestro Padre quien os estuvo doctrinando.
62. ¡Cuán lejos se encuentra la humanidad de la lucha espiritual que se acerca! ¡Cuántos de mis hijos cuyos labios nunca han pronunciado mi nombre, se sorprenderán de oírlo glorificar por todas partes!
63. Yo os digo que vosotros sólo pronunciéis mi nombre cuando lo creáis indispensable, para que enseñéis a vuestros hermanos el respeto hacia el Padre.
64. Cuando miráis que del mundo ha huido toda moral, virtud y justicia, os parece imposible su regeneración, más en ello será donde se manifieste la grandeza de mi doctrina.
65. Dejad que mi enseñanza florezca en vuestro corazón. Miraos con amor, ayudaos en vuestra misión espiritual, acompañaos en vuestras pruebas.
66. Cuando os hayáis preparado cumpliendo con mi ley, Yo daré señales a la humanidad anunciando vuestra unificación.
67. ¿Cuándo estaréis preparados para que vuestros hermanos sientan en su corazón el anhelo de vivir en el seno de este pueblo? Comprended cuán grave es la misión y la responsabilidad de quienes me escucharon en este tiempo de mi comunicación por el entendimiento humano.
68. “Amaos los unos a los otros”, y contemplaréis que grandes multitudes os siguen, porque la humanidad solamente espera un ejemplo de verdadera caridad y amor para levantarse en pos de mi verdad. Cuando cosechéis la fe en el corazón de vuestros hermanos, en vuestro ser sentiréis mi amor, y para vuestro espíritu, no habrá entonces mejor recompensa que la paz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 50
1. Como la alondra que abre sus alas para cubrir a sus polluelos, así mi amor se extiende sobre vosotros.
2. Esta voz que os llama es la del Divino Maestro; esta palabra, es la del que todo lo ha creado. Quien tiene poder para hacerlo todo, convertirá la piedra de vuestro corazón en su santuario de amor y elevación y encenderá la luz en donde sólo había tinieblas.
3. Algunos de vosotros seréis convertidos y preparados con mi doctrina para que vayáis en busca de los que se han perdido en los desiertos, porque así contemplo la vida humana, como un desierto. Hay quienes se sienten solos en medio de millones de espíritus y quien muere de sed sin que haya quien le ofrezca un poco de agua. Ahí enviaré a mis nuevos apóstoles; quiero que mi nombre vuelva a ser pronunciado con amor por unos y escuchado con emoción por otros; quiero que sea conocido por quienes lo ignoran. Hay hombres, ancianos, mujeres y niños que nada saben de mi existencia. Yo quiero que todos me conozcan y sepan que en Mí tienen al Padre más amoroso, que todos me escuchen y me amen.
4. Es necesario que os preparéis, porque está próximo el instante en que he de hacerme sentir en vuestro espíritu. Llegaré a vosotros llamando a las puertas de cada corazón. Bienaventurado sea el que sepa darme hospedaje. A unos les pediré pan, a otros agua y como os profetizó Juan mi discípulo: “He aquí que Yo estoy a la puerta y llamo y si alguno oyere mi voz y abriere, entraré a él, cenaré con él y él conmigo”.
5. Comprended que no serán los objetos materiales los que os venga a pedir, serán las obras de amor de vuestro espíritu, porque mi hambre y mi sed es de que os améis los unos a los otros y de que viváis en paz.
6. Dejad que mi amor germine en vuestro corazón y mitigad con él la sed que abraza a esta humanidad.
7. Yo no me he cansado de esperaros, vosotros sí os habéis cansado de tanto andar porque habéis hecho largo vuestro camino. Nadie tema seguirme, porque Yo seré su báculo.
8. Luchad para que la humanidad se espiritualice; si llegáis a verlo gozaréis y daréis gracias a vuestro Padre, más si no llegaseis a contemplarlo, no temáis, dejad sembrada la semilla, que si aquí no recogisteis el fruto, lo recogeréis en la vida que os espera. ¿Cómo será aquella vida? No os preocupéis, tened fe en ella porque es infinitamente más hermosa y perfecta que ésta en la que hoy vivís. En vuestro lenguaje no existen palabras que describan o expresen lo divino, y si Yo os la describiese en alguna forma, no la concebiríais, ni la comprenderíais. En cada morada y en cada escala que alcancéis os diré lo que ahí tengáis que saber. Sin embargo, mucho tengo que revelaros
en este mundo para que podáis elevaros hacia aquéllos que os esperan sin tropezar con los obstáculos del camino.
9. Quiero que el hombre llegue a poseer la sabiduría siendo humilde y caritativo a la vez. Mirad cuántos con un poco de saber se envanecen, se sienten grandes, empuñan un cetro y se coronan ante sus hermanos. Sed humildes de corazón, sed sencillos y accesibles y Yo os coronaré, mas no con vanidades humanas. No será menester que la humanidad contemple este galardón. No busquéis premios entre los hombres, que bien poco tienen que daros; buscad que os compense, quien es todo justicia y todo lo posee.
10. No os detengáis en vuestra jornada, no retrocedáis en vuestra evolución; recordad con cuántos sufrimientos y vicisitudes habéis llegado hasta aquí. El pescador de corazones os ha rescatado y os ha puesto a salvo; no volváis a mancharos. Yo os envié a la Tierra a expiar vuestras faltas y no a que las multipliquéis. No porque veáis que a cada falta os perdono, penséis que nunca pueda llegar mi justicia a vosotros y os obligue a despertar de vuestro sueño de grandeza. Dejad que la paz de mi amor os revele cuánto quiero que sepáis y que no sea el dolor de mi justicia el que os hable.
11. Aprended, aprovechad la divina enseñanza y practicadla, ésta será la forma de demostrar que aprendisteis de Mí; mas cuando os pregunte qué hicisteis de mi amorosa lección no vayáis a contestar que no supisteis lo que oísteis y que todo lo ignoráis. Si vosotros que escuchasteis mis palabras, desmintieseis con vuestras obras mi amor y mi justicia, ¿Qué simiente dejaríais en la Tierra?
12. En este instante quiero que oréis por las naciones del mundo, por vuestra hermana humanidad y os prometo descender hacia todos como alondra, como ya he descendido entre vosotros.
13. Con amor y regocijo contemplo que todos os habéis preparado para recibirme, unos con sus buenas obras, otros con su dolor y otros con penitencia espiritual. Por caminos de abrojos habéis tenido que pasar para llegar hasta el árbol donde trina el ruiseñor, cuyo canto da paz al corazón.
14. Cuando partisteis hacia los caminos de la vida, de la experiencia y de la evolución, ibais heredados, más ahora que venís a escuchar mi voz que os ha sorprendido en mitad del camino, os encuentro desheredados.
15. ¿A qué herencia se refiere el Maestro? A la del espíritu, porque mientras unos la perdieron, otros la cambiaron por las vanidades del mundo. Mas llegó el instante en que sentisteis necesidad de los dones espirituales y al no encontrarlos en vuestro ser, comenzasteis a buscarlos con angustia por uno y otro sendero. Por eso os llamo
frecuentemente “hijos pródigos”; porque sois semejantes a aquél de quien os hablé en mi parábola.
16. En vuestro corazón están impresas las señales de las tempestades que por él han pasado; en vuestras plantas están frescas las huellas que en ellas han dejado los cardos del camino, y en todo vuestro ser veo la fatiga de una vida que hoy comprendéis que no puede ser la eterna.
17. Vuestro espíritu vivía una larga noche de insomnio y de lágrimas, más la esperanza que pusisteis cuando os levantasteis a buscarme, no quedó defraudada, porque una hermosa aurora vino a sorprenderos, cegando por instantes a vuestro espíritu.
18. Al fin el hijo pródigo, presente en cada corazón de los que forman este pueblo, volvió al hogar de su Padre, escuchó de nuevo su voz y se sintió acariciado con infinito amor. La vergüenza de mostrar sus vestiduras desgarradas y sus pies sin sandalias, se disipó al sentir sobre su frente el ósculo paternal, como prueba de que todo estaba perdonado por aquel Padre que por largo tiempo había estado esperando el retorno del hijo.
19. Por eso os he dicho que en este día, que todos os habéis preparado para recibirme y que os habéis hecho dignos de mi caricia. Cuando habéis descansado y han cesado en vuestro pecho los sollozos, entonces vuestro Padre, transformándose en Maestro, os ha presentado su lección, para que principiéis a cumplir con la misión para la cual habéis sido creados y enviados a la Tierra.
20. Aquél que lleva en aumento su amor hacia el Padre y se convierte en su discípulo, no podrá ya después equivocar el camino. A todos los hago penetrar en mi santuario para que mirando la pureza y la perfección que en él existen, no osen mancharlo jamás.
21. El párvulo se extasía ante la cátedra del Divino Maestro, y al penetrar en la esencia de su enseñanza, se da cuenta de que la heredad que creía haber perdido en el camino, siempre estuvo con él, mas sus ojos no la miraban, ni su corazón la sentía, porque se encontraba sordo, ciego e insensible a sus dones espirituales. Ya fuerte, seguro y confiado, amando a su creador y sintiéndose amado por El, tiene el deseo de volver a recorrer los caminos que dejara, mas no para perderse, sino para hacer luz en ellos, quitar los abrojos e ir al encuentro de los viajeros perdidos y orientarlos hacia aquel árbol en donde él recobró la vida y la fe.
22. Bienaventurados los que busquen incansablemente la verdad y aún más, aquellos que habiéndola encontrado no la reserven para sí, sino que la lleven ante la humanidad, para iluminar con su luz el camino de sus hermanos.
23. Os he llamado labriegos y en verdad que podéis serlo. Os he dado el tiempo, la semilla, el agua, las tierras y las herramientas de labranza.
24. Sencillo es el sentido figurado en que os hablo, para que podáis comprender cuánto os quiero decir en estas lecciones.
25. En vuestro espíritu dejo un rocío de amor que os fecunda y acaricia. Ni en los montes, ni en los valles, ni en las flores, he derramado tanta gracia como en vosotros. Mi amor siempre os acompañará, pero esta palabra, que ahora os doy por conducto del entendimiento humano, ésa no será eternamente con vosotros.
26. Oíd y guardad mis palabras en vuestro corazón. Si a la humanidad no le concedí volver a la Tierra haciéndome hombre nuevamente, como es el deseo y la creencia de muchos, tampoco os concederé que sigáis escuchándome bajo esta forma después del instante señalado, que es al concluir el año de 1950. Hoy todavía no sabéis lo que tengo dispuesto para vosotros después de este tiempo.
27. Voy a prepararos para que curéis a los enfermos, para que consoléis a las viudas y a los huérfanos, para que convirtáis a los pecadores con palabras de potestad, para que sanéis a los leprosos y llenéis de luz el camino espiritual de vuestros hermanos.
28. Nuevamente os estoy heredando y confiando la semilla de la vida, del amor y de la espiritualidad: No os desheredéis más en vuestra vida.
29. Os dejo mi paz, porque Yo soy la paz que se extiende sobre el mundo, semejante a las alas de la alondra que cubre a sus polluelos en el nido. ¿Cuándo llegaréis a ser espiritualmente como alondras de paz?
30. Os he hecho nacer en este nido de amor, en donde nunca os ha faltado el sustento y en donde mi enseñanza llena de gozo a vuestro corazón. Aún estáis débiles, vuestras alas no han crecido, el plumaje es escaso, pero llegará el día en que os sentiréis fuertes para remontar el vuelo, cruzar las distancias y desafiar la furia de los vientos. No imitéis a los que han querido abandonar el nido antes de tiempo y han caído por tierra, porque no sabían aún batir sus alas. Esperad a que Yo os marque el camino y entonces no os perderéis. Como parvada de alondras os diseminaréis, llevando la rama de olivo como símbolo de paz y formaréis nuevos nidos en el follaje de los árboles.
31. Me preguntáis por qué he venido en este tiempo entre vosotros y Yo os digo: ¿No os dais cuenta de todo lo que pasa a vuestro alrededor? ¿No sabéis que lo que en el mundo ha acontecido en los últimos tiempos y lo que pasa en el presente son anuncios de mi llegada y de mi presencia entre los hombres?
32. Mirad cómo la guerra ha envuelto a las naciones más adelantadas, la maldad ha alcanzado su más alto grado de desarrollo; la mentira es tomada como si fuera verdad; la ciencia al revelar grandes misterios a la humanidad, le ha permitido utilizarlos para la destrucción y cuántas actividades impuras ha consagrado el mundo como buenas. Entonces es
cuando me presento delante de vosotros para iluminar vuestra mente y deteneros en vuestra carrera hacia el abismo.
33. Os hablo con mi verdad eterna y os digo: que si buscáis placeres y ciencia, en Mi encontraréis la verdadera ciencia y el verdadero goce.
34. ¡Cuán pequeño es vuestro planeta, y sin embargo cuán distante vivís unos de otros, cuánta división existe en vuestro mundo!
35. El hombre ya no es ignorante, su evolución espiritual e intelectual es grande, por lo tanto, su responsabilidad en esta hora de prueba también es muy grande. Podrá decir el hombre de este tiempo que ignora mis leyes y mi justicia, mas esto no es verdad, porque dentro de si lleva un espíritu de luz. Es que el espíritu cede ante las tentaciones y atracciones del mundo, ante cuyas plantas deposita sus dones e inclina su cerviz.
36. Humanidad, por amor a vos he descendido y me he materializado en esta forma, mi Espíritu baja a los abismos y mi caridad se extiende para salvar a la oveja descarriada. Vengo a enseñaros a orar y a pedir con el espíritu y no con los labios; porque el cuerpo no es el que debe pedir, sino el espíritu es quien sabe lo que ambos necesitan, ya que os di la palabra para que os comunicaseis con vuestros hermanos.
37. El lenguaje del espíritu está más allá de vuestro idioma y de vuestro pensamiento. ¿Cómo va a poder expresar la materia lo que siente el espíritu? Siempre tendrán que ser pobres esas expresiones e imperfectas esas manifestaciones de oración. Siempre hablará mejor al Padre una lágrima que se desprenda de vuestros ojos y que muchas veces nadie ve, un sollozo que se ahogue en vuestro pecho, un dolor que me ofrezcáis en silencio y que apuréis con paciencia, o vuestras obras buenas que hacia Mí elevarán su esencia, como de las flores se desprende su fragancia.
38. Estoy justificando mi presencia entre vosotros con mi enseñanza. Alguno dirá: “Maestro, es difícil practicar vuestra doctrina y quizá impropia de nuestra era materialista”, mas Yo os digo, eso mismo dijeron en el Segundo Tiempo de mi palabra y sin embargo, los gentiles y los paganos, fueron los que más pronto se convirtieron a ella.
39. Así como os anuncié estos tiempos de grande amargura, también os digo, que pasada esta confusión, vendrá la armonía entre la humanidad.
40. Los soberbios, los engrandecidos, los faltos de caridad y de justicia, serán retenidas un tiempo en el más allá, para que el bien, la paz y la justicia progresen en la Tierra y dentro de ella crezcan la espiritualidad y la buena ciencia. Porque no será necesario que hagáis una vida mística para agradarme, ni será obligado ninguno a seguirme, porque las obras que en forma obligada me ofrecisteis, no serán recibidas por Mí. Hasta Mí llegan tan sólo las ofrendas de buena voluntad, los impulsos sinceros, el amor espontáneo. Tampoco quiero que me sirváis
por temor a un castigo, ya es tiempo de que sepáis que Dios no castiga a sus hijos, por lo tanto, no me ofendáis más con vuestros malos juicios.
41. Que no os guie jamás el interés, ni deis algo pensando de antemano en la recompensa, porque eso ni es amor ni es caridad. No espere vuestro espíritu recoger en el mundo amor, como recompensa a sus buenas obras, porque no habéis venido a la Tierra a recoger amor, sino a sembrarlo. La cosecha no es de este mundo.
42. Los que han cumplido con su misión en esta vida, la han abandonado con la paz en su corazón, con la sonrisa en los labios, llenos de satisfacción y humildad, bendiciendo a todos, sin pensar en todo el dolor que recogieron a cambio del amor que sembraron. Yo soy la compensación perfecta y justa a vuestras obras. No olvidéis que os dije: “Cuanto hiciereis con vuestros hermanos, lo estáis haciendo conmigo”.
43. Si por un breve acto de arrepentimiento y de elevación espiritual, desciende sobre estas materias mi rayo divino y pongo en sus labios la palabra que interpreta mi divina enseñanza que os conmueve y os hace estremecer con su amor, ¿Qué os dará el Padre, cuando en aquel más allá os presentéis llenos de méritos en vuestro espíritu?
44. He llegado a deciros: pedidme mi cetro y os lo daré. Sí, mis hijos, sabed pedir y todo se os dará, que si algún día os hicieseis dignos de mi cetro, Yo no os lo negaría; mas quiero que analicéis bien esta palabra para que no os confundáis.
45. Muchos hombres de reconocida sabiduría en el mundo, no podrán reconocerme bajo esta forma y me negarán, mas no por ello os sorprendáis, ya os lo anuncié tiempo ha cuando os dije: “Bendito seáis Padre, que revelasteis a los humildes tu verdad y la ocultasteis a los sabios y entendidos”, mas no es porque Yo oculte mi verdad a nadie, sino más bien porque los limpios de entendimiento, en su pobreza o insignificancia, pueden sentirme mejor, mientras que los hombres de talento cuyo entendimiento está lleno de teorías, de filosofías y dogmas; no pueden comprenderme ni sentirme. Más la verdad que es para todos, llegará a cada quien en el instante marcado.
46. Muchos llegarán a deciros que no soy Yo quien os habla, que no es mi esencia divina la que se derrama en esta palabra; entonces algunos de vosotros dudarán y en su angustia me dirán: ¿Maestro, cómo es posible que pierda yo la fe y tenga que caminar sin ley y sin Dios? Más de cierto os digo, que quien me ha sentido y me ha visto, no puede negarme ya.
47. Un torbellino de ideas y de tinieblas ha mucho tiempo que desunió a los hombres. Un torbellino de luz en este tiempo los unirá. La torre de Babel que los hombres construyeron, ha sido destruida, más en el
corazón de los pueblos y de las razas, esa torre de soberbia ha seguido creciendo. Sólo un torbellino espiritual puede derribarla y esa tempestad comienza a estremecer sus cimientos y sus muros, más cuando esta torre haya sido destruida, ahí, en su lugar, se levantará otra, la que no podrá ser destruida, porque sus cimientos firmes, no serán de desunión, sino de fraternidad y de armonía.
48. Para ayudaros a comprender mis lecciones os digo. Recibidme en vuestro corazón, para que podáis entender la doctrina que vengo a revelaros en este tiempo. Esta palabra que os entrego es el nuevo Testamento que os llevará a la vida eterna. Bienaventurado el que reconozca las virtudes de esta palabra, porque en el más allá reconocerá las virtudes que ahí existen. No pidáis pruebas para creer, porque imitaríais a los pueblos paganos de la antigüedad, y éstos son ya otros tiempos. No llevéis vuestra materialidad y vuestra duda al grado de negar y hasta de dar muerte a vuestros profetas, como hicisteis en el Primer Tiempo. Habéis reencarnado para dar un paso adelante en el camino de la evolución, no para permanecer estacionados en una misma lección. Si mi nueva enseñanza es más profunda, ved cómo Yo mismo vengo a explicarla, para que la comprendáis.
49. Todos recibís la misma enseñanza, sin embargo, no todos tenéis el mismo número de reencarnaciones. Vivís en el Tercer Tiempo y todavía hay quienes no saben en dónde están, ni cuál es la verdad, ni cuál es el camino certero.
50. Este es el tiempo de la luz y del espíritu y muchos no conocen aún el verdadero culto a Dios; mientras unos no llevan un átomo de temor a mi justicia, otros temen a Dios de un modo erróneo e injustificado. Yo digo a mis discípulos, que el hombre debe de temer de sí mismo, porque él es el que obra, el que edifica o destruye. ¡Cuán injustos os mostráis con vuestro Padre! cuando en medio del dolor que os vais labrando, me decís: ¿Señor por qué me castigáis? Yo no pongo corona de espinas sobre la cabeza de mis hijos, ni sobre sus hombros la pesada cruz. Ellos se sentencian, se coronan y se abruman de penalidades.
51. Jesús, el Justo, aceptó la corona que le deparasteis y la cruz que le impusisteis, porque su sacrificio y su sangre eran los únicos dignos de trazaros con su ejemplo el camino por el que debéis ascender para limpiaros de vuestros pecados.
52. Soy vuestro Juez, mas mi juicio que es inapelable e inexorable, nace del amor. Hoy vengo a juzgar a vivos y a muertos, más sabed entender cuáles son los vivos y cuáles son los muertos. Soy resurrección y vida y estoy resucitando a los que habían muerto a la verdad. Vengo como rey mas no traigo corona de vanidad, porque mi reino es de humildad. Para muchos soy el muerto que resucita, porque he venido en Espíritu a la humanidad a decirle nuevamente que “Mi
reino no es de este mundo”, y que para oír la voz de vuestro Rey y Señor, es menester elevar el espíritu para así llegar a Él.
53. El que durante su estancia en la Tierra ha sucumbido a las tentaciones y ha sido esclavo del mundo y de sus pasiones, tendrá que sorprenderle la muerte sin fortaleza, ni elevación en el espíritu, que es como si llevase en sí la muerte.
54. Al mal le levantaron tronos en el mundo y se le rinde culto en todas las formas. Al bien se le escarnece y se le combate, como si fuera perjudicial o inútil; más si mi voz viene a llamaros desde la eternidad, para que lleguéis a Mí por la senda del bien; que es la única que a Mí conduce, es porque Yo soy vuestro Creador y porque me pertenecéis. Si os busco es porque os amo y no quiero que ninguno pierda la felicidad que para todos tengo preparada. Como ladrón he venido a sorprenderos, más si algo he venido a buscar, es a vuestro espíritu. Si os he visto cargando una pesada cruz, no habría Yo de venir a aumentar su peso con mi juicio, antes bien he venido a ayudaros a llevarla.
55. En verdad os digo, que aún no pude pediros obras perfectas, porque nacéis y vivís en el pecado; mas os aseguro que de vuestro corazón haré brotar virtudes con el poder de mi palabra. Los dones que hay en vuestro espíritu y que la humanidad cree que pertenecieron sólo a los justos y a los profetas de otro tiempo, surgen ahora aún en los grandes pecadores, y por medio de estos dones se salvará la humanidad.
56. Sed tengo de vuestro amor, hambre de vuestra paz, más si vosotros también tenéis hambre y sed ¿Qué podréis darme? Vuestro cumplimiento espiritual es de paz, velad y orad para que hagáis realidad ese don que os he confiado. Orad brevemente en cada día, y el resto de vuestro tiempo empleadlo en cumplir con vuestros deberes espirituales y también materiales.
57. Decid a la humanidad que el camino de los pecadores lo he iluminado para que puedan escapar del abismo. Vengo en busca de los perdidos, porque los justos ya están Conmigo.
58. Os enseñaré a marchar por el mundo con mansedumbre al mismo tiempo que con firmeza. Cuando se inició mi comunicación en este tiempo, ¿Quién podría haberos dicho de todas las complacencias espirituales que ibais a gozar?
59. Escudriñasteis las profecías de los tiempos pasados y comprobasteis que estaba anunciada mi nueva manifestación, más cuando tuvisteis la comunicación de María vuestra Madre Celestial, hubo quien se preguntara: ¿También la presencia de María estaría anunciada? De cierto os digo, que si interpretaseis bien las profecías de Juan el Apóstol, encontraríais que su presencia había de ser también en este tiempo.
60. Cuántos de los que forman parte de este pueblo ni siquiera han escudriñado las escrituras, porque la intuición de su espíritu y la fe de su corazón les han dicho desde muy adentro: “Es el Divino Maestro”. “Es nuestra Madre espiritual”.
61. En verdad os digo que doquiera se manifieste mi Espíritu, ahí estará presente la ternura y la dulzura de María.
62. ¿Por qué muchos la han desconocido? Pensad que si ella tan sólo hubiese existido como mujer y su misión se hubiese reducido a traer al mundo el cuerpo donde el Verbo se manifestó, no os la hubiese dejado cual Madre al pie mismo de la cruz, ni mis discípulos la hubiesen reconocido como a su propia Madre, después de que el Maestro partió. En este tiempo, en que parte de la humanidad niegan su pureza y divinidad y otra parte la reconoce como Madre Universal, la adoran con cultos fanáticos, ignorantes e idólatras; os envío mi luz y os concedo su presencia, para que a través de su palabra que vierte esencia maternal, ternura infinita y consuelo divino, os levantéis entre la humanidad, llevando en vuestro corazón un santuario donde vuestra más tierna ofrenda sea aquélla que dediquéis a vuestra Madre celestial; entonces ostentaréis dignamente el nombre de Espiritualistas Trinitarios Marianos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 51
1. Discípulos, con cuánto gozo y ternura me recibe hoy vuestro corazón, es que antes estuvo entre vosotros vuestra Madre espiritual envolviéndoos en su esencia divina.
2. ¡Cuánta alegría habrá en vuestro espíritu, cuando ya fuera de la materia que lo aprisiona, habite en las regiones de paz y pueda estar oyendo siempre la voz de la Madre Celestial, como un canto divino!
3. La fe y el amor hacia vuestra Madre espiritual es una semilla que os confío para que la cultivéis en el corazón de vuestros hermanos. Todos los que por mi caridad recibieron la señal en su frente, irán delante haciendo luz en el sendero. Hace mucho tiempo que a esos mismos espíritus les ordené que señalaran las puertas de sus casas con la sangre de un cordero, como símbolo de pacto y de purificación. Sólo Yo sé por qué en todos los tiempos os he señalado; sólo Yo conozco vuestro destino y vuestra restitución, y es por eso que siempre mi justicia os toca, para que permanezcáis alejados de la maldad.
4. Cuando mi voz resonó como el eco de una campana sonora en este tiempo, al instante reconocisteis quién llamaba y os levantasteis a escucharme para más tarde poder seguirme. Ninguno de vosotros se
sienta rey o señor por los dones que de Mi ha recibido o por la dignidad de que ha sido investido; sed los más humildes, aunque también los más celosos de mi ley.
5. Este es el tiempo de vuestra actividad espiritual, en el cual os ayudará la experiencia que habéis recogido en el camino. Siempre que habéis estado en la Tierra, habéis buscado comodidades y placeres; y cuando habéis habitado en el Más Allá os habéis concretado a una vida contemplativa. Ahora es cuando estáis comprendiendo la finalidad de vuestra existencia y la esencia de vuestra misión espiritual.
6. Cada día los hombres abren nuevos surcos a la perversidad, y es allí en donde debéis dejar caer esta semilla, labriegos de Jesús, para que el ejemplo de vuestras buenas obras testifique la verdad de mi doctrina y aparte de su materialismo a vuestros hermanos. Dejad que vuestra vida se deslice siempre por el camino recto, y cuando la muerte abra a vuestro espíritu las puertas de la eternidad, puedan decir vuestros hermanos, he aquí un justo; y al llegar ante mi presencia, el Padre os diga: Venid que viviréis eternamente en Mí.
7. Elías, que es el Pastor Espiritual del Tercer Tiempo, es a quien se le han encomendado los espíritus como ovejas del aprisco del Señor. Él es quien reunirá a los 144,000 que estoy marcando con la señal de mi Divinidad, y cuando hayan sido señalados, se desatará mi justicia en la Tierra. Hoy Elías está encendiendo una lámpara en cada espíritu, con el fin de que nadie se pierda en la hora de la prueba.
8. Pueblo, Mi rayo de luz se hace palabra a través de mis portavoces, para enseñaros mi doctrina. Esta palabra ha tocado vuestro corazón, os ha señalado el camino que conduce a la felicidad haciendo más ligero el peso de vuestra cruz. Fortaleceos en mi palabra para que resistáis con entereza vuestras pruebas y entreguéis su cumplimiento con amor y mansedumbre. No temáis a las lenguas desatadas de los hombres, no olvidéis que tendréis que ser muy probados.
9. Es necesario que la humanidad se levante nuevamente en contra mía, es menester que los hombres escudriñen mi obra; sólo así lograrán descubrir la verdad y la ley justa, solamente así podrán encontrar mi presencia y palpar mi sabiduría y mi amor.
10. En esta lucha tenéis que cumplir una misión muy importante, mas no os creáis los poseedores de mi ley, porque la Ley soy Yo y vosotros sólo sois los intérpretes.
11. Sed felices pensando que no poseéis regios templos que alguien pueda destruir, porque vuestras reuniones lo mismo podéis hacerlas en una sencilla alcoba, que en un valle o en una montaña; donde mis hijos se reúnan y me llamen, ahí seré con ellos. También os digo que no habrá poder humano que detenga esta palabra, la cual llegará sin interrupción, hasta el día marcado por mi voluntad. Y si antes de ese
tiempo los hombres callaran las bocas de mis discípulos o les dieran muerte, sus cadáveres gritarían.
12. Las profecías que en mi palabra os he dado se cumplirán fielmente, porque no he venido a engañaros, no he venido a daros piedra por pan ni serpiente por pez. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
13. En el Segundo Tiempo sólo os anuncié el Reino del cual vine y al cual habréis de penetrar; ahora vengo a revelaros muchas bellezas de esta mansión divina. Esa nueva vida es el principio del Reino del cual vine y al cual habréis de penetrar; ahora vengo a revelaros muchas bellezas de esa mansión divina. Esa nueva vida es el principio del reino de paz que os tengo prometido.
14. Mi huella está marcada desde el Primer Tiempo, transitad por ella, seguid adelante sin abandonar vuestra cruz, porque sin ella no podréis ser reconocidos.
15. Lo que los hombres hayan destruido, Yo lo reconstruiré.
16. Penetrad en la luz y en la esencia del Sexto Sello, libro en el cual está escrito vuestro destino.
17. Os doy cátedras de consuelo, otras de enseñanza, otras de alerta y algunas también de preparación, para que nada os falte en vuestra alforja.
18. ¡Cuántas de las profecías de mis profetas están ya cumpliéndose! Joel dijo: “Derramaré mi Espíritu sobre toda carne”. Juan el apóstol vio este tiempo en sus visiones proféticas y mi palabra seguirá cumpliéndose hasta la eternidad.
19. La palabra divina está encontrando eco en el corazón de este pueblo. Habéis preparado la morada y aquí me tenéis con vosotros. El Libro de la Vida Verdadera, está abierto ante vosotros y cada vez que lo estudiéis recibiréis una nueva lección, mas quienes duerman en su profundo letargo, no esperen el año de 1950, no esperen que mi campana sonora venga a anunciaros mi partida y hasta esa hora queráis levantaros a oírme. Sabéis que mi palabra y la del mundo espiritual cesarán de oírse después de ese año que os he señalado.
20. Os rescaté y mi sangre fue símbolo del amor que os tengo, no quiero que volváis al pecado, a las tinieblas.
21. Una prueba mundial se avecina y quiero que mi pueblo se encuentre preparado, para que en medio de la tempestad, sea el faro de esperanza que ilumine la ruta de los náufragos. En verdad, en verdad, tres cuartas partes de la Tierra serán tocadas, a ellas el dolor les lavará; escuchadme, pueblo, porque habréis de llevar estas palabras a todos vuestros hermanos.
22. En vuestro corazón daréis muerte al egoísmo que pudiera encerrar y daréis lugar a la caridad. ¿Sería posible que predicaseis el amor sin sentirlo? Antes de que pusieseis sobre vuestro rostro esa máscara de
hipocresía, Yo os doctrinaré y os probaré hasta hacer nacer la sinceridad en vuestro corazón.
23. Llegará el día de mi partida, y el que haya sabido prepararse, se sentirá espiritualmente situado a la diestra del Señor; mas de cierto os digo, que el número de los desobedientes, de aquellos que salten el cerco prohibido, será grande, estos serán los que habiéndome escuchado mucho, no supieron aprovechar ni comprender la lección, y en su ignorancia pedirán al Padre que sea un tiempo más con ellos, habiéndoles dicho muchas veces: “Mi palabra es de Rey y no retrocede jamás”, “antes pasarán los cielos y la Tierra, o dejará de alumbrar el astro rey, que dejar de cumplirse una sola de mis palabras”, por eso os digo, que fue mi voluntad anunciaros el final de esta manifestación desde los primeros días de mi comunicación, para que todos lo supieseis y estuvieseis preparados.
24. Elías anunció al pueblo mi inminente llegada, y señaló también por boca de Roque Rojas el año de 1950 como el de mi partida, o sea el final de la etapa de comunicación por el entendimiento humano.
25. En este instante os digo que mis lecciones van muy adelante y vosotros vais quedando atrás; si no queréis sentiros débiles en el día de prueba, tendréis que apresuraros y esforzaros para marchar al compás de mis lecciones. Sólo así os sentiréis fuertes para penetrar en la etapa siguiente, en la comunicación de Espíritu a espíritu.
26. Os he revelado la presencia del mundo espiritual, para que sintáis la proximidad de vuestros hermanos y recibáis sus sabios consejos; ellos han venido a traeros espiritualidad; ¿Por qué habéis querido a cada momento arrastrarlos hacia la materialidad? Cierto es que no lo lograréis, pero los hacéis sufrir.
27. Esos espíritus viven en armonía con mi Divinidad, vosotros sois los muertos a quienes ellos vienen a resucitar, mi voz os estará diciendo continuamente: preparaos, porque si así no fuese, si no os dieseis cuenta de que vivís en un tiempo de peligros y acechanzas, veréis surgir delante de vosotros a los falsos Cristos, a los falsos Elías y a los falsos espíritus de luz. ¿Queréis que sea el mundo, los hombres o el dolor los que os libren de vuestros errores? Recordad que os he dicho: “El árbol por su fruto es reconocido”, debiendo comprender que seréis juzgados por vuestras obras. Benditos sean aquéllos que con sumisión y obediencia tomen su cruz; mas siempre ha de existir entre mi apostolado el discípulo traidor interesado y falso, que si pudiera de nuevo me conduciría al sacrificio. Aunque no es necesario estar en materia para que podáis crucificarme o escupir mi rostro.
29. Os quiero obedientes a todos, a ninguno quiero merecedor de estas duras palabras; que cuando vuestros hermanos vengan a preguntaros por Mí, no os ocultéis, ni neguéis el haberme escuchado; que nadie me
vuelva la espalda en el momento de la prueba, que ninguno esconda su heredad.
30. Extensa es mi lección en cada una de mis cátedras, porque quiero levantar en vuestro corazón un santuario espiritual, donde Yo habite y una morada de paz para vuestros hermanos.
31. Aprovechad este tiempo en el que mi palabra a través del portavoz acaricia a vuestro espíritu; abrid vuestro corazón y guardad en él este libro, porque llegará el instante en que despertéis de vuestro profundo letargo, y acudáis a él en busca de luz.
32. Desde mi cruz de amor os hablo, mas no es sangre la que mana ahora de mi cuerpo, sino luz la que se desprende en rayos que descienden sobre los hombres. Os he dado el don de la palabra y la luz de la inspiración: de vuestras bocas saldrá la explicación del misterio de los Siete Sellos, para que la humanidad conozca mi verdad. Esta palabra que os doy, hará caer de los ojos de los hombres la venda de oscuridad. Toda la mala hierba será cortada y en su lugar será sembrada la buena simiente.
33. Vais pisando huellas de sangre, de vicio y de pecado renegando en contra de quienes las dejaron, sin saber si esas huellas son las que dejasteis en vuestra vida anterior; por eso no os sintáis exentos de responsabilidad en este tiempo; ya llegaréis a comprender que mi justicia por dura e inexorable que os parezca, solamente encierra amor. Un tesoro de sabiduría he derramado en este tiempo por medio de mis portavoces y será hasta después de mi partida en 1950 cuando deis todo su valor a esta palabra, cuando mis ruiseñores hayan enmudecido para estos cantos divinos.
34. Mi palabra es de Rey, mi voluntad es una y llegado ese instante nada ni nadie hará cambiar el orden de mis mandatos y designios. Hay quienes dicen que 1950 está distante y que aún es tiempo de gozar del libre albedrío, que luego habrá tiempo para convertirse y cumplir con mi ley. ¡Cuán pequeño e ignorante demuestra ser quien piensa y siente así! ¿Quién sabe los días que ha de vivir sobre la Tierra? ¿Quién es dueño de prolongar su existencia según su voluntad?
35. Nadie quiere dejar convertido en despojo a su espíritu cuando su envoltura deje de existir; ni hagáis de vuestro espíritu una sombra doliente que de puerta en puerta y de corazón en corazón implore una limosna de luz, cuando mi Espíritu derramó torrentes de ella sobre de él.
36. Oíd, párvulos: el Maestro quiere que cuando esta palabra deje de escucharse, vosotros podáis ser los maestros espirituales de vuestros hijos, de las nuevas generaciones a las cuales Yo os confío. Enseñaréis espiritualidad y moral y vuestra simiente será recibida en mi granero.
37. Los hipócritas fariseos del Segundo Tiempo, a cada paso se cruzaban en mi camino con la esperanza de encontrar una mancha en mi obra, una mentira en mis palabras y nunca las pudieron hallar.
38. En este tiempo vosotros seréis escudriñados como Jesús, mas ya que no tenéis la fortaleza y la sabiduría del Maestro, quiero que al menos os encontréis siempre en el camino verdadero. Después de lo que os he hablado y del tiempo que os he concedido, ya vuestra oración debería encontrarse a un paso de la espiritualidad, pero aún no habéis vencido al mundo, aún el espíritu no se ha impuesto a la materia.
39. En el Segundo Tiempo, busqué discípulos por las riberas del mar de Galilea y cuando encontré a los que habían de seguirme, les dije: “Venid” y vinieron tras de Mí; todo lo dejaron por seguirme. A las muchedumbres que creían en mi palabra, les decía: “El que quiera oírme, reparta sus bienes entre los necesitados y sígame”, Yo vengo a enseñaros el camino que conduce a mi Reinos. Aquellos discípulos, convertidos después en apóstoles del amor y de la verdad que Cristo predicó, supieron conmover los cimientos espirituales y morales de los pueblos de aquel tiempo. Con amor y con sangre sellaron su obra de sumisión hacia el Padre; de entre aquellas multitudes que me escucharon y de aquellos pueblos que después oyeron a mis discípulos, surgieron los fieles a mi doctrina, los mártires.
40. Hoy no vengo a pediros vuestra vida, ni vuestra sangre, porque es otro tiempo en el que hoy vivís; a pesar de ello, ¿No podríais hacer algo semejante a lo que hicieron aquellos en amor, en abnegación y en fe?
41. Hay quien me dice: Padre, estoy dispuesto a dar mi vida por vos, y Yo os contesto: No, hijo, no deis vuestra vida sin saber por qué, mejor conservadla para que seáis útiles a vuestros hermanos y cuando hayáis concluido vuestra misión, entonces sí entregádmela humildemente.
42. Hoy vosotros decís: Señor, no sólo de pan vivimos, venid a nosotros y dadnos vuestra palabra.
43. Me recordáis en medio de vuestras vicisitudes. Sois el pueblo fuerte, y en los instantes de mayor sufrimiento os acordáis del Crucificado, para pedirle fortaleza.
44. Habéis sido fuertes para buscarme y seguirme, y vuestra intuición os ha conducido hasta Mí ya que los hombres se han empeñado en ocultar la luz del camino, mis promesas de volver, mis profecías del Segundo Tiempo y la revelación de mi apóstol Juan.
45. A pesar de todo, habéis sabido apartaros de la idolatría y del fanatismo, defendiendo la fe de vuestro espíritu. Y cuando oísteis que Cristo había vuelto y que se encontraba doctrinando a las multitudes, acudisteis al llamado y reconocisteis que era el Maestro, por la humildad de la forma en que se manifestaba, por la humildad del lugar y por la sencillez de los que le seguían. Si os hubiesen dicho que en los
palacios de los hombres se estaba manifestando, no lo hubieseis creído, porque de vuestro espíritu no se borra aún el recuerdo de la humildad del Rabí de Galilea. Tampoco lo hubieseis concebido encarnado nuevamente en un hombre, más al verle venir hacia el mundo en forma espiritual, sentisteis que esa luz venía del Espíritu Santo. Y es que sabéis que no vengo dos veces en la misma forma. Discípulos, cerrad vuestros oídos a la murmuración y a los juicios que de vosotros hace la humanidad; pensad que ellos son inocentes, mas estad siempre preparados para que no vayan a apagar la luz de vuestra fe.
46. Vengo a revelaros el secreto para que no os perdáis nunca del camino de la vida verdadera, ya que en este tiempo en el mundo no hay quien sepa guiaros por el sendero de la verdad. El secreto es dejaros guiar por la conciencia, porque en ella estoy Yo.
47. Todos los hombres y todos los pueblos tienen guías, más si a ellos preguntase: “¿Hacia dónde habéis sido conducidos?”” todos me dirían: “Hacia el dolor, hacia el abismo y la destrucción”.
48. Os estoy dando una explicación amplia de cómo es el camino que hacia Mí conduce, enseñándoos a vivir con pureza en la Tierra, para que vuestro culto espiritual sea agradable y limpio. Vengo a deciros que seáis humanos, para que seáis espiritualistas, cumpliendo con el César y sabiendo cumplir para con vuestro Dios.
49. La vida humana tiene leyes que debéis cumplir para estar en armonía con ella; la naturaleza exige de vosotros su tributo. Dad a cada ley el cumplimiento que corresponda, mas nunca os confundáis y me ofrezcáis el tributo que al mundo pertenece, ni a él deis la ofrenda que para Mí debía ser; sabed que quien cumpla con ambas leyes, tanto en lo espiritual, como en lo material, me está glorificando y llegará a Mí.
50. Por eso mi enseñanza no se concreta solamente al espíritu, sino también a la vida humana, a la moral que dentro de ella debe tener el hombre; porque si os profundizáis en estas lecciones, veréis que la Vida es una sola y el camino uno solo también. No os sorprendáis que Yo os diga que dignifiquéis a la familia, que améis a vuestros padres, que los esposos se amen, que el hombre no vea en la mujer una sierva sino a su digna compañera; que la mujer vea en el hombre a su baluarte, su escudo; que los padres traigan al mundo hijos sanos, a los que guíen por el sendero del bien.
51. Tampoco os sorprendáis si os digo que si el César os pide el tributo del trabajo, cumpláis con él, porque también es ley que pesa sobre el hombre. Tomad las herramientas de la labranza y arrancad a la Tierra sus tesoros y sus frutos de amor.
52. Buscad vuestro progreso dentro de la vida humana, mas nunca os dejéis dominar por desmedidas ambiciones, porque entonces perderéis vuestra libertad y os esclavizará el materialismo.
53. Poned en cada uno de vuestros actos lo que os señale vuestra conciencia, para que ellos encierren justicia. Respetad a vuestros gobernantes, responded a sus llamados y trabajad con ellos por el bien de todos. Respetad las creencias religiosas de vuestros hermanos y cuando penetréis en sus iglesias, descubriros con sincero recogimiento, sabiendo que en todo culto estoy presente. No desconozcáis al mundo por seguirme, ni os apartéis de Mí pretextando que tenéis deberes con el mundo; aprended a fundir ambas leyes en una sola.
54. Vengo a libertar a vuestro espíritu solamente de lo superfluo, de lo falso, para que en las duras pruebas de la vida terrestre, sepa elevarse sobre toda miseria, esclavitud o humillación. Escuchad mi voz que os dice: No hay en la tierra nadie que posea potestad sobre vuestro espíritu.
55. Tengo que hablaros así, para destruir las malas interpretaciones que a mi doctrina se le han dado; hoy lo hago a través de estos hombres por quienes me comunico, que no son justos y que sin embargo, así ha sido mi voluntad escogerlos.
56. Ellos saben que mientras mayor sea su preparación y su limpidez, mayor será la inspiración que a su mente llegue, ese es el porqué de la regeneración y enmienda de estos hijos míos que antes pecaban y hoy luchan por hacerse dignos de manifestar mi Verbo.
57. Si queréis buscar perfección, no la encontraréis en los portavoces, buscadla en la esencia de mi palabra, ahí encontraréis mi presencia.
58. Pueblo, aprended a hacer la caridad en todas sus formas, mas no hagáis públicas vuestras obras, buscando la admiración o el elogio, porque ese pago es pequeño y perderéis el pago grande, aquel que Yo os reservo.
59. No sólo os digo que purifiquéis vuestro espíritu, sino también que fortalezcáis a vuestra materia, para que las nuevas generaciones que de vosotros broten, sean saludables y sus espíritus puedan cumplir su delicada misión.
60. Orad, pero que vuestra oración sea breve, para que el resto del tiempo lo empleéis en practicar la ley. Cinco minutos de oración os pido, pero que en ellos os entreguéis a Mi para que escuchéis mi voz en vuestra conciencia. En verdad os digo que no todos estáis velando y orando, porque mi mirada perspicaz ha penetrado en vuestro corazón, en donde muchas veces ni vosotros podéis penetrar, y ha descubierto cuanto en él ocultáis.
61. Tiempo de juicio es éste para la humanidad. Hombre por hombre, pueblo por pueblo y nación por nación son juzgados por mi Divinidad; sin embargo, los hombres no se han dado cuenta de ello ni saben el tiempo en que viven. Es por eso que he venido en Espíritu, enviando mi
rayo sobre el entendimiento humano y por su conducto os he revelado quién os habla, qué tiempo es el que vivís y cuál es vuestra misión.
62. El contenido de mis tres testamentos, lo he enviado a depositar en el corazón de este pueblo, y sin embargo sabiendo que poseéis la verdad y la ley, aún os levantáis desconociéndoos los unos a los otros. Es que la influencia de la guerra que se cierne sobre las naciones, también ha hecho presa de vosotros.
63. Os habla el único Dios que existe, al que llamasteis Jehová cuando os mostró su fuerza y os reveló la ley en el monte Sinaí; al que llamasteis Jesús, porque en Él estuvo mi Verbo y al que hoy llamáis Espíritu Santo, porque soy el Espíritu de la Verdad.
64. ¿Cómo es que mirabais tres dioses donde sólo existe uno? Todos vosotros sois hijos de este Dios. ¿Por qué aquí en la Tierra no sabéis amaros como hermanos que sois? Sabéis que hombres con hombres se dan muerte, que la sangre corre a torrentes y el dolor que invade la Tierra conmueve a vuestros corazones. Os he dicho: Orad y si cumplís con mis mandatos, no temáis a las guerras, al hambre, a la peste ni a las enfermedades desconocidas; más si estáis exentos de estas penalidades, es para que oréis y veléis por vuestros semejantes. No pongáis en duda el poder de la oración porque es la mayor arma del espíritu.
65. La mano imprudente del hombre ha abierto las puertas que tenían las fuerzas y los elementos de purificación, los cuales han caído sobre la humanidad.
66. Naciones de la Tierra, que apurando estáis el cáliz muy amargo y sentís el dolor hasta lo más profundo de vuestros corazón, ya que así lo habéis querido, apuradlo con paciencia, para que de esta experiencia podáis obtener luz y provecho para vuestro espíritu, al levantaros en pos del camino verdadero por donde llegaréis a las ruinas del templo que habéis destruido dentro de vosotros mismos y que tendréis que reedificar, para que en él os hable mi voz y volváis a poseer mi ley.
67. Orad y haced méritos, pueblo, porque la guerra acecha vuestra nación. Vuestra misión espiritual os espera, no dejéis que el hambre, la peste y la muerte penetren entre vosotros. Si faltare fuerza a vuestra fe, tendréis que mesar de desesperación vuestros cabellos al ver a vuestros hermanos matándose, a vuestros hijos sufriendo el hambre; el agua que bebáis será amarga, vuestros montes y vuestros valles se secarán y los árboles no darán frutos, y esta tierra que por muchos es mirada como tierra de promisión por su riqueza y abundancia, no tendrá nada que ofrecer al extranjero, que en busca de libertad o de pan se acerque a ella.
68. Mientras que mi arcano pleno de revelaciones y de misericordia, sólo espera la hora en que la humanidad vuelva su mirada al Padre, mostrándose limpia y humilde, para derramar en ella cuanto le tengo
reservado, de cierto os digo que habéis estado desafiando siempre mi justicia, y que en este tiempo os he aceptado el desafío. Vengo en son de guerra, mi poder es grande, mis huestes numerosas y mis armas invencibles. Al final Yo venceré, mas no me levantaré sobre los muertos, sino delante de los vivos; a nadie humillaré, todos levantarán su faz para ensalzar mi nombre. Por eso entre vosotros, pueblo, quiero contemplar unión, caridad, respeto y amor de un labriego a otro y de un recinto hacia los demás.
69. Os concedo este tiempo, para que destruyáis en vuestro corazón la idolatría, el fanatismo, todo lo superfluo y malo que en vuestras prácticas y en vuestro culto existiere. Sentid la palabra divina cómo desciende sobre la humanidad, más en medio de mi justicia, sentid mi paz.
70. ¡Oh, valle de lágrimas y de sangre donde los hombres levantan su rostro para adorarse a sí mismos y luego con sus manos cavan su propia tumba! Vengo a libertarlos del pecado y de la muerte, porque ellos se han atado y esclavizado. De cierto os digo, que este mundo ya no le pertenece a esta humanidad, por eso a cada momento le rechaza.
71. La Tierra, que cual madre abnegada y tolerante ha albergado a los hombres, desde ahora y a cada paso les señalará el camino que conduce no hacia su seno, sino hacia el Altísimo, en donde otra madre, la Madre Celestial, espera la llegada de sus hijos para envolverlos en su manto que es eterna promesa de felicidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 52
1. Alimentaos de mi esencia divina, sed fuertes en el cumplimiento de mi ley y como recompensa hallaréis paz y consuelo en vuestras obras. Sed verdaderos intercesores de vuestros hermanos y llevadles con vuestras oraciones y vuestros méritos, la paz de mi Espíritu. No os despojéis de mi gracia en estos tiempos de acechanzas, fortaleced a vuestro espíritu para que salgáis triunfantes de las pruebas.
2. Interceded y haced méritos aun por aquellos que no os amen; imitad a María vuestra Madre Celestial, la divina intercesora, que lo mismo aboga por el que pone su esperanza en Ella, que por el que le ha cerrado su corazón o por el que niega su pureza y su esencia divina.
3. Delicada en vuestra misión y noble vuestro destino, pueblo, no os desviéis más de la senda que os he trazado. He levantado un santuario en vuestro corazón, mas no dejéis que dentro de él se extinga la flama de la fe, ni se acabe el ideal de espiritualizaros. No tengáis vuestro
templo en tinieblas, porque si alguien llamare a sus puertas no hallaría la luz que busca, ni podría escuchar el eco de mi voz. Llevad mi presencia y mi palabra en vuestro corazón y en verdad os digo, que no habrá nadie que destruya vuestro santuario, ni quien os haga retroceder en el camino. ¿Quién podrá impedir que me améis?
4. Mi luz brilla en todo entendimiento y mi voz vibra en toda conciencia; sin embargo, los hombres no quieren darse cuenta del tiempo en que se encuentran. Es preciso que un pueblo se prepare para dar la buena nueva a la humanidad y ese pueblo quiero que sea éste, a quien he elegido para hacerle oír mi divina palabra. Si a cada paso os digo que os preparéis, es porque tendréis que dar testimonio de mi manifestación a través del entendimiento humano, y ese testimonio no se reducirá a repetir las frases que de Mi hayáis aprendido, sino a dar pruebas de potestad espiritual, ya sea convirtiendo pecadores obstinados, sanando enfermos desahuciados o alguna otra de las obras que Yo os he enseñado. Pensad que si os levantáis sin antes alcanzar la regeneración de vuestra vida y un principio de espiritualidad, cuando vayáis predicando amor y caridad, iréis imitando a los hipócritas fariseos que publican su falsa virtud y escondían su perversidad. No quiero falsos ni prevaricadores entre mis nuevos discípulos.
5. Si anheláis que mi doctrina florezca en la Tierra, sembradla pura como Yo os la he entregado, regando esa divina simiente con el agua de vuestras buenas obras. Caminad confiando en mi protección.
6. ¿Quién podrá deteneros o haceros callar cuando os levantéis inspirados por mi luz divina? Nadie, mi pueblo, como nadie hizo callar a Jesús en aquel tiempo, y si El enmudeció delante de algunos pecadores, fue para daros una lección de humildad, ya que con sus obras dio testimonio de la verdad de su palabra.
7. Daos cuenta de los años que han pasado durante los cuales mi palabra ha estado vibrando a través de estos portavoces y nadie ha logrado hacer callar la voz divina que brota de sus labios. En verdad os digo, que llegará el año de 1950 sin que ella se interrumpa, más una vez llegado el final de ese año, enmudecerán mis ruiseñores para la transmisión de mis enseñanzas, porque todo lo que tenga que deciros por su conducto durante esta etapa de mi manifestación, habrá concluido.
8. Vosotros daréis testimonio de mi doctrina con obras, palabras y pensamientos, y nada detendrá el torrente de luz que haré brotar de vuestro espíritu, pero también llegará vuestra hora de callar; sellaré vuestros labios y os recogeré, porque lo que había de decir por vuestro conducto, ya habrá sido dicho hasta la última palabra.
9. Quiero que os unáis todos sin hacer distinciones por asistir a distintos recintos, porque la enseñanza que ha llegado a todos es la misma, la luz que ilumina vuestra mente es igual en unos y en otros.
10. Os he dado medios para defender vuestra fe y para velar por la obra que os he confiado, mas nunca os he dado armas para que os hiráis los unos a los otros. Quiero que los que integran este pueblo sean los soldados de mi causa espiritual, pero nunca los enemigos de ella.
11. Mi arcano se abrió en este tiempo para convertir a los parias del espíritu, a los hambrientos y sedientos de justicia en poseedores de un tesoro espiritual. ¿No estáis de plácemes por ello? ¿No se estremece de gratitud vuestro corazón, oh pueblo? “Sí” me decís interiormente, pero Yo quiero que ese “Sí” no sea de palabra, ni de pensamiento, sino lo expreséis con obras de amor hacia vuestros hermanos.
12. Ahora os digo: descansad unos instantes de vuestra fatiga terrestre, habéis caminado mucho con vuestro fardo de dolor a cuestas. Venid a la fuente de la gracia a beber de esta agua que redime. Ahora sois débiles, más pronto os convertiréis en los fuertes para luchar por mi causa y hacer frente a las pruebas.
13. Preparad vuestras sandalias, porque un nuevo sendero os espera, en él encontraréis ocasiones sin fin donde sembrar la caridad y el amor. Aún estáis temerosos y por eso no habéis querido anunciar a la humanidad el nuevo tiempo. Debéis comprender que lo que el Padre ha depositado en vosotros, pertenece a vuestros hermanos y que se lo debéis dar a conocer.
14. En este tiempo no he venido a daros nuevos dones o atributos, porque de lo que os habéis dado cuenta que poseéis, ha estado siempre en vuestro espíritu. Más los tiempos pasan y Yo os pregunto: ¿Qué esperáis para empezar y cumplir con vuestra misión? ¿Esperáis que los hombres incrédulos se mofen de mi palabra, de mi nueva manifestación y publiquen falsedades por doquier?
15. Practicad y vivid mis enseñanzas y en verdad os digo, que los labios blasfemos callarán, los que fueron reacios se acercarán a vosotros, interesados en encontrar la explicación de mi doctrina y hallarán muy grandes y elocuentes testimonios de mi verdad, si vuestras obras son de amor y caridad. Cuántos de ellos al ver cómo sanáis a los enfermos, os acercarán a sus seres queridos llenos de esperanza de encontrar el alivio para sus males.
16. Entregad limpiamente mi enseñanza y no tendréis que ocultaros para curar al enfermo, porque en verdad os digo que en este tiempo no buscaréis las catacumbas para poder practicar mis enseñanzas, sino que lo haréis a la luz del día. No temáis si no sois creídos en vuestra comarca, ya iréis a otras tierras en donde encontraréis corazones fervientes.
17. Los primeros que deben estar convencidos de la verdad que vais a predicar, debéis de ser vosotros, para que esa fe la comuniquéis a vuestros hermanos. Si la duda llegase a penetrar en vuestro espíritu, será como un puñal que fuera dando muerte a vuestras aspiraciones.
18. Tres eras han pasado ya sobre vosotros, comprended que debéis de levantaros a cumplir con lo más alto de vuestro destino, despertad de vuestro letargo y avanzad con paso firme en el camino de vuestra evolución.
19. No me preguntéis por qué estando vosotros en el camino del Señor, aún sois sorprendidos por las tentaciones, sabed que es entonces cuando más probados sois. Por eso siempre os digo: Velad y orad para que no caigáis en tentación.
20. Próximo está el día en que vengan vuestros hermanos a haceros preguntas. ¿Vais entonces a ocultar lo que con tanto amor os he revelado? Yo no os he dado en mis lecciones algo de que podáis avergonzaros.
21. No esperéis que se multipliquen las lamentaciones en la Tierra y aumenten los rumores de guerra para levantaros, orad y haced obras de caridad en cada día, que con esto contrarrestaréis la fuerza del mal.
22. Aquél de vosotros que no se levante a cumplir con su misión, es porque no conoce los dones que Yo le he dado a su espíritu.
23. Benditos sean los que saben encontrar la esencia de mi palabra, porque de ellos será esta herencia. Los buscadores de la verdad divina son los que siempre han andado en pos de su Creador, éstos llegarán a encontrar la presencia del Maestro dentro de esta humilde manifestación.
24. Exteriormente parecerá pobre mi manifestación de este tiempo, más en verdad os digo que he venido a levantar un santuario en el corazón del hombre que escucha mi palabra. No creáis que entre los que he elegido en este tiempo, existen jerarquías, a todos los amo en la misma forma. No penséis que el don de portavoz que poseen los que transmiten mi palabra lo alcanzaron por méritos propios, es tan grande esta gracia, que sólo por mi amor le fue posible al hombre recibirla.
25. Esta misión es delicada para quien la ha recibido; grande es el peso de esta cruz, porque sin apartarse de las necesidades del mundo y sin abandonar sus deberes materiales, el portavoz tiene que alcanzar el grado de espiritualidad que le permita recibir el rayo divino de mi inspiración.
26. Hay instantes en que os sorprendéis de que Dios pueda estar con vosotros y manifestarse con tanto amor; vuestra extrañeza se debe a que conociendo vuestras manchas e imperfecciones, os sentís indignos de esta prueba tan grande de amor de vuestro Padre. Siempre os ha sorprendido mi amor, juzgándome como acostumbráis hacerlo con
vosotros mismos. ¿Por qué concebís que en Mí se oculte el rencor, el sentimiento de venganza o el egoísmo? Yo os digo, que cuando os juzgáis interiormente en un examen ante la luz de vuestra conciencia, con la confesión sincera y humilde de vuestras faltas, os hacéis dignos de que Yo descienda a hablaros de mi Reino, porque vuestro pesar por haberme ofendido os ayuda a purificaros.
27. No os extrañéis de que mi amor, a pesar de vuestros pecados, os siga por doquier. Todos mis hijos; en este mundo habéis tenido un reflejo del amor divino en el amor de vuestro padres. A ellos podréis volverles la espalda, desconocer su autoridad, desobedecer sus órdenes y desoír sus consejos; Podéis con vuestras malas acciones causar una herida en su corazón, hacer que sus ojos se sequen de tanto llorar, que sus sienes se pueblen de canas y sus rostros se surquen con las huellas del sufrimiento, mas nunca dejarán de amaros y sólo tendrán para vosotros bendiciones y perdón. Y si esos padres que en la tierra habéis tenido que no son perfectos, os han dado tantas pruebas de un amor puro y elevado, ¿Por qué os extrañáis de que quien formó esos corazones y les dio esa misión de ser padres, os ame con el amor perfecto? El amor es la suprema verdad. Por la verdad me hice hombre y por la verdad morí en cuanto hombre.
28. En este tiempo no vengo a pediros el sacrificio de sangre; sin embargo hay quienes han dado su vida en mi nombre cegados en un instante por su fanatismo, después de haber llevado una existencia impura. Esos actos no podrán levantar una verdadera simiente, sino que seguirán fomentando el fanatismo.
29. Por eso os digo que habléis sintiendo vuestra propia palabra y que la enseñanza que deis, la viváis en vuestro corazón. Nada hablará mejor que vuestra propia vida.
30. No os sorprenda mi amor, mas tampoco dudéis de él, si veis que en el mundo apuráis cálices muy amargos. Podrá el hombre descender mucho, llenarse de tinieblas, o tardarse en retornar a Mí, más para todos llegará el instante en que sintiéndome en su propio ser, no me sientan lejano, ni me vean como a un extraño o puedan negar mi existencia, mi amor y mi justicia.
31. Así como el hombre en la Tierra puede crearse un mundo de paz espiritual, semejante a la paz de mi Reino, puede también con su perversidad rodearse de una existencia que sea como un infierno de vicios, de maldades y remordimientos.
32. También en el más allá puede el espíritu encontrar mundos de tiniebla, de perversidad, de odios y de venganzas, según las tendencias del espíritu, su turbación y sus pasiones. Más en verdad os digo, que tanto la gloria como el infierno que los hombres conciben tan sólo a través de figuras e imágenes terrestres, no son más que distintos estados
de la evolución del espíritu: uno en la cúspide de la perfección por su virtud y evolución, otro en el abismo de sus tinieblas, de sus vicios y de su ofuscación.
33. Para el espíritu justo, le es indiferente el lugar en que se encuentre, porque doquier llevará en sí la paz y la gloria del Creador. En cambio, el espíritu impuro y turbado así pueda hallarse en el mejor de los mundos, no dejará de sentir interiormente el infierno de sus remordimientos que le estarán quemando hasta purificarlo.
34. ¿Creéis que Yo, vuestro Padre, haya creado lugares expresamente destinados para castigaros y vengarme así eternamente de vuestras ofensas?
35. ¡Cuán torpes son los hombres que van enseñando esas teorías!
36. ¿Cómo es posible que creáis que la tiniebla y el dolor eterno sean el fin que les espera a los espíritus que, aun cuando hayan pecado, siempre serán hijos de Dios? Si necesitan enseñanza aquí está el Maestro. Si necesitan amor, aquí está el Padre. Sin anhelan el perdón, aquí está el Juez perfecto.
37. El que nunca trate de buscarme corrigiendo sus faltas será el que no llegue a Mí, mas no existe nadie que resista a mi justicia ni a mis pruebas. Sólo limpios podréis llegar a Mí.
38. Discípulos: si en el instante de escuchar mi palabra no la comprendéis, guardadla en vuestra memoria, y en los instantes de reposo, recordadla y analizadla; entonces llegaréis a comprender mucho de lo que os he enseñado. Si no almacenáis ¿Qué podréis entregar a las multitudes que están por venir?
39. Sin distinción, a todos os dejo llegar a mi presencia para daros mis lecciones. Antes de daros un cargo, seco vuestro llanto, cierro vuestras heridas, calmo vuestra hambre y sed espiritual, y cuando os he dado pruebas de mi amor y he encendido la luz de la fe y de la esperanza en vuestro corazón, os he dicho: Todos habéis sido llamados, ¿Queréis ser de los escogidos? Entonces unos preguntan: “¿Por cuál camino y hacia dónde nos lleváis?” Estos son los que suspiran por el mundo y sus placeres. Otros me dicen: “Señor, no somos dignos de llamarnos vuestros escogidos, mas hágase en nosotros vuestra voluntad”. Estos son lo que están ya a tiempo de elevarse.
40. A los que me siguen les dejo la paz del mundo para que velen y oren por él. Las naciones pronto elevarán sus oraciones para pedirme la paz que a cada instante les he propuesto. Antes he permitido que los hombres prueben el fruto de su obra, que contemplen derramarse ríos de sangre humana y cuadros de dolor, montañas de cadáveres y ciudades convertidas en escombros. He querido que los hombres de empedernido corazón vean la desolación de los hogares, la desesperación en los inocentes; las madres que enloquecidas por el
dolor besan los cuerpos destrozados de sus hijos, que palpen toda la desesperación, la angustia y el lamento de la humanidad, para que sientan en su soberbia la humillación y su conciencia les diga que es mentira su grandeza, su poder y su sabiduría, que lo único verdaderamente grande proviene del Espíritu Divino. Cuando estos hombres abran sus ojos a la verdad, se horrorizarán, no de los cuadros que sus ojos contemplen, sino de sí mismos, y al no poder huir de la mirada y de la voz de su conciencia, sentirán dentro de sí las tinieblas y el fuego del remordimiento, porque tendrán que dar cuenta de cada vida, de cada dolor y hasta de la última gota de sangre que por su causa se haya derramado.
41. No sólo reclamaré por lo que los hombres hayan hecho de las vidas ajenas; también les reclamaré de lo que hayan hecho de su propia vida, de su cuerpo. ¿Quién puede decir que ha llegado en espíritu a Mí, en el preciso instante en que el reloj de la eternidad le hizo el llamado? Nadie, porque muchas veces abreviáis vuestra existencia envejeciendo prematuramente, consumidos a veces por causas que no son dignas de una de vuestras lágrimas o de una sola de vuestras canas.
42. Soy justicia inexorable y perfecta, que nace del más puro amor que es vuestro Creador, quien sólo os pide os apartéis de los placeres del mundo para venir a escuchar mi palabra. El Maestro con gusto abre su libro de enseñanzas perfectas para deleitaros con una nueva lección. Cuántas veces una sola de mis máximas ha sido capaz de salvaros. Aquí ha despertado vuestro espíritu y ha sentido los cargos que recibió desde su principio.
43. He encontrado a vuestro corazón guardando la simiente vana que recogió en la tierra, pero que ahora ha de convertirse en un granero donde guardéis el buen fruto de vuestras obras de caridad.
44. Llegan entre las multitudes los grandes pecadores, aquellos que han arrastrado a su espíritu en el fango de las pasiones, que han arrebatado honras, que han profanado las canas del anciano, que han hurtado lo ajeno, que han manchado la inocencia del niño y dado muerte material o moral a su semejante.
45. Vienen a oírme los que profanan el hogar, los que burlan leyes divinas o humanas, los que apagan la fe de los corazones, y cuando escuchan mi palabra que toca la fibra sensible de su corazón, entonces dicen: “Es el Juez el que habla, pero con cuánta dulzura nos hace comprender nuestros yerros y con cuánta ternura nos enseña y nos corrige”. Y cuando esos corazones han salido del recinto donde escucharon esta voz, les parece ver la vida y todo lo que les rodea iluminado, no tan sólo por la luz material, sino bañado por una luz divina que habla al hombre a través de toda la Creación. Entonces surge ante los ojos del que se ha purificado, una vida maravillosa, ahí donde
antes sólo veía materia, placeres carnales o pecados. Ante su espíritu aparece una existencia que no había presentido, llena de revelaciones, de promesas y de inspiraciones. Es el milagro del amor, no tan sólo de la palabra, porque cuántas veces los hombres han hablado en forma más florida y perfecta que estos humildes y rudos portavoces por quienes me comunico, pero la esencia de que está revestida cada una de estas palabras, sólo del amor Divino puede brotar.
46. Pocos han escuchado mi palabra en esta forma, más en verdad os digo que toda la humanidad está escuchando mi voz, en el silencio del santuario que existe en su espíritu, aunque su mente no acierte a concebir estas inspiraciones, ni sus labios sepan expresar todo lo que por medio de sus dones espirituales continuamente están recibiendo; cuando estéis preparados, comprobaréis esta verdad.
47. En este Tercer Tiempo, Elías es el Pastor que día a día os rescata de los peligros, él es quien penetra hasta el rincón de vuestra alcoba cuando oráis, el que os acompaña en la soledad del desierto y el que os sigue en las largas jornadas. Doquiera que necesitéis quien os defienda, o una voz que os infunda valor, ahí está Elías, el Pastor Espiritual del Tercer Tiempo.
48. Si queréis saber en dónde habita Elías, Yo os diré que en la mansión espiritual. ¿Quién de vosotros podría elevarse hasta ahí, para contemplarle? Nadie todavía, por eso él viene a vosotros a preparar los caminos que conducen a vuestro corazón, para que luego el Maestro llegue iluminando a todo vuestro ser. Y no creáis que Yo sólo desciendo hacia los que me buscan con mayor pureza o perfección, no, Yo vengo en pos de todo el que me busca, del que se postra delante de su ídolo, del que me concibe a través de formas o ideas muy alejadas de la verdad. Cada quien me busca según la capacidad de su espíritu y no seré Yo quien venga a apagar la flama de la fe que tengan en lo más recóndito de su ser, acerca de la existencia de Dios.
49. Mi voluntad es que en este tiempo la humanidad llegue a comunicarse de espíritu a Espíritu con su Señor, que en el corazón del hombre exista un verdadero santuario donde escuche la voz del Padre.
50. Para llegar a este grado de espiritualidad, los hombres tendrán que asistir a las grandes batallas de las religiones, que harán despertar a los espíritus aletargados, los cuales contemplarán la luz de la verdad.
51. ¿No creéis que ya es tiempo de que los hombres eleven a su Dios, a su Creador, un culto y un tributo digno del que lo recibe y de quien lo ofrece? Si estudiáis los diferentes reinos de la naturaleza, hallaréis en ellos un número infinito de ejemplos, lecciones y parábolas dignas de que las imitéis; no quiero deciros que los seres inferiores sean vuestros maestros, pero sí os digo que la naturaleza, la vida entera, es un libro cuyo autor es Dios. Ese libro lo he abierto delante de los hombres para
que en él contemplen mi perfección, mi amor y mi justicia, no en palabra sino en obra.
52. No me busquéis en libros de falsa sabiduría, ni en vuestras teorías generalmente equivocadas por el materialismo en que vivís. Ya os fue concedido que anduvieseis por todos los caminos en pleno goce de vuestro libre albedrío, hoy vengo a deciros que refrenéis vuestra carrera y meditéis unos instantes en la experiencia que habéis recogido en la vida, en todo cuanto habéis mirado, sentido y sufrido en el largo camino recorrido. En verdad, en verdad os digo que quien aproveche esa luz, hallará el sendero de la verdad que le conducirá hacia su propio origen. El camino soy Yo, quien lo haya conocido, me ha conocido a Mí, Yo soy el principio y el fin del camino. Soy el alfa y la omega.
53. Soy el Maestro de la sencillez, que viene a hablaros como un amigo íntimo, con el más familiar de los lenguajes, para esclareceros misterios y revelaros los secretos hasta ahora ocultos a vuestros conocimientos humanos.
54. Dad la oportunidad a vuestro espíritu de que se recree en la contemplación de lo divino y en la práctica de las leyes que lo rigen. No toméis esta vida como la única, ni el trabajo material como el único medio para tener bienestar. No os encerréis en el amor de vuestra familia, porque vuestras tierras son más extensas. El egoísmo no es semilla de Dios.
55. Los hombres han amado en tal forma esta vida, que cuando se aproxima la hora de dejarla, se rebelan contra mi voluntad desoyendo el llamado que les hago, desprecian la paz de mi Reino y piden al Padre un tiempo más en la Tierra para seguir poseyendo sus bienes temporales.
56. Sensibilizaos para que presintáis la vida espiritual y no os conforméis con el principio de vuestra evolución que eso es esta vida, porque sobre ella existen obras superiores.
57. No tratéis de rechazar la muerte cuando ella por mi voluntad se acerque a vosotros, ni busquéis al hombre de ciencia para que os haga el milagro de contrariar mis designios prolongando vuestra existencia, porque ambos lloraréis amargamente esta falta. Preparaos en esta vida y no tendréis por qué temer vuestra entrada en el Más allá.
58. Lloráis cuando uno de los vuestros parte hacia el valle espiritual, en vez de que os sintáis llenos de paz, comprendiendo que aquél va a acercarse un paso más a su Señor, y en cambio, hacéis festín cuando un nuevo ser llega a vuestro hogar, sin que vosotros penséis en esa hora que aquel espíritu ha venido a encarnar para cumplir una expiación en este valle de lágrimas; es cuando debíais llorar por él.
59. ¿Cuándo sentiréis por los extraños lo que sentís por los vuestros? De un solo matrimonio hice brotar la simiente interminable de esta
humanidad, la cual muy pronto se dividió en familias, en tribus, en pueblos y naciones, naciendo de ahí las diferencias en las costumbres, en las lenguas y religiones. Estas diferencias crearon odios y pusieron distancias entre unos y otros. Surgieron las guerras y las envidias. La semilla de Caín ha dado muchos frutos. Más ahora que el espíritu se ha desarrollado y habéis cultivado vuestra mente, ¿Por qué os seguís mirando como extraños, os odiáis y os dais muerte? Hoy sabéis que todos los espíritus nacieron de mi Espíritu Divino y que la humanidad procede de una sola pareja, que por lo tanto sois hermanos por el espíritu y aún por la sangre.
60. ¡Qué lejos estáis del verdadero camino, cuando no sentís el dolor de vuestro semejante, siendo parte de vosotros mismos! Veis pasar a alguien a quien nunca habíais visto y considerándolo un extraño no le dirigís vuestro saludo, en cambio, si veis pasar un entierro os descubrís. ¿Por qué no dedicáis vuestras atenciones, vuestro amor y caridad hacia los vivos? Yo he querido que con vuestro amor borréis las fronteras y las diferencias que en el mundo existen, más los hombres no lo han querido así. ¿Queréis que sea la sangre humana la que borre los linderos y los acerque entre sí? ¿Queréis que la guerra funda a las razas? Yo preparé desde los primeros tiempos un pueblo que me reconociese y me amase, para que fuera entre la humanidad como una antorcha, y éste ha sido fuerte por tiempos y en otros ha debilitado. Hoy lo he hecho volver a la Tierra, para que se cumplan las profecías. Este pueblo es el que ha recibido espiritualmente los tres Testamentos y al saber que en este tiempo me estaba comunicando por el entendimiento humano, no se atrevió a negarme públicamente porque su espíritu recuerda que en el Segundo Tiempo gritaron “Crucificad al impostor”, y después tuvieron que llorar amargamente. Hoy muchos de ellos han creído en mi vuelta, otros no; pero éstos, después de mi partida en 1950, también creerán, porque contemplarán mis profecías cumplidas y me dirán: “Señor, cuando me hablasteis dudé y ahora que habéis partido y que contemplo vuestra palabra cumplida, creo en vos”.
61. Antes de que levante mi palabra, llegarán aquellos que llamáis extranjeros, los cuales sin entender claramente esta palabra por la diferencia del lenguaje, sentirán que su espíritu se llena de paz y se alimenta con mi esencia divina, porque será mi amor el que sientan en su corazón y ya sabéis que el amor es el idioma del espíritu. Estos se levantarán también a seguirme, porque mi pueblo está disperso por todo el mundo.
62. En medio de una tempestad he llegado a vosotros en este tiempo, el iris de la paz aún no ha brillado, la paloma no ha llegado con la rama de olivo, mas llegará el instante en que Yo, el amor de los amores, pueda
decir a todos los hombres: “Aquí estoy”; entonces todos me verán y se unirán. Hoy estoy todavía juzgando a vivos y a muertos.
63. En el Tercer Tiempo he salido de la tumba del olvido en que la humanidad me ha tenido para resucitarla, porque Yo soy la vida. Nadie puede morir, aun aquél que se arranca la existencia por su propia mano, escuchará que su conciencia le reclamará su falta de fe.
64. Quiero que lleguéis a formar una familia, un pueblo saludable de espíritu y de cuerpo.
65. ¿Cuándo surgirán de entre vosotros la elevación de Abel, la obediencia de Abraham, la fortaleza de Jacob, la paciencia de Job y la espiritualidad de Juan? Reconoced vuestra responsabilidad en el mundo.
66. Varones, huid de los vicios para que vuestra sangre sea semilla fértil y los frutos del mañana sean agradables.
67. Mujeres, os estoy preparando para que deis al mundo hijos de paz y de buena voluntad. A las estériles os digo: Orad, no sintáis vergüenza por vuestra expiación. Sed conformes que Yo os sorprenderé haciendo que en vuestro seno sintáis el latir de un nuevo ser.
68. Procread hijos perfectos a imitación de vuestro Creador, que sólo seres perfectos ha formado y cumplid con el precepto divino que os pide que os améis los unos a los otros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 53
1. ¿Por qué el día en que me comunico con vosotros al otro en que os doy una nueva lección, encuentro que en tan corto período de tiempo, ya os habéis despojado de la paz que os di? No perdáis en los caminos las gracias que os entrego. Venís amedrentados por las pruebas y vicisitudes que encontráis a vuestro paso, llegáis con el corazón contrito; así os veo casi siempre, cuando os he dado mi paz, para que crucéis con serenidad y fe por el camino de evolución de vuestra vida.
2. Os he enseñado a orar para que os libréis de riesgos y tropiezos, de acechanzas y tinieblas; os he dicho que hasta los elementos escucharán vuestra oración cuando sean desatados por mi justicia; pasarán sobre vosotros sin tocaros, porque supisteis orar con fe y limpidez.
3. De la escoria y del abismo levantaré a vuestro espíritu en este tiempo para que reconozca no sólo a vuestro Dios sino a vosotros mismos así como vuestros dones espirituales, pero antes tendréis que pasar por el crisol del dolor que os purificará, porque sin regeneración no podrán brillar vuestros dones en toda su intensidad.
4. Las pasiones humanas, son como una tempestad que azota vuestro santuario interior y sólo el que ora es fuerte para resistir las pruebas y el que vela está alerta para protegerse.
5. Cuando os hablo de templos y santuarios, no me refiero a los recintos que en lo material levantáis, sino a vuestro corazón, porque donde quiera que vayáis, ahí estará el templo y presente siempre en él encontraréis mi amor.
6. La humanidad ha creado religiones, semejantes a caminos que conducen hacia Mí, más os digo: Dejad de caminar bajo la interpretación humana que cada quien da a mi ley; es tiempo ya de que todos sepáis recibir mi inspiración, para que esa luz sea la que os guíe.
7. A veces os preguntáis: ¿Por qué es a este pueblo al único que le he hablado, cuando son tantas las naciones que lo necesitan? A lo cual os contesto, que en aquel tiempo fue sólo una turba la que presenció mi crucifixión y mi muerte; sin embargo, la sangre del Cordero cayó sobre toda la humanidad, para mostrarle el camino de su restitución; así en este tiempo hablaré a estas congregaciones, más la luz de mi Espíritu está derramada en todo el orbe.
8. Todos los medios para aprender y practicar os los he entregado ya, y no quiero que cuando lleguéis en espíritu ante mi presencia, os presentéis sin cosecha, pretextando que la dureza y la reaciedad de la materia no os dejaron cumplir vuestra misión, porque el que no venza sobre las tentaciones del mundo, no tendrá méritos para presentarse ante el Señor. Mucha fuerza tiene la materia en sus pasiones, inclinaciones y debilidades, pero el espíritu está dotado de una potestad superior y con ella podrá imponerse al mal.
9. ¿Qué mérito tendría vuestro espíritu, si actuara dentro de un cuerpo sin voluntad y sin inclinaciones propias? La lucha del espíritu con su envoltura es de potencia a potencia, ahí encuentra el crisol donde debe probar su superioridad y su elevación, es la prueba donde muchas veces ha sucumbido por un instante el espíritu ante las tentaciones que el mundo le ofrece a través de la carne. Es tanta la fuerza que ejercen sobre el espíritu, que os llegó a parecer que una potencia sobrenatural y maligna os arrastraba al abismo y os perdía en las pasiones.
10. ¡Qué grande es la responsabilidad del espíritu ante Dios! La carne no tiene contraída esa responsabilidad; ved cómo llegando la muerte descansa para siempre en la tierra. ¿Hasta cuándo haréis méritos para que vuestro espíritu se haga digno de habitar moradas más perfectas que ésta en que vivís?
11. El mundo os ofrece coronas que sólo hablan de vanidad, de soberbia, de falsa grandeza. Al espíritu que sabe pasar por sobre esas vanidades, le está reservada en el más allá otra corona, la de mi sabiduría.
12. En aquel tiempo busqué los valles, las montañas, el mar y el desierto para hablaros; hoy también encuentro que hay corazones que por su paz semejan valles, otros que son como un mar tempestuoso, como aquél que se encrespó, cuando Jesús con sus discípulos navegaba en la barca. Algunos por su elevación al escucharme, se parecen a la montaña y otros por su soledad y su aridez, se asemejan al desierto.
13. Vosotros que escucháis mi palabra, amadla, estudiadla y ponedla en práctica. ¡Cuántos deseando escucharla no podrán oírla, porque no les fue dada la gracia en este tiempo! Más en verdad os digo que su eco llegará a todos y con más pureza porque no será la voz del hombre la que a ellos llegue, sino la esencia de la Divina.
14. Hoy estoy cincelando vuestro corazón con mi palabra, estoy enseñándole a sentir el dolor de los demás, porque quien no posea caridad, no podrá ser mi apóstol. No quiero que los menesterosos, después de haber llamado inútilmente a vuestra puerta, sollozando me pregunten si ésos son mis escogidos, los que Yo he preparado como depositarios de las cuitas de sus hermanos, como confidentes y báculos de los necesitados. ¡Velad, oh discípulos! Para que podáis percibir aún a mitad de la noche, cuando dormís profundamente, la mano que llama a vuestra puerta. ¡Ese necesitado que hoy os busca, puede ser aquél que conmovido por vuestra caridad se convierta también en mi labriego y mañana os aligere vuestra misión! ¡Cuántos de esos que hoy llegan pidiendo un poco de amor, de comprensión o de justicia, serán mañana el escudo que os defienda!, o el testigo que os salve, pero ¿Qué podéis esperar de quien llamó a vuestras puertas con todo su dolor y la esperanza puesta en vuestra caridad y no fue oído? Dejad que llegue a vosotros aquél que se ha hundido en el cieno del vicio; si sabéis conmoverlo, él se arrepentirá. Dejad que el harapiento se sienta digno de vuestra casa y de vuestra mesa, pero no sintáis repugnancia por su pobreza, acaso espiritualmente esté más limpio y engalanado que vosotros. No reservéis vuestras mejores atenciones y sonrisas, para aquellos que llevan en sus manos la riqueza material o que se presenten cubiertos con costosos atavíos; haced que vuestro corazón no contemple esas diferencias y repartid el beneficio de vuestros dones en todos por igual. El sufrimiento abunda; ¿Cuánto bien podéis hacer en cada día y a cada instante?
15. Si observáis a la niñez, veréis que hay muchos pequeños sin amor, sin ley y sin pan. Si penetráis entre la juventud, encontraréis la lucha de pasiones, los caminos equivocados; y si miráis entre los hombres y mujeres que han alcanzado la madurez en la vida, encontraréis entre ellos las tragedias, el cáliz muy amargo, a veces de viudez, la falta de esperanza y de fe, así como de un verdadero aliciente espiritual que les conforte y les sostenga.
16. Sólo mi palabra puede conmover y hacer sensible al corazón endurecido por el dolor. Muchos de vosotros habíais sufrido tanto, que no sentíais ni os importaba el dolor de los demás. Os hablo mucho del dolor y menciono la caridad que debéis tener hacia vuestros hermanos, porque hay tantos sufrimientos en el mundo como seres humanos, y apenas en este tiempo principien los dolores de la humanidad; por eso os estoy preparando para que reconfortéis con vuestro amor a vuestros hermanos.
17. Si los grandes pueblos de la Tierra gustan de brindar por el mundo levantando el cáliz de amargura y vertiéndolo sobre la humanidad, Yo, desde esta humilde mesa brindo con vosotros con un cáliz espiritual de dulzura y de vida, para que llevéis este mensaje a los que lleven en su corazón la muerte y en su palabra la amargura.
18. Id paso a paso por este camino de amor; dejad que soplen los vientos huracanados sobre vosotros sin debilitaros. Vuestros oídos escucharán que os dicen que vais por el camino de perdición, mas fortaleceos con el recuerdo de mis palabras, cuando os digo que mi manto cubrirá a todo el que transite en el mundo por el camino que Yo le he trazado con la huella sangrienta de mi pasión.
19. Quiero que vuestro rostro refleje la mansedumbre de vuestro espíritu mas no la hipocresía, porque lo que vuestros hermanos no vean. Yo lo estaré juzgando. Después de las tempestades que han de azotar a este pueblo, corto será el número de los que queden circundándome, porque muchos flaquearán por las pruebas, más los que queden serán los que hagan florecer mi obra. Todo será limpio así en lo material como en lo espiritual, porque con mi palabra he venido a abriros el camino que cerrado estaba por la maldad y desobediencia de los hombres. Los ojos de vuestro espíritu también se abrieron para que contempléis la verdad; vuelvo a deciros que todo ojo me verá. La penitencia bien entendida que os he pedido, es para que pongáis en vuestra vida un principio de regeneración; por ello os digo que no os quiero vistiendo hábitos de hipocresía, os quiero buenos y sinceros, testificando con vuestras obras la verdad de mi doctrina.
20. Llegaréis a adquirir un caudal de sabiduría sin necesitar de los libros de los hombres, siendo vuestro único libro esta palabra en la que no tendréis influencia de doctrinas extrañas ni de malas interpretaciones, ni teorías de hombres, sólo mi ley que os traza el sendero de vuestra evolución.
21. El denso velo de vuestro materialismo os había aletargado en una ignorancia que os hacía sentiros lejos de lo divino y os ocultaba la luz que debe iluminar la vida del espíritu. En este tiempo mi voz rasgo ese velo y os mostró mi santuario revelándoos nuevas lecciones de mi arcano. Ante mi manifestación espiritual, unos han encendido su
lámpara de fe, mientras otros han preferido seguir mirando la vida con la luz que su débil conocimiento espiritual les ha dado. ¿Cuándo comprenderéis todo lo que debéis atesorar para el espíritu?
22. Yo no os prohíbo que escudriñéis la naturaleza ni que acumuléis conocimientos, si estos son para bienestar y adelanto de vuestra vida humana, mas también quiero que os intereséis por alcanzar luz para vuestro espíritu, porque será lo único que de aquí os llevéis al más allá y que en la senda espiritual os sirva para vuestro progreso. Estoy tan cerca de cada uno de vosotros, que basta que con vuestro pensamiento me preguntéis algo, para que al instante recibáis mi respuesta. Nadie podrá reprochar al Padre que se ha alejado de sus hijos, porque como un pastor amoroso he velado siempre por todas mis ovejas y puedo deciros en verdad que ninguna se ha perdido ni se perderá, porque doquiera estoy Yo; en todo sitio existe mi luz y la vida y el amor de vuestro Padre palpita en toda la creación.
23. El hombre se ha alejado del cumplimiento de mi ley y hoy puedo deciros que con mis lecciones de amor estoy trayendo al sendero de su evolución a muchas ovejas descarriadas, más cuando éstas vuelvan al redil traeré a otras, hasta guardarlas a todas en el aprisco de mi amor.
24. Hoy sabéis que el dolor purifica al espíritu y al corazón, y que no es la primera vez que tenéis que desmanchar a vuestro espíritu de sus faltas. El vaso de amargura vertió su contenido sobre el mundo y fue como un nuevo diluvio, pero más doloroso, más amargo y prolongado. Tiempos vendrán en que no será el dolor el que sujete y detenga a los hombres, sino la luz de su conciencia. Si todavía necesitáis el dolor como un freno, es la más clara señal de que espiritualmente no habéis evolucionado.
25. Pensad mis hijos, que tendréis que escalar la montaña llevando a cuestas una cruz de dolor, pero entended que la cruz que os ha de elevar, no será la de restitución de vuestros pecados, sino la de vuestros sacrificios por los demás. A los hombres les digo que deben ser guías, defensores y guardianes de la humanidad, a las mujeres, a las madres les digo: orad por las grandes multitudes de niños sin padres, sin hogar y sin pan. Vuestras oraciones serán como las alas de la alondra que se abren para cobijar a los polluelos; mas en este instante, no sólo penséis en los vuestros, porque ellos tienen vuestra ternura, sino en aquellos que en la Tierra no tienen más que soledad y hambre de cariño. Orad por ellos. ¿Quién mejor que vosotras para comprender el frío, el vacío y la sed de esos tiernos corazones? Orad y pronto vendrá a ellos el pan, el albergue y el amor. Este es el tiempo propicio para hacer la caridad.
26. Habéis sido confinados a la Tierra, a este planeta que siendo huerto maravilloso, donde el Creador se desbordó en bendiciones, el hombre vino a transformarlo en valle de lágrimas, más la humanidad llegará a
comprender que por restitución se le ha dado venir al mundo en este tiempo para transformar este desierto de tristezas y dolor en un edén de luz, en una morada de fraternidad y paz en donde se cumpla con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
27. Entre los que me escuchan se encuentran los incrédulos, que quisieran tocar como lo hizo Tomás para poder creer, a los que les digo que llegarán a comunicarse Conmigo de espíritu a Espíritu. Primero lavarán su vaso por dentro y por fuera, para que en él caiga mi palabra como rocío de gracia y de vida para el espíritu.
28. Los enfermos descartan tocar mi túnica como en el Segundo Tiempo, para que su fe los sanara. Y Yo os digo: ¿Por qué no tocáis mi Espíritu Divino con vuestro pensamiento limpio, con vuestra oración fervorosa? Obtendríais todo lo que vuestro espíritu y materia necesitaran.
29. Esta es la lección que os doy, dejando que miréis este libro que he abierto ante vosotros a través de los tiempos. Es el libro de mi sabiduría eterna, que hoy os muestro abierto en el Sexto Sello tomando como mi intérprete al portavoz que Yo he preparado.
30. A través de los tiempos habéis querido estudiar mis manifestaciones para conocer mi voluntad y mis mandatos, y Yo he respondido a vuestras preguntas, porque todo el que me busca por amor, deseoso de encontrar la verdad, me encuentra, me mira delante de sí, me siente y se alimenta con mi amor como Yo me lleno de gozo cuando mis hijos me presentan el fruto que han alcanzado con sus obras de amor y caridad, con las cuales han aliviado el dolor de sus hermanos.
31. En ese libro que he venido a abrir una vez más ante vosotros, están contenidas todas mis enseñanzas, y lo que en él está escrito lo conoceréis y será para vuestra dicha, porque os guiará en el camino de vuestra evolución.
32. Os encontráis ansiosos de recibir mis inspiraciones, que he derramado abundantemente en todos los tiempos y no las habéis aprovechado; hoy que me comunico con vosotros a través del entendimiento humano ¿Continuaréis dudando de mis lecciones y de mi presencia entre vosotros? No he venido a hablar a los muertos ni a seres sin razón, sino a vosotros que sois humanos, que tenéis conciencia y me conocéis. Si hablara a los muertos; si hablara a las piedras o a los elementos de la naturaleza ya estarían dando testimonio de Mí, más la incredulidad de mis hijos no hará detener mi enseñanza, y este libro seguirá hablando de la verdad, de la vida de gracia y del más allá.
33. ¿Qué buscáis en mi doctrina, qué queréis conocer, hijos míos? La luz, me dicen unos; ansiamos encontrar la paz, escucho que me dicen otros. Os digo que si os preparáis, encontraréis en mi palabra todo lo que anhela vuestro espíritu. He preparado a esta nación como una tierra
próspera y bendita desde donde podréis mirar el monte de la nueva Sión, la tierra que os espera, y mañana, después de haber pasado por el mundo cumpliendo con vuestra misión, os encontraréis en espíritu en los caminos del más allá, y estaréis reunidos todos en un solo valle formando conmigo un solo Espíritu.
34. Es menester que estudiéis para que sepáis el porqué de los acontecimientos de esta Era, por qué Elías ha venido en este tiempo y por qué os doy mi palabra. En todos los tiempos ha venido Elías como precursor mío para preparar al espíritu de todos los hombres. En el Primer Tiempo vino Elías a la Tierra, llegó al corazón de la humanidad, y la encontró caída en paganismo e idolatría. El mundo se encontraba gobernado por reyes y sacerdotes, y ambos se habían apartado del cumplimiento de las leyes divinas y guiaban a sus pueblos por caminos de confusión y falsedad. Habían erigido altares a distintos dioses, a los que rendían culto. Elías apareció en ese tiempo y habló a aquéllos con palabra justiciera: “Abrid vuestros ojos y mirad que habéis profanado la ley del Señor, habéis olvidado el ejemplo de sus enviados y habéis caído en cultos indignos del Dios viviente y poderoso, es menester que despertéis, le miréis y le reconozcáis, derrumbad vuestra idolatría y elevad vuestros ojos sobre toda figura con que le hayáis representado”.
35. Elías oyó mi voz que le decía: “Alejaos de ese pueblo inicuo, decidle que por mucho tiempo la lluvia no caerá, hasta que vos lo ordenéis en nombre mío”, y Elías habló: “No lloverá hasta que mi Señor señale la hora y mi voz lo ordene”; y diciendo esto se alejó. Desde ese día la tierra fue seca, pasaron las estaciones propicias para la lluvia, sin que ésta acudiera. En el cielo no se veían señales de agua, los campos sintieron la sequía, los ganados comenzaron a perecer, los hombres cavaban la tierra buscando agua para calmar su sed, sin encontrarla; los ríos se secaron, la hierba se marchitó sucumbiendo bajo los rayos de un sol candente y los hombres clamaban a sus dioses, pidiendo que aquel elemento tornara a ellos para sembrar y recoger simiente que los alimentara.
36. Elías se había alejado por mandato divino, oraba y esperaba la voluntad de su Señor. Los hombres y las mujeres empezaban a salir de sus tierras en busca de nuevos pueblos en donde no carecieran de agua; por doquier se miraban caravanas y en todos los lugares la tierra era seca.
37. Pasaron los años y un día en que Elías elevaba su Espíritu al Padre, oyó su voz que le decía: “Buscad al rey, y cuando Yo os de la señal, las aguas volverán a caer sobre esta tierra”.
38. Elías, humilde y lleno de obediencia, fue delante del rey de aquel pueblo y mostró su poder delante de los adoradores del falso dios; después habló del Padre y de su poder y entonces aparecieron las
señales, rayos, truenos y fuego se vieron en el cielo, después el agua vivificadora cayó a torrentes; de nuevo los campos se vistieron de verdor y los árboles se llenaron de frutos y hubo bonanza.
39. El pueblo ante esta prueba despertó y recordó a su Padre que le llamaba y amonestaba por conducto de Elías.
40. Muchos y muy grandes fueron en aquel tiempo los prodigios de Elías para conmover a la humanidad.
41. En el Segundo Tiempo apareció Juan el Bautista aconsejando penitencia, preparando a los corazones para recibir al Mesías. Aquél precursor bendito habló a las multitudes, porque se acercaba el tiempo de la predicación de Jesús, y era menester que le reconociesen. El bautizó con agua y aun sobre Jesús la derramó diciéndole: ¿Maestro, cómo he de bautizarte si no hay mancha en Ti? A lo que Jesús respondió: “es preciso que así sea para que dé principio a mi jornada enseñando la sumisión, para que éstos que me siguen, cuando se dispongan a iniciar su cumplimiento, sepan purificarse y prepararse”.
42. Elías, Espíritu de gran potestad y que no ha sido reconocido por la humanidad, siempre ha sido mi precursor. Hoy ha venido una vez más a preparar a los señalados, a los que me han servido como portavoces y a toda la humanidad.
43. Si os preparáis y estudiáis mi enseñanza para llegar a conocer mi voluntad, Elías vendrá en vuestra ayuda y será vuestro báculo y amigo.
44. Elías es rayo divino que ilumina y guía a todos los seres y los conduce a Mí; amadle y veneradle como precursor e intercesor vuestro.
45. Discípulos, si queréis penetrar en el Reino de los Cielos, haced obras lícitas, cumplid con la ley, y mi Obra será conocida de todos, distinguiéndose entre las religiones y doctrinas como el único camino que he trazado al hombre.
46. Para ayudaros en vuestra preparación, venid a Mí, sentaos a mi mesa, en donde tengo reservado un lugar para cada uno de mis discípulos, desde el cual asistiréis a mi cátedra. No os preocupéis si la persona por la que me comunico es hombre o mujer, si es anciano, joven o niño. Analizad mis lecciones hasta encontrar la esencia divina de esta palabra y sentiréis mi presencia a través de cualquier de mis elegidos. Aprovechad estos instantes, porque más tarde podréis llorar si así no lo hiciereis.
47. Dejad que crezca este pueblo como crecen los árboles multiplicando sus ramas, como se extienden los ríos formando nuevos ríos y arroyuelos. Mirad cómo de una congregación brotan nuevas congregaciones en las comarcas y en las ciudades.
48. Es mi Espíritu el que les ha enviado a distintas comarcas a llevar un mensaje de espiritualidad. ¿Por qué hay quienes apartándose de los principios de espiritualidad que les he trazado, de dar amor y caridad
sin interés alguno, van vendiendo los servicios que hacen a través de dones que nada les costaron? ¿No recordáis que os dije desde las primeras lecciones que escuchasteis, que velaseis y oraseis, porque la tentación acechaba a vuestro paso? Haced memoria y recordaréis que también os dije, que más tengo que daros que vosotros que pedirme, para que os concretaseis a recibir de Mi lo que sea licito.
49. Sabed que en el libro de vuestro destino está marcado el día y la hora en que las puertas del más allá se abrirán para dar paso a vuestro espíritu, desde donde veréis toda vuestra obra en la Tierra, todo vuestro pasado. No queráis entonces oír voces que sean reproches o quejas en contra vuestra, ni ver a quienes os señalen como causantes de sus males.
50. ¡Qué pena, qué dolor siente un espíritu al llegar a aquella mansión de luz y de paz y escuchar que hasta ahí llega el clamor de sus víctimas! Si no queréis atravesar por ese trance, cultivad desde ahora las tierras que os he confiado, sembrando en ellas la semilla de mi doctrina en toda su pureza. No os sintáis incapaces de llevar a cabo obras dignas de Mí y abandonéis vuestras herramientas a media faena, para olvidar esta misión y entregaros de nuevo a las tentaciones del mundo.
51. Llegad presurosos a escuchar mi palabra, recordad que está próximo el día en que ya no la escuchéis bajo esta forma. Para vosotros ya pasó el tiempo en que era necesario que se presentasen los profetas delante del pueblo para exhortarlo a que hiciera penitencia y amenazarlo con la justicia de Dios, si no oía aquella voz de alerta. Hoy quiero que seáis los profetas que despierten a la humanidad y le trasmitan este mensaje celestial. Haré prodigios en vuestro camino y os daré las armas de la verdad con que luchar, porque seréis combatidos.
52. Muchas sendas torcidas enderezaré sirviéndome de la rectitud de mis buenos discípulos. La presencia espiritual del pueblo de Dios, llamado en la tierra “Israel”, se hará sentir entre la humanidad y muchos llegarán a comprender que lo que se había interpretado en forma material, tenía un elevado sentido espiritual.
53. Si los espíritus que formaron este pueblo, se diseminaron por el mundo y por el valle espiritual, para cumplir con una restitución, ahora, unidos por mi amor con la luz del Espíritu Santo, iluminando el sendero de su evolución, congregarán a su paso a todos los hambrientos de libertad, de paz, de verdad y de justicia, de amor y de redención.
54. De cierto os digo que el pueblo de Dios es infinito, que todos pertenecéis a él espiritualmente, por lo tanto, ese pueblo no podía limitarse a una nación o a una raza. El pueblo de Israel, llamado por los profetas y los patriarcas de los primeros tiempos, “el Pueblo de Dios”, es un símbolo de la familia universal, un pueblo formado por seres
sabiamente escogidos para mis designios y al cual he tomado como instrumento para hacer llegar mis lecciones a la humanidad como un libro abierto ante los hombres, libro que habla de evolución espiritual y material, de revelaciones divinas, de profecías, de interpretaciones humanas, de aciertos y de errores de ese pueblo, de esplendor y de decadencia, de libertad y de esclavitud, de luz y de tinieblas. Ese pueblo no tendrá más Tierra Prometida en el mundo, su misión es la de ir buscando a los perdidos y reanimando a los débiles para enseñarles el camino del desierto, detrás del cual están las puertas de la Nueva Jerusalén, la ciudad espiritual, en donde habitaréis eternamente con vuestro Maestro.
55. Los 144,000 señalados tienen la misión de velar celosamente por la ley, de reanimar al pueblo en la jornada, de defender la fe. Serán soldados de la paz, maestros en mi sabiduría, doctores para todos los males, consoladores y profetas.
56. Grandes acontecimientos han contemplado las generaciones de este tiempo; sin que os deis cuenta, estáis atravesando la gran batalla, la cual no se libra sólo en vuestros campos o naciones en guerra, sino en muchos órdenes. La verdadera batalla está en lo espiritual, ahí en donde vuestros ojos no penetran, en la mente y en el corazón humano, en los hombres de ciencia y de las religiones y en todas las instituciones humanas. Es que se avecina un nuevo tiempo, en el que el Séptimo Sello tenga que abrirse y triunfe la justicia y la luz en los espíritus. Antes tendré que enviar a la Tierra a espíritus llenos de mi gracia, los cuales conducirán a la humanidad como a niños para que alcancen su salvación.
57. Orad y sentid cómo cruza Elías el espacio desde un confín hasta el otro, haciendo luz en los senderos obscuros, rescatando a los que se han perdido, unificando a los manchados, despertando a los que duermen en la ignorancia y ordenándolo todo, porque éste es su tiempo. No le temáis, amadle, porque ha venido como Pastor a conduciros hacia el Padre, hacia el aprisco celestial que os espera.
58. Mi palabra y todas las profecías se cumplirán.
59. En el Segundo Tiempo clavasteis mis manos en un madero, las mismas que sanaron a los enfermos y acariciaron a niños, jóvenes y ancianos. Hoy he desclavado mi diestra, mas no para rechazar la cruz en la que me habéis elevado, no hijos amados, hoy la extiendo amorosamente para entregaros mi bendición.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 54
1. Bienaventurados los que dejan sus bienes materiales por oírme.
2. Los que han aprovechado mis lecciones, se han fortalecido y cuando se han visto sorprendidos por una prueba, antes que desesperarse se han puesto a meditar y a orar, sintiendo que en esos instantes la inspiración divina llega a su entendimiento, como un rayo de luz que ilumina el camino de su evolución espiritual.
3. En verdad os digo, que el que sabe prepararse y fortalecerse en el cumplimiento de mi ley, podrá salir avante atravesando tempestades o pasando a través del fuego. Aun a los que han sabido cumplir con fe la prueba que a su espíritu ha tocado, vuelvo a decirles que no se aletarguen porque nuevas pruebas vendrán, y deberán estar preparados. Hay muchos que al final de una gran prueba, cuando la jornada está por terminar, han estado a punto de caer doblegados bajo el peso de su cruz, más en esos instantes mi voz se ha dejado escuchar alentándolos a llegar al final que ya está próximo.
4. Si las pruebas de la vida las atribuís al acaso, difícilmente podréis encontraros fuertes; más si tenéis noción de lo que es expiación, de lo que es justicia y restitución, en vuestra fe hallaréis elevación y conformidad para vencer en las pruebas.
5. Me place probar a vuestro espíritu en distintas formas, porque lo estoy formando, modelando y perfeccionando; para ello me sirvo de todo y de todos, lo mismo tomo como instrumento a un justo que a un malvado, lo mismo me sirvo de la luz, que convierto en mi sierva a la tiniebla. Por eso os digo que cuando os encontréis en duro trance, penséis en Mí, en vuestro Maestro, quien con todo amor os explicará el porqué de esa prueba.
6. Hay cálices que todos tienen que beber, unos primero y otros después, para que todos lleguen a comprenderme y amarme. La miseria, la enfermedad, la calumnia, la deshonra, son cálices muy amargos que no solamente llegarán a los labios del pecador. Recordad que el justo entre los justos en aquel Segundo Tiempo, apuró el cáliz más amargo que podáis concebir. La obediencia, la humildad y el amor con que sea apurado el cáliz de dolor, harán más liviana la cruz y más pasajera la prueba.
7. El mundo es escuela para los espíritus, vuestro cuerpo es sólo un instrumento. En la Tierra pasáis por los distintos peldaños de la escala de perfección espiritual, por la cual se elevan hacia Mí, los espíritus impulsados por la fuerza de sus méritos, de su esfuerzo por llegar al Padre, por el amor que hayan derramado en sus hermanos. El que no recorra ese camino de lucha, no sólo no sabrá quién es su Creador, sino que no se conocerá ni a sí mismo.
8. Quien reniegue de su destino, está rechazando el título de hijo de mi divinidad; si no cree en mi existencia, no podrá tener fe en mi amor.
9. Si para algunos ha sido esta vida excesivamente amarga y dolorosa, sabed que esta existencia no es la única, que es larga sólo en apariencia y que en el destino de cada criatura hay un arcano en el que sólo yo puedo penetrar.
10. Esta voz no os ha dicho: tenéis que obedecer esta palabra, sólo os ha dicho: buscad la verdad, id en pos del amor, id tras la paz y si esto lo encontráis en mi enseñanza que ahora escucháis, quedaos, más si no las habéis encontrado aquí, seguid buscando.
11. Me estoy manifestando delante de cada uno de vosotros, a veces a través de vuestro corazón otras en vuestro espíritu.
12. Ante mi voz de perdón resucitarán los muertos a la vida de la gracia y saldrán de la turbación de su espíritu, cumpliendo con mi ley que os dice: “Amaos los unos a los otros”. Donde no existe el perdón que siempre procede del amor, no habrá arrepentimiento ni buenas obras, por lo tanto no habrá redención.
13. Cuántos muertos del espíritu tienen que vagar por el mundo, en espera de que la muerte corporal los conduzca a mi presencia, para escuchar la voz del Señor que les levanta a la vida verdadera y les acaricia. ¿Qué anhelo de regeneración podrían haber alimentado en la Tierra si se consideraban irremisiblemente perdidos para siempre, a pesar de sentirse capaces de un verdadero arrepentimiento y de restituir sus faltas?
14. Y si los desahuciados del espíritu han llegado a Mi sin esperanza, también los del cuerpo sentenciados a muerte por los hombres de ciencia han llegado a mi presencia; Yo, que poseo la vida, les he arrancado de las garras de la muerte material; ¿Mas qué hacen en el mundo aquellos a quienes he confiado la salud del espíritu así como la del cuerpo? ¿Es que ignoran el alto destino que el Señor les ha confiado para su cumplimiento? Yo que soy quien les ha enviado con un mensaje de salud y de vida, ¿He de tener que recibir incesantemente a sus víctimas?
15. Ahora que venís a exponerme vuestra pena y a pedirme fortaleza os digo: Confiad en Mí y todos seréis consolados. No todos oyen mi palabra como vosotros la oís, pero mi fortaleza y mi luz son patrimonios de todos los espíritus. Sois vosotros los que debilitaréis y os dejaréis vencer por las pruebas.
16. Sólo Yo que soy vuestro Padre oigo y comprendo a vuestro corazón. No habéis encontrado todavía el verdadero amor de los unos a los otros. También os digo que no busquéis imágenes ni símbolos para que os concedan el alivio. Aprended a orar con el espíritu, despertad las fibras sensibles de vuestro ser, para que sintáis mi presencia y gocéis de
mi amor. Delante de Mi no os sintáis extraños a vuestro Padre; ¿O es que os habéis alejado tanto, que ya no me reconocéis?
17. Contemplo en este tiempo que los hombres se han familiarizado con el pecado, las pasiones se encuentran desatadas, los niños desde temprana edad pierden su inocencia y toman frutos prohibidos; hacia el mal se ha encaminado la humanidad, y de generación en generación va debilitándose y descendiendo. Por eso he venido una vez más a manifestarme entre vosotros.
18. Orad y comprended mi palabra. No me pidáis por vosotros solamente, rogad por vuestros hermanos conocidos y desconocidos, materiales y espirituales.
19. No sabéis la pobreza espiritual en que vive hoy la humanidad, y es menester la intercesión de un pueblo y su lucha para llevar la luz a todos los espíritus.
20. Depurad a los que se han manchado, descubridles los dones de su espíritu y encaminadlos como a pequeños niños trayéndolos a Mí. Hallaréis a vuestro paso muchos enfermos que no serán curados por la ciencia; en cambio, entre vosotros encontraréis la forma de obtener curación a sus males. Los sanaréis con vuestro amor, por la influencia buena que ejerzáis; por la regeneración que les inspiréis y por el conocimiento de mi doctrina que les transmitáis, encontrarán que el bálsamo está en la paz del espíritu y en el cumplimiento de los deberes, en el amor de los unos hacia los otros.
21. No quiero mirar que mis hijos pierdan la oportunidad de salvarse. Si los grandes pecadores me buscan con humildad y arrepentimiento, Yo perdonaré sus faltas y les daré ocasión de rehacer su vida. Estoy haciendo el llamado a los más grandes pecadores, para redimirlos y ponerlos a salvo.
22. He inspirado al corazón de los jóvenes, mancebos y doncellas, para formar nuevas generaciones, para lo cual los estoy purificando, y si ellos saben cumplir en sus hijos la misión que les he confiado y preparan y conducen a esos espíritus por la senda del bien, Yo me comunicaré con ellos y vosotros en esas nuevas generaciones os apoyaréis y serán continuadores de esta obra.
23. Conservad la gracia que dejo entre vosotros. Habrá en corto tiempo quienes quieran impedir que mi obra siga adelante, más habrá otros que habiendo solicitado mi ayuda, recibirán un prodigio y aun cuando no sean de mis discípulos, darán testimonio de Mí y dirán: El Señor me ha sanado. Otros dirán: había perdido lo más querido y El me lo ha devuelto.
24. No queráis defender mi obra con falsos testimonios ni mintáis jamás porque Yo no os he enseñado a mentir. Mis obras son siempre
claras y si sabéis interpretarlas, encontraréis en ellas mi amor y caridad para la humanidad.
25. Cuando escuchéis palabras necias, callad, como calló Jesús ante los fariseos, mas no temáis que vuestra vestidura sea desgarrada; Yo os justificaré y os elevaré ante vuestros hermanos. Esta humanidad que os juzga, sabrá que no habéis equivocado el camino, sino que os habéis acercado más a Mí. Velad por vuestros actos y temed solamente al Juez Eterno que os mira
26. Con mansedumbre y espiritualidad, daréis testimonio de que me habéis oído y muchos se convertirán. Si no fueseis comprendidos callad y perdonad. Si unificáis vuestra materia con vuestro espíritu y cumplís con mi ley, alcanzaréis gracia para la humanidad.
27. Recordad pueblo bendito, que os he dicho en todos los recintos, que se acercan tiempos de dolor, de prueba y de justicia para la humanidad, lo que servirá para su purificación. También os anuncio que después de ese tiempo, habrá gozo en la Tierra.
28. Hace años que escucháis estos mensajes, que son lecciones con las cuales os preparo como discípulos, para que mañana sepáis hacer luz en la vida de vuestros hermanos y les orientéis hacia el buen sendero, tanto a los seres encarnados como a los desencarnados. Es mi voluntad que dejéis un buen ejemplo como simiente para las futuras generaciones. Que las revelaciones que os he hecho sirvan para fortalecer a vuestro espíritu en mi sabiduría y a vuestro corazón en el bien, apartando de éste toda la cizaña que por largo tiempo había crecido en vuestro ser; sin embargo, os digo con tristeza, que aún no sentís mi palabra, que dormís para estas manifestaciones y que vuestras obras no testifican mi doctrina.
29. He querido que todos forméis un sólo corazón, una sola voluntad, pero veo que aún persistís en vuestra desunión.
30. Os he dicho que en todos vuestros recintos me manifiesto como Dios único que os ama a todos en igual forma; sin embargo, unos vais negando dones y verdad a los otros; ¿Cómo podéis creer que en esta forma vais enalteciendo mi doctrina?
31. No sólo con la actitud que guardéis dentro de esos recintos es como debéis buscarme para agradarme y servirme, sino con todos los actos de vuestra vida; pero hasta este instante, ni en lo espiritual ni en lo material os habéis apegado a mi ley y seguís siendo los pequeños que no quieren crecer. ¿No queréis que siga guiándoos Cristo, aquél que os dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida os salve, el que os haga fuertes, serenos y firmes para que en la hora de las tempestades y de las pruebas sea el que os levante y proteja?
32. Ved que os he dado una sabiduría que supera a toda ciencia humana: la de dominar los elementos, pero vosotros no habéis sabido
ser como mansas ovejas a mi voz. ¿Pretendéis que con vuestra desobediencia esos elementos se dobleguen ante vosotros como siervos sumisos?
33. ¿Veis por qué es necesario que escuchéis mis enseñanzas, como también es indispensable que las analicéis, que las sintáis y las pongáis en práctica? Velad y orad os he dicho, para que no os sorprenda el dolor, mas no habéis querido velar ni orar. Cuando las pruebas os han azotado, habéis creído que os he castigado o que os he abandonado. Es hasta entonces cuando os acordáis de orar, para pedirme que no os deje. ¡Ah, sí comprendieseis que Yo no os abandono y que sois vosotros los que os olvidáis de Mí! Debéis saber que no hay un solo segundo en que no os esté dando algo y que en cambio, vosotros muchas veces vivís toda una vida sin ofrecerme nada.
34. Os doy estas lecciones para que sepáis que siempre estoy con vosotros, que todo lo escucho y que todo lo sé, para que no rechacéis mis beneficios ni os sintáis solos y tristes en vuestras pruebas.
35 Cuántos de vosotros al encarnar os portáis como hijos ingratos que desoyendo los consejos de sus padres, se lanzan como insensatos a los caminos inciertos de la vida, para después, cuando han tropezado mucho y se han desengañado, detenerse a llorar exclamando arrepentidos: ¡Ah, si hubiese escuchado a mi padre, no hubiese conocido tanto dolor, ni me hubiese apartado tanto del camino!
36. A veces ya es demasiado tarde cuando ellos reconocen su falta, se ven sorprendidos por la muerte que no les permite retornar a la casa paterna y caer de hinojos delante de aquéllos a quienes negaron autoridad.
37. ¡Qué dolor tan grande para los que vieron llegar su último instante, sin poder bañar con sus lágrimas los rostros de sus padres, ni poder escuchar de sus labios las frases de perdón!
38. A veces cuando pensáis en estas pruebas decís: ¿Cómo es posible que Dios en su justicia perfecta llegue al extremo de privar de esa alegría a quien ya reconoció su falta y se arrepintió de ella? Y Yo os contesto, que no es el cuerpo el que debe recibir esa gracia, sino el espíritu, para el que siempre habrá tiempo de lavar sus manchas, así como el de recoger el fruto de su arrepentimiento.
39. Para que vuestro espíritu no se pierda en el azaroso peregrinaje de la Tierra, se le ha dotado de una luz superior que es la conciencia, además de que el mundo siempre se ha visto iluminado con la luz de mi doctrina y de mis revelaciones, desde los primeros días de vuestra existencia en este mundo hasta la eternidad.
40. Yo siempre os he iluminado, para que cuando vuestro espíritu encarnado retorne a la vida espiritual pueda morar en mansiones elevadas.
41. Pueblo amado, instrumento para mis manifestaciones de este tiempo, espiritualizaos, para que cuando lleguéis a ser el verdadero intérprete de mi palabra lo seáis con vuestros pensamientos, vuestra vida y vuestra palabra. Comprended que se necesitan ejemplos vivos para que la humanidad crea en Mí.
42. ¿Quiénes de vosotros serán los grandes espíritus que conduzcan a las multitudes hacia la verdadera espiritualidad? La espiritualidad que quiere decir elevación deberá manifestarse a través de la mente y de los sentimientos para que sea la salvación de la humanidad.
43. Discípulos, para las grandes obras se necesitan mentes elevadas y corazones puros, desarrollad vuestros atributos y sed grandes. ¿Por qué os pido unificación, pueblo? Porque Yo sé que la guerra como consecuencia de la falta de fraternidad entre los hombres, se acerca como torbellino que todo lo arrastra, y Yo quiero que estéis velando, formando un pueblo de paz, un ejército de soldados al servicio del bien. Si os levantáis a cumplir con esta misión, llevadme en vuestro corazón; sin Mi nada podréis hacer. ¿Quién soy Yo? Cristo. ¿Y Cristo quién es? Es el amor de Dios; por eso os digo: llevadme a Mí y no moriréis, antes bien, venceréis todas las adversidades y conquistaréis la eternidad.
44. No olvidéis que los poderes divinos sólo están con los humildes y que nunca descienden para halagar las vanidades humanas.
45. Cierto es que muchos van manchando a su espíritu, mas no les juzguéis porque no saben lo que hacen. A esos también los salvaré, no importa que ahora se hayan olvidado de Mí, o que me hayan cambiado por los falsos dioses que en el mundo han creado. También a ellos los llevaré hasta mi Reino, aun cuando ahora por ir tras de los falsos profetas, se hayan olvidado del dulce Cristo que les entregó su vida para enseñarles su doctrina de amor.
46. Nadie es malo para el Padre, ninguno puede serlo si su principio está en Mí. Equivocados, ciegos, violentos, rebeldes, así han sido muchos de mis hijos, en virtud del libre albedrío con que fueron dotados, más en todos se hará la luz, y mi caridad los conducirá por el sendero de su redención.
47. Hoy la fuerza de la materia y la influencia del mundo os han vuelto egoístas, pero la materia no es eterna, tampoco el mundo ni su influencia, y Yo soy el Juez paciente cuya justicia es dueña de la vida y del tiempo. Vosotros no juzguéis a quienes me nieguen, porque os hallaré más culpables que a ellos.
48. ¿Acaso Yo levanté mi voz para juzgar a mis verdugos? ¿No les bendije con amor y mansedumbre? Si supieseis, que muchos de aquéllos que en el mundo se perdieron temporalmente por esa falta, hoy se hallan en espíritu purificados.
49. Ved cómo mi palabra viene a orientaros y a conduciros, a todos os la doy, porque a todos os amo y a todos os busco. No esperéis a que los torbellinos os sorprendan equivocados o dormidos, porque entonces será el crujir de dientes. Aún no conocéis mi plan de salvación, por lo tanto sólo os toca confiar en Mí y obedecerme.
50. ¿Veis cuán humilde es mi palabra, cuán insignificantes son los siervos por los cuales trasmito mi voz y qué pobre el ambiente en el que me manifiesto? No os sorprenda saber que en esta Era, esta doctrina será la que rija y guie los destinos de toda la humanidad.
51. El pensamiento divino a través de mis portavoces en éxtasis, se ha traducido en palabras que unidas en frases, han formado y definido una doctrina espiritual llena de revelaciones y de enseñanzas perfectas.
52. Este es el Consolador prometido, este es aquel Espíritu de Verdad anunciado que vendría a decíroslo todo. La preparación va a iniciarse ya, llegan los tiempos en que necesitáis de aquel que teniendo fuerza en su espíritu, os guie con la nobleza y la sencillez de su corazón, con sabiduría y con caridad.
53. Las multitudes necesitan de aquellos que saben ser firmes en las pruebas, de los que están acostumbrados a las grandes luchas del mundo y del espíritu. Ellos son los que podrán orientar y conducir a la humanidad, porque en su corazón no habrá el deseo de oprimir, ni de dominar a nadie; no podrán dar albergue al egoísmo porque en sus instantes de elevación habrán sentido la caridad del Señor colmándoles de amor, para que de esa caridad den a sus hermanos.
54. Si no os unís, no sabréis responder a la humanidad, si no os unís, no sabréis defenderos de sus ataques. Pronto vendrá la lucha y será menester que os encuentre protegidos y preparados por corazones que lleven luz y fe, ya para entonces sabréis perdonar a quienes os ofendan, sabiendo que esas heridas os las hacen vuestros hermanos por verdadera ignorancia.
55. Cuando llegue la lucha, quiero que respondáis a las ofensas de vuestros hermanos con vuestro perdón y vuestro amor.
56. Tomad vuestra cruz también, ¿O acaso creéis que la cruz de Cristo no pesa? ¿Creéis que mis tareas son pequeñas? Las misiones de los que me sigan no serán pequeñas ni fáciles; las obras fáciles son para los débiles de espíritu, para los corazones vacíos de amor.
57. Ya no queda tiempo para perder, porque se acercan los instantes en que surjan los fuertes de este pueblo, a preparar los caminos que os conduzcan a esa solemnidad en que sentiréis mi Espíritu más cerca de vosotros.
58. Veo entre las multitudes a aquellos que gozosos por sentir y comprender mi inspiración, se preparan para esa lucha; ellos saben que
sólo la verdad, la espiritualidad y el amor podrán ser las armas para salir triunfantes.
59. Venid a Mí, acudid al llamado amoroso que vuestro Padre os hace, para que alejados de las obscuras sendas del dolor o de la ignorancia, os llenéis de mi paz y de mi luz, y luego podáis hacer lo mismo con vuestros semejantes.
60. No sólo he venido a daros cargos o responsabilidades, también me he acercado a enjugar vuestras lágrimas y a escuchar vuestras quejas.
61. Hoy vais en pos de vuestro Salvador y Yo vengo a ayudaros con la cruz, pero antes de terminar vuestra caminata en este mundo, habréis llevado la buena nueva a las comarcas.
62. “No sólo de pan vive el hombre”, y este mundo tiene hambre espiritual, por lo tanto podréis ofrecer a vuestros hermanos de este alimento que os he confiado.
63. Mi doctrina es el camino que os enseña a vivir en paz en la Tierra y que os acercará al Padre cuando viváis en espíritu. ¿En dónde está la fraternidad que he enseñado a los hombres? No existe en la Tierra, porque ha tiempo dejasteis que la cizaña creciese entre el trigo; abunda el desamor entre los hombres así como la discordia; no se han reconocido como hermanos en Dios, y sin embargo dicen reconocerme y hasta amarme.
64. Existen señores y siervos, jueces y reos, verdugos y víctimas, y todos son hermanos; grande será la conmoción que mi palabra de este tiempo provoque entre la humanidad, porque ella llegará como juez a todos los espíritus.
65. Velad y orad discípulos, para que sintáis mi presencia, porque si os encontraseis durmiendo, cuando despertéis habrá grande sufrimiento en vuestro espíritu. Estad pendientes de mi palabra para que nada os sorprenda, y cuando los caminos estén preparados y las comarcas abran sus puertas, vosotros os encontréis dispuestos a cumplir con vuestra misión; y cuando los corazones ansíen una palabra de vida, ella esté presta a brotar de vuestros labios, lo mismo cuando las multitudes dolientes pasen frente a vuestra puerta que ésta no permanezca cerrada.
66. No es tiempo ya de que continuéis en los placeres del mundo, es tiempo de vivir con todos los sentidos y potencias, despiertos y atentos a cuanto os habla y os rodea. El tiempo de vuestra estancia en esta morada es ya muy corto, y es necesario que aprovechéis los instantes que os restan de vivir en ella. Para los que se preparen, nada pasará desapercibido, así sean acontecimientos humanos, señales en la naturaleza o manifestaciones espirituales; grandes maravillas contemplará el que preparado se encuentre, para que pueda explicar, enseñar y predecir a los que no vean, ni sientan ni comprendan.
67. Pueblo amado, reconoced cuán grande será la dicha del espíritu que en su trayectoria sirvió de guía, de consejero o de báculo a sus hermanos; esta es vuestra misión, ser fuertes, rectos y obedientes a mi ley, para que sirváis de faro a vuestro semejante.
68. ¿Cuándo llegará a ser esta humanidad como una inmensa flor cuyos pétalos sean vuestros corazones y su fragancia vuestro amor hacia Mí?
69. Cuando miráis cómo se encuentra el mundo en esta hora de prueba, en que sus ambiciones y odios se desbordan, pensáis que estas palabras que os digo tan sólo son un sueño divino, mas Yo os advierto que si en el Segundo Tiempo acepté la cruz que me ofrecisteis, y ahora vine a vosotros sobre una nube, fue porque sabía que la semilla de mi amor triunfaría sobre la imperfección humana. ¿Por qué dudáis de que Yo pueda salvaros? ¿Creéis que Jesús haya derramado inútilmente su sangre en el Calvario, que nada os enseñó? ¿Creéis que mi nueva manifestación sea estéril? De cierto os digo que Dios no puede equivocarse, ni podrá fracasar en su misión de amor.
70. Grande, muy grande miráis la perversidad humana, terrible os parece el poder y la fuerza del mal que los hombres ejercen, y sin embargo os digo, muy débil es ante la fuerza de mi justicia, ante mi Divinidad que es dueña del destino, de la vida, de la muerte y de toda la Creación.
71. De esta tierra bendita y pródiga ha hecho el hombre un infierno, porque todas las fuerzas y elementos de que les rodeé para la vida, las ha tomado para causarse la muerte; a pesar de todo ello puedo deciros que aquél que se arrepintiese, y comprendiendo su error se consagrase a repararlo, pronto llegará hasta las puertas espirituales del verdadero paraíso, donde el Ángel del Señor envainará su espada y le hará pasar a la mansión eterna de la paz, en donde el amor del Padre le entregará el galardón prometido a todos los hombres de buena voluntad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 55
1. La luz del Espíritu Santo vibrando está sobre todos los espíritus.
2. Bienaventurados vosotros que os disponéis a cumplir mis mandatos, porque siempre os sentiréis ayudados por Mí. Más también os digo: no acalléis la voz de la conciencia cuando os señale vuestros errores, oídla, porque es mi voz. Si queréis agradarme, después de haber reparado vuestras faltas, elevad vuestro espíritu en oración y siempre me encontraréis esperándoos para daros la paz.
3. Cuando más sintáis que os perdono, acercaos más al cumplimiento de vuestros deberes; de ese perdón no abuséis jamás.
4. Todos los que se levanten con el afán de elevarse espiritualmente, en el camino del cumplimiento de mi ley, se verán rodeados por grandes multitudes que les seguirán. Y si Yo os pongo al frente de una porción, no os enseñoreéis; mirad que hasta los reyes en este tiempo han bajado de sus tronos para convertirse en servidores de sus pueblos, porque se acerca una era de igualdad y fraternidad para los hombres. Recordad que cuando os llamé, respondisteis con humildad y me dijisteis que seríais sumisos y que tomaríais con amor vuestra cruz para seguir mi huella con la que os marqué en el Segundo Tiempo el camino de vuestra evolución espiritual.
5. Si os preparáis, las grandes pruebas que se acercan a la humanidad, como los aires huracanados, serán para vosotros como leve brisa que venga a acariciaros; después brillará la luz de una nueva aurora y el sol os dará sus beneficios; mas si no veláis y dejáis que en vuestro corazón germine la hipocresía y os cubrís con la piel de oveja, mientras lleváis entrañas de lobo hambriento, encontraréis tropiezos y los abrojos del camino lastimarán vuestras plantas.
6. ¡Ay de vosotros si pueden más las malas inclinaciones, que las virtudes que lleváis en vuestro espíritu y si mi enseñanza no da frutos! Si no meditáis ni analizáis mi palabra, creyendo que estáis haciendo mi voluntad, mi luz os despertará, y al conocer toda la verdad, recordaréis que os he enviado al mundo para hacer obras benéficas.
7. Aunque quisierais huir de vuestro destino, no podríais hacerlo. Cuantas veces salgáis del camino, mi caridad volverá a traeros a él. Mi ley está escrita en cada uno de los espíritus y debéis obedecerla.
8. He mirado vuestra inconformidad con los gobernantes de las naciones, sin comprended que son instrumentos de los que me sirvo para doblegar y pulimentar a los pueblos. No habéis sabido uniros en pensamiento para ayudar al que he designado para que rija los destinos de la nación. Os oponéis y causáis división, cuando os he aconsejado unificación y acatamiento a mi voluntad. Amaos y que vuestra oración les prepare y ayude espiritualmente.
9. Unificaos Israel, escuchadme. Voy a someteros a grandes pruebas y no quiero veros llorar. Orad por los que no saben hacerlo, por los que se sientan débiles. Que no haya alegría en unos por el fracaso de otros, porque no sabéis si todos pasaréis por las mismas pruebas y cuando os toquen a vosotros, también debilitaréis.
10. Rechazad la tentación, porque este es el tiempo en que ese poder querrá multiplicar su cosecha, y sólo la oración y las buenas obras la apartarán de vosotros.
11. Muchas doctrinas al veros desunidos, os llamarán a unificación, y quiero que todos os unifiquéis en Mí y practiquéis el culto en la misma forma en que Yo os lo he enseñado.
12. Para ayudaros en vuestra elevación, he preparado a mis hijos el mejor lugar porque quiero traeros cerca de Mí y daros mi paz; todo el que se sienta cansado, venid a Mí y tendrá reposo y fortaleza.
13. Discípulos, tened caridad de los que faltan a la ley, de los que se han rebelado, porque son los seres más necesitados de vuestra ayuda y de vuestra caridad. ¿Por qué peca el hombre si conoce el bien y sabe que sólo su práctica lo hará feliz? Es que no escucha la voz de su conciencia y los pastores han dejado que su rebaño se disperse por distintos caminos y su palabra ya no vierta esencia ni tiene poder para hacer volver al redil a las ovejas. ¿En dónde están mis discípulos, sucesores de aquellos apóstoles del Segundo Tiempo?
14. A vosotros que ahora sois mis párvulos os digo: que no os llaméis pastores ni sacerdotes, que dejéis que Yo guie a la humanidad, que en Mí tendrán a su Padre, a su Juez, a su mejor amigo y consejero. Sed vosotros sólo mensajeros de la buena nueva y testigos de mi manifestación, y cuando la humanidad haya alcanzado por medio de sus dones la comunicación con mi Espíritu, irá con paso seguro en su camino de evolución, y Yo le inspiraré obras y acciones basadas en mi ley. Esto será después de la expiación y restitución que ahora estáis viviendo.
15. Si no hubieseis faltado, no habríais conocido el rigor de la ley de restitución y habríais ido siempre adelante de vuestra evolución. De cierto os digo que si no cumplieseis vosotros que sois los encargados de llevar a vuestros hermanos este mensaje, seréis juzgados por la humanidad y conoceréis el rigor de ese juez que no tiene piedad ni amor.
16. Cuando os he sometido a prueba con el fin de elevar a vuestro espíritu, os he acompañado para que no desfallezcáis, y cuando habéis aceptado mi voluntad aprovechando esa lección, os sentís más próximos a Mí, por lo que me dais gracias y Yo os entrego la paz.
17. He pedido a la humanidad la unión y el retorno a la vida sencilla, espiritual, porque quiero que se fundan los espíritus en una sola fe, reconociéndome y amándome. Las diferentes doctrinas desaparecerán y sólo prevalecerá mi ley y mi palabra.
18. Yo siempre os he manifestado mi amor y vosotros no me habéis comprendido. ¿No sabéis que cuando os doy un nuevo cargo, es con el fin de que con su cumplimiento os redimáis? Os he escogido porque os amo y quiero que seáis mis discípulos, y para que podáis llamaros así, tenéis que adoptar la humildad y la mansedumbre en todos los actos de vuestra vida.
19. Estáis en el tiempo de la siega, en el que recogeréis lo que hayáis sembrado, más si sembráis de nuevo para cosechar más tarde, tomad de la buena semilla y cultivadla, que aún os doy un tiempo más.
20. Comprended que más que seguirme vosotros, soy Yo quien os ha seguido a través de los tiempos para señalaros vuestra misión y enseñaros a cumplir con mi ley, para que vuestro espíritu nunca se pierda de la ruta y sepa ser como campana que llame a las multitudes.
21. ¡Cuántas pruebas ha tenido que pasar vuestro espíritu, para que al fin se torne en manso y humilde y penetre con decisión por el camino de la ley! Ayer se escapaba de vuestros labios la blasfemia cuando la prueba se hacía sentir a vuestro paso; hoy, cuando os sentís bajo una lección dura de la vida, oráis, es que la luz se va haciendo en vuestro espíritu.
22. Cuando os digo que “aquellos y vosotros sois los mismos”, quiero haceros comprender que la evolución la vais logrando mediante las reencarnaciones de vuestro espíritu. Desde el instante en que la voz del Padre os dijo: “Creced y multiplicaos” hasta el presente, no se ha detenido un instante vuestra evolución, mas ¡Cuán lentamente camináis!
23. Os habéis multiplicado, y con ello habéis cumplido aquel divino mandato; mas luego fue menester de un nuevo mandamiento para que de vuestro corazón brotasen frutos dignos de Dios, y entonces os dije: “Amaos los unos a los otros”. En el Segundo Tiempo os traje esa frase como el compendio de toda la ley, y aún sigo esperando que dé fruto en vuestro corazón. Ahora he venido con nuevas lecciones y nuevas revelaciones; sin embargo, no aparto de vuestro corazón aquel mandamiento divino de amaros, ni aquel otro de multiplicaros.
24. Sí, humanidad, creced en virtudes y en sabiduría, multiplicaos a través de la espiritualidad, amaos los unos a los otros sin distinción de razas, de clases, de credos y de mundos.
25. Quiero ver creced el trigo en los campos donde tanto creció la mala hierba, donde tanto se multiplicó el mal; el día de justicia ha llegado y el fuego de la guerra quema y consume la mala simiente de la cual ni cenizas quedarán, pues los vientos la esparcirán y después las aguas y las nieves lavarán y purificarán a la humanidad. Cuando el dolor sea muy intenso entre los hombres me elevarán altares, quemarán incienso y dirán que me aman, mas Yo les diré que no es esa la forma de agradar a mi Espíritu, y que lo que ellos creen que es amor hacia Mí, es miedo a la justicia y a la muerte. Es necesario que los hombres comprendan, que el único incienso que llega a Mí, es el de las obras de amor y caridad que os hagáis los unos a los otros, inspirándoos en el amor de vuestro Padre.
26. A vosotros que escucháis esta palabra, os digo que os levantéis imitándome, que me sigáis por el sendero de amor que os tracé en el Segundo Tiempo, para que cuando ya no me escuchéis en esta forma, sepáis reunir a las multitudes en estos recintos reteniéndolos con la verdad y la esencia de vuestras palabras y ejemplos. No sólo en estos lugares sabréis dar la enseñanza, sino en donde las circunstancias reclamen vuestra labor; no olvidéis que os he dicho que en el desierto, en los caminos, en el mar, en los valles, seréis sorprendidos por las pruebas y también por mi inspiración.
27. Para cumplir con esta misión, quiero que este pueblo, al que estoy formando con mi enseñanza, sea el que honre mi ley y dé testimonios de su Maestro con sus obras y ejemplos. Que en vuestras casas exista la paz, que en vuestra familia no estén unos contra otros, que no haya riñas entre hermanos, ni faltas entre padre e hijos. Cuando la paz comience a existir entre vosotros y vuestro hogar no sea un pequeño campo de batalla, estaréis en el principio de la desaparición de las guerras, porque el que tenga paz en su corazón, la llevará por doquier. Pensad en vuestros hijos y ved que aún no habéis sabido grabar en sus corazones mi ley con vuestros ejemplos, y que esas son las nuevas generaciones destinadas a esparcir la luz espiritual entre la humanidad.
28. Grandes son sus espíritus, mas reconoced que necesitan en la infancia de su vida material, de vuestro amparo y de vuestra guía; principiad esa misión con los pequeños, sed comprensivos y pacientes; aprended de Mí, que se esperar siglos, milenios o la eternidad para la evolución y perfeccionamiento de un espíritu; todos sois semejantes al brillante en su origen, al cual hay que pulir con cuidado para que dé hermosos destellos. ¿Acaso os creéis indignos de ser comparados con el brillante?
29. Una de las creaciones más bellas y maravillosas que he puesto en esta Tierra, son las flores que regalan vuestra vista, que embalsaman el ambiente y que os inspiran; y de cierto os digo que vosotros sois más perfectos y hermosos que las flores.
30. Si tuvieseis ya la espiritualidad que debéis alcanzar, conoceríais el lenguaje de todo lo creado, y a través de él os hablaría y no haríais que vuestro Padre se materializara ante vosotros, hasta sangrar en una cruz y dar mi divina palabra en este tiempo, por labios de hombres impuros; pero es menester que conozcáis a vuestro Padre, y por eso no me he ocultado nunca, ni he rehusado venir entre vosotros a pesar de vuestra iniquidad. Si mostrándome a los hombres, éstos han creado siempre falsos dioses, ¿Qué sería si Yo me ocultase por repugnancia ante vuestros pecados?
31. ¡Oh discípulos!, que os recreáis oyéndome y decís: “Maestro, lamentamos que no exista la libertad que nos permita hablar
directamente de tu palabra a nuestros semejantes”. Mas Yo os digo: No temáis a vuestros hermanos, ¿De qué podéis avergonzaros? Esperad, esperad unos instantes, que pronto la humanidad saltara los cercos y obstáculos que con su fanatismo e ignorancia ha formado y que le ha impedido penetrar al fondo de la verdad, la cual solamente ha conocido superficialmente.
32. Comed el manjar que hoy os ofrezco y sentiréis mi paz, mas no dejéis que nada os la arrebate.
33. Os llamo a vosotros discípulos del Tercer Tiempo, porque habéis hecho un nuevo pacto con mi Divinidad.
34. Os confío nuevas tierras en donde se multiplicarán las tribus de Israel, mas al saber que sois parte de mi pueblo, no os llenéis de vanidad, porque si analizáis vuestra misión, comprenderéis vuestra gran responsabilidad.
35. He venido entre vosotros nuevamente y os pregunto: ¿Llevaréis otra vez a vuestro Señor al sacrificio? ¿Creéis que no haya sido bastante mi sangre derramada en el Segundo Tiempo?
36. Ved ahora a vuestro espíritu llevando sobre sí la cruz de su restitución, confiándosele extensas tierras para que las cultive, mas no sembrará en ellas otra simiente que no sea la mía. La cosecha que en este tiempo recojáis, será la llave que os abra la puerta de vuestra salvación.
37. He venido a cambiar el fardo de vuestra iniquidad por el dulce peso de mi cruz, para que descanséis del pecado que os ha agobiado por siglos.
38. Que vuestros labios no pronuncien blasfemias, tan sólo que glorifiquen mi nombre. El don de palabra que os he dado, no es para que manchéis la honra de vuestro semejante.
39. Ahora que sabéis que os he llamado para convertiros en mis amados discípulos, haced en cada día un examen ante la luz de vuestra conciencia, sobre todo cuando sabéis que vais a escuchar mi palabra.
40. Cuidaos de hacer penitencias mal entendidas, ni privéis a vuestro cuerpo de lo que le es necesario, en cambio evitadle lo que le sea perjudicial, aun cuando ello signifique para él un sacrificio. Esta será la penitencia que beneficie a vuestro espíritu y por lo tanto, la que agrade al Padre.
41. Lentamente vais aprendiendo a elevar vuestro pensamiento al infinito sin necesidad de imágenes plasmadas en un lienzo o forjadas por vuestra mente. Poco a poco van cayendo los obstáculos que vuestro espíritu encontraba siempre que intentaba orar. Ahora está en camino de alcanzar la comunicación espiritual con su Señor.
42. No olvidéis que para que vuestra oración os deje una honda satisfacción y os haga sentir verdadera paz, al disponeros a elevar
vuestro pensamiento para llegar ante mi santuario, limpiad vuestro corazón.
43. Mañana veréis venir tras de vosotros a las grandes multitudes; es menester que descubran una huella profunda y luminosa que les guie hacia la verdad, y que esa huella sea la de vuestras buenas obras.
44. Tenéis que dar testimonio de que sois aquel pueblo que el Señor envió a peregrinar a la tierra, para hacer luz entre la humanidad. La sabiduría que de vuestro espíritu brote, será la luz del Sexto Sello desatado en este tiempo.
45. Si me amáis, podréis cumplir mis mandatos, si me amáis sabréis amar a vuestros hermanos.
46. Interiormente algunos me dicen: Señor, si nos encontramos reunidos aquí escuchando vuestra palabra, ¿No es porque te amamos? Y Yo os digo: muy pocos son los que por amor vienen a oírme; los más vienen agobiados por el dolor.
47. No censuro que sea el dolor el que os haya traído a mi presencia, porque éste luego de haber cumplido su misión, se aleja dejando preparados los corazones de los que más tarde serán mis discípulos.
48. No podréis decir que Yo nunca he sentido el dolor humano y por ello no os comprendo. Por eso me hice hombre y sufrí, para daros ejemplo en cada prueba y en cada trance. Si ahora os pido que sembréis de luz y buenos ejemplos el camino que vuestros hijos han de transitar, es porque Yo, en Jesús, fui siempre el hijo obediente a su Padre. Conozco y siento todos vuestros dolores y no por haber venido a vosotros en Espíritu, me encuentro distante. En verdad os digo que mi manifestación en el Tercer Tiempo es la mejor prueba de que os amo y os comprendo.
49. En vuestros momentos de sosiego, meditad en mi palabra. Comprended que Yo soy la paz que desciende cuando os azota el torbellino. Conservad esta paz a pesar de todas las pruebas y no dejéis que huya de vuestro corazón y retorne a Mí.
50. No os rebeléis cuando las enfermedades hagan presa de vuestro hogar; ellas purifican al espíritu; sin embargo, no os impido que busquéis el bálsamo, antes bien os digo que me busquéis cual doctor divino y recibáis con amor lo que sea mi voluntad concederos.
51. Hay muchos que han vuelto al camino solamente por los sufrimientos de la vida, algunos renegaron mientras experimentaron el dolor, más cuando reconocieron que Él fue quien los detuvo en el camino de la perdición, bendijeron su cáliz de amargura. A éstos los siento a mi mesa y les doy a saborear el Cordero convertido en delicioso manjar de amor y caridad.
52. De cierto os digo que si los hombres hicieran esto mismo con los que han sido ingratos con ellos, ¡Cuánta paz habría entre la humanidad!
53. Vivid en paz, ello será el mejor testimonio que deis de que sois mis discípulos. No olvidéis que muchos ojos os están observando siempre, ya sea para confirmar si es verdad lo que predicáis o bien para tener pruebas para desmentiros.
54. Sed mis soldados fieles; nunca seáis la causa de que vuestros hermanos me desconozcan. No ha habido una sola vez en que Yo os dé mi palabra, que no se haya presentado un corazón cuando menos a escudriñar; en estos instantes ha sido analizada mi palabra, mi manifestación en todas sus partes y los actos de mis servidores. Con todos sus sentidos y potencias se han presentado a escudriñar mi comunicación y son más los que han venido esperando que sea falso el rumor de mi presencia, que los que han llegado con el deseo ferviente de que la buena nueva sea verdad. ¿Quién habría de decirles que mientras todo lo están observando y juzgando, mi mirada penetra en el interior de su corazón y mi voz le está llamando a través de su conciencia? Es en ese instante cuando se ha encendido la fe en muchos que dudaban y se ha desbordado en quienes ya la tenían. Así ha ido en aumento el número de mis discípulos que forman ya un pueblo, al cual estoy diciendo que atesore mi paz para que ella sea su mejor tesoro, porque ese será el mayor testimonio que den de la verdad de mi manifestación ante los demás pueblos de la Tierra.
55. Quiero que comprendáis que esta nación tiene un alto destino que cumplir y que cada uno de vosotros tiene una delicada misión. Este pueblo será una fuente de paz y amor, a la que vengan a beber hombres de otras razas. No está lejos ese tiempo, mas antes tendréis que cansaros de tanto pelear entre hermanos, antes tendréis que convenceros de tanta mentira y falsedad de las que la humanidad ha hecho un culto. Entonces vendrán hacia Mí y encontrarán que Cristo, el que murió en la cruz, vive y viene lleno de gloria y majestad, como fue visto ascender en el Segundo Tiempo.
56. Hoy sentís que el ambiente no es del todo favorable para hablar de mi Obra, más se acerca el día en que vuestras bocas se abran incansablemente para hablar de mi palabra, porque el dolor, la menesterosidad, la angustia y la confusión, querrán arrancaros todo cuanto os he dado.
57. Desde ahora os preparo y os doctrino, para que sepáis predicar mi enseñanza con la palabra y con las obras, porque de prevaricadores se encuentra ya cansada la humanidad. Formad una familia obediente, unid vuestro pensamiento, vuestra voluntad y vuestro destino, con un lazo de espiritualidad, y seréis fuertes e inmortales.
58. Grandes pruebas esperan a la humanidad, ante cada dolor y cada catástrofe, permaneced velando y orando. Muchos dolores serán
atenuados, otros no llegarán, porque serán detenidos en su camino por quienes oren.
59. Cuando de otras religiones y sectas contemplen que las multitudes corren en pos de este pueblo, de esas religiones se levantarán los que os persigan, mas no temáis, que si sabéis permanecer serenos, el Espíritu Santo pondrá palabras de luz en vuestros labios que hagan enmudecer a quienes os calumnien.
60. No os dejo la espada homicida para defenderos, os dejo la espada de amor; cada uno de sus destellos de luz, será una virtud que de ella brote.
61. ¡Cuánta gracia hallaréis delante del Padre, si las multitudes de perseguidores de mi obra las doblegáis con vuestras palabras y las presentáis convertidas con vuestras obras de amor!
62. Esta es la lección que os di en el Segundo Tiempo y que ya habíais olvidado.
63. La mente humana sufría perturbaciones tratando de comprender la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, porque el hombre materializado es torpe delante de lo espiritual.
64. Soy Yo quien ha venido a manifestarse en este mundo una vez más, haciendo comprender a la humanidad que no me encuentro a una altura que no podáis alcanzar. Vengo a enseñaros la forma de elevar vuestro espíritu por medio de la oración, hasta encontrar mi presencia y acercar vuestro espíritu a mi Divinidad a través de una vida consagrada al bien. Sólo quien vive en mi ley sabe que en verdad estoy dentro del hombre y que esto no es una metáfora.
65. Vosotros que me escucháis no entorpezcáis vuestro entendimiento para las enseñanzas espirituales; no empañéis vuestra luz, ni dejéis que vuestro corazón sensibilizado y ennoblecido en los instantes de escuchar mi palabra, se torne en indiferente y frío. Ya probasteis los placeres que brinda el mundo, ya conocisteis su miel, ahora venid a saborear el fruto del árbol que Yo he cultivado, pero una vez que hayáis satisfecho vuestra hambre, cuidaos de retornar a aquellas sendas, pensad que no es justo que llevéis al fango lo que por gracia os he entregado.
66. Oíd mi palabra que arranca vendas de obscuridad y hace luz en todo espíritu, para que en el futuro podáis recorrer el buen camino, así como reconocer lo prohibido y encontrar fuerzas en vosotros mismos para no caer en tentación. Quien haya recibido esta enseñanza no podrá llamarse ignorante. Oídme y comprendedme, discípulos, hoy que aún estoy con vosotros en esta palabra.
67. Quien ha sido siervo en el mundo no se extrañará cuando Yo le ordene; quien ha sido señor, olvide su vanidad y sea mi siervo,
entonces todos sabréis la forma tan dulce de Jesús para ordenar a sus discípulos.
68. Someted vuestro libre albedrío a mi ley y a vuestra conciencia y no os sentiréis esclavos sino verdaderamente libres.
69. Ahora que la cizaña ha cundido por todo el haz de la Tierra, es cuando vengo a deciros que os dispongáis a ser mis labriegos para que sembréis mi semilla de paz. Cada uno de mis escogidos en este tiempo puede preguntarse interiormente, si antes de escuchar esta palabra no fue acrisolado y templado en el dolor, tocado muchas veces en lo más querido.
70. Alcanzad la persuasión y la fe, oídme sin cansaros y sin familiarizaros con esta manifestación; velad, no quiero sorprenderos durmiendo el día de mi partida. Hoy veis que pasa este año y llega el otro, y mi palabra invariablemente desciende entre vosotros, mas llegará el año de 1950 y ya no volveréis a escucharme bajo esta forma, para entonces, quiero que os encontréis fortalecidos y colmados de enseñanza.
71. Estudiad mi Obra a través de todos mis portavoces, no tengáis predilección, pensad que a todos desciendo y por todos digo la verdad. ¿Queréis que llegue al año de 1950 sin que hayáis aprovechado mi presencia, ni aprendido mi lección? ¿Esperáis que el mundo incrédulo de mi manifestación como Espíritu Santo, se arroje sobre vosotros y encontrándoos débiles os extermine? ¿Queréis que los gobiernos de la Tierra, al encontrar división y confusión entre vosotros, dicten leyes que detengan vuestro paso? ¡Cómo lloraríais, generaciones presentes, si provocaseis estas profecías! ¡Qué dura y triste haréis vuestra existencia y cuántos abrojos dejaréis en el camino a los que vengan después de vosotros! ¡Surgid llenos de amor y de esperanza, mucho tengo aún que revelaros y confiaros!
72. Si atravesáis por alguna prueba, no dudéis, estad atentos para que miréis cómo el Maestro os libra de todo mal en cada trance y sentiréis desarrollarse y fortalecerse vuestro espíritu. Pensad que nadie es inmune al dolor, que los que más me han amado y más de cerca me han seguido son los que han sentido sangrar más su corazón. El que quiera seguirme, tome su cruz. ¿Por qué muchos se han quedado en el camino? Porque no era verdadero el amor que creían sentir.
73. Espiritualizaos, huid de lo superfluo y de lo frívolo, no busquéis más las vanidades del mundo, tampoco busquéis las virtudes espirituales como un simple adorno para vuestro espíritu con el fin de ser admirados. Embelleced vuestro espíritu con las virtudes que os he enseñado en mis lecciones de amor.
74. Os espero en la cima del Monte donde os daré vuestro galardón. No volváis vuestra vista hacia atrás para contemplar las huellas de vuestro
pasado. Seguid serenamente hacia adelante sin sentir las espinas que vosotros mismos habéis sembrado y alcanzad la cumbre de vuestra perfección en donde brilla mi luz. Cuando os encontréis ahí, bendeciréis al fin mi ley de Amor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
FIN DEL TOMO 2

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