EL LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 3-EL TERCER TESTAMENTO

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 3
ENSEÑANZA N° 56
1. Con regocijo en mi Espíritu os contemplo escuchando mu palabra. En multitudes llegáis a esos recintos a recrearos con mis lecciones de amor. No todos vienen por oírme, los más vienen con la esperanza de aliviar una dolencia o de apartar una pena. Muchos son los llamados y pocos los que me sigan: se encuentran aquí muchos de los que en el Segundo Tiempo desearon escuchar la voz del Rabí y no tuvieron ocasión de conocerlo, también se encuentran los que pudiendo haberlo oído no quisieron; unos y otros escuchan en este tiempo ávidamente mi palabra y no esperan a que Yo la levante para después lamentar nuevamente su desidia. No estoy por lo tanto hablando en el desierto; si a muchos no les interesa mi palabra, hay algunos de mis hijos que saben guardarla como joya de inapreciable valor para darla a conocer a la humanidad cuando sea llegado el momento.
2. He venido con caridad y amor hacia todos, haciendo sentir mi presencia en muchas formas; unos me han contemplado con su vista espiritual, otros sienten mi fuerza que hace estremecer a su ser, otros se conmueven con la esencia de mi palabra, otros sienten cómo la paz de mi Espíritu envuelve su corazón; los enfermos ven cómo sanan de sus males ante mi caricia y los pecadores se sienten contemplados por una mirada perspicaz y penetrante que llega hasta su espíritu. Entonces habéis dicho. “El Señor es con nosotros”. Cuando en el Segundo Tiempo mis discípulos me preguntaron si volvería, Yo les hice la promesa de ser nuevamente entre la humanidad diciéndoles cuáles serían las señales que marcarían el tiempo de mi vuelta. Muchos siglos pasaron para que dichas señales aparecieran anunciando mi nueva manifestación, misma que hoy veis cumplida. Si después de 1800 años que han constituido una era para la humanidad, os he cumplido fielmente mi promesa. ¿Creéis que ahora que os ha anunciado mi partida para 1950, pueda el Señor faltar a su palabra?
3. Cuando los teólogos y los hombres que estudian las escrituras de los tiempos pasados, vieron cumplidas las señales con las que os predije mi retorno y mi presencia entre vosotros ignorando ellos que estoy presente y que os estoy hablando bajo esta forma, al ver que el tiempo pasaba sin verme llegar, entristecidos cerraron sus libros creyendo haberse equivocado de tiempo y de señales, sin saber que habían
acertado. Mas Yo os digo que muy pronto, cuándo las pruebas de que estuve con vosotros sean del conocimiento de la humanidad, todos podrán comprobar que mi manifestación se verificó en los precisos instantes en que las profecías se cumplieron. ¡Cuánta alegría habrá en muchos corazones y cuánto interés por interrogar a mis discípulos, así como por escudriñar las nuevas escrituras!
4. En este tiempo no fueron unos cuantos los testigos de mi manifestación, fueron millares y millares de seres los que sintieron palpitar de amor o de temor su corazón al escuchar mi palabra; muchos de ellos serán mis testigos fieles y mis buenos discípulos; los que no me abandonarán cuándo mi palabra sea juzgada en tribunales y concilios testificando mi verdad con sus obras de amor.
5. En verdad os digo que de entre estas multitudes no hay uno solo a quien lo haya traído la casualidad; nuevamente os aseguro que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad. En la vida de cada uno de vosotros existe una causa por la cual habéis venido a dar fe de mi palabra, de distintos caminos venís, de diversas sectas, religiones y doctrinas, tropezando con los pedruscos del sendero, acumulando en vuestro espíritu la luz de la experiencia.
6. Al llegar aquí, sentís una fuerza desconocida, un efluvio indefinible y os preguntáis, ¿Qué será? ¿De dónde proviene esta palabra que conmueve y esta paz que inunda el corazón? y Yo os he respondido. Es vuestro Padre el que os conforta, mas no vengo a obligaros a creer en mi presencia bajo esta forma, ni es necesario forzaros a creer, ya que estoy manifiesto y palpable delante de vosotros y sólo os basta un átomo de sensibilidad para percibirme.
7. Este es el tiempo de haceros comprender que el uso que habéis hecho de vuestro libre albedrío es equivocado, y de que ahora os espera el desempeño de una misión espiritual entre la humanidad; ved que no juzgo vuestras obras pasadas para deciros si sois o no dignos de recibir este cargo. Porque no es el acaso el que os ha traído a este mundo, ha sido mi voluntad.
8. Meditad en vuestro destino, preguntad vuestros misterios y Yo os contestaré; nadie que haya interrogado a mi arcano ha quedado sin respuesta; porque en ese instante brillará la luz de vuestra conciencia revelando los grandes dones que habéis recibido de vuestro Señor.
9. Quiero contemplar que eleváis vuestro espíritu buscando en el infinito mi sabiduría; imitad en eso a los hombres de letras y a los hombres de ciencia a quienes sorprendo en mitad de la noche buscando unos la inspiración y otros la respuesta a los “por qué” de la Naturaleza. No quiero deciros que busquéis en esta Tierra la sabiduría que os dé la gloria entre los hombres; quiero que esa elevación y esa grandeza sea
interior y que cuanto alcancéis en vuestra lucha y estudio sea un fruto de vida y de amor para vuestros hermanos.
10. Cuando me acerco a los hombres de ciencia abstraídos en sus meditaciones y envejecidos en el estudio, les pregunto: ¿Por qué os afanáis tanto? ¿Por quién lucháis y sufrís así? Y no ha habido uno que me diga: Maestro, lucho por amor a la humanidad. Ellos aman la ciencia y a ella le ofrendan su vida. Mas a quienes han sabido interrogar animados de nobles fines, les han sido revelados grandes conocimientos que siempre han dado dulce fruto a la humanidad como prueba de que quien inspiró aquella luz, fui Yo y a quienes sin amor y sin respeto han escudriñado la Naturaleza, han quedado en el principio del camino o han caído en el abismo, ya que no fue el bien en el que se inspiraron, sino en la vanidad, en el odio y la ambición.
11. Más así como la ciencia es revelada al hombre también la luz para el espíritu se la entrego por inspiración. Así hablé a los patriarcas de los primeros tiempos; así inspiré a Moisés a quien convertí en portavoz de mi palabra para hablar a mi pueblo y le dicté leyes y máximas, las que escribió para que fueran perpetuadas y las conocieran las generaciones posteriores
12. Después de que Cristo estuvo en la Tierra, iluminó a cuatro apóstoles de su doctrina concediéndoles que en sus meditaciones y éxtasis, recordaran su divina palabra para que legasen a la humanidad lo que sus espíritus alcanzaron a recibir a través de su entendimiento, ellos fueron Marcos, Lucas, Mateo y Juan.
13. Llegará el día en que los libros serán arrojados al fuego por inútiles, lo que acontecerá cuando la esencia de ellos exista en vuestro corazón y la ley que encierra la viváis, mas antes, este último Testamento se unirá a los dos primeros mediante una lucha como aconteció con el primero y el segundo.
14. Hoy no me he concretado a hablaros solamente del tiempo presente; mucho os he hablado sobre los tiempos pasados y aún os he anticipado profecías del futuro; os he descubierto lo que os habían ocultado, he rectificado lo que se ha alterado y os he revelado acontecimientos futuros.
15. Bienaventurados los que se preparen porque el mañana sabrán leer con buena voluntad estas enseñanzas que os hablan del destino de la humanidad, del futuro de las naciones y del triunfo de la luz, que es el del amor, la paz y la justicia. Esta Doctrina hará verdaderamente libre al hombre, porque él, creyéndose libre al huir de su conciencia y de mis leyes, ha ignorado que en sí lleva atributos, potencias y dones que no ha sabido desarrollar, por lo que en vez de ser libre, ha sido esclavo de sí mismo, esclavo de su ignorancia; una humanidad así. ¿Cómo podrá sentir en su corazón la paz de mi reino y llevarme en su corazón, si su
mente está ofuscada por las ambiciones materiales, si su corazón late por las pasiones humanas y por lo tanto su espíritu está materializado?
16. Esta humanidad se encuentra espiritualmente muerta; mas Yo que tengo poder para resucitar muertos, vengo a llamarle a la vida y abrir ante ella un tiempo en el cual libere a su espíritu, conozca sus dones y por medio de ellos alcance progreso y elevación.
17. Hoy comenzáis a hacer uso de todas las potencias del espíritu; esto os levantará del abismo.
18. He aquí un pueblo que con interés busca mi palabra y quiere atesorar mis enseñanzas sabiendo que es corto el tiempo de mi comunicación a través del entendimiento humano.
19. Aprovechad mi lección, ¡Oh discípulos!, después id sin temor a esparcir mi palabra y mis enseñanzas entre la humanidad; no os amedrentéis ante aquellos que con teorías traten de desvirtuar vuestra misión.
20. La humanidad busca sin saber lo que quiere; hoy vengo a deciros: Yo soy lo que buscáis. ¿Quién no ambiciona la paz? ¿Quién no anhela conocer la verdad? ¿Quién no desea conservar la salud?
21. Tendréis que buscarme porque la paz no está en la Tierra ni existen hombres de buena voluntad, mas mi justicia ha descendido. El día del Señor ha llegado.
22. Cuando el hombre haga mi voluntad, hasta los elementos se inclinarán ante él como siervos; mientras el hombre persista en su desobediencia, los elementos se desencadenarán haciéndole reconocer su falta de armonía en todo lo creado.
23. No vengo en contra de mis hijos; sólo vengo a destruir el pecado para que podáis contemplar mi luz.
24. Orad, pueblo y os aseguro que recibiré vuestra ofrenda, no la material sino aquella que vuestro espíritu me entregue.
25. Mi justicia es en todo corazón, lo mismo en el que me abre sus puertas, como en el que las cierra a mi llamado; mi mirada es perspicaz y sabe encontrar dentro de ellos todo cuanto encierran; en algunos he encontrado la ofrenda de su amor y de su humildad; en otros el regocijo de estar delante de Mí y su gratitud por los favores recibidos, descubro en unos la esperanza, en otros el dolor, y de cierto os digo que mi altar se cubre a cada instante más de lágrimas que de ofrendas.
26. Aquí delante de Mi os limpiáis de toda mancha; ¡Ah sí supieseis conservar esta limpidez a lo largo de vuestra vida!; pero este ambiente de espiritualidad y de hermandad que formáis en estas horas de comunión y de enseñanza, no reina en el mundo; el aire que respiráis está envenenado por el pecado.
27. Mas habéis sentido como a medida que vais asimilando mi Doctrina, va cayendo de vosotros eslabón tras eslabón de la cadena que os ataba al mundo.
28. Os estoy juzgando, mas mirad cuán dulce es la palabra de vuestro juez; ved que en vez de sentencia os doy mi perdón para que no volváis a faltar; sois vosotros mismos los que os sentenciáis, reconociendo que es justo que el dolor os toque; entonces Yo bendigo esa atrición y con mi enseñanza os libro del cáliz de amargura. Este es el camino de Dios; por él seguidme.
29. Quien escucha la voz de su conciencia, reconoce y comprende sus faltas a la vez que acepta su expiación; mas quien no comprende la magnitud de sus faltas, no sabrá librarse de sus manchas y mientras eso no sea, no podrá llegar a Mí.
30. No blasfeméis contra el dolor; lo que debéis destruir es el pecado; el dolor siempre os ha servido para deteneros en vuestra vertiginosa carrera hacia el abismo.
31. Hoy habéis dejado de ser niños y podéis comprender el sentido de mis enseñanzas; también sabéis que vuestro espíritu no nació junto con el cuerpo que poseéis, y que el principio del uno no es el del otro. Esos niños que mecéis en vuestros brazos, llevan inocencia en su corazón, mas en su espíritu encierran un pasado a veces más largo y azaroso que el de sus mismos padres. ¡Cuán grande es la responsabilidad de quienes tienen que cultivar esos corazones para que su espíritu alcance progreso en el camino!
32. No por esto miréis con menos amor a vuestros hijos; pensad que no sabéis quiénes son ni lo que han hecho; antes bien, aumentad para ellos vuestra caridad y amor y agradeced a vuestro Padre que haya puesto en vosotros su misericordia para convertiros en guías y consejeros de vuestros hermanos espirituales, de cuyos cuerpos pasáis a ser padres por la sangre.
33. Sin tener estos conocimientos espirituales, va la humanidad ayudándose mutuamente en su senda de evolución, porque el camino de perfección está creado para todos y será recorrido por todos hasta el final, aun para aquél que consideréis más alejado de mis leyes. ¿Podéis concebir que alguno de vosotros no llegue a Mí aunque sea pasando la eternidad sobre él? ¿Podría el Padre perfecto haber descuidado a alguno de sus hijos?
34. Ahora bien, discípulos, ¿Creéis que al espíritu le baste una sola existencia para concluir su misión y perfeccionarse? No Maestro, me decís con íntima convicción.
35. He aquí la resurrección de la carne, mas no en la forma en que fue concebida por la humanidad. La carne, al quedar inerte, va a las entrañas de la tierra mientras el espíritu parte al más allá en espera de
que mi justicia le envíe a encarnar en un nuevo cuerpo; en esta forma espíritu y materia vuelven a unirse en este mundo, mas no en el valle espiritual.
36. No porque el Padre os conceda más de una oportunidad para el desempeño de vuestra misión, desaprovechéis la que hoy poseéis, porque nadie sabe el número de existencias que mi justicia le asigne; por ello tanto el anciano como el joven y el niño deben apresurarse a cumplir la misión que les ha sido señalada para saldar sus deudas.
37. También os digo que éste es el tiempo de la resurrección de los muertos, porque esta luz encenderá la fe de los que perecían entre tinieblas de remordimiento, de desesperación y de amargura.
38. El Sexto Sello se encuentra desatado y el libro abierto ante vosotros; el candelero alumbra al Universo y el Verbo Divino simbolizado por una lengua de fuego, os habla desde el infinito; es la voz del Cordero inmolado en el Segundo Tiempo la que sorprende a los hombres, les ilumina y les levanta a la vida de la gracia.
39. Vivid alerta porque pronto surgirán muchos profetas y es menester que sepáis distinguir a los verdaderos de los falsos.
40. Los hombres encargados de hacer justicia en la Tierra, tomados como instrumentos de mi Divinidad, tocarán a todo aquél que sorprendan en falsedad, a todo aquél que lucre con mi enseñanza y que tras de una máscara de santidad esconda su perversidad.
41. ¡Ay de aquellos que prometiendo conducir a los hombres a la gloria, los lleven a la guerra y a la confusión!
42. Quiero que mis discípulos se hagan reconocer sanando enfermos, rescatando perdidos, levantando débiles, para cumplir esta sagrada misión; desprendeos de lo superfluo, abandonad todo entretenimiento inútil de la tierra, no engañéis a vuestro corazón ni a vuestros sentidos con falsas bellezas o insanas impresiones.
43. Elevad vuestro espíritu para que gustéis sólo de lo eterno, de lo bello y de lo bueno; si así no fuese, vuestro espíritu materializado por la vida que llevasteis, sufrirá mucho para desprenderse de su cuerpo y de todo cuanto deja y tendrá que vagar por un tiempo en los espacios envuelto en confusión y amargura hasta que alcance su purificación. 44. Vivid en mi Ley y no tendréis que temer a la muerte, mas no la llaméis ni la deseéis antes de tiempo; dejadla llegar que ella siempre es obediente a mis mandatos; procurad que os encuentre preparados y así penetraréis en la mansión espiritual como hijos de la luz.
45. Hoy sentaos a mi mesa, comed, para que este pan os trasforme y después sepáis ofrecerlo a quien lo necesite.
46. Hoy traéis ante mi palabra a los que vais encontrando en el camino sin salud, sin paz, sin ideal. Mañana, cuando ya no se escuche mi voz
en esta forma, seréis vosotros los que recibáis a vuestros hermanos y les alimentéis con esta esencia.
47. Nada ha sido dejado al acaso, todo ha ocurrido así por mi voluntad. En el destino que os estoy señalando está mi justicia. Si encontráis el camino sembrado de abrojos, de cierto os digo que no fue mi voluntad quien los puso para herir vuestros pies y que debéis avanzar por el sendero llenos de conformidad, teniendo en cuenta que esas penalidades que sufrís, despojan de manchas a vuestro espíritu.
48. Cuando esa conformidad nazca de vuestro corazón, sentiréis cómo mi caridad limpia vuestro camino.
49. Los que ahora escucháis mi palabra, la recibís como bálsamo sobre vuestras heridas, mas no os concretéis a recibir mis beneficios sin querer penetrar en el sentido de mi Doctrina, porque llegará el instante en que no volváis a escuchar esta palabra y si no supisteis preparaos para comunicaros de espíritu a Espíritu en los tiempos venideros, os sentiréis en la orfandad.
50. Quiero que en la lucha que se avecina, seáis el soldado firme que defienda su causa, para que en la vida pueda ser llamado como Jacob, el fuerte y prudente Israel; que sepáis acudir y responder siempre al llamado del Padre.
51. No caminéis entre la duda y la fe, porque nunca podrán ser firmes vuestros pasos ni sólidas vuestras determinaciones. Tampoco me pidáis pruebas para creer, porque no sabéis en qué forma mi justicia podrá daros esas pruebas.
52. ¿No presentís una ayuda invisible que levanta a los que habían caído en el fango? ¿No miráis a las muchedumbres que llegan enfermas y que recobran la salud y la alegría? ¿No os dais cuenta cómo los parias de la vida llegan ante mi presencia y al serles revelados los dones que poseen, son buscados y hasta admirados por las multitudes?
53. Sabed descubrir todas las pruebas que de mi poder y de mi presencia os he dado y quedaréis convencidos de que a cada quien le he concedido un milagro para que crea en mi llegada en este Tercer Tiempo.
54. Comprended que si habéis conducido vuestros pasos hacia el árbol frondoso, bajo su sombra escucharéis la voz omnipotente de vuestro Padre. Los discípulos deben aprovechar mi presencia para preguntarme si el fruto que van recogiendo es lícito y agradable a mi divinidad, a lo que os contesto, que si habéis sembrado mi simiente, tendréis que recoger buena cosecha.
55. ¿Por qué hay quienes vienen caminando con tanta pereza? Levantaos, ved cómo pasan los instantes sin que los aprovechéis; ahora es tiempo. No queráis levantaros cuando vuestro tiempo sea escaso, porque entonces intentaréis recorrer el camino a pasos agigantados y
nada haréis bien y nada podréis recoger, porque la semilla requiere tiempo para germinar, la planta para crecer y el fruto para madurar.
56. Ya se acerca 1950 en que levantaré mi palabra; en ese año marcare el último de mis hijos y el número de los 144 000 quedará completo. Quienes hayan escuchado mi palabra y conozcan sus dones y cargos y hayan aprovechado esta gracia, se sentirán seguros, más los que no hayan querido comprender esta Obra, mucho tendrán que padecer, muchos méritos y sacrificios tendrán que hacer para alcanzar la altura en donde se encuentra mi paz, que es como una puerta que se abre ante el espíritu.
57. Vosotros, los discípulos del Tercer Tiempo, los que habéis visto venir al Espíritu Santo, sois los que bajo esta luz comprendéis las enseñanzas presentes, las pasadas y algunas de las futuras. No dudéis que éste es un tiempo de luces, mas no os confiéis demasiado. Ved cómo el talento del hombre de ciencia brilla como nunca. Ved al niño cuánto sabe desde sus primeros pasos. Ved lo que acontece alrededor de la Tierra. Aún sois náufragos que vais en busca de náufragos, dando voces de auxilio en medio de la mar embravecida.
58. Estudiad profundamente mi palabra para que lleguéis a tener un verdadero conocimiento de ella y no vaya cada uno a hacer de mi Doctrina una teoría diferente. No esperéis el tiempo de la persecución sin tener armas con qué defenderos. Esas armas serán vuestra forma de vivir, vuestra palabra y vuestro culto.
59. No os exijo que seáis infalibles, porque el único infalible soy Yo; lo que sí os pido es sinceridad y buena voluntad en cada uno de vuestros actos; lo demás lo hago Yo para completar y perfeccionar vuestra obra, porque según sean vuestras obras, así será vuestro galardón.
60. Si alguno de vosotros sintiere envidia de su hermano juzgándole más querido del Maestro y ambos reclamasen su sitio a mi diestra, Yo les diría: No soy Yo quien debe sentaros a mi diestra; es algo que toca a cada quien labrarse por sus propios méritos. En verdad os digo que no podría amar más a un hijo que a otro.
61. Entre mis apóstoles del Segundo Tiempo, no amé a Judas menos que a Juan. Aquellos espíritus fueron gotas del océano infinito de mi amor y cuando ellos retornaron al Padre, sólo Él supo en sus altos juicios, lo que cada uno había labrado para sí.
62. Para que en este tiempo la humanidad pueda levantarse a seguirme, penetrar en los misterios que os he esclarecido y llenarse de luz, es necesario que tenga libertad en el espíritu, en el pensamiento, en la voluntad; mas por eso he venido a libertar de su yugo a los espíritus, comenzando por derrumbar tronos e imperios para hacer caer cetros y coronas. Sed libres, no busquéis aquí vuestro reino ni vuestra gloria; no hagáis de los humildes vuestros siervos, ni seáis esclavos de la
frivolidad. Recordad que os dije: “Mi Reino no es de este mundo, aquí no está mi trono ni mis ejércitos”. Tampoco está aquí el reino de vuestro espíritu ni su galardón.
63. Con la verdad os hablé y con la verdad os estoy hablando. Después de tanto tiempo de haberos hecho grandes revelaciones, no sería justo que me dijeseis como Pilatos: ¿Qué es la verdad?
64. ¿Queréis llegar a Mi? ¿Anheláis llegar algún día a donde han llegado los que me han seguido? Todo lo que necesitáis para lograr vuestro anhelo ya os lo he dado; si me hice hombre en aquel tiempo y ahora en espíritu he venido a hablaros, ha sido para enseñaros el camino que conduce a la perfección. Soy el Verbo Eterno que os dice: Oídme, que 1950 se acerca y entonces os parecerá que las puertas de los cielos se han cerrado.
65. Yo os dije en aquel tiempo: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, ahora agrego: “Quien conoció al Hijo y a través de El al Padre, conoce al Espíritu de verdad que hoy os habla”.
66. Venid con pleno conocimiento de vuestra misión al seno del Sexto Sello, llamadme y vendré a hablaros, mas hacedlo sólo hasta el año 1950, en que está marcado por mi voluntad el término de mi comunicación por medio del entendimiento humano.
67. Lo mismo recibo al que en su corazón ensalza mi nombre y bendice mi nueva manifestación, como al que viene tan sólo a calificar mi palabra, en espera de encontrar errores en ella, para desmentirla. Para todos tengo una lección. Hablo al corazón del niño y al del anciano, al corazón del hombre y al de la mujer. Hablo al filósofo y al hombre de ciencia. Ninguno pasa desapercibido ante mi sabiduría. Por eso digo a la multitud: Tomad de mi palabra lo que a cada uno corresponda.
68. En aquel tiempo os dije: “Yo soy el camino”. Hasta después entendisteis lo que Jesús quiso decir con aquellas palabras pues comprendisteis que el camino era la Ley divina del amor.
69. Hoy vuelvo a deciros: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, y si buscáis la esencia de mi palabra en este tiempo, encontraréis en ella la Ley eterna de amor, aquel mismo camino que en la Tierra os tracé.
70. En aquel tiempo muchos creyeron que Cristo venia equivocando el camino y alterando la Ley, por eso le combatieron y le persiguieron, más la verdad, como la luz del sol, se impone siempre a la tinieblas. Ahora será combatida de nuevo mi palabra porque habrá quienes crean encontrar en su esencia contradicciones, confusiones y errores, pero su luz volverá a esplender en las tinieblas de este tiempo, y la humanidad verá que el camino y la Ley que os he revelado, es la misma de aquel tiempo y será la de siempre.
71. Oídme en este tiempo para que aprovechéis la divina lección. No repitáis lo que muchos hicieron en el Segundo Tiempo que mientras
escuchaban a Jesús lo burlaban y cuando vieron los prodigios del Maestro en la cruz y aun después de muerto, se llenaron de remordimientos y de temor, porque comprendieron que Dios había pasado por el mundo. ¿Acaso alguien sabe si estos discípulos a través de quienes me comunico, fueron aquellos que más me desconocieron y burlaron en aquel tiempo? Vedles ahora soportando el juicio, la mirada de burla y la mofa de las multitudes. No llaméis venganza a esto, es justicia y es menester que el que yerra por ignorancia, experimente y viva, a fin de que más tarde sepa comprender su error.
72. ¿Por ventura sabéis si estos portavoces fueron en otro tiempo de aquellos que anhelaron ser mis apóstoles y tuvieron que esperar para poder servirme?
73. La humanidad se está purificando con el dolor, para que mi reino de paz y espiritualidad pueda establecerse en el corazón de los hombres y de los pueblos.
74. En el año 1924, os pronostiqué todo cuánto en el presente está ocurriendo.
75. Uno a uno van llegando a mi presencia los que en este tiempo están llamados a ser mis precursores y profetas, y todo aquél que ha sentido interiormente el llamado me dice: “Señor, aquí estoy, quiero ocuparme en vuestra Obra, ordenad, soy vuestro siervo”.
76. Desde ese instante me he dedicado a pulir las asperezas de su corazón con el cincel de mi palabra, a llenarlo de caridad y de bálsamo, de paz y de bondad. Recordad que os he dicho que de la abundancia de vuestro corazón hablarán vuestros labios.
77. Quiero que seáis como árboles cuya sombra cobije a muchos, mas. ¡Cuán pocos sois los que verdaderamente estáis aprendiendo a dar sombra al caminante!
78. Imitad a vuestro Padre que es semejante a un árbol corpulento que da sombra y que ofrece sus frutos a todos sus hijos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 57
1. Descansad por unos instantes de vuestra fatigosa caminata, los que vais sobre el polvo de la Tierra, y los que habitáis el espacio espiritual. 2. Al escuchar mi palabra divina, se va purificando vuestro espíritu.
3. A los que vivís en espíritu y aún estáis apegados a los ideales materiales, os digo: Alejaos de lo que ya no os pertenece, porque si la Tierra no es morada eterna para el hombre, menos lo es para el espíritu. Más allá, en el valle espiritual, os espera una vida llena de luz a la cual
llegaréis paso a paso, por el sendero del bien. A quienes me escuchan como humanos les digo, que mientras posean ese cuerpo que les acampana en su tránsito terrestre, deben cuidarlo y conservarlo hasta el último instante, porque él es el báculo en que el espíritu se apoya y el instrumento para luchar; a través de sus ojos materiales se asoma el espíritu a esta vida y a través de su boca habla y puede dar consuelo a sus hermanos.
4. He venido en este tiempo a prepararos y he de hablar a toda la humanidad para ayudarla en su evolución espiritual.
5. Dejad que desde ahora la paz penetre en vuestro corazón, porque más tarde tendréis que orar y velar incansablemente por la paz de los demás.
6. Obra muy grande y meritoria haréis si dais tranquilidad y sosiego a los corazones agitados por el dolor o las preocupaciones. Vendrán tiempos en los que sobre de esa paz aprendáis a fincar la dicha de vuestros semejantes.
7. Discípulos y párvulos, escuchando mi palabra sentís que las sombras que envolvían vuestra mente y el fardo que lleváis en vuestro corazón, se han apartado. Era la carga de sufrimientos, de preocupaciones y a veces de remordimientos que os iban agobiando en la vida.
8. No olvidéis que nadie puede ser vuestro mejor cirineo que Jesús. Oíd mi palabra y dejadla que inunde de paz a vuestro corazón, ella será bálsamo sobre vuestras heridas.
9. Mi palabra unge, acaricia y fortalece. Aprendedla y sentidla, para que después unjáis con mi verdad y mi amor a los que encontréis enfermos en vuestro camino.
10. Los tiempos pasarán y cuando ocurran acontecimientos extraordinarios, exclamaréis: esto ya estaba anunciado, porque recordaréis lo que Yo tantas veces os había profetizado.
11. Dad la buena nueva de mi doctrina a todo aquél a quien podáis hacerle llegar mi palabra, aunque de pronto no demuestre fe. En verdad os digo que si le habláis con amor, su espíritu no olvidará nunca cuánto le dijisteis.
12. Esa es la tierra de que os hablo; el corazón y el espíritu de vuestros hermanos, la semilla es mi Doctrina que debéis darles a conocer y el agua cristalina, mi amor y mi verdad, con la que deberéis regar esas tierras.
13. ¿Cuándo sentirán los hombres mi presencia espiritual? ¿Cuándo escucharé que la humanidad me da la bienvenida?
14. Vosotros que me habéis oído a través del portavoz humano, no os detengáis a mirar los defectos de estos hermanos vuestros por quienes hoy os hablo, mañana quedará mi palabra escrita y la influencia del portavoz habrá desaparecido.
15. Así llegará mi palabra de este tiempo a todos los que no la escucharon, llena de esencia y de pureza.
16. Quiero que la única insignia que ostenten los emisarios de este mensaje, sea la verdad, ella es la llave, el escudo y la espada.
17. Los sabios, los científicos, los grandes de este tiempo, que han luchado mucho por alcanzar la gloria del mundo, se sorprenderán al ver a mis nuevos discípulos, hombres, mujeres y niños, manifestar enseñanzas divinas humildemente, sin alarde de superioridad ni vanidad.
18. Cuanto mayor sea el conocimiento que tengáis del valor de lo que poseéis; más real y verdadera deberá ser vuestra humildad.
19. ¡Cuán dichoso es el espíritu que al dejar sus despojos humanos en este valle de expiación desde el infinito contempla que dejó en la Tierra una huella de luz, de verdad y de amor!
20. Mi nuevo pueblo de Israel, el cual en espíritu es el mismo de todos los tiempos, será el encargado de llevar mi revelación por todo el mundo, será el que señale a los hombres en dónde han profanado la Ley y en dónde han interpretado mal mis palabras.
21. ¿Cómo podréis desempeñar tan elevado y delicado cargo? Teniendo amor y celo por mi doctrina y buena voluntad para ser mi apóstol.
22. El que sienta caridad por su semejante, el que sienta el dolor ajeno y el que pensando en las necesidades de los demás, se olvide de sus propios dolores, ése tiene la semilla, el bálsamo, el sustento; después aprenderá la forma debida de entregar lo que ha recibido de Mí y de expresar lo que brote del corazón o del espíritu.
23. Estudiad el libro de mis lecciones a la luz de vuestra conciencia, él os dirá si vais progresando o si os encontráis estacionados.
24. No penséis que el don del amor sólo a seres privilegiados se les ha confiado, sabed que todos sois predestinados, y que unos antes y otros después, todos amaréis como Yo os he enseñado.
25. Aprovechad, aprovechad estos tiempos de mi comunicación y estudiad mi palabra, para que no os extrañéis cuando miréis a aquellos por quienes os di mi enseñanza, hablando fuera de éxtasis, en comunión de espíritu a Espíritu con su Creador.
26. Elevad vuestro espíritu, elevad vuestra moral. En todos los tiempos ésa ha sido mi enseñanza. Jacob contempló la silueta del Padre en lo más alto de la escala espiritual. Moisés recibió la Ley en la cumbre del monte Sinaí, Jesús sobre el monte Tabor, os legó su divino sermón.
27 Analizad el símbolo de esas manifestaciones. Mas ¿En dónde está el Monte desde el cual os hablo en este tiempo y os entrego mi Ley? Todos lo sabéis, ese monte es la perfección, la verdad, la sabiduría.
28. Quien se haya sentido tocado por mi caridad en este tiempo, no siembre mas en el camino el cardo o el abrojo porque el fruto que recoja, será muchas veces más amargo que el que sembró.
29. Consideraos como parte de aquella simiente que a Jacob prometí en su sueño, cuando le anuncié que su descendencia sería numerosa como el polvo de la Tierra y que en su simiente serían benditas todas las naciones.
30. Hoy mi calor desciende entre vosotros para dar vida a vuestro corazón; pero este calor no marchita las flores que en vuestro espíritu estoy cultivando. Todo os lo doy y mientras más reparto mis bienes entre mis hijos, más se multiplican. No temo quedarme sin virtud alguna como el rico avaro. Pedid que se os dará. ¿Qué podéis pedirme que no os conceda? Yo sólo os pido que os hagáis dignos de mis beneficios, que sepáis pedirme.
31. A cada quien se le tiene destinado cuanto se le ha de entregar a lo largo de su jornada. Mientras unos lo van recibiendo y aprovechando a su debido tiempo, otros lo derrochan y hay quienes ni siquiera han sabido prepararse para recibirlo y cuando han retornado a la mansión espiritual se han dado cuenta de todo lo que era de ellos y no supieron alcanzar ni merecer.
32. Mi voz a todos habla, no hay un espíritu encarnado o desencarnado a quien no haya dirigido mi palabra, ya de Padre, de Maestro o de Juez; pero el hombre no ha sabido prepararse para interpretar el idioma divino, a pesar de haberos hablado en todas las formas y en todos los lenguajes. ¿Cuándo vais a comunicaros de espíritu a Espíritu con mi Divinidad para oír mi voz en vuestro espíritu, ya que para ello estáis destinados? Al menos vosotros, que oís mi voz id preparándoos para que paso a paso, por el camino del desarrollo del espíritu, alcancéis esa gracia. ¿No creéis que lo más natural y justo sea que vuestro espíritu pueda estar en comunión con su Creador y escuchar su voz, donde quiera que se encuentre?
33. Largas eras han pasado sobre los hombres sin que hayan comprendido el fin para el que fueron creados.
34. Hijos míos, no es menester penetrar en la sabiduría del mundo para conocer la finalidad de vuestra existencia, no sólo el sabio podrá conocerme y conocerse; cuántas veces el humilde, el que carece de ilustración en la Tierra, tiene mayor intuición de la verdad.
35. Esa es la razón por la que os hablo con lenguaje sencillo y humilde, al alcance de toda mente y de todo espíritu, por lo que he querido comunicarme a través de entendimientos humildes y hasta rudos. Si hablando con claridad y sencillez a la humanidad no soy entendido, ¿Cómo podrían comprenderme si les hablase en forma más elevada? No os estoy hablando de enseñanzas misteriosas; lo espiritual, mientras
más elevado y perfecto es, más claro, natural y sencillo se presenta a vuestro espíritu.
36. Haced un estudio espiritual de mis revelaciones, mas no hagáis de ellas complicadas teologías. Si el Maestro es sencillo, sean sencillos los discípulos; seguidme con humildad y mansedumbre y os haré poseedores de la Tierra prometida, porque el que camina con desobediencia, de nada es dueño. Mientras más poseáis, sed más humildes ante los demás.
37. Vuestros oídos que no habían escuchado la adulación, no se dejen sorprender ahora por la soberbia; vuestros ojos que nunca habían contemplado las maravillas de mi Creación, no se dejen cegar por la vanidad. No busquéis más corona que la del buen fruto de vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
38. No esperéis tiempos más propicios para empezar a trabajar, porque si no aprovecháis estos instantes, mañana suspiraréis por ellos.
39. Todo esto os lo digo, para que podáis entregar vuestro testimonio a la humanidad; no temáis no ser creídos porque los elementos confirmarán vuestras palabras. La Tierra se estremecerá, las aguas saldrán de su cauce, el fuego se desatará, los vientos se desencadenarán sobre del mundo, se encresparán los mares y las epidemias arrasarán comarcas. La carrera desenfrenada de la humanidad será detenida por el dolor. Una vez que la humanidad se lave de su materialismo, llegará mi palabra a los corazones y ninguno se quedará sin ella.
40. Cómo flor se ha abierto vuestro corazón, para ofrecerme el perfume de vuestra elevación y de vuestra acción de gracias, porque sabéis que fue mi caridad la que apartó las espinas de vuestro camino y enjugó vuestro llanto.
41. Os he enseñado que la forma de evitaros sufrimientos, es acercándoos al cumplimiento de mi Ley; para ello os he dicho, es menester que os apartéis de muchas prácticas fanáticas, que ningún provecho os dejan.
42. La esperanza en su salvación, ha surgido en el corazón de los que me han escuchado en este tiempo. Quiero que al final de la jornada experimentéis la alegría de haber vencido todos los obstáculos.
43. Llevad mi Verbo en vuestra boca; no es menester para ello que uséis la misma forma en que Yo os hablo. Hablad de mí y de mi Obra, con el mismo lenguaje con que habláis a vuestros hermanos y sólo cuando tratéis de repetir mis frases, hacedlo en la forma en que Yo os he hablado, más estad preparados, porque habrá ocasiones en que sea Yo quien hable por vuestros labios y entonces vuestro lenguaje sencillo y material desaparecerá, para dejar manifestarse mi palabra divina en la forma y en el sentido.
44. Pronto llegarán las turbas de hombres, cuyos espíritus han perdido el tiempo y desaprovechado las oportunidades que el Padre les ha brindado para elevarse; ellos, al escuchar mi voz, se detendrán primero, luego se arrepentirán y más tarde tomarán las herramientas de labranza para cultivar mis tierras y reponer el tiempo perdido.
45. Hoy pasan junto al que sufre sin reparar en el dolor de sus hermanos; más después de ser tocados en el corazón por la esencia de mi palabra, volverán sus ojos hacia todo aquél que necesite consuelo y le llevaran el bálsamo con que Yo les sané. Entonces le preguntarán: ¿Porqué ayer no vi dolor en nadie, ni viudas, ni huérfanos, ni hambrientos de justicia, ni menesterosos? Porque estaba sordo, ciego e insensible.
46. Quien ha amado a sus semejantes en la Tierra, cuán tranquila y feliz transcurre su vida y cuán apacible es su agonía; más el que no sembró amor en su camino, nunca tuvo un momento de verdadera paz y con dolor se despide del cuerpo en que habitó.
47. Tiempo de pecado es éste, en el que os mostraré mi poder, levantando en el corazón de la humanidad un santuario de amor. El hombre no necesitará construir templos ni palacios a mi Divinidad, porque mi doctrina espiritual no viene enseñando tales exigencias. Hoy será conocido por los hombres el verdadero templo de Dios, donde El habita.
48. Por estas enseñanzas que hoy os entrego, seréis desconocidos por vuestros hermanos, pero no temáis, porque en el significado de ellas está la razón y la verdad que no tardarán en reconocer cuando las pruebas se ciernan sobre la humanidad.
49. Todos comprenderán que mi amor ha dado a cada uno de vosotros un lugar en mi mesa para que beban en ella el vino de la vida y coman el pan del espíritu todos los hambrientos y sedientos de justicia. La Tierra os ha aprisionado por largo tiempo y muchos habéis caído en el fango y en la escoria que han creado el pecado de los hombres; de ahí os está libertando mi caridad, hasta ahí llega el eco de mi voz invitándoos al camino de la luz; si mi palabra resonó siempre en el desierto estéril de vuestro corazón, deteneos ahora un instante para oírla, porque en ella podréis encontrar el agua cristalina y fresca que calma vuestra sed de verdad.
50. Fortaleceos en mi enseñanza, dejad de ser la barquilla frágil con la que juegan las olas de vuestras pasiones o de vuestra debilidad. Tomad la fuerza espiritual y moral que hay en mi palabra, y de cierto os digo que las tempestades de la vida ya no os sorprenderán.
51. Ved cómo en vez de castigo, os espera la sorpresa de mi palabra perdonando vuestras imperfecciones y la de mi amor al sentaros a mi mesa para deleitaros con manjares divinos.
52 Los que hoy han sido perdonados por Mí, mañana perdonarán a quienes les ofendieron, y los que recibieron la dulzura de mi palabra, después de beber por largo tiempo el cáliz de la amargura, irán más tarde por su camino sembrando consuelo en los corazones.
53. El hombre ha arrancado muchos secretos a la Naturaleza y con su ciencia ha transformado la vida humana; la luz del saber brilla en las mentes y cada día la humanidad avanza por el camino del progreso científico, hacia una meta que aún no alcanza a vislumbrar, mas en el corazón de vuestra civilización no encuentro amor.
54. De tiempo en tiempo vengo a los hombres a traerles mi Ley, a recordarles mi lección, a repetirles mis palabras, porque vuestra ciencia sin amor no podrá ser buena, vuestro progreso si no se despoja del egoísmo para dar cabida a la caridad, no podrá ser sólido y duradero.
55. Entre un advenimiento y otro de mi Divinidad, pasan millares de años, y cuando me manifiesto, es para hablaros de una sola enseñanza de amor; en ella se resume toda mi Ley y toda mi Doctrina al deciros “Amaos los unos a los otros”.
56. El día en que los hombres inspiren su ciencia y su progreso en la luz divina del amor, harán de este mundo un paraíso lleno de vida, de luz, de salud, no soñado jamás, porque a la ciencia egoísta de hoy no le revelaré todas las maravillas que tengo reservadas para la humanidad.
57. En este tiempo os digo, que el mal no prevalecerá, porque en mi Obra no puede existir lo imperfecto, vuestro espíritu ha sido hecho para que a través de su evolución alcance el grado más alto de perfección.
58. Surgirán mis discípulos por todos los caminos de la Tierra y a su paso se disipará la niebla que había ocultado la verdad, en su corazón llevarán grabadas mis máximas, como en otro tiempo fueron grabados en piedra mis preceptos.
59. Pueblo, aquí está la luz, llenaos de ella, pero antes destruid esa vestidura de materialismo que os ha envuelto y que nunca más vuelva a cubrir a vuestro espíritu.
60. No toda la humanidad se purificará por la espiritualidad; también los elementos harán justicia sobre las nuevas Sodoma y Gomorra, a fin de preparar la Tierra para las nuevas generaciones.
61. Aquel diluvio que lavó la Tierra de las impurezas humanas, y el fuego que descendió sobre Sodoma, los conocéis ahora como leyendas; sin embargo; en este tiempo también contemplaréis cómo la humanidad se conmoverá al estremecerse la Tierra bajo la fuerza del aire, del agua y del fuego; sin embargo, os envío nuevamente un arca, que es mi Ley, para que se salve el que en ella penetre.
62. No todos los que en la hora de la prueba digan; “Padre, Padre”, me amarán, sino aquellos que en sus semejantes practiquen siempre mi amor, esos serán salvos.
63. Discípulos amados: todos los que me sigáis, haced que en las sombras de la noche brillen espiritualmente vuestros pasos, para que tracen un camino de luz que guie a los que se encuentran perdidos.
64. Antes de que vosotros hubieseis pensado en venir a escucharme, Yo he sido en vuestro corazón y me he comunicado con vuestro espíritu, que es a quien busco. Es mi voluntad que en este tiempo la humanidad se levante, deje su letargo y se aparte del mundo falso y frívolo que ha creado. Quiero que seáis discípulos del Espíritu Santo.
65. Procurad que exista armonía entre el espíritu y la envoltura, para que cumpláis con facilidad mis instrucciones; doblegad la materia con amor, usad energía si es necesario, cuidad de que no os ciegue el fanatismo, para que no obréis con crueldad en ella. Haced de vuestro ser una sola voluntad.
66. No es tiempo de estacionaros ni de aletargaros; ved que algo superior a vosotros os mantiene despiertos, ya sea una inquietud espiritual o una dolencia física. Sólo despiertos podréis percibir mis inspiraciones, porque el que duerme entorpece su espíritu y no puede contemplar la luz, ni comprender la vida porque sus ojos estarán cerrados a la verdad.
67. Hay muchos que sólo están esperando una palabra para venir a Mí, por eso os preparo y os envío a las comarcas a dar la buena nueva, por eso pongo a vuestro paso a los sedientos, para que les ofrezcáis esta agua que en verdad calma la sed.
68. Os he enseñado a no imitar al rico avaro que oculta su tesoro a los ojos extraños; sabed que este don que hoy poseéis, no es únicamente para vosotros, sino para todo el que lo necesite. Es mi voluntad que mi palabra repercuta en todo el orbe, primero a través del portavoz y después por conducto de mis emisarios.
69. Los pocos años que faltan para entregaros mis palabras, los veréis pasar como si fueran un instante. Recreaos y guardad mi palabra para que después de mi partida la deis a conocer en toda su pureza.
70. No esperéis que el año 1950 os venga a estremecer encontrándoos impreparados, no queráis hasta entonces reponer el tiempo perdido. Levantaos desde ahora, aprovechad y analizad mis enseñanzas y así no os confundiréis; perseverad en la caridad, no miréis la paja en el ojo de vuestro hermano, ni os alejéis del leproso porque a ellos los pongo en vuestro camino para que los curéis.
71. Vengo a salvaros, a llamaros a todos, quiero congregaros en torno a mi palabra.
72. Quiero que lleguéis con obediencia y humildad hasta el final del sendero, el camino está sembrado de pruebas, cada una de ellas es un paso adelante hacia la cumbre de la montaña o un peldaño más en la escala de perfección. Caminad con la mirada puesta en el infinito.
73. Bendigo a los que se han sacrificado por sus semejantes, a los que han renunciado a los placeres del mundo para consolar a los que sufren. Quiero que en el libro de la eternidad queden escritos vuestros ejemplos, que son los que necesitan los hombres para levantarse a seguirme.
74. Estoy entregando la luz a la humanidad, porque su ciencia no la salvará y ésta se encuentra en un mar embravecido, más Yo rescataré a los náufragos para convertirlos en pescadores y les daré una barquilla para que lleven la esperanza y la salvación a los perdidos.
75. Estos serán los discípulos del Tercer Tiempo, los nuevos pescadores de hombres, quienes tendrán como guía mi enseñanza y como ejemplo y estímulo la vida y los hechos de mis apóstoles del Segundo Tiempo.
76. Velad y orad, discípulos; siempre que lo hagáis unidos, sentiréis mi paz. Si las murmuraciones y los malos juicios os persiguen, cerrad vuestros oídos porque esos dardos no son mortales; si vais cumpliendo con mis divinas enseñanzas, en vuestro camino recibiréis demostraciones de gratitud y de respeto, y éstas os darán vida y aliento. 77. Cuanto más trabajéis, más corto os parecerá el tiempo y el camino, cuando el mundo os cause dolor y comprendáis que no hay en él quien os consuele, depositad vuestra queja en Mí y Yo os consolaré. Todos traéis mi luz en la conciencia, esa chispa divina que nunca se apaga, porque mientras esa luz alumbra el corazón de unos, el de otros, que han sido rebeldes a esa luz, los encuentro en la tiniebla. A todos recibo y doy la bienvenida en esta mesa de amor; tomando este vino y comiendo este pan, recordaréis mis máximas.
78. Gozad de este banquete porque no siempre disfrutaréis de él; calmad vuestra hambre y sed para siempre, porque bien pronto tendréis que recorrer los largos caminos y necesitaréis ánimo y fortaleza de cuerpo y espíritu.
79. Como ladrón vine a vuestro corazón en este tiempo, sorprendiendo a unos y despertando a otros, diciéndoos: “He aquí a vuestro Maestro, escuchadle y purificad vuestra vida para que deis testimonio de mi llegada con vuestras obras”. Si así no fuere, mi palabra y mi comunicación a través del entendimiento humano será burlada y negada Haced que vuestras obras inspiren arrepentimiento a los pecadores y que sus labios que solamente han sabido de la blasfemia pronuncien mi nombre con amor.
80. Pongo mi Verbo en vuestros labios, para que salvéis al perdido.
81. Si los hombres hicieron de la Tierra un mundo de escoria y de maldades, por vuestro esfuerzo y méritos se transformará en un mundo de paz y de espiritualidad, y tendréis mi ayuda en todo momento en esta Obra.
82. ¡Ay de la humanidad si en su corazón no llega a surgir la misericordia y la caridad! ¡Ay de los hombres si no llegan a tener completo conocimiento de sus malas obras! Su propia mano está desatando sobre sí la furia de los elementos y tratando de volcar sobre las naciones el cáliz del dolor y la amargura, y cuando estén recogiendo el resultado de su obra, todavía habrá quienes digan: “Es castigo de Dios”.
83. Yo sólo os he dado pruebas de amor; os envié a la Tierra que era semejante a una madre fecunda, amorosa y tierna; os di el fuego de la vida, el aire, que es aliento del Creador y el agua que es fecundidad y frescura y todo lo habéis tomado para sembrar la destrucción y la muerte; todo ha sido profanado y lo será más todavía, vuestros ríos serán de sangre, vuestro fuego será de exterminio, el aire estará saturado del aliento de la muerte, y toda la Tierra se convulsionará. En la hora de la justicia muchos me dirán: “Señor, perdón, tenía sobre mis ojos la venda de oscuridad”.
84. Yo les perdonaré y les haré saber que en esta Era nadie tiene oscuridad en el espíritu.
85. Como dueño de todo lo creado tendré que reclamaros de cuanto se hizo en la Tierra; entonces veréis como nada escapa a mi mirada penetrante y nada se borra del “Libro de la Vida Verdadera”.
86. Dejad que el Maestro penetre en vuestro corazón; invitadme a pasar a vuestro hogar, dejadme vivir con vosotros. Estas palabras son para todos los pueblos de la tierra, tened caridad de vuestros hermanos y de vosotros, para que destruyáis la amenaza que se cierne sobre la humanidad; con un poco de buena voluntad lograréis alcanzar la paz aún en los momentos más difíciles.
87. Tiempo ha que estoy llamando a vuestra puerta; reconoced mi llamado por su dulzura, no os aletarguéis y al abrir, sea la mano de la muerte la que llame. Los tiempos anunciados por Cristo, por Juan su apóstol y por los profetas han llegado; mucho tardaron en llegar estos tiempos según los hombres, en cambio Yo os digo que vistos desde la eternidad, sólo un instante ha pasado; recordad que se os dijo que los que perseverasen fieles a mi Ley de amor hasta el fin serían salvos; velad, orad y perseverad en el bien, para que no os perdáis en este mar desencadenado de pasiones, desesperación y muerte; mi Ley divina es con todos en la hora de justicia, mi amor os acompaña eternamente.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 58
1. Este hijo mío a través de cuyo entendimiento os estoy entregando este mensaje, no pretende hacerse pasar por Jesús, es uno de los muchos portavoces que he preparado en este tiempo, para hacer llegar a vosotros mi palabra divina.
2. Preparaos para que esa voz llegue a vuestro corazón y os levantéis a la verdadera vida.
3. En verdad os digo que mi palabra es el pan del espíritu, por eso quien de él comiere, hambre no volverá a tener.
4. Sed delante de Mí semejantes a los niños y entonces os diré como en el Segundo Tiempo. “Dejad a los niños que vengan a Mí porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
5. Mi Reino es para los limpios de corazón, por eso ahora que lo sabéis no apartaréis a nadie de mi presencia, ni al adulto que como pecador llega ante el Maestro, porque él viene a purificarse en mi palabra; ni al niño, porque aunque lo creáis escaso de comprensión en las enseñanzas de mi Obra, posee un espíritu muchas veces más evolucionado que el vuestro.
6. En esta era en la que me manifiesto a través del entendimiento humano, os estoy esclareciendo mis enseñanzas pasadas. Mi Espíritu está sobre toda materia y sobre todo espíritu en este tiempo para que sea sentida por todos mi divina presencia y contempléis el camino que conduce a la eternidad.
7. Si a mis enseñanzas de los tiempos pasados la humanidad les ha dado torcidas interpretaciones, hoy también podéis caer en ese error. He aquí porque a pesar de venir en espíritu, llego por instantes a materializar mis enseñanzas para hacerlas comprensibles a vosotros, que no os habéis sabido preparar, velando y orando.
8. Sabed que la finalidad de mi Doctrina espiritual, es el perfeccionamiento de vuestro espíritu, para que llegue a poseer la paz y la dicha a que todo espíritu aspira con el conocimiento de mi verdad.
9. Antes de entregaros vuestra cruz os he fortalecido y he enjugado vuestro llanto. Bienaventurado el que ha sabido llorar en mi regazo, porque sentirá que desaparece su dolor. Bienaventurado el que después de obedecer mi Ley logre el gozo en su espíritu, porque será el fruto de sus méritos.
10. Si queréis seguirme, llegad siempre limpios delante de Mí. No os harán falta joyas ni vestidos lujosos, sólo quiero limpidez en vuestro espíritu y en vuestro cuerpo para que me llevéis en vosotros.
11. Mi palabra es clara y a pesar de ello, a veces no queréis entenderla. En el Segundo Tiempo mucho hable en parábola y en sentido figurado, porque los hombres de aquella época sólo me entendían en esa forma,
más a pesar de ello pretextaban no comprenderme en algunas ocasiones. Y es que la humanidad quisiera tocar lo divino con sus manos y huye de las renunciaciones materiales y de la espiritualidad que son los medios por los cuales puede contemplar la luz de la Divinidad.
12. Tened espiritualidad, sed limpios de corazón y en el banquete del Señor nunca estaréis afligidos y entenderéis y sentiréis cuanto Él os hable. No os sentiréis indignos ni tendréis el deseo de marcharos. Por lo tanto, el que se levantare de mi mesa, será tan sólo para ir a predicar con su vida y sus obras la verdad de mi enseñanza.
13. Discípulos, estoy en vuestro corazón, para eso murió Jesús entre vosotros, para vivir por siempre en vuestro corazón. Escuchando mi palabra evolucionará vuestro espíritu, ved que por las obras de mis discípulos seré reconocido en este tiempo.
14. El dolor ha purificado a vuestra envoltura y a vuestro espíritu, para que en pensamiento, por medio de la oración, podáis transportaros aún a lejanas comarcas a cumplir vuestra delicada misión de hacer paz y llevar luz a vuestros hermanos.
15. Cuando vuestro cuerpo cesa en su lucha del día y toma el descanso en el lecho, el espíritu aprovecha ese tiempo para libertarse y ocuparse en misiones propias de él, en obras del Señor; pero si vuestro corazón en vez de descansar de sus preocupaciones y vicisitudes, o de elevarse en oración se entrega a la amargura, el espíritu tendrá que permanecer ocupado en sobreponerse a las flaquezas de su cuerpo desatendiendo otras misiones. Así es como os despojáis de vuestras virtudes, por falta de fe y de espiritualidad, debiendo pensar que quien abandona sus deberes para con los demás, por ocuparse solamente de sí mismo, es egoísta con sus semejantes y por lo tanto no tiene caridad de su espíritu.
16. Practicad mis enseñanzas para que os fortalezcáis y cuando lleguen a vuestras puertas los que os nieguen y os calumnien, tengáis serenidad en vuestro espíritu y dulzura en vuestros labios.
17. Si con esa preparación obráis, veréis que con vuestra oración se apartará de aquellos corazones la pena que pudieran esconder, como prueba de que estuvieron ante mis discípulos.
18. Si por el contrario, trataseis de defender mi Doctrina contestando golpe por golpe y blasfemia por blasfemia, entonces veréis como las turbas os vencerán y hallarán razones para demostrar que no podéis ser mis discípulos por vuestra falta de amor y caridad hacia vuestros semejantes.
19. No permitáis que el santuario que he edificado en vuestro corazón, sea destruido por ideas profanas; vivid alerta, penetrad en oración para que las tempestades no os sorprendan.
20. Cuando escuchéis a los profetas de este tiempo a quienes llaméis videntes, que en sus mirajes os hablan de peligros y pronostican pruebas, elevad vuestro pensamiento a Mí, para pedirme fuerzas, para resistir, o luz para salvar aquel escollo, implorando mi caridad para todos vuestros hermanos.
21. Es Tiempo de orar. Los hogares que viven en paz, deben orar por los hogares destrozados. Las viudas que han encontrado la resignación y consuelo, acompañen en pensamiento a las que van sin rumbo enloquecidas de dolor.
22. Madres que os recreáis al veros rodeadas de vuestros hijos, enviad vuestro consuelo a las que los han perdido en la guerra. No importa que vuestros ojos no vean el resultado, os bastará vuestra fe y que queráis compartir el dolor de vuestros hermanos, para que Yo envíe a aquellos por quienes oráis, paz, mi consuelo y mi caricia, el pan y el perdón.
23. Os he donado para que alcancéis por vuestros méritos la tierra de promisión.
24. Siempre os ayudaré en vuestra preparación para que podáis ser fuertes y os levantéis como buenos soldados de esta causa cuando se desate la confusión y se levanten pueblos contra pueblos y naciones contra naciones.
25. Hoy os digo, bienvenido sea el caminante que tiempo ha viene en pos de la luz divina. ¡Oh moradores pasajeros de este mundo, que hoy estáis aquí y mañana no sabéis a dónde vaya vuestro espíritu! De cierto os digo que no es la muerte la que os espere, sino la vida eterna, porque Yo no he decretado la muerte para el espíritu; mas quiero que en el instante de mi llamado os encontréis como las vírgenes fieles de mi parábola esperando la llegada del casto esposo con su lámpara encendida, para que en el instante de escuchar mi voz que os llama, podáis dejar el cáliz de amargura que habéis bebido en este mundo que nadie en esa hora os pueda arrebatar lo que con tanto dolor estáis a punto de alcanzar.
26. Aquí se cerrarán los ojos de vuestro cuerpo cansado de llorar, mientras los ojos de vuestro espíritu se abrirán a la vida verdadera, al traspasar los umbrales de le eternidad, allá donde vuestro Padre os espera con el galardón que os tiene prometido.
27. ¡Cuántos muertos a la vida de la gracia han resucitado en este tiempo escuchando esta palabra! ¡Cuántos débiles se han levantado llenos de fuerza! ¡Cuántos tímidos y desesperados se han llenado de valor y han encontrado la paz!
28. Las multitudes que anuncié en los primeros días de esta comunicación son éstas: los muertos y necesitados que dije que llegarían, sois vosotros.
29. En vuestra soledad y en vuestra amargura esperabais día tras día el momento que os diere le buena nueva de mi llegada. Habéis llegado bajo la sombra del árbol donde os esperaba atraídos por los rumores de mi presencia y de mis prodigios, y aquí estáis convirtiéndoos en discípulos del Divino Maestro.
30. Por algún tiempo todavía estaré con vosotros, para que grabéis mis enseñanzas en vuestro espíritu y no caigáis en profanación o en adulterio. Quiero que cuando vuestros labios se dispongan a hablar de mi Doctrina, vuestro corazón confirme con obras de amor la palabra que el Maestro os enseñara.
31. Tened cuidado de no herir el corazón de vuestros hermanos ni de apagar su lámpara de fe, porque ahí entre las multitudes están mis nuevos discípulos, no los apartéis de ese sendero. No creáis que vosotros sois los únicos de los cuales me serviré en este tiempo. Vosotros seréis llamados primeros y aquellos postreros. También aquellos llegarán cansados de andar y sufrir y me dirán: Padre, llego rendido ante vos, quisiera haberos encontrado ha mucho tiempo en mi camino, me hubiera evitado muchos de mis sufrimientos y errores. Más os digo, la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y quienes así me hablen deben saber que también entre mis labriegos hay quienes en su corazón me dicen: ¡Cuán feliz sería si aún fuera libre para gozar de cuanto el mundo me ofrece! Este es el que no supo aprovechar las pruebas que son las lecciones que da la vida ni ha sabido comprender el sentido de mi enseñanza, por eso es débil y en su debilidad se tienta a sí mismo.
32. ¿Quién podrá ocultarme alguna intención o alguno de sus pensamientos, a Mí que habito en el corazón de cada hombre? Por eso no os extrañe que os diga que de entre vosotros surgirán quienes persigan y traten de destruir lo hecho por Mí. Algunos de los que hoy se dicen discípulos y labriegos del Señor, mañana se levantarán en contra de mi Doctrina combatiendo a los que llamaron sus hermanos. Por eso os digo siempre, velad y orad, para que no caigáis en tentación.
33. Sea conforme cada quien con el don y el cargo que se le haya confiado y no se levante por los caminos y a las comarcas en tanto no se le marque el instante debido y se le señale su misión. Os digo esto porque hay quienes sin haberse preparado van doctrinando, y también hay quienes se convierten en guías sin poseer la debida preparación. En cambio, a otros que les parece no poder cumplir con las misiones que les estoy confiando, les digo: ¿Cómo consideráis imposible de cumplir lo que os confía Aquel que sabe de lo que es capaz cada uno de sus hijos? ¿Cómo habéis creído que fuera posible mi comunicación en este tiempo? ¿No es acaso por el entendimiento del hombre?
34. Hay quienes han dudado de mi comunicación en esta forma considerando al portavoz como un impostor, y de ésos que han dudado me he servido también llamándolos y preparándolos para desempeñar el cargo que en duda pusieron y dándoles pruebas de mi verdad. Muchos de ellos han sido de mis mejores portavoces, por la fe y la alegría con que luego han trabajado. Al saber que por sus labios brotaban palabras divinas, han vuelto sus ojos hacia Mí para bendecir mi nombre.
35. Desde entonces hacen mi voluntad y no la suya, reconociendo que quien hace su propia voluntad en la Tierra, lo hace para glorificarse a sí mismo y por lo tanto se aparta de Mí.
36. El Maestro os dice: hoy es mi palabra la que os guía, os corrige y enseña, después de 1950 os guiará sólo vuestra conciencia. Entregad mi enseñanza en toda su pureza, mostrad con toda caridad mi Obra.
37. No os he llamado para que perezcáis en esta lucha; al contrario, quiero que alcancéis como buenos soldados el triunfo, pero que ese triunfo sea el de la paz que hayáis sembrado, el de la salud que hayáis dado a los enfermos, el de la luz que hayáis hecho en las tinieblas.
38. Labriego que venís a presentarme vuestra labor, Yo os recibo. Venís de las tierras que Yo os he confiado y me preguntáis: Divino Maestro, mi trabajo, mi lucha ¿Es agradable ante vos? Y el Maestro os contesta: No son aún perfectas vuestras obras, no habéis llegado a ser mis discípulos; os miro como tiernos párvulos, a quienes mucho amo y ese cumplimiento que me presentáis, Yo lo recibo; vuestro espíritu se levanta dando los primeros pasos, doblegando a la materia y dando oído a mis nuevas enseñanzas en la presente etapa.
39. En el Primer Tiempo conocisteis el nombre de Jehová y mirasteis mis manifestaciones en el seno del pueblo de Israel al cual habéis pertenecido siempre, y os dije: He aquí el camino, y el camino de que os hablé era la Ley. Más tarde, mi Verbo encarnado en Jesús os habló y os iluminasteis con mis parábolas y preceptos, y en ellos os dije: “Todo el que cumpla amando y perdonando a sus semejantes está dentro del camino de mi Ley”, y en este tiempo volvéis a encontraros en el mismo sendero de vuestra evolución y tenéis delante de vosotros al mismo Espíritu Divino enseñando y guiando vuestros pasos; he venido como luz radiante y todo el que se prepare, podrá contemplarme.
40. No se ha levantado la humanidad en esta era a cumplir mis mandatos y la estoy esperando; he cultivado a los espíritus a través de los tiempos y no me habéis presentado todavía frutos dignos de Mí; he dictado leyes perfectas sobre todos los seres y el espíritu del hombre, que es la Obra maestra del Creador, no se ha perfeccionado; después de inspirarle y aconsejarle incesantemente, no ha sabido oír ni obedecer a su Dios.
41. No habéis hecho buen uso de los dones que os he concedido y sólo me mostráis dolor; si hay dolor en vosotros, es que habéis faltado a la Ley; habiendo sido dotados de fuerza, habéis debilitado.
42. Quiero que sepáis que sois entre todas las criaturas de este mundo, el ser predilecto dotado de espíritu y conciencia; os he dado el libre albedrío para que toméis por vuestra voluntad el camino recto que conduce a Mí; no es el camino florido el que os ofrezco, sino el de oración, penitencia y lucha y por ese sendero os guiará vuestra conciencia.
43. Se acerca el tiempo en que llegaréis en espíritu a Mí; estáis en el Tercer Tiempo, en la sexta etapa, cerca de los umbrales de esa vida perfecta que os espera; ¿Queréis llegar a Mí y disfrutar de la paz que os he prometido desde los primeros tiempos?; Todos me decís: Sí, Maestro, porque el cáliz que apuramos es amargo y nuestra jornada pesada. Cada día vuestro trabajo se hace más difícil y tropezáis con la incomprensión de vuestros semejantes; mas mi palabra que es bálsamo, viene a calmar vuestros dolores; esa fuente de gracia que habíais dejado secar, hoy se desborda nuevamente para daros fortaleza.
44. Mirad que se acerca el año 1950 y el pueblo no está reunido, aún no están preparados los doce mil espíritus de cada tribu, y si ese año llega y no me presentáis el número que os he pedido, ¿Quién podrá después de ese tiempo señalar a los escogidos? ¿Acaso vosotros vais a señalarles y a marcar su destino?; No, pueblo, sólo Yo escribo con letras imborrables la misión que a cada espíritu corresponde.
45. ¡Cuánto anhelo hay en Mí de manifestar mi Obra en otras naciones! Se acerca el tiempo en que esta comunicación ha de cerrarse y estos labios no hablarán más en esta forma.
46. Yo soy quien hablo en este tiempo, quien cultivo y preparo a los espíritus, porque no hay sobre la Tierra maestros del espíritu.
47. Y así como estas multitudes, ayer pequeñas, hoy se han multiplicado, así quiero reunir en otras naciones a mis discípulos.
48. Al mirar mi lucha constante, me decís: “Maestro, ¡Qué grande es tu Obra, que abundante tu palabra y cuánto amor y poder derramas en ella! Los corazones se convierten y los enfermos sanan sintiendo tu presencia”. Oídme hasta el fin para que aprendáis de Mí.
49. Me he manifestado espiritualmente en todas las naciones como estaba escrito, Los profetas dijeron: en el tiempo de guerra y tribulaciones vendrá el Espíritu Santo a comunicarse con los hombres. La humanidad me busca, suspira por mi palabra y es tanta su angustia y su confusión, que no acierta a encontrarme estando tan cerca de ella. En algunas ciudades han sido destruidos los templos, los libros han sido arrojados al fuego, atacada la fe y desconocidas las leyes sagradas, y en algunas naciones han borrado mi nombre del corazón de sus moradores
y sin embargo Yo os he anunciado que el reino celestial encontrará asiento en el corazón de los hombres. ¡Quién podrá destruir el templo interior si sabéis edificarlo en vuestro espíritu! ¡Cuán grande es la lucha que os espera, pueblo!
50. Pronto llegará al mundo el conocimiento de que el pueblo de Israel ha vuelto a la Tierra encarnado en distintas naciones y de él voy a servirme; sabrán que no sois descendientes de aquel pueblo por la sangre, sino por el espíritu, y como en los tiempos pasados, testigo de mi venida y de mis manifestaciones.
51. Vosotros que me representáis, llevaréis mi mensaje a la humanidad; os he enviado a iluminar la Tierra, a predicar el bien y a dar testimonio de la verdad. Pondréis a la conciencia antes que al espíritu y que a la materia y enseñaréis que aquélla es vuestra guía, y todo materialismo caerá y el espíritu volverá a elevarse convirtiéndose en mi discípulo.
52. Os olvidáis en este instante de vuestras penas para pensar en las de los demás porque sabéis que en otras tierras el dolor ha llenado el cáliz de sus moradores y este dolor llega hasta Mí, porque ¿Qué aflicción siente el hijo que no llegue al Padre? Mas ese dolor está purificando e iluminando al hombre, le está haciendo sentir el toque de justicia y le hará volver al camino; sólo el dolor lo hará meditar y recobrar la salud y la paz que ha perdido.
53. Mi presencia y mi amor acompaña a todos mis hijos en esta hora de prueba.
54. Entre los llamados de este tiempo se encuentran los que han pedido al Padre un tiempo más de libertad que Yo les he concedido, pero cuando ha llegado el instante de pedirles cuentas, les he preguntado: ¿Qué habéis hecho de aquella libertad que me pedisteis? Y sólo han podido contestar: Hemos hecho nuestra voluntad y el fruto que hemos recogido es muy amargo.
55. Estos han retornado a Mí cansados, amargados y hastiados de los frutos que tanto desearon, frutos venenosos y mortales.
56. El Señor les esperaba, sabía que habían de volver y cuando han regresado les he preguntado si aún quieren seguir el camino del placer terrestre o cargar la cruz de amor del Maestro y seguirlo, y me han dicho con el corazón que me seguirán hasta el fin.
57. A todos os digo: Orad para que seáis fuertes sobre vuestra materia.
58. Mientras gran parte de la humanidad se encuentra sufriendo, porque la ley de la fuerza es aun la que impera entre los hombres y la injusticia reina, desciendo y me presento espiritualmente entre vosotros a alimentaros, para que os regeneréis, comprendáis mi divina enseñanza y después podáis hacer obras perfectas entre la humanidad. Para esto he plantado mis árboles que son las grandes o pequeñas congregaciones en diferentes ciudades, provincias y aldeas; árboles que den sombra al
caminante que viene por largos senderos y desiertos y que den sus frutos de vida a los hambrientos. Amad a estos árboles, cultivadles con vuestro cariño y vuestro celo, no porque miréis desnudos de hojas a algunos y a otros envejecidos les azotéis cual si fueseis torbellino porque sus ramas serán nuevos árboles. No olvidéis el día en que recibisteis la primera sombra y comisteis el primer fruto.
59. Yo os he tomado como pequeños niños. Cuando comenzáis a dar vuestros primeros pasos como labriegos, os voy confiando pequeñas tierras para que aprendáis a sembrar. Esas primeras tierras son el corazón de los vuestros, son vuestros amigos y también vuestros enemigos. Para cada caso os inspiro.
60. Así, cuando la tormenta se ha acercado a vuestras tierras os han encontrado con temple en el espíritu, y llegado el tiempo de segar y cosechar, con regocijo en el corazón podréis llevar a los graneros del Padre la semilla recogida, misma que será en el futuro vuestro alimento en la eternidad.
61. Tiempo ha os invitaba el Maestro a sembrar en sus tierras, pero algunos fueron sordos e ingratos a la primera voz; mas el Padre seguía esperándoles porque sabía que al segundo llamado llegarían llenos de arrepentimiento solicitando su perdón.
62. Algunos para creerme y seguirme me pidieron como prueba la salud y la tranquilidad que no encontraban en la Tierra y cuando éstos sanaron y vieron la paz reinar en sus hogares y en su vida, me dijeron: “Eres Tú, Padre”.
63. Bendito aquél que reconoce las obras que a cada instante manifiesto en su camino, porque él le da un goce a su Padre. ¡Ay del que duda o desconfía porque se sienta solo, perdido y débil!
64. Escuchad discípulos: En el Segundo Tiempo, cierto día navegaba Jesús en una barca acompañado de sus discípulos; las aguas eran tranquilas y aquellos hombres se extasiaban con la palabra del Maestro. Mas Jesús se quedó dormido a tiempo que las aguas comenzaron a encresparse amenazando tempestad. Durante unos instantes la barca fue juguete de las olas y el temor embargó a aquellos corazones, al grado de que despertaron con voz angustiada al Maestro diciéndole: ¡Señor, sálvanos que perecemos! A lo que Jesús, mirándoles dulcemente extendió su mano hacia las aguas, que al instante fueron tranquilas y volviéndose hacia sus discípulos, les reprochó su duda diciéndoles así: ¡Ah hombres de poca fe!
65. A veces os contemplo así, débiles en la fe. Basta muchas veces que el pan sea escaso en vuestra mesa o que las puertas del trabajo por momentos se cierren, para que la duda se apodere de vosotros, olvidando que vais en la barca con Jesús, quien os dice también: ¡Ah hombres de poca fe!
66. Cuando me desbordo en complacencias me creéis. Pero cuando os pruebo, entonces dudáis.
67. No penséis que Yo pueda enviaros el dolor, porque él no existe en Mí. Es semilla que nació del corazón del hombre de la cual me sirvo para que sus frutos le despierten y le iluminen, porque Yo soy aquél que de las mismas tinieblas hace brotar la luz.
68. ¡Cuántos hay que bajo el dolor de sus pruebas me han llamado el Dios imperfecto e injusto, sin reconocer que el dolor que van recogiendo lo sembraron ellos mismos y que sólo por él serán limpios y libres de su fardo!
69. ¿Cuándo la humanidad le dará muerte al dolor? ¿Cuándo cesarán sus guerras y sus pecados? Mi voz, como una campana, dice a los espíritus en este tiempo. ¡Despertad! ¡Levantaos! Escuchad a vuestra conciencia para que penetréis con sumisión y mansedumbre por el camino de la Ley; os está prometido el tiempo de la paz y de la gracia en que desaparecerán el dolor y las lágrimas pero antes tendréis que luchar y perseverar en el bien.
70. Cuando todos los hombres se levanten alentando este ideal, la confusión de Babel que perdura en estos tiempos desaparecerá, para que todas las razas se estrechen en un abrazo de fraternidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 59
1. Bienvenidos seáis todos ante el Maestro. ¿Quiénes de vosotros sois los discípulos? ¿Quiénes los párvulos? No lo sabéis. Hay muchos que ya creen ser maestros y, sin embargo, contemplo que no han comprendido aún la primera lección, en cambio, otros se sienten incapaces para enseñar y cierran sus labios cuando ya podrían con sus palabras y con sus obras comenzar a doctrinar.
2. En todos los tiempos me he limitado para ser sentido y comprendido por la humanidad. Si en aquel Segundo Tiempo en mi manifestación como Cristo, hubiese venido en cuanto Dios y no en cuanto hombre, la humanidad con razón me hubiese reclamado diciéndome: “Señor, no podemos imitaros porque vos sois Dios y nosotros hombres”.
3. Nuevas enseñanzas he traído ahora a vosotros, mi arcano una vez más se ha abierto para los hombres y quiero que esto sea causa de regocijo para mi pueblo.
4. Entre la humanidad hay quienes me dicen en su corazón: ¿Por qué si mucho nos amáis, sufrimos tanto? ¿Por qué nos habéis enviado a la Tierra a padecer? Yo perdono vuestra blasfemia por que nace de
vuestra ignorancia y os digo que vuestras faltas y caídas son las que os han ido despojando de dones y atributos, y que por esa causa siendo ricos de espíritu, os habéis quedado sin virtud alguna. Es por lo que ahora debéis hacer méritos, para adelantar en vuestro camino de evolución. He aquí porque vengo a abriros mi arcano sin hacer distinciones entre la humanidad, para que cada quien tome de esta gracia lo que sienta que le hace falta a su espíritu, ya sea la paz, la luz, la fortaleza; pero no olvidéis que en el crisol del dolor es en donde se forjan los espíritus y se hacen los méritos para alcanzar mayor elevación. Os hablo desde lo alto del monte y según la elevación de cada uno así ascenderéis y os acercaréis a Mí. Después de oírme, descenderéis al valle en donde aún habitáis, mas no a los abismos que ha creado el hombre con sus pecados.
5. El valle del que os hablo es la armonía con lo espiritual que no habéis alcanzado todavía. A cada espíritu le ha sido confiado un cuerpo como medio para que se manifieste en este mundo material. En ese cuerpo, que es obra maestra de mi sabiduría, hay un cerebro en donde se revela inteligencia, y un corazón a través del cual se desbordan las virtudes y sentimientos nobles.
6. He encontrado a muchos en el abismo y hasta ellos he descendido para salvarlos. Mi amor por los perdidos hizo que ellos escucharan mi voz amorosa que les decía: “¿En dónde estáis hijos míos?”
7. He aquí mi luz, venid en pos de Mi.
8. En el Primer Tiempo vuestra fe se había opacado; ya no entendían mis hijos el lenguaje de su propia conciencia, y fue necesario que el Padre llegara hasta ellos para decirles: Tomad esta piedra en la que está grabada mi Ley, no olvidéis que ella os enseña el camino que conduce a la cúspide de la montaña en donde os espero. Y ante aquella piedra en donde estaba labrada mi Ley, juraron levantarse y caminar hasta el final de su destino; mas los tiempos pasaron y en la jornada surgieron las tribulaciones y las pruebas, que eran cada vez mayores mientras más transcurría el tiempo; entonces, levantando la faz y la voz al Padre le dijeron: “No os conocemos, ha mucho tiempo que luchamos y caminamos sin contemplar el fin de nuestra caminata, ni alcanzamos la paz que a nuestro corazón prometiste”.
9. Volvieron los hombres a su desobediencia y el Padre tornó a buscarles, acercándose más a ellos para hablarles como Padre y como amigo, Más aquellos le desconocieron diciéndole: “Vos no podéis ser nuestro Dios porque Él siempre ha estado en las alturas”.
10. Y es que se presentaba ante ellos como la verdad perfecta, mientras los hombres buscaban una verdad a su manera y llenos de indignación llevaron a la muerte al Hombre Divino. Aquel Hombre que era todo poder y sabiduría no dio a los hombres lo que ellos en su necedad
pedían. Él era puro y sólo obras limpias y perfectas podían brotar de Él. Mas de la misma muerte se levantó a la vida manifestando así que el autor de todo lo creado no podía morir, Y cuando nuevamente fue el Señor a su Reino, a la montaña de perfección, entonces los hombres confesaron que quien había estado con ellos era el mismo Dios porque sus obras y prodigios estaban fuera del alcance de la humanidad. Recordaron que había dicho que Él era el camino y anhelando llegar a lo alto del monte donde habitaba el Señor, salieron del abismo al valle donde contemplaron la luz que les ayudaba a proseguir la jornada, pero el camino estaba lleno de espinos; entonces, recordando que el Padre ante todo es amor, y que les había dejado comprender que cuando su dolor fuera muy grande volvería a ellos, comenzaron a preguntar a su Señor, desde el fondo de su corazón: Padre, ¿Por qué no venís? Vos sois amor y perdón, ¿Por qué nos habéis castigado? y presintieron el tiempo en que por tercera vez había de descender del monte su Señor. Cuando llegó a ellos, les preguntó: ¿Qué queréis de Mí? Y ellos le contestaron: ¡Padre, salvadnos! Entonces el Señor les preguntó: ¿Queréis salir del abismo? Atravesad los valles y escalad el monte animados tan sólo por mi voz, que es lo único que escucharéis en este tiempo. Unos dudaron porque no contemplaban la presencia humanizada de su Padre, pero otros sí creyeron que la voz que oían provenía de su Señor. Estos se levantaron llenos de fe a proseguir su jornada, guiados por aquella inspiración divina que era la luz en su camino.
11. Discípulos: vosotros sois aquellos, mas en verdad os digo que Yo no he enviado a nadie a habitar en los abismos, os he enviado a morar en el valle para que desde allí ascendáis hasta la mansión de vuestro Padre. Son los hombres los que han abierto abismos ante sus pies para hundirse en ellos. Ahora os pregunto: ¿Creéis que con esta palabra que por medio del entendimiento humano os he entregado, podáis llegar al reino de los cielos? ¿Pensáis salvaros creyendo y practicando lo que estáis escuchando?
12. Bienaventurado el que crea en esta palabra y en esta manifestación, porque él llegará a la cima del monte; mas a quien no creyere le digo que ésta será la tercera vez que me negará o me desconocerá, porque quien cree en Mí una vez, tendrá que reconocerme siempre porque el sabor y la esencia de mi palabra no cambia jamás.
13. A los que dudan les dejaré en el lugar en que hoy están para que por sí mismos despierten. Si no dejase que los hombres conociesen las consecuencias de sus actos, ¿Podrían ellos saber cuándo han obrado bien o mal? La conciencia les habla de todas sus obras para que de sus malos actos puedan arrepentirse y con sus obras de amor cumplan con mi Ley que les dice: “Amaos los unos a los otros”.
14. Cristo en aquel tiempo dijo a los hombres que le desconocieron: vosotros esperaréis a que Yo vuelva; por eso hoy que nuevamente estoy con vosotros, os llamo para deciros que os alejéis del abismo y vengáis en pos de mi huella.
15. ¿Qué hará el Padre con los que han dudado de su presencia en todos los tiempos? Someterles a grandes pruebas y tocar las fibras más sensibles de su corazón a fin de que en ellas se despierte la fe, el amor y el deseo de servirle. En verdad os digo que la luz se hará en toda tiniebla y la paz será en donde por mucho tiempo sólo existió el ¡Ay! de dolor.
16. En cada corazón descubro un concepto diferente de mi Divinidad; puedo deciros que un Dios diferente encuentro en la creencia de cada uno de vosotros; eso se debe al distinto grado de evolución en que cada uno se encuentra.
17. Una vez más os presento la montaña; si ella es invisible a vuestro cuerpo, la estoy presentando a los ojos de vuestra fe. Sobre el Sinaí os di la luz en el Primer Tiempo y sobre el monte Tabor me transfiguré en el Segundo para daros muestras de mi Divinidad.
18. Quiero contemplaros creyentes de mi tercera venida. Yo os he dicho que el que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de Mí hasta lo alto de la montaña; mas ya sabéis que el camino de Jesús es el de la humildad, el sacrificio y ha sido trazado con sangre hasta el Calvario. Sabéis que a Mí me persiguió la calumnia, el rencor, la burla, la incredulidad y la envidia. Mas os vuelvo a decir: el que quiera seguirme, tome su cruz y venga en pos de mi huella.
19. ¿Por qué teméis? No vengo a pediros imposibles, sólo que oréis con limpidez, que practiquéis la caridad y que os apartéis de lo superfluo. ¿Hay en esto un imposible? Si entre la humanidad hubiese existido espiritualidad desde un principio, Yo no hubiera venido a materializarme en este mundo y los hombres hubieran conquistado la mansión prometida al espíritu, por medio de su inspiración, su conciencia y su don de revelación.
20. Después de 1950 no volverá a materializarse más mi Espíritu ante la humanidad. Desde lo alto del monte donde habito, os contemplaré ascender paso a paso hasta que lleguéis a Mí.
21. Sois los caminantes que vinisteis en busca de vuestra salvación, con la esperanza de encontrar la verdad. Traíais un pesado madero sobre vuestros hombros y buscabais un Cirineo que os ayudase a soportar esta cruz; mas si os quedasteis aquí fue porque encontrasteis lo que buscabais.
22. ¿Quién que en verdad haya saboreado esta palabra podría abandonar a su Maestro? ¿Quién por ignorancia se apartaría del sendero? ¿Quién podría decirme que nada ha aprendido de Mí?
23. A quien no haya tomado con verdadero amor e interés esta lección divina para estudiarla, no le podré llamar mi discípulo, sino simplemente párvulo.
24. A nadie le he dado de comer aparte ni le he dejado afuera; a todos los he sentado a mi mesa y en ella he repartido el pan y el vino por igual.
25. Quiero que todos lleguéis a ser labriegos en mis tierras, pero labriegos preparados y celosos de su misión, que sepan cultivar mi semilla, que no dejen penetrar en sus tierra al gusano roedor que busca el fruto para devorarlo.
26. Discípulos: estudiad esta lección para que podáis preguntar a vuestra conciencia si estáis firmes en el camino, si estáis comprendiendo la enseñanza, si ya podéis llamaros labradores de mi campiña.
27. Mi misericordia se ha manifestado en vosotros. A nadie he preguntado sus obras antes de iniciarse como labriego en mi camino, y de cierto os digo, que entre el número de los que me siguen, está aquel que ha manchado su mano con sangre de su hermano. Nadie en la Tierra podía haber transformado a aquel malhechor en propagador de la caridad sino Yo. Mi perdón y mi palabra de amor fueron los que le redimieron y despertaron los sentimientos nobles que dormían en su corazón.
28. Si de los presidios he llamado a algunos para sentarles a mi mesa y formar con ellos un nuevo apostolado, nadie juzgue estas obras, porque en verdad no vine a curar a los santos ni a salvar a los justos, viene a buscar a los que me necesitan; he ahí mi caridad. Vine a convertir la escoria en elemento útil; he ahí mi poder.
29. Solamente limpios podréis llegar a Mí y sólo cuando limpiéis vuestro corazón podréis recibirme. ¿O no merezco esta ofrenda de vuestra parte? Yo contemplo que cuando estáis por recibir en vuestro hogar a una persona que juzgáis importante, todo lo limpiáis y lo ordenáis para haceros dignos de él.
30. ¿No creéis que es justo que en cada día, al nacer la luz de la aurora os debíais disponer a prepararos y limpiaros para llevarme en vuestro corazón?
31. Os hablo con sencillez porque sois los humildes de espíritu; si fueseis ricos en la Tierra, no estaríais escuchándome. No vengo a buscar galas ni palacios entre los hombres; preguntad a los videntes el esplendor espiritual que rodea a vuestro Maestro y comprenderéis que nada en el mundo se le podrá semejar.
32. Escuchad la voz de estos profetas que serán los que muchas veces os guíen con sus revelaciones, Dad crédito a sus palabras sabiendo que
del más humilde me estoy sirviendo en este tiempo, de aquél que creáis más imperfecto para recibir la gracia del Maestro.
33. Encuentro lleno de paz vuestro corazón; es que estoy cerca de vosotros.
34. Vengo a conversar y a daros mi enseñanza; en este tiempo no me humanicé en la Tierra, ni he buscado la sombra de una palmera para hablar desde ahí a las multitudes, ni mi planta ha pisado el polvo de la Tierra.
35. Vengo a enseñaros el amor perfecto hacia vuestro Creador. ¿No soy por ventura digno de que me améis así?
36, La huella que os tracé en el Segundo Tiempo fue para convertir en hermanos a los que vivían como enemigos y a elevar espiritualmente a los que ya sabían vivir como hermanos. Hoy que no me miráis con los ojos materiales quiero que me contempléis con la mirada de la fe; mas entre vosotros existen muchos que sólo creen en lo que sus manos tocan y dudan de todo lo que está más allá de la vista y de la mente. Ellos son los que me dicen: “Padre, ¿Por qué no hacéis milagros como en los tiempos pasados para creeros?” De cierto os digo que aquel tiempo ha pasado y si decís creer en Mi y conocerme, ¿Para qué queréis milagros? Creed por fe.
37. Unid mi palabra de aquel tiempo a la de ahora; comparad su esencia y encontraréis que es la misma, Recordad que os dije. “El árbol por su fruto será reconocido”. Dejad que mi palabra pase por vuestro corazón hasta llegar al espíritu, el que os dirá de quién viene esta palabra.
38. Mientras no dejéis que sea el espíritu quien pruebe el sabor de este fruto, ¿Cómo os atrevéis a negar que sea el Padre quien os habla?
39. ¿Por qué hay quienes sin comprender mi Obra no pueden apartarse de Mí? Porque es su espíritu el que se ha convencido de mi presencia. ¿Por qué otros aun dudando, no dejan de escucharme una sola vez? Porque llevan la duda en el corazón, pero es el espíritu quien los retiene, porque él está contemplando la verdad, Si esos corazones perseveran, sus tinieblas desaparecerán.
40. Los que os sintáis satisfechos de mi palabra, no os vayáis al desierto, ni almacenéis sólo para vosotros el sustento que os he dado. Os llamé para calmar vuestra hambre y para que después vayáis a hacer lo mismo con vuestros hermanos los hambrientos.
41. Ahora que vuestro espíritu recibe la luz a través de esta palabra, dejadle; él quiere conocerme, quiere saber quién es el que lo ilumina, quiere conocer el camino que le conduzca al fin de su destino.
42. Bienaventurados los que rompan las cadenas de esclavitud que les atan al mundo para estar conmigo. Bienaventurados los que venzan las inclinaciones hacia lo superfluo y las pasiones humanas para conservar
limpidez en la mente y en el corazón, porque mi palabra caerá como semilla en tierra fértil.
43. No porque me hayáis escuchado en este tiempo, creáis que habéis llegado a la perfección. Mucho tenéis que esforzaros en el camino y practicar mis lecciones para lograr esa perfección con vuestras obras de amor.
44. Aquí en la Tierra no logrará el espíritu su mayor elevación, por lo que os digo: No toméis esta vida como la única, ni a vuestro cuerpo como si fuese eterno. De cierto os digo que esa materia a la que tanto amáis, no es más que vuestra cruz.
45. Comprended mi palabra, ved que en su sencillez se encuentra mi esencia que es vida, bálsamo y paz. Podrán los hombres hablaros con palabra muy florida, pero daros la esencia que mi humilde Verbo encierra, eso nunca lo conseguirán.
46. Hoy escucho a los hombres hablar de ley, de justicia, de paz, de igualdad y de fraternidad; mas en verdad os digo, que en donde no existe amor, no podrá haber verdad, ni justicia y mucho menos paz.
47. Cuando os hablo de amor, me refiero al lazo divino que une a todos los seres, no me refiero al amor como lo entienden los hombres. Donde hay egoísmo o bajas pasiones, no hay verdadero amor. Yo amo lo mismo al que me niega y ofende que al que me reconoce y me honra con sus obras.
48. Si unos son dichosos sabiéndose amados por Mí y a otros no les interesa, mi manto de Padre a todos sigue cubriendo porque el amor es inmutable.
49. Nadie podrá impedir que os ame, como tampoco evitará que el sol os envíe su luz. Mas no olvidéis que soy también juez, y que nadie podrá impedir o rehuir mis juicios, como ningún humano puede detener por sí mismo a los elementos cuando éstos se desencadenan.
50. Caminad dentro de mi Ley y comprenderéis que mi justicia es inexorable. Cumplid con mis enseñanzas y a través de las mismas vicisitudes sentiréis la paz.
51. La humanidad está dividida, porque no se rigen por una sola ley. Cada nación tiene sus propias leyes. Cada pueblo sigue diferente doctrina y si penetráis en los hogares, también cada padre rige a sus hijos de distinta manera.
52. Le revelé al hombre el don de la ciencia que es luz, y el hombre con ella ha creado tinieblas y ha causado dolor y destrucción.
53. Juzgan los hombres encontrarse en la cúspide del progreso humano, a lo cual Yo les pregunto: ¿Tenéis paz en la Tierra? ¿Existe fraternidad entre los hombres, moral y virtud en los hogares? ¿Respetáis la vida de vuestros semejantes? ¿Tenéis consideración del débil? De cierto os
digo que si estas virtudes existieran en vosotros, poseeríais los valores más elevados de la vida humana.
54. Existe confusión entre la humanidad, porque a quienes os han llevado al abismo, los habéis elevado sobre pedestales; por eso no preguntéis porqué he venido entre los hombres, ni juzguéis por qué me estoy comunicando por conducto de pecadores e ignorantes porque no todo lo que juzgáis imperfecto, lo es.
55. El hombre es lo más perfecto que en el mundo ha existido. En él hay semejanza con el Creador; tiene en sí la trinidad que vosotros encontráis en vuestro Dios: conciencia, espíritu y materia, tres potencias que unidas forman un ser perfecto.
56. Podría el cuerpo vivir sin espíritu, animado tan sólo por la vida material, pero no sería humano. Poseería espíritu y carecería de conciencia, pero no sabría guiarse por sí mismo, ni sería el ser superior que por medio de la conciencia, conoce la Ley, distingue el bien del mal y recibe toda revelación divina.
57. Esta es la luz del Tercer Tiempo; más quien dijere que no es Dios quien os habla, sino este hombre, sometedle a prueba, que en verdad os digo: Mientras mi rayo divino no inspire su entendimiento, así le amenacéis con la muerte, de él no podréis arrancar palabras de esencia y verdad.
58. Nada extraño es que así como los espíritus se sirven de sus cuerpos para hablar y manifestarse, por un instante se desprenden de ellos para dejar que en su lugar se manifieste el Padre de todos los espíritus: Dios.
59. Vengo a vosotros, ya que no sabéis llegar hasta Mí, y os enseño que la oración más agradable que llega al Padre, es aquélla que en silencio se eleva de vuestro espíritu. Esa oración es la que atrae mi rayo a través del cual me escucháis. No son los cánticos ni las palabras las que halagan a mi Divinidad.
60. Más que a los virtuosos vengo a buscar entre vosotros a los necesitados, a los ignorantes, a los pecadores, para manifestaros mi caridad y convertiros en mis discípulos.
61. En este Tercer Tiempo, he de despojar a vuestro espíritu y a vuestra materia de todas sus lacras, para que alcancéis la verdadera elevación.
62. Lo mismo escucho al que en forma pura sabe elevarse para llamarme, que al que en su ignorancia me busca a través del más imperfecto culto. A todos los cubro con mi manto de amor.
63. Vosotros que me oís en este tiempo, no creáis hallaros en la cúspide de la espiritualidad, porque aún os falta mucho para llegar a ese grado de evolución, ni creáis ser los párvulos o principiantes en mi Ley, porque si bien estáis dando los primeros pasos en este Tercer Tiempo, ya en eras pasadas fuisteis también discípulos del Señor. Vuestro espíritu al escucharme en este tiempo se estremeció y después
estudiando mi palabra, ha llegado a comprender el culto que el Padre espera de sus hijos.
64. Si siguiéndome no estáis libres de pruebas en este camino, es que no habéis llegado aún a la morada de vuestro Padre, donde os espera, para haceros sentir la verdadera paz y la dicha perfecta.
65. Ahora os digo: No os canséis, no retrocedáis ante los espinos y tropiezos, orad y me sentiréis cerca y comprobaréis que Yo soy el buen compañero en vuestro viaje.
66. No desesperéis, ni imitéis a los materialistas que sólo contemplan lo que la vida material les presenta.
67. Todo el que se ha perdido tendrá que desandar los caminos regresando al punto de partida para encontrar la paz del espíritu.
68. Es necesario que comprendáis para qué os he llamado en el Tercer Tiempo, que conozcáis vuestra responsabilidad y vuestra misión, porque no sólo responderéis de vosotros sino de la porción a vosotros encomendada.
69. ¿Por qué teméis? ¿Acaso significa un sacrificio el amaros los unos a los otros? ¿No veis cómo lloran vuestros hermanos en las naciones?
70. La guerra ha extendido su manto sobre muchos pueblos de la Tierra y esto ocasionará que se desaten también el hambre, la peste y la muerte.
71. No dejéis vosotros la puerta abierta a la guerra, porque como ladrón, penetrará y os sorprenderá. Velad y orad.
72. La mala hierba será cortada de raíz del corazón de los hombres y la buena simiente será conservada, para formar con ella una nueva humanidad.
73. Muchos hombres y mujeres, por causa de tanto dolor y destrucción, empiezan a suspirar por mi Ley, por mi palabra y por mi paz, mas no saben hacia donde conducir sus pasos para encontrarme, ¿No os agradaría llegar en esos momentos ante ellos? y poderles decir: “Este es el camino ahí está el Divino Maestro “.
74. Mirad cómo cada página de la enseñanza que os doy la estáis sepultando sin comprender el destino que ella tiene.
75. Yo soy el libro, la palabra y la luz ¿Por ventura podréis negarme ocultando la verdad?
76. Yo os bendigo, porque habéis sabido preparar vuestro corazón como un santuario. Las tierras, que son vuestros corazones, han abierto sus entrañas para recibir el rocío de mi gracia, que hará germinar la simiente de mi palabra.
77. En mi mesa a nadie se ha servido más a uno que a otro, a nadie se ha distinguido ni humillado. Son los hombres los que me aman en forma diferente, unos con ahínco, con perseverancia y con fe; otros con frialdad, con inconformidad e inconstancia. Cuando todos los hombres
buscando la paz, la encuentren en Mí, comprenderán que la palabra de Cristo y sus promesas son de vida eterna y todo el que en este tiempo me halle, nunca más se apartará de Mí, porque el espíritu encarnado en esta era, ha alcanzado grande evolución que es experiencia y luz.
78. Os dejo como antorchas entre la humanidad, por vuestras obras se encenderá la fe en muchos corazones. Cuidad de vuestros actos, palabras y hasta de vuestros pensamientos.
79. Que nunca sepa vuestra mano izquierda lo que haga la derecha y la semilla de vuestro amor será abundante y fructífera.
80. ¿Qué habéis hecho de la lección del Maestro? Aún no contemplo vuestra regeneración. Más no esperéis que mi justicia toque vuestro mundo para levantaros a trabajar por la paz.
81. No porque de antemano os sintáis perdonados, vayáis a hacer mal uso de este perdón.
82. Las dos eras pasadas transcurrieron sin que vuestro espíritu cumpliera con fidelidad su destino. Hoy se ha abierto un nuevo tiempo ante él para que con sus méritos inunde de paz la Tierra y de ella se ahuyente la miseria y el dolor. Es el tiempo en que podréis dejar vuestro ejemplo impreso en el corazón de vuestros hermanos, para que se aparten del vicio, de lo superfluo y recobren la salud del espíritu y la del cuerpo por medio de la regeneración.
83. En verdad os digo que si os levantáis en este tiempo al cumplimiento de vuestra misión sin velar y orar, veréis el haz de la Tierra cubrirse de cadáveres.
84. Comprended pueblo, que nunca habéis sido enviados a la Tierra para que seáis indiferentes a lo que acontece entre la humanidad.
85. Velad y orad, no esperéis que este año sea de complacencias para vosotros. Son tiempos de lucha, de enmienda y meditación.
86. No os despojéis de mis dones, porque quedaríais como parias en la Tierra. 87. Orad por la paz de las naciones; he hablado a los hombres a través de la conciencia, a los que gobiernan estos pueblos y he visto que su corazón es reacio, que de él no retiran su odio y su ambición.
88. Velad por vuestra fe, por vuestro celo para testificar mi verdad y despreocupaos de las pruebas que por amor a Mí os causen vuestros hermanos, porque mi Obra, mi Doctrina y mi Ley son indestructibles, son inmaculadas. Os digo esto, porque seréis perseguidos por ser mis discípulos. La mala intención, y la mala fe irán tras de vosotros. Mas no por eso os ocultaréis en las catacumbas para orar y tratar de servirme; aquellos tiempos pasaron.
89. He libertado a vuestro espíritu y en su evolución nadie podrá detenerlo.
90. Mi extensa lección de este Tercer Tiempo os elevará a todos a un grado mayor de evolución desde donde contemplaréis a vuestro único
Dios. Entonces habrá paz en vuestro espíritu y esa paz será semejante al gozo que tendréis cuando después de conquistar la tierra prometida y de alimentaros con los manjares eternos. Experimentéis la gloria de amar y de ser amados por vuestro Padre Celestial.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 60
1. Venid a mi mesa a comer el pan de mi enseñanza.
2. Vais a escuchar al Verbo; ¡Oh pueblo!
3. Yo contemplo vuestro afán por seguirme; no os ha importado traer vuestro corazón herido por los vuestros, desgarrado se encuentra; mas la vestidura de vuestro espíritu la contemplo intacta, porque la maldad del hombre no puede llegar hasta ahí.
4. Bienaventurados los que por mi causa son burlados y heridos y a pesar de ello con mansedumbre y amor llevan su cruz a cuestas, porque ellos verán prodigios de conversión en sus hermanos.
5. No todos los que forman la multitud que me escucha tienen fe; entre ellos descubro a los nuevos fariseos ocultándose, tratando inútilmente de encontrar impostura en la verdad.
6. He venido a enseñaros a elevar vuestro espíritu para que encontréis la esencia de esta palabra que está sobre toda imperfección humana.
7. La esencia que brota de esta palabra que os entrego, la derramaré sobre todos los pueblos de la Tierra porque es simiente de unificación. Esta Doctrina hará meditar y comprender muchas enseñanzas a la humanidad.
8. Los lazos rotos se unirán y las diferencias de razas desaparecerán ante la espiritualidad, porque el culto al único y verdadero Dios será uno solo.
9. Así empezaréis a formar en la Tierra una sola familia y os dejaré una antorcha grande, infinita, que alumbre el sendero espiritual de todos mis hijos.
10. Mi costado abierto aún deja escapar un raudal de agua que es redención y bálsamo para vosotros.
11. Preparo los caminos para que el extranjero llegue a esta nación y escuche mi palabra a través de esta comunicación.
12. Si en el Segundo Tiempo os dije: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”, hoy que os hablo como Espíritu Santos digo: “Yo soy Cristo y soy el Padre, porque el Verbo que en Cristo habló era la palabra de Dios que es esta misma que hoy estáis recibiendo”.
13. Ha sido necesario que os hable por medio de símbolos, en sentido figurado y en parábolas, para que lleguéis a comprender las lecciones de espiritualidad que os he traído en este tiempo.
14. Mas ha llegado la hora en que apartéis de vuestro culto todo materialismo y me busquéis con el espíritu.
15. Comprended que no vengo a la casa material donde penetran vuestros cuerpos, vengo a la morada que vuestro pensamiento me prepara.
16. Hoy gozad con mi palabra. Cuando el año 1950 llegue, no os abandonará mi Espíritu porque él está en vosotros y en todo lo creado, mas ya no me escucharéis en esta forma. Si Yo vine espiritualmente a comunicarme con la humanidad, vosotros os elevaréis después espiritualmente hacia Mí.
17. Llegáis temerosos ante el Maestro para preguntarme: “Señor, ¿Nuestra simiente será grata ante tu mirada?”. A lo cual os respondo: Si habéis hablado con amor, si habéis tenido caridad para el enfermo, si habéis perdonado las injurias, habréis agradado a vuestro Padre.
18. Sembrad buena semilla para que recojáis buenos frutos. Si sembraseis amor y recogieseis desengaños en el mundo, no perdáis la fe y dejadme vuestra causa, porque es a Mí a quien servís y de quien recibiréis el galardón.
19. Os he enseñado a sembrar en el mundo para recoger en el cielo.
20. No busquéis vuestro pago en la Tierra, ni olvidéis que mi reino no es de este mundo.
21. En esta era se han desatado los elementos, para purificar a mis escogidos y dejarlos preparados para predicar mi palabra.
22. Mi inspiración va iluminando a los que me han buscado, a los que están destinados a ser mis discípulos: la voz de Elías es como campana sonora que despierta a los espíritus anunciando mi presencia.
23. La Obra que he venido a presentaros, es el arca en donde han de ser salvos los que en ella penetran, y el día en que hayáis recibido el último de estos mensajes, los elementos se desatarán y azotarán a la humanidad. Vosotros también seréis probados y entonces contemplaré la fe y la confianza que habéis puesto en Mí. Seréis escudriñados y muchos de vuestros hermanos que os han juzgado mal por ignorancia, al conocer mi Doctrina se unirán a vosotros. No sólo el hombre alcanzará mi enseñanza en este tiempo, también los espíritus que habitan en el valle espiritual serán elevados a escalas superiores.
24. Discípulos amados: sed celosos de mi Obra, cumplid mis mandatos y con ello estaréis dando testimonio de Mí. María vuestra dulce Madre, también desciende a vosotros y os llena de gracia, os enseña el amor perfecto y convierte vuestro corazón en fuente de caridad, para que hagáis grandes obras de amor entre vuestros hermanos y conozcáis la
verdad. Ella es mi colaboradora y junto a mi palabra de Maestro y de Juez, está su palabra de madre y de intercesora. Amadla, pueblo, e invocad su nombre. En verdad os digo que María vela por vosotros y os acompaña, no sólo en los días de prueba sino eternamente.
25. Hago responsable a mi pueblo de estas manifestaciones de amor que le entrego; todo el que haya aprendido de Mí, prepare y enseñe mi verdad a los postreros.
26. Muchos hambrientos y sedientos de la palabra divina vendrán a vosotros y en mi enseñanza clamarán su anhelo de saber; Yo os estaré contemplando desde el Más Allá y toda obra buena que hagáis en favor de vuestros hermanos será bendecida y sus frutos multiplicados, en cambio todo error o adulterio a mi Ley será juzgado y sancionado por Mí justicia perfecta.
27. Creced y practicad sin fanatismo, elevaos y colocaos en un plano desde el cual podáis enseñar a todos vuestros hermanos sin distinción de credos ni doctrinas. No os detengáis para hacer la caridad a un necesitado porque practique un culto retrasado o imperfecto; antes bien, vuestra obra desinteresada conquistará su corazón. No os encerréis en grupos, ni reduzcáis con esto vuestro campo de actividades, sed una luz para todo espíritu y un bálsamo en toda aflicción.
28. Sois como el caminante que se sienta bajo la sombra de un árbol a descansar para después proseguir la jornada. Si la sed os abrasa, he ahí una fuente de agua cristalina en mi enseñanza; si vuestras fuerzas se han agotado, reposad; si la tristeza embarga vuestro corazón, aguardad y escucharéis el trino del ruiseñor que os hará olvidar vuestras vicisitudes; mas si el hambre llega a vosotros, cortad del árbol el fruto más maduro y comed.
29. He aquí al Maestro hablándoos con sencillas parábolas para que comprendáis mi Doctrina.
30. No quiero que os estacionéis en el camino, ni que mañana os quedéis mudos cuando los hombres os pregunten lo que escuchasteis de Mí; no es mi voluntad que después de 1950 lleguéis a reclamarme desesperados porque me he ausentado de vosotros.
31. Ved con qué mansedumbre y constancia me he presentado para entregaros mi palabra y enseñaros a pronunciar sílaba por silaba mis palabras divinas.
32. Discípulos: No vengo a exigiros que en vuestras obras y palabras alcancéis la perfección, pero si os pido toda la limpidez, caridad y sinceridad de que seáis capaces.
33. Guardad mi esencia en vuestro corazón para que cuando habléis, vuestras palabras vayan saturadas de ella y conmuevan el corazón de vuestros hermanos. Si vuestra palabra no lleva esta esencia no seréis creídos y os dejarán predicar solos en el desierto, el viento se llevará
aquellas palabras y nada habréis sembrado. ¿Qué aliciente podrá sostener en su jornada a quien así vaya trabajando? Ese tendrá que hundirse en el desaliento.
34. Desde ahora os digo que os llenéis de fortaleza, de ánimo para la lucha, porque en vuestras flaquezas y en los instantes de amargura no esperéis que siempre venga alguien a consolaros.
35. Mas si sabéis desde hoy prepararos, jamás os sentiréis solos ni me sentiréis ausente, aunque hayáis dejado de escuchar mi palabra. Si sabéis buscarme y amarme, sentiréis mi presencia doquiera que estáis y en el momento en que la necesitéis.
36. Buscadme siempre de la mejor manera que podáis y en Mi encontraréis al Padre, Maestro y Amigo.
37. Nunca he negado mi caridad a quien la ha buscado, aun cuando haya llegado cubierto de lepra. A nadie le he prohibido tomar el pan de mi mesa.
38. Así os preparo porque de vuestros labios brotará mi palabra y ella será consuelo, profecía, bálsamo y baluarte en las pruebas de la humanidad.
39. Mirad la estela de dolor que va dejando la guerra y los hombres no quieren despertar de su letargo, mas pronto surgirán en el mundo sucesos que conmuevan a la humanidad y la hagan cambiar de ruta.
40. Los elementos darán voces de justicia y al desatarse harán que desaparezcan porciones de tierra y se conviertan en mar y que desaparezcan mares y en su lugar surja la tierra.
41. Los volcanes harán erupción para anunciar el tiempo del juicio y toda la Naturaleza se agitará y conmoverá. Orad para que sepáis comportaros como los buenos discípulos, porque ese será el tiempo propicio en que la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana cunda en los corazones.
42. Llenos de gozo venís hoy hacia Mí, para cantar ¡Hosanna! porque sois los que habéis oído mi voz y mi palabra en las tres Eras y reconocéis que soy el Dios único que en los tres tiempos se ha venido e manifestar a la humanidad.
43. Vosotros no veis misterio en mi Trinidad porque en verdad no existe. Yo soy un solo Dios que se ha manifestado en tres fases. Los hombres son los que al profundizarse en sus meditaciones y en sus ciencias se confunden.
44. El libro de la enseñanza se encuentra abierto ante vosotros y es el Maestro quien viene a elegir la lección; entonces vais sintiendo que de párvulos pasáis a ser discípulos según el amor, la fe y la voluntad que ponéis al escucharme.
45. Hay quienes a pesar de oírme y creer en mi presencia, no me han entendido; otros que reconociendo la grandeza de mi revelación no se
han levantado a la regeneración y al cumplimiento de su misión, otros que quisieran extender mi enseñanza entre los hombres pero temen a la humanidad y sienten que sus labios enmudecen y aún hay quienes me han dicho: “Maestro, dejadme gozar los placeres del mundo y una vez hastiado, llegaré a vos”. ¡Ah ignorantes que así habláis a vuestro Señor sin pensar que el día postrero de vuestra vida no lo conocéis y cuando lo veáis llegar entraréis en lucha con la muerte, con la invencible, y vuestro espíritu se desprenderá de la carne para oír la voz de su conciencia que le dice que ante mi presencia se encuentra desnudo de buenas obras, con las manos vacías, mostrando que ha perdido la oportunidad de acercarse a su Padre!
46. Vengo a escoger de entre las multitudes a los que llenos de fe y de firmeza han de seguirme para que ellos imiten a su Señor extendiendo la Ley por todo el mundo. Sabéis que no tengo preferencias, pero que no todos estáis a tiempo para ser elegidos.
47. Desde los primeros tiempos de la humanidad he venido a servirme de los que se han preparado, de los que han analizado mi enseñanza para enviar por su conducto mis mensajes y mi Ley a los demás.
48. Cuando hablé a Abraham, él escuchó mi palabra y con la fe contempló a su Señor. Aquella voz dijo al patriarca: Contemplo que sois justo en la Tierra y hago con vos un pacto de alianza; es mi voluntad hacer brotar de vos numerosas generaciones, las cuales formarán un pueblo que deberá reconocerme y amarme y en él serán benditas todas las naciones de la Tierra.
49. Yo di a Abraham un hijo a quien llamó Isaac y al que amó profundamente, y para probar la fe y obediencia del patriarca, le pedí que lo sacrificara. Abraham se estremeció en su carne y en su espíritu, mas reconociendo que era orden divina la que estaba recibiendo, sólo pidió en su oración fuerza para llevar a cabo aquel supremo mandato y se dispuso al sacrificio de su hijo.
50. Eso me bastó, y cuando el brazo de Abraham se levantó para asestar el golpe, Yo detuve su mano, le devolví la vida del hijo amado y le di mi ósculo de paz. Sólo uno de mis elegidos podía resistir esa prueba, por eso Yo lo escogía a él para que su ejemplo quedara escrito para los hombres de su tiempo y de la posteridad.
51. Después Jehová os envió a su Verbo encarnado en Jesús, a quien probasteis y de quien me pedisteis su vida para creer; y mi amor infinito e incomprensible para vosotros, os lo entregó como un manso cordero, para que recibiendo su sangre, resucitaseis a la vida eterna. Ya podréis comprender mi amor por vosotros los pecadores.
52. Hoy vengo a buscaros nuevamente, mas no vengo a grabar la Ley en piedra, ni a encarnar mi Verbo en un hombre. Viene mi Espíritu Santo a hablaros por medio del entendimiento del hombre inspirado por
Mí, a prepararos, para que después os comuniquéis directamente de espíritu a Espíritu con mi Divinidad.
53. Es el espíritu de Elías quien abrió las puertas de esta Era en la cual os he revelado las nuevas enseñanzas contenidas en la Sexta página del Libro de los Siete Sellos, el Libro de la Vida, cuya luz iluminará hasta el último rincón de la Tierra.
54. Vosotros pertenecéis espiritualmente al linaje de Abraham, al pueblo en el que a través de los tiempos, se cumplieron todas las profecías y las promesas que os hice por medio de los patriarcas.
55. Ahora os estoy confiando un nuevo testamento que es como un arca, para que en ella se salve la humanidad.
56. Trabajad, sembrad, pero hacedlo dentro de mi Ley. Si os he dicho: mi voluntad es la vuestra y vuestra voluntad es la mía, puedo repetíroslo, pero siempre y cuando vuestra intención sea lícita. Pensad que de vosotros no debía haber brotado nada impuro por haber nacido del seno de Dios, justos y limpios. Os di la Tierra llena de bendiciones para que la tuviesen los hombres como hogar temporal.
57. Si en todos los tiempos he venido a mostrarme a los hombres, ¿Por qué entonces, necesitan hacer mi imagen con sus propias manos para en ella adorarme?
58. Pueblo, vuestra restitución en este tiempo ha consistido en venir a buscar una joya de incalculable valor entre el fango. ¿Por qué? Porque en la Tierra que habitáis y que habéis convertido en fétido pantano, perdisteis en tiempos pasados vuestra heredad; llegasteis sin ella ante mi presencia y hube de enviaros a buscarla, para que al retornar a Mí, me la mostraseis. Esa joya es el conjunto de virtudes. Haced el bien y cuanto más lo practiquéis, mayores serán los destellos que ella de.
59. No me culpéis de haber venido a doctrinaros en tiempos de dolor y de tristeza, porque Yo no he creado el dolor.
60. Sed mis buenos labriegos y os enviaré a las comarcas a enseñar esta Doctrina. No vayáis a enseñar lo superfluo, ni confundáis la verdadera fe en lo espiritual con las supersticiones. Si estas ideas mezclaseis a mi Obra, más os valiera enmudecer.
61. Hablad de mi verdad y os premiare con mi inspiración, como he premiado la inspiración de este pueblo y de mis portavoces derramando mi palabra cada vez más extensa.
62. Sentid mi presencia divina entre vosotros; ha sido mi voluntad sorprender a mi pueblo en este día.
63. Hoy vengo a preguntaros: ¿Qué habéis hecho de la Obra que os he confiado? ¿Qué habéis hecho de mis enseñanzas, y cómo habéis entregado mi mensaje a vuestros hermanos? Calláis ante mis preguntas, pueblo, porque sabéis que esas mismas preguntas ya os las había hecho vuestra conciencia.
64. Os sentís como párvulos ante el Maestro y en silencio lloráis. Yo os perdono y os concedo un tiempo más, para que en él lleguéis a convertiros en los verdaderos discípulos.
65. Bien sabéis que enseñanza no os ha faltado, que a vuestro paso os he llenado de alicientes para que prosigáis en el sendero. Ciertamente, me presento como juez, pero os hago sentir antes mi amor de Padre.
66. Pueblo: Si Yo diera a las naciones la paz a cambio de vuestra regeneración y enmienda, ¿Aceptaríais gustosos esta condición y os esforzaríais por cumplir con ella? Pensad en esto que os digo, discípulos.
67. Vengo lleno de amor y de mansedumbre para que aprendáis a amaros y para que seáis humildes. Yo soy el ejemplo y el Libro. Oíd a Cristo nuevamente porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
68. No sólo Yo he venido a manifestarme, también María vuestra dulcísima Madre y Elías vuestro Pastor Espiritual, para que comprendáis que éste es el último tiempo en que Dios se materializa a través del entendimiento humano para ser visto, oído y sentido por el hombre.
69. Si vosotros que habéis oído esta palabra, la abrazáis con amor y la dais a conocer como os la he enseñado, de cierto os digo que vuestra simiente alcanzará hasta la séptima generación; mas si no tuvieseis sumisión y caridad, el dolor se hará sentir en vuestros hijos y en sus descendientes.
70. Mucho tendréis que trabajar en el seno de vuestra congregación, para que vuestros méritos sean tenidos en cuenta; tendréis que uniros en pensamiento y en voluntad; tendréis que amaros como hermanos y saberos perdonar vuestras ofensas; entonces habréis roto las cadenas que os atan al materialismo, al amor propio, al egoísmo, para comenzar a vivir y a sufrir por los demás.
71. Elías es con vosotros y su luz os inspira para que terminéis de construir en vuestro corazón el santuario, como también os dio valor para que derrumbaseis de su pedestal a vuestros ídolos. El rayo de Elías ha venido siempre a exterminar la idolatría, la superstición, la ignorancia y ha hecho que los hombres reconozcan el poder del Dios de Verdad.
72. Pueblo: Refugiaos bajo el manto de paz de María en este tiempo de tribulaciones y orad por todos los hombres, tanto por los que la reconocen como Madre Divina como por los que la desconocen.
73. Ved cómo la guerra se extiende como el aceite en el agua. La mala hierba deberá ser cortada de raíz, para que la Tierra sea limpia nuevamente.
74. Velad y orad por la paz de vuestra nación y guardad en vuestro corazón mi palabra, porque aún estáis en el tiempo de oírla, mas pronto este tiempo pasará.
75. Yo recibo la oración de este pueblo que también eleva su plegaria a la Reina de los Cielos, la que os envía su caricia y deposita en vuestro corazón una flor espiritual.
76. Benditos sean los que vienen buscando mis huellas. Estáis oyendo mi voz que os envío desde lo perfecto, voz que en múltiples formas se escucha en todo el Universo.
77. Nadie puede ocultarse a la mirada de Creador puesto que Él es omnipresente. Os sigo doquiera que vayáis como vuestra propia sombra; ningún pensamiento puede escapar a mi Divinidad, ni existe obra que haya quedado oculta o ignorada para Mí. Lo mismo estoy con los espíritus justos que habitan mansiones elevadas, que con aquellos cuya turbación espiritual les ha hecho crear y habitar mundos de tinieblas.
78. Aquí estoy con todos, soy el esperado por unos, el perseguido por otros. El Espíritu Santo viene a descorrer el velo de oscuridad que os cubría, para que todo ojo pueda recrearse con esta luz. Soy la vida eterna que viene en busca de los muertos para levantarlos.
79. Elevaos en vuestra oración de tal manera que podáis llegar a los umbrales de la eternidad, en donde no pasa el tiempo y donde todo es paz y beatitud, porque ahí os saturaréis de la vida verdadera.
80. Pensad que inexorablemente llegará para cada quien el instante de penetrar para siempre en aquella morada. ¿Por qué os empeñáis en morar en este mundo? Cuán poca es vuestra fe y vuestra esperanza en la vida espiritual cuando tanto os aferráis a la Tierra, y cuando contemplo que quisieseis volver a ver en ella a aquellos que fueron vuestros y que hoy viven en espíritu, en mundos mejores que este. ¿Por qué queréis que vengan a llorar nuevamente al valle de lágrimas y a comer de vuestro amargo pan, si desde donde habitan ya están vislumbrado la silueta de la Tierra Prometida?
81. Sentís que la justicia del Padre se manifiesta en todo el Universo, mas Yo os digo que no confundáis mi justicia con el vulgar castigo. Esta era os ha sorprendido impreparados porque habéis desaprovechado los tiempos y vuestros dones y por esta causa os sentís castigados.
82. Discípulos: Despertad y reconoced el tiempo en que os encontráis. Os digo que así como nadie podrá retener mi justicia, tampoco podrá cerrar las puertas del Más Allá que mi caridad os ha abierto. Nadie podrá evitar que de aquellos mundos desciendan entre los hombres los mensajes de luz, de esperanza y de sabiduría.
83. Yo soy el único poseedor de ese reino y su llave está en mi doctrina. Comprended entonces toda la gracia que entre vosotros,
humildes espiritualistas, he depositado porque ninguna secta o religión de este tiempo tiene la comunicación de la palabra divina, ni la presencia de los seres espirituales de luz enviados por mi voluntad.
84. Dejad que las grandes religiones y sectas desconozcan estas enseñanzas, dejad que nieguen esta comunicación y os juzguen; es que han olvidado, o no quieren saber que Cristo tiene la llave de todos los misterios del espíritu. Ya veréis cuántos que dicen seguirme en realidad serán quienes me persigan; mas mi palabra tendrá que cumplirse.
85. Esta es la Tercera Era en que Cristo viene al mundo sobre la nube, lleno de majestad y rodeado de seres espirituales de luz pera libertar y salvar a los hombres. A todos les he dado señales de mi presencia, a toda puerta he tocado, mas escuchando mis pasos, me han negado. Y habéis sido vosotros los humildes, los que lleváis en vuestro espíritu la simiente del pueblo de Dios, los que han creído en Mí, me habéis sentido y recibido en vuestro corazón.
86. Nadie ha podido detener estas manifestaciones ni ha podido detener vuestro paso, porque la verdad es luz y es espada invencible.
87. Hoy sabéis que mi venida en este tiempo no fue para colmaros de las riquezas del mundo; sin embargo, como una prueba más de mi presencia entre vosotros, habéis visto palpable mi caridad, ya recobrando la salud perdida, ya viendo abrirse las puertas del trabajo o recibiendo mus manifestaciones en tantas formas como os las he entregado.
88. A todos os daré pruebas de mi presencia, tanto en lo espiritual como en lo material.
89. Religiones y sectas del mundo: ¡Abrid vuestras puertas y como torrentes venid a Mí! ¡Hombres del poder: levantaos y probad mi Obra! ¡Hombres, mujeres, buscadme, tened caridad de vosotros! Si este pueblo no estuviese preparado para recibiros, Yo os recibiré, Yo os sanaré y os daré el pan de mi palabra.
90. Humanidad, orad; Yo os espero para hablaros y revelaros el misterio del Tercer Tiempo.
91. ¿Esperáis gloria en el mundo? Bien sabéis que esta Tierra, por voluntad del hombre, en vez de manar leche y miel, vierte llanto y muerte.
92. Preparaos, porque vuestras manos serán las que deberán destruir vuestra idolatría una vez que con todo amor practiquéis el culto espiritual a Dios.
93. Velad pueblo, porque la lucha se acerca y el adversario se aproxima. No será el Faraón del Primer Tiempo, ni el César del Segundo los que traten de reduciros a la esclavitud temerosos de vuestro desarrollo y de vuestra luz; serán las tinieblas de todos los
siglos las que os envuelvan y amenacen, por eso os he dado la espada de luz para que luchéis. En esa luz habrá fe, sabiduría y caridad.
94. El perdón será una de las virtudes que mayor mérito hallará delante de mi justicia. Os digo una vez más: “Amaos los unos a los otros”.
95. Mi amor fundirá a todos los hombres y a todos los mundos. Ante Mí desaparecerán las diferencias de razas, lenguas y linajes y aun las diferencias que existen en la evolución espiritual.
96. Entre Dios como Juez y el hombre existe una escala que es María, la Madre amantísima, en cuyo amor se lavan y purifican los espíritus para presentarse ante su Señor.
97. Si la desobediencia de Adán, el crimen de Caín y la confusión de Babel, aún pesan sobre la humanidad, Yo os daré ocasiones para que os libréis de todas esas manchas.
98. Os ofrezco esta fuente de aguas cristalinas y vírgenes para que tengáis dónde calmar vuestra sed y os limpiéis de toda impureza, pero velad por la fuente porque se levantarán hombres queriendo engañaros con falsas doctrinas espiritualistas y os dirán que aman a Dios y a María. Cuidaos, porque eso será para disgregaros del redil. Surgirán aquellos que mezclen mi Doctrina con doctrinas humanas. ¡Vivid alerta! Porque ya se acerca la hora en que os llame a juicio; entonces mi presencia será como el trueno en la tempestad y mi luz como la del relámpago que nace en el Oriente y se pierde en el Occidente; entonces llamaré a los 144,000 marcados por Mí para que ante mi justicia entreguen su cosecha; unos estarán en materia y otros en espíritu.
99. Los que me siguieron en 1866, estarán presentes en este juicio, para que también respondan de la primera simiente. Antes de que la paz llegue será el juicio. Veréis levantarse fuertes contra fuertes y en sus luchas su fuerza y su orgullo se debilitarán; para entonces, la Tierra habrá sido bañada en sangre de pecadores y también de inocentes y cuando estas pruebas hayan sido, vendrá la paz a las naciones porque los hombres estarán reconociendo como único, fuerte y justo a Dios.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 61
1. Al descender mi rayo entre vosotros, los ángeles se unen a vuestro espíritu en oración y homenaje al Padre.
2. El temor a mi justicia ha elevado el fervor de este pueblo, al ver que los elementos se desencadenan en estos días de prueba. ¿Por qué os amedrentáis? ¿No os he enseñado a orar y a escudaros con la fe?
3. Mirad que los elementos os están mostrando el cumplimiento de las profecías de los tiempos pasados. Si os ha tocado vivir y ver estos acontecimientos, no os atemoricéis ante la voluntad de vuestro Padre, todo sirve para purificaros.
4. A cada uno de vosotros le estoy confiando una porción de corazones para que los conduzca con su palabra y sus ejemplos; más si en las pruebas flaqueáis ¿Qué confianza podréis infundir a vuestros hermanos acerca de mi enseñanza? Entre las multitudes que os siguen hay corazones de roca que sólo con buenas obras lograrán conmoverse y convertirse a mi Doctrina.
5. Vivid alerta y sed sensibles porque a cada paso y en cualquier lugar os presentaré al necesitado y no debéis pasar indiferentes junto a él sin sentir su menesterosidad. También ésos a los que sólo miréis una vez en la vida, forman parte de vuestra porción; ellos os reconocerán en el más allá.
6. No miréis cuadros de dolor tan solo por curiosidad; id siempre animados de los más nobles sentimientos para que vuestras obras encierren verdadera caridad y para que llevéis el consuelo a vuestros hermanos; no huyáis de un hospital, ni os horroricéis de un leproso, de un mutilado o del que esté atacado de cualquier enfermedad contagiosa, no miréis con desprecio o repulsión un presidio, ni paséis junto a él sin elevar una oración por los que en él se encuentran. Tended vuestra mano con amor a los que han caído, a los que se encuentran olvidados de los hombres. ¡Cuánto bien les haréis en su espíritu!
7. Templad vuestro corazón para la lucha, no quiero en mis filas soldados débiles; vuestra presencia en el camino de vuestros hermanos puede significar para ellos salvación, liberación, salud y paz.
8. Pronto levantaré mi palabra de entre vosotros y los que no hayan querido llevarla en su corazón quedarán en espera de que el dolor venga a pulimentarlos. ¿Cómo podrían dar testimonio de mi nueva manifestación si no se encuentran preparados?
9. Si en el Segundo Tiempo habló mi Verbo a través de Jesús niño ante los doctores de la ley, haciendo que sus labios callasen ante mis preguntas y asombrándoles con mis respuestas, de cierto os digo, que en este tiempo mi Verbo llegará ante los nuevos doctores, teólogos y sabios, para interrogarles y contestarles; para esto es menester que os preparéis, Os enviaré a dar este testimonio a la humanidad y si los hombres no os creen, les diré: “Si no creéis a mis emisarios por su pobreza y por su humildad, creedles por sus prodigios”. Las obras de mis discípulos irán acompañadas de señales en la naturaleza y en la vida de los pueblos que harán meditar a la humanidad en la verdad de mi Doctrina.
10. No quiero que los marcados después de su jornada terrestre, retornen al valle espiritual envueltos por la tiniebla. Quiero recibirles llenos de luz, de fortaleza y de amor para enviarles en espíritu a la Tierra como un ejército invisible que llegue a limpiar los caminos, a librar a los cautivos, a despertar a los que duermen en la ignorancia, en el orgullo o en los vicios. ¿Qué será de los que habiendo recibido la señal del Espíritu Santo se presenten sin luz y sin méritos en el Más Allá? ¿Les enviará el Señor entre sus ejércitos de luz o tendrá que hacerles reencarnar nuevamente para que vengan a lavar sus impurezas?
11. En verdad, en verdad os digo: no sabéis qué tiempos esperan a la humanidad sobre esta Tierra, ni deseéis venir a habitarla en aquellos días.
12. Alejaos, alejaos del pecado, porque mi espada de justicia viene implacable a exterminar el mal. Yo ayudaré a los que luchan por salvarse y auxiliaré con mi caridad a los que lloran por el extravío de los hombres. Sí, pueblo, existen hombres y mujeres que velan por permanecer en la virtud, en el bien, y padres que oran porque sus hijos no se desvíen del buen sendero.
13. Yo os exhorto a una penitencia bien entendida, aquella que no os prive de nada, que sea benéfica al espíritu y al cuerpo pero en la que os eximáis de todo lo que sea perjudicial por saludable y placentero que os parezca, aunque esta abstención signifique un sacrificio.
14. Doquiera que piséis dejad una huella de amor y caridad para que el que por ahí pase reciba la luz, entonces sí estaréis imitando a vuestro Maestro. En verdad os digo que una de las huellas más profundas que podéis dejar en el corazón de vuestros hermanos es la del perdón de las ofensas recibidas.
15. Vuestro corazón se ha abierto lleno de humildad para confesarse delante de su Señor y Yo que soy Aquél en quien recaen todas las ofensas; os concedo mi perdón como un hálito de paz que tranquilice a vuestro espíritu y llene de esperanza vuestro corazón. ¿Qué más puede desear vuestro espíritu en el destierro en que se encuentra?
16. El Padre os habla desde su Reino, María os cubre con su manto y Elías vela por vosotros; sabed estimar la gracia que os ha sido concedida.
17. He aquí el Libro de la Vida Verdadera abierto ante vuestros ojos, para que no vayáis entre tinieblas. Si Yo os doté de espíritu lo más natural y justo es que le muestre algo más de lo que pueda enseñarle la Naturaleza. Un espíritu no debe vivir en la ignorancia en medio de mi creación ya que él es superior a cuanto le rodea.
18. Tengo sed no sólo de vuestro amor, sino de vuestra comprensión.
19. Tomad con elevación espiritual las pruebas y vicisitudes de la vida para que sean provechosas a vuestro espíritu, porque de cierto os digo, que a través de ellas comprenderéis con claridad muchas enseñanzas de vuestro Padre.
20. Aceptad vuestro destino, conformaos con lo que poseéis, tened paciencia. ¿Por qué a veces perdéis la calma y os desesperáis? Porque olvidáis vuestro principio así como las deudas que tenéis que restituir. 21. Dejad que vuestro espíritu comprenda y esté conforme con su restitución y sentiréis que la luz penetra en vuestro interior, llenándoos de esperanza, de fortaleza y alegría.
22. Sabed que no fue mi voluntad que lloraseis, ni que me place ver lágrimas en vuestros ojos; mas al contemplar que vuestro espíritu que llegó limpio a la Tierra, se ha manchado con los pecados del mundo, dejé que él mismo se purificara para que pudiera retornar a Mí. Si el ignorante reniega de mi justicia y el débil sucumbe, ellos están perdonados; mas vosotros que habéis escuchado esta palabra, que habéis recibido esta Ley, no podréis desesperaros ni blasfemar, a menos que apaguéis la luz de vuestra fe y caigáis en turbación. ¿No creéis que si en esa forma faltaseis sería tanto como manchar esta hoja blanca que os he entregado, o como arrojar lejos de vosotros el pan que con tanto amor os ofrecí?
23. No debilitéis, no volváis a enfermar ni permitáis que nadie os arrebate los dones que os estoy enseñando a desarrollar; sabed aprovechar la enseñanza y la fuerza que os doy para que transforméis la amargura y el sufrimiento en paz y en amor; si en el seno de vuestro hogar existen discordias es que no habéis sabido poner en práctica mi lecciones de amor.
24. Mientras me escucháis os sentís seguros, pero en cuanto abandonáis el recinto, os sentís acechados en muchas formas. ¿Seré Yo quien os tienta, quien os hace caer y quien desea que os perdáis? Discípulos: si he permitido que las tentaciones existan, dejad que ellas os prueben; vuestra misión es resistir con fe hasta convertir las tinieblas en luz. Si pongo en vuestro camino al que ha faltado, no es para haceros caer, sino para que lo salvéis; orad reconociendo que estáis en el tiempo de la lucha del espíritu y que debéis cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”.
25. Sed activos, no durmáis ¿O queréis esperar que las persecuciones os sorprendan durmiendo? ¿Queréis caer otra vez en la idolatría? ¿Esperáis que doctrinas extrañas vengan a imponerse por la fuerza y por el temor? Estad alerta porque por Oriente surgirán falsos profetas confundiendo a los pueblos; uníos para que vuestra voz resuene en todo el orbe y deis a tiempo el alerta a la humanidad.
26. Para ayudaros en vuestra unificación, me estoy haciendo sentir entre vosotros bajo muchas formas para haceros comprender el tiempo en que os encontráis, ¡Pero cuán pocos son los que sintiendo mi presencia saben decir: es el Señor! Los hombres duermen espiritualmente, vosotros que me oís habéis despertado, pero aún no os levantáis a despertar a los demás.
27. Del interior de estos humildes recintos saldrá el nuevo mensaje para la humanidad, de ellos saldrán las multitudes llevando en sus labios el testimonio de su regeneración y de su adelanto espiritual.
28. ¡Cuán pobres han sido en lo material estas casas de oración, mas su grandeza ha sido espiritual! Los recintos donde habéis escuchado mi palabra, son semejantes a un árbol corpulento y frondoso cuya sombra ha sido saludable, su presencia ha infundido paz y confianza y sus frutos os han alimentado, han dado albergue al adúltero, al infanticida, al vicioso, al enfermo, a los que mancharon su mano con la sangre de su semejante, a los pobres, a los hambrientos de amor; en todos ha corrido el llanto, se han elevado oraciones y se han escuchado palabras de gratitud. Paso a paso en estos recintos se ha ido purificando este pueblo con lágrimas y oraciones.
29. Ahora se purifica la humanidad en medio de grandes dolores; la guerra ha extendido su influencia en todo el mundo y el hombre débil ha cedido. Hoy corren ríos de sangre, naciones contra naciones se levantan, las mismas madres empujan a sus hijos a la guerra. Después vendrán todas las consecuencias: la peste, el hambre y la muerte; no habrá un lugar libre de ese exterminio, enfermedades raras aparecerán, la lepra se propagará y la ceguera también. El sol se sentirá como de fuego, los campos que ayer fueron fértiles quedarán estériles y las aguas se contaminarán. Por ello debéis prepararos, porque no bastará mi señal para ser salvos; ¡Cuántos sin ser de mis marcados, serán salvos, cuántos sin ser de mis escogidos sabrán encontrar el camino de salvación! Velad y orad.
30. De cierto os digo que si en este tiempo escucháis en la Tierra mi palabra por conducto de un entendimiento humano, en otros mundos también se escucha, aunque por otros conductos, por otros medios; mas aquellas maravillas las sabréis hasta que penetréis a la vida espiritual.
31. ¿Quién no ha sentido inquietud ante la vida del Más Allá? ¿Quién de los que han perdido a un ser amado en este mundo, no ha sentido el anhelo de volver a contemplarlo o por lo menos de saber dónde se encuentra? Todo lo sabréis; a ellos los volveréis a mirar; mas haced méritos ahora, no sea que cuando dejéis esta Tierra, en el valle espiritual preguntéis en dónde se encuentran aquellos que esperáis encontrar, y os digan que no les podéis ver porque se encuentran en una
escala más alta; no olvidéis que tiempo ha os he dicho que en la casa del Padre existen muchas moradas.
32. Comed el pan de mi palabra para que se aparten de vuestro corazón la tristeza, el dolor y presintáis la vida eterna; Yo os entrego un poco de aquella paz.
33. Oídme una vez más apartando de vuestra mente los malos pensamientos que los inspira el mundo y así podréis penetrar con preparación en las enseñanzas espirituales que vengo a revelaros. Aquí, en el instante de vuestra elevación, en ese momento en que lucháis por concentraros en el fondo de vuestro corazón, es cuando se reflejan en vuestro espíritu las pasiones de la carne, ¿Cuándo dejaréis que en vuestro cuerpo se reflejen en plenitud los atributos y bellezas del espíritu?
34. Purificaos para que logréis sentirme; apartad poco a poco vuestra materialidad, Dejad las falsas deidades que moran en los insanos placeres, en las vanidades y en las ambiciones superfluas, dominad vuestras pasiones que vienen a tentaros y decidles como dijo Cristo en el desierto: “No tentarás a tu Señor, mas a El adorarás”.
35. Vengo a recordaros también que Yo os enseñé a entregar un tributo a Dios y otro al César, porque veo que todo se lo estáis entregando al César. Meditad un instante en cada día porque inexorablemente llegará la hora en que escuchéis mi voz que os llama para tomaros juicio y entonces será cuando vuestro espíritu responda de sí mismo y de su envoltura. No temáis de Mí en esa hora, Yo no soy injusto, temed de vosotros mismos.
36. Si en la Tierra os he demostrado que soy vuestro bienhechor amándoos y perdonándoos, ¿Creéis que al llegar vosotros a la vida espiritual me encontraréis cambiado?
37. Si os busco y os sigo con tanto afán, si os hablo y me inclino hasta donde estáis, es porque no quiero que al dejar este mundo os perdáis en el infinito, que os quedéis sin luz, que me busquéis y no me encontréis, que estando Yo muy cerca de vosotros me sintáis muy lejos, y no me escuchéis ni me contempléis.
38. Oíd mis lecciones y ponedlas en práctica. Bienaventurados aquellos de vosotros, que viviendo en medio de privaciones, de vicisitudes y amarguras, aún pedís por los que lloran, os olvidáis de vosotros mismos y rogáis por la paz de las naciones, porque esos que así obran encontrarán el camino de luz que conduce al reino de perfección y en la hora de su juicio su carga será más ligera.
39. Vengo colmando de beneficios a vuestro espíritu para que hasta el menesteroso que se quejaba de no poder hacer la caridad porque nada tenía, hoy reconozca que espiritualmente tiene un caudal inagotable.
40. Os estoy hablando por un conducto muy digno de mi Divinidad: el hombre, y en verdad os digo, que esta comunicación nunca se ha interrumpido. Yo soy el Verbo eterno, que siempre ha hablado y hablará a sus hijos muy amados.
41. Según la densidad de las tinieblas del mundo, así es la intensidad de la luz que le envío para que la humanidad conozca el camino verdadero. Si ya estuvieseis preparados, cuánto gozaríais sintiendo a cada paso, en cada lugar y en cada ser mi presencia. Me sentiríais en vuestro corazón, me escucharíais en vuestro espíritu, me veríais en todas mis obras aún en las más pequeñas. Hoy exclama la humanidad: “¡Dios mío, qué oscuros están los caminos de la vida!” sin contemplar que Elías, el Enviado del Tercer Tiempo, ha iluminado los caminos con mi luz y que en ellos podéis ver claramente las huellas de mi sangre.
42. Mi Reino viene en contra de vuestro reino, me he levantado en guerra contra el mundo, mas nadie se turbe, porque mi espada es de amor y mis ejércitos vienen armados de paz y de luz. Los enemigos de mi Reino caerán abatidos bajo la fuerza universal del amor y esos enemigos no podrían ser mis hijos, sino sus imperfecciones, sus desobediencias, sus pecados, los cuales Yo haré desaparecer.
43. ¿Cómo habría Yo de tomar vuestras armas de odio y de muerte para exterminaros? ¿Podría Yo ser el destructor de mis propios hijos? ¿Es concebible esto en Dios? Yo os digo: He aquí a vuestro rey sin corona, sin cetro y sin manto. Escudriñad mi palabra, juzgadme a través de ella si queréis. Os digo que mi Reino se ha acercado a vosotros en este tiempo para enseñaros la comunicación con vuestro Padre de espíritu a Espíritu.
44. Sois vosotros los caminantes a quienes les será dado contemplar la nueva Jerusalén, la ciudad blanca y luminosa que no se encuentra en la Tierra porque es espiritual. Seguid adelante, perseverad en la fe, recorred el camino lleno de amarguras y asperezas, hasta que lleguéis a la gran puerta donde me veréis, ahí os recibiré y os mostraré la grandeza de mi Reino que es el poder de mi gloria; para ayudaros a llegar os doy mi báculo de amor.
45. Hoy buscáis mi palabra para fortalecer vuestro espíritu porque sabéis que es tiempo propicio para penetrar en el camino de la espiritualidad. El camino lo lleva trazado cada hombre en su corazón, sólo falta que lo quiera encontrar. Mi amor ha venido a mostrar su fuerza a todos mis hijos y mi luz no ha dejado a nadie en las tinieblas.
46. Millares y millares de seres viven en la desesperación y en la angustia, mas llegará el momento en que les veréis surgir a la luz, porque su dolor los está conduciendo al camino de la vida eterna. Sobre la humanidad desciende mi luz cual inspiración divina, pero entonces
surge en los hombres la duda y no creen que sea la voz del Señor la que les habla, y es que aún no han comprendido en qué Era se encuentran.
47. Mi semilla, que es de amor, verdad, caridad, salud y paz, está destinada a todo aquel que quiera sembrarla.
48. Vosotros que oís mi palabra a través del entendimiento humano no sois los únicos que recibís mensajes espirituales; Yo sé en dónde se encuentran otros de mis nuevos discípulos, aquéllos que con amor se preparan para recibir por inspiración mis pensamientos divinos e intuitivamente saben qué tiempo es éste. Sabed que no concedí a todos la gracia de que recibieseis mi luz o la del mundo espiritual a través del cerebro humano; unos han sido preparados en una forma, otros en otra, pero todos coincidirán en la verdad que es una sola, unos y otros se reconocerán en la espiritualidad en las obras de amor y caridad hacia vuestros hermanos.
49. Quisiera la humanidad tener la visita de un nuevo Mesías que le salvara del abismo, o al menos oír la voz de Dios humanizada vibrando en los vientos y Yo os digo que bastaría que observaseis un poco o recogieseis vuestro espíritu en meditación para darle sensibilidad, para que escuchaseis cómo todo os habla. Si os parece imposible que las piedras hablen, Yo os digo que no sólo las piedras sino todo cuanto os rodea os habla de vuestro Creador para que despertéis de vuestros sueños de grandeza, de orgullo y de materialismo.
50. Este es el ocaso de una era y el amanecer de un nuevo tiempo; ya está apareciendo la luz de la aurora, cuando aún no se disipan las sombras de la noche; el milagro está delante de vuestros ojos y aún no lo presentís por vuestra dureza de corazón. ¿Cómo vais a penetrar en meditación si aún no os habéis arrepentido de vuestras faltas?
51. Os habéis familiarizado con la maldad y el vicio que os rodea, miráis con naturalidad el homicidio, la deshonra, el adulterio, combatís la virtud y en cambio al vicio lo disfrazáis, para mostraros en apariencia limpios ante los ojos de vuestros hermanos.
52. De cierto os digo que de estas tinieblas la humanidad saldrá a la luz, mas ese paso será lento. ¿Qué sería de los hombres si en un instante comprendiesen todo el mal que han ocasionado? Unos perderían la razón, otros se arrancarían la vida.
53. No esperéis, pueblo, hallaros en espíritu para levantaros a llevar al mundo la nueva de mi manifestación entre vosotros, esta noticia llegará al corazón de la humanidad y ése será el principio de su espiritualidad.
54. Cuando los hombres se hayan regenerado sentirán mi presencia y mi amor en su corazón.
55. ¡Oh mis párvulos, vosotros no podréis imaginar el anhelo divino con que me acerco a vuestro corazón! Vengo a conversar con vosotros, a recrearme viéndoos en torno a mi mesa. Si aún no habéis aprendido a
elevaros a Mí, Yo desciendo hasta vosotros. Jamás dejaré de amaros, jamás me cansaré de miraros con ternura.
56. Esta forma de oídme a través de un intérprete humano terminará y sonará la hora en que el Padre eche a vuelo la campana para llamaros a congregación y escuchéis por última vez esta palabra.
57. Se acerca 1950 el año en que dejaréis de oírme; no creáis que cuando haya desaparecido el eco de la última campanada vendrá el descanso para este pueblo; por el contrario, ese será el primer instante de vuestra lucha, de la gran jornada que vais a iniciar.
58. Hoy estáis como mis discípulos del Segundo Tiempo, rodeando al Maestro, escuchando su Doctrina y observando sus obras; el Maestro era quien hablaba a las multitudes, el que hacía prodigios entre los menesterosos, el que guiaba y corregía y el que les defendía; pero Él les había anunciado su partida y ellos sabían que quedarían en el mundo como ovejas entre lobos.
59. ¡Cómo temían aquella hora! Y cuando llegó el instante de la separación, quedaron solos en la Tierra, mas el Maestro les acompañaba desde su Reino, su Espíritu les alentaba en toda hora y les cumplió hasta la última de sus promesas.
60. ¿Por qué vosotros que sabéis que esta forma de comunicarme terminará, esperáis con indiferencia ese año de 1950? ¿Por qué pensáis los que os sentís ya fatigados que después de ese tiempo ya podréis recostaros a dormir? Pensad que hoy sois simplemente los párvulos que después se convertirán en maestros; mas no temáis al cumplimiento de vuestra misión, recordad que cuando estuve en aquel tiempo entre mis discípulos ellos también fueron párvulos en mi enseñanza.
61. En cierta ocasión dije a Andrés, que era uno de mis doce apóstoles: ¿Tenéis fe en Mí?: “Sí Maestro”, me contestó. ¿Creéis que en mi nombre podréis sanar a los enfermos? “Sí Señor, creo poder hacerlo”. Bien, le dije, id por ese camino que conduce a Jericó y en él encontraréis un enfermo; ungidle en mi nombre y traedme noticias.
62. Andrés emprendió la caminata y en el trayecto encontró al enfermo que era un leproso y le dijo: En el nombre de Cristo, mi Maestro y Señor, sanad; mas el leproso le miró tristemente sin experimentar alivio alguno. Por segunda y tercera vez Andrés pronunció mi nombre, mas el enfermo no sanó. Apesadumbrado el discípulo retornó hacia Mí y débilmente me dijo: “Maestro, el enfermo no ha sanado, no se ha limpiado de su lepra, mi fe en vos no me ha bastado, mas he comprendido que lo que vos hacéis, nosotros no lo podremos hacer; además, la enfermedad de aquel hombre es incurable”.
63. Entonces le dije: Andrés, seguidme, y le llevé hasta el enfermo, al cual toqué simplemente con mi mano y le dije: Sed sano. El leproso al instante fue limpio.
64. Andrés avergonzado y a la vez maravillado, me preguntó cómo pudo ser aquello, a lo cual le respondí que la caridad hacía milagros, que él no pudo lograrlo porque dudó de este poder y sintió horror de tocar al leproso. Sin embargo, más tarde, cuántos enfermos y entre ellos a cuántos leprosos sanó Andrés, mi discípulo amado.
65. Quiero haceros comprender que durante este tiempo de mi predicación estáis desarrollando vuestros dones, y que cuando llegáis a errar Yo os corrijo, mas vuestros mejores frutos vendrán después de que me hayáis escuchado.
66. Nada pendiente o inconcluso dejará el espíritu sobre la Tierra.
67. Esto que os digo lo están oyendo unos cuantos; sin embargo, llegará a todos los corazones. Como mi palabra del Segundo Tiempo se extendió por toda la redondez de la Tierra, la de este tiempo será como un riego fecundo sobre la semilla que antes sembré.
68. No creáis que vosotros sois el único medio para dar a conocer mi Ley a los hombres; mas es necesario que desempeñéis la misión que os corresponde porque estáis dentro de mis planes divinos, No os acobarde la calumnia ni la humillación, tened presente el camino que anduvo vuestro Señor en la Tierra. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, Yo soy la puerta.
69. Tiempo es de que hagáis resplandecer mi Doctrina con vuestras obras para que mi nombre resuene hasta el más escondido rincón de la Tierra; unos serán precursores de otros, así como Elías ha sido mi precursor en todos los tiempos.
70. Si venís por mi camino, no sentiréis fatiga, ni llegaréis cansados a Mí; sobre este sendero he venido a derramar mi luz con esta palabra que os doy por medio del portavoz, palabra que pronto dejaréis de escuchar. Grabad profundamente en este sendero la huella de vuestros pasos para que mañana os hagan justicia al consideraros mis buenos discípulos y vuestro ejemplo sirva de estímulo a los que vengan después; Yo os espero en la eternidad; por lo tanto, nunca será tarde para llegar a Mí.
71. En mi sangre lavaréis todas vuestras manchas porque, ¿Qué significa mi sangre, sino mi amor? Yo he de veros habitando en mi seno, en lo más alto de la escala de perfección después de haber cruzado los áridos y desolados desiertos de vuestra restitución, después de haber salvado las encrucijadas de las pasiones y de haberos librado de las olas del mar embravecido; pasará el dolor, las luchas, y llegaréis al fin a la mansión donde existe la paz verdadera, la dicha no presentida por el corazón humano y donde brilla la luz de la sabiduría infinita.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 62
1. Discípulos amados: vengo a confirmaros que cuanto os dije en tiempos pasados se está cumpliendo; de la misma manera se cumplirá lo que a través del entendimiento del hombre os he profetizado en esta era. Esta es la razón por la cual se ha avivado la fe en estas multitudes que en un principio vinieron a escudriñar mi palabra para comprobar si era verdad que el Divino Maestro estaba entregando sus lecciones de amor a sus hijos y que después se han dedicado al estudio y al análisis para luego llevar esta Doctrina a la Humanidad.
2. Comenzáis a amar todo lo que es digno de vuestro corazón limpio de pasiones y de vuestro espíritu, e insensiblemente vais dejando de amar todo lo que antes ambicionasteis en el mundo. Así os habla el Espíritu de Verdad en este tiempo en que manifiesta su palabra a través de criaturas torpes, humildes y pecadoras. Pequeños y pobres recintos habéis levantado en los rincones más apartados de las ciudades y aldeas, y en ellos se han congregado las muchedumbres ávidas de escuchar mi enseñanza.
3. En aquel tiempo los hombres oyeron hablar a Jesús en las aldeas, en las riberas de los ríos y en los campos hasta que llegó el instante en que debía consumarse mi obra y penetré en Jerusalén, la ciudad cuyo nombre irá siempre unido al del Maestro; mas aquel pueblo no me dejó ya salir, no porque me amara, sino porque había de dar muerte al que le traía el mensaje de mayor enseñanza de los que hasta entonces había recibido de su Señor.
4. Ahora os dice Cristo: “Yo soy la puerta de la nueva Jerusalén, bendito sea todo aquél que por ella penetre a la blanca y santa ciudad, porque tampoco saldrá de ella, mas no porque vaya a encontrar la muerte; por el contrario, ahí encontrara la vida eterna”.
5. Mientras, vuestros cuerpos bajarán a la tierra, en cuyo seno se confundirán para fecundarla, porque aun después de muertos seguirán siendo savia y vida; vuestra conciencia que está sobre vuestro ser no quedará en la Tierra, sino que vendrá con el espíritu para mostrarse ante él como un libro cuyas lecciones profundas y sabias serán estudiadas por el espíritu. Ahí se abrirán vuestros ojos espirituales a la verdad y en un instante sabréis interpretar lo que en toda una vida no lograsteis comprender; ahí sabréis lo que significa “ser hijos de Dios y hermano de vuestros semejantes”; ahí comprenderéis el valor de todo lo que hayáis poseído, experimentaréis el pesar y el arrepentimiento por los errores cometidos, por el tiempo perdido, y nacerán de vosotros los más bellos propósitos de enmienda y de reparación.
6. Era necesario que viniese Yo en este tiempo, con una enseñanza más amplia y más completa a esclarecer misterios y a destruir tinieblas a fin
de que pudieseis conocer todos los dones de que os ha revestido vuestro Padre; sin ese conocimiento y sin ese desarrollo, no hubierais podido acercaros a Mí y andaríais navegando siempre en vuestro mar de incertidumbres.
7. Los dones y potencias que poseéis, no los habéis podido aprovechar debido a vuestra ignorancia; más si en alguno de mis hijos se han manifestado en forma espontánea o natural, no ha faltado quien lo juzgue anormal o le atribuya poderes ocultos y perversos.
8. Pobre humanidad que teniendo por Dios al Dios verdadero, no lo conoce ni lo comprende, como no ha podido conocerse a sí misma, porque sobre sus ojos lleva una venda de tinieblas por su fanatismo religioso, por ese culto impuro e imperfecto que siempre ha sido un obstáculo para su elevación y evolución; mas Yo, que soy el verdadero y único pastor de los espíritus, para conducirlos a la morada que les tiene señalada mi caridad, vengo en busca de las ovejas descarriadas para llevarlas al camino de luz que conduce al aprisco celestial.
9. Para ello vengo a mostraros una página nueva del Libro de la Vida Verdadera.
10. De vosotros nada vengo a llevarme; por el contrario, vengo a dejaros todo. Aún no es el tiempo de que venga por la cosecha.
11. Os estoy enseñando con mis divinas lecciones a labrar la tierra y cuando hayáis adelantado en el análisis y conocimiento de mi Ley, le daréis a conocer a vuestros hermanos con el testimonio de vuestras obras de amor y caridad. Yo desde la eternidad seguiré vuestros pasos y vigilaré vuestra siembra; cuando el tiempo sea propicio, me presentaréis vuestra cosecha.
12. Vivís en un tiempo de pruebas, no hay ni una hora del día en que no estéis bajo alguna prueba. Bajo el peso de ellas el profano blasfema y el discípulo sorprendido se pregunta: ¿Por qué si voy siguiendo la huella del Maestro, siento doblegarme bajo el peso de las pruebas? Y el Maestro os contesta. Aquél que me siga llevará una cruz y mientras más de cerca me acompañe y me imite, más amargo será su cáliz, porque sin pruebas ¿Qué seríais? ¿Cuándo llegaríais a Mí?
13. La gloria del espíritu es para aquellos que llevan sobre su hombro el peso de su cruz y tienen una mirada de perdón para quienes les ofenden, una palabra de consuelo para los que sufren y una mano que bendice a cuantos cruzan por su camino.
14. Alcanzarán la gracia los que en la vía dolorosa de su vida, al caer sepan levantarse con resignación y sin arrojar la cruz de su misión, lleguen con ella hasta la cumbre de la montaña; porque éstos habrán imitado en su vida a su Maestro, y con El serán en su Reino.
15. No creáis que Cristo, por haber sido Dios hecho hombre, sangró y murió sin sentir dolor en su agonía; en verdad os digo, que el dolor de
Cristo fue real y no ha habido antes ni después dolor que lo iguale; fue tan intenso en su misma carne, que ésta exclamó: Dios mío, Dios mío ¿Por qué me habéis abandonado?
16. A vosotros también llegarán a ofreceros el cáliz del dolor. ¡No le rechacéis porque nunca os será enviada una prueba superior a vuestras fuerzas!
17. Os estoy despertando con mi luz y así despertaré a las religiones con la verdad de esta palabra.
18. Mi caridad ha iluminado a cada espíritu en este tiempo y en ellos ha surgido la interrogación y la inquietud. Hombres y mujeres se levantan en busca de luz porque se sienten como náufragos en medio de la tempestad.
19. Desde los hombres de ciencia perdidos en el mar de la vida hasta los rudos de entendimiento sienten la llegada del nuevo tiempo. ¡Cuántos de esos hombres al buscarme, tendrán que tropezar con vosotros para preguntaros lo que os enseñó el Maestro! No todos llegarán con mansedumbre, habrá quienes exijan pruebas para creer y otros que os amenacen; ese es el tiempo para el cual debéis estar preparados, esa será la ocasión para hacer méritos ante vuestro Señor.
20. Hablaréis como os he enseñado, no brotará de vuestros labios el verbo florido sin esencia que usan los hombres; dejad que la palabra humilde, sencilla y sincera, sea la que brote de vuestros labios y ella conmoverá todas las fibras de quien la reciba. Haceos dignos también de que os revele los misterios que en mi arcano aguardan el instante de salir a la luz. Fortaleceos en Mí, no retrocedáis ante nada. No es mi voluntad que los hombres, por medio del temor, cierren vuestra boca y hagan enmudecer a mi pueblo.
21. ¡Valorizad las pruebas que habéis pasado para que no temáis ante las que están por venir! Vencisteis al Faraón, pasasteis sobre los ídolos que antes adorabais como si fuesen vuestro Dios, olvidasteis las tradiciones para apegaros a la Ley y rechazasteis el fanatismo religioso y en esa lucha se ha templado vuestro espíritu.
22. No deis a vuestro cuerpo mayor importancia de la que en realidad tiene ni dejéis que ocupe el lugar que sólo a vuestro espíritu corresponde.
23. Comprended que la envoltura es sólo el instrumento que necesitáis para que en la Tierra se manifieste el espíritu.
24. Os levantaréis revestidos de humildad al cumplimiento de vuestra misión y os sorprenderá ver cómo una fuerza misteriosa lo va disponiendo y preparando todo en vuestro camino. Así, cuando lleguéis a depositar la semilla de mi Doctrina en algún corazón, descubriréis que antes de que a él llegaseis, ya había sido prevenido y dispuesto y que por eso supo recibir en su seno la simiente.
25. No os acobardéis ante la esterilidad de los campos en este tiempo. No os desaniméis si al sembrar una semilla descubrís que debajo de la tierra sólo piedras existen. Luchad contra las mismas piedras, Yo os estoy dando las herramientas; tened fe y Yo os prometo manifestarme ahí donde me necesitéis. 26. Velad, porque los hombres se preparan y se unirán en grupos grandes y fuertes sin saber por qué lo hacen; mas vosotros sabéis que se levantan en busca de la tercera de mis revelaciones, en busca del que les prometió volver. Ellos buscarán luz en los pasados testamentos en espera de encontrar una palabra que les confirme su creencia de que este es el tiempo de mi retorno como Espíritu Santo.
27. Los hombres me interrogan y me dicen: “Señor, si vos existís ¿Por qué no os manifestáis entre nosotros si en otros tiempos habéis descendido hasta nuestra morada? ¿Por qué hoy no venís? ¿Es ahora tan grande nuestra iniquidad que os impide venir a salvarnos? Siempre buscasteis al perdido, al ciego, al leproso, de ésos ahora está lleno el mundo, ¿Acaso ya no os inspiramos piedad? Vos dijisteis a vuestros apóstoles que volveríais entre los hombres y que daríais señales de vuestra llegada las cuales creemos estar contemplando. ¿Por qué no nos mostráis vuestra faz?
28. He ahí a los hombres esperándome sin sentir que estoy entre ellos. Estoy delante de sus ojos y no me ven, les hablo y no oyen mi voz, y cuando por un instante llegan a mirarme, me niegan, mas Yo sigo dando testimonio de Mí, y a los que me esperan les sigo esperando.
29. Y en verdad que las señales de mi manifestación en esta era han sido grandes; la misma sangre de los hombres derramada a torrentes, empapando la tierra, ha marcado el tiempo de mi presencia entre vosotros como Espíritu Santo.
30. Todo estaba escrito en el libro de los Siete Sellos que se encuentra en Dios y cuya existencia fue revelada a la humanidad por medio de Juan, el Apóstol y profeta; el contenido de ese libro sólo el Cordero Divino os lo ha revelado, porque no ha existido en la Tierra ni en los cielos un espíritu justo que os pudiera esclarecer los profundos misterios del amor, de la vida y de la justicia de Dios; mas el Cordero Divino, que es Cristo, desató los sellos que cerraban el Libro de la vida para revelar su contenido a sus hijos. Y ahora Elías fue enviado como representante de la Tercera Era y como precursor de mi comunicación entre los hombres para preparar a vuestro espíritu para comprender esta revelación. Él fue quien puso la primera piedra del templo del Espíritu Santo y quien os reveló que os encontrabais en la época del Sexto Sello y que todos los que escucharen y contemplaren estas manifestaciones, quedarían como testigos ante la humanidad, a la que deberían entregar mi verdad testificando con sus obras la realidad de mi manifestación.
31. Los primeros cerebros por los que se manifestó esta luz estaban preparados por mi caridad; mas para ser dignos de mi manifestación, oraron y perseveraron en la fe, en el respeto y en la elevación; entre ellos está mi hijo Roque y mi sierva Damiana, portavoces en los cuales, primero Elías en él y después el Verbo Divino en ella, anunciaron a la humanidad la llegada del Tercer Tiempo. Por su conducto comencé a llamar a los hijos de Israel y a señalar a los escogidos de cada tribu.
32. Desde entonces algunos de mis hijos han tratado de apagar esta luz; mas en verdad os digo que nadie podrá hacerlo, porque la luz del Sexto candelero viene de Dios; antes bien, los que han querido luchar contra esa luz han avivado su flama.
33. Ahora bien, estudiad mi lección y decidme si todas estas profecías podrían haber tenido cumplimiento en el seno de alguna religión.
34. Con palabra de amor y de vida he venido a enseñaros un culto más perfecto y habéis conocido una nueva comunicación con vuestro Padre que os prepara para la comunicación perfecta de Espíritu a espíritu.
35. Os fueron descubiertos los dones que posee el espíritu y comprendisteis que poseyendo una heredad, no la conocíais. Os persuadí de mi presencia concediéndoos los beneficios que sólo mi caridad puede hacer, tanto en vuestra salud corporal como en vuestra moral, en el camino de vuestra vida, porque sólo la luz de la fe os podrá hacer llegar hasta el final del camino de vuestra restitución espiritual. 36. Hoy recibo de cada uno de mis hijos su ofrenda y su petición.
37. Apartad de vuestro espíritu y de vuestro cuerpo el cansancio, porque aún tenéis que caminar y que trabajar. Ha coincidido el tiempo del dolor con el de mi llegada, así que no estáis solos. ¡Cuánto gozo experimentará los que contrarresten los sufrimientos de la vida con la práctica de mi Doctrina!
38. En este tiempo vuestro corazón aprenderá a latir de amor por los demás, porque llegaréis a reconoceros en verdad como hermanos en Dios. La mano del que ame será fuerte para levantar al caído. La roca que sienta el toque de mi caridad, manará agua inagotable.
39. Hoy aún permanecen cerrados los labios de los hijos de este pueblo para anunciar al mundo que Cristo, el Rabí ha vuelto; pero vuestro mutismo no debe prolongarse porque mañana lloraréis vuestra desobediencia.
40. Creed en verdad que vuestras obras quedarán como simiente para las generaciones futuras y que por ello habéis tenido que pasar por el crisol del dolor para purificaros y para que pudieseis comprender los dones que os he entregado. Muchos tuvisteis que lavaros en las aguas de la purificación. Se limpió el entendimiento del portavoz, el corazón del que tuvo que conducir multitudes, la mano del que tuvo que ungir
enfermos, la mirada espiritual de los que habían de penetrar en el más allá para profetizar.
41. El dolor, el cáliz de amargura y las pruebas de vuestra vida, os han dado temple para resistir la lucha que se aproxima, porque de cierto os digo que vuestra fe, vuestra espiritualidad y vuestra paciencia, serán puestas a prueba por la humanidad. Esto no sólo lo digo a quien me esté escuchando, sino a todo aquél que aún después del tiempo de esta manifestación, se levantase tomando su cruz para seguirme.
42. Revestíos de mansedumbre, de piedad, de humildad, para que podáis ser reconocidos como mis discípulos. Si os comportáis verdaderamente como discípulos de Jesús, los mismos fariseos, cuando se acerquen a vosotros ocultos bajo un disfraz para sorprenderos, serán los lobos que se conviertan en mansas ovejas ante vuestro ejemplo.
43. Vengo a salvaros con mi luz; no hay uno que pueda decir hoy que está a salvo. En verdad os digo que si en este tiempo os ofreciese la salvación a cambio de un justo, estaríais perdidos, porque ningún justo me podríais presentar.
44. La humanidad naufraga en medio de una tempestad de pecados y de vicios. No sólo el hombre cuando llega a ser adulto contamina a su espíritu al permitir el desarrollo de sus pasiones; también el niño en su tierna infancia, ve zozobrar la barquilla donde navega. Mi palabra llena de revelaciones se levanta en medio de esta humanidad, como un inmenso faro que descubre a los náufragos la verdadera ruta y alienta la esperanza en los que estaban perdiendo la fe.
45. Escrito está que todo ojo me verá, porque, espiritualmente todos conocerán mi verdad; los ciegos abrirán sus ojos a la luz y contemplarán a Elías que conduce muchedumbres ante mi presencia. El mundo increyente se verá abrumado por esta clase de testimonios, de sorpresas y pruebas, y mientras unos me nieguen esgrimiendo como pruebas las escrituras, otros se regocijarán porque verán llegada la hora del cumplimiento de muchas profecías que anuncié por boca de mis profetas y por labios de Jesús.
46. Los que en el seno de sus iglesias esperan mi llegada, ni siquiera presienten en qué forma y en dónde me estoy comunicando, a pesar de que mi manifestación se hizo sentir por medio de numerosos acontecimientos. Como el relámpago que nace en el Oriente y se pierde en el Occidente, así ha sido mi llegada; mas la vibración y el reflejo de mi espíritu han quedado entre vosotros transformados en palabra humana para que podáis entender quién fue el que llamó a la puerta del corazón de los hombres y por qué fueron dadas las señales.
47. He querido comunicarme por medio de cerebros humildes, porque ellos, estando libres de prejuicios, limpios de torcidas interpretaciones a mi Ley, eran los indicados para trasmitir con mayor pureza mi palabra.
Esta palabra será discutida con calor por la humanidad, aun cuando se quisiese correr sobre ella un velo de indiferencia, porque será en este tiempo, la única que dé luz sobre muchos misterios y sobre muchas confusiones.
48. De cierto os digo que después de 1950, tocaré con mi poder y mi justicia a todos los ritos que en el mundo se celebran, y si sus ministros y pastores no despertasen ante este toque, Yo, sirviéndome de los niños, les hablaré. Así como han sido tocadas por mi justicia las naciones, así serán tocadas las distintas religiones. Toda corona, todo cetro, todo título y jerarquía juzgados serán.
49. Pueblo: ¿En dónde guardáis las palabras y las enseñanzas que con tanto amor os he traído? Mirad que esta palabra ha sido la caricia divina con la cual ha venido vuestro Padre a despertaros en este tiempo, ¿O acaso vais a esperar que sean los elementos desatados los que vengan a despertaros de vuestro sueño?
50. No quisiera el Padre presentarse ante su pueblo con reclamos, sino bendiciendo sus obras; pero no surge aún el propósito de regeneración entre vosotros, y es que no habéis alcanzado a comprender todo el amor que vuestro Maestro os ha demostrado, entresacándoos de la escoria para revestiros de su gracia.
51. ¿No oís la voz de la conciencia que os dice que sois los discípulos del Tercer Tiempo? Oíd esa voz y levantaos. Ya vuestro Maestro escribió con su pasión, su doctrina y su ejemplo en el corazón de la humanidad, la Ley que debéis seguir. Los apóstoles, aquellos mártires lucharon por la preparación de la simiente de mi Doctrina; ahora luchad vosotros en beneficio de las generaciones del mañana porque de ella recogeréis el fruto maduro que dará paz y felicidad a vuestro espíritu.
52. Que sea el amor a vuestro Dios, la caridad hacia vuestros hermanos y el anhelo de perfeccionamiento lo que os conduzca a la práctica de mis enseñanzas.
Que no sea el dolor o el temor a mi justicia lo que necesitéis para sentiros impulsados a trabajar, porque entonces vuestros méritos no serán verdaderos delante de Mí.
53. Dejad que otros pueblos despierten para el nuevo tiempo al contemplar las comarcas arrasadas por las aguas, las naciones destrozadas por la guerra y la peste aniquilando vidas. Esos pueblos ensorbecidos en sus ciencias y aletargados en el esplendor de sus religiones, no reconocerán mi palabra bajo esta humilde forma, ni sentirán mi manifestación en espíritu; por lo tanto, antes tendrá que conmoverse la Tierra, y la Naturaleza dirá a los hombres: “El tiempo es llegado y el Señor ha venido entre vosotros”. Para que la humanidad despierte, abra sus ojos y acepte que Yo soy quien ha llegado, antes
será tocado el poder y el orgullo del hombre; mas vosotros tenéis por misión velar, orar y prepararos.
54. Alguien me dice en su corazón: ¿Señor, cómo es posible que amándonos tanto hagáis sentir vuestra justicia en esa forma? A lo cual os digo: si mi justicia no respondiese a vuestros actos en esa forma, os perderíais irremisiblemente. Si Yo permito que el dolor pase por vosotros y también la muerte, es porque el dolor purifica y la muerte renueva al espíritu. ¿Cómo es que no habíais de apurar un cáliz de dolor y de muerte si vosotros mismos lo habéis creado? En verdad os digo que el dolor y la muerte en la carne son menos terribles que lo que siente el espíritu por el remordimiento o por el pesar de haber ofendido con sus faltas a su Creador.
55. Estáis escuchando sin comprender. No dejéis todo el peso de la comprensión de mi palabra, bien al espíritu, bien a la materia, sino que cada uno tome la parte que verdaderamente le corresponda; debe ser la conciencia la que diga lo que toca a uno y a otra.
56. Cuando veáis que he venido lleno de paz a vosotros, ¿No os movéis a compasión pensando en aquellos de vuestros hermanos que no tienen un instante de paz? ¿No causaría gozo a vuestro corazón, si os dijese que por vuestras oraciones y pensamientos envueltos en caridad, pueden despertar a la luz vuestros hermanos?
57. El Padre vino en aquel tiempo a salvar a sus hijos; en este tiempo, serán los humanos los que se salven los unos a los otros con el amor que les enseñó su Padre.
58. Ha tendido mi caridad un puente entre mi Reino y la Tierra; ese puente es mi pueblo, a través de él llegarán las multitudes a la Tierra Prometida.
59. He derramado mi sabiduría entre mi pueblo; María ha derramado su amor en vuestro corazón y ¿Dónde está ese amor y esa sabiduría que aún no me presentáis? ¿Qué hacéis con lo que recibís de la misericordia divina? Dudáis por momentos porque vengo en espíritu. Sentidme de esta manera porque en verdad os digo que jamás me tendréis ya en cuanto hombre.
60. Por los labios del portavoz escucháis mi palabra y esta voz ha hecho el llamado a los que se habían perdido del camino, a los que creyendo encontrar mejores lugares que los que el Padre tiene asignados para cada uno de sus hijos, han ido en pos de los hombres, placeres y riquezas del mundo. Estos hijos han llegado ante mi presencia con la vestidura hecha jirones, con el corazón hastiado y con las huellas que la embriaguez del materialismo ha dejado en todo su ser. Cuando el Padre os pregunte por vuestra vestidura, entended que es la de la dignidad, la cual es blanca y pura y así debéis de presentármela siempre.
61. Muchos están volviendo hacia Mí, ¿Será acaso porque me aman? No, es que llegó el instante en que el mundo no pudo ofrecerles lo que le pedían, entonces se acordaron de que existo; pero Yo les recibo, porque aquí, escuchándome, van a arrepentirse de sus pecados y va a nacer en su corazón el amor hacia el Padre, La luz de mi palabra será en mis hijos como una nueva aurora y su pasado será como la noche cuando se ha desvanecido.
62. Calmad completamente vuestra sed, pensad que muy pronto vuestra palabra tendrá que mitigar la de vuestro hermano. Si escuchándome y bebiendo de este vino aún sentís sed, es que vuestro corazón está ambicionando las glorias del mundo. Sólo mi palabra pacientísima y amorosa podrá hacer el milagro de vuestra transformación y entonces sí podréis ser dignos de levantaros por los caminos dando mi enseñanza a vuestros hermanos. A nadie humillaréis ni negaréis mi caridad; a ninguno distinguiréis, porque no me imitaríais. ¿Por ventura creéis que mi sangre derramada en la cruz haya dejado de caer en alguno de los pecadores?
63. Cuando Juan el Bautista anunció la venida inminente del Reino de los Cielos, su profecía fue para todos. Ese profeta y precursor de Cristo ha sido entre vosotros en este tiempo; vino antes de que mi rayo se comunicara por medio del entendimiento humano y también vino a anunciaros que la llegada del Espíritu Santo estaba próxima. Su anuncio, su profecía, fue sin distinción para todos y le conocisteis en este tiempo bajo el nombre de Elías, porque ese espíritu es el de aquel profeta que ha estado en todos los tiempos ante la humanidad, y es el precursor que ha aparejado los caminos del Señor. Por eso os doy la bienvenida a todos, porque vine sin juzgar los pecados ni humillar al que más se haya manchado. Estos serán de los que más ardientemente me amen, porque fueron muchas sus faltas y todas les fueron perdonadas.
64. La estrella que anuncia mi presencia y mi palabra ha sido contemplada tan sólo por los humildes; los reyes y los hombres de ciencia han dormido en su grandeza y no han sabido descubrir en el firmamento la luz divina para levantarse en pos de ella, como aquellos magos de Oriente que todo lo dejaron por llegar ante aquella luz del cielo que anunciaba al mundo la llegada del Salvador. Si los hombres de ciencia buscasen mi luz y los que viven en la opulencia practicasen algo de mis enseñanzas, sentirían mi presencia dentro de su corazón.
65. En aquel tiempo os dije que antes pasaría un camello por el ojo de una aguja, que un rico avaro en el Reino de los Cielos. Hoy os digo que es menester que esos corazones se despojen de su egoísmo y practiquen la caridad con sus hermanos, para que su espíritu pueda pasar por la
estrecha senda de la salvación. No es necesario despojarse de posesiones y riquezas, tan sólo del egoísmo.
66. Cuántos de vosotros fuisteis ayer dueños de algún caudal en la Tierra y os olvidasteis de las miserias y necesidades de vuestros semejantes; cuando llegó para vuestro espíritu la hora de su juicio, sentisteis que era tan grande vuestro volumen de pecados y la puerta espiritual tan estrecha, que comprendisteis que no podíais pasar.
67. Hoy no es un caudal de bienes materiales los que debéis compartir con el necesitado; vuestro caudal en este tiempo es de luz y de saber espiritual, por el cual podéis consideraros ricos de espíritu; mas pensad que si es grave falta ante Dios negar al hermano las riquezas del mundo teniéndolas, ¿Qué será negarle las gracias espirituales que nunca merman por mucho que de ellas se dé? ¿Cuál será la justicia para estos ricos del espíritu que se muestran tan egoístas?
68. Os tengo destinados para dar por conducto vuestro grandes lecciones a la humanidad, En verdad os digo que este pueblo no se ha formado al azar, ni ha llegado un solo corazón por casualidad; los 144,000 que en espíritu y materia han de levantarse, serán como un libro abierto de luz, experiencia y restitución. Por eso estoy tocando su espíritu a través de la conciencia, y en verdad os digo, que si en el día no se convierten, se convertirán al anochecer; pero ellos levantarán su vista hacia el Padre y luego emprenderán el camino del cumplimiento.
69. Aún voy a daros un tiempo más para que meditéis en vuestra misión y preparéis vuestro corazón. Os envío en este tiempo para que deis testimonio de mi verdad. El Sexto Sello habla, su luz se extiende, su misterio se aclara. Llamad a los hombres mujeres y niños, para que escuchen mi palabra porque llegará el año 1950 y dejará de escucharse mi voz en esta forma.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 63
1. ¿Porque se sobrecoge de temor vuestro corazón cuando escucháis mi palabra de Juez? ¡Ah, sí siempre tuvieseis temor, pero no al castigo, sino a la vergüenza de ofenderme y de mancharos, cuánto bien alcanzarías para vuestro espíritu!
2. Yo os he dicho que os hagáis dignos de mi presencia bajo esta forma, que no os cerréis las puertas de mi caridad.
3. Soy perfecto y espero de vosotros perfección, sólo en esa forma llegaréis a la cumbre de la montaña; para ello os doy el tiempo, la luz y la fortaleza.
4. En este día, que los hombres dedican al recuerdo de los que han partido al más allá y que erróneamente llaman “día de muertos”, os concedo que aquellos seres se comuniquen con vosotros para que os den una prueba de que viven. Ellos os dirán que, así como vosotros habéis recibido misiones espirituales que cumplir en la Tierra, también ellos cumplen en el valle espiritual cargos delicados.
5. No lloréis por esos seres, no les materialicéis, no les faltéis al respeto; dejadles comunicarse con vosotros, recibid en vuestro corazón su mensaje y su sano consejo y luego dejadles ir en paz al mundo donde habitan y desde donde velan por vosotros. Esta gracia de escucharlos pronto pasará; después sólo sentiréis su presencia en vuestro corazón.
6. Mientras Yo os estoy uniendo, no sólo con todos los que habitan en la Tierra, sino aún con los que viven en otros mundos, muchas de las naciones no sienten mi presencia porque se encuentran ocupadas en sus guerras; mas sin saber están dando cumplimiento a mi palabra del Segundo Tiempo en la que os anuncié que Yo volvería cuando éstos acontecimientos ocurrieran entre la humanidad.
7. Levantaos, analizad con ahínco esta palabra. ¿Qué sería de vosotros si no la volvieseis a escuchar, si antes del tiempo señalado estas bocas enmudecieran? ¿Qué enseñanza daríais a los que están por venir, si aún no os he dado todas mis revelaciones?
8. Perseverad en vuestra regeneración; velad, orad y estudiad. Oídme cuanto queráis, mas no os familiaricéis con mi presencia. Buscadme siempre como Padre y como Maestro, jamás desafiéis mi justicia.
9. Ved cómo por ese átomo de fe que habéis tenido, habéis logrado muchos prodigios, como éste de ahora, por medio del cual oiréis la voz de los que fueron vuestros en el mundo.
10. No serán las tumbas las que se abran para dejar salir a los que inertes dentro de ellas se encuentran; serán las puertas del mundo espiritual las que dejarán pasar a los que llenos de luz y de vida vienen a haceros conocer su supervivencia.
11. Si alguno de aquellos seres manifestase aún tendencias humanas o materialización, tened caridad de él y dadle la luz con vuestra oración; recordad que debéis ayudaros los unos a los otros.
12. Así, paso a paso, vais por el camino que asciende hasta la cumbre de la montaña a donde llegaréis cuando tengáis pureza y perfección en el espíritu.
13. Comprended que tenéis por maestro a Cristo, que os ha unido mi palabra dada a través de estos labios humanos y que esta palabra es el libro del amor y de la sabiduría. Cada vez os traigo una nueva lección para recreo de vuestro espíritu. Hoy sentís deleite al escucharme,
mañana sentiréis gozo practicando mi enseñanza, Dicho está por Mí que han de llegar a vosotros las multitudes en busca de esta luz, y es menester que la encuentre en vuestras palabras, en vuestras obras y en vuestra vida.
14. Yo he preparado la mesa y os he invitado a mi banquete; mas os digo que después seréis vosotros los que preparéis la mesa para recibir a vuestros hermanos, prolongando así hasta la eternidad este festín de fraternidad y de amor. En este Tercer Tiempo vuestro espíritu cumplirá su destino de enseñar a vuestros hermanos y compartir con ellos todo cuanto de mi caridad ha recibido; no serán bienes materiales puesto que de ellos carecéis, serán bienes espirituales que son de lo que os encontráis colmados. Para que vuestra virtud sea creída y vuestra palabra tenga fuerza para convencer y convertir, tenéis que permanecer en el camino del bien. Cuando sintáis que mi amor os ha apartado del sendero del mal y os ha puesto en el camino de la regeneración, afirmad ahí vuestros pasos y no volváis más al lugar del cual fuisteis rescatados. Entonces, cuando os levantéis a predicar regeneración, enmienda y perseverancia en el bien, fácilmente podréis redimir y conmover al corazón del pecador. Si sabéis limpiar vuestro corazón y vuestros labios en los momentos de dirigir vuestras palabras al duro corazón de vuestro hermano, si sabéis en esos instantes elevar vuestro pensamiento a Mí lleno de confianza, seré Yo el que hable por vuestro conducto y toque con mi palabra las fibras más ocultas de aquel corazón haciéndole sentir mi presencia.
15. Comprended que tenéis que transformaros espiritual y materialmente, que muchas de vuestras costumbres y tradiciones, herencia de vuestros antepasados, tendrán que desaparecer de vuestra vida para dar paso a la espiritualidad.
16. Mirad a esta humanidad precipitándose en un abismo, mientras vosotros aún dormís en un profundo sueño, en el que sólo buscáis vuestra tranquilidad y os desentendéis de lo que pase a los demás. Os digo una vez más que dejéis de ocuparos de lo superfluo, de lo nocivo, para que esos instantes los consagréis a hacer obras de caridad, a sembrar mi simiente de amor en el espíritu de vuestros hermanos.
17. Este es el tiempo que vieron y anunciaron mis profetas, éste es el tiempo que Yo os anuncié en mi palabra. Ved cómo una por una de aquellas profecías van cumpliéndose. Mi palabra de Rey nunca vuelve atrás, ni se contradice, ni se niega a sí misma. También por medio de estos portavoces humanos os he dado muchas profecías las cuales habéis visto cumplirse una tras otra. Os digo esto, porque el año 1950 se acerca y después os quedaréis sin oír mi palabra a través del entendimiento humano.
l8. Os hablo con palabras dulces llenas de amor para convenceros de que debéis prepararos para ese gran día. Bienaventurados los que confían en que mi palabra es inmutable y se preparen para este tiempo porque a ellos no les sorprenderá que termine esta forma de mi comunicación.
19. Oíd mi voz, aún podéis recrearos con ella unos años, es el cantar de los cantares que vibra en los Cielos y cuyo eco es escuchado en la Tierra, Cuando este canto cese de oírse por los labios de mis portavoces, haré que lo sigáis escuchando en lo más recóndito de vuestro corazón, al comunicaros espiritualmente Conmigo, En verdad os digo que ya es corto el tiempo que falta para que estas profecías se cumplan; mas también os digo que el hombre no podrá hacer su voluntad sobre la mía tratando de prolongar mi comunicación entre vosotros. Estad alerta porque muchos se levantarán engañando a sus hermanos. Vosotros seguiréis trayendo ante mi presencia a los pecadores, a los que se hayan manchado con el hurto, con el adulterio o con el crimen, no para acusarles delante del Señor, sino para que sean perdonados y apartados de sus tinieblas y de sus manchas.
20. Seguiréis ungiendo con amor y en mi nombre a los enfermos con tanta o mayor confianza y fe de la que ahora tenéis, para que Yo siga haciendo prodigios entre vosotros. Esa será la simiente que Yo reciba y guarde en mis graneros.
21. ¿Cuál de vuestros actos habrá sido perfecto? Vuestra conciencia os dice que hasta ahora no habéis tenido uno solo.
22. Pensad que sólo lo que es perfecto llega a Mí; por lo tanto vuestro espíritu penetrará en mi Reino sólo cuando haya alcanzado la perfección. Brotasteis de Mi sin experiencia, más habréis de volver engalanados con la vestidura de vuestros méritos y virtudes.
23. Pueblo, levantad vuestra faz y mirad al Cielo; cuando sentís que vengo como Juez os estremecéis y doblegáis vuestra cerviz. Comprended que el tiempo de mi comunicación espiritual con el hombre ha llegado como estaba escrito.
24. Portavoces de este pueblo que sois los instrumentos para que hable a la humanidad, escuchad mi palabra que os dice: Vosotros sois la fuente, mi palabra es el agua cristalina, dejad que ella se desborde, mas conservad su limpidez.
25. Sobre este pueblo descenderán mis órdenes para que quede cimentada mi verdad. De vosotros saldrán los escritos fieles que más tarde se grabarán en los corazones de los hombres de todas las razas. Entre vosotros se encuentran los discípulos que reunirán y ordenarán los escritos.
26. Mi Concierto Celestial es escuchado en la Tierra para que se cumplan las predicaciones de los profetas y la palabra de Jesús. Ha
mucho tiempo Joel os habló de un tiempo en que los hijos y las hijas de Israel profetizarían y tendrían visiones y sueños y que mi Espíritu seria derramado sobre toda carne. En verdad os digo, que éste es el tiempo anunciado.
27. Aquí tenéis a mi Espíritu comunicándose por vosotros, a mi mundo espiritual hablando por vuestra boca. Aquí tenéis hombres y mujeres de todas las edades que penetran con su vista en lo espiritual y a otros que reciben anuncios y revelaciones en sus sueños.
28. Este es el tiempo en que mis huestes espirituales se acercan al mundo a levantar a los que tienen que seguirme y destruir la cizaña y la mala hierba del pecado.
29 Videntes, miradme. Quisierais descubrir alguna forma y no la encontráis, sólo contempláis la claridad de mi luz, porque eso soy Yo: La Luz.
30. Os dejo velando ante la luz del Sexto Sello; de él brota el don de la palabra, de ahí surge este concierto que oís en vuestro corazón y que estremece a vuestro espíritu porque Yo soy el Señor. Ante vosotros está el Cordero desatando el Sexto Sello para mostraros el camino, porque el Cordero es Cristo y Cristo es el camino.
31. Cada quien respete el lugar señalado a los demás y respétese a sí mismo.
32. Orad, arrepentíos. Si sois hipócritas, sed ahora sinceros; si sois imprudentes, sed ahora sensatos; si vivís entre escombros, levantaos a la luz; si no tenéis divinas inspiraciones, oídme y os llenaréis de luz. Os habla quien es principio y causa de todo lo creado y os dice: Tomad la cruz de amor de Jesús y llegad a Mí.
33. Hoy os ha sorprendido mi llegada porque no estabais preparados; ese es el origen de la duda de algunos. Cuando alguien ha elevado su interrogación al infinito preguntando si esta manifestación será verdad, al instante ha recibido en medio de mi cátedra, una sabia y amorosa respuesta que ha encendido una flama de luz en su corazón.
34. El que tiene fe, no siente jamás cansancio ni hastío de oírme; puede atravesar valles y escalar montañas cada vez que me manifiesto para venir a escuchar mi palabra.
35. El que ha reconocido cuál es el agua que calma su sed y el pan que mitiga su hambre no lo cambia por nada, ni nada lo detiene para encontrarlos. El que siente el deleite de escuchar al Divino Maestro y el gozo de penetrar un instante en lo eterno, no lamenta dejar durante esos instantes los placeres del mundo.
36. Discípulos: Ha habido momentos en que mi palabra, llena de justo reclamo, os ha parecido amarga, es que no la habéis sabido entender, porque en verdad os digo que Yo no vengo a aumentar la amargura que recogéis en la Tierra.
37. Mi divina enseñanza os ha venido apartando de los caminos inciertos, de los falsos placeres y del vicio; a cambio de ello ha hecho que conozcáis y gocéis el placer de hacer el bien.
38. No os dejaré sin heredad cuando mi palabra cese de oírse por estos conductos, porque quiero conservaros para que testifiquéis ante las nuevas generaciones de la verdad de mis lecciones de amor y para que seáis consejeros de vuestros hermanos.
39. No todos conocerán en este tiempo la palabra que os di a través del entendimiento humano, porque no ha llegado para ellos el instante de su despertar. Ellos serán llamados, mas no escogidos; pero mañana, cuando estén ya dispuestos a seguirme, volverán a ser llamados y entonces sí serán de los escogidos.
40. Los elementos de la Naturaleza, a imitación de una campana sonora, están despertando a la humanidad que duerme invitándola a orar y a meditar; los que no entiendan esa voz es porque están turbados 0 sordos a los mensajes espirituales. Hoy aún atribuyen estas manifestaciones a simples fenómenos de la Naturaleza; mas llegará el momento en que los ministros de las religiones y los hombres de ciencia y del poder, se pregunten llenos de temor: ¿Será en verdad la justicia del Señor que llama a nuestras puertas? ¿Será el tiempo de su presencia entre nosotros?
41. Yo os digo que es mucha la reaciedad del hombre; todavía se resiste al dolor y se opone a mi justicia que lo toca; mas cuando doblegue su cerviz, todo el linaje humano será reunido en un mismo aprisco.
42. A vosotros os digo: ¿Qué esperáis para dar la buena nueva? ¿Acaso pretendéis ir a profetizar sobre escombros? Todo os lo estoy diciendo y revelando, para que tengáis siempre una sabía respuesta a toda pregunta que os hagan vuestros hermanos. Ved que seréis combatidos con grandes argumentos que llenarán de temor a quien no esté preparado.
43. Grabad mi palabra y no olvidéis los grandes pródigos que os he concedido para que cada uno de vosotros sea un testimonio viviente de mi verdad; entonces, quien os escudriñare y hurgase en mi palabra, verá que ella no contradice en nada a cuanto os dije y profeticé en los tiempos pasados. La lucha será grande, al grado de que algunos, habiendo sido mis discípulos se llenen de temor y me nieguen diciendo que nunca me escucharon. A los que sepan ser fieles a mis mandamientos y sepan hacer frente a la lucha, les cubriré con un manto bajo el cual se defenderán y saldrán ilesos de todo trance. Para el que vaya sembrando mal esta simiente o profane la pureza de esta Obra, será el juicio, la persecución de los hombres y la intranquilidad en toda hora. Es necesario que cada quien conozca el árbol que ha cultivado, por el sabor de su fruto.
44. Tengo reservados grandes milagros para el tiempo de la lucha espiritual de mí pueblo; prodigios y obras que asombrarán a sabios y a científicos; nunca os abandonaré a vuestras propias fuerzas. No vayáis a ofuscaros cuando la humanidad os burle; no olvidéis que en el Segundo Tiempo las turbas se burlaron de vuestro Maestro.
45. Cuando muchos esperan aún mi llegada, ya esta próxima mi partida; mas en verdad os digo que el Espíritu Santo estará iluminando eternamente a todo entendimiento y a todo espíritu, porque estáis ya en la culminación de los tiempos.
46. De cada quien recibo un presente: la niñez me presenta su inocencia, las doncellas su fragancia, las madres sus lágrimas, los padres su cruz, la ancianidad su fatiga. Mas mi amor alienta vuestra fe; Yo velo por esa lámpara para que su flama nunca se extinga.
47. En este tiempo no descendí a la Tierra en cuanto hombre para ser visto por los ojos de vuestro cuerpo. Esa era ya pasó. Este es el tiempo en que debéis hacer méritos para vuestra salvación. Buscadme en lo invisible y pronto me hallaréis. Buscadme cual Padre, cual Maestro y así me tendréis. No me busquéis como siervo, aunque de cierto os digo que siempre os he servido. Mis servicios no esperan pago, pero si en alguna forma quisieseis compensar mis beneficios, sólo os diré que os améis los unos a los otros, pues si así lo hicieseis, mi Obra será coronada.
48. No os extrañe que siendo Yo el dueño de todo lo creado me presente entre vosotros pidiendo amor; Yo soy el Dios de la mansedumbre y de la humildad. De mi grandeza no vengo a hacer alarde, antes bien, oculto mi perfección y mis galas para acercarme a vuestro corazón. Si me contemplaseis en todo mi esplendor ¡Cuánto lloraríais por vuestras faltas!
49. He aquí el camino, venid por él y os salvaréis. En verdad os digo que no es menester haberme escuchado en este tiempo para alcanzar la salvación; todo aquel que en la vida practique mi Ley divina de amor, y ese amor inspirado en el Creador se traduzca en amor hacia su semejante, ése está a salvo, ése da testimonio de Mí en su vida y con sus obras
50. Estáis escuchando al Espíritu Santo, mas no a un espíritu distinto del que os ha hablado como Cristo o como Jehová; es el mismo, el único que existe, pero que se ha manifestado en cada una de las tres eras en forma diferente.
51. En el Primer Tiempo, sobre el Sinaí, se manifestó vuestro Dios y la fase que os presentó fue la de su Justicia y su Ley. En el Segundo Tiempo el mismo Dios os habló en Cristo y os presentó una fase que no habíais comprendido: el amor; y en esta era que es el Tercer Tiempo, mi Espíritu Santo os habla desde el infinito, se comunica desde lo
espiritual con vuestro espíritu y os muestra así una fase más, la de su sabiduría, que es luz para toda la humanidad. ¿Por qué mirar misterios donde no los hay? El misterio de la Trinidad está esclarecido.
52. ¿En qué me inspiré para crearos? En mi amor, porque antes de formaros ya os amaba en Mí. Amaba el Señor a los que habían de ser sus hijos; mas también quería sentirse amado por ellos. Para los hijos formé la Naturaleza, los elementos, los mundos o moradas para que pudieseis disfrutar de la vida materia y empezar así una jornada de perfeccionamiento y elevación; di a los espíritus un cuerpo material donde pudiesen reflejar sus sentimientos y sus potencias, guiados por la conciencia.
53. Al hombre así formado y dotado le concedí libre albedrío; en su interior deposité la hoja de mi Ley y de mi justicia y le puse en el principio del camino.
54. Sin esa ley interior, el hombre jamás me hubiera reconocido, comprendido, ni amado; mas la conciencia que ha sido el faro que ilumina el camino y la voz que aconseja el bien, os han hecho comprender las manifestaciones del Padre hasta llegar a este tiempo en que el espíritu encarnado se manifestará libremente y se impondrá a lo superfluo y a lo material.
55. ¿Por qué he tenido que descender en tres ocasiones a vosotros; porque habéis tropezado en la dura jornada y he tenido que venir a levantaros del polvo de la Tierra, porque con pleno conocimiento os alejáis del camino y cuando os perdéis y lloráis me decís: “Padre ¿Por qué me castigáis?” ¿Por qué decís que soy Yo quien os ha castigado? pensad que mientras blasfemáis, la vida de que os he rodeado sigue dándoos su caricia. Aprended a vivir y no tendréis tropiezos, eso os enseña mi Ley. No esperéis de las doctrinas de los hombres la paz o la verdadera vida.
56. Mi juicio llegará a todos; llegado el momento preguntaré a los ministros de mi Ley y a los hombres que forjan doctrinas: ¿Cuál es tu cosecha? Y unos y otros me presentarán sólo vanidad, odios y el no haber tenido caridad de la humanidad.
57. Antes que a nadie, juzgaré a los ministros de mi Ley, porque ella es mi testamento de amor y sabiduría para todos mis hijos, porque de ella proviene la redención de los hombres. ¡Ay de los que hayan ocultado estas enseñanzas en su entendimiento porque éste será una caverna de oscuridad, o en su corazón, porque él sólo será cueva de egoísmo!
58. Estad preparados y comprendedme. El que lleva la luz del espíritu Santo desborda luz en todo necesitado.
59. Si alguien siente que mi palabra le hiere, es porque ella es como espada; pero las heridas que abre son de amor. Mañana comprenderéis que mi palabra siempre es justa.
60. Llamaré a los padres de familia y les preguntaré: “Oh padres de los hombres ¿Qué habéis hecho de vuestros hijos?” Juzgaré a los maestros de la humanidad entre los que estarán los filósofos, los teólogos y científicos, y también les preguntaré cuál ha sido la simiente que han depositado en el corazón y en la mente de sus propios hermanos. Les preguntaré al servicio de qué causa pusieron los dones que les confié.
61. Vendrán a mi presencia los gobernantes de pueblos, naciones y reinos, y les preguntaré por qué camino han conducido los destinos humanos y qué han hecho de sus pueblos; les pediré cuenta del pan de sus hermanos, del trabajo y el jornal, y si sólo me presentasen en su corazón la codicia y la vanidad, y en su mano la riqueza, mientras sus pueblos perecen de miseria y de hambre, ¡Cuán grande será su responsabilidad!
62. También serán llamados los médicos. A ellos les preguntaré que han hecho del secreto de la salud que Yo les revelé y del bálsamo que les confié; les preguntaré si en verdad han sentido el dolor ajeno, si han sabido descender hasta el más humilde lecho para sanar con amor al que sufre. ¿Qué me responderán los que han alcanzado grandeza, comodidad y lujo con el dolor de sus semejantes, dolor que no siempre supieron calmar? Todos se harán preguntas en su corazón y ante la luz de su conciencia me tendrán que responder.
63. Si a vosotros os he revelado que sois parte de Israel, no pensáis que os amo más que a otros pueblos; ¿Por qué había de amaros más que a otro si todos sois mis hijos?
64. En verdad os digo que si la humanidad hubiese perseverado en la Ley que interiormente le dictaba la conciencia, no hubiese sido necesario enviaros guías, ni profetas, ni habría sido necesario que vuestro Señor descendiera entre vosotros hasta tener que grabaros mi Ley en una piedra en la Primera Era, ni tener que humanizarme y morir como hombre en una cruz en el Segundo Tiempo.
65. Si formé un pueblo y lo colmé de dones no fue para que se engrandeciera y humillara a los demás, sino para que fuera un ejemplo de sumisión ante el Dios verdadero y un ejemplo de fraternidad entre los hombres.
66. Escogí a este pueblo para que fuese instrumento de mi voluntad en la Tierra y portador de mis revelaciones, para que invitara a todos a vivir en mi Ley, para que toda la humanidad llegase a formar el único pueblo del Señor.
67. Si este pueblo ha sufrido mucho a pesar de haber sido el escogido es porque creyó que la heredad era sólo para él; que su Dios no podía ser Dios para los paganos, porque contempló como extraños a los demás pueblos y no les participó de lo que el Padre les había confiado. Si Yo lo aparté por un tiempo de los demás pueblos, fue para que no se
contaminara de la maldad y el materialismo. Mas cuando él se encerró en su egoísmo y creyó ser grande y fuerte, le demostré que su poder y su grandeza eran falsos y permití que otras naciones cayeran sobre él y lo redujeran a la servidumbre. Reyes, Faraones y Césares fueron sus señores, cuando Yo les había ofrecido ser su Señor. El Padre, en su infinito amor, volvió a manifestarse a su pueblo para darle la libertad y recordarle su misión, y en este tiempo vengo a entregarle mis lecciones de amor y es tan sólo mi mirada la que puede descubrir entre la humanidad a los hijos de Israel a quienes llamo y congrego para que reciban la luz del Espíritu Santo.
68. He venido a manifestarme ante vuestro espíritu porque el tiempo en que os hablaba a través de la Naturaleza y por medio de manifestaciones materiales que llamasteis milagros, se encuentra lejos de vosotros. Hoy podéis ya sentirme en vuestro espíritu así como en lo más recóndito de vuestro corazón.
69. En este tiempo no ha sido Palestina testigo de mi manifestación porque no es un lugar determinado lo que vengo a buscar, sino a vuestro espíritu. Busco al pueblo de Israel por el espíritu, no por la sangre, al pueblo que tiene la simiente espiritual que a través de los tiempos ha recibido por mi caridad.
70. Preparaos pueblo, aprovechad el tiempo, porque el tiempo es luz. Se acerca 1950 y no quiero que al retirar mi palabra os sintáis huérfanos. De cierto os digo que quienes se preparen, me sentirán más cerca, tendrán gran inspiración, sanarán enfermos con sólo orar y sorprenderán por su don de palabra.
71. Conservaréis estas reuniones porque en ellas grandes inspiraciones derramaré; el don de videncia se desatará y por vuestros labios hablaré a sabios, a científicos y esta profecía quedará escrita por quienes tienen la misión de anotar mi palabra.
72. Varones y mujeres que escucháis esta palabra, ¿Creéis en mí llegada entre vosotros? ¿Creéis en mi comunicación a través del entendimiento del hombre? En unos responde la fe ardiente: ¡Sí Maestro, creo en vuestra presencia! En otros responde su silencio que dice: ¡Quién sabe!
73. El Maestro os dice: No sólo me escudriñéis a Mí; penetrad en el interior de vuestro corazón y ved qué ha salido de él; si han brotado palabras de amor y de verdad, podéis estar satisfechos; si ha brotado consuelo para los demás, podéis decir que de vuestra fuente han manado las aguas cristalinas. Si estuviereis en un alto grado de perfección, mi Manifestación entre vosotros no tendría razón de ser, pero si vuestra conciencia os reclama muchas imperfecciones, ¿Por qué me preguntáis a Mí a qué he venido? Es necesario que sepáis que he venido buscando a vuestro espíritu que está destinado a perfeccionarse
en el camino trazado por mi caridad, para que alcanzado su purificación, pueda lograr la dicha a que intuitivamente aspira todo ser. Yo vengo a enseñarle la manera de hacer méritos para alcanzar esa meta.
74. En verdad os digo que los espíritus de los justos que moran cerca de Dios, con sus propias obras labraron el derecho a ocupar ese lugar, no porque Yo se los haya dado; Yo sólo les enseñé el camino y les mostré al final de él un galardón.
75. Benditos sean los que me dicen: “Señor, vos sois el camino, la luz que lo alumbra y la fuerza para el caminante. Vos sois la voz que indica el rumbo y nos reanima en la jornada y también sois el galardón para el que llega al fin”. Sí, mis hijos, Yo soy la vida y la resurrección de los muertos.
76. Basta que sepáis, como os lo dije en mi palabra, que la reencarnación del espíritu es verdad, para que una luz se encienda en vuestro corazón y admiréis más mi amorosa justicia. Comparad las teorías y diversas interpretaciones que las religiones han dado a estas enseñanzas e inclinaos por aquella que encierre mayor justicia y tenga mayor razón. Más de cierto os digo que esta es una de las revelaciones que más conmoverá al espíritu en este tiempo, en el cual se está despertando la intuición sobre esta gran verdad.
77. Si por decir la verdad al mundo, los hombres vuelven a juzgarme, podrán hacerlo, Yo dejaré que me juzguen; mas si quieren tocarme y aprehenderme, no podrán, porque estoy en espíritu y ante ellos soy intangible e invisible.
78. Vosotros habéis resucitado a la vida verdadera bajo el milagro de esta palabra; ya no viváis más en la indiferencia ni pequéis, como hacen los que no me han oído, porque entonces descenderíais al nivel de los muertos. Sólo Yo puedo y debo hablaros así.
79. A mis apóstoles en el Segundo Tiempo les anuncié mi nueva manifestación y cuando ellos me preguntaron qué señales anunciarían ese tiempo, Yo se las anuncié una a una, así como las pruebas que les daría. Las señales han aparecido hasta la última; ellas anunciaron que este es el tiempo profetizado por Jesús y Yo os pregunto: Si esta manifestación que os estoy dando no fuera verdad, ¿Por qué Cristo no se ha presentado, a pesar de las señales? ¿O creéis que también el tentador tiene potestad sobre toda la creación y sobre los elementos para engañaros?
80. Yo os previne mucho tiempo para que no cayerais bajo la seducción de falsos profetas, de falsos cristos y falsos redentores; mas hoy os digo que el espíritu encarnado se encuentra tan despierto por su evolución, por su luz y experiencia, que no es fácil darle tinieblas por luz, por mucho artificio que ella tenga. Por eso, os he dicho: Antes de
entregaros con fe ciega en este camino, escudriñad cuanto queráis. Ved que esta palabra ha sido dada para todos y que nunca me he reservado parte de ella sólo para determinados seres. Ved que en esta Obra no hay libros en los cuales pretenda ocultaros alguna enseñanza. Mas también os dije en aquel Segundo Tiempo por labios de Juan mi apóstol: “Si alguno oyera mi voz y abriese la puerta, entraré en él, cenaré con él y él Conmigo”. También os enseñé la parábola de las vírgenes para que la tuvieseis presente en este tiempo.
81. Elías, quien había de llegar primero para aparejar el camino del Señor, se manifestó por vez primera por el entendimiento humano en 1866. ¿Queréis dedicar unos instantes a investigar las señales y acontecimientos que surgieron en todos los órdenes y coincidieron con el tiempo de esa manifestación?
Nuevamente serán los hombres de ciencia que estudian los astros los que en la antigüedad eran llamados magos, los que testifiquen que el cielo ha dado señales que son voces divinas.
82. A vosotros que os ha tocado la dicha de oírme os digo: Yo llamé a vuestra puerta y me abristeis, he cenado con vosotros y vosotros Conmigo. Contemplasteis el resplandor del relámpago y el estruendo del rayo y aquí me tenéis.
83. Ved al Sexto Sello desatado y abierto ante vuestros ojos. ¿Quién lo desató? ¿Quién desató los cinco anteriores? No fue Moisés, ni Elías ni patriarca alguno. Fui Yo, el Mesías, el Verbo, el Cordero Inmolado, porque ese libro de sabiduría es el camino y la vida, y Yo os he dicho que Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
84. Yo envié a Elías a que anunciara al mundo que el Sexto Sello estaba próximo a ser desatado y él, bañado por la luz del Espíritu Santo, descendió entre los hombres como precursor de mi venida en el Tercer Tiempo. Ya sabéis cómo se comunicó Elías, cómo se ha manifestado el Maestro, cuánto os ha entregado y os ha enseñado. Sólo os digo ahora que conservéis con toda su pureza esta Doctrina, que caminéis hacia la regeneración y la espiritualidad, para que mi llegada en espíritu sea creída, y mi palabra sea escuchada con respeto y amor.
85. Hablad con la verdad siempre y seréis reconocidos como discípulos del Espíritu Santo, porque ni los campos de la nieve tienen la pureza de mi palabra. El reflejo del sol sobre las nieves de las montañas hiere vuestra vista, mas la luz divina ni hiere, ni ciega al espíritu,
86. Oídme, soy Cristo el Verbo del Padre. No vengo a destruir nada de lo revelado desde los primeros tiempos. Mi Ley es la misma, es la Ley de amor. Las formas podrán cambiar, más no la esencia, por eso os he dicho que no porque escuchéis mi palabra por conducto de seres humanos, la pongáis en duda.
87. He aquí de nuevo el camino ante vuestra vista; comenzad a elevar vuestro espíritu, decíos a vosotros mismos con íntima satisfacción que sois mis discípulos. ¿Quiénes son los discípulos del Divino Maestro? Los que aman a sus semejantes, los que practican mi Doctrina de perdón, de caridad y desinterés.
88. Párvulos sois todos en la vida y todos se hallan bajo el manto de mi providencia.
89. El que en su oración me dice: “Padre, hágase en mi tu voluntad” y cuando la prueba le sorprende, exclama, “Señor, ¿Por qué me tocas de esta manera?” Ese no es aún discípulo, sino que apenas es párvulo, porque no ha comprendido la lección. Si aspiráis a ser mis discípulos, observad la vida de Jesús, vuestro Maestro en la Tierra, mirad su obediencia y sumisión ante el Padre desde su niñez. El vino al mundo para hacer la voluntad de su Padre y pasó por la humillación, las calumnias, las ingratitudes, el desprecio, el dolor y el sacrificio, sin apartarse del sendero trazado por el Eterno.
90. ¿Qué responderéis acerca de vuestros pasos cuando lleguéis a la presencia del Señor? Antes sabíais que tendríais que responder cada quien de sí mismo, ahora habéis sabido que de cada uno de vosotros depende una porción de espíritus de los cuales también tendréis que responder. He ahí la importancia de vuestro ejemplo en la vida para que mañana no tengáis que recoger amarguras en vez de un fruto dulce y agradable. No olvidéis que de esos seres que os confié, brotarán las nuevas generaciones que tendrán que florecer el Espiritualismo en la Tierra; esas generaciones benditas son una promesa divina para la humanidad, vosotros tenéis el deber de prepararles el camino y la morada y darles la bienvenida en un ambiente de espiritualidad y de amor.
91. ¿Podréis reconocerlos cuando lleguen? ¿Será necesario que os encontréis velando? ¿Sabrá el mundo sentir ese acontecimiento? Antes tendréis que dar la voz de alerta para que todos aparten los espinos que han dejado en el camino y también las impurezas para que no se hieran ni se manchen sus hijos cuando lleguen a la Tierra.
92. Unión os pido pueblo, para que mi semilla divina germine en vuestro seno. No quiero que lleguéis a Mí llorando vuestras faltas a mi Ley o lamentando el tiempo perdido; nada remediaría vuestro llanto en aquellos instantes.
93. He venido a hablaros en este tiempo como si fueseis criaturas limpias y sin mancha para convertiros por medio del amor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 64
1. He aquí mi lección, discípulos amados, analizadla y poned en práctica mi divina enseñanza. Esta semilla que os confío es sagrada; cultivadla, comprended que de ello depende el fruto que logréis.
2. En el Segundo Tiempo os dije: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas”, es decir, existen muchos mundos en donde el espíritu puede alcanzar su completa evolución. Haced méritos para que alcancéis un lugar elevado en las moradas donde brille con más intensidad la luz y la paz espiritual. ¿En dónde penetraréis después de esta vida: Sólo Yo lo sé, por eso os digo que con obras buenas labréis una escala por donde podáis ascender hasta alcanzar la verdadera paz espiritual y que no retardéis el momento en que vuestro espíritu reciba el galardón que haya conquistado con esas obras de amor hacia sus hermanos.
3. Veis que no son castigos los que esperan al que no haya cumplido con la misión que el Padre le encomendara. Sólo vais a recoger el resultado de vuestras obras.
4. No es en el tribunal creado por la imaginación humana donde me veréis en aquella hora de juicio; será en mundos desconocidos donde penetren los espíritus para encontrar una luz más pura y más brillante que ilumine a los que hayan ido en la vida en pos de la verdad y de la elevación. Los que no buscaron mi verdad llegarán a lugares de expiación en donde restituirán a su espíritu su pureza para después seguir adelante y llegar a Mí, porque ninguno se perderá.
5. ¡Cuán decisiva será en ese instante la misión de vuestra conciencia! porque nadie podrá callar la voz de ese juez que vive unido indisolublemente a vuestro espíritu. Analizaréis todos los actos de vuestra vida y ninguno se sentirá juzgado con exceso de rigor o sobra de benevolencia. Ahí será donde esa luz que puse desde el principio para que iluminara el camino del espíritu brillará intensamente.
6. Amaos de una nación a otra, uníos en una sola hermandad para que mañana cuando habitéis en distintas moradas podáis amaros de un mundo a otro.
7. De cierto os digo que no existe día más feliz para un espíritu que aquel en que presenta su cumplimiento delante de su Creador, si ese fruto resulta agradable ante su infinita sabiduría.
8. Los espíritus de luz, aquellos a quienes llamáis ángeles, vendrán a vuestro encuentro para presentaros delante de vuestro Padre.
9. Vuestras gargantas exclamaron en el Segundo Tiempo al ver venir a Jesús: “Hosanna, hosanna al que viene en el nombre del Señor”; ahora, cuando sentís que mi Espíritu se acerca a vosotros abrís las puertas del santuario de vuestro corazón, penetráis en silencio en él y me mostráis el gozo interior que os embarga.
10. Soy el mismo de aquel tiempo, vosotros también sois los mismos, mi enseñanza la misma también; sin embargo, vuestra evolución es mayor y por eso buscáis una comunicación y un culto más perfecto hacia vuestro Creador. Ahora, cuando oráis, vuestro espíritu desprendido de la materia, se confunde con los ángeles que pueblan el espacio espiritual para entonar unido a ellos un himno que no es de la Tierra sino del Cielo.
11. Cuando la humanidad conmemora el nacimiento del Salvador, se llena el corazón de los hombres de una alegría y de una esperanza que no sabrían explicar; lo mismo acontece cuando conmemoráis la pasión y el sacrificio de vuestro Señor; experimentáis, aunque sea por un instante una tristeza inexplicable y es que siempre estoy naciendo y muriendo en el corazón de los hombres.
12. He querido que todos viváis eternamente y puedo hacerlo porque Yo soy la vida; para eso siempre me he manifestado a mis hijos bajo diversas formas y por ello os he entregado mi Ley, para que ella os señale el camino por el que podáis llegar a Mí. Cuando la humanidad se ha considerado perdida para la vida eterna, he venido a darle mi perdón y a borrar con mis lecciones de amor sus manchas permitiéndole restituir sus pecados.
13. Sobre las tablas de la Ley del Primer Tiempo, cuánta sangre ha caído tratando de borrar lo que en ellas estaba escrito; sobre mi Doctrina del Segundo Tiempo cuánta profanación se ha hecho sin poder llegar a empañar su luz; mas todo lo he perdonado porque el perdón es resurrección y es vida y os he dicho que “Yo soy El Camino, la Verdad y la Vida”.
14. Alguno suele preguntarme: Maestro, si perdonáis nuestras faltas ¿Por qué dejáis que con dolor las lavemos? A lo que os digo: Yo os perdono, pero es necesario que reparéis esas faltas para que devolváis a vuestro espíritu su limpidez.
15. En el Segundo Tiempo os dije: “Pedid y se os dará, llamad y se os abrirá” Ahora os digo que vuestra mano llame siempre a la puerta del Padre y no a la del Juez. Buscad mi amor, mi sabiduría, mi perdón, pero no busquéis mi justicia que es inexorable.
16. La virtud ha sido menospreciada y tenida como algo nocivo o inútil; ahora ha llegado el tiempo en que comprendáis que sólo la virtud os salvará, os hará sentir la paz y os llenará de satisfacciones; pero todavía ha de sufrir muchos tropiezos y vejaciones la virtud para poder penetrar en todos los corazones; los soldados que la defiendan tendrán que luchar con gran esfuerzo y fe. ¿En dónde están esos soldados del bien, de la caridad y de la paz? ¿Creéis ser vosotros? Os examináis interiormente y me contestáis que no sois vosotros; en cambio, Yo os
digo que con buena voluntad, todos podéis ser de esos soldados. ¿Para qué creéis que he venido entonces entre vosotros?
17. Si ponéis de vuestra parte todo vuestro amor por esta causa, tendréis el mérito de haber preparado el camino para el advenimiento de las nuevas generaciones que traerán al mundo un mensaje de felicidad.
18. Mucho de lo que os he hablado en mis lecciones es para que lo cumpláis; mas también reconoced que en vosotros estoy hablando a vuestros hijos. Oíd y analizad para que vuestra envoltura se doblegue mansamente y ayude a marchar a vuestro espíritu por el sendero que le estoy trazando con mis lecciones de amor.
19. El momento para que me encontraseis, os fue propicio; el hambre os había agobiado y con el fruto de este árbol, habéis recobrado el vigor.
20. Este tiempo es de peligro para la humanidad y los hombres aún se encuentran distantes del Arca de salvación que es mi Ley.
21. Estoy preparando a los discípulos que tendrán que demostrar al mundo que no es un imposible, ni significa un sacrificio, el cumplimiento de mi Ley.
22. Con amar a vuestros semejantes estáis a salvo; cumplir con ese precepto no es una penitencia. A quien viva para servir a su propio hermano, sintiendo y aliviando su dolor, le bastará una breve oración a Mí, para que Yo por su conducto haga prodigios.
23. No envío todavía a mis emisarios a lejanas comarcas, porque aún les falta mucho por aprender; cuando se sientan fuertes y dispuestos desde el interior de su corazón me dirán: Maestro, ya estamos preparados. Yo penetraré en el santuario de aquellos discípulos y ahí encontraré sumisión, humildad, sabiduría y caridad.
24. Daré mi ósculo al labriego y le mostraré el camino; ese sendero que aunque largo, lo acercará a Mí; en él están los abrojos, a sus lado los abismos, a veces las acechanzas y los peligros, también las tentaciones, pero quien persevera con fe en él, siente a cada paso mi presencia, porque ya os he dicho que el camino soy Yo. ¿Quién podrá pensar que Yo le abandone en la lucha? ¿Cómo podéis pensar que Yo me aleje de vosotros cuando estáis en el cumplimiento de mi Ley, si en vuestro pasado no me he apartado jamás de vosotros? Dejad que os pruebe; las pruebas de la vida fortalecen al espíritu, dan temple al corazón y lo perfeccionan.
25. ¿Cuándo soñarán los hombres con alcanzar la perfección de su espíritu? Hoy ni siquiera tienen paz porque entre ellos no existe la buena voluntad. La luz de los Cielos comenzará a reflejarse en este mundo, cuando en los hombres surja esta buena disposición para
encauzar su marcha por el sendero de la fraternidad, del respeto mutuo, del amor de los unos hacia los otros.
26. Varones y mujeres de este pueblo: sois sencillos y humildes y por eso os entrego mi enseñanza con palabras sencillas para que todos la comprendan, Mi palabra es el baluarte de vuestra fe y de vuestra esperanza, y los beneficios y caridades de que voy sembrando vuestra jornada son el aliciente y el estímulo para que prosigáis el camino sin flaquear en las pruebas.
27. La humanidad, dividida en reinos y naciones, presiente que ha llegado el tiempo de mi manifestación espiritual; interiormente me espera y me desea. ¡Cuán grato será para ella el anuncio que le llevéis de mi presencia y de mi comunicación con vosotros!
28. Pueblo: Preparaos, para que seáis el heraldo de la buena nueva; cuando ese tiempo llegue que no se cierre vuestra boca ni vuestro brazo sea perezoso para sembrar y cultivar la porción de la tierra que os corresponda.
29. Algunos pueblos ya han recibido la visita de los precursores, pero es indispensable que los labriegos doctrinados por el propio Maestro en el Tercer Tiempo lleguen a dar el riego a aquella simiente sedienta del rocío de gracia.
30. ¡Cuán pronto veréis dar buenos frutos a muchos pueblos que hoy creéis duros de corazón y muy distantes de la espiritualidad!
31. Las tierras serán fértiles, porque han sido preparadas grandemente; de ellas se apartará la ortiga y la cizaña hasta quedar limpias. Así cuando a ellas lleguen mis discípulos, al contemplarlas dispuestas, me dirán: Gracias Maestro.
32. El tiempo de esa predicación será anunciada por medio de la campana sonora, la cual será echada a vuelo.
33. Esta nación estará dispuesta y ataviada para recibir a las multitudes que buscando sustento y paz se acerquen a ella. Vosotros, preparaos, limpiad vuestro hogar y aderezad el mejor manjar para que sentéis a vuestra mesa al forastero.
34. De cierto os digo que en esas caravanas vendrán desde pordioseros hasta reyes; los que encuentren hospitalidad y amor en vosotros elevarán al infinito un himno de gratitud.
35. Los que han sido marcados por mi caridad saben que son guardianes y soldados de esta Arca y que deberán destruir toda huella de idolatría y fanatismo. Grande es la lucha que os espera pero la antorcha de vuestra fe os salvará. Ya habéis sabido lo que es la calumnia, la persecución, la intriga. Ya habéis sufrido todas estas pruebas, las cuales no os sorprenderán si en vuestro camino vuelven a presentarse, porque no es un camino de rosas el que conduce a mi Reino, es el que lleva grabada la huella ensangrentada de mis pasos.
Por eso os digo: Bienaventurados los que sufren por mí causa persecución y calumnia, y les fuera negado el pan y el agua, porque ellos llegarán a Mí y serán ensalzados.
36. No temáis a los insultos ni a la blasfemia; recordad que ellas también fueron lanzadas sobre vuestro Maestro; no temáis que los hombres digan de vosotros lo que no sois, recordad que a Mí me llamaron brujo y hechicero; si el mundo os aborrece, recordad que a Mí me aborreció antes que a vosotros.
37. Aprended a callar y dejadme a Mí la causa. Sed los intercesores de los mismos que os ofendan y vuestro mérito será grande. Hoy ignoráis muchas faltas de vuestros semejantes, mas cuando sepáis juzgar con verdadera justicia sus faltas os serán reveladas porque entonces estaréis capacitados para enseñar y salvar a vuestros hermanos.
38. Esos son los caminos del espíritu que el buen discípulo del Espíritu Santo tendrá que conocer y recorrer sin perderse.
39. El hijo de la luz sabrá andar entre tinieblas y entre ellas sabrá encontrar al perdido para salvarle.
40. ¿Cómo es posible que en este tiempo en que gime la humanidad todavía estéis soñando con poseer grandes riquezas materiales? ¿Acaso os he dado mi paz para que penséis tan sólo en vuestras ambiciones mundanas? Incesantemente llegan a vosotros rumores de guerra y nada hacéis para prepararos. Ha mucho tiempo que vengo pidiéndoos vuestra unificación y aún os encuentro divididos. ¿Cuándo se sentirá toda la humanidad deseosa de unirse espiritualmente en pensamiento y en voluntad? Ya os he dicho que el día en que os unáis seréis la muralla invulnerable que rechace toda agresión. Ya deberíais estar fuertes, porque el fruto de estos árboles ha sido abundante y todo ha sido vuestro.
41. ¿No lleváis en vuestro espíritu los prodigios que a cada quien le he entregado? ¿No habéis comprendido que todo cuanto os he enseñado ha sido una revelación de vuestro Padre? Si alguno se avergonzare de ser discípulo de esta Obra, será porque no ha comprendido nada de mi enseñanza. Hoy aún podéis estar tranquilos aunque faltéis a vuestros deberes espirituales; mas llegarán las pruebas y entonces os lamentaréis y sonará vuestra hora postrera y no sabréis cómo penetrar en aquel mundo que os espera, ni con que acallar la voz de vuestra conciencia. Ved que por uno de vosotros que me cumple y obedece ¡Cuántos corazones llegan a mi presencia! Daos cuenta de cómo sois observados en cada uno de vuestros pasos por aquellos que quisieran saber si realmente estáis oyendo al Espíritu Santo.
42. ¿Creéis que si de vuestros labios brota una blasfemia o una palabra obscena, el incrédulo piense que sois discípulos de Cristo, el Verbo Divino? ¿Son por ventura esas palabras y esas frases los proverbios y
máximas que os he enseñado? Los niños también os observan, ¿Por qué reñís delante de ellos? Ved que con ese ejemplo lo que hacéis es que penetre entre los pequeños la maldad de Caín. Pensad que ellos son vuestros próximos herederos, los que dirán lo que vosotros aprendisteis y lo que fuisteis en el camino de vuestro Dios y Señor.
43. Labrad un buen galardón para vosotros cultivando un buen fruto para vuestros hermanos. Preparaos para los tiempos venideros porque antes de mi partida aún habrá división entre vosotros, porque la tentación os tocará a todos. Es necesario que veléis. Orad y practicad mi divina enseñanza; de cierto os digo que estos cortos instantes que dedicáis a la práctica del bien, harán sentir sus beneficios aun en muchas de las generaciones posteriores a vosotros. Nadie ha podido ni podrá trazarse su propio destino, eso pertenece solamente a Mí. Confiad en mi voluntad y recorreréis la jornada hasta el fin sin mayores tropiezos.
44. Juzgad bien cuando os digo que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad, así sabréis cuándo soy Yo quien os está probando y cuándo sois vosotros los que llenáis vuestro cáliz de amargura para luego culparme, Entonces os convertís en jueces y me tomáis por reo. Sabed reconocer vuestros errores y enmendadlos. Aprended a perdonar los defectos de vuestros hermanos y si no podéis corregirlos por lo menos tended sobre ellos un velo de indulgencia.
45. Vuestra plegaria por vuestros hermanos ha llegado hasta mí, porque habéis penetrado en el santuario del Señor, y ahí vuestro espíritu se ha sentido seguro. Los que buscan paz, los que buscan un sendero que los lleve a una vida mejor, son los que van penetrando en mi santuario. Los que buscan tesoros y honores del mundo afanosamente luchan por encontrar otros senderos. Yo os digo que la paz que sólo está en mi Espíritu al fin será anhelada y buscada por todos.
46. ¿Quién o qué puede daros la verdadera paz del espíritu en la Tierra? Sólo el infinito amor de vuestro Padre.
47. Existen ricos acaudalados que no tienen salud, ni conocen la alegría, y hombres pobres que teniendo salud no saben lo que poseen y viven amargados porque desean caudales o comodidades. No descubro ambiciones nobles en el corazón de los hombres y cuando llegan a tenerlas no persiguen aquel ideal por buenos caminos; la prueba la tenéis en esas guerras insensatas e indignas de seres que poseen la luz de Dios.
48. Yo soy la paz, en mi sabiduría infinita existe cuanto podáis desear, más ¿Cuándo han orado los pueblos para alcanzar mi paz? ¿Cuándo han puesto sus ojos en Mí los hombres que conducen y gobiernan a los pueblos? ¿Cuándo se han postrado los ejércitos a pedir perdón a su Padre Celestial después de haber dado muerte a sus semejantes? Y es
tan sutil la paz, que es necesario velar y prepararse para saberla retener, para no dejar que retorne a Mí. Mirad cómo vosotros quedáis llenos de paz después de escucharme y con esa gracia salís de los recintos y llegáis a vuestro hogar, pero ¡Cuán breves son los instantes en que lográis retener en el corazón esa paz! Yo os he nombrado “el pueblo de la paz”, “los hijos de la paz”. Por eso no os decidís a levantaros a enseñar la buena nueva, porque sabéis que para llevar la paz es menester tenerla, mas ¿Cuándo vais a cumplir con ese sublime mandato?
49. Discípulos: aprended a retener mi paz, convertidla en espada y destruid la discordia y la desunión que existe en vuestro hogar, id llenando de paz la vida de los que os rodean para que os sirva esto de práctica y mañana llevéis la paz a otros hogares y a otros pueblos. Esa es la semilla que estoy depositando en vuestro alfolí.
50. Cuán pronto sería reconocido este pueblo si en su seno existiera la paz y si en su vida lo demostrara; los huracanes, las tempestades y los torbellinos se desvanecerían al llegar ante la fuerza de vuestra paz; mientras exista división entre este pueblo habrá fragilidad y sus puertas estarán abiertas a las acechanzas.
51. Mi palabra en estos recintos ha descendido a torrentes, mis prodigios han sido en abundancia para alentar vuestra fe. ¿Acaso no habéis comprendido el sentido de mi Obra entre vosotros?
52. Os he llamado Israel para que os levantéis fuertes a seguirme y llevéis mi paz y mi Ley al corazón de la humanidad. Este es vuestro destino y llegará el tiempo en que surja en el mundo este pueblo lleno de fuerza espiritual, Aparecerá como luz en el tiempo de la confusión y de la duda, cuándo el hambre y la sed de verdad sean mayores.
53. El Maestro os dice: Pueblo, que vuestra mano jamás se encuentre vacía, que no sea mezquino vuestro corazón, porque no sabéis el instante en que podrías veros cercados por las turbas de menesterosos o abrumados por las preguntas de los escudriñadores. Vuestro deber es dar a todos de lo mucho que en vuestro espíritu he derramado. No lleguéis a sentiros más que nadie, ni a creeros los más amados y los dueños únicos de la verdad que encierran las revelaciones divinas y las complacencias del Señor, porque estaríais en peligro de caer bajo el dominio de otros como en los tiempos antiguos cayó Israel en cautiverio por su desobediencia a mis mandatos.
54. ¿Qué sentiría vuestro corazón si viese a vuestros hijos alejarse del camino decepcionados de vuestro ejemplo? ¿Qué sentiría vuestro espíritu si desde el más allá viera a las nuevas generaciones buscándome en la idolatría?
55. Las tribus aún están dispersas; la mayor parte de este pueblo todavía no ha encontrado el camino; es menester que los que han oído
esta voz y han recibido mis mandatos velen y aguarden preparados la llegada de las multitudes para que al ver vuestra unión y vuestro culto reconozcan mi Doctrina y me sigan; no esperéis que sean de una sola raza o nación porque entre ellos vendrán hombres de todas las razas.
56. Elías viene paso a paso conduciendo a su rebaño y en verdad os digo que el instante en que unos y otros os encontréis pronto llegará.
57. Os he nombrado los fuertes de mi casa y os doy a cada instante mi fuerza divina para que veléis por la misión que os he confiado, orando en el interior de mi santuario que en cada uno de vosotros existe.
58. Bienvenidos seáis los que dejáis por unos instantes el mundo para venir a escuchar mi palabra. De cierto os digo que por uno de vosotros que aprendiera y practicara mi lección se salvaría una comarca, así como también si todo este pueblo se preparase y con amor orase, alcanzaría a salvar a la humanidad. No es que vuestro número sea pequeño sino que vuestro amor es aún muy reducido. Por ahora limpiad vuestro corazón. ¿Quién mejor que vosotros puede conocer sus defectos y sus manchas? Comprendedlo y purificaos de todo aquello de lo que os reclame la conciencia.
59. Hay muchos que tratan de disculpar sus pecados y Yo os pregunto: ¿Por ventura el Padre puso sobre el hijo ese fardo de trabajos y sufrimientos? ¿No soy Yo quien ha venido en todos los tiempos a aligerar vuestra carga de penalidades y sufrimientos?
60. A toda hora mi voz os llama al buen camino donde existe la paz, pero vuestro oído sordo, sólo tiene un instante de sensibilidad ante aquella voz, y ese instante es el postrero de vuestra vida, cuando la agonía os anuncia la proximidad de la muerte del cuerpo. Entonces es cuando querríais comenzar la vida para reparar yerros, para tranquilizar vuestro espíritu ante el juicio de vuestra conciencia y poder ofrecer algo digno y meritorio al Señor.
61. Yo soy el Camino y ese camino os lo he mostrado desde los primeros pasos de la humanidad en la Tierra. Decidme: ¿Cuándo os he dejado sin ayuda o sin luz? ¿En qué edad o en qué era he borrado mi Ley de vuestro espíritu? Jamás he dejado de hablaros, por eso es que ahora os vengo pidiendo vuestra cosecha. A través de mi nueva comunicación os he reclamado con divino rigor y absoluta justicia y os hago responsables de vuestras faltas a mi Ley.
62. He nombrado discípulos a todos los que habéis escuchado esta palabra, pero es menester que lo demostréis con vuestra conducta y que extendáis esta buena nueva para que la humanidad actual prepare el camino de las nuevas generaciones. Esos seres no deben venir a apurar el cáliz de la amargura y del dolor desde los primeros días de su infancia porque ellos traen otra misión; más si de ese cáliz les dieseis a beber, de ello me responderéis.
63. ¡Ah sí supieseis vivir con la sencillez de las aves que viven amándose y que cuando sienten que el invierno se aproxima emprenden el vuelo en busca de mejores climas, pero dejando preparados sus nidos en los árboles para que sirvan de hogar a sus hermanos! El invierno de vuestra vida es la vejez; mas vosotros que sois hombres de poca fe, miráis en ese invierno la frialdad de la muerte y del fin sin comprender que siempre después del invierno llega la primavera con sus renuevos, sus trinos y sus perfumes.
64. Esa poca fe en la resurrección espiritual después de esta vida es lo que os hace ocuparos de lo humano, de lo material hasta el último instante de vuestra existencia, sin preparar las alas del espíritu para emprender el vuelo y sin dejar un nido formado con virtud y fe para los nuevos moradores.
65. No os asemejáis a las aves porque vuestro mundo no es de paz; sois más bien soldados que luchan dentro de una batalla interminable y os digo: luchad con nobleza, esgrimid armas de justicia; perseverad en el bien, el bien es la verdad; dejad preparados los caminos para los nuevos soldados, dejadles libre y limpio el campo para que en él triunfe al fin la razón, el amor y la justicia mientras vosotros llegáis a descansar en Mí.
66. Tengo que hablaros así porque vuestro mundo vive envuelto en guerras de toda índole. Cuando las pruebas llegan al mundo siempre le sorprenden impreparado, porque mientras piensa y medita poco en lo eterno gusta demasiado de los halagos del mundo y de la carne.
67. En verdad os digo, que si en este tiempo los hombres no limpian las manchas que han dejado en su espíritu, vendrán los elementos como heraldos anunciando mi justicia y mi gloria y purificando a la humanidad de toda impureza.
68. Bienaventurados los hombres, las mujeres y los niños, que al comprender la proximidad de aquella justicia glorifiquen mi nombre sintiendo que el día del Señor es llegado porque su corazón les dirá que el fin del reinado del mal se acerca. Yo os digo que éstos por su fe, su esperanza y sus buenas obras serán salvos más ¡Cuántos de los que vivan en esos días van a blasfemar!
69. Humanidad que creéis que se necesitan grandes riquezas y posesiones terrestres para conquistar al mundo y olvidas a Cristo que nació en un pesebre y que sin tener nada en la Tierra, sin embargo, conquistó el corazón de la humanidad, hizo a los pueblos sus vasallos y fue proclamado Rey y Señor.
70. Cuando lleguéis a comprender y a sentir la verdad veréis cuán fácil es para el espíritu seguir los pasos de su Maestro, aun en las pruebas más duras. Haced cuanto este de vuestra parte, que Yo no os pediré más de lo que podáis hacer; entonces habréis dejado preparado el camino
para la nuevas generaciones; os recomiendo a los niños y os encargo que les conduzcáis por el camino certero. Congregadlos, habladles de Mi con amor y con ternura, buscad a los desheredados, aquellos que viven perdidos entre miserias y vicios. Doy esencia a vuestras palabras para que ellas sean camino de salvación cuando broten de vuestros labios. Abrid delante de los inocentes el “Libro de la Vida Verdadera”, para que su espíritu despierte y sea grande al penetrar en las revelaciones del Espíritu Santo; asemejaos a vuestro Maestro y seréis escuchados.
71. Si en el Segundo Tiempo busqué un lugar humilde para nacer en cuanto hombre y corazones donde habitar, vosotros no vayáis en pos de un lugar que os haga notables; buscad la fibra sensible que existe en cada corazón para que ahí depositéis mi semilla y mi bálsamo. El lugar para nacer en cuanto hombre me fue indiferente, pero di hasta la vida porque mi amor naciera en vuestro corazón. Ahora os digo: humanidad, la semilla de ese amor representada en mi sangre, cayó en el corazón de todos los hombres, ¿Por qué ahora no amáis ni cultiváis lo que Yo con tanto amor sembré?
72. No seáis sordos a esta voz, abrid vuestros ojos a la realidad de este tiempo y emprended la jornada con plena confianza y fe, de otra manera tendréis que despertar ciegos en el más allá y Yo os he dicho que en aquella mansión no se debe penetrar con los ojos cerrados.
73. ¿Por ventura el Señor os pide imposibles? Sólo vengo a enseñaros a sembrar amor para que recojáis al final el fruto de la vida. Cultivad hoy el corazón de los niños para que mañana les escuchéis hablar de las grandezas del Espíritu Santo.
74. Velad por las rosas y los lirios que son el corazón de la juventud y mañana os deleitaréis con el florecimiento de la virtud. Enseñad a orar con el espíritu y reconoceréis todos que esa es la comunicación perfecta cuando sintáis que vuestro espíritu ha llegado a mi presencia y ahí se ha sustentado con mi amor.
75. Hoy aún desciende mi rayo divino entre las multitudes; mas recordad lo que oísteis cuando os decía: “Donde se reúnan dos o tres de mis hijos, ahí descenderé para darles mi palabra”; desde entonces ha venido aumentando el número de mis oyentes hasta formar multitudes.
76. Si os cumplí mi promesa de volver, os cumpliré también mi voluntad de partir; aprovechad debidamente los instantes que os restan de escuchar mi palabra y quedaréis preparados como discípulos del Espíritu Santo.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 65
1. Estáis preparando el santuario de vuestro corazón para que en él descienda mi palabra como bálsamo; más en este instante os pregunto: ¿Por qué os encuentro agobiados por el dolor? Porque no habéis velado y orado.
2. Si coméis en mi mesa los manjares espirituales, ¿Por qué no aprovecháis la esencia que contienen que es salud y vida eterna? ¿Hasta cuándo comprenderéis mi Doctrina para que os levantéis a predicarla con obras de amor hacia vuestros hermanos?
3. A veces os atrevéis a decirme que nada de lo que me habéis pedido os he concedido, cuando os lo estoy entregando a cada instante y sólo falta que os preparéis para que podáis recibirlo.
4. No abruméis a vuestro espíritu con cadenas de pecados, libertadle para que se eleve y reciba de Mí cuanto haya menester en su jornada. ¿Por qué apagáis vuestra lámpara de fe si estoy entre vosotros? Os he dicho que sobre este pueblo pesa la responsabilidad de la paz de las naciones y la salvación de la humanidad, pero ¿Cómo vais a desempeñar vuestra misión si no hay aún firmeza en vuestros pasos? Venís a escuchar mi palabra, decís amar a vuestro Señor, mas no bastan las palabras, son necesarias las buenas obras para que la humanidad alcance mi paz. No vengo a desalentaros sino a despertar a vuestro espíritu. ¡Tomad nuevamente el fruto del árbol y hartaos de él, oh caminantes!
5. Bienaventurado el que comiendo de este fruto, crea firmemente que ha comido del árbol de la vida porque de cierto os digo que él no morirá. En este tiempo os encontré muertos a la vida de la gracia, mas mi presencia a través de esta enseñanza ha sido vuestra resurrección. Os considerabais indignos de hallaros ante mi presencia y os hice dignos purificando a vuestro espíritu de todas sus faltas pasadas revistiéndolo de pureza. Con este perdón os he entregado una lección de amor y de justicia; ponedla en práctica en vuestros hermanos.
6. ¿Con qué derecho vais a juzgar y a sentenciar a vuestros semejantes por causa de sus imperfecciones? Recordad que os dije en el Segundo Tiempo. “El que se encuentre libre de pecado que arroje la primera piedra”.
7. Mi Doctrina es clara y limpia para que los párvulos la entiendan y la graben en su corazón. He venido para llevaros de lección en lección a la comunicación perfecta de espíritu a Espíritu.
8. En vuestro desierto de restitución está descendiendo el maná celestial; cuando lleguéis a la mansión divina os sentaréis a la mesa del
Padre a comer de sus manjares. El desierto extenso representa la expiación y el camino, la evolución del espíritu.
9. Venid al Padre; El habita en lo más alto del monte y os dará huertos y campiñas de las que existen en los contornos de ese monte; los varones cultivarán el trigo, las mujeres harán que los huertos y los valles se cubran de flores y el canto de los niños se unirá al de las aves para haceros dulce el trabajo. Hasta vuestras tierras no llegarán las vanidades humanas ni el materialismo porque ellas serian como plagas que destruirían vuestros frutos. Oyendo estas palabras, cuántos hombres podrán comprender lo mucho que se han apartado del camino trazado por mi Ley.
10. Cuando un hombre llega a creer que sus faltas no tienen perdón, se aparta más y más del sendero. ¡Ah, si supiera que un instante de sincero arrepentimiento puede salvarle conduciéndole a su restitución que por muy lejos que crea estar de mi Divinidad, un solo paso le separa y ese paso es el de su arrepentimiento! ¿Qué no oís mi voz? ¿No sentís que llego como Padre amantísimo, como amigo leal? Dormís y es por eso que no escucháis mi llamado. ¿Cómo esperáis oír mis pasos si vengo sobre una nube?
11. Despertad, preparaos para que veáis cumplida mi promesa. Llamaré bienaventurados a los que despierten y me escuchen, porque entonces pondré en su corazón la buena nueva de mi presencia espiritual y de sus labios brotarán palabras de ternura, de luz y de esperanza para los hombres.
12. Se avecinan aires huracanados por lo que debéis fortalecer vuestra fe para que salgáis avante de las pruebas y salvéis a cuantos podáis; quiero que seáis amigos y hermanos de toda la humanidad.
13. Este es el tiempo que vio y anunció Joel, en el que los hijos de la humanidad tendrían visiones y sueños proféticos en que sus bocas hablarían movidas por mi fuerza divina, porque mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.
14. He aquí un pueblo que nace y crece en el silencio y cuyos hijos vierten palabras del Espíritu Santo, transmiten los mensajes espirituales y con su mirada espiritual traspasan los umbrales del más allá y miran los acontecimientos del futuro; de cierto os digo que esta simiente está esparcida en todo el mundo y nadie podrá destruirla.
15. Por labios de hombres, mujeres y niños habéis escuchado mi concierto divino, con éxtasis habéis penetrado en el deleite de oír la voz del Señor y de sus ángeles. Mi palabra no es para un pueblo, es para todos los pueblos, para todas las creencias y religiones.
16. Sólo esta multitud sabe que éste es el Tercer Tiempo, pero la humanidad también lo sabrá aunque antes negará todo cuanto os he revelado y que ha quedado escrito. En verdad os digo que esta palabra llegará hasta los confines de la Tierra porque nada es imposible para Mí. Mostraré al mundo mis heridas como a Tomás, para que crea y se
arrepienta, para que se lave en su llanto y después me siga fielmente hasta el fin. Este maná divino descenderá sobre todo corazón y el camino que conduce a la mansión del Señor le será descubierto a todo espíritu.
17. Las aguas del pozo de Jacob se secaron y no calmaron la sed del espíritu de la humanidad. Yo se lo había dicho ya a la Samaritana: “En verdad te digo que Yo tengo una agua que quien de ella bebiere, sed no volverá a tener”. Y esa agua cristalina y pura es mi palabra, la que derramaré sobre el mundo para mitigar su sed abrasadora.
18. Elías tiempo ha que conduce a mi rebaño entre la humanidad invitando a todos a unificarse; ese rebaño debe velar y orar porque tiene mi luz y potestad para ayudar con amor a la humanidad.
19. Los que oís estas enseñanzas ya las conocíais en otros tiempos; mas ahora tendréis que extenderlas entre la humanidad para que las conozca. También sabéis que en 1950 os quedaréis sin esta palabra; mas preparaos para que ello no sea una pérdida que tengáis que lamentar sino un paso de adelanto que os pondrá frente a la lucha. Yo estaré cerca y mis emisarios también; seguiré velando por los que doctriné y les hablaré por inspiración.
20. Nadie pretenda que prolongue mi estancia entre vosotros, porque ya os he manifestado mi voluntad y os he profetizado el año y el día en que cesará esta manifestación a través del entendimiento humano. Nadie arroje sobre sí una sentencia.
21. El que ahora haya sido torpe para servirme y después se prepare, perderá su torpeza, hablará con sabiduría y hará prodigios.
22. Si vos pueblo que me oís, lloráis al recordar mi pasión y os arrepentís de vuestros pecados, benditos seáis, porque en verdad os digo que vuestro dolor os purifica y mi palabra que es vida y resurrección, os confortará. Mi luz es para todos mis hijos, no sólo para vosotros que habitas este mundo sino para los espíritus que viven en diferentes moradas. Todos serán libertados y resucitados a la vida eterna cuando con sus obras de amor hacia sus hermanos cumplan mi divino precepto que os pide que os améis los unos a los otros.
23. El Padre sufre cuando la humanidad se debate azotada por las guerras. Se ha levantado hermano contra hermano y la sangre inocente baña la Tierra. Hoy, en el gran día de la justicia, respiráis un ambiente de desolación y de muerte, más para el alba de 1946 habrá cesado la lucha y tendréis una tregua en vuestros sufrimientos.
24. Todo el dolor de la humanidad cae sobre Mí como una pesada cruz, He sido desconocido y desgarrado por el linaje humano a quien he querido convertir en mi discípulo de los cuales me siguen unos cuantos; mañana, al conocer mi Obra que he manifestado en esta forma una vez más seré escarnecido porque no me comprenderán. Esta incomprensión
de mis hijos, abre de nuevo mis heridas y vuelve a caer mi sangre sobre todo espíritu. Por hablar de la verdad y enseñar el amor me han desconocido, y pasados los tiempos, vosotros por repetir mis palabras y dar testimonio de Mí seréis menospreciados; mas siempre que abracéis vuestra cruz y encumbréis la montaña estaréis salvando a muchos inocentes y redimiendo a muchos pecadores.
25. No he venido como rey entre vosotros, me he presentado humilde y por esto reconocéis que la palabra que habéis oído es del Verbo del Padre. Nuevamente la humanidad me ofrece una corona de espinas y un manto de ingratitud. He sufrido la calumnia y el desconocimiento de mis hijos.
26. Aun estando el espíritu en plena evolución duerme; mas Yo os estoy iluminando a través de la conciencia para que volváis al camino y tornéis al cumplimiento. ¿Por qué sentís que mi palabra os hiere?
27. Mientras recordáis mi pasión del Segundo Tiempo, un corazón, el más tierno, llora en silencio e intercede por sus hijos que no la han comprendido. No tiene reproches para los que le han causado tanto dolor, ni una queja en contra de los que sacrificaron al Hijo muy amado; sólo su amor y su perdón a la humanidad coronan la obra de redención de su Unigénito. Es vuestra Madre Celestial a quien dejo entre vosotros para que la escuchéis y en su regazo os consoléis.
28. En lo profundo de vuestro corazón estáis sintiendo el hálito divino del Señor. ¡Ah sí comprendieseis el amor con que vengo a vosotros!
29. Con la unión de vuestros corazones habéis formado un santuario para recibirme. Cada corazón se ha preparado, cada mente se ha despejado y ese es el instante propicio para que mi rayo divino descienda entre vosotros.
30. La prueba se aproxima y para ello os estoy preparando. Es tiempo de que caminéis con paso firme sin temor; sois Israel y ese nombre quiere decir “Fuerte”. Siempre en vuestro espíritu ha existido esa simiente bendita. La verdadera oración conforta a vuestro espíritu, Purifica vuestras manchas, os consuela cuando estáis tristes, os acompaña en la orfandad y os aparta de las tentaciones. Y así como os he enseñado a orar de espíritu a Espíritu para ser fuertes en la vida, también en la hora de la muerte elevad vuestro espíritu hasta Mí, por esa escala bendita de la oración. ¡Cuán apartada vive la humanidad de la verdadera oración! ¡Qué pocos son los que saben practicarla! Espiritualmente la humanidad vive a semejanza de los hombres de la antigüedad; la adoración al becerro de oro, el culto a los dioses paganos aún existe. La torre de babel de los hombres de ciencia de estos tiempos a cada instante desafía mi divina justicia.
31. Un nuevo diluvio se desatará el cual lavará la Tierra de la perversidad humana. Derribará de sus altares a los falsos dioses,
destruirá piedra por piedra los cimientos de esa torre de soberbia y de iniquidad y borrará toda doctrina falsa y toda absurda filosofía; más este nuevo diluvio no será de agua como en aquel tiempo porque la mano del hombre ha desatado todos los elementos, tanto visibles como invisibles, en su contra. El mismo dicta su sentencia, se castiga y se hace justicia.
32. Toda deuda será saldada hasta la más pequeña; para ello es menester que los grandes de hoy se conviertan en siervos y que los vasallos se levanten. Vosotros que me oís, creed en vuestra responsabilidad ante la paz del mundo.
33. Ya no sois dos o tres los que me estáis escuchando. Vuestro número es ya grande porque mi simiente se ha extendido de corazón en corazón, de hogar en hogar, de comarca en comarca y las noticias de mi nueva manifestación han cruzado vuestras fronteras para llegar a otros países en donde el eco de mi palabra y las nuevas de mis prodigios han dado testimonio de que en verdad he vuelto a vosotros.
34. La casa de Israel está ahora en lo más profundo de vuestro ser, en vuestro espíritu. Ahí es donde me he manifestado en este tiempo por medio de esta comunicación.
35. Os he dicho que os apresuréis a estudiar mis lecciones, que aprovechéis mi presencia ya que el tiempo de mi partida se encuentra cerca y nadie lo ignora. He ahí la prueba que os espera. ¿Quién estará preparado para resistirla? Os habéis multiplicado y a pesar de ello no os contemplo fuertes. Es que os ha faltado amor, caridad, fraternidad de unos hacia otros, no estáis unidos por el espíritu. ¿Y éstos son los poseedores del Arca de la Nueva Alianza?
36. He querido que seáis fuertes por vuestra unión y grandes por el espíritu. No es menester que poseáis el poder material para ser grandes, ni el saber de la Tierra para ser superiores. Hay algo que vuestro Dios os ha revelado siempre y que os da en verdad grandeza.
37. Grande es la luz que he derramado sobre vosotros; mas no os dejéis cegar porque apareceréis ante vuestros hermanos como necios y fanáticos. Esta luz no es sólo vuestra, es la luz del Sexto Sello que brillará en todas las naciones.
38. Venís limpios delante de Mí: lentamente os habéis ido despojando de fanatismo, idolatría y superfluas tradiciones; de esta manera vuestro corazón late al compás de vuestro espíritu; el camino principia en Mí y en Mí termina, pero no os pido que esta jornada la recorráis en un día sino que os doy el tiempo suficiente para que caminéis por el sendero hasta el final.
39. Os ayudo en toda la jornada, os doy fuerzas, os purifico. Si juzgáis vuestra evolución espiritual por vuestra vida presente reconoceréis que habéis dado un gran paso hacia adelante comparando vuestra vida
actual con la del principio de la humanidad. Estudiad mi palabra con el ahínco con que estudiáis las lecciones de la Tierra y analizándolas descubriréis que lo que creíais insondable, estaba reservado a vuestro espíritu. En estos tiempos el velo de muchos misterios se está descorriendo, muchos secretos saldrán a la luz de la verdad y por ello seré mejor amado y comprendido por mis hijos.
40. ¿Podrá existir semejanza entre el hijo y el Padre, si el hijo carece de la sabiduría de su Padre? No mis hijos: mas no seré Yo quien os conserve en la ignorancia. Yo soy la luz que es sabiduría y de ella os bañaré para que me améis; en verdad tengo hambre y sed de vuestra elevación, aquí tenéis el motivo más poderoso de mi manifestación y de mi comunicación con vosotros.
41. Iluminaos y fortaleceos con esta enseñanza porque los presagios de guerra existen en vuestro corazón y es necesario que estéis preparados; he mantenido en paz esta nación para que me reciba en su corazón; la semilla de mi Doctrina tendrá que fructificar.
42. ¡Cuánto lloraréis si no aprovecháis este tiempo precioso de paz! Os veréis sorprendidos por la guerra, la peste y la desolación. No tratéis de detener la guerra con penitencias materiales que son sacrificios inútiles; si queréis ofrecerme alguna penitencia, doblegad la reaciedad, la soberbia o el materialismo de vuestra materia; si queréis ofrecerme algún ayuno, que sea apartándoos de lo superfluo, de lo que os es perjudicial dominando vuestras pasiones; mas en ello tened cuidado de no caer en nuevo fanatismo porque hay muchas obras que siendo licitas podéis hacerlas ilícitas.
43. Quiero que logréis la regeneración tanto de vuestro cuerpo como de vuestro espíritu. Si entendéis bien lo que os pido, no os parecerá un sacrificio alcanzarlo y reconoceréis que ese cumplimiento os brindará grandes satisfacciones y una paz superior.
44. Aquellos que del fango, de la escoria o del egoísmo, se levanten a una vida de servicios y de caridad hacia sus hermanos, los mostraré como un ejemplo de que mi Doctrina tiene luz y gracia para regenerar a los pecadores. Ese ejemplo cundirá en todos los corazones. ¿Quién no desea ser de aquellos que me testifiquen? Más en verdad os digo, que si vuestros actos no brotasen con verdad de vuestro corazón, no darán fruto en vuestros hermanos y muchas veces oiréis que os llaman hipócritas y falsos predicadores. Y no quiero esto para vosotros.
45. Debéis saber que en estos tiempos es muy difícil engañar a la humanidad; su espíritu se encuentra despierto y aunque perdido en el materialismo de su existencia, es sensible a toda manifestación espiritual y si a vuestros hermanos no lo podéis engañar ¿Engañaréis a vuestro Padre?
46. Dejad que el amor del Maestro se albergue en vuestro ser para que lleguéis a perdonar a vuestros enemigos como Él os perdona; entonces vuestro corazón será entre la humanidad como ancla de salvación.
47. Preparad vuestra barca porque la tempestad de un momento a otro puede llegar. ¿Qué no presentís el ambiente de lucha? ¿Nada os revela vuestro espíritu? Oíd las voces de la Naturaleza y observad el curso de los elementos. Penetrad en el corazón de vuestros hermanos y encontraréis el anuncio de la lucha que se aproxima; todo os habla de caos. Si, es la mente humana, sólo concibe armas para la destrucción; si es el corazón, no da albergue a sentimientos de fraternidad y si al odio. La salud no existe en un solo cuerpo, todos se encuentran contaminados de la enfermedad y de la peste; los niños nacen con una carga de dolor; los padres desconocen a sus hijos y los hijos a sus padres; los esposos se separan, las mujeres pierden su virtud sin darle valor alguno; los hombres profanan lo más sagrado; las religiones se desconocen y se desgarran entre sí y los vicios toman fuerza entre los hombres. Mientras, mi palabra con un dulce reclamo os despierta, os invita a la regeneración y a que os libréis de perecer en ese mar tempestuoso. Sólo una Doctrina espiritual como la mía es capaz de sostener al hombre en el camino de la vida. Sólo mi palabra puede resolver los profundos problemas del espíritu y endulzar la existencia del hombre en su jornada de pruebas y amarguras.
48. Si la humanidad ha cultivado un gran árbol cuyos frutos en su mayoría han sido amargos y mortales ¿No les parece hermoso que Yo plante un árbol, que vosotros me ayudéis a cultivarlo y que sus frutos de vida, de verdadera paz y sabiduría divina os compensen de tanto dolor? Pues Yo soy ese árbol, Yo soy la vid y vosotros los sarmientos, dejad que crezca vuestro espíritu en sus dones para que deis sombra acogedora y frutos de vida y buen sabor. Yo soy la verdad y ella brota por estos labios de hombres, aun cuando sean pecadores, porque mi verdad es más fuerte que vuestros pecados.
49. Una vez más os descubro el camino y la vida y aparto de vuestros ojos la venda de la oscuridad. Cuando escucháis esta palabra decís en vuestro corazón, ¿Por qué si la Doctrina del Señor es tan hermosa, antes no fue capaz de apartarme de los vicios, ni era un aliciente en mi existencia? Porque no era mi Doctrina con la que os alimentabais, sino con ritos, los cuales sólo impresionan los sentidos y dejan vacío al espíritu. Aquí vengo a daros mi palabra sin formas ni ritos para que ella llegue directamente a vuestro espíritu. Aquí no hay recreo para vuestros sentidos materiales; hoy tan sólo vuestro oído toma parte en el instante de mi comunicación; mañana, cuando mi palabra dada a través del entendimiento humano haya dejado de escucharse, ni siquiera vuestro oído corporal percibirá mi voz; será vuestro espíritu el que reciba mi
enseñanza a través de la inspiración y en el corazón se escuchará su eco. Toma el camino con fe y caminad serena y lentamente.
50. Se acercan los días en que la humanidad conmemora mi pasión; en verdad os digo que cuando esta humanidad despierte ante la luz de este tiempo y despojada de materialismo me busque en forma espiritual, su elevación y sencillez serán las mejores palmas con que me reciban en la segunda Jerusalén, la ciudad espiritual. Yo quisiera que siempre que pensarais en mi pasión lo hicierais sin ritos ni representaciones, que recordéis mis obras y meditéis profundamente en ellas; entonces sentiréis que revive aquella sabiduría en vuestro espíritu.
51. Con estas enseñanzas apartaré vuestras tradiciones, como en los tiempos pasados haciendo que vuestro espíritu se conserve en mi Doctrina y en mi Ley.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 66
1. Habéis oído el llamado de la campana y habéis despertado. La campana ha sido mi voz, que habéis recibido a través del entendimiento del hombre y el que ha despertado ha sido vuestro espíritu. No volváis a caer en letargo, pueblo amado, porque estáis viviendo en un tiempo de lucha. Si ya habéis comenzado a sembrar, no quiero que dejéis vuestras tierras abandonadas ni que perdáis el sitio que en mi campiña habéis venido a ocupar y que tanto dolor os ha costado alcanzar.
2. Dejad que vuestra conciencia haga su voluntad por sobre lo que piense vuestra mente y espíritu, ya que es ella la que verdaderamente se da cuenta de la misión que sobre el espíritu pesa. Mirad que si en lugar de seguir los dictados de la conciencia, os inclináis a obedecer los impulsos de la carne, pronto retornaréis al camino de la lucha estéril, al mundo de las frivolidades y de la vanidad, en donde vuestro espíritu se sentirá vacío y triste.
3. Venid a mi campiña y permaneced en ella; en sus tierras hay lugar para todos, en mi granero hay semilla en abundancia y en mi amor hay agua de vida, para que cultivéis la simiente divina.
4. Yo, el Sembrador Universal, os enseñaré todo cuanto necesitéis saber, Mi amor y mi paciencia acompañarán a cada una de mis lecciones, para que queden grabadas en vuestro espíritu, y así, cuando tengáis necesidad de sembrar recordando que vuestro corazón fue convertido en almacén de mi palabra, acudáis a él en busca de mi semilla de amor para vuestros hermanos.
5. Deteneos por ahora a escuchar mi palabra para que la dejéis penetrar hasta donde ella necesita llegar y cuando llegue el instante de sembrar, empezad con paso lento la jornada, a fin de que si tropezáis os levantéis presurosos y no os fatiguéis prematuramente.
6. No os detengáis en lo superficial de la palabra, porque no tendréis ocasión de percibir su esencia y abismaros en su luz infinita.
7. No os fanaticéis ni caigáis en idolatría amando objetos a los que vuestros hermanos les hayan dado alguna representación divina. Pensad que si vais a ser los discípulos de una Doctrina profundamente espiritual, tenéis que luchar por apartar de vuestro corazón ese culto material que por siglos ha alimentado la humanidad; pero eso sí, discípulos, hacedlo con toda firmeza, cuando verdaderamente estéis convencidos del paso que vais a dar, no sea que un día prediquéis para que vuestros hermanos se aparten de la idolatría y del fanatismo religioso y de pronto en una prueba que tengáis, caigáis de hinojos ante un ídolo.
8. ¿Comprendéis por qué siempre os estoy diciendo que analicéis mi palabra y que la estudiéis? Porque solamente en esa forma podrá penetrar en vuestro ser la luz de la persuasión. Entonces sí habrá una transformación total en vuestra manera de sentir, de pensar y de practicar.
9. Si observáis el desarrollo de mis manifestaciones a través del entendimiento humano, llegaréis a descubrir que el avance de mis enseñanzas se ha logrado con paso lento pero firme y seguro que os estoy aconsejando que sigáis.
10. Ved que en años pasados no os hablaba con la claridad con que ahora lo hago. Fui tolerante y complaciente, os permití algunas prácticas exteriores porque no era el tiempo propicio para apartar la paja del trigo, o sea la esencia de mi enseñanza de las prácticas superfluas. Yo contemplé que vuestra fe no era lo suficientemente firme para escuchar algunas revelaciones; en cambio ahora que la luz de mis enseñanzas va penetrando en el espíritu de algunos de mis discípulos, puedo hablaros con claridad.
11. Yo sé que no todos entienden por ahora el sentido de la espiritualidad, ni a todos les basta la idea de alimentarse sólo de esencia y tener que renunciar a ritos, símbolos y prácticas externas de que tanto gustan muchos corazones. Pero me bastará que al levantar de entre este pueblo mi palabra, un grupo de discípulos haya comprendido el sentido de la espiritualidad porque ese grupo será considerado como el Primer fruto que dio mi palabra comunicada por el entendimiento del hombre. Para ayudaros a comprender mi Doctrina os sigo entregando mis lecciones, os bendigo y os digo: Bienvenidos seáis, mis hijos, sentid el calor de mi espíritu, sentid mi presencia y recordad aquel tiempo en que
me rodeabais para escuchar mis divinas palabras, en que me seguíais por los caminos para verme realizar milagros, mientras algunos no perdían una sola de mis sílabas para descubrir si era verdad o no cuanto hablaba. Unos y otros escuchasteis una voz armoniosa que hablaba incansable de amor, de perdón y de caridad; era una luz que nunca había brillado ante la humanidad. Esa palabra abrió un nuevo tiempo para el pueblo de Israel y para toda la humanidad.
12. Muchos de los que me oyeron en Jesús han venido a la Tierra en este tiempo y han vuelto a escucharme Cuando creían haber cumplido su destino en este planeta y haber conquistado la Tierra Prometida, el espíritu ha vuelto para tratar de dar sólo un paso más hacia adelante en la senda de su perfeccionamiento espiritual.
13. Es necesaria la evolución para que el espíritu se ilumine con mi sabiduría. Hoy estáis oyendo de nuevo la voz que os habla de amor. A los nuevos discípulos y a todos los hombres les digo: amad a vuestros hermanos, pedidme por vuestros semejantes y os concederé prodigios. No temáis descubrir ante el mundo la misión que trae vuestro espíritu; de cierto os digo que no podréis ocultar vuestros dones y que ellos tarde o temprano se manifestarán.
14. Cuán difícil os parece abriros paso cumpliendo con vuestra misión en este tiempo; mas os digo que no es difícil, porque la humanidad está preparada para recibir mi mensaje.
15. En todos los tiempos los débiles se han acobardado ante la lucha mientras los fuertes han demostrado que la fe en mi Ley todo lo vence. Vuestro destino, Israel, ha sido comunicar siempre al mundo nuevos mensajes y revelaciones, por eso a veces dudáis de si seréis creídos; mas no temáis, llevad la semilla que os he confiado y sembradla, ya veréis cuántas tierras que creíais estériles las encontraréis fértiles al ser fecundadas con la verdad de mi Doctrina.
16. No dejéis de cumplir vuestra misión porque os sintáis indignos; de cierto os digo que hace tanto mal el que a sabiendas profana la Ley como el que posee una misión y deja de darle cumplimiento.
17. No olvidéis que al final el Padre vendrá a reclamaros lo que hayáis hecho mal, así como lo que hayáis dejado de hacer; sabed que tanto una falta como la otra harán sufrir a vuestro espíritu. Extended mi Doctrina, hablad a los hombres de mi palabra, convencedlos con vuestras obras de amor, invitadlos a oírme y cuando lleguen entre las multitudes y en su corazón se encienda la luz de la fe, les nombraré hijos del nuevo pueblo de Israel.
18. Ya no podréis perderos del camino; os he dado la luz para que analicéis y he abierto vuestros ojos para que penetréis aún en el más allá. Que el uso que hagáis de vuestros dones siempre sea bueno para que los resultados sean agradables a vuestro corazón y gratos al Padre.
19. Comprended que he venido a enseñaros una lección perfecta. Habéis oído a través de mis portavoces, en diferentes lugares y comarcas, que mi palabra dejará de escucharse en 1950. Desde hoy os digo: cuántos que hoy escuchan con aparente respeto mi palabra, cuando ese tiempo sea llegado se burlarán; cuántos que ahora me dicen: “Señor, no me apartaré de este camino”, después me buscarán en templos, en sinagogas, en altares y en imágenes y no me encontrarán.
20. Mirad que no trato de sorprenderos levantando inesperadamente mi palabra, sino que mucho tiempo antes y en diferentes formas os lo estoy anunciando, para que comprendáis que debéis aprovechar estos instantes y estas lecciones, para que después no vayáis a caer en confusiones y en profanación. ¡Cuántos de los que hoy se dicen mis discípulos, mis labriegos, van a traicionarme en aquella hora!
21. El momento en que dejéis de escucharme a través del entendimiento del portavoz está marcado; mas he prometido a los que se preparen que escucharán después el eco de mi palabra en el santuario de su corazón.
22. Mi justicia tendrá que venir a cortar de raíz toda la mala hierba y es mi voluntad que en esa hora mi hoz os encuentre como trigo y no como cizaña. Os hablo en vuestro idioma y con toda claridad para que no digáis mañana que os hablé en sentido figurado y que por eso no me comprendisteis.
23. Estos recintos quedarán preparados para vuestras reuniones y para seguir recibiendo a las nuevas multitudes. Guardianes espirituales los custodiarán.
24. Os estoy hablando de un paso trascendental que vais a dar, de un instante de prueba que va a llegar y no veo que vuestro corazón se estremezca. ¡Cuánto os habéis familiarizado con mi palabra; más ella pasará y no habréis sabido apreciar el tesoro que tuvisteis!
25. Os he dicho en muchas ocasiones que Yo no me mancho con lo superfluo o malo, por lo que debéis comprender que no estaré mezclado en vuestras imposturas y profanaciones.
26. Algunos se han transformado al escuchar mi enseñanza; pero ved en lo que consiste su transformación: llegaron humildes, llorosos y contritos, sin bien alguno, más luego que recibieron su heredad espiritual levantaron altivamente su faz, se sintieron señores y hasta reyes, y en su soberbia han querido pasar sobre la voluntad de su Padre. ¿Sabéis en dónde se quedan las vanidades y el orgullo? en las entrañas de la tierra, ¿Y las desobediencias, los desacatos y las ofensas?, en vuestro espíritu una vez que se desprenda de su envoltura. Sois átomos que vivís por mi caridad divina sin la cual no existiríais ya.
27. El que vanidosamente crea poder abarcar mi Obra con su mente y saberlo todo, es porque nada sabe; en cambio, el que se abisma en mi
sabiduría y en mi grandeza a tal grado que dice: nada sé y nada soy ante mi Señor, ése está a punto de saber.
28. Este pueblo que tanto ha gozado con mi palabra en este tiempo, si no se prepara, si no doblega su entendimiento reacio a mis lecciones, mucho será lo que tenga que llorar después.
29. ¿Queréis saber cuál es mi deseo? Que cumpláis con humildad mis mandatos en la Tierra para que al terminar vuestra misión, vuestro espíritu limpio y luminoso por su cumplimiento, llegue muy alto hasta alcanzar aquellas moradas benditas que están reservadas a los hijos obedientes del Señor.
30. En mi mesa hay un lugar preparado para cada uno de vosotros y un manjar también. Cuando hayáis comido y bebido en mi mesa, no volveréis a tener hambre ni sed. Dejaréis de buscarme en templos y altares hechos por la mano del hombre, reconociendo que me lleváis en el santuario interior de vuestro espíritu.
31. Todo lo tenía Yo dispuesto para cuando llegaseis ante mi palabra porque soy el que vela por todos. ¡Ah! si me hubieseis estado esperando cuán grande hubiera sido vuestro adelanto; mas ya estáis Conmigo escuchando mis enseñanzas.
32. Varones, no temáis a las pruebas de la vida, ni os dobleguéis bajo el peso de vuestras culpas; dad al espíritu tiempo y fuerzas para el cumplimiento de vuestra misión espiritual y lograréis elevaros siempre en vuestro camino de evolución.
33. Mujeres: no lloréis sólo por los vuestros, mirad que vuestro corazón debe sentir el dolor de la humanidad. Perdonad a vuestros hermanos para que esté limpio vuestro corazón y pueda dar albergue a la caridad.
34. ¿Creéis que Yo hubiese venido a vosotros si antes no os hubiese perdonado y si en mi Espíritu no existiese la caridad?
35. Esto quiero que hagáis con vuestros hermanos; pero no temáis llevarles la buena nueva, no dudéis de vuestros dones, ni desconfiéis del resultado de vuestras obras de amor hacia ellos, porque la falta de fe os llevaría al fracaso, vuestra palabra no convencerla, ni vuestras obras tendrían simiente de firmeza.
36. ¡Oh humanidad, creación bendita, si supieseis cómo os ama vuestro Padre! Os perdéis y vengo en busca de vosotros; cuando me buscáis os abro las puertas de salvación, me llamáis y os respondo al instante; mas no me sentís, no me escucháis, ni me veis, porque no estáis preparados.
37. En esta Era estoy preparando a este pueblo para que de él surjan los ciento cuarenta y cuatro mil que han de llevar mi mensaje a la humanidad.
38. Pueblo amado, esperad con serenidad las vicisitudes terrenales y ved en cada prueba un peldaño que os acerca a las mansiones que,
aunque desconocidas por vosotros, son presentidas y deseadas por vuestro espíritu.
39. Soy Yo, el Señor, quien os habla, no os extrañe que me comunique con vosotros porque así lo he hecho desde que formé al primer hombre. Meditad un poco, volved vuestro pensamiento hacia el pasado, repasad la historia y me encontraréis comunicándome a cada paso con la humanidad.
40. A los pequeños que me escuchan les digo: Bienaventurados vosotros que habéis venido a la Tierra en el tiempo del Espíritu Santo porque vuestros dones hallarán campo propicio para manifestarse; mas escuchadme, no vayáis a dejaros llevar por los malos ejemplos de vuestros mayores; mirad que la sangre del Cordero hecha luz ha caído sobre vuestro espíritu para mostrarle la senda por donde deberá escalar con obediencia y amor para llegar a Mi. Bienvenidos seáis vosotros que venís en busca de vuestra heredad que por largo tiempo habéis esperado.
41. Hay gozo en el Espíritu del Padre cuando dejáis de ser los necesitados; mas no vengo a poner precio a lo que os doy. Os entrego mi caridad sin poneros condiciones en tanto que vosotros si me las ponéis para amarme si os concedo lo que me pedís. En esta enseñanza aprenderéis a pedir, a recibir y a dar. También aprended a esperar la hora en que sea mi voluntad entregaros lo que sea más conveniente a vuestro espíritu. No desesperéis, no blasfeméis, ni faltéis a la fe; pensad que os amo, que soy justo con vosotros. A quienes me sirven en esta Obra les digo: no busquéis pagos ni recompensas; haced la caridad y seguid adelante. Todo lo que hagáis en mi nombre lo veréis realizado y en ello tendréis la mejor recompensa.
42. Escuchando mi palabra por el conducto humano, muchos se sorprenden y se preguntan: ¿De qué gracia gozamos los mortales para que el mismo Dios se digne hablarnos? Y el Maestro os contesta: Gracia no la hallo en vosotros, privilegio sí, el de que poseéis espíritu. Y si os hablo a través del entendimiento y la boca de un hombre, es porque él tiene vida, no así vuestros ídolos a través de los cuales me adorabais. No me comuniqué en esta forma en los tiempos pasados porque vuestro espíritu y vuestra mente no estaban preparados ni elevados lo suficiente para recibirme. Hoy os he encontrado capacitados para poder manifestarme por vuestro conducto. Ya no fue necesario que el Verbo se hiciera hombre para hablaros. Este don lo tenía reservado el Espíritu Santo a vosotros.
43. Yo estoy sobre los tiempos, sobre todo lo creado; mi divino Espíritu no está sujeto a la evolución, Soy Eterno y Perfecto, no así vosotros que si tenéis principio, que si estáis sujetos a leyes de evolución y que además sentís sobre vuestro ser el paso del tiempo, No digáis entonces
que el Padre pertenece a una era, Cristo a otra y el Espíritu Santo a otra porque el Padre es eterno y no pertenece a ninguna era, sino los tiempos le pertenecen a Él y Cristo desaparecido en cuanto hombre, es Dios mismo, así como el Espíritu Santo, que no es otro que vuestro mismo Padre quien viene preparando su expresión más elevada ante vosotros, es decir, ya sin la ayuda de algún elemento material.
44. Si veis que me estoy comunicando por el entendimiento humano, tomad esta forma solamente como una preparación para que mañana os comuniquéis con perfección de espíritu a Espíritu con vuestro Padre. Preparación he llamado a esta comunicación, mas no por ello he dejado de manifestar a través de ella mi gloria, ni he dejado de revelaros enseñanzas perfectas.
45. No debéis de ver varios dioses en donde sólo existe uno que ha tenido que mostrarse bajo diversas fases según el adelanto espiritual que la humanidad va alcanzando.
46. Jesús, en aquel tiempo os dio, desde el primero hasta el postrer instante de su paso por este mundo, una revelación perfecta; sin embargo, os declaró: “No os lo digo todo porque no comprenderíais”. Mas luego dijo: “Yo os enviaré el Espíritu de Verdad, el cual os lo revelará todo”. Así os di a entender que aquellos que no podían comprender mis revelaciones en aquel tiempo, llegaría el momento en que mediante el desarrollo de su espíritu y su elevación, las entenderían a través de mi palabra del Tercer Tiempo.
47. Hoy estáis en la Era en que el Señor viene en Espíritu a mostraros nuevas enseñanzas de su arcano. Este tiempo se inicia apenas y no podéis concebir lo que reserve para el espíritu de la humanidad, los pasos que en esta senda den los hombres, ni las nuevas revelaciones que os estén reservadas. El tiempo de los milagros materiales, según los entendéis, ha pasado. Hoy vuestro espíritu se sobrecogerá de admiración y amor ante mis nuevas obras y manifestaciones. Ayer sólo creíais ante el imposible hecho posible, ante el prodigio material. Hoy creeréis, por la esencia divina de mis manifestaciones, en vuestro espíritu. ¿Suspiraréis por los milagros de los tiempos pasados como la roca que manó agua al tocarla o el maná que salvo a las multitudes de perecer de hambre en el desierto? ¿Pensáis en Cristo dando vista a los ciegos, limpiando a los leprosos y haciendo andar a los paralíticos con sólo mandar que se hiciera? ¿Pensáis en los muertos que resucitaba con sólo decirles: “Levántate”? De cierto os digo que todos esos milagros volverán, más los veréis realizarse en otra forma y de cierto: ¡Cuántos de ellos estoy haciendo entre vosotros!
48. De tiempo en tiempo, fui descendiendo más y más hasta hacerme hombre para habitar entre los hombres. Ahora sois vosotros los que empezáis vuestra ascensión e iréis acercándoos cada vez más a Mí.
¿Quiénes serán los que al llegar el año 1950 comprendan cuando menos estas enseñanzas?
49. La escala de Jacob está delante de vosotros; es aquella que vio el patriarca en un sueño, es el camino que recorrerá vuestro espíritu para llegar al Señor. Muchas y nuevas lecciones sabéis, más que ello no sea motivó para que os moféis de quienes en su ignorancia me buscan a través de cultos idólatras ¿Acaso sabéis si aquellos, sabiendo menos, me aman más que vosotros? La escala de que os hablo es el camino por el que inexorablemente deberán llega todos a Mí.
50. Pueblo: las naciones están en guerra, orad y no las juzguéis; no estéis deseando la victoria de unas y la destrucción de otras porque todas se hallan bajo una dura prueba.
51. Mi amor y mi gracia son con vosotros. Este es el Tercer Tiempo en que se levanta nuevamente vuestro espíritu en busca de la luz; a pesar de los tiempos transcurridos y aún en medio del caos que reina en vuestro mundo sabéis levantaros para buscarme, ¿Quién podrá impedir el desarrollo de los dones que lleva en su espíritu?
52. Dejad que mi palabra penetre en vuestro corazón para que más tarde llegue a todos los hombres. Si notáis que mis portavoces no han alcanzado la perfección, comprended que hasta la más sencilla lección o máxima, que por ellos os enseño, encierra esencia divina, Alentad a esos corazones con vuestra fe y con vuestra confianza y en verdad os digo que recogeréis frutos perfectos.
53. Cuando esta nación viva practicando mi lección de espiritualidad, veréis venir caravanas de extranjeros quienes mirarán a este suelo como tierra de promisión y cuando se hallen en su seno y vean cómo vive este pueblo y cómo eleva su culto a Dios, reconocerán que en vuestro corazón existe la paz y la luz del Señor, pero que la Nueva Jerusalén está más allá de este mundo. Cuidad que vuestras obras no borren el camino que puede conducirles hasta la meta ansiada que es mi Reino. Sea el amor, la buena voluntad, la fraternidad, con las que recibáis a vuestros hermanos. Que no haya antipatía o rencor hacia ningún hermano de otras razas o pueblos. Amad y perdonad y con esto encenderéis en su corazón la esperanza en mi perdón divino.
54. Enseñad la enmienda, el arrepentimiento, la regeneración, la paciencia en las pruebas y en las expiaciones y con ello destruiréis el temor supersticioso hacia el infierno que habéis imaginado, y en cambio, construiréis un santuario a mi Divinidad y un concepto más perfecto de mi justicia divina.
55. Si Yo fui quien os enseñó a “amaros los unos a los otros” y a perdonar a quien os ofendiere, os di pruebas de ello con mis obras también, Os hablo de manifestaciones celestiales, mas lo hago en sentido figurado para que me comprendáis mejor. No puedo revelaros
toda la vida espiritual porque vuestra mente no alcanzaría aún a concebirla. Es mejor que os vaya revelando paso a paso el camino que conduce a la cumbre y cuando menos penséis os veréis ante mi presencia.
56. Os he anunciado tiempos de prueba y de dolor, mas no temáis, porque si en ellos penetráis con preparación, quedaréis asombrados ante los prodigios que para esos días os tengo reservados; entonces los incrédulos creerán.
57. Todo lo que os he revelado en estos tiempos es para que lo deis a conocer a la humanidad; ésta es vuestra misión, la cual cumpliréis a fin de que sigáis adelantando en el Más Allá.
58. Discípulos, de cierto os digo que si en este tiempo vine a manifestarme entre vosotros, no fue porque los hombres me hubiesen llamado. Os he visitado porque ésta ha sido mi voluntad y con ello he cumplido una promesa. Los elementos testificaron mi nueva presencia y algunos corazones la sintieron; no fueron las campanas las que me anunciaron. ¡Cuánto tendrán que purificarse los hombres para que puedan percibir mi presencia!
59. ¡Si el mundo hubiese perseverado en mi palabra, no sería necesario que sus ojos lloraran para poderme contemplar!
60. Voy a mostraros nuevamente la hoja de la Ley; ella es el principio y el fin del libro que estoy revelándoos para que en el tiempo de mi partida podáis quedar preparados.
61. Hoy es una corta porción la que me circunda, pero mañana serán inmensas las multitudes que me rodeen; entre ellas vendrán los fariseos, los hipócritas, buscando errores en mi Doctrina para excitar el ánimo de las turbas contra mi Obra. Ellos no saben que antes de que escudriñen mi palabra, ellos serán escudriñados.
62. A vosotros sólo os tocará permanecer serenos, tranquilos y mostrar la virtud de mi enseñanza en vuestras obras; si así os comportáis en las pruebas, hasta los más encarnizados perseguidores confesarán que en verdad me habéis oído. Vengo a derramar el saber en vosotros porque solamente con sabiduría estaréis cerca del Padre.
63. Os doy mi palabra con la misma esencia con que os hablé en el Segundo Tiempo y he venido a recordaros muchas de mis enseñanzas que habíais olvidado, o de las cuales os habéis apartado debido a erróneas interpretaciones de vuestros antepasados.
64. A tal grado cumplíais mal con mi Doctrina, que puedo deciros que habíais creado un camino completamente distinto al mío pero al que dabais el mismo nombre. Nadie más que Yo podía sacaros de vuestro error con palabras de vida, de amor y de verdad.
65. Por eso ahora que me estáis escuchando, analizad y comprended mi palabra y en vosotros habrá luz. Este es el tiempo en que vengo a
deciros con toda claridad que la reencarnación del espíritu existe, que ella es desde el principio de la humanidad como luz de justicia y de amor divino, sin la cual no podríais avanzar en el largo camino del perfeccionamiento del espíritu. Soy Yo quien os ha dicho que pertenecéis al linaje espiritual de Abraham, que pertenecéis a esta humanidad que en un tiempo se hunde, para luego levantarse en otro a la voz de alguno de mis enviados, para volver a caer y nuevamente levantarse como en el presente. Habéis llegado al Sexto Sello, mas me presentáis un fardo de errores como escoria de la humanidad, pero os levantáis sobre los pecados con capacidad espiritual para comprenderme y sentirme y con el temple para seguirme sin titubeos hasta el final.
66. Si tenéis fe, oíd la voz de vuestra conciencia y os parecerá más clara; si escucháis esta palabra, recordad vuestro pasado para que juzguéis vuestra vida, vuestro amor y vuestros méritos; ella os dirá si os habéis consagrado al cumplimiento de vuestra misión o no. Mas no temáis, que en la Tierra no existen justos ante los cuales pudierais avergonzaros; el único justo soy Yo, y vengo a juzgaros con amor.
67. Escoria os he llamado por vuestros pecados y por vuestra insignificancia entre esta humanidad; mas también sé deciros que de esta escoria me serviré para después de limpiarla, presentarla como un ejemplo.
68. Formad un pueblo donde deis buen cumplimiento a la Ley de Dios y a las humanas, donde exista moral y elevación de espíritu. En verdad os digo: Yo contemplo que en este tiempo el hombre y la mujer se han apartado de su sendero.
69. Descubro hombres que se apartan de sus responsabilidades, mujeres que huyen de la maternidad y otras que invaden los campos destinados al hombre, cuando desde la antigüedad se os dijo que el hombre es la cabeza de la mujer. No por ello se sienta la mujer menospreciada porque ahora os digo que la mujer es el corazón del hombre. He ahí porqué he instituido y santificado el matrimonio, porque en la unión de esos dos seres espiritualmente iguales pero corporalmente diferentes, se encuentra el estado perfecto.
70. ¿Quién duda de que Yo esté hablando al mundo, sólo porque su pecado lo haga indigno de Mí? ¿Qué mérito habría en Mí, si sólo fuese a donde sólo existieren justos, donde no hubiere dolor ni ignorancia? Si el Padre inspira a los hijos a que hagan méritos para que alcancen por medio de ellos su gracia, también el Padre hace méritos delante de sus hijos para tener derecho a ser amado. Aún os veo como a niños a quienes vengo a ayudar para levantaros del fango, llevaros a la fuente y en ella lavaros, para luego vestiros con el atavío de la virtud.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 67
1. Bendigo a todos mis hijos, a los que están escuchando mi cátedra y a los que están ausentes de esta manifestación, Venid a oír al Espíritu de Verdad, porque esta palabra será vuestro báculo espiritual. Me presentáis vuestro corazón agobiado por las penas, los sinsabores, las ingratitudes y desengaños que se han acumulado en vuestra vida, Tomad de esta palabra como si fuera un vino y su dulzura atenuará vuestra amargura.
2. Algunos se deleitan aún en este tiempo con los placeres del mundo; en cambio otros no conocieron esas falsas alegrías habiendo encontrado la paz en su espíritu al retornar al mundo espiritual, porque si pensáis que los que gozan de satisfacciones y placeres materiales son los que están más cerca de Mí, estáis en un error; de cierto os digo que ellos tienen aún muchas lecciones que aprender, mas aquel que va renunciando a todo lo que brilla con falso esplendor, ése está en comunión con su Señor y se satura de su fuerza divina.
3. Párvulos, dejad que el Maestro os muestre una nueva lección; preparaos, para que os de nuevas revelaciones. Sabéis que el plazo de mi manifestación abarcará de 1866 a 1950 únicamente, y es necesario que os diga todo cuanto os tengo reservado para esta etapa. Unos cuantos años os restan de escucharme en esta forma; si los aprovecháis tendréis al final las grandes lecciones que os tengo prometidas.
4. ¿Quién ha pensado que después de 1950 los labriegos van a descansar de su labor? En verdad os digo que entonces comenzará la lucha. Mis discípulos tendrán que tornarse en maestros para que las multitudes les busquen como me han buscado a Mí. Los videntes se perfeccionarán para convertirse en los grandes profetas delante del pueblo y todos debéis de prepararos para recibir la inspiración del Espíritu Santo. Os seguiréis congregando para que las multitudes os busquen atraídas por la espiritualidad y elevación de vuestras reuniones, así como por vuestras obras de amor y caridad.
5. Pensad en estos acontecimientos que os esperan y que tendrán que llegar porque está dicho en mi palabra; entonces vuestra conciencia os dirá si habéis meditado, si habéis analizado y comprendido mis lecciones y si os estáis preparando para esa etapa de lucha.
6. Este pueblo dará nuevos patriarcas bajo cuya dirección surgirán familias virtuosas que serán ejemplo para las demás. Dará también mártires; éstos serán los que tendrán que soportar durante su cumplimiento los ataques, persecuciones y mofas de la humanidad, los
que tengan que sufrir pobrezas y privaciones por servir a sus semejantes.
7. Todo está preparado para la batalla final, después de la cual quedará establecida una sola Doctrina, que será esta verdad que os enseño y que os he venido revelando de tiempo en tiempo, como la ley del espíritu, plena de sabiduría, de justicia y de amor.
8. Vuestras obras y prácticas deberán ser cada vez más puras y no temeréis ser entregados a la justicia en el tiempo de la calumnia y de la persecución en contra de vosotros, si vuestro cumplimiento es conforme a lo que os he enseñado.
9. Para que la luz de mi Espíritu brille en vuestro entendimiento durante vuestras reuniones aprenderéis a guardar silencio y un recogimiento como nunca lo habíais tenido y en verdad sentiréis mi presencia y mis prodigios, mi mundo espiritual os fortalecerá e iluminará; mas ¡Ay de los que cambien mi verdad por la impostura!
10. Comprended cuán grande es mi Obra y que poco valor le habéis concedido. Si os habéis recreado mucho al escucharme a través del entendimiento del portavoz, de cierto os digo que os tengo reservada una forma aún más perfecta, aquella en que me recibiréis directamente en vuestro pensamiento. Mi enseñanza llegará a vosotros limpia, pura, divina, porque no habrá pasado por los labios del portavoz.
11. No os confundáis si os digo que nuevamente estoy ante jueces, tribunales y doctores de la ley; de cierto os digo que en muchos de los que hoy me siguen he encontrado tribunal y me he hallado ante un juez. Mañana la humanidad me juzgará en vosotros; es la razón por la que os pido que vuestras obras sean buenas, para que en vez de negar esta verdal los que la juzguen, se enmienden y se conviertan a ella.
12. ¡Cuánto he tenido que hablaros en este tiempo! En verdad os digo que sí supieseis aprovechar mi palabra, os bastaría una cátedra para sustentaros con ella, pero apenas pasados unos momentos de haberme escuchado ya no guardáis mi paz ni habéis manifestado mi caridad entre vuestros hermanos.
13. Resucitad a la vida de la gracia comiendo del manjar que os he traído en este tiempo. ¿No comprendéis que tenéis que dejar esa huella de vuestro paso por el mundo? Hoy quiero que esa huella conduzca a las multitudes ante mi presencia divina. Venid por caminos de luz, de paz, de fraternidad y pronto me encontraréis. No os desaniméis si a veces encontráis un tropiezo o si vuestra planta se hiere con los abrojos del sendero. De cierto os digo que sí vuestra fe no flaquea, no os hará falta el agua cristalina que mitigue vuestra sed, porque os sustentaréis con mi palabra.
14. Si os sentís fuertes y veis que a vuestro lado caminan con dificultad vuestros hermanos no os sintáis superiores, porque caeríais en la grave
falta de la vanidad y seríais semejantes al gusano que se hincha con la humedad de la tierra. En mi nuevo pueblo no se levantarán reyes ni señores. Toda mala simiente será apartada de vuestro corazón para que podáis ser mis profetas.
15. No os conforméis con haber sido salvados de los inciertos caminos; id y buscad a los perdidos para que los salvéis, sed humildes, dad albergue a la caridad, haceos hombres de buena voluntad y así podréis cumplir con vuestra misión.
16. No falta quien me diga en su interior. “Señor, estoy cumpliendo”, A lo cual le respondo que apenas está aprendiendo a cumplir. Aún no estáis lo suficientemente firmes en el camino. Tengo que fortaleceros frecuentemente con mi ejemplo y con el de mis apóstoles.
17. En el Segundo Tiempo la humanidad me dio una cruz de madera a cuyo martirio los hombres me sentenciaron, pero sobre mi Espíritu llevé otra más pesada y más cruenta: la de vuestras imperfecciones y la de vuestra ingratitud.
18. ¡Seríais capaces de llegar a mi presencia trayendo a cuestas una cruz de amor y sacrificio por vuestros semejantes ¡Ved que a eso os envié a la Tierra, por lo tanto, vuestro retorno será cuando os presentéis con vuestra misión cumplida! Esa cruz será la llave que os abra las puertas del reino prometido.
19. Si cuando vais con vuestra cruz por el camino de la vida, que es vuestra calle de amarguras, las turbas os hieren y os burlan, recordad lo que hicisteis con Jesús y ved lo que El hizo con vosotros: perdonaros.
20. Con cuánto temor escuchan algunos de mis hijos esta palabra que vierten los labios del portavoz humano; es que saben que está inspirada por el Espíritu Santo, y entre los presentes hay algunos que supieron del fin de Sodoma y Gomorra y que más tarde vieron la destrucción de Jerusalén.
21. Cuando escucháis estas revelaciones, pensáis que habéis vivido mucho en la Tierra y que a pesar de ello es corto el cumplimiento que me hacéis presente. En los tiempos pasados os concedí en abundancia los bienes temporales, para que en esa riqueza vierais un símbolo de la riqueza espiritual. Hoy miráis vuestra alforja material vacía, porque ya no os son necesarios esos caudales, el tiempo de la riqueza material ha pasado para vosotros.
22. Cristo vino hacia vosotros y su cuerpo al nacer no fue envuelto en linos ni en sedas, una sola túnica cubrió su cuerpo. Sin embargo, en su palabra traía un tesoro y representaba a un reino más poderoso que todos los de la Tierra. Habéis sido tardos en comprender porque habéis amado mucho los bienes de este mundo y no habéis amado la limpidez del espíritu; más hoy os encontráis en un nuevo tiempo y ante una nueva oportunidad para que vuestro espíritu se levante venciendo las
flaquezas humanas y deje brotar todas las riquezas espirituales de que ha sido dotado.
23. Sois grandes por vuestra evolución y sin embargo, os sentís torpes para dar los primeros pasos en este nuevo tiempo; por ello he venido a manifestarme a través de vuestro entendimiento, para enseñaros a caminar por el sendero de vuestra evolución espiritual.
24. Ved a los hombres, a las mujeres y a los niños, congregarse alrededor de las religiones y las sectas, y estando la luz de mi Espíritu derramada sobre toda carne y sobre todo espíritu, se encuentran durmiendo a la realidad de este tiempo.
25. Para que no sintáis desprecio por los pobres ni asco ante las enfermedades que vosotros llamáis repulsivas, por cuántas pruebas tendréis que pasar, ¿Quién puede saber si ese leproso que os ha tendido su mano y del cual os habéis apartado horrorizados fue en otra encarnación vuestro padre o vuestro hijo?
26. Vosotros engendráis hijos de vuestra carne, mas Yo soy quién distribuye los espíritus en las familias, en los pueblos, en las naciones, en los mundos, y en esa justicia impenetrable para los hombres, se manifiesta mi amor.
27. Pueblo, aprovechad este tiempo que os he concedido; es precioso y decisivo para vuestro espíritu. Mi voz vibrante y sonora os ha despertado de vuestro letargo. Para Mí, ninguno ha traído culpas, a todos he amado por igual. Empezad por amaros entre vosotros, para que la humanidad llegue a reconciliarse en mi Ley, cumpliendo con el precepto divino que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
28. ¿Cómo es posible que los pueblos que se nombran cristianos se destruyan con la guerra y hasta oren antes de ir a matar a sus hermanos pidiéndome que les de la victoria sobre sus enemigos? ¿Es que puede existir mi simiente donde en vez de amor existe el odio y en vez de perdón la venganza?
29. Es necesario que se levanten de nuevo mis profetas para amonestar a los hombres, porque mientras hay pueblos que se destrozan cegados por la ambición y la violencia, los que han recibido mi luz y serenamente juzgan a la humanidad, temen levantarse a dar la buena nueva. Si esta humanidad supiese orar con el espíritu, escucharía mi voz, recibiría mi inspiración, pero cada vez que ora pone un velo en sus ojos que le oculta la luz de mi presencia. Tengo que venir hacia los hombres en los instantes en que sus cuerpos descansan para despertar a su espíritu, llamarlo y conversar con él. Es Cristo que cual ladrón en medio de la noche, penetra en vuestro corazón para sembrar en él mi simiente de amor.
30. Oíd discípulos y entended: no hagáis con vuestra indiferencia que al finalizar el tiempo de esta comunicación, el Maestro diga que habló
solitario en el desierto; más si no aprovecháis este tiempo tendréis que llorar vuestra ingratitud, muchas veces os sorprenderá la desesperación y la enfermedad os abatirá cuando tuvisteis a vuestro alcance una fuente de salud que no quisisteis aprovechar. Sólo mi caridad podrá salvaros; para merecerla os he enseñado a compartir vuestro pan con el hambriento.
31. Comprended la caridad divina que se acerca hasta vuestro corazón para que podáis mirar a todos como a vuestros hermanos.
32. No os aparto de ninguno de vuestros deberes humanos, mas sí os digo que os ocupéis también de las enseñanzas del Padre para que vuestro espíritu se perfeccione haciendo obras agradables ante Mí.
33. Hoy mi rayo divino desciende a vuestro mundo y es en todo el Universo, vibra en toda criatura; mientras en unos es intuición, en otros es inspiración y en otros palabra humana, como acontece entre vosotros.
34. Estas paredes y esta techumbre desempeñan tan sólo la misión de resguardaros de la intemperie y de protegeros de la mirada indiscreta o irrespetuosa de vuestros hermanos; estos hombres y estas mujeres por quienes os doy mi palabra, nada tienen de divinos, son tan humanos como vosotros y el asiento donde reposan no es mi trono, ni es mi tribunal; ese banquillo sólo sirve para sostener al portavoz durante su éxtasis.
35. Vengo a construir un reino de amor dentro de vuestro corazón; mas para que los cimientos de ese reino sean indestructibles y eternos he venido a revelaros las enseñanzas del espíritu, sin cuyo conocimiento sólo crearíais confusas religiones.
36. Hasta el año 1950 tendréis esta palabra; después os dejaré este planeta para vuestro cumplimiento y no sólo la Tierra, sino también el espacio espiritual.
37. En el momento de vuestro recogimiento y oración he llegado a vosotros para daros mi caricia y haceros sentir mi presencia, para haceros ver que es verdad la comunicación de Espíritu a espíritu. Así habéis aprendido a esperar mi llegada cada vez que me manifiesto para dirigiros mi palabra.
38. Está en paz vuestro corazón y guardáis gratitud en el espíritu porque recordáis que cuando os llamé, vuestra conciencia os reclamaba: “Eres indigno”. Entonces escuchasteis mi voz que os decía: “Os amo, venid a Mí, sois mis escogidos, os perdono”, Entonces surgió en vuestro corazón la fe y el amor hacia el Maestro.
39. En vuestro espíritu he depositado esta herencia; sobre estos cimientos estoy haciendo descansar mi Obra la cual no debe tener cimientos débiles. Esta luz no se apagará, porque antes la encendí en vuestro corazón; esta Doctrina no se perderá, porque antes os purifiqué.
40. No penséis que sois vosotros los que sostenéis mi Obra en la Tierra, es ella la que os sostiene.
41. ¿Sabéis porqué escogí para poner delante de las primeras porciones, a corazones sencillos y rudos? Porque por muchas imperfecciones que mezclaran a mi Obra, a pesar de ello, su esencia no se perdería y mi justicia llegarla en el momento propicio a segar la mies, para apartar el trigo de toda mala hierba; mas no olvidéis que os he dicho que los primeros serán los postreros y los postreros primeros, porque de generación en generación surgirán discípulos cuya evolución, espiritualidad y comprensión, les permita dar grandes pasos de adelanto en el sendero espiritual.
42. Habéis jurado seguirme por este camino y os digo que no era necesario que juraseis. Porque ¿Quién es aquél que viniendo del camino del dolor pretende volver a él?
43. Yo os trazo el camino de la vida verdadera donde existe la paz; vosotros creáis caminos azarosos, los cuales vais marcando con llanto y con sangre.
44. Os doy mis lecciones en un lenguaje que hasta el más torpe puede entender, porque no vengo a hablaros en términos desconocidos, ni con palabras científicas; empleo palabras humildes porque soy el Verbo del amor que habla a todo espíritu y a todo corazón. Quiero que al dejaros de hablar bajo esta forma hayáis aprovechado la esencia de esta sabiduría, para que mañana podáis entregarla a la humanidad con la verdad y la pureza que ella encierra.
45. Los caminos están siendo preparados para que la humanidad se levante de los distintos puntos de la Tierra en busca del faro luminoso de esta Doctrina, que pronto será el ideal de todo espíritu, Todo vuestro ser se está preparando para dar testimonio de mi palabra: espíritu, corazón y labios para que seáis como fuente limpia donde estas aguas cristalinas desborden su fragancia entre los hombres.
46. Cumplid vuestro destino; no queráis retornar a Mí sin antes haber recorrido el camino que os señalé, porque tendríais el dolor de contemplar manchas en vuestro espíritu que él no alcanzó a lavar, porque no llegó hasta el fin de su restitución. Las reencarnaciones han pasado sobre vosotros y muchos no habéis estimado la gracia infinita y el amor que con ellas os ha concedido el Padre. Mirad que mientras mayor sea el número de oportunidades, mayor será vuestra responsabilidad y si estas oportunidades no son aprovechadas, en cada una irá en aumento la restitución y la justicia; ese es el fardo cuyo peso insoportable muchos seres no se explican y sólo mi Doctrina os puede revelar.
47. Mi enseñanza viene a haceros dueños de este reino pasajero para que no sea éste el que se adueñe de vosotros; no es mi deseo que al
llegar en espíritu a mi presencia me digáis: ¿Padre por qué me habéis llamado cuando todavía deseaba vivir en la Tierra? ¡Cuán pocas veces os mostráis conformes con mi voluntad!
48. Hoy digo a quienes he llamado párvulos y discípulos en este tiempo que ninguno llegará a Mí sin antes haber recorrido el camino señalado a su espíritu para su completa evolución. Este tiempo es de restitución y de justicia; sólo Yo conozco el juicio de cada quien; toda falta pasada hoy se repara; basta deciros que el que ayer dio muerte a sus semejantes ahora ha tenido que venir a resucitar muertos.
49. Niñez bendita, conozco vuestra oración y entiendo vuestro lenguaje; no os toman en cuenta porque os juzgan pequeños y débiles sufriendo el espíritu que en vos se oculta.
50. Ancianidad, os habéis doblegado bajo el peso del tiempo y de las luchas, vuestros labios callan, vuestro corazón está triste; mucho habéis aprendido en la vida, no podéis aspirar a las glorias del mundo, porque vuestra juventud quedó atrás y sólo ponéis vuestra esperanza en la vida que más allá de la muerte espera a vuestro espíritu. Os sentís inútiles porque vuestros hermanos creen que para nada servís, porque no ayudáis materialmente, pero sabéis que en vuestro corazón arde una luz y existe un libro. Yo, vuestro Maestro, os comprendo; conozco vuestro corazón y os digo: Conversad conmigo, mirad cómo os envuelve mi amor. Esperad tranquilamente la hora del llamado, no os inquietéis, ahí os espera la vida verdadera, la juventud eterna.
51. Doncellas, sólo Yo os comprendo; vuestro corazón se ha abierto a la vida como la corola de las flores; soñáis con el amor, con la ternura, con la dicha y os digo: No soñéis más, despertad que mucho tenéis que prepararos para que cumpláis con la sublime misión que os espera y mucho tenéis que fortaleceros para apurar vuestro cáliz de amargura pero si vuestro corazón ama, en ese amor hallaréis el báculo y el consuelo para vuestra jornada.
52. En este tiempo de restauración, mi justicia dejará una profunda huella en los hombres. La humanidad tendrá que dar cuenta de todas sus obras, El que en esta Tierra tenga sus ojos abiertos a la verdad debe velar y orar por todos, porque si en medio de la confusión los hombres no se elevan en oración, el caos será en el mundo. También estos instantes son de vigilia. Vos, pueblo, a quien se le ha encomendado la oración espiritual para que haga méritos por la paz, apartaos de lo superfluo y de lo malo y preparad más y más vuestro espíritu.
53. Es necesario que se prepare en la Tierra un ejército de soldados de paz, que luche contra el odio y el pecado hasta exterminarles. Ese ejército es el que vengo a reunir y a preparar, el cual estará formado por seres visibles e invisibles; mi apóstol Juan tuvo el don de verlo en su revelación.
54. Pronto se encontrarán preparadas mis legiones e invadirán los campos de muerte y desolación; su llegada será como un torbellino que conmoverá el corazón de los hombres. Habrá tempestad en el interior de cada uno de ellos y sólo un faro dará luz en las tinieblas de esos días, y ese faro seré Yo. Todos los hijos de este pueblo que no se levanten a cumplir la misión que les confié cuando los envié a la Tierra, serán levantados al valle espiritual para que dejen el lugar a los que han de luchar. Más tarde, aquellos que sean levantados comenzarán a trabajar en espíritu, pero su esfuerzo tendrá que ser mayor.
55. Los que obedientemente cumplan aquí su misión nada temerán, porque la luz del faro divino alumbrará sus sendas en medio de la tempestad; nada habrá que pueda hacerlos zozobrar ni hundirlos en el abismo.
56. Benditos sean los que sepan aprovechar este tiempo como restitución, porque ellos saldrán ilesos de esta batalla; mas para los que aún amen los tesoros de la Tierra y ambicionen los primeros lugares y la gloria del mundo, esos tendrán que soportar su restitución con mayor dolor de su espíritu.
57. ¿Qué podrán ofrecer al Padre los que sólo han amado al mundo? ¿Qué podrán responder cuando lleguen en espíritu ante aquél que tanto les ha amado y que les ha ofrecido tantas oportunidades para su salvación?
58. Todos deberíais haber estado preparados para este tiempo. Recordad que mis enviados hasta la vida os han dado para anunciaros mi justicia. Poca atención habéis prestado a aquellas voces, sólo porque las creíais muy alejadas de la verdad; mas he aquí que esas voces de enviados y profetas surgen y vibran con mayor intensidad en este tiempo. De cierto os digo que cuando aquellos mensajes sean escuchados con atención y estudiados con fe por los hombres, Yo enviaré a mis nuevos profetas a que les anuncien lo que viene después de este tiempo, y por los profetas anteriores, serán creídos los que están por llegar.
59. Bienaventurado el que teniendo paz en su vida la aprovecha para hacer obras de caridad en sus hermanos, Bienaventurado aquél que llevando un dolor en su corazón, se olvida de sí mismo para consolar a su semejante. Ese está imitando a Jesús cuando caminaba agobiado bajo el peso de la cruz y aún consolaba, sanaba y perdonaba a las multitudes.
60. Elías, el profeta, el precursor, el enviado del Tercer Tiempo, intercede por su rebaño, ora por los que no saben orar y oculta con su manto la mancha del pecador en espera de su regeneración. Elías prepara sus multitudes, sus ejércitos, para combatir las tinieblas
formadas por la ignorancia, el pecado, el fanatismo y el materialismo de la humanidad.
61. Por un solo postrero que se encuentre entre vosotros cada vez que os entrego mi palabra, hay fiesta en mi Reino, fiesta de la cual todos participáis. Si supieseis cuánto gozo hay en el Maestro siempre que alguno llega por primera vez a escuchar mis lecciones, no importa que en su corazón exista la duda, la dureza y aun la burla. Mi palabra sabe vencer todas las flaquezas humanas. Hoy un corazón me pregunta: ¿Si sois Cristo, porqué os encontráis en esta pobreza? Y el Maestro tiene que decirle: ¿Cuándo he venido a coronarme Rey en vuestro mundo? ¿Cuándo habité en palacios en la Tierra? Una vez habité entre la humanidad para que me conocierais como hombre, y os manifesté mi humildad y mansedumbre perfectas, Soy Rey, más los hombres no labraron mi corona que es de sabiduría; mi corona es esa luz que brilla en la mente divina del Creador y los rayos que despide se dirigen a vuestro entendimiento, no para que os creáis reyes, sino para que, teniendo conocimiento de la grandeza que Dios ha puesto en vuestro espíritu sepáis ser humildes con la verdadera humildad que os enseñé a través de Jesús cuando os dije: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 68
1. Vengo a doctrinar al rebaño de Elías. Mi palabra es para este pueblo lo que fue en el desierto el maná para el pueblo de Israel. Vuestro espíritu en este tiempo buscaba inútilmente la verdad en los caminos hasta que llegasteis a escuchar la voz de vuestro Señor. Yo soy el Caminante, el Forastero que ha llamado a las puertas de los corazones. Los hombres en vez de sentir mi presencia, han permanecido entregados a sus preocupaciones, a sus ambiciones o a sus sufrimientos. Vosotros, que habéis sentido mi presencia y escuchado mi voz, habéis recibido fortaleza para atravesar las vicisitudes y la luz para comprender que no existe paraíso en las posesiones del mundo; que aquí no se encuentra la Tierra Prometida, que ahora el mundo es triste valle de lágrimas, tierra de exilio y de expiación. Será en el valle espiritual donde encontraréis la paz y la felicidad verdaderas, donde Yo celebre con vosotros las fiestas de vuestra llegada. Todo aquél que aspire a la verdadera paz, tendrá que buscarla en mi verdad, en mi camino. En vano los hombres van tras de una corona o de un trono creyendo que con alcanzarlo han conseguido tener la paz, Yo os digo
que el tiempo de los reyes ha tocado a su fin. Mi justicia ha llegado entre los hombres.
2. Yo, vuestro rey, os enseñé que en la Tierra no hay más corona que la de espinas, ni más trono que la cruz. Y todo cuanto hicisteis con Jesús, lo sufrí por amor a vosotros. Hoy que he vuelto y os encuentro de nuevo en el mundo, no vengo a reclamaros aquella sangre, vengo lleno de amor y de perdón para vosotros a manifestarme entre los humildes, entre estos hijos sencillos que no concebían mi llegada bajo esta forma.
3. Os he entresacado de la perversidad de vuestra vida, para limpiar vuestras manchas, nombraros discípulos, confiaros una semilla preciosa y llamaros mis labriegos, Yo os he encargado que cuidéis esa semilla celosamente, porque quien la perdiera, se encontrará más menesteroso que antes.
4. Pueblo, este es el tiempo en que debéis penetrar en el camino de mi Ley, para que no se repita el caso de los tiempos pasados en los que las debilidades y caídas del pueblo de Israel fueron obstáculos que impidieron que los demás pueblos adorasen al verdadero Dios.
5. La luz del Espíritu Santo es en vuestro cerebro para que analicéis cuanto os estoy manifestando y sepáis contestar satisfactoriamente a vuestros hermanos, No penséis que voy a dejaros entregados a vuestras propias fuerzas, solamente con lo que vuestra memoria haya guardado de lo que os enseñé. ¿Qué podréis entregar a los hombres sin mi intervención? ¿Qué pruebas podréis dar sin mi ayuda? En cambio, si tenéis fe en mi poder y en mi auxilio y estáis preparados, podréis sanar enfermos, convencer a increyentes y resucitar muertos; a unos los buscaréis y a otros les recibiréis y la buena nueva será dada a los hombres de que Yo me he comunicado por el entendimiento humano.
6. Hasta el último día del año 1950 en el que retiraré mi palabra, seguiré entregando a los hombres mi mensaje de paz y amor, Mi manifestación y mi palabra de este tiempo conmoverán a la humanidad, estremecerán en sus mismas bases a las religiones y hasta la misma ciencia, intrigada, se detendrá a escudriñar.
7. He aquí la verdad que presentíais palpar en este tiempo, mas no creísteis encontrarla manifestándose con esta humildad y menos bajo esta forma, Mas aquí está, ¡Juzgadla!
8. He venido a hablaros en un lenguaje humano, a veces en sentido figurado y en parábolas, a veces con toda claridad. Grandes verdades os revelaré aún por conducto de distintos portavoces porque uno solo no bastaría para trasmitir el mensaje de mi Divinidad.
9. Venís de lejanas comarcas, con vuestro alfolí vacío y en cambio traéis el corazón lleno de penas; mas cuando habéis escuchado esta voz celestial y os he dado la bienvenida, habéis visto cómo vuestro sendero se ilumina y la paz, la verdadera paz, penetra en vuestro corazón.
10. Así, oyendo mi palabra a través del entendimiento humano, habéis llegado a comprender que este es el Tercer Tiempo; que mi comunicación en esta forma será breve y que por lo tanto, debéis de aprovechar esta lección.
11. Consultáis con vuestra conciencia y ella os contesta que andabais por caminos errados; entonces sentís un gozo infinito al comprender que fue un verdadero milagro haber hallado el camino que habíais mirado tan distante. Y es que para la fe no existen barreras, para el arrepentimiento basta un sollozo, para la oración, un instante de elevación y para la regeneración, siempre encontráis una oportunidad de restituir.
12. Cuando penetrasteis como postreros en el seno de estos hermanos vuestros, os sentisteis indignos de estar con ellos, los mirasteis como seres superiores; más tarde vuestra perseverancia, vuestra fe y amor, os hicieron sentaros entre los discípulos. Ya en ese lugar, unos se han sabido mantener en la humildad; en cambio otros, por su falta de comprensión a mi Doctrina, se llenaron de vanidad, se sintieron señores y llegaron hasta mirar pequeños a quienes antes habían admirado y envidiado. A éstos he tenido que tocarles y corregirles; mas así como os digo que imitéis tan sólo a los que os dan buenos ejemplos, ved cómo me sirvo también de los desobedientes y de los ingratos para daros lecciones de gran sabiduría.
13. Algunos, al primer toque de mi justicia, saben volver al camino de la obediencia; mas también hay quienes en su soberbia profanan mis mandatos y se burlan de la Ley. Mi palabra entonces se hace extensa y clara para que el hombre comprenda que es la humildad y la obediencia a mis mandatos lo que os acerca a Mí.
14. Discípulos: contemplad la luz que llega hasta vosotros; es el reflejo de las luces de la Nueva Jerusalén que os envía su mensaje desde el infinito.
15. Esta nación en donde mi palabra se ha manifestado, no es la nueva Jerusalén que Juan vio con los ojos del espíritu cuando así profetizó: “Y yo, Juan, vi a la Santa ciudad, la nueva Jerusalén que descendía del cielo como una novia ataviada para el esposo”; sin embargo, esta nación será un símbolo de aquella ciudad espiritual. Sus moradores serán preparados; de sus corazones brotará la paz y la bienvenida para todo el que a sus puertas llamare; de su espíritu brotará la luz que resuelva los conflictos que han envuelto a la humanidad y de su culto saldrá el ejemplo de espiritualidad y elevación para otros pueblos.
16. Hoy todavía dudáis de que pueda cumplir tal destino esta nación y esa duda surge en vuestro corazón, cuando veis que aun escuchando al Divino Maestro y llamándoos sus discípulos, os encontráis materializados, ligados a los deleites del mundo.
17. Comprended que no he querido traeros de prisa por el camino de mis enseñanzas, pero que también os he dicho que no os estacionéis. ¿Teméis a los juicios de la humanidad? ¿Teméis a los tormentos que por mi causa podáis sufrir? De cierto os digo que la corona de espinas no será ceñida a vuestras sienes, ni llevaréis una pesada cruz bajo el látigo y los golpes de una multitud sedienta de sangre.
18. Amad a vuestros hermanos, sembrad mi caridad por doquiera, pero nunca os amarguéis porque la humanidad pague mal el servicio que le hacéis, recordad los ejemplos de Jesús.
19. El camino que ayer os tracé con mi sangre, hoy lo he venido a marcar con mi luz; mas no imprimáis en él mancha alguna, ni dejéis huellas de imperfección o de impureza porque mañana los hombres dirán que quien habló en este tiempo fue un impostor.
20. No desafiéis mi divina justicia con desobediencias o faltas a mi Ley; tampoco hagáis caer la justicia de la Tierra sobre vosotros a causa de prácticas impuras.
21. Quiero que vuestro espíritu se manifieste y se desborde en este tiempo sin que su materia sea una barrera que lo detenga o un velo que lo oculte y que cada palabra que brote de sus labios sea de vida.
22. Pueblo amado, para vosotros el Segundo Tiempo pertenece al pasado. Para Mí está presente. No es hoy la Judea el lugar de mis manifestaciones; no es Jerusalén la ciudad que recibe a su Salvador con salmos y ramas de olivo. Es otro sitio del mundo donde hoy me presento, pero es el mismo pueblo, los mismos espíritus. Ahora la ciudad es vuestro corazón y vuestros salmos y olivos, son de júbilo interior.
23. Ahora no me rodean Pedro, Andrés, Juan, Santiago, Bartolomé, Felipe y los otros discípulos; ellos cumplieron su misión y os legaron su ejemplo; hoy son muchedumbres de discípulos a los que estoy preparando. Vosotros estáis palpando vuestros dones espirituales. En unos se manifiesta el don de la profecía por medio de la videncia y de los sueños, en otros el don de la palabra y en otros más el don de inspiración, la comunicación espiritual y el de curación; pero en todos vosotros existen los mismos dones que podéis desarrollar con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
24. Todos habéis visto o sentido la transfiguración dentro de mi comunicación, cuando desaparece de vuestra vista el portavoz a través del cual os doy la palabra y aparece Cristo en espíritu, lleno de amor hacia vosotros.
25. Discípulos, ya nos acercamos a las puertas de la ciudad; miradlas, es el corazón de la humanidad. ¿Estará preparada para recibir al Maestro y a sus discípulos?
26. Velad y orad, porque mientras unos me reciban con himnos, los fariseos estarán acechando y habrá quienes también os ofrezcan las monedas a cambio de vuestro silencio. Velad para que no caigáis en tentación, porque de esa prueba surgirán los malos discípulos que traicionarán su fe.
27. Os traigo la paz y una nueva enseñanza. Si mi sacrificio del Segundo Tiempo abolió el sacrificio de víctimas inocentes que inmolabais en el altar de Jehová, hoy el sustento de mi palabra divina ha hecho que ceséis de representar mi cuerpo y mi sangre con el pan y el vino de este mundo. Todo espíritu que quiera vivir tendrá que alimentarse del Espíritu Divino. Quien escucha mi palabra y la siente en su corazón, se ha alimentado en verdad; ese no sólo ha comido mi cuerpo y bebido mi sangre sino que también ha tomado de mi Espíritu para alimentarse. ¿Quién después de haber probado este alimento celestial volverá a buscarme en cuerpos y formas hechos por manos de hombres? De tiempo en tiempo vengo borrando tradiciones, ritos y formas y sólo dejo en vuestro espíritu la Ley y la esencia de mis enseñanzas.
28. Este tiempo es de recordación, de meditación y análisis; dejadme penetrar entre vosotros. Vengo de las ciudades y de los campos de batalla y he compartido con mis hijos el pan de su amargura, he derramado luz en todos los caminos, he hecho prodigios y he dado pruebas de mi presencia entre los hombres y es necesario que vosotros me recibáis para que escuchéis hasta la última de mis palabras.
29. Dejad que encuentre la estancia preparada en vuestros corazones, que allí sea mi mesa y en ella el pan. Quiero sentiros arrullados por mi amor como lo hice con el dulce Juan. Oh multitudes, sabed prepararos y penetrad en verdadera vigilia para que no profanéis lo divino y sí lo dejéis manifestar; ved que recibís mi rayo divino en vuestro entendimiento aún lleno de pecado y de pasiones. Si en el Segundo Tiempo me hicisteis cargar una cruz bajo el azote y las burlas, hoy dejadme morar en vuestro corazón.
30. Os pido preparación que quiere decir regeneración y espiritualidad, para que al llegar el año 1950 las multitudes sean muy grandes. Porque entre las muchedumbres mi mirada descubre a aquellos que son de los 144,000 y que he de señalar en su frente y hacerles reconocer su misión. Mas no temáis si en el último día no han sido marcados los 12,000 de cada tribu, desde el infinito les haré sentir mi caricia y les señalaré la misión a ellos encomendada. No importa el lugar donde se encuentren. Os digo esto porque sólo Yo puedo señalar el destino y los cargos de cada criatura y no habrá quien pueda hacerlo después de mi partida.
31. Os haré presente después de 1950 quiénes son aquellos que sin haber escuchado mi palabra formarán parte de ese número; ellos también sabrán dar pruebas. Después de que mi palabra haya cesado, habrá quienes traten de imitaros para sorprender la buena fe de los hombres; mas vosotros estaréis preparados para que descubráis toda falsedad.
31. Conservaréis en vuestro corazón mi adiós en la forma en que os lo dé; mas haréis llegar este testimonio a otras naciones y diréis a la humanidad que me encuentro en espíritu muy cerca de todos mis hijos.
33. Hoy os digo: he aquí al Maestro, aquél a quien llamaron las multitudes “El Rabí de Galilea”. Vengo a daros la Doctrina de siempre, la enseñanza del amor; el banquete al que hoy os invito es espiritual, el pan y el vino, también; mas hoy como ayer y como siempre, Soy el Camino, la Verdad y la Vida.
34. Vengo a daros mi fortaleza porque este Tercer Tiempo es de pruebas. Mi calor ha descendido a vuestro corazón que se encontraba frío como la losa que cubre al muerto, y ya sentís que late de amor hacia vuestro Padre. Habéis visto cómo de entre las grandes multitudes he ido entresacando a los que han de llevar en su frente la marca divina, y que mi palabra les dice que esa gracia de que los he investido, no es para que se levanten sobre los demás, humillándolos, sino que deben llevarla con la humildad del que está pronto a servir a sus semejantes porque reconoce que esta lección es para todos.
35. Está a vuestras puertas una etapa de gracia; en ella deberá penetrar este pueblo con su mente inspirada y con pleno conocimiento de cuanto diga y vea; no deberá sorprenderos este tiempo envueltos en rutina y menos ocupados en lo superfluo.
36. Esta etapa en la cual he venido a dar testimonios de mi presencia bajo esta manifestación, derramando prodigios en el camino de cada uno de vosotros, será el recuerdo que os fortalezca mañana en la lucha para que podáis caminar con sumisión, espiritualidad y amor. Mi Ley brillará a través de vuestra conciencia e iluminará vuestro sendero como brillaba el rostro de Moisés cuando descendió del Sinaí en busca del pueblo que se encontraba en la falda.
37. Las doce tribus se reunirán nuevamente en torno de mi Ley. Al frente se hallarán los doce mil señalados de cada tribu, y cuando esto sea, les diré: Id por los caminos como el buen discípulo de Cristo a dar la buena nueva de mi presencia.
38. Todas las profecías se cumplirán y la humanidad verá brotar de sus más oscuros e ignorados rincones a un pueblo humilde, pobre de bienes materiales, pero fuerte de espíritu, celoso de mi Ley y misericordioso con sus hermanos. Su santuario será interior, invisible e intangible, por lo tanto imposible de ser destruido; ahí arderá una lámpara
inextinguible que le iluminará el sendero. Sus travesías y pruebas serán penosas y duras, mas nunca flaqueará por ello, ni llorará de descontento o aflicción, ni me dará la espalda, porque tendrá la fortaleza del apóstol. Los hombres surgirán de la escoria, del fango y del pecado a la Ley y a la virtud, y andarán por los caminos del amor y de la gracia.
Doquiera será sentido mi Espíritu, todo ojo me verá, todo oído me escuchará y todo entendimiento comprenderá mis revelaciones e inspiraciones. Hombres teñidos por torpes y rudos se verán de pronto iluminados y convertidos en mis profetas; de sus labios brotarán palabras que serán como agua cristalina sobre los corazones marchitos.
39. Esa agua la tomarán los profetas de la fuente de sabiduría y verdad que soy Yo; en ella encontrarán salud, limpidez y vida eterna.
40. Todo el dolor que en estos instantes se abate sobre la humanidad es el cáliz de amargura por el cual alcanzarán la purificación. Las viudas y los huérfanos se multiplican día a día y sobre su desolación y sus lamentos se ha tendido el manto de María. Mi justicia ha descendido sobre vuestro mundo y con ella hasta la faz del planeta se trasformará. La Naturaleza reclama al hombre sus profanaciones, por ello los elementos han sido desatados. Los hombres de ciencia que dicen creer en Mi se sorprenden y confunden, y cuando han visto venir mi justicia han exclamado: ¡Padre, Padre!; mas no ha sido de amor o de arrepentimiento su grito, sino de temor por su vida y por lo que en el mundo poseen. Yo os digo nuevamente que no todo el que me dice Padre, me ama.
41. Si al ver la humanidad todas las señales del juicio, los ricos se apresurasen a compartir con los pobres lo que tienen, los que han ofendido pidieran perdón, los que se han manchado con el hurto, el vicio o la mentira se arrepintieran y se dispusieran a limpiar su manchas, de cierto os digo, que las aguas volverían mansamente a sus cauces, los vientos huracanados se tornarían en suave brisa y la guerra, que ha poseído a los hombres, se convertirla en ángel de paz; pero es duro vuestro corazón, veis pasar a vuestro lado al desnudo sin que sintáis su frío, y no presentís el hambre o el dolor de vuestros hermanos, aun cuando estén al alcance de vuestra ayuda.
42. Nadie quiere meditar en que sólo sois peregrinos en este mundo, ni queréis hacer algo que pueda seros útil en vuestro viaje a la eternidad.
43. Aquí me tenéis humanidad presente espiritualmente, real y verdadero dentro y fuera de vosotros, para que escuchéis la voz del Verbo y os levantéis a tomar las sandalias, la alforja y el cayado, y vengáis por el camino de mis enseñanzas hasta la presencia de quien es vuestro único Dios.
44. Pueblo de Israel, os encontráis ante mi presencia. Venís como inocentes niños, sin reconocer que traéis en el espíritu un cúmulo de
deudas que es preciso que saldéis. Habéis sido enviados una vez más en este tiempo para que tengáis ocasión de reparar vuestras faltas pasadas, y podáis elevaros hasta ese plano en que quiero contemplaros.
45. Llegáis a oír mi palabra en este día y con la inseguridad en el corazón os doblegáis ante Mí y me preguntáis si he vuelto entre vosotros y Yo os digo: Meditad y veréis que os he manifestado mi amor y os he hecho sentir mi presencia. Os he escogido de entre grandes multitudes de seres para que recibáis esta herencia y después la trasmitáis a vuestros hermanos.
46. Me presentáis vuestra lucha, trabajos y desvelos y Yo los recibo porque me son gratos. Os contemplo cansados, con vuestra planta sangrante pero con la experiencia que da la vida. Algunos me imitáis y lleváis vuestra misión con paciencia y elevación. Pensad en los que vendrán después de vosotros y preparadles su camino; vuestro ejemplo será la mejor herencia. Mientras vivís humildes y trabajáis obedeciendo mis mandatos, sentís mi paz; mas cuando dejáis que vuestro oído se cierre para mis advertencias equivocáis el camino y no consideráis que la humanidad está pendiente de vuestros actos y os juzga a cada instante. ¿Cómo podríais hablar de mi poder y de mi sabiduría si os atribuyeseis mis palabras para ser ensalzados? Sentid la grandeza real que he concedido a cada uno de mis hijos y que es mayor que esa que vosotros pretendéis tener. Cuando os conceda un prodigio, alegraos y pensad que en él os he manifestado mi amor.
47. Estudiad mí:
P A R A B O L A
48. “Encontrábase en una comarca un anciano rodeado de hombres, mujeres y niños, a quienes había invitado a compartir un festín. Todos llegaban de diferentes caminos obedeciendo el llamado de aquel anciano. Una campana sonora tocó en lo alto y a su voz habían acudido en caravanas llenas de sumisión hacia el lugar donde habitaba aquél que los llamaba.
49. Al penetrar en la estancia aquellas multitudes, no vieron en la mesa el pan, los manjares y el agua que alimentan al cuerpo, y la desconfianza en unos y la mofa en otros empezó a invadir los corazones. Inclinaban su cerviz aparentemente humildes, mas en el fondo hacían juicio en contra del anciano; mas él, que sabía lo que pasaba en el interior de aquéllos, les dijo: Venid a Mí y escuchad: Os habéis encontrado perdidos como náufragos en el camino de la vida, sin un faro que os salve; habéis muerto al amor y a la alegría y desconocéis el fin para el que habéis venido a este mundo. También os habéis dejado vencer por las vicisitudes de la vida, por el mundo y sus pasiones, y por eso os he llamado. Voy a trazaros la senda que os hará
felices y a daros la luz. Pedidme y os daré. Ellos, temerosos, sintiendo que el anciano leía en su corazón y conocía su pensamiento, le mostraron su cuerpo enfermo, su cansancio y su sed de espiritualidad.
50. Bienaventurados seáis, les dijo el anciano. Voy a concederos los bienes que necesitáis, voy a calmar vuestra hambre y vuestra sed.
51. Entre esas multitudes se encontraban lo mismo los hipócritas que los hombres de corazón limpio y todos escucharon la lección. Abrió el libro de su enseñanza perfecta y les dio por alimento su palabra y cuando hubo concluido les preguntó: ¿Habéis calmado vuestra hambre? ¿Estáis satisfechos? Ellos dieron gracias por el prodigio que habían recibido, pues nunca imaginaron que el amor fuera tan poderoso. El anciano siguió diciéndoles: Bienaventurados seáis porque habéis sabido recibirme. Este es el pan que sustenta al espíritu y el agua que apaga la sed de amor y de perfección.
52. Después dio leyes y mandatos a aquel pueblo para que por ellos se rigiera y se mantuviera digno de recibir siempre ese manjar. Los que comprendieron ese mensaje prometieron obedecer y vivir siempre en el ejercicio de las virtudes que aquel anciano enseñaba. Él les dijo que cuando se sintieran fuertes llevaran a otras comarcas su enseñanza, que los primeros tomaran este cargo mientras que los demás se quedaran para recibir a los nuevos caminantes.
53. Partieron los señalados a cumplir esta misión llevando la fortaleza del anciano. Velaron, oraron y dieron principio a su trabajo. Todos se encontraban unidos por el mismo ideal, un sólo pensamiento les dominaba; llevar aquel pan a los hambrientos. Encontraron a su paso tropiezos y su espíritu luchaba por vencerlos; pronto empezaron a debilitar y a juzgar al anciano preguntándose si su protección los seguiría por doquier. Ellos sabían que de tiempo en tiempo debían de tornar a aquella casa en donde el anciano les había reunido. Llegó el tiempo en que aquel pueblo celebró la conmemoración del día en que había oído por primera vez la voz del anciano y acudieron grandes multitudes; mas aquellos discípulos que habían partido no retornaron, habían equivocado el camino y adulterado la Ley. El anciano sintió dolor por la ausencia de aquellos discípulos, preparó nuevos mensajeros y les envió a trabajar. Mientras los primeros prevaricaban y olvidaban la esencia de aquella doctrina, los segundos hablaban en nombre de la virtud que aquel anciano enseñaba y convertían corazones con la verdad de sus palabras”.
54. Analizad mi parábola y no olvidéis que debéis velar celosamente si queréis cumplir mis mandatos. Reunid a los enfermos, a los sedientos y hambrientos y dadles el pan del espíritu. Derramad amor en los corazones y no desconozcáis que sois mensajeros en mi Obra de luz y de restauración. No deis cabida a la soberbia ni a la vanidad para que
no os desheredéis. No os alejéis del cumplimiento de mi Ley; amaos los unos a los otros y viviréis en paz.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA No. 69
1. En este instante Yo os perdono de toda culpa y os digo también, llegad si queréis hasta el sacrificio, mas no volváis a pecar. He escrito un libro en vuestro corazón; mas si os pidiere la lección, no sabríais explicarme una sola de sus páginas.
2. A pequeñas pruebas os he sujetado para que practiquéis la caridad poniendo en vuestro camino al necesitado de pan y de consuelo y ¡Cuántas veces me habéis cerrado vuestra puerta! Yo os he dicho muchas veces que me oculto en el corazón de esos hermanos vuestros que imploran vuestra caridad. Discípulos, esas ocasiones que vuestro Señor os brinda, de impartir la caridad espiritual o material, sirven para practicar la caridad perfecta, aquella que no espera recompensa y que en cambio, queda anotada en el libro de vuestras buenas obras. ¿Acaso no os he demostrado mi caridad con lo que he hecho con vosotros? Entonces id en pos de vuestros hermanos. Recordad cuántas veces os he concedido lo que considerabais imposible. Si queréis que el mundo reconozca que este es el tiempo de mi nueva manifestación, dad prueba de ello con vuestras obras de amor y no hagáis lo contrario de lo que en mis lecciones os he enseñado, porque estaréis negando mi presencia.
3. Si a pesar de vuestra lucha no llegáis a contemplar el fruto de vuestra siembra, no temáis; esta caridad es semejante a la que hacéis con el necesitado que llama a la puerta de vuestro hogar y del cual no esperáis pago; mas Yo concederé a vuestro espíritu que desde la escala en que se encuentre, descienda a regocijarse con la fructificación de la semilla que en la Tierra dejó.
4. Padres de familia: Sed sensibles a las manifestaciones de adelanto espiritual de vuestros hijos; observad con amor y caridad a la niñez que se os confía para que encaucéis a las nuevas generaciones por la senda trazada por mi luz. No las conduzcáis hacia el abismo, ni cavéis precipicios para ellas. Estos espíritus no deberán penetrar a la Sodoma y Gomorra de este tiempo.
5. Revestíos de paciencia, porque llegará el tiempo en que muchos os pregunten sobre esta palabra. Entre ellos vendrán los nuevos fariseos y escribas a escudriñaros. No tengáis prejuicios para contestar y dad sincera respuesta a todos, porque hasta de las respuestas y trato que deis a vuestros escudriñadores, tendréis que responderme.
6. Hoy late vuestro corazón lleno de gozo y la oración que elevéis es semejante al humo del incienso o al perfume de las flores. Cuando vuestros pensamientos alcanzan esa pureza, se unen a los de los espíritus justos que moran cerca de vuestro Señor.
7. A través de las eras os he dicho: orad. Hoy os digo que por medio de la oración podéis alcanzar la sabiduría. Si todos los hombres orasen, nunca perderían la senda de luz trazada por Mí. Por la oración, sanarían a los enfermos, no habría más incrédulos y volvería la paz a los espíritus.
8. ¿Cómo puede ser feliz el hombre si ha rechazado mi gracia? ¿Acaso piensa que el amor, la caridad y la mansedumbre no son atributos del corazón humano?
9. La vida espiritual también está regida por leyes y cuando os alejáis de ellas muy pronto sentís el resultado doloroso de aquella desobediencia. Mirad cuán grande es mi anhelo de salvaros; hoy, como en aquel tiempo, cargaré la cruz para elevaros a la vida verdadera. Si mi sangre derramada en el Calvario conmovió al corazón de la humanidad y la convirtió a mi Doctrina, en este tiempo será mi luz divina la que estremezca al espíritu y a la materia para haceros volver al camino verdadero.
10. Quiero que vivan eternamente los que han muerto a la vida de la gracia; no quiero que vuestro espíritu habite en las tinieblas.
11. ¿No oís las voces de justicia? ¿No miráis los elementos tocando comarca tras comarca? ¿Creéis que si vosotros vivieseis una vida virtuosa habría necesidad de que mi justicia se hiciera sentir de tal manera? De cierto os digo que no tendría objeto purificaros si os hubiese encontrado limpios.
12. Doblegad vuestra materia a lo largo de esta jornada, porque no es justo que vuestro espíritu tenga más tarde que desmancharse con dolor a causa de vuestras flaquezas.
13. Los pecadores lloran al escuchar estas palabras y me preguntan qué deben hacer para lavar sus manchas en esta vida, a lo cual les contesto: Haced obras de caridad entre vuestros hermanos; vuestro mundo es campo propicio para sembrar la caridad, se encuentra poblado por millones de corazones que sufren de distinta manera, de hogares en la miseria, de hombres y mujeres perdidos en el vicio; un mundo donde abundan los lugares de expiación, hospitales, presidios, campos de guerra. Perdonad, perdonad mucho en vuestra vida, comprended que el perdón nace del amor. El que me ame verdaderamente tendrá que amar a su semejante porque es mi hijo y le sabrá perdonar cuando por él fuese ofendido. Recordad que estando Yo en la cruz, mis primeras palabras fueron de intercesión y perdón para los que me sacrificaron.
14. En cada lugar y en cada familia pondré un hijo de la luz para que ellos preparen el camino de los demás y no sólo en la Tierra, sino en la vida espiritual para que vayan limpiando y preparando el camino delante de sus hermanos.
15. Muchos vienen a oír mi palabra, mas sólo Yo sé qué espíritu viene oculto en cada cuerpo. Unos me escuchan con frialdad, otros con duda; mas hay muchos que tiemblan de amor y de gozo al sentir mi esencia divina, mientras otros son atormentados por remordimientos que su materia ignora, porque muchos de ellos gritaron en aquel tiempo a Pilatos: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! y hoy sollozan, y en su dolor serían capaces de gritar con lágrimas en sus ojos: ¡No le crucifiquéis, es el Divino Maestro!
16. Mucho os he dicho que vosotros y aquellos sois los mismos. Venid a saborear de nuevo el vino y a comer el pan de mi mesa, comed del Cordero. Él es el germen de la vida. Venid, hambrientos, sedientos, manchados; fortaleceos y hartaos, porque luego os diré: tomad vuestra cruz y seguidme. En mi mesa de este tiempo, lo mismo será apóstol el varón que la mujer; a esta mesa sentaré a vuestro espíritu.
17. Han sido las mujeres las que en este tiempo han levantado el estandarte espiritualista delante de las muchedumbres; ellas han ido dejando en el camino la huella del apóstol celoso de la Ley del Señor. En mi nuevo apostolado estará la mujer al lado del varón y no habrá edades para servirme; lo mismo lo hará el adulto que el niño o el anciano; lo mismo la doncella que la madre, porque vuelvo a deciros que es a vuestro espíritu al que busco y que él, tiempo ha que ha dejado su infancia. Estos siervos no serán doce como en el Segundo Tiempo; ahora serán ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu. Se encuentran diseminados entre la humanidad, mas mi amor los ha marcado, y espiritualmente se encuentran unidos aun cuando unos habiten en este mundo y otros en el valle espiritual. De los que habitan la Tierra, unos hablan una lengua y otros distintos idiomas, mas ninguno se perderá del camino de su destino porque la luz de mi Espíritu Santo los guía. Yo conozco el tronco de ese árbol, sus ramas y sus hojas, y ese árbol tiene por misión dar sombra a la humanidad.
18. Mi Espíritu viene a daros sus revelaciones en cumplimiento a las profecías de los tiempos pasados. En verdad os digo que ya estáis viviendo los tiempos que os fueron anunciados. Os prometí volver y heme aquí. Os hice conocer las señales que habían de ser antes de mi llegada y lo que había de ser en el tiempo de mi presencia entre vosotros y ved que todo se ha cumplido. No se borró de vuestro espíritu la promesa de mi venida y me esperabais; mas estabais por desfallecer azotados por las vicisitudes y hoy que me tenéis y escucháis os
pregunto: ¿Cuándo haréis vuestra mi pasión? ¿Cuándo amaréis en verdad y sufriréis por la causa que abrazó Jesús?
19. Pueblo: mi palabra estremece vuestro corazón y brotan lágrimas de vuestros ojos cuando pensáis que Aquél que tanto os amó, terminó su vida en una cruz; me recordáis ensangrentado en el madero y entonces vuestro espíritu se conmueve. Mas sabed humanidad, que si los sufrimientos corporales de Jesús fueron cruentos, tan sólo fueron un reflejo del dolor del Espíritu Divino.
20. Hoy vengo a ofreceros el pan de mi palabra, pan que no está amasado con levadura, ni se gana con el sudor de la frente. Elías ha abierto la puerta de la estancia para que paséis y os sentéis a la mesa del Señor en el Tercer Tiempo y ha bendecido vuestro sendero para que lleguéis a la presencia del Maestro.
21. Los que se consideraban manchados e indignos de presentarse delante de Mí, hoy se sienten limpios; es que mi sangre no ha cesado de manar, es que mis heridas aún no se han cerrado y cada vez que los hombres se pierden del camino o caen en pecado, el sacrificio de la cruz, la soledad y las tinieblas de la humanidad están presentes sobre mi Espíritu.
22. De la mesa espiritual de este tiempo también se levantará el mal discípulo para ir a ocultar su traición y su remordimiento y también hoy los discípulos me harán aquella pregunta: ¿Quién es, Maestro?
23. En aquel tiempo cené por última vez acompañado tan sólo de mis apóstoles y lo que Cristo les dijo sólo ellos lo escucharon. Hoy ceno espiritualmente con mis nuevos apóstoles que forman multitudes y entre ellos descubro al fariseo, al hipócrita, al traidor. De distintas religiones vienen hombres y mujeres mezclados entre la multitud a escudriñar esta palabra y estas manifestaciones, para juzgarlas a través de cuanto saben y poder decir si es verdad. A todos os dejo acercar para que seáis testigos de este mensaje de sabiduría espiritual que os estoy entregando; es el Tercer Testamento el cual sólo el Espíritu de Verdad os lo podía revelar.
24. Mirad, los Israelitas por la materia guardan la ley de Moisés y la palabra de los profetas; los cristianos unieron la ley de Moisés y la palabra de Cristo en una sola ley. ¿Qué de extraño hay en que este pueblo espiritualista una aquellos dos testamentos a las revelaciones del Espíritu Santo? He ahí el Arca de la Alianza perfecta, ahí están la ley de Moisés, el amor de Cristo y la sabiduría del Consolador prometido para este tiempo.
25. Hombres que conducís por los senderas de la religión al espíritu de la humanidad; abrid vuestros ojos a esta luz, contemplad a este pueblo que se ha levantado en demanda de amor clamando justicia y pidiendo luz y es sólo una mínima parte de la humanidad la que va a levantarse
como un solo hombre en busca de Cristo, en busca de su verdad y de su promesa. Observad la inclinación del hombre hacia lo eterno, hacia lo espiritual ¿O será posible que teniendo ojos no miréis? Yo todo lo sé y todo lo veo, por eso he venido en la noche como un ladrón a sorprenderos en vuestro sueño y a despertaros a la luz del nuevo día. 26. Tiempo ha que estoy doctrinando a este pueblo, que le he descubierto las enseñanzas que los hombres le habían ocultado; también le he revelado lo que Yo le tenía reservado, pero aún no le he dicho todo, todavía me manifestaré bajo esta forma hasta 1950. Los que no escucharon mis lecciones, recibirán mi mensaje a través del libro escrito por mis plumas de oro.
27. Después de mi partida muchos se levantarán en contra de este pueblo, en contra de mi Doctrina. Los mares serán cruzados por los que vengan a combatir y a perseguir a mis siervos, ¿Más quién podrá ocultar la luz del Divino Maestro? ¿Quién podrá detener la evolución del espíritu o hacer retroceder al tiempo? Si en la Segunda Era la humanidad creyó que dando muerte a Cristo sobre de una cruz, su Doctrina iba a morir, con su propia mano firmaron su sentencia, porque Cristo desde la cruz con su amor infinito todo lo venció; la verdad, como la luz, siempre triunfa sobre las tinieblas por densas que éstas sean.
28. Mi Espíritu os entrega la simiente para que la sembréis en las tierras que son el espíritu de la humanidad, las que se encuentran fertilizadas con el dolor y la lucha y sólo esperan la llegada del sembrador. Pronto mi nombre y mi Doctrina andarán de nuevo en todos los labios.
29. Para daros una lección de amor, voy a lavar vuestros pies, discípulos muy amados, para que unáis las enseñanzas que os di en este tiempo a las que os revelé en tiempos pasados. Quiero que cuando llegue 1950, último año de mi palabra entre vosotros, los que hoy sois párvulos, seáis entonces discípulos; hoy aún me escucháis con regocijo, mas ¿Qué será cuando me estéis escuchando y sepáis que es por última vez? Os recuerdo las pruebas del Segundo Tiempo, pero os hablo con nuevas palabras, por medio del entendimiento del hombre, porque si os hablara directamente no resistiríais la fuerza de mi palabra, ni la intensidad de su luz, ni la majestad de mi presencia.
30. Por eso vine como hombre a vosotros en aquel tiempo, y ante el mismo Juan, después de mi crucifixión, me presenté bajo algunas figuras simbólicas para que comprendiera mis revelaciones. En verdad os digo que os estoy preparando para que recibáis de espíritu a Espíritu la comunicación directa con mi Divinidad. Después de 1950 no me escucharéis más bajo esta forma, pero sentiréis mi presencia porque vuestra elevación será mayor y entraréis de lleno al tiempo de la comunicación espiritual. Y cuando la unión y la fraternidad hayan
penetrado entre vosotros, será el tiempo de los grandes prodigios, el tiempo en que mi voz sea escuchada por la humanidad; entonces vendrá la lucha y la persecución, las puertas de estas casas serán cerradas; vuestros hogares calumniados, seréis llamados hechiceros, vuestros parientes os desconocerán y algunos de vosotros, por defender mi causa, hasta el presidio llegaréis; mas Yo estaré con vosotros para no dejaros desfallecer porque Yo soy la vida y estando en vosotros ¿Quién podrá luchar contra la Vida Eterna?
31. Alerta discípulos, porque cuando vuestra voz despierte a los que hoy están durmiendo, vendrán de sectas y religiones a deciros que es falso lo que poseéis, que ellos poseen el Arca y el cumplimiento de las profecías así como el contenido de los Siete Sellos y entonces si no sabéis luchar con las armas que os he concedido que son armas de amor y de sabiduría, habrá muchas confusiones entre la humanidad, y los hombres ansiosos de verdad y necesitados de luz, irán a donde los llamen y podrán equivocar el sendero.
32. Vosotros que habéis recibido la misión de guiar y conducir a este pueblo dad el ejemplo de fraternidad uniéndoos en espíritu bajo el ejemplo de Jesús, Moisés y Elías, quienes aparecieron unidos en espíritu en la transfiguración del Monte Tabor.
33. Discípulos, no ha sido solamente con la palabra con lo que os he doctrinado en este Tiempo, también con mi caridad que he derramado constantemente en vosotros. Los tiempos de los símbolos han pasado; hoy seré creído, amado y comprendido sin símbolos y aún mi palabra irá perdiendo su sentido figurado porque ya estáis capacitados para comprender mi enseñanza, analizarla y ponerla en práctica en vuestras obras de amor.
34. Si creéis que Jesús por ser Hijo de Dios, no experimentó dolor, os equivocáis; si creéis que por venir hoy en Espíritu soy ajeno al dolor, también estáis en error; si pensáis que porque sé que al final todos estaréis Conmigo hoy no sufro, tampoco estaréis en lo justo; en verdad os digo que no existe otro ser más sensible que el Espíritu Divino, Yo os pregunto: ¿Quién dio sensibilidad a todos los seres? ¿Qué podéis hacer de bueno que no me haga gozar? ¿Y qué podéis hacer de malo que no sea como una herida en mi sensibilidad? He aquí por qué os digo que la humanidad nuevamente me ha crucificado. ¿Hasta cuándo bajaré de mi cruz y me será arrancada la corona de espinas?
35. Hoy debéis recordar el Cenáculo de Jesús con el pan espiritual que he venido dándoos a través de los tiempos. Os he entregado grandes enseñanzas: el maná del desierto en el Primer Tiempo, el milagro de los peces en el Segundo. El pan que bendije y repartí en mi mesa en representación de lo divino, fue una lección que entregué a vuestro espíritu para que comprendiera mi amor. Hoy no traigo el pan material
que os habla de enseñanzas celestiales; el tiempo de los símbolos ha pasado; hoy solamente os doy mi palabra en la que os digo que esta comunicación no es la más elevada que conoceréis, ni lo que por este medio os diga será todo lo que tenga que deciros.
36. Pueblo amado recordad y meditad en estas horas, sobre todo lo que hice en aquella noche, que fue la última que en cuanto hombre pasé entre vosotros, y meditad también sobre todo cuanto os he dicho en estos momentos en que al daros mi lección os he dicho: Bienvenidos seáis, discípulos del Tercer Tiempo, a quienes he reunido haciéndoos llegar de diversos puntos de la Tierra. Os he reunido para que forméis las nuevas caravanas de Israel que crucen el desierto que se extiende ante vuestra mirada y ahí recibáis la nueva lección del Señor.
37. Contemplo que de algunos no se ha podido apartar la idolatría, a pesar de las enseñanzas y pruebas por las que han pasado. Ved cómo he limpiado el sendero de vuestra evolución para que vengáis por él; mas no dejéis que la duda se interponga cual nube que impida a vuestro espíritu contemplar mi luz.
38. Habéis encontrado que os halláis en este tiempo más libre de las tentaciones humanas y que sólo os he concedido lo indispensable y os digo: no vayáis tras de lo superfluo.
39. Habéis encontrado una palmera en el desierto y una fuente de aguas cristalinas; no ha sido un espejismo, no ha sido una ilusión, ha sido una realidad. El ramaje y la sombra de la palmera son mi presencia espiritual; sus frutos, mi palabra; la fuente es el amor y la sabiduría que he derramado en vuestro corazón.
40. El que me ha escuchado con atención ha aprendido esta vez a oír la voz de su conciencia, a juzgarse a sí mismo, a ver su propia obra y aceptar para sí el dolor que se ha labrado. Entonces el espíritu revela lecciones profundas a la materia para convencerla de que debe ser mansa y conforme con las pruebas. Quien llegue a estas profundas reflexiones no podrá oponerse a mis mandatos divinos.
41. Mi palabra no se oculta a nadie, como en el segundo Tiempo; la dejo llegar al ignorante, al entendido, al limpio de corazón y al pecador, al sincero y al hipócrita. La campana celestial ha tocado a vuelo para todos. Si esta humanidad que en su mayoría ha bebido en la fuente de la Doctrina que en Cristo os enseñé, hubiese estado velando y orando cuando le di las señales de mi nueva venida, cuán grande hubiese sido su gozo sintiendo mi presencia. Fue necesario que os enviara un varón para que en 1866 os entregara mi mensaje y que por sus labios Elías os anunciara el nuevo tiempo. Desde entonces esta palmera ha extendido más y más su follaje llegando mi palabra a nuevas comarcas, haciendo surgir a los señalados y doctrinando a las multitudes. Los que me han escuchado con mansedumbre y me han seguido por el sendero de su
evolución espiritual, no han vuelto a sentir fatiga, ni hambre ni sed en su camino. A su paso han encontrado la ingratitud, la burla, el desprecio y la indiferencia; mas nada los ha detenido porque su ideal está fijo en el punto de llegada y saben que esa meta no está en la Tierra.
42. Sólo los que se preparen con esta mansedumbre y espiritualidad, alcanzarán la potestad de apartar el dolor del que sufre, porque el que se llena de vanidad o hace mal uso de sus dones se despoja de esa gracia.
43. A nadie impongáis mi Doctrina bajo determinado nombre; mas levantad al que estuviere caído y decidle que tenga fe en Mí. ¿Quién podrá impediros que hagas el bien a vuestro semejante?
44. Dejad de pensar en las comodidades terrestres para que os preparéis a cumplir vuestra misión pensando en esas caravanas que se levantarán en busca del arca de amor que es mi Doctrina y que por el camino tendrán que encontrar a vuestros corazones.
45. ¿Cuándo surgirán nuevamente apóstoles de mi causa como aquellos que me siguieron en el Segundo Tiempo? ¡Con cuánta fe, amor y firmeza defendieron mi verdad! Vosotros desearíais hacer aquellas obras y aquellos milagros; mas de cierto os digo que podréis hacerlo si vuestra fe es tan grande como la de ellos. Sed hombres de fe y realizaréis milagros, aun cuando en lo material seáis los necesitados. Oídme y analizad mi palabra, de otra manera me habréis dejado hablar solitario en el desierto.
46. Sed humildes, ved que Jesús se inclinó ante sus discípulos para lavarles sus pies. Haced con vuestros hermanos obras semejantes a ésta y podréis llamaros dignamente mis discípulos.
47. ¡Cuán pocos son los que han velado y meditado en el día en que Jesús expiró en la cruz!; mas en verdad os digo que cuando meditéis sobre la muerte del Maestro, debéis pensar en que ese instante ha de llegar para cada uno de vosotros. Yo no podía temer a la muerte porque Soy la Vida; mas vosotros si tenéis que preocuparos por llegar dispuestos y preparados al cumplimiento de vuestra misión.
48. Ninguno se sienta insignificante y mezquino porque no conocéis el don que traéis para hablar ni la abundancia de vuestro corazón para amar a vuestros hermanos.
49. Lloráis por la muerte afrentosa que disteis a vuestro Señor en el Calvario y no presentís que en este tiempo vais a herirme de nuevo y a burlaros de mi palabra; pero he prometido salvar a todos mis hijos y mi voluntad habrá de cumplirse. Si no le ha bastado a esta humanidad mi sangre derramada en aquel tiempo, tomaré una cruz espiritual para crucificarme en ella y derramar destellos de luz que lleguen a los espíritus a través de la conciencia de los hombres.
50. ¡Ay de los que en este tiempo con sus profanaciones y desobediencia den mal ejemplo delante de los niños a quienes he enviado con una misión espiritual! ¿Queréis imitar a las turbas que entre gritos y burlas condujeron a Jesús al Gólgota, sembrando el terror en el corazón de los niños que no acertaban a explicarse por qué se martirizaba y se daba muerte a un hombre que sólo repartía bendiciones?
51. Cada vez que Jesús caía, lloraban aquellos inocentes; mas en verdad os digo que su llanto provenía más del espíritu que de la carne. ¡Cuántos de ellos me siguieron después y me amaron sin que de sus corazones se pudiera borrar el recuerdo de lo que sus ojos inocentes presenciaron!
52. Es tiempo de que meditéis en lo que os digo. Dejad que las multitudes me escuchen, dejad que los enfermos sean los primeros en llegar a mi presencia. Orad por los enfermos ausentes y visitad a los que están recluidos; pensad que en aquel Segundo Tiempo muchos de los leprosos vivían en las afueras de las ciudades y sabiendo que Jesús sanaba a los enfermos se resignaban a escuchar desde lejos el eco de su voz, porque decían: ¿Cómo llegar al Maestro si las multitudes nos rechazan? Entonces Jesús ante la indiferencia y el egoísmo humanos, premiaba su fe, limpiándoles su cuerpo del mal que les aquejaba.
53. No dejéis de escucharme en este tiempo porque aquellos que escucharen mi última palabra en el año 1950 la recibirán en su espíritu en representación de la última gota de sangre que se desprendió de mi cuerpo en la cruz.
54. Os habéis olvidado de la Ley y habéis esperado que los elementos os recuerden mi justicia: aires huracanados, aguas que se salen de su cauce, terremotos, sequías, inundaciones, son voces que os despiertan y os hablan de mi justicia.
55. ¿Qué otro fruto puede ofrecerme la humanidad en este tiempo que no sea la discordia y el materialismo? Este pueblo que por años ha escuchado mi enseñanza tampoco puede presentarme una cosecha agradable.
56. Nadie escapa a mi justicia. Estoy juzgando a vivos y a muertos; mas en verdad os digo que si no os levantáis a practicar con verdad y pureza mi Doctrina, la justicia de los hombres os juzgará. ¡Cuánto se ha manchado esta humanidad! La sangre del Cordero enseñó a los hombres el sendero de la evolución del espíritu por el que deberán caminar para restituir las faltas cometidas; mas sobre de aquella sangre divina habéis vuelto a pecar. El mundo os ha cautivado, mas Yo vengo a reclamaros lo que a Mí me pertenece.57. Apartaré la mala hierba que es cizaña y volveré a sembrar el grano dorado del trigo y esas tierras que por mucho tiempo han sido estériles, serán fértiles y pródigas.
58. Desde la antigüedad sabéis por Juan, mi profeta, que había de llegar un tiempo en que todo ojo me vería; ese tiempo lo tenéis a la vista. En esta era el espíritu de la humanidad abrirá sus ojos a la luz de la verdad y me contemplará, comprenderá mi palabra y sentirá mi presencia. De las piedras brotará no sólo agua también flores.
59. Hoy concebís que mi justicia os castiga desatando los elementos para sembrar la desolación, el luto y el hambre; sin embargo algún día comprenderéis que han sido vuestras obras las que desataron sobre vosotros aquellas calamidades, aquella justicia. También aprenderéis que vuestros méritos, vuestra fe y la oración pueden aquietar las fuerzas de la Naturaleza. ¿No habéis oído que cuando marco espiritualmente a mis hijos les doy potestad sobre los elementos? Esto no debe extrañaros si recordáis que al primer hombre lo autoricé para que se enseñorease sobre la Creación de la Tierra. He aquí por qué a veces os digo que el hombre no se ha encontrado a sí mismo y por lo tanto no se conoce.
60. Yo soy el Rey Universal, el hombre aquí en la Tierra es el príncipe, puesto que es mi hijo. ¿Acaso ha sabido el hombre hacer buen uso de la potestad de todos sus dones? De cierto os digo que ha desconocido a su Padre y se ha coronado rey para hacer su voluntad en el mundo; mas, quien no une su voluntad a la mía y camina fuera de las leyes divinas se hace acreedor a que éstas le juzguen; a esto le llamáis castigo y llegáis a llamarme Padre injusto.
61. En este Tercer Tiempo muchos espíritus verán mi luz e iluminando su sendero con ella, no volverán a desviar sus pasos; antes recordarán su pasado para conocer todas sus faltas y arrepentirse de ellas no buscarán más la grandeza humana, sólo la inmortalidad del espíritu.
62. Los hombres escalarán la cumbre del monte y desde ahí contemplarán la silueta de la Tierra Prometida, la nueva Jerusalén que os espera como supremo galardón en la eternidad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 70
1. Yo soy el arca de la sabiduría que hasta ahora no ha sabido estudiar la humanidad. He venido a daros la llave de la espiritualidad, para que con ella la abráis y podáis conocerlo que tengo reservado para vosotros.
2. Si alguno de mis hijos se cree indigno o se siente incapaz de abrir las puertas de mi amor, en verdad os digo que todos mis hijos son dignos de mi amor. Todos poseéis la llave para abrir esa puerta. No la perdáis para que no imitéis a la tribu de Judá, errante en esta vida, peregrinando sin descanso en la Tierra.
3. No quiero contemplaros poderosos ni pordioseros, sino como a los caminantes a quienes nunca les falta en su alforja el sustento para ellos y para el hambriento que en su sendero encuentren.
4. Quiero que conozcáis los caminos, que sepáis distinguir los diferentes árboles y que reconozcáis en cada viajero que encontréis a vuestro propio hermano, para que cuando os pregunten: ¿A dónde vais? respondáis con sinceridad y firmeza, diciendo siempre mi verdad.
5. De esta manera seréis el caminante que confía en el mañana, el que camina libre de preocupaciones para sí y puede pensar en los demás, porque os estoy enseñando a sentir el dolor de vuestros semejantes y a calmarlo con una gota del bálsamo que os concedo para que con él ayudéis a vuestros hermanos.
6. ¡Cuánto he tenido que purificar a vuestro espíritu a través de los tiempos! ¿Creéis que iba a dejaros manchados para que así os levantaseis a predicar mi Doctrina?
7. Os estoy preparando para que seáis entre la humanidad el fuerte Israel.
8. Al escuchar mi palabra se ha estremecido vuestro espíritu al recordar que ya en otro tiempo escuchó esta voz y se pregunta: ¿En dónde? Y Yo os digo: fue en el desierto, en las montañas y en las riberas de los ríos de la Judea en labios de Jesús de Nazaret de quien dudasteis, a pesar de que reconocíais que en su palabra había una esencia Divina, un amor y una fuerza que os daba vida, salud y paz.
9. Habéis resucitado en este tiempo y vuestro espíritu ha vuelto a escuchar mi enseñanza, vuestro corazón se ha estremecido ante el eco de esta voz que ya conoce. Mi palabra es sencilla y humilde, mas no sólo contempléis el color del fruto; comedlo para que encontréis en su interior su simiente; esa semilla será la que vosotros cultivaréis mañana. Si la cultiváis bien, os dará buenos frutos; entonces reconoceréis que el árbol del cual procedía, encerraba el amor de vuestro Padre.
10. Haced méritos para que lleguéis al sitio que os pertenece, el cual no se encuentra en los tronos ni en los palacios de la Tierra, ni está en las glorias del mundo, en la adulación o en los honores materiales, Vuestro sitio aquí en la Tierra está en la lucha por la paz y el bien, y en el más allá estará en mi amor.
11. Esta no es la tierra de promisión; esa mansión prometida a vuestro espíritu no la conocéis aún, ni existe un deseo ardiente en vuestro espíritu por llegar a ella por culpa de vuestro materialismo.
12. A todos los hombres de distintas creencias y religiones les digo que no han sabido dar su lugar a las riquezas materiales para colocar en el que les corresponde a las del espíritu. Si estuviesen cumpliendo con
mis leyes, ya estarían contemplando desde aquí la silueta de la tierra prometida y escuchando el eco de las voces de sus moradores.
13. Decís creer en mi existencia y tener fe en mi Divinidad; decís también que se haga mi voluntad y en verdad os digo: ¡Cuán escasa es vuestra fe y vuestra conformidad con lo que Yo dispongo! Mas Yo vengo alentando en vosotros la verdadera fe para que seáis fuertes en el camino que os he trazado.
14. Preparaos, no esperéis que la muerte os sorprenda sin preparación. ¿Qué habéis preparado para cuando volváis a la vida espiritual? ¿Queréis ser sorprendidos cuando aún estáis atados con cadenas a la materia, a las pasiones, a las posesiones terrestres? ¿Queréis penetrar con los ojos cerrados en el Más Allá sin encontrar el camino, llevando impreso en el espíritu el cansancio de esta vida? Preparaos discípulos y entonces no temeréis la llegada de la muerte del cuerpo.
15. No suspiréis por tener que dejar este valle, porque si reconocéis que en él existen maravillas y grandezas, en verdad os digo que ellas son sólo una imagen de las bellezas de la vida espiritual.
16. Si no despertáis ¿Qué vais a hacer cuando os encontréis en el principio de un nuevo sendero, iluminado por una luz que os parezca desconocida?
17. Partid de este mundo sin lágrimas, sin dejar dolor en el corazón de los vuestros. Desprendeos cuando el instante sea llegado, dejando en la faz de vuestro cuerpo una sonrisa de paz que hable de la liberación de vuestro espíritu.
18. La muerte del cuerpo no os aleja de los seres que os han sido confiados ni os aparta de la responsabilidad espiritual que tenéis sobre de los que fueron vuestros padres, hermanos o hijos.
19. Comprended que la muerte no existe para el amor, para el deber, para los sentimientos; en una palabra, para el espíritu.
20. A los que se creían muertos les he hablado y me han dicho: ¿Quién me ha hablado? Les he tocado y han preguntado: ¿Quién me ha tocado? Y han oído una voz que les dice: ¡Yo soy el que resucitó a Lázaro, el mismo que resucitó de entre los muertos para daros vida espiritual a todos!
21. Mi Doctrina jamás podrá induciros al fanatismo, ni os inculca supersticiones ni idolatrías; por el contrario, ella viene a libertar a vuestro espíritu de las cadenas que sobre él ha puesto la humanidad. Mi camino es estrecho, pero quien camina por él, posee y goza de la verdadera libertad.
22. No deseo esclavizaros con mi enseñanza, porque en ella no existen dogmas, sentencias ni anatemas; quiero que lleguéis a Mí por amor, por méritos, por fe, por convencimiento.
23. Os he permitido conocer religiones, sectas y doctrinas, para que probando el fruto de los diferentes árboles supieseis apreciar el sabor de éste que os estoy ofreciendo. Y Yo os pregunto: ¿Seréis capaces de preguntar a los ministros y sacerdotes si es verdad que me estoy comunicando por medio del entendimiento humano? ¿Por qué preguntáis a quienes se olvidaron de mi promesa de volver y ni siquiera se prepararon para recibirme? En verdad os digo que hasta el más torpe de vosotros comprenderá por sí mismo si soy Yo el que os habla. Si mi palabra estremece a vuestro espíritu, si lo despierta y conmueve, eso os demostrará que estoy con vosotros, porque soy el único que tiene potestad sobre los espíritus.
24. La palabra del hombre podrá hacer estremecer a vuestro corazón o impresionar a vuestros sentidos e inteligencia; pero si hay algo que ha hecho que vibréis más allá de vuestros sentidos, de vuestro corazón, o de vuestra inteligencia, ese algo ha sido la voz de vuestro Señor.
25. Yo os digo que el que no se haya conmovido al escuchar esta palabra puede negar mi presencia; mas ella quedará grabada en su conciencia y llegará el momento en que diga: Aquella voz que oí fue la del Señor.
26. Para ayudaros a seguir cargando vuestra cruz, vengo a derramar el maná que alimenta a vuestro espíritu, a preparar vuestros corazones y a convertiros en mis siervos.
27. El tiempo ha cambiado, vengo apartando de vosotros todo fanatismo e idolatría para que sólo me hagáis presente vuestra espiritualidad.
28. Estoy haciendo el llamado a mis escogidos de distintas comarcas entresacándolos de distintos caminos para que todos lleven la esencia de mi palabra y lleguen a la comprensión clara y verdadera de mi Doctrina y la practiquen en sus obras de amor entre sus hermanos.
29. Si ahora sois párvulos mañana seréis discípulos e imitaréis a los discípulos del Segundo Tiempo, y así como ellos se levantaron dando testimonio de la verdad, de mis prodigios y de mi amor, así vosotros tendréis que levantaros mañana a testificar mi verdad.
30. Os he inspirado las virtudes que debáis practicar, y con los dones que vuestro espíritu posee desde el principio de vuestra formación, os daréis a conocer entre la humanidad. Estoy preparando a mis nuevos labriegos, que mañana sembrarán esta semilla por todo el mundo. Paso a paso están llegando a mi Obra las grandes multitudes, atraídas por la luz del Espíritu Santo que en este Tercer Tiempo se encuentra derramando sus destellos entre todos los hombres.
31. He venido sobre la nube para hablar a la humanidad que por encontrarse obstinada en su perversidad, no ha sentido mis pasos, ni mi presencia; no se ha dado cuenta de mi comunicación con vosotros a
través del entendimiento humano. Yo seré incansable para despertarla de su letargo y vosotros iréis contemplando que poco a poco las multitudes vendrán de distintos caminos a reunirse con vosotros. Muchos se convertirán al espiritualismo porque Yo estoy apartando el fanatismo y la idolatría, el estancamiento y la confusión de la humanidad.
32. Esta es la tercera revelación anunciada por Mí y por los profetas; este es el tiempo en el cual la luz del sexto candelero está iluminando a la humanidad. Es el tiempo anunciado en que vendría radiante de luz a dar cumplimiento a mi palabra. He venido a daros a conocer la misma Ley espiritual y divina de todos los tiempos.
33. Pueblo bendito de Israel: en todos los tiempos os he rescatado de la esclavitud del Faraón y Yo os digo: Si no queréis continuar siendo esclavos, venid a Mí, que Yo os daré la fuerza y la potestad para que rompáis vuestras cadenas, ¿Queréis elevaros por la escala que está preparada para vuestro espíritu? Entonces perseverad, estudiad y analizad mi palabra para que podáis llegar a comprenderla en su fondo y en su espiritualidad, para que hagáis méritos en este camino que os conducirá a Mí.
34. Hay quien me dice, “Padre, yo quiero ser tu labriego, quiero servirte, quiero que mi espíritu esté cerca de tu Espíritu, pero no sé qué debo hacer para merecer tu perdón”. Y Yo contesto a ese corazón que así se comunica con su Padre: Regeneraos dejad poco a poco vuestras antiguas costumbres, vuestra materialidad, para que lleguéis a comprenderme y reconozcáis vuestra misión. Mas todo el que desea la regeneración, tiene que pasar por muchas pruebas, porque la tentación os acecha y al contemplar que vais apartando vuestro espíritu de los falsos caminos, tendrá que sostener una terrible lucha para haceros desistir de vuestros propósitos, y si os mostráis frágiles, aprovechará esa debilidad y tratará de hacer que volváis a vuestras antiguas costumbres y no es mi voluntad que os dejéis sorprender por ella; quiero que vuestro paso sea siempre hacia adelante, que vuestra fe sea firme y vuestro propósito de espiritualizaros, verdadero, basado en lo que habéis aprendido.
35. Si sois Israel, justo es que aprendáis a amarme y a rendirme culto de espíritu a Espíritu; que el materialismo de vuestras prácticas se vaya depurando hasta que lleguéis a la espiritualidad. Mi Espíritu os irá limpiando de toda mala interpretación a mi Obra. El hombre ha equivocado mis enseñanzas, mis máximas, mis profecías y es mi voluntad que mi pueblo de Israel surja con los dones y los prodigios que alcance por su espiritualidad.
36. Yo os presentaré ante la humanidad como mis servidores, como los Espiritualistas Trinitarios Marianos del Tercer Tiempo. Los
Espiritualistas, porque seréis más espíritu que materia; los Trinitarios, porque habéis recibido mi manifestación en tres tiempos; Marianos porque amáis a María, vuestra Madre Universal, que es la que ha velado por vosotros para que no desmayéis en la jornada.
37. Esta comunicación a través del entendimiento humano, tendrá que terminar, pero después me tendréis que buscar de espíritu a Espíritu para recibir mis mandatos; por eso os estoy pidiendo vuestra regeneración, para que alcancéis esa espiritualidad. Yo os seguiré enseñando a comunicaros con mi Espíritu y os recrearéis cuando hayáis llegado a obtener esa forma de comunicación, digna de todo el que se nombre Espiritualista Trinitario Mariano.
38. Sed fuertes y defendeos en todas las pruebas con vuestra oración. Mis complacencias espirituales se seguirán derramando entre vosotros por vuestra perseverancia y disposición para la lucha. No estaréis solos, estará mi mundo espiritual para daros protección, guiaros y ayudaros en vuestra lucha.
39. Soy la luz que os invita a venir a encender en Mí vuestra lámpara para que iluminéis vuestro espíritu y en él descubráis mi presencia. El día que sepáis penetrar en vosotros mismos, os será fácil llegar al corazón de vuestro hermano.
40. Ante mi palabra lloran los primeros y se recrean postreros, ¿Por qué? Porque los primeros se van fatigando y van acumulando heridas, aunque debo deciros que ellos son los que hacen pesada su cruz y amargo el cáliz que beben en su restitución, porque Yo siempre les he dado mi ayuda en su camino para que la jornada sea llevadera y sus pasos firmes.
41. Mi compañía no os ha faltado un sólo instante, mi palabra no ha dejado de manifestarse; nunca os he dejado solitarios en vuestras pruebas; hasta vuestro lecho ha descendido mi mundo espiritual cuando el dolor os ha agobiado y no os ha faltado su ayuda y su consejo para que vosotros ayudéis a los necesitados que día a día llegan a vuestras puertas. El don de la intuición, el de la inspiración y el de la videncia han despertado en vuestro ser iluminando vuestro camino. En vuestra vida humana me habéis tenido; el pan de cada día no os ha faltado en vuestra mesa. Y después de daros tantas pruebas de mi amor y de haber mantenido en paz a vuestra nación, cuando el mundo se encuentre convertido en una hoguera de odios y pasiones ¿Todavía os quejáis del peso de vuestra cruz? ¡Oh discípulos del Tercer Tiempo, no olvidéis que la cruz que el mundo me ofreció en aquel tiempo fue de tinieblas, de ingratitud, burlas y desprecios y Yo la acepté porque eran mis hijos quienes me la ofrecían! En cambio, mirad la cruz que os he confiado, ¡Cuán dulce y ligera es si la sabéis llevar con amor!
42. Es menester que conozcáis vuestro origen y el fin al cual os conducen vuestros pasos para que aceptéis con amor vuestro destino y os abracéis a vuestra cruz hasta morir en ella, como lo hizo Cristo: vuestro Maestro.
43. He venido en este tiempo a hablaros de vuestro origen, de vuestra misión y del fin que os aguarda en la eternidad del espíritu. El que no haya entendido mi palabra y se sienta débil después de haber escuchado mis cátedras, es porque no ha venido a sustentar y fortalecer a su espíritu; es que siempre ha estado pidiendo los bienes que pertenecen al mundo, los que nunca son esenciales en vuestra vida y os son concedidos por añadidura. ¿Por qué os dejáis tentar por el mundo? Es necesario que aprendáis a sobreponeros a las vicisitudes terrestres, porque en muchos casos sólo son pequeñeces y miserias a las que concedéis demasiada importancia. Si así como os afanáis por lo material, os preocupaseis por los bienes del espíritu, de nada careceríais y seria grande vuestra evolución.
44. Olvidad vuestro pasado, evitad todos los errores que por mucho tiempo os han acompañado y lentamente experimentaréis en vuestro ser un cambio absoluto porque habréis iniciado vuestra elevación hacia la espiritualidad.
45. Comprended que vengo a ofreceros un lugar digno; tanto aquí en la Tierra, mientras viváis en ella, como en el Más Allá, cuándo lleguéis a habitar en el reino espiritual.
46. ¿Qué os hace falta para que deis el paso decisivo? Pedid, pedid que se os dará.
47. Tomad en vuestro corazón mi semilla de amor y comenzad a cultivarla sin abandonarla jamás y pronto os dará frutos que os servirán de alimento en vuestra caminata.
48. Conversad entre vosotros tomando como tema mi palabra, pero llevad siempre el propósito de instruiros unos a otros. Ese cambio de ideas y conocimientos os será benéfico y levantará vuestro ánimo. Yo os prometo estar presente en aquellos instantes de conversaciones espirituales para inspiraros y llevaros siempre a la comprensión y a la luz; mas nunca convirtáis en vulgar discusión lo que debe ser comunión espiritual porque entonces no será mi presencia con vosotros.
49. Quiero hablar a los que hasta ahora no han sentido sobre su cuerpo mi bálsamo de curación, ni ha llegado a su corazón mi paz.
50. En verdad os digo que Yo he derramado mi bálsamo sobre vosotros, más no habéis estado preparados para recibirle. Unos lo han rechazado con su blasfemia, otros con su falta de fe.
51. Yo os digo que vuestros errores están perdonados pero tenéis que aprender a merecer por medio de méritos cada una de las gracias o beneficios que de vuestro Padre solicitéis, porque si Yo os entregase sin
que pusieseis nada de vuestra parte, no adelantaría vuestro espíritu. ¿Qué podríais enseñar mañana a los que sufren? ¿Qué experiencia habríais recogido de vuestras pruebas? Ved a los enfermos que han recibido un prodigio de Mí y descubriréis que cada uno hizo méritos para alcanzar un galardón. En unos triunfó la fe; en otros surgió la regeneración; otros sintieron el arrepentimiento verdadero; otros se han castigado en sus flaquezas o en su orgullo.
52. ¡Con qué satisfacción se yergue el espíritu después de librar una batalla y salir vencedor en ella! ¿Qué satisfacción podrían experimentar aquellos que sin mérito alguno recibiesen algún bien de su Padre? Esos no sabrían estimar lo que recibieron, ni sabrían conservarlo, ya que ningún esfuerzo o sacrificio les costó obtenerlo; pero el que ha conquistado la paz, después de grande lucha, no se expone a perderla, la cuida y vela por ella. El que a base de renunciaciones y sacrificios recupera la salud no vuelve a ponerla en peligro, porque sabe cuánto le costó lograrla.
53. No temáis vosotros que me mostráis vuestro agotamiento y vuestro espíritu decaído; Yo no vengo a pediros imposibles. Escuchad: En este día os pido sólo vuestra atención y que dejéis llegar mi palabra a vuestro corazón porque es necesario que ella despierte vuestras fibras dormidas para que ilumine a vuestro espíritu y la fe y la esperanza se enciendan en vuestro corazón como una flama.
Esto es necesario para que vayáis preparando el camino y cumpla el prodigio que de Mí esperáis.
54. Convenceos de que ya no vivís en los tiempos en que el Padre os lo daba todo hecho, porque a vuestro espíritu le faltaba evolución, experiencia, conocimiento; ahora tenéis que poner mucho de vuestra parte para lograr lo que anheláis o necesitáis.
55. ¿Os desesperáis porque os hablo así? ¿Os desalentáis los que estáis enfermos? Yo concedo en este instante mi bálsamo a todos los que van a abrazar la cruz de la regeneración, de la enmienda, de la recuperación moral y espiritual también voy a dar la salud a algunos que pronto van a olvidar mi caridad, porque ni siquiera van a darse cuenta de por qué su Maestro les ha sanado; mas en su espíritu he depositado de antemano la semilla que brotó de la enseñanza de este día, y a su tiempo me responderán.
56. El dolor de unos y de otros llega hasta Mí; para todos, mi amor tiene una gota de bálsamo divino.
57. Sentidme cerca, sanad y levantaos a la vida para que deis testimonio de mi verdad.
58. Pueblo, los profetas murieron, pero de su mensaje quedó un escrito imborrable. En Jesús se cumplieron muchas de aquellas profecías y las
demás tenían que esperar la llegada de este tiempo para tener su cumplimiento.
59. Diez y nueve siglos trascurrieron desde que os dije mi última palabra en la cruz, y cuando he vuelto a hacer oír mi voz entre la humanidad, he encontrado que en vez de amarse los unos a los otros, se odian, no se reconocen como hermanos y hasta se matan los unos a los otros tal como profetizaron los profetas y lo anunciara Jesús. Mas ha sido en este tiempo en que la perversidad ha alcanzado gran desarrollo, cuando ha surgido un pueblo con simiente de espiritualidad, que con voz profética despierte a los hombres, que con su potestad sobre los elementos y sobre las enfermedades, dé pruebas de gracia y de poder a los hombres de ciencia y con su penetración en los dones del espíritu, de pruebas de su verdad a los que enseñan religión. También la aparición de este pueblo ya había sido predicha por los profetas.
60. He venido a comunicarme por medio del entendimiento de estos portavoces para grabar en vuestro corazón mi divina enseñanza; mas ellos en su rudeza tienen semejanza con la piedra donde grabé los mandamientos de la ley en el Primer Tiempo.
61. Cuando meditéis sobre las enseñanzas que he venido a daros, sobre la era que vivís y la forma en que me manifesté, comprobaréis que tanto mi llegada como el tiempo que duró mi manifestación y el día en que ésta cesó, todo estuvo rodeado de gran número de acontecimientos y hechos sorprendentes y notables, tanto en la vida humana como en lo espiritual. Entonces verán en todos esos acontecimientos las señales anunciadas desde aquellos tiempos para mi nuevo advenimiento.
62. Las ciencias, las religiones y los teólogos no podrán descubrir en este tiempo cómo obra mi justicia; mas a vosotros os lo he revelado. Cada corazón humano es una prueba viviente de mi justicia y de mi sabiduría. A veces en el corazón de un miserable se oculta el espíritu del que en otro tiempo llevó corona sobre su cabeza, o en un presidiario se esconde el que en otra vida privó de su libertad a un pueblo. Toda vuestra existencia es una infinita lección de amor para perfeccionar a los espíritus, para que puedan llegar como hijos sumisos y obedientes al seno de su Padre; pero mientras estas tinieblas que van cubriendo a la humanidad se hacen más densas, los hombres tendrán que gritar cuando el pavor los embargue: ¡Dios mío, Dios mío, por qué nos habéis abandonado! sin darse cuenta de que la luz de mi Espíritu está presta a penetrar en sus corazones en cuanto resuciten a la fe; mas esas tinieblas no serán eternas, ni siquiera demasiado largas, aunque por la intensidad de su dolor a la humanidad le parezca que han durado una eternidad. Comenzará a hacerse la luz en los espíritus y éstos exclamarán llenos de júbilo: ¡hosanna, hosanna, el Señor ya es con nosotros!
63. Pueblo, mirad todas las luchas de esta humanidad; mirad a las muchedumbres penetrar en sus templos en mi busca, su corazón lleva un deseo inexplicable porque su espíritu espera mi retorno.
64. Regenerad vuestra vida, purificad vuestro corazón porque Yo os digo que en el espacio espiritual moran muchos espíritus de luz que sólo esperan vuestra preparación para encarnar entre vosotros y dar su mensaje a la humanidad. Esas son las generaciones prometidas y anunciadas a vosotros, esos serán vuestros hijos y descendientes; por eso os digo que apuréis con paciencia vuestro cáliz a fin de que la herencia que les leguéis sea limpia y que también encuentren el camino preparado con vuestro amor y fe.
65. Los que han escuchado esta palabra ¿Acaso van a negarla cuando sean interrogados? No queráis llorar amargamente. Testificad con palabras, con obras, con pensamientos, con oraciones, con vuestro silencio; también ésa es vuestra misión.
66. Vuestro Señor os dice: Benditos sean los que hacen la voluntad del Padre porque si bien van a llorar cuando en 1950 escuchen por última vez mi palabra, ellos me verán después presente en la nube, sin desaparecer nunca más de su vista.
67. En muchos lugares de vuestra nación he preparado casas de oración para que en ellas escuchéis mi palabra.
68. Es tan humilde mi pueblo como los sitios en donde me manifiesto; pero es mi voluntad sorprender una vez más a la humanidad a través de los humildes y sencillos de corazón; por medio de ellos haré saber que ésta es la era de la luz y de la gracia.
69. Mi llamado ha reunido a este pueblo al que he preparado pacientemente bajo mi protección, para que sea digno de recibir la Ley y llevarla cual mensaje de amor divino a los hombres.
70. Os digo que ejerce una gran influencia en el corazón de la humanidad la conversión de un pecador, porque le sirve de estímulo. Esa es la razón de por qué no he venido a buscar justos para formar mi nuevo apostolado, sino pecadores, para hacer de ellos mis discípulos y probar a la humanidad que se ha desviado de la senda del bien y que le es posible retornar a ella regenerándose y transformándose.
71. Un justo os envié al abrirse este tiempo, Roque Rojas, a través de cuyos labios habló Elías, el precursor. El vino a aparejar el camino del Señor para que Yo me comunicase con los hombres y pudieseis escuchar mi voz. Desde el instante en que resonó por primera vez, no habéis dejado de escucharla y de tener mi manifestación. A nadie se le ha dicho que se oculte para poder oírme, ni que se recluya en determinado sitio para desempeñar su misión. Ni catacumbas, ni lugares ocultos han sido necesarios para deleitaros con mi palabra y
para poder cumplir con vuestras prácticas. En cambio os he enseñado la Ley que ya debéis de vivir, que es la de “Amaos los unos a los otros”.
72. Os he dado el tiempo para que podáis desempeñar vuestra misión y un campo sin límites para que en él sembréis. No os he marcado sitios determinados ni hora. Nuevamente os digo “Dios es espíritu y es necesario que le adoráis en Espíritu y en Verdad”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 71
1. Discípulos amados: En este tiempo habéis recibido la gracia de sentaros a mi mesa; venid y estad en espíritu Conmigo. Guardad mi palabra en vuestro corazón y llegaréis a formar un álbum de maravillosa sabiduría con mis lecciones de amor.
2. La luz de mi Espíritu Santo iluminará sendas y desiertos para que la humanidad pueda encontrar el verdadero camino, el de su evolución espiritual. Vengo cuando la perversidad y la corrupción se hallan en su mayor altura; mi Doctrina aparece ante vosotros como arca salvadora. El mundo es un océano de dolor; al ver esa arca ¿No deseará la humanidad encontrar en ella la salvación?
3. Discípulos: Todos vosotros conocéis los desiertos y las encrucijadas de los caminos, por eso sois los indicados para ir en busca de las multitudes ávidas de luz.
4. Id en pos del leproso cuando en vuestro corazón ya no haya lepra, hablad de amor a los que se encuentren agobiados por el dolor, y cuando mi Doctrina se haya identificado en vuestros sentimientos y sintáis amor y caridad hacia vuestros hermanos, habréis adelantado en vuestra evolución espiritual. Indicad a vuestros hermanos el camino y no os molestéis si al final os dejan solos por su ingratitud. Vuestra satisfacción la tendréis al saber que aquellos que estaban perdidos se están acercando a Mí, y vosotros sentiréis mi compañía en vuestra soledad.
5. Ahí descenderá el maná a sustentaros y siempre tendréis algo que dar a los necesitados.
6. Os amo y os quiero perfectos, por eso mi justicia se Manifiesta en forma inexorable entre la humanidad. Todas las obras pasadas y aparentemente olvidadas de Dios, serán juzgadas en este tiempo en el cual el espíritu encarnado puede entender, aceptar y comprender mis juicios. Reyes, jueces, señores, todos los que en alguna forma hayan sembrado la semilla del mal entre sus hermanos, estarán presentes en el juicio del Señor; mas os digo que en vez de atarlos con cadenas, de
privarles de la luz o de someterlos a tormentos eternos, como pudiera creer la humanidad en su ignorancia, les señalaré una misión en mi Obra de salvación a fin de que purifiquen su espíritu, reparen los yerros que hayan cometido y comprendan que mi justicia procede del amor divino. Si a esos grandes pecadores, de muchos de los cuales ha recogido vuestra historia los nombres, llegado el tiempo los tomo para llevar a cabo obras de fraternidad y de paz entre la humanidad, ¿Cómo es que vosotros llegáis a veces a considerar a algunos de vuestros hermanos como un estorbo en vuestro camino? ¿Cómo es que llegáis hasta a querer apartar de la senda de vuestro destino a esos seres a quienes mi voluntad allí colocó? ¡Ah, sí supieseis que muchas veces ellos son los que mejor me sirven y los que os van a ayudar a llegar a Mí!
7. Que vuestro corazón sea semejante a estos recintos donde os reunís para escuchar mi palabra; por esas puertas han pasado los que han delinquido en muchas formas, los que han manchado su mano con la sangre de su hermano, los que ocultan hurtos, calumnias y deshonras; y sin embargo, ¿Cuándo han sido rechazados por Mí? o por lo menos ¿Cuándo han sido descubiertos delante de los demás? Un piadoso velo de ternura ha cubierto sus manchas, mientras mi Espíritu ha conversado a solas con aquel pecador. Vedles cómo oyendo mi palabra aprenden a orar, elevando su pensamiento hacia el infinito, a sentir que quien se acerca a lo espiritual recibe fuerza, luz, inspiración y bálsamo, aliento y paz.
8. Pueblo bendito: En estos instantes en que la guerra estremece al mundo, os he pedido que veléis y oréis por vuestros hermanos, que sintáis su dolor y les enviéis sentimientos de luz y de paz; mas debo deciros que antes debéis aprender a amar, a servir y a perdonar a los que os rodean, para que sepáis amar y servir a los ausentes. Amad vuestro destino, aceptad vuestro cáliz estrechad con amor vuestra cruz; nadie sabe qué espíritu anima a su ser, ni conoce mientras esté en la Tierra, el porqué de su restitución.
9. Sea la conciencia la que ilumine al espíritu y el espíritu el que guié a la materia.
10. Dejad vuestra tristeza y vuestra desesperanza, todos podréis llegar a la mansión prometida, para eso vengo a ayudaros. ¿Qué tiempos más propicios que el presente esperáis para levantaros? ¿Acaso esperáis tiempos de paz para hacer méritos? De cierto os digo que éste es el mejor tiempo para alcanzar vuestra restitución y lograr méritos.
11. A vos pueblo os digo: Aprovechad la divina lección que os he traído, porque en el año 1950 os quedaréis sin ella; antes dejaría de alumbrar el sol, que dejar de cumplirse mi palabra; mas los que no la
hayan guardado en su corazón tendrán que llorar por su ingratitud, no siendo esa mi voluntad.
12. A cada momento os pongo alerta y en cada lección os preparo para que no os perdáis del camino ni manchéis más vuestro espíritu.
13. No seáis hombres de poca fe; ved que lo que os ofrecí en los tiempos pasados os lo he venido a cumplir en el Tercer Tiempo en cambio, el hombre no ha sabido cumplir sus promesas y deberes.
14. Por momentos os levantáis a seguirme, cuando sentís que os auxilié en vuestras pruebas y que mi caridad os ayudó a salir ilesos; mas después volvéis a olvidaros por vuestra ingratitud.
15. Entre vosotros también se encuentran los que me aman, los que sólo esperan el tiempo de las pruebas y la persecución para demostrar su fidelidad y fortaleza. Esos serán los que se levanten en pos de las comarcas azotadas por los elementos a impartir su caridad a los necesitados. Yo haré que ellos reconozcan el instante debido para levantarse al cumplimiento haciendo que en su corazón sientan el mensaje que les dirá que no lleven doble alforja para el viaje y que confíen en mi poder celestial.
16. Otros labriegos serán enviados a hablar de mi Obra en otras naciones y ahí con sus obras de amor y sus oraciones detendrán la guerra. Cuando llegue el instante de su cumplimiento no se rebelarán a mi mandato por tener que dejar a los suyos y a sus bienes; ellos no imitarán al rico avaro.
17. El que lamentase tener que dejar lo que tiene por seguirme, hará doloroso su camino y pesada su cruz; en cambio, quien lleno de conformidad y de confianza todo lo abandone a mis ciudades tendrá paz y fortaleza en la lucha y a su retorno encontrará todo tal como lo dejó.
18. He venido a revelaros los dones espirituales que poseéis y a enseñaros el usó que de ellos debéis hacer, para que nunca los toméis para hacer obras que no estén dentro de mi Ley porque entonces en vez de entregar luz, sembraríais tinieblas y confusión.
19. No hagáis que por vuestros actos imperfectos, los mismos vuestros os desconozcan y se aparten de vosotros. Ellos llegarán a comprenderos cuando vosotros me hayáis comprendido a Mí.
20. Yo quiero que mis discípulos se encuentren siempre preparados para acudir al llamado del que sufre y sanarlo con verdadera caridad.
21. Mirad cuántos enfermos existen cerca de vosotros; contemplad que no hay hogar libre de enfermedades. Ved cuántos poseídos que no reciben caridad de nadie. Ahí están las tierras para sembrar; llevad vuestros dones, llevad la luz y libertadlos de sus cadenas, sin olvidar que también debéis de tratar con amor y caridad a los seres invisibles a fin de que les hagáis penetrar en la luz.
22. ¿Por qué cuando os inundo de paz y bienandanza os tornáis en perezosos? ¿Será menester que el dolor os acompañe siempre para que vuestro corazón se acuerde de Mí y vuestro espíritu se encuentre alerta?
23. Levantaos y no volváis a pecar; no os debilitéis en los placeres de la Tierra porque tendréis que responderme tanto de vuestro espíritu como de vuestro cuerpo y llegará el instante en que aunque vuestro clamor se eleve hasta los cielos, no se os conceda lo que pidáis, porque por primera, segunda y tercera vez se os entregó, y ya con conocimiento de causa lo desaprovechasteis. Es que habéis visto que ante todo soy amor y perdón, pero no olvidéis que en mi justicia soy inexorable.
24. Velad, porque pronto vendré como Juez sobre toda secta y religión, y a cada guía, a cada pastor o ministro le preguntaré qué ha hecho de los espíritus que se le han confiado. A todos les preguntaré qué han hecho de mi Ley y de mi Doctrina y toda mala hierba será exterminada.
25. Velad también por la paz de esta nación a la que he señalado para que en ella sea escuchada y estudiada mi palabra. La guerra, la codicia, las ambiciones y las falsas doctrinas acechan a vuestro pueblo. Más Yo os libraré de las garras del Faraón que quisiera convertiros en sus vasallos porque ahora estáis sirviendo a mi causa.
26. Mas si vosotros quisieseis nuevamente la esclavitud, ella os será dada; pero no olvidéis que estáis destinados a velar por la paz del mundo e impedir que la guerra arrebate a los hijos de los brazos de sus padres. Orad para que con vuestra oración se disipen las tinieblas.
27. Madres, orad por la humanidad. Doncellas, perseverad en la oración y en la virtud; sois vosotras la fuente de donde brotarán las generaciones del mañana que deberán dar testimonio de mi verdad.
28. Pueblo, no han sido las palabras que habéis pronunciado en vuestra oración las que han abierto mi arcano; ha sido la voz de vuestro espíritu y el latir de vuestro corazón. Recibid cuanto os entrego porque no quiero percibir tristeza ni menesterosidad entre este pueblo que tanto amo. No perdáis la vestidura de paz con que vengo a cubriros.
29. El altar espiritual, invisible a vuestros ojos materiales, os invita a cada instante a depositar en él vuestra ofrenda, que también deberá ser espiritual.
30. Oíd mi palabra, ella es la semilla que debéis sembrar, tiene por esencia el amor. Os la doy sin precio alguno, es el regalo reservado para vosotros en este tiempo. Yo no me canso de derramar amor en mis hijos, tampoco me canso de esperar su retorno a la buena senda; mas la humanidad si tendrá que cansarse de seguir sembrando odio, violencia y egoísmo. Cada semilla de odio que siembre se le multiplicará en tal forma, que no le bastarán sus fuerzas para recoger su cosecha; este resultado imprevisto y superior a su poder humano, le detendrá su vertiginosa e insensata carrera. Después, Yo haré un milagro en cada
corazón al hacer brotar la caridad, en donde sólo había egoísmo. Volverán los hombres a atribuirse toda perfección, saber y justicia. Recordarán que Jesús dijo: “No se mueve la hoja del árbol sin la voluntad del Padre”; porque hoy, según el sentir del mundo, la hoja del árbol, los seres y los astros se mueven por el acaso.
31. En verdad os digo que os tocaré con mi vara de amor y haré brotar agua de las rocas. Las culpas y las deudas que por siglos ha venido cargando la humanidad, le serán perdonadas y la paz será en los espíritus. ¡Venid a Mí, oh enfermos, oh ciegos del espíritu, mi bálsamo presto está a derramarse en cada uno de vosotros! ¡Venid a Mí los que ayer fuisteis señores y hoy sufrís privaciones, humillaciones y miserias; vosotros, que ayer supisteis de galas y honores y que hoy escondéis vuestras lágrimas en el rincón de vuestra alcoba! ¡Acercaos a Mí, varones que ocultáis el llanto a vuestra mujer y a vuestros hijos, para que no se acobarden ante la vida; abridme vuestro corazón y decidme todas vuestras cuitas Yo os daré una llave, un pan y una moneda para que vuestra amargura se convierta en alegría! Hoy nada poseéis; el nido en el que vivís y en el que nacieron vuestros hijos, no es vuestro; sois como las aves que no sabéis cómo, pero vivís.
32. Es tiempo de justicia y de pruebas. El tiempo de complacencias en el que todo lo teníais ha pasado. Haced méritos en las pruebas y en justicia os concederé la luz y la paz para vuestro espíritu y lo que hayáis de menester en la Tierra os será dado por añadidura.
33. ¡Cuánto dolor contemplo en vuestro mundo! La niñez ya conoce el cáliz de la amargura y pronto se le endurece su corazón. Las flores se marchitan en plena juventud, las canas comienzan a brillar prematuramente. Yo recibo vuestras lágrimas como un presente; ellas llaman a las puertas de mi caridad y Yo las abro para llenaros de esperanza y de paz.
34. ¿No sentís que volvéis a la vida? Habéis depositado vuestra queja y vuestra confesión en Mí sabiendo que sois oídos y consolados porque Yo soy la resurrección y la vida.
35. Hoy venís bajo la nube de mi promesa a recibir sombra y se ilumina vuestro espíritu con el resplandor que mis lecciones os entregan.
36. Estáis viviendo el tiempo anunciado por profetas y videntes de los tiempos pasados cuyos espíritus contemplan ahora el cumplimiento de la divina palabra.
37. Si estuvieseis preparados espiritualmente, podríais contemplar en el infinito a las multitudes de seres espirituales que ante vuestra vista semejarían una inmensa nube blanca y al desprenderse de ella los mensajeros o enviados, les veríais aproximarse como destellos de luz hacia vosotros.
38. Vuestra mirada espiritual no es penetrante aún, y por eso tengo que hablaros del más allá, de todo aquello que no podéis alcanzar a contemplar todavía; mas os digo que tiempo llegará en que todos seáis videntes y os deleitéis ante aquella vida maravillosa que ahora sentís distante, pero que en realidad vibra cerca de vosotros, os envuelve e ilumina, os inspira y llama incesantemente a vuestras puertas.
39. Esta Doctrina trae la misión de sensibilizar todas las fibras dormidas en vuestro ser para que el hombre desde esta morada vislumbre la luz del Reino que le espera.
40. Muchos siglos de materialismo pesan sobre la humanidad, pero no es ese su destino; el hombre no está condenado a ignorar eternamente la vida superior; si aún ignora muchas de las grandezas de la Creación no es porque Dios se las haya ocultado, sino porque su amor al mundo ha cegado los ojos del espíritu; Pero ya los abrirá a la luz y entonces reconocerá que su Padre siempre le ha buscado para revelarle el contenido del Libro de la Vida Verdadera.
41. ¡Qué fuertes serán los hombres cuando se unan a sus hermanos que habitan en el Reino de la luz; mas para que ese tiempo llegue, aún deberá beber la humanidad mucha amargura!
42. El dolor será el cáliz que devuelva a los hombres la sensibilidad, la nobleza, la limpidez y la espiritualidad; mas en verdad os digo que no será vuestro Padre quien os ofrezca ese cáliz, sois vosotros los que lo habéis llenado y quienes lo habréis de beber para que lleguéis a conocer el sabor del fruto de todas vuestras obras, y después de ese juicio podáis levantaros a la vida verdadera, cuya senda estará iluminada por la luz de la conciencia.
43. Labriegos amados, ¿Habéis hecho un examen de conciencia antes de ofrecerme vuestro fruto?
44. ¿Por qué veo llanto en vosotros? ¿Por qué las lágrimas asoman a vuestros ojos? Es porque no estáis conformes con lo que habéis hecho.
45. No temáis discípulos, Yo estoy recibiendo vuestro tributo de amor, cada una de vuestras obras de caridad y hasta esas lágrimas que habéis vertido, Reclinad vuestra sien en Mí, descansad escuchando mi dulce palabra, y sanaréis de todas vuestras heridas.
46. Delicada es la tarea que os he encomendado y es precisamente al escuchar mi voz, cuando mejor lo comprendéis; es que comparáis la perfección de mis enseñanzas con la humildad de vuestras obras y es entonces cuando las encontráis pequeñas e indignas de Mí; más Yo os digo que de la pureza o de la falta de ella en vuestras obras, sólo vuestro Padre puede juzgar.
47. Estáis frente a un pueblo que día a día os busca en demanda de bálsamo, de consejos, de luz y de consuelo y teméis a veces no estarle ofreciendo lo que Yo os he confiado.
48. Me agrada vuestro temor y celo, porque ello os hará adelantar en vuestra evolución, con lo que llegaréis a desarrollar y manifestar todos los dones que os he dado.
49. ¿Anheláis perfeccionaros? Oíd con atención mis lecciones; nadie podrá corregiros con el amor, la sabiduría y la ternura con que lo hago Yo.
50. ¿Queréis lavar vuestras manchas? Dejad que mi caridad os toque con su justicia sabia y perfecta.
51. No os reprendo ni os delato delante de vuestros hermanos; Yo sé llegar con mi luz a cada espíritu y sé hablarle de cerca en voz baja pero profunda a cada corazón.
52. Días vendrán en los que mi palabra se manifestará más severa, porque mientras más tiempo llevéis escuchando mi Doctrina y recibiendo mis mandatos, mayor será vuestra responsabilidad. Si queréis que el maestro no os hable en tono severo, en vuestro cumplimiento está evitarlo, siendo obedientes a mis órdenes, no familiarizándoos con esta bendita manifestación y siendo incansables sembradores de la caridad, de la luz y de la paz.
53. Dejad que sea mi palabra la que os despoje de lacras e impurezas y esperad a que no sea el dolor el que os purifique. Allí, en el fondo de mi palabra, podréis encontrar todo lo que necesitáis para comprender la forma perfecta de practicar mi Doctrina y tener fe para cumplir con vuestra restitución.
54. Pensad que si vosotros dais un paso trascendental en el camino de la espiritualidad, tras de vosotros vendrán las generaciones que alcancen mayor adelanto; vosotros quedaréis como cimientos firmes para que sobre ellos se levanten vuestros hermanos plenos de fe.
55. Formaréis dentro de mi Obra un nuevo apostolado, inspiraos en los altos ejemplos de aquellos que me siguieron en el Segundo Tiempo; mas si reconocéis que algunos de ellos tuvieron instantes de flaqueza que les hicieron faltar, procurad no caer en aquellos errores. No alberguéis los temores de Pedro para que nunca me neguéis; ni alimentéis sueños de gloria o de grandeza terrestre para que no cambiéis mi Obra por miserables monedas, como Judas Iscariote; ni dudéis jamás de mi presencia, como Tomás, para que no tengáis que arrepentiros dolorosamente.
56. Sabed que os amo, ya que en cada una de mis palabras os revelo ese amor, pero no olvidéis que también llegaría a tocaros severamente para haceros salir de vuestros errores o de vuestra obstinación en algo que sea impropio de mis discípulos. ¿Qué os falta para poder ser mis buenos discípulos? Todo lo tenéis; abrazad vuestra cruz, llevadla con amor porque en ella os elevaréis hacia la luz que espera a vuestro espíritu cuando vuestra misión haya sido terminada.
57. Vuestro gozo es muy grande cuando contempláis que mi amor prepara nuevos entendimientos por los cuales os daré mi palabra porque comprendéis que no os faltará el maná en el desierto. Esta palabra será el sustento que os de fuerzas para llegar hasta las puertas de la Tierra Prometida.
58. Estáis orando pueblo, mi voz os aparta del mundo y os ayuda a elevaros. Cuántas veces tenéis que esperar el instante en que mi rayo desciende entre vosotros para poder orar, porque antes no lo habíais logrado. Mirad cómo a medida que vuestro espíritu se purifica, va sintiendo más próxima mi presencia. Ya ha pasado el tiempo en que me sentíais lejano, en que me teníais como un Rey incapaz de descender hasta vosotros porque os juzgabais indignos y miserables. Por eso he venido en tres tiempos para darme a conocer plenamente por el hombre.
59. Hoy os he dicho: Preparaos para que sintáis mi amor y podáis llegar a comprenderme. El que se ha sabido espiritualizar, doquiera descubre mi huella y en todo momento siente mi presencia en él.
60. Venid incansablemente a escucharme; Yo os doy las armas necesarias para que logréis vencer los obstáculos y las malas influencias que puedan obstruir vuestro paso, Venced al mundo, venceos a vosotros mismos y llegaréis a Mí; luchad que Yo no os abandonaré en vuestra lucha.
61. No ha sido el acaso el que os ha traído a escucharme en este tiempo; ha sido mi caridad la que os entresacó de las muchedumbres porque os reconozco espiritualmente como primogénitos. Sobre vosotros descendió tiempo ha mi Ley y mi justicia. En vosotros fue la ley de los profetas y la sangre del Cordero; sobre vosotros es ahora la luz de mi Espíritu Santo la que os va aclarando los misterios. En los tiempos pasados formé un pueblo con vuestros espíritus, pueblo que en este tiempo, estando encarnado, es invisible entre la humanidad. Hoy no os unirá la raza, la sangre, el nombre, las tribus, ni siquiera sabrá el uno donde se encuentra el otro, y sin embargo, estaréis unidos por el espíritu. Sólo mi mirada perspicaz puede descubriros, mas no la mirada del César. ¿Quién podrá encontraros para reduciros a la esclavitud, al cautiverio?
62. Si os he llamado primogénitos, no esperéis que nadie se postre ante vosotros, a nadie humillaréis. Sólo Yo sé quién es primero y quien postrero en este camino; mas como Yo os he heredado, heredad también a vuestros hermanos. Uníos en espíritu, en intuición, en pensamiento; tended lazos de amor y buena voluntad entre unos y otros, entonces seréis fuertes y nadie volverá a humillaros. Faraones, reyes, Césares y verdugos fueron sobre vosotros en tiempos pasados en los instantes de debilidad de mi pueblo. ¿Quién os oprimirá en este
tiempo si no llegáis a debilitar? No tenéis necesidad de desconocer a nadie para cumplir con mi Ley. No rechazaréis a los hombres de ciencia, ni a los ministros de ninguna secta o religión. Vuestra misión se reduce a dar a conocer la revelación que os he traído. Os hablo de esta manera porque al crearos deposité en vuestro ser mi simiente de perfección. Quiero que por vuestras obras seáis semejantes a Mí. No os conforméis con asemejaros a mi Divinidad por poseer espíritu, inteligencia, conciencia y demás atributos, porque todo ello es obra mía.
63. No seré Yo quien venga a ofreceros un fruto y a deciros: Comedlo y seréis como dioses. Yo os he dicho: Comed este pan para que viváis en mi gracia, ¿Mas por qué el hombre no ha alcanzado a asemejarse a su Maestro con sus obras? Porque espiritual y moralmente se ha deformado en el materialismo y mientras tenga el anhelo de las grandezas de la Tierra, no podrá poseer la Tierra Prometida.
64. Yo dije que primero pasaría un camello por el ojo de una aguja, que un rico avaro penetrase en los cielos, y si alguien me pregunta si el que fue rico está condenado a no gozar jamás de las delicias de mi Reino, le digo que cuando aquel corazón se haya despojado de su avaricia, de su egoísmo y de su materialidad, habrá dejado de ser el rico avaro y entonces podrá penetrar en mi Reino. Mi justicia a nadie condena y menos eternamente. El fuego de que os hablan las Escrituras, es la conciencia inexorable que quemará como el fuego hasta purificar de toda mancha al espíritu y ese fuego cesa cuando ha desaparecido la huella del pecado. Entended que no soy Yo quien dicta vuestra sentencia, sois vosotros mismos.
65. El tiempo en que estáis penetrando es aquél en el que habéis de descubrir el tesoro del que dotó mi caridad a cada ser y que nadie en la Tierra os ha enseñado a descubrir; más bien estas lecciones os fueron prohibidas y ocultadas por los hombres temerosos de que llegarais a conoceros; pero he llegado Yo que sé que por el camino del espíritu y de la conciencia, nadie se perderá, para animaros y continuar buscando, estudiando y conociendo a vuestro ser, que es un principio para encontrarme y conocerme. ¿Quién podrá impediros que miréis hacia dentro de vosotros mismos? ¿Quién podría saber el instante de vuestra comunión espiritual Conmigo? ¿Quién podrá cerrar vuestros ojos a la luz de la Verdad?
66. Os estáis encontrando a vosotros mismos y a través del espíritu estáis recibiendo la revelación de la vida espiritual. ¿Quién de los que hayan despertado y contemplado esa luz podrá atentar contra su propio espíritu? ¿Quién se atrevería a privar de su existencia a su cuerpo, teniendo la intuición de lo que es el más allá? Sabed que no ha sido el azar el que os ha enviado a la Tierra. Nada se hace sin mi voluntad. Os
he enviado para que seáis guardianes de la paz, la que compartiréis con vuestros hermanos por medio de la oración, de la palabra y del pensamiento, cuando os comuniquéis de espíritu a Espíritu con mi Divinidad.
67. Mirad la guerra, el hambre, la peste y la muerte como un tétrico cortejo que va de pueblo en pueblo sembrando el luto, la desolación y el exterminio. Luchad contra la guerra, tenéis las armas del amor y de la caridad. Vosotros, desde este mundo, podéis ser súbditos de mi Reino de paz al amaros los unos a los otros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 72
1. Benditos sean los que con respeto y humildad penetren en las revelaciones divinas con los ojos del espíritu, porque su testimonio de mi manifestación como Espíritu Santo será verdadero. Id a la humanidad y aun en las tierras áridas sembrad la simiente de mi Doctrina y regadla con el agua de mi amor.
2. Hay muchos que en este tiempo contemplan lo espiritual; mas no por ello creáis que todos ellos me aman; ya os he dicho que no todo el que me dice “Padre, Padre”, me ama, sino aquél que en silencio realiza la caridad con sus hermanos y humildemente penetra en comunión Conmigo.
3. El don de videncia es don del Espíritu Santo, pero mientras unos son humildes y saben estremecerse de gozo y de temor ante los mirajes que les concedo, otros en su vanidad van haciendo alarde del don que poseen.
4. ¿Por qué hay discípulos que buscan los primeros lugares, si en mi mesa no distingo a ninguno? Yo que soy el Maestro y que debiera ocupar el centro de la mesa rodeado del amor de mis hijos, al penetrar en el corazón de cada uno de ellos he encontrado en unos un tribunal donde se juzgan mis palabras y mis obras, en otros un lóbrego presidio donde me escarnecen y se burlan de Mí y en otros he hallado una cruz dispuesta para un nuevo sacrificio.
5. Algunos de mis hijos sufren al contemplar la incomprensión del pueblo siempre desobediente a mis mandatos y enseñanzas.
6. Sin embargo, y a pesar de tanto egoísmo, hay quienes saben visitar al preso en su celda, al enfermo en su lecho, y hay quienes acuden a los hospitales para llevar a los que allí sufren, olvidados, un rayo de luz. Los que así obran me aman en sus semejantes y me honran con sus obras.
7. Aquietad vuestra mente, pensad que ya son cortos los instantes en que me tendréis presente en esta manifestación; se encuentra próximo el año 1950 y os contemplo durmiendo aún en un profundo letargo. Es que escucháis mis palabras a través de una materia pecadora como la vuestra y por eso no les dais el crédito que merecen; mas llegará el día en que mi palabra profética se cumpla y vosotros quedaréis arrepentidos de vuestra incomprensión.
8. Este ha sido el tiempo señalado por Mí para hablar a la humanidad, después vendrá el vuestro; mas si cerraseis vuestros labios y no dierais a conocer mi Doctrina, las piedras hablarán y los elementos os despertarán.
9. Pueblo: Vengo a libraros del dolor que os agobia, ayudadme en esta obra ¿Tenéis voluntad de hacerlo? Entonces aprended de Mí, oíd mi cátedra, aprovechad este tiempo el cual pasará veloz para vosotros.
10. Si el cenáculo se queda vacío y la mesa sola, será porque los discípulos se esparcieron por los caminos llevando en sus labios la buena nueva y no porque me hayan vuelto la espalda y no hayan acudido a mi llamado.
11. Después de mi partida, pero antes de que os diseminéis por el mundo, os prometo venir en espíritu a daros la luz que os haga comprender todo lo que os inspiré con mis lecciones y a daros la fuerza indispensable para cumplir con vuestra misión. En esos instantes será la luz del Espíritu Santo en cada entendimiento; unos me verán, otros me escucharán y todos sentirán espiritualmente mi presencia.
12. Haceos merecedores de esa gracia, que no se borre de vuestro corazón ninguna de mis palabras porque caeríais en caminos prohibidos.
13. Aprended ahora, llenad de mi luz vuestro espíritu, porque llegará el instante en que sintáis el impulso de levantaros a cumplir vuestra misión; mas ¿Qué podrá enseñar quién nada haya aprendido? ¿Puede un ciego guiar a otro ciego?
14. Con verdadera fe sentís que mi presencia es entre vosotros, pero os sentís incapaces de hacer grandes obras en favor de vuestros hermanos; mas en verdad os digo que a pesar de vuestra frialdad, en este tiempo surgirán de entre vosotros los discípulos que todo lo dejen por seguir mi huella, así como las mujeres pecadoras que por mi palabra se levanten para no pecar más y ser ejemplo ante sus hermanos.
15. Ved que la luz del Sexto Sello está iluminando a vuestro espíritu. El libro está abierto porque del primero al sexto los Sellos han sido desatados. Vengo reuniendo a los que han de ostentar mi señal para confiarles una misión muy delicada. Al final de esta etapa recibiré a los que hayan cumplido con ella y a los que hayan desobedecido o alterado
mis mandatos, les haré cargos muy graves y mi palabra se mostrará severa con ellos.
16. Pueblo, comprended que ya no debéis perder el tiempo en vanidades, en adquirir riquezas superfluas o en nuevas experiencias mundanas. Sabed que cada instante que os concedo significa luz y progreso para vuestro espíritu.
17. Mi presencia sorprende a esta humanidad impreparada para recibirme. Mi manifestación en espíritu en este Tercer Tiempo, coincide con el mayor materialismo de la ciencia, el que ha llegado a su mayor altura. Veo las armas con las que los hombres se preparan para combatir mi Doctrina, que son: su ciencia, su filosofía, sus teorías materialistas, su egoísmo, su ambición y su soberbia. Mas Yo poseo una espada que es la verdad cuyo resplandor nadie puede resistir, su luz en este tiempo iluminará a la humanidad y pondrá a descubierto todo lo que sea falso y destruirá la tiniebla. Cuando mi luz brille en todas las sendas y la verdad sea en todos los espíritus, ¿Quién podrá dar albergue a la impostura? ¿Quién podrá engañar a su hermano?
18. El corazón humano se ha endurecido hasta llegar a hacerse insensible a lo espiritual, que es su esencia y su origen. Yo os digo que mientras mi caridad llama a vuestro corazón sin recibir respuesta, las criaturas inferiores al hombre y todo lo creado, sienten la presencia del Creador. Hablo a los montes y me responden; hablo a la aves y me contestan con trinos; bendigo los valles y ellos se alfombran de flores; en cambio hablo a los hombres y para ser oído tengo que morir, en cuanto hombre, delante de ellos; mas si he venido nuevamente es porque se que su espíritu se levantará a la luz de mis lecciones para volver al camino verdadero.
19. Pueblo amado, os doy el nombre de Israel porque una vez más he venido a entregaros mi Ley y a enseñaros el culto perfecto. Lejos estabais de adorar a los elementos y a los astros, como lo hicieron los antiguos; sin embargo, os encontré en este tiempo entregados a una nueva idolatría. Mi palabra ha tenido que luchar contra vuestros errores y todavía en muchos corazones quedan raíces de pasadas costumbres, creencias y tradiciones.
20. ¿En dónde están los dioses de oro y plata que los hombres forjaron en tiempos pasados y en dónde las divinidades que creó la imaginación de la humanidad? Piedra sobre piedra han ido cayendo de los altares imperfectamente erigidos.
21. Hoy vengo hasta vosotros con una enseñanza que aunque al mundo le parezca imposible practicarla, una vez que es comprendida, es la más fácil de cumplir. Vengo a enseñaros el culto del amor a Dios a través de vuestra vida, de vuestras obras y de la oración espiritual, la que no es
pronunciada por los labios en un sitio determinado, ni necesita de formas o imágenes para inspirarse.
22. No es mi voluntad que sigáis viviendo entre tinieblas; por eso os he enviado mi luz invitándoos a comunicaros de espíritu a Espírítu con vuestro Dios.
23. Mi Doctrina os enseña a mirarme cerca como un Padre amoroso y no como un Dios lejano, como me siente la mayor parte de la humanidad; también os señala el camino más limpio, fácil y certero para llegar a mi presencia.
24. Pueblo, aqui tenéis una enseñanza perfecta; tratad de elevaros, pugnad por encumbrar la montaña, purificaos para que vuestro espíritu se liberte de las pasiones mundanas y pueda experimentar la dicha de habitar en el infinito. Comprended que vuestro espíritu tiene hambre y sed de sustentarse con mi amor en las regiones donde vibra mi fuerza, mi esencia y mi efluvio universal.
25. Cuando hayáis logrado dar algunos pasos de adelanto no vayáis a dar cabida a la vanidad creyéndoos el primer pueblo de la Tierra poseedor de la verdad. No olvidéis que sin humildad, todas vuestras obras serán falsas.
26. Quiero que os distingáis por la caridad, por la espiritualidad, por la virtud, para que con vuestra vida deis el mejor testimonio a la humanidad de que sois Israel, el Pueblo de Dios, a cuyo seno mi palabra está invitando a todo espíritu a penetrar.
27. Hoy queréis explicar por que sois Israel, y no tenéis argumentos; queréis explicar por qué sois espiritualistas y os faltan palabras; tratáis de demostrar cuáles son vuestros dones y carecéis de razones y de desarrollo espiritual para manifestarlos; pero cuando vuestra elevación llegue a ser verdadera, llegarán a vosotros las palabras necesarias, ya que con vuestras obras de amor explicaréis quiénes sois, quién os ha doctrinado y hacia dónde camináis.
28. Se aproximan tiempos llenos de sorpresas y de acontecimientos inesperados para la humanidad; quiero que este Pueblo sepa dar la justa interpretación de aquellos sucesos, ya que en mi palabra os ha sido revelado cuanto ha de acontecer.
29. Os encontráis a prueba y en preparación dentro del crisol divino de mi Obra; mas no desmayéis ante el dolor, porque es necesario que seáis pulimentados. Aprended a apurar con paciencia el cáliz de amargura para que tengáis derecho de consolar a los que sufren y no maldigáis al dolor, ya que sintiéndolo en vosotros mismos estaréis capacitados para comprender mejor el de vuestros hermanos.
30. Os estoy preparando para que seáis en breve doctores del espíritu y del cuerpo; mas sabed que es más importante ante Mí el que sana al espíritu, que el que sólo cura el dolor de la materia.
31. A los hombres, mujeres y niños que escuchan mi palabra les digo: guardadla en vuestro corazón y recordad a la luz de vuestra conciencia mis máximas y preceptos, porque ellas serán mañana las armas que os servirán para extender y propagar la Doctrina que será vuestra cruz de amor y de redención para que pueda deciros: Benditos seáis, porque vais reconociendo el verdadero camino del espíritu del que muchos se han apartado porque es largo y me han dicho: Señor, no os podemos seguir.
32. Muchos son los que me han escuchado pero pocos los que me siguen y de éstos me sirvo para alentar a los que se han apartado del sendero para hacer ver a los ciegos, oír a los sordos, andar a los paralíticos y resucitar a los muertos. Por medio de mis siervos he hecho y estoy haciendo obras prodigiosas entre la humanidad para despertarla de su profundo letargo.
33. Si en el Segundo Tiempo me dejasteis solo en la cruz apurando el cáliz de hiel y vinagre y fue sólo mi sangre la que se derramó en el calvario, ahora me acompañaréis con vuestra cruz teniendo por Cirineo a vuestro Señor así como Yo tuve en la Vía Dolorosa a un hombre que me ayudó con la cruz. Vuestra vida es la calle de la amargura por la que llegaréis paso a paso, cayendo y levantándoos hasta la cumbre de la montaña donde podáis decir a vuestro Padre: Señor, en vuestras manos encomiendo mi espíritu.
34. ¿Quiénes serán los que sin alarde me sigan hasta el fin? No lo sabéis ¿Quiénes llegarán? Todos, les dice el Maestro; primero unos, otros después. Unos con menos dolor y otros con grandes sacrificios según sea el camino que cada quien elija y la forma en que por él camine.
35. El camino recto es el más corto, está trazado con luz, con amor y virtud: es el camino de la Ley.
36. Los senderos torcidos retardan más la jornada, pero al fin todos llegaréis a Mí.
37. No conocéis la mansión de paz que alcanzan los espíritus que llegan a la cumbre, pero tenéis fe en la existencia de la Tierra Prometida y por eso os digo nuevamente: Bienaventurados los que sin ver han creído.
38. Desde tiempos remotos las profecías os anunciaron que en este tiempo todo ojo pecador y no pecador me vería; pero a Jesús limitado en la forma humana no todos le verán. Mi presencia será contemplada por los ojos de vuestra fe, de vuestro amor y elevación.
39. Mi voz vibrará en lo más profundo de vuestro ser y me sentiréis vivir con vosotros. Más debéis limpiar vuestra morada para que no sintáis vergüenza de recibirme en ella si ésta se encuentra manchada. Buscad la ayuda de vuestros hermanos espirituales y ellos os ayudarán en vuestra preparación.
40. Ya iniciasteis vuestra marcha por el camino de vuestra evolución espiritual continuadla sin temor. Yo os he alentado en las pruebas que os he dado. ¿Qué poder humano podría haber levantado al que se encontraba hundido en el abismo? ¿Quién podía haber hecho posible el imposible que había en vuestra vida? ¿Quién podría destruir los lazos de tentación que abrumaban a vuestro espíritu?
41. Yo soy el único que puedo hacer estas obras entre vosotros sin pediros recompensa por ellas. No es que venga haciendo alarde ante vosotros de lo que os doy al enumeraros mis beneficios; es que quiero que no pasen desapercibidas mis lecciones y que vuestro espíritu las analice y las comprenda. Quiero que vuestro corazón se dulcifique para que ayude al espíritu a ejecutar buenas obras y siembre de amor y caridad el sendero de vuestros hermanos.
42. Venís a estos humildes recintos a escuchar mi palabra como a una escuela a la que venís a aprender lo que más tarde tendréis que poner en práctica en vuestro camino. Comprended que con sólo escuchar la lección no habéis cumplido. Yo os brindo el mundo para que en él sembréis la simiente de mis lecciones; os confío vuestro hogar, os señalo las comarcas y los caminos, las cárceles, los hospitales, los orfanatorios; los lugares donde reinan el vicio y la maldad son campos propicios para vuestra oración y vuestras obras de caridad.
43. Venceos a vosotros mismos y el camino os será fácil; entonces podréis vencer a la bestia que Juan mi apóstol contempló en su revelación.
44. Muchas veces habéis querido prometerme que me seguiréis y Yo he sellado vuestros labios para que no pronuncien la promesa. Otras habéis querido escribir el juramento de que siempre me amaréis y Yo he detenido vuestra pluma porque quiero que sea de vuestro espíritu del que brote el propósito inquebrantable de seguirme.
45. Si pudieseis contemplar por un momento a vuestro propio espíritu quedaríais asombrados de saber quiénes sois; os maravillaríais con su luz y sentiríais respeto por vosotros mismos. Mas si no podéis verlo con los ojos de vuestro cuerpo tened fe en él por sus manifestaciones y así no seguirá vuestra materia siendo una cárcel ni un obstáculo para su elevación. Pensad que vuestro espíritu como ser semejante al Creador está destinado a ejecutar obras dignas de Aquél que le dio la vida.
46. Ahora más que nunca debéis reunir vuestras fuerzas para procurar el progreso de vuestro espíritu que en muchos de vosotros ha dejado tras de sí una huella de dolor, de luto y lágrimas. Mas ahora que habéis dejado la ciudad del pecado y os acercáis paso a paso a la tierra virgen que amorosa os espera, no volváis atrás vuestro rostro, seguid hasta el fin.
47. Contemplad a la humanidad desorientada, porque las grandes religiones que se nombran cristianas dan más importancia a lo ritual y exterior que a mi propia Doctrina. Aquella palabra de vida que sellé con obras de amor y con sangre en la cruz, ya no vive en el corazón de los hombres, está encerrada y muda en los libros envejecidos y empolvados. Y ahí tenéis una humanidad cristiana que ni conoce ni comprende ni sabe imitar a Cristo.
48. Por eso tengo pocos discípulos en este tiempo; los que aman a su hermano, los que sufren, los que alivian el dolor ajeno, aquellos que viven en la virtud y la predican con el ejemplo, esos son los discípulos de Cristo.
49. El que conociendo, mi Doctrina la oculta o la da a conocer sólo con los labios y no con el corazón, ese no es mi discípulo.
50. No he venido en este tiempo a buscar templos de piedra para hacerme presente en ellos; vengo buscando espíritus, corazones, no galas materiales.
51. A los hombres que niegan mi existencia porque se han extraviado en los caminos de la ciencia, les miro con piedad; a los que tratan de destruirme en el corazón de la humanidad ni siquiera les veo como enemigos, los amo y los perdono porque son mis hijos muy amados.
52. Penetrad en mi palabra, pero hacedlo con respeto y no queráis llegar a saber lo que sólo debe ser del conocimiento de vuestro Señor; mas sentid el goce infinito de saber que tenéis por Dios a un Ser perfecto, sabio y justo.
53. Pueblo amado: mirad a esta humanidad agobiada y enferma que no se da cuenta del tiempo en que vive, ni de mi presencia entre los hombres.
54. Despertad pueblo, porque os estoy entregando un mensaje de luz, de fe y de salud para esta humanidad. Salid de vuestro letargo y meditad en la misión que traéis a la Tierra en este tiempo.
55. No os digo que seréis los salvadores o redentores de esta humanidad, no; pero sí os hago saber que habiendo sido testigos de mi palabra tendréis que llevar la buena nueva a las comarcas y naciones; esa misión no se concretará a que repitáis mis frases, sino a explicarlas, acompañándolas siempre con obras de caridad, sembrando el amor entre vuestros hermanos.
56. No pongáis en duda vuestra potestad para hacer obras que sorprendan y convenzan a vuestros hermanos; no es un obstáculo el que seáis humildes y rudos para que cumpláis con la misión que os he confiado; en vosotros existe un espíritu de luz que sólo necesita de vuestra fe para manifestarse.
57. De entre estas multitudes de pobres y desheredados Yo iluminaré a los que serán consejeros, doctores del espíritu, comentadores de mi Obra, mensajeros de paz y profetas.
58. Unos partirán en pos de otros pueblos, los demás esperarán la llegada de los que llamáis extranjeros, de los peregrinos que buscan paz, luz, fraternidad y hospitalidad.
59. Os he dicho que esta nación está siendo preparada para que en la hora marcada por mi voluntad se levante entre los pueblos de la Tierra como un estandarte de paz y espiritualidad. Sabrá dar albergue, ser refugio y proteger a los que agobiados por el dolor lleguen a ella. Grande es el destino de este pueblo, por eso lo pruebo y lo toco en mi justicia.
60. ¿No se llenaría de gozo vuestro corazón, viendo llegar ante vuestras puertas a las grandes caravanas buscando paz? ¿No os regocijaríais compartiendo con los hambrientos vuestro pan?
61. Disponed vuestro corazón y enobleced vuestros sentimientos porque no sabéis la hora ni el día en que se cumpla mi palabra. Desarrollad el don de curación con que os he enriquecido espiritualmente ya que tendrán que llegar enfermos muchos de los caminantes y otros agobiados por el cansancio. Enfermedades conocidas y desconocidas les aquejarán; mas Yo os doy un solo bálsamo para todas las dolencias, ya sean del espíritu o del cuerpo. Ese bálsamo para que obre prodigios necesita de la verdadera caridad, que tiene por base la oración.
62. ¡Oh nación bendita donde he hecho llegar mi rayo de luz convertido en verbo, donde he hecho surgir a mi pueblo. ¡Destruid vuestro fanatismo religioso, libertaos de la ignorancia y nunca más seréis esclavos!
63. Yo he donado a estas tierras para que llegado el día descienda a ellas el maná de misericordia y de él coman las grandes multitudes que buscan la verdad.
64. Velad por vuestra heredad, velad por vuestros dones, porque estáis destinados a enseñar a la humanidad la espiritualidad, la Doctrina que revela la mayor sabiduría y asegura la paz de los hombres y la elevación del espíritu.
65. Los cargos y las misiones que os confío distan mucho de ser un yugo o una carga para vosotros; habéis soportado el peso de vuestras imperfecciones y habéis arrastrado las cadenas de la humillación y de la esclavitud para ofreceros un nuevo yugo. Estas misiones que os confío ciertamente son delicadas y de muy grande responsabilidad, pero su cumplimiento asegura vuestra paz, bienestar y salvación.
66. Bien llevada vuestra misión, en vez de ser la cruz pesada o el fardo penoso, es un placer inefable para el espíritu y una inmensa satisfacción para el corazón.
67. Esta es la Era de Elías, quien ha llegado a vosotros en espíritu preparando todas las sendas, derribando obstáculos, haciendo luz en las tinieblas, rompiendo cadenas de ignorancia y mostrando el camino a todos los espíritus.
68. Así como Moisés libró a Israel del yugo del Egipto y lo trasladó a las tierras de Canaán, Elías en este tiempo os libertará de las tinieblas del mundo para llevaros a la luz del Reino Espiritual, la Nueva Tierra Prometida.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 73
1. Han llegado las multitudes sedientas ante mi presencia y han recibido mi palabra como cascada de aguas cristalinas que ha lavado sus manchas. La gratitud ha hecho que muchos corazones se abran al amor a semejanza de las corolas de las flores.
2. Este es el tiempo en que os ofrecí volver entre vosotros. Ha sido necesario que vuestro dolor sea muy grande para que vengáis a Mí, mas todo estaba preparado desde el principio de los siglos y todo había sido profetizado. No velabais ni orabais y por eso os perdisteis del sendero; mas de cierto os digo que a pesar de tantos abrojos y pedruscos que cubren hoy la Tierra, a pesar de tantas encrucijadas, cuestas y abismos que en ella existen, el camino del Señor siempre es perceptible para el que se decide a ir por él. Vine para apartar la cizaña y los obstáculos de vuestro camino, para que contempléis el esplendor de la Tierra Prometida. Mañana llamarán los hombres a esta Era “El tiempo de la luz”.
3. Grande será la trasformación que sufra la humanidad en breve plazo: instituciones, principios, creencias, doctrinas, costumbres, leyes y todos los órdenes de la vida humana serán conmovidos desde sus cimientos.
4. Sí, este es el tiempo de la luz; Yo os digo que la luz es fuerza, es pureza y es verdad; por lo tanto esa pureza y esa verdad tendrán que brillar en todos los caminos y obras de los hombres. Muchos dirán entonces: Señor, ¡Por cuánto tiempo te ocultaste a nuestras miradas!; mas Yo les diré: No es que Yo me hubiese ocultado, es que vosotros tendisteis un denso velo para no verme.
5. La humanidad es mi campiña, Yo soy su labriego; pero veo que sobre sus senderos han caído innumerables plagas y eso ha hecho
demasiado laboriosa vuestra salvación. El materialismo, la guerra, el pecado, han sido las plagas que han azotado sin cesar las tierras del Señor; mas el poder para exterminarla está en Mí y pronto llegará el instante en que sean exterminadas para siempre. Entonces florecerán los campos, habrá paz en los corazones y pan en abundancia en todos los hogares. La vida humana será como un culto que se eleve hasta Mí al cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”.
6. Todo el que quiera convertirse en sembrador que escuche mi lección, la grabe en su espíritu y tome la semilla, la herramienta y el agua para ir en pos de las tierras estériles que hará fructificar con su amor.
7. ¿Qué mejor herencia podréis dejar a vuestros hermanos que la de haber servido al Señor en sus tierras benditas? Vuestra memoria será bendecida algún día y será imitado vuestro ejemplo.
8. Comprended que éste es el tiempo en que os salvaréis por vuestras propias obras. No todos los méritos los debo hacer Yo en la Tercera Era de la humanidad.
9. Para ayudaros he venido nuevamente a marcaros con mi luz, en medio de tantas tinieblas, el camino del bien, para que pronto lleguéis al reino de paz que intuitivamente anhela vuestro corazón, aunque no lo conozca.
10. No conocéis el final del camino, pero tenéis confianza en llegar a él; no conocéis en plenitud al Padre, pero su voz despierta en vuestro corazón una fe y una esperanza absolutas. A los que así creen les diré nuevamente: “Bienaventurados los que sin ver han creído”.
11. Dejad de ser el hombre materializado que a cada instante exija al Padre que descienda a su morada sin antes haberla preparado. Sed ya aquél que sepa y pueda elevarse hasta su Creador; haceos dignos de merecer la comunicación de espíritu a Espíritu.
12. Si en el camino habéis recibido pruebas de mi verdad, sean ellas testimonio y estímulo en vuestra jornada. Más no dejéis que la materia cierre vuestros ojos a las verdades que reciba vuestro espíritu porque ella es sorda, débil e ingrata y podrá interponerse con su reaciedad en vuestro camino de evolución.
13. Os he dado la fuerza necesaria para desempeñar vuestra misión y con lo que hasta ahora os he hablado os bastaría para salvar a toda la humanidad, mas sois débiles y voy a continuar entregando a mi pueblo mis lecciones hasta que llegue la hora señalada de que cese esta manifestación.
14. Podría dividir a mi pueblo en dos grupos: Uno el que me ha comprendido; otro el que no ha llegado a entender mi verdad. Ambos han recibido la misma enseñanza; mas el que no me ha comprendido va llorando, se siente menesteroso y fracasado. A veces se cree perseguido y otras que se encuentra atado y no puede luchar contra las tentaciones.
Va en el camino sintiendo que los cardos se clavan a cada paso en su planta y cada día derrama lágrimas de dolor; va dejando en los espinos del sendero jirones de la vestidura de gracia con que lo he engalanado. El otro grupo es el que canta victoria al terminar su diaria tarea, el que sabe elevarse en la lucha para bendecirme, el que no llora, ni pide, ni reniega; es el que cuando me habla es para decirme: “Señor, os doy gracias infinitas porque he visto vuestra caridad en Mí porque os habéis manifestado en mis pruebas que son las que perfeccionan a mi espíritu. Os doy gracias porque en medio de esas pruebas tendré vuestra paz y el sustento”.
15. Así me glorifican quienes me han comprendido; para ellos cada día, cada aurora es una nueva luz de esperanza y un nuevo paso en el sendero de su evolución. Mas Yo no vengo a dividiros, quiero más bien fundiros en una sola familia donde no contemple párvulos y discípulos. No quiero seres superiores junto a seres inferiores. Si a todos les he concedido el mismo don, quiero que todos sepáis apreciarlo de igual manera.
16. Vosotros que vais llorando escuchadme: Cuando llegasteis a mi presencia ocultos en ese cuerpo humano me lo presentasteis cansado y abatido, enfermo y decaído; mas Yo lo sané, le devolví la fuerza, llené de alegría y esperanza su corazón; en sus manos dejé las llaves para abrir las puertas del trabajo y les dejé el pan, bendije y purifique a los suyos y limpié de obstáculos su camino. Desperté a vuestro espíritu de su profundo letargo y si no le aumenté un solo don más, es porque todo lo poseía desde su formación; pero tuve que apartar de él la fatiga, su enfermedad y le juzgué en ese instante a través de su conciencia.
Una vez fortalecidos cuerpo y espíritu, les fundí en un solo ser, en una sola voluntad para que cumpliera con mi Ley. ¿Qué más podíais desear? Yo os dije: Cumplid con esta Ley y tendréis paz en este mundo y después vuestro espíritu será en la gloria. Así os desperté para que sabiendo quiénes sois, llegaseis a comprender lo elevado de vuestro destino y de vuestra misión.
17. Ahora os digo: No perseveréis tan sólo en escucharme; también debéis practicar, fortaleceos y aprended en las pruebas. Si sólo oís y no analizáis, nada habréis aprendido, ni tampoco podréis practicar. Tomad estos recintos como la escuela donde el Maestro viene a enseñaros la lección y tomad al mundo como un vasto campo en donde podréis poner en práctica lo que hayáis aprendido.
18. Este mundo es campo propicio para que trabajéis; en él está el dolor, la enfermedad, el pecado en todas sus formas, el vicio, la desunión, la juventud descarriada, la ancianidad sin dignidad, las malas ciencias, el odio, la guerra y la mentira.
19. Esas son las tierras donde vais a trabajar y a sembrar; mas si os parece gigantesca esa lucha que entre la humanidad os espera, en verdad os digo que con ser grande no se compara con la que tendréis que entablar con vosotros mismos: lucha del espíritu, de la razón y la conciencia, contra las pasiones de la materia, su amor a sí misma, su egoísmo, su materialidad. Y mientras no hayáis triunfado sobre vosotros mismos, ¿Cómo podréis hablar sinceramente de amor, de obediencia, de humildad y espiritualidad a vuestros hermanos?
20. Ved que el enemigo más poderoso lo lleváis en vosotros mismos. Cuando lo hayáis vencido, veréis bajo vuestros pies al dragón de siete cabezas del que os habló el apóstol Juan. Entonces será cuando en verdad podáis decir: Puedo levantar mi faz hacia mi Señor para decirle: “Señor, os seguiré”, porque entonces no serán los labios los que lo digan, sino el espíritu.
21. Si por un instante los ojos de vuestro cuerpo pudiesen contemplar a vuestro propio espíritu, deslumbrado quedaríais de saber quiénes sois y cómo sois, tendríais respeto y caridad de vosotros mismos y sentiríais un profundo dolor al contemplar por donde habéis llevado esa luz.
22. Hoy vengo a deciros quiénes sois porque no os conocéis. Vais diciendo que poseéis espíritu sin saber lo que ello significa, sin tener siquiera fe en que tenéis espíritu porque no lo habéis visto como lo hubierais deseado en vuestro materialismo. Si no lo conocéis, ¿Cómo podréis desarrollarlo? No seáis más la cárcel ni el verdugo del espíritu. No sea la materia su dueña y señora, Dejadle que se liberte, que rechace las inclinaciones inmundas de la materia, como quien ahuyenta al lobo que a cada paso le acecha.
23. Los que interiormente sientan haberme comprendido y crean estar cumpliendo con su misión, ayudad a quienes vengan detrás; mas no me ofrezcáis todavía vuestro fruto porque la obra que habéis forjado, no sólo en este tiempo, sino a través de las eras, aún no es digna de Mí.
24. No sintáis dolor por ello ni os desaniméis, Si Yo os dijese que ya habíais alcanzado la perfección y que vuestras obras no tienen defecto alguno, ¿Os esforzaríais en continuar adelantando en el camino de vuestra evolución espiritual?
25. No os detengáis más, No volváis vuestros ojos al pasado; lo que atrás dejasteis fue dolor, lágrimas y pecados, Dejasteis la ciudad de Sodoma; no volváis vuestro rostro a ella. Era la ciudad del pecado. Id en pos de una nueva tierra cuyos manantiales de aguas cristalinas y sus fértiles campiñas hagan amable y feliz vuestra existencia.
26. Ved que son muchos los caminos que se abren ante el espíritu de la humanidad; sin embargo, os digo que no contemplo una sola religión perfecta en este mundo, aun cuando algunas están basadas en mi Doctrina. Yo no vengo en contra de la palabra que os diera en el
Segundo Tiempo, no puedo desconocerme a Mi mismo; más os pregunto: ¿En dónde está aquella palabra, aquella enseñanza? La busco en el corazón de la humanidad y no la encuentro. Se ha quedado guardada en los libros envejecidos y polvorientos y aún hay entre la humanidad algunos que han osado adulterarla; por eso os digo que no encuentro entre vosotros la religión perfecta, porque en vez de amor y caridad, de humildad y justicia, sólo encuentro ritos, tradiciones y vanidades, muchos sufrimientos e ignorancia; pero estos son errores que no llegan a Mi. A Mí sólo llega el amor, la mansedumbre, la justicia y la paciencia.
27. Quien ama, practica mi Doctrina; quien siente el dolor de sus semejantes, sufre por ellos y les procura consuelo; ése es mi discípulo. El que enseña la virtud con obras, con su propia vida, ese es el Maestro. E1 que ama en verdad a su propio hermano, ese es mi digno hijo.
28. El que conociendo mi Ley la oculta, no puede llamarse mi discípulo; el que entrega mi verdad sólo con los labios y no con el corazón, no me está imitando. Aquél que habla de amor y con sus obras demuestra lo contrario, ese es traidor a mis lecciones.
29. El que se levanta desconociendo la pureza y perfección de María es torpe, porque en su ignorancia desafía a Dios negando su poder. Quien desconoce mi verdad en el Tercer Tiempo y niega la inmortalidad del espíritu, está durmiendo y no recuerda las profecías de los tiempos pasados que anunciaron las revelaciones que en este tiempo está viviendo la humanidad.
30. Aquí tenéis el por qué en mi tercera manifestación no he aparecido en el seno de sinagogas ni de iglesias, porque esas no son mi casa. Los templos de cantera hechos por la mano de los hombres no pueden ser mi templo, sino el propio corazón del hombre donde está el altar de su amor, la luz de su fe y la ofrenda de sus méritos.
31. Yo busco corazones y espíritus para manifestarme en ellos.
32. Si queréis que en vosotros exista la verdad, practicad el amor, haced luz con palabras, obras y pensamientos, sanad a los enfermos del espíritu y del cuerpo.
33. Si hay quienes se levantan como enemigos míos, no les contemplo como lates sólo como menesterosos. A los mismos que se tienen por sabios y niegan mi existencia, les miro con piedad. A quienes tratan de destruirme en el corazón de la humanidad, les juzgo ignorantes ya que creen tener el poder o las armas para destruir a quien es el Autor de la vida.
34. Sólo un ser que fuera omnipotente como Yo podría luchar conmigo; más ¿Creéis que si de Mi brotara un dios estaría en contra mía? o bien ¿Creéis que de la nada pueda surgir? De la nada, nada puede brotar. Yo
soy el Todo y nunca he nacido. Yo soy el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega de todo lo creado.
35. ¿Podéis concebir que alguno de los seres creados por Mi pueda erigirse en Dios? Todas las criaturas tienen límite y para ser Dios es menester no tener límites. Quien haya abrigado esos sueños de poder y grandeza ha caído en las tinieblas de su propio orgullo.
36. En Mi no puede existir el egoísmo, por eso siendo grande en mi Divinidad he querido que también vosotros seáis grandes. Sé que mientras seáis pequeños, seréis débiles, y no podréis seguirme, comprenderme ni amarme. Por eso os busco para enseñaros y haceros grandes de espíritu y de entendimiento; os amo y quiero sentiros cerca. Nunca podrá un Padre ser feliz sabiendo que sus hijos están ausentes y que además, sufren.
37. Mi mansión está preparada para vosotros; cuando a ella lleguéis la disfrutaréis en verdad. ¿Cómo podrá un padre vivir en un regio aposento, saboreando manjares deliciosos, sabiendo que sus propios hijos están como pordioseros a las puertas de su propia casa?
38. Hijos míos, os habéis hecho justicia vosotros mismos por faltas a mi Ley; habéis tropezado en el camino creyendo que os he castigado y me habéis llamado ingrato olvidando que ese a quien llamáis injusto e ingrato es vuestro Padre Celestial.
39. ¿No concebisteis el amor del Padre a través del Juez severo del Primer Tiempo? Y en el Maestro amoroso del Segundo Tiempo ¿No descubristeis al Padre? Recordad que os dije: “Quien conoce al Hijo conoce al Padre”.
40. Hoy que os habla mi Espíritu Santo, os habla en verdad la sabiduría del Padre y el amor del Hijo.
41. No vengo a humillaros con mi grandeza, ni a hacer alarde de ella; pero si vengo a mostrárosla en mi voluntad para que sintáis el supremo goce de tener por Padre a un Dios todo poder, sabiduría y perfección.
42. Recreaos pensando que nunca llegaréis a ver el fin de mi poder y que mientras más grande sea la elevación de vuestro espíritu mejor me contemplaréis. ¿Quién podrá mostrarse inconforme al saber que nunca alcanzará la grandeza de su Señor? ¿Acaso en la Tierra no os habéis conformado con ser menores en edad en comparación a vuestro padre terrestre? ¿Acaso no les habéis concedido gustosos, experiencia y autoridad? ¿No os habéis regocijado contemplando que tenéis por padre a un hombre más fuerte que vosotros, arrogante, valeroso y lleno de virtudes?
43. Discípulos, esta luz que he puesto en vosotros nunca la apliquéis al mal. Os estoy enseñando así porque pronto cesará esta forma de mi manifestación y es tanta la gracia que entre vosotros he derramado, que algunos, cuando me miren partir, en su insensatez se sentirán libres
para hacer uso de su potestad y dones para engrandecerse ante la humanidad.
44. Entonces: ¡Ay de los que busquen la adulación, las vanidades y el dinero! Porque el dolor y las pruebas harán que lleguen sus hermanos a postrarse delante de ellos para alcanzar una gota de bálsamo, pero ¡Ay de aquellos que se crean dioses, sin saber que su potestad se tornó en maléfica y su luz en tinieblas! ¡Ay de mis buenos discípulos porque tendrán que sufrir por causa de aquéllos, porque habrá confusión!
45. Siempre que queráis saber si el camino que seguís es el de la evolución, consultaréis a la conciencia y si en ella hay paz y en vuestro corazón se alberga la caridad y la buena voluntad para vuestros hermanos, estaréis seguros de que vuestra luz aún ilumina y vuestra palabra consuela y sana; mas si descubriereis que en vuestro corazón ha germinado la codicia, la mala voluntad, la materialidad y la lujuria, podréis estar ciertos de que vuestra luz se ha tornado en tiniebla, en impostura. ¿Queréis que cuando el Padre os haga el llamado, presentéis en vez de trigo dorado una cosecha inmunda?
46. Guardad estas palabras en lo más íntimo de vuestro ser para que sean inolvidables. Cumplid en vuestra vida con mansedumbre y tendréis paz. Quiero que el pan sea dulce a vuestros labios, que vuestro hogar no sea una barquilla frágil, que estéis unidos para que cuando lleguen entre vosotros los increyentes de esta palabra, el torbellino de sus palabras y de sus malas intenciones no arrebaten vuestra fe.
47. En el Segundo Tiempo, muchos se confundieron por causa de mi presencia en Jesús, porque ella originó la división en el seno de las familias. De cinco que había en un hogar tres estaban contra dos y dos contra tres. Y mientras tres me seguían dos me negaban. Lo mismo ocurre en este tiempo. Hay hogares en los cuales el padre me ha reconocido y la compañera y los hijos se han levantado en contra de él. Otros en donde la mujer que es madre de familia ha llegado ante Mí y bañada en lágrimas me ha dicho: Maestro, yo os sigo y quiero que los míos os sigan, mas ellos, mis propios hijos, me han desconocido.
48. Qué escasas son las familias en donde todos en perfecta armonía vienen en pos de mi enseñanza.
49. Así va este pueblo sufriendo el desconocimiento de los parientes y de los vecinos, negándoseles el pan, cerrándoseles las puertas, poniéndoles encrucijadas y arrojándoles calumnias y falsos testimonios. No temáis, sed fuertes, que aquellos que más os desconozcan, serán los que vengan contritos a buscar la huella que vosotros seguís.
50. Os amo y os salvaré en todo instante y será mi caridad la que recibáis a vuestro paso, con lo cual los mismos incrédulos se sorprenderán al ver que tenéis paz en el corazón, pan en vuestra mesa y fortaleza en vuestro espíritu.
51. Para ayudaros os envío mi caricia. ¡Oh discípulos!, al ascender mi rayo divino quedará mi paz en vosotros; más hoy os dice el Maestro: ¡Alerta pueblo! No es éste el tiempo de dormir. Los huracanes os azotan a cada instante y es menester que permanezcáis firmes. Es tiempo de juicio y de meditación; la peste, el hambre, la guerra, la muerte y todas las calamidades y plagas visibles e invisibles se hallan desatadas. Orad y trabajad en silencio, no apagáis vuestra lámpara ni escondáis el don que poseéis. Estad siempre dispuestos a recibir al que llame a vuestra puerta y así estaréis imitando a las vírgenes fieles de mi parábola, aquellas que supieron esperar al casto esposo con su lámpara encendida.
52. Vuestra espiritualidad llegará a influir en la mente de todos aquellos a quienes queráis ayudar; así podréis iluminar el camino de vuestros hermanos que os gobiernan en la Tierra. Ellos deberán tener las puertas de su corazón abiertas para recibir al extranjero y sabrán trasmitirles el mensaje de paz que Yo les inspire.
53. Delicada misión tendrá que cumplir esta nación entre las demás de la Tierra; mas para ello, antes arrancaré de raíz toda mala hierba, haré que los hombres se despojen de la máscara de hipocresía y que llenen su corazón de sinceridad, de fraternidad y de luz. En lo espiritual, también habrá de dar ejemplo esta nación, pero es preciso que espiritualice su culto dando muerte al fanatismo religioso y a la idolatría.
54. Es menester que mi Doctrina sea vivida por vosotros para que los demás puedan darle crédito y cuando este pueblo se levante, surgirán de todos los puntos de la Tierra hombres iluminados para extender mi Doctrina; ellos entonces me darán gracias porque no se sentirán solos y reconocerán que todos poseen dones, porque antes de venir a la Tierra los recibieron de mi caridad bajo promesa de cumplir con su misión.
55. Bendito sea el que desarrolle sus dones, guiado únicamente por la voz interior de su conciencia, como Juan el profeta, aquél a quien llamasteis el Bautista, el cual guiaba sus pasos, iluminado por la luz que de su Señor recibía. ¿Quién más podía enseñarle o hablarle en el desierto?
56. Resurgid oh pueblo, no os hundáis en el ocaso, no olvidéis que os he llamado siempre los hijos de la luz; dejad que al menos en cada día brille en vuestro espíritu un destello de luz. ¿Cómo poder hacerlo? me pregunta vuestro corazón. A lo cual Yo contesto que la humanidad se encuentra llena de necesitados a los que podéis dar algo de lo que poseéis como caudal espiritual. Tiempo ha que os he señalado para esta misión y lo que en este tiempo he hecho al marcar vuestro frontal, sólo ha sido la confirmación del destino y de los dones que de Mí recibisteis desde el principio de vuestro ser. La paz, la fuerza, la luz perpetua, la
potestad sobre espíritus turbados, el don de curación, la palabra, la oración espiritual y tantos dones que revisten a vuestro espíritu, son las armas con las que podréis labrar la paz de esta nación, la cual será tierra fecunda de profetas, emisarios, maestros y apóstoles del bien.
57. Cuando todas estas profecías se cumplan y los hombres busquen en las Escrituras algún indicio de ellas, se sorprenderán al encontrar a cada paso el indicio claro de todo cuanto vuestros ojos contemplaron en este tiempo y en los que están por venir. Entonces la humanidad dirá: En verdad ésta es la Tercera Era, la nueva venida del Señor.
58. Para algunos parecerá que este pueblo goza de un privilegio, pero después todo el mundo sentirá que el Espíritu del Señor se encuentra derramado sin distinción en toda su familia Universal.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 74
1. Es la hora propicia en la que por vuestra elevación hago sentir mi manifestación entre la humanidad; al escucharme os apartáis del mundo para penetrar en recogimiento espiritual.
2. Sentid verdaderamente que estáis ante mi mesa, esperando que Yo reparta el pan y os ofrezca el vino. Sabéis que os hablo en sentido figurado recordándoos mi palabra del Segundo Tiempo, ya que el pan es mi palabra y el vino la esencia divina que hay en ella.
3. Pan y vino, cuerpo y sangre, maná y agua, todo ello ha sido la representación de las palabras amor y vida que es el sustento eterno de vuestro espíritu.
4. El maná del desierto y el agua de la roca representaron en su tiempo el pan y el vino del espíritu; son los mismos símbolos que tomé en la mesa, cuando rodeado de mis discípulos, les dije: “Comed y bebed, éste es mi cuerpo y ésta mi sangre”. Con esa lección abrí ante la humanidad una nueva era, la del amor.
5. Hoy se reúnen nuevos discípulos en torno mío y las multitudes vuelven a seguir mis pasos; mas ya no es sólo el sentido figurado ni la parábola los medios por los cuales vengo a haceros comprender las divinas lecciones; es la palabra clara la que habla a vuestra mente con una esencia divina que sólo con el espíritu podéis percibir.
6. Meditad en estas lecciones discípulos y acabaréis por comprender que el tiempo del sentido figurado y de los símbolos está por terminar, porque vuestra evolución espiritual y vuestro desarrollo mental os permiten comprender mejor la verdad.
7. Me encuentro entre vosotros aunque no podáis tocarme con vuestras manos ni mirarme con vuestros ojos mortales. Vengo en Espíritu a hablaros y a enseñaros cómo debéis buscarme en vuestra oración.
8. No dejaré ninguna huella material de mi nueva manifestación, como tampoco la dejé en el Segundo Tiempo a pesar de haber habitado entre vosotros. La humanidad es propensa a la idolatría y a consagrar objetos materiales para considerarlos divinos y hacerlos objeto de su adoración. ¿Qué hubiese sido de la Humanidad, si hubiera podido conservar mi cuerpo, la cruz de mi martirio o el cáliz de aquella cena postrera con mis discípulos? Mas todo fue borrado para que sólo quedara mi esencia divina en el espíritu de la humanidad.
9. En tiempos pasados también aparté de la vista de los hombres tanto los objetos que habían servido de símbolo, como a los enviados o intérpretes. En el Primer Tiempo, estando Moisés sobre un monte, desapareció de su pueblo que lo idolatraba; Elías, el profeta del fuego se perdió entre una nube que lo arrebató de la Tierra. Uno y otro, como Jesús, sólo dejaron en los espíritus la huella de sus obras como esencia espiritual.
10. Ahora estoy aquí en cumplimiento de una de mis promesas reuniendo a todas las tribus en un solo pueblo y a hombres de diversas razas en un mismo apostolado.
11. Estoy legando a la humanidad un testamento más lleno de luz y claridad; mirad cómo el fanatismo religioso ha llegado en algunos de mis hijos a su mayor altura, mientras que en otros, el materialismo la falta de fe han hecho presa de su espíritu. Grande y cruenta es la lucha que a ambos espera hasta que la luz vuelva a brillar entre los hombres haciéndoles sentir la paz verdadera que procede del amor de los unos hacia los otros.
12. Ante un verdadero caos de pasiones y de ideas tendrá que levantarse el pueblo testigo y portador de nuevas enseñanzas. Para ser creídos será preciso que se prepare y se revista de humildad, obediencia, espiritualidad, fortaleza y caridad.
13. No temáis a la tempestad, discípulos amados, porque Yo estaré con vosotros dentro de la barca y si tenéis fe en Mí no pereceréis. Lucharéis llenos de fe, considerando que así como vosotros tuvisteis la dicha de recibir mi palabra, todos vuestros hermanos merecen conocerla porque ya hay muchos que la están esperando.
14. No digáis que mi Doctrina es difícil de practicar o que os obliga a duras privaciones; el que me sigue con amor no siente el peso de su cruz.
15. Esta es mi palabra, grabadla en vuestro espíritu porque pronto os hará falta.
16. El toque de la campana sonora os ha despertado; su eco ha resonado en vuestro espíritu y entonces habéis recordado que éste es día de gracia en el que vuestro maestro se presenta entre vosotros. Os habéis levantado presurosos con el anhelo de escuchar esta palabra divina, que es vida para vuestro espíritu y que llena de valor a vuestro corazón.
17. En verdad, mi palabra viene descubriéndoos el camino que los torbellinos de la vida os habían ocultado. Comprended qué tan cerca estoy de vosotros como lo estoy de todos los hombres; mi luz es con todos. En este tiempo muchos espíritus seguirán el camino de la luz y no se confundirán más. Os sorprenderíais si vieseis que los duros de corazón y reacios de cerviz son los que más pronto se levantan a seguir mi huella; pero es que a cada quien le he dado el tiempo necesario para despertar a la luz de la vida espiritual.
18. Cuántos endurecidos en el pecado han llegado en este tiempo a escuchar mi palabra y antes de que haya terminado mi cátedra bañados por el llanto, me han dicho: ¡Sois vos, Maestro! Es que mi palabra limpia, dulce y persuasiva ha sabido hablar al corazón de aquéllos. Y Yo os digo que aquel que una vez sintió mi presencia, no será capaz de engañarse con falsas apariencias. Vosotros que me habéis oído en este tiempo, preparaos para que sepáis dar testimonio de Mí porque mi Doctrina la tenéis que mostrar cual Yo os la he revelado y no a vuestro capricho o voluntad.
19. Así como vosotros tuvisteis en vuestro camino un amigo que os diera la buena nueva, así toda esta humanidad que perece en un mundo de penalidades, recibirá también el aviso de que el Señor está presente y vendrá a escucharme.
20. ¿Qué sería de vosotros si en mi misericordia no acortase los días de vuestra aflicción? Ya hubieseis perecido todos. En esta era vengo en busca de los pecadores para darles tarea en mi Obra divina y decirles que mi amor nunca los ha excluido. Mañana, cuánta satisfacción y regocijo habrá en esos espíritus cuando hayan alcanzado la elevación por la práctica de la caridad. Existe en el infinito un amor, que es el del Padre, que no tiene más interés que el de vuestra salvación y el de que alcancéis la paz eterna.
21. Desde 1866 abrí nuevamente el arca de mi amor, la cual se ha desbordado en vosotros como consuelo y revelación. No he esperado el día de mi partida para deciros hasta entonces que os levantaseis a practicar mis enseñanzas, sino que desde el primer instante en que las habéis escuchado os he dicho: haced la caridad, llevad el consuelo al enfermo, hablad de mi nueva manifestación, atraed al menesteroso y al perdido. Es que no he querido que os convirtáis en los discípulos teóricos, que hablen maravillas de mi Obra y que no sean capaces de extender su brazo para tocar al enfermo y calmar su pena. ¿Verdad que
vuestro corazón se ha llenado de gozo cuando el moribundo ha vuelto a la vida por vuestros cuidados y oraciones, al escuchar que sus labios os bendicen?
22. Está próximo el tiempo en que estos hijos míos dejen de transmitiros mi palabra. Voy a partir y el Maestro ya no os dará más esta enseñanza. Quiero que para entonces, el sentimiento de caridad se haya acrisolado en vuestro corazón y la espiritualidad haya penetrado en vuestra vida. Elías, vuestro pastor espiritual, os anunció mi venida y os profetizó también el día de mi partida.
23. Mi palabra que es sencilla y humilde en su forma, es profunda en su contenido y así será hasta el último día. No me pidáis que os hable con palabras floridas porque no las necesita vuestro espíritu para comprender mi enseñanza.
24. Conozco a los que van practicando mi Doctrina conforme a mi voluntad y a los que van apartándose de su esencia. Nada se oculta a mi sabiduría y en verdad os digo que si queréis llegar a Mí, venid por la escala del amor, de la caridad, de la justicia y de la humildad.
25. No queráis convertir esta Obra espiritual en obra material esperando mirar sus frutos aquí en la Tierra. No dudéis del triunfo de mi Doctrina, tened fe en ella y podéis convertir las llanuras en montes y los desiertos en valles. Recordad que en el Segundo Tiempo cuando Jesús expiró en la cruz abandonado por sus discípulos, menos por Juan, éstos llegaron a pensar que todo había terminado; sin embargo, más tarde comenzó a germinar la semilla divina en los corazones, la cual no podía morir porque a cada paso era regada por la sangre de los mártires, sangre que era amor y fe.
26. Os digo que en este tiempo mi divina simiente deberá ser regada con obras de caridad, con lágrimas de arrepentimiento y de reconciliación.
27. En este tiempo vine a libraros de una nueva esclavitud: las tentaciones, los placeres, los vicios que son como el faraón tirano y cruel que os ha cargado de cadenas. Esta nueva liberación mañana la celebrará la humanidad, no con festines ni con tradiciones, sino con el amor espiritual de los unos a los otros
28. Las victimas que ofrecisteis ante el altar de Jehová, fueron recibidas por El; mas no era la forma más adecuada para elevar vuestro espíritu al Señor; fue entonces cuando llegué a vosotros como Jesús para enseñaros el divino mandamiento que os dice: “Amaos los unos a los otros”. Os digo ahora que las lecciones que os enseñé en el Segundo Tiempo a través de las obras de Jesús han sido alteradas unas veces y otras mal interpretadas; por ello he venido como os lo anuncié, para esclareceros mi verdad. Mi sacrificio de aquel tiempo impidió el sacrificio de muchas víctimas y os enseñé un culto más perfecto. Mí
nueva manifestación de ese tiempo hará que la humanidad comprenda que las formas simbólicas no debéis tomarlas sin analizar antes su significado, ya que ellas tan sólo son una representación de mis lecciones.
29. Antes de que Yo sea sentido por un corazón, Elías se presenta ante él para decirle que se arrepienta de sus pecados porque se acerca el Señor; igual hacía en el Segundo Tiempo a través del Bautista cuando éste mandaba que hicieran penitencia y que se purificasen porque se acercaba el Reino de los Cielos.
30. Mi caridad llega en este instante al espíritu y corazón de las multitudes que me escuchan. Este es el tiempo anunciado en que el espíritu de Verdad había de descender entre los hombres. Oíd su voz en el infinito, miradle en lo invisible, sentidle en vuestro corazón. Mi amor y mi inspiración ayudan a vuestro espíritu a elevarse y a recibir mis enseñanzas.
31. Los hombres interpretaron mal mi Ley y falsearon mis enseñanzas; por eso en este tiempo vengo a derramar mi luz en todo espíritu y en toda mente para que la lección que os he dado a través de la vida lleguéis a entenderla. Este mundo que ha sido morada de seres imperfectos, de espíritus en expiación, será mansión de luz y de espiritualidad. Hoy mi justicia está limpiando las tierras y cortando de raíz la mala hierba para exterminarla con el fuego de la restitución y del amor.
32. Las guerras fraticidas profetizadas desde los tiempos pasados os hacen estremecer día a día; sus rumores os inquietan y sus consecuencias os hacen derramar lágrimas, Esos hombres que hacen las guerras con sus ambiciones y sus odios, son mis hijos que me buscan en altares y me adoran en tabernáculos sin darse cuenta de que en lugar de una ofrenda de amor vienen a ofrecerme la sangre de sus víctimas. ¡Ah, hombres ciegos que en su orgullo se sienten absolutos olvidando que son muy pequeños ante mi Divinidad! Ha llegado a su límite la vanidad humana y es menester que le haga sentir mi presencia y mi poder; no es necesario que use toda mi omnipotencia para probaros mi grandeza; un débil toque o un leve soplo de los elementos me bastan para demostrar al hombre necio y vanidoso su pequeñez.
33. Como fue abolido el becerro de oro en aquel tiempo, así desaparecerá en éste la adoración a la riqueza; y como fueron arrojados del templo los mercaderes, así serán tocados ahora los que aprovechando la debilidad y la ignorancia lucran con el dolor de sus semejantes.
34. Los hombres han entablado una lucha con su Señor; mas doquiera que van me encuentran cerrando el paso a sus maldades, pero los que
en esa lucha desoyen la voz de su conciencia encuentran la muerte y el juicio, y tras de ello la restitución.
35. Oh discípulos que me escucháis, escudriñad la revelación del Sexto Sello; ahí encontraréis cuanto hoy estáis mirando, oyendo y viviendo; mas si tenéis fe en mi palabra, analizadla y guardadla en vuestro corazón, porque ya está próximo el año 1950 en que dejaréis de escuchar mi voz en esta forma.
36. Un torbellino envuelve a la humanidad; mas en verdad os digo que mi palabra no viene a aumentar vuestra confusión; ella es la luz que viene a orientar a vuestro espíritu y a iluminar vuestra inteligencia para ayudaros en vuestra evolución espiritual.
37. Estoy con vosotros nuevamente recordándoos vuestra misión de amor entre la humanidad, mientras Elías penetra por doquiera en busca de ovejas descarriadas para traerlas al aprisco sobre sus hombros, para que allí encuentren el amor de su Creador.
38. Recordad que Yo soy el camino que invita al que le ha olvidado. Estoy derramando mi palabra en vosotros para que mañana deis testimonio de ella con vuestras obras de amor. Muchos vendrán en busca de las humildes casas en donde Yo me manifesté para haceros recordar los tiempos en que os hablé por conducto del portavoz, para que les expliquéis la forma en que me manifesté y las caridades y prodigios que entre vosotros hice. Sólo el recuerdo quedará bajo estas techumbres, porque mi palabra y el eco de ella, quedarán guardados en vuestro corazón. Por eso me encuentro preparando a la juventud, para que ellos sean los que reciban a los que no escucharon mi palabra y que vengan en busca de la caridad. ¡Cuántos llorarán por no haberme oído! Mas también os digo: Cuántos de los que me oyeron llorarán por no haberse preparado y al ver que ya no se manifiesta mi palabra, comprenderán que no aprovecharon la caridad del Padre para aprender su Divina Doctrina, sus lecciones de infinita caridad y amor, Estos dirigirán su mirada hacia el sitio en el cual el portavoz tomaba asiento para interpretar la divina palabra y sólo el vacío contemplarán.
39. Los años pasan fugazmente, son como instantes; pronto dejaréis de oírme, por eso os digo: dejad que os sane, acaricie y conforte y que os entregue mi enseñanza. Yo vine para dejaros preparados; más si os quedaseis débiles en la fe y en la voluntad entonces sí quedaréis enfermos y ¿Quién en el mundo podrá hablaros, daros enseñanza y sanaros como Yo lo hice?
40. Si os dijese que siempre he querido comunicarme directamente con vuestro espíritu haciendo oír mi voz en vuestro corazón, no me creeríais, pero vuestra materialidad y vuestra duda hicieron que el Señor se comunicara por determinados entendimientos preparados por
mi amor, para que en esa forma me pudieseis oír y al analizar mi enseñanza comprendieseis lo grande de mi caridad.
41. Si os digo que vuestro espíritu durante el sueño de vuestro cuerpo, a veces se desprende y se acerca a los umbrales del Más Allá y me busca, lo dudaríais; mas os ha faltado preparación y fe para saber aprovechar espiritualmente esos instantes, y he tenido que preparar videntes y profetas para que os ayuden y os hablen de mañana, que os pongan alerta y os amonesten, para que veléis y oréis.
42. ¿Creéis pueblo, que este hombre por el cual me comunico, es quien os da la palabra? No, mis hijos, es vuestro Maestro. ¿Creéis que el espíritu de Dios está dentro del portavoz mientras habla? Tampoco. Os he dicho que basta un rayo de mi luz para iluminar e inspirar su mente, poniendo en sus labios un torrente inagotable de palabras de gran enseñanza, como prueba para el incrédulo. Escuchadme con atención durante este tiempo para que quedéis fortalecidos para los tiempos de prueba venideros.
43. Antes de recibir mi presencia espiritual, habéis orado ante vuestra Madre Celestial para pedirle que os ayudase a prepararme un santuario en vuestro corazón. Por ello os bendigo discípulos. Oíd mi palabra que es el camino que conduce a lo perfecto, a lo eterno.
44. Me preguntáis: ¿Cómo son las mansiones divinas y la vida de los seres perfectos? En verdad os digo, no preguntéis lo que no podríais comprender por ahora. Practicad mis leyes, esa práctica os llevará paso a paso por la escala de perfección, desde la cual podréis ir contemplando, admirando y conociendo, cuanto tiene guardado el Padre para la dicha de sus hijos.
45. Vuestro espíritu, habiendo sido morador del valle espiritual, ha visto muy poco y casi nada sabe de aquella vida. ¿Cómo queréis desde aquí contemplar los umbrales de lo que llamáis Gloria o Cielo?
46. Los ojos de vuestro cuerpo, cuando más han alcanzado a contemplar las estrellas más próximas; vuestra ciencia no os ha llevado mucho más lejos y vuestro espíritu que es el que podría abolir las distancias y descubrir lo invisible al hombre, sintiendo en sí y fuera de sí, los conocimientos espirituales que lo rodean, se deja arrastrar por el materialismo del mundo, se funde con su materia y en vez de elevarse, se arrastra y en vez de admirar, duda.
47. A veces admirando las maravillas de la Creación exclamáis asombrados: “Señor, cuán grande es vuestro poder”, sin imaginaros que todo lo que os rodea no es sino un pálido reflejo de lo que es la vida eterna.
48. Ciertamente quiero despertar con mi palabra vuestro interés por la vida espiritual, mas entendedlo que os digo: para llegar a alcanzar aquella vida, debéis llegar a ella por la evolución de vuestro espíritu y
no sólo por la de la mente. Que se unan al espíritu, la inteligencia, el corazón, los sentidos y todas vuestras potencias, y alcanzaréis la elevación necesaria para poder mirar el esplendor de vuestro Padre; pero si el espíritu se confía y se entrega a la capacidad del entendimiento, entonces su penetración será limitada, como lo es todo lo humano.
49. El cielo no es un sitio determinado del Universo; mi Gloria está en todas partes, en lo espiritual y en lo material. ¿No decís que Dios está en el Cielo, en la Tierra y en todo lugar? Entonces comprended lo que decís para que sepáis que donde está Dios, tiene que estar su Gloria.
50. Yo quiero que vengáis a habitar en esa mansión infinita, que lleguéis a un estado de elevación espiritual que doquiera del Universo en donde os encontréis, sintáis la beatitud de lo divino, que disfrutéis de la vida eterna y experimentéis la presencia del Creador. Aquella cumbre sólo la han alcanzado los que me han tomado por ideal, y al amor por camino.
51. Quien comprende esta Doctrina, tendrá que reconocer que este mundo es sólo una pequeña morada que ha retenido momentáneamente al espíritu, para revelarle elementales enseñanzas. Desde los primeros tiempos arde una antorcha de fe para iluminar con su luz espiritual el camino de los hombres, pero cuán pocos se han guiado por ella. Cuán pocos han perseverado en el camino y cuántos, al llegar a esa encrucijada donde los detiene la muerte, han tenido que presentarse ante lo espiritual, que es la verdadera patria del espíritu, como si fuesen extranjeros, sin conocer los caminos ni las leyes, ni los deberes. ¡Qué injustos habéis sido con vosotros mismos!
52. Hoy os vengo explicando mis enseñanzas para que volváis sobre vuestros pasos y toméis el camino de la vida verdadera con el conocimiento del fin que perseguís y cuando la muerte llegue a libertaros de la carne, pueda vuestro espíritu elevarse y llegar a la morada espiritual sin que la turbación, como algo peor que la muerte, le sorprenda. Sabiendo todo esto, podréis vivir convencidos de que sois pasajeros en la Tierra, párvulos que tuvieron que pasar por esta escuela. No reneguéis de vuestra envoltura por reacia y rebelde que sea, ni abominéis de tener que soportar la vida de este mundo, a la que habéis considerado como un engañoso edén lleno de tentaciones y abismos, porque esa carne que lleváis como aparato para habitar esta Tierra, no será un obstáculo para vuestra elevación espiritual, o para hacer una vida virtuosa si lográis sobreponeros a sus flaquezas, pasiones y miserias, para dejar germinar tan sólo en vuestro corazón la semilla de la espiritualidad. Para entonces, esta Tierra y la Naturaleza que le rodea, tiene reservadas nuevas lecciones y también secretos que las generaciones futuras tendrán que conocer.
53. No será ya el dolor del Maestro que corrija a los hombres, ni las guerras las que toquen el orgullo de los pueblos, ni la miseria la que purifique el corazón de la humanidad. Otras lecciones, desconocidas hasta ahora, recibirán los hombres de esos tiempos que hoy os anuncio.
54. Bendecid vuestro dolor, no sequéis con coraje vuestras lágrimas, bendecid vuestro pan por pobre que éste sea porque por muy prolongado que os parezca vuestro dolor aquí en el mundo, cuando estéis en la vida espiritual, sentiréis como si hubiera sido un minuto y reconoceréis todo el bien que os hizo.
55. El Cielo es el estado de perfección; Yo os lo he simbolizado como una inmensa y blanca ciudad que tenéis que conquistar con vuestro valor, con vuestra fe y con vuestra voluntad inquebrantable. Sed soldados de esa causa. Uníos todos los que ya alimentéis ese ideal y marchad paso a paso, ganando batallas en la vida, hasta hacer que aquella ciudad se rinda a quienes la conquistaron con su amor, Esa ciudad es vuestro hogar, ese hogar es el Universo sin fin, donde habita el Creador con sus hijos.
56. Llevad mi palabra en vuestro corazón y ahí, en la soledad de vuestra alcoba o en la paz de los campos, recordadla y analizadla; sed el buen discípulo.
57. A los que habéis tenido la gracia de escucharme en esta forma, os digo: guardad mi palabra, analizadla, ponedla en práctica en vuestra vida porque pronto dejará de escucharse. Quiero que cuándo esto sea, quedéis como maestros, firmes en mi Doctrina y no como discípulos confundidos, o como hijos que se sienten huérfanos.
58. Hoy aún podéis llamar a las multitudes para que escuchen mi manifestación; mañana, cuando 1950 haya pasado, sólo escucharán la voz de mis discípulos y testigos.
59. No desconfiéis de los hombres por duros y fanatizados que los veáis en sus cultos; todo espíritu se encuentra evolucionado y a tiempo para recibir estas revelaciones.
60. Discípulos, comprended y aceptad vuestra misión con aquel amor y obediencia con que Jesús tomó su destino. Orad, velad, apurad con paciencia el cáliz de amargura y sabed llevar vuestra cruz con amor. Interiormente bendecidlo todo y perdonad de corazón con obras, a quienes os ofendieron.
61. Bienaventurados los que entre lágrimas me digan: “Maestro, os ofrezco mi dolor hágase en mí vuestra voluntad”. Mi voluntad es que tengáis mi paz, oh pueblo sufrido y pobre, pero olvidaos por unos instantes de vuestras penas y pedid por el mundo, orad por las naciones, “¡Amaos los unos a los otros!”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 75
1. Reconocéis que éste es un tiempo propicio para convertiros en mis discípulos. Comprendéis que este camino os conducirá a la morada perfecta, la cual no conocéis pero sabéis que existe y que os espera. Los ojos de vuestro cuerpo no llegarán a ver jamás lo que sólo debe mirar vuestro espíritu; pero ellos tienen infinitas maravillas con que recrearse, y al admirarlas exclamáis: ¡Señor, cuán grande es vuestro poder, qué maravillosa vuestra Creación, qué inmenso vuestro amor! En verdad os digo: no os detengáis en los límites de lo que alcanzáis a mirar con vuestros ojos mortales, porque más allá de todo ello está una vida perfecta y eterna.
2. No tratéis de imaginaros cómo será la mansión divina; esperad que vuestro espíritu la conozca cuando llegue a ella elevándose por sus propios méritos. En verdad os digo que no os sentiréis defraudados, porque es la sorpresa divina que como galardón está reservada a todo hijo de Dios.
3. Esta vida terrestre es pasajera y os sirve de peldaño para escalar y de crisol para alcanzar la verdadera vida. La enseñanza que vengo a revelaros os mostrará el camino para que a través de esta vida lleguéis a la luz y a la paz y os libréis de los lazos materiales que os sujetan al mundo. El que desde aquí prepara su espíritu para ese tránsito con sus obras de amor hacia sus hermanos, al penetrar en el valle espiritual se siente en su verdadero hogar, en su verdadera patria, no es un extraño. En cambio, el que por sorpresa penetra en ese valle infinito tendrá que sentirse como extranjero en un país desconocido. Hay quienes no creen en esa vida, otros que creen en ella pero la temen; mas hay otros que a causa de sus innumerables sufrimientos la desean ardientemente. A éstos últimos les digo: no deseéis penetrar en la vida espiritual creyendo encontrar en ella tan sólo el descanso a vuestras penas, porque algo más que eso os prometo en aquella existencia. Esperad, resistir vuestro dolor, orad y meditad, y la distancia que os separa de Mí se acortara. Vuestro llanto en este mundo no es eterno, no os he creado para imponeros un suplicio. Comprended que todo dolor tiene una causa, que esa causa es alguna imperfección vuestra; por lo tanto apurad el contenido de ese cáliz que muchas enseñanzas os revelará. Pensad en todo esto antes de que mi voz os llame al Más Allá.
4. Así le hablo a toda la humanidad, mas a mis discípulos les digo: vosotros tenéis que ser mis soldados fuertes, aquellos que dejen una huella de amor tras de sí y lleven por estandarte la paz, la fraternidad y la buena voluntad. Analizad mi enseñanza para que no vayáis a confundiros con tantas teorías y doctrinas que hoy existen en el mundo; mas si alguno llegara a confundirse, es señal de que no ha comprendido
mi palabra. Por eso os digo: escudriñad mi palabra si queréis, mas no dejéis que el viento se la lleve. Guardadla en vuestro corazón, recordadla en vuestra soledad y repasadla en la paz de los campos, entonces volveréis a sentir mi presencia, mi amor y mi caridad.
5. ¿Quiénes llegarán a ser maestros en mi enseñanza? Comprended que no sólo tendréis que enseñar con la palabra sino con las obras, porque ellas serán lo primero que mostréis al mundo. La humanidad está cansada de palabras. ¿Es por ventura un sacrificio cumplir con la Ley que vuestro Señor os ha enseñado? En aquel tiempo os dije: “Amaos los unos a los otros, así como Yo os he amado” Y Elías ahora os ha dicho: “Caridad y más caridad con vuestros hermanos y veréis a mi Padre en todo su esplendor”.
6. Formáis un pueblo o más bien un conjunto de espíritus en cuyo seno me he manifestado ahora y en todos los tiempos.
7. El Mesías que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas, el Maestro que dio su palabra y su vida al mundo prometiendo que volvería, es éste que hoy en la humildad de este pueblo se ha presentado invisible al ojo material, pero lleno de gloria y majestad ante vuestro espíritu. No he venido a lastimaros, reclamándoos la forma en que me tratasteis en aquel tiempo, ¿Acaso Dios podía ignorar la suerte que le esperaba al hacerse hombre? En verdad os digo, que el Padre se impuso voluntariamente ese sacrificio por amor a vosotros, Sabía desde antes de venir, que la cruz le esperaba; también sabía que su sacrificio iba a daros la lección perfecta del amor más puro, y os iba a enseñar el camino por el cual alcanzaréis el perdón de vuestros pecados.
8. Comprended que soy el fiel guardián que vela por todos, lo mismo por los justos que por los pecadores. Como el ladrón que espera la noche para sorprender a los que duermen, así penetro en vuestro corazón, de ahí sólo me llevo dolor y en cambio os dejo mi paz como prueba de mi presencia. Sabed sentirme en los actos de vuestra vida material. Sentidme cuando os sentéis en torno de la mesa a comer vuestro pan. En verdad os digo que en ese instante estoy presente. Comed en paz y Yo seré quien reparta vuestro pan, pan de concordia, de paz y de bendición.
9. ¡Cuánto padece el Espíritu Divino cuando encuentra en los hogares, la desunión, la mala voluntad y la falta de caridad! Si volvéis al camino del amor, al instante sentiréis la paz de mi presencia.
10. Mis lecciones son muy extensas para que algo de ellas asimiléis. Cuando vengan a esta nación aquellos que llamáis extranjeros y sepan de esta revelación, intrigados me preguntarán: Señor, ¿Por qué amaste tanto a este pueblo y le favorecisteis con tus lecciones? A lo cual les contestaré: Le amo igual que a vosotros y a toda la humanidad, mas no
todos me hubiesen comprendido en la forma en que me manifesté. Vosotros no les miraréis como extranjeros, los sentaréis a vuestra mesa y conversaréis con ellos, porque entre aquellos corazones se encuentran los que llevarán mi palabra a otros pueblos. Ellos sembrarán en su camino y lucharán como buenos soldados y cuando haya pasado la lucha y la paz, como un iris divino, aparezca en el firmamento, brotará un himno espiritual de todos mis hijos que en distintos puntos de la Tierra estuvieron unidos en la oración y en la lucha. Este himno será aquel que dice: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.
11. Hoy sois aún como niños que necesitan del amor de su padre; por eso vengo a prodigaros mis caricias, porque Yo soy vuestro Padre, penetro en vuestro corazón y sé todo lo que guardáis en él. Ninguno puede tener secretos para Mí, porque Yo habito en vosotros mismos.
12. Cuando apenas principiabais a escuchar esta palabra, la flama de vuestra fe era débil, su luz tenue; más a medida que fuisteis comprendiendo mi enseñanza, la lámpara de vuestra fe se fue convirtiendo en antorcha luminosa.
13. En verdad os digo que sólo con fe y con un deseo inquebrantable de cumplir con mi Ley, podréis atravesar este desierto, como el fuerte Israel del Primer Tiempo.
14. No rehuyáis las pruebas de la vida, ni desoigáis mis enseñanzas, porque ellas están forjando a vuestro espíritu.
15. Los fuertes serán los que den el mejor testimonio de mi manifestación y de mi verdad; los débiles andarán buscando cómo simulan que cumplen con su misión, cuando en realidad no testifican con sus obras el amor y la caridad de mi Doctrina.
16. Aún restan unos años en los que podréis seguir escuchando estas lecciones para que quedéis debidamente preparados para transmitir mis enseñanzas, una vez que mi palabra haya cesado.
17. Desde ahora os digo que no sois más que nadie, que la creencia que habéis alimentado de que sois un pueblo de seres privilegiados, es un error, porque el Creador en su amor perfecto por todas sus criaturas, a ninguna distingue. Os digo esto, porque mañana tendréis que enseñar a vuestros hermanos la Doctrina que os traigo en este tiempo y no quiero que aparezcáis ante los postreros como seres superiores, ni que los méritos os hicieron dignos de ser los únicos en escuchar mi palabra.
18. Seréis hermanos comprensivos, humildes, sencillos, nobles y caritativos.
19. Seréis fuertes pero no arrogantes, para que no humilléis a los débiles. Si poseéis grandes conocimientos sobre mi Doctrina, jamás haréis alarde de vuestro saber para qué vuestros hermanos no se sientan empequeñecidos junto a vosotros.
20. Llevaréis presente que todo cuanto acumulasteis en vuestro corazón, no os fue dado para que lo atesoraseis, sino para que hicieseis conocer mi verdad a vuestros hermanos, una porción de los cuales está asignada por Mí para cada labriego.
21. ¿Para qué repetiros a cada paso que todo cuanto de bueno hagáis será en provecho de vuestro espíritu?
22. No alimentéis intereses egoístas pensando tan sólo en vuestra salvación y en vuestro galardón, porque vuestro desengaño será muy doloroso cuando os presentéis en espíritu, porque encontraréis que en realidad no supisteis labraros ningún galardón.
23. Para que mejor comprendáis lo que quiero deciros, os doy el siguiente ejemplo: Existen y han existido siempre hombres y mujeres que han procurado hacer obras de caridad entre sus hermanos y que, sin embargo, cuando llegan ante Mí, no me han hecho presente méritos para su felicidad espiritual: ¿A qué se debió esto? ¿Podéis concebir que ellos hayan sido víctimas de una injusticia por parte de su Padre? La respuesta es sencilla, discípulos: No pudieron recoger un bien para sí, porque sus obras no fueron sinceras, porque cuando extendieron su mano para dar algo, nunca lo hicieron movidos por un verdadero sentimiento de caridad hacia el que sufre, sino pensando en sí mismos, en su salvación, en su premio. A unos les movió el interés, a otros la vanidad, y esa no es caridad verdadera porque no fue sentida ni desinteresada y Yo os digo que el que no lleva sinceridad y amor, no está sembrando la verdad ni está labrándose un galardón,
24. La caridad aparente podrá proporcionaros en la Tierra algunas satisfacciones que provengan de la admiración que despertéis y de la adulación que recibáis, pero lo aparente no llega a mi Reino, ahí solo llega lo verdadero. Allí todos llegaréis sin poder ocultar la menor mancha o impureza; porque antes de presentaros ante Dios os habréis despojado de mantos, coronas, insignias, títulos, y todo cuanto al mundo pertenezca, para presentaros delante del Supremo Juez como simples espíritus que van a responder ante el Creador de la misión a ellos encomendada.
25. Comprended que sois el pueblo que viene caminando desde el Primer Tiempo; juntos ahora en una sola voluntad y así podréis ver mis prodigios y decir Dios nos ha perdonado, el Señor derrama su amor sobre nosotros.
26. Unos veáis en la envoltura de un niño, otros en la de un mancebo o en la de una doncella y otros en un anciano; ahí sólo mi mirada puede descubriros, sólo Yo sé la carga que cada uno trae y la expiación que está cumpliendo. Los cardos que se han clavado en vuestros pies sólo Yo los veo y es mi amor quien los aparta, para sanar luego vuestras heridas.
27. Quiero que sea mi palabra que recibiréis hasta 1950, la que os una a todos, que no sea el dolor; pero mientras digáis: “En tal lugar no es verdad lo que se entrega”, estaréis cultivando en vuestro corazón la semilla de la división y de la discordia. Vuestro orgullo y vuestra vanidad os hacen sentiros superiores y primeros entre los demás y de esa manera no estáis imitando al Divino Maestro. El Verbo, siendo uno con el Padre, se hizo hombre por amor a los pecadores y vosotros no sabéis renunciar a vuestro orgullo, a vuestra falsa personalidad para amar a vuestros hermanos, como Yo os lo he enseñado.
28. Para comunicarme con este pueblo, he tenido que humanizar mi voz haciendo uso de un portavoz humano, el cual ni siquiera es limpio de entendimiento y corazón. Vosotros juzgáis los actos de vuestros hermanos y si los encontráis imperfectos, les desconocéis y os alejáis de ellos, y Yo os pregunto: ¿Esa es la enseñanza que os he dado? Como a un nuevo Lázaro he dicho a este pueblo: “Levántate y anda”, mas la vida que le he entregado ha sido para que la consagre a amar y servir a sus semejantes, pero no habéis tratado de imitar la mansedumbre del Cordero, sois reacios de cerviz, duros de corazón y por eso hay guerras y división en vuestro seno, imitando con ello a los pueblos que en guerra se encuentran. Recordad que os he dicho: “No juzguéis a vuestro hermano, porque a su tiempo vendrá vuestro Dios y Señor a juzgaros”. No imitéis los malos ejemplos de los hombres, imitad a vuestro Maestro. Tenéis un ejemplo perfecto que os sirve de lección en vuestra marcha de evolución hacia la Ciudad Prometida en donde os espera el amor de vuestro Padre.
29. ¿Queréis que surjan entre vosotros aquellos profetas del Primer Tiempo, que entre lamentaciones por calles y plazas os amonestaban, para que hicieseis penitencia y os arrepintieseis de vuestras faltas? De cierto os digo que les juzgaríais extraviados de la mente y no les creeríais. Mas algunos se levantarán hablando a las multitudes en los pórticos de los templos y recintos, en donde los hombres se congregan a elevarme culto, descubriendo la falsedad de los ídolos y proclamando el culto que Dios quiere de sus hijos.
30. Aquí entre vosotros, cada portavoz, facultad o vidente, ha sido un profeta; sus voces unidas en una sola se han elevado para enseñar a este pueblo el camino por medio de la oración, la práctica de la caridad y el culto a través de vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos. ¿Cómo es que perdéis a veces el camino cuando éste está trazado con sangre de amor divino? ¿Es posible que los confundáis con los caminos que con sangre de homicidios han trazado los hombres?
31. Vuestra conciencia sabe cuánta razón tengo para hablaros así, más vuestro corazón se resiste y cree que os hablo con excesiva dureza; entonces, llenos de arrepentimiento y de llanto me preguntáis si
vosotros seréis de los que vayan a dejar manchado este camino o a llenar de dolor el corazón de vuestros hermanos. Yo os digo que no os confundiréis, porque mi camino es claro y luminoso y quien abre sus ojos y le busca, pronto le encontrará.
32. Yo levantaré mi palabra y más tarde vendrán hombres de tierras distantes a preguntaros si fue verdad que Dios vino entre vosotros a hablaros como Maestro. ¿Qué contestaréis entonces y cuál será vuestro testimonio?
33. Tiempo ha que estoy llamando a vuestro corazón y por eso decía que me tenéis cerca, mas no me habéis abierto sus puertas para que Yo pase a morar en vuestro interior. He permanecido fuera llamando pacientemente.
34. Uno de los defectos más graves es el de la hipocresía; no pregonéis amor mientras no seáis capaces de amarme en vuestros semejantes. ¡Cuántos de los que han juzgado el beso de Judas no quieren ver que ellos han dado el beso de aparente fraternidad a su hermano y por su espalda le han traicionado! Cuántos de los que dicen estar sirviendo a los necesitados los veo entregando a cambio de monedas, la luz, la verdad, la caridad. ¿Por qué cuando alguien os ha atemorizado con sus preguntas, habéis hecho como Pedro en sus momentos de flaqueza: negarme y afirmar que en verdad ni siquiera me habéis conocido? ¿Por qué teméis a la justicia humana y no teméis a la mía? En verdad os digo que entre la justicia divina y vuestros pecados, se interpone la intercesión de María, vuestra Madre Celestial, que siempre ruega por vosotros.
35. Vengo enseñándoos a guiar a las multitudes, aun cuando ya desde el Segundo Tiempo os había mostrado cómo conducirlas sin que se fatigasen, reanimándolas con la dulzura de mi palabra, sustentándolas en el desierto y haciendo pródigos para encender la fe en sus corazones.
36. Os he dicho que para el año 1950 terminará mi comunicación que he tenido con vosotros a través del entendimiento del portavoz; mas también os digo que antes de levantarla, habrá portavoces que por su impureza y falta de espiritualidad, Yo cerraré sus cerebros antes del tiempo señalado; mas esto será para que no confundan a nadie con lecciones que no contengan mi verdad.
37. Mi luz ilumina, mas no ciega ni turba; Yo soy la Verdad. Analizad esta palabra y esta manifestación y vuestra conciencia os dirá si ella os enseña la verdadera vida.
38. Recordad que son dos las eras que con anterioridad ha vivido esta humanidad. La primera iluminada por la luz del conocimiento sobre la Ley Divina; la segunda fortalecida con las lecciones de amor divino que os diera en Jesús. Ya comienza un nuevo tiempo a enviar sus luces sobre los hombres y sin embargo, éstos aún siembran y cosechan la
semilla del mal, se destruyen unos a otros, se causan daños y luchan a muerte hermano con hermano.
39. Siglos y más siglos han transcurrido y aún no se cansan los hombres de sembrar y recoger tanto mal, ni se han cansado de hacer que se derrame tanto llanto, ni de regar la Tierra con la sangre humana, ¿Hasta qué grado de amargura querrán beber el cáliz del dolor que los detenga en su incesante carrera y vuelvan al camino verdadero? No quiere vuestro Padre que bebáis los residuos que quedan en el fondo de ese cáliz; sin embargo, eso es lo que vais buscando con vuestra soberbia y vuestros odios.
40. Pueblo amado, mirad que la humanidad se encuentra hambrienta de paz. ¿Por qué no os preparáis para que con vuestras obras de amor le llevéis la buena nueva, levantándola a la fe y a la vida verdadera? ¿Por qué no tenderle una mano fraternal, noble y sincera, invitándola a la reflexión y a la oración?
41. Cierto es que tropezaréis con el orgullo de los científicos que creen saberlo y dominarlo todo, que creen haber descubierto el secreto de lo infinito; pero con cuánta sabiduría y justicia voy a tocarles y ese será el instante en que este pueblo, que ya sabrá testificar de mi Doctrina, hablará del espíritu, de la vida eterna y del conocimiento de la comunicación espiritual con Dios; hará llegar su voz a las naciones, y ese testimonio será como semilla fecunda que caiga en tierra fértil.
42. Los hombres abrirán sus ojos espirituales a la luz, mas en verdad os digo que antes de que eso sea, habrán de recibir aún muchas pruebas de la Naturaleza con las que se sorprenderá y se estremecerá la humanidad.
43. Cuando todo esto haya sido, se presentará la justicia inexorable de Dios poniendo punto final a tanta profanación y a tan desmedido orgullo.
44. Pasad la dura prueba; muchos de los que me habían olvidado se acordarán de orar y muchos que creyeron que para descubrir y conocer los misterios de la Naturaleza, era indispensable renunciar a toda creencia espiritual y a todo culto hacia Dios, se convencerán de su error, mi luz les estará bañando e inspirando lo que sus pobres inteligencias nunca hubieran encontrado.
45. Han sido los hombres de ciencia muy ingratos, porque se han olvidado de quién hizo todo lo que hoy les enorgullece, por creer que ellos lo han descubierto.
46. Necios y torpes han sido también, porque se han llenado de soberbia y superioridad creyendo haber penetrado en el conocimiento de la Creación, cuando en realidad sólo superficialmente la conocen.
47. En el Arcano de Dios nadie penetra, a menos que Él tenga a bien revelar a sus hijos algo de su contenido; esto debe haceros comprender
que quien aspire a conocer lo que el Señor guarda en su Arcano, le será menester buscarlo por el camino de la humildad, del amor y de la espiritualidad.
48. El supremo conocimiento no está reservado a los hombres de mente desarrollada, sino a los hombres de espíritu elevado.
49. Bastaría que vosotros, testigos y oyentes de esta palabra, dieseis a conocer esta Doctrina sobre la cual los hombres no han reflexionado, para que ellos, iluminados por su conciencia, presintiesen mi verdad en vuestras palabras
50. Necesito hombres de buena voluntad, hombres fuertes y leales, sensibles al dolor ajeno y celosos del cumplimiento de mi Ley, para que en calidad de mis enviados traspasen fronteras, crucen países y vayan sembrando y extendiendo el conocimiento de este mensaje divino, hombres que vayan a explicar el porqué de las pruebas, de mi justicia, de las guerras, de la destrucción y el dolor, que además enseñen la forma segura de encontrar la paz y la salud, ya sea del espíritu o de la materia.
51. De este pueblo surgirán los heraldos, los profetas de mi Nueva Palabra, los labriegos y sembradores de esta Doctrina de amor y espiritualidad, por lo que entre vosotros deberá haber purificación y justicia.
52. Aquella manifestación de mi espíritu prometida por Mí en el Segundo Tiempo, es ésta que estáis presenciando, pueblo, ved que se aproxima ya su final. Aprovechad cada una de mis lecciones porque después de 1950 no volverán a escucharse bajo esta forma. La hora está fijada y mi voluntad es irrevocable. Si Yo no cumpliese mi palabra, dejaría de ser vuestro Padre, porque descendería al plano en que vibran los hombres, que hoy afirman un concepto y mañana se traicionan a ellos mismos.
53. En los designios de Dios no puede existir variación alguna, porque conociendo el futuro, no puede equivocarse.
54. Dios todo lo tiene previsto desde el principio, con suma justicia y perfección.
55. Comprended esto que os digo, para que también vosotros sepáis ser firmes en vuestras obras como os lo ha enseñado vuestro Maestro.
56. Os estoy hablando desde la nube radiante de luz que contemplaron en Betania mis discípulos del Segundo Tiempo y que ahora han contemplado los videntes. En verdad os digo que ni aquellos que me vieron partir entre nubes, comprendieron el significado de aquella manifestación. Tampoco los que en este tiempo me vieron descender en espíritu entendieron el significado de esa nube, hasta que mi palabra todo os lo vino a explicar y mis enviados espirituales os lo hicieron comprender con su palabra amplia y clara. También los discípulos del
Segundo Tiempo en los instantes de contemplar la ascensión de su Maestro, sin comprenderla, tuvieron la presencia de un ser espiritual que les explicara que ese Jesús a quien habían visto ascender entre nubes, el mundo lo vería descender de la misma manera, es decir, en Espíritu en un nuevo tiempo.
57. Esta manifestación es el cumplimiento de aquella promesa, oh pueblo; si a alguno de mis hijos le parece demasiado pobre la forma en que he venido, es porque no ha sabido elevarse espiritualmente para poder contemplar la luz radiante con que mi Espíritu ilumina la Nueva Era.
58. También en el Segundo Tiempo muchos hombres que soñaban con la venida del Mesías prometido, se sintieron defraudados cuando contemplaron la humildad de Cristo y por eso me negaron. No pudieron ellos descubrir a través de la pobreza exterior de Jesús la presencia del Reino de los Cielos, del Reino de la Luz y la Verdad.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 76
1. Es día de gracia para vosotros. Venís a escuchar mi amorosa palabra que inunda de amor a vuestro corazón. Os estremecéis de júbilo al pensar que sois los precursores de aquellas generaciones de discípulos mios que están por llegar a la Tierra; entonces confesáis delante de Mí que sois torpes y débiles para desempeñar una misión que sea digna de Mí. Dudáis porque no me habéis comprendido, mas Yo no os enviaría a cumplir tan delicado cargo mirándoos débiles como estáis en estos instantes. Mis enseñanzas descienden día tras día a vosotros para doctrinaros y fortaleceros, para que una vez que estéis firmes en vuestra fe, enviaros a la lucha.
2. Si alguno piensa que los pecadores no son dignos de que Yo venga a salvarles, de cierto os digo que ese no me conoce. Yo no quiero la muerte para ninguno de mis hijos y una vez más estoy dispuesto al sacrificio para salvarlos y llevarlos a la verdadera vida. Comprended que no es posible que exista un ser que habiendo sido creado para determinado fin logre hacer variar la voluntad del creador, y vosotros fuisteis creados para elevaros hasta Mí por el camino de la verdad. Ese camino es el que han perdido los hombres con su materialismo y es el que vengo a trazaros nuevamente con mi amor.
3. Haré que esta humanidad, a semejanza del pueblo de Israel, rompa las cadenas de la esclavitud y se encamine a la falda de la montaña en
donde escuchará mi voz que le señalará el camino de la Tierra Prometida.
4. No concedí a toda la humanidad la gracia de escuchar mi palabra en este Tercer Tiempo; lo hice con aquellos que podían sentirme y creerme bajo esta forma. Esta manifestación, esta palabra, servirá de preparación para que toda la humanidad sienta más tarde mi presencia bajo una sola forma: la espiritual.
5. No temáis pueblo, tened la seguridad de que no estaréis solos en esa hora porque la Naturaleza hablará y los elementos darán testimonio y cumplimiento a mis profecías para que la humanidad reconozca que éste es el Tercer Tiempo, el de la manifestación del Espíritu Santo.
6. Mi justicia pasará sobre toda criatura y tocará a todo ser humano, como en aquel tiempo el ángel del Señor pasó sobre Egipto dando cumplimiento a mi justicia, salvándose de ella tan sólo los que habían señalado su puerta con la sangre del cordero.
7. En Verdad os digo que en este tiempo será salvo todo aquel que vele y tenga fe en la palabra y en las promesas del Salvador, el Cordero Divino que se inmoló para enseñaros a orar y a cumplir con perfecto amor la misión de vuestra restitución, porque mi sangre, como un manto de amor, lo protegerá; mas el que no velase, el que no creyese o blasfemase, ése será tocado para que despierte de su letargo.
8. El año 1950 se acerca y pronto llegará el tiempo de justicia de que os hablo, el tiempo de la lucha de la luz contra la tiniebla. Preparaos pueblo, velad y orad, sentid el dolor de vuestros hermanos. Mirad cómo van enfermando las envolturas y el espíritu lleno de angustia por los peligros que lo acechan, busca un faro que lo ilumine y un bálsamo que cure sus males. Yo os he preparado para que seáis pastores de esas ovejas perdidas y las acerquéis a Mí para limpiar su espíritu, sanar su cuerpo y prepararles su camino inspirándoles el amor y la rectitud para que den principio a una nueva vida.
9. Mi luz ha aparecido en esta Tierra y se extiende por doquiera, congregando en torno mío a mis hijos de todas las razas y creencias. Vosotros que ahora oís mi palabra, habéis recobrado vuestros dones, habéis sanado y estáis llenos de fortaleza. Cuando la humanidad conozca esos sucesos, os llamará privilegiados, os pedirá que le deis un poco de esta verdad que os he revelado y escuchará ansiosa vuestras palabras. Hay muchos que debiendo estar ya leyendo en este libro, han retardado su llegada y vendrán cuando mi palabra haya cesado; mas para entonces estaréis preparados y les enseñaréis con amor como Yo os he enseñado a vosotros.
10. No temáis a las tinieblas en que viven vuestros hermanos, ni a la lepra, ni a la espada de su lengua. Se acercarán a vosotros, reacios los unos, otros compresivos; a todos les enseñaréis con caridad. Yo os he
hablado con amor y mis palabras han sido una caricia y un consuelo para todos mis hijos. Me he presentado ante grandes multitudes sin mirar que unos creen y otros niegan mi palabra. He venido a cultivar el corazón humano sin distinción alguna; este riego de mi amor lo fecundará y en corto tiempo la vida del hombre se transformará. Después de que mi palabra haya cesado quedaréis vosotros como mis discípulos y seguiréis mis pasos testificando con vuestras obras la verdad de mis lecciones.
11. Quiero hacer de vosotros un pueblo fuerte, luchador, que venza los obstáculos y llegue hasta el fin de su misión para conquistar el galardón que le he prometido. Cuando os he ungido, he hecho que reconozcáis vuestros dones y habéis quedado preparados para la gran jornada. No sometáis a prueba esos dones; antes bien creed en ellos y no faltéis a la fe. No me probéis a Mí, porque si esto hiciereis Yo siempre demostraré quién soy; mas si Yo os sometiera a prueba, flaquearíais.
12. Si queréis sanar a los enfermos, hacedlo en mí nombre llevando con humildad vuestra misión. Cuando Yo señale el término de la vida de vuestros hermanos, no me pidáis que alargue su existencia; convertíos en guías de esos espíritus que son llamados al Más Allá y a los cuales confío a vuestra caridad; mas cuando tengáis que devolver la salud del cuerpo, sentid el dolor de vuestro hermano y recurrid a vuestros dones, aconsejando y dando fortaleza y vuestro amor hará prodigios.
13. Me hacéis presente a los corazones que por su insensibilidad no han recibido mi Doctrina; revestíos de paciencia, que si tenéis fe en mi palabra sembraréis esta simiente en todos los corazones y Yo concederé a vuestra porción las pruebas necesarias para su convencimiento.
14. Quiero que recordéis siempre mis lecciones porque no he venido a hablar en el desierto, sino a depositar mi luz en vuestro espíritu y corazón. Pensad que si vosotros desperdiciáis mis enseñanzas, hay muchos hambrientos que me esperan ha mucho tiempo porque saben que he de venir a corregir todos los errores.
15. Mis escogidos están diseminados sabiamente en todas las naciones; todos tienen un encargo mío que cumplir. Algunos vendrán a esta nación, movidos aparentemente por causas materiales: unos en busca de trabajo, otros de tranquilidad; para ese tiempo quiero que estéis preparados, que ya seáis mis discípulos. Sólo así será creída mi palabra, por el ejemplo y la fe que el pueblo sepa dar a sus hermanos.
16. Yo soy el administrador divino que os enviará a tiempo a esparcir la semilla, mas no quiero oír de mis discípulos estas palabras: Maestro, me habéis dicho que la tierra estaba preparada y limpia y he encontrado espinas y piedras en las que he tropezado. Y Yo os respondo: No os he ofrecido un camino florido, os he dicho que es el mismo que recorrió Jesús en el Segundo Tiempo y después de El todos sus discípulos.
17. Todos podéis seguirme porque estáis limpios. Antes de atraeros a Mí, os he purificado, por lo tanto, sois dignos de esparcir mi simiente en el corazón de vuestros hermanos; las tierras están dispuestas y preparadas porque el Espíritu de Elías ha sido en este tiempo como el sonido de una campana que ha despertado a todo el que duerme. Todos los que os recreáis oyendo mi palabra, habéis sido tocados por la gracia de aquel pastor espiritual. En verdad os digo que cuando os veo reunidos escuchándome hay gozo en Mí, y cuando no os acercáis al árbol a comer de su fruto, hay tristeza en vuestro Padre.
18. He venido a congregaros en este pueblo, tiempo ha disperso en el mundo; he venido a reunir a las doce familias para luego hacer de ellas una sola y enviarla con una misión de paz entre la humanidad; mas cuando contemplo la ingratitud entre estos hijos no puedo menos que sentir dolor y tristeza.
19. Vengo a confiaros el árbol de la Vida Eterna cuyo fruto dulcísimo es salud, alegría y paz. He dejado que los hombres cultivasen árboles y he visto que la mayoría de sus frutos han sido amargos y de ellos han hecho comer a la humanidad.
20. Mi palabra ha tropezado con vuestro egoísmo, por eso os he dicho que lo que os estoy entregando es para que a su vez lo hagáis del conocimiento de vuestros hermanos, pero vosotros sólo queréis recrearos con mis manifestaciones sin contraer deberes para con los demás; mas el Maestro no os ha llamado para enseñaros lecciones inútiles, ha venido a deciros que aprendáis esta divina lección para que más tarde la aprovechéis en vuestra vida llevándola a la práctica con vuestros semejantes. Yo os revelo en este instante que vuestro espíritu tiene una deuda atrasada con todo aquel que llega a vosotros con un sufrimiento, con una necesidad o con una petición. Mirad con cuánto amor los pongo a vuestro paso para que cumpláis vuestra restitución haciéndolos objeto de vuestra caridad.
21. Tiempo ha os estoy hablando para formar en el seno de este pueblo un nuevo apostolado. Generación tras generación ha escuchado mi palabra y aún no descubro a los que por su firmeza sean los cimientos de mi templo.
22. El año 1950 tendrá que sorprenderos y al no escuchar ya mi palabra os sentiréis como huérfanos.
23. Mi justicia tendrá que tocaros hasta que comprendáis que tenéis que reuniros y formar un pueblo lleno de armonía y fraternidad. Esos tiempos se avecinan y ahora que aún hay oportunidad en que podéis prepararos con amor os digo: no esperéis dormidos a que llegue esa hora.
24. Os parece difícil la unificación e imposible vuestra reconciliación y fraternidad con todos los pueblos de la Tierra; de cierto os digo que los hombres llegarán a reconocerse y a amarse.
25. Cuando los hombres sometan su libre albedrio a la conciencia y obren de acuerdo con la voluntad divina, sentirán que la carga de la vida se hace ligera y que nada fatiga al cuerpo ni al espíritu.
26. ¡Cuánto anhela el padre que todos os sintáis delante de Mí como hijos y no como reos! Siempre que dejáis la Tierra y os presentáis a darme cuentas del cumplimiento de vuestra misión, os sentís abatidos bajo los cargos que os hace vuestra conciencia, y ya es tiempo de que lleguéis entonando un himno de triunfo y de gozo para que podáis decir a vuestro Padre. Señor, todo está consumado.
27. Si el camino hubiese sido amplio ya hubiese llegado toda la humanidad hasta la cumbre; pero como el camino ha sido de pruebas y la puerta estrecha, ha sido menester hacer méritos para poder penetrar en él.
28. Es imposible que desde este mundo tratéis de imaginar lo que es y cómo es mi Reino, el Cielo y la Gloria. Quiero que os baste saber que es un estado de perfección del espíritu desde el cual ve, siente y comprende la vida maravillosa del espíritu que hoy no podéis comprender ni concebir.
29. Os digo que ni los espíritus que habitan en planos más altos que aquél en que vivís, conocen la realidad de aquella vida. ¿Sabéis lo que es vivir en el seno del Padre? Cuando habitéis ahí, entonces podréis saberlo. Sólo un vago presentimiento, una leve intuición de aquel misterio cruzará fugazmente por vuestro corazón como un aliciente en vuestro camino de evolución,
30. Venid al Padre por el camino estrecho del amor, que es caridad, que es perdón, que es humildad y apartaréis de El su tristeza.
31. Pueblo, os he visto llorar por el mundo. ¡Benditos seáis! Comienza vuestro corazón a sentir el dolor ajeno. Os he contemplado en el silencio de la noche elevando vuestro pensamiento hacia Mí para pedirme la paz y el bálsamo para la humanidad. En verdad os digo: ¡No sabéis cuánto alcanza el mundo por vuestra oración!
32. No temáis no llegar a conocer en esta vida el resultado de vuestras peticiones y de vuestras lágrimas por aquellos a quienes ni siquiera conocéis. El cincel del dolor está puliendo vuestro corazón v mi palabra os inspira a cada instante la caridad. Hoy comprenderéis la fuerza que poseéis por el pensamiento, así como por otros dones que hasta ahora no habéis cultivado. Dentro de vosotros existe una vida aún desconocida.
33. ¿Imagináis el dolor de un espíritu cuando al retornar al valle espiritual se da cuenta de que no supo cumplir su misión en el mundo,
ni revelar a la materia sus dones y atributos? En este tiempo vengo a entregaros nuevamente mis lecciones, aunque en la Doctrina que os di en el Segundo Tiempo ya os las había dado, mas entonces no podíais analizarlas. Todo aquello que no acertabais a comprender lo considerabais misterio y sobre ello extendíais un velo. Ese velo es el que ahora vengo a desgarrar con mi luz para que los misterios os muestren su esencia.
34. He aquí por qué os he dicho que no conocíais la fuerza del pensamiento. Hoy os digo que el pensamiento es voz y es oído, es arma y es escudo. Lo mismo crea que destruye. El pensamiento acorta la distancia entre los ausentes y encuentra a los que había perdido. Conoced vuestras armas antes de que la lucha comience; el que sepa prepararse será fuerte e invencible. No será necesario que esgrimáis las armas homicidas. Vuestra espada será el pensamiento limpio y puro, y vuestro escudo la fe y la caridad. Aún en el silencio resonará vuestra voz como mensaje de paz.
35. Esta es la lección que vengo a enseñaros ahora y en verdad os digo que mis palabras no se perderán, así como no fue inútil una sola gota de la sangre derramada en el Calvario. Del tiempo que os he dado para vuestra vida material, os estoy quitando unos instantes por los cuales podéis alcanzar la vida eterna. Estos momentos no tienen precio.
36. Ni siquiera os exigí que creyeseis en Mí; cuando llegasteis fui Yo quien se adelantó a daros pruebas sanando vuestros males del cuerpo, dando paz a vuestro espíritu o algo que creíais inalcanzable. Después, cuando habéis creído en Mi y os habéis entregado con fe al cumplimiento de mi Ley, he señalado a cada quien su misión para que no se equivoque de camino, para que sólo tome lo que le corresponde y entregue a sus hermanos la caridad y el amor como Yo he venido a hacerlo en vosotros.
37. ¿Por ventura creéis que todos los que enseñan son maestros? ¿Creéis que todos los que se nombran ministros de Dios, son enviados míos o sea que Yo les he dado la misión que están desarrollando? ¿Creéis que todos los que reinan, gobiernan y mandan en el mundo poseen los dones necesarios para cumplir esa misión? No pueblo. Cuán pocos son los que desempeñan el cargo que en verdad les ha sido confiado. Mientras unos usurpan un puesto que no les corresponde, los que deberían desempeñar o se ven humillados y postergados. He tenido que venir nuevamente como Maestro a enseñaros, Yo que soy vuestro Dios, a ofreceros la comunión espiritual y Yo que soy vuestro Rey a gobernaros para encauzar a vuestro espíritu en el sendero de evolución.
38. Ayer sólo almacenabais palabras que nadie os enseñaba a comprender o a interpretar y que sólo os llenaban de confusión. ¿Quién de vosotros, después de recibir mi palabra como una semilla y el rocío
fecundador de mi luz que lo explica todo, cree aún en el fuego eterno del infierno? Ninguno. Hoy sabéis que no será el temor al castigo lo que os hará cumplir mi Ley, sino vuestro amor, nacido en lo más profundo del corazón. Aquellos tiempos en que vuestro espíritu temblaba ante la justicia de un Dios terrible e inexorable, han pasado. Erróneamente se ha interpretado lo que en sentido figurado os revelé en tiempos pasados. Lo que debéis saber es que cuando la conciencia de un pecador logra apartar al espíritu de su materialismo y le señala todos sus errores, la comprensión de su ingratitud le hará arrepentirse y la vergüenza que sufra será tan intensa que os parecerá débil junto a ella, la falsa idea del fuego material como elemento purificador del espíritu.
39. La conciencia es la luz de Dios y esa luz es fuego de amor que consume toda impureza. He ahí el fuego en el que se funde de nuevo el espíritu, para levantarse otra vez lleno de luz.
40. También os digo que así como existe ese fuego en la conciencia que no es fuego material, también existen en el espíritu tinieblas y soledad que no son como las que tenéis en el mundo, ni como las imagináis.
41. ¿Cómo habéis podido creer que en el día del juicio resuciten los cuerpos de los muertos y se unan a sus espíritus para penetrar en el Reino de Dios? ¿Cómo podéis interpretar así lo que en otros tiempos se os enseñó?
42. La carne es de este mundo y en él queda, mientras el espíritu se levanta libre y vuelve a la vida de donde brotó. “Lo que es nacido de la carme, carne es; lo que es nacido de mi Espíritu, espíritu es”. La resurrección de la carne es la reencarnación del espíritu y si unos creen que esa es una teoría humana y otros creéis que es una nueva revelación, de cierto os digo que esta revelación comencé a darla a conocer al mundo desde el principio de la humanidad; prueba de ello podéis encontrarla, en el texto de las Escrituras que son un testimonio de mis obras.
43. Mas en este tiempo ha llegado esta revelación a vuestro espíritu en un grado mayor de evolución y en breve será tenida en justicia como una de las leyes más justas y amorosas del Creador. Desechad la creencia que teníais acerca del “Día del juicio”, que no es un día de los vuestros, porque es un tiempo, y el fin del mundo no es el del planeta en que vivís, sino el de la vida egoísta que sobre él habéis creado.
44. En verdad os digo: Vivís en el día del Señor, estáis ya bajo su juicio. Vivos y muertos están siendo juzgados; actos pasados y presentes son pesados en esta balanza. Abrid vuestros ojos para que seáis testigos de que por donde quiera la justicia divina se hace sentir.
45. Ahora es cuando debéis permanecer fuertes porque la tempestad se ha desencadenado y las tentaciones os acechan a cada paso. Dejad la Sodoma y Gomorra, ciudades pecadoras, y no volváis vuestro rostro,
porque ellas os están invitando y ya que os libertasteis, no volváis a caer en su seno, no sea que luego no tengáis fuerzas para separaros de ellas. Id sin deteneros en pos de la ciudad de paz, aquella que llegará a establecerse en vuestro corazón cuando el tiempo sea llegado.
46. ¿Cuánto durará el juicio? No lo sabéis; más de cierto os digo que el tiempo de purificación será acortado por mi caridad divina. Ancianos que lloráis porque vuestra razón os dice que no veréis en la Tierra el triunfo de mi Ley, en verdad os digo: ¿Quién puede aseguraros que no volveréis para entonces al mundo, a ser testigos de la venida de mi Reino y a dar un paso más en el camino? A los que no volviesen les digo que Yo les haré contemplar desde el Más Allá el triunfo de mi justicia y la voz y la presencia de esos seres será sentida en la Tierra.
47. Una nueva lección os he entregado; con ella he destruido conceptos erróneos porque habíais materializado enseñanzas anteriores. Ved que os hablo en múltiples formas; una misma lección os la enseño de distintas maneras, para que ninguno se quede sin comprender mi palabra. Tened en cuenta que ni vuestro espíritu ni vuestro entendimiento tienen el mismo grado de evolución en todos los que venís a escucharme. Yo sé lo que cada quien necesita, por eso humanizo y limito mi palabra hasta hacerla comprensible a todos y a cada uno de mis párvulos.
48. Después de entregaros mi lección y a fin de que vuestro análisis sea acertado y justa vuestra interpretación, os envío a mis emisarios espirituales, mensajeros y explicadores de mi palabra, para que os ayuden en vuestro estudio y encontréis la esencia de mis revelaciones.
49. Quiero que lleguéis a comprender la importancia que tiene el estudio y análisis de mi palabra, ya que cada frase encierra cuando no una revelación, una profecía; cuando no un juicio, una lección para vuestro espíritu.
50. Quienes den a mi Obra la importancia que ella encierra en este Tercer Tiempo y se profundicen en el análisis de mi palabra, verán el florecimiento y el desarrollo de muchos dones que estaban latentes en su ser. Benditos sean los que despierten ante la voz de su Señor, porque al levantarse a cumplir su misión, se percatarán de que no son parias ni menesterosos como habían creído y sabrán, además, que nunca estuvieron olvidados por su Padre.
51. El que por necedad, incredulidad o materialismo, no desarrolle en este tiempo sus dones y potencias espirituales se verá a cada paso sorprendido por los grandes acontecimientos y las pruebas destinadas a manifestarse en esta era; por eso os digo: preparaos, velad y orad, poned alerta a la humanidad.
52. ¿Habéis observado en vosotros vuestro despertar espiritual? ¿Estáis convencidos de que verdaderamente os encontrabais durmiendo? Pues
haced con vuestros hermanos lo que mi palabra ha hecho con vosotros y estaréis en condiciones de iniciaros en la comunicación de Espíritu a espíritu.
53. Cuando habléis de Mí y entreguéis vuestro testimonio, hablad claro para que a ninguno confundáis. ¿Por ventura vine oculto tras el misterio o envuelto en sombras? Es verdad que he venido en Espíritu, invisible a vuestros ojos humanos, pero espíritu no significa misterio ni tiniebla, sino luz, verdad y claridad para quien sabe observar con buena fe y analizar con buena voluntad.
54. A este pueblo que ha sido testigo de mi comunicación por el entendimiento humano, le hago saber que para que el tiempo que a este estudio ha dedicado y la lucha que ha sostenido para permanecer firme entre las multitudes tengan mañana un fruto digno de sus méritos, es necesario que cuando esta palabra cese de vibrar a través del portavoz haya acumulado en su corazón todas mis enseñanzas, a fin de que esté en aptitud de testificar esta verdad.
55. Mi pueblo me dice en su corazón: Maestro, durante muchos años hemos escuchado tu divina palabra sin lograr llegar al fondo de tu enseñanza. ¿Cómo podremos alcanzar la preparación que nos pides en los escasos años que nos restan de escucharte? Y Yo os digo que si no habéis llegado a comprender mi revelación ha sido porque os ha faltado preparación y meditación para lograr el mejor análisis de las lecciones que os he venido entregando.
56. Voy a concederos una gracia por medio de la cual podréis llegar a extraer toda la sabiduría que os he dado en mi palabra; pero no creáis que esa gracia consiste en prolongar mi estancia entre vosotros, no; ¿Qué objeto tendría permanecer por más tiempo después de haberlo dicho todo y de habéroslo legado en los escritos? Aquella gracia de que os hablo la tendréis inmediatamente después de que mi palabra haya dejado de vibrar en 1950; entonces os concederé un tiempo para que os consagréis a la lectura de las innumerables lecciones que os di; haréis una meditación concienzuda y un estudio profundo que os ayudará a descubrir toda la esencia que el Verbo vertió en su comunicación con los hombres.
57. Con ese estudio iréis espiritualizándoos y adelantaréis en conocimiento y preparación. Entonces exclamaréis regocijados: Señor, bendito seas, porque nos diste la oportunidad de aprovechar aquel caudal de luz que nos trajiste y que ya se iba alejando de nuestro corazón.
58. Este es el Tercer Testamento del Único Dios que se ha manifestado a los hombres en tres formas o fases distintas.
59. No podréis negar que durante el tiempo de mi comunicación estuvieron con vosotros mis complacencias, aunque también estuvo
presente mi justicia; todo ello os ha ayudado a comprender que verdaderamente se trataba de una revelación divina y que es cierto que una nueva era se ha iniciado para la humanidad.
60. ¡Oh naciones benditas, aunque no sintáis la cercanía de mi presencia, ni os deis cuenta de que habéis penetrado en el nuevo tiempo que es de luz y de justicia, Yo os doy mi amor, mi perdón y mi bendición!
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 77
1. Bienvenidos seáis labriegos amados que os habéis convertido en mis compañeros de lucha y de trabajo.
2. Gozosos vienen a ofrecerme el fruto de su labor los que han abrazado con amor esta cruz porque son felices sabiendo que sirven a su Padre. Otros llegan tristes y cabizbajos ante Mí; son los que al oír que en la calle les llamaron herejes, traidores o brujos, se sintieron invadidos por el temor y la vergüenza y desde entonces se ocultan a las miradas de sus hermanos; y cuando llegan a hablar de mi Obra lo hacen brevemente con temor y titubeos. ¿Qué fruto podrán levantar estos corazones tímidos, y que paz podrá producirles el saberse discípulos de esta Doctrina?
3. Yo quiero que mis discípulos se sientan en todas las ocasiones, dueños de sí mismos; que testifiquen con sus obras de amor delante de sus hermanos la verdad de mi Doctrina y lleven su frente alta y la paz en su corazón porque todo ello será una prueba del firme convencimiento de la verdad que han abrazado un testimonio de fe y de dignidad ante sus hermanos.
4. A los débiles y temerosos vengo a hablarles con palabras que levanten su espíritu decaído y enciendan su fe. Vengo a convencerles de que nadie podrá presentarles en el mundo Doctrina más perfecta y espiritual que la que os he revelado en este tiempo.
5. Cuando esa certeza penetre en su corazón ya no se ocultarán de las miradas de sus hermanos, ni se avergonzarán, ni se quedarán callados. Levantarán su faz, pondrán en sus actos la luz que irradia mi enseñanza y no temerán al juicio de nadie porque estarán en paz con su conciencia.
6. Os he traído una lección y os la he explicado con palabras fáciles de comprender para que pronto la practiquéis; os he enseñado máximas que al quedar grabadas indeleblemente en vuestro corazón, podréis tenerlas presentes en cualquier instantes de vuestra vida para que
cuando la humanidad llegue a pediros pruebas, vosotros sin titubeos y sin temor deis testimonio de mi verdad.
7. No he venido a ofreceros tronos, coronas ni tesoros del mundo, sino el conocimiento de los dones para el espíritu; mas en verdad os digo que uno solo de estos dones vale más que todos los reinos de la Tierra.
8. A vosotros os digo que aunque sepáis que lo que os he entregado es de infinito valor, no os envanezcáis por ello; tened presente que Yo, vuestro Rey, siendo el dueño de todo lo creado, he llegado humildemente y sin alarde ante vosotros.
9. El que quiera conocer mi Reino, habitar en él y poseer sus riquezas, que lo conquiste con amor y con humildad.
10. Mi espíritu invita a todos a venir en pos de mi Reino, no sólo a los habitantes de esta nación, sino a los hombres de todos los pueblos. Mi simiente está diseminada por todo el mundo, son los señalados con la sangre del Cordero, los que han llegado y seguirán llegando entre la humanidad dando la Buena Nueva, despertando a los hombres de su letargo y preparándoles el camino.
Ellos levantarán tras de sí a las grandes caravanas para orientarlas hacia la espiritualidad; irán delante de los pueblos como aquella estrella que guio a los magos en el Segundo Tiempo indicándoles el lugar del nacimiento del Salvador
11. Dispuesto está que habré de manifestarme por conducto de cada uno de mis marcados y mis manifestaciones serán de luz, de poder y de consuelo. Serán mis precursores, mis profetas, mis inspirados, serán apóstoles de la espiritualidad doctores, guías y consejeros. Todo esto de que os hablo ya estaba escrito y previsto.
12. Aquí tuvisteis al enviado del Tercer Tiempo, por cuyos labios habló Elías, quien vino a preparar la Nueva Era; tuvisteis a los portavoces por cuyo conducto vibró mi palabra. En otras partes, bajo diversas formas, tendrán mi mensaje que habrá de ser para su preparación espiritual como la ha sido para vosotros esta comunicación.
13. Breve será el mensaje y una vez entregado los que lo recibieron tendrán que levantarse a darle cumplimiento con sus obras de amor.
14. La humanidad se unirá espiritualmente con esos mensajes porque la esencia de todos ellos será una sola: Mi Verdad.
15. Nadie cambie o altere el sentido de mis revelaciones para que llegada la hora de vuestro encuentro no vayáis a tropezar con diferentes interpretaciones.
16. Vosotros que estáis recibiendo una revelación clara y amplia, como lo es Mi Rayo de luz hecho palabra, sois en esta era los más responsables ante esta Obra y ante la humanidad. Bienaventurados los discípulos fieles a mi enseñanza, benditos lo que buscan afanosamente mi palabra porque en ellos habrá sabiduría.
17. Hay quienes asisten a mis manifestaciones por costumbre y mientras mi palabra habla a su corazón, sus pensamientos vagan por diversos sitios, ocupados cuando no en hondas preocupaciones, en aspiraciones superfluas. Yo os digo que no durmáis ante mi cátedra, porque no sabéis el instante en que os llame a cumplir una delicada misión.
18. Me preguntáis por qué he venido a comunicarme por conducto del ignorante y Yo os digo que su ignorancia estará en su mente inculta, mas no en su espíritu el cual se encuentra evolucionado. Algunos dirán: “Señor, con cuanta precisión se están cumpliendo vuestras profecías”. Otros con tristeza me dicen en su corazón que temen imitar al traidor de mis apóstoles obligados por el pesado fardo de preocupaciones y deberes que tienen en la Tierra. Mas Yo os digo: miradme a Mí que teniendo que atender a las necesidades de todos los mundos y de todos los seres que forman el Universo, aun desciendo entre vosotros para traeros una luz, una esperanza o una gota de bálsamo.
19. Os prometí en aquel tiempo volver a la humanidad y heme aquí para cumplir con aquella promesa aun cuando hayan pasado muchos siglos. Vuestro espíritu anhelaba mi presencia en su deseo de paz, en su hambre de verdad, en su ansia de saber, y mi Espíritu ha descendido para haceros oír una enseñanza de acuerdo con el tiempo en que vivís. ¿Cómo quieren los hombres seguir viviendo como hasta ahora lo han hecho? Ya no es tiempo de que sigan estancados espiritualmente, ni aletargados en la práctica de ritos y tradiciones.
20. La humanidad ya debería conocer mejor a su Padre, sentir en su corazón el dolor por sus semejantes y contemplar con los ojos del espíritu a los seres despojados de la luz que vagan por el espacio llenando de dolor y de sombra a sus hermanos encarnados para que les condujesen con sus oraciones al camino del adelanto espiritual.
21. A vuestra diestra y siniestra están los necesitados, también los muertos a la vida de la gracia y los dejáis pasar porque no sabéis qué hacer con ellos; mas si no sabéis qué hacer con uno de vuestros hermanos cuando miréis que se desatan las guerras mundiales y el dolor se multiplica y se desborda, ¿Qué vais a hacer? Os sentís insignificantes e impotentes para ayudar en algo a los que sufren.
22. Era menester que viniera Yo en este tiempo de dolor a recordaros enseñanzas olvidadas y a revelaros nuevas lecciones. No será necesario que lleguéis a hacer milagros como vosotros los imagináis. En verdad os digo que muchas veces hacéis milagros verdaderos que sólo Yo conozco, porque ni vosotros os dais cuenta de ello.
23. Sólo os pido que vuestra fe sea grande, que practiquéis la oración espiritual y que perseveréis en el bien y vuestros ojos serán testigos de grandes prodigios.
24. Prometí a la humanidad volver en otro tiempo y aquí me tenéis cumpliendo mi promesa. Tenía que venir nuevamente para concluir una enseñanza que a través de dos eras os había venido revelando y cuya última parte había sido reservada para este Tercer Tiempo.
25. No ha sido vuestro corazón el que me ha esperado, ya que carecía de conocimiento sobre la promesa de mi retorno debido a que mi palabra y mis profecías del Segundo Tiempo permanecen casi ocultas; ha sido vuestro espíritu el que me ha recibido porque él conservó mi promesa y supo sentir en el llamado de la conciencia la presencia del Creador apreciando la esencia de la palabra divina, cuando ella tocó las fibras de vuestro corazón.
26. Tiempo de complacencias ha sido éste, en el cual he querido que sintáis muy próxima la presencia de lo espiritual humanizando mi palabra, permitiendo hasta cierto límite la materialización del Mundo Espiritual y dejando que por medio del don de videncia contemplaseis algo del Más Allá y algo del futuro también.
27. Todas estas manifestaciones han deslumbrado momentáneamente a vuestra mente porque os encuentro desorientados. Oís mi palabra y aunque es clara no alcanzáis a comprender su significado; sabéis que esta Doctrina ha descendido de Mí, libre de toda influencia humana y sin embargo, le estáis mezclado cultos y prácticas propias de idólatras y de fanáticos; sabéis de sobra que esta enseñanza es espiritual y quisierais que fuese algo tangible o visible a los ojos materiales.
28. Os ha deslumbrado el torrente de luz que se ha desbordado sobre vuestro espíritu, no acertáis aún a encontrar la esencia de esta revelación; mas en verdad os digo que esta confusión será pasajera y que a medida que vayáis penetrando al fondo de mi palabra, iréis adquiriendo conocimiento de la verdad y espiritualidad de ella, tanto al interpretar la Doctrina como al practicarla.
29. No todo ha sido imperfecto e impuro; en vosotros ha habido algo que os ha permitido sentir el mensaje del Tercer Tiempo y ese algo ha sido vuestra sensibilidad a lo espiritual, por lo cual os he nombrado precursores del Espiritualismo entre los pueblos de la Tierra.
30. Este mensaje que estáis recibiendo de vuestro Maestro a través del portavoz ha sido la lección preparatoria porque mi comunicación bajo esta forma pronto cesará y entonces principiaréis a comunicaros de espíritu a Espíritu y os levantaréis en pos de pueblos y naciones a entregar el mensaje de espiritualidad que anuncie a la humanidad que el Tercer Tiempo está presente, que la era espiritual ha llegado.
31. Mientras no analicéis ni comprendáis la Doctrina del Espiritualismo., Yo no permitiré que os levantéis a predicar, porque mi palabra es trigo divino al cual no deberá mezclarse nunca otra simiente, ni deberá confundirse con la paja.
32. Antes de que se haga la luz en vuestra mente, habrá pugna en el seno de vosotros; mas es necesario que surja esa lucha para que os obligue a meditar y a profundizaros en mi Obra hasta lograr verla definida y clara, hasta encontrarle su verdad y su esencia. Cuando cese esa pugna, los ánimos se serenen y el torbellino se calme, el pueblo saldrá de la tiniebla a la luz a convertirse en el propagador de una doctrina de paz, de una enseñanza de moral divina y de una sabiduría profunda y verdadera que revelará a los hombres los más inesperados secretos que les ayuden a ser grandes, sabios fuertes y elevados espiritualmente.
33. Buscad la inmortalidad del espíritu practicando mi Doctrina de amor. Las tierras son propicias para sembrar mi simiente, ved la confusión por doquiera, los hombres son como los vientos que no saben de dónde vienen ni a dónde van. Era menester que apareciera mi luz en el camino de la humanidad. La luz ya se ha hecho, Yo la he enviado, falta que los hombres abran sus ojos a ella. En estos instantes os preparo para que enseñéis a vuestros hermanos a elevar sus ojos al infinito donde podrán contemplar la luz divina.
34. Mas de cierto os digo, cuán duro y frio encuentro a vuestro corazón; a pesar de estar escuchando hora tras hora esta enseñanza celestial las puertas de vuestra caridad no se abren aún. Os he enseñado a visitar al enfermo en su lecho, a visitar presidios y hospitales para llevar un rayo de luz a esos lugares de expiación; os he enseñado a dar un consejo sabio o una frase de verdadero consuelo. ¿Sabéis a qué os envió a todos vosotros a visitar aquellos lugares? Para que los que saben sentir el dolor de sus semejantes practiquen la caridad y a los fríos de corazón para que al encontrarse frente a esos cuadros de dolor, se conmuevan y comience a germinar en su corazón la simiente de piedad y caridad.
35. Haced que vuestra existencia en la Tierra sea fecunda para cuando lleguéis ante mi presencia no tengáis que confesar llenos de remordimientos, que no supisteis aprovechar el tiempo y que vuestra vida fue estéril espiritualmente.
36. Es el instante en que la conciencia habla y os dice si habéis trabajado con limpidez o no; si habéis armonizado unos con otros; si habéis sabido recibir con amor y caridad a los necesitados, a los enfermos, a los pobres.
37. Orad amados discípulos, para que las buenas inspiraciones siempre os acompañen y no caigáis mañana en tentación; quiero veros unidos en mi Obra, amándoos los unos a los otros y viviendo para servir a vuestros hermanos.
38. Cada recinto en donde me hacéis presente vuestro amor es como una rama; todas unidas forman un árbol corpulento, unas son grandes y fuertes, otras son aún pequeñas y débiles, pero todas son tomadas en
cuenta porque de su unión surge la frescura, la sombra y el refugio para los caminantes; que cada quien vele por su rama porque se acercan los torbellinos que sacudirán con violencia y furia el follaje del árbol. Es necesaria esa prueba para que caigan por tierra las hojas secas y los malos frutos a fin de que cuando las caravanas se aproximen encuentren buena sombra para su fatiga y frutos en sazón para calmar su hambre.
39. Las hojas secas y los malos frutos son todas aquellas prácticas y hábitos que habéis introducido en Mi Obra, no siendo parte de ella, los que a fuerza de practicarles día por día y año por año habéis llegado a mirarles como si fuesen la misma Ley.
40. Quiero que abráis vuestros ojos a la verdad para que os deis cuenta de la pureza de mi Doctrina y que poco a poco os vayáis eximiendo de todo lo superfluo que hubieseis mezclado en vuestras prácticas.
41. La tempestad se aproxima, mas no viene a destruiros, sino a dejaros un beneficio muy grande si sabéis permanecer serenos y aprovechar sus lecciones; mas si por vuestro fanatismo os anegaseis a vuestras costumbres y desaprovechaseis la prueba, quedaréis sumidos en un estancamiento profundo que no sabéis cuánto durará; después vendrá un nuevo torbellino, aún más fuerte, para sacaros de vuestro sueño, de vuestros errores y de vuestra desobediencia.
42. Meditad profundamente sobre la finalidad de mi nueva manifestación y quedaréis convencidos de que vine a libertados de los señores del mundo, de las cadenas de la ignorancia y del fanatismo, libertando a vuestro espíritu para ayudarlo a elevarse hacia Mí y para servir a sus semejantes haciendo uso de sus dones espirituales. Mas después de haberos dado esta libertad ¿Queréis caer nuevamente en tinieblas y en un yugo más doloroso? Reflexionad con la madurez de un espíritu evolucionado y doctrinado para que midáis las consecuencias que podría ocasionaros una nueva desobediencia.
43. Convenceos desde ahora que no os llamé para que vinieseis a adorar nuevos símbolos, sino para que aprendieseis una lección de amor; comprended que ni siquiera es mi voluntad que permanezcáis siempre unidos al calor de estos recintos, sino que una vez que estéis fuertes tendréis que levantaros a practicar la lección aprendida, no importa que os alejéis de aquellos que junto con vosotros escucharon al Maestro, si al fin en lo espiritual vais a estar siempre unidos.
44. Pensad que os he dicho que llegarán ante vosotros los científicos, los teólogos y los filósofos a interrogaros, y que no vais a ocultar con prácticas indignas y palabras confusas el esplendor de la luz que Yo encendí en vuestro espíritu, ni a empañar la pureza de una Obra sin mácula como es la que vine a confiaros, sino a mostrarles la sabiduría de la que os he hecho poseedores.
45. Pensad en vuestros hijos, en esas generaciones del mañana, las cuales os verán como a seres privilegiados por haber tenido la dicha incomparable de haber escuchado al Espíritu Santo por medio de sus portavoces y que desde luego, van a querer ver en vuestras obras la virtud y la pureza, la espiritualidad y la sabiduría que heredasteis de Mí. ¿Habéis pensado alguna vez en todo esto? Sin embargo, si os preparáis todos podréis servirme, todos podréis ser buenos y elevaros a Mí; si así no fuese, no hubiese Yo venido a llamaros en el Tercer Tiempo.
46. Ahora sois humanos; mas de vosotros Yo haré ángeles que vengan a morar en mi Reino de luz. Hoy estáis a prueba, estáis purificándoos en este crisol de vicisitudes del cual saldréis limpios y fuertes.
47. Así como señalo vuestras imperfecciones para que las corrijáis, también bendigo y alabo vuestras cualidades y buenas obras. ¿Creéis que no os he visto orar por los enfermos? ¿Creéis que no he contemplado vuestra lucha por extender el conocimiento de mi Doctrina y que no me he dado cuenta de vuestro esfuerzo por regeneraros, así como de vuestras renunciaciones y sacrificios por merecer mi caridad? Todo lo sé y todo lo veo y prueba de ello es que en cada obra buena que realizáis os hago sentir mi paz y una honda satisfacción por haber hecho el bien.
48. En estos instantes escucho que me decís: “Padre cuánto dolor deja la guerra a su paso entre la humanidad” Podemos ungir a los enfermos que están a nuestro alcance, pero ¿Qué podemos hacer entre aquellos que sufren en lejanas naciones? El Maestro os dice a todos los que sabéis llorar por vuestros hermanos: Seguid visitando y ungiendo a los que están a vuestro alcance y orad por los distantes que Yo haré lo que vosotros no podáis hacer. Ya vendrá el tiempo en que tengáis que esparciros por el mundo llevando a las naciones mi mensaje de libertad espiritual, de paz y salvación; ya llegará el momento en que mis emisarios hagan sentir a la humanidad la dulzura de mi bálsamo en la esencia de mi palabra.
49. Comed ahora todos del pan de mi palabra y sentíos perdonados por vuestro Padre; sentaos todos a la mesa. No vengo a preguntaros quién lavó sus manos para tomar el pan y quién no. Quiero que tanto el que sabe preparar su corazón para oír mi palabra como aquel que llega sin esa preparación, se deleiten comiendo el pan divino porque todos sois mis hijos y a todos los convertiré en apóstoles de la verdad. El árbol, la fuente y el camino son Para todos.
50. He aquí al Espíritu de Verdad en el siglo veinte explicando lo que en el Segundo Tiempo os dijo y que no supisteis interpretar. Mis apóstoles de entonces al oírme llegaban hasta confundirse y al deliberar entre ellos decían: tal parece que a veces el Maestro se contradice; mas
llegó el tiempo en que fueron llenos del Espíritu Santo y reconociendo la grandeza de mi palabra comprendieron que el idioma humano es pobre para expresar lo divino y por ello a veces creyeron que el Maestro había cometido algún error al doctrinarles.
51. Ellos continuaron mi Obra de salvación escribiendo sus nombres junto al de su Maestro con obras de amor y de humildad y así testificaron mi verdad.
52. Ved cuánto tiempo ha pasado desde entonces sobre esta humanidad que llamándose creyente de Cristo y reconociendo a mis apóstoles como seguidores del Maestro, ha ido apartando más y más de su corazón aquella esencia y aquella simiente, dejando tan sólo mi nombre, el cual no saben pronunciar con respeto ni honrar con sus obras.
53. Buscad mi nombre en la Tierra y lo encontraréis en los labios de la mayoría de los hombres; buscad mi presencia y sólo la encontraréis representada en imágenes hechas por manos humanas; buscad mi huella y no la encontraréis en el corazón de la humanidad porque de ahí se ha borrado.
54. Este pueblo me ha escuchado en este tiempo y ha oído aquella frase reveladora que os ha dicho: “Vosotros y aquéllos sois los mismos”. El que comprende el sentido de esa frase dice entonces: ¿Cómo es posible que permanezca yo en la ingratitud y me encierre por siempre en mi egoísmo? Y ante esa reflexión despierta y se levanta al cumplimiento de su misión.
55. Yo os digo que es menester que la humanidad sepa que su espíritu ha venido muchas veces a la Tierra y que aún no ha sabido levantarse en el camino de mi Ley para alcanzar la cumbre de la montaña.
56. A la mitad del presente siglo levantaré esta palabra que ha sido hoy en vosotros y que mañana será en todos mis hijos simiente fértil.
57. Estudiad mi palabra buscando en su fondo la esencia divina y viviréis el supremo goce de ser sembradores en las tierras del Señor.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 78
1. La claridad y sencillez de mi enseñanza os han infundido ánimo para dar los primeros pasos en el Tercer Tiempo y ya comenzáis a balbucir mis divinas frases. Empezáis a reconocer que es un recreo para el corazón apartar el dolor de un semejante y entregarle amor y caridad.
2. No me llaméis injusto si por un instante el dolor y las pruebas se ciernen sobre vosotros; debéis saber que ellas fortalecen el espíritu y que, además, este pueblo ha sido instrumento de mi voluntad a través de los tiempos para presentar por medio de él ejemplos a la humanidad. Sed fuertes para que en vuestras vicisitudes deis pruebas de amor y obediencia ante mi voluntad.
3. Analizad y comprended todas las lecciones que os estoy dando y no hagáis mal uso de ellas porque volveréis con vuestras vestiduras desgarradas y el corazón lleno de amargura como el hijo pródigo de la parábola. Haced de vuestro corazón un granero y almacenad ahí la simiente divina, Cuando el tiempo sea llegado haré el llamado a la humanidad, invitándola a venir hacia esta Nación, la cual abrirá sus puertas a los forasteros, a los caminantes que buscan paz, luz y salud. Y las puertas de vuestro corazón serán abiertas a semejanza de aquellas que la segunda Jerusalén, la ciudad espiritual más blanca que los campos de la nieve, tiene abiertas desde la eternidad esperando a los hijos del Señor.
4. Grande es la misión espiritual de los moradores de esta nación; por lo tanto preparad vuestro corazón para que deis albergue a todo hermano que a vosotros se acerque, sin fijaros en raza, color ni condición.
5. Vuestro espíritu aún no alcanza a comprender toda la magnitud de la revelación que en este tiempo ha recibido, mas vuestro corazón presiente que algo grande ha descendido entre vosotros. Vuestro mundo de ayer ha desaparecido desde que escuchasteis mi palabra porque vuestro egoísmo fue tocado por ella. Ese mundo era pequeño porque se concretaba a vuestros afectos, a lo que poseéis en la Tierra y al imperfecto concepto que tenéis de lo que es la Ley de Dios. Ahora vuestro horizonte se ha ampliado hasta el infinito, y en él presentís un mundo desconocido al cual llegaréis a conquistar por vuestra elevación espiritual. Hoy veis en cada ser humano un hermano y en cada hombre un hijo de mi Divinidad. Hoy miráis la vida como un peldaño en la escala infinita de vuestra elevación hacia el Creador. Hoy sabéis que los que sufren en este valle de lágrimas no han sido olvidados de Dios, que todos reciben la luz de su amor.
6. Discípulos, permaneced en la paz que os doy, no dejéis que os la arrebate el mundo con sus tentaciones, porque tenéis que orar por vuestros semejantes y, ¿Cómo podréis pensar en ellos si en vuestro corazón no existe la paz? Venced los obstáculos de vuestra vida, no los consideréis invencibles; la fuerza que hay en el hombre es grande, lo que os ha faltado es la fe. Perseverad en la fe, en las buenas obras y con ellas cambiaréis los montes de lugar.
7. No consideréis que vuestra vida es estéril pensando que no habéis llevado a cabo grandes obras. Si ella es limpia, algo bueno habréis hecho porque Yo os he dicho que por los primeros, los postreros me reconocerán. Aceptad con gusto esta misión.
8. Recibo la queja de algunos corazones en la que exponen que entre los suyos se encuentran los incrédulos que han torcido el camino. Me dicen que les han hablado mucho y nada han logrado. Yo os digo que aprendáis a hablar con obras, también con silencio, que seáis intuitivos para que no seáis inoportunos. Si os preparáis, si sabéis perseverar, vuestra mirada llegara a ser penetrante y no dejaréis escapar el instante oportuno en el que debéis dar en aquel corazón el último toque con vuestro cincel. Vuestro triunfo os demostrará que aquellos a quienes considerabais fuertes en su obstinación, eran débiles en la realidad. Poned en práctica mis divinos consejos y pronto daréis testimonio de mi verdad. Yo os concederé esta caridad porque tengo más que daros que vosotros que pedirme.
9. Entre los vuestros están aquellos que mucho han desgarrado mi Obra con su lengua y han hecho sangrar vuestro corazón. No os vengaré porque mi justicia es perfecta; mas pronto vendré a tocarlos porque es el tiempo en que “todo ojo me verá”.
10. Preguntaos a vosotros mismos: ¿Estaríais aquí escuchándome si no os hubiese tocado el dolor? Hubo algunos que blasfemaron, renegaron y me desconocieron; pero el dolor fue más fuerte que ellos y los doblegó; entonces llegaron ante la presencia de mi manifestación y lloraron de arrepentimiento. Hoy son los que bendicen aquel dolor que les hizo llegar a Mí.
11. A vosotros os corresponde orar por los que hoy me desconocen. Hacedles comprender que vengo en busca de vuestro espíritu porque le veo sediento y hambriento de mi esencia divina. No busco a vuestra materia porque ella tiene en La Tierra todo lo que le es menester.
12. Debo deciros que no creáis que le sea indispensable al espíritu el cuerpo humano y la vida en el mundo para poder evolucionar; pero sí le son de gran utilidad para su perfeccionamiento las lecciones que en este mundo recibe.
13. La materia ayuda al espíritu en su evolución, en sus experiencias, en su expiación y en sus luchas; ésta es la misión que le corresponde y lo podéis comprobar con esta manifestación de mi Divinidad a través del hombre de cuyo cerebro vengo a servirme, utilizándole como aparato para transmitiros mi mensaje. Comprended que no sólo el espíritu está destinado a lo espiritual sino que aún lo más pequeño dentro de lo material ha sido creado para fines espirituales.
14. Un recuerdo y un llamado he venido a hacer a vuestro espíritu para que él, sobreponiéndose a la influencia de lo material que ha llegado a
dominarle, haga llegar su luz al corazón y al entendimiento empleando el don de la intuición.
15. ¡Esta luz significa para vuestro espíritu el camino de su liberación! Esta Doctrina viene a ofrecerle los medios para elevarse por sobre la vida humana y ser guía de todas sus obras, señor sobre sus sentimientos y no esclavo de bajas pasiones, ni víctima de flaquezas y miserias.
16. Cuando el espíritu se deja dominar por la influencia de cuanto le rodea en la Tierra, llega a identificarse a tal grado con su materia que se olvida de su verdadera naturaleza, se aleja de la vida espiritual al grado de serle ajena, y es por eso que cuando su cuerpo muere, tiene que turbarse o confundirse.
17. ¡Cuán fácilmente muere el cuerpo! pero qué difícil es para el espíritu que no supo prepararse poder librarse de la turbación.
18. Mientras unos en su confusión quedan adheridos a su cuerpo muerto, otros, conservando en su espíritu las impresiones de su envoltura, creen seguir siendo humanos sin poder elevarse hacia la morada que les corresponde quedando atados a los que en el mundo amaron.
19. No existe en la Tierra cáliz más amargo ni dolor más intenso que el de los espíritus turbados. Los tropiezos, el no poder comprender lo que acontece a su alrededor, los remordimientos, la nostalgia de lo que abandonaron, la soledad, el silencio y la impotencia para elevarse, constituyen el fuego donde habrán de purificarse hasta alcanzar la luz.
20. ¿Creéis que sea inexacto si os digo que de este mundo parten millones de espíritus en estado de turbación? Es el resultado de la ignorancia de los hombres por su falta de meditación y oración.
21. Mi Doctrina del Segundo Tiempo reveló a los hombres la vida espiritual, pero ellos, en vez de analizar mis lecciones y de cumplir mis preceptos, crearon religiones en torno a mi Doctrina concretándose al cumplimiento de ritos y ceremonias materiales, que no dieron más luz a su espíritu y si lo alejaron del sendero de su cumplimiento.
22. Entre vosotros hay quienes me preguntan si al dejar esta vida caerán en tinieblas, a lo cual Yo les digo que si no analizaron mi palabra ni la pusieron en práctica, de nada les servirá haber estado entre estas multitudes escuchando mi Doctrina de luz.
23. Lo que el espíritu cultive, eso será lo que recoja; esa es la Ley y la justicia.
24. Yo, vuestro Salvador, os he señalado en todos los tiempos el verdadero camino y os he revelado los medios para evitar el dolor, la turbación y las tinieblas,
25. Hoy vengo una vez más a vosotros en cumplimiento de esa misión haciendo luz en vuestras sendas inciertas, despertándoos de vuestro letargo, recordando a vuestro espíritu que le espera una nueva morada a
la que tiene que llegar preparado para poderla habitar y disfrutar eternamente.
26. Vengo a vosotros para despertaros y preguntaros. ¿Quién de vosotros es discípulo por su propia voluntad? Ninguno, Yo soy quien os ha llamado. Para escuchar de nuevo mi palabra habéis tenido que estar varias veces en la Tierra. Entre una encarnación y otra os he concedido una tregua de meditación y preparación para una nueva vida,
27. El espíritu, cuando está en la materia, participa de la fatiga de ésta y le es menester después de una lucha el reposo, así como la meditación para formar el plan que deberá seguir, antes de emprender una nueva batalla. Sin esas treguas o altos en vuestro camino muy poco adelantaríais en vuestra senda; mas es necesario que una Doctrina limpia y pura os enseñe estas lecciones con entera claridad, para que vuestro corazón convencido de esta verdad tenga un conocimiento del porqué de muchos de los fenómenos y acontecimientos que sin mi revelación nunca acertaríais a comprender. En mi caridad está el tiempo, la vida, el destino de todos; nada escapa a mi poder.
28. Me conocisteis primero como un Padre inexorable en su justicia ante vuestras faltas; ese Padre tomase ante vosotros en el más dulce y amoroso de los Maestros, Sin embargo, no supisteis interpretar debidamente sus enseñanzas porque creísteis que El castigaba con el fuego eterno a quienes no le amaban, Ahora vengo a mostraros que el Padre no rechaza a sus hijos sólo porque no le aman, vengo a demostraros que el amor divino no tiene limitaciones y que ese amor y esa justicia se manifiestan a través de la ley de la reencarnación que he venido a esclareceros. Ahora comprenderéis que por medio de esa divina ley no existe falta, por grave que sea, que merezca el castigo eterno para un espíritu; mas para llegar a Mí antes tendréis que reparar dicha falta.
29. ¿Qué lograría de vosotros si en verdad os diese como castigo el fuego eterno? Que blasfemaseis eternamente en contra de un Dios a quien juzgaríais injusto, cruel y vengativo.
30. Mi deber de Padre es daros a cada paso ocasión de perfeccionaros enseñándoos el camino por medio de lecciones perfectas. Si Yo que os he enseñado a perdonar y a amar a vuestros enemigos y os he dicho, haced con vuestros hermanos lo que habéis visto que he hecho con vosotros. ¿Estaría dándoos ejemplo de ello cuando vieseis que castigaba con una condena eterna a los que no me amaron? ¿Creéis que no tengo poder para hacerme amar de los que me han aborrecido? A éstos son a los que les doy, no el castigo eterno, sino el tiempo suficiente para que de ellos brote la luz, la regeneración y finalmente el amor. Así como se espera que la tierra sea fecunda para que germine en
ella la semilla, así espero de vosotros que cumpláis con mi precepto que os dice: “Amaos los unos a los otros”.
31. ¿Quién puede conocer a vuestro espíritu en este mundo? Los pastores de las religiones no, porque si no se conocen a sí mismos, menos podrán conocer a los demás. Vuestros padres con toda su intuición apenas alcanzan a traspasar los umbrales del corazón. Poco, muy poco sabe del espíritu la humanidad, porque ha rodeado de misterio esta luz; mas el misterio no existe, sólo la ignorancia. ¿Quién podrá entonces en el futuro guiar al espíritu de la humanidad por senderos de luz? ¿Quién podrá librarle de las grandes confusiones? Sólo mi Doctrina, esta Doctrina que escribiré en vuestro espíritu. De ella brotará la luz que os señale el sendero, la voz que os guie; mas sabed que todo aquél que no escuche esa voz que con amor se hace oír dentro de su corazón está desconociendo el principio de su Creación, porque en el instante de hacerle nacer de mi Espíritu encendí en él esa chispa divina que es la conciencia para que le repitiera a través de toda su existencia que él es mi hijo.
32. En verdad os digo que el pecado y la confusión en el espíritu son pasajeros ante la eternidad por lo cual la purificación y el juicio no pueden ser eternos.
33. Ahora es cuando os dais cuenta de lo que habéis hecho de vuestro espíritu y del caudal de enseñanza que no habéis sabido aprovechar. La voz de vuestra conciencia se hace más clara y más fuerte; os habla del pasado, del presente y os prepara para el futuro. Aprended a reconocer esa voz porque en ella os hablo Yo y cuando la escuchéis tened fe en ella; ¡Ay de vosotros si dudareis! Esa voz siempre os guiará hacia el bien; más si escuchaseis una voz que os guiase hacia el mal, esa no es la de vuestra conciencia, es la voz de vuestras pasiones que os inspira la influencia del materialismo.
34. Mañana os combatirán por creer en esta Doctrina porque así como os apresuráis y preparáis para analizar esta palabra, así los hombres también se preparan para luchar contra vosotros. Ellos harán prodigios de saber y de poder humano para demostraros que poseen la verdad. Vosotros haréis, sin alarde, prodigios espirituales con vuestras obras de amor hacia vuestros hermanos.
35. Elías, el precursor, anuncia de nuevo a la humanidad la presencia espiritual del Señor; la llegada del Espíritu de Verdad, el que esclarece y revela el misterio de la Reencarnación.
36. Os doy esta lección porque el mundo os sitiará y no os dejará salida por Oriente, ni por Occidente, ni por el Norte ni por el Sur. Entonces haréis uso de la potestad que os he dado para que os libertéis de vuestros opresores.
37. No temáis, porque no sois los únicos en el mundo que han buscado la liberación del espíritu. En este tiempo se están levantando los hombres en pos de la luz, de la verdad y de la elevación del espíritu.
38. Recordad a Elías que dio testimonio del Dios verdadero en el Primer Tiempo.
Escuchad:
39. El pueblo de Israel cayó en idolatría y adoraba a un dios pagano. Elías, para convencerle de su error y de su impiedad, dijo a los sacerdotes del ídolo en presencia del pueblo congregado en un monte: “Haced vosotros un holocausto con leña y colocad sobre él a la víctima. Yo formaré igualmente otro holocausto. Invocad los nombres de vuestros dioses y Yo invocaré el nombre de mi Señor y el Dios que enviare fuego para consumir a la víctima, ese será reconocido como el Dios verdadero”.
40. El ídolo permaneció sordo a las súplicas de sus sacerdotes; Elías les decía: “Gritad más alto para que vuestro dios os oiga, para que despierte, pues tal vez está durmiendo”. Cuando los idólatras consideraron inútiles sus esfuerzos, el profeta se entregó a la oración rogando a su Señor que se mostrase como el Dios viviente y verdadero. Acababa Elías de pronunciar su oración, cuando descendió un rayo del cielo y consumió a la víctima del holocausto.
41. El pueblo reconoció la impostura de los sacerdotes de Baal y al mismo tiempo reconoció que Jehová, el Dios de Elías, era el único y verdadero.
42. Ese Elías prometido en aquellos tiempos para éste, una vez más está entre vosotros. El divino Maestro os lo prometió en el Segundo Tiempo y ha llegado en el momento oportuno.
43. Dejad que Elías sea en cada uno de vosotros, sobre todo cuando os veáis sujetos a una prueba; mas entonces recordad que Elías es todo amor, fe y humildad para que le imitéis y entonces pueda brotar de vosotros la profecía.
44. Muchas formas de idolatría existen en la era presente. La ciencia, la guerra, el oro, el poder, el fanatismo religioso, los placeres, son otras tantas deidades ante las cuales los hombres se postran rendidos.
45. Alimentaos con mi palabra para que estéis fuertes. Ved que tendréis que escuchar muchas palabras contrarias a lo que os he enseñado y ninguna de ellas deberá confundiros ni haceros dudar.
46. El libro está abierto, leed en él, porque si vuestro Padre es un libro de sabiduría también vosotros podéis ser un libro de enseñanza y experiencia para vuestros hermanos.
47. La vida que os rodea es una de tantas páginas del libro divino, por eso muchas veces os he dicho: aprended la diaria lección que os da la vida. En este tiempo tendréis que llegar a ser los buenos consejeros que
hablen con palabras y también con obras. ¿Podríais hablar de regeneración si vuestros hermanos os sorprendiesen en sitios inconvenientes? ¿Podríais enseñarles a vivir en paz, si ellos descubriesen que en vuestro hogar no existe concordia?
48. Veo que muchos de los corazones de este pueblo duermen aún sin querer comprender que ya está próximo el día en que cesaré de daros mis lecciones en esta forma, y cuando miren que el libro se ha cerrado llorarán su incomprensión; mas entonces será tarde.
49. Dichosos los que se preparen y se dispongan a obedecer la voluntad de su Maestro porque ellos, al iniciarse la nueva etapa, sabrán comunicarse Conmigo por medio del pensamiento y exclamarán: Señor, vuestro libro continúa abierto.
50. He comparado mi palabra con la semilla de trigo; la he sembrado con amor infinito en vuestro corazón. El corazón es la tierra donde principia a germinar por estar dotado de sensibilidad, pero sus impresiones las transmite al espíritu que es el que guarda verdaderamente mi palabra así, aunque el corazón se olvide de su Padre o deje de latir para la vida, aquella simiente permanecerá guardada en el espíritu y llegará el instante en que germine. Ese instante puede estar próximo o distante, según sea el despertar del espíritu al amor del Creador; mas como la evolución espiritual pertenece a la eternidad, no hay impaciencia en el Padre. Vosotros sois los que ya como humanos o ya como espíritus, debéis apresurar vuestros pasos a fin de evitar por medio de la práctica del bien las experiencias dolorosas.
51. El libro de la sabiduría divina sellado con siete sellos fue desatado por el Cordero; fue el amor del Divino Maestro hacia los hombres el que hizo que se le revelaran los misterios de su arcano. El Sexto Sello muestra su contenido en este tiempo y habla de enseñanzas profundas, os hace mirar el futuro de vuestro mundo y os abre el camino hacia la eternidad espiritual.
52. Os he enseñado que por la oración se adquiere sabiduría, mas no por ello quiero que prolonguéis vuestras oraciones. Os he pedido la oración de cinco minutos y con ello quiero deciros que oráis brevemente para que en esos instantes os entreguéis verdaderamente a vuestro Padre y el resto de vuestro tiempo lo consagréis a vuestros deberes espirituales y materiales para con vuestros hermanos.
53. Sembrad de amor, de caridad y buenas obras el camino de vuestra vida y cuando dejéis la materia para libertar de ella a vuestro espíritu, él, en vez de descender a los valles de expiación, se elevará hacia aquellos mundos en donde recoja entre espíritus de luz todo el fruto de su siembra. Si no os comportáis así, recogeréis el dolor a vuestro paso y de ello no podréis culparme a Mí, ya que Yo, habiendo creado todo lo que os rodea, no hice el dolor, él es creación vuestra, es el resultado de
vuestras imperfecciones. Si Yo permito que apuréis el dolor es porque sé que conociendo el resultado de vuestras obras os podréis perfeccionar porque por el fruto reconoceréis el árbol.
54. Discípulos: Formad con mi palabra un álbum con el cual podáis recrear vuestro espíritu y llevar mañana a vuestros hermanos este testimonio y este deleite. Mi palabra ha de llegar hasta los confines del mundo y tocará a todos los espíritus transformando la vida de los hombres. Mi palabra hará el milagro de que la paz vuelva a esta Tierra.
55. Si los elementos se muestran hostiles e inclementes es porque entre ellos y los hombres no existe armonía. Cuando la humanidad viva de acuerdo con la obediencia a mis leyes con que las demás criaturas viven, conocerán en este planeta la imagen de la vida eterna, aquel paraíso que alojará en su seno a los que se purifiquen y se eleven por el camino de amor que Cristo señala a cada paso.
56. Ahora está resurgiendo en la Tierra el pueblo de Israel; hoy aún vive cautivo, pero mi luz le está libertando. Ante él se presenta el camino y la promesa divina invitándole a calzarse las sandalias, a tomar el báculo, a orar ante Jehová e internarse en el desierto en busca de la Voz Divina, de la Ley de Dios y sus prodigios.
57. Ya comienza el despertar, ya habéis oído la voz de Elías, el nuevo Libertador; él os ha traído a la falda del Monte de la nueva Sión que en este Tercer Tiempo se levanta ante vuestro espíritu, para que escuchéis la voz viva del Señor a través del entendimiento humano.
58. Ante la voz divina habéis permanecido extasiados escuchándola, pero ella os ha anunciado que su manifestación será breve para que os levantéis a proseguir la jornada iniciada que llevará a vuestro espíritu a las puertas de la Tierra Prometida.
59. En otras partes del mundo los pueblos están despertando porque Elías a sus puertas está llamando.
60. Os he nombrado Israel porque vosotros recogeréis la esencia de las revelaciones del Tercer Tiempo, porque seréis los que deis la interpretación espiritual y justa a mi palabra y porque en vosotros se repetirá la historia de aquel pueblo, con sus pruebas, sus luchas y sus combates por alcanzar la Tierra Prometida y al fin el triunfo, que fue la conquista y la posesión de un ideal.
61. Sabed que sois Israel, pensad que sois el pueblo de Dios, posesionaos de ello para que seáis más fuertes en la larga travesía, pero no pregonéis que sois hijos de Israel porque no seréis comprendidos, más bien se mofarán de vuestras palabras. ¿Quiénes serán aquellos que descubran que el nuevo Israel lo es por el espíritu?
62. Este conocimiento revelado por vuestro Padre, guardadlo en vuestro corazón; más cuando los escudriñadores y los necios llegasen ante vosotros preguntándoos: ¿Sois vosotros el pueblo de Israel?
contestadles como Yo a los fariseos y a los necios: cuando me preguntaron si era el Hijo de Dios les respondí “Vosotros lo habéis dicho”,
63. Después de deciros esto quiero que sepáis que este pueblo que apenas comienza a reunirse, irá invitando a su paso a otros pueblos a unírsele, invitándoles más que con la palabra, con el ejemplo; irá limpiando de abrojos el sendero para que los postreros encuentren la senda preparada porque el llamado lo hago a todos los pueblos y naciones del mundo porque el nuevo pueblo de Israel lo formarán hombres de todas las razas, clases y credos.
64. Los que crean que el verdadero pueblo de Israel fue aquel del Primer Tiempo estarán en error; aquel fue solamente la imagen de lo que con el transcurso del tiempo habría de ser el verdadero pueblo de Dios en el que tendrán que fundirse todos los hombres amando a su Padre en sus propios hermanos. Así lo dijo la Ley en el Primer Tiempo: “Amarás a Dios de todo corazón y de todo tu espíritu. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Así lo dijo Cristo en el Segundo Tiempo enseñando a la humanidad un nuevo mandamiento: “Amaos los unos a los otros”. A quienes cumplan con los máximos preceptos, Elías les ha anunciado en este tiempo que verán al Padre en todo su esplendor.
65. A cada quien le será confiada una misión y le serán revelados sus dones para que tengan en sí mismos los medios de poder sembrar el bien y hacer la luz. También en aquel tiempo a cada tribu le fue confiada una misión y le fueron revelados sus dones para que todas en conjunto ofrecieran al Padre un fruto de sumisión, de armonía y de fe.
66. Pueblo amado: Os estoy proveyendo de todo cuanto necesitéis para el viaje. Vuestro alfolí estará colmado de mis bendiciones y no temeréis que ellas se extingan; mas si la escasez se presentase a probar vuestra fe no olvidaréis que Israel, en el Primer Tiempo, aprendió de Moisés que quien confía en el Señor, jamás perece.
67. Velad y orad, Israel, ¡Oh pueblo que estáis designado para llevar por el mundo el estandarte de la espiritualidad! Aprended a llevar en vuestro corazón el Tabernáculo, en vuestro espíritu el Arca y en vuestra conciencia la ley.
68. Id por el camino anunciando a vuestros hermanos que la hora de la libertad ha llegado y que esa voz que en el silencio de la noche se escucha, es la voz de Elías, quien va de un confín del mundo, al otro despertando a los espíritus dormidos. No sintáis temor ante la burla y la mofa de vuestros hermanos; mas si el mundo os aborrece sabed que a Mí me aborreció antes que a vosotros.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 79
1. Unos han llegado a escuchar mi palabra en este tiempo a hora temprana, otros han llegado tarde; mas de cierto os digo que no es lo largo o lo corto del tiempo que me hayáis escuchado lo que os dará la elevación y el adelanto, sino el anhelo y el amor con que abracéis mi Doctrina y la caridad que exista en vuestras obras.
2. Venid a Mí los que os encontráis cansados, tristes y hambrientos de amor, aquellos a quienes la humanidad haya tratado mal. Venid a Mí enfermos, Yo os haré sentir el dulce amor de mi caridad. Vengo a apartar vuestra amargura para convertiros en los hijos de la paz, de la luz y de la fe. ¿Me preguntáis porqué he venido a vosotros? Porque veo que habéis olvidado el camino por donde debéis retornar al seno de donde brotasteis y Yo os lo vengo a mostrar nuevamente.
3. El camino es mi Ley y por medio de su cumplimiento alcanzará inmortalidad el espíritu. Os estoy mostrando la puerta tan estrecha como el camino que en aquel tiempo os señalé con mi enseñanza.
4. Estoy reedificando el templo al que me referí cuando dije a mis discípulos que maravillados contemplaban el templo de Salomón: “De cierto os digo que de él no quedará ni piedra sobre piedra, mas Yo en tres días lo reedificaré”. Quise decir que todo culto exterior por suntuoso que a la humanidad parezca desaparecerá del corazón de los hombres para levantar en su lugar el verdadero templo espiritual de mi Divinidad. Este es el Tercer Tiempo, o sea el tercer día en el que Yo terminaré de reedificar mi templo.
5. Discípulos, mi palabra se desborda sobre vuestra mente para que cuando llegue la hora en que ya no la escuchéis, no quede en vuestro corazón hambre o sed de escucharme.
6. “Amaos los unos a los otros” desde aquí en la Tierra pensando que todos estáis unidos por lazos espirituales indisolubles y que irremisiblemente llegará el instante en que todos estaréis unidos en el valle espiritual. No labréis sólo remordimientos para aquella vida, ni esperéis tener que avergonzaros en presencia de aquellos a quienes ofendisteis.
7. Los que han desarrollado el don de videncia podrán testificar mi presencia; mas los que no han logrado desarrollarlo y les falta fe dicen: quisiera ver para poder creer.
8. Quisierais que os mostrase mi herida para contemplarla y hundir en ella vuestros dedos, mas Yo os digo: Tomás pidió esa prueba y le fue concedida, más luego lloró su falta de fe y dio su vida por testificar mi doctrina. Si Yo os concediera esta gracia ¿Haríais lo mismo que aquel discípulo?
9. El día en que os doy mi lección es día de gracia porque la paz de mi Espíritu se derrama en todo el Universo. Como dueño absoluto de todo lo creado, hago sentir mi presencia en todos pidiendo a cada ser y a cada criatura que me muestren el cumplimiento de su misión. Finalmente busco mi templo en el corazón del hombre para habitar en él.
10. El pueblo que escucha mi palabra no sabe si al presentar sus obras ante Mi resulten de mi agrado. ¡Ah si en vez de temores sólo tuvieseis gozo cuando desciende mi rayo divino! Mas vuestra fe es pequeña y vuestro presentimiento nada os ha dicho aún acerca de la batalla que se aproxima por lo que es menester que Yo os diga que bajo la luz que difunde el Sexto Sello se unirán todas las creencias, religiones y sectas de la Tierra para rendir un solo culto al Dios único que todos buscan.
11. Sobre estas tierras áridas ha descendido el riego fecundante del dolor y pronto se hallarán preparadas para recibir la simiente espiritual. Me encuentro preparando un pueblo, el cuál crecerá de día en día. Lo formaré con hombres de todas las razas y su primera misión consistirá en abrir surcos en la tierra con sus obras de amor para sembrar más tarde la simiente de mi verdad.
12. ¡Cuánto tendréis que meditar en mi doctrina y preparar vuestro corazón para presentar a vuestros hermanos un testimonio y un ejemplo verdadero con el amor y la caridad de vuestras obras!
13. Aprovechad estas enseñanzas porque éste es el instante en que mi luz, al llegar al entendimiento del portavoz, se hace palabra en sus labios y os habla del reino espiritual al que todos estáis invitados a morar.
14. Vengo a hablar al hombre cuyo ser brotó de la fuente creadora de Dios, el que por haber recibido el soplo divino en su espíritu está en aptitud de comprender a su Padre y tener comunicación espiritual con El.
15. Yo soy vuestro Padre, de mi Espíritu surgió la idea de haceros nacer a la vida y esta inspiración se hizo obra. En mi Espíritu estuvo la voluntad de formaros y el hombre fue hecho, quise que tuvieseis semejanza Conmigo como corresponde entre un padre y sus hijos y os di espíritu, y por ese espíritu seréis entre todas las criaturas los más próximos a Mí.
16. Al espíritu le he confiado una misión en el mundo material para que en él encontrase un campo extenso para su evolución, un mundo de lecciones y de pruebas pequeñas y grandes que fueran escala, crisol y valle de expiación.
17. Al espíritu le fue confiado el cuerpo humano para que en él encontrase el medio más eficaz y perfecto para desarrollarse. Cuerpo dotado de cerebro para que a través de él manifestara el espíritu su
inteligencia; poseedor de fibras sensibles para que percibiera toda sensación; también en el cuerpo fue puesto el corazón para que el amor y todos los buenos sentimientos que de él se deriven pudiesen tener un intérprete humano; mas esa criatura donada con tanta gracia por el Padre, para ofrecérsela como un báculo al espíritu destinado a encarnar en ella, quise que fuese débil para que en ella luchase el espíritu y nunca se confiara a las inclinaciones de la materia.
18. La carne en su debilidad es caprichosa y sensual; ama lo bajo y por lo tanto hay que gobernarla. ¿Quién podría cumplir mejor esa misión sino el espíritu dotado de fuerza, luz, inteligencia y voluntad? Para que el adelanto y la evolución del espíritu alcanzara a tener méritos ante Dios y ante sí mismo le fue concedido el libre albedrío o sea la libre voluntad para elegir el camino del bien o del mal, ascendiendo o descendiendo por sí mismo.
19. Así surgió la lucha en el interior del hombre, lucha del espíritu y la materia, ¿Quién vencería al final de la batalla? El espíritu no tenía armas porque comenzaba su jornada de evolución, en cambio el mundo y la materia tenían muchas armas con que vencerle, muchas tentaciones con que hacerle caer y muchas encrucijadas en donde perderlo.
20. El Padre, previsor y misericordioso, velando por el triunfo y la salvación del espíritu, encendió en él una luz que a lo largo del sendero fuese un faro que le guiase en las tinieblas, un juez interior en cada una de las obras realizadas, un consejero que indujese al hombre siempre al bien librándolo de caer en errores. Esa luz que a través del espíritu llega hasta la parte material del hombre es la conciencia, es la chispa divina que jamás se apaga, el juez a quien jamás se puede sobornar, el faro que nunca cambia de sitio, el guía que nunca equivoca el camino.
21. Ahí tenéis las tres partes de que está formado el hombre o sean sus tres naturalezas, la divina, la espiritual y la material en una unión perfecta para que el espíritu triunfe sobre las pruebas, sobre las pasiones y las tempestades del mundo, y pueda llegar a poseer el Reino Espiritual.
22. Considerando que el pecado, los errores, las pasiones y el mal en todas sus formas, han prevalecido siempre entre la humanidad, ¿Creéis que pueda decirse que el espíritu haya perdido la batalla o que la conciencia haya sido desoída? Por el momento podéis suponerlo así; porque no han sido pruebas pequeñas a las que ha sido sujeto el hombre y por eso muchos de ellos no las han resistido, y ha sido necesario que en su caída apurasen el cáliz del dolor para que despertaran y escucharan aquella voz por tanto tiempo desoída,
23. Este es el tiempo de la conciencia, del juicio y del balance como el Segundo Tiempo fue el del nacimiento hacia la espiritualidad y el Primero el de la Ley natural.
24. En tres formas distintas pero formando las tres una sola esencia me he manifestado ante la humanidad, por lo que ha habido quienes miraron tres dioses en donde sólo existe uno.
25. Yo soy Uno y sólo admito que me atribuyáis una Trinidad cuando comprendáis que en el Primer Tiempo me manifesté en justicia, que en el Segundo os revelé mi amor y que os reservé para el último tiempo la sabiduría.
26. La sabiduría es el libro que hoy se abre ante vosotros mostrándoos su contenido de infinita luz, de revelaciones no presentidas y de conocimientos jamás alcanzados. Sólo allí sabréis lo que existe más allá de vosotros y os explicaréis el porqué de muchas de mis enseñanzas de ahora y de tiempos pasados.
27. ¿Qué sabéis sobre el Más Allá? ¿Qué sabe el hombre de lo que existe después de esta vida? ¿Qué sabéis acerca del por qué nacéis y del por qué morís?
28. Todo aquélla que llamáis injusticias de Dios o ironías del destino y que deberíais llamar justicia, os lo explicaréis claramente cuando aprendas las lecciones que el Libro de la Sabiduría viene a revelaros en el Tercer Tiempo a través de vuestra conciencia.
29. ¿No os profetizaron que todo ojo me vería en este tiempo? Con ello os quise decir que todos conoceríais la verdad, que soy Yo.
30. ¿Cómo concebís que habiendo estado vosotros ante la luz del Espíritu Santo pudierais permanecer para siempre en las tinieblas?
31. Contemplad a la humanidad ocupada en destruirse y odiarse, en arrebatarse el poder unos a otros sin detenerse ante el crimen, el hurto o la traición. Ahí tenéis a los hombres que por millones sucumben víctimas de sus semejantes y otros que perecen bajo el efecto del vicio, ¿Hay luz en ello? ¿Habla el espíritu que en ellos existe? Lo que hay es tiniebla y dolor, resultado del abuso del don del libre albedrío y de no escuchar la voz interior, de no mirar la luz de esa chispa de Dios que todos lleváis en vuestro ser y que es el destello divino al que llamáis conciencia.
32. Hasta el abismo ha descendido el hombre y hasta allí le ha acompañado la conciencia en espera del instante propicio de ser escuchada. Pronto esa voz se hará oír en el mundo con una fuerza tan grande que ahora no podéis imaginar, pero que hará a la humanidad salir de su abismo de orgullo, de materialismo y de pecado para lavarse en las aguas de su arrepentimiento y comenzar a elevarse por el camino de la espiritualidad. Yo ayudaré a todos mis hijos porque soy la resurrección y la vida que viene levantando de su tumba a los muertos. En esta vida que hoy vengo ofreciendo a la humanidad, los hombres harán mi voluntad renunciando al libre albedrío por amor, persuadidos de que quien hace la voluntad del Padre no es un siervo ni un esclavo,
es un hijo verdadero de Dios. Entonces conoceréis la verdadera dicha y la paz perfectas que son fruto del amor y de la sabiduría.
33. Pueblo, me pedís perdón por todos los errores que habéis cometido porque mi palabra ha llegado a conmover a vuestro espíritu y Yo os pregunto: ¿Por qué no sentís este mismo arrepentimiento cuando la voz de vuestra conciencia os está reprobando alguna de vuestras obras? ¿Es que esa voz interior y la que se manifiesta a través de estos portavoces son diferentes una de otra? Reflexionad y comprended que no siempre me vais a estar escuchando en esta forma para poder arrepentiros; es necesario que os vayáis espiritualizando y que cada día escuchéis con mayor claridad la voz de vuestra conciencia que existe en vosotros como un libro de sabiduría y de amor.
34. Comprended que aunque aparentemente la Creación ha sido terminada, sin embargo todo evoluciona, todo se transforma y se perfecciona. ¿Podría vuestro espíritu escapar a esa Ley divina? No mis hijos. Nadie podrá decir la última palabra sobre lo espiritual, sobre la ciencia ni sobre la vida, porque son obras mías que no tienen fin.
35. Os enseño a ocupar dignamente el lugar que a cada uno he destinado y a caminar con mansedumbre y a la vez con firmeza por el sendero que mi caridad os ha trazado. Mi palabra celestial lo mismo ilumina al que ocupa lugar de señor que al que cumple la misión de siervo; es a semejanza de la luz del sol que a todos ilumina.
36. Los hombres aún no han cumplido en la Tierra con sus obras más grandes, aquellas que lleven a mi corazón de Padre una divina satisfacción. Todavía muchas de sus obras maravillosas, dentro de lo humano, resultan pequeñas si sus autores las juzgan con mis leyes de amor. Ahí tenéis la razón de por qué muchos hombres de ciencia no quieren asomarse a lo espiritual, porque saben que ahí está la presencia del que todo lo sabe, del que todo lo ve y todo lo juzga. Prefieren negar mi existencia creyendo con ello acallar la voz de su conciencia.
37. No creáis que Yo juzgue mal a mis hijos por el hecho de querer conocer los misterios de la Naturaleza, no; mi sabiduría es la herencia divina que tengo para mis hijos; mas sí juzgo la finalidad o la intención de los hombres de ciencia cuando ellas no están encaminadas a los fines para los cuales les es revelada.
38. Si Yo os digo que mi sabiduría será vuestra, ¿Creéis que una sola existencia pueda ser suficiente para saber todo lo que tengo que revelaros? Si os digo que la ciencia humana no la podréis adquirir sin recorrer el extenso camino de la evolución, menos podréis adquirir el conocimiento de lo espiritual sin una completa evolución de vuestro espíritu.
39. No vengo a poner en pugna la espiritualidad con la ciencia porque ese error ha sido de los hombres más nunca mío; por el contrario,
vengo a enseñaros a armonizar lo espiritual con lo material, lo humano con lo divino, lo pasajero con lo eterno; sin embargo os declaro que para andar por las sendas de la vida es menester conocer antes el camino que os traza la conciencia, cuya ley espiritual procede del Espíritu Divino.
40. El hombre cree estar haciendo su voluntad, cree estar libre de toda influencia superior a él y hasta llega a creerse absoluto y forjador de su propio destino sin presentir que llegará la hora en que todos comprendan que fue mi voluntad la que se hizo en ellos.
41. Muchas obras de justicia divina se verán en la Tierra; entre ellas veréis a los hombres de ciencia descender hasta los humildes, aquellos que en su corazón lleven la semilla de la espiritualidad o que hayan desarrollado el don de la comunicación de espíritu a Espíritu para escuchar a través de ellos las revelaciones que su mente no descubrió.
42. A vos pueblo que me escucháis os digo una vez más que toméis en cuenta mis lecciones porque se acerca el instante en que esta manifestación termine y entonces el que se alimentó, aprendió y retuvo, ése será fuerte; mas el que no comprendió o la interpretó a su voluntad será débil.
43. ¿Veis cuántas multitudes me rodean en este tiempo de comunicación a través del entendimiento humano? De cierto os digo que después de 1950, pocos serán los que me sigan.
44. Hoy no sabéis lo que os digo, mas entonces lo comprenderéis.
45. Presentid con vuestro espíritu la escala que ante vosotros se eleva hasta el infinito; es como una senda luminosa que os invita a llegar al seno del Padre que es seno de paz y de gozo inefable.
46. Os encontré perdidos como náufragos sin brújula, como peregrinos extraviados en el desierto; mas os envié una luz que os ayudó a encontrar un sendero lleno de esperanza, de fe y de consuelo que animó a vuestro espíritu inundándolo de vigor y energías para seguir en pos de la meta prometida.
47. En el final de la Escala, allá en la cumbre, existe una morada a la cual estáis predestinados todos a llegar, pero a la que es menester conquistar con méritos, con fe, con gran amor y desmedida caridad, derribando obstáculos, venciendo adversidades, dominando enemigos, hasta que al fin lleguéis a la nueva Tierra Prometida que no es de este mundo.
48. Esa escala es un camino recto en el que no hay encrucijadas ni laberintos con lo que os doy a entender que en el cumplimiento de Mi Ley no hallaréis complicaciones.
49. Vais a marchar finalmente por ese camino, vais a luchar por vuestra elevación, Yo os haré fuertes, comprended que si no es con mi poder y mi luz, ¿Con cuáles armas vais a luchar y a defenderos? Si Yo no os
prestase mi espada de luz ¿Con qué venceríais vuestras tentaciones? Si no os cubriese con mi manto ¿Cómo podríais libraros de vuestros enemigos? Mas en verdad os digo que también mi protección y la luz de mi espada tendréis que ganarlas con vuestros méritos.
50. Vuestras huellas quedarán impresas en la senda espiritual que se abre ante vosotros; ellas serán ejemplo de buenas obras, de renunciaciones, de actos nobles, de amor elevado y de caridad sin límite.
51. Cada quien tiene trazado su destino con su misión espiritual y su misión humana; ambas deben armonizar y tender hacia un mismo fin y en verdad os digo que no sólo tomaré en cuenta vuestras obras espirituales sino también las materiales porque a través de ellas también puede hacer méritos el espíritu si en ellas hay amor y caridad hacia vuestros hermanos.
52. No estaréis solos en la caminata; adelante de vosotros, unos más próximos y otros más distantes, existen muchos seres que también avanzan paso a paso y que velan y oran por los que tras de ellos caminan. Su ideal no es llegar solos, o ellos primero, sino preparar el sendero a sus hermanos para que un día el gozo de los primeros sea el gozo de todos.
53. ¡Cuán hermoso contemplo ese camino! Cómo se recrea Mí Espíritu viendo el adelanto de mis hijos y su esfuerzo por elevarse para alcanzar nuevos grados de perfeccionamiento.
54. Allí hay seres de todos los mundos y moradas, unos en espíritu y otros encarnados, todos desempeñando diversas misiones. Es en el infinito en el que estáis construyendo vuestra morada para deleitaros mañana con la paz del espíritu.
55. Mientras llegáis a la meta, aquietad vuestra mente que a veces se asemeja a una tempestad y escuchad mi palabra, prestadle atención y analizadla porque ella es la luz del faro de vuestra salvación. Muchos han llegado a Mí como náufragos; mas les he dado mi paz que ha sido como barquilla salvadora y les he enviado nuevamente a la mar en busca de sus hermanos que se encuentran perdidos.
56. El que tenía la certeza de perecer y sintió de pronto que una mano providente le rescató del abismo, es natural que después comprenda a sus semejantes cuando les vea en esa misma situación y les tienda la mano.
57. Quien no conoce mi amor no podrá hacerlo sentir a sus hermanos; mas el que sabe sentirlo a lo largo de su vida, ése da testimonio de Mí y encuentra gozo haciendo con sus hermanos lo que el Padre ha hecho con él.
58. Oh pueblo amado, quisiera el Maestro que comprendieseis su lección y practicaseis su enseñanza, Os he dicho que mi Doctrina es un
camino estrecho porque si os desviáis de él hacia un lado, os alejaréis de mis leyes de amor, y hacia el otro estaréis en peligro de caer en fanatismo, que quiere decir ceguedad y estancamiento. Las tentaciones están a los lados del sendero, la luz divina brilla siempre adelante, en el horizonte, invitando a vuestro espíritu a la elevación y a la perfección por el recto y estrecho camino del bien.
59. Alguien me pregunta en su corazón: ¿Es forzoso amar para salvarse? Y el Maestro responde: No, no es forzoso amar para salvarse porque el amor no se da por la fuerza, debe brotar natural y espontáneamente, El que ha formulado esa pregunta es porque aún no ha nacido en él ese sentimiento; mas llegará a germinar y a florecer y entonces comprenderá que el amor en el espíritu es algo que ha nacido con él como los frutos de la tierra, que lo más natural es que en su corazón lleven la semilla que es germen de vida, Así en el espíritu, es el amor el germen de eternidad.
60. Habéis comprendido, discípulos, mas luego os asalta la duda de que esta humanidad pueda salvarse por el amor, si precisamente es de lo que carece. A lo cual os digo que el amor es como una simiente divina que no puede morir jamás, que permanece oculta en lo más recóndito de corazón del hombre, y que si hasta ahora no ha germinado es porque no ha sido regada con el agua de la verdad, porque el riego que ha recibido ha sido de aparente amor. Egoísmo, falsedad, hipocresía, vanas palabras de luz, es lo que día a día recibe el corazón de la humanidad, y ¿Es posible que el corazón se alimente de algo que no contenga esencia de eternidad?
61. YO, el Divino Sembrador, el que labra las tierras con amor para darles vida, llegué para regarlas con mi propia sangre y ahora, en este Tercer Tiempo, os daré una prueba más del poder y de la vida que posee la semilla del amor.
62. Si os he llamado labriegos de mis tierras no es porque ya lo seáis verdaderamente sino que Yo quiero que trabajéis junto Conmigo en esta divina tarea de salvar por amor a vuestros hermanos.
63. Habéis peregrinado mucho y Yo os digo en este tiempo: ¡Deteneos y descansad! A través de vicisitudes habéis perseverado tras de mi huella. Dejad toda esa amargura que habéis recogido en la larga jornada. Si al empezar a recibir en vuestro corazón esta simiente, miráis que cada vez os entrego más y no os pido cuenta de ello, sabed que tenéis el deber de cultivar esa simiente en vuestra vida porque llegará el día en que me presente como administrador de mis tierras y os pida cuenta de vuestra labor. Trabajad con amor y ahínco, pero también con sencillez y naturalidad; no quiero que os llamen fanáticos, no quiero que mi Obra se haga una obsesión en vuestra mente. Entregad mi
verdad a través de una verdadera caridad y no pidáis nada en cambio que Yo os haré justicia.
64. Recreaos sabiendo que lleváis una bella misión que vuestro Padre os ha encomendado y pensad siempre que si vuestra cruz es pesada, tenéis por Cirineo al Todopoderoso; escalad la pendiente que no es precisamente el Gólgota el que os espera, sino mi amor de Padre.
65. Velad para que esta revelación no sea alterada por nadie. Depurad vuestras prácticas cuanto podáis y aumentad vuestra comprensión y espiritualidad. Mi Obra es perfecta en todas sus partes, más cuando encontréis algo que juzguéis imperfecto, estad ciertos de que esa imperfección no es divina sino humana. Orad por todas las naciones del mundo, ved como día a día se purifican por el dolor y vuelven a mancharse con el pecado. Orad para que la luz sea en ellos y conociendo en que instante se encuentran limpios, sepan retener esa pureza porque serán dignos de tenerme y sensibles para sentir mi presencia.
66. Yo bendigo a todos los pueblos, a los que me aman y a los que me desconocen, lo mismo a los que me siguen, como a los que se han alejado de Mí. Todos están señalados para llegar a mi presencia y tarde o temprano hallarán el camino que les conduzca a la morada del Padre que amoroso les espera.
67. Todos llegaréis a la mesa donde los primeros se han recreado y contemplaréis que también hay lugares y manjares que os están esperando. Aplicad esta parábola, tanto a la vida material como a la espiritual, Y comprenderéis que quienes cumplan con las leyes de la vida humana y con las del espíritu, no tendrán por qué sentir el dolor. Meditad sobre estas enseñanzas y concentrados en el fondo de vuestro corazón escuchad la voz de vuestra conciencia.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 80
1. Pueblo: He derramado sobre vosotros mis complacencias para retenerlos y haceros oír mi palabra. He hecho fiesta en este tiempo de conmemoración para que cuando dejéis de oír mi palabra, quedéis preparados y sean vuestras reuniones como un banquete de fraternidad al que acudan aquellos que no escucharon esta voz y vengan en busca de vosotros. Y cuando mi palabra llegue en toda su pureza y esencia a las multitudes, éstas exclamarán: En verdad el Espíritu Santo derramó sobre nosotros luz y comprenderán mi enseñanza en que os dije: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios”.
2. Ya no doblarán sus rodillas para orar porque habrán aprendido a elevar su pensamiento en busca de la comunicación espiritual con su Maestro. Vuestro espíritu se fortalecerá; en el tiempo de la lucha será incansable sembrando la palabra divina por medio de obras, palabras y pensamientos; irá en busca del necesitado para llevarle un mensaje espiritual; otras veces desde el rincón de su alcoba cumplirá su misión orando por sus hermanos.
3. Vienen tiempos de dolor en los que muchos de los hombres que creen encontrarse preparados para sostener espiritualmente a la humanidad; nada o muy poco podrán hacer porque se han ocupado solamente de llenar las mentes con la sabiduría y ciencia del mundo y han dejado vacíos los corazones.
4. Vosotros que me oís, prepararéis el camino a los que van a recibirme en espíritu. No fue el acaso lo que trajo ante mi presencia a los que recibieron mi enseñanza, como no será tampoco la casualidad la que desarrolle los dones espirituales en los que han de sentir mi presencia sin necesidad del portavoz humano.
5. Sensibilidad, presentimiento, revelación, profecía, inspiración, videncia, curación, verbo, todo eso y otros dones más brotarán del espíritu y por medio de ellos confirmarán los hombres que un nuevo tiempo se ha abierto ante la humanidad.
6. Hoy dudáis de que existan esos dones porque hay quienes los ocultan al mundo temiendo su juicio; mañana será lo más natural y hermoso poseerlos. Vengo a vosotros en este Tercer Tiempo porque estáis enfermos del cuerpo y del espíritu. El sano no necesita del médico, ni el justo requiere purificación.
7. Mi caridad ha olvidado todas las ofensas que contra mí ha lanzado la humanidad y mi amor ha brotado inagotable para darle vida. Los siglos han pasado sobre generaciones y más generaciones de pecadores, de fraticidas, y cuando el hombre va perdiendo la esperanza de obtener la salvación, vengo Yo que sigo confiando en vosotros, porque sé que tendréis que amarme al fin. Vuestro amor os salvará en este tiempo.
8. Hoy no preguntará el Padre: ¿Quién puede y está dispuesto a rescatar con su sangre al género humano? Ni responderá Jesús: Señor, Yo soy el Cordero que está dispuesto a trazar con mi sangre y mi amor, el sendero de la restitución de la humanidad.
9. Tampoco enviaré mi Verbo a encarnar en este tiempo. Esa Era ya pasó para vosotros y dejó su enseñanza y elevación en vuestro espíritu. Ahora he abierto una nueva etapa de adelanto espiritual en la que seréis vosotros los que hagáis méritos.
10. El Verbo de Dios que es espíritu, luz y vida, mansamente descendió de su Reino en aquel tiempo para hablar de cerca a sus hijos, Cristo, en
cuanto a su materia, fue ejemplo de humildad entre los hombres. En cuanto a su Espíritu fue la perfección.
11. Cuando llegó para el Cordero el último instante en la Tierra, con la misma mansedumbre con la que aceptó su misión, dijo al Padre: “Todo está consumado”. Aquel sacrificio es la mayor lección de amor y caridad que di a la humanidad. Aquella obra fue como una semilla que cayó en todo espíritu.
12. ¿Por qué hay quienes esperan al Espíritu de Verdad en cuanto hombre, para consumar de nuevo aquel sacrificio? En este tiempo he venido en espíritu, tal como lo ofrecí, para derramar mi luz en forma de inspiración entre la humanidad para que ella, iluminada por esta luz, se salve por sus propios méritos. ¿Os parece difícil amaros y ayudaros en la vida?
13. No os pido que todo lo dejéis, como se lo pedí a los que me siguieron en el Segundo Tiempo entre los cuales el que tenía sus padres los dejó, el que tenía compañera la dejó; abandonaron su casa, su ribera, su barca y sus redes, todo lo dejaron por seguir a Jesús. Tampoco os estoy diciendo que sea necesario que derraméis vuestra sangre en este tiempo.
14. Os he dicho que ahí donde uno de vosotros habite, mucho podrá hacer en cada día. Buscad en lo más íntimo de vuestro ser la fibra noble y buena que he puesto en cada uno de los hijos de mi Divinidad; esa fibra no es del corazón, es el espíritu.
15. No olvidéis que vuestro origen está en mi amor. Hoy vuestro corazón se encuentra endurecido por el egoísmo, más cuando vuelva a hacerse sensible a toda inspiración espiritual sentirá amor por sus semejantes y experimentará el dolor ajeno como si fuese propio. Entonces seréis capaces de cumplir con el precepto que os dice “Amaos los unos a los otros”.
16. Esa es mi arma, la del amor, la que nunca os he ocultado, la que muestro siempre en la lucha contra las tinieblas del pecado. El que quiera ser mi soldado que tome la espada de amor. Sólo así puedo hablar a un pueblo que a través de los siglos y de los tiempos, se ha forjado en el dolor.
17. Vuestro espíritu ha alcanzado a serenarse y sólo espera y confía en mi voluntad.
18. En esta era vino Elías como precursor a preparar al espíritu del hombre para mi comunicación con él. La palabra de Elías os despierta, estremece y pone alerta, porque su luz es como la del rayo.
19. Vuestro espíritu está capacitado en esta era para comprender quién es Elías. Ha mucho tiempo que dejasteis la infancia espiritual. Es la fe y la intuición las que os han hecho sentir mí presencia y cada una de mis manifestaciones en este tiempo, en el que mi Doctrina dará a los
hombres verdadera grandeza, no la falsa que da el mundo, sino aquella que proviene de la humildad y la virtud.
20. Una delicada misión espera a todo aquel que se levante a seguirme. Sin cruz nadie puede imitarme; mas en verdad os digo que la cruz que yo ponga en vuestros hombros, no será para doblegaros sino para sosteneros en la vía dolorosa de vuestra vida. Quien arroje su cruz, tendrá que caer; quien la ame, llegará hasta el fin; quien la lleve en la Tierra hasta el momento de exhalar el último suspiro; en ese instante contemplará cómo su cruz lo sostiene, lo eleva y lo conduce a Mí. Todo el que sea sorprendido por la muerte llevando a cuestas su cruz, no tendrá miedo de penetrar en lo insondable. Ahí se desvanecerán muchos misterios que el hombre no pudo descifrar. ¿Creéis que el Padre os prefiere ignorantes en la Tierra? No pueblo; Yo soy una revelación constante de misterios ante los hombres, mas ésos se obstinan en ser ciegos ante la evidencia y sordos a mi voz.
21. Los que creen en Mi saben que soy limpio y justo; mas como el hombre ama lo injusto, le atrae lo impuro y le tienta el pecado, prefiere la libertad de sus pasiones a la iluminación del espíritu. La atracción que el pecado tiene sobre el hombre es semejante a la que sentís ante el vacío y la profundidad de un abismo. ¡Cuán difícil le parece a otros salvarse pensando que en el postrer instante de su vida, les bastará confesar sus faltas para alcanzar la absolución y conquistar un lugar en el Reino del Señor!
22. Sabed que las manchas sólo las lava el agua del arrepentimiento, no el miedo a la justicia; que lo que acerca al Señor es la reparación de todas las faltas del espíritu arrepentido.
23. Todos creen en Mí, aun cuando no todos lo confiesen, ni todos me amen. No creáis en el ateo, Yo no contemplo ateos ni pueden existir; me negará la materia mas no el espíritu. ¿Podrá negar algún hombre a su padre carnal, aun cuando no lo haya conocido? Así el espíritu tampoco podrá negar a su Padre espiritual, aun cuando no le conozca. ¿Podrá existir un fruto que antes no haya estado en el árbol?
24. Desde el principio de los tiempos os enseño y os juzgo con amor. Si a mí justicia la llamáis indebidamente castigo o sentencia, os digo entonces que os castigo y os sentencio con amor. Os hablo así porque vivís en un tiempo dentro del cual no tiene que ser el temor a mi justicia lo que os lleve al cumplimiento de mis mandatos, sino al acercamiento a mi amor, a mi ley, porque en ella está el amor a vuestro Padre. Mas si queréis que mis leyes no os juzguen, conocedlas por mi enseñanza y vivid dentro de ellas. ¿Cómo queréis vivir libremente fuera del camino sin que el dolor os sorprenda? El que infringe las leyes es tocado al instante por ellas. ¿Queréis mayores pruebas de amor?
25. Esta Naturaleza que os he confiado es una verdadera fuente de vida y de salud; bebed sus aguas y viviréis sin aflicciones, tendréis fuerza, luz y alegría en vuestra jornada y vuestro espíritu cumplirá mejor su destino. ¿Cómo pretendéis ser sanos de cuerpo y de espíritu, si no buscáis estos beneficios allí donde se encuentran? Buscáis la salud de vuestro cuerpo en el médico de la Tierra, cuyo corazón no siempre alberga la caridad y buscáis la salud del espíritu, desprendiéndoos de algo material para ofrecerlo a cambio de vuestra tranquilidad ante la voz de vuestra conciencia.
26. De cierto os digo que la Naturaleza tiene un regazo semejante al de una madre amorosa; mientras viváis dentro de ella recreaos porque el espíritu participa también de los deleites de la materia a través de la cual el Señor le da tantas y tan bellas lecciones de amor.
27. Hoy vive la humanidad alejada de toda fuente de vida, de allí su aflicción. Cree entonces el mundo que debo levantar de entre los hombres mi justicia para que a ellos vuelva la paz y la bienandanza, cuando que lo único que tenéis que hacer es volver al camino de la Ley.
Dice el hombre que va en pos de un ideal y Yo le digo: ¿Es posible que alcance ese ideal si camina por un sendero sin luz?
28. Los hombres han creado un mundo a su idea, a su voluntad. Yo les he dejado para no privarlos de su libre albedrío; mas a ese mundo lo destruirán ellos mismos como una prueba de que edificaron sobre arena movediza. ¿Cómo es posible, dicen los poderosos, que tanto poder se extinga? Y sin embargo, reinos, tronos, cetros, ciencia y caudales se derrumbarán. Un débil soplo y sólo la historia recogerán las cenizas de tanta falsa grandeza.
29. Falso llamo a vuestro mundo porque mientras vuestra faz ríe, lleváis vuestro corazón cuando no lleno de amargura, si de mala voluntad. Y si esto habéis hecho de la vida humana. ¿Qué podréis decir de cuanto habéis hecho y dejado de hacer respecto a la vida y leyes que corresponden a vuestro espíritu? Lo habéis dejado que se aleje tanto de la fuente de la vida eterna, de la verdad, de la justicia y el amor que están en vuestro Creador, que debiendo ser el Señor en el mundo y estar sobre lo material, ha pasado a ser un siervo ultrajado y humillado. Ha quedado el espíritu sometido a las debilidades e inclinaciones de la materia. Ha llegado a ceder por el amor que siente por la carne, a la cual se encuentra ligado. A pesar del amor que el espíritu siente por el mundo, a pesar del materialismo extremo que ha alcanzado, no hay uno que no haya sentido, aunque sea por un instante, el deseo de penetrar más allá de esta vida, en el mundo espiritual. No hay uno que no haya tenido desde aquí un instante de elevación, que no haya presentido la existencia y la paz de aquella vida. Mis revelaciones espirituales en este mundo son una invitación a mi Reino.
30. Llegará el día en el que toda la humanidad conozca mi enseñanza. Muchos la negarán y hasta dirán que fue el tentador quien inspiro estas lecciones; mas cuando por alguno de mis hijos sea creída y practicada, verán brotar de los que me negaron buenos frutos como testimonio de esta verdad.
31. Sed sanos de cuerpo y de espíritu e imitaréis a los buenos patriarcas, aquellos que sabían entregar su ofrenda al Padre y hallaban gozo cumpliendo con los deberes de la Tierra. Os hablo a vos pueblo, y hablo a la humanidad.
A vos, porque aun escuchándome no vais de lleno en el camino sino que tratáis de pisar con el pie derecho en mi camino, mientras con el otro vais fuera de él.
32. Os digo a todos: “Yo soy la salud, Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”.
33. El espíritu de Elías os conduce a mi presencia y os ayuda a haceros dignos de que Yo venga entre vosotros. No desconozcáis a Elías en este tiempo como desconocisteis a Cristo en la segunda era y a Moisés en la primera.
34. Pensad que Elías viene a descorrer el velo con el que cubríais muchos misterios para que miréis el esplendor de vuestro Padre.
35. Sed mansos y obedientes para que deis ocasión a vuestro espíritu de cumplir su misión. Él es poseedor de la luz de la experiencia, de la evolución y del conocimiento.
36. El espíritu nace en Mí; tiene su infancia, su desarrollo y su plenitud al contrario de la carne que envejece y muere; crece siempre en saber y en amor o sea en perfección. Sabéis que habéis brotado de Mí, mas no sabéis cómo; sabéis también que al Padre habréis de tornar, pero no sabéis en qué forma. Esos son mis altos juicios, son el secreto que debéis respetar.
37. He puesto grandeza en el hombre, pero no la que él busca en la Tierra. La grandeza de que Yo hablo es sacrificio, amor, humildad, caridad. El hombre huye continuamente de estas virtudes apartándose de su verdadera grandeza y de la dignidad que el Padre le ha dado como hijo suyo.
38. Huís de la humildad porque creéis que significa pequeñez. Huís de las pruebas porque os espanta la miseria sin querer comprender que ellas vienen sólo a libertar a vuestro espíritu. Huís también de lo espiritual porque creéis que profundizaros en ese conocimiento es perder vuestro tiempo, sin saber que despreciáis una luz superior a toda ciencia humana.
39. Por eso os he dicho que existen muchos que jurando amarme no me aman y diciendo creer en Mí no tienen fe; han llegado para decirme que están dispuestos a seguirme, pero quieren seguirme sin cruz. Y Yo les
he dicho: Todo aquél que quiera seguirme, tome su cruz y sígame. Todo aquél que abrace su cruz con amor llegará a la cumbre del Monte donde exhalará el postrer suspiro en esta Tierra para resucitar a la vida eterna.
40. La vida espiritual que es deseada por unos, es temida, negada y hasta burlada por otros; pero ella, impasible, os espera a todos. Ella que es el seno que abriga, los brazos que estrechan, la patria del espíritu, es un misterio insondable aun para los sabios, pero en mis arcanos se puede penetrar siempre que la llave que uséis para abrir esa puerta sea la del amor.
41. Comprended que desde el principio de la existencia del hombre, el Padre ha sido para el hijo una perpetua revelación de misterios. Gozad pensando que si en tantas eras de vuestra vida el hombre no ha llegado a los límites de su ciencia, cuando penetre por las sendas de la espiritualidad eternamente estará encontrando nuevas bellezas, nuevas maravillas, nuevos seres, distintos mundos que harán que el hijo ame cada vez con mayor perfección a su Creador con un amor semejante al que tengo por vosotros. Por ese sentimiento tan puro y grande que siento por la humanidad me hice hombre para que me tuvieseis cerca. Mas después de aquel sacrificio veo que los hombres de este tiempo son sordos, ciegos e ingratos para aquel amor; que han creado para ellos un mundo en el cual no tengan que cumplir con mis preceptos, con mis leyes justas, con mi Doctrina de amor.
42. El abismo atrae a los hombres, les seduce lo prohibido, toman a su manera el libre albedrío. A una humanidad así, entregada a las pasiones, intereses y placeres de la Tierra le parece irremisible su perdición. Al espíritu le parece muy difícil salvarse y no comprende que en la justicia divina, en el amor de su Padre, puede encontrar el camino donde se purifique, se eleve y se salve.
43. Toda la humanidad cree en mi existencia porque tiene espíritu y conserva la intuición de que Yo existo. Hasta aquél que me niega cree en Mí porque mi presencia está en él y en todo lo que le rodea. Pero el hombre ha sucumbido bajo los impulsos materiales y las tentaciones. Las tinieblas que así ha formado son las que no permiten a esta humanidad contemplar el resplandor con el que el Espíritu Santo se acerca en este tiempo a ella. Pero no habrá fuerza humana ni espíritu que venza mi poder, mi luz o mi amor. Y cuando los hijos sollozantes lleguen ante el Padre, unos pedirán perdón y perdonados serán por su humildad, otros llegarán preguntándome: ¿Padre, por qué me habéis castigado? A éstos les diré: Yo jamás castigo, sólo habéis recogido en vuestro camino lo que en él sembrasteis, no supisteis conservar la salud del cuerpo y del espíritu, y quien desafía o viola mis leyes se juzga a sí mismo por medio de ellas.
44. Vivid en armonía con las leyes naturales y con las leyes espirituales y seréis siempre sanos de cuerpo y de espíritu.
45. Mucha ciencia posee hoy la humanidad pero con ella ha creado un mundo extraño que la aparta de lo que es natural, de la fuente de vida, de los elementos de la Naturaleza que le he confiado para su conservación y recreo. ¿Cómo puede el hombre que así vive ser sano de cuerpo y de espíritu?
46. La tierra es como una madre que abre sus brazos para recibiros desde el instante en que nacéis; el aire que en ella respiras es semejante a mi aliento divino. El astro rey, majestuoso en su grandeza como una antorcha de fuego, es imagen del Ser Omnipotente porque es luz, calor y vida. Tenéis en esta Naturaleza el agua que es semejante a la verdad porque es cristalina, transparente y pura; calma la sed que abrasa, purifica y lava; bajo su acción se fecundan los campos y germinan las semillas. Estos cuatro elementos unidos por leyes de sabiduría divina forman con su unidad y armonía vuestra morada. Para habitarla, para gozar conscientemente de ella e identificarse con sus leyes, al hombre se le colmó de todos los atributos, potencias y sentidos necesarios para la vida.
47. Entonces ¿Por qué si estáis ciertos de que os amo, me llamáis injusto cuando sufrís por vuestra culpa y decís que el Padre os castiga?
48. Mi amor es inmutable, no puede ser mayor porque es perfecto, ni puede disminuir jamás. Prueba de esto os la he dado al concederos esta vida que es vuestro albergue y que se muestra siempre pródiga y maternal con vosotros. ¿Os ha faltado un solo día la luz del sol? ¿El aire os ha dejado de vivificar? ¿Se han secado los mares o han dejado de correr los ríos, cuyo líquido baña toda la Tierra? ¿Y el planeta en sus evoluciones ha huido bajo vuestros pies para arrojaros al vacío alguna vez?
49. Yo no me he equivocado en lo que he hecho, el hombre sí se ha equivocado de ruta y de vida, pero pronto volverá a Mí como el hijo pródigo que disipó toda su herencia. Con su ciencia ha creado un nuevo mundo; un falso reino. Ha hecho leyes, ha levantado su trono y se ha adjudicado un cetro y una corona, Pero ¡Cuán pasajero y engañoso es su esplendor! Un débil soplo de mi justicia es bastante para que sus cimientos se estremezcan y se desmorone todo su imperio. Sin embargo, el reino de la paz, de la justicia y del amor, se encuentra lejos del corazón de la humanidad que no ha sabido conquistarlo.
50. El placer y las satisfacciones que a los hombres les proporciona su obra, son ficticias. En su corazón existe el dolor, la inquietud y el desengaño, que se ocultan detrás de la máscara de la sonrisa. Esto es lo que se ha hecho de la vida humana y en cuanto a la vida del espíritu y las leyes que lo rigen, han sido torcidas al olvidar que también existen
fuerzas y elementos que vivifican al espíritu con los que el hombre debe estar en contacto para soportar las pruebas y las tentaciones y resistir en su camino de ascensión hacia lo perfecto, todos los obstáculos y contrariedades.
51. Esa luz que del infinito llega a todo espíritu no proviene del astro rey; la fuerza que del Más Allá recibe el espíritu no es emanación de la tierra; la fuente de amor, de verdad y salud que calma la sed de saber del espíritu no es el agua de vuestros mares o de vuestros manantiales. El ambiente que os rodea no sólo es material, es emanación, aliento e inspiración que el espíritu humano recibe directamente del Creador de todo, de Aquel que ha hecho la vida y la gobierna con sus leyes perfectas e inmutables.
52. Si el hombre pusiese un poco de buena voluntad por retornar al sendero de verdad, sentiría al instante como un aliciente la caricia de la paz; pero el espíritu, cuando se materializa bajo la influencia de la materia, sucumbe en sus guerras, y en vez de ser el señor de esta vida, el timonel que gobierna su nave, viene a ser esclavo de las inclinaciones y tendencias humanas y náufrago en medio de las tempestades.
53. Ya os he dicho que el espíritu es antes que el cuerpo como el cuerpo es antes que el vestido. Esa materia que poseéis es tan sólo un atavío pasajero del espíritu.
54. Nadie ha nacido por casualidad, y por humilde, torpe o pequeño que se crea, ha sido hecho por la gracia del Ser Supremo quien le ama igual que a los seres que él considera superiores y tiene un destino que le llevará como a todos, al seno de Dios.
55. ¿Veis esos hombres que como parias calzan las calles, arrastrando el vicio y la miseria sin saber quiénes son ni a dónde van? ¿Sabéis de los hombres que aún habitan en selvas rodeados de bestias? Ninguno está olvidado por mi caridad, todos tienen una misión que cumplir, todos poseen el germen de la evolución y están en el camino donde los méritos, el esfuerzo y la lucha llevarán al espíritu de peldaño en peldaño hasta Mí.
56. ¿Quién es aquel que no ha deseado, aunque sea por un solo instante, mi paz anhelando libertarse de la vida terrestre? Todo espíritu siente nostalgia del mundo que antes habitó, del hogar donde nació. Aquel mundo espera a todos mis hijos invitándoles a gozar de la vida eterna que algunos desean mientras otros tan sólo esperan la muerte para dejar de ser, porque llevan turbado el espíritu y viven sin esperanza y sin fe. ¿Qué puede alentar a esos seres a luchar por su regeneración? ¿Qué puede despertar en ellos el anhelo de eternidad? Sólo esperan el no ser, el silencio y el fin.
57. Mas ha vuelto la luz del mundo, el camino y la vida para resucitaros con mi perdón, para acariciar vuestra frente fatigada, para consolar vuestro corazón y hacer que el que se sentía indigno de existir escuche mi voz que le dice: Yo os amo ¡Venid a Mí!
58. Mas así como despierto en vosotros un anhelo de eternidad y perfección, también os digo: No por esto creáis que quiero que desconozcáis la vida material. No interpretéis mal mis enseñanzas. Todo cuanto fue creado y puesto en la Tierra es para vuestra felicidad.
59. Los patriarcas y los justos os enseñaron con su ejemplo a vivir felices en la Tierra gozando de los bienes naturales y cumpliendo también con la ley espiritual. Imitadlos y volveréis a ser sanos y fuertes, quiero un pueblo fuerte entre vosotros que se levante luchando y defendiendo la verdad; si Yo os enseñase a apartaros de la naturaleza entonces ésta vendría en contra vuestra.
60. En Dios no existe contradicción aun cuando los hombres creen a veces encontrarlas en mis enseñanzas. Para ayudaros a comprenderlas he venido a abriros los ojos a la luz, diciéndoos: si queréis la salud de vuestro cuerpo volved a los brazos de vuestra madre la Naturaleza de la que brotó vuestra envoltura, en cuyo regazo os habéis mecido y en el cual os confundiréis cuando sus entrañas nuevamente os reciban. También os he dicho: Si queréis poseer un espíritu fuerte y sano y la esperanza de alcanzar el galardón que os he prometido, practicad mi Ley cumpliendo con los preceptos que os dicen: “AMARAS A TU DIOS DE TODO CORAZON Y ESPIRITU” Y “AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS”.
61. Para cumplir con mi Ley no basta hablar de Mi, ni basta que seáis los grandes analizadores de mi Obra para creer que sois mis apóstoles, porque más grande será ante mi aquel humilde de que no sepa expresar mi Palabra pero que en cambio, sepa practicar el amor y la caridad entre sus hermanos.
62. En el Segundo Tiempo me bastaron tres años de enseñanza y doce hombres para convertir a la humanidad. Hoy no han bastado muchos años de preparación y multitud de discípulos.
63. Es que estáis materializados. Sólo cinco minutos pensáis en Mí y el resto del tiempo lo consagráis a las preocupaciones del mundo.
64. Yo os reanimo para que no os detengáis en vuestra marcha. Velad que pronto veréis cómo se acaban los señores del mundo y al acabarse desaparecerán los esclavos. Entonces principiará la humanidad a considerarse como una sola familia. Brotará del corazón de los hombres un átomo de buena voluntad entre unos y otros y vendrá a ellos la paz.
65. ¡Espíritus perdidos, espíritus sin paz y sin Ley, venid! No es la tiniebla ni la nada la que os espera, es mi amor de Padre, es el concierto Universal.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 81
1. Venís en este día a conmemorar el nuevo pacto que habéis hecho con vuestro Padre. En este Tiempo de juicio mi Espíritu se presenta entre vosotros para pediros las primeras cuentas de vuestro trabajo, de vuestras obras y preguntaros que habéis hecho desde el instante en que me prometisteis cumplir con mi Ley, amándoos los unos a los otros.
2. Entre esta multitud se encuentran los primeros a quienes confié la responsabilidad de las tierras y de los labriegos, a quienes entregué el agua cristalina de la fraternidad, para que con ella dieran riego a los árboles.
3. ¿Nada os reclama vuestra conciencia?, ¿Se ha abierto vuestra boca tan sólo para aconsejar, enseñar y guiar? ¿O se ha desatado como espada de dos filos para herir a diestra y siniestra? ¿Habéis ido por el sendero espiritual dejando huellas de unión, de paz, de buena voluntad o habéis dejado impresos en él malos ejemplos?
4. Si mi palabra en ocasiones se torna severa, es porque no quiero que en el seno de mi pueblo exista la mentira, el vicio o el adulterio; si el que va guiando una congregación presenta malos ejemplos, los que le siguen tendrán que encontrar el tropiezo. En este tiempo de juicio, a cada instante os presentaré el fruto de vuestra siembra. No desafiéis mi justicia, recordad antes que nada que soy fuente inagotable de bondad.
5. No puedo contemplaros como a pequeños niños a quienes se dispensan todas sus imperfecciones, porque vuestro espíritu, al haber pactado con mi Divinidad en este tiempo, antes ya había recorrido gran parte del camino. Quien fue párvulo de mi Ley en el Primer Tiempo, discípulo en la cátedra de Jesús en el Segundo, en esta etapa tendrá que llegar a ser semejante al Maestro.
6. Vengo a confiaros, para que lo cultivéis, el fruto bueno agradable y dulce que da vida, para que él os haga notar el contraste del sabor amargo y los estragos que ha causado entre la humanidad el fruto del árbol del mal.
7. Veo la tierra y las aguas manchadas con la sangre humana, a los hombres desconociéndose como si fueran seres de distintas especies, dándose muerte sin compasión ni piedad. Ese árbol de ambiciones y de odio ha sido cultivado por los hombres y sus frutos han envenenado a los pueblos de la Tierra. No dejéis que esa simiente penetre en vuestro seno.
8. Hoy no podría elevarse la voz de Jesús diciendo “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, porque vuestro espíritu lleva en sí el conocimiento de mi Doctrina de amor.
9. Elías abrió la puerta de una nueva era, ha aparejado los caminos del Señor, os ha preparado para que recibáis las primicias de mi revelación y de mi enseñanza; analizad mis lecciones y testificad con vuestras obras.
10. En este tiempo el Sexto Sello está desatado, su luz se derrama sobre el orbe para que estos hombres y mujeres que oyen mi voz despierten y se levanten a luchar; es tiempo propicio.
11. Uno sólo es el camino, ya lo conocéis, debéis seguirlo, para que nunca os perdáis de él. Es el mismo camino que os tracé desde que brotasteis de Mí. En el mismo tiempo os he concedido que os reunáis en recintos para escuchar mis lecciones de amor y para que en ellos recibáis a la multitud de necesitados que día a día llamarán a vuestra puerta, que es la mía.
12. ¿Cómo debéis de disponeros en cada alba para recibir a los necesitados? Con absoluta humildad, no con corona ni cetro de vanidad.
13. Cuando este pueblo se haya unido espiritualmente, Yo daré señales de ello en todo el orbe.
14. Os confío parte de mi Obra, que es más blanca que el copo de la nieve y más pura que el agua de vuestros manantiales; así quiero que la conservéis hasta el final de la jornada.
15. Hoy, como si una campana resonara en el interior de vuestro corazón, recordasteis que es día de gracia, día en que el Maestro desciende a conversar con sus discípulos. Mi Espíritu se presenta entre vosotros y se abre como un libro de sabiduría, vuestra conciencia se presenta ante Mí como una blanca página y en ella escribo mi lección.
16. La luz de mi Espíritu derramada en toda materia y en todo espíritu, en cumplimiento de una profecía de los primeros tiempos, toca el entendimiento de estos escogidos llamados portavoces para haceros escuchar la lección divina.
17. Unos reciben mi manifestación llenos de fe, otros me escuchan sintiendo que la duda se ha apoderado de su corazón; mas no les censuro porque la duda les hará profundizarse en el estudio de mi Doctrina y a través de él también alcanzarán a poseer la fe.
18. Una nueva vida espera a los hombres. No es que la Naturaleza se vaya a transformar, es que cuando la humanidad se espiritualice por medio de esta enseñanza, todo lo verá a través del amor, de la fe y de la caridad, o sea que el hombre verá la vida a través del espíritu. Si lo que os rodea lo miráis, sentís y juzgáis a través de una mente materializada y de un corazón egoísta, esta vida tendrá que pareceros un valle de
lágrimas, un mundo de pecados y a veces hasta un lugar de castigo. Vuestros ojos no descubrirán bellezas, el espíritu no encontrará sitio para él, ni sustento, ni aliciente; mas si dejáis elevar el espíritu y desde la altura miráis cuanto os rodea y os envuelve, tendréis que rendiros ante vuestro Padre y confesar que habéis sido sordos, ciegos e insensibles a su divina presencia, manifiesta en todo lo existente espiritual o material.
19. Entonces huirá de vosotros la amargura y conoceréis la dulzura que brota de todo lo creado porque todo es fruto del árbol divino.
20. El dolor que hoy padece la humanidad es por haber hecho mal uso de su libre albedrío y por su desobediencia a mi Ley; sus últimos frutos serán tan amargos que los arrojará lejos de sí y eso le abrirá los ojos a la luz y el corazón al arrepentimiento.
21. Haced dócil y mansa a la materia para que ella no sea una barrera ante vuestro espíritu. Sometedla hasta hacer de ella el mejor instrumento y colaborador de vuestra misión espiritual. Dejad que la luz que el Sexto Sello os envió, la contemple el espíritu y también la materia porque ya sabéis que esa luz se derrama sobre todo ser.
22. Comprended mis lecciones y seréis mis buenos discípulos, aquellos que, llegada la hora, se levanten en pos de sus hermanos y sepan analizar la revelación de los Siete Sellos. No detengáis vuestros pasos pensando que por las obras de vuestra materia no sois dignos de mi gracia. Ya os he dicho que detengáis la carrera vertiginosa de esa reacia y débil criatura que os ha sido confiada en la Tierra, y que en esa lucha hagáis méritos para alcanzar mi gracia.
23. No es hora de que os sintáis tristes o avergonzados por vuestro pasado; pensad tan sólo en que debéis purificar a vuestro espíritu. Es el instante en que debéis sentiros los más felices de la Tierra por estar escuchando el concierto divino de mi palabra. Sí, pueblo, mi rayo de luz se hace inspiración y palabra humana para que en esa forma tengáis mi presencia. Dejad de pensar en vuestro pasado para pensar en vuestro futuro.
24. Preparad vuestras armas de amor para contender con las ideas y teorías humanas; fortaleced vuestro corazón en la fe para que no os sintáis pequeños, ignorantes o débiles delante de los que llaméis cultos y sabios, porque ellos conocerán de ciencia y de religiones, pero de mis nuevas revelaciones, nada saben.
25. Si os he pedido vuestra regeneración, es para que estando la mente y el corazón limpios, pueden reflejar mi luz divina.
26. He visto cómo muchos de vosotros habéis escudriñado y juzgado mi palabra, mas no por ello os he reclamado, porque sé que mañana, de entre los que me juzgáis, surgirán los discípulos fervientes. Más tarde, en vuestro camino andaréis doctrinando y llegaréis e ser burlados;
recordad entonces la enseñanza del Maestro y en vez de reclamar a vuestros hermanos su duda y su mofa, les perdonaréis sabiendo que entre ellos se encuentran los que van a arrepentirse de sus juicios para dar paso a la fe.
27. Nadie se sienta forzado a ser mi soldado, seguidme cuando vuestra voluntad sea firme y vuestro amor os impulse a practicar mis enseñanzas. Pasarán los tiempos y entonces comprenderéis y valorizaréis todo lo que el Señor os concedió en este Tercer Tiempo y sentiréis dolor por no haber sido comprensivos y obedientes cuando estuve dándoos mi palabra; pero Yo os concedo unos instantes más para que reparéis vuestros errores y repongáis el tiempo que hayáis perdido.
28. Mientras el mundo os atrae a través de la materia, mi voz os está llamando al valle espiritual donde deberéis penetrar limpios de toda mancha y llenos de luz. Ahí mi voz, resonando en la conciencia, os dirá si cumplisteis vuestra misión en la Tierra y si ya podéis escalar un peldaño más en la escala de perfección espiritual.
29. En el día que ahora dedicáis al reposo, desciendo a recrearme con vosotros. Es el instante en que mejor reconocéis que no sólo de pan podéis vivir, sino que necesitáis de mi palabra que es vuestro sustento espiritual. Muchos venís a escucharme, mas no todos creéis en mi presencia; hay quienes preferirían verme a escucharme a través de estos entendimientos, o por lo menos escuchar mi voz en el infinito, en el espacio espiritual. Mas ¿Cómo queréis contemplarme y escucharme espiritualmente si os encontráis en plena materialización? Por eso debéis prepararos para que alcancéis esa elevación que os hago conocer a través del entendimiento del hombre. Después de este tiempo de mi comunicación en esta forma, estaréis en condiciones de recibir mi intuición o inspiración de Espíritu a espíritu. Esa será la comunicación perfecta.
30. Os asombran los adelantos de la ciencia; comprended que hace algunos siglos no hubieseis creído en lo que ahora ha realizado el hombre por medio de la evolución del espíritu y la perseverancia de la materia.
31. ¿Por qué no habéis de evolucionar espiritualmente si perseveráis? ¿Cómo pretendéis descubrir nuevas lecciones, si las pasadas no las habéis comprendido aún?
32. Los creyentes y los incrédulos de mi existencia de todos los tiempos, hubieran deseado contemplarme ahora visible a los ojos humanos, materializado en alguna forma, y ¿Por qué habéis de atribuirme forma si en cuanto a espíritu no la tengo? Soy visible y tangible tanto a los ojos de vuestro cuerpo como a los del espíritu, pero es menester que sepáis mirar. Es injusto que digáis que Dios se oculta a
vuestras miradas, que digáis que soy egoísta por no dejarme oír ni mirar de quienes llamo hijos de mi Divinidad. Siempre estoy presto a dejarme mirar, pero vosotros, creyendo ser ciegos ante lo espiritual, teniéndolo todo a vuestro alcance, no lo sabéis ver y muchas veces, palpándome no os dais cuenta de mi presencia.
33. En cada era ha tenido que venir un enviado de Dios a enseñar a los hombres a buscar a su Señor, a orar, a rendirle culto, a saberle sentir, mirar, oír e interpretar. En este tiempo ha venido Elías a preparar el camino para que el espíritu humano pudiese recibir la presencia y la revelación del Espíritu Santo.
34. Para que la voz y los pasos de Elías fueran escuchados y sentidos en un mundo sordo por su materialismo a toda manifestación espiritual, preparé un varón, quien al llegar a la madurez de su edad, dejó manifestar la luz de aquel gran espíritu que lo inspiraba, que hacía obras milagrosas por su conducto y preparaba con su luz a la humanidad para el advenimiento de un nuevo tiempo. Elías tuvo que limpiar el camino en el cual había muchos espinos, mucha cizaña y también pedruscos. Ellos eran el fanatismo religioso, la ignorancia, la persecución de toda inspiración que pareciese nueva. Mas Elías inspiró leyes, preparó corazones y sembró una semilla que favoreciera el desenvolvimiento de una revelación divina y el cumplimiento espiritual de un pueblo que en lo más oculto del mundo esperaba el tiempo señalado para levantarse a desempeñar su misión.
35. Aquel varón escogido por Mi para que fuese el portavoz de Elías, se llamó Roque Rojas, el que en 1866 dio a conocer al mundo que una nueva era se abría para la humanidad regida por la misma Ley que el Señor ha revelado en los tres tiempos, en los que siempre os he dicho: “Amaos los unos a los otros”.
36. ¡Pocos supieron sentir en verdad la presencia del enviado divino! Una vez más fue la voz que clamaba en el desierto y nuevamente preparó el corazón de los hombres para la inminente llegada del Señor, Así se abrió el Sexto Sello, dejando contemplar su contenido y desbordándose como un torrente de justicia y de luz sobre la humanidad. Muchas promesas y profecías quedaron así cumplidas.
37. Elías, como Jesús y como Moisés, vino a iluminar los ojos de vuestro espíritu para que contemplaseis al Padre, Moisés os enseñó: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús os dijo: “Amaos los unos a los otros”. Elías os mandó tener “caridad y más caridad con vuestros hermanos” y luego añadió “y veréis a mi Padre en todo su esplendor”.
38. Es el Verbo el que os habla en esta era, no he venido a hacerme hombre; sin embargo, podréis encontrar semejanza entre mi anterior manifestación y ésta; si la cuna de Cristo fue humilde y su muerte fue
sobre la cruz del pecado del mundo, el lugar donde ahora ha nacido la luz del Tercer Tiempo no puede ser más pobre y humilde y la cruz desde donde os daré mi última palabra será el mismo hombre por el cual me comunico.
39. A través de este medio por el cual os hablo, también he recibido la burla, el escarnio, la duda, la herida. Así me ha placido, porque mi cruz sois ahora vosotros.
40. Hoy os digo: ya que vuestros ojos se han abierto a la luz, ved cómo vuestro mundo, su ciencia, su moral y sus religiones, se acercan al fin de su existencia; de todo ello sólo sobrevivirá el espíritu, el cual se levantará sobre los escombros de su vida pasada a una nueva era espiritual.
41. Todas las señales que estaban predichas como anuncio de mi nueva manifestación entre vosotros, ya han sido cumplidas. ¿Esperará el mundo nuevas manifestaciones para continuar aguardando mi llegada? ¿Hará lo que el pueblo judío que tuvo las profecías de la venida del Mesías, vio el cumplimiento de ellas, recibió en su seno al Salvador, no lo reconoció y aún continúa esperándolo? La experiencia es muy grande y dolorosa para esta humanidad, para que aún se obstine en el materialismo. Si las señales y las pruebas se han cumplido y no he aparecido en la sinagoga, ni surgido en iglesia alguna, ¿No presiente el mundo que en algún sitio he de estar manifestándome, puesto que no puedo faltar a mi palabra?
42. Discípulos: perseverad en mi enseñanza, para que mañana deis testimonio de Mí.
43. No temáis a la miseria. La miseria es pasajera y en ella debéis orar imitando en la paciencia a Job. Volverá la abundancia y no tendréis palabras con que darme gracias.
44. Cuando la enfermedad os agobie, oh enfermos benditos, no desesperéis; no está enfermo vuestro espíritu, elevaos en oración a Mí y vuestra fe y espiritualidad os devolverán la salud del cuerpo. Orad en la forma en que Yo os he enseñado: espiritualmente.
45. Comprended que tenéis la luz de vuestro Maestro. Jesús sigue siendo el modelo perfecto que debéis imitar; ni antes ni después de Él, podréis encontrar en el mundo un ejemplo igual.
46. Jesús, el Cristo, ha sido la enseñanza más clara que en el mundo os di para enseñaros cuán grande es el amor y la sabiduría del Padre. Jesús fue el mensaje viviente que el Creador envió a la Tierra para que conocieseis las virtudes del que os creó. La humanidad vela en Jehová a un Dios colérico e implacable, a un juez terrible y vengativo, y a través de Jesús vino a sacaros de vuestro error.
47. Ved en el Maestro al amor divino hecho carne; vino a juzgar todas vuestras obras con su vida de humildad, sacrificio y caridad, y antes de
castigaros con la muerte, ofreció su sangre para daros a conocer la vida verdadera, la del amor. Aquel mensaje divino iluminó la vida de la humanidad y la palabra que entregó el Divino Maestro a los hombres dio origen a religiones y sectas, a través de las cuáles me han buscado y todavía me buscan; mas de cierto os digo que ellos no han entendido aún el contenido de ese mensaje. La humanidad llega a pensar que el amor de Dios para sus hijos es infinito, ya que El, en Jesús, murió por amor a los hombres. Llega a conmoverse con los padecimientos de Jesús ante sus jueces y verdugos, llega a ver en el Hijo al Padre, pero el contenido, el alcance de cuanto el Señor quiso decir a la humanidad a través de aquella revelación que empezó en una virgen y concluyó en la nube de Betania, no ha sido interpretado hasta hoy.
48. He tenido que volver sobre la misma nube en la que el Verbo ascendió hacia el Padre para daros la explicación y mostraros el verdadero contenido de todo cuanto os fue revelado en el nacimiento, vida, obras y muerte de Jesús.
49. El Espíritu de Verdad, el prometido por Cristo en aquel tiempo, es esta manifestación divina que ha venido a iluminar las tinieblas y a aclarar los misterios que la mente o el corazón del hombre no alcanzaba a penetrar.
50. Mi Ley siempre es la misma, no es menos profunda unas veces que otras. Es vuestro espíritu el que refleja unas veces mejor que otras la luz del Señor. Esto es según la evolución que vuestro espíritu haya alcanzado.
51. Hoy os digo el banquete espiritual se encuentra esperándoos; sentaos a la mesa y comed del manjar. La multiplicación del pan también os la he concedido en este tiempo porque millares y millares de hermanos vuestros están escuchando mi palabra en muchas comarcas.
52. Os estoy heredando sin que vuestro pecado sea un motivo para consideraros indignos. Las puertas de mi Reino permanecen abiertas en espera de los que después llegarán. He aquí demostrada mi caridad, la cual no esperabais que llegara al grado de comunicarme con vosotros.
53. Ahora que en el mundo hay escasez de amor, venid a sentir el amor puro de vuestro Maestro para que sanéis de todas vuestras heridas.
54. Si vuestro corazón llega a Mi henchido de vana simiente, de cizaña y cardos, Yo le perdonaré, Yo le purificaré y le haré florecer. Sólo espero que os elevéis para revelaros todo cuanto aún reservo para vuestro espíritu y cuando seáis poseedores de lo que os prometo, no buscaréis catacumbas para ocultaros de las miradas de la humanidad; por el contrario, saldréis a la luz del día y bajo esa claridad revelaréis esta verdad. Abrid vuestro corazón, vuestra mente y vuestro oído, para que dejéis llegar mis lecciones hasta vuestro espíritu.
55. ¿Qué tiempos esperáis para aprender de Mi? ¿Estáis esperando que llegue 1950, para despertar de vuestro sueño? No pueblo, porque entonces ya no escucharéis mi palabra. Es menester que lleguéis a tener la convicción absoluta de que habéis venido al mundo a servir a vuestros hermanos.
56. Os miráis unos a otros y reconocéis que he formado un pueblo con pecadores, con ignorantes y teméis no poder salir avante en las pruebas; mas Yo sé lo que hago, a vosotros sólo os corresponde creer, confiar y cumplir. Llegará el día en que me ofrezcáis la semilla como Yo os la he pedido.
57. Pueblo: preparaos, dejad que vengan a vosotros nuevas multitudes; entre ellas vendrán aquellos a quienes mi amor ha de entresacar y escoger para que por su conducto entregue mi palabra pues de sobra sabéis que no puede ser vuestra mente quien los escoja. Sólo Yo sé el destino y los dones de cada quien.
58. Limpiad vuestro pensamiento, elevadlo para que os unáis en este instante a los espíritus puros que habitan cerca de Mí. Elevad una oración inspirada en el amor a Dios, en vuestro propio dolor o en el arrepentimiento por las faltas cometidas, también en acción de gracias por los bienes recibidos, eso acercará vuestro espíritu al Padre.
59. Todo cuanto os rodea tiende a purificaros, mas no todos lo han entendido así. No dejéis que el dolor que apuráis en vuestro cáliz de amargura sea estéril. Del dolor podéis extraer luz que es sabiduría, mansedumbre, fortaleza y sensibilidad.
60. No temáis llegar al valle espiritual pensando en todo lo que habéis pecado en la Tierra; si dejáis que el dolor os lave, que el arrepentimiento brote del corazón; si lucháis por reparar vuestras faltas llegaréis dignos y limpios ante mi presencia y nadie, ni vuestra conciencia, se atreverá a mencionar vuestras pasadas imperfecciones.
61. En la mansión perfecta existe un lugar para cada espíritu el cual aguarda en el tiempo o en la eternidad la llegada de su poseedor. Por la escala del amor, la caridad, la fe y los méritos, llegaréis uno a uno a mi Reino.
62. Presentad delante de vuestros hijos buenos ejemplos que les sirvan de báculo en su camino para continuar su ascensión hacia Mí. No porque los miréis en la infancia de la materia les concedáis poca importancia espiritual; observadles y veréis cómo sus facultades están más desarrolladas que las vuestras, ellos aprenderán mis enseñanzas por vosotros y luego os enseñarán a analizarlas.
63. Los que hoy os encontráis jóvenes cuando lleguéis a la ancianidad habréis visto muchos prodigios a través de las nuevas generaciones de espiritualistas.
64. Yo digo a los padres de familia que así como se preocupa por el futuro material de sus hijos, lo hagan también por su futuro espiritual, por la misión que en ese sentido hayan traído al mundo.
65. Pensad que esos seres antes de encarnar ya han orado por vosotros, os han protegido y ayudado en vuestra lucha; ahora os corresponde a vosotros sostenerlos en los primeros pasos que, a través de la frágil carne, van dando en la Tierra.
66. Venid a Mí, discípulos. Aquí está la paz, no la ficticia que os da el mundo, sino la que procede de mi Espíritu; llenad de ella vuestro corazón para que sepáis escucharme, comprenderme y luego llevéis a la práctica mi enseñanza.
67. Un determinado número de corazones está destinado para cada uno de mis labriegos; es la tierra que cada uno de ellos tendrá que trabajar para hacerla fructificar y al final presentarme una abundante cosecha.
68. Nadie sería capaz de edificar un templo como el que Yo estoy levantando en vuestro espíritu. La caridad del Hacedor Universal viene construyendo este santuario con infinita paciencia. Este templo será indestructible y mientras los templos hechos por manos de hombres caigan piedra tras piedra bajo los embates del tiempo y de las tempestades, éste permanecerá inconmovible, porque sus cimientos estarán en vuestro espíritu y sus torres tocarán el Reino de los Cielos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 82
1. ¿Por qué algunos de mis hijos se sienten indignos de llamarme Padre? Venid a Mí, pecadores; dejad vuestro fardo de dolores, levantad vuestra faz y miradme, mi amor os hace dignos. Si no os perdono yo ¿Quién va a perdonaros?
2. Teníais hambre de paz, porque vuestra conciencia os reprochaba vuestros errores hasta que llegasteis ante la manifestación de mi palabra y vuestro llanto os ha lavado. Sólo Yo sé a quién o a quiénes les hablo en esta forma y sólo ellos saben a quiénes están dirigidas estas palabras.
3. Hace tiempo que no bendecíais mi nombre; vuestras torturas y sufrimientos os hacían creer que os hallabais en un infierno sin fin. Es que vuestros ojos se habían cerrado a la verdad, a esa luz que os muestra mi presencia en todas partes. No os bastaba el esplendor de la Naturaleza que os envuelve, ni la forma milagrosa en que el pan de cada día llegaba a vuestros labios para creer en mis bendiciones. Sólo veíais tinieblas en vuestro derredor y sólo el fuego de vuestros
sufrimientos era lo que sentíais; más cuando estabais a punto de sucumbir, llegó el Divino Cirineo a levantaros, para ayudaros a llevar vuestra cruz.
4. Vuestros ojos van abriéndose a una vida de luz y de fe. Desde el fondo de vuestro corazón me decís: Señor, cuán ciego estaba, qué turbado se encontraba mi corazón; hoy veo a cada paso y en todo sitio Tu presencia y siento tus bendiciones.
5. En verdad os digo que éstos que sufrieron y me ofendieron mucho, serán los que más fervientemente me amen; de su corazón brotará constante la ofrenda a mi Divinidad. No serán ofrendas materiales ni salmos, ni altares de la tierra; ellos saben que la ofrenda y el culto más agradable para Mí son las obras de amor que hagan con sus hermanos.
6. Hijos amados que llegasteis ante Mí como el hijo pródigo, no olvidáis el amor con que os recibí y la humildad con la que llegasteis; sería triste que cuando os volvieseis a sentir llenos de paz en la vida, os tornaseis en vanidosos delante de vuestros hermanos o en egoístas delante de los que os buscarán para pediros algo de lo que hoy poseéis, porque ante Mi seríais los hijos ingratos. Velad y orad siempre para que no caigáis en tentación.
7. Comprended, discípulos amados, que esta existencia de la que hoy disfrutáis es una buena oportunidad para elevar vuestro espíritu. Para algunos, ésta será la última encarnación, otros tendrán que volver nuevamente a la Tierra. Este es el tiempo propicio para hablaros en esta forma, nadie se escandalice o se extrañe por ello.
8. Jesús en aquel tiempo os reveló muchas lecciones desconocidas y llevó a cabo muchas obras que en un principio causaron confusión, pero que más tarde fueron reconocidas como Verdaderas revelaciones divinas. Tened en cuenta ese antecedente para que no aventuréis en este tiempo vuestros juicios sin antes haber analizado mis enseñanzas.
9. Si la humanidad hubiese sabido analizar las profecías de Primero y del Segundo Tiempo, no se confundiría hoy ante la realización de ellas; esto fue lo que pasó en el Segundo Tiempo cuando el Mesías nació entre los hombres, lo mismo que acontece ahora que he venido en Espíritu.
10. El sentido de mi enseñanza es el mismo en los dos tiempos; ella os prepara para hacer de esta vida un hogar amable aunque pasajero, donde los hombres se miren y se traten como hermanos y brote de unos a los otros el calor de la verdadera fraternidad. Preparad también al espíritu para penetrar después de esta vida en aquellos mundos o moradas que el Señor tiene reservadas para sus hijos. Mi deseo es que cuando vayáis a ellos no os sintáis extraños, sino que vuestra espiritualidad e intuición os hagan mirar todo lo que encontréis como si ya anteriormente hubieses estado ahí. Mucho de verdad habrá en ello, si
desde aquí sabéis estar en contacto con lo espiritual por medio de la oración.
11. Abrid vuestros ojos espirituales hasta que miréis el esplendor de la luz que irradia mi verdad, para que cuando penetréis en otra morada no os sintáis en tinieblas.
12. No existe entre tantas moradas como tiene la casa del Padre, un solo mundo de tinieblas, en todas esta su luz; más si en ellas penetran los espíritus con una venda en los ojos debido a su ignorancia, ¿Cómo podrán contemplar aquel esplendor?
13. Si aquí en el mundo preguntáis a un ciego qué contempla, él os contestará que sólo tinieblas. No es que la luz del sol no exista, sino que él no puede contemplarla.
14. Ved que aunque sea corto el número de los que se reúnen para escucharme, el amor con que vengo a daros mi lección es muy grande.
15. Entre vosotros se encuentran aquellos que darán testimonio de que éste es el Tercer Tiempo en el cual el Espíritu Santo habla a través de la conciencia a todos los hombres.
16. Dentro de estas multitudes se encuentran los espíritus que en otros tiempos formaron parte de las tribus de Israel, llamado el pueblo de Dios, porque a ellos les fueron confiadas la Ley y las revelaciones para que las extendieran por el mundo. Algunos de esos seres vienen por última vez a la Tierra a concluir una misión y a terminar una restitución espiritual. Ellos al ascender, formarán los peldaños por donde puedan escalar sus hermanos que aún quedan en el valle terrenal.
17. La luz y el amor que tiene mi palabra ha hecho el milagro de hacer brotar del fango, flores puras y bellas; procurad que cuando vuestro cuerpo quede convertido en despojo humano, se desprenda de él vuestro espíritu lleno de blancura y de luz.
18. ¡Oh espíritus que estáis recibiendo mi Doctrina, cuando lleguéis a mi presencia, sed humildes y sumisos, dejando que en vosotros se haga sólo mi voluntad! Muchas veces habéis venido a encarnar en la Tierra porque insistentemente lo pedisteis al Padre; ahora os digo que no me lo volváis a pedir, dejad que se haga en vosotros mi voluntad.
19. Cuando habéis venido al mundo porque Yo os lo ordené, a vuestro retorno os he pedido rigurosamente cuenta de vuestras obras. ¿Qué será cuando regreséis después de haber venido por que vosotros lo pedisteis al Señor? ¿Cómo será vuestro juicio y cómo responderéis?
20. Os maravilláis escuchando mis enseñanzas y decís en vuestro corazón: Cuán perfectas son las lecciones del Maestro, a lo cual os digo, que aún son pequeñas éstas, pues todas ellas tienden a corregir y a modelar a seres imperfectos: cuando hayáis alcanzado la perfección espiritual, entonces escucharéis al Verbo de Dios en su plenitud.
21. Ahora vuestro espíritu ha sentido el tiempo de mi nueva manifestación a través del entendimiento humano y por ella sentís mi divina presencia. Mi manifestación ha sido una vez más de Maestro; Yo soy quien os da la lección, mas a mi vez, tengo siervos que vienen a explicaros después la enseñanza que recibisteis; no son seres humanos, porque de cierto os digo que no hay en la Tierra nadie que pueda explicar mis nuevas revelaciones; es el mundo espiritual de luz el que viene en vuestra ayuda para que no caigáis en confusiones ni hagáis nuevos misterios de enseñanzas que son tan diáfanas como la luz de día.
22. Todo ha sido dispuesto para la realización de esta Obra espiritual; no sólo vuestro espíritu fue preparado para entrar en esta senda, también vuestra carne, la tierra que pisáis, el ambiente que os rodea, todo fue dispuesto para que mi luz brillara en lo más profundo de vuestro ser.
23. El espíritu se purificó en el Más Allá, de las manchas contraídas en anteriores encarnaciones; la materia se lavó con dolor y lágrimas; la Tierra reclamó a los hombres su primitiva pureza y el ambiente se saturó de plegarias y oraciones. Por la escala de perfección descendió el Señor hacia su pueblo, llego hasta el peldaño en que os encontrabais y desde ahí os hizo escuchar su voz a través de sus mensajeros o portavoces.
24. Cuántas lecciones, cuántas enseñanzas os he dado desde el instante en que os di mi primera comunicación; por medio de ellas quiero que lleguéis a comprender que no he venido a dividir a los hombres, sino a unirlos. A vosotros, a quienes encontré profesando una religión, vine a deciros que leáis mi libro de amor y de sabiduría divina, para que aprendáis a estar en espíritu con todos vuestros hermanos, sin distinción de credos, religiones o ideologías.
25. Esto se os hará difícil en un principio, más cuando comprendáis esta lección, os sentiréis verdaderamente identificados con todos los seres humanos, porque sentiréis vibrar en el fondo de cada uno de vuestros semejantes a un espíritu, que siendo hijo de Dios tiene que ser hermano vuestro.
26. Estudiad pueblo amado, para que seáis el discípulo del Tercer Tiempo que se distinga por su espiritualidad.
27. Analizad y comprenderéis que estáis viviendo el tiempo propicio para que estudiéis mi Doctrina. Venid discípulos, venid a Mí, que Yo aliviaré el peso de vuestra cruz. Os ayudaré a conquistar el lugar que en la Tierra Prometida está reservado para cada uno de vosotros.
28. Sentid mi amor en vuestro ser para que comprendáis que existo y sintáis el anhelo divino de salvaros. Mi luz está derramada sobre toda la humanidad porque ninguna criatura podría escapar a mi mirada.
29. ¿Qué sería de la humanidad si por un momento le negara mi luz espiritual en estos instantes de prueba y de dolor? Las tinieblas invadirían su razón, se ofuscaría, y ya sin esperanza correría tras de la muerte y se perdería en el abismo; mas si los hombres, a pesar del caos en que se debaten, alimentan recónditamente una esperanza de salvación, es porque mi luz divina les alienta a través de su conciencia y les enseña a esperarlo todo del poder infinito del Dios Omnipotente.
30. De cierto os digo que mi palabra hará cambiar la faz de vuestro mundo actual y de toda vuestra vida. Para los hombres de este tiempo, el mundo y sus placeres son la razón de su vida, más pronto sabrán anteponer el espíritu al cuerpo, y el cuerpo al vestido, y en vez de ir tras las glorias mundanas, buscarán la inmortalidad del espíritu.
31. Habrá al principio fanatismo por lo espiritual, el cumplimiento será llevado al extremo; mas luego se serenarán los corazones y la espiritualidad surgirá llena de verdad y de pureza.
32. Cuando miráis al mundo debatiéndose en guerras, pereciendo de hambre o azotado por la fuerza de los elementos, no falta quienes digan que es mi justicia la que viene a destruir a la humanidad; mas de cierto os digo que Yo no he venido a destruiros sino a salvaros. Los que creen que su vida radica tan sólo en su materia y no piensan en la supervivencia del espíritu, miran su paso al Más Allá como el fin de su existencia y me juzgan entonces inexorable y cruel.
33. Si supieseis que muchas veces es necesario morir para el mundo para poder sobrevivir en espíritu, y que a veces sólo un dolor acerbo o una muerte cruenta son capaces de despertar y estremecer a un espíritu aletargado en el materialismo.
34. ¿Qué sabéis de la vida y de la muerte? ¿Qué sabéis del espíritu? Muy poco; precisamente es de lo que vengo a instruiros para que seáis los que sepáis vivir de acuerdo con la grandeza de la vida que os rodea.
35. En este tiempo hay hambre en el mundo, hambre del cuerpo y del espíritu; os aflige más la del cuerpo y ésta es la que os hace decirme: “Señor, en los tiempos pasados enviaste sobre tu pueblo el maná del desierto para no dejarlo perecer; luego le confiaste una tierra pródiga en bendiciones, de las aguas del pozo de Jacob bebieron sus hijos y los hijos de sus hijos y muchas generaciones más, y cuando viniste al mundo a enseñar con tu palabra, llevabas a la multitud al desierto, te condolías de su fatiga y de su hambre y obrabas milagros para que ellos comieran panes y peces. ¿Por qué ahora que nos miras padecer tanto por alcanzar el pan, no te conmueve nuestra hambre y nuestra miseria?”
36. Si Yo os dijese que la respuesta a todas estas preguntas la lleváis en vuestra conciencia, no lo creeríais; tengo entonces que hablaros para deciros que cuanto os di en el mundo para vuestro sustento y conservación, no os lo he quitado, todo está allí; mas si no llega a todos
es porque en vez de cultivar vosotros esa simiente con el riego de la fraternidad, la regáis con el egoísmo y la perversidad.
37. Por eso es menester que a los espíritus descienda una luz de justicia y esa es mi inspiración que se derrama en este tiempo sobre todo ser.
38. Cuando los hombres se hastíen de los frutos amargos que han cultivado y vuelvan sus ojos a Mí, hallarán que la vida espiritual y la naturaleza material jamás han negado sus frutos a los hijos de Señor; ellas existen en el interior de cada criatura, y ha sido el hombre el que cerró sus ojos a la razón y su intuición a la vida eterna. Entonces confesarán los que antes blasfemaban que en el desierto de esta vida jamás faltó el maná, que el pozo de Jacob aún vierte aguas cristalinas y que el Señor hace en cada día un milagro para que la humanidad no perezca de hambre o de sed.
39. Cuando el espíritu de la humanidad abra sus ojos a la luz, contemplará una vida nueva dentro de la misma vida que hasta ahora creía conocer demasiado y que en realidad nunca había sabido apreciar.
40. Vengo a vosotros como el doctor divino que se acerca a los enfermos del cuerpo y del espíritu para devolverles la salud perdida. Soy el que viene a resucitar a aquellos que han muerto a la verdad y a la vida verdadera. Mi caridad está dispuesta a enjugar las lágrimas de los que mucho han llorado, a todos los ungiré con su solo bálsamo, que es el del amor.
41. Bienvenidos los pobres, los que lloran y los que padecen hambre y sed de justicia en la Tierra y que todo lo sufren con paciencia, porque a ellos vengo buscando para premiarles su sumisión y su fe.
42. Esta era es una nueva oportunidad para alcanzar la elevación del espíritu. Todo, hasta el dolor, influye para que la humanidad se aleje del materialismo que la ha esclavizado.
43. Los hombres escalarán el monte santo en cuya cumbre me encontrarán pero, antes que ellos, Yo habré ya recorrido un nuevo Calvario en el corazón de la humanidad y habré sido enclavado una vez más en la cruz de mi misión.
44. No levantaré un mundo nuevo sobre los pecados, odios y vicios; lo levantaré sobre firmes cimientos de regeneración, de experiencia, de arrepentimiento; Yo todo lo transformaré en vosotros. De las mismas tinieblas surgirá la luz, y de la muerte haré brotar la vida.
45. Si los hombres han manchado y profanado la Tierra, mañana con sus buenas obras dignificarán esta morada, la cual será vista como tierra de promisión para venir a ella a desempeñar nobles misiones. ¿Quién podrá dudar entonces de la conversión del mundo?
46. Yo os digo que cuando esta humanidad esté más en contra mía por su impiedad, por su alejamiento de la justicia y del bien, Yo me presentaré en su camino lleno de esplendor, como fui delante de Saulo
y le haré escuchar mi voz; entonces veréis cómo muchos de los que sin darse cuenta me han perseguido, se levantarán transformados e iluminados para seguirme por las sendas del bien, del amor y de la justicia. A ellos diré: detened vuestra planta caminantes y bebed de esta fuente de aguas cristalinas. Descansad de la dura jornada a la que os he sometido. Confiadme vuestras cuitas y dejad que mi mirada penetre muy adentro de vuestro espíritu porque quiero llenaros de gracia y consolaros.
47. ¿Quién de vosotros puede decir a su Maestro que no tiene un sufrimiento, que lleva la paz en su corazón, que ha vencido en esta vida de lucha y vicisitudes? Os contemplo navegar en un mar de pruebas y por eso vengo a daros fortaleza. Aprended a leer en el Libro de la Vida que eternamente os muestro, porque mañana tendréis que ser maestros. Cada uno de vosotros habrá de levantarse imitándome practicando la Ley para ser sanos de espíritu y de cuerpo. Muchas enseñanzas encontraréis a vuestro paso que no os conducirán a Mí; Yo os señalo el camino recto, el más corto, el de la espiritualidad.
48. En el Segundo Tiempo sólo tres años os di mi palabra, y en ellos preparé a mis discípulos; en esta Tercera Era os he hablado muchos años más y mis discípulos no han adelantado ni mis apóstoles han dejado el mundo por seguirme.
49. El que quiera seguirme, ponga en sus plantas las humildes sandalias, no lleve doble alforja porque en mi camino no le hará falta.
50. Preparad vuestras pupilas para que miréis en el Tercer Tiempo lo que acontece en las regiones espirituales y podáis anunciar al mundo que Yo he descendido a iluminar a todo espíritu. Preparaos para que me sintáis y sepáis recibir lo que os entrego. Dejaré a la humanidad un libro y cada una de sus páginas será una prueba de amor; éste lo uniréis a los primeros escritos por Moisés y mis apóstoles, y las obras de mis discípulos de todos los tiempos quedarán escritas también en ese libro que contendrá mi sabiduría.
51. Si aún no podéis hacerme presente una gran cosecha, orad y pedidme fuerzas; velad para que vuestra lámpara brille con mayor esplendor y sea la que ilumine vuestro sendero. Os he visto llorar cuando contempláis que los obstáculos no os permiten trabajar. Me habéis dicho: “Maestro, limpiad de espinas nuestro camino, para seguir adelante”. Doblegad con amor la envoltura que os he dado, y no deis muestras de flaqueza o inconformidad, no me digáis que sois débiles, porque Yo os he hecho fuertes. No digáis que el cumplimiento es un sacrificio; trabajad con amor y vuestras obras quedarán escritas. Escalad la montaña de perfeccionamiento hasta encontrar mi presencia. Apoyaos en el báculo que os ofrece Elías. Mirad su ejemplo. El, representado por un anciano que se apoya en un báculo, no descansa un
instante; siempre va en busca de sus ovejas pérdidas para rescatarlas y conducirlas a Mi presencia. Su espíritu no desmaya ante la desobediencia y reaciedad; su ahínco y perseverancia, no se agotan; sed vosotros así, id por los caminos y no temáis al mundo ni a la tentación. Sed fuertes por el espíritu que os he dado.
52. Muchas comarcas se han preparado ya para esperar a los labriegos, y éstos no han llegado aún a cumplir su misión. Cuando vosotros sintáis todo el peso de vuestro cargo, tomaréis sumisos el camino e iréis en busca de vuestro destino. En ese tiempo de entrega no limitéis la caridad, mas tampoco lleguéis al sacrificio; podríais cansaros y abandonar la cruz.
53. Cuando hayáis sanado a los enfermos y apartado sus tinieblas, despertará su espíritu dormido y resucitará a una nueva vida. Yo siempre os protegeré si estáis dentro de mis leyes porque se acercarán a vosotros los científicos que os reclamarán por haber ungido a los enfermos sin ser doctorados en las escuelas del mundo, y los hombres que rigen los destinos de vuestra nación también os preguntarán cuál es vuestra ley y vosotros hablaréis de mi manifestación en este tiempo y de mis revelaciones.
54. Para testificar mi Doctrina, glorificad mi nombre con vuestras obras y vuestra ofrenda llegará a Mí.
55. Sean Conmigo los enfermos, los leprosos, los afligidos, los que no tienen paz en su corazón y también los que hayan pecado o blasfemado; a todos los sanaré del cuerpo y del espíritu.
56. De cierto os digo que aquel enfermo que supiera guardar, analizar y poner en práctica una de mis palabras de vida, sanaría, porque llevaría guardada en su corazón una gota de mi bálsamo divino.
57. Os he dado pruebas de mi poder y de mi caridad para que toméis el camino con plena confianza. Recibid este mensaje de esperanza para que seáis fuertes en este tiempo en que el pecado ha cundido como el más contagioso de los males.
58. Una lepra inmaterial se ha extendido por la Tierra, carcome corazones y destruye la fe y la virtud. Van los hombres cubiertos de harapos espirituales, saben que nadie podrá descubrir esas miserias porque los humanos no ven más allá de lo que es materia, más la hora de la conciencia se acerca; es lo mismo que si dijeseis el día de Señor o su juicio está por llegar. Entonces surgirá la vergüenza en unos y el remordimiento en otros.
59. Los que escuchen esa voz interna, quemante e inflexible, sentirán en su interior el fuego que devora, que extermina y que purifica. A ese fuego de justicia no puede resistir el pecador ni nada que no sea puro. Sólo el espíritu lo puede resistir porque está dotado dc fuerza divina;
así, cuando haya pasado por el fuego de su conciencia, tendrá que salir limpio de sus errores.
60. Mucho os hablé en tiempos pasados de ese fuego, de ese juicio, de esa expiación; mas las figuras con las que eran representadas estas enseñanzas las tomasteis en sentido material y vuestra imaginación desvirtuó la realidad de esas revelaciones.
61. Cuántas torcidas interpretaciones dieron los hombres a estas lecciones divinas. Me hacen aparecer como un juez de monstruosa crueldad. Cuántos absurdos ha creado la mente humana y luego los ha impuesto como la suprema verdad.
62. Hoy vengo en espíritu para haceros comprender y vivir mis divinas enseñanzas.
63. La oración de las aves es su canto; la oración de los hombres son sus pensamientos puros que elevan a Mi. Todo lo creado tiene una ofrenda para su Creador. También el Padre tiene un presente para cada una de sus criaturas. Sin embargo, en la especie humana existe menesterosidad, miseria, dolor; es el resultado de haber hecho uso del libre albedrio sin escuchar la voz de la conciencia; es la falta de armonía en la vida de los hombres, entre lo divino y lo material; pero todo este dolor que hoy pesa sobre el mundo servirá para despertarle de su profundo sueño. Cuando la humanidad conozca la verdad y ajuste a ella su vida, encontrará la armonía de lo espiritual con la Naturaleza material que lo rodea.
64. Mi nueva palabra llegará a la humanidad como un mensaje de luz que disipará las tinieblas de la ignorancia.
65. Yo preparo en este tiempo a los nuevos pescadores de espíritus que rescatarán de las olas embravecidas a los náufragos. Entre estos pescadores estarán los que escuchan mi palabra en este tiempo, también estarán los que sin haberme oído tengan despiertos los dones de intuición e inspiración para recibir mis revelaciones; surgirán en distintos puntos del orbe y sabrán comunicarse y unirse para ser fuertes en la lucha.
66. Muchos medios tendrán mis nuevos discípulos para la propagación de esta bendita simiente; pero no olvidéis nunca la humildad y la sencillez porque así he llegado a vosotros y de esta misma manera os acercaréis a los corazones, a los hogares y a los pueblos. Si así llegaseis, seréis reconocidos como emisarios de un mensaje espiritual y vuestra lucha dará frutos de verdadera espiritualidad, de regeneración y de fraternidad.
67. En el Segundo Tiempo cuando Jesús hubo concluido su divina misión en la cruz, elevando sus ojos hacia el infinito dijo así: “Todo está consumado”.
68. En este Tercer Tiempo cuando os entregue mi postrer palabra a través del entendimiento humano, repetiré aquellas mismas palabras, así como volveré a pronunciarlas por última vez, cuando todos en espíritu os encontréis en la tierra de promisión en donde me veréis descender de mi cruz de redención para deciros nuevamente: “Todo está consumado”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS
FIN DEL TOMO 3

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