Renuncia a la personalidad y desapego- última clave del proceso

 

BIDI autresdimensions 21 Mayo de 2012 con audio

 Original en francés 
http://www.autresdimensions.com 
Canalizado por: Jean Luc Ayoun 
Trascripción: Véronique Loriot 
http://mensajes-del-espiritu.blogspot.com 
http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com 
Traducción: Hedyn Núñez

Audio 
http://www.yakitome.com/data/6785485299/yak_YfWk_8AfjVvs_HbLf8FduZzJzM9DamYykjGNBDtYhJie48sacppZzSG6tsUwvcRzyen3zNzUe2WFu4shA5fAAHHBLDiSNP9ivqzm3AK.mp3 

Pregunta: refutar y decir: “Padre, pongo mi Espíritu entre tus manos ya que todo se ha cumplido”, facilita la Disolución? 

¿Desde cuándo el Padre tiene manos? ¿Desde cuándo tienes algo que entregar, a quienquiera que sea? A través de la pronunciación de esta frase, tú te alejas de tu propia Disolución en el Absoluto puesto que consideras que existe un Padre (dónde sea que él esté situado). Mantienes por lo tanto el Sí. El Abandono del Sí no es entregar, alguna cosa al Padre, sino confiarse en otra cosa (más allá de toda forma, todo nombre y toda definición). No hay nada que hacer: permanecer tranquilo, apacible. Todo se desarrolla, sin ninguna intención, sin ningún rezo, porque el rezo considera que hay algo exterior. Es el principio y el fundamento mismo de todas las religiones que los llevaron a creer, a conceptualizar, algo inaccesible. El Padre: es la Fuente. La Fuente no es el Absoluto. Ahora, tú has como quieras. 

Pregunta: Fue el Arcángel ANAEL quien nos dijo de decir esta frase en el momento último. 

Para vivir el Sí, para establecer el Sí, pero no el no Sí. Para crear una identificación, llamada Comunión. Pero la Comunión no es la Disolución. Fusionar no es fundirse. Hay una diferencia. La llamada misma que creas, crea una demanda y una falta. El Absoluto no puede ser ninguna falta. 

Pregunta: Ud. dijo: “nada puede durar de lo que se inscribe en el tiempo de este mundo, salvo lo que no se mueve, que es inmóvil”. ¿Y eso se revelará solamente por la refutación y la interrogación de “Quién soy yo? 

Encuéntrame una cosa que no se mueva, en este mundo que gire en torno a algo. Es una vista del espíritu. El Centro no puede estar en este mundo. Está por todas partes, pero más allá del Todo. El tiempo, es el espacio. En cuanto sales del tiempo, la ilusión, es hacer creer que hay un tiempo separado de un espacio, y un espacio separado de un tiempo, creando la distancia. Eso no existe. El Centro no es ningún tiempo. O entonces, es todos los tiempos, pero en el espacio (que es el tiempo). La separación del tiempo y el espacio es parte de la ilusión. Cuando eres Absoluto, el tiempo no existe. Él es el espacio, ese espacio donde no tienes a nadie más, donde no eres más una persona, ni un individuo, y donde no eres más un individuo: tú eres el Centro, el Absoluto. Y allí, te es dado a percibir (más allá de toda percepción puesto que te has fundido dentro), el azul-noche y miles de millones de estrellas. Allí, tú no te mueves. Estás en ninguna parte y por todas partes. No puedes estar limitado a ningún tiempo o algún espacio. Sólo el ego mantiene el tiempo porque lo que se mueve, lo que es efímero, se inscribe en el tiempo, siempre (que eso sea esa bolsa de comida, tus pensamientos, tus afectos, lo que ellos sean). 

Pregunta: ¿Es deseable pasar por la Fusión con mi Padre y la Disolución en sí mismo para devenir Uno, y solamente después de esto, pretender el Absoluto pero? 

Pretender el Absoluto no permite ser Absoluto. Sólo desde que abandonas todo lo que crees ser (e incluso el Sí), es que penetras en la no conciencia (o a-conciencia). Los mecanismos de Disolución son, ante todo, el Abandono del Sí, el Abandono del Yo Soy. A partir de este momento, aparece un Doble. Cualquiera que sea, no lo personifiques (mismo si él está encarnado), porque el encuentro permite el Absoluto. Si era capaz de fusionar con una brizna de hierba, vivirías exactamente lo mismo. Por razones de conveniencia, tú eliges, en general un dios (cualquiera que sea), un mejillón u otro Ser. En realidad, no lo eliges: es el que aparece por tu propia resonancia, como una imagen en espejo. Mientras no realices el Sí (si fuera el caso), es preferible elegir una imagen. Pero viene un momento en que la imagen misma, debe fundirse (como tú te fundes). No hay necesidad de entidad, ni de ti, por otra parte. Es necesario salir de la visión que trae todo, hacia sí.

El pensamiento ha sido hecho así (el mental también), y ustedes tienen necesidad de verse. Pero mientras crean verse, a través de algo exterior a ustedes, ustedes no se ven. Por lo tanto: no es necesario traer nada a sí, es necesario dar el Sí. Mientras exista una experiencia, una sed de experiencia, exista una contemplación del Sí, del Yo Soy, el Absoluto no se devela. Para muchos, eso es muy difícil. Pues, en esos casos, permanezcan en el Sí. En cualquier caso, mantente tranquilo. ¿Ya que quién juega el juego de querer jugar algo? Sé el espectador, si no puedes salir del teatro. Pero no seas el que desempeña el papel. Olvida, completamente. Sea lo que sea que te diga tu ego (que eso es nulo, que eso es terrible), no es verdad. 

Pregunta: ¿Si en Sí, hay aún modelos, creencias, es necesario hacer una introspección con el fin de desalojarlos cuando se ocultan en el inconsciente, con el fin de refutarlos? 

¿O esperar que aparezcan durante la vivencia? La refutación no debe concernir a lo que buscas. ¿Si buscas, en lo Mío, lo que es inconsciente, qué es lo qué pasa? Tú le das un peso, una verdad, que no existe. Lo que aflora, lo que remonta, como pensamiento, debe refutarse, pero no ir a buscar lo que no aparece. Si no, vuelves a caer del Sí en el Yo, y cultivas la personalidad. Ninguna acción sobre la personalidad permite salir de la personalidad. Es el ego que cree eso. La refutación, es interesarse en lo que se manifiesta en el Sí o, eventualmente, en el yo pero no vale la pena entrar en el yo. Si tú le concedes crédito, lo revalorizas, juegas el juego de la dualidad, considerándote como si fueras una sombra. Pero no eres la sombra de ti mismo: eres Luz y Amor. Nada de otro. Todo lo que aparece en la conciencia es una sombra. ¿Por qué ir a despertar lo que duerme y que no existe? ¿Para volverlo consciente? ¿Y mantener el yo? 

Pregunta: ¿Mis actividades, mi trabajo, son incompatibles con el develamiento del Absoluto si eso alimenta la dualidad, la ilusión o incluso el encerramiento? 

¿Te das cuenta el número de yo que has pronunciado (mi trabajo, mi actividad)? ¿Quién te ha dicho de dejar cualquier cosa? ¿Quién te pide eso? Comienza por suprimir los yo y los mí. Tú te has identificado. Más allá del cuerpo, tú te identificas con tus acciones, con tu vida. No puedes poner fin a tu vida, puesto que no eres tu vida. No es tampoco suprimiendo lo que es aparente, que vas a podar, o vas a encontrar de esta forma, lo que sea. Te invito a escuchar de nuevo tu pregunta para ver cuántas veces hay, mi vida, mí, mío, yo. Es sólo eso. Refuta eso y no te ocupes más. No eres lo que se desarrolla. Deja vivir la vida que se vive. Deja el trabajo hacerse. No eres el trabajo que se hace. Eso es lo que digo. No dije que era necesario dejar alguna cosa. No hay ningún obstáculo al Absoluto, si eso no es tú misma. 

Pregunta: ¿Podría hablarnos del lenguaje y el silencio, en su vínculo con el Absoluto? 

El lenguaje es lo propio de esa bolsa de comida. La conciencia es una secreción de esta bolsa, tal como la llaman. Incluso el yo Soy: ¿en qué se convierte cuando esa bolsa ya no está allí? Crees tú que va a poder pregonar: ¿“Yo Soy”, del otro lado, sin cuerpo? Eso es una ilusión. Luego, el silencio y el lenguaje. ¿Qué es, lo que es el lenguaje? El espacio entre dos silencios. No hay silencio. ¿Hay solamente el hecho de estar tranquilo porque, quién puede decirte que hay en el silencio? Puedes hacer el silencio de las palabras. Puedes hacer el silencio de los sentidos. Pero el cuerpo está siempre allí y tú estás siempre dentro. Eso es justo una primera fase de la introspección, que va a hacerte vivir una aproximación del Sí. El Absoluto no tiene nada que hacer del lenguaje. Porque incluso el Yo Soy es un sonido. Un sonido primordial, el que aparece también en Absoluto, en este azul oscuro y sus estrellas (que no lo son). Por supuesto que puedes trabajar sobre el Sí, reforzarlo por la meditación, y por el silencio. Pero todos esos no son más que juegos.

El lenguaje es un obstáculo. Lo más importante es permanece tranquilo. Si te olvidas de ti mismo, el Absoluto está allí: sin buscar nada, sin pedir nada, sin buscar zonas de Sombra, sin buscar una Fusión (se produce por sí mismo). Deja a ese cuerpo vivir su vida. Déjalo hablar, si él quiere. Déjalo hacer silencio, si él quiere. Pero tú no eres ni el lenguaje, ni el silencio. Eso pertenece a la ilusión. El lenguaje es creado por la bolsa de comida: es una frontera de la conciencia. El silencio también. 

Pregunta: ¿Una extensión del vacío, una paz, un éxtasis, permite al Absoluto develarse si uno se borra completamente de ese estado? 

Sí. A partir del momento en que consideres que no eres la experiencia que vives, en que refutas esta experiencia (sin querer extraerte sino constatándolo), entonces, el Absoluto está allí. Ya no podrás hablar más de una experiencia. La experiencia pertenece siempre al Sí, a la Presencia, o al Yo Soy. ¿Porque si no había observador que viva la experiencia, que quedaría como experiencia? Ninguna. Es el Sí que juega por Sí mismo y consigo mismo. Eso es muy seductor porque la conciencia no es más que una experiencia. Y cuanto más las experiencias aparecen, más la conciencia se alimenta. ¿Cómo quieres tu, en ese caso, llegar a ser lo que tú ERES? Hay experiencias que no puedes reproducir. Y por otra parte, esta clase de experiencia ocurren siempre de improvisto, sin avisarles, si no es así ustedes no lo vivirían, por miedo. Así, no te extraes de nada. Refútalo, y permanece tranquilo. Deja venir y constatarás que hay algo que está detrás del observador, detrás del que dice: “vivo una experiencia y un éxtasis”. Allí, estás en la buena vía porque permaneces tranquilo. Si aceptas que no eres tú quien vive la experiencia (sino él Sí), entonces, el Absoluto está allí. 

Pregunta: Una de sus intervenciones me pareció límpida. Creí comprender que el Absoluto se revelaba a nosotros, solamente cuando no se comprendía ya nada. ¿Cómo es eso? 

El día en que comprendas que no puedes comprender nada, el Absoluto estará allí. Va más allá de lo que se comprende porque comprender, es asir, es apropiarse, es justificar, es explicar. El Absoluto no puede ser, ni comprendido, ni justificado, ni explicado. Y no es una experiencia. Entiende (como en la pregunta anterior), que hay siempre una conciencia que observa. Ve más allá del observador. No eres el que observa la pieza, ni incluso el sillón donde está sentado. Es necesario salir del teatro, para concluir que no hay teatro. Pero el hecho de salir no es una acción: es una inmovilidad completa donde tú eres el centro de todo. Es el cubo de la rueda. Eso que digo no es para ser comprendido. Justamente. Cuando eso aparece como límpido, eso ya no es el cerebro. A veces es el Sí. Es la inmediatez de lo que entiendes que crea el sentido, pero va más allá del sentido. Más allá de lo que es comprendido. Acepta que de este lado (aquí donde estás) eres ignorancia, y que todo conocimiento es ignorancia. Suelta tus conocimientos, y ahí considerarás (ya que es la verdad total), que tu eres ignorancia. Porque yo podría preguntarte: dime ¿quién Eres tú? ¿Qué habrías de responderme? Lo que sea que comprendas, el Absoluto es inmóvil (que él esté en esa forma efímera) o que él no esté en ninguna parte. No hay experiencia ni comprensión. Es un estado más allá de todo estado. Desde que comprendes algo, tienes la impresión y te aparece claro, que tú lo conoces. Sin embargo no puedes conocer algo que es exterior a ti. Es necesario superar eso. El Absoluto no es una comprensión, bien al contrario. Tampoco es una experiencia. Tampoco es un estado. Es el Último. 

Pregunta: He vivido la fusión con la naturaleza. El resto en el entorno era un decorado. El Velo de la ilusión se desgarró y apareció la blancura de la Luz. ¿Qué era eso? 

Eso se llama la Infinita Presencia. Es el momento (como tú lo dices) en que el velo se desagarra. Es de alguna manera (si puedo expresarlo así), la antesala del Absoluto. Simplemente (como lo dices) fue una experiencia. Para el Sí es una etapa. Ella es respetable. La cosa a realizar, no es a conmemorar, ni recordarla, sino observar, más allá de la experiencia y de la memoria de ésta. ¿Quién eres tú? ¿Hazte la pregunta; quién soy yo? ¿Soy el observador que ha visto ese Velo desgarrarse? ¿Es que yo Soy la Luz que he visto? Tú no puedes ver lo que tú Eres, de ninguna manera, cuando la experiencia puede reproducirse. Si ella se reproduce (y ella se reproducirá), va más allá de lo que tu observas. Es la única manera de hacer desaparecer el observador. Como lo dices: es un decorado. Pero va también más allá del decorado. Es una fase previa. Lo que puedo decirte por eso; olvida esta experiencia, ella ya tuvo su efecto. Ella tendrá todavía más efecto. Recuerda: Que no eres jamás las experiencias que vives, mismo si la conciencia está ávida de sus experiencias (si es posible luminosas y no oscuras). Te aliento, por lo tanto a sobrepasar la experiencia. 

Pregunta: ¿La memoria que se licuó es una ayuda para superar el juego del mental o es un juego, una recuperación del ego? 

No. El ego tiene necesidad de la memoria. Observa el niño que es virgen. No está afectado por memoria alguna, al menos tan joven. La memoria está vinculada al tiempo y a su separación con el espacio. ¿Tiene la memoria de lo que eras antes? La memoria no te es de ninguna ayuda. Entonces, alégrate. Verás que si tu memoria desaparece, ¿qué es lo que queda? El Absoluto. La memoria pertenece a este mundo. Ella hace parte de la experiencia. Eso no es la vida. Por lo tanto alégrate. 

Pregunta: No experimento ya los Estados de Beatitud que me ayudaban a vivir. ¿Debo renunciar a esos Estados, para estar en el Absoluto? Tengo la impresión de perder el contacto con lo que llamaba el Divino. ¿Eso quiere decir que debo refutar ese estado, o quizá el Sí? 

Si lo has refutado (o que no lo hayas refutado), constatas que ya no está allí. Tú mismo dices que era una ayuda, para soportar. Pero el Absoluto no necesita ninguna ayuda, ni de ser soportado por algo. Porque es lo que tú ERES. El Absoluto es Beatitud, pero no ayuda a soportar nada, porque tu naturaleza es ser la Beatitud. Y no de vivir la experiencia de la Beatitud. Por supuesto, que eso debe desaparecer de la experiencia, para que eso pase a ser realmente, lo que tú Eres. Ya lo dije: ¿la Vibración, el Samadhi, las salidas del cuerpo, todo eso representa qué? El Sí, la a-conciencia. Ir más allá de la conciencia: es no tener ya conciencia, ni memoria, ni Vibración, ni nada. Cuando eso llega, o tú te afliges (y es el Sí que se aflige), o estés de acuerdo y todo se desplegará, para ti, sin esfuerzo. Eso probará, de algún modo, que has renunciado. Hay, realmente, un Abandono del Sí. Has construido el Yo Soy. Has vivido el Yo Soy. Es hora de sobrepasar eso. Es lo que se produce. Entonces, acoge. Y no tendrás ya que soportar la vida. La Vida se desarrollará. Estarás aquí (en este cuerpo), pero también, por todo en otras partes. Ya no serás afectada por la repetición de este tipo de experiencia o su desaparición. No debes alimentarte con la Luz, sino Ser la Luz. Es lo que tú ERES. Entonces, el ego va a inventarse sombras, proyecciones, experiencias. Él llama a eso, el Divino. Pero cuando eso desaparece, estás madura. 

Pregunta: ¿Qué son los Leilas del Señor? 

Es un juego. Es la escena de teatro. La vida es juego. A veces, tienen papeles de comediante, otras veces papeles de verdugo, algunas veces papeles de víctima. A veces son felices, otras son infelices. Pero son estos juegos, precisamente, que mantienen la conciencia, el Yo Soy o el Ego. Los Leilas del Señor: es ir más allá, es decir, reconocer lo que pasa. Es considerar que el mundo no es más real que tu. Es el decorado que está allí, que permite a la conciencia manifestarse. Porque, sin manifestación, no habría conciencia (cualquiera que sea esta manifestación). Porque la manifestación es siempre una expresión y una proyección, al exterior (cualquiera que sea este exterior). Entonces, son juegos. La conciencia juega a observarse. El Absoluto no es consciente. 

Pregunta: ¿Ignorar sus pensamientos es una manera de dar, aún, peso a su mental? 

No, en absoluto. 

Pregunta: ¿Es que no había identificado, que alimentaba mi yo y que tendría que conocer hoy? 

¿Si algo no está allí, si tu conciencia no lo vive, por qué quieres tú que te responda de manera precisa sobre tu inconsciente? ¿Quieres que alimente qué? Hazte la pregunta: ¿estás aún observando, si no es tu propio ombligo? No es necesario jugar con los miedos. No hay nada que cavar porque si cavas un agujero: te caes dentro. Es, hasta cierto punto, lógico. No vayas a buscar lo que no te pide nada. 

Pregunta: ¿Cómo permanecer calmo, inmóvil y tranquilo? 

Permanece tranquilo. ¿Qué quieres tú que te diga? Porque si te doy algo a hacer (un consejo), estarás aún menos tranquilo. Persigues un objetivo que no puede existir. Sal de ti mismo. Y, no te observes el ombligo y ese cuerpo que tiene necesidad de moverse. El expresa miedo. ¿Quieres saber cuál es este miedo? Eso no sirve de nada, si no es de reforzar el ego. Olvídate, tu también. Participas del movimiento, porque te identificas al movimiento. ¿Mientras creas que eres el movimiento de ese cuerpo, que se mueve sin parar o de estos pensamientos que surgen, cómo quieres estar tranquilo? Y si quieres oponerse a eso, hazte la pregunta: ¿quién se opone? Siempre el yo. El Absoluto no se opone a nada: él está, más allá del Ser. Él es el no ser, el no Sí. Por lo tanto, ninguna técnica del Sí o del yo puede solucionar lo que me pides. Eres tú quien debe cambiar el punto de vista. Eres tú quien debe desplazarse del movimiento. Porque si añado otro movimiento: ¿qué va a pasar? El Absoluto estará aún menos allí. Es así, no puedo alimentarte. 

Pregunta: ¿Vivir la Disolución, Fusión, Disolución con su Mónada, corresponde a realizar la Disolución del Sí? Realizado esto, entonces, ¿las condiciones son ideales para vivir el Absoluto? 

No existe ninguna condición al Absoluto. El Absoluto no es una etapa, ni una realización. No obstante, el Sol, o una brizna de hierba, pueden permitirte realizar eso más fácilmente, ¿por qué? Porque la conciencia no es ya tributaria de esa bolsa de comida. Ella misma se concibe, existente fuera de esta bolsa, es el “Yo Soy”, el Sí. El error sería creer que hay condiciones, preliminares: allí no hay ninguna. Buscas, a través de conceptos (a través del mental), porque tienes que colocar conceptos y apoyarte en ellos. Y eso, eso formará siempre parte de la experiencia. En cuanto buscas, ya estás en el error, porque no hay nada que buscar. Buscar, es salir de la tranquilidad, es reactivar el juego de la experiencia. Ahora bien, toda experiencia debe cesar. Incluso lo que nombran Mónada o Doble o brizna de hierba, llega a ti cuando estás listo. No eres tú que va hacia él, si es así, es un deseo, es aún una experiencia. No te ocupes tampoco de eso, para de poner conceptos o condiciones. No puedes salir con la reflexiones, es imposible: toda reflexión es un espejo del yo o del Sí, y nada más. 

Pregunta: ¿Debe uno alegrarse cuándo no vive ninguna experiencia? 

Sí, e incluso cuando duermes. 

Pregunta: Yo ya salí del teatro, pero para encontrar un segundo decorado. ¿Qué es lo que pasa? 

No te alegres: sustituir a un teatro por otro teatro no sirve de nada. Es aún una experiencia, como tú mismo lo dices. Es necesario cesar las experiencias. Por supuesto, se producen porque la conciencia sólo es experiencias, cualesquiera que sean. Sustituir un teatro por otro teatro, no sirve de nada. Hay un momento en que todos estos juegos deben cesar. Es la avidez que crea la experiencia. Constatarás que en el momento en que no hay ya ninguna avidez, ninguna espera, ningún deseo, todo llega. Pero no una experiencia. El Absoluto no se nutre con ninguna experiencia. Las contiene, que no es la misma cosa. Es necesario expulsar la avidez, el deseo. Repito, permanece tranquilo, no te canses con salir de un teatro para entrar en otro. Que sea más bonito o menos bonito, no cambia nada. Toda experiencia es del orden de la avidez o del deseo. Consciente o inconsciente: eso no tiene ninguna importancia. El deseo no es más que la expresión, o de ese bolso de comida, o del alma, pero sigue siendo solo un deseo. A partir del momento en que no hay ya ningún deseo, el Absoluto está allí, porque es lo que tú Eres. Tú no Eres un deseo y aún menos una experiencia. Hasta que aceptes soltar todo: Abandonar el Sí. Mientras él viva experiencias, incluso si se acerca o da la impresión de acercarse, el Absoluto no está allí. En todo caso, tú no estás allí. El Absoluto, ha estado siempre allí. 

Pregunta: Esto no estaba vinculado a una voluntad de experimentar, pero se produjo espontáneamente cuando entré en el sonido. 

¿Y más tarde? La experiencia, incluso que no te interesa, no es más que una proyección de tu conciencia. El sonido desemboca en el Absoluto, si no desemboca en una experiencia. Sobrepasa la experiencia. Y no me digas que no lo has querido, porque nada se produce si no deseas nada. La palabra avidez es justa porque si hay experiencia, hay deseo. O entonces, la experiencia debe ser, precisamente, la pérdida de toda referencia, y no otra referencia. No hay movimiento en el Absoluto. Toda experiencia no surge de ninguna parte, ella se construye en alguna parte. Que vean elefantes rosados o un teatro, no cambia nada: es siempre una proyección. Hasta que el decorado desaparezca completamente, es cuando el Sí desaparece también, no antes. 

Pregunta: ¿Cuándo uno entendió que es necesario estar tranquilo, ya no hay más preguntas a plantear? 

¿Eres tú Absoluto? 

No. Yo no sé nada. Sí, ciertamente. 

¿Qué es lo que se mueve, en estas respuestas, si no es el ego? Ya respondí a una pregunta, detenidamente, a alguien que no tenía preguntas. La cuestión no existe más que la respuesta y por lo tanto no es un juego. 

Pregunta: ¿Cómo soltar todo y abandonarse a la Simplicidad? 

Reconociendo lo que Eres: Absoluto. No hay nada que dejar. Quién plantea la cuestión, si no es el ego. ¿Quién cree que debe liberar algo? Permanece tranquilo, eso no es liberar nada: es refutar. Mientras pretendas soltar algo, es que consideras, por supuesto, que hay algo que soltar. ¿Qué quieres dejar, puesto que Estás ya, suelto? 

Pregunta ¿Podrían volver sobre el concepto de Absoluto inclusivo y la necesidad de no negar la ilusión? 

Concebir que eres una ilusión, por lo tanto efímero, no hace sin embargo desaparecer lo efímero: el desaparecerá por sí mismo. No tienes que poner fin a este cuerpo: él está programado para desaparecer. Eso es cambiar de punto de vista, simplemente. Cambiar de punto de vista, expresa la Verdad y la Realidad. Mientras te asignes a este cuerpo, estos pensamientos, esta vida, estás en el punto de vista de éste cuerpo, ésta vida, estos pensamiento o en esta experiencia. Pero no eres ni la experiencia, ni el cuerpo, ni el pensamiento porque todo eso pasa. Acepta simplemente eso, no tienes ningún medio de actuar sobre la ilusión porque, a partir del momento en que varias conciencias existen, ellas crean una ilusión común que llaman mundo. Vive lo que tienes que vivir, con entusiasmo, con pasión, si quieres, pero no sea eso. No hay nada de incompatible en lo que digo, excepto para el ego. Tú no Eres ese cuerpo, no más de lo que Es este Mundo. Sólo existe porque estás ahí insertada. ¿Quién es responsable de esta inserción? ¿Tus padres? ¿Tú conciencia? ¿Quién? Si llegas a ver, sin ver, más allá de todo eso, has cambiando el punto de vista (no te pido creer esto que te digo, sino de colocar tu conciencia en el buen lugar), entonces el decorado desaparecerá, y la Luz estará allí. Y en la llamada etapa Última, entenderás qué es eso y que la ilusión se incluye en eso. Sólo es el juego de la conciencia. El propio Absoluto no puede verse a sí mismo. Es lo que tú Eres. 

Pregunta: ¿Si no se encuentra el Absoluto en nuestra vida, qué es lo que pasa más tarde? 

La conciencia existe aún y en consecuencia se proyectará. 

Pregunta: Usted precisó que el silencio es una cuestión. ¿Puede responder sobre eso? 

Sí. Las palabras que, hoy, pueden parecerles desprovistas de sentido, la opinión, el punto de vista. Y sobre todo “permanecer tranquilo”: todo está contenido dentro. El Absoluto es eso. 

Pregunta: ¿Colocar su conciencia en el buen lugar es colocarlo a nivel del Absoluto? 

No, tira eso. Poner la conciencia es una atención. Eventualmente, puedes servirse del sonido. Tú te apoyas en el Yo Soy, pero no es el Yo Soy, es el no Sí. Cambiar de mirada, esto no es colocar la conciencia en cualquier parte, precisamente. Es ya no colocarla, ya no experimentar. Hasta cierto punto, al entrar en el silencio de la conciencia. La opinión cambiará por sí misma, sin tener que poner alguna cosa. 

Pregunta: ¿Es necesario dejar el sonido penetrarnos? 

Pero, si tu Eres el Sonido. Si consideras que un sonido te penetra, consideras al sonido, exterior a ti. Por lo tanto, la opinión y la mirada no son buenas. 

Pregunta: ¿Es normal tener la impresión que mi cuerpo no me pertenece? 

¿Pero como querrías qué tu cuerpo te pertenezca? 

Pregunta: ¿Cuándo se tiene la impresión de ya no existir, es una experiencia del Absoluto? 

Tienes tú mismo la respuesta: es una experiencia. El Absoluto no es una experiencia. Eso comienza a entrar. Estás allí. Siempre lo has estado. Entiende y libera todo. No hay nada que soltar. 

Pregunta: Cuando uno lo siente… 

¿Quién siente? 

Pregunta: … una presencia a la izquierda, ¿cómo vivir esta resonancia? 

Ella está allí, puesto que la sientes. ¿En este cara a cara (que es, un lado a lado), qué va a pasar? El Absoluto. A partir del momento en que no eres ya tu, y que tú Eres lo que está a tu lado, en este frente a frente, compruebas que no hay nadie en frente puesto que ni uno ni otro son verdaderos. Son, precisamente, esas condiciones que muestran, lo que ustedes Son. Es un descubrimiento y no una experiencia porque, cuando eso Es, en ese momento, tú sientes. Después, lo experimentas. Después tú lo vibras. Después tú, fusionas. Y después, el Absoluto. Pero esto no es un después, eso ha estado siempre allí. Simplemente, tu conciencia no se ha desplazado suficientemente y cuando se haya desplazado suficientemente, desaparecerá. Todo eso les fue explicado por los Arcángeles, los Ancianos, las Estrellas. Les digo la misma cosa. El Absoluto no conoce la distancia. Hasta cierto punto, es el cara a cara del Sí al Doble, que viene a poner fin a la distancia. Eso no es una experiencia. 

Pregunta: ¿Y si se vivió una experiencia de Fusión con el Doble, pero que es parcial? 

Es como un examen, hay parciales, ¿es que tú comprendes? 

-No 

Tanto mejor. 

Pregunta: ¿Volverse el Sonido y el temblor, al mismo tiempo, eso es justo? 

Desde un cierto punto de vista, se puede decir que despegas. Por lo tanto permanece tranquilo. Eso es justo. Es la Presencia Infinita. Es necesario ir más allá, pero está bien. 

No tenemos otros cuestionamientos, le agradecemos. 

Entonces, callémonos. Esto fue una felicidad para BIDI. Y una felicidad para ustedes, aunque no lo comprendan. BIDI les saluda y les digo hasta la próxima vez.
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