FINALIDAD DE LA DOCTRINA ESPIRITUAL-ENSEÑANZAS DEL MAESTRO JESUCRISTO

-FINALIDAD DE LA DOCTRINA ESPIRITUAL
— LA PAZ, LA SALUD Y LA LUZ
—EL REINO CELESTIAL EN EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES
—-EL NUEVO PUEBLO DE ISRAEL
—–LA CRUZ DEL AMOR DEL MAESTRO
—-APRENDER A SEMBRAR

¡Cuántos hay que bajo el dolor de sus pruebas me han llamado el Dios imperfecto e injusto, sin reconocer que el dolor que van recogiendo lo sembraron ellos mismos y que sólo por él serán limpios y libres de su fardo!

Si a mis enseñanzas de los tiempos pasados la humanidad les ha dado torcidas interpretaciones, hoy también podéis caer en ese error. He aquí porque a pesar de venir en espíritu, llego por instantes a materializar mis enseñanzas para hacerlas comprensibles a vosotros, que no os habéis sabido preparar, velando y orando.
8. Sabed que la finalidad de mi Doctrina espiritual, es el perfeccionamiento de vuestro espíritu, para que llegue a poseer la paz y la dicha a que todo espíritu aspira con el conocimiento de mi verdad

Y es que la humanidad quisiera tocar lo divino con sus manos y huye de las renunciaciones materiales y de la espiritualidad que son los medios por los cuales puede contemplar la luz de la Divinidad.

Cuando vuestro cuerpo cesa en su lucha del día y toma el descanso en el lecho, el espíritu aprovecha ese tiempo para libertarse y ocuparse en misiones propias de él, en obras del Señor; pero si vuestro corazón en vez de descansar de sus preocupaciones y vicisitudes, o de elevarse en oración se entrega a la amargura, el espíritu tendrá que permanecer ocupado en sobreponerse a las flaquezas de su cuerpo desatendiendo otras misiones. Así es como os despojáis de vuestras virtudes, por falta de fe y de espiritualidad, debiendo pensar que quien abandona sus deberes para con los demás, por ocuparse solamente de sí mismo, es egoísta con sus semejantes y por lo tanto no tiene caridad de su espíritu

El dolor ha purificado a vuestra envoltura y a vuestro espíritu, para que en pensamiento, por medio de la oración, podáis transportaros aún a lejanas comarcas a cumplir vuestra delicada misión de hacer paz y llevar luz a vuestros hermanos.

Vosotros que me representáis, llevaréis mi mensaje a la humanidad; os he enviado a iluminar la Tierra, a predicar el bien y a dar testimonio de la verdad. Pondréis a la conciencia antes que al espíritu y que a la materia y enseñaréis que aquélla es vuestra guía, y todo materialismo caerá y el espíritu volverá a elevarse convirtiéndose en mi discípulo.

E58

ENSEÑANZA N° 58 
1. Este hijo mío a través de cuyo entendimiento os estoy entregando
este mensaje, no pretende hacerse pasar por Jesús, es uno de los
muchos portavoces que he preparado en este tiempo, para hacer llegar a
vosotros mi palabra divina.
2. Preparaos para que esa voz llegue a vuestro corazón y os levantéis a
la verdadera vida.
3. En verdad os digo que mi palabra es el pan del espíritu, por eso quien
de él comiere, hambre no volverá a tener.
4. Sed delante de Mí semejantes a los niños y entonces os diré como en
el Segundo Tiempo. “Dejad a los niños que vengan a Mí porque de
ellos es el Reino de los Cielos”.
5. Mi Reino es para los limpios de corazón, por eso ahora que lo sabéis
no apartaréis a nadie de mi presencia, ni al adulto que como pecador
llega ante el Maestro, porque él viene a purificarse en mi palabra; ni al
niño, porque aunque lo creáis escaso de comprensión en las enseñanzas
de mi Obra, posee un espíritu muchas veces más evolucionado que el
vuestro.
6. En esta era en la que me manifiesto a través del entendimiento
humano, os estoy esclareciendo mis enseñanzas pasadas. Mi Espíritu
está sobre toda materia y sobre todo espíritu en este tiempo para que
sea sentida por todos mi divina presencia y contempléis el camino que
conduce a la eternidad.
7. Si a mis enseñanzas de los tiempos pasados la humanidad les ha
dado torcidas interpretaciones, hoy también podéis caer en ese error.
He aquí porque a pesar de venir en espíritu, llego por instantes a
materializar mis enseñanzas para hacerlas comprensibles a vosotros,
que no os habéis sabido preparar, velando y orando.
8. Sabed que la finalidad de mi Doctrina espiritual, es el
perfeccionamiento de vuestro espíritu, para que llegue a poseer la paz y
la dicha a que todo espíritu aspira con el conocimiento de mi verdad.
9. Antes de entregaros vuestra cruz os he fortalecido y he enjugado
vuestro llanto. Bienaventurado el que ha sabido llorar en mi regazo,
porque sentirá que desaparece su dolor. Bienaventurado el que después
de obedecer mi Ley logre el gozo en su espíritu, porque será el fruto de
sus méritos.
10. Si queréis seguirme, llegad siempre limpios delante de Mí. No os
harán falta joyas ni vestidos lujosos, sólo quiero limpidez en vuestro
espíritu y en vuestro cuerpo para que me llevéis en vosotros.
11. Mi palabra es clara y a pesar de ello, a veces no queréis entenderla.
En el Segundo Tiempo mucho hable en parábola y en sentido figurado,
porque los hombres de aquella época sólo me entendían en esa forma, más a pesar de ello pretextaban no comprenderme en algunas
ocasiones. Y es que la humanidad quisiera tocar lo divino con sus
manos y huye de las renunciaciones materiales y de la espiritualidad
que son los medios por los cuales puede contemplar la luz de la
Divinidad.
12. Tened espiritualidad, sed limpios de corazón y en el banquete del
Señor nunca estaréis afligidos y entenderéis y sentiréis cuanto Él os
hable. No os sentiréis indignos ni tendréis el deseo de marcharos. Por lo
tanto, el que se levantare de mi mesa, será tan sólo para ir a predicar
con su vida y sus obras la verdad de mi enseñanza.
13. Discípulos, estoy en vuestro corazón, para eso murió Jesús entre
vosotros, para vivir por siempre en vuestro corazón. Escuchando mi
palabra evolucionará vuestro espíritu, ved que por las obras de mis
discípulos seré reconocido en este tiempo.
14. El dolor ha purificado a vuestra envoltura y a vuestro espíritu, para
que en pensamiento, por medio de la oración, podáis transportaros aún
a lejanas comarcas a cumplir vuestra delicada misión de hacer paz y
llevar luz a vuestros hermanos.
15. Cuando vuestro cuerpo cesa en su lucha del día y toma el descanso
en el lecho, el espíritu aprovecha ese tiempo para libertarse y ocuparse
en misiones propias de él, en obras del Señor; pero si vuestro corazón
en vez de descansar de sus preocupaciones y vicisitudes, o de elevarse
en oración se entrega a la amargura, el espíritu tendrá que permanecer
ocupado en sobreponerse a las flaquezas de su cuerpo desatendiendo
otras misiones. Así es como os despojáis de vuestras virtudes, por falta
de fe y de espiritualidad, debiendo pensar que quien abandona sus
deberes para con los demás, por ocuparse solamente de sí mismo, es
egoísta con sus semejantes y por lo tanto no tiene caridad de su espíritu.
16. Practicad mis enseñanzas para que os fortalezcáis y cuando lleguen
a vuestras puertas los que os nieguen y os calumnien, tengáis serenidad
en vuestro espíritu y dulzura en vuestros labios.
17. Si con esa preparación obráis, veréis que con vuestra oración se
apartará de aquellos corazones la pena que pudieran esconder, como
prueba de que estuvieron ante mis discípulos.
18. Si por el contrario, trataseis de defender mi Doctrina contestando
golpe por golpe y blasfemia por blasfemia, entonces veréis como las
turbas os vencerán y hallarán razones para demostrar que no podéis ser
mis discípulos por vuestra falta de amor y caridad hacia vuestros
semejantes.
19. No permitáis que el santuario que he edificado en vuestro corazón,
sea destruido por ideas profanas; vivid alerta, penetrad en oración para
que las tempestades no os sorprendan. 20. Cuando escuchéis a los profetas de este tiempo a quienes llaméis
videntes, que en sus mirajes os hablan de peligros y pronostican
pruebas, elevad vuestro pensamiento a Mí, para pedirme fuerzas, para
resistir, o luz para salvar aquel escollo, implorando mi caridad para
todos vuestros hermanos.
21. Es Tiempo de orar. Los hogares que viven en paz, deben orar por
los hogares destrozados. Las viudas que han encontrado la resignación
y consuelo, acompañen en pensamiento a las que van sin rumbo
enloquecidas de dolor.
22. Madres que os recreáis al veros rodeadas de vuestros hijos, enviad
vuestro consuelo a las que los han perdido en la guerra. No importa que
vuestros ojos no vean el resultado, os bastará vuestra fe y que queráis
compartir el dolor de vuestros hermanos, para que Yo envíe a aquellos
por quienes oráis, paz, mi consuelo y mi caricia, el pan y el perdón.
23. Os he donado para que alcancéis por vuestros méritos la tierra de
promisión.
24. Siempre os ayudaré en vuestra preparación para que podáis ser
fuertes y os levantéis como buenos soldados de esta causa cuando se
desate la confusión y se levanten pueblos contra pueblos y naciones
contra naciones.
25. Hoy os digo, bienvenido sea el caminante que tiempo ha viene en
pos de la luz divina. ¡Oh moradores pasajeros de este mundo, que hoy
estáis aquí y mañana no sabéis a dónde vaya vuestro espíritu! De cierto
os digo que no es la muerte la que os espere, sino la vida eterna, porque
Yo no he decretado la muerte para el espíritu; mas quiero que en el
instante de mi llamado os encontréis como las vírgenes fieles de mi
parábola esperando la llegada del casto esposo con su lámpara
encendida, para que en el instante de escuchar mi voz que os llama,
podáis dejar el cáliz de amargura que habéis bebido en este mundo que
nadie en esa hora os pueda arrebatar lo que con tanto dolor estáis a
punto de alcanzar.
26. Aquí se cerrarán los ojos de vuestro cuerpo cansado de llorar,
mientras los ojos de vuestro espíritu se abrirán a la vida verdadera, al
traspasar los umbrales de le eternidad, allá donde vuestro Padre os
espera con el galardón que os tiene prometido.
27. ¡Cuántos muertos a la vida de la gracia han resucitado en este
tiempo escuchando esta palabra! ¡Cuántos débiles se han levantado
llenos de fuerza! ¡Cuántos tímidos y desesperados se han llenado de
valor y han encontrado la paz!
28. Las multitudes que anuncié en los primeros días de esta
comunicación son éstas: los muertos y necesitados que dije que
llegarían, sois vosotros.
29. En vuestra soledad y en vuestra amargura esperabais día tras día el
momento que os diere le buena nueva de mi llegada. Habéis llegado
bajo la sombra del árbol donde os esperaba atraídos por los rumores de
mi presencia y de mis prodigios, y aquí estáis convirtiéndoos en
discípulos del Divino Maestro.
30. Por algún tiempo todavía estaré con vosotros, para que grabéis mis
enseñanzas en vuestro espíritu y no caigáis en profanación o en
adulterio. Quiero que cuando vuestros labios se dispongan a hablar de
mi Doctrina, vuestro corazón confirme con obras de amor la palabra
que el Maestro os enseñara.
31. Tened cuidado de no herir el corazón de vuestros hermanos ni de
apagar su lámpara de fe, porque ahí entre las multitudes están mis
nuevos discípulos, no los apartéis de ese sendero. No creáis que
vosotros sois los únicos de los cuales me serviré en este tiempo.
Vosotros seréis llamados primeros y aquellos postreros. También
aquellos llegarán cansados de andar y sufrir y me dirán: Padre, llego
rendido ante vos, quisiera haberos encontrado ha mucho tiempo en mi
camino, me hubiera evitado muchos de mis sufrimientos y errores. Más
os digo, la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad y quienes así me
hablen deben saber que también entre mis labriegos hay quienes en su
corazón me dicen: ¡Cuán feliz sería si aún fuera libre para gozar de
cuanto el mundo me ofrece! Este es el que no supo aprovechar las
pruebas que son las lecciones que da la vida ni ha sabido comprender el
sentido de mi enseñanza, por eso es débil y en su debilidad se tienta a sí
mismo.
32. ¿Quién podrá ocultarme alguna intención o alguno de sus
pensamientos, a Mí que habito en el corazón de cada hombre? Por eso
no os extrañe que os diga que de entre vosotros surgirán quienes
persigan y traten de destruir lo hecho por Mí. Algunos de los que hoy
se dicen discípulos y labriegos del Señor, mañana se levantarán en
contra de mi Doctrina combatiendo a los que llamaron sus hermanos.
Por eso os digo siempre, velad y orad, para que no caigáis en tentación.
33. Sea conforme cada quien con el don y el cargo que se le haya
confiado y no se levante por los caminos y a las comarcas en tanto no
se le marque el instante debido y se le señale su misión. Os digo esto
porque hay quienes sin haberse preparado van doctrinando, y también
hay quienes se convierten en guías sin poseer la debida preparación. En
cambio, a otros que les parece no poder cumplir con las misiones que
les estoy confiando, les digo: ¿Cómo consideráis imposible de cumplir
lo que os confía Aquel que sabe de lo que es capaz cada uno de sus
hijos? ¿Cómo habéis creído que fuera posible mi comunicación en este
tiempo? ¿No es acaso por el entendimiento del hombre? 34. Hay quienes han dudado de mi comunicación en esta forma
considerando al portavoz como un impostor, y de ésos que han dudado
me he servido también llamándolos y preparándolos para desempeñar
el cargo que en duda pusieron y dándoles pruebas de mi verdad.
Muchos de ellos han sido de mis mejores portavoces, por la fe y la
alegría con que luego han trabajado. Al saber que por sus labios
brotaban palabras divinas, han vuelto sus ojos hacia Mí para bendecir
mi nombre.
35. Desde entonces hacen mi voluntad y no la suya, reconociendo que
quien hace su propia voluntad en la Tierra, lo hace para glorificarse a sí
mismo y por lo tanto se aparta de Mí.
36. El Maestro os dice: hoy es mi palabra la que os guía, os corrige y
enseña, después de 1950 os guiará sólo vuestra conciencia. Entregad mi
enseñanza en toda su pureza, mostrad con toda caridad mi Obra.
37. No os he llamado para que perezcáis en esta lucha; al contrario,
quiero que alcancéis como buenos soldados el triunfo, pero que ese
triunfo sea el de la paz que hayáis sembrado, el de la salud que hayáis
dado a los enfermos, el de la luz que hayáis hecho en las tinieblas.
38. Labriego que venís a presentarme vuestra labor, Yo os recibo.
Venís de las tierras que Yo os he confiado y me preguntáis: Divino
Maestro, mi trabajo, mi lucha ¿Es agradable ante vos? Y el Maestro os
contesta: No son aún perfectas vuestras obras, no habéis llegado a ser
mis discípulos; os miro como tiernos párvulos, a quienes mucho amo y
ese cumplimiento que me presentáis, Yo lo recibo; vuestro espíritu se
levanta dando los primeros pasos, doblegando a la materia y dando
oído a mis nuevas enseñanzas en la presente etapa.
39. En el Primer Tiempo conocisteis el nombre de Jehová y mirasteis
mis manifestaciones en el seno del pueblo de Israel al cual habéis
pertenecido siempre, y os dije: He aquí el camino, y el camino de que
os hablé era la Ley. Más tarde, mi Verbo encarnado en Jesús os habló y
os iluminasteis con mis parábolas y preceptos, y en ellos os dije: “Todo
el que cumpla amando y perdonando a sus semejantes está dentro del
camino de mi Ley”, y en este tiempo volvéis a encontraros en el mismo
sendero de vuestra evolución y tenéis delante de vosotros al mismo
Espíritu Divino enseñando y guiando vuestros pasos; he venido como
luz radiante y todo el que se prepare, podrá contemplarme.
40. No se ha levantado la humanidad en esta era a cumplir mis
mandatos y la estoy esperando; he cultivado a los espíritus a través de
los tiempos y no me habéis presentado todavía frutos dignos de Mí; he
dictado leyes perfectas sobre todos los seres y el espíritu del hombre,
que es la Obra maestra del Creador, no se ha perfeccionado; después de
inspirarle y aconsejarle incesantemente, no ha sabido oír ni obedecer a
su Dios. 41. No habéis hecho buen uso de los dones que os he concedido y sólo
me mostráis dolor; si hay dolor en vosotros, es que habéis faltado a la
Ley; habiendo sido dotados de fuerza, habéis debilitado.
42. Quiero que sepáis que sois entre todas las criaturas de este mundo,
el ser predilecto dotado de espíritu y conciencia; os he dado el libre
albedrío para que toméis por vuestra voluntad el camino recto que
conduce a Mí; no es el camino florido el que os ofrezco, sino el de
oración, penitencia y lucha y por ese sendero os guiará vuestra
conciencia.
43. Se acerca el tiempo en que llegaréis en espíritu a Mí; estáis en el
Tercer Tiempo, en la sexta etapa, cerca de los umbrales de esa vida
perfecta que os espera; ¿Queréis llegar a Mí y disfrutar de la paz que os
he prometido desde los primeros tiempos?; Todos me decís: Sí,
Maestro, porque el cáliz que apuramos es amargo y nuestra jornada
pesada. Cada día vuestro trabajo se hace más difícil y tropezáis con la
incomprensión de vuestros semejantes; mas mi palabra que es bálsamo,
viene a calmar vuestros dolores; esa fuente de gracia que habíais dejado
secar, hoy se desborda nuevamente para daros fortaleza.
44. Mirad que se acerca el año 1950 y el pueblo no está reunido, aún no
están preparados los doce mil espíritus de cada tribu, y si ese año llega
y no me presentáis el número que os he pedido, ¿Quién podrá después
de ese tiempo señalar a los escogidos? ¿Acaso vosotros vais a
señalarles y a marcar su destino?; No, pueblo, sólo Yo escribo con
letras imborrables la misión que a cada espíritu corresponde.
45. ¡Cuánto anhelo hay en Mí de manifestar mi Obra en otras naciones!
Se acerca el tiempo en que esta comunicación ha de cerrarse y estos
labios no hablarán más en esta forma.
46. Yo soy quien hablo en este tiempo, quien cultivo y preparo a los
espíritus, porque no hay sobre la Tierra maestros del espíritu.
47. Y así como estas multitudes, ayer pequeñas, hoy se han
multiplicado, así quiero reunir en otras naciones a mis discípulos.
48. Al mirar mi lucha constante, me decís: “Maestro, ¡Qué grande es tu
Obra, que abundante tu palabra y cuánto amor y poder derramas en
ella! Los corazones se convierten y los enfermos sanan sintiendo tu
presencia”. Oídme hasta el fin para que aprendáis de Mí.
49. Me he manifestado espiritualmente en todas las naciones como
estaba escrito, Los profetas dijeron: en el tiempo de guerra y
tribulaciones vendrá el Espíritu Santo a comunicarse con los hombres.
La humanidad me busca, suspira por mi palabra y es tanta su angustia y
su confusión, que no acierta a encontrarme estando tan cerca de ella. En
algunas ciudades han sido destruidos los templos, los libros han sido
arrojados al fuego, atacada la fe y desconocidas las leyes sagradas, y en
algunas naciones han borrado mi nombre del corazón de sus moradores y sin embargo Yo os he anunciado que el reino celestial encontrará
asiento en el corazón de los hombres. ¡Quién podrá destruir el templo
interior si sabéis edificarlo en vuestro espíritu! ¡Cuán grande es la lucha
que os espera, pueblo!
50. Pronto llegará al mundo el conocimiento de que el pueblo de Israel
ha vuelto a la Tierra encarnado en distintas naciones y de él voy a
servirme; sabrán que no sois descendientes de aquel pueblo por la
sangre, sino por el espíritu, y como en los tiempos pasados, testigo de
mi venida y de mis manifestaciones.
51. Vosotros que me representáis, llevaréis mi mensaje a la humanidad;
os he enviado a iluminar la Tierra, a predicar el bien y a dar testimonio
de la verdad. Pondréis a la conciencia antes que al espíritu y que a la
materia y enseñaréis que aquélla es vuestra guía, y todo materialismo
caerá y el espíritu volverá a elevarse convirtiéndose en mi discípulo.
52. Os olvidáis en este instante de vuestras penas para pensar en las de
los demás porque sabéis que en otras tierras el dolor ha llenado el cáliz
de sus moradores y este dolor llega hasta Mí, porque ¿Qué aflicción
siente el hijo que no llegue al Padre? Mas ese dolor está purificando e
iluminando al hombre, le está haciendo sentir el toque de justicia y le
hará volver al camino; sólo el dolor lo hará meditar y recobrar la salud
y la paz que ha perdido.
53. Mi presencia y mi amor acompaña a todos mis hijos en esta hora de
prueba.
54. Entre los llamados de este tiempo se encuentran los que han pedido
al Padre un tiempo más de libertad que Yo les he concedido, pero
cuando ha llegado el instante de pedirles cuentas, les he preguntado:
¿Qué habéis hecho de aquella libertad que me pedisteis? Y sólo han
podido contestar: Hemos hecho nuestra voluntad y el fruto que hemos
recogido es muy amargo.
55. Estos han retornado a Mí cansados, amargados y hastiados de los
frutos que tanto desearon, frutos venenosos y mortales.
56. El Señor les esperaba, sabía que habían de volver y cuando han
regresado les he preguntado si aún quieren seguir el camino del placer
terrestre o cargar la cruz de amor del Maestro y seguirlo, y me han
dicho con el corazón que me seguirán hasta el fin.
57. A todos os digo: Orad para que seáis fuertes sobre vuestra materia.
58. Mientras gran parte de la humanidad se encuentra sufriendo, porque
la ley de la fuerza es aun la que impera entre los hombres y la injusticia
reina, desciendo y me presento espiritualmente entre vosotros a
alimentaros, para que os regeneréis, comprendáis mi divina enseñanza
y después podáis hacer obras perfectas entre la humanidad. Para esto he
plantado mis árboles que son las grandes o pequeñas congregaciones en
diferentes ciudades, provincias y aldeas; árboles que den sombra al caminante que viene por largos senderos y desiertos y que den sus
frutos de vida a los hambrientos. Amad a estos árboles, cultivadles con
vuestro cariño y vuestro celo, no porque miréis desnudos de hojas a
algunos y a otros envejecidos les azotéis cual si fueseis torbellino
porque sus ramas serán nuevos árboles. No olvidéis el día en que
recibisteis la primera sombra y comisteis el primer fruto.
59. Yo os he tomado como pequeños niños. Cuando comenzáis a dar
vuestros primeros pasos como labriegos, os voy confiando pequeñas
tierras para que aprendáis a sembrar. Esas primeras tierras son el
corazón de los vuestros, son vuestros amigos y también vuestros
enemigos. Para cada caso os inspiro.
60. Así, cuando la tormenta se ha acercado a vuestras tierras os han
encontrado con temple en el espíritu, y llegado el tiempo de segar y
cosechar, con regocijo en el corazón podréis llevar a los graneros del
Padre la semilla recogida, misma que será en el futuro vuestro alimento
en la eternidad.
61. Tiempo ha os invitaba el Maestro a sembrar en sus tierras, pero
algunos fueron sordos e ingratos a la primera voz; mas el Padre seguía
esperándoles porque sabía que al segundo llamado llegarían llenos de
arrepentimiento solicitando su perdón.
62. Algunos para creerme y seguirme me pidieron como prueba la
salud y la tranquilidad que no encontraban en la Tierra y cuando éstos
sanaron y vieron la paz reinar en sus hogares y en su vida, me dijeron:
“Eres Tú, Padre”.
63. Bendito aquél que reconoce las obras que a cada instante manifiesto
en su camino, porque él le da un goce a su Padre. ¡Ay del que duda o
desconfía porque se sienta solo, perdido y débil!
64. Escuchad discípulos: En el Segundo Tiempo, cierto día navegaba
Jesús en una barca acompañado de sus discípulos; las aguas eran
tranquilas y aquellos hombres se extasiaban con la palabra del Maestro.
Mas Jesús se quedó dormido a tiempo que las aguas comenzaron a
encresparse amenazando tempestad. Durante unos instantes la barca fue
juguete de las olas y el temor embargó a aquellos corazones, al grado
de que despertaron con voz angustiada al Maestro diciéndole: ¡Señor,
sálvanos que perecemos! A lo que Jesús, mirándoles dulcemente
extendió su mano hacia las aguas, que al instante fueron tranquilas y
volviéndose hacia sus discípulos, les reprochó su duda diciéndoles así:
¡Ah hombres de poca fe!
65. A veces os contemplo así, débiles en la fe. Basta muchas veces que
el pan sea escaso en vuestra mesa o que las puertas del trabajo por
momentos se cierren, para que la duda se apodere de vosotros,
olvidando que vais en la barca con Jesús, quien os dice también: ¡Ah
hombres de poca fe! 66. Cuando me desbordo en complacencias me creéis. Pero cuando os
pruebo, entonces dudáis.
67. No penséis que Yo pueda enviaros el dolor, porque él no existe en
Mí. Es semilla que nació del corazón del hombre de la cual me sirvo
para que sus frutos le despierten y le iluminen, porque Yo soy aquél
que de las mismas tinieblas hace brotar la luz.
68. ¡Cuántos hay que bajo el dolor de sus pruebas me han llamado el
Dios imperfecto e injusto, sin reconocer que el dolor que van
recogiendo lo sembraron ellos mismos y que sólo por él serán limpios y
libres de su fardo!
69. ¿Cuándo la humanidad le dará muerte al dolor? ¿Cuándo cesarán
sus guerras y sus pecados? Mi voz, como una campana, dice a los
espíritus en este tiempo. ¡Despertad! ¡Levantaos! Escuchad a vuestra
conciencia para que penetréis con sumisión y mansedumbre por el
camino de la Ley; os está prometido el tiempo de la paz y de la gracia
en que desaparecerán el dolor y las lágrimas pero antes tendréis que
luchar y perseverar en el bien.
70. Cuando todos los hombres se levanten alentando este ideal, la
confusión de Babel que perdura en estos tiempos desaparecerá, para
que todas las razas se estrechen en un abrazo de fraternidad.

¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

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Acerca de PRINCESA FÉNIX (CORAZONDECRISTAL)

DEFINIRME SERÍA PONER LÍMITES A MI SER, PERO SOBRE TODO A MI CONCIENCIA MULTIDIMENSIONAL, SIN EMBARGO HAY UNA PALABRA: "ESENCIA"

Publicado el febrero 15, 2014 en DE TODO..., EVOLUCIÓN/ SALTO CUÁNTICO, MAESTRO JESÙS, NUEVA ERA 2013, PRINCIPALES CLAVES EN EL PROCESO y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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