ENSEÑANZAS DEL MAESTRO JESUCRISTO-LA VIDA ESPIRITUAL

DEL LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO II

CANALIZADO POR DAMIANA OVIEDO

EN ESTA EDICIÓN:

EL ARREPENTIMIENTO

REVELACIONES DE LO DIVINO Y LA VIDA ETERNA

LA VIDA ESPIRITUAL
APRENDER A PEDIR
LAS OFRENDAS DEL CORAZÓN
EL VALLE ESPIRITUAL Y EL JUICIO ETERNO

“Despertad de vuestro sueño humanidad, dejad que vuestro espíritu escudriñe mi palabra, porque de cierto os digo, que si estudiáis bien una de mis lecciones y la comprendéis, habréis penetrado en la esencia de mis revelaciones“.

“Recordad que Yo soy el Verbo del Padre, que la esencia divina que en esta palabra recibís, es luz de ese Espíritu Creador, que en cada uno de vosotros he dejado una parte de mi Espíritu.”

“Rehúyo de todo lo que sea vanidad y pompa humana, porque a mi Espíritu sólo llega lo que es espiritual, lo que es noble y elevado, lo limpio y eterno. Recordad que dije a la mujer de Samaria “Dios es Espíritu y es necesario que le adoren en espíritu y en verdad”. Buscadme en lo infinito, en lo puro y allí me encontraréis.”

“Estoy puliendo vuestros corazones, porque de ellos haré brotar agua de vida para los sedientos”

“Es menester que comencéis a derribar vuestros ídolos, a destruir vuestras confusiones pasadas y a ordenar vuestros pensamientos, para que os deis cuenta de que el Padre, desde los primeros tiempos siempre ha venido a hablaros del espíritu, y aunque El haya tomado muchas veces imágenes materiales para doctrinaros, siempre se ha referido a la vida espiritual“.

“¿Creéis que deba Yo castigar a quien con sus pecados me ofendió, cuando Yo sé que el pecado ofende más a quien lo comete? ¿No miráis que el pecador es a sí mismo a quien se hace mal y que no voy Yo a aumentar con su castigo la desgracia que se ha labrado? Solamente dejo que se mire a sí mismo, que oiga la voz inexorable de su conciencia, que se interrogue y se responda, que recobre la memoria espiritual que a través de la materia había perdido y recuerde su principio, su destino y sus promesas; y ahí en ese juicio, tiene que experimentar el efecto del fuego que extermine su mal, que le funda de nuevo como el oro en el crisol, para apartar de él lo nocivo, lo superfluo y todo lo que no es espiritual.”

ENSEÑANZA N° 35
1. Benditos sean los que piden con humildad y fe para el progreso de su espíritu, porque ellos recibirán lo que soliciten de su Padre.
2. Benditos los que saben esperar, porque a sus manos llegará mi caridad en el instante oportuno.
3. Aprended a pedir y también a esperar, sabiendo que nada escapa a mi caridad; confiad en que mi voluntad se manifieste en cada una de vuestras necesidades y pruebas.
4. El hijo tiene derecho a pedir a su Padre lo que esté dentro de su ley de justicia y amor, y el Padre a su vez, tiene el deber de atender al hijo.
5. Yo os digo que los que aquí en la Tierra acaten mi voluntad, cuando estén en espíritu gozarán de mi amor.
6. Cuando el peso de vuestra cruz os agobie, invocad a vuestro Cirineo y al instante vendré en vuestra ayuda.
7. Orad en los momentos de prueba, con una oración breve pero limpia y sincera, y os sentiréis confortados, y cuando logréis estar en armonía con vuestro Señor, podré deciros que mi voluntad es la vuestra y vuestra voluntad es la mía.
8. No sólo oréis cuando os encontréis atravesando por alguna prueba dolorosa, orad también cuando estéis en paz, porque entonces será cuando vuestro corazón y pensamiento puedan ocuparse de los demás. Tampoco pidáis solamente por los que os han hecho bien o por aquellos que no os hayan causado ningún daño, pues ello, siendo meritorio, no lo es tanto como si veláis por los que en alguna forma os hubiesen causado perjuicios.
9. Pensad que Yo, vuestro Maestro, he sido Cirineo y Salvador de los mismos que ante Pilatos gritaron: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle! También vosotros podéis ayudar a vuestros hermanos a llevar con resignación su cruz, con oraciones, pensamientos, palabras y aun en forma material; así podréis hacer más llevadera la restitución del que va agobiado bajo el peso de su dolor o de su lucha.
10. Este es un tiempo propicio para que seáis caritativos, por lo tanto, orad, pedid y trabajad, los campos son fértiles y os esperan.
11. Pedid la paz para las naciones, atraedla con vuestras oraciones; enviad bálsamo a través de vuestros pensamientos y transmitid luz al entendimiento de vuestros hermanos. De cierto os digo que vuestras peticiones jamás dejarán de ser escuchadas y atendidas por vuestro Padre.
12. Estad preparados, porque muchos van a negar que Yo me he comunicado por el entendimiento del hombre, mas vosotros les diréis que no es la primera vez que esto acontece, que Dios ha hablado a través del hombre en las Tres Eras, que desde el principio de los tiempos todas las profecías, inspiraciones y revelaciones dadas a la humanidad, han sido voces divinas recibidas por meditación humana, que han guiado a los hombres de todos los tiempos.
13. Quienes nieguen, contradigan o escandalicen por vuestro testimonio, será porque ignoran lo que es la comunicación espiritual, así se nombren sabios en la Tierra.
14. Es mi voluntad que por este pueblo que ha sido testigo de mi comunicación bajo esta forma, sepa la humanidad que el hombre desde su origen, estuvo destinado a comunicarse con su Padre Celestial, a servirle de portavoz en este planeta, y que si en los tiempos pasados fueron aislados los casos de los hombres por cuyos labios habló el Señor, ahora vivís un tiempo en el cual la humanidad, de generación en generación, alcanzará mayor perfección y claridad al comunicarse de espíritu a Espíritu con el Padre.
15. Vosotros anunciaréis que para ese tiempo los hombres todo lo consultarán con su Señor, para llevar a cabo sus obras en el mundo, dentro de los preceptos de la ley divina. El padre de familia hablará a sus hijos con palabras que el Señor ponga en sus labios; los maestros enseñarán bajo una inspiración superior; los gobernantes sabrán
transmitir a sus pueblos la voluntad de Dios; los jueces se sujetarán a los dictados de su conciencia que es la luz de Aquél que todo lo sabe, y por lo tanto, es el único capaz de juzgar con perfección. Los médicos confiarán primero en el poder divino y su palabra y su bálsamo vendrán del Señor. Los hombres de ciencia comprenderán la misión tan delicada que han traído a la Tierra, y por su preparación espiritual recibirán las divinas inspiraciones. Finalmente, todos los que hayan traído al mundo la misión de conducir espíritus por la senda de la evolución, sabrán elevarse para recibir mis revelaciones y llevarlas al corazón de las multitudes con la luz y la pureza con que las recibieron.
16. Os hablo de una era que vendrá y que vosotros debéis anunciarla y profetizarla con la certeza de que llegará; mas si vuestros hermanos se burlasen de vuestra profecía, no temáis, que también Juan el apóstol, cuando dio a conocer lo que en su comunicación con el Padre había recibido, fue burlado y hasta juzgado como enajenado; sin embargo, llegó la hora del cumplimiento de todo aquello que parecía imposible a unos, extraño e incomprensible a otros.
17. El tiempo que hoy vivís, es precisamente en el que se está cumpliendo cuanto dije por boca de aquel vidente, profeta y portavoz del Maestro.
18. Por su videncia fue perseguido, atormentado y desterrado aquel apóstol del amor y de la verdad. Mas no le falto mi protección contra sus perseguidores y verdugos, por lo que os digo que no temáis, que si por esta causa os llevasen a presidio, Yo os pondré en libertad; si os negasen el trabajo o el pan, Yo os ensalzaré y os haré justicia, y si os diesen muerte, Yo os resucitaré a la verdadera vida.
19. Por eso siempre os digo que debéis prepararos por medio de la oración, para que podáis extender esta profecía y entregar este testimonio con el corazón lleno de mansedumbre, de valor y de fe en el amor a vuestros hermanos.
20. Todo lo que bajo esta preparación hiciereis en mi nombre, tendrá que dar buenos frutos y veréis realizarse cuanto hayáis anhelado.
21. Así como a los hombres de los tiempos pasados les cumplí todas mis promesas, así a vosotros también os las cumpliré.
22. Estáis viviendo tiempos de angustia en los que los hombres se purifican apurando su cáliz de amargura; mas aquéllos que han escudriñado las profecías, ya sabían que el momento estaba próximo a llegar, aquel en que las guerras se desatarían por doquiera al desconocerse las naciones.
23. Todavía falta que las enfermedades extrañas y las epidemias aparezcan entre la humanidad, confundiendo a los científicos; y cuando el dolor llegue a su máximo a los hombres, aún tendrán fuerzas para
gritar: ¡Castigo de Dios! Mas yo no castigo, sois vosotros los que os castigáis al apartaros de las leyes que rigen a vuestro espíritu y materia.
24. ¿Quién ha desatado y provocado las fuerzas de la naturaleza sino la insensatez de los hombres? ¿Quién ha desafiado mis leyes? La soberbia de los hombres de ciencia. Más de cierto os digo, que este dolor servirá para arrancar de raíz la mala hierba que ha crecido en el corazón de la humanidad.
25. Los campos se cubrirán de cadáveres, los inocentes también perecerán, unos morirán por el fuego, otros por el hambre y otros por la guerra. La Tierra se estremecerá, los elementos se conmoverán, las montañas arrojarán su lava y los mares se encresparán.
26. Yo dejaré que los hombres lleven su perversidad hasta un límite, hasta donde se los permita su libre albedrío, para que horrorizados ante su propia obra, sientan en su espíritu el verdadero arrepentimiento.
27. Vosotros, humildes discípulos, hombres que aunque estáis llenos de imperfecciones, sentís amor por vuestros hermanos; contrarrestad la influencia de las pasiones desatadas por la guerra, con pensamientos de paz, con oraciones saturadas de luz espiritual, con palabras de fraternidad y con obras que encierren verdad y caridad; debéis estar preparados, porque al final de la guerra, cuando esta contienda termine, vendrán de lejos las multitudes en busca del bálsamo para él cuerpo y para el espíritu.
28. “No nos dejéis cuando esta hora llegue, oh Maestro”, me dice este pueblo. A lo cual Yo os contesto que no os puedo dejar, porque en todo lo creado me encuentro presente.
29. Hablaré a los hombres a través de los elementos, de los mares surgirá mi voz y de un confín al otro de este planeta, se sentirán tocados los espíritus por la luz de Aquél que es el único que con verdadera ternura puede deciros: “Amaos los unos a los otros”.
30. Este precepto se convertirá para muchos en su juez, otros lo sentirán en su corazón como una herida abierta y para otros será como un guardián que no los dejará dormir para su cumplimiento.
31. Ya veis que no podré apartarme de vosotros, como lo dijo hace tiempo uno de mis profetas, que en este tiempo mi Espíritu estaría derramado sobre toda carne y sobre todo espíritu.
32. Doquiera que vayáis, Yo seré delante de vosotros. Doquiera que me busquéis, me encontraréis, más no quiero anunciaros tan sólo amarguras y presagios de grandes tribulaciones con mi palabra de este día. Si os hablo de todo ello, es para dejaros velando y orando, para que no os sorprendan las pruebas en el instante en que éstas lleguen a vosotros.
33. Así como os he anunciado la guerra y los desastres que separan a la humanidad, también os digo que llegará un día en el cual todas las
naciones de la Tierra disfrutarán de paz, en el que los hombres se amarán en Mí, y su vida, su trabajo, sus obras en el mundo, serán el culto agradable que como incienso perfumado se eleve de este planeta hacia Mí.
34. Me preguntáis: “Señor, ¿Hasta cuándo llegará ese tiempo?” Y Yo os respondo: Cuando la humanidad se encuentre desmanchada por el dolor, el arrepentimiento, la regeneración y la práctica del bien.
35. Al cumplir el espíritu de la humanidad con el pacto que tiene celebrado con su Padre, Yo cumpliré a mi vez hasta la última de mis promesas, abriré mi arcano y lo desbordaré sobre de mis hijos en sabiduría, en paz y en revelaciones.
36. Mientras transitéis por este mundo, velad y orad, pueblos; preparaos de espíritu y de materia, porque pronto os enviaré por los caminos a hablar de mi verdad.
37. Preparad a vuestro espíritu con la práctica de la oración, de la caridad y de la humildad que mi doctrina os enseña, y preparad también vuestro cuerpo, apartando de él los vicios, los malos hábitos y doblegándolo hasta hacer de él un perfecto colaborador del espíritu. Una vez que estéis preparados, veréis con cuánta claridad aparece el camino ante vosotros. Por eso os digo que la vida del espíritu desde su partida del seno divino hasta su retorno, es una escala de evolución.
38. El Padre al formaros os puso en el primer peldaño de esa escala, con el fin de que recorriendo ese camino, tuvieseis ocasión de conocer y comprender verdaderamente a vuestro Creador. Pero ¡Cuán pocos iniciaron la jornada ascendente partiendo del primer escalón! Los más se unieron en su desobediencia, en su rebeldía, haciendo mal uso del don de la libertad y desoyendo los dictados de la conciencia, dejándose dominar por la materia, para crear con sus vibraciones una fuerza, la del mal, y cavar un abismo hacia donde su influencia tuvo que arrastrar a sus hermanos, que entablaron una lucha cruenta entre sus flaquezas y perversidades, y su anhelo de elevación y de pureza.
39. Qué diferente hubiera sido la vida que hubierais llevado en la Tierra, si hubieseis perseverado en el bien y en la justicia, porque en ella habríais cosechado los frutos de mi amor. Sin embargo, no estáis perdidos ni os he proscrito de mi Reino, prueba de ello es que cuando llegué, a vosotros humanizando mi presencia, descendí hasta el mundo que habéis creado con tantos errores e imperfecciones.
40. Aquí en este mundo, para demostraros que os amo a pesar de vuestros desvíos y de vuestra ingratitud, os di mi sangre y mi cuerpo.
41. Mi ley inmutable que os di en los primeros tiempos, las exhortaciones al bien de los profetas, mi doctrina y cada uno de mis mensajes, son la luz espiritual que a través de la conciencia ha recibido
el hombre, y estaría fundido su espíritu con el mío, si se hubiese conservado en la ley y en la pureza desde el principio de su evolución.
42. La lujuria de los hombres, su ignorancia, su falta de elevación espiritual, sus padecimientos causados por sus errores, hicieron que el Padre descendiese para venir a rescatarles, mostrándoles el libro de la sabiduría que habían despreciado por los placeres del mundo y a señalarles nuevamente el camino verdadero.
43. Muchos siglos han pasado y muchas veces han tenido que volver al mundo los seres, y aún no comprenden la esencia de mi ley ni la naturaleza de su propio espíritu.
44. Aún me estoy manifestando a los hombres en forma humanizada, aunque también os digo, que lo que en este tiempo vengo revelando, es la lección que elevará a los espíritus a esa escala de que os hablo, desde la cual conocerán y podrán recuperar todo error, reconstruir lo destruido y recuperar cuanto habían perdido.
45. En mi divina siembra no se pierde una semilla, a pesar de que las caídas de los hombres hayan retardado su florecimiento y fructificación espiritual.
46. En este tiempo la Tierra es removida con gran dolor de la humanidad, mas es necesario que Yo encuentre mi semilla para apartarla de la cizaña.
47. ¿Cuál fue la causa de vuestro pecado y de vuestra desobediencia a mi ley?
48. Escuchad discípulos: Antes de que surgiereis a la vida, Yo ya existía y en mi Espíritu estaba latente el vuestro. Mas no quise que heredaseis mi Reino sin haber hecho méritos; no quise que poseyeseis lo existente sin saber quién os había creado, ni quise que os marchaseis sin rumbo, sin destino y sin ideal.
49. Por eso os di la conciencia, para que os sirviese de guía; os concedí el libre albedrío para que vuestras obras tuvieran verdadero valor ante Mí. Os di espíritu, para que él anhelara siempre elevarse hacia lo luminoso y puro. Os di el cuerpo para que por medio del corazón tuvieseis sensibilidad para lo bueno y para lo bello, y para que os sirviese de crisol, de prueba constante y también de instrumento para habitar en el mundo material. La Tierra ha sido escuela para vuestro espíritu, en ella nunca ha faltado la presencia del Divino Maestro; la vida humana ha sido libro de profunda sabiduría para el espíritu encarnado.
50. Cuando el espacio se iluminó por vez primera con la presencia de los espíritus, estos titubeantes y balbucientes como niños, no teniendo la elevación ni la fuerza para sostenerse en las moradas de la alta espiritualidad, sintieron la necesidad de un báculo, de un punto de apoyo para sentirse fuertes y les fue dada la materia y un mundo
material. Más en su nuevo estado, fueron adquiriendo experiencia y conocimientos.
51. No os habéis dado cuenta aún de la misión que debéis cumplir en este tiempo entre la humanidad, mas Yo con mi palabra os haré conocer vuestra lucha y la forma en que podréis llegar a la meta.
52. Vuestro cerebro es pequeño y no alcanza por sí solo a comprender el valor de los dones que poseéis, ni la trascendencia de la obra que el Padre, a través de este pueblo, tendrá que llevar a cabo entre la humanidad.
53. Mi voluntad sabia y poderosa, prepara los caminos por los que habrán de levantarse mis emisarios, mis discípulos, mis profetas, con la buena nueva de la manifestación de mi Palabra, para que a la vez preparen los caminos por donde habrán de llegar al seno de vuestra nación, las grandes caravanas de hermanos vuestros que llamáis extranjeros.
54. Esas caravanas en apariencia vendrán buscando el pan del cuerpo y la paz para el corazón más Yo sé que será su espíritu el que venga en pos del cumplimiento de mi promesa, la cual está guardada en el fondo de cada espíritu.
55. De lejanas comarcas y naciones veréis llegar a vuestros hermanos en busca de liberación para su espíritu. De aquella antigua Palestina, llegarán también en multitudes, como cuando cruzaron el desierto las tribus de Israel.
56. Largo y doloroso ha sido su peregrinaje desde que rechazó de su seno a Aquél que le vino a ofrecer su reino como una nueva herencia, mas ya se va acercando el oasis en donde descansará y meditará en mi palabra, para que después, fortalecido en el reconocimiento a mi ley, prosiga la ruta que le señala su evolución por tanto tiempo olvidada. Entonces oiréis que muchos dirán que vuestra nación es la nueva Tierra de Promisión, la Nueva Jerusalén; mas vosotros les diréis que aquella tierra prometida se encuentra situada más allá de este mundo y que para llegar a ella habrá que hacerlo en espíritu, después de haber cruzado el gran desierto de las pruebas de este tiempo. También les diréis que esta nación es tan solo un oasis en medio del desierto; mas debéis entender, pueblo, que el oasis deberá dar sombra a los caminantes fatigados, además de ofrecer sus aguas cristalinas y frescas a los labios resecos por la sed a los que en é1 se refugien.
57. ¿Cuál será esa sombra y esas aguas de las que os estoy hablando? Mi doctrina, pueblo, mi divina Enseñanza de caridad. ¿Y en quién he depositado este caudal de gracia y de bendiciones? En vos, pueblo, Para que vayáis despojando vuestro corazón de todo egoísmo y podáis mostrarlo como un espejo limpio en cada una de vuestras obras.
58. ¿No se llenaría de gozo vuestro espíritu y corazón, si por vuestro amor se lograra convertir a la Doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana, aquel pueblo tan apegado a sus tradiciones y espiritualmente estacionado? ¿No habría gozo entre vosotros, si el antiguo Israel se convirtiera por conducto del nuevo Israel, o sea que el primero alcanzara la gracia por el postrero? Hasta ahora, nada ha convencido al pueblo judío de que debe romper antiguas tradiciones para alcanzar su evolución moral y espiritual. Es el pueblo que cree estar cumpliendo con las leyes de Jehová y de Moisés, pero que en realidad aún sigue adorando a su becerro de oro. Está próximo el tiempo en que ese pueblo errante y diseminado por el mundo, deje de mirar hacia la tierra y eleve sus ojos hacia el cielo, en busca de Aquél, que desde el principio les fuera prometido como su Salvador y al cual desconoció y dio muerte porque le creyó pobre y sin bien alguno.
59. Ya viene la hora en que aquella cruz que por sentencia me dieron, se torne en vara de justicia sobre cada uno de aquellos espíritus hasta que por fin sus labios exclamen: “Jesús fue el Mesías”.
60. Ellos, en su pobreza espiritual, en su miseria y en su dolor me buscarán, y sorprendidos quedarán cuando vean que Aquél que les parecía no poseer nada en el mundo, lo posee todo y que aquellos tesoros y aquel Reino del que tanto les hablara, eran una verdad, y comprenderán que nada del mundo, ningún tesoro, ningún caudal, podrá ser comparable con la paz del espíritu.
61. Si ese pueblo me volvió la espalda, Yo en cambio le espero, porque podrán los hombres faltar a su palabra y aún a sus pactos, pero Yo soy inmutable y jamás faltaré a mis promesas.
62. Si a él se le dijo que Yo sería su Salvador, Yo le salvaré, si se le dijo que Yo le llevaría a mi reino, a mi reino le llevaré.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 36
1. Ante la ternura de mi palabra la contrición llega al espíritu que se ha apartado del sendero de evolución. La dulzura de mis frases hace llorar al hombre, porque supone que sus pecados no merecen ser perdonados.
2. Yo consuelo al que se arrepiente sinceramente, perdono sus faltas y le ayudo a restituir el mal causado. Sabed que el que no se arrepiente no llega a Mí, porque sólo del arrepentimiento puede surgir la regeneración, la enmienda y la purificación. Sabed también que sólo los espíritus purificados pueden llegar a mi presencia. ¿Más cómo podríais
arrepentiros verdaderamente, si no conocíais la magnitud de vuestras faltas? He tenido que venir a los hombres, para hacerles comprender lo que significa ante la Divina Justicia, arrebatar la vida a sus semejantes, destruir la fe, engañar a un espíritu, traicionar su corazón, profanar la inocencia, causar una deshonra, despojar a un hermano de lo que es suyo, mentir, humillar y tantas imperfecciones que pasaban inadvertidas a vosotros, porque os habíais familiarizado con todo ello. Mas llegó mi palabra de amor y en su esencia encontrasteis la presencia de una justicia perfecta, que a través de vuestra conciencia os hacía reconocer cada una de vuestras malas obras, analizar vuestro pensamiento y os recordaba vuestro cumplimiento espiritual que ya habíais olvidado.
3. Fue entonces cuando comprendisteis la magnitud de vuestras faltas, la trascendencia de vuestros errores que antes os parecía que carecían de importancia, y fue cuando valorizasteis la intensidad de muchos sufrimientos y dolores que habíais causado. Entonces sentisteis vergüenza de vosotros mismos, os sentisteis mirados por Mí en toda vuestra desnudez y con todas vuestras manchas. Por eso fue que al escuchar mi palabra llena de ternura, de paz y de pureza, os sentisteis por unos momentos indignos de mi amor. Mas luego escuchasteis que precisamente fue a vosotros a quienes vine a buscar, y vuestro corazón, lavándose en su llanto como una demostración de que estabais arrepentidos, de que queríais purificaros y servirme, emprendió la jornada de su evolución espiritual.
4. Es imposible que uno de mis hijos me olvide llevando en su espíritu la conciencia que es la luz de mi Espíritu, por la cual tarde o temprano tiene que reconocerme.
5. Para unos es fácil penetrar al significado de mi palabra y encontrar ahí la luz, más para otros mi palabra es un enigma.
6. Yo os digo, que no todos podrán en este tiempo conocer la espiritualidad de mi mensaje, los que no lo logren tendrán que esperar nuevos tiempos para que su espíritu abra los ojos a la luz de mis revelaciones.
7. Jamás he venido envuelto en misterio ante los hombres. Si os he hablado en sentido figurado para revelaros lo divino o representar en alguna forma material lo eterno, ha sido para que me comprendáis, pero si los hombres se detienen a adorar formas, objetos o símbolos, en lugar de buscar el sentido de aquellas enseñanzas, es natural que se estacionen por siglos y en todo contemplen misterios.
8. Desde los tiempos de la estancia de Israel en Egipto, en que mi sangre fue representada por la de un cordero, ha habido hombres que sólo viven de tradiciones y de ritos, sin comprender que aquel sacrificio
fue una imagen de la sangre que Cristo vendría a derramar para daros la vida espiritual. Otros creyendo alimentarse con mi cuerpo, comen panes materiales, sin querer comprender que cuando di a mis discípulos el pan en el Cenáculo, fue para darles a comprender que quien tomare la esencia de mi palabra como sustento, se habría alimentado de Mí.
9. Cuán pocos son los que en verdad saben entender mis divinas lecciones, y estos pocos son los que las analizan con el espíritu. Mas tened en cuenta, que la divina revelación no os la he traído en una sola vez, sino que os la he ido aclarando en cada una de mis lecciones.
10. Si en ocasiones os habéis confundido y sobre una errónea interpretación habéis acumulado otras, es natural que ahora no comprendáis con claridad ni deis el justo análisis a la enseñanza espiritual del Tercer Tiempo.
11. Es menester que comencéis a derribar vuestros ídolos, a destruir vuestras confusiones pasadas y a ordenar vuestros pensamientos, para que os deis cuenta de que el Padre, desde los primeros tiempos siempre ha venido a hablaros del espíritu, y aunque El haya tomado muchas veces imágenes materiales para doctrinaros, siempre se ha referido a la vida espiritual.
12. Despertad de vuestro sueño humanidad, dejad que vuestro espíritu escudriñe mi palabra, porque de cierto os digo, que si estudiáis bien una de mis lecciones y la comprendéis, habréis penetrado en la esencia de mis revelaciones.
13. Recordad la lección en la que os dije: “Pedid, pedid que se os dará”. Ahora vengo a deciros: “Aprended a pedir”.
14. Si os digo ahora que debéis aprender a pedir, es porque anteriormente vuestra petición era incompleta y egoísta, solo os acordabais de pedir para vosotros o para los vuestros. Mi lección de ahora viene a deciros que debéis aprender a sentir las penas de los demás; sabed vivir y sentir los dolores y sufrimientos de vuestros semejantes, las desgracias que afligen a vuestros hermanos y a sentir los sufrimientos de aquéllos que, por estar distantes, no podéis contemplar. Entre estos últimos debéis de considerar a los que habitan otros pueblos y naciones, a los que moran en otros mundos o en el más allá. No temáis si algún día os olvidáis de vosotros y sólo os acordáis de los demás, porque nada habréis perdido. Sabed que quien ora por los demás, lo está haciendo por sí mismo.
15. Cuánto gozo dais a mi Espíritu, cuando veo que eleváis vuestro pensamiento buscando a vuestro Padre, os hago sentir mi presencia y os inundo de paz. Buscadme, habladme, no os importe que vuestros pensamientos sean torpes para expresar vuestra petición, Yo sabré comprenderlos. Habladme con la confianza con que se habla a un Padre; confiadme vuestras quejas, como lo haríais con el último de
vuestros amigos. Preguntadme lo que no sepáis, todo lo que ignoréis y Yo os hablaré con palabra de Maestro; pero orad, para que en aquel bendito instante en que vuestro espíritu se eleve hacia Mí, recibáis la luz, la fuerza, la bendición y la paz que os concede vuestro Padre.
16. Por medio de la oración tengo reservadas muchas revelaciones al espíritu para el futuro. Perfeccionaos en esta comunicación y lograréis alcanzar perfección en vuestras peticiones, es decir, aprenderéis a pedir.
17. Cuando vuestro espíritu se presente en el valle espiritual a rendir cuentas de su estancia y de sus obras en la Tierra, por lo que más os preguntaré será por todo aquello que halláis pedido y por lo que halláis hecho en favor de vuestros hermanos. Entonces os acordaréis de mis palabras de este día.
18. El fin de una era y el principio de otra, ha ocasionado esta crisis y este caos que padecéis; es lo mismo que acontece a un enfermo grave, cuando se acerca el alivio; más parece que es la muerte la que ha llegado.
19. Cuando mayor sea esta crisis entre la humanidad, mayor será después su salud; en verdad os digo que así será y que hace millares de años que os lo había anunciado. Ahora debéis preparaos, fortaleceos en la fe y disponeros a la batalla.
20. A vosotros que frecuentemente estáis escuchando esta palabra, os digo: Velad y orad, porque se acerca para todos un tiempo de gran tribulación, tiempo en el que no valdrá a los hombres todo su poder, su oro, ni su sabiduría para contener el peso de la divina justicia. En estos días seréis testigos de acontecimientos que a los orgullosos y engrandecidos les parecerán absurdos e ilógicos, porque se dará el caso de que los sabios recurran a los que han tenido por ignorantes, en que los ricos y poderosos busquen a los menesterosos, porque en ellos habrá más comprensión y serenidad ante las pruebas más caridad y riquezas espirituales.
21. Algunos me dicen en su corazón: “Maestro, yo no he tenido que esperar esos tiempos de dolor que anunciáis, porque toda mi vida ha sido de pruebas dolorosas”. A lo cual Yo os digo: Bienaventurados vosotros que os habéis templado en el sufrimiento, porque cuando esos días lleguen ya no lloraréis y si en cambio, sabréis dar valor y consuelo a los que no conocían esa tribulación.
22. De cierto os digo, que si la mayoría de los hombres beben hoy el cáliz de amargura, es porque el soldado solamente se forja en el combate, y os estoy diciendo que se aproxima la contienda final, la gran batalla. No vayáis a cerrar vuestros ojos ni vuestros oídos en aquellos instantes, al dolor de vuestros hermanos, ni intentéis esconderos de la muerte, porque en verdad os digo, que donde los hombres de poca o ninguna fe vean el final, ahí estará el principio,
donde crean ver la muerte, estará la vida, porque Yo estaré presente para cubriros con mi amor y ayudaros a entrar en ese mundo que vais a restaurar.
23. De todo vengo a preveniros para que nada os sorprenda; vosotros buscad los medios de prevenir y exhortar a los demás a la preparación, a la oración, a la enmienda y a la vigilia.
24. Recordad que Yo soy el Verbo del Padre, que la esencia divina que en esta palabra recibís, es luz de ese Espíritu Creador, que en cada uno de vosotros he dejado una parte de mi Espíritu. Mas al contemplar la pobreza que envuelve al grupo que ahora me escucha y la humildad del aposento en el cual os reunís, en silencio me preguntáis: “Maestro, ¿Por qué no elegiste para tu manifestación en este tiempo a Alguno de esos grandes templos o iglesias, en donde podrían haberte ofrecido ricos altares y ceremonias solemnes dignas de Ti?”
25. Yo contesto a esos corazones que así piensan de su Maestro: No han sido los hombres, los que me han traído hasta esta pobreza, he sido Yo, quien ha elegido para mi manifestación la humilde estancia en el pobre suburbio de vuestra ciudad, para haceros comprender con ello, que no es el tributo material, ni la ofrenda exterior, la que Yo vengo a buscar entre vosotros, que por el contrario, si he vuelto, ha sido para predicar una vez más la humildad, para que encontréis en ella la espiritualidad.
26. Rehúyo de todo lo que sea vanidad y pompa humana, porque a mi Espíritu sólo llega lo que es espiritual, lo que es noble y elevado, lo limpio y eterno. Recordad que dije a la mujer de Samaria “Dios es Espíritu y es necesario que le adoren en espíritu y en verdad”. Buscadme en lo infinito, en lo puro y allí me encontraréis.
27. De las ofrendas materiales que la humanidad me ofrece, sólo recibo la buena intención, cuando ésta en verdad es buena, porque no siempre una ofrenda representa una intención elevada y noble. Cuántas veces los hombres me presentan su ofrenda para cubrir sus maldades o para exigirme algo a cambio. Por ello os digo que la paz del espíritu no se compra, que sus manchas no se lavan con la riqueza material, así pudieseis ofrecerme el mayor de los tesoros.
28. Arrepentimiento, pesar por haberme ofendido, regeneración, enmienda, reparación de las faltas cometidas, todo ello con la humildad que os he enseñado, y entonces sí estarán los hombres presentándome las verdaderas ofrendas del corazón, del espíritu y del pensamiento, que son infinitamente más agradables a vuestro Padre, que el incienso, las flores y las lámparas.
29. ¿Por qué ofrecerme lo que Yo he hecho para vosotros? ¿Por qué me dais flores, si vosotros no las hacéis? En cambio sí me presentáis obras de amor, de caridad, de perdón, de justicia, de ayuda hacia vuestros
semejantes, ese tributo sí será espiritual y se elevará al Padre como una caricia, como un ósculo que desde la Tierra, los hijos enviarán a su Señor.
30. Mi manifestación a través del entendimiento humano es humilde y sencilla, así como la forma en que me expreso; sin embargo, os hace estremecer y comprendéis un pasado que vuestro espíritu ya conoce, y os hace mirar con claridad los acontecimientos que pertenecen al futuro. Es por eso que permanecéis embelesados escuchándome, porque nadie como este Maestro sabe leer en los corazones.
31. De distintas comarcas llegáis para acogeros a la sombra bienhechora del árbol corpulento que está invitando a todos los caminantes a refrescarse bajo su follaje; mas os digo, que ya está cercano el tiempo en el que lleguen a esta nación hombres de tierras lejanas.
32. La intuición y el presentimiento serán los que guiarán a aquellos hacia vosotros, vendrán en busca de vuestro testimonio y de vuestra paz, a muchos de ellos les bastará una palabra de las que Yo os enseñé, para levantarse al cumplimiento como verdaderos apóstoles del espiritualismo.
33. ¡Ay de este pueblo si no estuviese preparado para recibir al forastero con su corazón amoroso, porque de sus ciudades no quedará ni piedra sobre piedra, como aconteció con Jerusalén!
34. ¿No os habéis dado cuenta de que vuestra purificación es para haceros dignos de recibir mis lecciones las que debéis de participar a los que vengan a llamar a vuestra puerta? ¿No habéis grabado en vuestra mente que Yo quiero que en este tiempo de tempestades, de guerras, de pasiones, seáis vosotros la barquilla salvadora que cruce serenamente entre las olas de maldad, rescatando a vuestros hermanos?
35. Bienaventurado el que se prepara porque él me escuchará de espíritu a Espíritu.
36. Orad por vuestros hermanos de esta nación en que habitáis, para que sean pacientes con las pruebas y alcancen su purificación. Un gran destino espiritual ha traído este pueblo sobre la Tierra y para cumplirlo es indispensable que esté limpio, preparado y alerta.
37. Comprended que no debéis mezclar lo superfluo con las enseñanzas de mi doctrina, debéis darla a conocer con la misma pureza con qué la habéis recibido de Mí. Extended mi enseñanza por medio de ejemplos y testimonios, por comarcas, aldeas y provincias y haced que en ellas también se fortalezcan vuestros hermanos; este pueblo debe multiplicarse, prepararse y vivir con espiritualidad, porque con sus obras, llegará a ser el defensor de esta verdad.
38. Haced méritos, ¡Oh pueblo!, y lograd que por esos méritos alcancen esta gracia, aquellos que mañana os reciban en su hogar o aquéllos a quienes tengáis que recibir en el vuestro.
39. Enseñad a analizar y comprender que hoy he venido en espíritu a comunicarme por medio de materias torpes y pecadoras; nadie quiere ver a Dios en este cuerpo humano. Que escuchen la palabra, porque en ella está la esencia divina, aquella que procede de mi Espíritu. La palabra es el Verbo y el Verbo soy Yo, el que os habla desde el infinito.
40. El Verbo es amor y es sabiduría que se manifiesta en palabra. Oíd esta voz, multitudes, y no os aletarguéis, porque os encontráis en el santuario de mi Divinidad. Tendréis que regeneraros, si no limpiáis vuestro entendimiento, no podréis analizar mi enseñanza.
41. Bienaventurados los que van esforzándose por cumplir con mi Ley, porque en ellos pronto brillará la luz de la sabiduría.
42. Bendito el que lucha por el perfeccionamiento de su espíritu, porque él se ha inspirado en el más alto ideal que pueda alcanzar un hijo de Dios.
43. Estoy puliendo vuestros corazones, porque de ellos haré brotar agua de vida para los sedientos.
44. Llegada la hora de vuestro cumplimiento, no hagáis obras según vuestra voluntad, ni queráis añadir a mi palabra o a mi obra vuestras ideas imperfectas, porque caeríais en profanación y adulterio borrando vuestras buenas obras del “Libro de la Vida Verdadera”.
45. Os revestiréis de mi verdad y penetraréis en los hogares; haréis escuchar mi palabra y se hará la paz.
46. Unas veces seréis reconocidos cormo emisarios o labriegos de la doctrina Espiritualista Trinitaria Mariana; en cambio, habrá ocasiones en que seréis arrojados a la calle, calumniados o acusados de impostores; mas no temáis, que si a vosotros os juzgasen, también a ellos llegará el instante de su juicio, y si cuando les hablasteis, no lograron abrir los ojos a la verdad, cuando estén bajo mi juicio, recordarán vuestras palabras y contemplarán la luz.
47. Cuando el espíritu de algún gran pecador se desprende de este vida material para penetrar eh el valle espiritual, se sorprende al comprobar que el infierno, como él lo imaginaba, no existe, y que el fuego del cual se le habló en los tiempos pasados, no es sino la esencia de sus obras al encontrarse ante el juez inexorable que es su conciencia.
48. Ese juicio eterno, esa claridad que se hace en medio de las tinieblas que envuelven a aquel pecador, queman más que el fuego más ardiente que pudieseis concebir, mas no es una tortura preparada de antemano como un castigo para el que me ofendió, no, esa tortura proviene del conocimiento de las faltas cometidas, del pesar de haber ofendido a
quien le dio la existencia, de haber hecho mal uso del tiempo y de cuantos bienes recibió de su Señor.
9. ¿Creéis que deba Yo castigar a quien con sus pecados me ofendió, cuando Yo sé que el pecado ofende más a quien lo comete? ¿No miráis que el pecador es a sí mismo a quien se hace mal y que no voy Yo a aumentar con su castigo la desgracia que se ha labrado? Solamente dejo que se mire a sí mismo, que oiga la voz inexorable de su conciencia, que se interrogue y se responda, que recobre la memoria espiritual que a través de la materia había perdido y recuerde su principio, su destino y sus promesas; y ahí en ese juicio, tiene que experimentar el efecto del fuego que extermine su mal, que le funda de nuevo como el oro en el crisol, para apartar de él lo nocivo, lo superfluo y todo lo que no es espiritual.
50. Cuando un espíritu se detiene a escuchar la voz y el juicio de su conciencia, de cierto os digo, que en esa hora se encuentra ante mi presencia.
51. Ese momento de quietud, de serenidad y claridad, no llega al mismo tiempo a todos los espíritus; unos penetran pronto en el examen de sí mismos, y con ello se evitan muchas amarguras, porque en cuanto despiertan a la realidad y reconocen sus errores, se preparan y disponen para reparar hasta la última de sus malas obras; otros ofuscados, ya sea por el vicio, por algún rencor o por haber llevado una existencia de pecados, tardan en salir de su ofuscación; otros más insatisfechos, creyendo haber sido arrebatados de la Tierra antes de tiempo, cuando todo les sonreía, imprecan y blasfeman, retardando así el poder librarse de su turbación, y como éstos, hay un gran número de casos que solamente mi sabiduría conoce.
52. Tampoco existen lugares creados por Mí expresamente para la expiación de las faltas cometidas por mis hijos. Yo os digo que no existe un mundo en donde no haya depositado mis maravillas y bendiciones.
53. ¿No decís que este mundo en que habitáis es un valle de lágrimas o sea un valle de expiación? ¿Y quién lo hizo valle de lágrimas, Dios, o los hombres? Yo lo formé a imagen del paraíso celestial, sembrándolo de maravillas y complacencias, pensando hasta en lo más pequeño e insignificante para haceros felices, y sin embargo, dentro de un mundo formado así, para el bienestar y el adelanto, para el deleite y la elevación espiritual de la humanidad, los hombres sufren, lloran, se desesperan y se pierden.
54. Mas vuelvo a deciros que Yo no hice este mundo para el dolor de los hombres; los mundos son lo que sus moradores quieren que sean. Ved cuánto ha deformado la verdad el hombre con sus malas interpretaciones, cuán distinto ha interpretado el sentido figurado con el
que se le ha revelado la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres así mismo.
55. Ni oscuridad, ni fuego, ni cadenas existen en el inmenso valle espiritual.
56. Remordimientos y torturas que provienen de la falta de saber, sufrimiento por carecer de espiritualidad para disfrutar aquella Vida, esto y más existe en la expiación de los espíritus que llegan manchados o sin preparación a los umbrales de la vida espiritual. Ved cómo el pecado, las imperfecciones o la perversidad de los hombres, no puedo tomarlos como una ofensa hecha al Padre, sabiendo que el mal se lo hacen los hombres a sí mismos.
57. Tampoco la tierra se ha manchado; ella es tan buena y tan limpia como cuando brotó del Padre, por eso no os pediré que le devolváis su pureza, ya que ella no se ha apartado de su destinos de ser madre, albergue y hogar para los hombres; en cambio, a la humanidad sí le pediré que se arrepienta, que se regenere, que purifique su espíritu y su cuerpo, en una palabra, que retorne a su pureza original, ostentando además en su espíritu, la luz conquistada a través de la evolución, de la lucha y de la práctica de la virtud.
58. Deteneos en esta página, discípulos, no volváis la lección de este libro sin antes haberla grabado en vuestra mente y de haber meditado largamente en ella. En verdad os digo, que os servirá en esta vida y os facilitará el camino en aquella que os espera.
59. La lección os la he dado en partes, a través de tiempos y de eras. Hoy os parece que lo que os estoy enseñando será lo último, porque en vuestra mente no concebís mayor perfección en una doctrina espiritual, sin embargo, mi última palabra no es ésta, ni tampoco que esta manifestación dada a través del entendimiento humano, sea la última lección; y para que no penséis más en esto, ahora os digo que mi última palabra, mi última lección, nunca llegará a vosotros, siendo Yo el
Verbo Eterno, es natural que Yo os hable y os ilumine eternamente porque no tengo principio ni fin.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

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Acerca de PRINCESA FÉNIX (CORAZONDECRISTAL)

DEFINIRME SERÍA PONER LÍMITES A MI SER, PERO SOBRE TODO A MI CONCIENCIA MULTIDIMENSIONAL, SIN EMBARGO HAY UNA PALABRA: "ESENCIA"

Publicado el enero 16, 2014 en DE TODO..., EL CAMBIO..., EVOLUCIÓN/ SALTO CUÁNTICO, MAESTRO JESÙS, PRINCIPALES CLAVES EN EL PROCESO y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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