ENSEÑANZAS DEL DIVINO MAESTRO JESUCRISTO- TOMADAS DEL LIBRO DE LA VIDA VERDADERA TOMO 2

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA- TOMO 2

LIBRO DE LA VIDA VERDADERA

CANALIZADO POR: DAMIANA OVIEDO

-EN ESTA EDICIÓN:

-DOCTRINA ESPIRITUAL DEL PADRE

– INTERPRETACIÓN DE LA LEY DE JEHOVA

-TERCER TIEMPO DE ESPIRITUALIDAD

– PASOS Y CLAVES PARA EL CAMINO DE LA ELEVACIÓN ESPIRITUAL

CÁTEDRA NO.29

Discípulos, nuevamente estoy entre vosotros, más como la forma de comunicarme es nueva, dudáis sin comprender que no debéis deteneros ante las formas, porque así no encontraréis en dónde está la verdad.
2. El medio por el cual me manifiesto en este tiempo, es el hombre; esta es la causa por la cual dudáis de mi comunicación. Mi mensaje está en la esencia de la palabra que vierten los labios del portavoz.
3. Hoy dudáis nuevamente, ¿Queréis que venga como en los tiempos pasados? Recordad que entonces también dudasteis.
4. No os hablo por medio del sabio o del filósofo, porque entonces no me hubierais atribuido la palabra a Mí, sino a él. En cambio he venido a manifestarme por medio del humilde, del ignorante y torpe, para que comparando la insignificancia y pequeñez de su materia, con la grandeza y sabiduría de la palabra que brota por su boca, llegaseis a comprender que sólo el Señor puede hablaros así.
5. También hay quienes en su duda se preguntan: ¿Será en verdad el Maestro? ¿Estaré en buen camino? ¿No será esto obra de la tentación? Y cuando así os preguntáis, oís mi dulce palabra que os dice: ¿Habéis sentido paz en este camino? ¿Os habéis consolado y sanado de vuestras enfermedades? ¿Os habéis regenerado? Entonces os confesáis ante vuestra conciencia y decís: “Si, todo esto he contemplado y recibido”.
6. Aún no es el tiempo en que todos creáis. Los tiempos, las pruebas y los acontecimientos despertarán a los hombres y el mañana dirán: En verdad que quien estuvo y nos habló fue el Divino Maestro.
7. Vengo a revelaros muchos misterios del espíritu para que os podáis conocer y de este modo conozcáis mejor a vuestro Padre.
8. Los hombres que estudian a Dios, no están de acuerdo. ¿Quiénes están en la verdad? Los hombres de ciencias se contradicen. ¿Quiénes están en lo justo? Religión y ciencia han estado siempre en pugna, sin comprender los hombres que lo espiritual y lo material viven en perfecta armonía y que con ella forman la verdadera Obra del Creador. Unos y otros tienen diferente misión entre la humanidad, más debieran imitar a la Obra Divina armonizando unos con otros, como todos los seres de la Creación.
9. ¡Cuántos anatemas ha lanzado la religión a la ciencia y cuántas veces ha negado la ciencia a la religión la existencia de la vida espiritual! La religión, fundándose en los males que la ciencia ha acarreado a la humanidad y la ciencia tomando como arma el fanatismo y las supersticiones que los ministros de las religiones han inculcado a la humanidad.
10. De cierto os digo que a los unos les falta conocer la verdad que la naturaleza encierra y a los otros interpretar debidamente mi Ley.
11. Yo soy el Rey de la paz; he desenvainado mi espada y vengo en son de guerra para destruir todo pecado y tiniebla. Quienes me sigan, no teman si son desconocidos por sus padres o por sus hijos, que mi amor les compensará en su lucha.
12. Ya en el Segundo Tiempo se desconocieron unos a otros porque mientras unos iban a escuchar a Jesús, otros lo negaban.
13. Mis nuevos soldados habrán de levantarse a predicar esta buena nueva con sus obras y ejemplos entre la humanidad que ha olvidado mi verdad. Hoy tan sólo encuentro mi palabra en libros empolvados. La humanidad se ha alejado del camino verdadero y se ha familiarizado con el pecado, el vicio y el libertinaje. Ya el pecado no le repugna, el crimen no le horroriza ni el adulterio le sorprende.
14. Aquí tenéis mi palabra, humanidad, limitada para que podáis comprenderla, más si queréis pruebas de mi presencia, pruebas os he dado ya, y aún más os daré, pero no lloréis ni meséis vuestros cabellos cuando ellas se presenten.
15. En el Segundo Tiempo, cierta vez caminaba Jesús seguido de algunos de sus discípulos. Habían ascendido a una montaña y mientras el Maestro maravillaba con sus palabras a aquellos hombres, de pronto contemplaron transfigurado el cuerpo de su Señor, quien flotaba en el espacio, teniendo a su diestra al espíritu de Moisés y a su siniestra al de Elías.
16. Ante aquel miraje sobrenatural, cayeron por tierra los discípulos cegados por la luz divina; más luego serenándose, propusieron a su Maestro colocar sobre sus hombros el manto de púrpura de los reyes, lo mismo que sobre Moisés y Elías. Entonces escucharon una voz que descendía del infinito, la cual decía: “Este es mi Hijo amado en el cual he puesto mis complacencias, a El oíd”.
17. Gran temor invadió a los discípulos al escuchar aquella voz, y levantando su vista sólo vieron al Maestro, quien les dijo: “No temáis ni digáis a nadie esta visión hasta que Yo haya resucitado de entre los muertos”. Entonces preguntaron a su Señor: “¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero?” y Jesús les contestó: “En verdad, Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo conocieron, antes hicieron en
él cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que les habló de Juan el Bautista”.
18. En esta era, cuántas veces ante vuestros ojos he hecho desaparecer la materia a través de la cual me comunico, para permitiros contemplarme en la forma humana con la que la humanidad conoció a Jesús, y sin embargo, no habéis caído postrados ante la nueva transfiguración.
19. Mi obra es el monte espiritual al cual os invito a subir por sendas de amor, caridad y humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funden en uno solo el pasado, el presente y el futuro y en donde se unen en una sola esencia la ley, el amor y la sabiduría.
20. Moisés, Jesús y Elías, he ahí el camino que el Señor ha trazado al hombre para ayudarlo a elevarse al Reino de la paz, de la luz y de la perfección.
21. Sentid en vuestra vida la presencia de los enviados del Señor. Ninguno de ellos ha muerto, todos viven para Alumbrar el camino de los hombres que se han perdido ayudándolos a levantarse de sus caídas, fortaleciéndolos, para que con amor se entreguen al cumplimiento en las pruebas de su restitución.
22. Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era está representada por Elías.
23. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así mismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor.
24. Por medio del hombre es como el Señor ha hablado siempre a la humanidad, porque entre el Ser Divino y el ser humano, está vuestro espíritu que interpreta el mensaje celestial, que percibe y presiente lo eterno.
25. Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. El brazo de Moisés que sostuvo la tabla de la ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio.
26. Estoy conversando con vosotros hablando a vuestro corazón mientras que vosotros para escucharme lo tenéis que hacer a través del portavoz humano, Yo os escucho cuando me habláis en lo más íntimo de vuestro ser.
27. Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo. Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para daros una vez más, prueba de que os he perdonado y de que os amo.
28. Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la mentira; más para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón.
29. Quisierais contemplarme en toda mi grandeza y el Maestro así quisiera mostrarse a sus discípulos, pero siempre os encuentro dando los primeros pasos y tengo que limitarme hasta poder ser comprendido por vosotros.
30. ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por medio del cual me comunico, descargara todo mi poder ¿Qué sería de él? Su materia desaparecería. 31. Por eso, aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito. Muchos de vosotros quisierais que realizara milagros materiales, para creer que soy Yo quien se manifiesta, así lo hicisteis en el Primer Tiempo, cuando Moisés llamó al pueblo para llevarle por el desierto a la tierra prometida. Muchos exigisteis que hiciera obras poderosas para creer que él era el enviado de Dios y por ello seguirle.
32. Moisés había dado pruebas suficientes de que el Dios verdadero estaba con él, más el pueblo quería más testimonios y el enviado, llevando a las multitudes hasta las faldas del monte Sinaí, invocó el poder de Jehová y el escuchándole, le concedió grandes pruebas y prodigios.
33. Si tuvo sed el pueblo, en ello manifesté mi poder por la fe de Moisés, haciendo que de la roca manara agua. En el hambre del pueblo, di muestras de mi presencia ante la oración de aquél que conducía a Israel, enviándole el maná.
34. Quiso el pueblo escuchar y ver a Aquél a quien Moisés oía y contemplaba a través de su fe y al pueblo me manifesté en la nube y le hice escuchar por horas y horas mi voz, más era tan potente, que los hombres sentían morir de temor; su cuerpo temblaba y su espíritu se estremecía ante aquella voz de justicia. Entonces el pueblo suplicó a Moisés le rogara a Jehová que ya no hablara a su pueblo, porque no
podían escucharle. Reconoció que era muy pequeño aún para poder comunicarse directamente con el Eterno.
35. En el tiempo en que Cristo habitó en Jesús entre la humanidad, los hombres al contemplarlo decían: ¿Cómo ha de ser el hijo del carpintero y de María, el Mesías prometido, aquel que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas? ¿Cómo puede ser este hombre humilde el Hijo de Dios, el libertador? pero el Maestro habló y su palabra hacía estremecer a los que de buena fe ante El llegaban y aun a los incrédulos. A cada paso las turbas exigían de Jesús un milagro y Él lo hacía. Llegó el ciego y ante el asombro de los fariseos, el Maestro le dio la vista con sólo tocarle. Así mismo al paralítico le dio movimiento, el leproso fue limpio de su mal, el poseído libertado, la adúltera convertida con una palabra y los muertos se levantaban a su voz.
36. Cuanto los hombres pidieron para creer y reconocerme, se los concedí, pues en Mí estaba el poder darles cuanto pidiesen ya que el Espíritu Divino se ocultaba en Jesús para manifestarse y hacer cumplir la Ley.
37. Cuando Jesús fue en la cruz, no hubo espíritu que no se sintiera estremecido ante la voz de amor y de justicia de aquél que moría desnudo como la misma verdad que entregó en su palabra. Quienes han analizado la vida de Jesús, han reconocido que ni antes ni después de Él, ha existido quien lleve a cabo una obra como la suya, porque fue obra divina que con su ejemplo salvará a la humanidad.
38. Llegué con mansedumbre al sacrificio, porque sabía que mi sangre había de convertiros y salvaros. Hablé con amor y os perdoné hasta el último instante porque vine a traeros una enseñanza sublime y a trazaros el camino con ejemplos perfectos hacia la eternidad.
39. Quiso la humanidad hacerme desistir de mi propósito buscando la fragilidad de la carne y no desistí. Quisieron los hombres hacerme blasfemar y no blasfemé. Mientras más me ofendían las turbas, más piedad y amor tenia de ellas y cuanto más herían mi cuerpo, más sangre manaba de él para dar vida a los muertos a la fe.
40. Esa sangre es el símbolo del amor con que tracé el camino al espíritu humano. Dejé mi palabra de fe y esperanza a los hambrientos de justicia y el tesoro de mis revelaciones a los pobres de espíritu.
41. Hasta que el tiempo pasó, la humanidad se dio cuenta de quién había estado en el mundo; entonces, la Obra de Jesús fue tenida por perfecta y divina, reconocida como sobrehumana. ¡Cuántas lágrimas de arrepentimiento! ¡Cuánto remordimiento en los espíritus!
42. En este tiempo aparezco ante vosotros espiritualmente sobre el monte de perfección, teniendo como en el miraje de aquellos discípulos, a Moisés y a Elías a mi lado, los tres enviados que han
trazado a los hombres el camino del espíritu por medio del cumplimiento de la ley.
43. Moisés presentó a la humanidad la Ley grabada en piedra, Jesús en la cruz culminó su ley de amor y Elías en este tiempo como un rayo divino, vino a iluminar a todo espíritu con la sabiduría. Cada enviado ha tenido su tiempo para hacer comprender a la humanidad el mensaje divino, las revelaciones y las profecías.
44. Moisés fue salvado de las aguas para que al hacerse hombre, libertara a su pueblo y le entregara la Ley de Dios.
45 EI Verbo se hizo hombre para decir a la humanidad con su ejemplo: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. María, la virgen madre fue la escala bendita por la que descendió Cristo entre los hombres. María, la santa y dulce madre de Jesús, sustentó con su seno al que más tarde había de sustentar a todo espíritu con el pan divino de su palabra.
46. Todo cuanto Cristo os dijo y os enseñó con sus obras fue una ley que vino a confirmar la que por medio de Moisés habíais recibido; mas no todo estaba dicho, ni todo estaba revelado, faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada, para ello se manifestó por conducto del entendimiento humano, por medio de su rayo de luz, para iluminar los espíritus, los corazones y las mentes; para hacer comprender lo ya revelado y preparar a los hombres para las nuevas revelaciones y explicaciones, que en esta palabra Yo os habría de confiar.
47. Quienes en 1866 escucharon las primeras manifestaciones, oyeron aquellas palabras que decían: “Yo soy Elías el profeta del Primer Tiempo, el de la transfiguración en el monte Tabor, preparaos porque los Siete Sellos os son dados a conocer y las puertas del misterio os son abiertas para que podáis contemplar el camino de vuestra salvación.
48. En este instante también he sido contemplado junto con Moisés y Elías, por la mirada espiritual de aquellos que han desarrollado ese preciado don. Unos asombrados y otros arrepentidos os encontráis ante esta transfiguración, más esta luz y esta gracia serán derramadas en todo el orbe.
49. Moisés: Mirad a vuestro pueblo, es el mismo que condujisteis a través del desierto en pos de la tierra prometida. Diseminado y errante va por el mundo; mientras unos han comprendido que la tierra de promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor que enseña mi palabra, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Estos no creyeron en el Mesías, ni han sentido la presencia del Espíritu Santo. Volved a ellos en espíritu y nuevamente señaladles el camino a la tierra prometida, a la patria celestial, más si no os creyesen, ¡Núblese el sol, la luna pierda su luz y
estremézcase la tierra porque este pueblo despertará y nunca más se perderá!
50. Mi caridad es con la humanidad. En cada alborada les propongo la paz a los hombres, más ellos no han querido mi amor. Han creado la guerra y ellos mismos se hacen justicia, por eso será cortada la mala yerba y lavado todo lo impuro en las aguas del amor y de la regeneración.
51. Después de la muerte, vendrá la resurrección a la vida verdadera; después de la guerra; se hará la paz, y pasado el caos brillará la luz en las conciencias, porque Yo soy la luz del mundo.
52. Llegará el año de 1950 y para entonces muchos portavoces transmitirán mi palabra.
En otras naciones me escucharan, más en el último día de mi manifestación, el valle espiritual tendrá su mirada sobre de vosotros: los espíritus de los moradores de la Tierra, los de vuestros padres estarán presentes, los patriarcas y los justos. Bienaventurados los que sean obedientes a mi Ley, porque serán juzgados como ovejas del Divino Pastor, más ¡Ay de los desobedientes, porque serán juzgados como machos de cabrío!
53. Elías, sois la luz. En este tiempo, que es el vuestro, se le ha revelado a la humanidad que no son tres leyes las que se le han entregado, sino una sola explicada en tres tiempos, la cual se condensa en dos preceptos: ¡Amar a Dios sobre todo lo creado y amarse los unos a los otros! Hoy me manifiesto para recordar a mi pueblo enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.
54. En este día en que habéis recordado el instante en que Elías abrió para la humanidad el Tercer Tiempo al comunicarse por el entendimiento del hombre, sentid el amor de vuestro Maestro, apartad vuestras amarguras y afirmad vuestros pasos en el camino de salvación.
55. Vivid en armonía con mis revelaciones de los Tres Tiempos, y convertid eternamente vuestra existencia en un caudal inagotable de justicia, de amor y de sabiduría.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 30
1. En las enseñanzas que os estoy entregando os he llamado pueblo de Israel o Simiente de Jacob, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra,
para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones.
2. La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente, porque Yo os digo que si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados, en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que Aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido.
3. EI espíritu del Israel por la raza está dormido, aletargado en un sueño que ya dura siglos y no puede mirar la verdad, porque ha vivido solamente para los goces del mundo, esperando alcanzar aquí su Tierra Prometida, su juicio y su gloria. Mas no penséis que su sueño será eterno, no, ahora que la miseria, el dolor y la humillación como un nuevo cáliz de amargura ha sido bebido por aquel pueblo, comienza su espíritu a despertar orientándose con la meditación, y en ella va encontrando que todas las profecías y señales que le anunciaron la llegada del Mesías, se cumplieron fielmente en Cristo.
4. No está lejano su despertar en la forma más completa: ya se acerca su alborada espiritual, pero antes contemplará destruirse el materialismo de la humanidad a causa de sus ambiciones, de su egoísmo y de sus bajas pasiones.
5. Cuando ese pueblo se convenza de que el reino de la verdadera paz y de la gracia no se encuentra en la Tierra, entonces buscará a Cristo, al repudiado, al desconocido, para decirle: “Maestro, tenías razón, la libertad sólo se encuentra en los que aman la espiritualidad, porque los que hemos ambicionado los bienes materiales, sólo hemos logrado con ello, ser esclavos.
6. Cuando de aquellos corazones se eleve hacia Mí esta confesión, haré que surjan entre ellos mis nuevos profetas, quienes les ayudarán a prepararse en el camino de la espiritualidad, que será el de su liberación. No os extrañe que aquellos estacionados en su evolución por siglos, en corto tiempo logren recorrer el camino que otros que les han precedido se han tardado tanto en alcanzar y aún logren sobrepasarlos. No olvidéis que muchos de ellos poseen espíritus que fueron enviados a la Tierra desde los primeros tiempos, y que una vez concluida su restitución, volverán a ocupar su lugar entre los elegidos por el Señor, para llevar la luz a sus hermanos de todas las naciones.
7. Cuando se encuentren en un mismo camino los que lleven el nombre de Israel por su raza, con los que lo son por el espíritu, unos y otros se unirán, reconociendo que ambos forman parte de aquella bendita simiente que nació con los profetas, con los patriarcas del Primer
Tiempo y que fuera regada con la sangre del Redentor, para llegar a florecer en esta era de luz en la que me estáis escuchando. Ahora me tenéis en Espíritu, aunque a veces dudáis de ello diciendo: ¿Cómo puedo creer que el Maestro se comunique con nosotros utilizando un medió tan imperfecto y tan humilde? Más no es la primera vez que dudáis de mi presencia entre vosotros, también en el Segundo Tiempo los hombres dijeron: ¿Cómo puede ser el Mesías esperado el hijo del carpintero?
8. Hijos míos, en mis altos designios no podéis penetrar, más ahora que vengo a esclareceros los misterios que no habéis comprendido abrid vuestra mente y vuestro corazón, para que conozcáis el porqué de muchas manifestaciones divinas, hasta el punto que a bien tenga revelaros vuestro Señor.
9. En el Segundo Tiempo, cuando entre mis discípulos o entre las turbas que me seguían, alguien preguntaba si acaso Yo volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultárselo y les declaré que mi retorno sería en un tiempo de grandes pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes acontecimientos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida.
10 Aquella promesa que os hiciera, la he cumplido, porque no ha faltado ninguna de las señales precursoras, así como tampoco ninguno de los acontecimientos anunciados; sin embargo, la humanidad entregada a su letargo espiritual, ha dejado pasar inadvertidas las señales de mi presencia entre los hombres.
11. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara del amor, estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario del Señor, que se acercó a vosotros para anunciaros que estaba Yo llamando a las puertas de vuestro corazón.
12. Mi primera comunicación se verificó una noche mientras la humanidad dormía, igual que aquella en la que me hice hombre para habitar entre vosotros. Si pocos fueron los que en esa ocasión me recibieron, menos aún fueron los que me acompañaron en mi nueva manifestación. Más no toméis mis palabras como un reproche, porque no lo es: Yo soy el amor perfecto que eternamente os vivifica.
13. He venido a trazaros el camino que ha de conduciros a vuestra salvación, en medio de esta mar anchurosa de maldad; más han pasado los meses y aun los años desde el instante de mi primera comunicación y desde entonces, uno a uno se han acercado los caminantes en busca de la presencia del Maestro y hoy no son unos cuantos los que están presentes en mis manifestaciones, ahora forman muchedumbres.
14. No creáis que todos los que vienen a escucharme están convencidos de esta verdad, no, mientras para algunos esta obra es lo más grande
que alienta a su corazón, para otros es algo que no pueden concebir y entonces juzgan, analizan, investigan, y al no encontrar la verdad en la forma en que ellos la desean, me piden pruebas para creer, lo mismo que hiciera Tomás. Entonces les he dicho: no me probéis, bastantes demostraciones os estoy dando de mi presencia, de mi verdad y de mi amor; más ellos insisten en su petición
diciendo: “Si el Maestro en el Segundo Tiempo encontrándose ya en Espíritu se materializó delante de Tomás, para probar su fe, ¿Por qué ahora no nos complace a los incrédulos materializándose delante de nosotros, aunque solo sea por un instante?”
15. Sí, mis hijos, tendríais razón en pedirme pruebas, si vuestra pequeñez fuese real y vuestra ignorancia cierta; pero lleváis un espíritu evolucionado que no necesita pruebas materiales para creer; lo que debéis hacer es desmaterializaros y así os daréis cuenta de que estáis capacitados para comprender mis nuevas lecciones y de que no es necesario que Yo materialice mi presencia.
16. Por la esencia de mi palabra, creed en Mí, ella es clara y no os llevará a la confusión. Recordad que os dije desde aquel tiempo: el árbol por su fruto es reconocido. Ahora os digo: mi palabra será reconocida por su esencia.
17. Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aun después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquellos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese.
18. A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban, más en verdad os digo que María, mi dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aun antes de ofrecerle su seno matinal.
19. No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Más ¿Quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu?
20. Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre.
21. Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos.
22. María me sentía en su espíritu. María no llevaba luto por Mí, no lloraba la muerte de Jesús, su dolor era por toda la humanidad, a la que recibió al pie de la cruz de su Hijo, como un divino presente del Eterno, y por la cual ofreciera la pureza de su cuerpo y de su sangre para que el Verbo se hiciera hombre.
23. En cambio, cuando alcancé en el camino de Emmaús a algunos de mis discípulos, viéndome no descubrieron en aquel caminante a su Maestro, hasta que les hice oír mi divina palabra y cuando Tomás me vio, hizo que le mostrara la herida de mi costado para convencerse de que Aquél a quién él creía muerto en realidad vivía. Porque Yo para eso he venido, para que unos nazcan y otros resuciten a la fe.
24. Hoy no he querido tan solo revelaros mi mensaje, sino también he venido enseñaros la mejor forma de darlo a conocer.
25. Mientras ha durado el tiempo de mi predicación, he ayudado a vuestro espíritu en su evolución, quitando asperezas, dulcificando caracteres, despertando a los discípulos para que entreguen su corazón a la caridad, al cumplimiento de mi mandamiento que tanto os repetía cuando os decía: “Amaos los unos a los otros”. Y aunque el tiempo en que os levantéis a esparcir mi palabra, aún no ha llegado, porque no habéis alcanzado la debida preparación, he concedido a todos aquellos que están bebiendo en esta fuente de salud, de moral y de vida, que comiencen a practicar mis divinas enseñanzas, para que se preparen, fortaleciéndose para la lucha futura, para que con sus buenas obras convenzan a nuevos corazones, los que más tarde serán también labriegos y nuevos sembradores en las tierras del Señor.
26. Hoy contemplo que mientras unos pecan de temerosos y discretos, otros en cambio se muestran ostentosos y no quiero que toquéis ninguno de esos extremos. No quiero que el temor a los juicios de vuestros semejantes, haga que os ocultéis, porque con ello demostraríais que os falta confianza en mí enseñanza, y si no tenéis fe en el poder que encierra la simiente que vais a entregar ¿Cuál será la cosecha de vuestra siembra?
27. Temed sí, que vuestra mala conducta os afecte ante vuestros hermanos, pero mientras llevéis limpidez en vuestra vida, levantaos con dignidad y predicad mi palabra, dando a conocer mi enseñanza a vuestros semejantes.
28. No hagáis ostentación de vuestros dones y conocimientos de la verdad que lleváis. Yo os digo, que si eso hicierais, os expondríais a ser sometidos a grandes pruebas por vuestros hermanos.
29. No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es que Jesús así lo hizo, más El sabia responder a cualquier pregunta y poner a prueba a los que trataban de probarlo.
30. Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto, desafiar la ira de vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada bueno lograréis en vuestra siembra.
31. Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error, corregid vuestras imperfecciones; orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras, que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.
32. También os digo, que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda; mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi ley, sintieseis la necesidad de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si verdaderamente tenéis fe.
33. No ambicionéis saber más que vuestros hermanos, sabed que todos adquirís el conocimiento según vuestra evolución, si Yo os concediera mi luz sin que tuvieseis méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría sería falsa.
34. Os quiero humildes, más para serlo ante Mí, también lo debéis manifestar delante de vuestros semejantes.
35. Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados el uno es parte del otro. ¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes? Ambas son la llave que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de mi doctrina.
36. Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas virtudes podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor.
37. Con mi enseñanza vengo a modelaros espiritualmente, con el fin de que al banquete espiritual en donde podréis saborear los manjares de la sabiduría y del amor perfecto.
38. Sabed que vuestro destino es vivir como Yo os lo enseñe, es decir, en la humildad, en el amor, en la espiritualidad, dejando que pase por vuestro ser un torrente inagotable de caridad.
39. En mi enseñanza os muestro un horizonte amplio y si vosotros hacéis de vuestra vida una semejanza de lo que fue la mía, tened por seguro que llegaréis a mi Reino, al descanso verdadero.
40. Mi obra os asegura la dicha eterna en vuestro espíritu. ¿No habéis escuchado en vuestro corazón una voz dulce y armoniosa que os habla cada vez que hacéis un bien, que proporcionáis un consuelo o que otorgáis generosamente el perdón? ¿Quién es Aquél que así os habla en vuestro interior premiando vuestra bondad? Es vuestro Maestro que no se aparta de sus discípulos.
41. Con estas lecciones os hago comprender que las virtudes son las únicas que pueden engalanar a vuestro espíritu: también os digo que los errores, las faltas y los malos sentimientos, podréis compararlos a los andrajos con que a veces cubrió a vuestro espíritu. Os quiero limpios y engalanados, porque con harapos de miseria no podréis brillar en el palacio universal de vuestro Padre.
42. Las buenas obras son el agua cristalina con las que se limpian los espíritus, utilizadla.
43. Os hablo así para que comprendáis que estáis fuera de vuestro reino, y que necesitáis volver a el, porque Dios os está esperando.
44. Quiero hacer de cada hombre un apóstol y de cada apóstol un maestro, porque os amo con amor infinito y antes de que se pierda uno solo de vosotros, preferiría sentir sobre mi Espíritu todo el dolor que existe y que ha existido entre la humanidad.
45. En vuestro corazón me estáis diciendo: Maestro, ¿Tanto nos amáis? Y Yo os digo que vosotros aún no podéis comprender mi amor, pero que debe bastaros saber que cada hijo que vuelve a Dios, es un tesoro que vuelve al Padre. Debo advertiros que todo volverá al seno de Dios. Todos los frutos que de la semilla creadora han brotado, retornarán a su granero.
46. ¡Oh, discípulos amados!, preparaos para que con intensa fe anheléis llegar al verdadero templo construido por mi caridad en vuestro interior, porque ahí me encontraréis para acompañaros en vuestro camino de evolución hacia Mí.
47. Yo soy quien os guía porque soy perfecto, sé siempre a dónde voy y a dónde os llevo. Soy el buen Pastor que os cuida, os acaricia y os ama en tal forma que no titubeé un solo instante para daros con mi sacrificio en la cruz la enseñanza que os conducirá a la Vida Verdadera.
48. Los hombres creyeron que al quitarle la vida a Jesús destruirían mi doctrina, sin saber que con ello, cooperarían a mi glorificación.
49. He vuelto a la humanidad y me manifestaré en estos recintos hasta 1950, a través de entendimientos humildes, destinados por Mí para esta misión; comunicado en esta forma esperaré la llegada de los sabios que vendrán a interrogarme y a negarme.
50. Esta palabra sencilla y humilde en su forma, pero profunda en su sentido, volverá a confundir a los sabios en su soberbia y en su vanidad, y les demostrará que a la doctrina de Cristo, y del Salvador, nadie podrá extinguirla, porque Él es la Vida.
51. Nadie podrá acabar Conmigo, Yo renazco como surgí, en aquel tiempo, después de que un pueblo me arrojó de su seno, condenándome a una muerte ignominiosa. Mas si ahora aparezco de nuevo en este mundo, es porque os amo a todos.
52. ¡Oh, sabios, filósofos y doctores! vosotros sabréis que Yo soy vuestro Señor cuando lleguéis a escudriñarme, porque me veréis contestando a vuestras malas y mal intencionadas preguntas y enmudeceréis ante mis interrogaciones; y cuando os encontréis arrepentidos y cabizbajos, sin que me pidáis pruebas, Yo os las daré, y esas pruebas serán de amor y de perdón.
53. Soy el único que puede solucionar vuestros conflictos, el que verdaderamente cura vuestros males, acaricia a los niños y bendice a los ancianos, el que al hablar al hombre, acaricia e ilumina su espíritu. Los hombres y los siglos pasarán, más no mi obra Espiritualista Trinitaria Mariana. De cierto os digo que esta obra que es mi Ley y mi doctrina, iluminará a la humanidad. No dudéis de mi sabiduría, ni desafiéis más mi justicia; si Yo aceptase vuestro desafío, me bastaría un débil soplo de mis elementos, para convertir en polvo o en nada vuestra ciencia y vuestras teorías. No me busquéis como Juez, buscadme como Padre, porque Yo soy amor.
54. ¡Oh, pueblo amado! que tenéis la misión de difundir mi palabra entre la humanidad hoy petrificada por su materialismo. Aprended a amarla y tened siempre piedad de aquéllos que no comprenden mis lecciones de infinito amor.
55. Cerrad vuestros labios a la murmuración, la mofa, el juicio o la crítica. Envainad esa espada de dos filos que hiere a diestra y siniestra cuando la esgrimís; si queréis luchar en mi nombre, empuñad la espada del amor.
56. Cerrad vuestros labios, para que no vuelvan a proferir blasfemias ni a causar deshonras; en cambio, abrid vuestros ojos para que descubráis el mal y os apartéis de él; mas no juzguéis a vuestra hermana humanidad, porque formáis parte de ella y adolecéis de sus mismos defectos. Cuando vuestros labios y vuestro corazón se laven en las aguas del arrepentimiento y de las buenas obras comenzarán a hablar con la verdad de mi palabra, la cual Yo os la inspiraré.
57. Si hablaseis de mi doctrina sin antes haberos regenerado y preparado, en vez de despertar la fe en los corazones, sólo recibiríais las burlas de quienes están enterados de vuestras faltas. En cambio, si las burlas, las críticas llegan a vuestro corazón, después de que hayáis velado y orado, no lograrán heriros, porque ya os protegisteis con las armas que os di, que son: paciencia, caridad, mansedumbre y amor.
58. Sed humildes y quienes os amen, lo harán de verdad. Si no habéis alcanzado esa preparación de espíritu y de materia, más os valdría no levantaros a predicar mi palabra, porque no llegaréis a sembrar mi simiente con la limpidez con que Yo os la he entregado y siempre irá mezclada con vuestras imperfecciones. Debéis antes de sembrar, analizar y estudiar mi doctrina para que lleguéis a comprender y a obedecer mi enseñanza.
59. Cuando sepáis recibir el golpe en la mejilla derecha y en señal de perdón, de amor y de humildad, presentéis la izquierda a vuestro ofensor, ya podéis confiar en que comenzáis a ser mis discípulos. Hasta que surja el perdón entre los hombres, cesarán sus guerras fratricidas y surgirá la unión de todas las naciones
60. Con estas enseñanzas quiero evitar que algún día os convirtáis en prevaricadores, que hablando de amor, caridad y espiritualidad, con vuestras obras sembréis todo lo contrario. Os digo esto, porque entre vosotros hay quienes van pregonando que me aman y en su corazón no existe el amor hacia sus hermanos.
61. Os quiero sinceros espiritual y materialmente para llamaros dignos hijos míos, porque de lo contrario, a vuestro espíritu llegará implacable mi voz llamándoos hipócritas, como llamé en el Segundo Tiempo a la secta de los fariseos que eran la imagen viva de un sepulcro blanqueado por fuera, pulido y cubierto de flores, pero guardando en su interior sólo podredumbre y muerte.
62. Estoy escuchando a los que me dicen: “Maestro, consideramos que es muy dura la prueba de tener que mostrar la mejilla izquierda a aquél que nos hirió la derecha, mas sin embargo, quisiéramos ser de vuestros discípulos”.
63. ¡Oh pueblo!, que oyendo mi palabra la tomáis siempre en su sentido material, sin deteneros a comprenderla en su significado espiritual. Yo os digo que así como podéis ser tocados en la mejilla, lo podéis ser en el corazón, en vuestra parte moral o también podréis ser tocados en vuestro espíritu. Mas no debéis de creer que esa prueba que os pido sea la más grande que podáis soportar; en este Tercer Tiempo he venido a pediros un poco más, cuando os pregunto en mis cátedras, ¿Si el asesino de vuestro padre se viera perseguido por la justicia humana y llamara a vuestras puertas pidiéndoos protección le concederíais albergue, sin delatarle, en señal de perdón?
64. Esa es la prueba que ahora pido a todos aquéllos que quieran ser los discípulos del Espíritu Santo en este Tercer Tiempo.
65. Si ponéis en práctica estas enseñanzas, de cierto os digo que os estaréis labrando un galardón, mas no debéis de esperar la recompensa mientras estéis en este mundo; y vuelvo a recomendaros que no juzguéis los actos de vuestros hermanos, porque según fuere vuestro juicio, así será vuestra sentencia. Dejadme la causa a Mí, justa o injusta, conocida o desconocida, que Yo daré a vuestros hermanos lo que a ellos pertenece y a vosotros lo que os corresponda.
66. Sed humildes en todos los actos de vuestra vida, sentíos ignorantes ante la sabiduría de vuestros semejantes.
67. Bienaventurado el que se prepare, porque él verdaderamente me escuchará. Bienaventurado el que se purifique y obedezca los mandamientos de su Señor, porque él me verá. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 31
1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación y elevad vuestro espíritu hacia vuestro Creador, porque es con él que deseo conversar.
2. Os prometí volver entre vosotros y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu.
3. Tened paz, escuchadme con atención y dejad que el cincel de mi palabra, vaya modelando vuestro espíritu.
4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara la paz y no lo encontrasteis, cuando llegasteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra no os imaginabais que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto anhelabais.
5. Os conquistaré por medio del amor, para ello, os estoy dando mi enseñanza que es fuente de inagotables bendiciones. Os dejaré esta fuente para que en ella recibáis a vuestros hermanos, los viajeros, los caminantes, con la misma solicitud y caridad con la que Yo os he recibido.
6. No sólo de pan vive el hombre, sino también de mi palabra. Existe en vosotros hambre y sed que no son materiales, y para reconfortaros buscáis el agua y el pan del espíritu. Ha sido preciso que el dolor os tocara, para que comprendieseis las enseñanzas que os di en el Segundo Tiempo.
7. Algunos me preguntan confundidos: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable ante Ti y sólo apruebas el amor espiritual? Yo os contesto: No os confundáis. Bien está que al espíritu le corresponda lo más elevado y puro del amor pero también en la materia puse un corazón para que amase en la Tierra y le di al hombre sentidos para que a través de ellos gozara de todo lo que le rodea.
8. Yo confié la vida humana a los espíritus, para que viniesen a habitar la Tierra, y ya en ella poner a prueba su amor a Dios. Para ello dividí a la naturaleza humana en dos partes, dándole la más fuerte a unos y la más frágil a otros: esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos podrán ser fuertes y felices, para ello instituí el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está enaltecido por el amor del espíritu.
9. El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la conciencia que ilumina la vida de los seres racionales. De las uniones plenas de comprensión espiritual, tienen que brotar buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz.
10. Ya es tiempo; de que purifiquéis vuestra simiente, para que formáis una familia que sea fuerte en espíritu y en materia.
11. Comprendedme mis hijos, interpretad bien mi voluntad, ya se acerca el año de 1950, recordad que es el que Yo he señalado para que finalice esta comunicación. Quiero encontraros preparados en ese día, porque sólo los que lo hayan logrado, quedarán firmes en el grado de elevación que hayan alcanzado. Esos serán los que den verdadero testimonio de Mí.
12. Sólo los que se hayan espiritualizado sabrán manifestar mi obra en su nueva forma de comunicación. ¿Más cómo harán para llegar a tener la inspiración necesaria para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes espirituales?: Velando y orando.
13. Quiero que todos alcancen el progreso, que no llegue solamente a unos cuantos para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensáis de una manera y otros en forma distinta, sólo llevaréis confusión a vuestros hermanos.
14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación por conducto de Damiana Oviedo; ¿Más, dónde se encuentra el resultado de aquellas palabras? ¿Qué se hizo con ellas? Ocultos se encuentran los escritos de aquellas cátedras divinas que fueron las primeras de este tiempo en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es necesario que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi palabra en este Tercer Tiempo. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su
contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice.
15. Hoy no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra haya cesado. ¿Podéis imaginaros el torbellino que tal hecho desencadenará entre las naciones? Habrá descontrol en los espíritus y vosotros debéis estar preparados para contrarrestarlo. Pensad que en cada Era es mayor vuestra responsabilidad, porque en cada nuevo tiempo, ¡Oh pueblo! vais teniendo mayor conocimiento de mi Ley. Es muy grande vuestra heredad y es indispensable que la dejéis en vuestros hermanos, los necesitados, antes de que abandonéis esta Tierra.
16. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. Si no os preparáis, ¿Cómo Vais a poder recibir y entender mi enseñanza, cuando mañana os la confié por inspiración?
17. Uníos en verdad y en espíritu y así ya no os dividiréis, ni siquiera en más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros por lo tanto, no podrá surgir en el futuro distinta ley la que ahora os he dado.
18. No debilitéis, pueblo; recordad en todo instante que os he llamado fuerte. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable. ¿Por qué vosotros habíais de defraudar a vuestros hermanos dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que dejaréis a las generaciones venideras como herencia.
19. Muchos en el interior de su corazón me dicen: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que vamos a ser infieles? ¿Sería eso posible? Y Yo os contesto lo mismo que dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: Velad Morad, para que no caigáis en tentación. Porque si ahora sólo sois los párvulos que anhelan convertirse en mis discípulos, vuestra perseverancia os hará alcanzar una noble expiación. No me ausentaré sino hasta haberos dado mi última lección al finalizar 1950.
20. Sentid mi amor cerca de vosotros, confiadme vuestras cuitas, conversad en paz Conmigo y de cierto os digo, que después os sentiréis confortados. ¿Por qué llegáis ante Mí temerosos, acaso creéis que he venido a delataros ante vuestros hermanos?
21. Escucho que en lo íntimo de vuestro corazón me decís: Maestro, ¿Cómo hemos de ser recibidos por Vos, si nos encontramos tan manchados por nuestros pecados y Vos sois la misma perfección?
22. Os contesto, humanidad: ¿Creéis que al venir a buscaros ignoraba que estabais manchados? Todo lo sabía, nada ignoro, por eso me he acercado a vosotros, para entregaros mi lección de amor la cual os salva de toda acechanza y os ayuda a limpiaros de todo pecado.
23. ¿Por qué los pobres, los parias del mundo, se sienten los más indignos de mi amor? ¿Acaso porque han oído que soy Rey? Qué lentos sois para entender las lecciones divinas. ¿No habéis comprendido que si me hice hombre en el Segundo Tiempo, fue para enseñaros la más grande lección de humildad? Recordad que vine en Jesús a nacer y a vivir entre los pobres, que con ellos anduve en los caminos, que visité sus casas y me senté a su mesa, que curé sus cuerpos enfermos, acaricié a sus hijos, sufrí y lloré con todos.
24. He aquí al mismo Señor, pero hoy viene en Espíritu, Este Rey no tiene corona, manto ni cetro, simplemente habito en la perfección y gobierno con el amor.
25. ¿Para qué había de manifestarme en regios palacios, entre pompas y ceremonias, si eso no es para Mí? De cierto os digo, que quienes me conciban entre lujos y esplendores superfluos, tienen su concepto errado de lo que es mi Divinidad.
26. Habrá quien se extrañe de que Yo como Cristo, me haya atribuido ahora la Divinidad y diga ¿Cómo es que Tú, el que dijo en aquel tiempo que venía tan sólo a ejecutar la voluntad de su Padre, ahora nos hablas como si fueras el Padre mismo? Y Yo os contesto: comprended que Cristo habló como Divinidad, puesto que es el Verbo de Dios y hoy os habla nuevamente el Verbo en Espíritu. Por lo tanto os digo que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios.
27. Vosotros estáis hechos de materia, en la que he puesto un espíritu y a éste lo he dotado de una conciencia. ¿Y acaso por ello vais a decir que son tres personas las que habitan en cada hombre?
28. Esas tres potencias forman un solo ser, aunque cada una de sus partes se manifieste de distinta manera.
29. Cuando en él ser humano haya perfecta armonía entre las tres naturalezas de que está formado, habrá semejanza con la armonía que existe en Dios, porque en él existirá una sola voluntad, la de alcanzar la cumbre de su perfección espiritual.
30. Pueblo, ha mucho tiempo que os vengo doctrinando para vuestra lucha, mas sólo van quedando Conmigo los que despojados de ambiciones materiales, han cifrado su ideal en conocer las enseñanzas espirituales. También entre los que ya han partido al más allá, hay muchos que me escuchan desde su escala de evolución. ¡Cuántos de los primeros no han sabido perseverar ni serme fieles! No quisieron esperar la fructificación de las primeras semillas. Flaquearon en su fe, dudaron, no presintieron la grandeza que estaba por desbordarse en los postreros, más cuando retornen, atraídos por el clamor y el regocijo de este pueblo, tendrán que venir a ocupar el último lugar.
31. Que sirva esta lección a los que hoy, viendo la multiplicación de la simiente, aún dudan del florecimiento de esta Doctrina.
32. Desmaterializaos, desde hoy llevad vuestro culto a la máxima sencillez, preparándoos y disponiéndoos para la comunicación de espíritu a Espíritu, que tendréis con vuestro Señor. Hoy todavía es necesario que os hable por conducto de estas materias, para que os afirméis en vuestra fe, y sintáis que me encuentro cerca de vosotros, en lo más íntimo de vuestro corazón.
33. Cumplidme pueblo y Yo os cumpliré. Dad testimonio de Mí y Yo lo daré de vosotros. Despojaos de todo egoísmo, si es que en verdad queréis formar parte de mis labriegos que darán a conocer mi palabra entre la humanidad. Dejad de preocuparos tan sólo de vosotros y comenzad a preocuparos por vuestros semejantes. Quiero que descubráis el supremo deleite que se alcanza aliviando el dolor ajeno.
34. Llevad a vuestros hermanos, en mi palabra de consuelo, de luz y amor, el bálsamo que os he confiado.
35. Algún día llegaréis a comprender que la sabiduría del espíritu es superior a la ciencia de la mente, porque la inteligencia humana sólo descubre lo que su espíritu le revela. Os hago esta advertencia, porque muchos de vosotros diréis: “¿Cómo voy a curar a los enfermos, si ignoro la ciencia de curar?”
36. Tened caridad de vuestros hermanos, tened fe, sabed orar y con esos méritos haceos dignos de mi gracia y en verdad os digo, que entonces veréis cómo es posible hacer prodigios.
37. Si a pesar de mi enseñanza hay quien dude de que esta palabra procede del Padre, que pregunte a mis labriegos, a este pueblo que me viene siguiendo, y obtendréis millares de testimonios que le hablen de verdaderos prodigios, los cuales asombrarían a los hombres de ciencia que los conocieran.
38. Escuchad: cuando haya dejado de daros mi palabra, este pueblo será sembrador de mi simiente espiritual, más Yo os pregunto: ¿Cuál será vuestra determinación ante los mandatos que de Mí habéis recibido? ¿Estaréis dispuestos a interpretar fielmente mis inspiraciones: No me prometáis nada de lo que vais a hacer en aquellos días, mejor seguid escuchando esta Doctrina y meditad en ella? Hoy estáis unidos en torno al Maestro, mañana, no sabéis cuántos de vosotros me daréis la espalda, al desobedecer mis mandatos.
39. No dejéis que los años pasen inútilmente sobre vosotros, procurad en cada día dar un paso más hacia adelante, en el sendero espiritual. Caminad con paso firme, nadie vaya de prisa sólo por sentirse adelante de los demás porque su tropiezo sería muy doloroso.
40. Quiero que lleguéis a ser fuertes por el pensamiento, por la intuición por la espiritualidad de vuestras obras, para que en vuestra vida no causéis el menor dolor y si os preparéis para aliviar cuantos sufrimientos se presenten a vuestro paso.
41. Os he entregado muchas lecciones, ¡Oh, pueblo! unas más profundas que otras. Yo hablo a todos mis hijos, a los que van delante y a los postreros. Es que siempre están llegando nuevos párvulos en busca de esta palabra y como hice con vosotros, principiaré por entregarles las enseñanzas más sencillas.
42. Yo pregunto a los postreros: ¿Creéis que no poseéis ninguna misión espiritual? ¿Os sentís irresponsables ante la humanidad? Si así pensáis, estáis en un error, porque tan grandes son vuestros dones y vuestros cargos como los que veis que poseen éstos de quienes me estoy sirviendo, para daros mi enseñanza. Ellos también pensaron lo mismo que vosotros, cuando me escucharon por primera vez y ahora miradles: ¡Cuán equivocados estaban!
43. Perseverad en el camino, porque pronto llegaréis a saber todo lo que poseéis y cuál es la misión que debéis de cumplir en la Tierra.
44. Comprended que Yo vuestro Dios, no he tenido principio ni tendré fin. Soy eterno y vengo a revelaros en este tiempo muchos de los misterios de la vida espiritual. Ese conocimiento os hará que cumpláis con la ley, amando y siendo fieles a vuestro destino.
45. Ha llegado el tiempo en que os revele nuevas enseñanzas y esto os parece como si el Padre, después de una larga ausencia retornase a sus hijos.
46. Os di el don del libre albedrio, porque vuestro espíritu fue puesto en el principio de un largo camino, a cuyo final se encuentra la meta de su purificación y perfección; para alcanzar esa dicha, tendréis que llegar por los méritos del amor, de la fe y de la perseverancia.
47. Cuán hermoso es el don del libre albedrío, y qué mal lo ha utilizado el hombre; más después de esa larga experiencia, surgirá el espíritu imponiéndose a las pasiones del mundo y tomará esa bendita libertad únicamente para glorificar a su Padre.
48. Las flores brotan de las plantas y me ofrecen su aroma, ése es su destino del cual no podrían apartarse, porque les falta el espíritu y por lo tanto, el don de la libertad. Las aves me ofrecen sus cantos, mas no podrían hacer algo distinto, porque para eso fueron creadas y no poseen libre albedrío.
49. Cuán grande será vuestro mérito, el día en que vosotros seáis como las flores o como las aves, a pesar de que el corazón, a causa del libre albedrío os quisiera desviar con sus pasiones del sendero de vuestro cumplimiento. Ese será el tiempo del espíritu, porque ocupará el lugar que le corresponde y también será el tiempo de la materia cuando ella confiese su inferioridad y ambos se dejen conducir por la conciencia, la armonía que entonces exista en el hombre, será la misma que hay en todo lo creado. Mi presencia no sólo será reconocida, sino aun sentida por la humanidad.
50. Se acerca el tiempo en que los hombres me ofrezcan el verdadero tributo, en que dejen de quemar el incienso que desde los primeros días me han venido ofreciendo, incienso que no siempre me habla de obras puras sino muchas veces ha venido saturado de la maldad humana. El tributo que sustituirá al incienso, será vuestro amor, el que llegará hasta Mí.
51. Sabéis que fuisteis creados a mi imagen y semejanza, y cuando lo decís, pensáis en vuestra forma humana, os digo, que ahí no está mi imagen, sino en vuestro espíritu, el cual para asemejarse a Mí, tiene que perfeccionarse practicando las virtudes.
52. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy la justicia y el bien y todo ello proviene del amor divino. ¿Comprendéis ahora cómo deberíais ser para que fueseis a mi imagen y semejanza?
53. La razón de haberos creado, fue el amor, el divino anhelo de compartir con alguien mi poder, y la razón de haberos dotado de libre albedrío, fue también el amor, quise sentirme amado por mis hijos, no por ley sino por un sentimiento espontáneo que brotara libremente de su espíritu.
54. Los hombres, arrastrados por la fuerza de sus pasiones, han descendido tanto en sus pecados, que habían perdido toda esperanza de salvación, mas no hay ninguno que no pueda ser salvo; porque el espíritu, cuando se haya convencido de que las tempestades humanas no cesarán mientras no escuche la voz de la conciencia, se levantará cumpliendo con mi ley hasta llegar al final de su destino que no está en la tierra sino en la eternidad.
55. Los que creen que es absurda la existencia y piensan en la inutilidad de la lucha y del dolor, son los que ignoran que la vida es el maestro que modela y el dolor el cincel que perfecciona. No penséis que Yo hice el dolor para ofrecéroslo en un cáliz, No penséis que Yo os haya hecho caer. El hombre cayó en desobediencia por sí mismo, y es por eso que debe levantarse también por su propio esfuerzo. Tampoco penséis que solamente el dolor os perfeccionará, no, también practicando el amor llegaréis a Mí, porque Yo soy amor.
56. Si os puse en un largo y difícil camino, mirad que en él os voy acompañando; os sigo enseñando y ayudando con la cruz, y para daros pruebas de que os acompaño, llegué a hacerme hombre, para ser visible y tangible; pero sois necios en vuestros juicios, dudáis si me contempláis humanizado, diciendo que no es posible que vuestros ojos puedan mirar a Dios; y si os digo que soy Espíritu, entonces decís: ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve y creer en ello?
57. Habéis llegado a un grado de evolución, en el que sabréis comprenderme en mi esencia divina y sentirme como espíritu. La
evolución y la reencarnación del espíritu, os han ido preparando para recibir mis nuevas lecciones.
58. Cuando la obscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los hombres, más como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego.
59. Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo.
60. Eliseo, antes de que Elías fuera arrebatado por el carro de fuego y llevado a las alturas, le pidió que su don de profecía y su espíritu, se lo transmitiese para ser como él había sido en la tierra; y Elías, en prueba de que le concedía a su discípulo sus deseos, le dejó su manto y el espíritu de Elías y su don de profecía fueron en Eliseo como una señal reveladora de la comunicación espiritual con los hombres y de la reencarnación del espíritu.
61. En cada era y en cada revelación divina aparece Elías ante los hombres.
62. Aún no había llegado el Mesías a la Tierra, faltaba poco para que naciera en cuanto hombre y el espíritu del profeta ya había encarnado en Juan que luego fue llamado el Bautista, para anunciar la proximidad del Reino de los Cielos, que sería la presencia del Verbo entre los hombres.
63. Cuando más tarde me transfiguré en el monte Tabor para mostrarme en Espíritu ante algunos de mis discípulos, Elías vino con Moisés a tomar su lugar junto a su Señor, dando a entender en esta forma, que él tendría encomendado en el futuro un tiempo en el cual habría de hacer sentir su presencia entre la humanidad, despertando al espíritu adormecido de los hombres a la vida luminosa y perfecta.
64. Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en
recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.
65. Cuando Elías haya preparado a la humanidad, aparejando los caminos del Señor, volverá al Padre.
66. Cuando eso sea, no le pidáis que os deje su manto como se lo dejó a Eliseo, porque se ha manifestado espiritualmente, los tiempos han cambiado y debéis olvidar los símbolos, más él os dejará como un presente de amor y un testimonio de que estuvo entre vosotros, el don de la profecía.
67. Preparaos discípulos, aprended de Mí, para que Yo os envíe entre la humanidad, a predicar mi manifestación como Espíritu Santo, diciéndoles como Juan: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado a los hombres”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 32
1. Preparaos, porque quiero que analicéis la esencia de mi Verbo que he venido a derramar entre vosotros en este Tercer Tiempo.
2. Sois todavía los pequeños párvulos, debiendo ser ya los grandes discípulos, porque habéis vivido en varias encarnaciones. Debisteis ser niños sólo en el Primer Tiempo, para convertiros en mancebos en el Segundo y llegar a la madurez en el Tercer Tiempo.
3. Siempre os he contemplado como a pequeños niños, en vuestra infancia espiritual caminasteis inocentes, faltos de desarrollo en vuestras facultades y sentidos, ignorando vuestro principio, después recibisteis mis primeras lecciones y revelaciones. En el Segundo Tiempo debisteis ser ya los mancebos, que en plena juventud espiritual vivieran en forma elevada, mas os encontré agobiados, esclavizados, atados a ritos y tradiciones, y contemplando que no habíais aprovechado mis lecciones, vine a trazaros con mis ejemplos de caridad y amor el camino que os llevará a la tierra prometida, preparándoos para esta etapa de nuevas enseñanzas que prometí venir a daros. Os dije que fueseis fuertes, que luchaseis para no caer en una nueva esclavitud. ¿Y qué es lo que hicisteis con mi Doctrina? ¿Por qué habéis olvidado la promesa que os hice de volver entre vosotros espiritualmente? Estoy en Espíritu como os lo había ofrecido y no me reconocéis, preguntáis por qué os llamo Israel, y me pedís pruebas para crecer. ¿Por qué habéis caído en idolatría y en misticismo, confundiendo las prácticas materiales con el culto espiritual? Os encuentro confundidos por las falsas doctrinas con las que vuestros hermanos os han apartado del
sendero de vuestra evolución, os quejáis porque os falta la libertad; contemplo lo que habéis sufrido por el cáliz tan amargo que habéis apurado mas no penséis que Yo os haya castigado, no. Siempre he querido guiar vuestros pasos para que me améis como Padre y sintáis mi divina protección.
4. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra y mis últimas recomendaciones a través de Jesús, y hoy aparezco ante vosotros como Espíritu Santo cumpliéndoos mi promesa. No he venido a humanizarme, vengo en Espíritu y sólo me contemplarán los que se encuentren preparados. Mientras vosotros creéis en mi palabra y me seguís, otros no aceptan mi manifestación y la niegan. He tenido que darles grandes pruebas y gracias a ellas he ido venciendo su incredulidad. El amor y la paciencia que siempre os he manifestado, os hacen comprender que sólo vuestro Padre puede amaros y enseñaros en esta forma. Yo velo por vosotros y hago ligera vuestra cruz, para que no tropecéis. Os hago sentir mi paz para que caminéis llenos de confianza en Mí.
5. Siempre habéis sufrido porque no habéis tomado en cuenta mis ejemplos de humildad, no habéis mirado cuánto es lo que he descendido para hacerme oír y comprender de vosotros; más Yo os perdono, porque pertenecéis al primer pueblo, al primogénito. Vivid mis ejemplos y haced que la humanidad me ame, que se acerque a Mí, porque los hombres ya no saben buscarme, no sienten mi presencia, no reconocen mis beneficios y atribuyen a la casualidad mis prodigios, no confían en Mí y viven tranquilos en medio de su confusión. Os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; sabéis que gobierno al Universo con mis leyes de amor y que todos los seres me son obedientes. Sólo el hombre trata de burlar esas leyes sin querer hacer buen uso de su libre albedrío.
6. Descansad de vuestras vicisitudes. Hoy estáis agobiados bajo el peso de vuestros sufrimientos, en vuestro espíritu hay dolor y brota el llanto de vuestros ojos por el arrepentimiento de vuestras faltas. Habéis sido desconocidos por seguir mi causa, más os he dicho, que si os preparáis, podréis vencer y soportar los juicios de vuestros hermanos con la fortaleza que os dará la práctica de la caridad.
7. No en vano os he escogido como instrumentos para esparcir mi palabra, en vosotros deposito mi confianza, os encargo una delicada misión que es la de llevar la redención a vuestros hermanos con vuestros ejemplos. La simiente está en vosotros, es la misma con la que os he hecho vivir desde el principio. Espero buenos frutos de vuestra siembra como resultado de vuestro trabajo y de vuestros desvelos. Haced liviana la cruz que lleváis, cumpliendo con amor la misión que os he encomendado. Terminad vuestra obra, no temáis a la muerte del
cuerpo, pensad que vuestro espíritu no morirá jamás, solamente se despojará de la materia que le fue concedida como instrumento para vivir en la Tierra y que, una vez terminada su misión, pagará su tributo a la tierra y vuestro espíritu se libertará para ir en busca de horizontes sin límites empezando para vosotros una nueva vida en la que encontraréis la compensación de vuestro trabajo en este mundo.
8. Desechad costumbres y tradiciones erróneas. Tomad la luz en mi enseñanza para que vuestra duda se disipe y los misterios se aclaren según sea mi voluntad.
9. Os estoy demostrando la vida verdadera del espíritu, para que no viváis bajo injustas amenazas, que no cumpláis con mi Ley sólo por el temor al castigo del que os han hablado, los que no han sabido interpretar mi palabra Tomad mi ley; no es complicada ni difícil de entender. Todo el que la conoce y se rige por ella, no se confunde ni da cabida a palabras o pronósticos falsos, a ideas erróneas ni a malas interpretaciones. Mi ley es sencilla, señala siempre el camino que debéis de seguir, confiad en Mi. Yo soy el camino que os conducirá a la ciudad blanca, la tierra prometida, la cual tiene abiertas sus puertas, esperando vuestra llegada.
10. Me he complacido al entregaros una heredad que no os pertenece solamente a vosotros, sino a toda la humanidad. Habéis recibido tanto, que estáis en el deber de dar a todo el que solicite, parte de ese caudal. Llevad la luz a vuestros hermanos que pagan sus faltas en el cautiverio, consolad a los enfermos, ungidles con vuestro amor como lo hice en el Segundo Tiempo y veréis derramado en ellos el bálsamo de mi caridad. Alentad a los tristes, dadles conformidad y fortaleza. Así practicaréis vuestros dones y os sentiréis confortados.
11. Tenéis cerca al mundo de los espíritus virtuosos que vienen en vuestra ayuda. Pedid con fe y respeto y recibiréis sus beneficios. Llamadlos sin distinción ninguna, porque todos han sido preparados por Mí en igual forma, todos se han hecho dignos de venir en este tiempo en ayuda de la humanidad. Imitad su ejemplo y estad unidos a ellos en el ideal de progreso. He permitido a ese mundo espiritual que os enseñe y en la lucha que se aproxima, serán soldados invencibles y vuestro baluarte.
12. Mi Ley no es reducida, es infinita y podéis cumplirla en muchas formas. No os exijo que hagáis obras perfectas, pero debéis de estudiar y profundizaros en ella para que lleguéis a practicarla.
13. No quiero que después de escuchar mi palabra durante tanto tiempo, consideréis perdidos o mal empleados estos momentos. Si perseveráis, llegaréis a espiritualizaros y entonces seréis como un libro abierto ante vuestros hermanos. Después de 1950 alcanzaréis mayor grado de elevación. Yo seguiré comunicándome con vosotros por
inspiración y el pueblo recibirá vuestras palabras como mensajes que Yo le envío. En este tiempo reconoceréis cuán sabia y profunda fue mi enseñanza.
14. Después de 1950, año en que terminará mi comunicación bajo esta forma, grandes pruebas tendrá la humanidad. La naturaleza sufrirá trastornos, todo se conmoverá, habrá desorganización en todos los órdenes. Preparaos y en ese tiempo ayudad a los débiles, porque muchos sucumbirán en esas pruebas.
15.1950, temido por unos y ansiado por otros, está próximo a llegar; muchas sectas y religiones piensan en esa fecha y esperan los acontecimientos que aparecerán en torno de ella, para juzgar mí obra. Otros se preguntarán el porqué del caos mundial y vosotros hablaréis en mi nombre anunciando que después de ese caos la humanidad alcanzará la paz anhelada.
16. Porque Yo no soy insensible a vuestras penas, ellas llegan hasta Mí, y me hacen padecer.
17. ¿Por qué os miráis como extraños, viviendo en el mismo hogar, que es este mundo y distinguiéndoos por razas, clases y creencias? Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y lo cetros caerán, el poderlo desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir estas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad, la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos.
18. Vosotros os sentís tranquilos en vuestra nación. Porque disfrutáis de paz y de bienestar; más os digo que no confiéis demasiado, que no durmáis, que veléis y hagáis méritos, si queréis conservar esa paz.
19. Labriegos, os estoy tocando en las pruebas como en otro tiempo lo hice con el paciente Job, mas no penséis que lo hago con el deseo de haceros sufrir, no, es con el fin de que vuestro espíritu se fortalezca en ese crisol.
20. No tratéis de mostraros limpios ante Mí, si vuestra conciencia os reclama vuestras faltas y pecados, es mejor que os confeséis ante vuestro Padre y dejéis que su palabra, cual rio purificador, os limpie de toda mancha. Entonces os sentiréis dignos de presentaros ante vuestros hermanos para enseñarles la verdad que contiene mi enseñanza.
21. Mi paz es en vuestra nación, velad y orad, para que no perdáis esta gracia por vuestras malas obras. Retened mi paz, atesorad mi sabiduría. ¿No os habéis dado cuenta de cómo os está acechando la guerra, llamando a vuestras puertas y tendiéndoos lazos para haceros caer?
Más si sabéis velar no temáis, porque Yo os ayudaré-para que alcancéis el triunfo en vuestra lucha.
22. Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, Él os dijo: Quien conoce al hijo conoce al Padreé. Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el Mío.
23. Escuchad, discípulos: en el Primer Tiempo os di la Ley, en el Segundo os enseñe el amor con el cual deberíais interpretar aquellos mandamientos, y ahora en esta Tercera Era os envío la luz, para que penetréis en el sentido de cuanto os fue revelado.
24. ¿Entonces, por qué os empeñáis en encontrar tres dioses en donde sólo existe un Espíritu Divino, que es el Mío?
25. Yo di la ley a los primeros hombres y sin embargo, a Moisés le anuncié que enviaría al Mesías. Cristo en quien os di mi palabra, os dijo cuando ya su misión estaba concluyendo: “Yo me vuelvo al Padre de donde vine”; también os dijo: “EI Padre y Yo, somos uno solo”. Y luego prometió enviaros al Espíritu de Verdad, el cual vendría a esclarecer según mi voluntad y vuestra evolución, el misterio de mis revelaciones.
26. Más ¿Quién podrá hacer luz en mis arcanos y explicar estos misterios? ¿Quién podrá desatar el libro de mi sabiduría, si no soy Yo?
27. En verdad os digo que el Espíritu Santo, al cual ahora encontráis distinto a Jehová y a Cristo, no es sino la sabiduría que manifiesto a vuestro espíritu para haceros entender, contemplar y sentir la verdad.
28. Hoy os preparo para recibir mi palabra y que ella descienda como el rocío sobre las plantas sedientas, como agua cristalina que apague la sed de vuestro espíritu. Yo os recibo como tiernos niños en mi amor de Padre.
29. Empezáis a dar los primeros pasos en tierra firme, más si os estacionáis y más tarde desoís mis mandatos, no cerréis el camino a vuestros hermanos, a los que vendrán después de vosotros llenos de anhelo de servirme, a los que se han preparado y me están esperando. Si no aprendéis mi lección ¿Que podréis enseñar? Penetrad en mi obra e iluminaos para que podáis comprenderme, Yo soy el alfa y la omega, principio y fin de toda enseñanza.
30. En este tiempo os anuncio las pruebas que han de ser; tres cuartas partes de la tierra desaparecerán, el dolor llamará a todos los hombres y el mundo sufrirá grandes rigores. Más si os preparáis, por uno de vosotros se salvará una comarca. La ciencia que el hombre ha alcanzado, no bastará para curar las enfermedades extrañas que han de aparecer, comprenderéis entonces que tenéis que elevaros más allá de
lo terrestre para sanar y remediar los males. Israel librará a la humanidad de grandes calamidades, más cuanto es lo que tenéis que prepararos para cumplir con vuestro destino. Los apóstoles de este tiempo irán de comarca en comarca llevando la “buena nueva” y sus dones serán como una fuente inagotable que desborda sus beneficios en todos los hombres.
31. Con cada prodigio que les conceda levantarán la fe de nuevos apóstoles y su misión será grande. ¡Más hay de ellos si se envanecieran!, porque perderán los dones.
32. Respetad los dones concedidos a vuestros hermanos. Cultivad el árbol que os he confiado, porque todos sois labriegos de una sola campiña. Mi caridad os sigue por doquiera, conozco vuestras obras y pensamientos. Velad y orad, porque la humanidad necesita de vuestra oración para su evolución espiritual.
33. Muchos de vosotros creéis contradictorios vuestros sufrimientos con la ley de amor del Padre porque pensáis: Si soy hijo de Dios, si el Padre universal y todopoderoso me creó ¿Por qué me dejó caer, por qué no me hizo obediente, bueno y perfecto?
34. En verdad os digo, que no habéis meditado en lo que pensáis. Lo que creéis contrario a mis leyes, es precisamente la confirmación de la ley de amor, y para que mejor lo entendáis, escuchad. En la escala divina hay un número infinito de seres, cuya perfección espiritual les permite ocupar diferentes peldaños según el grado de evolución que han alcanzado. Vuestro espíritu fue creado con atributos adecuados para evolucionar por esa escala de perfección y llegar hasta determinado fin en los altos designios del Creador.
35. El destino de esos espíritus no lo sabéis, más Yo os digo que es perfecto como todo lo creado por Mí.
36. Aún no comprendéis los dones que os dio el Padre, mas no temáis porque más tarde os daréis cuenta de ellos, y les veréis manifestarse en plenitud.
37. El número infinito de espíritus que como el vuestro habitan diferentes moradas, se encuentran unidos entre sí por una fuerza superior que es la del amor. Fueron creados para la lucha, para su elevación, no para la inmovilidad. Los que han cumplido con mis mandatos han llegado a ser grandes en el amor divino. Sin embargo os recuerdo, que aun habiendo alcanzado vuestro espíritu grandeza, poder y sabiduría, no llegará a ser omnipotente, ya que sus atributos no son infinitos como lo son en Dios. Sin embargo, ellos os bastarán para llevaros a la cumbre de vuestra perfección por el camino recto que os trazó desde el primer instante, el amor de vuestro Creador.
38. Al crearos os di el don del libre albedrío, para que por vuestra propia voluntad me glorificaseis, con el amor y la caridad que derraméis en vuestros hermanos.
39. Un espíritu sin libre albedrío, no sería digna creación del Ser Supremo. Sería un ser inerte, sin aspiraciones a su perfeccionamiento.
40. Hoy vivís todavía dentro de una vida material debido a la falta de fraternidad, porque en los dominios de lo espiritual todo vive en perfecta armonía.
41. La falta de comprensión con el amor divino provoca el atraso para el espíritu, que sólo puede evitarse volviendo al camino, al arrepentimiento definitivo y a la obediencia.
42. En vuestro mundo actual vuestros hermanos que cultivan la ciencia no os han conducido a la cumbre de vuestra evolución, os han llevado al dolor, al abismo, a la soberbia; más en ningún instante os he abandonado, sois vosotros los que habéis sido lentos para responder a mi llamado de amor.
43. Por haber abusado de la amorosa y justa libertad que os dio vuestro Padre, os tenéis que purificar con dolor y lágrimas, de las manchas que imprimisteis en vuestro espíritu. Sin embargo el que con resignación restituya sus errores, alcanzará su evolución y su ascenso será más rápido que su caída.
44. Por siglos y siglos os he venido dando ejemplos y pruebas de ternura, de amor divino que a veces han logrado conmover vuestro corazón haciéndoos exclamar: “Yo os amo, Señor, Yo os admiro”. Más Yo os pregunto: Si me amáis ¿Por qué no me imitáis, poniendo en práctica mis enseñanzas? ¿Por qué os habéis alejado de la vida espiritual, retrasando con ello vuestra evolución? ¿Cómo os atrevéis a culpar a Dios de vuestras propias caldas, de vuestro dolor y de vuestra imprudencia?
45. Hoy que os llamo no todos me escucháis, sin embargo, Yo os prometo que todos me escucharan y que ninguno de mis hijos se perderá en la eternidad del espíritu.
46. Unos me buscarán respondiendo a mi amor, otros agobiados por el dolor implorarán que mi misericordia detenga su cáliz de amargura.
47. Os estoy ampliando el mensaje que os di a través de Jesús, aún no queréis abandonar las inciertas veredas en las que os habéis extraviado.
48. ¿Acaso queréis culparme de todo lo que no viene de Mí y que ha sido vuestro? Yo os he dicho que sembréis amor, y en vez de ello habéis sembrado odio. ¿Queréis acaso recoger amor?
49. Os he enseñado a vivir en paz una vida sencilla, pura y elevada y vosotros insistís en vivir una constante guerra de odios, materialismo e insanas ambiciones.
50, Pedís a Dios casi siempre sin saber lo que pedís, más vosotros nunca dais a Dios lo que Él os pide para vosotros mismos.
51. Si os habéis envanecido y extraviado tanto en las enseñanzas divinas, ¿Cómo pretendéis que Dios os dé lo que no sabéis pedir o que rija al universo conforme a vuestra idea o voluntad? En verdad os digo que el universo no existiría un segundo si os dejara gobernarlo bajo vuestros caprichos humanos.
52. Os he dado una gota más de la esencia divina, más os daré eh lecciones venideras. Pero no toméis mi enseñanza sin analizadla, ella os llenará de luz para que interpretéis mejor mis revelaciones.
53. Toma la esencia de la enseñanza, e interpretadla como os dicte vuestra conciencia y vuestro corazón.
54. La espiritualizad no se encuentra en textos de religiones o ciencias; se encuentra en vuestro espíritu que estaría dignamente ocupado si cumplieras Siempre con el precepto que os dice Amaos los unos a los otros”.
55. No forméis nuevas filosofías, ni teorías derivadas de esta doctrina, no levantéis templos materiales, ni hagáis alegorías o símbolos. Yo os daré todas las revelaciones que os correspondan en estos tiempos.
56. En verdad os digo que no sois los únicos que poseeréis la verdad, los ministros de las distintas religiones, los científicos, creyentes e increyentes todos son en su origen criaturas espirituales de Dios, a quienes colmaré de gracia durante su jornada.
57. Invitad humildemente a vuestros hermanos a que estudien mi doctrina de amor, de caridad y elevación espiritual. No olvidéis que ninguna de vuestras obras será perfecta si no descansa sobre el amor hacia todo lo que veis y aun hacia lo que sólo presentís en los instantes de vuestra meditación.
58. Hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas.
59. No forméis idolatrías, fanatismo, ni jerarquías materiales. No hay más grandeza que la luz que engalana al espíritu que por su virtud ha alcanzado la perfección.
60. Quien ama más, es más grande que aquél que se dice serlo por su cargo o su vanidad.
61. Recordad a Jesús.
62. Vuestro entendimiento es más claro en estos tiempos y mi palabra también se hace más comprensible.
63. Mi templo es vuestro corazón, su luz es mi amor. La mayor ofrenda que en él podréis depositar, es la paz de vuestro espíritu, si vivís haciendo el bien, bendiciendo y amando a vuestros hermanos.
64. ¿De qué os servirían cánticos, oraciones y ritos, si en vuestro interior sólo ocultaseis bajas pasiones? Tengo sed de vuestro amor, no
del incienso. Menos lágrimas y más luz, es lo que deseo que haya en vuestra existencia.
65. De todo tendréis que responder y conforme sean vuestras malas obras, más enérgicos juicios recibiréis de vosotros mismos; porque Yo no os juzgo, eso es falso, es vuestro propio espíritu en su estado de lucidez vuestro tremendo acusador y terrible juez. Yo soy el que os defiende contra la turbación, el que os absuelve y salva porque soy el amor que purifica y perdona.
66. Nuevas enseñanzas os daré para que entendáis esta lección que es una página más que os doy para que forméis el “Libro de la Vida Verdadera”.
67. Cumplid con mi ley y por vuestros ejemplos de humildad, de caridad y amor, estas pequeñas multitudes se multiplicarán y serán tan numerosas, como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 33
1. Una vez más el Maestro abre el libro de su enseñanza para explicaros sílaba por sílaba su doctrina de amor. Si como Padre queréis escucharme, os digo: He aquí la mesa preparada para que os sentéis a saborear los manjares que con tanto amor os tengo reservados.
2. Vengo en espíritu a manifestarme entre mis discípulos. Vosotros llamáis a este tiempo el de la luz y es que todo espíritu y toda materia han sentido mi presencia espiritual.
3. Yo soy la luz y el camino y no todos os dais cuenta de la finalidad de mi manifestación entre vosotros; en vez de regocijaros con mi divina enseñanza y mis revelaciones, creyendo que sólo he venido a remediar vuestras necesidades y aflicciones materiales, permanecéis sordos a mis inspiraciones y os concretáis a pedir pan, trabajo, dinero o salud, sin comprender que todo beneficio material os lo concedo por añadidura.
4. Algunos venís con el corazón lleno de gratitud y regocijo porque habéis recibido alguna caridad que para vuestra vida terrenal solicitabais y Yo os bendigo: pero en verdad os digo que son mayores los dones espirituales que existen en vuestro ser, los cuales ante el estímulo de mi enseñanza, comienzan a daros sus primeros frutos, y de ello aún no me habéis dado las gracias.
5. Abrid vuestro corazón para que sintáis dentro de él todo cuanto os estoy concediendo. He aquí por qué muchas veces os he dicho que estando Yo entre vosotros no me habéis sentido.
6. ¿He de volver a hacer las obras que llamáis milagros como en el Segundo Tiempo, para ser creído? ¿Tendré que dar vista al ciego, movimiento al paralítico y la vida a Lázaro, para despertar vuestra fe? En verdad os digo: que en este tiempo, muchos ciegos han visto la luz, muchos tullidos han caminado y muchos muertos se han levantado a la vida de la gracia.
7. Dos caminos se presentan de nuevo ante vuestra vista, los mismos que conocéis desde el principio de vuestra peregrinación. Ancho y florido el uno, el otro estrecho y sembrado de espinas; vosotros queréis transitar por el camino estrecho, que es el de la virtud sin abandonar el otro y esto no es posible.
8. De cierto os digo que no conocéis mi sendero y que a pesar de sus innumerables pruebas, en él está la paz, al contrario del camino anchuroso que brinda placeres dejándoos sólo dolor y hastío en el corazón.
9. Quiero que vuestro espíritu viva eternamente en mi paz, por eso me manifiesto ante él para doctrinarle en esta forma. No olvidéis que en este tiempo habéis vuelto a pactar con vuestro Padre ante el arca de la nueva alianza.
10. Es mi voluntad que en los tiempos de dolor que se acercan, permanezcáis firmes y os levantéis a dar mi enseñanza a vuestros semejantes. Cuando extendáis entre la humanidad mi palabra y vuestro testimonio, no os desaniméis ante la duda de vuestros hermanos. ¿Por ventura todos creísteis cuando por primera vez me escuchasteis? Ahora que poseéis ese cuerpo o envoltura aprovechadle para cumplir vuestra misión ante la humanidad. ¡Cuántos de los que habitan en el espacio espiritual quisieran poseer una materia a la que consideran como una joya!
11. A vuestro espíritu le digo: Dejaos guiar por la conciencia y a vuestra materia: Dejaos conducir por el espíritu y entonces mi paz será con vosotros. Si así lo hacéis vuestro espíritu estará velando como las vírgenes de la parábola, con su lámpara encendida esperando la llegada del esposo. Bienaventurados los que vivan velando, porque estarán atentos para recibirme y cuando llegue para ellos la última hora y llamen a la puerta del valle espiritual, Yo les abriré.
12. Si trabajáis celosamente, mañana estaréis Conmigo. Preparaos con estas enseñanzas para que os levantéis imitando a mis discípulos del Segundo Tiempo y llevéis la luz a vuestros hermanos impartiendo el consuelo a los atribulados. Despertad de vuestro letargo, porque si vosotros que tenéis la ley, no comprendieseis mi palabra, ni dieseis testimonio de Mí, llegarán las pruebas, seréis interrogados, y sino habéis asimilado mi enseñanza, ¿Qué responderéis? Entonces seréis juzgados y sentiréis temor y arrepentimiento recordando que el Maestro
os habló amorosa e incansablemente. Más si estudiáis y meditáis mi palabra, estaréis preparados para cuando tengáis que hablar de esta revelación y los que os comprendan dirán: En verdad el Divino Maestro estuvo con vosotros. Si a pesar de vuestro comportamiento fueseis desconocidos por vuestros hermanos, no teméis, que Yo reconoceré vuestra labor, y después de que venzáis en las grandes pruebas, os daré el supremo goce de la paz.
13. En el futuro muchos os consagraréis a impartir esta enseñanza entre la humanidad y veréis fructificar vuestra labor y multiplicarse la simiente divina.
14. Estoy llamando a todos los caminantes para que oigan mi voz que les invita a la elevación y a poseer la vida eterna. En este día en que el Verbo Divino se hace oír, aprovechad su palabra e iluminaos con ella porque en el saber está la luz y vuestra salvación.
15. Si mi ley os enseña la moral, la rectitud y el orden en todos los actos de vuestra vida, ¿Por qué buscáis caminos adversos labrándoos con ello el dolor, y cuando partís al más allá dejando vuestro cuerpo en la Tierra, lloráis, porque habéis amado mucho esa envoltura? Al sentir que ya no os pertenece la materia y que tenéis que seguir el camino hasta llegar a Mí, os he dicho: Hijo mío, ¿Qué me hacéis presente? ¿Habéis vivido en la Tierra cumpliendo mis mandatos? Y vosotros avergonzados y cabizbajos, porque no lleváis un presente de amor para quien tanto os ama y tanto os ha concedido, habéis formado cadenas que abruman a vuestro espíritu, y éste, habiendo perdido la gracia, aparece sin luz, llora y se lamenta, sólo oye la voz del Padre que le llama, mas como no ha evolucionado ni se siente digno de llegar a Él, se detiene y espera, pasan los tiempos y el espíritu vuelve a escuchar la voz, y en medio de su pena pregunta quién le habla y esa voz le dice: Despertad, ¿No sabéis de dónde habéis venido, ni a dónde vais? -Entonces eleva sus ojos, ve una inmensa luz, ante cuyo esplendor se contempla mezquino, reconoce que antes de haber sido enviado a la Tierra ya existió, ya era amado por el Padre que es de quien provenía la voz y que ahora al verle en doloroso trance, sufre por él, conoce que ha sido enviado a distintas moradas para recorrer el camino de lucha y alcanzar por sus méritos su galardón, y el hijo pregunta: Si antes de ser enviado a la Tierra he sido vuestra criatura muy amada, ¿Por qué no he permanecido en la virtud y he tenido que descender, que sufrir y trabajar para volver a vos? La voz le ha contestado: Todos los espíritus han sido sometidos a la ley de evolución y en ese camino mi Espíritu de Padre los protege siempre, y se complace en las buenas obras del hijo. Ciertamente os he enviado a la Tierra para que hagáis de ella una mansión de lucha, de perfeccionamiento espiritual, no un valle de guerra y dolor. Os he dicho que os multipliquéis, que no seáis estériles,
y cuando volvéis al valle espiritual no traéis cosecha alguna, sólo lloráis y venís sin gracia con que Yo os he revestido; por eso os envió una vez más y os digo: limpiaos, buscad lo que habéis perdido y labrad vuestra elevación. El espíritu vuelve a la Tierra, busca un pequeño y tierno cuerpo humano para descansar en él y dar principio a la nueva jornada; encuentra el pequeño niño que le es señalado y lo toma para restituir sus faltas a mi ley. Con conocimiento de causa viene el espíritu a la Tierra, sabe que es aliento del Padre y conoce el encargo que de Él trae.
16. En los primeros años es inocente y conserva su pureza, permanece en contacto con la vida espiritual, después empieza a conocer el pecado, mira de cerca el orgullo, la soberbia y la rebeldía de los hombres ante las leyes justas del Padre, y la carne reacia por naturaleza, empieza a contaminarse con el mal. Caído en tentación, olvida la misión que trajo a la Tierra y se levanta haciendo obras adversas a la ley. Espíritu y materia toman los frutos prohibidos, y cuando han caído en el abismo les sorprende la última hora. Vuelve el espíritu a encontrarse en el espacio, cansado y doblegado por el peso de sus culpas. Entonces recuerda la voz que en otro tiempo le habló, que aún le llama, y después de llorar mucho, sintiéndose perdido sin saber quién es, recuerda que ha estado ya en aquel sitio, y el Padre que lo ha creado con tanto amor, aparece en su camino diciéndole: ¿Quién sois, de dónde venís y a dónde vais? El hijo reconoce en aquella voz la palabra de quien le ha dado el ser, la inteligencia y los dones, al Padre que siempre perdona, lo purifica, le aparta de las tinieblas y le conduce a la luz, éste se estremece porque sabe que está ante el Juez y habla diciendo: “Padre, mi desobediencia y mis deudas contigo son muy grandes y no puedo aspirar a vivir en tu morada porque no tengo méritos, hoy que he retornado al valle espiritual veo que sólo he acumulado faltas, las que debo restituir”. Mas el Padre cariñoso le señala una vez más el camino y vuelve a encarnar, a formar parte de la humanidad y entonces el espíritu ya experimentado, con mayor fuerza, doblega la envoltura para sobreponerse y obedecer los dictados divinos, se entabla la lucha, combate con los pecados que hacen caer al hombre y quiere aprovechar la oportunidad que le ha sido concedida para su salvación; lucha de principio a fin y cuando las canas brillan en su sien y su cuerpo, antes robusto y fuerte, va doblegándose por el peso de los años y perdiendo energías, el espíritu se siente fuerte, más desarrollado y experimentado; ¡Qué grande y repugnante le parece el pecado! se aleja de él y llega al final; ya sólo espera el momento en que el Padre lo llame, porque ha llegado a la conclusión de que la ley divina es justa y la voluntad de Dios es perfecta. Que ese Padre vive para dar vida y salvación a sus hijos, y cuando llegó el día postrero, palpó en su carne
la muerte y no sintió dolor, se apartó callada y respetuosamente, contemplase en espíritu, y como si tuviese delante de el un espejo, se miró hermoso y radiante de luz. Entonces la voz le habló y le dijo: Hijo ¿A dónde vais? Y él que sabía quién era, acercase al Padre, dejó que su luz invadiera su ser y habló así: ¡Oh Creador, oh amor Universal, vengo a vos para descansar y entregaros el cumplimiento! La cuenta estaba saldada y el espíritu se encontraba sano, limpio y sin cadenas de pecados, y vio delante de él el galardón que le esperaba. Sintió después que se fundía en la luz de aquel Padre, que su gozo era mayor y contempló una mansión de paz, una tierra santa y un silencio profundo y quedó descansando en el seno de Abraham.
17. Os hablo de las maravillas que encierra la vida espiritual y os presento mi enseñanza. ¿Queréis cumplir en la Tierra para llegar a Mí, oh pueblo de Israel, oh humanidad, hija mía? Por méritos penetraréis en el Reino Celestial, y con la práctica de las virtudes alcanzaréis la paz en la Tierra.
18. Habéis encarnado tiempo tras tiempo y en cada reencarnación habéis hecho más grande vuestra deuda y restitución. No me culpéis de vuestros sufrimientos porque Yo no os castigo, vosotros sois los que dictáis vuestra sentencia.
19. Aquí tenéis el último tiempo para reparar vuestras faltas.
20. He retornado entre vosotros en virtud de la promesa que os hice, he hecho pacto con vosotros desde los primeros tiempos y os guiaré hasta el fin. Porque sois el pueblo que se ha preparado para sentarse a mi mesa. Yo soy el manjar y el fruto, el pan y el vino.
21. Incansablemente venís a escucharme para calmar vuestra hambre y sed de justicia, como en el Segundo Tiempo en que también me siguieron los hombres hambrientos de amor. Entregué mi palabra en los valles, en las montañas, en los mares, y en el desierto me siguieron las multitudes; su fe no conoció el cansancio, su firmeza era inquebrantable, entonces mi piedad se extendía sobre aquellos hombres y los envolvía en la esencia de mi palabra. Las madres llevaban en brazos a sus hijos; los hombres abandonaban sus tareas para escucharme; los ancianos apoyados en su báculo seguían a la multitud.
22. Fue en una de esas ocasiones, cuando el Maestro realizó el milagro de los panes y de los peces, como una demostración de que cualquier pan alcanzará cuando sea repartido con amor y sin distinciones, porque la conformidad y la fraternidad serán también un sustento.
23. Los mismos discípulos habían dudado de que tan escasas provisiones alcanzaran a alimentar multitud tan grande, más cuando vieron realizado el milagro, avergonzados se dijeron para sí: “En verdad, éste es el Mesías”.
24. Aquí me tenéis nuevamente en el Tercer Tiempo, vengo a entregaros el pan de la vida eterna del cual comerá la humanidad.
25. Vengo a daros esta palabra por medio del entendimiento humano para comunicarme en esta forma, tuve que esperar la evolución espiritual y mental del hombre para servirme de él en este tiempo. Mi voluntad se ha cumplido y este misterio se convertirá en claridad, para todos aquellos que no aciertan por ahora a comprenderlo.
26. No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio.
27. Cuantos pueblos van como ovejas sin pastor, más Yo estoy con vosotros y para hacerme reconocer, me he manifestado en la pobreza y en la humildad como en el Segundo Tiempo. Si la humanidad quiere identificarme a través de los que me siguen, podrá lograrlo; los enfermos, los tristes, los humillados, los cansados, los hambrientos y sedientos de justicia, los muertos a la fe, son los que vienen en pos de Mí.
28. A nadie extrañe el que no haya aparecido en este tiempo en el seno de alguna iglesia, tampoco en el Segundo Tiempo surgí de alguna religión.
29. No me encontraré donde exista vanidad, materialismo e idolatría; quiero manifestarme en el seno de la más grande sencillez y humildad, donde no existan ritos que os hagan olvidar la esencia de mi Ley; por eso no os extrañe verme rodeado de menesterosos, de rudos y pecadores, porque he puesto en ellos mi caridad transformándolos en seres útiles, donándolos para que conviertan a muchos, y por ellos que sois vosotros, he dado pruebas manifiestas de mi poder. Más si a pesar de ello aún dudáis, no temáis “Que nadie es profeta en su tierras. Mañana vendrán los extranjeros y os creerán, o iréis a tierras desconocidas y os recibirán, porque no todos dudan de vosotros; también hay quienes os siguen y se apoyan en vuestro amor y caridad, sirviéndoos de aliciente y estímulo en la difícil pendiente del camino. ¿Qué será de aquellos que os siguen y encuentran fuerza en vosotros, si llegaseis a flaquear? Cuando os sintáis débiles, buscadme y os fortaleceré. Si llegáis a encontrar el dolor, no penséis que os he castigado, sacad de aquella prueba el provecho que encierra para vuestra evolución.
30. Con sólo quererlo ya seréis limpios ¿Que mérito tendría que Yo fuera quien os purificara? Que cada quien restituya sus faltas a mi Ley,
eso sí tiene mérito, porque entonces sabréis evitar en lo futuro las caídas y errores, porque el dolor os lo recordará.
31. Si entre la falta cometida y sus naturales consecuencias se interpusiese un arrepentimiento sincero, el dolor no os llegará, porque entonces ya seréis fuertes para soportar con resignación la prueba. El mundo apura un cáliz muy amargo y Yo nunca le he castigado, más después de su dolor vendrá a Mí, que le estoy llamando, para entonces, los que fueron ingratos sabrán dar gracias al que sólo bienes ha derramado en su existencia.
32. Hasta ahora no ha sido el amor humano el que se imponga en el mundo; ha sido, como lo fuera desde el principio de la humanidad, la fuerza la que impera y vence. El que ha amado ha sucumbido víctima de la maldad.
33. EI mal ha extendido su reino y se ha hecho fuerte en la Tierra, y es precisamente en este tiempo cuando vengo a oponer mis armas a esas fuerzas, para que el reino del amor y de la justicia se establezca entre los hombres; antes combatiré, porque para daros la paz de mi Espíritu, es menester que haga la guerra y destruya todo mal.
34. EI día de justicia ya es entre vosotros, vivos y muertos escucháis en este tiempo la voz de la conciencia.
35. Este mundo no es la mansión eterna para vuestro espíritu, si así fuese, no veríais morir vuestro cuerpo que tanto amáis, no verías extinguirse la vida de vuestros padres, de aquéllos que os dieron el ser. Todo es perecedero, nada es estable en este mundo, si aquí todo fuese bienandanza y placeres, jamás os acordaríais de vuestro espíritu, no pensaríais en los demás, ni me recordaríais.
36. Muy largo ha sido el camino de dolor que ha recorrido vuestro espíritu y no quiero que encontréis dolores más grandes de los que ya habéis conocido; retornad a Mí en busca de la paz, buscad vuestra perfección y os convertiré en maestros que enseñen y rescaten a los perdidos en las tinieblas de la ignorancia.
37. Hombres que habéis llorado ante mis palabras de perdón, ¿Por qué, mostrándome vuestra diestra manchada con la sangre de vuestro hermano, la justicia aún no ha llegado a vosotros? No temáis, que vuestro arrepentimiento verdadero será como un manto que os defienda y mi perdón como agua cristalina os fortalezca en vuestra restitución. Mas, ¡Ay del que haya matado y no haya saldado su cuenta! ¡Ay del que haya hurtado, causado deshonra, o no haya cumplido para con sus padres! porque entonces la vida y el dolor, como un sabio juez les juzgará, y como un maestro les enseñará.
38. Hoy habéis llegado hasta Mí venciendo todos los obstáculos y ansiosos de escuchar de nuevo mi palabra, porque tenéis el anhelo de
convertiros en mis discípulos, y por eso venís a escuchar y a estudiar mi lección divina.
39. Sabéis que para regeneraros y encontrar fuerzas para vencer vuestras pasiones, no hay nada mejor que mi palabra que ilumina vuestro espíritu y despierta en vosotros el verdadero amor por vuestra limpidez espiritual.
40. Este es el tiempo en que mi palabra es vertida con mayor extensión para que no ignoréis lo que os revelo, más si a veces os hablo en sentido figurado, es para que grabéis mejor mis lecciones.
41. Soy la barquilla salvadora que se ha presentado al alcance del náufrago próximo a perecer; quienes han sido puestos a salvo en la orilla donde está la paz, sienten después en su interior, el deber de hacer lo mismo con sus semejantes cuando están en peligro de perderse.
42. Las naves se han agotado y son muchos los náufragos que piden ayuda. Ved a la humanidad perdiéndose en los vicios, en la perversidad y en el crimen; ved a los hombres consagrados a una vida de materialismo y egoísmo; las mujeres se han familiarizado con el pecado que reina en todas partes, pierden su virtud y su delicadeza, el hogar que es el templo del hombre, es profanado porque de él desaparece la luz, el calor y la paz.
43. Vengo a este planeta y en él busco al espíritu del hombre que es el templo de Dios, y enciendo en él la fe hablándole de un mundo nuevo, de un mundo de paz, al cual puede llegar con la regeneración y la fraternidad. Unos sienten latir con fuerza su corazón y hacen suyo el ideal divino; otros se quejan de obstáculos y dificultades como pretextos para no seguirme. A éstos les falta la fe y no han comprendido que quien se aparta de su destino, una y otra vez tendrá que llegar al mismo punto hasta que haya recorrido todo el camino.
44. No os digo que os apartéis de vuestros deberes materiales ni de los sanos goces del corazón y de los sentidos; sólo os pido que renunciéis a lo que envenena a vuestro espíritu y os enferma el cuerpo.
45. Quien vive dentro de la ley, está cumpliendo con lo que le dicta su conciencia. El que huye de las satisfacciones lícitas para sumergirse en los placeres prohibidos, aun en los instantes de mayor placer se pregunta por qué no es feliz ni encuentra paz. Porque de goce en goce va descendiendo hasta perderse en el abismo, sin encontrar la verdadera satisfacción para su corazón y su espíritu.
46. Hay quienes necesitan sucumbir apurando hasta la última gota del cáliz donde buscaron el placer sin encontrarlo, para que puedan escuchar la voz de Aquél que eternamente les está invitando al festín de la vida eterna.
47. Yo recibo la ofrenda de mis discípulos. Elías os ha preparado y ha intercedido ante Mí, para que vosotros seáis dignos de escuchar mi
palabra y sepáis aprovechar su esencia. Mi promesa es que todo el que me busque en su tribulación, será consolado.
48. Es la era del Espíritu Santo en la que estoy comunicándome con el hombre. De los que me han oído, unos empiezan a reconocerme y otros ya me aman. Cuando este tiempo de mi comunicación haya pasado, la humanidad sabrá quién ha venido, reconocerá a Elías como precursor lleno de gracia y potestad, y al Maestro que ha descendido por amor al género humano.
49. Discípulos amados, imitadme para que lleguéis pronto al final de vuestra restitución, donde Elías el pastor que os ha guiado a través de los tiempos, os presentará ante Mí.
50. No quiero que los espíritus al desprenderse de esta tierra se sientan solitarios o perdidos en la inmensidad del valle espiritual que a todos espera; por esto Elías os habla os prepara para ese paso transitorio, y vosotros debéis dar a conocer a vuestros hermanos a ese espíritu que es pastor e intermediario entre el hombre y su Creador.
51. Estáis contemplando una etapa de rigor y de justicia, todos recogéis ahora el fruto de vuestra labranza; este tiempo tenía que llegar, escrito estaba, Yo os previne que oraseis e hicieseis penitencia, y os he encontrado dormidos, sin recordar mis palabras. Mas Yo velo por vosotros y he venido una vez más a traeros mi enseñanza que os muestra muy amplios horizontes; si sabéis comprenderla seréis fuertes y de gran voluntad. Y cuando esta luz haya penetrado en vuestro espíritu, id hacia los demás y ayudadlos a salir de su letargo, tened caridad de los que pecan por ignorancia y señaladles el camino que les conduzca a su salvación.
52. Los que ayer eran párvulos los estoy convirtiendo en discípulos, y a los discípulos los acerco más a Mí. A todos os he colocado en una sola escala y he participado de vuestras tribulaciones. El dolor de la humanidad llega a Mí, Elías lucha por la unificación de espíritu en los hombres. La nueva Torre de Babel ha crecido en soberbia y división, mas frente a ella Yo levanto la Torre de Israel con bases de humildad y de amor. La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se restablecerá. Entonces los que habían sido débiles serán fuertes; los ciegos abrirán sus ojos y será el verdadero despertar del espíritu para penetrar en una vida de evolución.
53. EI oro y el poder que tanto ambiciona el hombre, no le darán la paz a su espíritu, ni consuelo en su lecho de enfermo, solo endurecerán su corazón. Cuántas veces he presentado ante los ojos de los acaudalados, cuadros de dolor para probar sus sentimientos y han sido indiferentes a la orfandad, a la miseria y al dolor de sus semejantes, sin comprender que sólo los he hecho depositarios de bienes materiales para que los repartan con justicia y caridad.
54. Hay muchos seres que esperan una mano piadosa que les cure, una palabra de consuelo o un ejemplo que les redima. El espíritu padece hambre de amor, de sinceridad y de justicia, y vos, Israel, podéis dar, porque Yo os he entregado un caudal de bienes espirituales que debéis esparcir.
55. No todos los tiempos serán de paz para vosotros, por eso, hoy que aún tenéis libertad, debéis trabajar con afán y preparar con la oración a vuestros hermanos de otras naciones, ya sabéis que para el espíritu no hay distancias y así, el día en que mi doctrina sea llevada por mis mensajeros, éstos no tropiecen, sino que encuentren amigos, hermanos que comprendan su misión y les den apoyo y calor.
56. Aquél a quien le sea encomendado este mensaje, y viva en comunión Conmigo, le inspiraré obras perfectas y manifestaré mi Espíritu en sus palabras.
57. Muchos de vosotros, habéis sentido el desprecio de la humanidad por seguir al Maestro, otros habéis sido rechazados en el hogar de vuestros padres y otros habéis sido repudiados por vuestra esposa o esposo, mas pensad que Yo todo lo contemplo y que vuestro sacrificio lo compensaré con creces.
58. No miréis enemigos sino hermanos en todos los que os rodean. No pidáis castigo para que deis ejemplo de perdón y no haya remordimiento en vuestro espíritu. Cerrad vuestros labios y dejad que Yo juzgue vuestra causa.
59. Sanad a los enfermos, volved la razón a los extraviados, apartad a los espíritus que nublan la inteligencia y haced que ambos recobren la luz que han perdido.
60. Orad por las naciones, que Yo velaré por vosotros. Llevad mi palabra a todos los corazones, después dadme gracias por los beneficios que hayáis recibido, porque habréis reconocido que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad.
61. De cierto os digo que los que más se han alejado de Mí, se dan cuenta de que es tiempo de justicia, porque tienen presentimientos e inquietudes.
62. Mi voz como una trompeta, está llamando y despertando a los espíritus, más si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado.
63. Mi palabra de ayer se cumple hoy, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey, que ella dejare de cumplirse.
64. Soportar la amargura que os ocasiona la guerra de los pueblos, no claméis justicia sobre ellos, que bastante amargo es ya su cáliz. Sed misericordiosos en vuestros juicios, pensamientos y oraciones.
65. Quienes aún disfruten de alguna paz, tienen el deber de orar para ayudar espiritualmente a los que sufren los rigores y calamidades de la guerra.
66. Si en vez, de piedad, sentís cólera o desprecio hacia quienes causan tantos sufrimientos a la humanidad, en verdad os digo que os despojáis de toda elevación espiritual y de toda comprensión.
67. Dejad que mi voz encuentre eco en vuestro corazón; llevad a la práctica mi palabra, esa será la forma de que mi doctrina tome fuerza en la Tierra, ella es la luz que se enfrentará a las ideas que han surgido de una humanidad enferma y decadente.
68. Toda la justicia, la grandeza y la luz que pueda ambicionar la humanidad para la evolución de su espíritu, podrá encontrarla en mi doctrina; mas para que el hombre se detenga a analizar mi enseñanza y se interese por su contenido, antes tendrá que contemplar el principio de la fructificación de ella, en la regeneración y virtudes de mis discípulos.
69. Grandes misterios prometo revelaros cuando viváis en paz, porque entonces podrá brillar mi luz en vuestro ser.
70. Todos quisierais ser de los que testifiquen mi verdad y ser en el camino de la humanidad como un faro para el navegante o una estrella para el peregrino.
71. Hoy me tenéis entre vosotros por medio de esta comunicación, aprovechad mi estancia, y de párvulos convertíos en discípulos, para que dignamente podáis predicar con mi palabra cuando Yo haya cesado de hablar.
72. Estudiad, velad y orad, sembrad el amor y la caridad entre vuestros hermanos, para que Yo diga a la humanidad a través de vuestras obras, “Amaos los unos a los otros”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

Discípulos, nuevamente estoy entre vosotros, más como la forma de comunicarme es nueva, dudáis sin comprender que no debéis deteneros ante las formas, porque así no encontraréis en dónde está la verdad.
2. El medio por el cual me manifiesto en este tiempo, es el hombre; esta es la causa por la cual dudáis de mi comunicación. Mi mensaje está en la esencia de la palabra que vierten los labios del portavoz.
3. Hoy dudáis nuevamente, ¿Queréis que venga como en los tiempos pasados? Recordad que entonces también dudasteis.
4. No os hablo por medio del sabio o del filósofo, porque entonces no me hubierais atribuido la palabra a Mí, sino a él. En cambio he venido a manifestarme por medio del humilde, del ignorante y torpe, para que comparando la insignificancia y pequeñez de su materia, con la grandeza y sabiduría de la palabra que brota por su boca, llegaseis a comprender que sólo el Señor puede hablaros así.
5. También hay quienes en su duda se preguntan: ¿Será en verdad el Maestro? ¿Estaré en buen camino? ¿No será esto obra de la tentación? Y cuando así os preguntáis, oís mi dulce palabra que os dice: ¿Habéis sentido paz en este camino? ¿Os habéis consolado y sanado de vuestras enfermedades? ¿Os habéis regenerado? Entonces os confesáis ante vuestra conciencia y decís: “Si, todo esto he contemplado y recibido”.
6. Aún no es el tiempo en que todos creáis. Los tiempos, las pruebas y los acontecimientos despertarán a los hombres y el mañana dirán: En verdad que quien estuvo y nos habló fue el Divino Maestro.
7. Vengo a revelaros muchos misterios del espíritu para que os podáis conocer y de este modo conozcáis mejor a vuestro Padre.
8. Los hombres que estudian a Dios, no están de acuerdo. ¿Quiénes están en la verdad? Los hombres de ciencias se contradicen. ¿Quiénes están en lo justo? Religión y ciencia han estado siempre en pugna, sin comprender los hombres que lo espiritual y lo material viven en perfecta armonía y que con ella forman la verdadera Obra del Creador. Unos y otros tienen diferente misión entre la humanidad, más debieran imitar a la Obra Divina armonizando unos con otros, como todos los seres de la Creación.
9. ¡Cuántos anatemas ha lanzado la religión a la ciencia y cuántas veces ha negado la ciencia a la religión la existencia de la vida espiritual! La religión, fundándose en los males que la ciencia ha acarreado a la humanidad y la ciencia tomando como arma el fanatismo y las supersticiones que los ministros de las religiones han inculcado a la humanidad.
10. De cierto os digo que a los unos les falta conocer la verdad que la naturaleza encierra y a los otros interpretar debidamente mi Ley.
11. Yo soy el Rey de la paz; he desenvainado mi espada y vengo en son de guerra para destruir todo pecado y tiniebla. Quienes me sigan, no teman si son desconocidos por sus padres o por sus hijos, que mi amor les compensará en su lucha.
12. Ya en el Segundo Tiempo se desconocieron unos a otros porque mientras unos iban a escuchar a Jesús, otros lo negaban.
13. Mis nuevos soldados habrán de levantarse a predicar esta buena nueva con sus obras y ejemplos entre la humanidad que ha olvidado mi verdad. Hoy tan sólo encuentro mi palabra en libros empolvados. La humanidad se ha alejado del camino verdadero y se ha familiarizado con el pecado, el vicio y el libertinaje. Ya el pecado no le repugna, el crimen no le horroriza ni el adulterio le sorprende.
14. Aquí tenéis mi palabra, humanidad, limitada para que podáis comprenderla, más si queréis pruebas de mi presencia, pruebas os he dado ya, y aún más os daré, pero no lloréis ni meséis vuestros cabellos cuando ellas se presenten.
15. En el Segundo Tiempo, cierta vez caminaba Jesús seguido de algunos de sus discípulos. Habían ascendido a una montaña y mientras el Maestro maravillaba con sus palabras a aquellos hombres, de pronto contemplaron transfigurado el cuerpo de su Señor, quien flotaba en el espacio, teniendo a su diestra al espíritu de Moisés y a su siniestra al de Elías.
16. Ante aquel miraje sobrenatural, cayeron por tierra los discípulos cegados por la luz divina; más luego serenándose, propusieron a su Maestro colocar sobre sus hombros el manto de púrpura de los reyes, lo mismo que sobre Moisés y Elías. Entonces escucharon una voz que descendía del infinito, la cual decía: “Este es mi Hijo amado en el cual he puesto mis complacencias, a El oíd”.
17. Gran temor invadió a los discípulos al escuchar aquella voz, y levantando su vista sólo vieron al Maestro, quien les dijo: “No temáis ni digáis a nadie esta visión hasta que Yo haya resucitado de entre los muertos”. Entonces preguntaron a su Señor: “¿Por qué dicen los escribas que es menester que Elías venga primero?” y Jesús les contestó: “En verdad, Elías vendrá primero y restituirá todas las cosas, más Yo os digo que Elías ya vino y no lo conocieron, antes hicieron en
él cuanto quisieron. Entonces los discípulos comprendieron que les habló de Juan el Bautista”.
18. En esta era, cuántas veces ante vuestros ojos he hecho desaparecer la materia a través de la cual me comunico, para permitiros contemplarme en la forma humana con la que la humanidad conoció a Jesús, y sin embargo, no habéis caído postrados ante la nueva transfiguración.
19. Mi obra es el monte espiritual al cual os invito a subir por sendas de amor, caridad y humildad. Es el nuevo monte Tabor, en donde se funden en uno solo el pasado, el presente y el futuro y en donde se unen en una sola esencia la ley, el amor y la sabiduría.
20. Moisés, Jesús y Elías, he ahí el camino que el Señor ha trazado al hombre para ayudarlo a elevarse al Reino de la paz, de la luz y de la perfección.
21. Sentid en vuestra vida la presencia de los enviados del Señor. Ninguno de ellos ha muerto, todos viven para Alumbrar el camino de los hombres que se han perdido ayudándolos a levantarse de sus caídas, fortaleciéndolos, para que con amor se entreguen al cumplimiento en las pruebas de su restitución.
22. Conoced la obra que Moisés por inspiración de Jehová cumplió en la Tierra. Analizad la enseñanza de Jesús, por quien habló el Verbo Divino y buscad el sentido espiritual de mi nueva revelación, cuya era está representada por Elías.
23. Cuando alcancéis completo conocimiento de esas divinas revelaciones, haced un libro que esté dividido en tres partes y encontraréis que la primera habla de la Ley, la segunda del amor y la tercera de la sabiduría. Entonces comprenderéis, que la ley es la que conduce, el amor eleva y la sabiduría perfecciona. Finalmente comprenderéis que estas revelaciones se os han entregado en perfecto orden iluminando la vida humana. Que la lección de amor se os dio cuando ya teníais un amplio conocimiento de la justicia y que así mismo la sabiduría os llegará cuando viváis en armonía con las enseñanzas que encierra el amor.
24. Por medio del hombre es como el Señor ha hablado siempre a la humanidad, porque entre el Ser Divino y el ser humano, está vuestro espíritu que interpreta el mensaje celestial, que percibe y presiente lo eterno.
25. Moisés, Jesús y Elías, representan las tres fases en que me he manifestado a vosotros. El brazo de Moisés que sostuvo la tabla de la ley y señaló el camino de la tierra prometida; los labios de Jesús que pronunciaron la palabra divina y Elías que con sus manifestaciones espirituales, abrió las puertas que os conducen al infinito y al conocimiento de lo que llamáis misterio.
26. Estoy conversando con vosotros hablando a vuestro corazón mientras que vosotros para escucharme lo tenéis que hacer a través del portavoz humano, Yo os escucho cuando me habláis en lo más íntimo de vuestro ser.
27. Soy Cristo, al que se ha perseguido, blasfemado y convertido en reo en este mundo. Vengo a vosotros después de lo que me hicisteis en el Segundo Tiempo en Jesús, para daros una vez más, prueba de que os he perdonado y de que os amo.
28. Desnudo me llevasteis a la cruz y así vuelvo entre vosotros, porque mi Espíritu y mi verdad no los oculto a vuestros ojos tras la vestidura de la hipocresía o de la mentira; más para que podáis mirarme, antes tenéis que limpiar vuestro corazón.
29. Quisierais contemplarme en toda mi grandeza y el Maestro así quisiera mostrarse a sus discípulos, pero siempre os encuentro dando los primeros pasos y tengo que limitarme hasta poder ser comprendido por vosotros.
30. ¿Qué pasaría si de pronto contemplaseis mi luz en todo su esplendor? Os cegaríais. ¿Y si escuchaseis mi voz en toda su potencia? Perderíais la razón. Si en el portavoz por medio del cual me comunico, descargara todo mi poder ¿Qué sería de él? Su materia desaparecería. 31. Por eso, aceptad que el Padre se limite para ser comprendido, sentido y contemplado por los hombres, porque aun dentro de esta limitación, Él es perfecto, sabio e infinito. Muchos de vosotros quisierais que realizara milagros materiales, para creer que soy Yo quien se manifiesta, así lo hicisteis en el Primer Tiempo, cuando Moisés llamó al pueblo para llevarle por el desierto a la tierra prometida. Muchos exigisteis que hiciera obras poderosas para creer que él era el enviado de Dios y por ello seguirle.
32. Moisés había dado pruebas suficientes de que el Dios verdadero estaba con él, más el pueblo quería más testimonios y el enviado, llevando a las multitudes hasta las faldas del monte Sinaí, invocó el poder de Jehová y el escuchándole, le concedió grandes pruebas y prodigios.
33. Si tuvo sed el pueblo, en ello manifesté mi poder por la fe de Moisés, haciendo que de la roca manara agua. En el hambre del pueblo, di muestras de mi presencia ante la oración de aquél que conducía a Israel, enviándole el maná.
34. Quiso el pueblo escuchar y ver a Aquél a quien Moisés oía y contemplaba a través de su fe y al pueblo me manifesté en la nube y le hice escuchar por horas y horas mi voz, más era tan potente, que los hombres sentían morir de temor; su cuerpo temblaba y su espíritu se estremecía ante aquella voz de justicia. Entonces el pueblo suplicó a Moisés le rogara a Jehová que ya no hablara a su pueblo, porque no
podían escucharle. Reconoció que era muy pequeño aún para poder comunicarse directamente con el Eterno.
35. En el tiempo en que Cristo habitó en Jesús entre la humanidad, los hombres al contemplarlo decían: ¿Cómo ha de ser el hijo del carpintero y de María, el Mesías prometido, aquel que anunciaron los profetas y esperaron los patriarcas? ¿Cómo puede ser este hombre humilde el Hijo de Dios, el libertador? pero el Maestro habló y su palabra hacía estremecer a los que de buena fe ante El llegaban y aun a los incrédulos. A cada paso las turbas exigían de Jesús un milagro y Él lo hacía. Llegó el ciego y ante el asombro de los fariseos, el Maestro le dio la vista con sólo tocarle. Así mismo al paralítico le dio movimiento, el leproso fue limpio de su mal, el poseído libertado, la adúltera convertida con una palabra y los muertos se levantaban a su voz.
36. Cuanto los hombres pidieron para creer y reconocerme, se los concedí, pues en Mí estaba el poder darles cuanto pidiesen ya que el Espíritu Divino se ocultaba en Jesús para manifestarse y hacer cumplir la Ley.
37. Cuando Jesús fue en la cruz, no hubo espíritu que no se sintiera estremecido ante la voz de amor y de justicia de aquél que moría desnudo como la misma verdad que entregó en su palabra. Quienes han analizado la vida de Jesús, han reconocido que ni antes ni después de Él, ha existido quien lleve a cabo una obra como la suya, porque fue obra divina que con su ejemplo salvará a la humanidad.
38. Llegué con mansedumbre al sacrificio, porque sabía que mi sangre había de convertiros y salvaros. Hablé con amor y os perdoné hasta el último instante porque vine a traeros una enseñanza sublime y a trazaros el camino con ejemplos perfectos hacia la eternidad.
39. Quiso la humanidad hacerme desistir de mi propósito buscando la fragilidad de la carne y no desistí. Quisieron los hombres hacerme blasfemar y no blasfemé. Mientras más me ofendían las turbas, más piedad y amor tenia de ellas y cuanto más herían mi cuerpo, más sangre manaba de él para dar vida a los muertos a la fe.
40. Esa sangre es el símbolo del amor con que tracé el camino al espíritu humano. Dejé mi palabra de fe y esperanza a los hambrientos de justicia y el tesoro de mis revelaciones a los pobres de espíritu.
41. Hasta que el tiempo pasó, la humanidad se dio cuenta de quién había estado en el mundo; entonces, la Obra de Jesús fue tenida por perfecta y divina, reconocida como sobrehumana. ¡Cuántas lágrimas de arrepentimiento! ¡Cuánto remordimiento en los espíritus!
42. En este tiempo aparezco ante vosotros espiritualmente sobre el monte de perfección, teniendo como en el miraje de aquellos discípulos, a Moisés y a Elías a mi lado, los tres enviados que han
trazado a los hombres el camino del espíritu por medio del cumplimiento de la ley.
43. Moisés presentó a la humanidad la Ley grabada en piedra, Jesús en la cruz culminó su ley de amor y Elías en este tiempo como un rayo divino, vino a iluminar a todo espíritu con la sabiduría. Cada enviado ha tenido su tiempo para hacer comprender a la humanidad el mensaje divino, las revelaciones y las profecías.
44. Moisés fue salvado de las aguas para que al hacerse hombre, libertara a su pueblo y le entregara la Ley de Dios.
45 EI Verbo se hizo hombre para decir a la humanidad con su ejemplo: “Yo soy el Camino la Verdad y la Vida”. María, la virgen madre fue la escala bendita por la que descendió Cristo entre los hombres. María, la santa y dulce madre de Jesús, sustentó con su seno al que más tarde había de sustentar a todo espíritu con el pan divino de su palabra.
46. Todo cuanto Cristo os dijo y os enseñó con sus obras fue una ley que vino a confirmar la que por medio de Moisés habíais recibido; mas no todo estaba dicho, ni todo estaba revelado, faltaba que Elías, en cumplimiento a las profecías y a mi palabra, viniese a preparar nuevamente mi llegada, para ello se manifestó por conducto del entendimiento humano, por medio de su rayo de luz, para iluminar los espíritus, los corazones y las mentes; para hacer comprender lo ya revelado y preparar a los hombres para las nuevas revelaciones y explicaciones, que en esta palabra Yo os habría de confiar.
47. Quienes en 1866 escucharon las primeras manifestaciones, oyeron aquellas palabras que decían: “Yo soy Elías el profeta del Primer Tiempo, el de la transfiguración en el monte Tabor, preparaos porque los Siete Sellos os son dados a conocer y las puertas del misterio os son abiertas para que podáis contemplar el camino de vuestra salvación.
48. En este instante también he sido contemplado junto con Moisés y Elías, por la mirada espiritual de aquellos que han desarrollado ese preciado don. Unos asombrados y otros arrepentidos os encontráis ante esta transfiguración, más esta luz y esta gracia serán derramadas en todo el orbe.
49. Moisés: Mirad a vuestro pueblo, es el mismo que condujisteis a través del desierto en pos de la tierra prometida. Diseminado y errante va por el mundo; mientras unos han comprendido que la tierra de promisión está en mi seno y a ella se llega por el amor que enseña mi palabra, otros se han adueñado del mundo como si fuese su última morada y su única posesión. Estos no creyeron en el Mesías, ni han sentido la presencia del Espíritu Santo. Volved a ellos en espíritu y nuevamente señaladles el camino a la tierra prometida, a la patria celestial, más si no os creyesen, ¡Núblese el sol, la luna pierda su luz y
estremézcase la tierra porque este pueblo despertará y nunca más se perderá!
50. Mi caridad es con la humanidad. En cada alborada les propongo la paz a los hombres, más ellos no han querido mi amor. Han creado la guerra y ellos mismos se hacen justicia, por eso será cortada la mala yerba y lavado todo lo impuro en las aguas del amor y de la regeneración.
51. Después de la muerte, vendrá la resurrección a la vida verdadera; después de la guerra; se hará la paz, y pasado el caos brillará la luz en las conciencias, porque Yo soy la luz del mundo.
52. Llegará el año de 1950 y para entonces muchos portavoces transmitirán mi palabra.
En otras naciones me escucharan, más en el último día de mi manifestación, el valle espiritual tendrá su mirada sobre de vosotros: los espíritus de los moradores de la Tierra, los de vuestros padres estarán presentes, los patriarcas y los justos. Bienaventurados los que sean obedientes a mi Ley, porque serán juzgados como ovejas del Divino Pastor, más ¡Ay de los desobedientes, porque serán juzgados como machos de cabrío!
53. Elías, sois la luz. En este tiempo, que es el vuestro, se le ha revelado a la humanidad que no son tres leyes las que se le han entregado, sino una sola explicada en tres tiempos, la cual se condensa en dos preceptos: ¡Amar a Dios sobre todo lo creado y amarse los unos a los otros! Hoy me manifiesto para recordar a mi pueblo enseñanzas pasadas y también para anunciarles mis nuevas revelaciones.
54. En este día en que habéis recordado el instante en que Elías abrió para la humanidad el Tercer Tiempo al comunicarse por el entendimiento del hombre, sentid el amor de vuestro Maestro, apartad vuestras amarguras y afirmad vuestros pasos en el camino de salvación.
55. Vivid en armonía con mis revelaciones de los Tres Tiempos, y convertid eternamente vuestra existencia en un caudal inagotable de justicia, de amor y de sabiduría.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 30
1. En las enseñanzas que os estoy entregando os he llamado pueblo de Israel o Simiente de Jacob, y a medida que vais comprendiendo mis lecciones, os habéis dado cuenta de que espiritualmente pertenecéis al linaje de aquel antiguo pueblo, escogido entre las naciones de la Tierra,
para cumplir con la misión de transmitir a la humanidad mis revelaciones.
2. La simiente que confié a Jacob, está en el espíritu y no en la materia como los hombres han supuesto falsamente, porque Yo os digo que si la herencia que los primeros patriarcas legaron a Israel, hubiera sido material, aún estuviera dando profetas, emisarios e iluminados, en cambio, ved que aquel pueblo lleva consigo cadenas de miseria espiritual y material, sabiendo que ya no puede esperar la llegada de un Mesías, porque ha comprendido que Aquél que le fuera prometido estuvo en el seno de su pueblo y no fue reconocido.
3. EI espíritu del Israel por la raza está dormido, aletargado en un sueño que ya dura siglos y no puede mirar la verdad, porque ha vivido solamente para los goces del mundo, esperando alcanzar aquí su Tierra Prometida, su juicio y su gloria. Mas no penséis que su sueño será eterno, no, ahora que la miseria, el dolor y la humillación como un nuevo cáliz de amargura ha sido bebido por aquel pueblo, comienza su espíritu a despertar orientándose con la meditación, y en ella va encontrando que todas las profecías y señales que le anunciaron la llegada del Mesías, se cumplieron fielmente en Cristo.
4. No está lejano su despertar en la forma más completa: ya se acerca su alborada espiritual, pero antes contemplará destruirse el materialismo de la humanidad a causa de sus ambiciones, de su egoísmo y de sus bajas pasiones.
5. Cuando ese pueblo se convenza de que el reino de la verdadera paz y de la gracia no se encuentra en la Tierra, entonces buscará a Cristo, al repudiado, al desconocido, para decirle: “Maestro, tenías razón, la libertad sólo se encuentra en los que aman la espiritualidad, porque los que hemos ambicionado los bienes materiales, sólo hemos logrado con ello, ser esclavos.
6. Cuando de aquellos corazones se eleve hacia Mí esta confesión, haré que surjan entre ellos mis nuevos profetas, quienes les ayudarán a prepararse en el camino de la espiritualidad, que será el de su liberación. No os extrañe que aquellos estacionados en su evolución por siglos, en corto tiempo logren recorrer el camino que otros que les han precedido se han tardado tanto en alcanzar y aún logren sobrepasarlos. No olvidéis que muchos de ellos poseen espíritus que fueron enviados a la Tierra desde los primeros tiempos, y que una vez concluida su restitución, volverán a ocupar su lugar entre los elegidos por el Señor, para llevar la luz a sus hermanos de todas las naciones.
7. Cuando se encuentren en un mismo camino los que lleven el nombre de Israel por su raza, con los que lo son por el espíritu, unos y otros se unirán, reconociendo que ambos forman parte de aquella bendita simiente que nació con los profetas, con los patriarcas del Primer
Tiempo y que fuera regada con la sangre del Redentor, para llegar a florecer en esta era de luz en la que me estáis escuchando. Ahora me tenéis en Espíritu, aunque a veces dudáis de ello diciendo: ¿Cómo puedo creer que el Maestro se comunique con nosotros utilizando un medió tan imperfecto y tan humilde? Más no es la primera vez que dudáis de mi presencia entre vosotros, también en el Segundo Tiempo los hombres dijeron: ¿Cómo puede ser el Mesías esperado el hijo del carpintero?
8. Hijos míos, en mis altos designios no podéis penetrar, más ahora que vengo a esclareceros los misterios que no habéis comprendido abrid vuestra mente y vuestro corazón, para que conozcáis el porqué de muchas manifestaciones divinas, hasta el punto que a bien tenga revelaros vuestro Señor.
9. En el Segundo Tiempo, cuando entre mis discípulos o entre las turbas que me seguían, alguien preguntaba si acaso Yo volvería entre vosotros, no tuve motivo alguno para ocultárselo y les declaré que mi retorno sería en un tiempo de grandes pruebas para la humanidad, el cual sería precedido de grandes acontecimientos y trastornos en los distintos órdenes de vuestra vida.
10 Aquella promesa que os hiciera, la he cumplido, porque no ha faltado ninguna de las señales precursoras, así como tampoco ninguno de los acontecimientos anunciados; sin embargo, la humanidad entregada a su letargo espiritual, ha dejado pasar inadvertidas las señales de mi presencia entre los hombres.
11. Nadie me esperaba, encontré frío vuestro corazón, apagada la lámpara del amor, estabais durmiendo el sueño de varios siglos. Sólo unos cuantos despertaron ante el llamado del emisario del Señor, que se acercó a vosotros para anunciaros que estaba Yo llamando a las puertas de vuestro corazón.
12. Mi primera comunicación se verificó una noche mientras la humanidad dormía, igual que aquella en la que me hice hombre para habitar entre vosotros. Si pocos fueron los que en esa ocasión me recibieron, menos aún fueron los que me acompañaron en mi nueva manifestación. Más no toméis mis palabras como un reproche, porque no lo es: Yo soy el amor perfecto que eternamente os vivifica.
13. He venido a trazaros el camino que ha de conduciros a vuestra salvación, en medio de esta mar anchurosa de maldad; más han pasado los meses y aun los años desde el instante de mi primera comunicación y desde entonces, uno a uno se han acercado los caminantes en busca de la presencia del Maestro y hoy no son unos cuantos los que están presentes en mis manifestaciones, ahora forman muchedumbres.
14. No creáis que todos los que vienen a escucharme están convencidos de esta verdad, no, mientras para algunos esta obra es lo más grande
que alienta a su corazón, para otros es algo que no pueden concebir y entonces juzgan, analizan, investigan, y al no encontrar la verdad en la forma en que ellos la desean, me piden pruebas para creer, lo mismo que hiciera Tomás. Entonces les he dicho: no me probéis, bastantes demostraciones os estoy dando de mi presencia, de mi verdad y de mi amor; más ellos insisten en su petición
diciendo: “Si el Maestro en el Segundo Tiempo encontrándose ya en Espíritu se materializó delante de Tomás, para probar su fe, ¿Por qué ahora no nos complace a los incrédulos materializándose delante de nosotros, aunque solo sea por un instante?”
15. Sí, mis hijos, tendríais razón en pedirme pruebas, si vuestra pequeñez fuese real y vuestra ignorancia cierta; pero lleváis un espíritu evolucionado que no necesita pruebas materiales para creer; lo que debéis hacer es desmaterializaros y así os daréis cuenta de que estáis capacitados para comprender mis nuevas lecciones y de que no es necesario que Yo materialice mi presencia.
16. Por la esencia de mi palabra, creed en Mí, ella es clara y no os llevará a la confusión. Recordad que os dije desde aquel tiempo: el árbol por su fruto es reconocido. Ahora os digo: mi palabra será reconocida por su esencia.
17. Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aun después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquellos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese.
18. A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban, más en verdad os digo que María, mi dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aun antes de ofrecerle su seno matinal.
19. No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Más ¿Quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu?
20. Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre.
21. Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos.
22. María me sentía en su espíritu. María no llevaba luto por Mí, no lloraba la muerte de Jesús, su dolor era por toda la humanidad, a la que recibió al pie de la cruz de su Hijo, como un divino presente del Eterno, y por la cual ofreciera la pureza de su cuerpo y de su sangre para que el Verbo se hiciera hombre.
23. En cambio, cuando alcancé en el camino de Emmaús a algunos de mis discípulos, viéndome no descubrieron en aquel caminante a su Maestro, hasta que les hice oír mi divina palabra y cuando Tomás me vio, hizo que le mostrara la herida de mi costado para convencerse de que Aquél a quién él creía muerto en realidad vivía. Porque Yo para eso he venido, para que unos nazcan y otros resuciten a la fe.
24. Hoy no he querido tan solo revelaros mi mensaje, sino también he venido enseñaros la mejor forma de darlo a conocer.
25. Mientras ha durado el tiempo de mi predicación, he ayudado a vuestro espíritu en su evolución, quitando asperezas, dulcificando caracteres, despertando a los discípulos para que entreguen su corazón a la caridad, al cumplimiento de mi mandamiento que tanto os repetía cuando os decía: “Amaos los unos a los otros”. Y aunque el tiempo en que os levantéis a esparcir mi palabra, aún no ha llegado, porque no habéis alcanzado la debida preparación, he concedido a todos aquellos que están bebiendo en esta fuente de salud, de moral y de vida, que comiencen a practicar mis divinas enseñanzas, para que se preparen, fortaleciéndose para la lucha futura, para que con sus buenas obras convenzan a nuevos corazones, los que más tarde serán también labriegos y nuevos sembradores en las tierras del Señor.
26. Hoy contemplo que mientras unos pecan de temerosos y discretos, otros en cambio se muestran ostentosos y no quiero que toquéis ninguno de esos extremos. No quiero que el temor a los juicios de vuestros semejantes, haga que os ocultéis, porque con ello demostraríais que os falta confianza en mí enseñanza, y si no tenéis fe en el poder que encierra la simiente que vais a entregar ¿Cuál será la cosecha de vuestra siembra?
27. Temed sí, que vuestra mala conducta os afecte ante vuestros hermanos, pero mientras llevéis limpidez en vuestra vida, levantaos con dignidad y predicad mi palabra, dando a conocer mi enseñanza a vuestros semejantes.
28. No hagáis ostentación de vuestros dones y conocimientos de la verdad que lleváis. Yo os digo, que si eso hicierais, os expondríais a ser sometidos a grandes pruebas por vuestros hermanos.
29. No os he entregado mi palabra para que la pregonéis por calles y plazas; cierto es que Jesús así lo hizo, más El sabia responder a cualquier pregunta y poner a prueba a los que trataban de probarlo.
30. Vosotros sois pequeños y débiles, no debéis por lo tanto, desafiar la ira de vuestros hermanos. No tratéis de atraer la atención, pensad que nada de particular tenéis; tampoco pretendáis demostrar a la humanidad que todos se encuentran equivocados y que sólo vosotros conocéis la verdad, porque de esa manera nada bueno lograréis en vuestra siembra.
31. Si queréis evolucionar espiritual y moralmente, no juzguéis los defectos de vuestros hermanos, para no caer en el mismo error, corregid vuestras imperfecciones; orad humildemente ante vuestro Maestro para que os inspiréis en su mansedumbre y recordéis su consejo de que jamás publicaseis vuestras buenas obras, que vuestra mano izquierda no se entere jamás de lo que hubiere hecho la derecha.
32. También os digo, que no hace falta salir a buscar multitudes para hablarles de mi doctrina, porque mi caridad pondrá a vuestro paso a los necesitados de vuestra ayuda; mas si hubiere momentos en que cumpliendo con mi ley, sintieseis la necesidad de hacer una obra de caridad y no tuvieseis cerca de vosotros a ningún necesitado, no por eso os desesperéis ni dudéis de mi palabra, esa será la hora precisa en que deberéis orar por vuestros hermanos ausentes, los que recibirán mi caridad si verdaderamente tenéis fe.
33. No ambicionéis saber más que vuestros hermanos, sabed que todos adquirís el conocimiento según vuestra evolución, si Yo os concediera mi luz sin que tuvieseis méritos, os engrandeceríais y os perderíais en vuestra vanidad, y vuestra sabiduría sería falsa.
34. Os quiero humildes, más para serlo ante Mí, también lo debéis manifestar delante de vuestros semejantes.
35. Discípulos: el amor y la sabiduría nunca están separados el uno es parte del otro. ¿Cómo es que hay quienes pretenden separar estas dos virtudes? Ambas son la llave que abre las puertas del santuario que os permitirá llegar al conocimiento completo de mi doctrina.
36. Os he dicho: ¿Queréis tener muchos amigos? Pues usad de la bondad, de la ternura, de la tolerancia y de la misericordia, porque sólo con la ayuda de estas virtudes podrá brillar vuestro espíritu en el sendero de sus semejantes, dado que todas son expresiones directas del amor. Porque el espíritu lleva en su esencia más íntima el amor, puesto que es chispa divina y Dios es amor.
37. Con mi enseñanza vengo a modelaros espiritualmente, con el fin de que al banquete espiritual en donde podréis saborear los manjares de la sabiduría y del amor perfecto.
38. Sabed que vuestro destino es vivir como Yo os lo enseñe, es decir, en la humildad, en el amor, en la espiritualidad, dejando que pase por vuestro ser un torrente inagotable de caridad.
39. En mi enseñanza os muestro un horizonte amplio y si vosotros hacéis de vuestra vida una semejanza de lo que fue la mía, tened por seguro que llegaréis a mi Reino, al descanso verdadero.
40. Mi obra os asegura la dicha eterna en vuestro espíritu. ¿No habéis escuchado en vuestro corazón una voz dulce y armoniosa que os habla cada vez que hacéis un bien, que proporcionáis un consuelo o que otorgáis generosamente el perdón? ¿Quién es Aquél que así os habla en vuestro interior premiando vuestra bondad? Es vuestro Maestro que no se aparta de sus discípulos.
41. Con estas lecciones os hago comprender que las virtudes son las únicas que pueden engalanar a vuestro espíritu: también os digo que los errores, las faltas y los malos sentimientos, podréis compararlos a los andrajos con que a veces cubrió a vuestro espíritu. Os quiero limpios y engalanados, porque con harapos de miseria no podréis brillar en el palacio universal de vuestro Padre.
42. Las buenas obras son el agua cristalina con las que se limpian los espíritus, utilizadla.
43. Os hablo así para que comprendáis que estáis fuera de vuestro reino, y que necesitáis volver a el, porque Dios os está esperando.
44. Quiero hacer de cada hombre un apóstol y de cada apóstol un maestro, porque os amo con amor infinito y antes de que se pierda uno solo de vosotros, preferiría sentir sobre mi Espíritu todo el dolor que existe y que ha existido entre la humanidad.
45. En vuestro corazón me estáis diciendo: Maestro, ¿Tanto nos amáis? Y Yo os digo que vosotros aún no podéis comprender mi amor, pero que debe bastaros saber que cada hijo que vuelve a Dios, es un tesoro que vuelve al Padre. Debo advertiros que todo volverá al seno de Dios. Todos los frutos que de la semilla creadora han brotado, retornarán a su granero.
46. ¡Oh, discípulos amados!, preparaos para que con intensa fe anheléis llegar al verdadero templo construido por mi caridad en vuestro interior, porque ahí me encontraréis para acompañaros en vuestro camino de evolución hacia Mí.
47. Yo soy quien os guía porque soy perfecto, sé siempre a dónde voy y a dónde os llevo. Soy el buen Pastor que os cuida, os acaricia y os ama en tal forma que no titubeé un solo instante para daros con mi sacrificio en la cruz la enseñanza que os conducirá a la Vida Verdadera.
48. Los hombres creyeron que al quitarle la vida a Jesús destruirían mi doctrina, sin saber que con ello, cooperarían a mi glorificación.
49. He vuelto a la humanidad y me manifestaré en estos recintos hasta 1950, a través de entendimientos humildes, destinados por Mí para esta misión; comunicado en esta forma esperaré la llegada de los sabios que vendrán a interrogarme y a negarme.
50. Esta palabra sencilla y humilde en su forma, pero profunda en su sentido, volverá a confundir a los sabios en su soberbia y en su vanidad, y les demostrará que a la doctrina de Cristo, y del Salvador, nadie podrá extinguirla, porque Él es la Vida.
51. Nadie podrá acabar Conmigo, Yo renazco como surgí, en aquel tiempo, después de que un pueblo me arrojó de su seno, condenándome a una muerte ignominiosa. Mas si ahora aparezco de nuevo en este mundo, es porque os amo a todos.
52. ¡Oh, sabios, filósofos y doctores! vosotros sabréis que Yo soy vuestro Señor cuando lleguéis a escudriñarme, porque me veréis contestando a vuestras malas y mal intencionadas preguntas y enmudeceréis ante mis interrogaciones; y cuando os encontréis arrepentidos y cabizbajos, sin que me pidáis pruebas, Yo os las daré, y esas pruebas serán de amor y de perdón.
53. Soy el único que puede solucionar vuestros conflictos, el que verdaderamente cura vuestros males, acaricia a los niños y bendice a los ancianos, el que al hablar al hombre, acaricia e ilumina su espíritu. Los hombres y los siglos pasarán, más no mi obra Espiritualista Trinitaria Mariana. De cierto os digo que esta obra que es mi Ley y mi doctrina, iluminará a la humanidad. No dudéis de mi sabiduría, ni desafiéis más mi justicia; si Yo aceptase vuestro desafío, me bastaría un débil soplo de mis elementos, para convertir en polvo o en nada vuestra ciencia y vuestras teorías. No me busquéis como Juez, buscadme como Padre, porque Yo soy amor.
54. ¡Oh, pueblo amado! que tenéis la misión de difundir mi palabra entre la humanidad hoy petrificada por su materialismo. Aprended a amarla y tened siempre piedad de aquéllos que no comprenden mis lecciones de infinito amor.
55. Cerrad vuestros labios a la murmuración, la mofa, el juicio o la crítica. Envainad esa espada de dos filos que hiere a diestra y siniestra cuando la esgrimís; si queréis luchar en mi nombre, empuñad la espada del amor.
56. Cerrad vuestros labios, para que no vuelvan a proferir blasfemias ni a causar deshonras; en cambio, abrid vuestros ojos para que descubráis el mal y os apartéis de él; mas no juzguéis a vuestra hermana humanidad, porque formáis parte de ella y adolecéis de sus mismos defectos. Cuando vuestros labios y vuestro corazón se laven en las aguas del arrepentimiento y de las buenas obras comenzarán a hablar con la verdad de mi palabra, la cual Yo os la inspiraré.
57. Si hablaseis de mi doctrina sin antes haberos regenerado y preparado, en vez de despertar la fe en los corazones, sólo recibiríais las burlas de quienes están enterados de vuestras faltas. En cambio, si las burlas, las críticas llegan a vuestro corazón, después de que hayáis velado y orado, no lograrán heriros, porque ya os protegisteis con las armas que os di, que son: paciencia, caridad, mansedumbre y amor.
58. Sed humildes y quienes os amen, lo harán de verdad. Si no habéis alcanzado esa preparación de espíritu y de materia, más os valdría no levantaros a predicar mi palabra, porque no llegaréis a sembrar mi simiente con la limpidez con que Yo os la he entregado y siempre irá mezclada con vuestras imperfecciones. Debéis antes de sembrar, analizar y estudiar mi doctrina para que lleguéis a comprender y a obedecer mi enseñanza.
59. Cuando sepáis recibir el golpe en la mejilla derecha y en señal de perdón, de amor y de humildad, presentéis la izquierda a vuestro ofensor, ya podéis confiar en que comenzáis a ser mis discípulos. Hasta que surja el perdón entre los hombres, cesarán sus guerras fratricidas y surgirá la unión de todas las naciones
60. Con estas enseñanzas quiero evitar que algún día os convirtáis en prevaricadores, que hablando de amor, caridad y espiritualidad, con vuestras obras sembréis todo lo contrario. Os digo esto, porque entre vosotros hay quienes van pregonando que me aman y en su corazón no existe el amor hacia sus hermanos.
61. Os quiero sinceros espiritual y materialmente para llamaros dignos hijos míos, porque de lo contrario, a vuestro espíritu llegará implacable mi voz llamándoos hipócritas, como llamé en el Segundo Tiempo a la secta de los fariseos que eran la imagen viva de un sepulcro blanqueado por fuera, pulido y cubierto de flores, pero guardando en su interior sólo podredumbre y muerte.
62. Estoy escuchando a los que me dicen: “Maestro, consideramos que es muy dura la prueba de tener que mostrar la mejilla izquierda a aquél que nos hirió la derecha, mas sin embargo, quisiéramos ser de vuestros discípulos”.
63. ¡Oh pueblo!, que oyendo mi palabra la tomáis siempre en su sentido material, sin deteneros a comprenderla en su significado espiritual. Yo os digo que así como podéis ser tocados en la mejilla, lo podéis ser en el corazón, en vuestra parte moral o también podréis ser tocados en vuestro espíritu. Mas no debéis de creer que esa prueba que os pido sea la más grande que podáis soportar; en este Tercer Tiempo he venido a pediros un poco más, cuando os pregunto en mis cátedras, ¿Si el asesino de vuestro padre se viera perseguido por la justicia humana y llamara a vuestras puertas pidiéndoos protección le concederíais albergue, sin delatarle, en señal de perdón?
64. Esa es la prueba que ahora pido a todos aquéllos que quieran ser los discípulos del Espíritu Santo en este Tercer Tiempo.
65. Si ponéis en práctica estas enseñanzas, de cierto os digo que os estaréis labrando un galardón, mas no debéis de esperar la recompensa mientras estéis en este mundo; y vuelvo a recomendaros que no juzguéis los actos de vuestros hermanos, porque según fuere vuestro juicio, así será vuestra sentencia. Dejadme la causa a Mí, justa o injusta, conocida o desconocida, que Yo daré a vuestros hermanos lo que a ellos pertenece y a vosotros lo que os corresponda.
66. Sed humildes en todos los actos de vuestra vida, sentíos ignorantes ante la sabiduría de vuestros semejantes.
67. Bienaventurado el que se prepare, porque él verdaderamente me escuchará. Bienaventurado el que se purifique y obedezca los mandamientos de su Señor, porque él me verá. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 31
1. Cerrad vuestros ojos materiales ante esta manifestación y elevad vuestro espíritu hacia vuestro Creador, porque es con él que deseo conversar.
2. Os prometí volver entre vosotros y no podía dejar de asistir a esta cita con vuestro espíritu.
3. Tened paz, escuchadme con atención y dejad que el cincel de mi palabra, vaya modelando vuestro espíritu.
4. Caminasteis mucho en busca de un lugar que os brindara la paz y no lo encontrasteis, cuando llegasteis por vez primera a estos humildes lugares para oír mi palabra no os imaginabais que en ellos, tan pobres y humildes, fueseis a encontrar la paz que tanto anhelabais.
5. Os conquistaré por medio del amor, para ello, os estoy dando mi enseñanza que es fuente de inagotables bendiciones. Os dejaré esta fuente para que en ella recibáis a vuestros hermanos, los viajeros, los caminantes, con la misma solicitud y caridad con la que Yo os he recibido.
6. No sólo de pan vive el hombre, sino también de mi palabra. Existe en vosotros hambre y sed que no son materiales, y para reconfortaros buscáis el agua y el pan del espíritu. Ha sido preciso que el dolor os tocara, para que comprendieseis las enseñanzas que os di en el Segundo Tiempo.
7. Algunos me preguntan confundidos: Señor, ¿Por ventura el amor humano es ilícito y abominable ante Ti y sólo apruebas el amor espiritual? Yo os contesto: No os confundáis. Bien está que al espíritu le corresponda lo más elevado y puro del amor pero también en la materia puse un corazón para que amase en la Tierra y le di al hombre sentidos para que a través de ellos gozara de todo lo que le rodea.
8. Yo confié la vida humana a los espíritus, para que viniesen a habitar la Tierra, y ya en ella poner a prueba su amor a Dios. Para ello dividí a la naturaleza humana en dos partes, dándole la más fuerte a unos y la más frágil a otros: esas partes fueron el hombre y la mujer. Sólo unidos podrán ser fuertes y felices, para ello instituí el matrimonio. El amor humano es bendecido por Mí, cuando está enaltecido por el amor del espíritu.
9. El amor sentido únicamente por la materia, es propio de los seres irracionales, porque carecen ellos de la conciencia que ilumina la vida de los seres racionales. De las uniones plenas de comprensión espiritual, tienen que brotar buenos frutos y encarnar en ellos espíritus de luz.
10. Ya es tiempo; de que purifiquéis vuestra simiente, para que formáis una familia que sea fuerte en espíritu y en materia.
11. Comprendedme mis hijos, interpretad bien mi voluntad, ya se acerca el año de 1950, recordad que es el que Yo he señalado para que finalice esta comunicación. Quiero encontraros preparados en ese día, porque sólo los que lo hayan logrado, quedarán firmes en el grado de elevación que hayan alcanzado. Esos serán los que den verdadero testimonio de Mí.
12. Sólo los que se hayan espiritualizado sabrán manifestar mi obra en su nueva forma de comunicación. ¿Más cómo harán para llegar a tener la inspiración necesaria para recibir mis pensamientos e interpretar mis mensajes espirituales?: Velando y orando.
13. Quiero que todos alcancen el progreso, que no llegue solamente a unos cuantos para que vuestro testimonio sea en bien de la humanidad. Mirad que si unos pensáis de una manera y otros en forma distinta, sólo llevaréis confusión a vuestros hermanos.
14. La esencia de esta palabra no ha variado jamás desde el principio de su manifestación por conducto de Damiana Oviedo; ¿Más, dónde se encuentra el resultado de aquellas palabras? ¿Qué se hizo con ellas? Ocultos se encuentran los escritos de aquellas cátedras divinas que fueron las primeras de este tiempo en el que tanto se ha derramado mi Verbo entre vosotros. Es necesario que esas lecciones salgan a la luz, para que mañana deis testimonio de cómo fue el principio de esta manifestación. Así llegaréis a poseer el libro completo de mi palabra en este Tercer Tiempo. Así conoceréis la fecha de mi primera lección, su
contenido y el de la última que os entregaré en el año de 1950, cuando esta etapa finalice.
15. Hoy no presentís el caos que habrá en la humanidad después de que mi palabra haya cesado. ¿Podéis imaginaros el torbellino que tal hecho desencadenará entre las naciones? Habrá descontrol en los espíritus y vosotros debéis estar preparados para contrarrestarlo. Pensad que en cada Era es mayor vuestra responsabilidad, porque en cada nuevo tiempo, ¡Oh pueblo! vais teniendo mayor conocimiento de mi Ley. Es muy grande vuestra heredad y es indispensable que la dejéis en vuestros hermanos, los necesitados, antes de que abandonéis esta Tierra.
16. Sensibilizad vuestro corazón para que entendáis mi palabra, porque aún no la habéis comprendido. Si no os preparáis, ¿Cómo Vais a poder recibir y entender mi enseñanza, cuando mañana os la confié por inspiración?
17. Uníos en verdad y en espíritu y así ya no os dividiréis, ni siquiera en más grandes pruebas. Un solo Dios, una sola voluntad y una sola palabra han sido con vosotros por lo tanto, no podrá surgir en el futuro distinta ley la que ahora os he dado.
18. No debilitéis, pueblo; recordad en todo instante que os he llamado fuerte. Si Yo no he defraudado vuestra fe y os he probado que la esencia de mi palabra no es variable. ¿Por qué vosotros habíais de defraudar a vuestros hermanos dándoles un mal ejemplo? Tiempo es que vayáis preparando lo que dejaréis a las generaciones venideras como herencia.
19. Muchos en el interior de su corazón me dicen: Maestro, ¿Acaso estáis mirando que vamos a ser infieles? ¿Sería eso posible? Y Yo os contesto lo mismo que dije a mis apóstoles en el Segundo Tiempo: Velad Morad, para que no caigáis en tentación. Porque si ahora sólo sois los párvulos que anhelan convertirse en mis discípulos, vuestra perseverancia os hará alcanzar una noble expiación. No me ausentaré sino hasta haberos dado mi última lección al finalizar 1950.
20. Sentid mi amor cerca de vosotros, confiadme vuestras cuitas, conversad en paz Conmigo y de cierto os digo, que después os sentiréis confortados. ¿Por qué llegáis ante Mí temerosos, acaso creéis que he venido a delataros ante vuestros hermanos?
21. Escucho que en lo íntimo de vuestro corazón me decís: Maestro, ¿Cómo hemos de ser recibidos por Vos, si nos encontramos tan manchados por nuestros pecados y Vos sois la misma perfección?
22. Os contesto, humanidad: ¿Creéis que al venir a buscaros ignoraba que estabais manchados? Todo lo sabía, nada ignoro, por eso me he acercado a vosotros, para entregaros mi lección de amor la cual os salva de toda acechanza y os ayuda a limpiaros de todo pecado.
23. ¿Por qué los pobres, los parias del mundo, se sienten los más indignos de mi amor? ¿Acaso porque han oído que soy Rey? Qué lentos sois para entender las lecciones divinas. ¿No habéis comprendido que si me hice hombre en el Segundo Tiempo, fue para enseñaros la más grande lección de humildad? Recordad que vine en Jesús a nacer y a vivir entre los pobres, que con ellos anduve en los caminos, que visité sus casas y me senté a su mesa, que curé sus cuerpos enfermos, acaricié a sus hijos, sufrí y lloré con todos.
24. He aquí al mismo Señor, pero hoy viene en Espíritu, Este Rey no tiene corona, manto ni cetro, simplemente habito en la perfección y gobierno con el amor.
25. ¿Para qué había de manifestarme en regios palacios, entre pompas y ceremonias, si eso no es para Mí? De cierto os digo, que quienes me conciban entre lujos y esplendores superfluos, tienen su concepto errado de lo que es mi Divinidad.
26. Habrá quien se extrañe de que Yo como Cristo, me haya atribuido ahora la Divinidad y diga ¿Cómo es que Tú, el que dijo en aquel tiempo que venía tan sólo a ejecutar la voluntad de su Padre, ahora nos hablas como si fueras el Padre mismo? Y Yo os contesto: comprended que Cristo habló como Divinidad, puesto que es el Verbo de Dios y hoy os habla nuevamente el Verbo en Espíritu. Por lo tanto os digo que el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, son un solo Dios.
27. Vosotros estáis hechos de materia, en la que he puesto un espíritu y a éste lo he dotado de una conciencia. ¿Y acaso por ello vais a decir que son tres personas las que habitan en cada hombre?
28. Esas tres potencias forman un solo ser, aunque cada una de sus partes se manifieste de distinta manera.
29. Cuando en él ser humano haya perfecta armonía entre las tres naturalezas de que está formado, habrá semejanza con la armonía que existe en Dios, porque en él existirá una sola voluntad, la de alcanzar la cumbre de su perfección espiritual.
30. Pueblo, ha mucho tiempo que os vengo doctrinando para vuestra lucha, mas sólo van quedando Conmigo los que despojados de ambiciones materiales, han cifrado su ideal en conocer las enseñanzas espirituales. También entre los que ya han partido al más allá, hay muchos que me escuchan desde su escala de evolución. ¡Cuántos de los primeros no han sabido perseverar ni serme fieles! No quisieron esperar la fructificación de las primeras semillas. Flaquearon en su fe, dudaron, no presintieron la grandeza que estaba por desbordarse en los postreros, más cuando retornen, atraídos por el clamor y el regocijo de este pueblo, tendrán que venir a ocupar el último lugar.
31. Que sirva esta lección a los que hoy, viendo la multiplicación de la simiente, aún dudan del florecimiento de esta Doctrina.
32. Desmaterializaos, desde hoy llevad vuestro culto a la máxima sencillez, preparándoos y disponiéndoos para la comunicación de espíritu a Espíritu, que tendréis con vuestro Señor. Hoy todavía es necesario que os hable por conducto de estas materias, para que os afirméis en vuestra fe, y sintáis que me encuentro cerca de vosotros, en lo más íntimo de vuestro corazón.
33. Cumplidme pueblo y Yo os cumpliré. Dad testimonio de Mí y Yo lo daré de vosotros. Despojaos de todo egoísmo, si es que en verdad queréis formar parte de mis labriegos que darán a conocer mi palabra entre la humanidad. Dejad de preocuparos tan sólo de vosotros y comenzad a preocuparos por vuestros semejantes. Quiero que descubráis el supremo deleite que se alcanza aliviando el dolor ajeno.
34. Llevad a vuestros hermanos, en mi palabra de consuelo, de luz y amor, el bálsamo que os he confiado.
35. Algún día llegaréis a comprender que la sabiduría del espíritu es superior a la ciencia de la mente, porque la inteligencia humana sólo descubre lo que su espíritu le revela. Os hago esta advertencia, porque muchos de vosotros diréis: “¿Cómo voy a curar a los enfermos, si ignoro la ciencia de curar?”
36. Tened caridad de vuestros hermanos, tened fe, sabed orar y con esos méritos haceos dignos de mi gracia y en verdad os digo, que entonces veréis cómo es posible hacer prodigios.
37. Si a pesar de mi enseñanza hay quien dude de que esta palabra procede del Padre, que pregunte a mis labriegos, a este pueblo que me viene siguiendo, y obtendréis millares de testimonios que le hablen de verdaderos prodigios, los cuales asombrarían a los hombres de ciencia que los conocieran.
38. Escuchad: cuando haya dejado de daros mi palabra, este pueblo será sembrador de mi simiente espiritual, más Yo os pregunto: ¿Cuál será vuestra determinación ante los mandatos que de Mí habéis recibido? ¿Estaréis dispuestos a interpretar fielmente mis inspiraciones: No me prometáis nada de lo que vais a hacer en aquellos días, mejor seguid escuchando esta Doctrina y meditad en ella? Hoy estáis unidos en torno al Maestro, mañana, no sabéis cuántos de vosotros me daréis la espalda, al desobedecer mis mandatos.
39. No dejéis que los años pasen inútilmente sobre vosotros, procurad en cada día dar un paso más hacia adelante, en el sendero espiritual. Caminad con paso firme, nadie vaya de prisa sólo por sentirse adelante de los demás porque su tropiezo sería muy doloroso.
40. Quiero que lleguéis a ser fuertes por el pensamiento, por la intuición por la espiritualidad de vuestras obras, para que en vuestra vida no causéis el menor dolor y si os preparéis para aliviar cuantos sufrimientos se presenten a vuestro paso.
41. Os he entregado muchas lecciones, ¡Oh, pueblo! unas más profundas que otras. Yo hablo a todos mis hijos, a los que van delante y a los postreros. Es que siempre están llegando nuevos párvulos en busca de esta palabra y como hice con vosotros, principiaré por entregarles las enseñanzas más sencillas.
42. Yo pregunto a los postreros: ¿Creéis que no poseéis ninguna misión espiritual? ¿Os sentís irresponsables ante la humanidad? Si así pensáis, estáis en un error, porque tan grandes son vuestros dones y vuestros cargos como los que veis que poseen éstos de quienes me estoy sirviendo, para daros mi enseñanza. Ellos también pensaron lo mismo que vosotros, cuando me escucharon por primera vez y ahora miradles: ¡Cuán equivocados estaban!
43. Perseverad en el camino, porque pronto llegaréis a saber todo lo que poseéis y cuál es la misión que debéis de cumplir en la Tierra.
44. Comprended que Yo vuestro Dios, no he tenido principio ni tendré fin. Soy eterno y vengo a revelaros en este tiempo muchos de los misterios de la vida espiritual. Ese conocimiento os hará que cumpláis con la ley, amando y siendo fieles a vuestro destino.
45. Ha llegado el tiempo en que os revele nuevas enseñanzas y esto os parece como si el Padre, después de una larga ausencia retornase a sus hijos.
46. Os di el don del libre albedrio, porque vuestro espíritu fue puesto en el principio de un largo camino, a cuyo final se encuentra la meta de su purificación y perfección; para alcanzar esa dicha, tendréis que llegar por los méritos del amor, de la fe y de la perseverancia.
47. Cuán hermoso es el don del libre albedrío, y qué mal lo ha utilizado el hombre; más después de esa larga experiencia, surgirá el espíritu imponiéndose a las pasiones del mundo y tomará esa bendita libertad únicamente para glorificar a su Padre.
48. Las flores brotan de las plantas y me ofrecen su aroma, ése es su destino del cual no podrían apartarse, porque les falta el espíritu y por lo tanto, el don de la libertad. Las aves me ofrecen sus cantos, mas no podrían hacer algo distinto, porque para eso fueron creadas y no poseen libre albedrío.
49. Cuán grande será vuestro mérito, el día en que vosotros seáis como las flores o como las aves, a pesar de que el corazón, a causa del libre albedrío os quisiera desviar con sus pasiones del sendero de vuestro cumplimiento. Ese será el tiempo del espíritu, porque ocupará el lugar que le corresponde y también será el tiempo de la materia cuando ella confiese su inferioridad y ambos se dejen conducir por la conciencia, la armonía que entonces exista en el hombre, será la misma que hay en todo lo creado. Mi presencia no sólo será reconocida, sino aun sentida por la humanidad.
50. Se acerca el tiempo en que los hombres me ofrezcan el verdadero tributo, en que dejen de quemar el incienso que desde los primeros días me han venido ofreciendo, incienso que no siempre me habla de obras puras sino muchas veces ha venido saturado de la maldad humana. El tributo que sustituirá al incienso, será vuestro amor, el que llegará hasta Mí.
51. Sabéis que fuisteis creados a mi imagen y semejanza, y cuando lo decís, pensáis en vuestra forma humana, os digo, que ahí no está mi imagen, sino en vuestro espíritu, el cual para asemejarse a Mí, tiene que perfeccionarse practicando las virtudes.
52. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, soy la justicia y el bien y todo ello proviene del amor divino. ¿Comprendéis ahora cómo deberíais ser para que fueseis a mi imagen y semejanza?
53. La razón de haberos creado, fue el amor, el divino anhelo de compartir con alguien mi poder, y la razón de haberos dotado de libre albedrío, fue también el amor, quise sentirme amado por mis hijos, no por ley sino por un sentimiento espontáneo que brotara libremente de su espíritu.
54. Los hombres, arrastrados por la fuerza de sus pasiones, han descendido tanto en sus pecados, que habían perdido toda esperanza de salvación, mas no hay ninguno que no pueda ser salvo; porque el espíritu, cuando se haya convencido de que las tempestades humanas no cesarán mientras no escuche la voz de la conciencia, se levantará cumpliendo con mi ley hasta llegar al final de su destino que no está en la tierra sino en la eternidad.
55. Los que creen que es absurda la existencia y piensan en la inutilidad de la lucha y del dolor, son los que ignoran que la vida es el maestro que modela y el dolor el cincel que perfecciona. No penséis que Yo hice el dolor para ofrecéroslo en un cáliz, No penséis que Yo os haya hecho caer. El hombre cayó en desobediencia por sí mismo, y es por eso que debe levantarse también por su propio esfuerzo. Tampoco penséis que solamente el dolor os perfeccionará, no, también practicando el amor llegaréis a Mí, porque Yo soy amor.
56. Si os puse en un largo y difícil camino, mirad que en él os voy acompañando; os sigo enseñando y ayudando con la cruz, y para daros pruebas de que os acompaño, llegué a hacerme hombre, para ser visible y tangible; pero sois necios en vuestros juicios, dudáis si me contempláis humanizado, diciendo que no es posible que vuestros ojos puedan mirar a Dios; y si os digo que soy Espíritu, entonces decís: ¿Cómo es posible conocer lo que no se ve y creer en ello?
57. Habéis llegado a un grado de evolución, en el que sabréis comprenderme en mi esencia divina y sentirme como espíritu. La
evolución y la reencarnación del espíritu, os han ido preparando para recibir mis nuevas lecciones.
58. Cuando la obscuridad que ha envuelto a la humanidad se disipe y se haga la luz en los espíritus, sentirán la presencia de una nueva era. Porque Elías ha vuelto entre los hombres, más como éstos no han sabido mirarle, ha sido necesario que manifestase su espíritu a través del entendimiento humano y de que se mostrase ante los videntes en aquella visión del profeta Eliseo: Sobre las nubes, en su carro de fuego.
59. Elías ha venido como precursor en este tiempo para preparar mi llegada; ha venido como profeta para anunciaros la nueva Era con sus combates y sus pruebas, pero también con la sabiduría de sus revelaciones. Viene con su carro de luz a invitaros a penetrar en él para levantaros sobre las nubes y llevaros a la mansión espiritual donde reina la paz. Confiad en él como en el buen pastor, seguidle espiritualmente como el pueblo siguió a Moisés en el Primer Tiempo, orad para que él os ayude en vuestro cumplimiento y si lo queréis imitar, hacedlo.
60. Eliseo, antes de que Elías fuera arrebatado por el carro de fuego y llevado a las alturas, le pidió que su don de profecía y su espíritu, se lo transmitiese para ser como él había sido en la tierra; y Elías, en prueba de que le concedía a su discípulo sus deseos, le dejó su manto y el espíritu de Elías y su don de profecía fueron en Eliseo como una señal reveladora de la comunicación espiritual con los hombres y de la reencarnación del espíritu.
61. En cada era y en cada revelación divina aparece Elías ante los hombres.
62. Aún no había llegado el Mesías a la Tierra, faltaba poco para que naciera en cuanto hombre y el espíritu del profeta ya había encarnado en Juan que luego fue llamado el Bautista, para anunciar la proximidad del Reino de los Cielos, que sería la presencia del Verbo entre los hombres.
63. Cuando más tarde me transfiguré en el monte Tabor para mostrarme en Espíritu ante algunos de mis discípulos, Elías vino con Moisés a tomar su lugar junto a su Señor, dando a entender en esta forma, que él tendría encomendado en el futuro un tiempo en el cual habría de hacer sentir su presencia entre la humanidad, despertando al espíritu adormecido de los hombres a la vida luminosa y perfecta.
64. Este es el tiempo confiado a Elías para que despierte a la humanidad, él es el precursor que llegará de pueblo en pueblo de nación en nación, de hombre en hombre, para decirles como lo hizo en aquel tiempo Juan en las orillas del Jordán, cuando les hablaba a las multitudes diciéndoles que se prepararan porque el reino de Dios ya estaba cerca. Ahora les dirá con su voz espiritual que penetren en
recogimiento, porque la presencia del Señor como Espíritu Santo es con los hombres.
65. Cuando Elías haya preparado a la humanidad, aparejando los caminos del Señor, volverá al Padre.
66. Cuando eso sea, no le pidáis que os deje su manto como se lo dejó a Eliseo, porque se ha manifestado espiritualmente, los tiempos han cambiado y debéis olvidar los símbolos, más él os dejará como un presente de amor y un testimonio de que estuvo entre vosotros, el don de la profecía.
67. Preparaos discípulos, aprended de Mí, para que Yo os envíe entre la humanidad, a predicar mi manifestación como Espíritu Santo, diciéndoles como Juan: “Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado a los hombres”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 32
1. Preparaos, porque quiero que analicéis la esencia de mi Verbo que he venido a derramar entre vosotros en este Tercer Tiempo.
2. Sois todavía los pequeños párvulos, debiendo ser ya los grandes discípulos, porque habéis vivido en varias encarnaciones. Debisteis ser niños sólo en el Primer Tiempo, para convertiros en mancebos en el Segundo y llegar a la madurez en el Tercer Tiempo.
3. Siempre os he contemplado como a pequeños niños, en vuestra infancia espiritual caminasteis inocentes, faltos de desarrollo en vuestras facultades y sentidos, ignorando vuestro principio, después recibisteis mis primeras lecciones y revelaciones. En el Segundo Tiempo debisteis ser ya los mancebos, que en plena juventud espiritual vivieran en forma elevada, mas os encontré agobiados, esclavizados, atados a ritos y tradiciones, y contemplando que no habíais aprovechado mis lecciones, vine a trazaros con mis ejemplos de caridad y amor el camino que os llevará a la tierra prometida, preparándoos para esta etapa de nuevas enseñanzas que prometí venir a daros. Os dije que fueseis fuertes, que luchaseis para no caer en una nueva esclavitud. ¿Y qué es lo que hicisteis con mi Doctrina? ¿Por qué habéis olvidado la promesa que os hice de volver entre vosotros espiritualmente? Estoy en Espíritu como os lo había ofrecido y no me reconocéis, preguntáis por qué os llamo Israel, y me pedís pruebas para crecer. ¿Por qué habéis caído en idolatría y en misticismo, confundiendo las prácticas materiales con el culto espiritual? Os encuentro confundidos por las falsas doctrinas con las que vuestros hermanos os han apartado del
sendero de vuestra evolución, os quejáis porque os falta la libertad; contemplo lo que habéis sufrido por el cáliz tan amargo que habéis apurado mas no penséis que Yo os haya castigado, no. Siempre he querido guiar vuestros pasos para que me améis como Padre y sintáis mi divina protección.
4. Han pasado muchos siglos desde el día en que os di mi palabra y mis últimas recomendaciones a través de Jesús, y hoy aparezco ante vosotros como Espíritu Santo cumpliéndoos mi promesa. No he venido a humanizarme, vengo en Espíritu y sólo me contemplarán los que se encuentren preparados. Mientras vosotros creéis en mi palabra y me seguís, otros no aceptan mi manifestación y la niegan. He tenido que darles grandes pruebas y gracias a ellas he ido venciendo su incredulidad. El amor y la paciencia que siempre os he manifestado, os hacen comprender que sólo vuestro Padre puede amaros y enseñaros en esta forma. Yo velo por vosotros y hago ligera vuestra cruz, para que no tropecéis. Os hago sentir mi paz para que caminéis llenos de confianza en Mí.
5. Siempre habéis sufrido porque no habéis tomado en cuenta mis ejemplos de humildad, no habéis mirado cuánto es lo que he descendido para hacerme oír y comprender de vosotros; más Yo os perdono, porque pertenecéis al primer pueblo, al primogénito. Vivid mis ejemplos y haced que la humanidad me ame, que se acerque a Mí, porque los hombres ya no saben buscarme, no sienten mi presencia, no reconocen mis beneficios y atribuyen a la casualidad mis prodigios, no confían en Mí y viven tranquilos en medio de su confusión. Os he dicho que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad; sabéis que gobierno al Universo con mis leyes de amor y que todos los seres me son obedientes. Sólo el hombre trata de burlar esas leyes sin querer hacer buen uso de su libre albedrío.
6. Descansad de vuestras vicisitudes. Hoy estáis agobiados bajo el peso de vuestros sufrimientos, en vuestro espíritu hay dolor y brota el llanto de vuestros ojos por el arrepentimiento de vuestras faltas. Habéis sido desconocidos por seguir mi causa, más os he dicho, que si os preparáis, podréis vencer y soportar los juicios de vuestros hermanos con la fortaleza que os dará la práctica de la caridad.
7. No en vano os he escogido como instrumentos para esparcir mi palabra, en vosotros deposito mi confianza, os encargo una delicada misión que es la de llevar la redención a vuestros hermanos con vuestros ejemplos. La simiente está en vosotros, es la misma con la que os he hecho vivir desde el principio. Espero buenos frutos de vuestra siembra como resultado de vuestro trabajo y de vuestros desvelos. Haced liviana la cruz que lleváis, cumpliendo con amor la misión que os he encomendado. Terminad vuestra obra, no temáis a la muerte del
cuerpo, pensad que vuestro espíritu no morirá jamás, solamente se despojará de la materia que le fue concedida como instrumento para vivir en la Tierra y que, una vez terminada su misión, pagará su tributo a la tierra y vuestro espíritu se libertará para ir en busca de horizontes sin límites empezando para vosotros una nueva vida en la que encontraréis la compensación de vuestro trabajo en este mundo.
8. Desechad costumbres y tradiciones erróneas. Tomad la luz en mi enseñanza para que vuestra duda se disipe y los misterios se aclaren según sea mi voluntad.
9. Os estoy demostrando la vida verdadera del espíritu, para que no viváis bajo injustas amenazas, que no cumpláis con mi Ley sólo por el temor al castigo del que os han hablado, los que no han sabido interpretar mi palabra Tomad mi ley; no es complicada ni difícil de entender. Todo el que la conoce y se rige por ella, no se confunde ni da cabida a palabras o pronósticos falsos, a ideas erróneas ni a malas interpretaciones. Mi ley es sencilla, señala siempre el camino que debéis de seguir, confiad en Mi. Yo soy el camino que os conducirá a la ciudad blanca, la tierra prometida, la cual tiene abiertas sus puertas, esperando vuestra llegada.
10. Me he complacido al entregaros una heredad que no os pertenece solamente a vosotros, sino a toda la humanidad. Habéis recibido tanto, que estáis en el deber de dar a todo el que solicite, parte de ese caudal. Llevad la luz a vuestros hermanos que pagan sus faltas en el cautiverio, consolad a los enfermos, ungidles con vuestro amor como lo hice en el Segundo Tiempo y veréis derramado en ellos el bálsamo de mi caridad. Alentad a los tristes, dadles conformidad y fortaleza. Así practicaréis vuestros dones y os sentiréis confortados.
11. Tenéis cerca al mundo de los espíritus virtuosos que vienen en vuestra ayuda. Pedid con fe y respeto y recibiréis sus beneficios. Llamadlos sin distinción ninguna, porque todos han sido preparados por Mí en igual forma, todos se han hecho dignos de venir en este tiempo en ayuda de la humanidad. Imitad su ejemplo y estad unidos a ellos en el ideal de progreso. He permitido a ese mundo espiritual que os enseñe y en la lucha que se aproxima, serán soldados invencibles y vuestro baluarte.
12. Mi Ley no es reducida, es infinita y podéis cumplirla en muchas formas. No os exijo que hagáis obras perfectas, pero debéis de estudiar y profundizaros en ella para que lleguéis a practicarla.
13. No quiero que después de escuchar mi palabra durante tanto tiempo, consideréis perdidos o mal empleados estos momentos. Si perseveráis, llegaréis a espiritualizaros y entonces seréis como un libro abierto ante vuestros hermanos. Después de 1950 alcanzaréis mayor grado de elevación. Yo seguiré comunicándome con vosotros por
inspiración y el pueblo recibirá vuestras palabras como mensajes que Yo le envío. En este tiempo reconoceréis cuán sabia y profunda fue mi enseñanza.
14. Después de 1950, año en que terminará mi comunicación bajo esta forma, grandes pruebas tendrá la humanidad. La naturaleza sufrirá trastornos, todo se conmoverá, habrá desorganización en todos los órdenes. Preparaos y en ese tiempo ayudad a los débiles, porque muchos sucumbirán en esas pruebas.
15.1950, temido por unos y ansiado por otros, está próximo a llegar; muchas sectas y religiones piensan en esa fecha y esperan los acontecimientos que aparecerán en torno de ella, para juzgar mí obra. Otros se preguntarán el porqué del caos mundial y vosotros hablaréis en mi nombre anunciando que después de ese caos la humanidad alcanzará la paz anhelada.
16. Porque Yo no soy insensible a vuestras penas, ellas llegan hasta Mí, y me hacen padecer.
17. ¿Por qué os miráis como extraños, viviendo en el mismo hogar, que es este mundo y distinguiéndoos por razas, clases y creencias? Yo os prometo que borraré las fronteras y acercaré los unos a los otros. Las coronas y lo cetros caerán, el poderlo desaparecerá y la riqueza también, porque ya es tiempo que dejen de existir estas diferencias. Llegará el día en que todos poseeréis por igual la Tierra. Iréis de un polo al otro, sin que nadie os lo impida. Desaparecerá la hipocresía, la mala voluntad, la vanidad, para dar lugar al amor y a la concordia. Y ese lamento que se eleva hasta Mí, por la viudez, la orfandad, la escasez de pan, la ausencia de paz y alegría, se cambiará por un himno de amor y de reconocimiento que brotará de todos mis hijos.
18. Vosotros os sentís tranquilos en vuestra nación. Porque disfrutáis de paz y de bienestar; más os digo que no confiéis demasiado, que no durmáis, que veléis y hagáis méritos, si queréis conservar esa paz.
19. Labriegos, os estoy tocando en las pruebas como en otro tiempo lo hice con el paciente Job, mas no penséis que lo hago con el deseo de haceros sufrir, no, es con el fin de que vuestro espíritu se fortalezca en ese crisol.
20. No tratéis de mostraros limpios ante Mí, si vuestra conciencia os reclama vuestras faltas y pecados, es mejor que os confeséis ante vuestro Padre y dejéis que su palabra, cual rio purificador, os limpie de toda mancha. Entonces os sentiréis dignos de presentaros ante vuestros hermanos para enseñarles la verdad que contiene mi enseñanza.
21. Mi paz es en vuestra nación, velad y orad, para que no perdáis esta gracia por vuestras malas obras. Retened mi paz, atesorad mi sabiduría. ¿No os habéis dado cuenta de cómo os está acechando la guerra, llamando a vuestras puertas y tendiéndoos lazos para haceros caer?
Más si sabéis velar no temáis, porque Yo os ayudaré-para que alcancéis el triunfo en vuestra lucha.
22. Yo soy Jehová, el que en todos los tiempos os ha librado de la muerte; Yo soy el Dios único que os ha hablado a través de todos los tiempos. Cristo fue mi Verbo que os habló a través de Jesús, Él os dijo: Quien conoce al hijo conoce al Padreé. Y el Espíritu Santo que hoy os habla también soy Yo porque un solo Espíritu Santo es el que existe, un solo Verbo y ése es el Mío.
23. Escuchad, discípulos: en el Primer Tiempo os di la Ley, en el Segundo os enseñe el amor con el cual deberíais interpretar aquellos mandamientos, y ahora en esta Tercera Era os envío la luz, para que penetréis en el sentido de cuanto os fue revelado.
24. ¿Entonces, por qué os empeñáis en encontrar tres dioses en donde sólo existe un Espíritu Divino, que es el Mío?
25. Yo di la ley a los primeros hombres y sin embargo, a Moisés le anuncié que enviaría al Mesías. Cristo en quien os di mi palabra, os dijo cuando ya su misión estaba concluyendo: “Yo me vuelvo al Padre de donde vine”; también os dijo: “EI Padre y Yo, somos uno solo”. Y luego prometió enviaros al Espíritu de Verdad, el cual vendría a esclarecer según mi voluntad y vuestra evolución, el misterio de mis revelaciones.
26. Más ¿Quién podrá hacer luz en mis arcanos y explicar estos misterios? ¿Quién podrá desatar el libro de mi sabiduría, si no soy Yo?
27. En verdad os digo que el Espíritu Santo, al cual ahora encontráis distinto a Jehová y a Cristo, no es sino la sabiduría que manifiesto a vuestro espíritu para haceros entender, contemplar y sentir la verdad.
28. Hoy os preparo para recibir mi palabra y que ella descienda como el rocío sobre las plantas sedientas, como agua cristalina que apague la sed de vuestro espíritu. Yo os recibo como tiernos niños en mi amor de Padre.
29. Empezáis a dar los primeros pasos en tierra firme, más si os estacionáis y más tarde desoís mis mandatos, no cerréis el camino a vuestros hermanos, a los que vendrán después de vosotros llenos de anhelo de servirme, a los que se han preparado y me están esperando. Si no aprendéis mi lección ¿Que podréis enseñar? Penetrad en mi obra e iluminaos para que podáis comprenderme, Yo soy el alfa y la omega, principio y fin de toda enseñanza.
30. En este tiempo os anuncio las pruebas que han de ser; tres cuartas partes de la tierra desaparecerán, el dolor llamará a todos los hombres y el mundo sufrirá grandes rigores. Más si os preparáis, por uno de vosotros se salvará una comarca. La ciencia que el hombre ha alcanzado, no bastará para curar las enfermedades extrañas que han de aparecer, comprenderéis entonces que tenéis que elevaros más allá de
lo terrestre para sanar y remediar los males. Israel librará a la humanidad de grandes calamidades, más cuanto es lo que tenéis que prepararos para cumplir con vuestro destino. Los apóstoles de este tiempo irán de comarca en comarca llevando la “buena nueva” y sus dones serán como una fuente inagotable que desborda sus beneficios en todos los hombres.
31. Con cada prodigio que les conceda levantarán la fe de nuevos apóstoles y su misión será grande. ¡Más hay de ellos si se envanecieran!, porque perderán los dones.
32. Respetad los dones concedidos a vuestros hermanos. Cultivad el árbol que os he confiado, porque todos sois labriegos de una sola campiña. Mi caridad os sigue por doquiera, conozco vuestras obras y pensamientos. Velad y orad, porque la humanidad necesita de vuestra oración para su evolución espiritual.
33. Muchos de vosotros creéis contradictorios vuestros sufrimientos con la ley de amor del Padre porque pensáis: Si soy hijo de Dios, si el Padre universal y todopoderoso me creó ¿Por qué me dejó caer, por qué no me hizo obediente, bueno y perfecto?
34. En verdad os digo, que no habéis meditado en lo que pensáis. Lo que creéis contrario a mis leyes, es precisamente la confirmación de la ley de amor, y para que mejor lo entendáis, escuchad. En la escala divina hay un número infinito de seres, cuya perfección espiritual les permite ocupar diferentes peldaños según el grado de evolución que han alcanzado. Vuestro espíritu fue creado con atributos adecuados para evolucionar por esa escala de perfección y llegar hasta determinado fin en los altos designios del Creador.
35. El destino de esos espíritus no lo sabéis, más Yo os digo que es perfecto como todo lo creado por Mí.
36. Aún no comprendéis los dones que os dio el Padre, mas no temáis porque más tarde os daréis cuenta de ellos, y les veréis manifestarse en plenitud.
37. El número infinito de espíritus que como el vuestro habitan diferentes moradas, se encuentran unidos entre sí por una fuerza superior que es la del amor. Fueron creados para la lucha, para su elevación, no para la inmovilidad. Los que han cumplido con mis mandatos han llegado a ser grandes en el amor divino. Sin embargo os recuerdo, que aun habiendo alcanzado vuestro espíritu grandeza, poder y sabiduría, no llegará a ser omnipotente, ya que sus atributos no son infinitos como lo son en Dios. Sin embargo, ellos os bastarán para llevaros a la cumbre de vuestra perfección por el camino recto que os trazó desde el primer instante, el amor de vuestro Creador.
38. Al crearos os di el don del libre albedrío, para que por vuestra propia voluntad me glorificaseis, con el amor y la caridad que derraméis en vuestros hermanos.
39. Un espíritu sin libre albedrío, no sería digna creación del Ser Supremo. Sería un ser inerte, sin aspiraciones a su perfeccionamiento.
40. Hoy vivís todavía dentro de una vida material debido a la falta de fraternidad, porque en los dominios de lo espiritual todo vive en perfecta armonía.
41. La falta de comprensión con el amor divino provoca el atraso para el espíritu, que sólo puede evitarse volviendo al camino, al arrepentimiento definitivo y a la obediencia.
42. En vuestro mundo actual vuestros hermanos que cultivan la ciencia no os han conducido a la cumbre de vuestra evolución, os han llevado al dolor, al abismo, a la soberbia; más en ningún instante os he abandonado, sois vosotros los que habéis sido lentos para responder a mi llamado de amor.
43. Por haber abusado de la amorosa y justa libertad que os dio vuestro Padre, os tenéis que purificar con dolor y lágrimas, de las manchas que imprimisteis en vuestro espíritu. Sin embargo el que con resignación restituya sus errores, alcanzará su evolución y su ascenso será más rápido que su caída.
44. Por siglos y siglos os he venido dando ejemplos y pruebas de ternura, de amor divino que a veces han logrado conmover vuestro corazón haciéndoos exclamar: “Yo os amo, Señor, Yo os admiro”. Más Yo os pregunto: Si me amáis ¿Por qué no me imitáis, poniendo en práctica mis enseñanzas? ¿Por qué os habéis alejado de la vida espiritual, retrasando con ello vuestra evolución? ¿Cómo os atrevéis a culpar a Dios de vuestras propias caldas, de vuestro dolor y de vuestra imprudencia?
45. Hoy que os llamo no todos me escucháis, sin embargo, Yo os prometo que todos me escucharan y que ninguno de mis hijos se perderá en la eternidad del espíritu.
46. Unos me buscarán respondiendo a mi amor, otros agobiados por el dolor implorarán que mi misericordia detenga su cáliz de amargura.
47. Os estoy ampliando el mensaje que os di a través de Jesús, aún no queréis abandonar las inciertas veredas en las que os habéis extraviado.
48. ¿Acaso queréis culparme de todo lo que no viene de Mí y que ha sido vuestro? Yo os he dicho que sembréis amor, y en vez de ello habéis sembrado odio. ¿Queréis acaso recoger amor?
49. Os he enseñado a vivir en paz una vida sencilla, pura y elevada y vosotros insistís en vivir una constante guerra de odios, materialismo e insanas ambiciones.
50, Pedís a Dios casi siempre sin saber lo que pedís, más vosotros nunca dais a Dios lo que Él os pide para vosotros mismos.
51. Si os habéis envanecido y extraviado tanto en las enseñanzas divinas, ¿Cómo pretendéis que Dios os dé lo que no sabéis pedir o que rija al universo conforme a vuestra idea o voluntad? En verdad os digo que el universo no existiría un segundo si os dejara gobernarlo bajo vuestros caprichos humanos.
52. Os he dado una gota más de la esencia divina, más os daré eh lecciones venideras. Pero no toméis mi enseñanza sin analizadla, ella os llenará de luz para que interpretéis mejor mis revelaciones.
53. Toma la esencia de la enseñanza, e interpretadla como os dicte vuestra conciencia y vuestro corazón.
54. La espiritualizad no se encuentra en textos de religiones o ciencias; se encuentra en vuestro espíritu que estaría dignamente ocupado si cumplieras Siempre con el precepto que os dice Amaos los unos a los otros”.
55. No forméis nuevas filosofías, ni teorías derivadas de esta doctrina, no levantéis templos materiales, ni hagáis alegorías o símbolos. Yo os daré todas las revelaciones que os correspondan en estos tiempos.
56. En verdad os digo que no sois los únicos que poseeréis la verdad, los ministros de las distintas religiones, los científicos, creyentes e increyentes todos son en su origen criaturas espirituales de Dios, a quienes colmaré de gracia durante su jornada.
57. Invitad humildemente a vuestros hermanos a que estudien mi doctrina de amor, de caridad y elevación espiritual. No olvidéis que ninguna de vuestras obras será perfecta si no descansa sobre el amor hacia todo lo que veis y aun hacia lo que sólo presentís en los instantes de vuestra meditación.
58. Hay muchas vidas en lo invisible, presentidlas, bendecidlas y amadlas.
59. No forméis idolatrías, fanatismo, ni jerarquías materiales. No hay más grandeza que la luz que engalana al espíritu que por su virtud ha alcanzado la perfección.
60. Quien ama más, es más grande que aquél que se dice serlo por su cargo o su vanidad.
61. Recordad a Jesús.
62. Vuestro entendimiento es más claro en estos tiempos y mi palabra también se hace más comprensible.
63. Mi templo es vuestro corazón, su luz es mi amor. La mayor ofrenda que en él podréis depositar, es la paz de vuestro espíritu, si vivís haciendo el bien, bendiciendo y amando a vuestros hermanos.
64. ¿De qué os servirían cánticos, oraciones y ritos, si en vuestro interior sólo ocultaseis bajas pasiones? Tengo sed de vuestro amor, no
del incienso. Menos lágrimas y más luz, es lo que deseo que haya en vuestra existencia.
65. De todo tendréis que responder y conforme sean vuestras malas obras, más enérgicos juicios recibiréis de vosotros mismos; porque Yo no os juzgo, eso es falso, es vuestro propio espíritu en su estado de lucidez vuestro tremendo acusador y terrible juez. Yo soy el que os defiende contra la turbación, el que os absuelve y salva porque soy el amor que purifica y perdona.
66. Nuevas enseñanzas os daré para que entendáis esta lección que es una página más que os doy para que forméis el “Libro de la Vida Verdadera”.
67. Cumplid con mi ley y por vuestros ejemplos de humildad, de caridad y amor, estas pequeñas multitudes se multiplicarán y serán tan numerosas, como las estrellas del firmamento y como las arenas del mar.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!
ENSEÑANZA N° 33
1. Una vez más el Maestro abre el libro de su enseñanza para explicaros sílaba por sílaba su doctrina de amor. Si como Padre queréis escucharme, os digo: He aquí la mesa preparada para que os sentéis a saborear los manjares que con tanto amor os tengo reservados.
2. Vengo en espíritu a manifestarme entre mis discípulos. Vosotros llamáis a este tiempo el de la luz y es que todo espíritu y toda materia han sentido mi presencia espiritual.
3. Yo soy la luz y el camino y no todos os dais cuenta de la finalidad de mi manifestación entre vosotros; en vez de regocijaros con mi divina enseñanza y mis revelaciones, creyendo que sólo he venido a remediar vuestras necesidades y aflicciones materiales, permanecéis sordos a mis inspiraciones y os concretáis a pedir pan, trabajo, dinero o salud, sin comprender que todo beneficio material os lo concedo por añadidura.
4. Algunos venís con el corazón lleno de gratitud y regocijo porque habéis recibido alguna caridad que para vuestra vida terrenal solicitabais y Yo os bendigo: pero en verdad os digo que son mayores los dones espirituales que existen en vuestro ser, los cuales ante el estímulo de mi enseñanza, comienzan a daros sus primeros frutos, y de ello aún no me habéis dado las gracias.
5. Abrid vuestro corazón para que sintáis dentro de él todo cuanto os estoy concediendo. He aquí por qué muchas veces os he dicho que estando Yo entre vosotros no me habéis sentido.
6. ¿He de volver a hacer las obras que llamáis milagros como en el Segundo Tiempo, para ser creído? ¿Tendré que dar vista al ciego, movimiento al paralítico y la vida a Lázaro, para despertar vuestra fe? En verdad os digo: que en este tiempo, muchos ciegos han visto la luz, muchos tullidos han caminado y muchos muertos se han levantado a la vida de la gracia.
7. Dos caminos se presentan de nuevo ante vuestra vista, los mismos que conocéis desde el principio de vuestra peregrinación. Ancho y florido el uno, el otro estrecho y sembrado de espinas; vosotros queréis transitar por el camino estrecho, que es el de la virtud sin abandonar el otro y esto no es posible.
8. De cierto os digo que no conocéis mi sendero y que a pesar de sus innumerables pruebas, en él está la paz, al contrario del camino anchuroso que brinda placeres dejándoos sólo dolor y hastío en el corazón.
9. Quiero que vuestro espíritu viva eternamente en mi paz, por eso me manifiesto ante él para doctrinarle en esta forma. No olvidéis que en este tiempo habéis vuelto a pactar con vuestro Padre ante el arca de la nueva alianza.
10. Es mi voluntad que en los tiempos de dolor que se acercan, permanezcáis firmes y os levantéis a dar mi enseñanza a vuestros semejantes. Cuando extendáis entre la humanidad mi palabra y vuestro testimonio, no os desaniméis ante la duda de vuestros hermanos. ¿Por ventura todos creísteis cuando por primera vez me escuchasteis? Ahora que poseéis ese cuerpo o envoltura aprovechadle para cumplir vuestra misión ante la humanidad. ¡Cuántos de los que habitan en el espacio espiritual quisieran poseer una materia a la que consideran como una joya!
11. A vuestro espíritu le digo: Dejaos guiar por la conciencia y a vuestra materia: Dejaos conducir por el espíritu y entonces mi paz será con vosotros. Si así lo hacéis vuestro espíritu estará velando como las vírgenes de la parábola, con su lámpara encendida esperando la llegada del esposo. Bienaventurados los que vivan velando, porque estarán atentos para recibirme y cuando llegue para ellos la última hora y llamen a la puerta del valle espiritual, Yo les abriré.
12. Si trabajáis celosamente, mañana estaréis Conmigo. Preparaos con estas enseñanzas para que os levantéis imitando a mis discípulos del Segundo Tiempo y llevéis la luz a vuestros hermanos impartiendo el consuelo a los atribulados. Despertad de vuestro letargo, porque si vosotros que tenéis la ley, no comprendieseis mi palabra, ni dieseis testimonio de Mí, llegarán las pruebas, seréis interrogados, y sino habéis asimilado mi enseñanza, ¿Qué responderéis? Entonces seréis juzgados y sentiréis temor y arrepentimiento recordando que el Maestro
os habló amorosa e incansablemente. Más si estudiáis y meditáis mi palabra, estaréis preparados para cuando tengáis que hablar de esta revelación y los que os comprendan dirán: En verdad el Divino Maestro estuvo con vosotros. Si a pesar de vuestro comportamiento fueseis desconocidos por vuestros hermanos, no teméis, que Yo reconoceré vuestra labor, y después de que venzáis en las grandes pruebas, os daré el supremo goce de la paz.
13. En el futuro muchos os consagraréis a impartir esta enseñanza entre la humanidad y veréis fructificar vuestra labor y multiplicarse la simiente divina.
14. Estoy llamando a todos los caminantes para que oigan mi voz que les invita a la elevación y a poseer la vida eterna. En este día en que el Verbo Divino se hace oír, aprovechad su palabra e iluminaos con ella porque en el saber está la luz y vuestra salvación.
15. Si mi ley os enseña la moral, la rectitud y el orden en todos los actos de vuestra vida, ¿Por qué buscáis caminos adversos labrándoos con ello el dolor, y cuando partís al más allá dejando vuestro cuerpo en la Tierra, lloráis, porque habéis amado mucho esa envoltura? Al sentir que ya no os pertenece la materia y que tenéis que seguir el camino hasta llegar a Mí, os he dicho: Hijo mío, ¿Qué me hacéis presente? ¿Habéis vivido en la Tierra cumpliendo mis mandatos? Y vosotros avergonzados y cabizbajos, porque no lleváis un presente de amor para quien tanto os ama y tanto os ha concedido, habéis formado cadenas que abruman a vuestro espíritu, y éste, habiendo perdido la gracia, aparece sin luz, llora y se lamenta, sólo oye la voz del Padre que le llama, mas como no ha evolucionado ni se siente digno de llegar a Él, se detiene y espera, pasan los tiempos y el espíritu vuelve a escuchar la voz, y en medio de su pena pregunta quién le habla y esa voz le dice: Despertad, ¿No sabéis de dónde habéis venido, ni a dónde vais? -Entonces eleva sus ojos, ve una inmensa luz, ante cuyo esplendor se contempla mezquino, reconoce que antes de haber sido enviado a la Tierra ya existió, ya era amado por el Padre que es de quien provenía la voz y que ahora al verle en doloroso trance, sufre por él, conoce que ha sido enviado a distintas moradas para recorrer el camino de lucha y alcanzar por sus méritos su galardón, y el hijo pregunta: Si antes de ser enviado a la Tierra he sido vuestra criatura muy amada, ¿Por qué no he permanecido en la virtud y he tenido que descender, que sufrir y trabajar para volver a vos? La voz le ha contestado: Todos los espíritus han sido sometidos a la ley de evolución y en ese camino mi Espíritu de Padre los protege siempre, y se complace en las buenas obras del hijo. Ciertamente os he enviado a la Tierra para que hagáis de ella una mansión de lucha, de perfeccionamiento espiritual, no un valle de guerra y dolor. Os he dicho que os multipliquéis, que no seáis estériles,
y cuando volvéis al valle espiritual no traéis cosecha alguna, sólo lloráis y venís sin gracia con que Yo os he revestido; por eso os envió una vez más y os digo: limpiaos, buscad lo que habéis perdido y labrad vuestra elevación. El espíritu vuelve a la Tierra, busca un pequeño y tierno cuerpo humano para descansar en él y dar principio a la nueva jornada; encuentra el pequeño niño que le es señalado y lo toma para restituir sus faltas a mi ley. Con conocimiento de causa viene el espíritu a la Tierra, sabe que es aliento del Padre y conoce el encargo que de Él trae.
16. En los primeros años es inocente y conserva su pureza, permanece en contacto con la vida espiritual, después empieza a conocer el pecado, mira de cerca el orgullo, la soberbia y la rebeldía de los hombres ante las leyes justas del Padre, y la carne reacia por naturaleza, empieza a contaminarse con el mal. Caído en tentación, olvida la misión que trajo a la Tierra y se levanta haciendo obras adversas a la ley. Espíritu y materia toman los frutos prohibidos, y cuando han caído en el abismo les sorprende la última hora. Vuelve el espíritu a encontrarse en el espacio, cansado y doblegado por el peso de sus culpas. Entonces recuerda la voz que en otro tiempo le habló, que aún le llama, y después de llorar mucho, sintiéndose perdido sin saber quién es, recuerda que ha estado ya en aquel sitio, y el Padre que lo ha creado con tanto amor, aparece en su camino diciéndole: ¿Quién sois, de dónde venís y a dónde vais? El hijo reconoce en aquella voz la palabra de quien le ha dado el ser, la inteligencia y los dones, al Padre que siempre perdona, lo purifica, le aparta de las tinieblas y le conduce a la luz, éste se estremece porque sabe que está ante el Juez y habla diciendo: “Padre, mi desobediencia y mis deudas contigo son muy grandes y no puedo aspirar a vivir en tu morada porque no tengo méritos, hoy que he retornado al valle espiritual veo que sólo he acumulado faltas, las que debo restituir”. Mas el Padre cariñoso le señala una vez más el camino y vuelve a encarnar, a formar parte de la humanidad y entonces el espíritu ya experimentado, con mayor fuerza, doblega la envoltura para sobreponerse y obedecer los dictados divinos, se entabla la lucha, combate con los pecados que hacen caer al hombre y quiere aprovechar la oportunidad que le ha sido concedida para su salvación; lucha de principio a fin y cuando las canas brillan en su sien y su cuerpo, antes robusto y fuerte, va doblegándose por el peso de los años y perdiendo energías, el espíritu se siente fuerte, más desarrollado y experimentado; ¡Qué grande y repugnante le parece el pecado! se aleja de él y llega al final; ya sólo espera el momento en que el Padre lo llame, porque ha llegado a la conclusión de que la ley divina es justa y la voluntad de Dios es perfecta. Que ese Padre vive para dar vida y salvación a sus hijos, y cuando llegó el día postrero, palpó en su carne
la muerte y no sintió dolor, se apartó callada y respetuosamente, contemplase en espíritu, y como si tuviese delante de el un espejo, se miró hermoso y radiante de luz. Entonces la voz le habló y le dijo: Hijo ¿A dónde vais? Y él que sabía quién era, acercase al Padre, dejó que su luz invadiera su ser y habló así: ¡Oh Creador, oh amor Universal, vengo a vos para descansar y entregaros el cumplimiento! La cuenta estaba saldada y el espíritu se encontraba sano, limpio y sin cadenas de pecados, y vio delante de él el galardón que le esperaba. Sintió después que se fundía en la luz de aquel Padre, que su gozo era mayor y contempló una mansión de paz, una tierra santa y un silencio profundo y quedó descansando en el seno de Abraham.
17. Os hablo de las maravillas que encierra la vida espiritual y os presento mi enseñanza. ¿Queréis cumplir en la Tierra para llegar a Mí, oh pueblo de Israel, oh humanidad, hija mía? Por méritos penetraréis en el Reino Celestial, y con la práctica de las virtudes alcanzaréis la paz en la Tierra.
18. Habéis encarnado tiempo tras tiempo y en cada reencarnación habéis hecho más grande vuestra deuda y restitución. No me culpéis de vuestros sufrimientos porque Yo no os castigo, vosotros sois los que dictáis vuestra sentencia.
19. Aquí tenéis el último tiempo para reparar vuestras faltas.
20. He retornado entre vosotros en virtud de la promesa que os hice, he hecho pacto con vosotros desde los primeros tiempos y os guiaré hasta el fin. Porque sois el pueblo que se ha preparado para sentarse a mi mesa. Yo soy el manjar y el fruto, el pan y el vino.
21. Incansablemente venís a escucharme para calmar vuestra hambre y sed de justicia, como en el Segundo Tiempo en que también me siguieron los hombres hambrientos de amor. Entregué mi palabra en los valles, en las montañas, en los mares, y en el desierto me siguieron las multitudes; su fe no conoció el cansancio, su firmeza era inquebrantable, entonces mi piedad se extendía sobre aquellos hombres y los envolvía en la esencia de mi palabra. Las madres llevaban en brazos a sus hijos; los hombres abandonaban sus tareas para escucharme; los ancianos apoyados en su báculo seguían a la multitud.
22. Fue en una de esas ocasiones, cuando el Maestro realizó el milagro de los panes y de los peces, como una demostración de que cualquier pan alcanzará cuando sea repartido con amor y sin distinciones, porque la conformidad y la fraternidad serán también un sustento.
23. Los mismos discípulos habían dudado de que tan escasas provisiones alcanzaran a alimentar multitud tan grande, más cuando vieron realizado el milagro, avergonzados se dijeron para sí: “En verdad, éste es el Mesías”.
24. Aquí me tenéis nuevamente en el Tercer Tiempo, vengo a entregaros el pan de la vida eterna del cual comerá la humanidad.
25. Vengo a daros esta palabra por medio del entendimiento humano para comunicarme en esta forma, tuve que esperar la evolución espiritual y mental del hombre para servirme de él en este tiempo. Mi voluntad se ha cumplido y este misterio se convertirá en claridad, para todos aquellos que no aciertan por ahora a comprenderlo.
26. No temáis a los juicios y mofas de las sectas y religiones; ellas son las que teniendo en sus manos los libros de las profecías no las han interpretado y por ello no me han sabido esperar. En cambio, vosotros que no conocías las profecías que hablaban de mi retorno como Espíritu Santo, me estabais esperando. Ya ha llegado el Tercer Tiempo y la humanidad no ha sabido interpretar el evangelio.
27. Cuantos pueblos van como ovejas sin pastor, más Yo estoy con vosotros y para hacerme reconocer, me he manifestado en la pobreza y en la humildad como en el Segundo Tiempo. Si la humanidad quiere identificarme a través de los que me siguen, podrá lograrlo; los enfermos, los tristes, los humillados, los cansados, los hambrientos y sedientos de justicia, los muertos a la fe, son los que vienen en pos de Mí.
28. A nadie extrañe el que no haya aparecido en este tiempo en el seno de alguna iglesia, tampoco en el Segundo Tiempo surgí de alguna religión.
29. No me encontraré donde exista vanidad, materialismo e idolatría; quiero manifestarme en el seno de la más grande sencillez y humildad, donde no existan ritos que os hagan olvidar la esencia de mi Ley; por eso no os extrañe verme rodeado de menesterosos, de rudos y pecadores, porque he puesto en ellos mi caridad transformándolos en seres útiles, donándolos para que conviertan a muchos, y por ellos que sois vosotros, he dado pruebas manifiestas de mi poder. Más si a pesar de ello aún dudáis, no temáis “Que nadie es profeta en su tierras. Mañana vendrán los extranjeros y os creerán, o iréis a tierras desconocidas y os recibirán, porque no todos dudan de vosotros; también hay quienes os siguen y se apoyan en vuestro amor y caridad, sirviéndoos de aliciente y estímulo en la difícil pendiente del camino. ¿Qué será de aquellos que os siguen y encuentran fuerza en vosotros, si llegaseis a flaquear? Cuando os sintáis débiles, buscadme y os fortaleceré. Si llegáis a encontrar el dolor, no penséis que os he castigado, sacad de aquella prueba el provecho que encierra para vuestra evolución.
30. Con sólo quererlo ya seréis limpios ¿Que mérito tendría que Yo fuera quien os purificara? Que cada quien restituya sus faltas a mi Ley,
eso sí tiene mérito, porque entonces sabréis evitar en lo futuro las caídas y errores, porque el dolor os lo recordará.
31. Si entre la falta cometida y sus naturales consecuencias se interpusiese un arrepentimiento sincero, el dolor no os llegará, porque entonces ya seréis fuertes para soportar con resignación la prueba. El mundo apura un cáliz muy amargo y Yo nunca le he castigado, más después de su dolor vendrá a Mí, que le estoy llamando, para entonces, los que fueron ingratos sabrán dar gracias al que sólo bienes ha derramado en su existencia.
32. Hasta ahora no ha sido el amor humano el que se imponga en el mundo; ha sido, como lo fuera desde el principio de la humanidad, la fuerza la que impera y vence. El que ha amado ha sucumbido víctima de la maldad.
33. EI mal ha extendido su reino y se ha hecho fuerte en la Tierra, y es precisamente en este tiempo cuando vengo a oponer mis armas a esas fuerzas, para que el reino del amor y de la justicia se establezca entre los hombres; antes combatiré, porque para daros la paz de mi Espíritu, es menester que haga la guerra y destruya todo mal.
34. EI día de justicia ya es entre vosotros, vivos y muertos escucháis en este tiempo la voz de la conciencia.
35. Este mundo no es la mansión eterna para vuestro espíritu, si así fuese, no veríais morir vuestro cuerpo que tanto amáis, no verías extinguirse la vida de vuestros padres, de aquéllos que os dieron el ser. Todo es perecedero, nada es estable en este mundo, si aquí todo fuese bienandanza y placeres, jamás os acordaríais de vuestro espíritu, no pensaríais en los demás, ni me recordaríais.
36. Muy largo ha sido el camino de dolor que ha recorrido vuestro espíritu y no quiero que encontréis dolores más grandes de los que ya habéis conocido; retornad a Mí en busca de la paz, buscad vuestra perfección y os convertiré en maestros que enseñen y rescaten a los perdidos en las tinieblas de la ignorancia.
37. Hombres que habéis llorado ante mis palabras de perdón, ¿Por qué, mostrándome vuestra diestra manchada con la sangre de vuestro hermano, la justicia aún no ha llegado a vosotros? No temáis, que vuestro arrepentimiento verdadero será como un manto que os defienda y mi perdón como agua cristalina os fortalezca en vuestra restitución. Mas, ¡Ay del que haya matado y no haya saldado su cuenta! ¡Ay del que haya hurtado, causado deshonra, o no haya cumplido para con sus padres! porque entonces la vida y el dolor, como un sabio juez les juzgará, y como un maestro les enseñará.
38. Hoy habéis llegado hasta Mí venciendo todos los obstáculos y ansiosos de escuchar de nuevo mi palabra, porque tenéis el anhelo de
convertiros en mis discípulos, y por eso venís a escuchar y a estudiar mi lección divina.
39. Sabéis que para regeneraros y encontrar fuerzas para vencer vuestras pasiones, no hay nada mejor que mi palabra que ilumina vuestro espíritu y despierta en vosotros el verdadero amor por vuestra limpidez espiritual.
40. Este es el tiempo en que mi palabra es vertida con mayor extensión para que no ignoréis lo que os revelo, más si a veces os hablo en sentido figurado, es para que grabéis mejor mis lecciones.
41. Soy la barquilla salvadora que se ha presentado al alcance del náufrago próximo a perecer; quienes han sido puestos a salvo en la orilla donde está la paz, sienten después en su interior, el deber de hacer lo mismo con sus semejantes cuando están en peligro de perderse.
42. Las naves se han agotado y son muchos los náufragos que piden ayuda. Ved a la humanidad perdiéndose en los vicios, en la perversidad y en el crimen; ved a los hombres consagrados a una vida de materialismo y egoísmo; las mujeres se han familiarizado con el pecado que reina en todas partes, pierden su virtud y su delicadeza, el hogar que es el templo del hombre, es profanado porque de él desaparece la luz, el calor y la paz.
43. Vengo a este planeta y en él busco al espíritu del hombre que es el templo de Dios, y enciendo en él la fe hablándole de un mundo nuevo, de un mundo de paz, al cual puede llegar con la regeneración y la fraternidad. Unos sienten latir con fuerza su corazón y hacen suyo el ideal divino; otros se quejan de obstáculos y dificultades como pretextos para no seguirme. A éstos les falta la fe y no han comprendido que quien se aparta de su destino, una y otra vez tendrá que llegar al mismo punto hasta que haya recorrido todo el camino.
44. No os digo que os apartéis de vuestros deberes materiales ni de los sanos goces del corazón y de los sentidos; sólo os pido que renunciéis a lo que envenena a vuestro espíritu y os enferma el cuerpo.
45. Quien vive dentro de la ley, está cumpliendo con lo que le dicta su conciencia. El que huye de las satisfacciones lícitas para sumergirse en los placeres prohibidos, aun en los instantes de mayor placer se pregunta por qué no es feliz ni encuentra paz. Porque de goce en goce va descendiendo hasta perderse en el abismo, sin encontrar la verdadera satisfacción para su corazón y su espíritu.
46. Hay quienes necesitan sucumbir apurando hasta la última gota del cáliz donde buscaron el placer sin encontrarlo, para que puedan escuchar la voz de Aquél que eternamente les está invitando al festín de la vida eterna.
47. Yo recibo la ofrenda de mis discípulos. Elías os ha preparado y ha intercedido ante Mí, para que vosotros seáis dignos de escuchar mi
palabra y sepáis aprovechar su esencia. Mi promesa es que todo el que me busque en su tribulación, será consolado.
48. Es la era del Espíritu Santo en la que estoy comunicándome con el hombre. De los que me han oído, unos empiezan a reconocerme y otros ya me aman. Cuando este tiempo de mi comunicación haya pasado, la humanidad sabrá quién ha venido, reconocerá a Elías como precursor lleno de gracia y potestad, y al Maestro que ha descendido por amor al género humano.
49. Discípulos amados, imitadme para que lleguéis pronto al final de vuestra restitución, donde Elías el pastor que os ha guiado a través de los tiempos, os presentará ante Mí.
50. No quiero que los espíritus al desprenderse de esta tierra se sientan solitarios o perdidos en la inmensidad del valle espiritual que a todos espera; por esto Elías os habla os prepara para ese paso transitorio, y vosotros debéis dar a conocer a vuestros hermanos a ese espíritu que es pastor e intermediario entre el hombre y su Creador.
51. Estáis contemplando una etapa de rigor y de justicia, todos recogéis ahora el fruto de vuestra labranza; este tiempo tenía que llegar, escrito estaba, Yo os previne que oraseis e hicieseis penitencia, y os he encontrado dormidos, sin recordar mis palabras. Mas Yo velo por vosotros y he venido una vez más a traeros mi enseñanza que os muestra muy amplios horizontes; si sabéis comprenderla seréis fuertes y de gran voluntad. Y cuando esta luz haya penetrado en vuestro espíritu, id hacia los demás y ayudadlos a salir de su letargo, tened caridad de los que pecan por ignorancia y señaladles el camino que les conduzca a su salvación.
52. Los que ayer eran párvulos los estoy convirtiendo en discípulos, y a los discípulos los acerco más a Mí. A todos os he colocado en una sola escala y he participado de vuestras tribulaciones. El dolor de la humanidad llega a Mí, Elías lucha por la unificación de espíritu en los hombres. La nueva Torre de Babel ha crecido en soberbia y división, mas frente a ella Yo levanto la Torre de Israel con bases de humildad y de amor. La lucha será grande, pero al fin, la virtud abatirá al pecado y la paz se restablecerá. Entonces los que habían sido débiles serán fuertes; los ciegos abrirán sus ojos y será el verdadero despertar del espíritu para penetrar en una vida de evolución.
53. EI oro y el poder que tanto ambiciona el hombre, no le darán la paz a su espíritu, ni consuelo en su lecho de enfermo, solo endurecerán su corazón. Cuántas veces he presentado ante los ojos de los acaudalados, cuadros de dolor para probar sus sentimientos y han sido indiferentes a la orfandad, a la miseria y al dolor de sus semejantes, sin comprender que sólo los he hecho depositarios de bienes materiales para que los repartan con justicia y caridad.
54. Hay muchos seres que esperan una mano piadosa que les cure, una palabra de consuelo o un ejemplo que les redima. El espíritu padece hambre de amor, de sinceridad y de justicia, y vos, Israel, podéis dar, porque Yo os he entregado un caudal de bienes espirituales que debéis esparcir.
55. No todos los tiempos serán de paz para vosotros, por eso, hoy que aún tenéis libertad, debéis trabajar con afán y preparar con la oración a vuestros hermanos de otras naciones, ya sabéis que para el espíritu no hay distancias y así, el día en que mi doctrina sea llevada por mis mensajeros, éstos no tropiecen, sino que encuentren amigos, hermanos que comprendan su misión y les den apoyo y calor.
56. Aquél a quien le sea encomendado este mensaje, y viva en comunión Conmigo, le inspiraré obras perfectas y manifestaré mi Espíritu en sus palabras.
57. Muchos de vosotros, habéis sentido el desprecio de la humanidad por seguir al Maestro, otros habéis sido rechazados en el hogar de vuestros padres y otros habéis sido repudiados por vuestra esposa o esposo, mas pensad que Yo todo lo contemplo y que vuestro sacrificio lo compensaré con creces.
58. No miréis enemigos sino hermanos en todos los que os rodean. No pidáis castigo para que deis ejemplo de perdón y no haya remordimiento en vuestro espíritu. Cerrad vuestros labios y dejad que Yo juzgue vuestra causa.
59. Sanad a los enfermos, volved la razón a los extraviados, apartad a los espíritus que nublan la inteligencia y haced que ambos recobren la luz que han perdido.
60. Orad por las naciones, que Yo velaré por vosotros. Llevad mi palabra a todos los corazones, después dadme gracias por los beneficios que hayáis recibido, porque habréis reconocido que la hoja del árbol no se mueve sin mi voluntad.
61. De cierto os digo que los que más se han alejado de Mí, se dan cuenta de que es tiempo de justicia, porque tienen presentimientos e inquietudes.
62. Mi voz como una trompeta, está llamando y despertando a los espíritus, más si la humanidad se hubiese preocupado por estudiar y analizar las profecías del Primero y Segundo Tiempos, nada de cuanto ahora acontece le sorprendería, ni le confundiría, porque ya todo estaba pronosticado.
63. Mi palabra de ayer se cumple hoy, porque antes dejaría de alumbrar el astro rey, que ella dejare de cumplirse.
64. Soportar la amargura que os ocasiona la guerra de los pueblos, no claméis justicia sobre ellos, que bastante amargo es ya su cáliz. Sed misericordiosos en vuestros juicios, pensamientos y oraciones.
65. Quienes aún disfruten de alguna paz, tienen el deber de orar para ayudar espiritualmente a los que sufren los rigores y calamidades de la guerra.
66. Si en vez, de piedad, sentís cólera o desprecio hacia quienes causan tantos sufrimientos a la humanidad, en verdad os digo que os despojáis de toda elevación espiritual y de toda comprensión.
67. Dejad que mi voz encuentre eco en vuestro corazón; llevad a la práctica mi palabra, esa será la forma de que mi doctrina tome fuerza en la Tierra, ella es la luz que se enfrentará a las ideas que han surgido de una humanidad enferma y decadente.
68. Toda la justicia, la grandeza y la luz que pueda ambicionar la humanidad para la evolución de su espíritu, podrá encontrarla en mi doctrina; mas para que el hombre se detenga a analizar mi enseñanza y se interese por su contenido, antes tendrá que contemplar el principio de la fructificación de ella, en la regeneración y virtudes de mis discípulos.
69. Grandes misterios prometo revelaros cuando viváis en paz, porque entonces podrá brillar mi luz en vuestro ser.
70. Todos quisierais ser de los que testifiquen mi verdad y ser en el camino de la humanidad como un faro para el navegante o una estrella para el peregrino.
71. Hoy me tenéis entre vosotros por medio de esta comunicación, aprovechad mi estancia, y de párvulos convertíos en discípulos, para que dignamente podáis predicar con mi palabra cuando Yo haya cesado de hablar.
72. Estudiad, velad y orad, sembrad el amor y la caridad entre vuestros hermanos, para que Yo diga a la humanidad a través de vuestras obras, “Amaos los unos a los otros”.
¡MI PAZ SEA CON VOSOTROS!

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Acerca de PRINCESA FÉNIX (CORAZONDECRISTAL)

DEFINIRME SERÍA PONER LÍMITES A MI SER, PERO SOBRE TODO A MI CONCIENCIA MULTIDIMENSIONAL, SIN EMBARGO HAY UNA PALABRA: "ESENCIA"

Publicado el enero 15, 2014 en DE TODO..., EL CAMBIO..., EVOLUCIÓN/ SALTO CUÁNTICO, MAESTRO JESÙS, PRINCIPALES CLAVES EN EL PROCESO y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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